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    <title><![CDATA[elDiario.es - Yolanda Díaz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/yolanda_diaz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Yolanda Díaz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Garantizar el aborto. Acabar con el acoso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/garantizar-aborto-acabar-acoso_129_13040276.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b0a25c5-66f1-4972-a222-0873dce99262_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Garantizar el aborto. Acabar con el acoso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Perseguimos definir con total claridad que la generación de “un entorno intimidatorio, hostil o coactivo, mediante actos molestos u ofensivos” supone una limitación a la libertad de las mujeres. No se concentran en las clínicas para “cantar y rezar”, sino para influir y coaccionar a las mujeres que quieren ejercer un derecho básico</p></div><p class="article-text">
        La experiencia de cientos de mujeres que ven limitado o negado su derecho al aborto en Espa&ntilde;a nos demuestra que ning&uacute;n derecho est&aacute; plenamente garantizado solo por figurar en una ley. Ojal&aacute; bastara con eso. As&iacute;, adem&aacute;s de problemas de acceso, falta de informaci&oacute;n, burocracia excesiva y desesperante, traslados forzosos a otras provincias, el ejercicio real del derecho al aborto es restringido cuando cada d&iacute;a, a las puertas de cl&iacute;nicas acreditadas, las mujeres siguen teniendo que atravesar un pasillo de presi&oacute;n y de se&ntilde;alamiento de quienes quieren decidir por ellas.
    </p><p class="article-text">
        Hace ya m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os que, en Espa&ntilde;a, gracias a la lucha del movimiento feminista, se legaliz&oacute; el aborto. Y, sin embargo, a&uacute;n hoy las mujeres que quieren ejercer este derecho siguen sufriendo hostigamiento y acoso. Siguen teniendo que enfrentarse a grupos de personas que quieren coartar su libertad.
    </p><p class="article-text">
        Esto, adem&aacute;s, pese a que en 2023 se logr&oacute; reformar la ley para considerar como delito los actos intimidatorios o coactivos que intentasen obstaculizar este derecho. As&iacute;, mediante el art&iacute;culo 172 quater del C&oacute;digo Penal, se reconoci&oacute; que las pacientes y las profesionales de las cl&iacute;nicas viv&iacute;an cada d&iacute;a una intimidaci&oacute;n que ten&iacute;a un fin: se&ntilde;alar a las mujeres, generar miedo, culpa, angustia, coartar e impedir el acceso a una prestaci&oacute;n sanitaria legalmente reconocida.
    </p><p class="article-text">
        Esta reforma recibi&oacute; el aval del Tribunal Constitucional, que consider&oacute; que esta tipificaci&oacute;n persigue un fin constitucionalmente leg&iacute;timo &mdash;la protecci&oacute;n de un derecho fundamental&mdash;; resulta proporcionada, necesaria y adecuada para evitar formas espec&iacute;ficas de coacci&oacute;n ambiental; y no vulnera la libertad de expresi&oacute;n ni el derecho de reuni&oacute;n ya que no sanciona la manifestaci&oacute;n de ideas, sino aquellas conductas que, por su contexto, reiteraci&oacute;n o finalidad, pretenden perturbar gravemente la libertad de decisi&oacute;n de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Pese a lo bien intencionado de la reforma, las resoluciones judiciales interpretan de manera restrictiva este art&iacute;culo. La sentencia m&aacute;s reciente, la del caso Askabide, en Gasteiz, ha absuelto a 21 personas que participaron en concentraciones frente a esta cl&iacute;nica. Seg&uacute;n la jueza, se limitaron a &ldquo;rezar por la vida y ofrecer su ayuda&rdquo; en las inmediaciones del centro, actuando &ldquo;de forma exquisitamente pac&iacute;fica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta sentencia, vac&iacute;a el art&iacute;culo 172, resulta contraria a la doctrina del Tribunal Constitucional y, sobre todo, supone una amenaza a la libertad de cualquier mujer, ya que justifica la intimidaci&oacute;n y el acoso ante el ejercicio de un derecho.
    </p><p class="article-text">
        Implica, adem&aacute;s, una inversi&oacute;n de la carga de la prueba. No corresponde ni a las mujeres ni a las trabajadoras de las cl&iacute;nicas demostrar que estas concentraciones les causan malestar, les intimidan o les impiden acceder a esta prestaci&oacute;n sanitaria. El acto en s&iacute;, la presencia de estos ultras, es una forma de acoso.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, para cerrar estas grietas y para que la protecci&oacute;n frente al hostigamiento se cumpla, nuestro grupo parlamentario ha registrado una propuesta de modificaci&oacute;n del art&iacute;culo 172 quater.
    </p><p class="article-text">
        En concreto, por un lado, perseguimos definir con total claridad que la generaci&oacute;n de &ldquo;un entorno intimidatorio, hostil o coactivo, mediante actos molestos u ofensivos&rdquo; supone una limitaci&oacute;n a la libertad de las mujeres. No se concentran en las cl&iacute;nicas para &ldquo;cantar y rezar&rdquo;, se concentran para influir y coaccionar a las mujeres que quieren ejercer un derecho b&aacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        Y por otro lado, prohibir la realizaci&oacute;n de concentraciones, manifestaciones, vigilias, etc., dentro de un per&iacute;metro de seguridad de doscientos metros alrededor de las cl&iacute;nicas.
    </p><p class="article-text">
        Debe existir un espacio protegido en torno a las cl&iacute;nicas para que las mujeres puedan abortar con tranquilidad, sin intromisiones ni condicionamientos. Un espacio protegido para garantizar el derecho efectivo, algo que es responsabilidad de los poderes p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        El aborto debe poder ejercerse como un derecho, como una prestaci&oacute;n sanitaria, y no como una carrera de obst&aacute;culos y hostigamientos. Y para que eso ocurra, el Estado no puede mirar hacia otro lado, tiene que proteger.
    </p><p class="article-text">
        La obligaci&oacute;n del Estado es estar al lado de quienes quieren ejercer el derecho a decidir sobre su cuerpo. Es asegurar que el ejercicio de ning&uacute;n derecho dependa del miedo, de la culpa o de la determinaci&oacute;n para soportar la presi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el Grupo Parlamentario Plurinacional Sumar lo tenemos claro. No vamos a permitir que se vulneren derechos, menos a&uacute;n que se retroceda en ellos.
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad democr&aacute;tica no deja solas a las mujeres. No permite que acceder a un centro sanitario se convierta en una prueba de resistencia emocional frente al acoso.
    </p><p class="article-text">
        Porque si la libertad depende del miedo, no es libertad. Y si la ley no basta para garantizarla, entonces la ley debe cambiar. Y eso es lo que vamos a hacer.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;----------
    </p><p class="article-text">
        Yolanda D&iacute;az, Ver&oacute;nica Barbero, Esther Gil de Rebole&ntilde;o, Laura Vergara, Candela L&oacute;pez, Aina Vidal, J&uacute;lia Boada, Viviane Ougou, Engracia Rivera, Tesh Sidi, Alda Recas y Mar Gonz&aacute;lez. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yolanda Díaz, Verónica Barbero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/garantizar-aborto-acabar-acoso_129_13040276.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Mar 2026 20:27:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Garantizar el aborto. Acabar con el acoso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derecho al aborto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ONU en su 80 aniversario: contra el genocidio, defender un futuro mejor para la Humanidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/onu-80-aniversario-genocidio-defender-futuro-mejor-humanidad_129_12625292.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/525bfbe6-a42c-4d5d-95ff-7c1f4b4fb31a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x873y607.jpg" width="1200" height="675" alt="La ONU en su 80 aniversario: contra el genocidio, defender un futuro mejor para la Humanidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La defensa del multilateralismo no solo es un imperativo ético. Es la única política que puede resolver mediante la colaboración y el derecho internacional los problemas globales y construir un mundo más justo</p></div><p class="article-text">
        Esta semana Naciones Unidas conmemora el 80 aniversario de su creaci&oacute;n, mediante la Carta de San Francisco. Delegaciones de 193 estados miembros se dan cita a nivel de jefes de Estado y de Gobierno en Nueva York para hacer frente al genocidio de Gaza y la crisis del sistema internacional multilateral basado en el derecho internacional que representa.
    </p><p class="article-text">
        El tema de UNGA80 es &ldquo;Trabajando juntos por la paz, el desarrollo y los derechos humanos&rdquo;. Pero en vez de avanzar, los retrocesos en el cumplimiento de la Agenda 2030 son patentes. El Consejo de Seguridad, bloqueado por el veto de las grandes potencias nucleares es incapaz de buscar soluciones para los casi 60 conflictos armados existentes, comenzando por la invasi&oacute;n rusa de Ucrania y el genocidio del gobierno israel&iacute; en Gaza. Acaba de votar la retirada de la principal misi&oacute;n de mantenimiento de la paz en el L&iacute;bano, FINUL, en dos a&ntilde;os aumentando el peligro de una guerra generaliza en Oriente Pr&oacute;ximo. La Nueva Agenda de Paz y la propuesta de reforma del Consejo de Seguridad del secretario general Guterres parecen propuestas ut&oacute;picas por la crisis financiera provocada por la retirada de contribuciones obligatorias y voluntarias de EEUU y otros grandes donantes. La competencia multipolar impune de las potencias nucleares empuja a los m&aacute;rgenes de la Asamblea General la defensa del multilateralismo basado en el derecho internacional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No dejar a nadie atr&aacute;s&rdquo; ha sido la consigna de un programa de cambio basado en la cooperaci&oacute;n internacional que articulaba los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Junto con el cumplimiento de los Acuerdos de Par&iacute;s para la lucha contra el cambio clim&aacute;tico constituyen el &uacute;nico programa de emergencia para la supervivencia de la Humanidad basado en la evidencia cient&iacute;fica y en la convicci&oacute;n de que los problemas m&aacute;s imperiosos de la Humanidad son problemas globales que solo se pueden abordar desde la cooperaci&oacute;n multilateral. Este programa fue desarrollado, consensuado y adaptado por los 193 miembros de Naciones Unidas en los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os. Pero el ascenso del autoritarismo, ligado al proteccionismo y a la b&uacute;squeda de un nuevo reparto del planeta en zonas de dominaci&oacute;n e influencia est&aacute;n cerrando la ventana de oportunidad no solo de un mundo mejor para todos, sino de la misma supervivencia de cientos de millones de personas.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo, no hay alternativa a un multilateralismo eficaz que pasa por la reforma de Naciones Unidas, como ha propuesto su secretario general Guterres. La prueba de ello es la falta de resultados positivos de la cadena de Cumbres que han precedido en estos meses a UNGA80: Anchorage, Bruselas, Washington DC para conseguir un alto el fuego en Ucrania; Pek&iacute;n para establecer un contrapeso al unilateralismo de la Administraci&oacute;n Trump. Ucrania, Palestina, Sud&aacute;n siguen siendo escenarios de cr&iacute;menes de guerra, de matanzas, de prohibici&oacute;n de acceso de la ayuda humanitaria que interpelan a las conciencias de cada uno de los habitantes de este planeta.
    </p><p class="article-text">
        UNGA80 ha adoptado un programa para esta semana de reuniones de alto nivel que es en s&iacute; mismo una hoja de ruta de los problemas m&aacute;s urgentes para romper con esta din&aacute;mica suicida: la reafirmaci&oacute;n del derecho de Palestina a existir en la f&oacute;rmula de dos estados; la recuperaci&oacute;n del aliento para el cumplimiento de la agenda 2030; la centralidad de la emancipaci&oacute;n de las mujeres en el 30 aniversario de la Conferencia de Pek&iacute;n y la defensa de sus derechos sexuales y reproductivos; el cumplimiento y anuncio de nuevos objetivos de descarbonizaci&oacute;n en la hoja de ruta de los Acuerdos de Par&iacute;s y la pr&oacute;xima COP30 de Brasil; la reforma del sistema internacional de financiaci&oacute;n al desarrollo, tras la Cumbre de Sevilla,&nbsp;para hacer frente a una crisis de la deuda que afecta a la cuarta parte de los estados miembros, que transfieren actualmente m&aacute;s capital a los pa&iacute;ses desarrollados que lo que reciben de ellos; la reforma de los sistemas sanitarios para hacer frente al crecimiento de las enfermedades cr&oacute;nicas y de salud mental en una poblaci&oacute;n cada vez m&aacute;s envejecida; la integraci&oacute;n de la juventud en las instituciones multilaterales, preparando la generaci&oacute;n del futuro; la gobernanza internacional de la Inteligencia Artificial, principal factor de crecimiento de la productividad de la econom&iacute;a; la recuperaci&oacute;n de la lucha contra las armas nucleares y el peligro de extinci&oacute;n planetaria que representan en la nueva competencia multipolar, relanzando el Tratado de No Proliferaci&oacute;n (TNP) y reafirmando la obligaci&oacute;n moral a trav&eacute;s del Tratado de Prohibici&oacute;n de Armas Nucleares; no dejando atr&aacute;s causas perdidas de opresi&oacute;n como la situaci&oacute;n de los Rohingyas de Myanmar, un pa&iacute;s sumido en una cruel guerra civil contra la dictadura militar.
    </p><p class="article-text">
        El programa parecer&aacute; demasiado ambicioso cuando se se&ntilde;orean del mundo quienes impulsan una nueva Guerra Fr&iacute;a y un nuevo reparto de zonas de influencia exclusivas. Pero es un programa imprescindible, que parte de los valores y principios de la Carta de Naciones Unidas, surgida de la esperanza de un mundo mejor y m&aacute;s justo tras los horrores de la II Guerra Mundial y la derrota del nazi-fascismo.
    </p><p class="article-text">
        El multilateralismo el eje de la construcci&oacute;n de la Europa de los Ciudadanos que queremos, de la pol&iacute;tica exterior progresista y feminista del gobierno de coalici&oacute;n. Sumar asume como propio la necesidad de defender el derecho internacional, los derechos humanos, el derecho humanitario como base de ese programa de emergencia de la humanidad que una vez m&aacute;s se pondr&aacute; al d&iacute;a en UNGA80.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, no hay alternativa. En 2018, Trump se dirigi&oacute; por primera vez a la Asamblea General y provoc&oacute; algo m&aacute;s que sonrisas cuando asegur&oacute; que el mundo era mejor gracias a &eacute;l. Ahora quiere un nobel de la paz mientras alienta el genocidio en Gaza de un criminal de guerra como Netanyahu. Y en los pr&oacute;ximos meses querr&aacute; manipular el proceso de selecci&oacute;n de un nuevo secretario general tras el fin del ejemplar mandato de Antonio Guterres.
    </p><p class="article-text">
        La defensa del multilateralismo no solo es un imperativo &eacute;tico. Es la &uacute;nica pol&iacute;tica que puede resolver mediante la colaboraci&oacute;n y el derecho internacional los problemas globales y construir un mundo m&aacute;s justo. Por eso apelamos a todos los ciudadanos y ciudadanas a tomar en sus manos la defensa y la reforma de Naciones Unidas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yolanda Díaz, Agustín Santos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/onu-80-aniversario-genocidio-defender-futuro-mejor-humanidad_129_12625292.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Sep 2025 20:40:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ONU en su 80 aniversario: contra el genocidio, defender un futuro mejor para la Humanidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las 6 de La Suiza. Facer sindicalismu nun ye delitu]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/6-suiza-facer-sindicalismu-nun-ye-delitu_129_12434737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5441b272-63dc-434c-b9ed-59420bf3ea90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las 6 de La Suiza. Facer sindicalismu nun ye delitu"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sindicalismo es el auténtico motor de la democracia. La represión sindical nunca es el ataque aislado a un colectivo o a un sindicato determinado. Es una ofensiva global contra los derechos sociales</p></div><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, felizmente, la salud mental est&aacute; en el centro de la agenda pol&iacute;tica y del debate p&uacute;blico; sin embargo, muchos de los agentes pol&iacute;ticos, medi&aacute;ticos e institucionales que dicen preocuparse por la salud mental, dedican sus esfuerzos a destruir sistem&aacute;ticamente los pilares del bienestar. Quienes promueven un mercado de la vivienda a merced de los especuladores, sueldos de miseria en la hosteler&iacute;a o la destrucci&oacute;n de producci&oacute;n ganadera y agr&iacute;cola local a manos de las macrogranjas industriales, est&aacute;n provocando un enorme sufrimiento psicol&oacute;gico. La salud mental est&aacute; directamente relacionada con las condiciones de vida, la personal y la colectiva, y es dif&iacute;cil sentirse bien cuando todo lo que te rodea es inestable y corre peligro de desaparecer. Por eso en el entorno de la salud p&uacute;blica se suele recuperar la m&aacute;xima de Guillermo Rendueles y le recordamos a mucha gente que, a veces, para superar una depresi&oacute;n no se necesita una pastilla; se necesita un sindicato.
    </p><p class="article-text">
        El sindicalismo es el aut&eacute;ntico motor de la democracia, porque nunca ha habido derechos sin lucha social, ni avances que se sostengan sin resistencia popular. La democracia tiene m&aacute;s que ver con una huelga de limpiadoras que con las peripecias de un pu&ntilde;ado de &ldquo;padres fundadores&rdquo; de las instituciones. La historia lo demuestra, como demuestra que la represi&oacute;n sindical nunca es el ataque aislado a un colectivo o a un sindicato determinado. Es una ofensiva global contra los derechos sociales.
    </p><p class="article-text">
        La tremenda sentencia en contra de Las 6 de La Suiza &ndash;seis sindicalistas asturianas de la CNT en riesgo de entrar en la c&aacute;rcel por manifestarse en defensa de los derechos sociales y laborales&ndash; es inseparable del caso de los seis antifascistas de Zaragoza, tristemente ya en prisi&oacute;n, o de otros casos recientes, como el de los tres de Granada, el de los cuatro sindicalistas de piscinas municipales de Galicia, o los cientos de sindicalistas del SAT procesados en Andaluc&iacute;a. Y esto por citar solo un pu&ntilde;ado de casos, dado que, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, cientos de sindicalistas se enfrentan a juicios con amenaza de c&aacute;rcel por defender los derechos de todos y todas.
    </p><p class="article-text">
        Nos reconforta que la sociedad asturiana se haya volcado en solidaridad con Las 6 de La Suiza, como celebramos que el Gobierno asturiano haya solicitado el indulto, incoado por la Consejer&iacute;a de Ordenaci&oacute;n del Territorio, Vivienda y Derechos Ciudadanos, con Ovidio Zapico al frente. Es necesario que, desde todos los &aacute;mbitos, empujemos y hagamos todo lo que est&eacute; en nuestra mano para que ese indulto sea efectivo. Porque hay mucho en juego. Est&aacute; en juego, por supuesto, que se haga justicia para Las 6 de La Suiza, y que un grupo de trabajadoras no acabe en la c&aacute;rcel por defender los derechos de las mujeres y de la clase obrera. Pero este caso es una puerta abierta, otra m&aacute;s, por la que se pone en cuesti&oacute;n la propia naturaleza de la democracia. &iquest;Qu&eacute; dice de nuestra sociedad que las personas y las organizaciones que siempre est&aacute;n al pie del ca&ntilde;&oacute;n para defendernos de cualquier tipo de abuso sean las que sistem&aacute;ticamente est&aacute;n en la diana de las instituciones? Nada bueno, sin duda.
    </p><p class="article-text">
        Ahora lo que toca es seguir moviliz&aacute;ndonos, seguir empujando para que se logre el indulto, derogar la Ley Org&aacute;nica 4/2015, de 30 de marzo, de protecci&oacute;n de la seguridad ciudadana (ley mordaza) y seguir impulsando la solidaridad con quienes nos cuidan. Porque eso es lo que hacen las sindicalistas. Nos cuidan como personas, como sociedad y como democracia. Quienes de verdad se preocupen por la salud mental que no olviden que un sindicato puede hacer m&aacute;s por el bienestar social que un tubo de pastillas, y quienes teman por el avance autoritario que no olviden que la solidaridad es la &uacute;nica trinchera que nos permitir&aacute; defender nuestros derechos y libertades.
    </p><p class="article-text">
        (Que los sindicatos protegen la salud es un hecho cient&iacute;ficamente demostrado. El programa '<em>What Works for Health'  </em>('Lo que funciona para tu salud') es un proyecto vinculado a los County Health  Rankings &amp; Roadmaps y desarrollado desde la Robert Johnson Foundation y University of Wisconsin Population, junto al cual se trabaj&oacute; muchos a&ntilde;os en Asturies a trav&eacute;s del Observatorio de Salud. Hace unos meses este programa public&oacute; una potente revisi&oacute;n cient&iacute;fica significativamente titulada &ldquo;<a href="https://saludcomunitaria.wordpress.com/2024/10/08/los-sindicatos-mejoran-tu-salud/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los sindicatos mejoran tu salud</a>&rdquo;. No sorprender&aacute; a nadie que este proyecto est&eacute; actualmente bajo el ataque y los recortes de Donald Trump.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yolanda Díaz, Rafa Cofiño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/6-suiza-facer-sindicalismu-nun-ye-delitu_129_12434737.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Jul 2025 21:09:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las 6 de La Suiza. Facer sindicalismu nun ye delitu]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sindicatos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llamada a la acción por la Economía Social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/llamada-accion-economia-social_129_12340671.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e75ed8a-30b7-494d-9a58-c8555c6880de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Llamada a la acción por la Economía Social"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las empresas de la economía social ya han demostrado que existe una alternativa real a la economía tradicional, que sólo busca maximizar el beneficio a cualquier precio</p></div><p class="article-text">
        El 16 de mayo de 2020 se public&oacute; en 43 peri&oacute;dicos, en 27 idiomas y 36 pa&iacute;ses de todo el mundo el manifiesto<em> '</em><a href="https://democratizingwork.org/#espanol" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Trabajo: Democratizar, Desmercantilizar, Descontaminar</strong></a>' que fue firmado por m&aacute;s de 3.000 investigadores de 750 universidades e instituciones acad&eacute;micas de todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        En plena crisis del COVID, se reflexionaba sobre los aprendizajes que nos hab&iacute;a dejado la pandemia cuando a&uacute;n la humanidad estaba en <em>shock</em>. El primero y m&aacute;s importante era que los seres humanos y su trabajo no pueden ser reducidos a meros &ldquo;recursos&rdquo;. El miedo a la muerte hizo que la sociedad pusiera en valor la labor de tantos profesionales m&eacute;dicos sin cuyo trabajo las p&eacute;rdidas hubieran sido mucho mayores aun. Comprobamos que la sociedad no funciona si las personas que la componemos permanecemos aisladas por mucha tecnolog&iacute;a de comunicaci&oacute;n que tengamos. Vimos que las m&aacute;quinas facilitan las labores, pero a&uacute;n no sustituyen el trabajo humano. Descubrimos que era necesario recuperar la dignidad en el trabajo. Y vimos claramente que no s&oacute;lo las personas est&aacute;bamos en riesgo sino tambi&eacute;n el planeta en el que habitamos. Se evidenci&oacute; que las leyes del mercado por s&iacute; solas no regulan de manera adecuada el bien com&uacute;n. La escasez de mascarillas y de vacunas fueron un duro ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Y como sucede cada vez que la humanidad afronta un peligro, surgi&oacute; un sentimiento de cooperaci&oacute;n que se instal&oacute; no s&oacute;lo en las comunidades de personas de todo el planeta sino en los discursos pol&iacute;ticos llamando a la unidad y a la solidaridad.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, han pasado ya cinco a&ntilde;os y los graves problemas sobre los que se reflexionaba y que tan claros se ve&iacute;an entonces, lejos de mejorar, se han agravado. Desde entonces, varias crisis se han sucedido. Crisis econ&oacute;micas y humanitarias provocadas por nuevos conflictos b&eacute;licos. Y tambi&eacute;n crisis clim&aacute;ticas que provocan migraciones y desastres naturales con terribles consecuencias. Pero todas ellas tienen algo en com&uacute;n. Con cada nueva crisis, sea del tipo que fuera, comprobamos que la desigualdad aumenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La desigualdad es la gran pandemia del siglo XXI. La brecha de desigualdad est&aacute; creciendo y la diferencia entre los ricos y los pobres se ampl&iacute;a en lugar de reducirse. Las mujeres, las personas racializadas y las minor&iacute;as excluidas se ven afectadas por la creciente desigualdad en los ingresos. Las mujeres ejercen los trabajos m&aacute;s inestables y peor pagados y siguen enfrent&aacute;ndose a una significativa brecha salarial.
    </p><p class="article-text">
        La buena noticia es que ya hay una <em>vacuna</em><strong>.</strong> Una vacuna que alivia los s&iacute;ntomas y que salva muchas vidas de la pobreza y la exclusi&oacute;n social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una vacuna que ha sido testada durante muchos a&ntilde;os en multitud de pa&iacute;ses y de comunidades y que el Manifiesto Trabajo hab&iacute;a identificado como un signo de esperanza: esta vacuna es la Econom&iacute;a Social. Ha dado probadas muestras de &eacute;xito empresarial y social generando beneficios no s&oacute;lo econ&oacute;micos sino tambi&eacute;n sociales. Reduciendo la brecha entre hombres y mujeres, ofreciendo trabajos decentes que hacen que millones de personas salgan de la econom&iacute;a informal y contribuyan con su trabajo al progreso de sus comunidades.
    </p><p class="article-text">
        Pero la enfermedad de la desigualdad est&aacute; muy extendida y hacen falta muchas m&aacute;s vacunas. Necesitamos producirlas en serie, generar m&aacute;s empresas con fines no s&oacute;lo econ&oacute;micos sino sociales, con m&aacute;s pr&aacute;cticas democr&aacute;ticas, y para ello ha nacido ASETT.
    </p><p class="article-text">
        Desde ASETT (<em>Arizmendiarrieta Social Economy Think Tank</em>) proponemos trabajar en soluciones reales y contrastadas. Este es un proyecto global pero lanzado desde Espa&ntilde;a, donde la Econom&iacute;a Social equivale al 10% del PIB. Un pa&iacute;s en el que el turismo ha batido r&eacute;cord en 2024 con 96 millones de visitantes extranjeros, lo que supone un 12% de ese PIB. Estamos convencidos de que un pa&iacute;s con m&aacute;s econom&iacute;a social ser&iacute;a un pa&iacute;s mejor. Un pa&iacute;s con menos desigualdades, con mejor reparto de la riqueza y con una sociedad m&aacute;s entrenada en ejercer las rutinas democr&aacute;ticas de participaci&oacute;n y decisi&oacute;n colectiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las empresas de la econom&iacute;a social ya han demostrado que existe una alternativa real a la econom&iacute;a tradicional, que s&oacute;lo busca maximizar el beneficio a cualquier precio y que, haci&eacute;ndolo, aumenta las desigualdades. Una v&iacute;a distinta, m&aacute;s humana, que tiene en consideraci&oacute;n los derechos de las personas trabajadoras y busca la transformaci&oacute;n ecol&oacute;gica y la justicia social. Por eso, desde ASETT queremos visibilizar esta econom&iacute;a, escalarla y adaptarla a distintos territorios para que m&aacute;s comunidades se beneficien de sus ventajas. Queremos replicar los much&iacute;simos casos de &eacute;xito ya existentes en tantos lugares y hacerlo impulsando una red de agentes acad&eacute;micos, institucionales y empresariales que aporten conocimiento y trabajo a esta tarea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque no podemos asistir inm&oacute;viles al deterioro del planeta y de la sociedad. Porque creemos imprescindible intentar revertir la actual situaci&oacute;n. Porque, como dijo Jos&eacute; Mar&iacute;a Arizmendiarrieta, fundador de la Corporaci&oacute;n Mondrag&oacute;n, la idea o la palabra buena es aquella que se convierte en acci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Al enfoque acad&eacute;mico queremos sumar el esfuerzo de tantas instituciones y empresas que no olvidan la dignidad de la gente trabajadora y de la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por todo esto, los abajo firmantes nos comprometemos a trabajar para mejorar los sistemas legislativos y los instrumentos financieros. Nos comprometemos a trabajar para que la educaci&oacute;n incluya los modelos de empresa de la econom&iacute;a social y para que &eacute;stos puedan extenderse y generar m&aacute;s impacto. Nos comprometemos no s&oacute;lo a denunciar los problemas sino a trabajar en posibles soluciones. Nos comprometemos a intentarlo porque creemos en la voluntad y el trabajo de multitud de colectivos que ya est&aacute;n haciendo un formidable esfuerzo, que tiene que ser mucho m&aacute;s conocido.
    </p><p class="article-text">
        Es fundamental cambiar de rumbo. Podemos redise&ntilde;ar nuestras econom&iacute;as para basarlas en la igualdad, las personas y el planeta. Necesitamos sistemas econ&oacute;micos justos y sostenibles; acciones firmes contra la crisis clim&aacute;tica y nuevos marcos que empoderen a todas las personas para vivir con libertad, dignidad e igualdad de oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        Frente a un capitalismo cada vez m&aacute;s dominado por los oligopolios tecnol&oacute;gicos, que concentran poder y riqueza en manos de unos pocos y erosionan nuestras democracias, la econom&iacute;a social ofrece una alternativa concreta, plural y transformadora. En nombre de la dignidad de todas las personas, de la democracia y del planeta, es hora de extenderla<strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>*ASETT es un proyecto impulsado por el Gobierno de Espa&ntilde;a en colaboraci&oacute;n con el Gobierno vasco, la Confederaci&oacute;n espa&ntilde;ola de la econom&iacute;a social (CEPES), el Consejo Superior de Cooperativas de Euskadi (CSCE), la Diputaci&oacute;n Foral de Gipuzkoa, el Ayuntamiento de Donostia-San Sebasti&aacute;n y la corporaci&oacute;n Mondrag&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.asett.org/call-to-action/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Firmantes</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yolanda Díaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/llamada-accion-economia-social_129_12340671.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 May 2025 04:00:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Llamada a la acción por la Economía Social]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los derechos laborales y el futuro de Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derechos-laborales-futuro-europa_129_11864363.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8367f3ec-7d6d-4249-907d-eefafa1e41b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los derechos laborales y el futuro de Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Creo firmemente en la centralidad de la formación para que la doble transición verde y digital sea también justa, pero Europa no se puede permitir volver a discursos que se han demostrado desfasados y disfuncionales</p></div><p class="article-text">
        Las pasadas elecciones europeas tuvieron lugar en un contexto de encrucijada hist&oacute;rica. Para los y las dem&oacute;cratas en toda Europa, el resultado fue agridulce. Por un lado, la ciudadan&iacute;a europea evit&oacute; una victoria incontestable de la ola reaccionaria, pero se ha producido un evidente giro a la derecha en la composici&oacute;n del Parlamento Europeo. Asimismo, como afirma Chris Bickerton, la extrema derecha ha pasado del euroescepticismo m&aacute;s estridente a un reformismo tibio, una normalizaci&oacute;n no menos preocupante, con consecuencias tambi&eacute;n devastadoras para las mayor&iacute;as sociales europeas.
    </p><p class="article-text">
        En Bruselas, el gatopardismo ofrece un peque&ntilde;o consuelo: todo parece cambiar para que, en realidad, nada lo haga. Se preservan los antiguos equilibrios, evitando, al menos, que el proyecto europeo caiga en manos de quienes desean desmantelarlo. Bajo esta l&oacute;gica, surge la propuesta de una nueva Comisi&oacute;n Europea que produce, inevitablemente, sentimientos encontrados. Por un lado, la buena noticia: Teresa Ribera ser&aacute; una comisaria excepcional, consolidando el papel destacado de Espa&ntilde;a en Europa y garantizando que la lucha contra el cambio clim&aacute;tico siga siendo una prioridad &mdash;a pesar de los intentos del Partido Popular por desacreditar a su propio pa&iacute;s&mdash;. Por otro lado, la mala: la derecha m&aacute;s reaccionaria tendr&aacute; su cuota de poder con Raffaele Fitto, una concesi&oacute;n facilitada por la propia socialdemocracia. Y no es el &uacute;nico escollo.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta inicial de la Comisi&oacute;n inclu&iacute;a los asuntos laborales y sociales en una cartera denominada &laquo;Personas, Capacidades y Preparaci&oacute;n&raquo; (People, Skills, and Preparedness, en ingl&eacute;s), omitiendo expl&iacute;citamente referencias a los derechos laborales y sociales en su t&iacute;tulo por primera vez desde el Tratado de Roma. Este enfoque levant&oacute; una importante oposici&oacute;n, tanto dentro como fuera del Parlamento Europeo, pues supon&iacute;a invisibilizar cuestiones esenciales para millones de personas trabajadoras. No pod&iacute;amos permitirlo.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a la presi&oacute;n ejercida por numerosos actores y la acci&oacute;n decidida de la sociedad civil, se ha logrado un cambio significativo: la cartera ahora se llamar&aacute; <span class="highlight" style="--color:#fff2cc;">&laquo;Empleos de calidad, derechos sociales, educaci&oacute;n, capacidades y preparaci&oacute;n&raquo; (Quality Jobs, Social Rights, Education, Skills, and Preparedness)</span>. Este cambio en la denominaci&oacute;n env&iacute;a un mensaje claro y contundente sobre las prioridades de la Uni&oacute;n Europea y su compromiso con el bienestar de las personas trabajadoras.
    </p><p class="article-text">
        Conf&iacute;o plenamente en la persona escogida para la tarea, la socialdem&oacute;crata rumana Roxana M&icirc;nzatu, y celebro que esta cartera figure como vicepresidencia, con la relevancia y visibilidad que este gesto conlleva. Sin embargo, y aunque este cambio de nombre es indudablemente un paso en la direcci&oacute;n correcta, debemos ser conscientes del peligroso mensaje impl&iacute;cito que lanzaba la presidenta Von der Leyen con el nombre anterior puesto que, pese al cambio, es esperable que la misma l&oacute;gica permanezca. 
    </p><p class="article-text">
        La insistencia en las &laquo;capacidades&raquo; (skills) que lleva instalada en Europa los &uacute;ltimos a&ntilde;os parte de una lectura conservadora del mundo del trabajo, seg&uacute;n la cual los problemas de precariedad, la epidemia de sueldos bajos o las dificultades para encontrar empleo son achacables no a los legisladores o a los empresarios, sino a la falta de competencias por parte de las personas trabajadoras. Este enfoque supone desplazar la responsabilidad de la parte fuerte de la ecuaci&oacute;n a la parte d&eacute;bil, haci&eacute;ndola culpable de sus propias condiciones. Lo s&eacute; muy bien a t&iacute;tulo personal: cuando el Partido Popular ocup&oacute; el Ministerio que hoy tengo la responsabilidad de liderar, tambi&eacute;n le priv&oacute; de su nombre, en una &eacute;poca donde era frecuente que los peri&oacute;dicos no tuvieran una secci&oacute;n de Trabajo, solo de Dinero y Econom&iacute;a. En resumen, esta l&oacute;gica reproduce el dogma neoliberal que tanto dolor caus&oacute; en mi pa&iacute;s y en Europa, y que se mostr&oacute;, adem&aacute;s, fallido e ineficiente.
    </p><p class="article-text">
        La formaci&oacute;n es un &aacute;mbito en el que he puesto especial atenci&oacute;n en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, desde Bruselas o Luxemburgo. He sido la principal defensora de impulsar una directiva que reconozca de forma efectiva el derecho a la formaci&oacute;n a lo largo de toda la vida laboral de todas las personas, ocupadas y desempleadas, que garantice su duraci&oacute;n en el tiempo y las condiciones para su ejercicio, tanto durante la jornada de trabajo como fuera de ella, en forma de permisos o licencias de car&aacute;cter retribuido para la formaci&oacute;n. He insistido, asimismo, en la simplificaci&oacute;n de los sistemas nacionales de acreditaci&oacute;n, certificaci&oacute;n, validaci&oacute;n y homologaci&oacute;n de las competencias adquiridas en otros Estados miembros, as&iacute; como en el papel que los convenios colectivos deben jugar en la articulaci&oacute;n y desarrollo de este derecho. A su vez, he reiterado la necesidad de aumentar los recursos del Fondo Social Europeo destinados a la formaci&oacute;n profesional en el trabajo.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, creo firmemente en la centralidad de la formaci&oacute;n para que la doble transici&oacute;n verde y digital sea tambi&eacute;n justa, pero Europa no se puede permitir volver a discursos que se han demostrado desfasados y disfuncionales. Hemos de ser coherentes: es en tiempos de incertidumbre cuando m&aacute;s sentido tiene apostar por lo que sabemos que funciona. Precisamente por eso, la prioridad de esta cartera &mdash;ahora denominada &laquo;Empleos de calidad, derechos sociales, educaci&oacute;n, capacidades y preparaci&oacute;n&raquo;&mdash; debe estar en dar forma a un europe&iacute;smo laborista que ponga los derechos laborales y los intereses de las personas trabajadoras en el centro; que hable de codificar los principios del Pilar Europeo de Derechos Sociales para hacerlos vinculantes; que defienda, como hace el sindicalismo europeo, un Protocolo de Progreso Social que haga prevalecer los derechos sociales sobre los privilegios de unos pocos; que contin&uacute;e y lleve m&aacute;s all&aacute; los avances logrados en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, como la Directiva sobre salarios m&iacute;nimos adecuados.
    </p><p class="article-text">
        En la gesti&oacute;n de la pandemia demostramos que el austericidio no es inevitable; que las cosas se pod&iacute;an hacer de forma diferente para mejorar la vida de la gente. Todav&iacute;a estamos a tiempo de hacer las cosas bien. Tenemos la oportunidad, pues, de garantizar que este cambio en la denominaci&oacute;n se traduzca en compromisos de actuaci&oacute;n ambiciosos y claros, en los que se prioricen los derechos de las personas trabajadoras en toda Europa.
    </p><p class="article-text">
        No nos podemos permitir un d&eacute;j&agrave; vu de 2008: ser&iacute;a el mejor alimento para la extrema derecha. El bienestar de las mayor&iacute;as sociales y el futuro de la propia Uni&oacute;n est&aacute;n en juego. Este cambio en la denominaci&oacute;n de la cartera es un paso en la direcci&oacute;n correcta, pero el verdadero reto radica en convertir las palabras en acci&oacute;n y en poner los derechos sociales y laborales donde siempre han debido estar: en el coraz&oacute;n del proyecto europeo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yolanda Díaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derechos-laborales-futuro-europa_129_11864363.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Nov 2024 22:13:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los derechos laborales y el futuro de Europa]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reconocer para avanzar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reconocer-avanzar_129_11313150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6aa0fbdb-1656-43c5-89e1-e3f953fa3e62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reconocer para avanzar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El reconocimiento del Estado palestino debe convertirse en un punto de inflexión, un abandono explícito de la lógica que durante tanto tiempo ha imperado en la política de nuestro país y de la UE: la de que el reconocimiento llegaría al final de unas eventuales negociaciones de paz</p></div><p class="article-text">
        Escribo estas l&iacute;neas cuando se ha sobrepasado el medio a&ntilde;o del inicio de la ofensiva israel&iacute;, que contin&uacute;a con una normalidad monstruosa. Casi siete meses en los que hemos asistido a la mayor de las barbaries: un proceso acelerado de limpieza &eacute;tnica y un genocidio en curso, por un lado; y la apat&iacute;a y el inmovilismo c&oacute;mplice de una gran parte de la comunidad internacional, por el otro. 
    </p><p class="article-text">
        Las cifras dan buena cuenta del horror: en este tiempo, Israel ha asesinado a 16 y herido a 36 de cada 1.000 gazat&iacute;es; son ya m&aacute;s de 34.000 personas muertas, entre ellos m&aacute;s de 14.000 ni&ntilde;as y ni&ntilde;os; m&aacute;s de 75.000 personas heridas, y miles enterradas bajo los escombros. Mientras tanto, el gobierno de Benjam&iacute;n Netanyahu, el m&aacute;s extremista de la historia de Israel, usa el hambre de millones de palestinos y palestinas como arma de guerra. Ahora, cuando la amenaza de una irresponsable escalada militar entre Israel e Ir&aacute;n amenaza con extender la guerra a toda la regi&oacute;n y opacar el horror en la Franja de Gaza, es cuando resulta m&aacute;s necesario que nunca dar un paso modesto pero imprescindible: reconocer, de forma urgente, el Estado palestino. Reconocer, precisamente, para avanzar.
    </p><p class="article-text">
        En un contexto europeo extraordinariamente dif&iacute;cil y decepcionante, Espa&ntilde;a ha destacado por su defensa de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario. El Gobierno de coalici&oacute;n progresista ha demostrado que la postura correcta pasaba por trabajar por el fin de la agresi&oacute;n, que nuestro pa&iacute;s deb&iacute;a y pod&iacute;a convertirse en una fuerza de progreso, estabilidad y certidumbre en medio de esta tragedia. Y lo ha hecho, sobre todo, porque Sumar ha hecho todo lo que estaba en su mano para que as&iacute; fuese. Lo hemos hecho con lealtad y cuidando la coalici&oacute;n, con el convencimiento de que nuestro pa&iacute;s no pod&iacute;a permanecer impasible ante la barbarie: nuestra ciudadan&iacute;a no lo permitir&iacute;a. Lo hemos hecho, en realidad, como en tantas otras ocasiones: empujando para que lo que siempre nos aseguran que es imposible, sin embargo, termine siendo no s&oacute;lo posible, sino necesario. En este caso, tenemos que estar orgullosas de haber actuado de forma diferente. Hemos dado pasos importantes, pero podemos hacer mucho m&aacute;s. El pueblo palestino necesita mucho m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El presidente S&aacute;nchez ha afirmado en m&uacute;ltiples ocasiones que nuestro Gobierno dar&aacute;, al fin, el paso definitivo hacia el reconocimiento del Estado palestino y el apoyo a su ingreso como miembro de pleno derecho en Naciones Unidas, luego de que Sumar lograse incluirlo <em>in extremis</em> en el acuerdo de gobierno con el PSOE, tras demasiados a&ntilde;os de procrastinaci&oacute;n y pies de plomo, despu&eacute;s de que el Congreso instase a ello por abrumadora mayor&iacute;a casi una d&eacute;cada atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Son muchas las razones compartidas para llevarlo a cabo, todas de ellas de sentido com&uacute;n, la mayor&iacute;a de ellas demasiado tiempo postergadas. Se trata, de alg&uacute;n modo, de saldar una deuda hist&oacute;rica que nuestro pa&iacute;s mantiene con el pueblo palestino. Se trata, tambi&eacute;n, de entender que el reconocimiento no constituye una concesi&oacute;n: es, muy al contrario, un derecho; hacer realidad aquella resoluci&oacute;n 3376 de la Asamblea General de Naciones Unidas, los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino, que proteg&iacute;a el derecho del pueblo palestino a la autodeterminaci&oacute;n y la soberan&iacute;a, adem&aacute;s del derecho de los refugiados palestinos al retorno. Se trata, asimismo, de alinearnos con el mundo, puesto que son m&aacute;s de 140 los pa&iacute;ses que ya han reconocido al Estado palestino, sobre todo del Sur Global. Se trata, en definitiva, de atender a las demandas y preocupaciones de la sociedad espa&ntilde;ola, que desea libertad y paz para el pueblo palestino y lo ha dejado meridianamente claro, una y otra vez, durante todo este tiempo, en las calles, universidades y lugares de trabajo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para Sumar, esta medida es mucho más que una declaración formal, un mero punto de llegada. Es, ante todo, un punto de partida, la condición de posibilidad de todo lo demás; un avance que debe ser acompañado de más medidas, dotado de contenido, el cumplimiento de un derecho y no un simple gesto de cara a la galería</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay, tambi&eacute;n, diferencias notables en el alcance y objetivos del reconocimiento. Para Sumar, esta medida es mucho m&aacute;s que una declaraci&oacute;n formal, un mero punto de llegada. Es, ante todo, un punto de partida, la condici&oacute;n de posibilidad de todo lo dem&aacute;s; un avance que debe ser acompa&ntilde;ado de m&aacute;s medidas, dotado de contenido, el cumplimiento de un derecho y no un simple gesto de cara a la galer&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        El reconocimiento debe convertirse en un punto de inflexi&oacute;n, un abandono expl&iacute;cito de la l&oacute;gica que durante tanto tiempo ha imperado en la pol&iacute;tica de nuestro pa&iacute;s y de la Uni&oacute;n Europea respecto a Palestina: la de que el reconocimiento llegar&iacute;a al final de unas eventuales negociaciones de paz. La trampa de esa l&oacute;gica ha estado siempre en que, mientras los gobiernos occidentales hac&iacute;an llamamientos vac&iacute;os a la paz, Israel aumentaba sus asentamientos ilegales y castigaba a la poblaci&oacute;n palestina con condiciones de vida cada vez m&aacute;s asfixiantes, reforzando el sistema de apartheid y recrudeciendo la desigualdad entre las partes. El resultado inevitable de esta pol&iacute;tica de hechos consumados ha sido el alejamiento creciente de una soluci&oacute;n viable. Por contra, el reconocimiento, tomado con seriedad y bien orientado, puede convertirse en el primer ladrillo en la construcci&oacute;n de una paz justa y duradera, que empodere al pueblo palestino y su autogobierno, y reafirme la ilegalidad de la ocupaci&oacute;n israel&iacute;, dando cuerpo a sus necesarias respuestas.
    </p><p class="article-text">
        El reconocimiento, como apuntaba con anterioridad, debe afirmarse con muchas m&aacute;s medidas para no convertirse en papel mojado. Nuestra hoja de ruta al respecto es muy clara. La llevamos defendiendo desde octubre, tras condenar con rotundidad los ataques terroristas de Ham&aacute;s, el terrible comienzo de la ofensiva israel&iacute; y las diferentes formas de antisemitismo e islamofobia que tomaron cuerpo esos d&iacute;as &mdash;esta es, en nuestra opini&oacute;n, la &uacute;nica posici&oacute;n moral y pol&iacute;tica viable, de la que las derechas espa&ntilde;olas se han desmarcado de manera flagrante&mdash;. 
    </p><p class="article-text">
        Es necesario exprimir todos y cada uno de los instrumentos diplom&aacute;ticos a nuestro alcance, comenzando por la llamada a consultas de nuestra Embajadora en Tel Aviv. Asimismo, nuestro pa&iacute;s ha de presionar en el marco europeo para cumplir con su propia arquitectura jur&iacute;dica, estar a la altura de sus propios est&aacute;ndares. Es el caso, por ejemplo, del Acuerdo de Asociaci&oacute;n UE-Israel, que debe ser suspendido en base a su art&iacute;culo 2, que compromete a las partes a respetar los derechos humanos, o el Instrumento Europeo de Vecindad, cuyos fondos destinados al r&eacute;gimen de Netanyahu han de ser paralizados. A su vez, Espa&ntilde;a debe ofrecer su mediaci&oacute;n para la liberaci&oacute;n de todos los rehenes civiles, respaldar la denuncia de Sud&aacute;frica ante la Corte Internacional de Justicia &mdash;como ya han hecho Irlanda, Eslovenia y la inmensa mayor&iacute;a del Sur Global&mdash;, y apoyar con m&aacute;s ah&iacute;nco las investigaciones sobre cr&iacute;menes de guerra de la Fiscal&iacute;a de la Corte Penal Internacional, como hicimos, sin dudas ni ambages, con Ucrania. Adem&aacute;s, es imprescindible profundizar y completar la revisi&oacute;n de la compraventa de armas con Israel &mdash;incluidas, s&iacute;, las licencias otorgadas antes del 7 de octubre, adem&aacute;s del tr&aacute;nsito armament&iacute;stico que discurre por nuestras fronteras&mdash; para evitar contribuir a su maquinaria de guerra, as&iacute; como evitar que los productos procedentes de los territorios ocupados lleguen a nuestro mercado, y que empresas espa&ntilde;olas operen en dichos territorios, apuntalando la ocupaci&oacute;n. Por &uacute;ltimo, nuestro pa&iacute;s no debe temer medidas m&aacute;s efectivas y contundentes: por coherencia, las sanciones a los colonos israel&iacute;es deben generalizarse, y no limitarse a una docena de personas. 
    </p><p class="article-text">
        Son muchas cuestiones pendientes, por supuesto, pero hay una buena noticia: todas estas acciones diplom&aacute;ticas y decisiones pol&iacute;ticas pueden tomarse ya. Llegaremos tan lejos como firme sea nuestra voluntad pol&iacute;tica, desde el entendido de que la paz solo ser&aacute; posible en la medida en que Israel sienta la presi&oacute;n de la comunidad internacional.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno de coalici&oacute;n constituye una excepci&oacute;n hist&oacute;rica ante el avance reaccionario global que sacude el continente. Nuestra responsabilidad hist&oacute;rica es cuidar y ensanchar esta excepci&oacute;n, y la mejor forma de hacerlo es, sin lugar a dudas, avanzando, haciendo lo correcto, yendo a por m&aacute;s. Esta l&oacute;gica se aplica, sobre todo, a nuestro papel con Palestina y su pueblo. En realidad, reconocer el Estado palestino es la mejor manera de dotar de contenido al punto y aparte, de gobernar m&aacute;s y mejor.
    </p><p class="article-text">
        Estamos convencidas de que en un mundo golpeado por m&uacute;ltiples crisis y con unas instituciones internacionales que demuestran su incapacidad para velar por un orden global basado en reglas, la labor de Espa&ntilde;a debe ser la de amparar siempre el derecho internacional como salvaguarda de los pueblos agredidos frente a los agresores, de los d&eacute;biles frente a los poderosos. Ese es el internacionalismo que siempre hemos defendido desde Sumar, ya sea en Palestina, Ucrania o el S&aacute;hara Occidental. El mundo se juega mucho: es el momento de reconocer para avanzar.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yolanda Díaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reconocer-avanzar_129_11313150.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 May 2024 20:21:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reconocer para avanzar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Yolanda Díaz,Sumar,ONU - Organización de las Naciones Unidas,Estado,Palestina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aborto: un derecho feminista, un derecho constitucional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/aborto-derecho-feminista-derecho-constitucional_129_10993515.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3fc07de1-956c-4cca-8afa-181135722221_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aborto: un derecho feminista, un derecho constitucional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente a las amenazas de las fuerzas reaccionarias en todo el mundo, que señalan los derechos de las mujeres como su objetivo prioritario una vez llegan al Gobierno, España tiene la oportunidad de ser una referencia feminista y democrática. Esta reforma será la garantía de que no volveremos hacia atrás</p></div><p class="article-text">
        El 8 de marzo, D&iacute;a Internacional de la Mujer Trabajadora, siempre mezcla la rabia ante la injusticia y la esperanza por un mundo mejor, cristalizada desde hace a&ntilde;os en manifestaciones hist&oacute;ricas convocadas en nuestro pa&iacute;s por el movimiento feminista. Este a&ntilde;o tenemos, adem&aacute;s, una buena nueva que celebrar: el pasado lunes, gracias a la lucha hist&oacute;rica de las mujeres francesas, Francia blind&oacute; el derecho a la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo en su Constituci&oacute;n. Desde Espa&ntilde;a, millones de mujeres y hombres lo hemos vivido con enorme alegr&iacute;a y admiraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La historia de la lucha de las mujeres por su derecho al aborto es larga. Desde Federica Montseny y su compromiso con la libertad, la salud y la autonom&iacute;a de las mujeres, pasando por las 11 de Basauri o los colectivos feministas que sostuvieron las movilizaciones para conseguir la pionera ley de 1985, hasta la nueva ola de cientos de miles de mujeres que salieron a la calle en toda Espa&ntilde;a en 2014 para evitar recortes y retrocesos en ese derecho o el feminismo imparable que se abri&oacute; paso a finales de la d&eacute;cada pasada, revel&aacute;ndose como motor de las transformaciones sociales de nuestro pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Inspiradas en las conquistas de derechos y libertades de las mujeres feministas de nuestro pa&iacute;s vecino, y recogiendo la extensa genealog&iacute;a de lucha por los derechos de las mujeres que tenemos en Espa&ntilde;a, desde el Grupo Parlamentario Plurinacional de Sumar hemos querido seguir ese ejemplo inspirador. El pasado mi&eacute;rcoles decidimos lanzar una propuesta de reforma de la Constituci&oacute;n para abrir el debate al conjunto de la sociedad espa&ntilde;ola y compartirla con el resto de Grupos Parlamentarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as, y como cada a&ntilde;o cuando el 8M se acerca, he tenido la oportunidad de encontrarme con mujeres diversas de nuestro pa&iacute;s para reivindicar, entre otras muchas cosas que nos atraviesan a las mujeres por el mero hecho de serlo, la consagraci&oacute;n de este derecho. Hemos hablado de la imperiosa necesidad de una pol&iacute;tica &uacute;til, bonita, que cuida a la gente y que pelea firmemente por los derechos de todas; de que no cabe retroceder ni un paso atr&aacute;s, porque la libertad o es de todas o no es de nadie. Recordamos juntas que lo queremos todo, el pan y las rosas; que toca hacer realidad el grito contra la injusticia que tantas mujeres han hecho suyo en los &uacute;ltimos meses: #SeAcab&oacute;. Hemos hablado de lo p&uacute;blico y de la necesidad de cuidarnos las unas a las otras. Y blindar el aborto tambi&eacute;n significa cuidarnos: protegernos ante cualquier retroceso futuro, hacer del feminismo un pilar de nuestra democracia, luchar por todas las mujeres cuyo techo es la vida cotidiana o asegurarnos de que nunca m&aacute;s una mujer se ve obligada a abortar en condiciones precarias, oscuras, clandestinas, como era el caso hace no tanto tiempo, en una Espa&ntilde;a en blanco y negro a la cual hay quien parece querer devolvernos.
    </p><p class="article-text">
        Creemos que es el momento de blindar constitucionalmente el derecho a la libre interrupci&oacute;n del embarazo. No solo porque queremos convertir lo que ya es un acuerdo de pa&iacute;s y un consenso del sentido com&uacute;n en un nuevo derecho constitucional, sino porque nos parece una herramienta imprescindible para acabar de hacer realidad el derecho al aborto en Espa&ntilde;a. Frente a las amenazas de las fuerzas reaccionarias en todo el mundo, que se&ntilde;alan los derechos de las mujeres como su objetivo prioritario una vez llegan al Gobierno, Espa&ntilde;a tiene la oportunidad de ser una referencia feminista y democr&aacute;tica. Esta reforma ser&aacute; la garant&iacute;a de que no volveremos hacia atr&aacute;s: de que hemos aprendido del pasado y trabajamos en construir un presente feminista, asegur&aacute;ndonos de que lo ser&aacute; tambi&eacute;n el futuro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Blindar el derecho al aborto ser&iacute;a un paso determinante en el largo proceso de reconocimiento y protecci&oacute;n de un derecho que le ha sido negado a las mujeres espa&ntilde;olas durante demasiado tiempo. Quiero recordar que recientemente el Gobierno de coalici&oacute;n progresista aprob&oacute;, a iniciativa del Ministerio de Igualdad, la Ley Org&aacute;nica 1/2023, de 28 de febrero, que reformaba la anterior legislaci&oacute;n sobre salud sexual y reproductiva e interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo, con la voluntad de asegurar la gratuidad, accesibilidad y proximidad en el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos, as&iacute; como promover la educaci&oacute;n en materia afectivo-sexual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Blindar el derecho a la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo en la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola supondr&iacute;a, adem&aacute;s, la primera reforma constitucional feminista de la &uacute;ltima etapa democr&aacute;tica. Con la modificaci&oacute;n del art&iacute;culo 49, gracias a la sociedad civil organizada y a la lucha de las personas con discapacidad, hemos demostrado que el texto constitucional no es letra muerta, sino que puede adaptarse al signo de los tiempos y servir como herramienta de reconocimiento de derechos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Somos conscientes de las dificultades que implica una reforma constitucional en Espa&ntilde;a. Por eso, queremos hacerlo a la manera de Sumar: con di&aacute;logo social, escuchando al movimiento feminista, a las juristas, a las expertas y, por supuesto, al conjunto de los Grupos Parlamentarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La gente est&aacute; cansada de mirar a la pol&iacute;tica oficial y solo ver ruido, disputas entre pol&iacute;ticos y crispaci&oacute;n, en lugar de acuerdos para avanzar. Con esta propuesta, se&ntilde;alamos el camino de un gran acuerdo de pa&iacute;s: trasladar a las instituciones lo que ya es el consenso de una sociedad que ha cambiado, de una Espa&ntilde;a que hoy se reconoce feminista. El feminismo nos ha ense&ntilde;ado muchas veces el camino para avanzar en derechos. Esta puede ser otra oportunidad de caminar juntas como pa&iacute;s y dar una lecci&oacute;n de madurez, de serenidad y de fuerza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este es nuestro peque&ntilde;o aporte a esa lucha, convencidas de que no hay mayor fuerza que la de los derechos, que son la garant&iacute;a de nuestra libertad. Y que la mejor manera de defenderlos, cuando hay quien ans&iacute;a recortarlos, es ampli&aacute;ndolos y ensanch&aacute;ndolos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yolanda Díaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/aborto-derecho-feminista-derecho-constitucional_129_10993515.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Mar 2024 21:58:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aborto: un derecho feminista, un derecho constitucional]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ganar Andalucía, ganar un nuevo país]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ganar-andalucia-ganar-nuevo-pais_129_10739884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b76196c-c859-429c-bd43-20ee5cd0ddfe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La bandera de Andalucía."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Andalucía hay un esfuerzo inusitado por parte del aparato institucional de la Junta por reescribir la historia de luchas del pueblo andaluz por su autonomía como vía para desplegar sus potencialidades y superar desigualdades</p></div><p class="article-text">
        Hace 46 a&ntilde;os, un domingo 4 de diciembre de 1977, casi dos millones de andaluzas y andaluces salieron a la calle con un sentimiento compartido de responsabilidad hist&oacute;rica. En plena conformaci&oacute;n del hecho democr&aacute;tico en una Espa&ntilde;a que apenas iba a empezar a vivir en libertad tras d&eacute;cadas de dictadura, el car&aacute;cter masivo y unitario de aquellas movilizaciones impuso una idea que a&uacute;n hoy contin&uacute;a vigente: nuestro pa&iacute;s no acabar&aacute; nunca de entenderse si no es con el protagonismo de Andaluc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Aquel 4 de diciembre facilit&oacute; el reconocimiento a Andaluc&iacute;a del m&aacute;ximo rango constitucional, como nacionalidad hist&oacute;rica, y evidenci&oacute; que exist&iacute;a una forma andaluza de reivindicar su autonom&iacute;a pol&iacute;tica sin agravios, en positivo, solidaria y que se sosten&iacute;a en la memoria colectiva de un pueblo trabajador que anhelaba mayor justicia social. En Andaluc&iacute;a no cabe proyecto pol&iacute;tico que no se construya sobre la imperiosa necesidad de mejorar la vida de la gente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, para comprender Andaluc&iacute;a, para saber interpretarla y hacerla protagonista de un proyecto progresista veraz, hay que partir de las brechas de desigualdad estructural que siguen explicando su lugar en el mapa. Las repetidas promesas de convergencia estatal y europea han ca&iacute;do en saco roto, y eso forma parte de la realidad cotidiana que viven millones de hombres y mujeres. Los indicadores relativos al desempleo, la precariedad laboral o la pobreza reflejan la incapacidad de diferentes gobiernos por revertir desigualdades no solo respecto a otros territorios, sino tambi&eacute;n entre quienes viven en Andaluc&iacute;a. Si en cuatro d&eacute;cadas &ndash;incluido un proceso de descentralizaci&oacute;n y la incorporaci&oacute;n a la Uni&oacute;n Europea&ndash; no se han visto reducidas ni las brechas territoriales ni las sociales algo ha fallado con Andaluc&iacute;a, y es la pol&iacute;tica. El bipartidismo, que ya es historia en nuestro pa&iacute;s, no fue capaz de afrontar esa deuda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a la deriva reaccionaria de nuestras derechas extremas pasa, entre otras cosas, por la reescritura descarada de determinados hitos hist&oacute;ricos que han sido fundamentales para nuestra democracia: la conquista de las libertades y de los derechos democr&aacute;ticos que da pie el logro constitucional, la arquitectura del Estado de las Autonom&iacute;as, el car&aacute;cter social y econ&oacute;mico de nuestro Estado de Derecho, etc. Reescribir el pasado para obstaculizar cualquier avance en el presente y cancelar la posibilidad de un futuro diferente. Y, de la misma forma, en Andaluc&iacute;a hay un esfuerzo inusitado por parte del aparato institucional de la Junta de Andaluc&iacute;a por reescribir la historia de luchas del pueblo andaluz por su autonom&iacute;a como v&iacute;a para desplegar sus potencialidades y superar desigualdades, entre ellas las intr&iacute;nsecas.&nbsp;Moreno Bonilla desea proyectar la idea de que solo hay una manera de defender Andaluc&iacute;a, como solo habr&iacute;a una manera uniformada de ser andaluz, invisibilizando as&iacute; el deterioro cr&oacute;nico y estructural que sus pol&iacute;ticas han acabado por implantar en los mejores instrumentos de correcci&oacute;n de desigualdades que tiene cualquier sociedad, sus servicios p&uacute;blicos. Hoy en Andaluc&iacute;a hay m&aacute;s de un mill&oacute;n de personas que aguardan en listas de espera para ser diagnosticados por un m&eacute;dico especialista o a ser intervenidos quir&uacute;rgicamente, lo que viene a ser la peor tasa de Espa&ntilde;a. Esto es muy grave porque refleja una mayor dificultad para superar determinadas enfermedades por el simple hecho de vivir en Andaluc&iacute;a, fruto de los recortes austericidas que ha venido sufriendo el sistema p&uacute;blico sanitario andaluz. Al drama sanitario hay que sumar los indicadores crecientes en lo relativo a la segregaci&oacute;n escolar, la asfixia financiera a la que se viene sometiendo al sistema universitario p&uacute;blico andaluz o la incapacidad manifiesta por reconducir la estructura productiva de una tierra que, lejos de revertir la desindustrializaci&oacute;n sufrida a costa de otros territorios en el pasado, consolida la terciarizaci&oacute;n de su econom&iacute;a en detrimento de sectores que pudieran generar mayor empleo y redistribuci&oacute;n de riqueza. Y el enorme reto de la emergencia clim&aacute;tica, que puede afectar gravemente a Andaluc&iacute;a y la protecci&oacute;n efectiva de su riqueza natural, como Do&ntilde;ana.&nbsp;De nada de ello desea que se hable el actual presidente de la Junta de Andaluc&iacute;a, porque hacerlo ser&iacute;a reconocer que contin&uacute;a extendi&eacute;ndose la deuda pol&iacute;tica hist&oacute;rica que se contrajo con Andaluc&iacute;a y de la que &eacute;l es hoy m&aacute;ximo responsable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero hay que hablar de ello para dirigir la mirada hacia un porvenir que, por ser realista, aporte esperanza. Las andaluzas y andaluces han tenido siempre que disputar su espacio en la historia com&uacute;n. Fue as&iacute; en 1977, de forma incomprensible para muchos, cuando salieron a la calle para construir a su manera el hecho democr&aacute;tico auton&oacute;mico. &ldquo;Libertad, amnist&iacute;a y estatuto de autonom&iacute;a&rdquo;, fue uno de los gritos ese d&iacute;a. Aquel domingo, te&ntilde;ido de rojo por siempre por el asesinato del sindicalista Manuel Garc&iacute;a Caparr&oacute;s, supuso la constataci&oacute;n de una manera de ser y entenderse para las mujeres y hombres de Andaluc&iacute;a. Desde la conciencia de no querer ser subalternos, construir una sociedad libre de desigualdades. A ese reto se incorpora Sumar como proyecto pol&iacute;tico de progreso de y para Andaluc&iacute;a. Hay camino por recorrer, hay mucho trabajo por hacer. Pong&aacute;monos a ello. &iexcl;Viva Andaluc&iacute;a Libre!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yolanda Díaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ganar-andalucia-ganar-nuevo-pais_129_10739884.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Dec 2023 20:52:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ganar Andalucía, ganar un nuevo país]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Andalucía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos años después de la Cumbre Social de Oporto: hacer realidad el pilar europeo de derechos sociales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/anos-despues-cumbre-social-oporto-realidad-pilar-europeo-derechos-sociales_129_10250232.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7ad4f2d-7abd-4e45-bfde-1e0fc043d5e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos años después de la Cumbre Social de Oporto: hacer realidad el pilar europeo de derechos sociales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La prosperidad económica de la UE va estrechamente unida a su fuerte dimensión social. Ahora que nuestra Unión atraviesa un momento crucial, debemos dar mayor visibilidad a los derechos sociales y reforzar la evaluación de las normas sociales y la convergencia social al alza como parte de una gobernanza socioeconómica sostenible</p></div><p class="article-text">
        Europa son sus gentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son sus trabajadores, sus empresas y su sociedad civil. Es garantizar unas condiciones de competencia equitativas para las personas y para todas las empresas. Es crear puestos de trabajo de calidad que permitan a todos desarrollar su potencial adecuado y garantizar una vida digna para todos. Es fomentar las oportunidades para las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes y el acceso a servicios de inter&eacute;s general de calidad, incluidos los cuidados vitales y de larga duraci&oacute;n para las personas mayores. Es la igualdad entre mujeres y hombres, as&iacute; como los derechos y la igualdad de oportunidades para todos.
    </p><p class="article-text">
        Es construir una econom&iacute;a que sea cada vez m&aacute;s sostenible, competitiva e inclusiva, en la que el di&aacute;logo social y la negociaci&oacute;n colectiva desempe&ntilde;en un papel activo en esas transformaciones positivas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es garantizar la participaci&oacute;n y la inclusi&oacute;n de todas las personas, incluidas las personas con discapacidad, las personas sin hogar o las personas vulnerables. Una sociedad en la que nadie se quede atr&aacute;s, independientemente de su sexo, situaci&oacute;n social, edad, salud, etnia, orientaci&oacute;n sexual u origen.
    </p><p class="article-text">
        Hace dos a&ntilde;os, la Presidencia portuguesa del Consejo, la Comisi&oacute;n Europea, el Parlamento Europeo, los interlocutores sociales y la sociedad civil se comprometieron a consolidar el compromiso ya asumido en el marco del pilar europeo de derechos sociales, en Gotemburgo, y a allanar el camino para una recuperaci&oacute;n inclusiva, sostenible, justa y generadora de empleo, reconociendo al mismo tiempo que su aplicaci&oacute;n debe llevarse a cabo tanto a nivel de la Uni&oacute;n como de los Estados miembros, y dentro de sus respectivas competencias.
    </p><p class="article-text">
        El Compromiso Social de Oporto y la Declaraci&oacute;n de Oporto siguieron la agenda europea, dado que renovamos el contrato social europeo, comprometi&eacute;ndonos a seguir desarrollando respuestas innovadoras e inclusivas para hacer frente a los retos presentes y futuros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A principios de 2022, en un momento en que la aplicaci&oacute;n de los planes nacionales de recuperaci&oacute;n y resiliencia estaba empezando a promover la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica y social tras la crisis pand&eacute;mica, la invasi&oacute;n rusa de Ucrania volvi&oacute; a traer la guerra a Europa.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n estamos lejos de poder evaluar todos los efectos de la guerra de agresi&oacute;n de Rusia en Ucrania, en particular para las personas m&aacute;s vulnerables de nuestras sociedades. Sin embargo, este acto cruel e ilegal ha reforzado los lazos de solidaridad entre los europeos y nos ha obligado a encontrar respuestas al debate estrat&eacute;gico en torno a la influencia de Europa en el mundo. Ha llegado el momento de debatir c&oacute;mo se encuentran el modelo social europeo y nuestras pol&iacute;ticas sociales comunes en una Europa m&aacute;s amplia y fuerte.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente la Uni&oacute;n Europea tambi&eacute;n se enfrenta a importantes retos estructurales, con la doble transici&oacute;n ecol&oacute;gica y digital, el cambio demogr&aacute;fico, un mundo laboral en constante transformaci&oacute;n y la persistencia de desigualdades y pobreza, todo ello acompa&ntilde;ado de una preocupante erosi&oacute;n de la clase media. Estos retos estructurales afectan no solo a los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n, sino tambi&eacute;n a aquellos cuyos esfuerzos y ambiciones van dirigidos a unirse a este proyecto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, el Foro Social de Oporto, una iniciativa bienal promovida por el Gobierno portugu&eacute;s con el apoyo de la Comisi&oacute;n Europea, en estrecha cooperaci&oacute;n con el Parlamento Europeo y con la participaci&oacute;n de los interlocutores sociales y la sociedad civil, marc&oacute; el segundo aniversario de la Cumbre Social de Oporto, brindando la oportunidad de reforzar el debate sobre la importancia de la dimensi&oacute;n social del proyecto europeo.
    </p><p class="article-text">
        Lo hizo reconociendo nuestro modelo social como una ventaja a escala mundial y destacando, en el marco del A&ntilde;o Europeo de las Competencias, c&oacute;mo unas pol&iacute;ticas s&oacute;lidas en materia de capacidades, educaci&oacute;n y formaci&oacute;n pueden crear mejores empleos y una integraci&oacute;n m&aacute;s r&aacute;pida en el mercado laboral, as&iacute; como fomentar la inclusi&oacute;n social y, en consecuencia, impulsar la resiliencia y la competitividad de la econom&iacute;a y la sociedad de la UE. Tambi&eacute;n reflexion&oacute; sobre c&oacute;mo utilizar las herramientas m&aacute;s adecuadas, respetando al mismo tiempo el principio de subsidiariedad y limitando la carga administrativa para las peque&ntilde;as y medianas empresas.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, destac&oacute; la importancia de contar con una estrategia integrada para luchar contra la pobreza y responder a la cuesti&oacute;n multidimensional de la exclusi&oacute;n social y del acceso de todas las personas, especialmente los ni&ntilde;os, a los servicios esenciales. La aplicaci&oacute;n efectiva de la Garant&iacute;a Infantil Europea es un componente fundamental para velar por el &eacute;xito del pilar europeo de derechos sociales.
    </p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n y la formaci&oacute;n no son un gasto in&uacute;til, sino una inversi&oacute;n inteligente en desarrollo humano. Europa debe ampliar su liderazgo en las fronteras del conocimiento y el desarrollo de nuevas tecnolog&iacute;as. Al mismo tiempo, la mejor tecnolog&iacute;a solo es &uacute;til en la medida en que haya trabajadores cualificados capaces de instalarla y utilizarla.
    </p><p class="article-text">
        Las personas deben estar capacitadas para emprender un aprendizaje permanente, y las pymes y las grandes empresas deben contar con el talento que necesitan para prosperar.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, es evidente que la prosperidad econ&oacute;mica de la UE va estrechamente unida a su fuerte dimensi&oacute;n social. Ahora que nuestra Uni&oacute;n atraviesa un momento crucial, debemos dar mayor visibilidad a los derechos sociales y reforzar la evaluaci&oacute;n de las normas sociales y la convergencia social al alza como parte de una gobernanza socioecon&oacute;mica sostenible anclada en el tripartismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dos a&ntilde;os despu&eacute;s de Oporto, renovamos nuestros compromisos respectivos en el Compromiso Social de Oporto y en la Declaraci&oacute;n de Oporto, as&iacute; como nuestra voluntad de mantener el esp&iacute;ritu que los cre&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Seguiremos haciendo juntos que los principios del pilar de derechos sociales se conviertan en una plena realidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El futuro de la UE es su gente y deber&aacute; ser social.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Mendes Godinho, Ministra de Trabajo, Solidaridad y Seguridad Social de Portugal, Nicolas Schmit, Yolanda Díaz, José Luis Escrivá]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/anos-despues-cumbre-social-oporto-realidad-pilar-europeo-derechos-sociales_129_10250232.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 May 2023 04:00:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dos años después de la Cumbre Social de Oporto: hacer realidad el pilar europeo de derechos sociales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea,Cumbre Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reformar el trabajo para fortalecer la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reformar-trabajo-fortalecer-democracia_129_8721272.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4071fd65-ccf6-407b-a15a-ab9d26786532_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reformar el trabajo para fortalecer la democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Hoy las personas trabajadoras –especialmente, las más precarias– disfrutamos de más derechos y, por ello, se abre un tiempo más feliz"</p><p class="subtitle">Diez mejoras clave para los trabajadores en la reforma laboral: desde restringir el trabajo temporal a la subida de salarios</p></div><p class="article-text">
        El pasado jueves 3 de febrero se vot&oacute; la convalidaci&oacute;n del Real Decreto-ley 32/2021, de 28 de diciembre de medidas urgentes para la reforma laboral, la garant&iacute;a de la estabilidad en el empleo y la transformaci&oacute;n del mercado de trabajo. Sin miedo a equivocarse puede afirmarse que incorporamos de manera definitiva a nuestro ordenamiento jur&iacute;dico la norma m&aacute;s importante de la legislatura. Como expres&eacute; en la exposici&oacute;n de la ley, reformar el trabajo para darle la centralidad social y pol&iacute;tica que tiene es defender la democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo sabemos bien todas las personas que desde hace diez a&ntilde;os trabajamos incansablemente y nos movilizamos para dejar atr&aacute;s la pesadilla social que supuso la contrarreforma laboral del Partido Popular de 2012. Lo fue no solo por ser impuesta unilateralmente sin un &aacute;pice de di&aacute;logo social, sino por consolidar el modelo de la precariedad en las relaciones laborales de nuestro pa&iacute;s. Hoy las personas trabajadoras &ndash;especialmente, las m&aacute;s precarias&ndash; disfrutamos de m&aacute;s derechos y, por ello, se abre un tiempo m&aacute;s feliz.
    </p><p class="article-text">
        No puede obviarse la singular manera en la cual se produjo la votaci&oacute;n de la norma, que muchas personas hemos vivido con un inmenso estupor democr&aacute;tico. Resulta descorazonador ver al principal partido de la oposici&oacute;n en Espa&ntilde;a deslegitimar nuestras instituciones, cuando la realidad es que uno de sus diputados se equivoc&oacute; al votar y sobre todo los diputados de UPN enga&ntilde;aron a todo el mundo para tumbar a cualquier precio la norma. Nuestro pa&iacute;s no se lo merece.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Resulta descorazonador ver al principal partido de la oposición deslegitimar nuestras instituciones, cuando la realidad es que uno de sus diputados se equivocó al votar y los diputados de UPN engañaron a todos para tumbar a cualquier precio la norma</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero, m&aacute;s all&aacute; del ruido o de estrategias partidistas, estamos ante el gran acuerdo a favor del trabajo decente. Hemos alumbrado una norma con toda la ambici&oacute;n para que el trabajo sea una fuente de seguridad en nuestras vidas y prosperidad de nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La precariedad es la gran asignatura pendiente de la democracia, es el gran desaf&iacute;o de nuestro pa&iacute;s. Durante 40 a&ntilde;os hemos tenido de las peores cifras de paro y precariedad en Europa. Durante 40 a&ntilde;os se nos dijo que la respuesta al principal problema de nuestra sociedad era la precarizaci&oacute;n del trabajo. As&iacute; las leyes fueron recortando derechos laborales y hundi&eacute;ndonos en el barro de la precariedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Avanzamos hacia un nuevo paradigma de relaciones laborales, en el cual el contrato indefinido es la norma para alcanzar la estabilidad en el empleo y el reequilibrio en la negociaci&oacute;n colectiva y la recuperaci&oacute;n de la ultraactividad indefinida permiten que las organizaciones de las personas trabajadoras recuperen capacidad real para hacer valer los derechos laborales.
    </p><p class="article-text">
        Esta norma nos aproxima a Europa y nos ayuda en la modernizaci&oacute;n de nuestro mercado de trabajo. Eso es positivo para que las personas trabajadoras, sobre todo la gente joven, puedan asentar con normalidad proyectos de vida. Es positivo para los sectores m&aacute;s desprotegidos como las personas trabajadoras de ayuda a domicilio, las de los <em>call center</em>, las de la seguridad privada o las camareras de piso, entre otros muchos. Tambi&eacute;n lo es para que las empresas sean m&aacute;s estables y productivas. Y es b&aacute;sico para que nuestro pa&iacute;s tenga un horizonte de esperanza.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello constituye un gran acuerdo de la sociedad. El di&aacute;logo social ha alcanzado el acuerdo sobre el trabajo con la altura de miras que nos exige la ciudadan&iacute;a de nuestro pa&iacute;s. Ha sido el 13&ordm; acuerdo social despu&eacute;s de otros decisivos para mejorar siempre la vida de los trabajadores y trabajadoras, as&iacute; como para afrontar su situaci&oacute;n, y salvar sus empleos y el tejido productivo durante la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        El acuerdo de nuestra sociedad se ha topado con el desencuentro, el partidismo e incluso algunas falsedades. Este Real Decreto-ley estaba llamado a tener un amplio apoyo parlamentario, como hab&iacute;a sucedido habitualmente, con las C&aacute;maras avalando los grandes y dif&iacute;ciles acuerdos sociales. No ha sido posible. Me temo que la distancia entre la ciudadan&iacute;a y la pol&iacute;tica de los partidos se ha evidenciado una vez m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El mismo esfuerzo que hemos hecho en las mesas de di&aacute;logo social lo hemos hecho en el di&aacute;logo pol&iacute;tico. Toda la voluntad y mano tendida no ha sido suficiente. Pero no dejar&eacute; de trabajar para estrechar esa distancia, porque estoy convencida de que la pol&iacute;tica es la mejor herramienta para defender la vida de la gente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo verdaderamente importante es que la vida de Eva Mar&iacute;a Cancelo mejorar&aacute; con 2.529 euros m&aacute;s al a&ntilde;o por su nuevo convenio sectorial de la provincia de A Coru&ntilde;a, o que la de Juan Manuel Formoso, que trabaja en el sector de la limpieza, har&aacute; lo propio ganando un 26% m&aacute;s. Esas peque&ntilde;as conquistas cotidianas le ponen rostro al fortalecimiento de la democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a el hist&oacute;rico dirigente franc&eacute;s Jean Jaur&egrave;s que no era en vano que todos los hogares de las generaciones humanas hayan ardido. Pero que somos nosotros, porque luchamos por un nuevo ideal, quienes somos los verdaderos herederos del hogar de esos antepasados. Somos quienes hemos tomado la llama para darle continuidad. Y precisamente esto es lo que hacemos con esta norma. Es una reforma profunda, que da cumplimiento al acuerdo del gobierno de coalici&oacute;n pactado por el PSOE y Unidas Podemos. Este avance decisivo no es una carrera solitaria, sino una aut&eacute;ntica carrera de relevos, de la cual quedan muchas paradas. Estoy convencida de que es un cambio que fortalecer&aacute; nuestra democracia, como la reforma de las personas trabajadoras que es.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yolanda Díaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reformar-trabajo-fortalecer-democracia_129_8721272.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Feb 2022 21:17:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reformar el trabajo para fortalecer la democracia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Yolanda Díaz,Reforma laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tomarnos en serio el sueño europeo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tomarnos-serio-sueno-europeo_129_8403602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cba3a650-d559-4ba2-a2b8-5dd7aee77383_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tomarnos en serio el sueño europeo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente al discurso de odio, no debemos azuzar el miedo, sino volver a la cotidianeidad de la que nos habla Gopegui, recuperar los anhelos diarios de la ciudadanía europea y convertirlos en esperanzas tangibles</p></div><p class="article-text">
        D&iacute;as antes de encarar el reciente Consejo EPSSCO de la Uni&oacute;n Europea, comenc&eacute; a leer la &uacute;ltima novela de Bel&eacute;n Gopegui. Me conmovi&oacute; la crudeza con la que se retrata, en sus primeras p&aacute;ginas, la oblicuidad de la precariedad, su impacto en lo cotidiano, en un d&iacute;a a d&iacute;a en el que se aspira a &ldquo;no perder, que no se parece a ganar, sino a mantenerse en esa zona donde no hay victorias ni derrotas absolutas y donde la tensi&oacute;n cansa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Afrontar, con las palabras de Gopegui en la retina, la reuni&oacute;n de ministras y ministros en Luxemburgo fue un est&iacute;mulo para avanzar en la idea de un <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vientos-cambio-europa_129_7915336.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevo contrato social para Europa</a>, centrado en revertir esa apat&iacute;a mediante pol&iacute;ticas p&uacute;blicas concretas y ambiciosas, que tengan como pilar fundamental la justicia social. Porque, como dec&iacute;a Wendy Brown, &eacute;sta es el &ldquo;ant&iacute;doto esencial contra las estratificaciones, las exclusiones, las abyecciones y las desigualdades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este nuevo proyecto de futuro se despliega en cuatro ejes principales de reforma: el &aacute;mbito social, la armonizaci&oacute;n fiscal, la democratizaci&oacute;n institucional y el impulso de un Pacto Verde Europeo de mayor envergadura. El objetivo es poner a las personas primero y colocar la dimensi&oacute;n social en la centralidad de Europa: transitar, de forma decidida, hacia una Europa fuertemente social, que, seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos del Eurobar&oacute;metro, anhelan nueve de cada diez europeos y europeas. 
    </p><p class="article-text">
        Esto es especialmente relevante ahora, cuando, en el marco de una Uni&oacute;n Europea con 91 millones de ciudadanas y ciudadanos en riesgo de exclusi&oacute;n social, algunos pretenden entorpecer cualquier posibilidad de avance con amenazas reaccionarias y pulsos contra sus propios pa&iacute;ses, ajenos por completo a la realidad y necesidades de las mayor&iacute;as sociales. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, frente a los acontecimientos de las &uacute;ltimas semanas, incluyendo el asalto a la sede romana de la CGIL, debemos defender uno de los pilares fundamentales del proyecto europeo: el respeto y la garant&iacute;a de los derechos fundamentales. La Uni&oacute;n Europea no puede enfrentar las ilusiones de repliegue con la parsimonia e inercias propias del pasado, sino reafirmando un compromiso real con la defensa de las libertades y los derechos, s&oacute;lidamente anclado en la mejora de las condiciones de vida de su ciudadan&iacute;a. Frente al discurso de odio, no debemos azuzar el miedo, sino volver a la cotidianeidad de la que nos habla Gopegui, recuperar los anhelos diarios de la ciudadan&iacute;a europea y convertirlos en esperanzas tangibles
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, y como primera medida en una hoja de ruta in&eacute;dita a escala europea, hemos propuesto, de manera conjunta con B&eacute;lgica, la creaci&oacute;n del Mecanismo de Alerta de Desequilibrios Sociales. Se trata de un sistema de aviso temprano que identifica los desajustes en materia de empleo, igualdad, educaci&oacute;n, salud o consumo, y nos permite articular respuestas r&aacute;pidas para abordar, de forma eficaz, las emergencias sociales, y asegurar as&iacute; que los principios que inspiraron el Plan de Acci&oacute;n del Pilar Europeo de Derechos Sociales no se convierten en papel mojado.
    </p><p class="article-text">
        Esta iniciativa aspira a ser una pieza clave en el futuro Semestre Europeo, y parte de una convicci&oacute;n que, tras las fallidas experiencias de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, es ya una obviedad: <em>los indicadores sociales deben tener la misma importancia que las mediciones macroecon&oacute;micas, del mismo modo que el Consejo EPSSCO ha de tener el mismo peso que el ECOFIN.</em> Una Europa &uacute;til no puede desentenderse de las consecuencias sociales de sus pol&iacute;ticas, y por eso es preciso que &eacute;stas sean tan centrales como las f&oacute;rmulas de gobernanza econ&oacute;mica. 
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, el Mecanismo es resultado de las lecciones de la crisis de 2008, en la que la atenci&oacute;n exclusiva a las grandes cifras macroecon&oacute;micas se sald&oacute; con millones de desempleadas y desempleados, una devaluaci&oacute;n general de las condiciones de trabajo y un alt&iacute;simo nivel de pobreza y desigualdad. En ese sentido, el manejo de la pandemia nos ha demostrado que no se trata de escoger entre justicia social y eficiencia econ&oacute;mica. Muy al contrario. Se trata de desbordar ese falso dilema, reconciliar ambos conceptos y entender, a su vez, que la gesti&oacute;n p&uacute;blica es eficaz s&oacute;lo cuando es socialmente justa. 
    </p><p class="article-text">
        <em>El Mecanismo de Alerta Social constituye el primer paso en un proyecto de reforma que se comienza a perfilar, y que ir&aacute; siendo completado, de manera gradual, por m&aacute;s propuestas ambiciosas y de largo alcance</em>. La iniciativa hispano-belga apunta a un horizonte de cambio y siembra sus primeras semillas: consolidar el esp&iacute;ritu que dio origen a los Fondos de Recuperaci&oacute;n para Europa, ensanchar este gesto de urgencia y convertirlo en un planteamiento estructural y sostenido. La Europa que responde a la crisis y se pone del lado de su ciudadan&iacute;a no puede ser un par&eacute;ntesis.
    </p><p class="article-text">
        Este contrato social debe ser ambicioso, ampliando el funcionamiento democr&aacute;tico de la UE y los compromisos medioambientales, y, en lo que al trabajo ata&ntilde;e, debe promover el empleo digno en todo el continente mediante un Estatuto Europeo del Trabajo que ponga fin al dumping social entre nuestros pa&iacute;ses e incorpore nuevas formas de empleo como las plataformas digitales. Debe afrontar la creaci&oacute;n de una renta m&iacute;nima europea que, junto al impulso de las Directivas sobre salarios m&iacute;nimos adecuados y transparencia retributiva, garanticen un trabajo de calidad e igualitario en una Europa para todas y todos. Porque la &uacute;nica Europa posible es la que no prescinde de sus j&oacute;venes y se construye en femenino y feminista.
    </p><p class="article-text">
         Asimismo, este programa converge con un nuevo sentido com&uacute;n econ&oacute;mico que debemos acompa&ntilde;ar, impulsar y afianzar: los trabajos del Nobel David Card en torno al salario m&iacute;nimo, la revitalizaci&oacute;n del Estado emprendedor por la que aboga Mariana Mazzucato, los debates sobre la reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, procedentes, incluso, de posiciones ortodoxas como las de Olivier Blanchard, o las novedosas ideas de Thomas Piketty para combatir la desigualdad. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No est&aacute; todo dicho. Est&aacute; dicho lo de siempre&rdquo; dec&iacute;a el poeta Antonio Orihuela. As&iacute;, alejados de quienes aceptan acr&iacute;ticamente todo aquello que procede de Bruselas y frente a aquellos que alimentan las pulsiones reaccionarias, queremos que los principios que inspiraron el plan de recuperaci&oacute;n se vuelvan permanentes. Queremos, en definitiva, tomarnos en serio el sue&ntilde;o europeo, el sue&ntilde;o de una Europa verde y social, que sea la Europa de toda su ciudadan&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yolanda Díaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tomarnos-serio-sueno-europeo_129_8403602.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Oct 2021 20:02:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tomarnos en serio el sueño europeo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea,Delitos de odio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vientos de cambio en Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vientos-cambio-europa_129_7915336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1229a56e-29fc-42a3-bebd-b63f1c345c05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vientos de cambio en Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cambio que ahora perfilamos supone dejar atrás las políticas de austeridad, cimentando la recuperación en el empleo de calidad, la innovación, la cohesión y un crecimiento inclusivo que sea más consciente de nuestras responsabilidades en la defensa del planeta</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Los tiempos est&aacute;n cambiando&rdquo;, cantaba el gran poeta norteamericano del siglo XX. Es una melod&iacute;a, un eco que llega con fuerza en los anuncios del presidente de los EEUU, Joe Biden, en relaci&oacute;n a su ambicioso plan de est&iacute;mulos para la econom&iacute;a de las familias norteamericanas o a la suspensi&oacute;n de las patentes de las vacunas contra la COVID-19. Ese viento llena tambi&eacute;n las velas de ese gran proyecto colectivo que es la Uni&oacute;n Europea, como se ha visto en la reciente Cumbre de Porto, e impulsa hoy el lanzamiento de la Conferencia sobre el Futuro de Europa. Hablar de futuro transforma nuestra mirada, la fecunda, la predispone al cambio y nos sit&uacute;a en un nuevo y esperanzador escenario.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia ha revelado las costuras de un sistema injusto, desigual, que respondi&oacute; a la crisis financiera de 2008 con soluciones muy diferentes a las articuladas hoy, que, en el caso de Espa&ntilde;a, se cifran en medidas trascendentales como el Escudo Social o el sistema de ERTE. Dejamos atr&aacute;s l&oacute;gicas econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas que se han relacionado con la desigualdad, la inhibici&oacute;n del Estado, la desprotecci&oacute;n, la precariedad y la polarizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El futuro de Europa, que es el de nuestro planeta, habla ahora otro idioma. Es el idioma de la igualdad como motor de transformaci&oacute;n, y de una nueva actitud ante el futuro y ante las instituciones europeas.
    </p><p class="article-text">
        El cambio que ahora perfilamos, entre todas y todos, supone dejar atr&aacute;s esas pol&iacute;ticas de austeridad, cimentando la recuperaci&oacute;n en el empleo de calidad, la innovaci&oacute;n, la cohesi&oacute;n y un crecimiento inclusivo que, a la vez, sea m&aacute;s consciente de nuestras responsabilidades en la defensa del planeta. Una Europa fundada sobre un nuevo contrato social, que recupera la movilidad social, y que sit&uacute;a en el epicentro a su juventud. Ellas y ellos tienen la llave de un continente que afronta un envejecimiento severo y que, en ning&uacute;n caso, puede darle la espalda a ese caudal de innovaci&oacute;n, energ&iacute;a y creatividad que nuestra juventud representa.
    </p><p class="article-text">
        Las respuestas solidarias significan un salto en t&eacute;rminos de construcci&oacute;n de una Europa unida, generando un importante volumen de deuda mancomunada con el objetivo de afrontar inversiones millonarias para hacerse cargo de enormes desaf&iacute;os del presente.
    </p><p class="article-text">
        Hemos visto, con mayor nitidez que nunca, que el marco econ&oacute;mico y fiscal de la UE se mostr&oacute; inservible, oblig&aacute;ndonos a activar la cl&aacute;usula de escape del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. No se trata solo de la excepcionalidad de la pandemia. Si queremos hacer frente al gran reto de la Humanidad y, en particular, de las sociedades europeas, que es la crisis clim&aacute;tica, tenemos que seguir avanzando hacia un marco de gobernanza econ&oacute;mica m&aacute;s racional y eficiente, que permita dar el gran salto en inversi&oacute;n que esta transformaci&oacute;n requiere.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos tambi&eacute;n que plasmar esa voluntad solidaria, que est&aacute; en el coraz&oacute;n mismo del proyecto europeo, en la armonizaci&oacute;n fiscal, en la b&uacute;squeda de una equidad tributaria en los pa&iacute;ses miembros, que evite el abuso fiscal y la competencia desleal, elementos que lastran la solidez y determinaci&oacute;n de nuestros pasos colectivos hacia adelante.
    </p><p class="article-text">
        Esa Europa debe afrontar, adem&aacute;s, el paso hacia una uni&oacute;n pol&iacute;tica europea, que refuerce nuestro papel en el nuevo orden global, con reglas de toma de decisiones operativas como la unanimidad en materia de fiscalidad o pol&iacute;tica exterior, con controles democr&aacute;ticos y mecanismos de transparencia. Sin abandonar la solidaridad debida en un contexto de crisis migratorias que cuestionan, d&iacute;a a d&iacute;a, en todas nuestras fronteras, la nociones m&aacute;s b&aacute;sicas de humanidad. Europa no puede mirar hacia otro lado y sus respuestas ante ese drama cotidiano explicar&aacute;n, tambi&eacute;n, el futuro de un proyecto que es solidario o no ser&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n la Uni&oacute;n Europea debe asumir, de forma destacada, los objetivos de neutralidad clim&aacute;tica para 2050. La transici&oacute;n ecol&oacute;gica hacia la descarbonizaci&oacute;n de nuestra econom&iacute;a es el gran reto de nuestra generaci&oacute;n, que ve c&oacute;mo la sensibilidad ecol&oacute;gica, verde, no es una mera opci&oacute;n sino la &uacute;nica garant&iacute;a de futuro.
    </p><p class="article-text">
        La Europa que no olvida a su juventud es la misma Europa que renuncia a la degradaci&oacute;n de las condiciones de trabajo y de los salarios. La Europa que sabe de la importancia de unos salarios m&iacute;nimos dignos, que combate la precariedad del empleo, refuerza el abanico de derechos sociales comunes para combatir la pobreza y aspira a la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. Europa es una historia de tiempo compartido, secular. Y esa soberan&iacute;a del tiempo, depositada en las personas, en los cuidados, en la corresponsabilidad, tambi&eacute;n debe alimentar un proyecto colectivo que no puede admitir v&iacute;as lentas ni v&iacute;as muertas para el acceso a nuestros derechos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Hoy, cuando se cumplen 71 a&ntilde;os de la declaraci&oacute;n de Robert Schuman, debemos estar a la altura del momento hist&oacute;rico y dibujar un horizonte europeo de democracia m&aacute;s profunda, derechos y prosperidad. La Conferencia sobre el Futuro de Europa que hoy arranca es una oportunidad para nutrir esta reinvenci&oacute;n y volver a darle la voz a su ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto europeo se ha constituido, siempre, en torno a fracturas hist&oacute;ricas y sociales. La actual fractura no tiene por qu&eacute; ser un paso m&aacute;s en ese vaiv&eacute;n c&iacute;clico, sino un punto de inflexi&oacute;n. Porque la crisis global nos ha revelado la materia misma de la que est&aacute; hecha Europa: la solidaridad, la integraci&oacute;n, la defensa colectiva de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Nos recordaba el pensador portugu&eacute;s Eduardo Louren&ccedil;o c&oacute;mo Portugal forj&oacute; su identidad nacional, en el contexto europeo, en torno a su propia debilidad, y a la capacidad de hacer de la debilidad fuerza. Esa extraordinaria capacidad de hacer de la debilidad fuerza se exporta, ahora m&aacute;s que nunca, a la hora europea, como un mensaje de alegr&iacute;a y de esperanza, que a todas y a todos nos interpela.
    </p><p class="article-text">
        Es el momento de que Europa negocie con la esperanza e implique en ese pacto a su juventud, a las mujeres, a la diversidad de los pueblos. Es el momento de que Europa venza el virus de la desafecci&oacute;n, del abatimiento. Con una mirada que incluya y que abrace, que beba de la igualdad entre hombres y mujeres, de la justicia social, de nuestro magma cultural. Que ahonde en lo que nos vincula, en todo lo que nos ha tra&iacute;do hasta aqu&iacute;, y que nos sit&uacute;e, como proyecto colectivo, en la vanguardia de un planeta verde, ecol&oacute;gico, que ya no teme al futuro, porque el futuro ya est&aacute; aqu&iacute; y nace de nuestras manos y nuestros corazones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yolanda Díaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vientos-cambio-europa_129_7915336.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 May 2021 13:03:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vientos de cambio en Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea,Crisis climática,Yolanda Díaz,Covid-19]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una Carta a la esperanza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carta-esperanza_129_6398730.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4c8d992-90b3-4620-9fec-9dcc043e61fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una Carta a la esperanza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Consejo de Ministros de este martes dará el primer paso para que nuestro país se integre plenamente en la Constitución Social de Europa. Se trata con ello de obligarnos a cumplir con derechos imprescindibles para nuestro bienestar y fundamentales para las personas trabajadoras</p></div><p class="article-text">
        Hace ya algunas d&eacute;cadas Luigi Ferrajoli, el gran jurista italiano, se refiri&oacute; a los derechos y garant&iacute;as como la ley del m&aacute;s d&eacute;bil. Nos hablaba, con lucidez, de la salvaguarda y protecci&oacute;n efectiva de esos principios fundamentales. La pandemia ha expuesto, con dureza, los rostros humanos de esa debilidad y es ahora cuando los derechos sociales se alejan del &aacute;mbito de lo opcional para convertirse en una necesidad y una tarea com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos un desaf&iacute;o global que nos exige ahondar en el bienestar de las personas, cerrando el paso a una involuci&oacute;n pol&iacute;tica, que bebe de la frustraci&oacute;n y del miedo, en su tentativa de corroer los fundamentos de lo colectivo, de lo que nos protege y ampara, que es tambi&eacute;n lo que nos hace iguales. Profundizamos, as&iacute;, en el esfuerzo de varias generaciones por hacer de Espa&ntilde;a un estado que dejara atr&aacute;s, parafraseo al historiador Gerhard A. Ritter, la vieja legitimaci&oacute;n del Estado, sustituy&eacute;ndola por la legitimaci&oacute;n del estado social.
    </p><p class="article-text">
        No es posible, sin embargo, caminar en esta direcci&oacute;n con los utensilios exclusivos de los Estados nacionales. No es momento de estar solos. La envergadura de los retos que nos esperan y de los peligros que nos atenazan exigen, como nunca antes, caminar de la mano, romper los esquemas de un modelo autoritario, narcisista y poco amigo de la verdad, que, como acabamos de ver en las elecciones estadounidenses, ha dado un primer e importante paso en su descomposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El enorme esfuerzo de la UE para afrontar la crisis global que atravesamos es el ejemplo m&aacute;s poderoso de este caminar juntos. Las personas se han situado, esta vez, en la clave de b&oacute;veda del proyecto europeo. Y este ejercicio de solidaridad colectiva debe servir para renovar nuestro compromiso con los derechos sociales, precisamente ahora que tanto los necesitamos.
    </p><p class="article-text">
        La otra Europa, la que conforma el Consejo de Europa, y en cuyo seno no solo se levanta el Convenio Europeo de Derechos Humanos sino tambi&eacute;n su hermana la Carta Social Europea aprobada en 1961 y revisada en 1996, esperaba nuestra respuesta, nuestro compromiso con ese texto y su puesta al d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El Consejo de Ministros de este martes dar&aacute; el primer paso para que nuestro pa&iacute;s se integre plenamente en la Constituci&oacute;n Social de Europa. Se trata con ello de obligarnos a cumplir con derechos imprescindibles para nuestro bienestar y fundamentales para las personas trabajadoras de nuestro pa&iacute;s: tutela en caso de despido; protecci&oacute;n frente a la insolvencia del empleador; derecho a la dignidad en el trabajo; a la igualdad de oportunidades de los trabajadores con responsabilidades familiares; a la protecci&oacute;n de los representantes de los trabajadores en la empresa o a la informaci&oacute;n y consulta en los procedimientos de despido colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Pero no se trata &uacute;nicamente del trabajo. La Carta Social revisada incorporar&aacute; a nuestro ordenamiento el compromiso con otros dos derechos que, en este tiempo, se han revelado ineludibles: la protecci&oacute;n contra la pobreza y la exclusi&oacute;n social; y el derecho a la vivienda.
    </p><p class="article-text">
        La garant&iacute;a internacional de estos derechos, las prerrogativas de los d&eacute;biles como dec&iacute;amos al inicio, supone la consolidaci&oacute;n de nuestro Estado Social, poniendo fin a la autoexclusi&oacute;n de Espa&ntilde;a del texto m&aacute;s importante de todos los que en Europa garantizan los derechos sociales.
    </p><p class="article-text">
        En Oto&ntilde;o, la &uacute;ltima novela de Ali Smith publicada en Espa&ntilde;a, la escritora escocesa sit&uacute;a a su protagonista en una Inglaterra convulsa, y dice: &ldquo;Es como si la democracia fuese una botella que alguien puede amenazar con romper para hacer da&ntilde;o con ella. Es una &eacute;poca en que las personas hablan sin que lo que dicen llegue a convertirse en di&aacute;logo&rdquo;. La ratificaci&oacute;n de la Carta Social camina en el sentido contrario y abre una puerta de esperanza al di&aacute;logo y a la solidaridad. Con la absoluta certeza de que la vida y la salud de nuestra ciudadan&iacute;a exigen, a la par, fortalecer la salud de la democracia y las estrategias comunes que, globalmente, ampl&iacute;an y mejoran su pr&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que Espa&ntilde;a ratifica la Carta Social revisada, no solo estar&aacute; incorporando un nuevo convenio europeo: estar&aacute; mostrando ante la comunidad internacional, y ante la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola de hoy y ma&ntilde;ana, que los derechos sociales y el bienestar de las personas son espacios ganados para una democracia mejor en los que ya no es posible retroceder.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yolanda Díaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carta-esperanza_129_6398730.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Nov 2020 21:02:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una Carta a la esperanza]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Anguita y el bando de la ética]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/anguita-bando-etica_129_5960731.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc848979-e35b-4c80-976d-fce46403d14b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Posado de Julio Anguita"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Julio Anguita jamás se desentendió de su noble misión ni de su programa, que no era otro que la defensa de los derechos humanos. La izquierda, el comunismo, el republicanismo, eran su sustrato</p><p class="subtitle">Julio Anguita, el "comunista con sangre anarquista" cuya influencia creció con el paso del tiempo</p></div><p class="article-text">
        De Julio Anguita, del hombre sabio y justo, aprend&iacute;, sobre todo, una filosof&iacute;a de la vida. Por eso es tan dif&iacute;cil hoy, en unas pocas l&iacute;neas, tratar de explicar el vac&iacute;o que deja y asumir, al tiempo, que ya no estar&aacute;. Ni con sus consejos ni con su apoyo, ni con su palabra certera, reveladora, alejada de las imposturas, en tiempo de <em>fake news</em> y verdades prefabricadas. Su oratoria brillante, pr&oacute;xima, que irrump&iacute;a en las casas de este pa&iacute;s y le hablaba de t&uacute; a t&uacute; a la gente, no era un mero ejercicio ret&oacute;rico. Era la misma expresi&oacute;n de su ser generoso y humano, ajeno a las conveniencias, al cinismo de los cen&aacute;culos del poder, a la servidumbre de la corte y a los c&aacute;lculos estrat&eacute;gicos que tan com&uacute;nmente atraviesan los discursos pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        El propio Julio se lo comentaba a Rafael Alberti, en un hist&oacute;rico mano a mano de camaradas de partido y andaluces de verbo ganado para la verdad: &ldquo;Yo tambi&eacute;n pienso, Rafael, que la pol&iacute;tica debe tener una cierta concepci&oacute;n po&eacute;tica. Si la pol&iacute;tica se transforma en gesti&oacute;n, en pura administraci&oacute;n, si no tiene un contenido propio de la creatividad, con un hacer hist&oacute;rico-cultural, si la pol&iacute;tica no tiene impulso po&eacute;tico, me parece que no hay verdadero mensaje que dar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Julio Anguita jam&aacute;s se desentendi&oacute; de su noble misi&oacute;n ni de su programa, que no era otro que la defensa de los derechos humanos. La izquierda, el comunismo, el republicanismo, eran su sustrato, incluso me atrever&iacute;a a decir que &eacute;l era, en alg&uacute;n sentido, la encarnaci&oacute;n de todos esos par&aacute;metros ideol&oacute;gicos. Pero supo trascender las siglas en su noble prop&oacute;sito de defender a las personas desfavorecidas, promoviendo la unidad, el acuerdo, por encima de todas las cosas. Lo hizo con la convicci&oacute;n de aquellos que saben practicar judo con la vida: devolvi&eacute;ndole al contrincante su fuerza. Eso tambi&eacute;n lo aprend&iacute; de &eacute;l, que en pol&iacute;tica te mides en funci&oacute;n de la fuerza de tus adversarios.
    </p><p class="article-text">
        Su respeto por la ciudadan&iacute;a le impidi&oacute; siempre el enga&ntilde;o y sobre las alas de la verdad impuls&oacute; su gran proyecto: ayudar a las personas trabajadoras de este pa&iacute;s y solucionar sus problemas. Compartir con &eacute;l esa convicci&oacute;n profunda, ahora desde el Ministerio de Trabajo y Econom&iacute;a Social, es hoy un consuelo en el adi&oacute;s y un impulso decisivo para continuar la labor emprendida.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces me han preguntado sobre mi militancia pol&iacute;tica, sobre fuerzas y alianzas, etiquetas y adscripciones. Recuerdo a Julio desde aquella lejana asamblea en Galicia, en 1997, el respeto mutuo que en ella fraguamos, el cari&ntilde;o, y nuestro &uacute;ltimo encuentro en su querida C&oacute;rdoba. Es f&aacute;cil decirlo: yo soy de Anguita, de sus valores, de su integridad y de su compromiso. Y al decirlo niego tambi&eacute;n que se haya ido. Porque Julio permanece y permanecer&aacute; en todas y todos aquellos que creemos en el bando de la &eacute;tica y de la alegr&iacute;a que &eacute;l represent&oacute;. Hasta siempre, compa&ntilde;ero.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yolanda Díaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/anguita-bando-etica_129_5960731.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2020 18:53:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Anguita y el bando de la ética]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Julio Anguita]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El corazón colectivo del 1 de mayo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/corazon-colectivo-mayo_129_5956518.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9fdefd0-d815-49e6-9ca5-187246fc878b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El corazón colectivo del 1 de mayo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La defensa de lo público debe latir con fuerza en el corazón de nuestra recuperación económica y social. Una recuperación que debe dejar atrás unas relaciones laborales precarizadas, sobre las que resulta imposible cimentar la salida que queremos</p></div><p class="article-text">
        La crisis social y sanitaria global, provocada por la pandemia de la COVID-19, ha mutado el paisaje de nuestras vidas. Tambi&eacute;n el de este 1 de mayo. Ser&aacute; un Primero de Mayo sin gente en la calle, por primera vez, pero en el que la voz de las personas trabajadoras estar&aacute; m&aacute;s viva que nunca.
    </p><p class="article-text">
        Apenas tres meses han transcurrido desde que iniciamos nuestra trayectoria en el Ministerio de Trabajo y Econom&iacute;a Social, aprobando el incremento del Salario M&iacute;nimo Interprofesional, con el acuerdo de todos los interlocutores sociales, e iniciando una importante din&aacute;mica de Di&aacute;logo Social. Casi al tiempo, derog&aacute;bamos el despido por bajas m&eacute;dicas justificadas, avanzando en la lucha contra la discriminaci&oacute;n. Por delante quedaba el reto de configurar una normativa m&aacute;s sensible a las necesidades de las personas trabajadoras, m&aacute;s cuidadosa con la gesti&oacute;n del tiempo de trabajo y con la corresponsabilidad, que recuperara el valor de la negociaci&oacute;n colectiva y los derechos laborales perdidos. Todo ello teniendo en cuenta los retos a los que se enfrenta el Estatuto de los Trabajadores, de 1980, que debe, necesariamente, dar paso a un nuevo Estatuto de Trabajo del siglo XXI, que contemple una realidad diferente: atravesada por la igualdad de g&eacute;nero, consciente de la globalizaci&oacute;n y de la descentralizaci&oacute;n, y con una clara vocaci&oacute;n ecol&oacute;gica y de decidida acci&oacute;n contra el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia de la COVID-19 nos ha situado, de repente, en un nuevo escenario de emergencia que, pese a ello, no debe dejar atr&aacute;s los prop&oacute;sitos de solidaridad y adaptabilidad con los que iniciamos este camino. Algo m&aacute;s. La necesidad de un gran acuerdo pol&iacute;tico y social que presidir&aacute;, en el futuro, la raz&oacute;n de ser de este Ministerio: la lucha contra la precariedad. Estamos convencidas de que la precariedad y la temporalidad, que afecta especialmente a j&oacute;venes y mujeres, son la causa profunda de los da&ntilde;os en la estructura de nuestro mercado laboral que ahora esta pandemia ha revelado en toda su crudeza.
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo mes y medio, desde este Ministerio, se ha articulado una normativa muy diferente a la que plane&aacute;bamos antes de la excepci&oacute;n, el confinamiento y el estado de alarma, pero que mantiene intacto el compromiso con las personas trabajadoras. Figuras que recrean nuestra legislaci&oacute;n laboral y que, como los ERTE, han dado respuestas r&aacute;pidas y adaptadas a la in&eacute;dita ca&iacute;da del empleo en nuestro pa&iacute;s. Hemos asegurado rentas y ampliado el rango y extensi&oacute;n de las prestaciones por desempleo; hemos atendido a las necesidades del cuidado, con el programa Me Cuida, centrado en la flexibilidad horaria y la reducci&oacute;n de jornada; hemos tratado de integrar una nueva visi&oacute;n del trabajo, en el que la adaptabilidad funciona en una doble direcci&oacute;n, para satisfacer las necesidades de las empresas y de las personas trabajadoras; y all&iacute; a donde no hemos podido llegar estableceremos un Ingreso M&iacute;nimo Vital, que desmontar&aacute; y cuestionar&aacute; respuestas insolidarias de nuestro pasado inmediato.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que nunca, las personas y sus vidas deben ocupar la centralidad de nuestras preocupaciones. Personas que cuidan de personas, como nuestras profesionales sanitarias, o como las madres y padres que, mientras trabajaban a distancia, se han encargado de que sus hijas e hijos hicieran las tareas escolares. La defensa de lo p&uacute;blico debe latir con fuerza en el coraz&oacute;n de nuestra recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica y social. Una recuperaci&oacute;n que debe dejar atr&aacute;s unas relaciones laborales precarizadas, sobre las cuales resulta imposible cimentar la salida que queremos.
    </p><p class="article-text">
        Definitivamente, este Primero de Mayo ser&aacute; diferente. La pandemia nos ha mostrado prioridades y principios que parecen nuevos, aunque no lo sean. Son los mismos que tantas personas trabajadoras han defendido, cada a&ntilde;o, en esta jornada hist&oacute;rica, y son los que este Ministerio ha convertido en la m&aacute;s s&oacute;lida expresi&oacute;n de su acci&oacute;n de gobierno. Las calles se volver&aacute;n a llenar de gente, estoy convencida, y nuestro coraz&oacute;n colectivo volver&aacute; a latir un&aacute;nime en la defensa compartida del trabajo decente. Trabajo decente para todas y para todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yolanda Díaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/corazon-colectivo-mayo_129_5956518.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2020 20:00:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El corazón colectivo del 1 de mayo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[1 de Mayo,Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que puede hacer el Parlamento para corregir la desigualdad retributiva  entre mujeres y hombres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/parlamento-corregir-desigualdad-retributiva-mujeres_129_2784071.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0a1c2d6-2c70-4e59-abd6-81b012413287_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que puede hacer el Parlamento para corregir la desigualdad retributiva  entre mujeres y hombres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Uno de los datos más llamativos en España es el reducido número de procesos judiciales llevados a cabo en materia de discriminación retributiva por razón de género</p></div><p class="article-text">
        La intensidad de la denuncia contra la brecha salarial, acrecentada a medida que se acerca el d&iacute;a europeo para la igualdad salarial, es sin duda una buena noticia. Preocupa, sin embargo, que la discriminaci&oacute;n retributiva se mantenga, se banalice o incluso se llegue a admitir como end&eacute;mica e irresoluble si los Poderes P&uacute;blicos no se implican en su eliminaci&oacute;n. Dos d&iacute;as antes del d&iacute;a europeo por la igualdad salarial se defender&aacute; por primera vez en el Congreso una ley integral para la igualdad retributiva, y este acontecimiento no puede pasar inadvertido.
    </p><p class="article-text">
        La proposici&oacute;n de ley registrada por el grupo parlamentario confederal de Unidos Podemos-En Com&uacute; Podem-En Marea el 24 de octubre de 2017 (PLIR) es un texto muy ambicioso, en algunos aspectos pionero, susceptible de cambiar conciencias, actuando m&aacute;s all&aacute; de la mera declaraci&oacute;n de intenciones. Es una norma t&eacute;cnica, en algunos aspectos compleja, que merece ser adecuadamente difundida y expuesta. Este es el objetivo del presente art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        La PLIR se enfrenta a un problema real. Seg&uacute;n EUROSTAT (datos oficiales de la UE) la brecha salarial se puede medir de dos formas: (i) El Gender Pay Gap es la diferencia entre la retribuci&oacute;n por hora de hombres y mujeres contratados a tiempo completo y arroja un resultado del 16,3% en la UE y del 14,9% en Espa&ntilde;a. (ii) El Gender Overall Earnings Gap compara las ganancias anuales de hombres y mujeres en activo con independencia de su tipo de contrato por lo que tiene en cuenta los huecos sin retribuci&oacute;n por trabajo a tiempo parcial o por rotaci&oacute;n laboral, las excedencias, permisos o abandonos. Es del 39,6% en la UE y del 35,7% en Espa&ntilde;a. N&oacute;tese que no hay datos contradictorios, sino diferentes par&aacute;metros de medici&oacute;n. Advi&eacute;rtase tambi&eacute;n que a medida que se incorporan m&aacute;s factores &ldquo;realistas&rdquo; acerca de la verdadera situaci&oacute;n de la mujer en el mercado de trabajo (tiempo parcial, ausencias y rotaci&oacute;n) la brecha se acrecienta.
    </p><p class="article-text">
        La PLIR es una proposici&oacute;n de ley realista que parte del presupuesto de que en la actualidad la identificaci&oacute;n de la desigualdad retributiva se ha hecho mucho m&aacute;s compleja porque deriva fundamentalmente de la deficiente valoraci&oacute;n del trabajo desarrollado por las mujeres. Estas incorrectas valoraciones no son tan naturales e inevitables como pudiera parecer a parte de la poblaci&oacute;n. La PLIR pretende desvelar definitivamente lo que significa la igual valoraci&oacute;n de los puestos de trabajo y obliga a que los convenios colectivos especifiquen de modo concreto y objetivo los criterios utilizados para la valoraci&oacute;n en la clasificaci&oacute;n profesional y por tanto en las retribuciones.
    </p><p class="article-text">
        La transparencia retributiva es uno de los principales ejes de la PLIR. Se parte del presupuesto de que los trabajadores/as no pueden demandar ni denunciar si no disponen de la informaci&oacute;n necesaria acerca de las retribuciones abonadas en la empresa. Por ello se establece el derecho de los representantes de los trabajadores a disponer de informaci&oacute;n anual retributiva promediada desglosada por g&eacute;nero. Asimismo, los trabajadores/as tendr&aacute;n derecho a que esta misma informaci&oacute;n conste en sus propias n&oacute;minas. Esta informaci&oacute;n permite identificar inmediatamente indicios de discriminaci&oacute;n. Las empresas de m&aacute;s de 250 trabajadores deber&aacute;n contar adem&aacute;s con auditorias salariales.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los datos m&aacute;s llamativos en Espa&ntilde;a es el reducido n&uacute;mero de procesos judiciales llevados a cabo en materia de discriminaci&oacute;n retributiva por raz&oacute;n de g&eacute;nero. Los pronunciamientos de los Tribunales espa&ntilde;oles superiores (Tribunal Constitucional y Tribunal Supremo) sobre discriminaci&oacute;n retributiva dictados en lo que llevamos de democracia no llegan siquiera a diez. La escasa litigiosidad evidencia un grave problema de indefensi&oacute;n y tiene una consecuencia particularmente grave: solamente la jurisprudencia puede configurar los criterios para una correcta valoraci&oacute;n de los puestos de trabajo y operar cierto efecto docente y preventivo. La PLIR abre la puerta a mayores posibilidades de reclamaci&oacute;n judicial en esta materia.
    </p><p class="article-text">
        La PLIR sigue la t&eacute;cnica de otros pa&iacute;ses de nuestro entorno que disponen de leyes espec&iacute;ficas para la igualdad retributiva. No olvida, sin embargo, que deben acometerse reformas m&aacute;s profundas y, al efecto, incide en importantes cuestiones de ordenaci&oacute;n de la jornada que tienen como principal presupuesto la corresponsabilidad. Asimismo, establece el principio de igualdad retributiva en el &aacute;mbito de la subcontrataci&oacute;n, refuerza las atribuciones de la Inspecci&oacute;n de Trabajo y establece mecanismos para la mayor participaci&oacute;n de mujeres en los &oacute;rganos de representaci&oacute;n laboral en las empresas.
    </p><p class="article-text">
        Con esta iniciativa parlamentaria se identifica la existencia de un problema real e importante que afecta a la mitad de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola y que merece medidas eficaces y comprometidas, m&aacute;s all&aacute; de la mera declaraci&oacute;n de intenciones. Ser&iacute;a bueno que prosperara.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Amparo Ballester, Yolanda Díaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/parlamento-corregir-desigualdad-retributiva-mujeres_129_2784071.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Feb 2018 20:02:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que puede hacer el Parlamento para corregir la desigualdad retributiva  entre mujeres y hombres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Brecha salarial,Feminismo,Derechos laborales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todo el trabajo es trabajo sexual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trabajo-sexual_129_2825587.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/53f0e883-f0d6-4d01-8444-ff4ba1b4f168_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Que hoy en España exista brecha salarial de género sólo se entiende si pensamos que para muchos varones en posiciones de poder político y económico -pero también para muchas personas inmersas en este injusto sistema patriarcal-, el trabajo de las mujeres es una “ayuda”, un “complemento”</p></div><p class="article-text">
        S&iacute;, hemos captado tu atenci&oacute;n y nos reafirmamos en el t&iacute;tulo. No es un art&iacute;culo de clickbait, mantenemos que nuestra condici&oacute;n de sexo, ser mujer u hombre, condiciona nuestra actividad laboral transversalmente. Y transversalmente no es un decir, es ver el informe &uacute;ltimo de Interm&oacute;n Oxfam con el que al inicio de esta semana se nos atragantaba el desayuno confirmando lo que ya sabemos: que, si las personas trabajadoras de este pa&iacute;s lo tenemos crudo, las mujeres trabajadoras lo tenemos doblemente mal. Y ya si eres joven o si llevas una familia monomarental, para qu&eacute; contarnos.
    </p><p class="article-text">
        Porque esta reflexi&oacute;n no es nueva, el Grupo Confederal intenta promover, desde su llegada al Congreso, una legislaci&oacute;n en materia de igualdad entre mujeres y hombres en el mundo del trabajo que ponga fin a una discriminaci&oacute;n hist&oacute;rica y extensa, que afecta al mercado laboral, a la calidad de pensiones o prestaciones y, de forma indisoluble, a los cuidados y derechos vinculados con la crianza, la maternidad o la paternidad. Por decirlo con una expresi&oacute;n que puede sonar antigua, pero es, en realidad, cristalina: queremos erradicar la divisi&oacute;n sexual del trabajo productivo&hellip; y reproductivo, pues el feminismo nos ha ense&ntilde;ado que no puede entenderse el uno sin el otro.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; tienen que ver los salarios, las condiciones de las prestaciones por desempleo en el caso de haber trabajado a tiempo parcial y la igualaci&oacute;n de permisos de maternidad y paternidad (proposiciones de leyes todas presentadas por nuestro grupo)? Sin querer solucionar un debate te&oacute;rico de recorrido centenario, a nadie se le oculta que en todo el mundo somos las mujeres quienes asumimos una mayor parte de ese trabajo invisible, no contabilizado y que sostiene el sistema, relacionado con el mantenimiento de la vida. Somos cuidadoras de nuestras personas mayores, pero somos madres que padecemos, en el mundo del empleo remunerado, una penalizaci&oacute;n fort&iacute;sima por decidirnos a tener hijas e hijos y pretender conciliar nuestra vida laboral con esa crianza. Somos, en todo caso, quienes asumimos de forma mayoritaria las horas dedicadas a las tareas del hogar incluso en parejas j&oacute;venes y sin criaturas.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los temas recurrentes en las caricaturas que satirizan a las feministas desde el siglo XIX es presentarlas como malas madres. La forma de mostrar esta dejaci&oacute;n de funciones supuestamente naturales es reiterativa: la sufragista con escarapela al pecho llega tarde a una casa donde un hombre trata de ocuparse de un beb&eacute;, la cena, la higiene elemental del espacio y, a ojos de quien satiriza, su propia masculinidad perdida. La diferente ocupaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico -ellas a cuidar, ellos a gobernar-, sigue a&uacute;n en nuestro imaginario por mucho que las legislaciones avancen o reconozcan la igualdad formal, pues incluso las propias mujeres padecemos muchas veces las consecuencias de una educaci&oacute;n en la culpa y la entrega a las dem&aacute;s personas por encima de nuestro propio bienestar y dignidad personal. As&iacute; que las mujeres que son madres o las que tienen que cuidar a otras personas van de cabeza a torpedear el &eacute;xito de su carrera profesional, directamente al abandono del mercado laboral, y lo hacen optando mayoritariamente por estrategias que les hacen m&aacute;s f&aacute;cil seguir ocup&aacute;ndose del cuidado: reducciones de jornada, permisos, excedencias u optar de forma escandalosamente mayoritaria por el empleo a tiempo parcial que, entre otras cosas y por el vigente sistema de c&oacute;mputo, garantiza peor prestaci&oacute;n por desempleo y, a futuro, peores pensiones.
    </p><p class="article-text">
        Los estereotipos culturales por los cuales nosotras cuidamos mientras ellos &ldquo;ganan el pan&rdquo; son poderosos y tienen vigencia de siglos. Por eso, desmontarlos requiere una clara acci&oacute;n por parte de los gobiernos que se dicen democr&aacute;ticos. Que a d&iacute;a de hoy en Espa&ntilde;a exista brecha salarial de g&eacute;nero s&oacute;lo se entiende si pensamos que para muchos varones en posiciones de poder pol&iacute;tico y econ&oacute;mico -pero tambi&eacute;n para muchas personas inmersas en este injusto sistema patriarcal-, el trabajo de las mujeres es una &ldquo;ayuda&rdquo;, un &ldquo;complemento&rdquo;, porque es el empleo masculino el que tiene verdadero valor (adem&aacute;s de la obligaci&oacute;n simb&oacute;lica de mantener a su familia) y porque impl&iacute;citamente se valida que una mujer es, por encima de todo, &ldquo;madre&rdquo;, y en el momento en que decide tener criaturas cualquier reivindicaci&oacute;n de derechos laborales o preferencias &iacute;ntimas es poco menos que ego&iacute;smo socialmente punible.
    </p><p class="article-text">
        Este peso del valor del empleo masculino est&aacute; &iacute;ntimamente ligado a la forma en que todav&iacute;a hoy nos comportamos las mujeres que decidimos ser madres en el mercado de trabajo: privilegiando el salario masculino, que es mayor de forma perversa debido a esa brecha de g&eacute;nero injusta, y siendo nosotras las que boicoteamos nuestra carrera profesional muchas veces con gusto o sin darle importancia: por amor, por criar a nuestras hijas e hijos, por lo que parece un acto de voluntad libre y aut&oacute;noma. Y habr&aacute; casos, sin duda, y es muy necesario repensar las condiciones del trabajo asalariado y su centralidad por encima de la vida, el cuidado&nbsp; y otras formas de organizaci&oacute;n humana m&aacute;s libres y justas, pero cuando toda la estructura econ&oacute;mica del Estado est&aacute; dise&ntilde;ada para que nosotras cuidemos y ellos trabajen fuera de casa, la responsabilidad elemental de quienes tienen potestad legislativa es la correcci&oacute;n de esa injusticia flagrante que limita los alcances de la ciudadan&iacute;a de mujeres y de hombres, por no hablar del rubor que da pronunciar la palabra democracia o la palabra justicia en estos casos.
    </p><p class="article-text">
        Para dejar de ser trabajadoras de segunda, penalizadas por querer ser madres, empujadas fuera del mercado para que sigamos cuidando gratis (ese trabajo reproductivo no remunerado que sostiene, desde hace siglos, este sistema injusto), medidas como la vigilancia estatal de la igualdad salarial, acciones positivas que corrijan mecanismos que generan injusticias por raz&oacute;n de sexo en materia de derechos laborales y prestaci&oacute;n por desempleo o la consideraci&oacute;n de los permisos de maternidad y paternidad como iguales e intransferibles, equiparando a los sujetos que cuidan en el &aacute;mbito p&uacute;blico adem&aacute;s de en el privado, es fundamental.
    </p><p class="article-text">
        Para el Grupo Confederal y los partidos que lo conforman, destruir los distintos sistemas de privilegios y castas que nos hacen una sociedad peor y que nos impiden un desarrollo justo y democr&aacute;tico como pueblo es una premisa de nuestra labor legislativa que tiene muy en cuenta la centralidad de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas feministas en la agenda, no como asuntos apartados en un gueto rosa y tratados con menor empaque pol&iacute;tico, sino como elementos vertebradores de una justicia radical que afecta -como muestran estas tres iniciativas legislativas- al n&uacute;cleo duro de la organizaci&oacute;n econ&oacute;mica de un pa&iacute;s, un continente, un mundo. Y es ponernos ya con esto, o seguir leyendo informes de Interm&oacute;n Oxfam y de otras organizaciones, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, en los que las mujeres seguiremos siendo las m&aacute;s perjudicadas por la desigualdad, hasta que quedemos relegadas a un limbo que ya no ser&aacute; ni empleo y s&iacute; &uacute;nicamente el rostro de la pobreza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yolanda Díaz, Sofía Castañón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trabajo-sexual_129_2825587.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jan 2018 20:12:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Todo el trabajo es trabajo sexual]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Brecha salarial,Precariedad]]></media:keywords>
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