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    <title><![CDATA[elDiario.es - Manuel Homman]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/manuel_homman/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Manuel Homman]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Solos y repudiados por las autoridades: la vida de los niños migrantes atrapados en Melilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/menores-extranjeros-melilla_1_2938558.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Decenas de menores no acompañados deambulan por las calles de la ciudad autónoma a la espera de poder colarse en alguno de los barcos que zarpan casi a diario al continente europeo</p><p class="subtitle">En el último mes, han muerto dos menores tutelados por la ciudad de Melilla y las ONG cuestionan su sistema de protección</p><p class="subtitle">"¿Por qué me pegan cuando yo solo quiero otra vida? No tengo nada, a mí nunca me llaman, nadie pregunta por mí", dicen sobre su vida en las calles</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Las pupilas de Omar permanecen fijas en el cielo apagado. Su espalda se funde lentamente contra el hormig&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Omar, te toca.
    </p><p class="article-text">
        Omar contin&uacute;a con la mirada quieta buscando las alturas.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;Vamos! Es la hora.
    </p><p class="article-text">
        Tarek se acerca.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Eres el primero &mdash;le dice mientras le patea el costado.
    </p><p class="article-text">
        Omar murmura mientras se incorpora, se acerca a la valla y suelta una cuerda al vac&iacute;o previamente atada a una farola. Despu&eacute;s, desaparece con ella. Se escucha un leve impacto contra el suelo y empieza a correr hasta esconderse en un rinc&oacute;n entre el quitamiedos y la pared del edificio.
    </p><p class="article-text">
        Tarek observa a su alrededor, una selva de cemento y roca donde decenas de miradas deslumbran, unas con miedo, otras con deseo de que acabe la espera. Cerca de 20 ni&ntilde;os permanecen en silencio ante la escena. Es el <em>riski</em>: t&eacute;rmino empleado por los menores extranjeros no acompa&ntilde;ados para referirse al<a href="http://www.eldiario.es/desalambre/ultimo-nino-muerto-riski-Melilla_0_494851644.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> intento de trepar la alambrada</a>&nbsp;que separa la ciudad de Melilla del puerto con el objetivo de esconderse en alguno de los barcos que zarpan a la Pen&iacute;nsula. Han escapado de su pa&iacute;s de origen pero la ciudad aut&oacute;noma espa&ntilde;ola no es su destino final. Para dejarla atr&aacute;s tienen pocas m&aacute;s opciones que arriesgar su vida en el intento.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;El siguiente! &mdash;grita Tarek en voz baja.
    </p><p class="article-text">
        Solo se oye el crepitar de cigarros inhalados con ansia. Bolsas de pl&aacute;stico que se expanden y contraen constantemente. Un grupo de entre 10 y 15 a&ntilde;os aspira con fuerza <a href="https://elfarodemelilla.es/2015/06/14/palazon-el-pegamento-quita-a-los-menores-el-frio-el-hambre-y-la-vergueenza/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el disolvente o pegamento l&iacute;quido reposado </a>en el interior de peque&ntilde;as bolsas.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Si no quer&eacute;is bajar, la cuerda sube &mdash;dice Tarek, mientras se arrastra por el suelo para subir la cuerda y no caer al vac&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Un peque&ntilde;o muchacho lo detiene y desciende sin apenas darle tiempo al v&eacute;rtigo. Empieza a correr entre filas de camiones y contenedores hasta que desaparece en la oscuridad. Algunos de los espectadores se asoman mientras sus manos se agarran con fuerza a los peque&ntilde;os huecos de la verja.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;<em>Sid, sid</em> ['vamos', en &aacute;rabe marroqu&iacute;], nos van a pillar.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro ni&ntilde;os se colocan en fila para saltar uno tras otro. Ni&ntilde;os, porque es raro ver a chicas haciendo <em>riski</em>. Nadie mira a los ojos ajenos, nadie se despide, nadie gesticula, solo gritan al de su lado para que le agarre del cuello de la camiseta con firmeza mientras tratan de bajar. Los chicos se arrastran por el suelo hasta encontrar un trozo de verja abierto.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, utilizan la cabeza de la farola como la montura de un caballo, consiguen una posici&oacute;n que les permita balancearse con la cuerda y frenar el impacto de cerca de 8 metros de altura que los distancia del piso inferior.
    </p><p class="article-text">
        Una gran explanada repleta de chatarra y mercanc&iacute;as los espera. Su objetivo final, encontrar<a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Melilla-Peninsula-migrantes-camion-chatarra_0_520398262.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> un hueco en el cami&oacute;n donde esconderse</a> y permanecer minutos, horas o d&iacute;as, a la espera de que el veh&iacute;culo entre en alg&uacute;n barco con destino a la Pen&iacute;nsula.
    </p><p class="article-text">
        El riesgo aumenta. En este punto,&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/desalambre/suenos-tutelado-fallecido-Melilla-familia_0_726177861.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Soufiane, de 17 a&ntilde;os, perdi&oacute; su pie izquierdo</a> el pasado noviembre tras caer del cami&oacute;n en el que esperaba escondido.&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Hallan-tutelado-muerto-acogida-Melilla_0_725827994.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un mes despu&eacute;s, el adolescente muri&oacute;</a> en la cama de su centro de acogida.
    </p><p class="article-text">
        Dos semanas antes,&nbsp;<a href="https://elfarodemelilla.es/2017/12/27/muere-chico-baluarte-tras-20-dias-coma%E2%80%88prodein-dice-una-paliza-ventura-lo-niega/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mamadou falleci&oacute; tras sufrir varias paradas cardiorrespiratorias</a> y bajo la sospecha de haber sufrido una paliza en el centro de menores infractores, como denunci&oacute; la ONG Prodein (Pro Derechos de la Infancia).
    </p><p class="article-text">
        La instituci&oacute;n de la que dependen los ni&ntilde;os tutelados, la Consejer&iacute;a de Bienestar social, responsabiliza a los menores de su situaci&oacute;n, pero las organizaciones especializadas recuerdan: &ldquo;La muerte de estos dos migrantes es una muestra m&aacute;s de las deficiencias del sistema de acogida de menores no acompa&ntilde;ados&rdquo;, ha se&ntilde;alado Ana Sastre, directora de Sensibilizaci&oacute;n y Pol&iacute;ticas de Infancia de Save the Children en un comunicado reciente. Detr&aacute;s de las precarias circunstancias en las que viven estos ni&ntilde;os, enfatiza la ONG, est&aacute; un modelo de protecci&oacute;n &ldquo;manifiestamente insuficiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Omar tiene 10 a&ntilde;os. Hace meses, consigui&oacute; llegar a M&aacute;laga. Seg&uacute;n indica, volvi&oacute; a Melilla para recuperar el tel&eacute;fono de su madre que hab&iacute;a perdido en el camino. Finalmente, logr&oacute; cruzar el Mediterr&aacute;neo, seg&uacute;n ha podido saber eldiario.es. Ahora s&iacute;: est&aacute; en el continente europeo.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Me pegan todos los d&iacute;as&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Mehdi siempre sonr&iacute;e. Sonr&iacute;e mientras descansa su cabeza en el vientre de su amigo, esperando a que se haga de noche para poder saltar. Su rostro cambia cuando descubre que su compa&ntilde;ero se ha gastado el poco dinero que tienen en una chocolatina.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Por qu&eacute; no has comprado fruta? Despu&eacute;s tendremos m&aacute;s hambre &mdash;le recrimina mientras acepta un trozo.
    </p><p class="article-text">
        Mehdi tiene 15 a&ntilde;os y naci&oacute; en Casablanca. Solo deja de sonre&iacute;r cuando est&aacute; a solas y recuerda su vida en Marruecos. Sus tres hermanos ya est&aacute;n en Europa. &ldquo;Dos lo consiguieron por Melilla y otro por T&aacute;nger. Todos se han ido&rdquo;, apunta. Su padre, dice, les abandon&oacute;. Su madre migr&oacute; a Italia. Y asegura que, ya sean polic&iacute;as u otros menores, le pegan &ldquo;todos los d&iacute;as&rdquo;, le quitan la ropa y el dinero, le roban si lleva un tel&eacute;fono m&oacute;vil y &ldquo;le amenazan con cuchillos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Dios, &iquest;por qu&eacute; me pegan cuando yo solo quiero otra vida? En la calle hace mucho fr&iacute;o, no tengo nada, solo tengo a Dios. A m&iacute; nunca me llaman, nadie pregunta por m&iacute;. Si tuviese padre y madre, estar&iacute;a con ellos &mdash;cuenta.
    </p><p class="article-text">
        El menor decidi&oacute; marcharse del centro de acogida de La Pur&iacute;sima por las condiciones en las que se encontraba. Como &eacute;l, son muchos los que han denunciado su saturaci&oacute;n, as&iacute; como &ldquo;maltratos&rdquo; en su interior. Mientras el gobierno de la ciudad sostiene que estos menores prefieren vivir en la calle para evitar sus normas, algunas ONG<a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Purisima-lugar-huyen-ninos_0_537197121.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> llevan a&ntilde;os denunciando que en este centro</a>&nbsp;tienen lugar abusos, chantajes y lo que denominan &ldquo;violencia burocr&aacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;A los ni&ntilde;os en las calles de Marruecos: si ten&eacute;is familia, quedaos en casa. No hag&aacute;is caso al resto, en Melilla no hay nada &mdash;dice Mehdi.
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                </figure><p class="article-text">
        Los tres centros de acogida de&nbsp;Melilla albergan actualmente en torno a 600 menores, 445 solo La Pur&iacute;sima. A pesar de su saturaci&oacute;n, el Gobierno local insiste en mantener a los menores no acompa&ntilde;ados en la ciudad, en vez de trasladarlos a otros espacios especializados de la Pen&iacute;nsula, como s&iacute; se realiza en el caso de los ni&ntilde;os migrantes que viven con sus familias. &ldquo;No llevan a los menores a la Pen&iacute;nsula porque el Gobierno quiere mandar un mensaje de que as&iacute; no se llega a Espa&ntilde;a&rdquo;, denuncian desde la Fundaci&oacute;n Ra&iacute;ces.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los padres de Suliman murieron, fue internado en La Pur&iacute;sima. Como tantos otros, escap&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Est&aacute;n locos. Dormimos como perros en las literas de las habitaciones, a otros les toca el pasillo. No hay espacio para todos, siempre hay pelea. Tratan muy mal a los nuevos (&hellip;) Tambi&eacute;n echan jarabe a la sopa para dormirnos, nadie quiere tomarla. Prefiero vivir en una chabola y arriesgarme &mdash;dice Suliman.
    </p><h3 class="article-text">Expuestos a los abusos sexuales y a las drogas</h3><p class="article-text">
        Se estima que en Melilla hay alrededor de un centenar de menores en situaci&oacute;n de calle, sin contar aquellos que siguen esperando tras la frontera. La mayor&iacute;a de los ni&ntilde;os que sobreviven en esta situaci&oacute;n vienen de dos barrios perif&eacute;ricos de Fez. Otros vienen de m&aacute;s al sur, como Kenitra o Er-Rachidia. Los rife&ntilde;os son el grupo minoritario, con un idioma y cultura distintos. Apenas 10 proceden de lugares como Nador o Al-Hoceima. Unos tienen una familia que los espera; otros, no.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con los datos de Prodein y las declaraciones de algunos chicos, son varios los casos de&nbsp;<a href="https://politica.elpais.com/politica/2016/10/21/actualidad/1477059350_570585.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pederastia por parte de residentes de la ciudad</a> y de violaci&oacute;n entre los propios menores. En 2015,<a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Prision-nacionales-acusados-sexualmente-migrantes_0_449355805.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> dos polic&iacute;as fueron detenidos </a>por abusar sexualmente de un menor a cambio de regalos.
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        A partir de las 10 de la noche, las mudas rocas del Sira, cobran vida. As&iacute; conocen el paseo de rompeolas que separa el mar de la zona portuaria. Decenas de ni&ntilde;os comienzan a escalar una gran verja negra que delimita un &aacute;rea prohibida, seg&uacute;n indica un cartel.
    </p><p class="article-text">
        Los m&aacute;s peque&ntilde;os son los que tienen m&aacute;s dependencia de las drogas. Dicen que lo dejar&aacute;n cuando el <em>riski</em> sea cosa del pasado. Un tubo de pegamento cuesta 1,5 euros, lo obtienen en cualquier rastro de la ciudad o en los aleda&ntilde;os de la frontera. Otro peque&ntilde;o, ajeno a la escena, saca una placa de hach&iacute;s guardada entre sus genitales.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Antes de saltar estamos nerviosos. Unos no paran de hablar, varios se tumban, otros beben o fuman, pero el disolvente es lo que funciona mejor. Te metes un poco y te quita todo el miedo, eres capaz de todo, aunque sea una ilusi&oacute;n &mdash;cuenta Boika. Acto seguido, aspira su toallita particular. Los efectos son inmediatos.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La mayor&iacute;a no nos metemos nada, a veces un cigarro. Estamos mucho tiempo en la calle &mdash;interrumpe Ali.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Hacer 'riski'&nbsp;es lo &uacute;nico que quiero&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Yacine ha tra&iacute;do un m&oacute;vil. Una decena de ni&ntilde;os se acercan curiosos para escuchar c&oacute;mo conversa por videollamada con su hermano mayor, que vive en Fez. Internet y las redes sociales son las principales fuentes de informaci&oacute;n, ya sea para buscar nuevas formas de hacer <em>riski</em> o para contactar con aquellos que s&iacute; han logrado cruzar al continente europeo. &ldquo;Mis padres viven en Nador. Siempre me piden que regrese a casa, pero soy yo el que no quiere volver. Llevo aqu&iacute; un mes y hacer <em>riski</em> es lo &uacute;nico que quiero&rdquo;, cuenta Ali.
    </p><p class="article-text">
        Las razones por la que <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Melilla-Buscarse-vida-ciudad-ninos_0_537197092.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prefieren sobrevivir en la calle son similares</a>. &ldquo;Queremos ir a Europa. Quiero tener un coche, una casa grande y una mujer&rdquo;, dice Khalid. Los destinos m&aacute;s anhelados son los pa&iacute;ses del norte, especialmente Suiza. Otros eligen pa&iacute;ses como Holanda o Italia. &ldquo;El sur de Espa&ntilde;a es de paso. No queremos estar en Espa&ntilde;a. Queremos pasar por aqu&iacute; porque tenemos familia en el Pa&iacute;s Vasco o Barcelona&rdquo;, comenta Khalid.
    </p><p class="article-text">
        Van sumando a&ntilde;os en Melilla y la prisa de los menores aumenta: alcanzar la mayor&iacute;a de edad puede <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/menores-tutelados-mayores-indigentes_0_198780195.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">suponer el fin de sus esperanzas de pisar suelo comunitario</a>. Varios ni&ntilde;os corren entre los camiones de la explanada, una guarda portuaria avisa a m&aacute;s compa&ntilde;eros.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;A quien baje, lo reviento, &iexcl;lo reviento! &mdash;grita un guardia civil.
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        Uno de los barcos zarpa en direcci&oacute;n a Motril, Granada. Nadie sabe si alg&uacute;n compa&ntilde;ero ha logrado entrar. Antes era m&aacute;s frecuente intentar alcanzar a nado el barco cuando sal&iacute;a del puerto. No hay datos de cu&aacute;ntos ni&ntilde;os lo lograron, muchos se ahogaron. Pero, ahora, el m&eacute;todo ha cambiado: es menos arriesgado, dicen, sobrevivir horas entre las mercanc&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;A los siguientes d&iacute;as algunos regresan y sabemos que no lo han conseguido, pero hay otros de los que no sabemos nada, no sabemos si han llegado a Espa&ntilde;a, si los han devuelto a Marruecos, si han muerto &mdash;dice Mohammed.
    </p><p class="article-text">
        Mohammed hoy no ha querido hacer<em> riski</em>. Mientras camina hacia la salida, se para ante las luces del barco estacionado en el puerto. Mira fijamente c&oacute;mo los pasajeros cruzan una pasarela para entrar en &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;C&oacute;mo es el barco por dentro? A veces pienso una cosa, por qu&eacute; no podemos comprar billetes como otras personas. Ma&ntilde;ana voy a hacer <em>riski </em>&mdash;dice Mohammed, un ni&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        ---
    </p><p class="article-text">
        <em>(*) Los nombres de los menores han sido cambiados para preservar su identidad. Algunos de ellos lograron cruzar&nbsp;el Mediterr&aacute;neo&nbsp;y ahora viven en&nbsp;pa&iacute;ses&nbsp;como Espa&ntilde;a y Francia.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Homman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/menores-extranjeros-melilla_1_2938558.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jan 2018 19:37:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Solos y repudiados por las autoridades: la vida de los niños migrantes atrapados en Melilla]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Menas - Menores Extranjeros No Acompañados,Melilla]]></media:keywords>
    </item>
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