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    <title><![CDATA[elDiario.es - Aurora Moreno A.]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/aurora_moreno_a/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Aurora Moreno A.]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[De Colombia a Indonesia: estas mujeres están en pie contra el aceite de palma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mujeres-defienden-territorio-frente-aceite_1_2902355.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/76188ff2-4542-4070-898f-d77c6775af45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Colombia a Indonesia: estas mujeres están en pie contra el aceite de palma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las historias de tres mujeres que desde Camerún, Colombia e Indonesia defienden su territorio de los cultivos de palma aceitera</p><p class="subtitle">"Las plantaciones se han instalado en zonas donde ya vivían y trabajaban las mujeres, lo que supone una pérdida total de sus ingresos", dice Marie, activista de Camerún</p><p class="subtitle">"La palma genera un modelo que multiplica el hambre, las frustraciones y los abusos de todo tipo"</p></div><p class="article-text">
        Farwiza Farhan se deja la piel para preservar los bosques de orangutanes y elefantes de Indonesia. A miles de kil&oacute;metros, en Camer&uacute;n, un grupo de mujeres recibe el apoyo de Marie Crescence Ngobo para poder ganarse la vida de nuevo. Catalina no puede decir su nombre real, por el miedo a las represalias que supone defender la tierra en algunas zonas de Colombia. A todas les une su lucha contra el aceite de palma.
    </p><p class="article-text">
        Todas son mujeres, activistas y con su labor combaten los abusos que esconden las plantaciones industriales de palma aceitera, que arrasa con la biodiversidad de los ecosistemas tropicales y con las econom&iacute;as tradicionales de sus pueblos.
    </p><h3 class="article-text">Farwiza, la guardiana de los bosques indonesios</h3><p class="article-text">
        Farwiza Farhan siempre quiso volver al sitio donde se hab&iacute;a enamorado del mar. Nacida en Aceh, la provincia m&aacute;s occidental de Indonesia, su familia se mud&oacute; debido al conflicto separatista en la regi&oacute;n y se instal&oacute; en la jungla de hormig&oacute;n de Jakarta, la capital del pa&iacute;s. La guerra termin&oacute; en 2005 y ella, como tantos otros, aprovech&oacute; la oportunidad para volver cuando termin&oacute; sus estudios en Biolog&iacute;a Marina en 2011.
    </p><p class="article-text">
        Pero la paz para los acehneces trajo la guerra contra los bosques de la regi&oacute;n, amenazados por<a href="http://www.eldiario.es/desalambre/aceite-palma-discriminacion-contaminacion-Indonesia_0_586542344.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la r&aacute;pida expansi&oacute;n de las plantaciones de palma de aceite.</a> El m&aacute;s atacado fue el ecosistema Leuser, uno de los lugares con mayor biodiversidad del planeta donde viven especies &uacute;nicas como los orangutanes o los elefantes de Sumatra.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &ldquo;Yo no sab&iacute;a nada sobre Leuser antes de empezar a trabajar en su protecci&oacute;n pero me di cuenta de lo importante que era preservarlo&rdquo;, asegura en una conversaci&oacute;n con eldiario.es. Entonces, comenz&oacute; una lucha que la ha llevado a sentarse en un helic&oacute;ptero junto a Leonardo DiCaprio, en el documental <a href="https://www.youtube.com/watch?v=IEqBduQIx-Q" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Before the flood</a>, que el actor dirigi&oacute; para alertar acerca del cambio clim&aacute;tico y c&oacute;mo lo acelera la palma.
    </p><p class="article-text">
        Aunque su lucha est&aacute; &iacute;ntimamente ligada a los bosques, pasa menos tiempo en ellos de lo que le gustar&iacute;a. &ldquo;No es realmente como lo hab&iacute;a imaginado. Paso mucho tiempo entre papeles de leyes y demandas en tribunales&rdquo;, afirma la bi&oacute;loga y activista. Ha estado detr&aacute;s de varios procesos judiciales para preservar los bosques de Sumatra, el &uacute;ltimo de ellos una demanda contra el gobierno regional de Aceh por su plan de desarrollo que prev&eacute; la deforestaci&oacute;n de buena parte de Leuser.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque perdimos, supuso un cambio en las reglas del juego: los habitantes de Aceh se dieron cuenta de que pod&iacute;an pedir que se protegieran sus derechos sin recibir represalias&rdquo;, explica. En Indonesia, ser una mujer activista no siempre es f&aacute;cil. &ldquo;Es a menudo un desaf&iacute;o doble o incluso triple&rdquo;, afirma Farhan. &ldquo;Como mujeres, no nos animan a que tengamos sue&ntilde;os&rdquo;. &iquest;Y cu&aacute;l es su sue&ntilde;o? &ldquo;Que el ecosistema Leuser sea preservado para siempre&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Marie (Camer&uacute;n): &ldquo;Las mujeres son las m&aacute;s afectadas&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Al contrario que en otros lugares del mundo, donde el aceite extra&iacute;do del fruto palma comenz&oacute; a conocerse con la llegada de las grandes explotaciones industriales, en &Aacute;frica Occidental no solo ha sido durante siglos la base de las comidas tradicionales, sino que se usaba para elaborar aceites, jabones y otros productos b&aacute;sicos en la vida de las comunidades locales.
    </p><p class="article-text">
        En Camer&uacute;n, a&uacute;n hoy, en cruces de caminos o en mercados informales, no es raro encontrarse con vendedoras de este sabroso aceite de tono rojizo al alcance de las mujeres para la alimentaci&oacute;n de sus familias y la generaci&oacute;n de ingresos. Pero, con la expansi&oacute;n cada vez mayor de las tierras dedicadas a la producci&oacute;n industrial de la palma aceitera, son muchas las familias que ya no pueden acceder a su fruto.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n llev&oacute; a la ingeniera Marie Crescence Ngobo a dar un paso al frente y liderar la lucha por la soberan&iacute;a alimentaria de las principales afectadas por la expansi&oacute;n de las plantaciones de palma en el pa&iacute;s: las mujeres. 
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        &ldquo;Las plantaciones se han instalado en zonas donde ya viv&iacute;an y trabajaban las mujeres, lo que supone una p&eacute;rdida total de sus ingresos. No desaparece solo el &aacute;rbol de la palma, sino tambi&eacute;n otros recursos que daba el bosque: madera, &aacute;rboles medicinales, biodiversidad...&rdquo;, resume Ngobo, coordinadora de la Red de Actores de Desarrollo Sostenible en Camer&uacute;n (RADD). 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, al haber menos tierra disponible para la agricultura local, los precios suben en el mercado y se convierte, a su juicio, en &ldquo;un modelo que multiplica el hambre, las frustraciones y los abusos de todo tipo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Estos abusos, explica, van desde la persecuci&oacute;n a la que son sometidas cuando producen y venden su propio aceite de palma, a delitos m&aacute;s graves como las agresiones, f&iacute;sicas o sexuales, dentro de las propias plantaciones del monocultivo. En este momento participan en <a href="https://wrm.org.uy/fr/actions-et-campagnes/petition-que-cessent-toutes-sortes-dabus-sur-les-femmes-autour-de-grandes-plantations-de-monoculture-darbres/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una campa&ntilde;a para pedir a la comunidad internacional</a> que cese esta violencia contra las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Ngobo es una firme defensora del trabajo en red. Hace dos a&ntilde;os, se unieron a otras organizaciones en la localidad de Mundemba para luchar contra la adquisici&oacute;n masiva de tierras. Tambi&eacute;n ofrece herramientas a las campesinas para devolver el valor y promocionar sus propios productos, y promover as&iacute; una agricultura local y sostenible que permita a las mujeres volver a generar sus propios ingresos.
    </p><h3 class="article-text">Catalina (Colombia): defender la tierra entre amenazas</h3><p class="article-text">
        A diferencia de Camer&uacute;n, en Colombia el corozo (el fruto de la palma) &ldquo;no se come&rdquo;, dice Catalina. Con su activismo, defiende que la tierra sirva para producir alimentos tradicionales de su zona, los Montes de Mar&iacute;a, y no para exportar palma. 
    </p><p class="article-text">
        Esta mujer no revela su identidad porque, si bien la violencia paramilitar ha dado una tregua en la regi&oacute;n, persisten las amenazas y este es uno de esos lugares de Colombia en los que defender el territorio, o simplemente una idea, puede suponer una sentencia de muerte.
    </p><p class="article-text">
        En Mar&iacute;alabaja, un municipio de la regi&oacute;n de Montes de Mar&iacute;a, las comunidades afrodescendientes, ind&iacute;genas y campesinas guardan en su memoria la historia del terror paramilitar, que perpetr&oacute; <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Plegaria-Salado_0_227827876.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">masacres como la de El Salado</a>, en el a&ntilde;o 2000, donde al menos 60 personas fueron asesinadas.
    </p><p class="article-text">
        Aterrorizada, la gente huy&oacute; masivamente, dejando atr&aacute;s sus tierras y sus casas. Cuando volvieron, todo aquel territorio, donde hasta entonces hab&iacute;a convivido el monocultivo de arroz con la agricultura campesina tradicional, era ahora una plantaci&oacute;n de palma de aceite. Y entonces comenz&oacute; la lucha por la supervivencia de la comunidad negra en Mar&iacute;alabaja.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta tierra era de abundancia. Todos los d&iacute;as sal&iacute;an camiones llenos de &ntilde;ame, de yuca, de frijol y frutas a Cartagena, incluso a Medell&iacute;n. Ahora ya no queda nada, porque la tierra la plantaron con palma y salen plagas, y porque el clima ha cambiado y ya no llueve cuando tiene que llover&rdquo;, lamenta Catalina.
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        Para ella, como para muchos de sus vecinos, la palma llev&oacute; el desastre a Mar&iacute;alabaja: acab&oacute; con la abundancia de comida y, sobre todo, contamin&oacute; <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Vivir-corriente-orilla-embalse-aceite_0_647435469.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el agua de la &uacute;nica represa a la que tienen acceso en el pueblo</a>. &ldquo;Est&aacute; contaminada por los agroqu&iacute;micos. Por eso todas las mujeres tienen infecciones vaginales; hay muchas enfermedades de la piel, principalmente en los ni&ntilde;os, y tambi&eacute;n enfermedades renales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Basta ba&ntilde;arse para sentir la picaz&oacute;n. Y la tarea cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil de conseguir agua para beber recae, literalmente, sobre las cabezas de las mujeres, que cargan los pesados barre&ntilde;os de agua que recogen de las zonas del embalse donde est&aacute; menos turbia.
    </p><p class="article-text">
        Catalina, con treinta y pocos a&ntilde;os y dos hijos, se ha convertido en una de las m&aacute;s reputadas referentes de esta comunidad de campesinos afrodescendientes. Su casa es un punto de encuentro al que llegan vecinos pidiendo ayuda para rellenar formularios para solicitar indemnizaciones, pues este pueblo ha sido reconocido como v&iacute;ctima del conflicto que durante 60 a&ntilde;os ha desangrado el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la activista asegura que estas ayudas son &ldquo;migajas&rdquo; que &ldquo;solo llegan a unos cuantos&rdquo; y &ldquo;hacen da&ntilde;o&rdquo; porque dividen a la comunidad e introducen casas de cemento y ladrillo en poblados donde hasta ahora predominaban materiales aut&oacute;ctonos como barro y &aacute;rboles, m&aacute;s ecol&oacute;gicos y frescos. 
    </p><p class="article-text">
        Catalina rechaza esta idea de progreso que menosprecia sus formas de vida ancestrales. Y quiere que su tierra vuelva a ser lo que fue antes de la llegada de la palma: la despensa de una regi&oacute;n entera. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazaret Castro, Aurora Moreno A., Laura Villadiego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mujeres-defienden-territorio-frente-aceite_1_2902355.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jan 2018 18:52:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De Colombia a Indonesia: estas mujeres están en pie contra el aceite de palma]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aceite de palma]]></media:keywords>
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