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    <title><![CDATA[elDiario.es - Francisco Sanz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/francisco_sanz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Francisco Sanz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Valencia: La ciudad real y el gobierno de la complejidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/valencia-ciudad-real-gobierno-complejidad_132_2812605.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <em>&ldquo;En la tensi&oacute;n entre el control por el estado del territorio y el empoderamiento de las sociedades contempor&aacute;neas, las ciudades son el frente de resistencia. La capacidad de las grandes urbes de dotarse de instrumentos para gestionar su potencias y sus recursos, ser&aacute; clave para decidir qui&eacute;n gana y qui&eacute;n pierde.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Jos&eacute; Mar&iacute;a Mart&iacute; Font. La Espa&ntilde;a de las ciudades. El Estado frente a la sociedad urbana. 2017.</em>
    </p><p class="article-text">
        Quiere la casualidad que coincidan en estos d&iacute;as la aprobaci&oacute;n de la Ley de Capitalidad, o Carta Municipal de Valencia, y la elecci&oacute;n de una nueva direcci&oacute;n pol&iacute;tica del PSPV en esa misma ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; se objete que la Ley llega tarde, pero no ser&aacute; por falta de empe&ntilde;o de los socialistas: hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os, gracias a una iniciativa del entonces portavoz socialista en el Ayuntamiento de Valencia, Rafael Rubio, se inclu&iacute;a una t&iacute;mida menci&oacute;n a esa capitalidad en la que ser&iacute;a la Ley de R&eacute;gimen Local Valenciano. M&aacute;s tarde los diputados Cristina Moreno y el ahora presidente de la Generalitat, Ximo Puig, defendieron en las Cortes Valencianas la propuesta aprobada por el pleno municipal. Y Carmen Alborch, a principios de 2011, propuso un texto alternativo al muy deficiente e insuficiente presentado por el Partido Popular.
    </p><p class="article-text">
        Lo bien cierto es que Rita Barber&aacute; y su partido nunca mostraron mucho entusiasmo por dotar a Valencia de un estatuto especial, con competencias compartidas con la Generalitat. Un estatuto que habr&iacute;a debido ser el germen de la ciudad metropolitana, si se hubiera sabido reconocer que esa es, precisamente, la ciudad real que tenemos: una ciudad de 800.000 vecinos envuelta en una red urbana con la que suma 1,7 millones de habitantes. La tercera aglomeraci&oacute;n de Espa&ntilde;a. Una conurbaci&oacute;n que, con su complejidad y sus potencialidades, era preciso situar en el sistema de ciudades espa&ntilde;ol, europeo y&nbsp; mundial. Pero Rita, con la &ldquo;alergia al plan&rdquo; que padecen quienes apuestan por dejar sitio a la especulaci&oacute;n, prefiri&oacute; el escaparate de los eventos a la gobernanza de la complejidad.
    </p><p class="article-text">
        Ese volver la espalda a la Valencia metropolitana no era m&aacute;s que miedo a la izquierda, seg&uacute;n explica el gran Josep Sorribes en su imprescindible libro <em>Rita Barber&aacute;, el pensamiento vac&iacute;o</em>: &ldquo;Rita conecta con la vieja tradici&oacute;n blasquista de una rep&uacute;blica urbana, de una nueva Venecia o Florencia aunque a principios del XX los blasquistas ten&iacute;an la excusa de estar rodeados de un mundo rural hostil, clerical y de derechas, mientras que Rita est&aacute; rodeada de un &rdquo;cintur&oacute;n rojo&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese &ldquo;pensamiento vac&iacute;o&rdquo; que no entiende de complejidad es lo que conocemos como &ldquo;neocon&rdquo;. Esa suerte de derecha dura y &ldquo;sin complejos&rdquo; que, aprovechando la fragmentaci&oacute;n de las clases populares, logr&oacute; arrebatar la hegemon&iacute;a cultural a las fuerzas de progreso. Rita empez&oacute; por desactivar el Consell Metropolit&agrave; de L&rsquo;Horta, el instrumento con el que la izquierda hab&iacute;a empezado a configurar esa Valencia metropolitana y, envolvi&eacute;ndose en su&nbsp; populismo anti-intelectual, rompi&oacute; la conexi&oacute;n entre gobernanza urbana y pensamiento progresista, que hab&iacute;a ligado el &ldquo;cintur&oacute;n rojo&rdquo; con la gran urbe.
    </p><p class="article-text">
        Perdida aquella gran oportunidad por los sucesivos gobiernos conservadores, hoy la implacable realidad de los hechos, la ca&oacute;tica herencia de una Valencia de escaparate, disminuida por una gesti&oacute;n cortoplacista y maltrecha en su identidad urbana por la falta de pol&iacute;ticas de igualdad, obliga a repensar la ciudad y dise&ntilde;ar una estrategia para reunir lo disperso y gobernar lo complejo.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, con la Ley de Capitalidad de la Ciudad de Valencia que se aprueba estos d&iacute;as, los socialistas aspiramos a enlazar con el gobierno de Ricard P&eacute;rez Casado, alcalde innovador e impulsor del desaparecido &ldquo;Consell Metropolit&agrave; de l&rsquo;Horta&rdquo;, el gobierno de la cohesi&oacute;n social y de la ciudad abierta. Querr&iacute;amos dar comienzo a un nuevo modelo de ciudad compacto, diverso, social y sostenible.
    </p><p class="article-text">
        Ese es el tema de fondo que debiera alimentar el debate en el proceso de primarias que registra justo ahora el PSPV de Valencia. En este sentido la candidata a la secretar&iacute;a general del PSPV de la ciudad de Valencia, Sandra G&oacute;mez, acierta al plantear no s&oacute;lo un modelo de partido, moderno y adecuado a ese mundo complejo, sino un modelo y un proyecto de ciudad, que se apoye en la robusta sociedad civil de este &ldquo;cap i casal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero para que ese proyecto sea posible, se requiere del empuje suficiente para vencer demasiadas inercias del pasado: inercias municipales de a&ntilde;os de conservadurismo e inercias de partido arraigadas en a&ntilde;os de resignaci&oacute;n o desesperanza. Se requiere una alternativa de &ldquo;gobernanza&rdquo;, un modo nuevo de ejercicio del poder, volcado en la cooperaci&oacute;n, la flexibilidad y la disposici&oacute;n a escuchar. Que necesita y busca la participaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a activa, cada vez m&aacute;s preparada y exigente, que procura el encuentro con la iniciativa privada, tambi&eacute;n necesitada del aprendizaje de lo p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Ese es un reto demasiado grande para no requerir de la m&aacute;xima complicidad entre socialistas. El reto, que compartimos con la amplia base social progresista, consiste en hacer efectivo el derecho a la ciudad, a un espacio p&uacute;blico de calidad. El derecho a la vivienda, a la formaci&oacute;n, a la salud o el cuidado. El derecho a trabajar para un proyecto de vida. El reto, en definitiva, es posibilitar un &ldquo;salario ciudadano complejo&rdquo;, en palabras de Jordi Borja.
    </p><p class="article-text">
        Las primarias son el procedimiento de aquella complicidad, a condici&oacute;n de que impliquen un debate a fondo sobre modelos, sobre propuestas. En este debate, creemos, Sandra G&oacute;mez ha intentado recoger aquella tradici&oacute;n de pensamiento que un&iacute;a el cintur&oacute;n rojo y el progresismo local para construir un relato nuevo. El relato colectivo de una Valencia metropolitana. Mejor que tenga suerte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pepe Reig, Francisco Sanz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/valencia-ciudad-real-gobierno-complejidad_132_2812605.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 Jan 2018 09:48:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Valencia: La ciudad real y el gobierno de la complejidad]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Sandra Gómez,PSPV - Partido Socialista del País Valenciano,Valencia]]></media:keywords>
    </item>
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