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    <title><![CDATA[elDiario.es - Francisco Javier León Álvarez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/francisco_javier_leon_alvarez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Francisco Javier León Álvarez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Minneapolis frente al ICE y Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/minneapolis-frente-ice-trump_132_12946277.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f2d16219-2b4f-4a88-a845-e5f4e97880c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Minneapolis frente al ICE y Trump"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ICE no se diferencia de los nazis. Estos últimos llevaban un brazalete con la esvástica; los otros, una placa con la que imponen el terror para hacer cumplir las leyes de inmigración. Los nazis perseguían a minorías como los judíos y gitanos, practicando una política racista y ultranacionalista; el ICE persigue a los migrantes indocumentados y a quienes los apoyan, pero también a quienes tienen permiso de residencia temporal, bajo la misma premisa supremacista</p></div><p class="article-text">
        El 28 de julio de 1960 Ernesto Guevara de la Serna, el Che, intervino en la inauguraci&oacute;n del I Congreso Latinoamericano de Juventudes, celebrado en La Habana (Cuba), donde dijo lo siguiente, refiri&eacute;ndose a la delegaci&oacute;n norteamericana presente en el acto: &ldquo;[&hellip;] que representa lo m&aacute;s puro del pueblo norteamericano. Y quisiera saludarla, porque no solamente el pueblo norteamericano no es culpable de la barbarie y de la injusticia de sus gobernantes, sino que tambi&eacute;n es v&iacute;ctima inocente de la ira de todos los pueblos del mundo, que confunden a veces un sistema social con un pueblo&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Che manifest&oacute; en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n que no ten&iacute;a nada en contra del pueblo estadounidense, sino contra los gobernantes de su pa&iacute;s y quien los apoyaba en su pol&iacute;tica imperialista. Las palabras del dirigente cubano reflejan lo que est&aacute; sucediendo actualmente en Estados Unidos con la implantaci&oacute;n de la estrategia antiinmigraci&oacute;n auspiciada por Trump y ejecutada por su brazo armado: el Servicio de Inmigraci&oacute;n y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en ingl&eacute;s).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una acci&oacute;n xen&oacute;foba y racial, que vulnera los derechos humanos de la poblaci&oacute;n que sufre la persecuci&oacute;n, el hostigamiento, el maltrato sicol&oacute;gico, la detenci&oacute;n ilegal y la deportaci&oacute;n. De por medio, tambi&eacute;n se est&aacute;n produciendo asesinatos por ese organismo, que act&uacute;a impunemente bajo la premisa esgrimida constantemente por Trump, seg&uacute;n la cual debe prevalecer la seguridad nacional, la misma a la que recurre para justificar su pretensi&oacute;n imperialista sobre Groenlandia. No es nada nuevo, sino que reproduce lo que suced&iacute;a en el c&oacute;mic <em>V de Vendetta</em>, de Alan Moore y David Lloyd, donde el lema del partido supremacista y fascista Norsefire era &ldquo;Inglaterra prevalece&rdquo;, que respaldaba el autoritarismo y el nacionalismo para someter a la poblaci&oacute;n, impidiendo as&iacute; cualquier principio y actitud relacionada con la libertad individual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Enlazando con la frase del Che, pensamos que toda la sociedad estadounidense est&aacute; a favor de esta caza de personas y, por tanto, que apoya el despotismo que desarrolla su presidente. En realidad, no es as&iacute;. El ejemplo m&aacute;s evidente lo constituyen los habitantes de Minneapolis, ciudad del estado de Minnesota, que el 23 de enero salieron a la calle, convocados bajo una huelga general, para protestar por las redadas practicadas por el ICE y la deriva autoritarita de Trump, que trata de imponer el miedo y el silencio mediante el uso de la fuerza y la desinformaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las protestas, que continuaron al d&iacute;a siguiente y se prolongaron durante la noche a una temperatura ambiente de veinte grados bajo cero, son la evidencia de que una parte importante de los habitantes de ese pa&iacute;s est&aacute; en contra de la pol&iacute;tica racial desarrollada por su presidente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, George Floyd fue asesinado en 2020 en Minneapolis por un polic&iacute;a, generando toda una serie de protestas por la brutalidad y abuso de poder con la que actuaba este cuerpo con las personas racializadas, dando lugar al movimiento nacional Black Lives Matter. A esto se suma los recientes asesinatos en dicha ciudad de Ren&eacute;e Good y Alex Pretti a manos del ICE, el 7 y 24 de enero, respectivamente. Esas dos personas fueron calificadas por la Administraci&oacute;n Trump como terroristas por oponerse a las acciones practicadas por el ICE. Esto justifica el derecho gubernamental al asesinato selectivo de cualquier habitante de ese pa&iacute;s, lo cual en s&iacute; mismo es un claro ejemplo de terrorismo de Estado. Todo se soluciona con armas y muertes.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar que el gobernador de Minnesota, Tim Walz, tambi&eacute;n haya sido tildado de antipatri&oacute;tico por oponerse a esta estrategia violenta y opaca del Gobierno Federal, as&iacute; como por denunciar los hechos luctuosos de Good y Pretti. Desde 1976 hasta la actualidad, el Partido Dem&oacute;crata ha ganado todas las elecciones presidenciales en Minnesota, con lo cual ese estado es un punto negro en la hoja de ruta de Trump.
    </p><p class="article-text">
        Este panorama de represi&oacute;n tambi&eacute;n se ha alimentado con la detenci&oacute;n el 20 de enero del ni&ntilde;o ecuatoriano de cinco a&ntilde;os, Liam Conejo Ramos, convertido en un icono de la destrucci&oacute;n del significado y los valores de la infancia, representando en silencio a todos los menores de edad que tambi&eacute;n han sido deportados. No hay tregua. Todos son enemigos del poder.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La libertad en Estados Unidos se paga con un precio muy alto, tanto como la vida misma. Trump, el presidente m&aacute;s odiado de la historia, se comporta como un mat&oacute;n de barrio y refuerza la conducta del ICE como un grupo paramilitar que procede al margen de la propia ley. Cuanto m&aacute;s temor infunda sobre la poblaci&oacute;n, m&aacute;s plausible ser&aacute; su sometimiento. Pero como en todo totalitarismo, al final los sometidos acaban levant&aacute;ndose contra el poder establecido. Ah&iacute; es donde reside el acto de ayudar a tu vecino de igual a igual, aunque sea un inmigrante ilegal, por respeto a la condici&oacute;n humana y al derecho a vivir. Minneapolis es solo un ejemplo de este proceso, donde personas con miedo est&aacute;n tomando las calles para denunciar p&uacute;blicamente esta limpieza racial, disfrazada de falsa seguridad de Estados Unidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ICE no se diferencia de los nazis. Estos &uacute;ltimos llevaban un brazalete con la esv&aacute;stica; los otros, una placa con la que imponen el terror para hacer cumplir las leyes de inmigraci&oacute;n. Los nazis persegu&iacute;an a minor&iacute;as como los jud&iacute;os y gitanos, practicando una pol&iacute;tica racista y ultranacionalista; el ICE persigue a los migrantes indocumentados y a quienes los apoyan, pero tambi&eacute;n a quienes tienen permiso de residencia temporal, bajo la misma premisa supremacista. Los nazis ten&iacute;an a Hitler, que orquest&oacute; el relato de que los jud&iacute;os eran el enemigo de la patria y hab&iacute;a que deportarlos (cuando no transportarlos a campos de concentraci&oacute;n y exterminio); el ICE tiene a Trump, gran exponente de la desinformaci&oacute;n, que concibi&oacute; que los inmigrantes ilegales (y ya hasta los legales) han creado un problema de seguridad nacional y, por tanto, hay que deportarlos (cuando no matarlos en plena calle), en un ejercicio claro de xenofobia, racismo y supremac&iacute;a nacional blanca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El eg&oacute;latra empresarial act&uacute;a como si fuese el protagonista de la distop&iacute;a <em>V de Vendetta</em>, pretendiendo adem&aacute;s que le den el &Oacute;scar por su interpretaci&oacute;n del Gran Hermano, el personaje de la novela <em>1984</em>, de George Orwell, que lidera otro estado totalitario bajo la hegemon&iacute;a del partido &uacute;nico, el Ingsoc, sometiendo a sus habitantes. Trump juega a ser Dios y eso le permite infundir el miedo y decidir el destino de las personas. El Che ten&iacute;a raz&oacute;n con su frase y la barbarie de un gobernante tiene un precio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Javier León Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/minneapolis-frente-ice-trump_132_12946277.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jan 2026 11:55:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Minneapolis frente al ICE y Trump]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El descrédito de los premios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/descredito-premios_132_12927399.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dd9bade0-934b-4fa2-8089-408532022727_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El descrédito de los premios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos abocados a la pérdida de la honestidad, la ruptura del significado del esfuerzo y el engaño de nuestra conciencia, como si todo esto fuese la señal informativa presente a la entrada de un municipio. Ciertos premios son solo otra forma de obediencia ciega</p></div><p class="article-text">
        Los premios constituyen un reconocimiento p&uacute;blico que distinguen determinadas caracter&iacute;sticas, logros y valores en las personas, grupos o instituciones que los reciben, tanto por sus aportaciones a un determinado campo del conocimiento como por la creaci&oacute;n de una obra, una trayectoria profesional o cualquier otro aspecto de enorme trascendencia. Esto constituye un respaldo para quien lo recibe, acompa&ntilde;ado del correspondiente prestigio y de convertirse en un referente para el resto de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No obstante, ciertos premios tambi&eacute;n tienen un trasfondo, un pozo oscuro que no sale a la luz y que responde a intereses creados, muchas veces de car&aacute;cter pol&iacute;tico y econ&oacute;mico. El caso m&aacute;s reciente es el del Premio Nobel de la Paz, que en su edici&oacute;n de 2025 recay&oacute; en Mar&iacute;a Corina Machado, la opositora venezolana al gobierno de Nicol&aacute;s Maduro, que adem&aacute;s fue acreedora en 2024 del Premio V&aacute;clav Havel de Derechos Humanos del Consejo de Europa. El galard&oacute;n, concedido por considerarla una luchadora de la democracia y los derechos humanos en Venezuela, contradice precisamente el concepto de democracia: como representante de la derecha venezolana, Corina Machado mantiene una actitud totalmente abierta a la intervenci&oacute;n de Estados Unidos sobre el territorio soberano venezolano, hasta el punto que apoy&oacute; el golpe de Estado de 2002, contra Hugo Ch&aacute;vez, y el de Estado en 2014, contra Maduro, ambos con el patrocinio estadounidense, en el &uacute;ltimo de los cuales tambi&eacute;n intervino Leopoldo L&oacute;pez.
    </p><p class="article-text">
        Salt&aacute;ndose toda &eacute;tica, Corina Machado decidi&oacute; entregar el Premio Nobel de la Paz al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que para ella es un modelo de la democracia mundial. Evidentemente, quiere que invada Venezuela para imponer un Gobierno neoliberal que le d&eacute; el poder a la derecha y que convierta su pa&iacute;s en un Estado sat&eacute;lite, a costa de entregar el petr&oacute;leo a manos extranjeras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo es posible que haya desvirtuado un premio tan crucial como este, comerciando con &eacute;l como si fuese un recurso energ&eacute;tico de su pa&iacute;s? Ella se considera una luchadora de la democracia y su arquetipo es un presidente que es lo antag&oacute;nico a este sistema pol&iacute;tico: tiene una c&aacute;rcel ilegal en Guant&aacute;namo (Cuba), donde se practican torturas, tal y como ha denunciado Amnist&iacute;a Internacional; ha secuestrado al presidente de otro pa&iacute;s, Nicol&aacute;s Maduro, vulnerando el principio de la soberan&iacute;a nacional, lanzando un mensaje claro de que puede desaparecer a cualquier persona en cualquier parte del mundo; persigue y caza inmigrantes en su pa&iacute;s, acusados falsamente de desestabilizar la sociedad estadounidense y de difundir la violencia, que es lo mismo que hicieron los nazis en su momento persiguiendo a los jud&iacute;os y creando el relato social de que eran la fuente de los problemas nacionales; y, adem&aacute;s, ha apoyado a Netanyahu en su genocidio en la Franja de Gaza.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La actitud de Corina Machado es una bofetada al Premio Nobel de la Paz y lo ha convertido en un subproducto del capitalismo, en algo con lo que se puede comercializar en funci&oacute;n de intereses particulares, situ&aacute;ndolo as&iacute; al margen de la &eacute;tica. Pero esto tambi&eacute;n es culpa de la Academia Sueca, que no debe concederles un premio de esta magnitud a pol&iacute;ticos, independiente de su ideolog&iacute;a, porque son representantes de intereses parciales de la sociedad en la que viven y porque su objetivo jam&aacute;s ser&aacute; la paz, sino la preeminencia de su programa, que es el que les lleva a mantenerse en el Gobierno o aspirar a &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El otro ejemplo es el Premio Nadal de novela, entregado por Ediciones Destino, cuyo objetivo es claro: crear un nicho de mercado. Esto significa que esa editorial, de reconocido prestigio en su sector, proyecta la imagen de que el correspondiente ganador ha presentado una obra de excelente calidad, que le hace merecedor de ese galard&oacute;n. Esto, traducido, significa su presencia en multitud de medios de comunicaci&oacute;n de primera l&iacute;nea para publicitar la obra en cuesti&oacute;n que, evidentemente, copar&aacute; el mercado durante una temporada, convirti&eacute;ndose en un reclamo ineludible para cualquier lector, as&iacute; como para formar parte de los fondos bibliogr&aacute;ficos de las bibliotecas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, es otra estrategia empresarial planificada, que lleva muchos a&ntilde;os levantando suspicacias. El agraciado este a&ntilde;o es David Ucl&eacute;s, que salt&oacute; a la fama por su novela <em>La pen&iacute;nsula de las casas vac&iacute;as</em>, publicada por Siruela, perteneciente al Grupo Anaya. Curiosamente, Ucl&eacute;s se present&oacute; al Premio Nadal, declarando que hab&iacute;a participado en numerosas ocasiones anteriores. Casualidades de la vida, gan&oacute; la edici&oacute;n de 2026 con <em>La ciudad de las luces muertas,</em> que se publicar&aacute; en Destino. Al final, la editorial hace creer al escritor que es una de las grandes figuras del panorama nacional de las letras, sin quitarle por ello valor a su novela anterior, y nos hace creer a los potenciales lectores y consumidores que es indispensable leer su obra, la cual debemos comprar obedientemente, tras copar los principales medios de comunicaci&oacute;n en un potente proceso de marketing.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hay que ser muy avispado para darse cuenta del movimiento de ajedrez. Ucl&eacute;s sab&iacute;a que fichar&iacute;a por Destino, competidora de Siruela. Adem&aacute;s, es la encargada de convocar el referido Premio Nadal y pertenece al Grupo Planeta. La ecuaci&oacute;n se repite siempre: el ganador trabaja ya para Destino o Planeta, que es lo mismo, o estaba prevista su incorporaci&oacute;n a una de esas editoriales, con lo cual esa empresa premia a sus propios escritores o escritoras. De hecho, el Premio Nadal se presenta como una especie de alternativa al Planeta, cuando en realidad tanto uno como otro est&aacute;n controlados por dicho grupo, presentando as&iacute; su producto en distintas editoriales y controlando un amplio nicho de mercado. &iquest;Se acuerdan de los establecimientos Saturn y MediaMarkt, que compet&iacute;an entre s&iacute;, hasta el punto que uno representaba el color azul y el otro el rojo, respectivamente? Pues integraban la misma compa&ntilde;&iacute;a y, al final, nos fidelizaban a uno u otro, pero acab&aacute;bamos compr&aacute;ndole a la misma empresa.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No descubro nada nuevo, pero es frustrante el modo en que nos hacen tragar este tipo de premios como un referente de la literatura, cuando en realidad solo es otra forma del capitalismo agresivo, que lo &uacute;nico que quiere es rentabilizar cualquier aspecto a costa de su consumo ineludible. Solo es otro enga&ntilde;o que desvaloriza en s&iacute; mismo el concepto de premio y lo mercantiliza a base de satisfacer determinados intereses editoriales. El p&uacute;blico deber&iacute;a ser m&aacute;s cr&iacute;tico con esta mala praxis y reflexionar sobre qu&eacute; implica realmente un reconocimiento de estas caracter&iacute;sticas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estamos abocados a la p&eacute;rdida de la honestidad, la ruptura del significado del esfuerzo y el enga&ntilde;o de nuestra conciencia, como si todo esto fuese la se&ntilde;al informativa presente a la entrada de un municipio. Ciertos premios son solo otra forma de obediencia ciega.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Javier León Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/descredito-premios_132_12927399.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jan 2026 12:51:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El descrédito de los premios]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿En manos de quién estamos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/manos_132_12840192.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Si a estas alturas consideramos que la Justicia en Espa&ntilde;a es imparcial, entonces tambi&eacute;n seguiremos afirmando la gran mentira de que todos los espa&ntilde;oles somos iguales ante la ley. No existe la independencia judicial y s&iacute; su progresiva y peligrosa politizaci&oacute;n, que ha provocado que este poder del Estado est&eacute; en manos de quienes lo utilizan para favorecer intereses particulares, salt&aacute;ndose as&iacute; su c&oacute;digo deontol&oacute;gico y sembrando el descr&eacute;dito entre la ciudadan&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Tribunal Supremo que conden&oacute; recientemente al fiscal general del Estado, &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Ortiz, por la filtraci&oacute;n del correo del abogado de Alberto Gonz&aacute;lez Amador, empresario y pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel D&iacute;az Ayuso, e imputado en numerosos delitos, es un claro ejemplo del cuestionamiento de la Justicia espa&ntilde;ola debido tanto al trasfondo pol&iacute;tico que estuvo detr&aacute;s de esa sentencia como a la supuesta incorruptibilidad de los jueces.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A nivel general, a&uacute;n creemos que estos &uacute;ltimos nunca anteponen su ideolog&iacute;a al desempe&ntilde;o de su profesi&oacute;n porque, entonces, entrar&iacute;an en contradicci&oacute;n con su labor ecu&aacute;nime. La realidad es la opuesta, ya que es p&uacute;blica y notoria la tendencia ideol&oacute;gica de jueces como los de dicho tribunal, pero tambi&eacute;n la de otros muchos dentro de la organizaci&oacute;n territorial de la propia Justicia. Eso siempre siembra la duda de si realmente los hilos del poder pol&iacute;tico y econ&oacute;mico est&aacute;n detr&aacute;s de algunas sentencias, actuando en la sombra hasta conseguir sus objetivos.
    </p><p class="article-text">
        El ejercicio de esta autoridad p&uacute;blica est&aacute; m&aacute;s que en entredicho y la desconfianza se ha instalado desde los medios de comunicaci&oacute;n hasta las conversaciones diarias, lo cual perjudica notablemente la salud de esta supuesta democracia, cuyos referentes est&aacute;n en otros profesionales como los sanitarios y los docentes. Una toga, en manos de quienes no deber&iacute;an llevarla ni sienten respeto hacia la responsabilidad y valores que representan, implica el uso de esa misma autoridad por encima de las funciones atribuidas a su cargo. Esto comporta que no cumplen con su objetivo fundamental: el bien com&uacute;n, a trav&eacute;s de un servicio p&uacute;blico de calidad, que conlleva la te&oacute;rica protecci&oacute;n del pueblo, la garant&iacute;a de su convivencia bajo un marco regulador y la defensa de los pilares que configuran un Estado democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, el recelo hacia quienes ocupan esos cargos p&uacute;blicos es m&aacute;s que manifiesto por los abusos de poder, cometidos al confundir un servicio imparcial a la sociedad con su conducta fuera de los m&aacute;rgenes legales. Esa toga no le da inmunidad a quien la lleva. Tampoco le confiere m&aacute;s credibilidad que cualquier otra profesi&oacute;n porque, precisamente, el respeto y la veracidad hay que gan&aacute;rsela a diario, con trabajo, esfuerzo y dedicaci&oacute;n, y con honradez, tanto en su cumplimiento como de cara a la ciudadan&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, me pregunto en manos de qui&eacute;n estamos. Ya no se trata de se&ntilde;alar a aquellos pol&iacute;ticos que han hecho de la corrupci&oacute;n un modelo de vida y de negocio personal, a costa del erario p&uacute;blico y benefici&aacute;ndose de las redes clientelares del sector privado. Tampoco a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que, tal y como llevan a&ntilde;os informando distintos medios, tambi&eacute;n han procedido al margen de su cometido por aspectos vinculados a la xenofobia, el racismo y el tr&aacute;fico de estupefacientes, por citar algunos. Ahora, el punto de mira est&aacute; puesto en la labor de diversos jueces, discutiendo si realmente cumplen con sus funciones o si act&uacute;an a modo de inquisidores, perjudicando asimismo a otros compa&ntilde;eros de profesi&oacute;n que no forman de esta praxis negativa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El sistema pol&iacute;tico confiere un poder inmenso a los jueces y tribunales. En este sentido, ambos son necesarios e imprescindibles para dirimir conflictos legales y para aplicar las leyes, manteniendo adem&aacute;s el orden en la sociedad. Pero esto no nos exime de vigilar que su autoridad no vulnere los principios constitucionales ni cualquier otra norma.
    </p><p class="article-text">
        Bien es cierto que tienen la obligaci&oacute;n de sancionar en su justa medida. Pero ese retorcido mecanismo de la autoridad nos hace temer lo peor. Si un tribunal puede juzgar y sentenciar a un fiscal general del Estado cuando no hab&iacute;a indicios para ello, &iquest;qu&eacute; nos podr&iacute;a pasar a nosotros, ciudadanos de a pie, cuyo &uacute;nico amparo es creer en unas leyes y en un mecanismo judicial que es imperfecto?
    </p><p class="article-text">
        Vivir en una democracia no significa que todos estemos seguros y a salvo. Conlleva unos derechos y unas libertades, pero se pueden quebrar sutilmente por quienes, parad&oacute;jicamente, tienen la obligaci&oacute;n de velar por su cumplimiento y de actuar sobre las irregularidades administrativas, como en este caso del fiscal general, un eufemismo que nos indica que, a veces, los jueces se convierten en nuestros verdugos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Javier León Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/manos_132_12840192.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Dec 2025 10:57:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿En manos de quién estamos?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Menos guerras y más bibliotecas públicas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/guerras-bibliotecas-publicas_132_12714420.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e1020b0-371f-4a70-9971-af2d3e668ffd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Menos guerras y más bibliotecas públicas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sombra alargada de la destrucción de la Biblioteca de Sarajevo pone de relieve que la guerra es sinónimo de muerte y el irreversible fin para quien la sufre, producto de miserables que tienen ansias de poder
</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Niña leyendo.                            </span>
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        Una ni&ntilde;a se ha sentado en el suelo. Apenas tiene 3 a&ntilde;os. Ha cogido un libro de entre cientos. Tiene la boca entreabierta, producto de la curiosidad. Se siente atrapada por el contenido de las p&aacute;ginas. Todo es quietud a su alrededor. El conocimiento descansa en estanter&iacute;as de distintos tama&ntilde;os que, ante sus ojos, se presentan como &aacute;rboles en un extenso campo, donde se mezclan olores, formas, sonidos y colores. Tarde o temprano, trepar&aacute; por ellos para conocer otros lugares, para saber qu&eacute; hay m&aacute;s all&aacute; de aquella tierra donde esos gigantes se cimbrean sonrientes con el viento y donde t&iacute;tulos y autores, que crecen a modo de plantas y flores, narran todo tipo de historias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de ella hay un cartel pegado en la pared con una fotograf&iacute;a ic&oacute;nica: la Biblioteca de Sarajevo totalmente destruida, realizada en 1992 por Gervasio S&aacute;nchez. Nos recuerda que, cada 24 de octubre, se celebra el D&iacute;a de las Bibliotecas, pero tambi&eacute;n las distintas formas en que se presenta la barbarie. La guerra es innata a la humanidad y constituye la forma irracional de resolver discrepancias e imponer ideas. Nada ni nadie est&aacute; a salvo de ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa peque&ntilde;a representa la vida y la esperanza de un mundo mejor. Est&aacute; en la Sala Infantil y Juvenil de la biblioteca p&uacute;blica donde trabajo, all&iacute; donde comienza parte de su libertad. Quiz&aacute;, a&uacute;n no sabe que ese espacio forma parte de una instituci&oacute;n cultural y educativa que es el antagonismo de un conflicto b&eacute;lico, convertido asimismo en una ventana a su autonom&iacute;a y liberaci&oacute;n y totalmente incompatible con el significado de ese tipo de enfrentamiento. Pero lo sabr&aacute;, m&aacute;s temprano que tarde.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras coloco un ejemplar ajado de <em>El gobernante</em>, de Ana Jes&uacute;s Olaya Cuenca, pienso en c&oacute;mo ser&aacute; su futuro dentro de unas d&eacute;cadas y qu&eacute; herencia le dejaremos. La fotograf&iacute;a de Gervasio es una advertencia de que la guerra es la vieja se&ntilde;ora que nunca pasa de moda, siempre elegante y atractiva para quienes se llenan los bolsillos de dinero a costa de la muerte y las desgracias miles de personas.
    </p><p class="article-text">
        Las bibliotecas p&uacute;blicas son el ant&iacute;doto que puede curar parte de esa enfermedad que nos destruye, aunque no los cuerpos y las mentes da&ntilde;adas. La sombra alargada de la destrucci&oacute;n de la Biblioteca de Sarajevo pone de relieve que la guerra es sin&oacute;nimo de muerte y el irreversible fin para quien la sufre, producto de miserables que tienen ansias de poder. Por el contrario, aquellas personifican la vida, plasmada desde los beb&eacute;s, que cuando a&uacute;n balbucean, se acercan por primera vez a los colores llamativos y al tacto de un libro, hasta la tercera edad, que encuentra en los clubes de lectura y las nuevas tecnolog&iacute;as un punto de reuni&oacute;n para continuar socializando.
    </p><p class="article-text">
        No, peque&ntilde;a. Quisiera decirte en voz alta que dichas bibliotecas<strong> </strong>no se&ntilde;alan a los considerados cobardes por no empu&ntilde;ar un arma para asesinar en nombre de una bandera, un himno y una ideolog&iacute;a. Precisamente, la guerra ha educado a los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as soldado para convertirlos en aut&oacute;matas, que no sienten ni padecen al apretar el gatillo de un AK-47, manej&aacute;ndolo como si fuese un l&aacute;piz. Por el contrario, estas paredes, que ahora te protegen, son un manantial del conocimiento plural para que cualquiera determine por voluntad propia qu&eacute; es lo que quiere aprender y disfrutar a lo largo de su ciclo vital.
    </p><p class="article-text">
        Ella, esa se&ntilde;ora elegante con sabor a muerte, sostiene el comercio de armas. Si un conflicto termina o se debilita, se crea otro intencionadamente para garantizar el flujo de su venta. Los bibliotecarios trabajamos con documentos e informaci&oacute;n y no comerciamos absolutamente con nada porque la idea de transacci&oacute;n y beneficios econ&oacute;micos no es innata a la misi&oacute;n y los servicios que desarrollamos a diario.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        He dejado de colocar los libros que llevaba conmigo. Me he acercado a ella, agach&aacute;ndome hasta estar a su altura. Por primera vez, no mira la p&aacute;gina<strong> </strong>que<strong> </strong>tiene delante. Por el contrario, se fija en m&iacute;. Busco la manera de transmitirle que no haga caso a quienes promueven las luchas armadas con discursos incendiarios y bajo la justificaci&oacute;n del progreso porque, precisamente, uno de sus objetivos es destruir edificios hasta reducirlos a escombros, nada que ver con las bibliotecas p&uacute;blicas, que refuerzan la idea de conservar y compartir una construcci&oacute;n que es la casa del pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Nadie se pierde en un centro cultural as&iacute; ni aprende a robar en &eacute;l ni traza fronteras para separarse de otros por cuestiones econ&oacute;micas, raciales, religiosas o &eacute;tnicas. Aqu&iacute; no hay acuerdos de paz ni armisticios ni rendiciones. Tampoco condecoraciones por asesinar a otros. Menos a&uacute;n, civiles que gritan, corren y lloran, a merced de su suerte o de los da&ntilde;os colaterales.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mira bien a tu alrededor. No existen jefes ni l&iacute;deres ni mes&iacute;as, sino el personal bibliotecario, que desarrolla su cometido de la mejor manera posible para atender las necesidades e inquietudes de la comunidad a la que presta su servicio, todo en aras del bienestar general.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando seas mayor y tengas m&aacute;s uso de raz&oacute;n, comprender&aacute;s que son un refugio para quienes buscan respuestas a preguntas muy &iacute;ntimas. Aunque no las encuentren, el calor y la seguridad de este edificio act&uacute;an de manera simb&oacute;lica como si fuesen los brazos de un padre o madre, en los cuales perciben el consuelo y la quietud necesarios para aclarar sus ideas y tomar sus decisiones. A lo largo de mis a&ntilde;os como trabajador, he comprobado c&oacute;mo esas paredes cobijaban a mujeres que sufren violencia de g&eacute;nero, tratando de reconducir el peso atroz de la desconfianza y el dolor al que se han visto sometidas. De igual modo, que los autistas interact&uacute;an de una forma m&aacute;s abierta en este ambiente tranquilo, donde navegan en la calma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras pensaba todo esto y sin llegar a expres&aacute;rselo, la ni&ntilde;a se levant&oacute; del suelo. Dio unos pasos hasta situarnos cara a cara. Entonces, me puso la palma de su mano derecha sobre mi mejilla. Permanecimos en silencio. En su rostro pude leer el mensaje de que las bibliotecas p&uacute;blicas son espacios democr&aacute;ticos, de an&aacute;lisis, reflexi&oacute;n, intercambio de ideas y aprendizaje colectivo. Condensan el cosmos heterog&eacute;neo en el que vivimos, bajo la bandera del respeto y la equidad.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cerr&eacute; los ojos. Escuch&eacute; un susurro. Una voz c&aacute;lida me record&oacute; que son una conquista social con car&aacute;cter universal, aunque en muchos pa&iacute;ses todav&iacute;a son una utop&iacute;a. Es una oportunidad &uacute;nica que, generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n, nos invita a ejercer nuestro derecho de libertad de opini&oacute;n, reforzar y potenciar la autonom&iacute;a informativa e incorporar los recursos necesarios para adaptarnos a las transformaciones globales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n evoc&oacute; que formamos parte de un mundo lleno de contradicciones y de una conflictividad que nunca tiene fin. Pero las sociedades son m&aacute;s fuertes y democr&aacute;ticas cuanto m&aacute;s libre es el acceso a la informaci&oacute;n y el conocimiento porque la educaci&oacute;n en el miedo y el rechazo a lo distinto genera conflictos internos en quienes no aceptan la bandera de la diversidad.
    </p><p class="article-text">
        Abr&iacute; los ojos. La ni&ntilde;a ya no estaba. Mir&eacute; a mi alrededor, pero no la encontr&eacute;. El aire estaba impregnado de la presencia y el deseo de quien sabe que la biblioteca p&uacute;blica m&aacute;s grande est&aacute; en el coraz&oacute;n de las buenas personas donde no existe el odio, sino la empat&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Javier León Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/guerras-bibliotecas-publicas_132_12714420.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Oct 2025 10:57:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Menos guerras y más bibliotecas públicas]]></media:title>
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      <title><![CDATA[“Chulo de putas”: la decadencia del lenguaje oral de la clase política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/chulo-putas-decadencia-lenguaje-oral-clase-politica_132_12616186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36b46f25-1705-402f-8143-0c52bcc2bd24_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Chulo de putas”: la decadencia del lenguaje oral de la clase política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Abascal sigue uno de los principios básicos de José Antonio Primo de Rivera, el fundador de Falange Española, que afirmaba que la violencia estaba reconocida en la política y era necesario utilizarla contra la izquierda como medio para acceder al poder y para mantener su idea de justicia y defensa de la patria</p></div><p class="article-text">
        Insultar es un acto cobarde y de una mentalidad primaria, que lo practican quienes hacen de la violencia oral la forma expl&iacute;cita para humillar y da&ntilde;ar a otras personas. Su finalidad es imponerse mediante toda una serie de t&eacute;rminos, cuyo significado conlleva un trato vejatorio, que incide sobre el estado sicol&oacute;gico de quien es v&iacute;ctima de esta forma cobarde de expresi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola se ha convertido en un campo de cultivo de ese tratamiento irracional, producto de la incorporaci&oacute;n de distintas figuras que carecen de argumentos s&oacute;lidos para defender su ideolog&iacute;a y que, por el contrario, utilizan un cargo p&uacute;blico y la propia democracia para traspasar todas las l&iacute;neas rojas de la &eacute;tica y el respeto. El insulto es otra arma reiterativa en manos de quienes carecen del m&aacute;s m&iacute;nimo sentido com&uacute;n para hilvanar ideas con coherencia. Los que recurren a este tipo de lenguaje oral es porque no tienen un fondo pol&iacute;tico ni saben expresarse ni refutar los argumentos de otros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n ha llegado a tal extremo que, el pasado domingo 14 de septiembre, el dirigente de Vox, Santiago Abascal, llam&oacute; &ldquo;chulo de putas&rdquo; al presidente del Gobierno espa&ntilde;ol, Pedro S&aacute;nchez, en el acto de Patriots (grupo europarlamentario fascista al que pertenece Vox) celebrado en Vistalegre (Madrid).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay que tener en cuenta que insultar ya no es un delito, tal y como establece el marco legal. En todo caso, se puede poner una demanda en la jurisdicci&oacute;n civil por lesi&oacute;n al derecho al honor. Pero es evidente que las palabras proferidas por Abascal en p&uacute;blico contra Pedro S&aacute;nchez ten&iacute;an una clara intenci&oacute;n de odio, lo cual s&iacute; constituye un delito de injurias, tal y como se establece en el C&oacute;digo Penal. Aquel no solo insult&oacute; premeditadamente al presidente, sino que lesion&oacute; su dignidad y menoscab&oacute; su prestigio pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        El l&iacute;der de Vox es una visi&oacute;n deforme de lo que verdaderamente implica hacer pol&iacute;tica y ya est&aacute; embarcado en su viaje sin retorno hacia el descr&eacute;dito. Como todo fascista, niega la democracia porque la considera un virus, de ah&iacute; que proyecte la imagen de un dirigente que, bajo una conducta propia de los Estados autoritarios, arenga a las masas para violentarlas conscientemente con el fin de derribar el orden establecido y detentar el poder. Para ello, utiliza un discurso vac&iacute;o de contenidos cr&iacute;ticos, simple en su exposici&oacute;n y, sobre todo, con expresiones cortas y muy exclamativas, que transmitan euforia entre los asistentes, donde los agravios juegan un papel clave, ya que act&uacute;an como catalizador para incrementar el ambiente de crispaci&oacute;n social.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute; mismo, Abascal sigue uno de los principios b&aacute;sicos de Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera, el fundador de Falange Espa&ntilde;ola, que afirmaba que la violencia estaba reconocida en la pol&iacute;tica y era necesario utilizarla contra la izquierda como medio para acceder al poder y para mantener su idea de justicia y defensa de la patria.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, estamos inmersos en la cultura de la violencia oral, que no solo constituye un ataque directo a la integridad de cualquiera de nosotros, sino la negaci&oacute;n evidente de esa democracia, en aras de imponer unas ideas y abrir el camino para que, quienes piensen igual, act&uacute;en con la misma violencia. Por tanto, se ha legitimado el insulto como medio para derribar a todo individuo y a toda costa, incluido un presidente de Gobierno. Esto da alas para que cierto sector de la ciudadan&iacute;a haga lo propio cuando lo estime conveniente, tanto contra docentes como contra empleados p&uacute;blicos, taxistas, discapacitados o migrantes, por citar algunos ejemplos. El p&uacute;blico asistente a dicho acto, que jaleaba y coreaba las afrentas de Abascal, son un m&iacute;nimo ejemplo de los millones de habitantes de este pa&iacute;s que ya las han incorporado intencionadamente como arma de destrucci&oacute;n moral y personal.
    </p><p class="article-text">
        Esta sociedad decadente necesita referentes. Lejos de tenerlos, lo que se ha desarrollado es un marco donde imperan las faltas de respeto y los gritos. Este tipo de lenguaje soez, al que nos tiene ya acostumbrado cierto sector de la clase pol&iacute;tica, ratifica la idea de que hemos depositado los designios del pa&iacute;s en dirigentes que no est&aacute;n preparados para desempe&ntilde;ar un cargo p&uacute;blico, ya que banalizan su importancia hasta convertirlo en un medio para descalificar a quien sea y como sea, acompa&ntilde;ado de actitudes chulescas y provocativas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El referente Ayuso</strong></h2><p class="article-text">
        Este comportamiento tiene otro gran referente: Isabel D&iacute;az Ayuso. La presidenta de la Comunidad de Madrid se caracteriza por discursos donde act&uacute;a de la misma manera que aquel, bien contra el presidente del Gobierno, bien contra pol&iacute;ticos de izquierdas, a lo que se suma su desprecio p&uacute;blico hacia todos los personajes relacionados con esa ideolog&iacute;a, como por ejemplo la escritora Almudena Grandes.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces hemos escuchado que el alumnado de Secundaria carece del m&iacute;nimo inter&eacute;s por la pol&iacute;tica, hasta el punto que no tiene referentes en este campo ni sabe distinguir entre las distintas ideolog&iacute;as, al menos con unas nociones b&aacute;sicas. &iquest;Se imaginan a un docente ense&ntilde;ando los aspectos b&aacute;sicos sobre la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola a partir de alguna intervenci&oacute;n p&uacute;blica de los respectivos l&iacute;deres de las distintas formaciones, como m&eacute;todo para comprar su ideario, y que uno de ellos aparezca insultando constantemente al presidente del Gobierno de su pa&iacute;s?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cultura de la violencia se ha institucionalizado y le ha dado alas a cualquiera para actuar al margen de las leyes y de la convivencia pac&iacute;fica, En realidad, no niega esa forma cultural, sino que la ha incorporado a su relato como forma de atacar y vejar a quien est&eacute; en contra de sus ideas. Esto mismo ha hecho perder la credibilidad al propio sistema pol&iacute;tico porque esa forma de proceder est&aacute; destrozando el bien com&uacute;n y el ordenamiento jur&iacute;dico de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Al final, hemos reforzado el valor devastador que tiene el propio insulto en una sociedad que se debate entre actitudes irracionales como esta y el valor fundamental que tiene la educaci&oacute;n a la hora de hablar en p&uacute;blico para ganar credibilidad al manifestar una idea o un comentario.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Javier León Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/chulo-putas-decadencia-lenguaje-oral-clase-politica_132_12616186.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Sep 2025 11:04:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Chulo de putas”: la decadencia del lenguaje oral de la clase política]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los profesionales del Hospital Universitario de Canarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/profesionales-hospital-universitario-canarias_132_12593273.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f8f65f95-9646-44d7-a131-108ee073e08f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los profesionales del Hospital Universitario de Canarias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un hospital no es solo un espacio donde habitan las dolencias, sino también donde interactúan muchos profesionales. Es una cadena de personas implicadas con su trabajo, que revierte en tu mejoría desde múltiples perspectivas
</p></div><p class="article-text">
        A veces la vida es muy puta. Te da un zarpazo inesperado y te arranca la piel a tiras hasta dejarte sin aliento. Las ra&iacute;ces de tu cuerpo, que hasta esos momentos te fijaban con firmeza a la normalidad y la rutina, apenas te sostienen. Sientes que el peso del tiempo y la edad caen sobre ti de una forma inexorable, aplast&aacute;ndote, aunque luchas con todas tus fuerzas para no quedar enterrado entre las ruinas de lo que eras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una sensaci&oacute;n oscura y fr&iacute;a te envuelve. Todo se detiene. Solo piensas en un d&iacute;a determinado del calendario, que llevas grabado a fuego, momento en que te pondr&aacute;s en manos de una cirujana, a partir del cual, quiz&aacute;s, todo cambie otra vez. Hasta entonces, te quedas solo, aprisionado entre las rocas de una orilla en la que no quieres estar, golpeado por las olas del oc&eacute;ano como si fuese una maza derribando una pared. La incertidumbre se r&iacute;e de ti y observa tu sufrimiento como quien se deleita delante de un cuadro en un museo. El p&aacute;nico tambi&eacute;n te acompa&ntilde;a, un mal compa&ntilde;ero de viaje, que se adue&ntilde;a de tu silencio, tus pensamientos y emociones.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; me he sentido durante muchos meses, dejando atr&aacute;s una etapa que no quiero recordar. Mi confianza en la ciencia y la sanidad p&uacute;blica se convirtieron en una tabla de salvaci&oacute;n mental, mientras navegaba por la inseguridad de una enfermedad que me llev&oacute; al Hospital Universitario de Canarias (HUC). Ah&iacute; todos perdemos la libertad y nuestra autonom&iacute;a. El posterior tatuaje de una cicatriz nos recuerda el combate en el que estuvimos inmersos, aunque a muchos a&uacute;n les queda toda una guerra por delante. En medio del campo de batalla, los profesionales de la sanidad p&uacute;blica siempre tuvieron un comportamiento ejemplar, independientemente del puesto que ocupasen, demostrando su implicaci&oacute;n diaria en todo el complicado proceso de tratamiento y recuperaci&oacute;n de los m&uacute;ltiples pacientes que atienden d&iacute;a tras d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No dir&eacute; que nuestro sistema sanitario sea perfecto, porque tiene muchas carencias, pero, a d&iacute;a de hoy, su blindaje p&uacute;blico garantiza el cumplimiento de un derecho universal, sin que se produzcan discriminaciones por cuestiones de raza, ideolog&iacute;a, sexo, religi&oacute;n ni renta social. En la conciencia colectiva debe primar la idea de que su funcionamiento se sustenta gracias al dinero de nuestros impuestos, pero no por ello buscamos una rentabilidad econ&oacute;mica, que nos genere alg&uacute;n tipo de ganancias. Todo lo contrario: es una inversi&oacute;n plural, de la ciudadan&iacute;a, donde el objetivo es diagnosticar y tratar enfermedades, as&iacute; como salvar vidas, sin que conlleve ning&uacute;n tipo de coste monetario a t&iacute;tulo individual.
    </p><p class="article-text">
        Esto, que deber&iacute;a estar ya normalizado en un estado del bienestar, sigue tambale&aacute;ndose porque no somos conscientes de la importancia y las ventajas de tener una sanidad p&uacute;blica, sin que precisamente tengamos que recurrir a un pr&eacute;stamo bancario para hacer frente a una cirug&iacute;a o para pagar la estancia en un hospital, y donde la condici&oacute;n social no sea un condicionante para abordar el tratamiento de una afecci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente, durante el per&iacute;odo que estuve ingresado, el artista Sabotaje al Montaje pint&oacute; un mural en las inmediaciones del HUC en el que homenajeaba al personal de dicha instituci&oacute;n p&uacute;blica, concibiendo esa obra como un ejercicio de memoria colectiva para valorar el avance social que supone disponer de una sanidad p&uacute;blica de calidad como la que tenemos en la actualidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al respecto, hay que insistir en que la inversi&oacute;n p&uacute;blica en los servicios y las prestaciones sanitarias es crucial porque todos nos beneficiamos de ellos, abarcando desde la formaci&oacute;n universitaria, de donde salen los profesionales de las distintas especialidades, hasta la propia infraestructura hospitalaria, que nunca debe depender de contribuciones privadas, pasando por la adquisici&oacute;n y renovaci&oacute;n peri&oacute;dica de recursos que ayuden a las pruebas de diagn&oacute;stico, sin olvidar la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, base fundamental de la lucha contra las enfermedades.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un hospital no es solo un espacio donde habitan las dolencias, sino tambi&eacute;n donde interact&uacute;an muchos profesionales. Es una cadena de personas implicadas con su trabajo, que revierte en tu mejor&iacute;a desde m&uacute;ltiples perspectivas. El auxiliar te limpia el culo porque est&aacute;s en un estado de inmovilidad que te impide levantarte de la cama, soportando el pudor a tu edad, aunque su actitud dignifica tus ganas de ir al ba&ntilde;o. El personal de limpieza no solo adecenta la habitaci&oacute;n que compartes con otra persona, sino que, cada d&iacute;a, te saluda y te pregunta c&oacute;mo est&aacute;s, sabiendo perfectamente cu&aacute;l es tu estado de salud, pero respetando la l&iacute;nea simb&oacute;lica que nos separa. Las enfermeras y enfermeros se presentan la primera vez que est&aacute;n contigo y te dicen que estar&aacute;n disponibles para todo lo que necesites durante su turno, un trato cordial que se extiende a cualquier hora de d&iacute;a y la madrugada. A la cirujana no la ves en el momento clave, pero sus conocimientos, lo mismo que la de todos los anestesistas y dem&aacute;s personal implicado, han hecho posible que sigas sonriendo en la carretera.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quieras o no, acabas empatizando con muchos de esos profesionales. Esto ayuda bastante porque aporta humanidad al enfermo, una cualidad que escasea mucho en esta sociedad, y le hace sentir que existe un cord&oacute;n umbilical que le mantiene unido a la vida y la realidad. Asimismo, constituye un refuerzo sicol&oacute;gico porque el simple hecho de hablar, escucharte o preguntarte por el argumento del libro que est&aacute;s leyendo, hace m&aacute;s llevadera una situaci&oacute;n que es tensa para quien la sufre. Se trata de esa parte en la que dejas de ser el paciente de una habitaci&oacute;n determinada y te conviertes en la persona que siempre has sido, pensando que est&aacute;s sentado en un parque, tomando el sol y conversando pl&aacute;cidamente. Es la forma de evadirte.
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute; mismos, esos profesionales forman una cadena, como si fuese una cadena de favores, esa que, alguna vez, muchos hemos puesto en marcha en nuestros barrios, ayudando desinteresadamente a otro vecino, sin pedir a cambio dinero ni bienes materiales, y donde este &uacute;ltimo acaba ayudando a otro, y as&iacute; sucesivamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no todo es poes&iacute;a. Una habitaci&oacute;n de un hospital es como una peque&ntilde;a c&aacute;rcel, de la cual quieres salir y no puedes. No hay sentencia de un juez, sino diagn&oacute;stico de un m&eacute;dico. No hay un tiempo de condena, salvo el establecido hasta que te cures, pendiente siempre del mazo de la incertidumbre y de la lucha de tu cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo los d&iacute;as en la m&iacute;a. Pod&iacute;a escuchar el movimiento del segundero de un reloj que estaba colgado de la pared, pregunt&aacute;ndome cu&aacute;ndo terminar&iacute;a todo. A veces, caminaba en el pasillo de mi planta. Era una forma de recuperar algo de esa libertad arrebatada, pero no dejaba de ser un preso que sal&iacute;a al patio de una c&aacute;rcel y daba vueltas y vueltas para imaginarme que estaba afuera, lejos de los muros de piedra y los barrotes. En aquel pasillo vi pasar la vida, personas de distintas edades y generaciones ba&ntilde;adas en su anonimato y afrontando sus enfermedades como pod&iacute;an: unos, derrotados, a expensas de dejarse ir; otros, marcados para siempre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de esos d&iacute;as fui yo el que acab&eacute; vencido, m&aacute;s de lo que estaba, al percibir la imagen de una paciente que, ayudada de una fisioterapeuta, caminaba en ese pasillo que no llevaba a ninguna parte, mirando al horizonte de la inseguridad. Ten&iacute;a una pierna amputada. No hay palabras para describir eso. Solo dolor, mucho dolor, porque ya nada ser&iacute;a como antes. Y la fisioterapeuta, convertida en su pilar sicol&oacute;gico temporal, la ayudaba a reeducar su cuerpo, agarr&aacute;ndola de la ropa. Las miradas hablaban.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces, volv&iacute; a mi habitaci&oacute;n, hundido, y me tumb&eacute; en la cama. A mi derecha, hab&iacute;a una enorme puerta corredera, desde donde ve&iacute;a un trocito de Santa Cruz de Tenerife y el oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico, ba&ntilde;ado muchas veces por un color gris&aacute;ceo. En m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, extend&iacute; mi mano para tocarlo y nunca lo consegu&iacute;; quer&iacute;a ba&ntilde;arme en &eacute;l y nunca pude. Cuando est&aacute;s en un hospital, te das cuenta de que, ah&iacute; fuera, la vida sigue y nadie detiene su vida por la tuya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a que me dieron el alta, la cama que antes ocupaba se qued&oacute; vac&iacute;a y plegada, a la espera de otro paciente. Mientras me acompa&ntilde;aban por aquel pasillo, camino de la salida, me desped&iacute; de algunos de esos profesionales, que tan bien me atendieron. Me educaron para dar las gracias y valorar lo que tengo: un sistema sanitario accesible, universal y ejemplo de justicia social.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Javier León Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/profesionales-hospital-universitario-canarias_132_12593273.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Sep 2025 16:07:21 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Veinte años de la conquista del matrimonio igualitario en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/veinte-anos-conquista-matrimonio-igualitario-espana_1_12458476.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a6caafc4-ecdc-458d-af6e-e4acc7575f8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Veinte años de la conquista del matrimonio igualitario en España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestra mentalidad debe evolucionar de manera general, sin imposiciones, atendiendo a la reflexión y al bien común, ya que lo que hoy es una conquista, mañana, con un cambio de partido político y de pensamiento, puede desaparecer de forma abrupta y autoritaria</p></div><p class="article-text">
        El activista y pol&iacute;tico socialista Pedro Zerolo (1960-2015) dijo en su momento la siguiente frase: &ldquo;Pese a quien pese, el reconocimiento de la diversidad no tiene vuelta atr&aacute;s, pero para ello es necesario seguir apostando por las conquistas que lo han hecho posible&rdquo;. Su contenido refleja perfectamente la larga lucha que los homosexuales han mantenido en Espa&ntilde;a hasta que, finalmente, el Estado ha reconocido el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo. Aunque esto &uacute;ltimo forma parte de la igualdad jur&iacute;dica, hoy en d&iacute;a este colectivo sigue estigmatizado por un sector muy amplio de la sociedad, heredero de la mentalidad conservadora y cat&oacute;lica de la etapa franquista, y por otro, de nueva base, adoctrinado por la ultraderecha.
    </p><p class="article-text">
        Pa&iacute;ses Bajos fue el primer pa&iacute;s del mundo que, en 2000, aprob&oacute; el matrimonio igualitario, a los que siguieron B&eacute;lgica, en 2003, y Espa&ntilde;a y Canad&aacute;, en 2005. A partir de aqu&iacute;, otros se han sumado a cuentagotas hasta alcanzar la cifra exigua de 39, el &uacute;ltimo de los cuales ha sido Tailandia a comienzos de este a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Queda mucho, mucho camino por recorrer sobre este tema a nivel mundial, teniendo en cuenta que la criminalizaci&oacute;n de la homosexualidad afecta incluso a 64 Estados miembros de la ONU, seg&uacute;n Amnist&iacute;a Internacional, donde est&aacute;n prohibidas por ley las relaciones entre personas de id&eacute;ntico sexo. A esto se suma que, en pa&iacute;ses como Arabia Saud&iacute;, Mauritania y Uganda, se considera un delito, que puede estar castigado con la pena capital. Las terribles gr&uacute;as de la muerte en Ir&aacute;n, donde su Gobierno suele colgar en p&uacute;blico a hombres que han mantenido encuentros &iacute;ntimos entre ellos, son solo una muestra del miedo con el que viven millones de personas cuya orientaci&oacute;n sexual est&aacute; a merced de la imposici&oacute;n de las ideas de otros, incluida la sentencia a muerte.   
    </p><p class="article-text">
        En el caso espa&ntilde;ol, este avance matrimonial, de car&aacute;cter adem&aacute;s inclusivo, se lo debemos al Gobierno socialista de Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero, pero eso no implica que todas las formaciones pol&iacute;ticas est&eacute;n a favor. El principal opositor ha sido el Partido Popular (PP), para el cual la sacrosanta uni&oacute;n entre un hombre y una mujer es inviolable porque as&iacute; lo establecen los preceptos de la religi&oacute;n cat&oacute;lica. El recurso que present&oacute; en 2005 ante el Tribunal Constitucional, con el cual pretend&iacute;a anular esa Ley del Matrimonio Igualitario, demuestra no solo su rechazo a que la Administraci&oacute;n p&uacute;blica est&eacute; en sinton&iacute;a con los derechos de los homosexuales, sino la marginaci&oacute;n, exclusi&oacute;n y reeducaci&oacute;n de los que, por detr&aacute;s, sigue considerando como desviados. Ya lo dijo Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar: &ldquo;La uni&oacute;n entre homosexuales no puede ser llamada matrimonio porque esto ofende a la poblaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente, muchos pol&iacute;ticos del PP se han aprovechado de este avance, como por ejemplo el edil de Cultura del Ayuntamiento de Ourense, Pepe Ara&uacute;jo (2006), y el exalcalde de Vitoria, Javier Maroto (2015), a cuya boda asisti&oacute; hasta el propio Mariano Rajoy, baluarte de ese recurso de 2005. Su presencia fue un claro proceso de blanqueamiento p&uacute;blico para, finalmente, mostrar una imagen m&aacute;s amigable de reconocimiento a este tipo de uniones. Por detr&aacute;s, la maquinaria sigue siendo la misma: rechazo frontal a la homosexualidad y a cualquier derecho impl&iacute;cito, desvirtuando este logro fundamental que ha roto barreras para seguir progresando hacia la plena igualdad de derechos entre la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, el matrimonio entre homosexuales est&aacute; normalizado, fruto de una conquista social, pero su recorrido ha estado plagado de todo tipo de obst&aacute;culos. El deseo de uni&oacute;n legal entre dos personas del mismo sexo debe estar por encima de cualquier marco reglamentario porque responde a una necesidad innata a la propia humanidad y a una decisi&oacute;n personal, que no deber&iacute;a estar condicionada por la idiosincrasia de la comunidad en la que se vive ni de la cual tampoco se necesita su autorizaci&oacute;n moral.   
    </p><p class="article-text">
        Muchas mujeres y hombres han migrado del &aacute;mbito rural o de municipios peque&ntilde;os, donde nacieron y crecieron, a la ciudad por la incomprensi&oacute;n y el desprecio de sus vecinos al mostrar p&uacute;blicamente su orientaci&oacute;n sexual. Ellos, tildados con adjetivos peyorativos como maric&oacute;n, sarasa y maripos&oacute;n. Ellas, como marimacho, bollera y tortillera. All&iacute;, el t&eacute;rmino homosexual no existe, sino estas otras formas, basadas en insultos y vejaciones que, acompa&ntilde;adas de la correspondiente agresividad f&iacute;sica, los marcan y excluyen, someti&eacute;ndolos a las miradas inquisidoras de quienes deciden por encima incluso de las leyes. Su libertad de decisi&oacute;n altera las normas comunitarias. Por eso, los que pueden, emigran hacia la ciudad para compartir su vida con alguien de su mismo sexo, pero con una carga de dolor en forma de recuerdos de la que jam&aacute;s se desprender&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, el matrimonio igualitario es un acto de justicia social, pero tambi&eacute;n de reparaci&oacute;n moral del colectivo homosexual, cuyo sentimiento de uni&oacute;n no se ha materializado formalmente hasta hace dos d&eacute;cadas y que implica un respeto a su identidad. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, a&uacute;n es necesario seguir educando a la poblaci&oacute;n para erradicar la homofobia, tal y como lo dec&iacute;a el propio Pedro Zerolo. Nuestra mentalidad debe evolucionar de manera general, sin imposiciones, atendiendo a la reflexi&oacute;n y al bien com&uacute;n, ya que lo que hoy es una conquista, ma&ntilde;ana, con un cambio de partido pol&iacute;tico y de pensamiento, puede desaparecer de forma abrupta y autoritaria.  
    </p><p class="article-text">
        Aunque pueda parecer contradictorio, la homofobia se ha extendido notablemente entre los pa&iacute;ses que han aprobado ese modelo de matrimonio. Esto sigue lastrando el avance hacia una sociedad plenamente igualitaria e inclusiva, pero adem&aacute;s pone en riesgo la propia vida de las personas afectadas, coartando sus derechos, a la vez que abre la puerta a la violencia y la persecuci&oacute;n sistem&aacute;tica, auspiciadas por el discurso del odio.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay que estar alerta ante el esnobismo pol&iacute;tico, que ha sabido canalizar para sus intereses todo el trabajo y la lucha del movimiento LGTBI+ hasta convertirlo en una moda. De la noche a la ma&ntilde;ana, muchos cargos p&uacute;blicos son sus ac&eacute;rrimos defensores y hasta pintan bancos con los colores de la bandera arco&iacute;ris en las plazas p&uacute;blicas de las localidades donde gobiernan. En el fondo, son actores secundarios, que no abordan aspectos cruciales como el freno a la homofobia, tan extendida entre los j&oacute;venes, ni ponen en valor la trascendencia que tuvo (y tiene) el matrimonio igualitario con la aceptaci&oacute;n de los diferentes modelos de familia y la incorporaci&oacute;n de los derechos familiares al referido colectivo, incluida la adopci&oacute;n de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Ahora mismo, hay muchas parejas homosexuales que lucen un anillo que simboliza la uni&oacute;n de lo terrenal con lo espiritual, pero tambi&eacute;n nos recuerda que es un triunfo para quienes luchamos por una sociedad abierta y diversa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Javier León Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/veinte-anos-conquista-matrimonio-igualitario-espana_1_12458476.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Jul 2025 17:09:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Veinte años de la conquista del matrimonio igualitario en España]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Comer de un contenedor de basura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/comer-contenedor-basura_132_12440363.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f09fc3a-f6f2-4119-b884-c9b9d3d8d009_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Comer de un contenedor de basura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras muchos cenaban a la carta, riendo con sus amigos, pareja y familia, y pasando con indiferencia sus tarjetas de débito por el datáfono, a escasos metros alguien trataba de sobrevivir entre la mierda y la desesperación

</p></div><p class="article-text">
        No encuentro en la claridad de las ideas c&oacute;mo expresar con palabras lo desesperante, doloroso y denigrante de ver a cualquier persona en la situaci&oacute;n extrema de buscar restos de comida entre la basura para alimentar su est&oacute;mago. Tampoco puedo describir la sensaci&oacute;n de hundimiento moral que me provoca esa imagen, que no tiene por qu&eacute; corresponderse &uacute;nicamente con un excluido social. No es la primera vez que me pasa en un municipio de esta isla ni ser&aacute; la &uacute;ltima.    
    </p><p class="article-text">
        Llevo semanas leyendo noticias sobre las escandalosas cifras de dinero p&uacute;blico que sigue dilapidado el enjambre pol&iacute;tico de este pa&iacute;s. Es un pozo sin fondo, un estercolero que apesta a kil&oacute;metros de distancia, a pesar de sus trajes y vestidos caros, su ideolog&iacute;a y su apariencia educada. El descr&eacute;dito se ha convertido en su sombra y es tan alargada que no tiene fin, con el correspondiente relevo generacional. En s&iacute; mismo, es un robo al Estado y la ciudadan&iacute;a. Con la cantidad que se han llevado, se podr&iacute;a solucionar muchos problemas, pero la alianza entre la corrupci&oacute;n y los poderes pol&iacute;tico y econ&oacute;mico es tan fuerte como inquebrantable. Mientras tanto, la vida sigue con toda su crudeza. 
    </p><p class="article-text">
        S&aacute;bado por la noche. Paseo con un amigo por La Paz, en el Puerto de la Cruz, uno de los espacios tur&iacute;sticos por excelencia de esa ciudad, adem&aacute;s de &aacute;rea residencial selecta. Los distintos establecimientos dedicados a la restauraci&oacute;n tienen casi todas sus mesas ocupadas. La gente cena, habla, r&iacute;e, brinda con copas de vino. Hay dinero suficiente en el bolsillo de cada uno para aplacar su gula; solo tienen que se&ntilde;alar alg&uacute;n plato de la carta. Les da seguridad material, pero tambi&eacute;n personal, de control del entorno donde se encuentran, sin preocuparse de lo que suceda horas despu&eacute;s. Su ma&ntilde;ana tambi&eacute;n est&aacute; a buen recaudo y podr&aacute;n seguir disfrutando de otras facetas de la vida, seleccionando de nuevo qu&eacute; alimentos les apetece y cu&aacute;les desechan. La comida sobrante se tira a la basura, sin remordimientos, porque han sido educados en pensar que nunca les faltar&aacute; el dinero para comer y que las mal llamadas sobras son sin&oacute;nimo de pobreza.
    </p><p class="article-text">
        Fuera, en la calle, el desperdicio alimentario se sirve en grandes bolsas de basura de color negro, que acaban en unos contenedores pr&oacute;ximos a varios de esos establecimientos. Al pasar junto a ellos, compruebo que hay un hombre de unos cuarenta o cincuenta a&ntilde;os que est&aacute; prepar&aacute;ndose para rebuscar en su interior. En apenas unos segundos, me fijo en c&oacute;mo dobla un trozo de cart&oacute;n para ponerlo en el borde. No quiere mancharse su ropa cuando se alongue a aquel abismo, donde tambi&eacute;n habita otro tipo de olor putrefacto. Lo hace con un gesto mecanizado, como si ya lo hubiese realizado un sinf&iacute;n de veces y sin que le atormente la presencia de otras personas que, de reojo, miran la escena. Su escudo contra la humillaci&oacute;n es invisible. La necesidad apremia, la lleva tatuada en su lucha contra el hambre, y no puede desprenderse de ella.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo poco m&aacute;s. Ten&iacute;a una barba como la de Robinson Crusoe, bajo la cual se escond&iacute;a una cara escu&aacute;lida, confundida por el juego de luces y sombras de la calle. Llevaba una peque&ntilde;a linterna frontal de las que se utilizan en las carreras nocturnas de trail. Su haz de luz era d&eacute;bil y amarillento. Pr&aacute;cticamente, no alumbraba nada. Aun as&iacute;, formaba parte del equipo imprescindible de quienes, a esas horas, se arman de valor a la hora de destripar el interior de bolsas de basura ajenas. Era un faro rumbrento sobre un acantilado, en cuya proximidad se dispon&iacute;an afiladas rocas que salpicaban la orilla de una playa de arena y que se volv&iacute;an traicioneras en medio de la oscuridad de la noche. Hasta el reflejo de la luna hu&iacute;a. Nosotros &eacute;ramos esas rocas destructivas y sin alma. El faro era la d&eacute;bil esperanza de un barco que nunca llegar&iacute;a a esa orilla. 
    </p><p class="article-text">
        Entonces, observ&eacute; de reojo c&oacute;mo el contenedor mugriento lo engull&iacute;a. Dobl&oacute; su cuerpo, su piel, su saco de huesos, su historia de fracasos y miserias. Su anonimato representaba a otras tantas personas que, como &eacute;l, son vistas con desconsideraci&oacute;n por este mundo vendido al dinero, poniendo en peligro la calidez de entornos tur&iacute;sticos como aquel donde todo es felicidad y asueto. Pens&eacute; en los mineros que, una vez que se han metido en la jaula, descienden por el pozo, en silencio, con sus caras r&iacute;gidas y uniformes, acostumbrados a diario a la compa&ntilde;&iacute;a de la sombra de la muerte. La luz natural del d&iacute;a desaparece y el pozo se los traga. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras muchos cenaban a la carta, riendo con sus amigos, pareja y familia, y pasando con indiferencia sus tarjetas de d&eacute;bito por el dat&aacute;fono, a escasos metros alguien trataba de sobrevivir entre la mierda y la desesperaci&oacute;n. Es el capitalismo, que crea la individualidad y extermina con mano de hierro a quienes no tienen recursos. Al pol&iacute;tico corrupto, el dinero p&uacute;blico le quema en las manos y sacia sus vicios y ansias de poder; en cambio, los pobres ya no recuerdan la sensaci&oacute;n al tacto de ese trozo de papel que le pone precio a casi todo.
    </p><p class="article-text">
        La acera era un hervidero de rostros sim&eacute;tricos, que se intercambiaban miradas de asco y repudio. Era un c&oacute;digo silencioso, pero universal. Nadie lo ayud&oacute;, incluido yo. Nadie le tendi&oacute; una mano desinteresada. No tuvimos el gesto de humanidad preciso y necesario en situaciones as&iacute;, que va m&aacute;s all&aacute; de una intervenci&oacute;n colectiva. 
    </p><p class="article-text">
        El hombre-basura ya estaba pasando bastante verg&uuml;enza como para que los ojos de otros lo juzgaran. A nadie le interesaba su historia. A todos molestaba su presencia. Era un n&aacute;ufrago de la execrable humanidad que te sentencia sin conocerte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Javier León Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/comer-contenedor-basura_132_12440363.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Jul 2025 17:54:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Comer de un contenedor de basura]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Asesinato de un migrante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/asesinato-migrante_132_12403524.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Ser negro o moreno no significa ser delincuente ni tampoco que reciban un trato que no se merecen
</p></div><p class="article-text">
        Podr&iacute;a ser el argumento de la novela <em>Cr&oacute;nica de una muerte anunciada</em>, de Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez, pero la realidad supera a la ficci&oacute;n. No solo eso, sino que, una vez m&aacute;s, cobra fuerza la idea de que la vida no vale absolutamente nada para quienes, sin remordimientos, pero conscientes de lo que hacen, act&uacute;an por encima de cualquier norma b&aacute;sica, aunque no est&eacute; escrita, y que les conduce a practicar una de las peores causas de muerte.
    </p><p class="article-text">
        Hace tiempo que cruzamos la l&iacute;nea roja que atenta contra la defensa y salvaguarda de los derechos humanos y las libertades individuales. No es la primera vez que la Polic&iacute;a se encara de manera desproporcionada contra los migrantes africanos. Tampoco ser&aacute; la &uacute;ltima. Miembros de este cuerpo de seguridad conciben que, tener una placa, les da inmunidad para proceder m&aacute;s all&aacute; de sus competencias, sin que su autoridad se cuestione y aplicando m&eacute;todos totalmente desproporcionados en el desempe&ntilde;o de su cometido.   
    </p><p class="article-text">
        Somos hip&oacute;critas. El trato hacia los migrantes es distinto, seg&uacute;n el color de su piel y procedencia. No es lo mismo la actitud ejemplar que hemos demostrado con la acogida de poblaci&oacute;n ucrania, cuyo pa&iacute;s fue invadido por Rusia y que ha destrozado a miles de familias, que la desarrollada con los africanos, que son originarios de naciones subdesarrolladas y muchos de los cuales llegan aqu&iacute; de manera ilegal. El matiz comienza con el color de la piel. Por un lado, el blanco europeo no conlleva su rechazo social, a pesar de que en Espa&ntilde;a viven albanokosovares, especialistas en atracos violentos, y rusos, relacionados con pr&aacute;cticas delictivas de la mafia. Por otro, el negro y el moreno africano son sin&oacute;nimo de atraso, pobreza, marginalidad, violencia, machismo, guerras, brutalidad e incultura. Esto determina que el trato y la confianza sean diferentes, seg&uacute;n las situaciones. 
    </p><p class="article-text">
        No suelo ver la televisi&oacute;n, pero reconozco que ayer me qued&eacute; petrificado delante de ella, a ra&iacute;z de una noticia emitida en el programa Espejo P&uacute;blico de Antena 3. Un escalofr&iacute;o me recorri&oacute; el cuerpo y acrecent&oacute; en m&iacute; la idea de que cualquier persona, aunque se considere pac&iacute;fica y con una conducta ejemplar, aunque sea un m&eacute;dico y escriba poes&iacute;a, puede llevar dentro un monstruo, que aflora en las situaciones menos insospechadas y con unas consecuencias devastadoras.         
    </p><p class="article-text">
        Un polic&iacute;a municipal de Madrid, que estaba fuera de servicio, asesin&oacute; presuntamente a un migrante en Torrej&oacute;n de Ardoz cuando este &uacute;ltimo intentaba robarle su tel&eacute;fono m&oacute;vil. Le aplic&oacute; la t&eacute;cnica del matale&oacute;n, que implica el estrangulamiento hasta provocar la asfixia. Aunque este agente fue detenido, los familiares del fallecido clamaban justicia. La brutalidad fue de tal calibre que el polic&iacute;a hizo caso omiso a las advertencias de los transe&uacute;ntes, que le insist&iacute;an que cesase en su actitud porque, de continuar as&iacute;, lo matar&iacute;a.  
    </p><p class="article-text">
        La secuencia del planteamiento informativo fue demoledora. La presentadora, Susanna Griso, incidi&oacute; varias veces en que los hermanos de ese migrante, que denunciaban los hechos, le confirmasen si era un ladr&oacute;n y si se dedicada a robar tel&eacute;fonos m&oacute;viles. El blanqueamiento de la noticia era evidente. Uno de ellos insist&iacute;a en que eso no hab&iacute;a sido una detenci&oacute;n, sino un asesinato. En ese instante y por los gestos faciales, un inspector de polic&iacute;a, invitado al programa, se escandaliz&oacute; por ese comentario. A esto se le sumaron las declaraciones de una vecina del lugar donde sucedieron los hechos, que dej&oacute; muy claro que la actuaci&oacute;n del polic&iacute;a municipal estaba m&aacute;s que justificada, derivando hacia unos comentarios xen&oacute;fobos y racistas al considerar que los migrantes traen violencia e inseguridad y que hab&iacute;a que actuar sobre ellos. Ah&iacute;, me qued&eacute; sin palabras.
    </p><p class="article-text">
        Defender el asesinato es algo aberrante porque destruye los pilares &eacute;ticos que sustentan una sociedad democr&aacute;tica, as&iacute; como la vulneraci&oacute;n del respeto y la protecci&oacute;n de la dignidad de las personas, sin olvidar que esta actuaci&oacute;n legitima el derecho a tomarnos la justicia por nuestra mano y aplicar la violencia como m&eacute;todo irracional para resolver los conflictos. Una vez m&aacute;s, nos consideramos jueces y verdugos. Se trata de un comportamiento innato a la naturaleza de muchos ciudadanos, que se acrecienta ante la presencia de migrantes africanos porque les generan miedo e inseguridad, dentro de su concepci&oacute;n de espa&ntilde;oles blancos, y no aceptan la convivencia con otras razas. Las c&aacute;rceles ya exist&iacute;an antes de la llegada de esos migrantes y estaban llenas de esos mismos espa&ntilde;oles blancos y de todas las provincias, con un amplio curr&iacute;culo delictivo. Ser negro o moreno no significa ser delincuente ni tampoco que reciban un trato que no se merecen. 
    </p><p class="article-text">
        En medio de este caos, donde el dolor por la muerte de alguien quedaba en un segundo plano, surgi&oacute; la lecci&oacute;n de uno de los hermanos de ese migrante fallecido. Frente a la actitud premeditada y totalmente fuera de lugar del polic&iacute;a, aquel expuso bien claro que si su hermano hab&iacute;a cometido un delito, ese agente de la autoridad deber&iacute;a haberlo detenido y llevado a la comisar&iacute;a para aplicarle la ley porque, precisamente, estaba viviendo en un pa&iacute;s europeo y no en &Aacute;frica. 
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es sin&oacute;nimo de desarrollo y seguridad, de cruce hist&oacute;rico de culturas, que han dado lugar a una rica idiosincrasia que nos garantiza una perspectiva plural. Siempre ensalzamos p&uacute;blicamente los derechos y las libertades, as&iacute; como la importancia que tiene nuestra Constituci&oacute;n como garant&iacute;a para que se cumplan. Pero no nos enga&ntilde;emos: tambi&eacute;n somos racistas y estamos educando a nuestros hijos e hijas en esta pr&aacute;ctica, sustentando argumentos como el de esa vecina, con lo cual legitimamos la violencia extrema.
    </p><p class="article-text">
        Ahora mismo me sigo preguntando en manos de qui&eacute;n est&aacute; nuestra seguridad y hasta d&oacute;nde puede llegar alguien para arrebatarle la vida a un ciudadano. No quiero ni pretendo poner a todos dentro del mismo saco, pero es m&aacute;s que evidente que casos como este, junto a otros anteriores, que han sido denunciados por distintos colectivos, infieren que bajo ning&uacute;n pretexto se pueden normalizar actuaciones como la expuesta hacia personas de otra raza o procedencia. Precisamente, esto no es &Aacute;frica, pero somos responsables de muchas muertes por cuestiones de racismo y xenofobia. Nos guste o no, cargamos con el peso de nuestra infamia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Javier León Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/asesinato-migrante_132_12403524.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Jun 2025 08:19:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Asesinato de un migrante]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El desinterés del alumnado por aprender]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/desinteres-alumnado-aprender_132_12379986.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46448033-792c-4179-a5bd-31e6b7231c51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El desinterés del alumnado por aprender"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque las tecnologías son esenciales porque ofrecen un abanico de recursos que contribuyen a mejorar cualquier faceta relacionada con el temario que se estudia, también han atontado a esos estudiantes
</p></div><p class="article-text">
        Ahora que est&aacute; a punto de terminar el a&ntilde;o escolar para el alumnado de todos los niveles hasta Bachillerato y que las notas se convertir&aacute;n en juez y verdugo de su rendimiento, es un buen momento para recordar un peque&ntilde;o gran cambio que se ha producido en nuestra sociedad y que afecta a su forma de afrontar tanto una simple redacci&oacute;n como la preparaci&oacute;n de un examen.
    </p><p class="article-text">
        En las tres &uacute;ltimas d&eacute;cadas, ese alumnado ha pasado por tres grandes etapas en la b&uacute;squeda de informaci&oacute;n, adquisici&oacute;n de conocimientos y formaci&oacute;n de su pensamiento. Este trayecto se ha caracterizado por un peligroso descenso en la preocupaci&oacute;n individual por esforzarse para avanzar en los distintos niveles educativos. El resultado es que ha adoptado una actitud cada vez m&aacute;s pasiva porque deja todas las decisiones y el propio razonamiento en manos de una m&aacute;quina digital, condicionando as&iacute; su evoluci&oacute;n cognitiva, su capacidad de comprensi&oacute;n del medio y la aportaci&oacute;n propia de trabajos basados en la reflexi&oacute;n y an&aacute;lisis.
    </p><p class="article-text">
        Esas etapas tienen que ver con los cambios tecnol&oacute;gicos y c&oacute;mo han reconfigurado nuestro modelo de relaci&oacute;n con el saber, incluido su producci&oacute;n y difusi&oacute;n. En este sentido, la primera fase fue la utilizaci&oacute;n de enciclopedias, entendidas a&uacute;n a mediados de los noventa del siglo pasado como una fuente imprescindible para realizar cualquier actividad, combinado excepcionalmente con alg&uacute;n libro sobre el tema del que se demandaba informaci&oacute;n. Empe&ntilde;o, el justo. Fotocopiar las p&aacute;ginas en cuesti&oacute;n y hacer un resumen escrito a mano, muchas veces copi&aacute;ndose unos a otros. 
    </p><p class="article-text">
        En 2001 surgi&oacute; la Wikipedia, revolucionando el modelo informativo existente. Ese alumnado se benefici&oacute; ampliamente de la simplificaci&oacute;n en la indagaci&oacute;n de contenidos, ya que asimil&oacute; que dicha enciclopedia digital, de car&aacute;cter abierto y en constante crecimiento, conten&iacute;a todo el saber de la humanidad. Incluso, lleg&oacute; al extremo de afirmar que si algo no estaba en ella, es que no exist&iacute;a. Se convirti&oacute; en la nueva religi&oacute;n, con creyentes y seguidores ac&eacute;rrimos. 
    </p><p class="article-text">
        De este modo, se fue simplificando su percepci&oacute;n del mundo, mientras se acrecentaba su comodidad para elaborar cualquier trabajo. Solo necesitaba un minuto para averiguar informaci&oacute;n sobre un tema, copiar y pegar el texto resultante e imprimirlo para entregarlo al docente en cuesti&oacute;n, acompa&ntilde;ado incluso de los propios hiperv&iacute;nculos que figuraban en &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        No todo era as&iacute; de demon&iacute;aco e imperfecto, pero muchos estudiantes ya apuntaban maneras. Por el camino, perdieron destrezas b&aacute;sicas como realizar una simple b&uacute;squeda alfab&eacute;tica y olvidaron competencias como escribir los n&uacute;meros romanos, hacer una ra&iacute;z cuadrada e identificar pa&iacute;ses en un mapa pol&iacute;tico. Tampoco es que les fuera la vida en ello, lo mismo que en la actualidad, pero se volvieron m&aacute;s in&uacute;tiles a la hora de discernir cuestiones b&aacute;sicas y planteamientos que requer&iacute;an una deducci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las enciclopedias murieron de gloria por su desfase y su elevado coste de producci&oacute;n y venta, adem&aacute;s de por la eclosi&oacute;n de la informaci&oacute;n digital y su f&aacute;cil acceso. Con ellas, tambi&eacute;n desaparecieron los vendedores que las ofrec&iacute;an puerta por puerta en los hogares y espacios culturales como las bibliotecas p&uacute;blicas. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; estuvimos bastantes a&ntilde;os de este siglo XXI, en el que la tecnolog&iacute;a transform&oacute; hasta nuestras relaciones sociales, acrecentadas con la expansi&oacute;n de la telefon&iacute;a m&oacute;vil inteligente. 
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo paso lo estamos viviendo en la actualidad, aunque todav&iacute;a est&aacute; en pa&ntilde;ales: la introducci&oacute;n de la inteligencia artificial (IA) en multitud de aspectos de la vida cotidiana, incluida la ense&ntilde;anza. Consultar la Wikipedia con fines escolares ya es un tema de viejos, de personas que tienen tiempo y ganas para leer extensas entradas, que no son atrayentes ni muchas veces comprensibles para las nuevas generaciones de estudiantes, las cuales por el contrario recurren a Instagram y TikTok para darle sentido a todo lo que son y ser&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La IA est&aacute; demostrando que ese alumnado pretende simplificar a&uacute;n m&aacute;s sus acciones de b&uacute;squeda de informaci&oacute;n, dejando en manos de un programa inform&aacute;tico la respuesta a cualquier pregunta o planteamiento determinado. Lo mismo que con la Wikipedia, pero hasta unos l&iacute;mites todav&iacute;a m&aacute;s extremos. Con esta actitud, ha sintetizado su trayectoria educativa al cord&oacute;n umbilical que le une al tel&eacute;fono m&oacute;vil, principalmente, y est&aacute; dejando de tener conciencia propia para entregarse de lleno a la &uacute;nica verdad: la que ofrece la m&aacute;quina. Antes, este papel lo cumpl&iacute;a la religi&oacute;n de la Wikipedia. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, en la docencia est&aacute; m&aacute;s que constatado que, aunque las tecnolog&iacute;as son esenciales porque ofrecen un abanico de recursos que contribuyen a mejorar cualquier faceta relacionada con el temario que se estudia, tambi&eacute;n han atontado a esos estudiantes. Son espabilados para recurrir a cualquier programa de IA que les permita resolver ejercicios de matem&aacute;ticas y f&iacute;sica o para redactar un texto en ingl&eacute;s, utilizando un vocabulario preciso y exhaustivo, pero luego tienen un nivel bajo cuando hacen esos mismos ejercicios en presencia del docente y sin esa ayuda complementaria. 
    </p><p class="article-text">
        Por saber, no saben ni poner en tela de juicio lo que la IA les devuelve como respuesta ni cuestionar de d&oacute;nde ha sacado los datos resultantes ni c&oacute;mo ha ensamblado las ideas que desarrolla. No cuestionan su resultado, sino que lo admiten como cierto y verdad absoluta. 
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo que se han incrementado las facilidades para buscar y acceder a la informaci&oacute;n a trav&eacute;s de medios digitales, el alumnado ha ido perdiendo y restando voluntariamente otro tipo de conocimientos y habilidades b&aacute;sicas en su progreso, que lo convierten en un n&aacute;ufrago. Eso es todo. Comodidad y desinter&eacute;s. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Javier León Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/desinteres-alumnado-aprender_132_12379986.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Jun 2025 15:40:57 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La caza de migrantes en Estados Unidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/caza-migrantes-estados-unidos_132_12363897.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3bb005a4-00ee-4087-9dbe-98386431c015_16-9-discover-aspect-ratio_default_1116380.jpg" width="5980" height="3364" alt="La caza de migrantes en Estados Unidos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Trump actúa igual que los nazis, que marcaban el exterior de las casas de los judíos con la estrella de David, como símbolo para identificar dónde vivían aquellos que calificaban como ratas
</p></div><p class="article-text">
        Como en una novela dist&oacute;pica, donde un gobierno totalitario implanta su verdad a trav&eacute;s de decisiones basadas en la violencia, la seguridad nacional y la pol&iacute;tica del miedo, que deshumanizan la sociedad y la sumergen en la agon&iacute;a y la desesperaci&oacute;n. Sin planteamientos plurales ni aceptaci&oacute;n de la democracia porque s&oacute;lo prevalece el l&iacute;der, que supuestamente hace fuerte a la naci&oacute;n o la comunidad a la que representa, bajo el paraguas de su autoridad y del control de los mecanismos para imponerse, pero que tambi&eacute;n la reprime para acallar cualquier voz discordante o reconfigurar las caracter&iacute;sticas que la definen. 
    </p><p class="article-text">
        Estados Unidos siempre se ha autoproclamado como el paradigma de la democracia. En realidad, no es m&aacute;s que la fortificaci&oacute;n de un extenso y heterog&eacute;neo territorio, que se presenta al resto del mundo bajo su aparente unidad nacional, pero en el que afloran enormes diferencias sociales, culturales y econ&oacute;micas. 
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno de Donald Trump es la representaci&oacute;n del Gran Hermano, la figura autoritaria de la novela <em>1984</em>, de George Orwell, que controla la vida de las personas mediante su Polic&iacute;a del Pensamiento, cuya finalidad es mantener el pensamiento &uacute;nico y arrestar a los ciudadanos que tengan voz y razonamiento propio. La violencia es el m&eacute;todo que tiene el Estado para efectuarlo y mantener el orden, que atenta contra cualquier principio de la tolerancia. Adem&aacute;s, contribuye a la amplificaci&oacute;n del relato de la posverdad, la distorsi&oacute;n intencionada de la realidad para influir en la opini&oacute;n p&uacute;blica, priorizando en las emociones individuales para manipular su percepci&oacute;n del mundo. 
    </p><p class="article-text">
        La promulgaci&oacute;n de la Ley Laken Riley por parte de Trump en enero de este a&ntilde;o tiene como objetivo detener a todos los migrantes ilegales en Estados Unidos para su posterior deportaci&oacute;n. Entre ellos, se incluyen a quienes est&eacute;n acusados de delitos relacionados con alg&uacute;n robo, evitando as&iacute; que sigan actuando de esta manera y garantizando una mayor seguridad nacional. Esta ley es la excusa perfecta para la verdadera finalidad: detener a cualquier migrante indocumentado, independientemente de que est&eacute; en un espacio p&uacute;blico o privado, afectando tanto al que ya tiene una orden de expulsi&oacute;n como al que lleve menos de dos a&ntilde;os en suelo estadounidense, entre otros casos. El &uacute;ltimo paso en esta escalada es la detenci&oacute;n, incluso, de migrantes que cumplen con las leyes migratorias de ese pa&iacute;s, a los que se les trata como criminales. 
    </p><p class="article-text">
        La reciente aprobaci&oacute;n de otro decreto, que proh&iacute;be la entrada de personas provenientes de doce naciones concretas, se justifica en la protecci&oacute;n de Estados Unidos ante la llegada de terroristas extranjeros, que adem&aacute;s restringe el acceso a las originarias de otras siete naciones, entre las que est&aacute;n Cuba y Venezuela. 
    </p><p class="article-text">
        Esta caza indiscriminada rompe todos los esquemas de una sociedad que se considera progresista y criminaliza la procedencia latinoamericana, principalmente, pero tambi&eacute;n la de fuera del continente americano. Es su manera de poner fin a la &ldquo;invasi&oacute;n&rdquo; que sufre su territorio, complementando as&iacute; otras medidas pol&eacute;micas anteriores, caso por ejemplo de la construcci&oacute;n del denominado &ldquo;Muro de Trump&rdquo;, en el espacio fronterizo entre M&eacute;xico y Estados Unidos, que se inici&oacute; en 1994, bajo el gobierno de Bill Clinton, pero que el actual presidente impuls&oacute; en 2018, dentro de su primer mandato.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, Trump act&uacute;a igual que los nazis, que marcaban el exterior de las casas de los jud&iacute;os con la estrella de David, como s&iacute;mbolo para identificar d&oacute;nde viv&iacute;an aquellos que calificaban como ratas, y que detuvieron, concentraron y exterminaron a este grupo humano dentro de un proceso planificado de limpieza &eacute;tnica.
    </p><p class="article-text">
        De nuevo, el nacionalismo estadounidense se ha encargado de amplificar esta sinraz&oacute;n con la premisa de que se est&aacute; produciendo dicha invasi&oacute;n, que corrompe los pilares de su idiosincrasia y desestabiliza el orden y la convivencia interna para hacerse con el poder, derrocando as&iacute; a la naci&oacute;n m&aacute;s poderosa del mundo, que ejemplifica los valores de la libertad, justicia y responsabilidad. Esta visi&oacute;n, totalmente sesgada y xen&oacute;foba, es propia de pa&iacute;ses que tienen miedo o niegan el mestizaje (Estados Unidos tiene una larga trayectoria de oposici&oacute;n a la poblaci&oacute;n afroamericana) y que buscan en la pureza racial el argumento para diferenciarse del resto, as&iacute; como para mantener y evidenciar su superioridad cultural.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, el derecho a la vida no tiene sentido, como tampoco el respeto a otros derechos universales. A trav&eacute;s de multitud de v&iacute;deos, difundidos por distintos canales y v&iacute;as de comunicaci&oacute;n, se comprueba la pasividad de quienes est&aacute;n alrededor de los lugares donde se realizan esas detenciones de los migrantes. No solo no se inmutan, sino que hacen o&iacute;dos sordos a las quejas verbales y los gritos de los afectados, que solicitan ayuda. Permanecen ajenos a lo que sucede, con lo cual defienden, colaboran y amparan esas detenciones, lo mismo que otras decisiones irracionales de Trump. No todos son as&iacute;, caso de quienes se arriesgan a grabar esas escenas para que sirvan de denuncia p&uacute;blica, a pesar de su miedo a la actitud de la polic&iacute;a y los agentes de inmigraci&oacute;n, pero una parte importante de la ciudadan&iacute;a s&iacute; participa en este Gran Hermano.
    </p><p class="article-text">
        Esos estadounidenses, que eligieron democr&aacute;ticamente a Trump por su ac&eacute;rrima defensa de la patria, tienen normalizado el relato de que estas actuaciones son necesarias y forman parte de su marco legal. Adem&aacute;s, se podr&iacute;a decir que el Estado ha creado un mecanismo sicol&oacute;gico, donde la delaci&oacute;n es un medio de vigilancia eficaz que garantiza la referida seguridad nacional. No obstante, insisto en que se est&aacute; produciendo una implicaci&oacute;n activa y voluntaria de gran parte de su poblaci&oacute;n para contribuir a esa caza de migrantes, y la delaci&oacute;n no se circunscribe solo al &aacute;mbito del estadounidense blanco y supremacista. Aunque estamos ante una sociedad que se ha configurado por personas provenientes de multitud de pa&iacute;ses, se ha dado un paso m&aacute;s, con car&aacute;cter colectivo, para negar el derecho de entrada y permanencia en su territorio a determinados extranjeros.         
    </p><p class="article-text">
        Los nazis deportaban a los jud&iacute;os en trenes hacia los campos de concentraci&oacute;n y exterminio aludidos en su renacimiento y regeneraci&oacute;n como naci&oacute;n, y la poblaci&oacute;n civil alemana no era indiferente a esto. Estados Unidos est&aacute; desarrollando lo mismo con los migrantes, siguiendo las &oacute;rdenes de un eg&oacute;latra que, apoyado por una parte importante de sus habitantes y de su postverdad, enarbola la bandera del <em>Make America Great Again</em> en un sistema pol&iacute;tico caracterizado por la censura, el control tecnol&oacute;gico y la deshumanizaci&oacute;n. Quitarles la vida no entra todav&iacute;a en sus planes. Eso cuesta mucho dinero. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Javier León Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/caza-migrantes-estados-unidos_132_12363897.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jun 2025 15:26:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La caza de migrantes en Estados Unidos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[TVE ante el genocidio en Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tve-genocidio-gaza_132_12317884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c866ff3f-bbc7-429b-904e-b40ca72b44b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="TVE ante el genocidio en Gaza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Debemos estar orgullosos de que nuestra televisión pública anteponga la salvaguarda del derecho a la vida, la defensa de la infancia y el fomento de la paz por encima de las audiencias</p></div><p class="article-text">
        Hay muertos de primera y segunda clase. Hay banderas que cubren de gloria a sus fallecidos y otras que son harapos para envolver cuerpos que incomodan. Hay noticias que informan de hechos e historias que nos hacen part&iacute;cipes del mundo y otras que nos paralizan y nos cubren con su manto de crueldad, cargando a nuestras espaldas con el peso de las decisiones ajenas. Hay periodistas que informan para dar una determinada visi&oacute;n del mundo y otros que caminan como un funambulista sobre el alambre informativo, sin miedo, pero con responsabilidad.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante la segunda semifinal de Eurovisi&oacute;n 2025, los periodistas de TVE Julia Varela y Tony Aguilarlos comentaron que m&aacute;s de 15.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as (seg&uacute;n Naciones Unidas) han muerto en Gaza a manos de Israel. Este mensaje simple, pero estremecedor, no ten&iacute;a tintes pol&iacute;ticos, sino que formaba parte de un llamamiento a la paz mundial y una declaraci&oacute;n directa para que la comunidad internacional no siga mirando hacia otro lado en relaci&oacute;n al genocidio que el Estado jud&iacute;o est&aacute; cometiendo sobre los gazat&iacute;es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute; mismo, no fue un acto valiente, sino de compromiso profesional y de &eacute;tica period&iacute;stica de un medio de comunicaci&oacute;n p&uacute;blico, que no le exime de su obligaci&oacute;n para denunciar hechos como este, independientemente del pa&iacute;s donde sucedan y alejados de pronunciamientos ideol&oacute;gicos. El asesinato selectivo de estos menores de edad constituye no solo un ejemplo de la impunidad con la que act&uacute;a Israel, apoyado por diversas potencias occidentales con las cuales tiene contratos armament&iacute;sticos, sino la reafirmaci&oacute;n de que los intereses pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos est&aacute;n por encima de la p&eacute;rdida de vidas humanas.
    </p><p class="article-text">
        En ning&uacute;n momento esos periodistas ni otros de la televisi&oacute;n p&uacute;blica espa&ntilde;ola se mostraron a favor de Ham&aacute;s, como parte implicada en ese conflicto b&eacute;lico. Defender a los gazat&iacute;es no es sin&oacute;nimo de hacer lo propio con esa organizaci&oacute;n terrorista. Al contrario: si se ha llegado a estos extremos es por el grado de conciencia de dichos periodistas y de una televisi&oacute;n que tiene el deber de informar con objetividad. Esto incluye condenar la matanza indiscriminada de personas, incluidos menores de edad, que vulnera cualquier principio b&aacute;sico en las relaciones de convivencia pac&iacute;fica y de desarrollo entre pa&iacute;ses, sobre todo el tratado internacional de la Convenci&oacute;n sobre los Derechos del Ni&ntilde;o.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Debemos estar orgullosos de que nuestra televisi&oacute;n p&uacute;blica anteponga la salvaguarda del derecho a la vida, la defensa de la infancia y el fomento de la paz por encima de las audiencias. Los profesionales de RTVE llevan informando peri&oacute;dicamente de lo que sucede en Gaza, sin posicionamientos de ning&uacute;n tipo, pero mostrando <em>in situ</em> los horrores con los que se encuentran, las familias destrozadas, los desplazamientos y hacinamientos masivos; los asentamientos completos arrasados, convertidos en escombro; la ausencia de alimentos, los problemas higi&eacute;nicos, que afectan seriamente a las mujeres embarazadas y las ancianas, y la p&eacute;rdida de identidad de un pueblo a merced de los sionistas. A modo de ejemplo, Almudena Ariza, corresponsal de TVE en Jerusal&eacute;n, indicaba en marzo del a&ntilde;o pasado que su presencia, como la de otros periodistas, molestaba enormemente al Estado jud&iacute;o, que estaba haciendo todo lo posible para silenciar cualquier cobertura informativa que no estuviese en sinton&iacute;a con sus intereses pol&iacute;ticos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta TVE y estos periodistas s&iacute; me representan. Con ello, no estoy defendiendo a Ham&aacute;s. Un medio de comunicaci&oacute;n que silencie un genocidio como el de Gaza es c&oacute;mplice directo de &eacute;l y tiene sus manos manchadas sangre. En un mundo tan digital y globalizado como este, donde el poder de la imagen y la palabra de los periodistas tiene m&aacute;s impacto y repercusi&oacute;n medi&aacute;tica que el discurso de un l&iacute;der religioso o pol&iacute;tico, el trabajo de estos profesionales contribuye a consolidar las sociedades desarrolladas, pero tambi&eacute;n a remover conciencias ante los actos tan atroces que comete la humanidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que sucede con los gazat&iacute;es es una infamia internacional, a modo y semejanza del genocidio de Srebrenica (1995), cuando la misma comunidad internacional permaneci&oacute; de brazos cruzados, mientras los serbobosnios asesinaron premeditadamente a m&aacute;s de ocho mil hombres y ni&ntilde;os musulmanes bosnios, en un proceso planificado de limpieza &eacute;tnica. En ese momento, muchos medios de comunicaci&oacute;n denunciaron esa matanza, al amparo de la pasividad de las Naciones Unidas, la OTAN y la Uni&oacute;n Europea, en lo que constituy&oacute; la mayor masacre en Europa despu&eacute;s del Holocausto nazi.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, el n&uacute;mero de muertos gazat&iacute;es no solo sextuplica a lo sucedido en Srebrenica, sino que ha dividido a los medios de comunicaci&oacute;n, tanto en Espa&ntilde;a como en el resto del mundo, respondiendo a intereses ideol&oacute;gicos y de alineamiento pol&iacute;tico. De hecho, los vinculados a la derecha y la extrema derecha espa&ntilde;ola han aprovechado esta coyuntura de Eurovisi&oacute;n para atacar directamente a TVE, desvirtuando lo sucedido para enmarcarlo en otra muestra de la nefasta pol&iacute;tica del Gobierno de Pedro S&aacute;nchez y en su defensa de Israel. Mientras diversas televisiones p&uacute;blicas europeas &mdash;entre las que estaba la nuestra&mdash; plantearon previamente la necesidad&nbsp; de convocar un foro para dirimir si era l&iacute;cito que Israel participase en un evento musical que constituye un &aacute;mbito plural de integraci&oacute;n entre naciones, cuando en la actualidad ese pa&iacute;s est&aacute; practicando un genocidio, otros canales de televisi&oacute;n y prensa escrita se han encargado de embarrar las palabras de Julia Varela y Tony Aguilarlos y la conducta ejemplar de TVE, presentando un r&oacute;tulo en negro, previo a la final de Eurovisi&oacute;n, donde se le&iacute;a &ldquo;Frente a los derechos humanos, el silencio no es una opci&oacute;n. Paz y Justicia para Palestina&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso concreto de <em>El Mundo</em>, este pasado 18 de mayo public&oacute; un art&iacute;culo, denominado &ldquo;La gran verg&uuml;enza de Eurovisi&oacute;n 2025 que pag&oacute; Espa&ntilde;a y, sobre todo, Melody&rdquo;, de Esther Mucientes. En &eacute;l afirmaba que lo sucedido &ldquo;con Melody y con Espa&ntilde;a fue una verg&uuml;enza&rdquo;, justificando el mal puesto final de la representante espa&ntilde;ola en el certamen por el castigo que hizo el resto de pa&iacute;ses en la votaci&oacute;n, producto del referido comentario de sendos periodistas y por el r&oacute;tulo en negro, calificado asimismo por aquella de &ldquo;brutal&rdquo;. Adem&aacute;s, esa periodista indicaba que &ldquo;Europa se posicion&oacute; en contra de Espa&ntilde;a y demostr&oacute; su favor a Israel&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo es posible que Mucientes no se planee en ning&uacute;n momento la importancia del respeto a la vida, correspondiente a miles de personas inocentes que est&aacute;n sufriendo los estragos de una invasi&oacute;n y un exterminio programado, y por el contrario banalice, dentro de su deber de informar, una realidad que es innegable para favorecer determinados intereses partidistas?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si la Justicia suele representarse con la figura aleg&oacute;rica de una mujer con los ojos cubiertos por una venda, que alude a su imparcialidad y objetividad, la televisi&oacute;n p&uacute;blica tambi&eacute;n debe guiarse por ese par&aacute;metro, evitando influencias internas y externas que coarten su pluralidad y democracia informativa. Pero no por ello deber ser ciega ni aceptar el horror de convivir con quienes traspasan cualquier regla moral sin remordimientos porque, entonces, la palabra y la imagen perder&aacute;n toda su credibilidad.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Javier León Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tve-genocidio-gaza_132_12317884.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 May 2025 12:39:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[TVE ante el genocidio en Gaza]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El abrazo de una madre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/abrazo-madre_132_12243459.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a9656b19-8933-4644-b7fa-e259a0a107b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El abrazo de una madre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A lo mejor, un día, ella, esa niña, convertida ya en madre, continuará el ciclo y le contará a su propia hija cómo su abuela la trajo un día al museo para enseñarle la importancia de un abrazo y todo lo que hubo que luchar y perder para conseguirlo</p></div><p class="article-text">
        La libertad es la hermana de la democracia y la enemiga de la dictadura. Es tan fr&aacute;gil que requiere atenciones continuas. No implica que tenga los huesos de cristal, pero sostiene el esqueleto de las decisiones y las acciones de millones de personas. No es f&aacute;cil cargar con ese peso cuando la violencia y la intolerancia acechan en cada rinc&oacute;n para ahogarnos en el oscuro pozo de las prohibiciones y las obligaciones, desposey&eacute;ndonos de nuestra autonom&iacute;a y voluntad para tomar decisiones y encadenando la conciencia individual y la cr&iacute;tica para vivir rodeados del aliento del miedo y la obediencia ciega.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Domingo por la ma&ntilde;ana. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sof&iacute;a. Pienso en esto, mientras observo atentamente <em>El abrazo</em>, de Juan Genov&eacute;s, un cuadro que reflej&oacute; las ansias de libertad en los d&iacute;as convulsos de la Transici&oacute;n. Pr&aacute;cticamente, estoy solo, acompa&ntilde;ado de mi hermana. Atr&aacute;s he dejado a la multitud devorando <em>El Guernica</em>, de Picasso, con sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles y sus <em>selfies</em>. La reconciliaci&oacute;n de un pa&iacute;s y la denuncia de la guerra. Dos mensajes: la libertad y la muerte, respectivamente, plasmados en sendos cuadros relativos a otros tantos momentos concretos de la historia reciente de Espa&ntilde;a, cuando todav&iacute;a las ideas segu&iacute;an ba&ntilde;adas en blanco y negro y ped&iacute;an permiso para secarse al sol.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una madre y su hija se detienen en mitad de la sala, a escasos metros de m&iacute;. No existe la vor&aacute;gine de otros espacios del museo. Todo es relativamente m&aacute;s pausado, a modo y semejanza de una estaci&oacute;n de metro durante la noche en esa misma ciudad, donde conviven pocos rostros, aunque todos an&oacute;nimos, y mucho silencio, encajado como el calzo en una puerta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La madre se agacha un poco, con el semblante serio y con una actitud comprometida ante la lecci&oacute;n de vida que quiere darle a su hija o, al menos, intentarlo. Le marca los ritmos, el aprendizaje, el significado de conceptos, el compromiso con la cultura. En cambio, ella, con apenas seis o siete a&ntilde;os, no tiene el reloj del tiempo en la mu&ntilde;eca de su mano y disfruta risue&ntilde;a de ese momento divertido en su infancia. Permanece ajena a la intenci&oacute;n de su progenitora, sonriendo en todo momento, dej&aacute;ndose llevar por el entorno que espera explorar.
    </p><p class="article-text">
        Esa imagen tambi&eacute;n es arte. Considero que ambas son afortunadas. Me fijo en la posici&oacute;n del brazo de la mujer, que debe rondar los cuarenta. Su mano permanece anclada al hombro de la ni&ntilde;a, atrap&aacute;ndola con suavidad, aunque de manera firme. No le hace falta imponerse. No lo necesita porque hay un c&oacute;digo de amor entre ambas, presente en la jerarqu&iacute;a de la edad y la experiencia que acumula y representa aquella como madre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; preparada para exponer algo que, quiz&aacute;s, marcar&aacute; el devenir de su peque&ntilde;a. Tal vez, dentro de unos a&ntilde;os, cuando ya no est&eacute;, cuando ya no le acompa&ntilde;e al museo, esta &uacute;ltima se acuerde de ese d&iacute;a, rememorando c&oacute;mo una explicaci&oacute;n, que forja los conocimientos, dio sentido a muchas de las cosas que la conformaron despu&eacute;s como mujer. Ahora, en ese preciso momento, representa la alegor&iacute;a de la inocencia y la infancia, que pronto desaparecer&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, sigo all&iacute;, mirando multitud de portadas del peri&oacute;dico <em>ABC</em>, que est&aacute;n expuestas sobre el suelo a modo de recorrido hist&oacute;rico por sus casi cuarenta a&ntilde;os como dictador, condicionando la vida de millones de personas que sufrieron y no tuvieron m&aacute;s remedio que adaptarse y resignarse. Es la ant&iacute;tesis frente a <em>El abrazo</em> y la madre e hija, pero lejos ya en el tiempo, muestra de una realidad que espero que nunca m&aacute;s vuelva.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mujer le dice a su peque&ntilde;a que mire el cuadro que tiene a su espalda. Ella, sonriendo a&uacute;n, como si se tratase de un juego en el que es la protagonista y del que saldr&aacute; victoriosa, se gira para buscar su ubicaci&oacute;n. Entonces, le comenta, con bastante seriedad y templanza, que lo grave en su memoria. Hay mucha responsabilidad y firmeza en sus palabras. La ni&ntilde;a obedece y creo adivinar que hace un recorrido visual simple, sin mucha profundidad. Luego, le indica que se acerque a &eacute;l y que lea su t&iacute;tulo. De nuevo, obedece. La madre la observa. Sabe que, alg&uacute;n d&iacute;a, har&aacute; ese mismo camino para irse de casa, pero ella siempre estar&aacute; ah&iacute;, firme, esper&aacute;ndola para abrazarla cuando regrese. Otros no regresaron porque fueron detenidos y torturados hasta matarlos por pensar distinto, como tampoco se devolvi&oacute; el tiempo a quienes pasaron parte de su vida entre rejas por luchar para cambiar la sociedad. Por eso, sabe qu&eacute; significa ese cuadro.
    </p><p class="article-text">
        La ni&ntilde;a regresa. Ahora toca la aclaraci&oacute;n, la simbiosis entre quien, desde la madurez, desentra&ntilde;a a otra el significado de aquella imagen para que comprenda c&oacute;mo ha evolucionado la ciudadan&iacute;a. El abrazo de las personas del cuadro simboliza la libertad, caminando juntas y unidas hacia el presente para conquistar derechos y libertades comunes que conformar&aacute;n el ma&ntilde;ana. El anonimato de sus rostros representa a todos y todas, pero tambi&eacute;n el recuerdo de quienes cayeron por el camino por manifestar libremente sus ideas. Ah&iacute; est&aacute; la reconciliaci&oacute;n nacional, tras la dictadura, en un abrazo que las une, sin atender a sus diferencias.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La madre coloca otra vez su mano sobre el hombro de su hija durante la explicaci&oacute;n. Personifica el cari&ntilde;o eterno que le profesa, su trayectoria para que aprenda unos valores esenciales y necesarios y para que comprenda que su construcci&oacute;n como persona y mujer se basar&aacute; en el respeto de las ideas de otros, los cuales tambi&eacute;n har&aacute;n lo oportuno con las suyas. Sus opiniones jam&aacute;s estar&aacute;n determinadas por imposiciones.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hubo algo bonito en aquel instante. Una lecci&oacute;n de historia, un viaje a la reflexi&oacute;n a trav&eacute;s de un cuadro. A lo mejor, un d&iacute;a, ella, esa ni&ntilde;a, convertida ya en madre, continuar&aacute; el ciclo y le contar&aacute; a su propia hija c&oacute;mo su abuela la trajo un d&iacute;a al museo para ense&ntilde;arle la importancia de un abrazo y todo lo que hubo que luchar y perder para conseguirlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sonre&iacute;. En el suelo, Franco se retorc&iacute;a entre tanta portada de peri&oacute;dico porque la libertad es un bien preciado, aunque fr&aacute;gil, que nos pertenece a todos y todas, y somos responsables de que su llama siga gui&aacute;ndonos frente a quienes imponen la irracionalidad, la violencia y el miedo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Javier León Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/abrazo-madre_132_12243459.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Apr 2025 09:41:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El abrazo de una madre]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gritos contra los docentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/gritos-docentes_132_12210336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/868e383c-6d86-4e8c-9773-d0a35b897b20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gritos contra los docentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ustedes, padres y madres, son el escudo que utilizan su hijo o hija para protegerse cuando lanzan la mierda contra los docentes, cuando acuden a sus brazos llorando para que vayan a plantarles cara porque, presuntamente, los suspenden una vez tras otra

</p></div><p class="article-text">
        La promulgaci&oacute;n de la Ley de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica o Ley Moyano (1857) constituy&oacute; un hito porque fue la primera ley educativa de Espa&ntilde;a, cuya finalidad era reducir la alta tasa de analfabetismo que exist&iacute;a en el pa&iacute;s. Por primera vez, la clase baja tuvo derecho a aprender lo que por entonces se denominaba como primeras letras. Aun as&iacute;, el contexto era desfavorable porque estaba dominado por el caciquismo, que precisamente se mostraba contrario a este cambio radical, ya que afectaba a la dependencia de los m&aacute;s pobres frente a los ricos. Estos &uacute;ltimos segu&iacute;an muy interesados en que esa masa social fuese analfabeta para controlarla con mayor facilidad, es decir, requer&iacute;an de mano de obra d&oacute;cil e inculta, que adem&aacute;s no pensase ni reclamase nada ante su necesidad de trabajar para sobrevivir. En ese marco naci&oacute; la ense&ntilde;anza p&uacute;blica, donde aprender a leer y escribir no fue precisamente un camino de rosas.
    </p><p class="article-text">
        Traigo esto a colaci&oacute;n porque, casi 170 a&ntilde;os despu&eacute;s, estamos inmersos en una ola de destrucci&oacute;n continua de esa ense&ntilde;anza, sobre todo en la Educaci&oacute;n Secundaria Obligatoria (ESO) y el Bachillerato. Esto se debe tanto a los continuos cambios en las leyes educativas como al papel que han adquirido las madres y los padres al desvirtuar, cuestionar y vilipendiar el trabajo que realizan los docentes. Esto &uacute;ltimo hay que frenarlo urgentemente. No debemos permitir que lo que tanto cost&oacute; para implantar la ense&ntilde;anza p&uacute;blica y su valor asociado al desarrollo, se convierta ahora en algo choteado por esas madres y padres que han asumido el papel de jueces y verdugos dentro de los centros de ense&ntilde;anza, utilizando un vocabulario y unas actitudes fuera de lugar.
    </p><p class="article-text">
        Paradojas de la vida, hoy en d&iacute;a la clase media-baja desprecia la oportunidad y los beneficios culturales que pueden obtener sus hijos e hijas gracias a la instrucci&oacute;n p&uacute;blica en los niveles de la ESO y el Bachillerato. No valoran suficientemente esta conquista que ha eliminado la barrera de la desigualdad frente a las clases pudientes. Los centros p&uacute;blicos constituyen una pieza fundamental e irreemplazable en una democracia porque garantizan el derecho universal de acceso a la ense&ntilde;anza, su gratuidad, el conocimiento sin ning&uacute;n tipo de sesgos y el aprendizaje sin atender a obst&aacute;culos socioecon&oacute;micos en relaci&oacute;n a la procedencia, como tampoco a cuestiones sobre g&eacute;nero, nacionalidad y creencias religiosas.&#8198; &#8198;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;a tras d&iacute;a, muchos docentes tienen que soportar las faltas de respeto de un alumnado que participa activamente en esta sociedad violenta, alentado adem&aacute;s por sus progenitores. Por eso, ustedes, padres y madres, son culpables directos de que su hijo o hija act&uacute;e de esa manera, bajo el desaf&iacute;o, las actitudes d&eacute;spotas y las vejaciones en los centros donde estudian. Uno y otra tratan de imponer en las aulas lo que les han inculcado en sus hogares, convirtiendo un espacio de aprendizaje plural, democr&aacute;tico y p&uacute;blico en su peque&ntilde;o Estado dictatorial, a base de un lenguaje soez y un talante que ponen en duda la labor de dichos ense&ntilde;antes, su experiencia y su autoridad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute; mismas, son personas adoctrinadas en sus respectivos &aacute;mbitos familiares, donde escuchan e incorporan a su acervo todo tipo de comentarios e improperios surgidos en las conversaciones relativas a cualquier aspecto de la vida p&uacute;blica o privada. D&iacute;a a d&iacute;a, se alimentan de eso, con lo cual asumen que pueden tratar al resto con su misma vara de medir, expresada en su intolerancia y su comportamiento inc&iacute;vico en las aulas, incluido su indiferencia hacia el propio sistema educativo p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Ese adoctrinamiento familiar incluye el privilegio de amenazar al profesorado y realizar comentarios racistas y xen&oacute;fobos en las clases, as&iacute; como apolog&iacute;a del fascismo, conductas que est&aacute;n prohibidas en las instituciones educativas p&uacute;blicas. En otras ocasiones, ya he indicado que la presencia de la extrema derecha en el sistema de representaci&oacute;n pol&iacute;tico espa&ntilde;ol ha supuesto la institucionalizaci&oacute;n de la violencia. Esto constituye el espejo en el que se miran muchos j&oacute;venes y sus progenitores, alentados por su propia naturaleza vehemente, con lo cual admiten que est&aacute;n legitimados para actuar con ese mismo ensa&ntilde;amiento que defiende esa ideolog&iacute;a en cualquier aspecto de sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        Como todo centro p&uacute;blico, en sus aulas no se impone ninguna ideolog&iacute;a ni se adoctrina, sino todo lo contrario: a partir de un temario, se invita a la reflexi&oacute;n, el an&aacute;lisis y la cr&iacute;tica constructiva, que se imparte como modelo precisamente de una sociedad democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Ustedes, padres y madres, son el escudo que utilizan su hijo o hija para protegerse cuando lanzan la mierda contra los docentes, cuando acuden a sus brazos llorando para que vayan a plantarles cara porque, presuntamente, los suspenden una vez tras otra. En realidad, no se preocupan por saber cu&aacute;l es su rendimiento ni menos a&uacute;n la evoluci&oacute;n anual de su actitud. Simplemente, estiman que est&aacute;n en su derecho a desplegar un arsenal de agresividad frente a esos docentes como f&oacute;rmula para imponer su verdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un centro p&uacute;blico de ense&ntilde;anza no es un estercolero ni una barriada para ejercer la violencia de manera gratuita. Nos ha costado mucho, much&iacute;simo, llegar a este pelda&ntilde;o de la gratuidad en la educaci&oacute;n. Ustedes, padres y madres, no tienen la potestad ni la capacidad para menospreciar al profesorado, aut&eacute;nticos agentes de la socializaci&oacute;n. No han sido capaces de transmitirles a sus v&aacute;stagos los valores y las pautas que ejemplifiquen su crecimiento, basado en el esfuerzo personal, la dedicaci&oacute;n y la constancia en los estudios. Tampoco la consideraci&oacute;n hacia ese colectivo profesional, que los forman de manera adecuada y progresiva para que adquieran conocimientos, aptitudes y habilidades bajo una visi&oacute;n plural y de respeto a la diversidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No. Un centro de esas caracter&iacute;sticas no contribuir&aacute; a alimentar el ego de matones de barrio que a&uacute;n est&aacute;n en pa&ntilde;ales. Su hijo y su hija persiguen, fustigan, hostigan, contradicen y amenazan a aquellos ense&ntilde;antes que se responsabilizan para que tengan un buen bagaje cultural y se formen con las mejores garant&iacute;as para afrontar el mercado laboral en un futuro pr&oacute;ximo. Esto sucede porque ustedes, padres y madres, los han educado bajo la ley del m&iacute;nimo esfuerzo, el materialismo y el consumismo, acostumbr&aacute;ndolos as&iacute; a la vida f&aacute;cil, hasta el punto incluso de premiarlos con viajes, a pesar de que son unos in&uacute;tiles y unos vagos, todo ello aderezado con la violencia verbal, de la cual hacen gala y en la cual s&iacute; son expertos.&#8198; &#8198; &#8198;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con este panorama tan lapidario, las perspectivas presentes y futuras no son nada halag&uuml;e&ntilde;as. Hemos permitido que una profesi&oacute;n tan importante y crucial como es la de docente acabe convertida en otra de riesgo, despose&iacute;da adem&aacute;s de los amplios beneficios sociales que aporta. La clase-media est&aacute; destruyendo uno de los logros hist&oacute;ricos que aportan libertad y tiene todas las papeletas para volver a esa sociedad de mediados del siglo XIX, abrazando el analfabetismo por voluntad propia. Pero, claro, la culpa de todo siempre es del profesorado.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Javier León Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/gritos-docentes_132_12210336.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Apr 2025 12:58:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gritos contra los docentes]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El caso Rubiales: el reforzamiento del machismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/caso-rubiales-reforzamiento-machismo_132_12093392.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/058a237a-6dd2-48e1-9a1e-4afcb73ae30f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El caso Rubiales: el reforzamiento del machismo"></p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nto cuesta denigrar a una mujer? &iquest;Este acto tiene precio? &iquest;Se puede considerar l&iacute;cito dentro de su ilegalidad? &iquest;Es moralmente aceptable en una sociedad como la espa&ntilde;ola, que se considera democr&aacute;tica y moderna? &iquest;La igualdad de g&eacute;nero es un concepto que acaba en papel mojado? &iquest;Por qu&eacute; las mujeres siguen siendo objeto del desprecio, sometimiento y cosificaci&oacute;n por parte de los hombres si, precisamente, hay m&aacute;s informaci&oacute;n y programas educativos para erradicar esas conductas? &iquest;Por qu&eacute; un beso no consentido de un hombre a una mujer puede cambiar el rumbo social de un pa&iacute;s?
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces, la mejor forma de comprender una noticia es alejarse de ella para analizarla con una perspectiva m&aacute;s amplia y sin el foco medi&aacute;tico del momento en que se produce, que suele condicionar todo a su alrededor. Al respecto, el caso Rubiales, por el cual la futbolista Jennifer Hermoso denunci&oacute; al expresidente de la Real Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de F&uacute;tbol, Luis Rubiales, por un delito de agresi&oacute;n sexual a ra&iacute;z de un beso no consentido, ratifica, a mi juicio, que el machismo y la cosificaci&oacute;n de la mujer siguen creciendo de manera alarmante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sentencia condenatoria a Rubiales es, en realidad, un triunfo de la violencia sexual y del patriarcado, aunque parezca lo contrario. El mensaje que se ha lanzado a la sociedad es el siguiente: un hombre puede elegir a la mujer que quiera, como si fuese ganado, y besarla o tocarla en p&uacute;blico cuando le d&eacute; la gana y de la forma que quiera porque, en el hipot&eacute;tico caso de que aquella lo denuncie, una simple multa zanjar&aacute; el asunto. A eso se reduce todo: a una cuesti&oacute;n monetaria, donde el causante del da&ntilde;o est&aacute; dispuesto a pagarla, lo mismo que a jactarse del acto en cuesti&oacute;n, sin que importe para nada el da&ntilde;o sicol&oacute;gico o f&iacute;sico que pueda ocasionar a la afectada. En s&iacute; mismo, constituye el derecho a transgredir todo c&oacute;digo &eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Pero la proyecci&oacute;n de este caso es mucho mayor. No es exagerado afirmar que conlleva un reforzamiento de la pol&iacute;tica machista entre los j&oacute;venes, proyect&aacute;ndose muy negativamente incluso en los centros educativos, porque ahora tienen otro referente que les permite besar o tocar a una chica cuando a ellos les apetezca, sabiendo que no les pasar&aacute; absolutamente nada. En primer lugar, porque son menores de edad; en segundo, porque recibir&aacute;n una sanci&oacute;n ante la que se muestran indiferentes, ya que lo importante es que han impuesto una vez m&aacute;s su rol masculino sobre el femenino. Me imagino todo lo que se ha re&iacute;do Rubiales por su condena, una migaja sabiendo que, gracias a su actitud corrupta durante los a&ntilde;os que desempe&ntilde;&oacute; su cargo en dicha Federaci&oacute;n, amas&oacute; una fortuna personal de grandes magnitudes. Pues lo mismo pasar&aacute; con esos j&oacute;venes, aunque no tengan los millones que aquel posee: lo importante es hacerlo porque otros lo hacen, con lo cual se refuerza su actitud grupal, de manada, independientemente de que no se conozcan entre s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, tambi&eacute;n est&aacute; relacionado con la expansi&oacute;n de la pol&iacute;tica de derechas y, sobre todo, la ultraderecha, a la cual se est&aacute;n sumando cada vez m&aacute;s j&oacute;venes y familias de clase media-baja, basando su relato en la defensa precisamente de la familia tradicional, a trav&eacute;s de la figura dominante del hombre, y donde la mujer debe asumir un papel de abnegada sumisi&oacute;n a unos valores que la condenan a vivir entre sombras y tinieblas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bien es cierto que el machismo no es una cuesti&oacute;n de izquierdas o derechas, sino un problema social que afecta a las personas en s&iacute; mismas, en este caso producto de la actitud de los hombres, y es algo intr&iacute;nseco a la historia de la humanidad, ya que despu&eacute;s de tantos siglos no solo no ha desaparecido, sino que sigue inserto con m&aacute;s fuerza y con mayor arraigo en la estructura socioecon&oacute;mica y en la naturaleza masculina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Da igual que la sociedad sea comunista o capitalista, desarrollada o subdesarrollada, occidental u oriental, cristiana o musulmana: en todas est&aacute; instalado el machismo y las formas de violencia sexual como los besos no consentidos. La escritora Svetlana Aleksi&eacute;vich cuenta en Los muchachos de zinc: voces sovi&eacute;ticas de la guerra de Afganist&aacute;n c&oacute;mo el Estado sovi&eacute;tico envi&oacute; a mujeres y hombres al conflicto encubierto de la invasi&oacute;n de Afganist&aacute;n. Por entonces, la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica segu&iacute;a present&aacute;ndose como el paradigma de la igualdad entre ambos sexos, donde todos eran camaradas y donde la bandera feminista ondeaba bien alta. La realidad era muy distinta. En esa guerra, mientras los hombres actuaban en el frente, las mujeres permanec&iacute;an en la retaguardia del suelo afgano porque se consideraba que no estaban a la altura de aquellos para luchar, realizando trabajos como enfermeras, etc&eacute;tera. A esto se sumaba que los mandos, dentro de su concepci&oacute;n patriarcal, promovieron que esas mujeres fuesen a sus alojamientos para utilizarlas con fines sexuales.
    </p><p class="article-text">
        La lucha contra el machismo y la violencia sexual no responde a la aprobaci&oacute;n de leyes por un Estado como tampoco a la concepci&oacute;n de una sociedad igualitaria promovida por la izquierda, sino a la condici&oacute;n humana, cuya base de ser el respeto de la mujeres como un ser vivo. No necesitamos pol&iacute;ticas de ning&uacute;n partido ni de ninguna ideolog&iacute;a, sino un cambio de actitud global en nosotros, los hombres, aunque esto es totalmente imposible por la din&aacute;mica y la influencia que ejercen los distintos poderes, que siguen estando interesados en cimentar el patriarcado, y por el propio entorno cultural en el que se desenvuelven nuestras vidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pensamos que en las sociedades democr&aacute;ticas, basadas en la convivencia en armon&iacute;a de las personas dentro de unos par&aacute;metros que regulan sus decisiones y acciones, no tienen cabida esas conductas rese&ntilde;adas, pero la realidad es totalmente opuesta. Rubiales, su beso, su ac&eacute;rrimo machismo, sus coacciones, son solo una peque&ntilde;a muestra del sexismo que existe en el deporte espa&ntilde;ol. El camino que queda por desandar es muy largo y tortuoso, pero todo comienza cuando mantienes tu integridad como mujer. El resto es una lucha personal contra el sistema, que a veces se vuelve colectiva.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Javier León Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/caso-rubiales-reforzamiento-machismo_132_12093392.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Feb 2025 13:15:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El caso Rubiales: el reforzamiento del machismo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mariposas negras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/mariposas-negras_132_12054687.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6d37640e-0e37-46ba-be22-44ae61261788_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mariposas negras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La película del canario David Baute es una nueva advertencia de la deriva a la que llevamos la Tierra y no es alarmante afirmar que nuestra existencia tiene los días contados como sigamos a este ritmo de destrucción medioambiental</p></div><p class="article-text">
        El cambio clim&aacute;tico, junto al hambre y la desertizaci&oacute;n, son tres de los principales problemas que afectan gravemente a nuestro planeta y est&aacute;n condenando a millones de personas a la muerte y a migraciones forzadas. Todos van de la mano, producto de la contaminaci&oacute;n sin escr&uacute;pulos de la tierra, el agua y el aire, y de la explotaci&oacute;n intensiva y extensiva de todo tipo de recursos naturales. Sus consecuencias son la alteraci&oacute;n y la destrucci&oacute;n del medio ambiente, generando adem&aacute;s fuertes desequilibrios y modificaciones en los modelos socioecon&oacute;micos, sin olvidar los estragos paralelos en la flora y la fauna y la modelaci&oacute;n negativa del territorio y el paisaje a nivel mundial.
    </p><p class="article-text">
        <em>Mariposas negras</em>, dirigida por David Baute, que ha obtenido recientemente el Goya a la&nbsp;mejor pel&iacute;cula de animaci&oacute;n, es una denuncia internacional que sintetiza los graves efectos que est&aacute;n provocando todos esos procesos, sin que se tomen medidas para frenarlos ni para asegurar la pervivencia de la humanidad bajo una relaci&oacute;n equilibrada con la naturaleza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los acuerdos internacionales en materia de industrializaci&oacute;n y contaminaci&oacute;n son una cortina de humo ante una situaci&oacute;n alarmante a escala global que, en principio no parece reversible, teniendo en cuenta que los pa&iacute;ses m&aacute;s industrializados y m&aacute;s poblados son los que realmente generan esa alteraci&oacute;n del ambiente natural.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute; mismo refleja la eterna divisi&oacute;n entre el norte y el sur. China y Estados Unidos, las dos principales econom&iacute;as, encabezan esa lista negra, cuya rivalidad impide cualquier tipo de acuerdo y consenso en materia medioambiental, a pesar de publicitarse que ambos est&aacute;n dispuestos a colaborar en este aspecto y a implementar energ&iacute;as renovables. La carrera por ser la primera potencia del mundo implica actuar bajo cualquier criterio que revierta positivamente sobre sus respectivas econom&iacute;as, sin frenar su correspondiente desarrollo industrial, a base de seguir emitiendo ingentes cantidades de CO&#8322; a la atm&oacute;sfera. Por el contrario, los pa&iacute;ses del sur, ya condicionados por ser pobres y dependientes de ayudas internacionales, son los que padecen las consecuencias negativas del cambio clim&aacute;tico y los resultados de esa contaminaci&oacute;n en forma de frecuentes huracanes, subidas del mar, fuertes lluvias, inundaciones, sequ&iacute;a e incendios incontrolados, entre otros, con los subsiguientes desastres asociados, dando pie a la figura del migrante clim&aacute;tico.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas trasformaciones progresivas han incidido negativamente en el entorno habitual donde se asientan distintas poblaciones, generando su desplazamiento, que puede ser temporal o con un car&aacute;cter&nbsp;continuo. El objetivo es encontrar un lugar que sea m&aacute;s o menos adecuado para comenzar su vida otra vez. Pero, &iquest;c&oacute;mo conseguir esto cuando dejan atr&aacute;s las ra&iacute;ces que les un&iacute;an a un territorio y los escasos recursos materiales con los que contaban para ponerse a merced de la incertidumbre, el desamparo y el miedo? Muchas veces, esta transformaci&oacute;n de sus vidas implica atravesar fronteras y extensos territorios, con los consiguientes problemas de detenci&oacute;n ilegal, la ausencia del respeto a sus derechos universales, su captaci&oacute;n por tratas de blancas y el sometimiento a torturas, por mucho&nbsp;que se hable de que las rutas migratorias ya existentes facilitan su tr&aacute;nsito. Por eso, no estoy de acuerdo con la afirmaci&oacute;n de que la migraci&oacute;n clim&aacute;tica es esencialmente de car&aacute;cter interna, es decir, dentro del propio pa&iacute;s donde se produce, porque existen suficientes casos acreditados de migrantes que se instalan, sobre todo, en los pa&iacute;ses vecinos, pero otros muchos, dentro de su desesperaci&oacute;n, atraviesan naciones en un largo recorrido antes de llegar a su destino.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al final, la mayor&iacute;a no volver&aacute; a su lugar de origen porque ya no tiene casa: su vida pasada qued&oacute; enterrada por un corrimiento de tierra, el lecho seco de un r&iacute;o o las altas temperaturas y la ausencia de agua que hac&iacute;an impracticable la agricultura. Ahora asumir&aacute;, por obligaci&oacute;n, su condici&oacute;n de desplazado, pero sin saber si contar&aacute; con la protecci&oacute;n del pa&iacute;s receptor, que en algunos casos, parad&oacute;jicamente, puede ser hasta una de las naciones del primer mundo causante directa de ese cambio clim&aacute;tico y que no respeta esos acuerdos internacionales en materia clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Esto genera una situaci&oacute;n de vulnerabilidad en esos migrantes porque se constituyen como un colectivo afectado por una dificultad determinada, que trasciende las fronteras y las distintas econom&iacute;as, asent&aacute;ndose en otros pa&iacute;ses de manera irregular, con los correspondientes contratiempos y barreras como, por ejemplo, la xenofobia, la cualificaci&oacute;n no demostrada y las cuestiones vinculadas al g&eacute;nero. En relaci&oacute;n a esto &uacute;ltimo, se estima que cuatro de cada cinco de esos migrantes son mujeres, lo que permite afirmar que estamos ante una feminizaci&oacute;n de la pobreza. Si a esto sumamos el peso del condicionante hist&oacute;rico de la sociedad patriarcal, su naturaleza vulnerable y los factores de desigualdad en sus lugares de origen y en los pa&iacute;ses receptores, ya que en muchos de estos &uacute;ltimos no hay pol&iacute;tica de inclusi&oacute;n, al final, ni&ntilde;as y mujeres hacen frente a una nueva realidad desfavorable en un marco donde no existe una transici&oacute;n hacia una sociedad socioecol&oacute;gica que las acoja, las comprenda y las dote de recursos materiales y sicol&oacute;gicos para retomar su vida desde una perspectiva m&aacute;s comprensiva.
    </p><p class="article-text">
        <em>Mariposas negras</em> es una nueva advertencia de la deriva a la que llevamos la Tierra y no es alarmante afirmar que nuestra existencia tiene los d&iacute;as contados como sigamos a este ritmo de destrucci&oacute;n medioambiental. Pero tambi&eacute;n es una expresi&oacute;n visual y una denuncia p&uacute;blica de c&oacute;mo la movilidad humana clim&aacute;tica, y la femenina en particular, se generan por decisiones arbitrarias que provocan da&ntilde;os duraderos e intencionados en el ecosistema a gran escala.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Javier León Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/mariposas-negras_132_12054687.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Feb 2025 12:51:35 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump y el control de la información]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/trump-control-informacion_1_12031318.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ha estado acompa&ntilde;ada de dict&aacute;menes<strong> </strong>pol&eacute;micos que afectan desde el problema de la migraci&oacute;n hasta las relaciones internacionales, pero tambi&eacute;n est&aacute; relacionada con uno de los aspectos claves que ha determinado su ascenso y su continuidad en el poder: el control y la tergiversaci&oacute;n de la informaci&oacute;n, que es sin&oacute;nimo de censura y fascismo.
    </p><p class="article-text">
        Esta limitaci&oacute;n en la libre disposici&oacute;n de una materia prima esencial como es la informaci&oacute;n, necesaria y crucial para multitud de asuntos de nuestras vidas, forma parte de una nueva etapa de la humanidad y del orden mundial: influir directamente en las decisiones personales y educar a la sociedad en la desinformaci&oacute;n para manipular su pensamiento con el fin de beneficiar a unos pocos. Este proceso no es nuevo, pero nuestra dependencia de la tecnolog&iacute;a, la gran cantidad de horas que estamos conectados a Internet a trav&eacute;s de la telefon&iacute;a m&oacute;vil y la participaci&oacute;n activa y en masa en redes sociales determinan que muchas de esas decisiones est&eacute;n asociadas al tipo, los recursos y las fuentes de informaci&oacute;n que consumimos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, Trump ha concebido que su dominio pol&iacute;tico debe estar ligado a los oligarcas tecnol&oacute;gicos, personalizados en cuatro grandes figuras: Jeff Bezos (Amazon), Mark Zuckerberg (Meta, due&ntilde;a de Facebook, Threads, Instagram y WhatsApp, entre otras), Elon Musk (X y Tesla) y Sundar Pichai (Alphabet, a la que pertenece Google). Cada uno de ellos dirige una serie de productos tecnol&oacute;gicos y comerciales que est&aacute;n presentes, a distinta escala, en la econom&iacute;a y la sociedad estadounidense y en el resto del mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Trump sabe perfectamente que la mejor manera de llegar a cada hogar es a trav&eacute;s de esta alianza tecnol&oacute;gica, donde la inteligencia artificial jugar&aacute; un papel crucial, con una difusi&oacute;n intensiva y extensiva de la informaci&oacute;n viciada para crear un ambiente que le favorezca. De hecho, la reciente jugada estrat&eacute;gica de Zuckerberg de eliminar los verificadores de informaci&oacute;n en Facebook responde a un evidente criterio para que las noticias falsas acrecienten su radio de acci&oacute;n. Esto abre a puerta para que el Gobierno estadounidense manipule la informaci&oacute;n a su antojo y de una manera m&aacute;s directa, adem&aacute;s amplificar cuestiones relativas a incitar al odio y la violencia, que forman parte del relato de dicho presidente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si a esto le sumamos que en 2023 se reactivaron las cuentas de ese pol&iacute;tico en las redes sociales de Meta, tras su suspensi&oacute;n en 2021, de cara a la campa&ntilde;a electoral que le llev&oacute; precisamente a ser elegido presidente, es evidente que empresas de informaci&oacute;n como Facebook tienen una hoja de ruta que est&aacute; en consonancia con los fines de Trump.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, hay que tener en cuenta que la desinformaci&oacute;n le permitir&aacute; ahondar en la seguridad nacional de Estados Unidos, que siempre est&aacute; afectada por el virus que representan otros pa&iacute;ses y que es una de las cuestiones b&aacute;sicas en las que se sustenta el patriotismo y la idiosincrasia de esa naci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este blindaje informativo del referido presidente altera conscientemente la realidad en la que viven los habitantes de su pa&iacute;s, pero tambi&eacute;n adultera el conocimiento global, cuestiona el avance de la ciencia en muchas de sus vertientes (sobre todo en la medicina) y presenta al resto del mundo como un potencial enemigo que quiere desestabilizar y destruir los valores de un territorio que no representa para nada el paradigma de una democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De todos modos, no se ha llegado a esta situaci&oacute;n de forma azarosa, sino que es una reordenaci&oacute;n de las formas y los m&eacute;todos con los que anteriormente se practicaba ese control informativo en Estados Unidos, pero que ahora es de mayor envergadura por el componente de expansi&oacute;n de las redes sociales, que afecta al resto del planeta y en un espacio de tiempo cada vez m&aacute;s reducido por la interconexi&oacute;n tecnol&oacute;gica. Esto provoca que la desinformaci&oacute;n se expanda por esa v&iacute;a en cuesti&oacute;n de horas e implica a millones de personas, con los consiguientes efectos en la econom&iacute;a y en la geopol&iacute;tica, que son las dos bazas de todo este entramado que rodea a Trump.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No obstante, todo esto est&aacute; directamente relacionado con la percepci&oacute;n del mundo que tienen los estadounidenses, que son los que lo han arropado para ocupar la presidencia. Estableciendo un marco comparativo, Europa se ha desarrollado a base de un mestizaje milenario, con amplios e intensos movimientos migratorios de poblaci&oacute;n en su suelo, pero tambi&eacute;n con invasiones y guerras, incluidas dos mundiales, generando paralelamente un enriquecimiento multilateral en temas patrimoniales y de conocimientos diversos gracias a los romanos, los griegos, los musulmanes, los jud&iacute;os y los &ldquo;b&aacute;rbaros&rdquo;, entre otros. Por el contrario, la poblaci&oacute;n de Estados Unidos entiende que su pa&iacute;s es una isla, rodeada de tiburones, representados por el resto de naciones del mundo, las cuales son muy inferiores en todos los aspectos, de ah&iacute; su propia concepci&oacute;n de su territorio como un espacio necesariamente blindado donde solo importa su cultura pol&iacute;tica y social y sin ver m&aacute;s all&aacute; de sus fronteras. Exceptuando los migrantes que llegan por obligaci&oacute;n, es una cultura que no ha convivido con otros pueblos y sociedades, con lo cual no tiene otras referencias m&aacute;s que las suyas, acrecentando as&iacute; un nacionalismo exacerbado que le conduce a rechazar todo lo externo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto est&aacute; en consonancia con ese intento del control global de la informaci&oacute;n, de sus v&iacute;as de difusi&oacute;n y del fortalecimiento de la desinformaci&oacute;n que tanto se estila en Estados Unidos. Esa misma sociedad europea que, con sus imperfecciones, trata de desarrollar un modelo democr&aacute;tico de convivencia, ajust&aacute;ndose al respeto de normas comunes, deber&iacute;a plantearse urgentemente la posibilidad de que sus instituciones p&uacute;blicas abandonasen sus perfiles en cualquiera de las redes sociales relacionadas con los referidos oligarcas. Tambi&eacute;n hacer lo propio con sus servicios vinculados al caso concreto de Google, que est&aacute; contribuyendo notablemente a la reorganizaci&oacute;n mundial de la informaci&oacute;n digital, acorde con la pol&iacute;tica de Trump, y la recopilaci&oacute;n de datos para su comercializaci&oacute;n ilegal. En ambos casos, se tratar&iacute;a de un ejercicio de transparencia democr&aacute;tica, lucha contra la manipulaci&oacute;n informativa y medi&aacute;tica, seguridad de la ciudadan&iacute;a y, sobre todo, salvaguarda de la &eacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hemos puesto el grito en el cielo porque un megal&oacute;mano ha regresado a la presidencia de Estados Unidos, una persona que es la antagon&iacute;a del verdadero sentido de la pol&iacute;tica que se practicaba en Atenas, cuna de la democracia. Trump solo es otro pol&iacute;tico m&aacute;s con una visi&oacute;n&nbsp;imperialista, pero, a diferencia de otros, su imperio se construye con desinformaci&oacute;n, la destrucci&oacute;n del pensamiento cr&iacute;tico y un arma de destrucci&oacute;n masiva denominada algoritmo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Javier León Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/trump-control-informacion_1_12031318.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Feb 2025 11:02:37 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Trump y el control de la información]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Necesitamos otra Constitución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/necesitamos-constitucion_132_11885861.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/67258256-d872-4a27-9248-a4598025ea1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Necesitamos otra Constitución"></p><p class="article-text">
        La Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola de 1978 se aprob&oacute; en un contexto sociopol&iacute;tico caracterizado por la vuelta a la democracia, que hab&iacute;a sido cercenada tras la Segunda Rep&uacute;blica. Plantear derechos y libertades sin ning&uacute;n tipo de miedo y sin bajar la voz o en lugares que no fuesen concurridos; reclamar un Estado aconfesional, proponer el r&eacute;gimen auton&oacute;mico para las comunidades, demandar la legalizaci&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos, garantizar la seguridad ciudadana, prohibir la censura, exigir el derecho a la libertad de expresi&oacute;n. Estos y otros muchos aspectos configuraron, en mayor o menor medida, el marco de la Transici&oacute;n y, dentro de ella, el contenido de dicha Carta Magna.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su papel fue crucial para dotar a la democracia de la norma m&aacute;s importante dentro ordenamiento jur&iacute;dico espa&ntilde;ol, convirti&eacute;ndose adem&aacute;s en el pilar indispensable para sustentar el cambio de r&eacute;gimen, al pasar de una dictadura a una monarqu&iacute;a parlamentaria. Aunque imperfecta, era necesaria para definir un nuevo modelo de convivencia, aunque se traz&oacute; bajo un pacto entre ciertos partidos pol&iacute;ticos que no reflejaba toda la realidad del Estado espa&ntilde;ol.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para los que nacimos en ese per&iacute;odo, arrastrando a&uacute;n las carencias de una sociedad verdaderamente libre y mediatizada por la religi&oacute;n y la propia moralidad y el miedo con el que vivieron nuestros padres y madres, la Constituci&oacute;n era intocable, lo mismo que la Monarqu&iacute;a. Ni una ni otra se cuestionaba porque iban de la mano. Durante muchos a&ntilde;os, fueron el emblema de un pa&iacute;s que quer&iacute;a sumarse al progreso de otras naciones europeas, lo mismo que la clase media, unas veces conquistando sus derechos y muchas otras pidiendo cr&eacute;ditos a los bancos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Casi cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s, la Carta Magna se ha quedado obsoleta porque no refleja los aspectos que han ido configurando una sociedad que es diametralmente distinta a la de la Transici&oacute;n ni las demandas exigidas por la propia ciudadan&iacute;a. En ella constan diversos derechos, pero su materializaci&oacute;n deja mucho que desear y demuestra que su contendido no solo ha envejecido, como nosotros, sino que no se cumple. Hasta cierto punto, hemos idealizado esa norma como el gran blindaje de la democracia, que impide que la ciudadan&iacute;a y los distintos poderes por los que se rige esta &uacute;ltima queden a merced de injerencias y extremismos que la destruyan. Digo idealizado sin menospreciar el valor real que tiene un documento de esa magnitud, ya que muchas personas fueron asesinadas previamente por defender aspectos vitales de una democracia que aparecen recogidos en &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El derecho a la vivienda, que consta en aquella como algo inquebrantable, es en realidad el pasto del cultivo para los bancos. Esto &uacute;ltimos son como el caballo de Atila, con la diferencia de que, all&iacute; por donde se asientan, dejan desahucios y hasta suicidios entre quienes no pueden pagar su hipoteca. La clase media, que ya no es tal, trabaja para pagar deudas econ&oacute;micas que nunca tienen fin. Acceder al alquiler de un piso implica denigrarte como persona hasta concebir que tu independencia no ir&aacute; m&aacute;s all&aacute; de una min&uacute;scula habitaci&oacute;n donde crecer&aacute;s con el paso de los a&ntilde;os. Nunca existir&aacute; el horizonte inmediato de una casa como la que tuvieron tus progenitores.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo puede decirse del derecho al trabajo, otra quimera. El problema no es solo encontrar un empleo, sino que est&eacute; bien pagado y acorde con la formaci&oacute;n acad&eacute;mica y profesional, que ha obligado a muchos j&oacute;venes a emigrar como v&aacute;lvula de escape ante una situaci&oacute;n insostenible en su pa&iacute;s. No es una fuga de cerebros, sino una huida dolorosa. Las personas en la franja de los cuarenta a&ntilde;os en adelante, que figuran como desempleados, son un estorbo porque el sistema econ&oacute;mico considera que no pueden aportar nada, gener&aacute;ndoles problemas sicol&oacute;gicos, de autoestima, estr&eacute;s y un sentimiento de inutilidad, y donde su objetivo m&aacute;s inmediato es conseguir un subsidio de la Administraci&oacute;n p&uacute;blica. Eso se lo debemos al neoliberalismo. Y no hablemos de la expansi&oacute;n de la econom&iacute;a sumergida, donde no existe la cotizaci&oacute;n a la Seguridad Social y en la que se desenvuelven miles de espa&ntilde;oles y emigrantes para sustentarse a final de mes, gracias a empresarios que practican el fraude fiscal.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque la vivienda y el trabajo aglutinan parte del relato de la necesidad de reformar la Constituci&oacute;n, paralelamente existe toda una serie de obst&aacute;culos que tambi&eacute;n se han enquistado y que no tienen una aparente soluci&oacute;n a corto plazo. La corrupci&oacute;n pol&iacute;tica ha destruido por completo el sistema, viciado en todas sus divisiones territoriales, hasta sembrar el descr&eacute;dito hacia quienes desarrollan un cargo de estas caracter&iacute;sticas y donde el aforamiento es el mecanismo perfecto para protegerse frente a sus acciones fraudulentas. La violencia de g&eacute;nero y la violencia vicaria siguen incrementando la cifra de mujeres y menores de edad asesinados, a pesar de todos los planes de sensibilizaci&oacute;n y coeducaci&oacute;n para concienciarnos de este grave da&ntilde;o con el fin de erradicarlo. La pobreza energ&eacute;tica, derivada del poder que se le ha dado a las empresas productoras y distribuidoras de gas y electricidad, ha encarecido sobremanera un recurso b&aacute;sico que, en teor&iacute;a, se debe garantizar a cualquier ciudadano, pero que&nbsp; y que asimismo ha provocado que mueran personas de fr&iacute;o por no poder pagar el recibo de la calefacci&oacute;n de sus casas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A esto se suma la pobreza alimentaria, que es otro mal que sigue desarroll&aacute;ndose poco a poco. El derecho a la autodeterminaci&oacute;n de los pueblos, que ya ha tenido su punto &aacute;lgido con el tema del refer&eacute;ndum de Catalunya, es un aspecto tab&uacute;, pero que se lleva reclamando desde la Transici&oacute;n, precisamente. La Justicia no es imparcial, digan lo que digan, sino que est&aacute; politizada y esto nos ha perjudicado a todos porque atiende a designios partidistas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La lista es interminable y lo peor de todo es que los partidos dominantes utilizan la Constituci&oacute;n como arma arrojadiza para defender sus intereses, al mismo tiempo que la ensalzan para mantener la estructura de poder que les beneficia. No hay un consenso que permita su reforma urgente porque al tradicional binomio PP-PSOE no le interesa, a la par que la ciudadan&iacute;a sigue actuando de manera pasiva, mientras sufre todo tipo de adversidades. Al final, el matrimonio entre la democracia y la Carta Magna tiene un car&aacute;cter figurativo porque importa m&aacute;s de cara a la galer&iacute;a que al sentido de dotar a la sociedad de unos verdaderos principios democr&aacute;ticos, donde se definan adem&aacute;s de manera m&aacute;s evidente nuestros derechos y libertades para que realmente se cumplan.
    </p><p class="article-text">
        Aunque duela decirlo, la Carta Maga se presenta hoy en d&iacute;a como una pared desconchada de alguno de esos pisos donde los j&oacute;venes tienen que pagar sus insultantes alquileres.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Javier León Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/necesitamos-constitucion_132_11885861.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Dec 2024 10:26:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Necesitamos otra Constitución]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Solidaridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/solidaridad_132_11798774.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/27dbaa29-7de8-4211-981f-9588e0efe85e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Solidaridad"></p><p class="article-text">
        Vivimos tiempos dif&iacute;ciles, carentes de humanidad y comprensi&oacute;n. El latir de los corazones ha sido sustituido por las emociones fr&iacute;as generadas por la telefon&iacute;a m&oacute;vil y las redes sociales. Nunca tenemos tiempo para nada ni nadie, salvo que obtengamos un beneficio a cambio. Nos olvidamos de amigos y seres queridos con una facilidad extrema porque creemos que el c&iacute;rculo de la seguridad y el confort nos lo otorga una casa, la pareja y los bienes materiales que acumulamos con el paso de los a&ntilde;os. Todos cultivamos nuestra propia verdad y eso nos permite hasta sembrar cualquier tipo de insultos para abofetearnos cada d&iacute;a, brotando con su sonoridad destructiva en los jardines de la discordia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos, hay m&aacute;s personas con heridas sicol&oacute;gicas y f&iacute;sicas que con ganas de transformar este mundo que se debate entre el progreso y la decadencia, a pesar de que tenemos multitud de herramientas y capacidades para ello. Esto sucede porque seguimos instalados en la individualidad como meta del desarrollo y del crecimiento personal y profesional. Al final, todo es una escalera de la supervivencia, donde cada pelda&ntilde;o es la vida de otro, pis&aacute;ndolo y pisote&aacute;ndolo conscientemente para seguir subiendo. El d&iacute;a que la situaci&oacute;n se invierte y somos nosotros los pisoteados, entonces no soportamos ni el peso del dolor ni el fracaso a nuestras espaldas. Todo es c&iacute;clico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de tanta negatividad, que rezuma por los poros de la piel, los efectos causados por la reciente DANA en Valencia han tenido como contrapunto una nueva muestra del poder de la solidaridad de esta misma sociedad, que siempre est&aacute; asentada en la queja y en se&ntilde;alar a otros y otras como culpables de sus males y atrasos. Las calles, que han estado anegadas e impracticables por los diques de veh&iacute;culos apilados y amorfos, con&nbsp; sus esqueletos de metal retorcidos por la fuerza del agua que los arrastr&oacute; sin compasi&oacute;n, conservan la cicatriz de una herida que tardar&aacute; mucho tiempo en sanar. Mientras tanto, la ciudadan&iacute;a se ha articulado para limpiar, inicialmente con sus medios, el agua y el barro acumulado en esas mismas v&iacute;as y en el interior de las casas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las banderas, las ideolog&iacute;as, las creencias religiosas e incluso las diferencias personales han quedado a un lado, producto de un sentimiento colectivo, compartiendo el sufrimiento y arrimando el hombro para salir adelante. En ese af&aacute;n por ver la luz en medio de la oscuridad, subsiste en el ambiente el dolor de las familias que han perdido a un ser querido, al que se sumar&aacute; el de otras a las que, desafortunadamente, pronto se les comunicar&aacute; una noticia similar. Todo es un combate de boxeo entre la desesperaci&oacute;n y la esperanza.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esas miles de personas, que han decidido poner sus manos, su tiempo, su conciencia y sus medios a disposici&oacute;n de otras para ayudarlas, desplaz&aacute;ndose en inmensas columnas con un objetivo similar, est&aacute;n demostrando que debe primar el bien com&uacute;n por encima de la individualidad y que se puede generar una red de cooperaci&oacute;n y auxilio que las conecta, sin que est&eacute; supeditada &uacute;nicamente a coyunturas como esta. Asistir a quien lo necesita contribuye a solucionar o mitigar parcialmente la situaci&oacute;n adversa por la que est&aacute; pasando, transmitiendo un mensaje de consuelo y esperanza, sin pedir nada a cambio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, hay una realidad muy dura: la p&eacute;rdida de los bienes materiales, lo mismo que de las vidas, la asumir&aacute; quien se vea afectado por este da&ntilde;o, que le marcar&aacute; para siempre. El resto de la colectividad lo har&aacute; con car&aacute;cter simb&oacute;lico, pero tambi&eacute;n con rabia e impotencia porque ya no puede hacer nada para cambiar esa circunstancia. Para eso, hay que ponerse en la piel del otro, comprender su desdicha, plantearse que&nbsp; cualquiera podr&iacute;a estar en su misma situaci&oacute;n y, en un instante, perderlo absolutamente todo.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como me dec&iacute;a un amigo, Espa&ntilde;a se ha convertido en un referente mundial por su solidaridad, a pesar de que luego sus habitantes se dilapiden por todo tipo de cuestiones. Por alguna raz&oacute;n es el primer pa&iacute;s del mundo en donantes de &oacute;rganos de personas fallecidas, lo cual habla bien a las claras de la importancia que tiene la vida y de la implicaci&oacute;n colectiva para garantizar que otras puedan continuar con la suya. No solo es un acto de bondad, sino que se cubre una imperiosa necesidad que solo puede provenir de otro cuerpo humano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tendemos a sacar lo mejor de nosotros en momentos muy duros como un incendio o una riada. Un taxista es capaz de desplazarse desde Espa&ntilde;a hasta Ucrania para recoger altruistamente a una familia que no conoce, pero que est&aacute; sufriendo los estragos de una guerra, y regresar con ella a la que ser&aacute; su nueva casa. En Canarias, hemos acogido a familias procedentes de la guerra de Bosnia y a ni&ntilde;as y ni&ntilde;os de los campamentos de Tindouf (Argelia).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre el barro y el agua de las calles de Valencia, entre la consternaci&oacute;n y la pesadumbre de quienes se afanan por limpiar, entre las fotograf&iacute;as que se perdieron para siempre y los negocios que han quebrado, entre los muebles inservibles que no recibir&aacute;n sepultura, entre el ambiente sagrado del interior de una casa que ahora se comparte con desconocidos, entre eso y mucho m&aacute;s, la solidaridad es ahora mismo un puente para atravesar el abismo del olvido y renacer.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Javier León Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/solidaridad_132_11798774.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Nov 2024 09:16:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Solidaridad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cayuco de la humanidad va a la deriva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/cayuco-humanidad-deriva_132_11321578.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f04a18e-f3e0-486c-bb86-16dcb45ee67c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cayuco de la humanidad va a la deriva"></p><p class="article-text">
        El drama de la migraci&oacute;n est&aacute; plagado de infinidad de historias que nunca conoceremos. Morir&aacute;n con las mismas personas que iniciaron el largo viaje hacia una orilla a la que nunca llegaron. En ese camino sin retorno, los rostros an&oacute;nimos se confunden, pero cada uno tiene su propia historia, &uacute;nica, alimentada por la incertidumbre, el dolor y la desgracia personal. La soluci&oacute;n es huir. De la esperanza al sufrimiento apenas hay un respiro. A final, si no lo consiguen, si no llegan a la tan ansiada otra orilla, ser&aacute;n un n&uacute;mero que engrose una nefasta estad&iacute;stica de car&aacute;cter luctuoso. Nadie sabr&aacute; qui&eacute;nes fueron. Nadie los conocer&aacute;. Nadie preguntar&aacute; por ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La reciente noticia de que unos pescadores brasile&ntilde;os encontraron en las costas del Estado de Par&aacute; (Brasil) un cayuco a la deriva, con nueve migrantes africanos muertos en su interior, demuestra hasta d&oacute;nde puede llegar el nivel de tormento de la poblaci&oacute;n de ese continente, que huye por muchos de los factores ya conocidos por todos debido a que lastran y condicionan sus vidas. No existen palabras para describir las situaciones extremas a las que se ven sometidos. Por mucho que lo intentemos, nunca lo conseguiremos. Resumir en unas l&iacute;neas en qu&eacute; consiste su supervivencia diaria es lo mismo que plantar &aacute;rboles en un desierto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me pregunto c&oacute;mo describir lo que les ocurri&oacute; a esas personas, una a una. C&oacute;mo plasmar que tienes miedo ante lo inevitable. C&oacute;mo expresar la sensaci&oacute;n de que, poco a poco, te vas muriendo, consumido por la insolaci&oacute;n, la humedad, la carencia de alimentos y agua potable, sintiendo que los &oacute;rganos de tu cuerpo se paralizan lentamente. C&oacute;mo detallar los gritos por esa desesperaci&oacute;n. C&oacute;mo exponer los lamentos de quienes se van callando, consumidos por su propio desgaste, aplastados por las interminables horas de luz solar. C&oacute;mo hablar de los recuerdos de la aldea donde creciste, las canciones cuando cocinabas, las huellas de los animales sobre la tierra, las sonrisas en medio de la pobreza. C&oacute;mo reflejar que quieres volver a casa, que te arrepientes, que lloras, que balbuceas el nombre de tu madre, padre, esposa o de alguien al que jam&aacute;s volver&aacute;s a ver, mecido por las olas antes de que te quedes dormido para siempre. C&oacute;mo asimilar que el cayuco, que presumiblemente te llevar&iacute;a hacia la libertad, se ha convertido en tu ata&uacute;d de madera, al aire libre y a merced del salitre. C&oacute;mo describir el olor a muerte, que emana de los cuerpos de los otros y del tuyo, porque aunque est&eacute;s vivo, ya reconoces esa fetidez como propia antes de que se te pare el coraz&oacute;n. C&oacute;mo retratar la mirada del &uacute;ltimo superviviente, que ha visto fallecer al resto de su grupo, y que no puede llorar porque est&aacute; tan consumido y r&iacute;gido que, finalmente, se deja llevar, se rinde, cierra los ojos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sus historias las escriben otros en silencio, blancos como yo que nunca se han subido a una patera o un cayuco, pero que se ponen en su piel, creyendo as&iacute; que, a trav&eacute;s de unas cuantas frases, podr&aacute;n reflejar ese terrible sufrimiento que supone dejar su hogar y abrazar la nada. Pero nunca ser&aacute; lo mismo porque nosotros hemos nacido en esa otra orilla donde la opulencia, el consumismo, la indiferencia, la codicia, la violencia, la individualidad, el materialismo, la xenofobia, el racismo, la autodestrucci&oacute;n y la falta de humanidad se han instalado f&eacute;rreamente hasta echar ra&iacute;ces profundas. Por eso, las muertes de dichas personas son solo eso, muertes. Todos tenemos que morir alg&uacute;n d&iacute;a. Nos afligimos, nos mostramos compungidos, pero forma parte de nuestra hipocres&iacute;a. Realmente, muchos piensan que son nueve negros menos que dar de comer, nueve problemas menos en nuestro primer mundo, nueve caras menos a las que repudiar. Otros creemos totalmente lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        De esas historias, tampoco se habla en voz alta. De nuevo, molestan seg&uacute;n a qu&eacute; personas, ideolog&iacute;as y contextos. A veces, se resalta lo macabro de su contenido en la mayor&iacute;a de los medios de comunicaci&oacute;n, el matiz necesario para llamar la atenci&oacute;n y generar un sentimiento de pena que, en realidad, no sirve para nada. R&aacute;pidamente, caen en el olvido. Ma&ntilde;ana, pasado, dentro de un mes, un a&ntilde;o, un siglo, esos mismos relatos dar&aacute;n paso a otros, una cadena incesante con nuevos protagonistas e id&eacute;nticos argumentos. El oc&eacute;ano y la tierra, todos son sus enemigos, jueces y verdugos que imponen su respectiva ley.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cu&aacute;ntos migrantes habr&aacute;n muerto en estas d&eacute;cadas pasadas en el oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico sin que nadie lo sepa porque no se encontr&oacute; una embarcaci&oacute;n como esa, a la deriva, convertida en la prueba tangible de quienes se aventuraron hacia lo imposible. Se fueron de su pa&iacute;s de origen porque escucharon que otros lo consiguieron, porque no ten&iacute;an presente ni futuro, porque el peligro formaba parte de su desdicha. Europa se presentaba como la quimera del oro. Pusieron rumbo hacia una muerte segura, disfrazada de esperanza, y tambi&eacute;n acabaron perdidos en el oc&eacute;ano.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En nuestra memoria a&uacute;n est&aacute; presente la fotograf&iacute;a del ni&ntilde;o sirio Aylan Kurdi, realizada por&nbsp; Nilufer Demir. En 2015 muri&oacute; ahogado en una playa de Bodrum (sur de Turqu&iacute;a), en el cosmopolita&nbsp; mar Mediterr&aacute;neo, junto a su madre y su hermano, en su intento por llegar a Grecia. Pusimos el grito en el cielo al ver aquella imagen de un cuerpo tan peque&ntilde;o, fr&aacute;gil e inerte en una orilla, aplastado contra la arena. Fue otra muestra de la inhumanidad que rodea al proceso migratorio y que afecta hasta los m&aacute;s peque&ntilde;os. Durante unos d&iacute;as, cargamos con su miseria en nuestros pensamientos para encubrir as&iacute; la verg&uuml;enza de permitir que eso sucediese. Al final, todos sabemos que a ese ni&ntilde;o, lo mismo que a esas nueve personas que llegaron en el cayuco a Brasil, los matamos nosotros porque Europa no solo asiste impasible a la sangr&iacute;a humana que sufren muchos pa&iacute;ses africanos, sino que no est&aacute; interesada en su desarrollo y esto deriva en situaciones extremas como las que han provocado esas muertes.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre habr&aacute; otra orilla: unos llegan, vivos o muertos; otros, apenas la imaginan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Javier León Álvarez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Apr 2024 08:57:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cayuco de la humanidad va a la deriva]]></media:title>
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