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    <title><![CDATA[elDiario.es - Liliana Marcos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/liliana_marcos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Liliana Marcos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Mentirijillas con importancia: en España se pagan muchos impuestos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mentirijillas-importancia-espana-pagan-impuestos_129_1737122.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/edbd848e-c7f5-4040-b744-8a255c96747d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mentirijillas con importancia: en España se pagan muchos impuestos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es casualidad: si recaudamos menos no podemos invertir más; si nuestra presión fiscal es 6,9 puntos menor que la media de la zona euro, será comprensible que, igualmente, invirtamos 5,7 puntos de PIB menos que Alemania en protección social –pensiones excluidas- o 6,8 menos que Francia</p></div><p class="article-text">
        Hay mantras tan repetidos que acaban adquiriendo la categor&iacute;a de verdades incuestionables con resultados que, como veremos, est&aacute;n lejos de ser inocuos. Una de ellas es que <em>en Espa&ntilde;a se pagan muchos impuestos</em>, m&aacute;s que en otros pa&iacute;ses europeos. Nada m&aacute;s lejos de la realidad, la presi&oacute;n fiscal espa&ntilde;ola es 6,9 puntos inferior a la media de la zona Euro y nuestro esfuerzo fiscal -entendido como lo que recauda un estado en relaci&oacute;n a su capacidad recaudatoria potencial- est&aacute; al nivel de Hungr&iacute;a y es la mitad que el dan&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima d&eacute;cada, ha sido el impuesto de sociedades el tipo impositivo que ha arrastrado hacia abajo nuestra recaudaci&oacute;n; muy especialmente en lo que respecta a la contribuci&oacute;n los grandes grupos consolidados, cuyos tipos efectivos son m&aacute;s bajos que los de las empresas m&aacute;s peque&ntilde;as (6,14 vs. 15,4). En 2007, 22,3 de cada 100 euros recaudados proven&iacute;an del impuesto de sociedades, ahora s&oacute;lo son 12 de cada 100. Lo que ha subido es el peso de lo recaudado que cae sobre familias en forma de IVA e IRPF, lo que puede hacer compresible que haya quien crea que <em>en Espa&ntilde;a se pagan muchos impuestos&cedil; </em>ya que una parte desproporcionada de ellos salen de sus bolsillos.
    </p><p class="article-text">
        Recaudar poco sale caro, muy caro. Oxfam hace p&uacute;blico hoy su informe anual denunciando la crisis de desigualdad global y coincidiendo con el inicio del Foro Econ&oacute;mico de Davos. En &eacute;l hablamos de c&oacute;mo durante la crisis en Espa&ntilde;a la desigualdad se desboc&oacute; y durante la recuperaci&oacute;n no la hemos controlado; la distancia entre el 10% de la poblaci&oacute;n con m&aacute;s ingresos y el 10% con menos es la segunda de la UE que m&aacute;s ha crecido desde 2008 tras Bulgaria. A diferencia de lo que pasa a nivel Global y en muchos otros estados en los que la desigualdad se explica por el acaparamiento de la riqueza en manos de un pu&ntilde;ado de hombres muy afortunados (a nivel global, cada d&iacute;a durante del a&ntilde;o pasado el patrimonio de los m&aacute;s ricos aument&oacute; en 2.500 millones de d&oacute;lares), en nuestro pa&iacute;s lo que pas&oacute; es que se descalabraron las familias de menos ingresos que perdieron una parte desproporcionada de sus ingresos y que no han recuperado.
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo los m&aacute;s pobres son mucho m&aacute;s pobres; si no que hay un mayor porcentaje de poblaci&oacute;n que vive por debajo del umbral de pobreza, un incremento que se ha hecho a consta de las clases medias, especialmente de la clase media baja. Acabada la crisis, una de cada seis familias de este nivel de ingresos hab&iacute;a ca&iacute;do en la pobreza y muchas de ellas ah&iacute; siguen. La tasa de pobreza aument&oacute; 4 veces m&aacute;s de lo que se ha reducido desde que se inici&oacute; la recuperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hasta la primera d&eacute;cada de este siglo y con el estallido de la crisis, nuestra sociedad hab&iacute;a sido capaz de ir reduciendo paulatinamente la desigualdad y la pobreza, cohesion&aacute;ndonos por el medio. Sin embargo, nos hemos polarizado a consta de un adelgazamiento de las clases medias. Es precisamente nuestra incapacidad de recuperar a muchas de las familias que se empobrecieron y rebajar la tasa de pobreza lo que sale especialmente caro de ese recaudar poco.
    </p><p class="article-text">
        No es casualidad: si recaudamos menos no podemos invertir m&aacute;s; si nuestra presi&oacute;n fiscal es 6,9 puntos menor que la media de la zona euro, ser&aacute; comprensible que, igualmente, invirtamos 5,7 puntos de PIB menos que Alemania en protecci&oacute;n social &ndash;pensiones excluidas- o 6,8 menos que Francia. Incrementar lo que recaudamos y aumentar los fondos dedicados a transferencias de lucha contra la pobreza y la exclusi&oacute;n, ayudas a la vivienda o protecci&oacute;n a la familia, no es radical, no es insostenible, es simplemente europeo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que no podamos dedicar m&aacute;s presupuesto a transferencias p&uacute;blicas del sistema de protecci&oacute;n social es parte de la raz&oacute;n de que, sin contar las pensiones, nuestro sistema reduzca la pobreza 8 puntos menos que la media europea. Mientras que Finlandia, Dinamarca o Irlanda sacan de la pobreza gracias a transferencias p&uacute;blicas a 1 de cada 2 personas; nosotros no llegamos ni a 1 de cada 4. Habr&aacute; m&aacute;s crisis en el futuro y si no rescatamos a los que cayeron en esta &uacute;ltima, tampoco podremos hacerlo con los que suframos las siguientes. Aprovechar los periodos de crecimiento para reformar y hacer m&aacute;s eficiente nuestro sistema de protecci&oacute;n social contra la pobreza es prepararnos para cuidarnos los unos a los otros cuando las vengan mal dadas.
    </p><p class="article-text">
        No reducir la desigualdad y la pobreza son malas ideas por muchas razones: menos cohesi&oacute;n social, menos crecimiento econ&oacute;mico y, para muchos, un disfrute desigual de derechos y oportunidades. Precisamente es para estos hogares para quienes sale m&aacute;s caro que no nuestra reducida presi&oacute;n fiscal no nos permita invertir m&aacute;s en protecci&oacute;n social contra la pobreza. Sin mecanismos que ayuden a las familias, la pobreza se convierte en una losa, una condena <em>sine die</em> que, en una sociedad m&aacute;s desigual, se hereda en mayor medida de una generaci&oacute;n a la siguiente. Padres y madres del 10% m&aacute;s pobre de los hogares tendr&aacute;n que esperar a sus tataranietos para que, tal y como estas las cosas a d&iacute;a de hoy, una generaci&oacute;n de su familia llegue al nivel de ingresos medios.
    </p><p class="article-text">
        Para borrar la falsedad de que se pagan muchos impuestos, que no pese sobre las voluntades y discursos de aquellos que tienen que reformar nuestro sistema fiscal en aras del bien com&uacute;n y lograr los fondos con los que desarrollar un mejor dotado y m&aacute;s eficiente sistema de protecci&oacute;n social contra la pobreza, Oxfam Interm&oacute;n lanza hoy no s&oacute;lo un informe si no una campa&ntilde;a p&uacute;blica (<a href="http://www.elprivilegiodedecidir.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.elprivilegiodedecidir.org</a>), donde mostramos el impacto que la desigualdad y la pobreza tienen en esas familias a las que no se las apoya como debiera. Para que las mentirijillas con importancia sean sustituidas por verdades inaceptables.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Liliana Marcos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mentirijillas-importancia-espana-pagan-impuestos_129_1737122.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Jan 2019 21:07:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mentirijillas con importancia: en España se pagan muchos impuestos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reducir la desigualdad y 1,34 millones de razones más]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reducir-desigualdad-millones-razones_129_1769565.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/edbd848e-c7f5-4040-b744-8a255c96747d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reducir la desigualdad y 1,34 millones de razones más"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si la crisis fue asimétrica porque sufrieron más los de abajo, la recuperación lo fue porque una mayor parte del crecimiento fue a manos de los de arriba gracias a una evolución muy diferenciada de las rentas del trabajo y las del capital</p></div><p class="article-text">
        La crisis que azot&oacute; a Espa&ntilde;a a partir del 2008 hizo que muchas personas se tuvieran que apretar el cintur&oacute;n; pero si hubo a alguien al que el cintur&oacute;n casi ahoga fue a las rentas m&aacute;s bajas, las que vieron que sus ingresos ca&iacute;an de forma desproporcionada por una combinaci&oacute;n de desempleo, devaluaci&oacute;n salarial y, en muchos casos, una ausencia de protecci&oacute;n efectiva por parte de nuestro sistema de protecci&oacute;n social contra la pobreza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir del inicio del crecimiento de nuevo y la creaci&oacute;n del empleo, hay quien ha podido soltarse m&aacute;s las apreturas que otros. De nuevo, si la crisis fue asim&eacute;trica porque sufrieron m&aacute;s los de abajo, la recuperaci&oacute;n lo fue porque una mayor parte del crecimiento fue a manos de los de arriba gracias a una evoluci&oacute;n muy diferenciada de las rentas del trabajo y las del capital: mientras que los salarios no crec&iacute;an, los aumentos en productividad se vieron dirigidos a beneficios que se transformaron en su mayor&iacute;a en dividendos. A modo de ejemplo, los beneficios de las sociedades no financieras, crecieron en 2017 un 13,8%, acumulando 6 a&ntilde;os de crecimiento. Por su parte el salario medio creci&oacute; ese a&ntilde;o un 0,4%. Como la mayor&iacute;a de nosotros y nosotras vivimos de los salarios y las rentas del capital est&aacute;n muy concentradas (en 2015, el 5% de la poblaci&oacute;n con mayores rentas de capital capturaban alrededor del 50% de ellas) la desigualdad se incrementa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De esta forma la decisi&oacute;n del pasado 21 de diciembre de subida el Salario M&iacute;nimo Interprofesional en un 22% hasta llegar a los 900 euros al mes en 14 pagas, no es balad&iacute; por su potencial en la reducci&oacute;n de la desigualdad al aumentar el peso de los salarios en la econom&iacute;a y reducir la desigualdad salarial. Se trata de empezar a canalizar la recuperaci&oacute;n hacia las rentas m&aacute;s bajas.&nbsp;<strong>Nada menos que 1,34 millones de personas trabajadoras ver&aacute;n, a partir de enero, subir el sueldo que reciben cada mes.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis en t&eacute;rminos de g&eacute;nero y de mejora de la situaci&oacute;n de la mujer es obvio: son ellas las sobrerrepresentadas en la parte m&aacute;s baja de la escala salarial y son ellas las que tienen en mucha mayor proporci&oacute;n contratos temporales. La mitad de las personas beneficiadas de esta subida del SMI tienen contratos parciales.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Incertidumbre o hecatombe</h3><p class="article-text">
        Las voces normalmente contrarias a subir el SMI no se han hecho esperar alegando que el impacto que puede tener en el mercado laboral en forma de destrucci&oacute;n de empleo o de ralentizaci&oacute;n en la creaci&oacute;n del mismo puede incluso aumentar la desigualdad de ingresos al incrementarse el desempleo, la posibilidad de que se trabajen menos horas o de que aumente la informalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La predicci&oacute;n de la hecatombe es una constante ante las subidas de los SMI y, si bien es cierto que una subida de tal magnitud abre la puerta a cierta incertidumbre en el impacto sobre el mercado laboral, la certeza con la que se hacen algunas de las predicciones m&aacute;s pesimistas recuerda a otros momentos de subida en los que, finalmente, no se acab&oacute; el mundo.&nbsp; En 2015 Alemania y a pesar de la oposici&oacute;n de los economistas m&aacute;s ortodoxos, tom&oacute; la decisi&oacute;n de introducir un salario m&iacute;nimo obligatorio por primera vez y su impacto en las rentas m&aacute;s bajas fue may&uacute;sculo; se redujo la proporci&oacute;n de aquellas personas con bajos salarios y fue el pa&iacute;s europeo que m&aacute;s redujo su desigualdad en 2015. La previsi&oacute;n de alg&uacute;n lobby empresarial de que se iban a perder hasta 570.000 puestos de trabajo se qued&oacute; en nada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que no tenemos el mercado laboral alem&aacute;n, tenemos un paro elevado y la precariedad es una constante en la vida de muchos y muchas. Las estimaciones en reducci&oacute;n de puestos de trabajo o ralentizaci&oacute;n en la creaci&oacute;n de los mismos var&iacute;an entre los 40.000 empleos de la Airef a los 150.000 del Banco de Espa&ntilde;a; pero el argumento de que eso nos tiene que llevar a que los incrementos del SMI han de ser mucho m&aacute;s t&iacute;midos es una falacia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si son aquellos con poca empleabilidad como las personas trabajadoras j&oacute;venes o los mayores con baja cualificaci&oacute;n los que seg&uacute;n estas previsiones se van a ver afectados, la decisi&oacute;n a la que esto deber&iacute;a llevar es a&nbsp;<strong>complementar la subida del SMI con el incremento de las pol&iacute;ticas activas de empleo dirigidas a estos colectivos</strong>; pol&iacute;ticas que, en Espa&ntilde;a, est&aacute;n infradotadas y son menos efectivas que en otros pa&iacute;ses vecinos al nuestro. Por un incierto e incalculable efecto sobre un colectivo de personas trabajadoras a las que, sin duda, hay que apoyar con otras medidas, no podemos justificar que 1,37 millones de personas sigan con el cintur&oacute;n apretado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Liliana Marcos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reducir-desigualdad-millones-razones_129_1769565.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Dec 2018 20:45:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reducir la desigualdad y 1,34 millones de razones más]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Y salimos de casa sin mirar atrás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/salimos-casa-mirar_129_1915715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b1e5d8f5-0ffe-4591-b110-94f2e2a553d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Y salimos de casa sin mirar atrás"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay vidas que cuesta creer, hay injusticias que no parecen de este siglo; y, sin embargo, son, tan cotidianas, tan cercanas, tan de todos los días que no las vemos</p><p class="subtitle">La precariedad laboral tiene rostro de mujer, tiene el rostro de Lucía, y Lucía es invisible</p></div><p class="article-text">
        Hay vidas que cuesta creer, hay injusticias que no parecen de este siglo. Y, sin embargo, son, tan cotidianas, tan cercanas, tan de todos los d&iacute;as, que no las vemos. La precariedad laboral tiene rostro de mujer, tiene el rostro de Luc&iacute;a, y Luc&iacute;a es invisible.
    </p><p class="article-text">
        Luc&iacute;a lleva 5 a&ntilde;os trabajando para el mismo empleador y no tiene vacaciones pagadas, derecho que adquirieron los asalariados en nuestro pa&iacute;s nada menos que en 1931. Si Luc&iacute;a se pone enferma, no entra dinero en casa. Si Luc&iacute;a se rompe un brazo, ese mes hay que endeudarse para pagar el alquiler. A Luc&iacute;a le pueden decir &ldquo;ma&ntilde;ana no vuelvas&rdquo; y se va con una mano delante y otra detr&aacute;s, a pesar de que la prestaci&oacute;n por desempleo se generaliz&oacute; en Espa&ntilde;a a partir de 1961. Luc&iacute;a va a pasar 40 a&ntilde;os rompi&eacute;ndose la espalda y su pensi&oacute;n rondar&aacute; los 380 euros de la actual pensi&oacute;n no contributiva. Exactamente la misma cantidad que si se hubiera pasado esas cuatro d&eacute;cadas sentada. Estamos en 2018 y Luc&iacute;a tiene los derechos laborales propios del siglo XIX. En Espa&ntilde;a se calcula que hay m&aacute;s de 600.000 Luc&iacute;as, y seguro que todas las personas que lean esto conocen alguna. Luc&iacute;a es trabajadora del hogar. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando las mujeres salimos de casa para escribir en peri&oacute;dicos, dise&ntilde;ar edificios, ser profesoras de universidad o incluso ministras y nuestros compa&ntilde;eros no recogieron el guante de la corresponsabilidad, otras mujeres entraron en nuestros hogares: las cotidianas e invisibles. Y cuando nos fuimos, cerramos la puerta tras nosotras, no miramos atr&aacute;s: no pensamos que Luc&iacute;a, como cualquier trabajadora, deber&iacute;a cotizar. Y no lo hace no s&oacute;lo porque la persona que la emplea ha decidido no mirar atr&aacute;s, sino porque la normativa espa&ntilde;ola no ayuda a ello. Las que cotizan (1 de cada 3 no lo hacen y las que lo hacen no suelen hacerlo por el total de las horas trabajadas) no est&aacute;n incluidas en el R&eacute;gimen General de la Seguridad Social y, por lo tanto, no tienen igualados sus derechos a los de otras trabajadoras.
    </p><p class="article-text">
        De historias como la de Luc&iacute;a est&aacute; lleno el &uacute;ltimo informe de Oxfam <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mujeres-necesitan-trabajar-igualar-hombres_0_818918104.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Voces contra la precariedad. Mujeres y pobreza laboral en Europa&rsquo;</a> que analiza las causas y consecuencias de la pobreza laboral de las mujeres en nuestro continente, plantea algunas soluciones y arroja datos escalofriantes como que en nuestro pa&iacute;s una de cada dos familias monoparentales (la inmensa mayor&iacute;a monomarentales y altamente dependientes de la calidad del empleo de la mujer) viven por debajo del umbral de la pobreza.
    </p><p class="article-text">
        La r&aacute;pida incorporaci&oacute;n de la mujer al mundo laboral no ha venido acompa&ntilde;ada de un cambio igual de r&aacute;pido en el valor que la sociedad da a nuestro trabajo. Lo que nosotras hacemos vale menos. Por si fuera poco, hemos salido de casa, pero &ldquo;no del todo&rdquo;. Las responsabilidades en el hogar y la maternidad juegan en nuestra contra y son en parte responsables de la brecha salarial de g&eacute;nero (esa por la que por cada euro que gana un hombre, una mujer ingresa 84 c&eacute;ntimos); pero, tambi&eacute;n, de que sean m&aacute;s mujeres las que se concentran en la parte baja de la escala salarial y las que viven en mayor precariedad.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, las mujeres tienen el doble de posibilidades que los hombres de tener un trabajo con salarios bajos. Algo m&aacute;s de 7 de cada 10 salarios m&iacute;nimos va a manos de una mujer y los contratos parciales de ellas multiplican pr&aacute;cticamente por tres a los firmados por hombres. El 87,9% de las personas que trabajan en el sector dom&eacute;stico y de cuidados, uno de los m&aacute;s precarios del mundo, son mujeres. La segregaci&oacute;n sexual del trabajo lleva a que las mujeres est&eacute;n sobrerrepresentadas en los sectores menos valorados y peor pagados (hosteler&iacute;a, restauraci&oacute;n, limpieza y agricultura).
    </p><p class="article-text">
        Si el precariado est&aacute; compuesto por mujeres, cualquier medida encaminada a reducir la precariedad laboral es, por lo tanto, un paso decidido en pos de la igualdad entre los sexos. Bastar&iacute;a con repasar algunas recomendaciones recogidas en este informe: desde penalizar a empresas que abusan de la temporalidad a retocar algunos de los cambios introducidos por el Partido Popular en la contrataci&oacute;n parcial y que limitan el poder de las personas trabajadoras para controlar el tiempo de su jornada. Por supuesto, cualquiera de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que pueden descargar de trabajo de cuidado a las mujeres beneficiar&aacute;n especialmente a las m&aacute;s pobres, desde educaci&oacute;n infantil de 0 a 3 a&ntilde;os universal y gratuita a acabar con las listas de espera del sistema de atenci&oacute;n a la dependencia.
    </p><p class="article-text">
        Pero si hay algo que esta organizaci&oacute;n demanda y le vendr&iacute;a muy bien a Luc&iacute;a es la ratificaci&oacute;n por parte de Espa&ntilde;a del convenio 189 de la Organizaci&oacute;n Internacional de Trabajo sobre los derechos de las trabajadoras de hogar. Durante su paso por la oposici&oacute;n, el PSOE hizo reiteradas declaraciones en el Congreso sobre la necesidad de ratificar este documento y adaptar en consonancia la normativa espa&ntilde;ola. Sin embargo, desde que este partido tiene la responsabilidad de gobernar no ha vuelto a mencionar el convenio 189. Otros pa&iacute;ses de nuestro entorno ya han puesto en marcha medidas innovadoras para facilitar que los empleadores de estas mujeres paguen su cotizaci&oacute;n. Los actuales responsables del Ministerio de Trabajo s&oacute;lo tienen que copiarlas y mejorarlas.
    </p><p class="article-text">
        Luchar por el empleo digno es de lo m&aacute;s feminista que puede hacer el actual Gobierno. Esperemos que las ministras que tiene este Ejecutivo no se olviden de mirar atr&aacute;s al salir de casa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Liliana Marcos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/salimos-casa-mirar_129_1915715.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Sep 2018 20:06:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Precariedad laboral,Feminismo,Pobreza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La foto que queremos de Sánchez y Valerio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/foto-queremos-sanchez-valerio_129_2049990.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5608fcf6-8385-446d-b052-0a931b5d2491_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La foto que queremos de Sánchez y Valerio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una foto con trabajadores y trabajadoras que han vivido en sus carnes la progresiva pauperización del empleo gracias a la subcontratación, utilizada como una vía rápida para la reducción de costes salariales y no como una forma flexible de acceder a servicios y profesionales especializados</p></div><p class="article-text">
        Hace unos pocos meses, cuando a&uacute;n era presidente, Mariano Rajoy nos sorprendi&oacute; haci&eacute;ndose una foto en la Moncloa con las Kellys, uno de los colectivos laborales m&aacute;s afectados por la crisis. Por la misma raz&oacute;n, por ser leg&iacute;timos demandantes de mejoras laborales tras una devaluaci&oacute;n significativa de sus condiciones, Rajoy podr&iacute;a haberse visto con un grupo de teleoperadores, hacerse una foto con guardias de seguridad, con los t&eacute;cnicos que instalan los cables del tel&eacute;fono o con el personal de soporte inform&aacute;tico de muchas de las grandes empresas de este pa&iacute;s. Y esa es la foto donde queremos ver al Presidente S&aacute;nchez y a la nueva Ministra de Trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Una foto con trabajadores y trabajadoras que han vivido en sus carnes la progresiva pauperizaci&oacute;n del empleo gracias a la subcontrataci&oacute;n, utilizada como una v&iacute;a r&aacute;pida para la reducci&oacute;n de costes salariales y no como una forma flexible de acceder a servicios y profesionales especializados. Una tendencia en alza que se ha visto favorecida por las debilidades en la regulaci&oacute;n de la subcontrataci&oacute;n de nuestro Estatuto de los Trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        Los diputados y diputadas miembros de la Comisi&oacute;n de Empleo y Seguridad Social llevan tiempo debatiendo sobre una propuesta bastante modesta que el PSOE hizo en su d&iacute;a para mejorar la situaci&oacute;n de las personas trabajadoras subcontratadas y que consist&iacute;a en cambiar un art&iacute;culo del Estatuto de los Trabajadores, el 42, para lograr la equiparaci&oacute;n salarial de personas subcontratadas con las contratadas directamente por la empresa si hac&iacute;an el mismo trabajo. Pedro S&aacute;nchez, en la primera entrevista en televisi&oacute;n que concedi&oacute; como presidente, ya coment&oacute; que se podr&iacute;a llegar a un consenso y cito expl&iacute;citamente el art&iacute;culo 42; aunque es muy de agradecer sus intenciones, el problema no se arregla meramente con ese cambio. Es m&aacute;s, que ese sea todo el consenso que puede lograrse entre los distintos partidos pol&iacute;ticos ser&iacute;a muy decepcionante.
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n de porque queremos un cambio m&aacute;s ambicioso y que vaya a la ra&iacute;z del problema se encuentra en un cambio de la reforma laboral de 2012 que permiti&oacute; que los convenios de empresa establezcan sueldos inferiores a los negociados entre patronal y sindicatos en los convenios sectoriales. La consecuencia de esta modificaci&oacute;n es que empezaron a reproducirse como hongos empresas con convenios precarios que ofrecen subcontrataciones muy baratas basadas en convenios de empresa ruinosos. Administraciones p&uacute;blicas y compa&ntilde;&iacute;as mayores han azuzado la multiplicaci&oacute;n de empresas multiservicio y otras subcontratadas capaces de ofrecerles mano de obra a menor precio. Las camareras de piso pasaron a subcontratas y perdieron con ellos unos 4 de cada 10 euros de su salario, a pesar de que segu&iacute;an haciendo el mismo trabajo. Si s&oacute;lo cambiamos el art&iacute;culo 42, seguir teniendo camareras de piso baratas ser&iacute;a tan f&aacute;cil como externalizarlas todas y que no haya nadie en la empresa originaria haciendo un trabajo equivalente, cuyo sueldo fuese mayor y con el que hubiera que equiparar el de las personas subcontratadas.
    </p><p class="article-text">
        La oportunidad est&aacute; servida en bandeja para modificar el Estatuto de los Trabajadores y devolverles a las camareras de piso su salario y su convenio sectorial. Pero, adem&aacute;s, la subcontrataci&oacute;n mal regulada ha tenido otros damnificados directos que, igualmente, son v&iacute;ctimas de la precariedad y una deficiente regulaci&oacute;n. Mejorar sus condiciones deber&iacute;a ser posible con la aritm&eacute;tica parlamentaria actual si los distintos grupos parlamentarios son capaces, entre otras cosas, de consensuar una mejor definici&oacute;n de la llamada &ldquo;cesi&oacute;n ilegal&rdquo;; un delito que consiste en subcontratar a una empresa no por el servicio ofertado sino para acceder a empleados m&aacute;s baratos que, realmente, trabajan en la empresa cliente y cuya definici&oacute;n en el Estatuto de los Trabajadores es tan laxa que no puede perseguirse ni prevenirse como se debiera.
    </p><p class="article-text">
        Estos dos cambios son de las primeras cosas que podr&iacute;a celebrar el nuevo gobierno socialista como avances contra la precarizaci&oacute;n del empleo. &nbsp;Si se logran, el nuevo presidente y la ministra de trabajo podr&aacute;n invitar a la foto de Moncloa a las Kellys, a los guardias de seguridad que protagonizaron las huelgas en el aeropuerto del Prat o los t&eacute;cnicos que ocuparon las sedes de Telef&oacute;nica en Barcelona en 2015; conflictos laborales todos ellos que han llenado p&aacute;ginas y p&aacute;ginas de peri&oacute;dicos y que han sido posibles por las dos debilidades antes descritas de nuestro Estatuto de los Trabajadores. Sin duda, ser&iacute;a una foto muy agradable de ver y recoger&iacute;a las leg&iacute;timas aspiraciones de muchas m&aacute;s personas trabajadoras que aquella que se hizo en su d&iacute;a Rajoy.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Liliana Marcos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/foto-queremos-sanchez-valerio_129_2049990.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Jun 2018 18:37:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La foto que queremos de Sánchez y Valerio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Economía creciente, salarios menguantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/economia-creciente-salarios-menguantes_129_2828063.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3db834aa-eb2e-4416-b640-63f44a0bdb37_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Empleada del servicio de limpieza de habitaciones en un hotel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sin un reparto más justo entre dueños del capital, una minoría, y trabajadores, la gran mayoría de la población, este año volveremos a ver algo parecido a lo que pasó en 2017, cuando el 40% de toda la riqueza generada cayó en las manos del 1% más rico</p></div><p class="article-text">
        Al mantra frecuentemente escuchado de: &ldquo;Es mejor un mal trabajo a que no tener trabajo&rdquo; le falta un componente fundamental: la parte del pastel de la actividad econ&oacute;mica que se convierte en beneficios empresariales. La precariedad laboral (poco salario, muchas horas, ning&uacute;n control sobre tu vida) no ser&iacute;a necesaria si cambiamos la m&aacute;xima que propone que salarios bajos suponen menos desempleo. La ecuaci&oacute;n deber&iacute;a ser algo as&iacute; como &ldquo;menos de beneficios empresariales junto con salarios dignos construyen una econom&iacute;a que funciona para todos y todas, y no s&oacute;lo para una privilegiada minor&iacute;a&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No es la hora de que la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica deje de ser a expensas de las trabajadoras y trabajadores devaluados? Debemos entrar en otro escenario, en un c&iacute;rculo virtuoso que se sostiene en que profesionales mejor pagados aumentan la demanda y la producci&oacute;n, incrementan beneficios, y... eso supone de nuevo, volver a empezar: con trabajadores bien pagados, y aumento del empleo,, delos salarios y la demanda. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La respuesta es un s&iacute; rotundo, y no por capricho o porque as&iacute; lo afirmen Draghi o el Gobernador del Banco de Espa&ntilde;a. Es un s&iacute; contundente porque as&iacute; lo dicen los n&uacute;meros, y los n&uacute;meros no mienten. Tal y como recoge el informe <em>&iquest;Realidad o ficci&oacute;n? La recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica, en manos de una minor&iacute;a</em><a href="https://oxfamintermon.s3.amazonaws.com/sites/default/files/documentos/files/recuperacion-economica-una-minoria.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Realidad o ficci&oacute;n? La recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica, en manos de una minor&iacute;a</a>, que Oxfam Interm&oacute;n ha presentado hoy coincidiendo con el inicio del Foro Econ&oacute;mico Mundial de Davos, la econom&iacute;a espa&ntilde;ola ha crecido a pesar de que el peso que la masa salarial tiene sobre el conjunto del PIB haya ca&iacute;do. Mientras que la participaci&oacute;n de los salarios en la renta disponible bruta cay&oacute; un 0,5% desde el a&ntilde;o 2000 hasta el 2016, los dividendos incrementaron su participaci&oacute;n un 60% respecto al a&ntilde;o 2000.
    </p><p class="article-text">
        La productividad se ha convertido casi exclusivamente en beneficios que han pasado casi &iacute;ntegramente a ser rentas del capital. Y como el capital est&aacute; muy concentrado, el crecimiento econ&oacute;mico no contribuye a reducir la desigualdad como debiera. Sin un reparto m&aacute;s justo entre due&ntilde;os del capital, una minor&iacute;a, y trabajadores, la gran mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, este a&ntilde;o volveremos a ver algo parecido a lo que pas&oacute; en 2017, cuando el 40% de toda la riqueza generada cay&oacute; en las manos del 1% m&aacute;s rico. El 50% m&aacute;s pobre, 23 millones de personas, se llevaron apenas el 7%.
    </p><h3 class="article-text">El rostro de la devaluaci&oacute;n del empleo</h3><p class="article-text">
        Frente a ese 1% enriquecido, al otro lado tenemos a las personas trabajadoras pobres o vulnerables, la inmensa mayor&iacute;a de ellas, mujeres. M&aacute;s del 73% de las personas de los tramos salariales m&aacute;s bajos son mujeres y una de ellas es Dolores. Su historia es un ejemplo m&aacute;s de lo complicado que se hace vivir tras la gran devaluaci&oacute;n salarial que se produjo durante la crisis econ&oacute;mica entre quienes cobraban menos; y que a&uacute;n no hemos revertido. De media, el 10% con peor sueldo de las personas trabajadoras han perdido desde el inicio de la crisis el 15% de su sueldo; Dolores, guardia de seguridad en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, perdi&oacute; unos 300 euros al mes. Ella y sus dos hijos viven con algo menos de 700.
    </p><p class="article-text">
        En parte fueron las grandes tasas de desempleo las que tiraron de los salarios a la baja, pero tambi&eacute;n contribuyeron algunas de las medidas incluidas en la reforma laboral de 2012. En aquel entonces se explicaba la devaluaci&oacute;n salarial como medida necesaria para permitir que las empresas se adaptaran a la crisis sin tener que despedir. Tras cuatro a&ntilde;os de crecimiento esa l&oacute;gica ya no se sostiene, a pesar de que los cambios legislativos de entonces sigan permitiendo casos como el de Dolores.
    </p><p class="article-text">
        El suyo es una combinaci&oacute;n de la Ley de subcontrataci&oacute;n p&uacute;blica, que prioriza las ofertas m&aacute;s econ&oacute;micas a la hora de resolver concursos p&uacute;blicos, con la reforma laboral que permiti&oacute; que las empresas se &ldquo;descolgaran&rdquo; de los convenios sectoriales pactados por patronal y sindicatos. Antes, los convenios de empresa s&oacute;lo pod&iacute;an mejorar las condiciones. A partir del 2012 la empresa en la que trabajaba Dolores pudo tener un convenio propio y pagar menos. Desde entonces ha venido reduciendo los salarios que pagaba y ganando as&iacute; concursos p&uacute;blicos. De la noche a la ma&ntilde;ana compa&ntilde;eros de Dolores empezaron a ingresar considerablemente menos por trabajar muchas m&aacute;s horas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando le preguntas qu&eacute; le pedir&iacute;a al Gobierno en relaci&oacute;n a su situaci&oacute;n, ella contesta que hay que volver a que los convenios sectoriales sean los que marcan el m&iacute;nimo a pagar. A&ntilde;ade tambi&eacute;n que las administraciones p&uacute;blicas deber&iacute;an sembrar ejemplo y ser conscientes de que cuando contratan a la baja est&aacute;n generando trabajadores pobres. Asegura que el Estado paga tres veces: por su salario, por las ayudas que van a necesitar para vivir y por lo que dejan de ingresar en la Seguridad Social.
    </p><p class="article-text">
        Pensar que la negociaci&oacute;n colectiva solventar&aacute; la devaluaci&oacute;n salarial y la precariedad, en que los sindicatos lograr&aacute;n pactar subidas salariales significativas con unos empresarios conscientes de lo que nos estamos jugado si no reducimos la desigualdad, es obviar que, desgraciadamente, el poder sindical en Espa&ntilde;a no est&aacute; en sus mejores &eacute;pocas. El Fondo Monetario Internacional ya ha demostrado que a mayor tasa de sindicaci&oacute;n hay menos concentraci&oacute;n de la riqueza en manos de unos pocos, pero en Espa&ntilde;a la sindicaci&oacute;n es baja y su capacidad de negociaci&oacute;n fue herida de gravedad con la reforma laboral de 2012.
    </p><p class="article-text">
        Confiar en que se reducir&aacute; la precariedad en el marco de la negociaci&oacute;n colectiva, es ser un tanto ingenuo. Es hora de cambios legislativos y de subir decididamente el Salario M&iacute;nimo Interprofesional. Por Dolores y por todos y todas ha llegado la hora de volver a modificar el Estatuto de los Trabajadores, recentralizar la negociaci&oacute;n colectiva y asegurar que la subcontrataci&oacute;n no sea una v&iacute;a f&aacute;cil de devaluaci&oacute;n salarial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Liliana Marcos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/economia-creciente-salarios-menguantes_129_2828063.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jan 2018 19:42:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Economía creciente, salarios menguantes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salarios,Precariedad,Derechos laborales,SMI - Salario Mínimo Interprofesional]]></media:keywords>
    </item>
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