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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jordi Palafox]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jordi_palafox/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jordi Palafox]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Los valencianos y la Europa rica: ¿por qué cada año estamos más lejos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/jordi-palafox-economia-europa-valencianos_132_1762497.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa613b5b-445b-443b-ba0a-d17fc8e962b8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El indicador más favorable del nivel de bienestar, el PIB por habitante, está anclado en las posiciones de cola de las 17 Comunidades Autónomas.</p></div><p class="article-text">
        Lo acaba de recordar la actualizaci&oacute;n de la&nbsp;<a href="https://www.ine.es/prensa/cre_2017_2.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Contabilidad Regional del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica (INE)</a> publicada hace poco: la Comunidad Valenciana se consolida como una de las comunidades aut&oacute;nomas de la Espa&ntilde;a pobre; entre aquellas cuyo PIB por habitante es m&aacute;s bajo. La favorable, y tan publicitada, tasa de crecimiento en a&ntilde;os recientes, ahora en desaceleraci&oacute;n, no puede ocultar la realidad, por m&aacute;s que se intenta desde diversos frentes: el indicador m&aacute;s favorable del nivel de bienestar, el PIB por habitante, est&aacute; anclado en las posiciones de cola de las 17 Comunidades Aut&oacute;nomas.
    </p><p class="article-text">
        El cuadro siguiente del propio INE lo constata. En 2017 su nivel queda muy por debajo de las CCAA de cabeza, con la Comunidad de Madrid en primer lugar. Y a una distancia considerable: el PIB por habitante en &eacute;sta es un 53,5% superior al valenciano. No es todo: la media espa&ntilde;ola sigue estando 13 puntos por encima y la de la UE 36 puntos porcentuales. Y eso que, como es conocido, de ella forman parte pa&iacute;ses de muy baja renta por habitante como la inmensa mayor&iacute;a de los incorporados desde 2004. Sin este bloque del Este del continente; comparada con la Europa a la que siempre ha mirado la Comunidad Valenciana, la Europa que sigue siendo hoy nuestra referencia, la distancia es espectacular.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Los datos estad&iacute;sticos se pueden retorcer todo lo que se quiera. Se puede, as&iacute;, configurar bloques de regiones diversos para tratar de que el resultado de la comparaci&oacute;n sea m&aacute;s ben&eacute;volo. Pero no por ello se modifica la situaci&oacute;n: desde hace d&eacute;cadas, y de modo sostenido, el nivel de PIB por habitante de los valencianos viene alej&aacute;ndose del de la Espa&ntilde;a rica. Incluso en el m&aacute;s optimista de los escenarios de largo plazo con el que contamos, el elaborado recientemente por &Aacute;ngel de la Fuente para BBVA Research, (Angel de la Fuente, 2018) l<strong>a Comunidad Valenciana ha quedado fuera del m&iacute;sero proceso de convergencia de la renta por habitante regional que ha tenido lugar entre 1955 y 2016. Al contrario: ha divergido. Al inicio del per&iacute;odo, estaba un diez por ciento por encima de la media espa&ntilde;ola. Hoy est&aacute; un quince por ciento debajo de ella</strong>. Un hecho que ha sido poco o nada destacado y que la evoluci&oacute;n demogr&aacute;fica (el divisor) no explica. Textualmente: &ldquo;A mediados de los cincuenta [del siglo XX], la renta per c&aacute;pita valenciana era casi diez puntos superior a la media y en suave ascenso. Tras 1960, la comunidad pierde terreno hasta alcanzar la media nacional, donde se mantiene casi tres d&eacute;cadas y luego pierde otros diez puntos en los quince a&ntilde;os finales del per&iacute;odo.&rdquo; (p. 32).
    </p><p class="article-text">
        Calificar esta trayectoria de preocupante no es alarmismo. A la misma, por otro lado, se la puede dotar de una perspectiva de muy largo plazo gracias a la investigaci&oacute;n sobre las desigualdades regionales en el crecimiento de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola desde 1860 (Daniel A. Tirado, Alfonso D&iacute;ez Minguela y Julio Mart&iacute;nez Galarraga, 2016). Y la conclusi&oacute;n es igual de poco tranquilizadora. La informaci&oacute;n demuestra que la negativa evoluci&oacute;n relativa del PIB por habitante valenciano (tanto respecto a la media espa&ntilde;ola como a la aqu&iacute; denominada Espa&ntilde;a rica) en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas es excepcional. <strong>En los 130 a&ntilde;os anteriores a 1990, no ha habido ning&uacute;n otro per&iacute;odo en el cual la p&eacute;rdida de posici&oacute;n relativa haya sido ni tan continuada ni tan intensa. </strong>A la vista de esta tendencia, iniciada hace ya cuatro d&eacute;cadas, no es exagerado hablar de declive de la econom&iacute;a valenciana, por m&aacute;s que &eacute;ste no sea absoluto. En esos cuarenta a&ntilde;os la renta de los valencianos ha aumentado. Pero mucho menos que la de los habitantes de otras &aacute;reas geogr&aacute;ficas. La consecuencia es que no ha dejado de alejarse del de aquellas donde el nivel de bienestar (medido por este indicador) es mayor.
    </p><p class="article-text">
        A lo anterior se suma otro hecho relevante. Al no haber sido brillante la evoluci&oacute;n espa&ntilde;ola durante esos decenios, a pesar de la burbuja inmobiliaria, se ha producido una divergencia creciente de la media espa&ntilde;ola respecto a la de los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados del continente europeo. Y por tanto un alejamiento todav&iacute;a mayor de la cifra valenciana. Aqu&iacute;, de nuevo, si se desea ocultar la realidad, las cifras pueden agruparse de formas diversas para tratar de moderar la trascendencia de este proceso de decadencia que amenaza el nivel de bienestar alcanzado. Pero la separaci&oacute;n es incuestionable. Para simplificar y obviar todo c&aacute;lculo, se ha elegido aqu&iacute; un punto de comparaci&oacute;n, si se quiere tosco pero ilustrativo: la trayectoria de Alemania desde el inicio del siglo. Es la recogida en el gr&aacute;fico siguiente. Como refleja, la distancia entre el PIB por habitante de los valencianos y el de los residentes en Alemania, como con el de la Espa&ntilde;a rica (media no ponderada de Madrid, Catalu&ntilde;a y el Pa&iacute;s Vasco) ya apuntada, ha seguido aumentando desde el a&ntilde;o 2000.
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                </figure><h3 class="article-text">La causa del declive</h3><p class="article-text">
        Si el objetivo es tratar de asegurar a los hoy j&oacute;venes valencianos que no opten por la emigraci&oacute;n un nivel de bienestar, al menos, similar al que han disfrutado hasta ahora sus mayores, la constataci&oacute;n resumida en los p&aacute;rrafos anteriores solo puede ser el primer paso. Tras &eacute;l, parece imprescindible tratar de encontrar las razones de esa tendencia declinante y, si los gestores p&uacute;blicos tienen como objetivo real y no meramente propagand&iacute;stico modificarla, poner en pr&aacute;ctica medidas para revertirla.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con la causa, existe unanimidad entre los economistas de que el problema de base es la baja productividad y su reducida tasa de aumento anual (como ejemplo reciente Salvador Gil-Pareja, Rafael Llorca-Vivero y Andr&eacute;s J. Picazo-Tadeo, 2016). La productividad es una variable fundamental, como condici&oacute;n necesaria aunque no suficiente, para mejorar el bienestar. Si la econom&iacute;a valenciana no la aumenta a un ritmo destacado, y desde 1990 hasta hoy no lo ha venido haciendo, la consolidaci&oacute;n del pa&iacute;s como un territorio caracterizado, todav&iacute;a m&aacute;s, por una renta por habitante baja en t&eacute;rminos relativos con las &aacute;reas ricas del continente europeo, se va a consolidar como una realidad permanente.
    </p><p class="article-text">
        La insistencia de los economistas en su trascendencia no es una cuesti&oacute;n trivial aunque en ocasiones se la descalifique atribuy&eacute;ndole un car&aacute;cter &laquo;economicista&raquo; y en otras se pretenda descubrir qu&eacute; es la productividad cuando es una de las variables mejor definidas por la ciencia econ&oacute;mica. El aumento del producto por unidad de factor de producci&oacute;n (capital, trabajo o ambos), es la mejor medida de la eficiencia de una econom&iacute;a, por cuanto denota la capacidad de obtener m&aacute;s producto de los recursos disponibles. Su crecimiento supone producir m&aacute;s con el mismo trabajo y el mismo capital (o lo mismo con menor cantidad de factores). Sin duda para ligarla al bienestar de la poblaci&oacute;n se requieren medidas de redistribuci&oacute;n, pero es el aumento de la productividad el que hace posible elevar los salarios sin poner en riesgo la viabilidad de las empresas y reducir los precios. Y con ello, de forma indirecta, aumentar el empleo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la competitividad de una econom&iacute;a, y por tanto la demanda para sus bienes y servicios, dependa de un conjunto m&aacute;s amplio de variables, los economistas han venido considerando la relaci&oacute;n entre productividad y salarios (costes laborales) una de las m&aacute;s importantes. Y es cierto. Si la primera no crece, lo hace en escasa medida, o los salarios lo hacen en mayor proporci&oacute;n, los costes aumentan, los m&aacute;rgenes de la empresa, de los que depende la inversi&oacute;n futura y su propia supervivencia, se deterioran y los precios respecto a los competidores se elevan. El resultado es menor empleo y salarios m&aacute;s bajos. Por otro lado, dif&iacute;cilmente una sociedad democr&aacute;tica cuya econom&iacute;a tenga una baja productividad y escasa capacidad de generar empleo, como es hoy la valenciana, ser&aacute; capaz de recaudar ingresos p&uacute;blicos suficientes para mantener un Estado del Bienestar s&oacute;lido. Y m&aacute;s teniendo en cuenta el proceso de envejecimiento de la poblaci&oacute;n (y el aumento de la esperanza de vida).
    </p><p class="article-text">
        Dentro de este contexto, lo que se suele subrayar menos es que l<strong>a competitividad no es solo una cuesti&oacute;n de costes salariales. Las decisiones estrat&eacute;gicas de la empresa, desde su organizaci&oacute;n interna a las formas de integraci&oacute;n en los mercados, no dependen de los trabajadores. Dependen de los empresarios. </strong>Y su evoluci&oacute;n es sistem&aacute;ticamente silenciada en el an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n valenciana (y espa&ntilde;ola). Este silencio aprovecha como excusa una aproximaci&oacute;n frecuente en los trabajos de medici&oacute;n de la productividad. Como la del trabajo es la menos compleja de calcular, es &eacute;sta la que con mayor frecuencia se mide. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta forma de realizar el c&aacute;lculo, facilita difundir entre el conjunto de la sociedad una falacia, no siempre desinteresada, la cual puede expresarse de la forma siguiente: si la productividad del trabajo es baja y la baja productividad es el principal problema de la econom&iacute;a, es el trabajo, y por asimilaci&oacute;n la ineficiencia de los trabajadores, la causa de la situaci&oacute;n. Ello es sencillamente falso. Cuando se calcula tambi&eacute;n la productividad del capital y la resultante de combinar capital y trabajo (la denominada productividad total de los factores) los resultados no avalan esa conclusi&oacute;n tan poco matizada.
    </p><p class="article-text">
        Lo anterior no implica negar lo evidente: en la econom&iacute;a valenciana la productividad del trabajo es baja y ello es parte de la explicaci&oacute;n de su declive. Pero no deja de sorprender que casi siempre se eluda la relevancia de la gesti&oacute;n empresarial como elemento central de la productividad cuando tiene un papel equivalente, como ya he citado en alguna ocasi&oacute;n recogiendo la met&aacute;fora de Chad Syverson, al del director de una hipot&eacute;tica orquesta formada por trabajo, capital e inputs intermedios. Un mal director, como una deficiente gesti&oacute;n empresarial, es el que transforma una sinfon&iacute;a en una cacofon&iacute;a por elevada que sea la calidad de la orquesta. As&iacute; pues, la baja productividad de la econom&iacute;a valenciana remite en &uacute;ltima instancia a la modestia de la cualificaci&oacute;n empresarial con la que contamos.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de lo que se acaba de indicar, <strong>pocas veces</strong> <strong>hasta ahora se ha considerado necesario bucear entre los motivos de una oferta tan limitada de talento empresarial, o capital intelectual, ni, menos todav&iacute;a, en los obst&aacute;culos que impiden su aumento o explican una debilidad de las empresas tan elevada -</strong>aspecto &eacute;ste &uacute;ltimo mostrado por el informe del IVIE para la Asociaci&oacute;n Valenciana de Empresarios (AVE, 2015)- mientras las cualificaciones de la poblaci&oacute;n valenciana est&aacute;n en sus m&aacute;ximos hist&oacute;ricos. Cuando se ha abordado el problema, se han obviado &nbsp;aspectos decisivos como la distribuci&oacute;n sectorial de las empresas, la estructura de mercado de los sectores de alto valor a&ntilde;adido o las interferencias en la eficiencia agregada resultado de la activa y continua actuaci&oacute;n de los grupos de presi&oacute;n. Estos elementos clave desaparecen en los an&aacute;lisis para concentrar la atenci&oacute;n en dos pilares. Por un lado, la educaci&oacute;n y necesidad de aumentar la inversi&oacute;n en ella. Este es un elemento importante, pero con derivaciones menos obvias de lo que pueda parecer. En aras de la brevedad este aspecto va a quedar fuera de este comentario. Pero cabe apuntar que demasiado a menudo se parte del supuesto impl&iacute;cito de la inexistencia de movilidad de la mano de obra, como si el capital humano no pudiera importarse como todo indica que vienen haciendo las grandes empresas tecnol&oacute;gicas globales radicadas en Silicon Valley. O exportarse como parece estar haciendo la sociedad valenciana. Y por otro, y sobre todo, el reducido tama&ntilde;o por n&uacute;mero de trabajadores de la inmensa mayor&iacute;a de las empresas como la causa principal del declive, que se aborda en los p&aacute;rrafos siguientes.
    </p><h3 class="article-text">El tama&ntilde;o [de empresa] no lo es todo</h3><p class="article-text">
        Es evidente que el tama&ntilde;o liliputiense de las empresas valencianas (buena parte de las cuales no tienen asalariados) es parte del problema. Pero la diferencia con otras &aacute;reas geogr&aacute;ficas de mayor PIB por habitante no es tan elevada. Lo cual hace dudar de que &eacute;ste sea, sin m&aacute;s, el n&uacute;cleo central del mismo. M&aacute;s que repetir aqu&iacute; las reflexiones suscitadas por la comparaci&oacute;n homog&eacute;nea entre Espa&ntilde;a y Alemania (v&eacute;ase Jordi Palafox, 2016, pp. 197 y ss.) tal vez sea &uacute;til mostrar la magnitud de las diferencias porcentuales entre el Pa&iacute;s Vasco y la Comunidad Valenciana. Es el contenido del siguiente cuadro. E interrogarse a partir de ellas si su magnitud es suficiente para concluir que el tama&ntilde;o (por n&uacute;mero de trabajadores) de la empresa es la causa fundamental por la cual el PIB por habitante de los valencianos est&aacute; a un 50% del de los vascos. Las diferencias porcentuales del cuadro permiten, al menos, apuntar a que la potencia explicativa de este argumento, tan reiterado por algunos gestores p&uacute;blicos hasta convertirlo en mantra, es m&aacute;s modesta de lo que pretenden.
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        Por otro lado, integrar el tama&ntilde;o liliputiense de las empresas en la explicaci&oacute;n del bajo nivel de renta de los valencianos, lo que hace es despejar hacia adelante el interrogante. Primero, al ignorar los sectores en los que se localizan, lo cual es un variable clave de la productividad agregada. Nunca ser&aacute; la misma la de una econom&iacute;a dominada por microempresas de las ramas de la metalurgia o de programaci&oacute;n, consultor&iacute;a y otras actividades relacionadas con la inform&aacute;tica que la de un econom&iacute;a alternativa en donde la actividad dominante sean los servicios de alojamiento o el comercio al por menor de productos alimenticios bebidas y tabacos (por atenerse a la clasificaci&oacute;n CNAE 2009).Y segundo, al desplazar la pregunta a contestar a por qu&eacute; el tama&ntilde;o de las empresas es tan reducido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La pregunta es, pues, si esta diferencia de tama&ntilde;o respecto a otras econom&iacute;as con menos dificultades que la valenciana para mejorar la productividad y crear empleo de salarios medios o elevados, es suficiente para atribuirle, tras un proceso de globalizaci&oacute;n y una revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica que lo ha cambiado casi todo, la responsabilidad principal del declive.</strong> Recu&eacute;rdese que, como se acaba de indicar, seg&uacute;n la estimaci&oacute;n del INE, en 2017 el PIB por habitante del Pa&iacute;s Vasco es un 50% (49.6%) superior al de la Comunidad Valenciana.
    </p><p class="article-text">
        La tesis que se intenta plantear aqu&iacute; es que la causa de la baja productividad valenciana, y de ah&iacute; el bajo nivel de renta por habitante, no es tanto el tama&ntilde;o de las empresas, que tambi&eacute;n, sino las actividades que &eacute;stas desarrollan; esto es, los sectores en donde se localizan. Las conclusiones de un concluyente estudio (Enrique Moral-Benito, 2018) demostrando para Espa&ntilde;a que las empresas son peque&ntilde;as porque tienen baja productividad, no que su baja productividad sea resultado de que sean peque&ntilde;as, puede ampliarse para la Comunidad Valenciana defendiendo que las empresas tienen baja productividad y por tanto son peque&ntilde;as en gran medida por localizarse mayoritariamente en sectores cuya caracter&iacute;stica central es ser de baja productividad. El corolario de esa especializaci&oacute;n no puede ser otro que bajos salarios. No es casualidad, por tanto, que a&uacute;n con la deflaci&oacute;n salarial general desde 2008, su mediana sea, desde hace decenios, inferior a la espa&ntilde;ola y est&eacute; alejada de aquellas &aacute;reas en donde la estructura sectorial de la actividad es diferente. En el &uacute;ltimo a&ntilde;o disponible la mediana de los salarios en la Comunidad de Madrid, por ejemplo, es un 17% m&aacute;s elevada que en la Comunidad Valenciana.
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        Todo apunta a que <strong>estamos ante la confirmaci&oacute;n del dicho cl&aacute;sico seg&uacute;n el cual se cosecha lo que se siembra. Si, como se viene haciendo desde hace d&eacute;cadas, se fomenta desde las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas a sectores de baja productividad como son la hosteler&iacute;a (con salarios medios inferiores en un 40% a la media), el turismo o el comercio de proximidad, no puede sorprender que el resultado sea el que es</strong>. A este respecto, cabe esperar que la pronta publicaci&oacute;n de la sugestiva investigaci&oacute;n diferenciando entre estructura productiva y modelo de crecimiento (Antonio F. Cubel, M&ordf; Jos&eacute;. Murgi y Ram&oacute;n Ruiz-Tamarit, 2018) suscite un debate imprescindible hoy entre nosotros acerca de las consecuencias de la sesgada orientaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Con ello, ser&iacute;a posible argumentar con rigor acerca de las nefastas implicaciones que puede estar teniendo la combinaci&oacute;n entre la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica asociada a la globalizaci&oacute;n y las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas de la Generalidad Valenciana aferradas al conservadurismo de defender casi en exclusiva lo que existe (grandes infraestructuras, manufactura tradicional, construcci&oacute;n, turismo y hosteler&iacute;a) y olvidando, o si se prefiere situando en un plano muy secundario, el fomentar que se desarrolle tambi&eacute;n entre nosotros, aquellas actividades que son el futuro (los servicios del terciario avanzado). A quienes les parezca exagerada la anterior afirmaci&oacute;n pueden, como ejemplo de los muchos existentes, comparar dos informaciones recientes de prensa: el presupuesto necesario&nbsp;<a href="http://www.castelloninformacion.com/promocion-comunitat-ferias-turismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para promocionar el turismo de la Comunidad en 20 ferias nacionales y 24 internacionales</a> a lo largo de 2019 y el asignado <a href="https://valenciaplaza.com/hacienda-contempla-ayudas-de-hasta-20-millones-para-proyectos-de-investigacion-industrial" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para proyectos empresariales que contribuyan a la transformaci&oacute;n del modelo econ&oacute;mico</a>.
    </p><h3 class="article-text">Y las causas de la causa del declive</h3><p class="article-text">
        Por otro lado, la insistencia tan habitual entre los economistas acerca de la necesidad de modificar el modelo productivo para revertir la trayectoria descrita hasta aqu&iacute;, permite retomar el eufemismo m&aacute;s utilizado para explicar lo que viene sucediendo con la trayectoria de la econom&iacute;a valenciana: su especializaci&oacute;n productiva. La cual es considerada, al menos de manera impl&iacute;cita, consecuencia &ldquo;natural&rdquo; del funcionamiento de mercados competitivos. Ello es equivalente a considerar que la preponderancia de actividades, sea en la industria o los servicios, de modesta productividad tanto porque su actividad requiere empleos de baja cualificaci&oacute;n como por las lagunas en la capacidad empresarial, es la consecuencia de una interacci&oacute;n libre de interferencias entre la oferta y la demanda a partir de una dotaci&oacute;n de recursos dada.
    </p><p class="article-text">
        Ello, de nuevo, es falso. En ese diagn&oacute;stico se ignora la presencia de intervenciones institucionales bien en forma de comportamientos clientelares bien de posiciones de dominio. Lo cual, a su vez, permite soslayar que <strong>en la econom&iacute;a valenciana funcionan con notable eficacia los grupos de presi&oacute;n (y las posiciones de dominio de algunas empresas). Por supuesto para defender sus intereses que no son otros que la permanencia de ese modelo de crecimiento de baja productividad que los ha llevado, y los mantiene, en su posici&oacute;n privilegiada</strong>. Las consecuencias negativas de su &eacute;xito para la mejora del bienestar general vienen a sumarse, adem&aacute;s, a las provenientes de los triunfos de los lobbies presentes en el conjunto de Espa&ntilde;a cuya capacidad de influir sobre las decisiones p&uacute;blicas ha demostrado Carlos Sebasti&aacute;n (Carlos Sebasti&aacute;n, 2016).
    </p><p class="article-text">
        Lo cual remite a dos aspectos suplementarios que en la pr&aacute;ctica han recibido muy poca atenci&oacute;n desde mediados de 2015. Por un lado, la calidad de las instituciones de la gobernanza valenciana. Por otro, el avance en la transparencia en relaci&oacute;n con la actuaci&oacute;n de los grupos de presi&oacute;n existentes. Sobre el primero de ellos, a la reciente publicaci&oacute;n del informe sobre los costes econ&oacute;micos del d&eacute;ficit de calidad institucional, adem&aacute;s de la corrupci&oacute;n, en Espa&ntilde;a (F. Alcal&aacute; Agull&oacute; y F. Jim&eacute;nez S&aacute;nchez, 2018) no le ha seguido ninguna iniciativa para analizar cu&aacute;l es el coste de las deficiencias de gobernanza entre nosotros y qu&eacute; medidas son necesarias para corregirlas. Parecer&iacute;a como si en este terreno la Comunidad Valenciana fuera un oasis dentro del contexto espa&ntilde;ol, cuando en su pasado reciente ha sido referencia de todo lo contrario. O como si el cambio de gestores p&uacute;blicos a finales de junio de 2015 hubiera corregido por s&iacute; solo todas las r&eacute;moras acumuladas desde julio de 1995. Pero <strong>ni la rendici&oacute;n de cuentas, ni la efectividad gubernamental, ni la calidad regulatoria, o el respeto a ley y los contratos mejoran autom&aacute;ticamente tras un cambio pol&iacute;tico. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Y sobre el segundo aspecto mencionado, la transparencia en la actuaci&oacute;n de los grupos de presi&oacute;n que operan en torno a la administraci&oacute;n auton&oacute;mica, poco se ha conseguido desde el cambio de sus gestores. Hoy, como ayer, seguimos sin saber nada de sus fuentes de financiaci&oacute;n. Tampoco se ha conseguido hacer realidad la inscripci&oacute;n de la inmensa mayor&iacute;a como tales en el registro de la Comisi&oacute;n Nacional de los mercados y la Competencia (CNMC). En el terreno auton&oacute;mico, la actual legislatura no sido tiempo suficiente para poner en marcha el registro previsto en la Ley reguladora de la actividad de lobby en el &aacute;mbito de la Generalitat y de su sector p&uacute;blico instrumental. La iniciativa tuvo su origen en julio de 2016. Pero todav&iacute;a a comienzos de 2019 sigue en fase de proyecto de ley.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la especializaci&oacute;n sectorial de la econom&iacute;a. Ni &eacute;sta ni la tendencia negativa del PIB por habitante en t&eacute;rminos relativos descrita que es su principal resultado, son fruto de la casualidad. En las investigaciones sobre los accidentes a&eacute;reos siempre se afirma que nunca tienen una &uacute;nica causa. Tampoco el escaso aumento de la productividad que resulta en este declive de la econom&iacute;a valenciana puede ser explicado en t&eacute;rminos unicausales. Pero en la consolidaci&oacute;n de una estructura productiva con fuerte predominio de sectores de baja productividad, habr&iacute;a que analizar la trascendencia desempe&ntilde;ada, al menos, por dos elementos habitualmente poco considerados. Por un lado, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas puestas en pr&aacute;ctica. Y por otro lado, la escasa vinculaci&oacute;n de la inmensa mayor&iacute;a de las empresas valencianas con las nuevas formas de producir surgidas con el avance de la globalizaci&oacute;n. Una deficiente adaptaci&oacute;n que, al menos en parte, puede considerarse un efecto de esas pol&iacute;ticas puesto que en ellas se fijan los incentivos y desincentivos a la actuaci&oacute;n de los agentes privados.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s,<strong> la valoraci&oacute;n a realizar de las pol&iacute;ticas seguidas hasta hoy, es inseparable de su incapacidad &ndash;cuando no desinter&eacute;s- para articular un marco de incentivos, normativos tanto como presupuestarios, con el objetivo de orientar la inversi&oacute;n privada hacia actividades capaces de generar un mayor aumento de la productividad.</strong> La infrafinanciaci&oacute;n no puede ser una excusa. La ordenaci&oacute;n de prioridades con los disponibles es lo relevante. Ya se ha indicado que el liliputiense tama&ntilde;o de la empresa valenciana es un obst&aacute;culo. Pero como se ha tratado de mostrar tambi&eacute;n lo es i) en qu&eacute; sectores se localiza su creaci&oacute;n y/o funcionamiento, y con ellos la del empleo, ii) explicar por qu&eacute; la mayor&iacute;a son de baja productividad, iii) a qu&eacute; obst&aacute;culos institucionales para desarrollarse hacen frente las iniciativas empresariales en los sectores de mayor productividad y iv) la fuerte tasa de mortalidad de las iniciativas empresariales.
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias negativas de la pasividad frente a los privilegios y las posiciones de dominio de mercado o de las deficiencias de producci&oacute;n y cumplimiento de disposiciones legales por la propia administraci&oacute;n son dif&iacute;ciles de exagerar. Por muchos motivos como ponen de relieve para el conjunto de Espa&ntilde;a los estudio de Sebasti&aacute;n y Alcal&aacute; y Jim&eacute;nez mencionados. Pero adem&aacute;s de ellos, por cuanto su funcionamiento desincentiva la entrada de emprendedores en el mercado al elevar las barreras a la entrada. Sin embargo, la ampliaci&oacute;n del n&uacute;mero de emprendedores que pasen a ser empresarios es imprescindible para elevar la eficiencia. La diferencia entre los empresarios existentes y los necesarios para poder superar las dificultades es otro aspecto tambi&eacute;n muy poco destacado.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, como ayer, los intereses y peticiones de las organizaciones y lobbies empresariales se siguen identificando con el inter&eacute;s general. En la situaci&oacute;n valenciana actual, sin embargo, es menos cierto que nunca el tan repetido argumento seg&uacute;n el cual lo que es bueno para los intereses de los miembros, y a quienes representan, de las organizaciones empresariales m&aacute;s influyentes (algunas de las cuales con un modest&iacute;simo n&uacute;mero de empresarios por m&aacute;s que sean los m&aacute;s poderosos) es bueno para el pa&iacute;s. A la vista est&aacute; a qu&eacute; ha llevado para el conjunto de los valencianos la eficacia de su actuaci&oacute;n en tanto que grupos de presi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En esa equiparaci&oacute;n entre los empresarios necesarios para hacer frente con &eacute;xito a los retos para aumentar el PIB por habitante y los existentes, se ignora que las agrupaciones de empresarios pueden, como l&iacute;mite m&aacute;ximo, llegar a representar los intereses de quienes ya est&aacute;n presentes en el mercado. En el valenciano, repleto de insuficiencias como se ha tratado de argumentar hasta aqu&iacute;. Al margen de que no debiera ignorarse que, como sabemos desde Adam Smith, el final inevitable de cualquier reuni&oacute;n de &eacute;stos es conspirar contra el p&uacute;blico o maquinar para elevar los precios. Por tanto, es ingenuo esperar que entre los objetivos de estos grupos de presi&oacute;n se incluya el aumento de la oferta de empresarios. Los nuevos ser&iacute;an sus competidores lo cual es contrario a sus intereses.
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, estamos, tambi&eacute;n entre nosotros, ante la urgencia de reescribir las reglas del funcionamiento de las interacciones entre los grupos de intereses y el poder pol&iacute;tico sobre las cuales el Nobel Stiglitz ha aportado sugestivas intuiciones en relaci&oacute;n con la trascendencia de que &eacute;ste asegure la igualdad de oportunidades entre emprendedores (Joseph Stiglitz, 2016). Por tanto, si se pretende afrontar las causas del declive del PIB por habitante de la Comunidad Valenciana y no s&oacute;lo tratar de poner remedio a sus consecuencias a trav&eacute;s de una Generalitat asistencial, habr&aacute; que vencer, al menos, dos obst&aacute;culos. De un lado, la pleites&iacute;a de la administraci&oacute;n auton&oacute;mica hacia las presiones de esos grupos de presi&oacute;n. De otro, los sue&ntilde;os de una econom&iacute;a valenciana aut&aacute;rquica, capaz de progresar aislada de las tendencias dominantes en el mercado global. Una quimera que, con otras denominaciones, sigue &nbsp;asentada en los despachos de quienes articulan aspectos clave de la actual pol&iacute;tica econ&oacute;mica de la Generalitat.
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; en juego en esa reformulaci&oacute;n de las reglas es enderezar la tendencia decreciente del bienestar de la mayor&iacute;a de los valencianos. Debe tenerse claro que su amplitud, si la divergencia respecto a las &aacute;reas geogr&aacute;ficas ricas sigue aumentando, nunca podr&aacute; ser contrapesada mediante pol&iacute;ticas sociales. Resulta por ello urgente, que de una situaci&oacute;n como la actual centrada en paliar las consecuencias sociales del declive, se pase a otra en la cual en la agenda de la acci&oacute;n p&uacute;blica sea tan prioritario como lo anterior poner en pr&aacute;ctica medidas para evitar las causas que hacen necesarias pol&iacute;ticas sociales de tal intensidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se tratar&iacute;a, al fin y al cabo, de que no quede solo en palabras ese nuevo contrato social propuesto por el President de la Generalitat en su&nbsp;&uacute;ltimo mensaje de fin de a&ntilde;o en donde vinculaba la creaci&oacute;n de empleo con la igualdad de oportunidades.</strong><a href="http://www.gva.es/contenidos/publicados/multimedia/prensa/20181231/doc/Mensaje_MHP_Finde2018_CASTELLA.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltimo mensaje de fin de a&ntilde;o</a> Porque si a algo se oponen los grupos de presi&oacute;n que hoy operan con &eacute;xito en la sociedad valenciana es a que todos los emprendedores puedan consolidarse como empresarios y a que los empresarios de todos los sectores alcancen el mismo trato que ellos disfrutan. De no concretarse ese anuncio, como tambi&eacute;n apuntaba Ximo Puig, puede llegar a ponerse en peligro la propia democracia, tercer pilar del compromiso social propuesto. Porque hoy es un riesgo cierto que la exasperaci&oacute;n de una parte creciente de los ciudadanos, a quienes se les viene pidiendo una paciencia infinita hasta ver mejorar su situaci&oacute;n, acabe decant&aacute;ndose por el populismo. Es lo que ha ocurrido en otras sociedades con una densidad democr&aacute;tica muy superior a la valenciana, inmersas actualmente en una polarizaci&oacute;n social y un autoritarismo en las formas de gobernar impensables hace solo unos pocos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Referencias</strong>
    </p><p class="article-text">
        Asociaci&oacute;n Valenciana de Empresarios, (2015), <a href="http://www.ave.org.es/adjuntos/documentos_ave/caminos_mejorar_competitividad_empresas_valencianas_2015.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Caminos para mejorar la competitividad de las empresas valencianas</a><strong>, </strong>Valencia.
    </p><p class="article-text">
        Francisco Alcal&aacute; Agull&oacute; y Fernando Jim&eacute;nez S&aacute;nchez, (2018), <a href="https://www.fbbva.es/publicaciones/los-costes-economicos-del-deficit-calidad-institucional-la-corrupcion-espana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los costes econ&oacute;micos del d&eacute;ficit de calidad institucional y la corrupci&oacute;n en Espa&ntilde;a</a>, Madrid, Fundaci&oacute;n BBVA.
    </p><p class="article-text">
        Antonio F. Cubel-Montesinos, Mar&iacute;a Jos&eacute; Murgui-Garc&iacute;a i J. Ram&oacute;n Ruiz-Tamarit, (2018),<strong> L&rsquo;endarreriment econ&ograve;mic valenci&agrave;, </strong>III Workshop d&rsquo;Economia Valenciana, octubre.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;ngel de la Fuente, (2018)&nbsp;<a href="https://www.bbvaresearch.com/wp-content/uploads/2018/10/Situacion_Valencia_2018_.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;La din&aacute;mica territorial de la renta en Espa&ntilde;a, 1955-2016: Una primera aproximaci&oacute;n&rdquo;</a> en BBVA Research, <strong>Situaci&oacute;n Comunitat Valenciana </strong>- Segundo semestre, pp. 27-34.
    </p><p class="article-text">
        Salvador Gil- Pareja, Rafael Llorca Vivero y Andr&eacute;s J. Picazo Tadeo, (2016), &ldquo;Crecimiento y productividad en la econom&iacute;a valenciana&rdquo;, <strong>Papeles de econom&iacute;a espa&ntilde;ola</strong>, n&ordm; 148, 2016, pp. 202-215.
    </p><p class="article-text">
        Enrique Moral-Benito, (2018). &ldquo;Growing by learning: firm-level evidence on the size-productivity nexus,&rdquo; <strong>SERIEs: Journal of the Spanish Economic Association</strong>, Springer;Spanish Economic Association, vol. 9(1), pp. 65-90, marzo.
    </p><p class="article-text">
        Jordi Palafox, (2017), <strong>Cuatro vientos en contra. El porvenir de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola</strong>, Barcelona, Pasado &amp; Presente.
    </p><p class="article-text">
        Carlos Sebasti&aacute;n, (2016), Espa&ntilde;a estancada. Por qu&eacute; somos poco eficientes, Madrid, Galaxia Gutemberg.
    </p><p class="article-text">
        Joseph Stiglitz, (2016),<strong> Rewriting the Rules of the American Economy</strong>, Nueva York, W.W. Norton.
    </p><p class="article-text">
        Daniel A. Tirado, Alfonso D&iacute;ez-Minguela y Julio Martinez-Galarraga, (2016), &ldquo;Regional inequality and economic development in Spain, 1860-2010&rdquo;, J<strong>ournal of Historical Geogra</strong>phy, pp. 87-98
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Palafox]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/jordi-palafox-economia-europa-valencianos_132_1762497.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Jan 2019 21:09:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los valencianos y la Europa rica: ¿por qué cada año estamos más lejos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía,Europa,Valencianos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pandemia y colapso económico: esta vez va a ser diferente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/jordi-palafox-opinion-pandemia-colapso-economico_132_1001630.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Esta no es una pandemia excepcional desde una perspectiva hist&oacute;rica, pero todo apunta a que s&iacute; lo van a ser sus consecuencias econ&oacute;micas, mucho m&aacute;s graves que en bastantes de las anteriores.&nbsp; Aunque, no tenemos informaci&oacute;n cuantitativa suficiente para calcularlas m&aacute;s all&aacute; de las denominadas estimadivinaciones, cada d&iacute;a parece m&aacute;s evidente que el actual contexto conduce a un colapso de la econom&iacute;a.
    </p><h3 class="article-text">Una pandemia ni nueva ni distinta</h3><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, de &nbsp;entrada debe subrayarse que las pandemias no han sido excepcionales en el pasado. S&oacute;lo, por tanto, desde la ignorancia se le puede hacer declarar al Jefe del Estado que &ldquo;estamos haciendo frente a una crisis nueva y distinta, sin precedentes&rdquo;. &Eacute;stas, han tenido, adem&aacute;s, resultados letales muy superiores a los que hoy parecen m&aacute;s probables para el Covid-19. Es algo que pretende ignorar parte de la sociedad del &ldquo;lo quiero y lo quiero ya&rdquo; en donde ayer parece tan lejano como el planeta Neptuno y siglos pasados est&aacute;n, en el tiempo, pr&oacute;ximos a la galaxia GN-z11, esa que, seg&uacute;n los expertos, es la m&aacute;s alejada de la tierra.
    </p><p class="article-text">
        Al menos s&iacute; se est&aacute; mencionando la gripe 1918-19, conocida como la Gripe Espa&ntilde;ola. Sin embargo, m&aacute;s para destacar sus ense&ntilde;anzas &ndash;la eficacia de los confinamientos- que para subrayar su efecto m&aacute;s devastador: el n&uacute;mero de los fallecidos, una cifra entre los 50 y 100 millones de personas. Una cifra, por tanto, sin comparaci&oacute;n posible con los 15.000 de la pandemia actual a fecha de hoy.
    </p><p class="article-text">
        Pero es que adem&aacute;s, aquella no fue una situaci&oacute;n &uacute;nica desde la perspectiva hist&oacute;rica. En el pasado, otros pat&oacute;genos causaron desastres demogr&aacute;ficos catastr&oacute;ficos, sin que existiera, ni de lejos, el nivel cient&iacute;fico actual para luchar contra ellos. Las dos m&aacute;s demoledoras fueron la Peste Negra y, a escala muy inferior, la colonizaci&oacute;n espa&ntilde;ola de M&eacute;xico. La primera, transmitida a Europa a trav&eacute;s de la Ruta de la Seda, redujo la poblaci&oacute;n del continente entre un 45% y un 50% en solo cinco a&ntilde;os (1347 -1351). En el caso de M&eacute;xico, la ausencia de inmunidad frente a las &ldquo;enfermedades europeas&rdquo; llev&oacute; a una dr&aacute;stica reducci&oacute;n demogr&aacute;fica. Su impacto mortal var&iacute;a entre el 50% y el 90% de la poblaci&oacute;n existente, cuya cuant&iacute;a sigue siendo desconocida y objeto de debate acad&eacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Y junto a estas pandemias, otras enfermedades provocaron igualmente grandes mortandades. Durante el siglo XIX, el c&oacute;lera fue, quiz&aacute;, el causante de las m&aacute;s importantes. En Espa&ntilde;a, sus cuatro grandes oleadas provocaron 800.000 muertes. Por otro lado, como con la peste negra, su &nbsp;causa y v&iacute;as de transmisi&oacute;n eran desconocidas. En la mayor parte de los pa&iacute;ses incluso despu&eacute;s de que el epidemi&oacute;logo brit&aacute;nico John Snow la asociara en 1854 a la contaminaci&oacute;n del agua y los vegetales cultivados con ella. Hasta 1884, esto es durante la &uacute;ltima de las cuatro pandemias, Robert Koch no identific&oacute; el bacilo causante. Y a pesar de que el espa&ntilde;ol Jaume Ferr&aacute;n descubri&oacute; una vacuna casi de inmediato, y la provincia de Valencia fue la primera &aacute;rea del mundo en que se vacun&oacute; a un n&uacute;mero elevado de sus habitantes, la comunidad cient&iacute;fica, Ram&oacute;n y Cajal entre ellos, no acept&oacute; sus resultados. La vacuna s&oacute;lo ser&iacute;a aprobada d&eacute;cadas despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        De todo lo anterior parece evidente concluir que, durante aquellos episodios, la poblaci&oacute;n estaba mucho m&aacute;s desprotegida tanto frente a la enfermedad como frente a sus consecuencias psicol&oacute;gicas. Es posible que para una parte de ella el estoicismo ante la muerte o la fe religiosa fuera una ayuda. No para otros, como lo demuestran las matanzas de frailes (en 1834) y motines contra los m&eacute;dicos forenses (en 1854) acusados de propagarla. Comparada con la situaci&oacute;n actual, dominada tal vez por la sobreinformaci&oacute;n pero tambi&eacute;n por un contexto cient&iacute;fico y sanitario sin parang&oacute;n, la del pasado est&aacute; muy lejos de resultar envidiable. Como acaba de afirmar el joven Edgar Morin a sus 98 a&ntilde;os, &ldquo;&eacute;ste es un confinamiento de lujo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Recesi&oacute;n econ&oacute;mica: esta vez va a ser diferente (y m&aacute;s grave).</h3><p class="article-text">
        Cuesti&oacute;n diferente es el impacto econ&oacute;mico de la pandemia actual. La gran diferencia respecto a las anteriores no es tanto su impacto, global tambi&eacute;n en el pasado, sino la velocidad de propagaci&oacute;n y que el conocer, y adoptar, las medidas para combatirla sin la existencia de una vacuna implica el cese de buena parte de la actividad econ&oacute;mica. A ello se suma, como bien conocen los psiquiatras, la escasa resiliencia de una parte de la sociedad actual; esto es, su modesta capacidad para adaptarse positivamente a situaciones adversas, lo cual, sin duda, va a suponer problemas importantes de car&aacute;cter psicol&oacute;gico. Una vez remita la epidemia, y en ausencia de un remedio de efecto inmediato y uso generalizado, no va a ser cuesti&oacute;n de un d&iacute;a (ni de un mes) la vuelta a la &ldquo;normalidad&rdquo;. La recuperaci&oacute;n en V (una fuerte y r&aacute;pida ca&iacute;da de la actividad seguida de una recuperaci&oacute;n de una velocidad similar) parece m&aacute;s un deseo que una probabilidad (excepto, hay que insistir, si se descubriera la forma de eliminar o contener el virus a corto plazo).
    </p><p class="article-text">
        Conviene, pues, recordar una vez m&aacute;s la constataci&oacute;n de Serrat: &ldquo;Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio&rdquo;. Porque es dif&iacute;cil pensar c&oacute;mo se va a evitar un colapso econ&oacute;mico con gran parte de la poblaci&oacute;n confinada y la mayor parte del sector mayoritario de la econom&iacute;a, los servicios, paralizado. Las advertencias de los organismos internacionales (FMI, OCDE, FED) apuntan en esa direcci&oacute;n. Tampoco parece probable esperar un impacto sim&eacute;trico de la crisis; similar en todos los pa&iacute;ses. De nuevo parece m&aacute;s una ilusi&oacute;n, o un argumento para defender pol&iacute;ticas supranacionales dentro de la UE, que una descripci&oacute;n de la realidad. Por ejemplo, es dif&iacute;cil pensar que econom&iacute;as, como la espa&ntilde;ola o la italiana, con un empleo en hosteler&iacute;a, bares y restaurantes (NACE rev. 2 I) cercano al 8% del total vayan a tener un aumento del paro similar al de econom&iacute;as en donde estas actividades tienen menor relevancia (sobre el total del empleo). Y as&iacute;, por no hablar de la recuperaci&oacute;n del turismo, con el resto de los sectores paralizados.
    </p><p class="article-text">
        El colapso, sin duda, se podr&aacute; moderar dotando de liquidez a empresas (y aut&oacute;nomos), pero en modo alguno va a poder ser evitado. Su gravedad depender&aacute;, adem&aacute;s de la estructura sectorial de cada econom&iacute;a, &nbsp;de la duraci&oacute;n de la pandemia y de la eficacia de las medidas adoptadas para conseguir mantener en funcionamiento, al menos, a una parte de la actividad impidiendo un aumento de las suspensiones de pagos a ritmo similar al de los contagios hoy.
    </p><p class="article-text">
        Es posible que la UE salga de su letargo y articule pol&iacute;ticas fiscales supranacionales. No parece esperable sin embargo, que tengan la importancia suficiente para detener el colapso del sur del continente. Por m&aacute;s que no nos guste reconocerlo, ni siquiera mencionarlo, la desconfianza acerca de la gesti&oacute;n eficaz de los fondos se mantiene entre los grandes paganos o potenciales avalistas. Son los costes de mantener intacto el <em>crony capitalism</em> (mal traducido por capitalismo de amiguetes).
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s, es mejor saber que por m&aacute;s que se inyecten recursos, incluso directamente a las familias como probablemente har&aacute; Donald Trump, (con el apoyo dem&oacute;crata), la recuperaci&oacute;n s&oacute;lo ser&aacute; visible una vez regrese la normalidad y, con ella, la confianza. Entonces s&iacute;, medidas fiscales expansivas (mutualizando la deuda si fuera posible, que est&aacute; por ver) podr&aacute;n tener &eacute;xito. Si hubiera valent&iacute;a, inyectar recursos directamente a los agentes econ&oacute;micos va a ser la &uacute;nica soluci&oacute;n para evitar una nueva d&eacute;cada de crisis.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, precipitarse sin establecer discriminaciones en funci&oacute;n de la renta de las familias (no de los individuos) y de su impacto multiplicador, es repetir errores. Como el del Plan E de 2008, aquel &nbsp;intento de evitar la destrucci&oacute;n de empleo por parte de ZP que condujo a una elevad&iacute;sima morosidad, l&eacute;ase despilfarro de recursos, sin aumentar significativamente la ocupaci&oacute;n. Porque mientras no vuelva la normalidad, ser&aacute;n, en gran medida, recursos sin posibilidad de ser gastados. &nbsp;Y no debiera olvidarse que, como le gustaba recordar a Ch. P. Kindleberger a prop&oacute;sito de la depresi&oacute;n de los a&ntilde;os treinta y comparando el fomento de la demanda con un caballo y al gobierno con su jinete; &eacute;ste puede evitar que el equino abreve pero es imposible que lo haga si no tiene sed. Y m&aacute;s si &eacute;sta confinado en su cuadra, podr&iacute;a a&ntilde;adirse.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Palafox]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/jordi-palafox-opinion-pandemia-colapso-economico_132_1001630.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2020 07:14:52 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Pandemia y colapso económico: esta vez va a ser diferente]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Pandemia,Economía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Els valencians i l’Europa rica: per què cada any n’estem més lluny?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/jordi-palafox-economia-europa-valencians_132_1762076.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa613b5b-445b-443b-ba0a-d17fc8e962b8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">L'indicador més favorable del nivell de benestar, el PIB per habitant, està ancorat en les posicions de cua de les 17 Comunitats Autònomes.</p></div><p class="article-text">
        Ho acaba de recordar l&rsquo;actualitzaci&oacute; de la&nbsp;<a href="https://www.ine.es/prensa/cre_2017_2.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comptabilitat Regional de l&rsquo;Institut Nacional d&rsquo;Estad&iacute;stica (INE)</a> publicada fa poc temps: la Comunitat Valenciana es consolida com una de les comunitats aut&ograve;nomes de l&rsquo;Espanya pobra; entre aquelles amb un PIB per habitant m&eacute;s baix. La favorable, i tan publicitada, taxa de creixement fa pocs anys, ara en desacceleraci&oacute;, no pot amagar la realitat, per m&eacute;s que s&rsquo;intenta fer des de diversos fronts: l&rsquo;indicador m&eacute;s favorable del nivell de benestar, el PIB per habitant, est&agrave; ancorat en les posicions de cua de les 17 comunitats aut&ograve;nomes.
    </p><p class="article-text">
        El quadre seg&uuml;ent del mateix INE ho constata. El 2017 el seu nivell se situa molt per davall de les CCAA que van al capdavant, amb la Comunitat de Madrid en primer lloc. I a una dist&agrave;ncia considerable: el PIB per habitant en aquesta comunitat &eacute;s un 53,5% superior al valenci&agrave;. I aix&ograve; no &eacute;s tot: la mitjana espanyola continua situant-se 13 punts per damunt i la de la UE 36 punts percentuals. I aix&ograve; que, com se sap, en formen part pa&iuml;sos de renda per habitant molt baixa, com la immensa majoria dels incorporats des del 2004. Sense aquest bloc de l&rsquo;est del continent; comparada amb l&rsquo;Europa a qu&egrave; sempre ha mirat la Comunitat Valenciana, l&rsquo;Europa que continua sent actualment la nostra refer&egrave;ncia, la dist&agrave;ncia &eacute;s espectacular.
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                </figure><p class="article-text">
        Les dades estad&iacute;stiques es poden ret&ograve;rcer tant com es vulga. Es pot, doncs, configurar blocs de regions diversos per a tractar de fer que el resultat de la comparaci&oacute; esdevinga m&eacute;s ben&egrave;vol. Per&ograve; no es modifica la situaci&oacute;: des de fa d&egrave;cades, i de manera sostinguda, el nivell del PIB per habitant dels valencians es va allunyant del de l&rsquo;Espanya rica. Fins i tot en l&rsquo;escenari de llarg termini m&eacute;s optimista que tenim, l&rsquo;elaborat recentment per &Aacute;ngel de la Fuente per al BBVA Research (&Aacute;ngel de la Fuente, 2018), <strong>la Comunitat Valenciana ha quedat fora del miserable proc&eacute;s de converg&egrave;ncia de la renda per habitant regional que ha tingut lloc entre el 1955 i el 2016. Al contrari: ha divergit. A l&rsquo;inici del per&iacute;ode, se situava un deu per cent per damunt de la mitjana espanyola. Hui se situa un quinze per cent per davall</strong>. Un fet que ha sigut poc destacat, o gens, i que l&rsquo;evoluci&oacute; demogr&agrave;fica (el divisor) no explica. Textualment: &ldquo;A mitjan anys cinquanta [del segle xx], la renda <em>per capita</em> valenciana era gaireb&eacute; deu punts superior a la mitjana i en suau ascens. Despr&eacute;s del 1960, la comunitat perd terreny fins que arriba a la mitjana nacional, on es mant&eacute; quasi tres d&egrave;cades i despr&eacute;s perd deu punts m&eacute;s en els quinze anys finals del per&iacute;ode.&rdquo; (p. 32).
    </p><p class="article-text">
        Qualificar aquesta traject&ograve;ria de preocupant no &eacute;s alarmisme. A aquesta traject&ograve;ria, d&rsquo;altra banda, se la pot dotar d&rsquo;una perspectiva de molt llarg termini gr&agrave;cies a la investigaci&oacute; sobre les desigualtats regionals en el creixement de l&rsquo;economia espanyola des del 1860 (Daniel A. Tirado, Alfonso D&iacute;ez Minguela i Julio Mart&iacute;nez Galarraga, 2016). I la conclusi&oacute; &eacute;s poc tranquil&middot;litzadora igualment. La informaci&oacute; demostra que l&rsquo;evoluci&oacute; relativa tan negativa del PIB per habitant valenci&agrave; (tant respecte de la mitjana espanyola com de l&rsquo;ac&iacute; anomenada Espanya rica) en les &uacute;ltimes d&egrave;cades &eacute;s excepcional. <strong>En els 130 anys anteriors al 1990, no hi ha hagut cap altre per&iacute;ode en qu&egrave; la p&egrave;rdua de posici&oacute; relativa haja sigut ni tan cont&iacute;nua ni tan intensa.</strong> A la vista d&rsquo;aquesta tend&egrave;ncia, iniciada ja fa quatre d&egrave;cades, no &eacute;s exagerat parlar de declivi de l&rsquo;economia valenciana, per m&eacute;s que aquest declivi no siga absolut. En aquests quaranta anys la renda dels valencians ha augmentat. Per&ograve; molt menys que la dels habitants d&rsquo;altres &agrave;rees geogr&agrave;fiques. La conseq&uuml;&egrave;ncia &eacute;s que no ha deixat d&rsquo;allunyar-se del d&rsquo;aquelles on el nivell de benestar (mesurat per aquest indicador) &eacute;s m&eacute;s alt.
    </p><p class="article-text">
        A tot aix&ograve; se suma un altre fet rellevant. Com que l&rsquo;evoluci&oacute; espanyola no ha sigut brillant durant aquests decennis, malgrat la bambolla immobili&agrave;ria, s&rsquo;ha produ&iuml;t una diverg&egrave;ncia creixent de la mitjana espanyola respecte de la dels pa&iuml;sos m&eacute;s avan&ccedil;ats del continent europeu. I, per tant, un allunyament encara m&eacute;s gran de la xifra valenciana. Ac&iacute;, de nou, si es vol ocultar la realitat, les xifres poden agrupar-se de maneres diverses per a tractar de moderar la transcend&egrave;ncia d&rsquo;aquest proc&eacute;s de decad&egrave;ncia que amena&ccedil;a el nivell de benestar aconseguit. Per&ograve; la separaci&oacute; &eacute;s inq&uuml;estionable. Per a simplificar i obviar qualsevol c&agrave;lcul, s&rsquo;ha triat ac&iacute; un punt de comparaci&oacute;, si es vol tosc per&ograve; il&middot;lustratiu: la traject&ograve;ria d&rsquo;Alemanya des de l&rsquo;inici del segle. &Eacute;s la recollida en el gr&agrave;fic seg&uuml;ent. Com reflecteix, la dist&agrave;ncia entre el PIB per habitant dels valencians i el dels residents a Alemanya, com amb el de l&rsquo;Espanya rica (mitjana no ponderada de Madrid, Catalunya i el Pa&iacute;s Basc) ja apuntada, ha continuat augmentant des de l&rsquo;any 2000.
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                </figure><h3 class="article-text">La causa del declivi</h3><p class="article-text">
        Si l&rsquo;objectiu &eacute;s tractar d&rsquo;assegurar als joves valencians que no opten per l&rsquo;emigraci&oacute; un nivell de benestar, almenys, semblant al que han gaudit fins ara la gent m&eacute;s gran, la constataci&oacute; resumida en els par&agrave;grafs anteriors nom&eacute;s pot ser el primer pas. Despr&eacute;s, sembla imprescindible tractar de trobar les raons d&rsquo;aquesta tend&egrave;ncia declinant i, si els gestors p&uacute;blics tenen com a objectiu real i no merament propagand&iacute;stic modificar-la, posar en pr&agrave;ctica mesures per a revertir-la.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute; amb la causa, hi ha unanimitat entre els economistes quant al fet que el problema de base &eacute;s la baixa productivitat i la seua taxa d&rsquo;augment anual, que &eacute;s molt redu&iuml;da (com a exemple recent Salvador Gil-Pareja, Rafael Llorca-Viver i Andr&eacute;s J. Picazo-Tadeo, 2016). La productivitat &eacute;s una variable fonamental, com a condici&oacute; necess&agrave;ria encara que no suficient, per a millorar el benestar. Si l&rsquo;economia valenciana no l&rsquo;augmenta a un ritme destacat, i des del 1990 fins ara no ho ha fet, la consolidaci&oacute; del pa&iacute;s com un territori caracteritzat, encara m&eacute;s, per una renda per habitant baixa en termes relatius amb les &agrave;rees riques del continent europeu, es consolidar&agrave; com una realitat permanent.
    </p><p class="article-text">
        La insist&egrave;ncia dels economistes en la transcend&egrave;ncia que t&eacute; aix&ograve; no &eacute;s una q&uuml;esti&oacute; trivial encara que, a vegades, se la desqualifique i s&rsquo;hi atribu&iuml;sca un car&agrave;cter &laquo;economicista&raquo; i, d&rsquo;altres, es vulga descobrir qu&egrave; &eacute;s la productivitat, malgrat que &eacute;s una de les variables m&eacute;s ben definides per la ci&egrave;ncia econ&ograve;mica. L&rsquo;augment del producte per unitat de factor de producci&oacute; (capital, treball o tots dos) &eacute;s la millor mesura de l&rsquo;efici&egrave;ncia d&rsquo;una economia, ja que denota la capacitat d&rsquo;obtindre m&eacute;s producte dels recursos disponibles. El seu creixement suposa produir m&eacute;s amb el mateix treball i el mateix capital (o el mateix amb menys quantitat de factors). Sens dubte per a lligar-la al benestar de la poblaci&oacute; es requereixen mesures de redistribuci&oacute;, per&ograve; &eacute;s l&rsquo;augment de la productivitat el que fa possible apujar els salaris sense posar en risc la viabilitat de les empreses i reduir els preus. I amb aix&ograve;, de manera indirecta, augmentar l&rsquo;ocupaci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Encara que la competitivitat d&rsquo;una economia i, per tant, la demanda per als seus b&eacute;ns i serveis, depenga d&rsquo;un conjunt m&eacute;s ampli de variables, els economistes han considerat la relaci&oacute; entre productivitat i salaris (costos laborals) com una de les m&eacute;s importants. I &eacute;s cert. Si la primera no creix, ho fa molt poc o els salaris ho fan en m&eacute;s proporci&oacute;, els costos augmenten, els marges de l&rsquo;empresa, dels quals dep&eacute;n la inversi&oacute; futura i la seua pr&ograve;pia superviv&egrave;ncia, es deterioren i els preus respecte dels competidors apugen. El resultat &eacute;s menys ocupaci&oacute; i salaris m&eacute;s baixos. D&rsquo;altra banda, dif&iacute;cilment una societat democr&agrave;tica l&rsquo;economia de la qual tinga una productivitat baixa i una capacitat de generar ocupaci&oacute; escassa, com &eacute;s actualment la valenciana, ser&agrave; capa&ccedil; de recaptar prou ingressos p&uacute;blics per a mantindre un estat del benestar s&ograve;lid. I encara m&eacute;s tenint en compte el proc&eacute;s d&rsquo;envelliment de la poblaci&oacute; (i l&rsquo;augment de l&rsquo;esperan&ccedil;a de vida).
    </p><p class="article-text">
        Dins d&rsquo;aquest context, el que se sol subratllar menys &eacute;s que <strong>la competitivitat no &eacute;s sol una q&uuml;esti&oacute; de costos salarials. Les decisions estrat&egrave;giques de l&rsquo;empresa, des de l&rsquo;organitzaci&oacute; interna fins als sistemes d&rsquo;integraci&oacute; en els mercats, no depenen dels treballadors. Depenen dels empresaris. </strong>I la seua evoluci&oacute; &eacute;s sistem&agrave;ticament silenciada en l&rsquo;an&agrave;lisi de la situaci&oacute; valenciana (i espanyola). Aquest silenci aprofita com a excusa una aproximaci&oacute; freq&uuml;ent en les tasques de mesurament de la productivitat. Com que la del treball &eacute;s la menys complexa de calcular, &eacute;s la que m&eacute;s sovint es mesura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquesta manera de fer el c&agrave;lcul facilita la difusi&oacute; entre el conjunt de la societat d&rsquo;una fal&middot;l&agrave;cia, no sempre desinteressada, que pot expressar-se de la manera seg&uuml;ent: si la productivitat del treball &eacute;s baixa i la baixa productivitat &eacute;s el problema principal de l&rsquo;economia, &eacute;s el treball i, per assimilaci&oacute;, la inefici&egrave;ncia dels treballadors, la causa de la situaci&oacute;. Aix&ograve; &eacute;s, senzillament, fals. Quan es calcula tamb&eacute; la productivitat del capital i la resultant de combinar capital i treball (la denominada productivitat total dels factors) els resultats no avalen aquesta conclusi&oacute; tan poc matisada.
    </p><p class="article-text">
        Tot aix&ograve; no implica negar el que &eacute;s evident: en l&rsquo;economia valenciana la productivitat del treball &eacute;s baixa i aix&ograve; &eacute;s part de l&rsquo;explicaci&oacute; del declivi econ&ograve;mic. Per&ograve; no deixa de sorprendre que quasi sempre s&rsquo;eludisca la rellev&agrave;ncia de la gesti&oacute; empresarial com a element central de la productivitat, malgrat que t&eacute; un paper equivalent, com ja he dit alguna vegada recollint la met&agrave;fora de Chad Syverson, al del director d&rsquo;una hipot&egrave;tica orquestra formada per treball, capital i inputs intermedis. Un mal director, com una gesti&oacute; empresarial deficient, &eacute;s el que transforma una simfonia en una cacofonia, per m&eacute;s elevada que siga la qualitat de l&rsquo;orquestra. Aix&iacute; doncs, la baixa productivitat de l&rsquo;economia valenciana remet en &uacute;ltima inst&agrave;ncia a la mod&egrave;stia de la qualificaci&oacute; empresarial de qu&egrave; disposem.
    </p><p class="article-text">
        Malgrat el que s&rsquo;acaba d&rsquo;indicar, <strong>poques vegades</strong> <strong>fins ara s&rsquo;ha considerat necessari bussejar entre els motius d&rsquo;una oferta tan limitada de talent empresarial, o capital intel&middot;lectual, ni, encara menys, en els obstacles que n&rsquo;impedeixen l&rsquo;augment o expliquen una feblesa de les empreses tan elevada </strong>&ndash;aspecte mostrat per l&rsquo;informe de l&rsquo;IVIE per a l&rsquo;Associaci&oacute; Valenciana d&rsquo;Empresaris (AVE, 2015)&ndash; mentre les qualificacions de la poblaci&oacute; valenciana se situen en els m&agrave;xims hist&ograve;rics. Quan s&rsquo;ha abordat el problema, s&rsquo;ha obviat aspectes decisius com la distribuci&oacute; sectorial de les empreses, l&rsquo;estructura de mercat dels sectors d&rsquo;alt valor afegit o les interfer&egrave;ncies en l&rsquo;efici&egrave;ncia afegida resultat de l&rsquo;actuaci&oacute; activa i cont&iacute;nua dels grups de pressi&oacute;. Aquests elements clau desapareixen en les an&agrave;lisis i l&rsquo;atenci&oacute; es concentra en dos puntals. D&rsquo;una banda, l&rsquo;educaci&oacute; i la necessitat d&rsquo;augmentar-hi la inversi&oacute;. Aquest &eacute;s un element important, per&ograve; amb derivacions menys &ograve;bvies del que pot semblar. En honor de la brevetat, aquest aspecte quedar&agrave; fora d&rsquo;aquest comentari. Per&ograve; cal apuntar que massa sovint es parteix del sup&ograve;sit impl&iacute;cit de la inexist&egrave;ncia de mobilitat de la m&agrave; d&rsquo;obra, com si el capital hum&agrave; no poguera importar-se com tot indica que fan les grans empreses tecnol&ograve;giques globals situades a Silicon Valley. O exportar-se com sembla que fa la societat valenciana. I d&rsquo;altra banda, i sobretot, la redu&iuml;da dimensi&oacute; per nombre de treballadors de la immensa majoria de les empreses com la causa principal del declivi, que s&rsquo;aborda en els par&agrave;grafs seg&uuml;ents.
    </p><h3 class="article-text">La dimensi&oacute; [d&rsquo;empresa] no ho &eacute;s tot</h3><p class="article-text">
        &Eacute;s evident que la dimensi&oacute; lil&middot;liputenca de les empreses valencianes (bona part de les quals no tenen assalariats) &eacute;s una part del problema. Per&ograve; la difer&egrave;ncia amb altres &agrave;rees geogr&agrave;fiques amb un PIB m&eacute;s alt per habitant no &eacute;s tan elevada. Aix&ograve; fa dubtar que aquest siga, sense m&eacute;s, el nucli central. M&eacute;s que repetir ac&iacute; les reflexions suscitades per la comparaci&oacute; homog&egrave;nia entre Espanya i Alemanya (vegeu Jordi Palafox, 2016, p&agrave;g. 197 et seq.) tal vegada siga &uacute;til mostrar la magnitud de les difer&egrave;ncies percentuals entre el Pa&iacute;s Basc i la Comunitat Valenciana. &Eacute;s el contingut del quadre seg&uuml;ent. I interrogar-se a partir d&rsquo;aquestes dades si la seua magnitud &eacute;s suficient per a concloure que la dimensi&oacute; (per nombre de treballadors) de l&rsquo;empresa &eacute;s la causa fonamental per la qual el PIB per habitant dels valencians se situa a un 50% del dels bascos. Les difer&egrave;ncies percentuals del quadre permeten, almenys, apuntar al fet que la pot&egrave;ncia explicativa d&rsquo;aquest argument, tan reiterat per alguns gestors p&uacute;blics fins a convertir-lo en mantra, &eacute;s m&eacute;s modesta del que es pret&eacute;n.
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                </figure><p class="article-text">
        D&rsquo;altra banda, integrar la dimensi&oacute; lil&middot;liputenca de les empreses en l&rsquo;explicaci&oacute; del baix nivell de renda dels valencians, el que fa &eacute;s a&iuml;llar l&rsquo;interrogant cap avant. Primerament, en ignorar els sectors en qu&egrave; es localitzen, la qual cosa &eacute;s un variable clau de la productivitat agregada. Mai no ser&agrave; la mateixa la d&rsquo;una economia dominada per microempreses de les branques de la metal&middot;l&uacute;rgia o de la programaci&oacute;, consultoria i altres activitats relacionades amb la inform&agrave;tica que la d&rsquo;una economia alternativa en qu&egrave; l&rsquo;activitat dominant siguen els serveis d&rsquo;allotjament o el comer&ccedil; al detall de productes alimentaris, begudes i tabacs (per atindre&rsquo;s a la classificaci&oacute; CNAE 2009). I segon, en despla&ccedil;ar la pregunta que cal contestar a: per qu&egrave; la dimensi&oacute; de les empreses &eacute;s tan redu&iuml;da.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La pregunta &eacute;s, doncs, si aquesta difer&egrave;ncia de dimensi&oacute; respecte d&rsquo;altres economies amb menys dificultats que la valenciana per a millorar la productivitat i crear ocupaci&oacute; de salaris mitjans o elevats &eacute;s suficient per a atribuir-hi, despr&eacute;s d&rsquo;un proc&eacute;s de globalitzaci&oacute; i una revoluci&oacute; tecnol&ograve;gica que ho ha canviat gaireb&eacute; tot, la responsabilitat principal del declivi.</strong> Recordeu que, com s&rsquo;acaba d&rsquo;indicar, segons l&rsquo;estimaci&oacute; de l&rsquo;INE, el 2017 el PIB per habitant del Pa&iacute;s Basc &eacute;s un 50% (49,6%) superior al de la Comunitat Valenciana.
    </p><p class="article-text">
        La tesi que s&rsquo;intenta plantejar ac&iacute; &eacute;s que la causa de la baixa productivitat valenciana, i d&rsquo;ac&iacute; ve el baix nivell de renda per habitant, no &eacute;s tant la dimensi&oacute; de les empreses, que tamb&eacute; ho s&eacute;, sin&oacute; les activitats que aquestes desenvolupen; aix&ograve; &eacute;s, els sectors on es localitzen. Les conclusions d&rsquo;un estudi ben concloent (Enrique Moral-Benito, 2018) que demostra per a Espanya que les empreses s&oacute;n menudes perqu&egrave; tenen baixa productivitat, no que la seua baixa productivitat siga el resultat de ser menudes, pot ampliar-se per a la Comunitat Valenciana defensant que les empreses tenen baixa productivitat i, per tant, s&oacute;n menudes en gran manera perqu&egrave; es localitzen majorit&agrave;riament en sectors en qu&egrave; la caracter&iacute;stica central &eacute;s que tenen baixa productivitat. El corol&middot;lari d&rsquo;aquesta especialitzaci&oacute; s&oacute;n els salaris baixos. No &eacute;s casualitat, per tant, que encara amb la deflaci&oacute; salarial general des del 2008, la mitjana siga, des de fa decennis, inferior a l&rsquo;espanyola i estiga allunyada de les &agrave;rees on l&rsquo;estructura sectorial de l&rsquo;activitat &eacute;s diferent. En l&rsquo;&uacute;ltim any disponible la mitjana dels salaris a la Comunitat de Madrid, per exemple, &eacute;s un 17% m&eacute;s elevada que a la Comunitat Valenciana.
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        Tot apunta al fet que <strong>estem davant de la confirmaci&oacute; de la dita cl&agrave;ssica segons la qual es cull el que se sembra. Si, com es fa des de fa d&egrave;cades, es fomenta des de les pol&iacute;tiques p&uacute;bliques els sectors de baixa productivitat com s&oacute;n l&rsquo;hostaleria (amb salaris mitjans inferiors en un 40% a la mitjana), el turisme o el comer&ccedil; de proximitat, no pot sorprendre que el resultat siga el que &eacute;s</strong>. Referent a aix&ograve;, cal esperar que la r&agrave;pida publicaci&oacute; de la suggestiva investigaci&oacute; que diferencia entre estructura productiva i model de creixement (Antonio F. Cubel, M. Jos&eacute;. Murgi i Ram&oacute;n Ruiz-Tamarit, 2018) suscite un debat imprescindible actualment entre nosaltres sobre les conseq&uuml;&egrave;ncies de l&rsquo;esbiaixada orientaci&oacute; de les pol&iacute;tiques p&uacute;bliques.
    </p><p class="article-text">
        Amb aix&ograve;, seria possible argumentar amb rigor les implicacions tan nefastes que pot tindre la combinaci&oacute; entre la revoluci&oacute; tecnol&ograve;gica associada a la globalitzaci&oacute; i les pol&iacute;tiques econ&ograve;miques de la Generalitat Valenciana aferrades al conservadorisme de defensar quasi en exclusiva el que existeix (grans infraestructures, manufactura tradicional, construcci&oacute;, turisme i hostaleria) i oblidar o, si s&rsquo;estima m&eacute;s, situar en un pla molt secundari el fet de fomentar que es desenvolupe tamb&eacute; entre nosaltres les activitats que s&oacute;n el futur (els serveis del terciari avan&ccedil;at). Als qui els semble exagerada l&rsquo;afirmaci&oacute; anterior poden, com a exemple dels molts que n&rsquo;hi ha, comparar dues informacions recents de premsa: el pressupost necessari&nbsp;<a href="http://www.castelloninformacion.com/promocion-comunitat-ferias-turismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">per a promocionar el turisme de la Comunitat en 20 fires nacionals i 24 d&rsquo;internacionals</a> al llarg del 2019 i l&rsquo;assignat <a href="https://valenciaplaza.com/hacienda-contempla-ayudas-de-hasta-20-millones-para-proyectos-de-investigacion-industrial" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">per a projectes empresarials que contribu&iuml;squen a la transformaci&oacute; del model econ&ograve;mic</a>.
    </p><h3 class="article-text">I les causes de la causa del declivi</h3><p class="article-text">
        D&rsquo;altra banda, la insist&egrave;ncia tan habitual entre els economistes sobre la necessitat de modificar el model productiu per a revertir la traject&ograve;ria descrita fins ac&iacute;, permet reprendre l&rsquo;eufemisme m&eacute;s utilitzat per a explicar el que passa amb la traject&ograve;ria de l&rsquo;economia valenciana: la seua especialitzaci&oacute; productiva. Que &eacute;s considerada, almenys de manera impl&iacute;cita, conseq&uuml;&egrave;ncia &ldquo;natural&rdquo; del funcionament de mercats competitius. Aix&ograve; &eacute;s equivalent a considerar que la preponder&agrave;ncia d&rsquo;activitats, siga en la ind&uacute;stria o en els serveis, de modesta productivitat tant perqu&egrave; la seua activitat requereix ocupacions de baixa qualificaci&oacute; com per les llacunes en la capacitat empresarial, &eacute;s la conseq&uuml;&egrave;ncia d&rsquo;una interacci&oacute; lliure d&rsquo;interfer&egrave;ncies entre l&rsquo;oferta i la demanda a partir d&rsquo;una dotaci&oacute; de recursos donada.
    </p><p class="article-text">
        Aix&ograve;, de nou, &eacute;s fals. En aquest diagn&ograve;stic s&rsquo;ignora la pres&egrave;ncia d&rsquo;intervencions institucionals b&eacute; en forma de comportaments clientelistes, b&eacute; de posicions de domini. La qual cosa, al seu torn, permet defugir que <strong>en l&rsquo;economia valenciana funcionen amb efic&agrave;cia ben notable els grups de pressi&oacute; (i les posicions de domini d&rsquo;algunes empreses). Per descomptat, per a defensar els seus interessos, que s&oacute;n la perman&egrave;ncia d&rsquo;aquest model de creixement de baixa productivitat que els ha portat, i els mant&eacute;, en una posici&oacute; privilegiada</strong>. Les conseq&uuml;&egrave;ncies negatives del seu &egrave;xit per a millorar el benestar general se sumen, a m&eacute;s, a les provinents dels triomfs dels <em>lobbies</em> presents en el conjunt d&rsquo;Espanya la capacitat dels quals d&rsquo;influir sobre les decisions p&uacute;bliques ha demostrat Carlos Sebasti&aacute;n (Carlos Sebasti&aacute;n, 2016).
    </p><p class="article-text">
        Tot aix&ograve; remet a dos aspectes suplementaris que en la pr&agrave;ctica han rebut molt poca atenci&oacute; des de mitjan 2015. D&rsquo;una banda, la qualitat de les institucions de la governan&ccedil;a valenciana. D&rsquo;una altra, l&rsquo;aven&ccedil; en la transpar&egrave;ncia en relaci&oacute; amb l&rsquo;actuaci&oacute; dels grups de pressi&oacute; que hi ha. Sobre el primer punt, a la recent publicaci&oacute; de l&rsquo;informe sobre els costos econ&ograve;mics del d&egrave;ficit de qualitat institucional, a m&eacute;s de la corrupci&oacute;, a Espanya (F. Alcal&aacute; Agull&oacute; i F. Jim&eacute;nez S&aacute;nchez, 2018), no hi ha seguit cap iniciativa per a analitzar quin &eacute;s el cost de les defici&egrave;ncies de governan&ccedil;a entre nosaltres i quines mesures s&oacute;n necess&agrave;ries per a corregir-les. Semblaria que, en aquest terreny, la Comunitat Valenciana fora un oasi dins del context espanyol, malgrat que en el passat recent ha sigut refer&egrave;ncia de tot el contrari. O que el canvi de gestors p&uacute;blics a la fi del juny del 2015 haguera corregit per si sol totes les r&egrave;mores acumulades des del juliol del 1995. Per&ograve; <strong>ni la rendici&oacute; de comptes, ni l&rsquo;efectivitat governamental, ni la qualitat reguladora, o el respecte a la llei i els contractes, milloren autom&agrave;ticament despr&eacute;s d&rsquo;un canvi pol&iacute;tic. </strong>
    </p><p class="article-text">
        I sobre el segon aspecte esmentat, la transpar&egrave;ncia en l&rsquo;actuaci&oacute; dels grups de pressi&oacute; que operen entorn de l&rsquo;Administraci&oacute; auton&ograve;mica, s&rsquo;ha aconseguit ben poc des del canvi de gestors. Hui, com ahir, continuem sense saber res de les seues fonts de finan&ccedil;ament. Tampoc no s&rsquo;ha aconseguit fer realitat la inscripci&oacute; de la immensa majoria com a tals en el registre de la Comissi&oacute; Nacional dels Mercats i de la Compet&egrave;ncia (CNMC). En el terreny auton&ograve;mic, l&rsquo;actual legislatura no ha tingut prou temps per a posar en marxa el registre previst en la Llei reguladora de l&rsquo;activitat de lobby en l&rsquo;&agrave;mbit de la Generalitat i del seu sector p&uacute;blic instrumental. La iniciativa va tindre l&rsquo;origen el juliol del 2016. Per&ograve; encara ara, al comen&ccedil;ament del 2019, continua en fase de projecte de llei.
    </p><p class="article-text">
        Tornant a l&rsquo;especialitzaci&oacute; sectorial de l&rsquo;economia. Ni aquesta ni la tend&egrave;ncia negativa del PIB per habitant en termes relatius descrita, que &eacute;s el seu resultat principal, s&oacute;n fruit de la casualitat. En les investigacions sobre els accidents aeris sempre s&rsquo;afirma que mai no tenen una &uacute;nica causa. L&rsquo;esc&agrave;s augment de la productivitat que resulta en aquest declivi de l&rsquo;economia valenciana tampoc no es pot explicar en termes unicausals. Per&ograve; en la consolidaci&oacute; d&rsquo;una estructura productiva amb un fort predomini de sectors de baixa productivitat, caldria analitzar la transcend&egrave;ncia desenvolupada, almenys, per dos elements habitualment poc considerats. D&rsquo;una banda, les pol&iacute;tiques p&uacute;bliques posades en pr&agrave;ctica. I d&rsquo;altra banda, l&rsquo;escassa vinculaci&oacute; de la immensa majoria de les empreses valencianes amb els nous sistemes de producci&oacute; sorgits amb l&rsquo;aven&ccedil; de la globalitzaci&oacute;. Una adaptaci&oacute; deficient que, almenys en part, pot considerar-se un efecte d&rsquo;aquestes pol&iacute;tiques, ja que s&rsquo;hi fixen els incentius i els desincentius a l&rsquo;actuaci&oacute; dels agents privats.
    </p><p class="article-text">
        A m&eacute;s, la valoraci&oacute; que cal fer de les pol&iacute;tiques seguides fins ara &eacute;s inseparable de la incapacitat &ndash;si no desinter&eacute;s&ndash; per a articular un marc d&rsquo;incentius, tant normatius com pressupostaris, amb l&rsquo;objectiu d&rsquo;orientar la inversi&oacute; privada cap a activitats capaces de generar un augment m&eacute;s alt de la productivitat. L&rsquo;infrafinan&ccedil;ament no pot ser-ne una excusa. L&rsquo;ordenaci&oacute; de prioritats amb el que hi ha disponible &eacute;s la part rellevant. Ja s&rsquo;ha indicat que la dimensi&oacute; lil&middot;liputenca de l&rsquo;empresa valenciana &eacute;s un obstacle. Per&ograve;, com s&rsquo;ha tractat de mostrar, tamb&eacute; ho &eacute;s: i) en quins sectors es localitza la seua creaci&oacute; i/o funcionament, i amb aquests la de l&rsquo;ocupaci&oacute;, ii) explicar per qu&egrave; la majoria s&oacute;n de baixa productivitat, iii) a quins obstacles institucionals per a desenvolupar-se fan front les iniciatives empresarials en els sectors de m&eacute;s productivitat i iv) la forta taxa de mortalitat de les iniciatives empresarials.
    </p><p class="article-text">
        Les conseq&uuml;&egrave;ncies negatives de la passivitat enfront dels privilegis i les posicions de domini de mercat o de les defici&egrave;ncies de producci&oacute; i compliment de disposicions legals per la mateixa Administraci&oacute; s&oacute;n dif&iacute;cils d&rsquo;exagerar. Per molts motius, com posen en relleu per al conjunt d&rsquo;Espanya els estudis esmentats de Sebasti&aacute;n i d&rsquo;Alcal&aacute; i Jim&eacute;nez. Per&ograve; a m&eacute;s d&rsquo;aquest, pel fet que el seu funcionament desincentiva l&rsquo;entrada d&rsquo;emprenedors en el mercat en elevar les barreres a l&rsquo;entrada. Tanmateix, l&rsquo;ampliaci&oacute; del nombre d&rsquo;emprenedors que passen a ser empresaris &eacute;s imprescindible per a elevar l&rsquo;efici&egrave;ncia. La difer&egrave;ncia entre els empresaris que hi ha i els necessaris per a poder superar les dificultats &eacute;s un altre aspecte tamb&eacute; molt poc destacat.
    </p><p class="article-text">
        Hui, com ahir, els interessos i les peticions de les organitzacions i els <em>lobbies</em> empresarials es continuen identificant amb l&rsquo;inter&eacute;s general. En la situaci&oacute; valenciana actual, no obstant aix&ograve;, &eacute;s menys cert que mai el tan repetit argument segons el qual el que &eacute;s bo per als interessos dels membres, i per als qui representen, de les organitzacions empresarials m&eacute;s influents (algunes de les quals amb un nombre d&rsquo;empresaris modest&iacute;ssim per m&eacute;s que siguen els m&eacute;s poderosos) &eacute;s bo per al pa&iacute;s. &Eacute;s evident qu&egrave; ha comportat per al conjunt dels valencians l&rsquo;efic&agrave;cia de la seua actuaci&oacute; com a grups de pressi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En aquesta equiparaci&oacute; entre els empresaris necessaris per a fer front amb &egrave;xit als reptes per a augmentar el PIB per habitant i els empresaris que hi ha, s&rsquo;ignora que les agrupacions d&rsquo;empresaris poden, com a l&iacute;mit m&agrave;xim, arribar a representar els interessos dels qui ja estan presents en el mercat. En el valenci&agrave;, ple d&rsquo;insufici&egrave;ncies, com s&rsquo;ha tractat d&rsquo;argumentar fins ac&iacute;. A banda que no hauria d&rsquo;ignorar-se que, com sabem des d&rsquo;Adam Smith, el final inevitable de qualsevol reuni&oacute; d&rsquo;aquests &eacute;s conspirar contra el p&uacute;blic o maquinar per a apujar els preus. Per tant, &eacute;s ingenu esperar que entre els objectius d&rsquo;aquests grups de pressi&oacute; s&rsquo;incloga l&rsquo;augment de l&rsquo;oferta d&rsquo;empresaris. Els nous serien els seus competidors, i aix&ograve; &eacute;s contrari als seus interessos.
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesi, estem, tamb&eacute; entre nosaltres, davant de la urg&egrave;ncia de reescriure les regles del funcionament de les interaccions entre els grups d&rsquo;interessos i el poder pol&iacute;tic sobre les quals el Nobel Stiglitz ha aportat intu&iuml;cions ben suggestives en relaci&oacute; amb la transcend&egrave;ncia que aquest assegure la igualtat d&rsquo;oportunitats entre els emprenedors (Joseph Stiglitz, 2016). Per tant, si es vol afrontar les causes del declivi del PIB per habitant de la Comunitat Valenciana i no solament tractar de posar remei a les seues conseq&uuml;&egrave;ncies a trav&eacute;s d&rsquo;una Generalitat assistencial, caldr&agrave; v&eacute;ncer, almenys, dos obstacles. D&rsquo;una banda, l&rsquo;homenatge de l&rsquo;Administraci&oacute; auton&ograve;mica cap a les pressions d&rsquo;aquests grups de pressi&oacute;. De l&rsquo;altra, els somnis d&rsquo;una economia valenciana aut&agrave;rquica, capa&ccedil; de progressar a&iuml;llada de les tend&egrave;ncies dominants en el mercat global. Una quimera que, amb altres denominacions, continua fixada en els despatxos dels qui articulen aspectes clau de l&rsquo;actual pol&iacute;tica econ&ograve;mica de la Generalitat.
    </p><p class="article-text">
        El que est&agrave; en joc en aquesta reformulaci&oacute; de les regles &eacute;s redre&ccedil;ar la tend&egrave;ncia decreixent del benestar de la majoria dels valencians. Cal tindre clar que la seua amplitud, si la diverg&egrave;ncia respecte de les &agrave;rees geogr&agrave;fiques riques continua augmentant, mai no podr&agrave; ser contrapesada mitjan&ccedil;ant pol&iacute;tiques socials. Per aix&ograve; &eacute;s urgent que, d&rsquo;una situaci&oacute; com l&rsquo;actual centrada a pal&middot;liar les conseq&uuml;&egrave;ncies socials del declivi, es passe a una altra en la qual en l&rsquo;agenda de l&rsquo;acci&oacute; p&uacute;blica siga tan prioritari com la mesura anterior posar en pr&agrave;ctica altres mesures per a evitar les causes que fan necess&agrave;ries pol&iacute;tiques socials d&rsquo;aquesta intensitat.
    </p><p class="article-text">
        Es tractaria, al capdavall, de fer que no quede nom&eacute;s en paraules aquest nou contracte social proposat pel president de la Generalitat en el seu <a href="http://www.gva.es/contenidos/publicados/multimedia/prensa/20181231/doc/Mensaje_MHP_Finde2018_CASTELLA.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltim missatge de Cap d&rsquo;Any</a>, on vinculava la creaci&oacute; d&rsquo;ocupaci&oacute; amb la igualtat d&rsquo;oportunitats. Perqu&egrave; si a alguna cosa s&rsquo;oposen els grups de pressi&oacute; que hui operen amb &egrave;xit en la societat valenciana &eacute;s al fet que tots els emprenedors puguen consolidar-se com a empresaris i al fet que els empresaris de tots els sectors aconseguisquen el mateix tracte de qu&egrave; ells gaudeixen. Si no es concreta aquest anunci, com tamb&eacute; apuntava Ximo Puig, pot arribar a posar-se en perill la mateixa democr&agrave;cia, tercer puntal del comprom&iacute;s social proposat. Perqu&egrave; hui &eacute;s un risc cert que l&rsquo;exasperaci&oacute; d&rsquo;una part creixent dels ciutadans, als qui se&rsquo;ls est&agrave; demanant una paci&egrave;ncia infinita fins a veure millorar la seua situaci&oacute;, acabe decantant-se pel populisme. &Eacute;s el que ha passat en altres societats amb una densitat democr&agrave;tica molt superior a la valenciana, immerses actualment en una polaritzaci&oacute; social i un autoritarisme en els sistemes de govern impensables fa nom&eacute;s uns quants anys
    </p><p class="article-text">
        <strong>Refer&egrave;ncies</strong>
    </p><p class="article-text">
        Associaci&oacute; Valenciana d&rsquo;Empresaris, (2015), <a href="http://www.ave.org.es/adjuntos/documentos_ave/caminos_mejorar_competitividad_empresas_valencianas_2015.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Caminos para mejorar la competitividad de las empresas valencianas</a><strong>, </strong>Val&egrave;ncia.
    </p><p class="article-text">
        Francisco Alcal&aacute; Agull&oacute; i Fernando Jim&eacute;nez S&aacute;nchez, (2018), <a href="https://www.fbbva.es/publicaciones/los-costes-economicos-del-deficit-calidad-institucional-la-corrupcion-espana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los costes econ&oacute;micos del d&eacute;ficit de calidad institucional y la corrupci&oacute;n en Espa&ntilde;a</a>, Madrid, Fundaci&oacute; BBVA.
    </p><p class="article-text">
        Antonio F. Cubel-Montesinos, Mar&iacute;a Jos&eacute; Murgui-Garc&iacute;a i J. Ram&oacute;n Ruiz-Tamarit, (2018),<strong> L&rsquo;endarreriment econ&ograve;mic valenci&agrave;, </strong>III Workshop d&rsquo;Economia Valenciana, octubre.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;ngel de la Fuente, (2018) &ldquo;<a href="https://www.bbvaresearch.com/wp-content/uploads/2018/10/Situacion_Valencia_2018_.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La din&aacute;mica territorial de la renta en Espa&ntilde;a, 1955-2016: Una primera aproximaci&oacute;n</a>&rdquo; en BBVA Research, <strong>Situaci&oacute; Comunitat Valenciana </strong>- Segon semestre, p&agrave;gs. 27-34.
    </p><p class="article-text">
        Salvador Gil-Pareja, Rafael Llorca Vivero i Andr&eacute;s J. Picazo Tadeo, (2016), &ldquo;Crecimiento y productividad en la econom&iacute;a valenciana&rdquo;, <strong>Papeles de econom&iacute;a espa&ntilde;ola</strong>, n&uacute;m. 148, 2016, p&agrave;gs. 202-215.
    </p><p class="article-text">
        Enrique Moral-Benito, (2018). &ldquo;Growing by learning: firm-level evidence on the size-productivity nexus&rdquo;, <strong>SERIEs: Journal of the Spanish Economic Association</strong>, Springer;Spanish Economic Association, vol. 9(1),p&agrave;gs. 65-90, mar&ccedil;.
    </p><p class="article-text">
        Jordi Palafox, (2017), <strong>Cuatro vientos en contra. El porvenir de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola</strong>, Barcelona, Pasado &amp; Presente.
    </p><p class="article-text">
        Joseph Stiglitz, (2016),<strong> Rewriting the Rules of the American Economy</strong>, Nova York, W.W. Norton.
    </p><p class="article-text">
        Daniel A. Tirado, Alfonso D&iacute;ez-Minguela y Julio Martinez-Galarraga, (2016), &ldquo;Regional inequality and economic development in Spain, 1860-2010&rdquo;, <strong>Journal of Historical Geography</strong>, p&agrave;gs. 87-98.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Palafox]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/jordi-palafox-economia-europa-valencians_132_1762076.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Jan 2019 21:08:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Els valencians i l’Europa rica: per què cada any n’estem més lluny?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía,Europa,Valencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Els valencians després de la crisi: una economia de salaris baixos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/els-valencians-despres-economia-salaris_132_2826855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d45be102-39ad-460f-a4a5-a523199e2c3d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Gráfico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">L’impacte brutal de la Gran Recessió en l’economia valenciana corre el risc de consolidar una tendència ja perceptible abans seu: el seu lliscament feia una competitivitat basada en els baixos salaris. Si es consolida aquesta tendència, el nivell de vida en el futur podria arribar a ser inferior a l’actual i molt més baix que el de les economies europees amb què els valencians sempre s’han comparat.</p></div><p class="article-text">
        En el seu apassionant<a href="https://www.megustaleer.com/libro/pensar-rapido-pensar-despacio/ES0090319" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Pensar r&aacute;pido, pensar lentamente</a>, <strong>Daniel Kahneman</strong>, Premi Nobel d&rsquo;Economia el 2002, ens recorda que la interpretaci&oacute; de la realitat econ&ograve;mica est&agrave; dominada per les fal&middot;l&agrave;cies narratives. En elles, el nucli de la nostra il&middot;lusi&oacute; &eacute;s la creen&ccedil;a d&rsquo;entendre el passat i el present, suposant, per aix&ograve;, que tamb&eacute; el futur pot con&eacute;ixer-se. Per&ograve; la veritat, segons aquesta aproximaci&oacute; tan convincent de la psicologia econ&ograve;mica, &eacute;s que entenem el passat i el present menys del que creiem. I que, per tant, la nostra capacitat de preveure el futur &eacute;s tamb&eacute; menor de la que habitualment estem disposats a acceptar.
    </p><p class="article-text">
        La seua constataci&oacute; &eacute;s aplicable a l&rsquo;an&agrave;lisi de la situaci&oacute; de l&rsquo;economia valenciana despr&eacute;s d&rsquo;haver deixat arrere, igual que el conjunt d&rsquo;Espanya, la recessi&oacute; m&eacute;s greu d&rsquo;era estad&iacute;stica com ha posat en relleu un treball recent de <strong>Pons i Betr&aacute;n </strong>en analitzar la crisi financera en perspectiva hist&ograve;rica. Probablement ha estat la crisi m&eacute;s profunda dels dos &uacute;ltims segles. En aqueix context, a l&rsquo;obstacle apuntat per <strong>Kahneman</strong> per a aconseguir un diagn&ograve;stic rigor&oacute;s se n&rsquo;afigen molts altres, espec&iacute;fics de la situaci&oacute; valenciana. Tots s&oacute;n molt rellevants i, en conjunt, constitueixen una societat dominada per la desconfian&ccedil;a, el descr&egrave;dit institucional i l&rsquo;abs&egrave;ncia de punts de trobada entre percepcions contraposades resultat de concepcions del m&oacute;n diferents.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;n, per esmentar-ne nom&eacute;s alguns, els efectes negatius sobre la confian&ccedil;a social &ndash;un element determinant, <a href="http://www.oecd.org/gov/trust-in-government.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">com recorda l&rsquo;OCDE</a>, per a abordar amb &egrave;xit els reptes col&middot;lectius&ndash; del saqueig dels recursos p&uacute;blics dut a terme pels anteriors governants de la Generalitat o les conseq&uuml;&egrave;ncies sobre la credibilitat de la vigorosa i efica&ccedil; activitat dels grups de pressi&oacute; a conv&eacute;ncer els gestors p&uacute;blics, abans i ara, de la pretesa coincid&egrave;ncia entre els seus interessos i els generals. Per&ograve; tamb&eacute; hi influeixen les noves formes d&rsquo;informaci&oacute; i l&rsquo;eclosi&oacute; d&rsquo;opinadors, al&middot;l&egrave;rgics a contrastar les seues asseveracions amb la informaci&oacute; quantitativa disponible.
    </p><p class="article-text">
        Tot aix&ograve; s&oacute;n s&iacute;mptomes d&rsquo;una greu crisi institucional en qu&egrave; el desconcert ciutad&agrave; es fon amb el descr&egrave;dit dels representants p&uacute;blics. Enganyar-se en aquest terreny no serveix sin&oacute; per a agreujar les coses: la informaci&oacute; continguda en l&rsquo;<a href="http://www.argos.gva.es/fileadmin/argos/Documentos/Encuestas/201702A_Frecuencias.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Enquesta de Valors de la Comunitat Valenciana de juny del 2017</a> no d&oacute;na ocasi&oacute; al mat&iacute;s. M&eacute;s de 6 de cada deu valencians (el 62,6%) estan en desacord o molt en desacord amb el fet que es pot confiar que els governants actuen de manera adequada. No solament. Set de cada deu (el 72,2%) opinen que la majoria dels pol&iacute;tics estan en pol&iacute;tica <strong>nom&eacute;s</strong> pel que puguen traure personalment (subratllat meu). En molt pocs pa&iuml;sos de la UE el resultat &eacute;s tan preocupant.
    </p><h3 class="article-text">Una crisi m&eacute;s?</h3><p class="article-text">
        Per concisi&oacute;, ac&iacute; es deixaran de banda aqueixes dificultats per a concentrar l&rsquo;atenci&oacute; en el terreny econ&ograve;mic. I ac&iacute;, les fites del que s&rsquo;ha esdevingut per la combinaci&oacute; de la fi de la desenfrenada especulaci&oacute; i la crisi financera internacional s&oacute;n coneguts. La punxada el 2008 de la descomunal bambolla immobili&agrave;ria, aquella que les autoritats econ&ograve;miques de l&rsquo;etapa 2004-2011 es van negar a recon&eacute;ixer i, doncs, a moderar, va tenir un efecte demolidor sobre l&rsquo;activitat i l&rsquo;ocupaci&oacute; en una economia com la valenciana tan fortament bolcada cap aqueixa activitat. En sumar-s&rsquo;hi la crisi financera iniciada a l&rsquo;agost del 2007 i consolidada amb la fallida de Lehman Brothers al setembre de l&rsquo;any seg&uuml;ent, la reducci&oacute; de l&rsquo;ocupaci&oacute; va ser espectacular. <strong>A mitjan 2013 havien desaparegut quasi un de cada quatre dels llocs de treball existents a l&rsquo;inici del 2008.</strong> I moltes de les ocupacions creades a partir de llavors, gr&agrave;cies a la reforma laboral del 2012, ho serien amb unes condicions, i retribuci&oacute; salarial, inferiors.
    </p><p class="article-text">
        Durant la recessi&oacute;, igualment, es va produir la desaparici&oacute;, de cap manera inevitable si no s&rsquo;haguera perdut tant de temps en idees i a negar l&rsquo;evident, d&rsquo;entitats financeres centen&agrave;ries com ara Bancaixa i CAM, considerades fins poc abans icones imperibles de la societat valenciana. Al seu torn, com que la recessi&oacute; afectava m&eacute;s l&rsquo;ocupaci&oacute; no qualificada, associable als sectors socials de menys ingressos, la conseq&uuml;&egrave;ncia seria la disminuci&oacute; dr&agrave;stica del seu nivell de vida i un augment no menys elevat de la desigualtat. El recent llibre de <strong>Francisco Goerlich </strong>detalla la magnitud de l&rsquo;empobriment dels valencians
    </p><p class="article-text">
        Que els fets principals siguen coneguts, tanmateix, no suposa tenir a l&rsquo;abast amb una explicaci&oacute; robusta i &agrave;mpliament acceptada sobre com va poder consolidar-se, en sectors socials tan amplis, el miratge que aquesta vegada el resultat d&rsquo;una bambolla, negada fins a la sacietat tamb&eacute; pels governants auton&ograve;mics d&rsquo;aquella etapa, seria diferent; que l&rsquo;al&ccedil;a espectacular dels preus del s&ograve;l i dels habitatges no tindria fi. Ni tampoc, i sobretot, tenim una interpretaci&oacute; indiscutible de la gravetat assolida per la recessi&oacute;. En especial pel que fa a la perviv&egrave;ncia d&rsquo;unes seq&uuml;eles tan importants una d&egrave;cada despr&eacute;s del seu inici. Altres economies del vell continent la van superar fa molts anys i segons els eurobar&ograve;metres, en un bon nombre de pa&iuml;sos de la UE la desocupaci&oacute; ha deixat de formar part de les principals preocupacions de la seua poblaci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Aix&iacute;, malgrat ser tan limitada la mem&ograve;ria col&middot;lectiva entre nosaltres, &eacute;s molt probable que tant a la Comunitat Valenciana com a Espanya la Gran Recessi&oacute; passe a ocupar un lloc semblant al de la Gran Depressi&oacute; dels anys trenta en la societat nord-americana: un esdeveniment que marca un abans i un despr&eacute;s. <strong>No &eacute;s f&agrave;cil trobar exemples en el passat del fet que una crisi haja tingut unes seq&uuml;eles tan negatives ni tan duradores. N&rsquo;hi ha prou d&rsquo;assenyalar que hui, deu anys despr&eacute;s del seu inici, la renda per habitant (en euros corrents, &eacute;s a dir, sense tenir en compte la p&egrave;rdua de capacitat adquisitiva per la inflaci&oacute;) continua sent inferior a la del 2007.</strong>  No &eacute;s una situaci&oacute; general en les economies avan&ccedil;ades exemplificades a Alemanya en el gr&agrave;fic seg&uuml;ent.
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        La interpretaci&oacute; del que ha esdevingut que pot de considerar-se ortodoxa destaca, sens dubte, factors molt rellevants. Per&ograve; subsisteix el dubte si no hi ha variables omeses igualment destacades. Com &eacute;s conegut, en aquesta interpretaci&oacute; la bambolla especulativa hauria estat el resultat d&rsquo;un c&ograve;ctel amb dos ingredients principals. D&rsquo;una banda, la brutal expansi&oacute; de l&rsquo;endeutament. Un fet vinculat, sens dubte, a la caiguda dels tipus d&rsquo;inter&eacute;s davant de l&rsquo;entrada en circulaci&oacute; de l&rsquo;euro, per&ograve; tamb&eacute; a la supervisi&oacute; (del Banc d&rsquo;Espanya) i regulaci&oacute; (del ministeri d&rsquo;Economia) tan laxes i a l&rsquo;auge de la titulitzaci&oacute; hipotec&agrave;ria, aix&ograve; &eacute;s, la venda de les hipoteques concedides per les entitats a grans fons d&rsquo;inversi&oacute; internacionals, la qual cosa els permetia traure-les dels seus balan&ccedil;os i continuar augmentant el cr&egrave;dit concedit.
    </p><p class="article-text">
        CAM i Bancaixa van ser actors destacats d&rsquo;aquella quimera, trufada de corrupci&oacute; i balafiament, convertida en malson a partir del 2008 sense que per aix&ograve; es redu&iuml;ra el mal &uacute;s dels fons p&uacute;blics. Ha de recordar-se, no obstant aix&ograve;, que l&rsquo;actuaci&oacute; d&rsquo;ambdues entitats va ser possible, fins i tot afavorida, per un marc normatiu que ning&uacute; no va proposar reformar. Unes normes que fomentaven el nomenament d&rsquo;administradors ignorants en q&uuml;estions financeres i que eren m&eacute;s que permissives amb els conflictes d&rsquo;inter&eacute;s. Per&ograve; <strong>la desfeta de les dues caixes es va produir, sobretot, per l&rsquo;actuaci&oacute; tan irresponsable dels seus directius, que eren els que juntament amb els seus presidents realment les dirigien, a l&rsquo;hora d&rsquo;avaluar riscos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al seu torn, en la gravetat de la crisi, haurien influ&iuml;t tant la mateixa grand&agrave;ria assolida pel sector de la construcci&oacute;, tres vegades superior en termes de PIB a la mitjana dels pa&iuml;sos de la UE, com l&rsquo;elevat nivell d&rsquo;endeutament de fam&iacute;lies i empreses (molt en especial immobili&agrave;ries). Tamb&eacute;, la profunditat de la crisi financera a qu&egrave; se sumaria el 2011 la del deute, davant del molt raonable dubte dels inversors internacionals sobre la capacitat del Regne d&rsquo;Espanya, com d&rsquo;alguns altres pa&iuml;sos de la UE, de poder fer front als seus venciments.
    </p><h3 class="article-text">Cap a una economia de salaris baixos</h3><p class="article-text">
        Com ja s&rsquo;ha insinuat, el dubte davant de l&rsquo;explicaci&oacute; anterior &eacute;s si no hi falten variables. La primera, sens dubte, l&rsquo;augment mediocre de la productivitat. I una segona, l&rsquo;impacte de la profunda transformaci&oacute; de l&rsquo;economia mundial provocada per la revoluci&oacute; tecnol&ograve;gica i l&rsquo;entrada en el mercat de nous pa&iuml;sos, entre els quals sobre&iuml;x la Rep&uacute;blica Popular Xinesa. Aspectes tots dos que hui, com llavors, estan absents de l&rsquo;agenda del govern auton&ograve;mic.
    </p><p class="article-text">
        Atesa la brevetat d&rsquo;aquest comentari, no &eacute;s possible tractar-ne ac&iacute; les m&uacute;ltiples dimensions. Sobre l&rsquo;enigma de l&rsquo;evoluci&oacute; mediocre de la productivitat, el director d&rsquo;investigaci&oacute; de l&rsquo;Ivie, <strong>Francisco P&eacute;rez</strong>, ha esbossat una explicaci&oacute; ben suggestiva respecte de la del capital, quasi sempre ignorada per tal com se centra l&rsquo;atenci&oacute; nom&eacute;s en la del treball. Per&ograve; no sobra recordar la seua refer&egrave;ncia a les debilitats del teixit empresarial, perqu&egrave; les decisions estrat&egrave;giques i organitzatives de les empreses, decisives en la seua productivitat, no les adopten els treballadors; les prenen els directius i els empresaris.
    </p><p class="article-text">
        Ning&uacute;, no obstant aix&ograve;, no sembla interessat a debatre com superar les llacunes en la capacitaci&oacute; de directius i empresaris equiparables, en paraules de <strong>Chad Syverson</strong>, els directors d&rsquo;orquestra &uacute;nics capa&ccedil; de transformar una cacofonia en una simfonia. &Eacute;s el que passa tamb&eacute; amb els costos del tracte de favor rebut per alguns grups de pressi&oacute; que, imposant els seus interessos, potencien &ndash;com destaca la Comissi&oacute; Nacional dels Mercats i la Compet&egrave;ncia (CNMC)&ndash; el balafiament de recursos i bloquegen la superaci&oacute; d&rsquo;aqueixes llacunes. Simplement l&rsquo;una i els altres, s&oacute;n eliminats de l&rsquo;an&agrave;lisi.
    </p><p class="article-text">
        El mateix passa amb les transformacions radicals provocades per l&rsquo;avan&ccedil; de la globalitzaci&oacute; que han consolidat les cadenes de valor com un dels elements centrals de la producci&oacute; de b&eacute;ns i serveis. La incorporaci&oacute; a aquests de components produ&iuml;ts en &agrave;rees geogr&agrave;ficament molt allunyades entre si gr&agrave;cies a la revoluci&oacute; impulsada per les tecnologies d&rsquo;&uacute;s general (TUG), el <em>Made in the World</em>, ha suposat un canvi dr&agrave;stic en les maneres de produir i comerciar. I a la vista de l&rsquo;evoluci&oacute; tan mediocre del comer&ccedil; exterior de la Comunitat Valenciana, destacat per <strong>Gil</strong> i <strong>Llorca</strong>, no sembla que el gros de la seua economia estiga adaptant-se amb &egrave;xit a aqueixos reptes.
    </p><p class="article-text">
        Sense prendre en consideraci&oacute; aquests dos aspectes, resulta dif&iacute;cil explicar no sols que, com s&rsquo;ha indicat, hui l&rsquo;economia valenciana tinga, fins i tot en euros corrents, una renda per habitant inferior a la de fa deu anys, sin&oacute; que continue allunyada de la xifra d&rsquo;ocupats de llavors. <strong>Les xifres positives de l&rsquo;ocupaci&oacute; des del 2015 no poden amagar que el total (4t trimestre del 2017) continua sent inferior en 230.000 persones al m&agrave;xim del comen&ccedil;ament del 2008</strong>. Ni que dins d&rsquo;una Espanya integrada en el grup de cua dins de la UE en creaci&oacute; d&rsquo;ocupaci&oacute; (juntament amb Gr&egrave;cia i Let&ograve;nia) la Comunitat Valenciana, acompanyada d&rsquo;Ast&uacute;ries i la Rioja, forma part del grup de cua entre les CA espanyoles.
    </p><p class="article-text">
        Aquesta dificultat per a crear ocupaci&oacute; &eacute;s un s&iacute;mptoma clar del fet que, com havia passat en les dues grans etapes anteriors de transformaci&oacute; de l&rsquo;economia mundial &ndash;la Revoluci&oacute; Industrial i la primera etapa de la globalitzaci&oacute; entre els anys 1870 i 1914&ndash;, aquesta creaci&oacute; no &eacute;s homog&egrave;nia en el planeta. Una part del vell continent, i de manera molt destacada Espanya i dins seu <strong>la</strong> <strong>Comunitat Valenciana, no est&agrave; adaptant-se per a ser una de les &agrave;rees afavorides per la creaci&oacute; de llocs de treball. Ni menys perqu&egrave; siguen compatibles amb salaris elevats. Per&ograve; no &eacute;s una casualitat ni un resultat inexorable. </strong>&Eacute;s la conseq&uuml;&egrave;ncia de l&rsquo;abs&egrave;ncia tant d&rsquo;incentius per a fomentar activitats diferents de les que ens han condu&iuml;t fins ac&iacute; com de mesures per a posar l&iacute;mit als privilegis obtinguts per aqueixos sectors, responsables d&rsquo;on estem.
    </p><p class="article-text">
        En aquest terreny tampoc no conv&eacute; enganyar-se. Perqu&egrave; enganyar-se &eacute;s argumentar sense matisos que aquesta escassetat de nous llocs de treball de salaris elevats siga conseq&uuml;&egrave;ncia que les noves tecnologies acaben amb ells, oblidant els creats de nou pel seu desenvolupament. Les xifres s&oacute;n tan nombroses com contundents. Des de la fallida de Lehman fins al desembre del 2017, als Estats Units, per exemple, s&rsquo;han creat 10,5 milions de llocs de treball, sent com &eacute;s una economia plenament afectada per la revoluci&oacute; tecnol&ograve;gica. No cal detenir-se en les xifres de pa&iuml;sos d&rsquo;&Agrave;sia, uns quants centenars de milions de nous ocupats en els &uacute;ltims decennis, per a constatar que l&rsquo;afirmaci&oacute; tan repetida que la revoluci&oacute; tecnol&ograve;gica destrueix ocupaci&oacute; neta &eacute;s falsa: dep&eacute;n d&rsquo;on.
    </p><p class="article-text">
        A m&eacute;s, la seua recuperaci&oacute; insuficient est&agrave; produint-se sense alterar les insufici&egrave;ncies ja cr&ograve;niques de l&rsquo;estructura productiva valenciana i del seu mercat laboral. <strong>Hui, com abans del 2007, els principals sectors de creaci&oacute; d&rsquo;ocupaci&oacute; tornen a ser construcci&oacute; i hostaleria. El resultat &eacute;s que els guanys de productivitat s&oacute;n modestos i, per tant, modestes s&oacute;n les possibilitats de millorar els salaris.</strong> D&rsquo;altra banda, l&rsquo;elevat nivell de temporalitat laboral, davant de l&rsquo;ab&uacute;s d&rsquo;aquests contractes i la falta de voluntat per a modificar les normes que ho permeten. A la Comunitat Valenciana, com en el conjunt d&rsquo;Espanya, el percentatge d&rsquo;ocupats temporals (contractes de durada limitada en terminologia Eurostat) &eacute;s, juntament amb Pol&ograve;nia, el m&eacute;s elevat de la UE, quasi el duple de la mitjana.
    </p><p class="article-text">
        Al mateix temps, l&rsquo;economia ha experimentat una forta deflaci&oacute; salarial. Ha afectat, en especial, els que van perdre la seua faena i han tornat a trobar ocupaci&oacute;. Ha estat part de l&rsquo;ajust asim&egrave;tric impulsat pel govern conservador sorgit de les eleccions del 2011 (i de les del 2015). <strong>Dins dels nivells salarials, la Comunitat Valenciana continua situada dins d&rsquo;Espanya en un lloc de cua. No &eacute;s una sorpresa. &Eacute;s la conseq&uuml;&egrave;ncia del pes assolit pel turisme i l&rsquo;hostaleria i, en general, els serveis de baix valor afegit</strong>. Perqu&egrave; de totes les activitats  previstes en l&rsquo;Enquesta de Salaris de l&rsquo;INE, l&rsquo;hostaleria &eacute;s on els salaris s&oacute;n m&eacute;s baixos: quasi un 40% inferiors a la mitjana i, com es reflecteix en els gr&agrave;fics seg&uuml;ents, m&eacute;s de tres vegades inferiors als de les del cap.
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                </figure><p class="article-text">
        A m&eacute;s dels costos socials, aquest &egrave;mfasi en aqueixos sectors de baixa productivitat amb abund&agrave;ncia de contractes temporals i precaris, tamb&eacute; en t&eacute; d&rsquo;econ&ograve;mics (i mediambientals): desincentiva invertir en formaci&oacute; en el lloc de treball, la qual &eacute;s essencial per a l&rsquo;adaptaci&oacute; als requeriments canviants del m&oacute;n laboral derivats de la globalitzaci&oacute;. &Eacute;s, doncs, discutible defensar com a soluci&oacute; als reptes a qu&egrave; ens enfrontem fomentar l&rsquo;augment del pes d&rsquo;aqueixes activitats i subvencionar, sense introduir canvis normatius, la formaci&oacute; en aquestes discriminant-les enfront de les altres. &Eacute;s probable que l&rsquo;efecte principal de les ajudes anunciades fa poc pel president de la Generalitat siga simplement augmentar la rendibilitat empresarial. 
    </p><p class="article-text">
        El que s&rsquo;ha esbossat fins ac&iacute; remet en &uacute;ltima inst&agrave;ncia a la posici&oacute; cap a la qual es va movent la Comunitat Valenciana dins del nou mercat global. L&rsquo;avan&ccedil; de la globalitzaci&oacute; ha concentrat la posici&oacute; de les economies al voltant de dos pols. En l&rsquo;un se situen aquelles on es generen les noves tecnologies definides en un sentit ampli. En l&rsquo;altre, aquelles amb nivells de vida molt m&eacute;s baixos, per&ograve; amb una m&agrave; d&rsquo;obra amb prou preparaci&oacute; per a produir o acoblar (de moment no idear ni dissenyar) a un cost inferior la major part dels b&eacute;ns i serveis coneguts.
    </p><p class="article-text">
        Dins d&rsquo;aqueix nou mercat global, el futur de societats com la valenciana &eacute;s amena&ccedil;at per la compet&egrave;ncia des d&rsquo;ambd&oacute;s pols. El primer t&eacute; molta m&eacute;s productivitat i tots els avantatges per a idear, projectar i desenvolupar b&eacute;ns i serveis d&rsquo;alt valor afegit. El segon, t&eacute; un cost inferior a l&rsquo;hora d&rsquo;acoblar aqueixos b&eacute;ns o proveir aqueixos serveis. El resultat, si no es modifica la tend&egrave;ncia que segueix l&rsquo;economia valenciana ajudada per pol&iacute;tiques p&uacute;bliques m&eacute;s que discutibles en el seu ordre de prioritats, &eacute;s el seu afonament en el pol la competitivitat del qual es basa en salaris baixos.
    </p><p class="article-text">
        Tot l&rsquo;anterior, configura un panorama infestat d&rsquo;obstacles que dificulten superar el declivi econ&ograve;mic iniciat en els anys 80 del segle XX i agreujat per la Gran Recessi&oacute;. No pot ignorar-se que, com demostra la investigaci&oacute; dirigida per <strong>Daniel Tirado</strong><strong>,</strong> <strong>en termes relatius tant respecte d&rsquo;Espanya, com de les seues &agrave;rees riques (Madrid, Catalunya i el Pa&iacute;s Basc), el PIB per habitant valenci&agrave; ha experimentat un deteriorament notable pel que fa a la seua traject&ograve;ria de llarg termini. </strong>De manera molt especial, dins de la traject&ograve;ria espanyola no gens brillant respecte de Madrid. El 1980 la difer&egrave;ncia amb aquesta era de 21 punts percentuals. Hui, 36 anys despr&eacute;s, les xifres de l&rsquo;Eurostat mostren que &eacute;s de m&eacute;s del doble. <strong>En pocs anys, el PIB per habitant dels valencians ser&agrave; la meitat del dels madrilenys</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Tot i que siga una obvietat, conv&eacute; recordar que superar els obstacles exigeix, primer de tot, identificar-ne les causes i, despr&eacute;s, tenir voluntat de resoldre-les. &Eacute;s una tasca col&middot;lectiva en qu&egrave;, en contra de l&rsquo;opini&oacute; de segments molt destacats de ciutadans, el sector p&uacute;blic, tot i ser fonamental, no ho &eacute;s tot. Per&ograve; si el seu esfor&ccedil;, com fins ara, es concentra a pal&middot;liar les conseq&uuml;&egrave;ncies, consolidant una Generalitat assistencial, en compte d&rsquo;atacar les arrels dels problemes, el resultat segur ser&agrave; la continu&iuml;tat del deteriorament del nivell de vida, encara que siga a un ritme menys vertigin&oacute;s que durant el quinquenni 2008-2013.
    </p><p class="article-text">
        Sintetitzant per acabar. <strong>Continuar excloent dins dels eixos de les pol&iacute;tiques p&uacute;bliques les causes (la baixa productivitat i els privilegis d&rsquo;alguns grups d&rsquo;inter&eacute;s), per les quals l&rsquo;economia valenciana t&eacute; unes dificultats per a crear ocupaci&oacute; tan elevades o per qu&egrave; la que crea &eacute;s majorit&agrave;riament de qualificaci&oacute; modesta i baix salari, far&agrave; impossible aturar-ne el declivi</strong>. Ans al contrari, multiplicar&agrave; aqueixes fal&middot;l&agrave;cies narratives sobre les quals ens adverteix <strong>Kahneman</strong> mentre el desastre esdev&eacute; inevitable. I amb ell, l&rsquo;aprofundiment de la greu crisi institucional en qu&egrave;, per m&eacute;s que es pretenga esquivar, estem.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PER A SABER-NE M&Eacute;S</strong>
    </p><p class="article-text">
        Gil Pareja, Salvador i Rafael Llorca Vivero, (2017), <a href="http://www.indi.gva.es/documents/161328139/162728603/Estudios+Econ%C3%B3micos_N%C2%BA%205+-+El+comportamiento+reciente+del+sector+exportador+de+la+Comunitat+Valenciana/b4f0de5a-53b0-4f2c-84b1-2145f10e3cb9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El comportamiento del sector exportador Comunitat Valenciana</a><strong>, </strong>S&egrave;rie Estudis Econ&ograve;mics, n&uacute;m. 5, Conselleria d&rsquo;Economia Sostenible, Sectors Productius, Comer&ccedil; i Treball.
    </p><p class="article-text">
        Goerlich Gisbert, Francisco J., (2018), <a href="http://www.alfonselmagnanim.net/?q=es/Llibres/el-empobrecimiento-valenciano" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El empobrecimiento valenciano</a><strong>,</strong> Val&egrave;ncia, Alfons el Magn&agrave;nim.
    </p><p class="article-text">
        Palafox, Jordi, (2017), <a href="http://pasadopresente.com/autores/bookdetails/2017-04-10-10-38-58" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cuatro vientos en contra. El porvenir de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola</a><strong>, </strong>Barcelona, Pasado &amp; Presente.
    </p><p class="article-text">
        Serrano Mart&iacute;nez, Lorenzo et al., dirs. (2017), &ldquo;La productividad del capital y de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola&rdquo;, en <a href="https://w3.grupobbva.com/TLFU/dat/DE_2017_Ivie_Inf_Stock_1964-2014.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Acumulaci&oacute;n y productividad del capital en Espa&ntilde;a y sus comunidades aut&oacute;nomas en el siglo XXI</a>, Madrid, Fundaci&oacute;n BBVA, pp. 63-92.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Palafox]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/els-valencians-despres-economia-salaris_132_2826855.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jan 2018 17:04:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Els valencians després de la crisi: una economia de salaris baixos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los valencianos después de la crisis: una economía de salarios bajos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/valencianos-despues-crisis-economia-salarios_132_2826979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d45be102-39ad-460f-a4a5-a523199e2c3d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Gráfico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El impacto brutal de la Gran Recesión en la economía valenciana corre el riesgo de consolidar una tendencia ya perceptible antes de ella: su deslizamiento hacía una competitividad basada en los bajos salarios. De consolidarse ésta, el nivel de vida en el futuro podría llegar a ser inferior al actual y mucho menor que el de las economías europeas con las que los valencianos siempre se han comparado.</p></div><p class="article-text">
        En su apasionante<em> Pensar r&aacute;pido, pensar despacio</em><a href="https://www.megustaleer.com/libro/pensar-rapido-pensar-despacio/ES0090319" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pensar r&aacute;pido, pensar despacio</a>, <strong>Daniel Kahneman</strong>, premio Nobel de econom&iacute;a en 2002, nos recuerda que la interpretaci&oacute;n de la realidad econ&oacute;mica est&aacute; dominada por las falacias narrativas. En ellas, el n&uacute;cleo de nuestra ilusi&oacute;n es la creencia de entender el pasado y el presente, suponiendo, por ello, que tambi&eacute;n el futuro puede conocerse. Pero lo cierto, seg&uacute;n esta convincente aproximaci&oacute;n de la psicolog&iacute;a econ&oacute;mica, es que entendemos el pasado y el presente menos de lo que creemos. Y que, por tanto, nuestra capacidad de prever el futuro es tambi&eacute;n menor de la que habitualmente estamos dispuestos a aceptar.
    </p><p class="article-text">
        Su constataci&oacute;n es aplicable al an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n de la econom&iacute;a valenciana tras haber dejado atr&aacute;s, al igual que el conjunto de Espa&ntilde;a, la recesi&oacute;n m&aacute;s grave de era estad&iacute;stica como ha puesto de relieve un reciente trabajo de <strong>Pons y Betr&aacute;n </strong>al analizar la crisis financiera en perspectiva hist&oacute;rica. Probablemente ha sido la crisis m&aacute;s profunda de los dos &uacute;ltimos siglos. En ese contexto, al obst&aacute;culo apuntado por <strong>Kahneman</strong> para alcanzar un diagn&oacute;stico riguroso se a&ntilde;aden muchos otros, espec&iacute;ficos de la situaci&oacute;n valenciana. Todos son muy relevantes y en su conjunto, &eacute;stos, conforman una sociedad dominada por la desconfianza, el descr&eacute;dito institucional y la ausencia de puntos de encuentro entre percepciones contrapuestas resultado de concepciones del mundo diferentes.  
    </p><p class="article-text">
        Son, por mencionar solo algunos, los negativos efectos sobre la confianza social &ndash;un elemento determinante, <a href="http://www.oecd.org/gov/trust-in-government.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como recuerda la OCDE</a>, para abordar con &eacute;xito los desaf&iacute;os colectivos- del saqueo de los recursos p&uacute;blicos realizado por los anteriores gobernantes de la Generalitat o las consecuencias sobre la credibilidad de la vigorosa y eficaz actividad de los grupos de presi&oacute;n en convencer a los gestores p&uacute;blicos, antes y ahora, de la supuesta coincidencia entre sus intereses y los generales. Pero tambi&eacute;n influye en ello las nuevas formas de informaci&oacute;n y la eclosi&oacute;n de <em>opinadores</em>, al&eacute;rgicos a contrastar sus aseveraciones con la informaci&oacute;n cuantitativa disponible.
    </p><p class="article-text">
        Todos ellos son s&iacute;ntomas de una grave crisis institucional en la cual el desconcierto ciudadano se funde con el descr&eacute;dito de los representantes p&uacute;blicos. Enga&ntilde;arse en este terreno no sirve sino para agravar las cosas: la informaci&oacute;n contenida en la <a href="http://www.argos.gva.es/fileadmin/argos/Documentos/Encuestas/201702A_Frecuencias.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Encuesta de Valores de la Comunitat Valenciana de junio de 2017</a> no deja resquicio al matiz. M&aacute;s de 6 de cada diez valencianos (el 62,6%) est&aacute; en desacuerdo o muy en desacuerdo con que se puede confiar en que los gobernantes act&uacute;en de forma adecuada. No s&oacute;lo. Siete de cada diez (el 72,2%) opina que la mayor&iacute;a de los pol&iacute;ticos est&aacute;n en pol&iacute;tica <strong>s&oacute;lo</strong> por lo que puedan sacar personalmente (subrayado m&iacute;o).  En muy pocos pa&iacute;ses de la UE el resultado es tan preocupante.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Una crisis m&aacute;s?</h3><p class="article-text">
        Por concisi&oacute;n, aqu&iacute; se van a dejar de lado esas dificultades para concentrar la atenci&oacute;n en el terreno econ&oacute;mico. Y en &eacute;l, los hitos de lo sucedido por la combinaci&oacute;n del fin de la desenfrenada especulaci&oacute;n y la crisis financiera internacional son conocidos. El pinchazo en 2008 de la descomunal burbuja inmobiliaria,  aquella que las autoridades econ&oacute;micas de la etapa 2004-2011 se negaron a reconocer y por tanto a moderar, tuvo un efecto demoledor sobre la actividad y el empleo en una econom&iacute;a como la valenciana tan fuertemente volcada hacia esa actividad. Al sumarse a ella la crisis financiera iniciada en agosto de 2007 y consolidada con la quiebra de <em>Lehman Brothers</em> en septiembre del a&ntilde;o siguiente, la reducci&oacute;n de la ocupaci&oacute;n fue espectacular. <strong>A mediados de 2013 hab&iacute;an desaparecido casi uno de cada cuatro de los puestos de trabajo existentes a inicios de 2008.</strong> Y muchos de los empleos creados a partir de entonces, gracias a la reforma laboral de 2012, lo ser&iacute;an con unas condiciones, y retribuci&oacute;n salarial, inferiores.  
    </p><p class="article-text">
        Durante la recesi&oacute;n, igualmente,  se produjo la desaparici&oacute;n, en modo alguno inevitable si no se hubiera perdido tanto tiempo en ocurrencias y en negar lo evidente, de entidades financieras centenarias como Bancaja y CAM, consideradas hasta poco antes iconos imperecederos de la sociedad valenciana.  A su vez, al afectar m&aacute;s la recesi&oacute;n al empleo no cualificado, asociable a los sectores sociales de menores ingresos,  la consecuencia ser&iacute;a la dr&aacute;stica disminuci&oacute;n de su nivel de vida y un aumento no menos elevado de la desigualdad. El reciente libro de <strong>Francisco Goerlich </strong>detalla la magnitud del empobrecimiento de los valencianos
    </p><p class="article-text">
        Que los principales hechos sean conocidos, sin embargo, no supone contar con una explicaci&oacute;n robusta y ampliamente aceptada acerca de c&oacute;mo pudo consolidarse, en sectores sociales tan amplios, el espejismo de que esta vez el resultado de una burbuja, negada hasta la saciedad tambi&eacute;n por los gobernantes auton&oacute;micos de aquella etapa, iba a ser diferente; que el alza espectacular de los precios del suelo y de las viviendas no iba a tener fin. Ni tampoco, y sobre todo, tenemos una interpretaci&oacute;n indiscutible de la gravedad alcanzada por la recesi&oacute;n. En especial en lo que concierne a la pervivencia de unas secuelas tan importantes una d&eacute;cada despu&eacute;s de su inicio.  Otras econom&iacute;as del viejo continente la superaron hace muchos a&ntilde;os y seg&uacute;n los<em> Eurobar&oacute;metros</em>, en un buen n&uacute;mero de pa&iacute;ses de la UE el desempleo ha dejado de formar parte de las principales preocupaciones de su poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, a pesar de ser tan limitada la memoria colectiva entre nosotros, es muy probable que tanto en la Comunidad Valenciana como en Espa&ntilde;a, la Gran Recesi&oacute;n pase a ocupar un lugar similar al de la Gran Depresi&oacute;n de los a&ntilde;os treinta en la sociedad estadounidense: un acontecimiento que marca un antes y un despu&eacute;s. <strong>No es f&aacute;cil encontrar ejemplos en el pasado, en que una crisis haya tenido unas secuelas tan negativas ni tan duraderas.  Baste se&ntilde;alar que hoy, diez a&ntilde;os despu&eacute;s de su inicio, la renta por habitante (en euros corrientes; esto es sin tener en cuenta la p&eacute;rdida de capacidad adquisitiva por la inflaci&oacute;n) sigue siendo inferior a la de 2007.</strong>  No es una situaci&oacute;n general en las econom&iacute;as avanzadas ejemplificadas en Alemania en el siguiente gr&aacute;fico.
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        La interpretaci&oacute;n de lo sucedido que puede considerarse ortodoxa destaca, sin duda, factores muy relevantes. Pero subsiste la duda de si no hay variables omitidas igualmente destacadas. Como es conocido, en ella la burbuja especulativa habr&iacute;a sido el resultado de un c&oacute;ctel con dos ingredientes principales. Por un lado, la brutal expansi&oacute;n del endeudamiento. Un hecho vinculado, sin duda, a la ca&iacute;da de los tipos de inter&eacute;s ante la entrada en circulaci&oacute;n del euro pero tambi&eacute;n a la laxa supervisi&oacute;n (del Banco de Espa&ntilde;a) y regulaci&oacute;n (del ministerio de Econom&iacute;a) y al auge de la titulizaci&oacute;n hipotecaria; esto es, la venta de las hipotecas concedidas por las entidades a grandes fondos de inversi&oacute;n internacionales, lo cual les permit&iacute;a sacarlas de sus balances y seguir aumentando el cr&eacute;dito concedido.
    </p><p class="article-text">
        CAM y Bancaja fueron actores destacadas de aquella quimera, trufada de corrupci&oacute;n y despilfarro, convertida en pesadilla partir de 2008 sin que por ello se redujera el mal uso de los fondos p&uacute;blicos. Debe recordarse, sin embargo, que la actuaci&oacute;n de ambas entidades fue posible, incluso favorecida, por un marco normativo que nadie propuso reformar. Unas normas que fomentaban el nombramiento de administradores ignorantes en cuestiones financieras y que eran m&aacute;s que permisivas con los conflictos de inter&eacute;s. Pero <strong>el descalabro de las dos cajas se produjo, sobre todo, por la irresponsable actuaci&oacute;n de sus directivos, que eran quienes junto a sus presidentes realmente las dirig&iacute;an, a la hora de evaluar riesgos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        A su vez, en la gravedad de la crisis, habr&iacute;an influido tanto el propio tama&ntilde;o alcanzado por el sector de la construcci&oacute;n, tres veces superior en t&eacute;rminos de PIB a la media de los pa&iacute;ses de la UE, como el elevado nivel de endeudamiento de familias y empresas (muy en especial inmobiliarias). Tambi&eacute;n, la profundidad de la crisis financiera a la que sumar&iacute;a en 2011 la de la deuda, ante la muy razonable duda de los inversores internacionales sobre la capacidad del Reino de Espa&ntilde;a, como de algunos otros pa&iacute;ses de la UE, de poder hacer frente a sus vencimientos.
    </p><h3 class="article-text">Hacia una econom&iacute;a de bajos salarios</h3><p class="article-text">
        Como ya se ha insinuado, la duda ante la explicaci&oacute;n anterior es si en ella no faltan variables. La primera, sin duda, el mediocre aumento de la productividad. Y una segunda, el impacto de la profunda transformaci&oacute;n de la econom&iacute;a mundial provocada por la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica y la entrada en el mercado de nuevos pa&iacute;ses, entre los que sobresale Rep&uacute;blica Popular China. Aspectos ambos que hoy, como entonces, est&aacute;n ausentes de la agenda del gobierno auton&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Dada la brevedad de este comentario, no es posible tratar aqu&iacute; sus m&uacute;ltiples dimensiones. Sobre el enigma de la mediocre evoluci&oacute;n de la productividad, el director de investigaci&oacute;n del <em>Ivie</em>, <strong>Francisco P&eacute;rez</strong>, ha esbozado una sugestiva explicaci&oacute;n  respecto a la del capital, casi siempre ignorada al centrar la atenci&oacute;n s&oacute;lo en la del trabajo. Pero no est&aacute; de m&aacute;s recordar su referencia a las debilidades del tejido empresarial porque las decisiones estrat&eacute;gicas y organizativas de las empresas, decisivas en su productividad, no las adoptan los trabajadores; las toman los directivos y los empresarios.
    </p><p class="article-text">
        Nadie, sin embargo, parece interesado en debatir c&oacute;mo superar las lagunas en la capacitaci&oacute;n de directivos y empresarios equiparables, en palabras de <strong>Chad Syverson</strong>, a los directores de orquesta &uacute;nicos capaces de transformar una cacofon&iacute;a en una sinfon&iacute;a. Es lo que sucede tambi&eacute;n con los costes del trato de favor recibido por algunos grupos de presi&oacute;n que imponiendo sus intereses, potencian -como viene destacando la <em>Comisi&oacute;n Nacional de los Mercados y la Competencia</em> (CNMC)-  el despilfarro de recursos y bloquean la superaci&oacute;n de esas lagunas. Simplemente una y otros, son eliminados del an&aacute;lisis.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo sucede con las radicales transformaciones provocadas por el avance de la globalizaci&oacute;n que han consolidado las cadenas de valor como uno de los elementos centrales de la producci&oacute;n de bienes y servicios. La incorporaci&oacute;n a ellos de componentes producidos en &aacute;reas geogr&aacute;ficamente muy alejadas en entre s&iacute; gracias a la revoluci&oacute;n impulsada por las tecnolog&iacute;as de uso general (TUG), el <em>Made in the World</em>,  ha supuesto un cambio dr&aacute;stico en las formas de producir y comerciar. Y a la vista de la mediocre evoluci&oacute;n del comercio exterior de la Comunidad Valenciana, destacado por <strong>Gil</strong> y <strong>Llorca</strong>, no parece que el grueso de su econom&iacute;a se est&eacute; adaptando con &eacute;xito a esos desaf&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        Sin tomar en consideraci&oacute;n estos dos aspectos, resulta dif&iacute;cil explicar no s&oacute;lo el que, como se ha indicado, hoy la econom&iacute;a valenciana tenga, incluso en euros corrientes, una renta por habitante inferior a la de hace diez a&ntilde;os, sino el que siga alejada de la cifra de ocupados de entonces. <strong>L</strong><strong>as positivas cifras del empleo desde 2015 no pueden ocultar que el total (4&ordm; trimestre de 2017) sigue siendo inferior en 230.000 personas al m&aacute;ximo de comienzos de 2008</strong>. Ni que dentro de una Espa&ntilde;a integrada en el grupo de cola dentro de la UE en creaci&oacute;n de empleo (junto a Grecia y Letonia) la Comunidad Valenciana, acompa&ntilde;ada de Asturias y La Rioja, forma parte del grupo de cola entre las CC.AA espa&ntilde;olas.
    </p><p class="article-text">
        Esta dificultad para crear empleo es un s&iacute;ntoma claro de que, como sucediera en las dos grandes etapas anteriores de transformaci&oacute;n de la econom&iacute;a mundial -la Revoluci&oacute;n Industrial y la primera etapa de la globalizaci&oacute;n entre 1870 y 1914-, su creaci&oacute;n no es  homog&eacute;nea en el planeta. Una parte del viejo continente, y de manera muy destacada Espa&ntilde;a y dentro de ella <strong>la</strong> <strong>Comunidad Valenciana, no se est&aacute; adaptando para ser una de las &aacute;reas favorecidas por la creaci&oacute;n de puestos de trabajo. Ni menos para que los compatibles con salarios elevados. Pero no es una casualidad ni un resultado inexorable. </strong>Es la consecuencia de la ausencia tanto de incentivos para fomentar actividades diferentes a las que nos han conducido hasta aqu&iacute; como de medidas para poner coto a los privilegios obtenidos por esos sectores, responsables de donde estamos. 
    </p><p class="article-text">
        En este terreno tampoco conviene enga&ntilde;arse. Porque enga&ntilde;arse es argumentar sin matices que esta escasez de nuevos puestos de trabajo de salarios elevados sea consecuencia de que las nuevas tecnolog&iacute;as acaban con ellos, olvidando los nuevos creados por su desarrollo. Las cifras son tan numerosas como contundentes. Desde la quiebra de <em>Lehman</em> hasta diciembre de 2017 en Estados Unidos, por ejemplo, se han creado 10,5 millones de empleos siendo como es una econom&iacute;a plenamente afectada por la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica. No es necesario detenerse en las cifras de pa&iacute;ses de Asia, varios cientos de millones de nuevos ocupados en los &uacute;ltimos decenios,  para constatar que la tan repetida afirmaci&oacute;n de que la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica destruye empleo neto es falsa: depende de d&oacute;nde.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, su insuficiente recuperaci&oacute;n se est&aacute; produciendo sin alterar las insuficiencias ya cr&oacute;nicas de la estructura productiva valenciana y de su mercado laboral. <strong>Hoy, como antes de 2007, los principales sectores de creaci&oacute;n de empleo vuelven a ser construcci&oacute;n y hosteler&iacute;a. El resultado  es que las ganancias de productividad son modestas y, por tanto, modestas son las posibilidades de mejorar los salarios.</strong> Por otro lado, el elevado nivel de temporalidad laboral, ante el abuso de estos contratos y la falta de voluntad para modificar las normas que lo permiten. En la Comunidad Valenciana, como en el conjunto de Espa&ntilde;a, el % de ocupados temporales (contratos de duraci&oacute;n limitada en terminolog&iacute;a <em>Eurostat</em>) es, junto a Polonia, el m&aacute;s elevado de la UE, casi duplo de su media.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, la econom&iacute;a ha experimentado una fuerte deflaci&oacute;n salarial. Ha afectado, en especial, a quienes perdieron su empleo y han vuelto a encontrar ocupaci&oacute;n. Ha sido parte del ajuste asim&eacute;trico impulsado por el gobierno conservador surgido de las elecciones de 2011 (y de las de 2015). <strong>Dentro de los niveles salariales, la Comunidad Valenciana sigue situada dentro de Espa&ntilde;a en un lugar de cola. No es una sorpresa. Es la consecuencia del peso alcanzado por el turismo y la hosteler&iacute;a y en general los servicios de bajo valor a&ntilde;adido</strong>. Porque de todas las actividades  contempladas en la Encuesta de Salarios del INE, la hosteler&iacute;a es en donde &eacute;stos son m&aacute;s bajos: casi un 40% inferiores a la media y, como se refleja en los gr&aacute;ficos siguiente, m&aacute;s de tres veces inferiores a los de las de cabeza.
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        Adem&aacute;s de los costes sociales, este &eacute;nfasis en esos sectores de baja productividad con abundancia de contratos temporales y precarios, tambi&eacute;n los tiene econ&oacute;micos (y medioambientales): desincentiva invertir en formaci&oacute;n en el puesto de trabajo. La cual es esencial para la adaptaci&oacute;n a los cambiantes requerimientos del mundo laboral derivados de la globalizaci&oacute;n. Resulta, por tanto, discutible defender como soluci&oacute;n a los desaf&iacute;os a los que nos enfrentamos fomentar el aumento del peso de esas actividades y subvencionar, sin introducir cambios normativos, la formaci&oacute;n en ellas discrimin&aacute;ndolas frente a las dem&aacute;s. Es probable que el efecto principal de las ayudas anunciadas hace poco por el presidente de la Generalitat sea simplemente aumentar la rentabilidad empresarial. 
    </p><p class="article-text">
        Lo esbozado hasta aqu&iacute;, remite en &uacute;ltima instancia a la posici&oacute;n hacia la que se va moviendo la Comunidad Valenciana dentro del nuevo mercado global. El avance de la globalizaci&oacute;n ha concentrado la posici&oacute;n de las econom&iacute;as en torno a dos polos. En uno se sit&uacute;an aquellas en donde se generan las nuevas tecnolog&iacute;as definidas en un sentido amplio. En el otro, aquellas con niveles de vida mucho menores pero con una mano de obra con preparaci&oacute;n suficiente para producir o ensamblar (de momento no idear ni dise&ntilde;ar) a un coste inferior la mayor parte de los bienes y servicios conocidos.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de ese nuevo mercado global, el futuro de sociedades como la valenciana se ve amenazado por la competencia desde ambos polos. El primero tiene mucha m&aacute;s productividad y todas las ventajas para idear, proyectar y desarrollar bienes y servicios de alto valor a&ntilde;adido. El segundo, cuenta con un coste inferior a la hora de ensamblar esos bienes o proveer esos servicios. El resultado, de no modificarse la tendencia que viene siguiendo la econom&iacute;a valenciana ayudada por pol&iacute;ticas p&uacute;blicas m&aacute;s que discutibles en su orden de prioridades, es su hundimiento en el polo cuya competitividad se basa en salarios bajos.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo anterior, configura un panorama plagado de obst&aacute;culos que dificultan superar el declive econ&oacute;mico iniciado en los a&ntilde;os 80&rsquo;s del siglo XX y agravado por la Gran Recesi&oacute;n. No puede ignorarse que, como demuestra la investigaci&oacute;n dirigida por <strong>Daniel Tirado,</strong> <strong>en t&eacute;rminos relativos tanto respecto a Espa&ntilde;a, como a sus &aacute;reas ricas (Madrid, Catalu&ntilde;a y el Pa&iacute;s Vasco),  el PIB por habitante valenciano ha experimentado un deterioro notable respecto a su trayectoria de largo plazo. </strong>De forma muy especial, dentro de la nada brillante trayectoria espa&ntilde;ola respecto a Madrid. En 1980 la diferencia con ella era de 21 puntos porcentuales. Hoy, 36 a&ntilde;os despu&eacute;s, las cifras del <em>Eurostat</em> muestran que es de m&aacute;s del doble. <strong>En pocos a&ntilde;os, el PIB por habitante de los valencianos ser&aacute; la mitad del de los madrile&ntilde;os</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Aunque sea una obviedad conviene recordar que superar los obst&aacute;culos exige, primero, identificar sus causas y, despu&eacute;s, tener voluntad de resolverlas. Es una tarea colectiva en donde, en contra de la opini&oacute;n de segmentos muy destacados de ciudadanos, el sector p&uacute;blico, siendo fundamental, no lo es todo. Pero si su esfuerzo, como hasta ahora, se concentra en paliar las consecuencias, consolidando una Generalitat asistencial, en lugar de atacar las ra&iacute;ces de los problemas, el resultado seguro ser&aacute; la continuidad del deterioro del nivel de vida aunque sea un ritmo menos vertiginoso que durante el quinquenio 2008-2013.
    </p><p class="article-text">
        Sintetizando para finalizar. <strong>Seguir excluyendo dentro de los ejes de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas las causas (la baja productividad y los privilegios de algunos grupos de inter&eacute;s), por las cuales la econom&iacute;a valenciana tiene unas dificultades para crear empleo tan elevadas o por qu&eacute; el que crea es  en su mayor parte de modesta cualificaci&oacute;n y bajo salario, har&aacute; imposible detener su declive</strong>. Por el contrario, multiplicar&aacute; esas falacias narrativas sobre las que nos advierte <strong>Kahneman</strong> mientras el desastre se hace inevitable.  Y con &eacute;l, la profundizaci&oacute;n de la grave crisis institucional en la, por m&aacute;s que se pretenda soslayar, estamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PARA SABER M&Aacute;S</strong>
    </p><p class="article-text">
        Gil Pareja, Salvador y Rafael LLorca Vivero, (2017), <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">El comportamiento del sector exportador Comunitat Valenciana</a><strong>, </strong>S&egrave;rie Estudis Econ&ograve;mics, n&ordm;. 5, Conselleria d&rsquo;economia sostenible, sectors productius, comer&ccedil; i treball.
    </p><p class="article-text">
        Goerlich Gisbert, Francisco J., (2018), <a href="http://www.alfonselmagnanim.net/?q=es/Llibres/el-empobrecimiento-valenciano" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El empobrecimiento valenciano</a><strong>,</strong> Valencia, Alf&oacute;ns El Magn&agrave;nim.
    </p><p class="article-text">
        Palafox, Jordi, (2017), <a href="http://pasadopresente.com/autores/bookdetails/2017-04-10-10-38-58" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cuatro vientos en contra. El porvenir de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola</a><strong>, </strong>Barcelona, Pasado &amp; Presente.
    </p><p class="article-text">
        Serrano Mart&iacute;nez, Lorenzo et al., dirs. (2017), La productividad del capital y de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola, en <a href="https://w3.grupobbva.com/TLFU/dat/DE_2017_Ivie_Inf_Stock_1964-2014.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Acumulaci&oacute;n y productividad del capital en Espa&ntilde;a y sus comunidades aut&oacute;nomas en el siglo XXI</a>, Madrid, Fundaci&oacute;n BBVA, pp. 63-92.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Palafox]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/valencianos-despues-crisis-economia-salarios_132_2826979.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jan 2018 15:24:56 +0000]]></pubDate>
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