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    <title><![CDATA[elDiario.es - Miguel Egea]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/miguel_egea/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Miguel Egea]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El tortuoso y solitario camino judicial de una joven onubense violada en el extranjero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/huelva/pesadilla-marta-agresion-sexual-paris_1_2246818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c04bf5c5-a7f8-4f77-9eaa-5a0c85eeb29d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El tortuoso y solitario camino judicial de una joven onubense violada en el extranjero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Marta Leandro entró en un hospital de Paría (Francia) con una catalepsia y un auxiliar abusó de ella</p><p class="subtitle">La Justicia gala ha tardado seis años en dictar sentencia y declarar culpable al acusado, que ha recurrido la condena por agresión sexual</p><p class="subtitle">A la espera de la sentencia definitiva en septiembre, Marta denuncia el escaso respaldo del Ministerio de Exteriores a las víctimas de agresiones sexuales</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Quieres denunciar? &mdash;me dijeron las enfermeras.&mdash; Por supuesto que quiero denunciar&rdquo;. Marta Leandro, onubense de 24 a&ntilde;os, fue agredida sexualmente por uno de los auxiliares de enfermer&iacute;a que la trataba en un hospital parisino. Mientras estaba de ERASMUS en la capital francesa, hab&iacute;a sufrido una crisis de catalepsia que la paralizaba, es decir, su cuerpo no respond&iacute;a a los est&iacute;mulos y parec&iacute;a estar inconsciente. Esa noche de hospital le tocaron hasta en tres ocasiones los genitales y los senos. Al principio Marta era incapaz de moverse y comunicarse, poco a poco fue recobrando la consciencia y pudo detener al auxiliar mientras la agred&iacute;a. La polic&iacute;a se person&oacute; en el hospital y Marta lo denunci&oacute;. Ya hace seis a&ntilde;os. Hoy Marta tiene 30 a&ntilde;os, el agresor ha sido condenado pero la pesadilla judicial todav&iacute;a no ha acabado.
    </p><h3 class="article-text">Falta de respaldo espa&ntilde;ol</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; hubiera sido m&aacute;s dif&iacute;cil irme de ah&iacute; sin hacer nada&rdquo;. A&uacute;n as&iacute;, no se lo han puesto f&aacute;cil. Lo primero que hizo Marta tras denunciar fue ir al Consulado en Par&iacute;s a exponer su caso y buscar ayuda. En el Ministerio de Asuntos Exteriores nos explican que existe&nbsp;<a href="http://www.violenciagenero.msssi.gob.es/planActuacion/otrasMedidas/pdf/ProtocoloEspanolasExtranjero.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un protocolo de atenci&oacute;n a las v&iacute;ctimas de violencia de g&eacute;nero en el exterior aprobado en 2015.</a> Aclaran que &ldquo;se trata de acompa&ntilde;ar a la persona, se le insiste en que ponga su situaci&oacute;n en conocimiento de las autoridades locales&rdquo;. <strong>No existe un plan de actuaci&oacute;n similar para v&iacute;ctimas de agresi&oacute;n sexual</strong>, pero hay instrucciones para poner los recursos consulares a disposici&oacute;n de la v&iacute;ctima: &ldquo;Cada caso es distinto y se le proporciona un tratamiento y acompa&ntilde;amiento diferente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El acompa&ntilde;amiento que recibi&oacute; Marta, seg&uacute;n sus propias palabras, consisti&oacute; en &ldquo;un se&ntilde;or totalmente ap&aacute;tico al que yo le explico mi caso y me responde que tengo dos opciones: solicitar un abogado de oficio que probablemente no hable espa&ntilde;ol o contratar un abogado biling&uuml;e&rdquo;. Tras esa consulta inicial, hace seis a&ntilde;os, nadie volvi&oacute; a ponerse en contacto con ella.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los varapalos para Marta fue la calificaci&oacute;n jur&iacute;dica de la agresi&oacute;n. El juez de instrucci&oacute;n consider&oacute; que no estaba lo bastante consciente para discernir si el agresor le hab&iacute;a introducido el dedo en la vagina, tal como ella mantiene. Y esto, a pesar de reconocer en el auto que el nivel de detalle con el que la v&iacute;ctima relata c&oacute;mo fue atendida durante la noche da cuenta de que su estado era de mayor consciencia de la que parec&iacute;a. As&iacute;, una violaci&oacute;n se convirti&oacute; en una agresi&oacute;n sexual sobre persona especialmente vulnerable.
    </p><p class="article-text">
        En Francia el Tribunal Correccional se encarga de los delitos y la <em>Cour d&rsquo;assises</em> de los cr&iacute;menes. Cuando acaba la instrucci&oacute;n de un proceso se deriva a uno u otro tribunal seg&uacute;n la gravedad de la infracci&oacute;n. Existe una pr&aacute;ctica muy extendida conocida como la correccionalizaci&oacute;n de la violaci&oacute;n. <strong>Katia Dubreuil,</strong> presidenta del sindicato de la magistratura, nos explica el fen&oacute;meno: &ldquo;Los magistrados aprecian que no hay pruebas suficientes o incluso relativizan el hecho de que se ha producido una penetraci&oacute;n, sobre todo cuando es digital, para poder enviar el caso al Tribunal Correccional y descargar de trabajo a la <em>Cour&rdquo;. </em>En su opini&oacute;n &ldquo;se trata de una mala interpretaci&oacute;n del texto legal que produce la indefensi&oacute;n de la v&iacute;ctima, que llega a pensar que lo que le ha ocurrido no es tan grave&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una vez en el Correccional, la primera vista oral tuvo que suspenderse porque la secretaria judicial no hab&iacute;a convocado un traductor. La segunda, tambi&eacute;n se suspendi&oacute; porque el juez estaba demasiado cargado de casos ese d&iacute;a. En ambas ocasiones Marta se hab&iacute;a desplazado expresamente a Par&iacute;s; la segunda, embarazada de seis meses. Finalmente<strong> el juicio se celebr&oacute; en 2017 y la sentencia</strong>, que ha sido recurrida por el agresor,<strong> lo declara culpable de un delito de agresi&oacute;n sexual</strong> sobre persona especialmente vulnerable, le condena a un a&ntilde;o de prisi&oacute;n que no tendr&aacute; que cumplir y a indemnizar a Marta con 5.000&euro;. Contactado por <a href="http://www.eldiario.es/andalucia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eldiario.es Andaluc&iacute;a</a>, el abogado de la defensa no ha devuelto las llamadas de este medio, limit&aacute;ndose a aclarar a trav&eacute;s de su asistente que se trata de un caso a&uacute;n en proceso y que su cliente no ha sido declarado culpable por una sentencia firme.
    </p><h3 class="article-text">Los hospitales no est&aacute;n libres de violencia sexual</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Desgraciadamente, violaciones se cometen a diario, lo grave de este caso es que Marta ha tenido que pelear con u&ntilde;as y dientes. Ella entr&oacute; en un hospital p&uacute;blico por una emergencia m&eacute;dica, all&iacute; fue violada por un trabajador y a eso nadie le ha dado importancia ni se le ha prestado ayuda de ning&uacute;n tipo&rdquo;, nos explica <strong>Laura Arguello,</strong> la abogada franco espa&ntilde;ola que defiende su caso a t&iacute;tulo gratuito.
    </p><p class="article-text">
        El auxiliar que agredi&oacute; a Marta ten&iacute;a un expediente laboral impecable, y esto a pesar de que la mayor parte de sus compa&ntilde;eras de trabajo no se mostraron sorprendidas por la denuncia y declararon a la polic&iacute;a que el agresor ten&iacute;a un puesto administrativo de recibimiento de los pacientes y que <strong>s&oacute;lo se ofrec&iacute;a a ayudar cuando las pacientes eran chicas j&oacute;venes inconscientes o alcoholizadas</strong>. Una de las enfermeras lleg&oacute; a declarar que el agresor hab&iacute;a sido descubierto anteriormente por un agente de seguridad del hospital tomando fotos con su m&oacute;vil de una paciente de psiquiatr&iacute;a que estaba atada a una camilla y con los senos desnudos. Seg&uacute;n su versi&oacute;n se avis&oacute; a una de las enfermeras del servicio de d&iacute;a de este hecho.
    </p><p class="article-text">
        La instituci&oacute;n de hospitales p&uacute;blicos parisinos no ha querido responder las preguntas de este diario a pesar de los m&uacute;ltiples intentos de contactar con ellos. Se limitan a mandarnos un d&iacute;ptico que remitieron a todos sus empleados junto a la n&oacute;mina de noviembre titulado &ldquo;El acoso sexual, un delito. V&iacute;ctima o testigo, &iquest;qu&eacute; hacer?&rdquo;. En &eacute;l se hace una descripci&oacute;n de las pr&aacute;cticas constitutivas de acoso y de algunas pautas a seguir, como informar inmediatamente a recursos humanos.
    </p><p class="article-text">
        Quien s&iacute; ha querido responder sobre las agresiones es la <strong>ministra de Sanidad francesa, Agn&egrave;s Buzyn, </strong>nombrada ministra por Macron en mayo de 2017, que sufri&oacute; &ldquo;comportamientos fuera de lugar&rdquo; durante su carrera profesional como doctora y profesora de hematolog&iacute;a. &ldquo;Jefes de servicio que me dec&iacute;an: ven y si&eacute;ntate en mis rodillas&rdquo;, contaba el a&ntilde;o pasado al <em>Journal du Dimanche</em>. En declaraciones para&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/andalucia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eldiario.es/andalucia</a> asegura haber sido v&iacute;ctima &ldquo;no de acoso sexual sino laboral&rdquo;. Nos explica que &ldquo;en algunos centros de trabajo se producen tensiones, el estr&eacute;s es muy grande y a veces los equipos acaban exhaustos, pero nada justifica este tipo de comportamientos&rdquo;. Desde su llegada al Ministerio intenta luchar contra todos los tipos de acoso. &ldquo;La prevenci&oacute;n es esencial y se debe intervenir desde la formaci&oacute;n de los profesionales sanitarios. Por eso he encargado un informe sobre el estado de los estudiantes de medicina a <strong>Donata Marra</strong>, psiquiatra especialista en riesgos psico-sociales. Espero a las conclusiones para reflexionar sobre futuras medidas&rdquo;. Mientras tanto, ha pedido a las federaciones hospitalarias &ldquo;llevar a cabo acciones voluntarias de prevenci&oacute;n y sensibilizaci&oacute;n en cada uno de sus establecimientos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Marta est&aacute; escribiendo un libro en el que cuenta su historia, &ldquo;un poco un manual del amparo, que ayude a quien haya vivido algo similar a encontrar la fuerza y el apoyo para luchar y no rendirse&rdquo;. Mientras, permanece a la espera del juicio en apelaci&oacute;n desde el pueblo de Huelva donde vive. Ese juicio que dar&aacute; una sentencia definitiva a su caso, y que salvo nuevos retrasos se celebrar&aacute; en septiembre. Eso s&iacute;, seis a&ntilde;os despu&eacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Egea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/huelva/pesadilla-marta-agresion-sexual-paris_1_2246818.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Mar 2018 21:18:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Huelva,Violaciones,Paris]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un grupo de refugiados ocupa una universidad de París: "Antes me sentía solo, aquí todos pensamos juntos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/refugiados-universidad-paris-sentia-pensamos_1_2798435.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34b6a310-eed2-48bf-b79d-159b2f320fa6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un grupo de refugiados ocupa una universidad de París: &quot;Antes me sentía solo, aquí todos pensamos juntos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde el pasado 30 de enero, decenas de migrantes y refugiados apoyados por jóvenes activistas ocupan uno de los edificios de la Universidad de París 8</p><p class="subtitle">"Antes me sentía solo. En la calle cada uno piensa para sí, aquí todos pensamos juntos", dice Youssef, uno de los jóvenes</p></div><p class="article-text">
        Cerca de un centenar de personas se re&uacute;ne en asamblea. En el centro, 15 migrantes explican los resultados de su reuni&oacute;n con la rectora. Cada intervenci&oacute;n es traducida al franc&eacute;s, al &aacute;rabe y al amh&aacute;rico [idioma hablado en Etiop&iacute;a y Eritrea]. La escena se vivi&oacute; hace una semana en la Universidad de Par&iacute;s 8, en la periferia del norte de la capital. Desde el pasado 30 de enero, decenas de migrantes y refugiados apoyados por j&oacute;venes activistas ocupan uno de sus edificios.
    </p><p class="article-text">
        Entre ellos est&aacute; Yussef. &ldquo;Antes me sent&iacute;a solo. En la calle cada uno piensa para s&iacute;, aqu&iacute; todos pensamos juntos&rdquo;, explica el joven de 27 a&ntilde;os. Yussef huy&oacute; de Sud&aacute;n, cuyas autoridades, asegura, amenazaban con devolverlo a Eritrea, de donde su familia tuvo que huir por motivos pol&iacute;ticos. Lleg&oacute; a Par&iacute;s desde Calais despu&eacute;s de que el 25 de enero, seg&uacute;n su testimonio, la polic&iacute;a lo desalojara del campamento y rompiera su tienda. Unos amigos le hablaron de la ocupaci&oacute;n y decidi&oacute; unirse. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los derechos humanos son propaganda. Acab&eacute; aqu&iacute; porque unos amigos me avisaron&rdquo;, recalca Yussef. Entre sus compa&ntilde;eros hay j&oacute;venes venidos de Somalia, Eritrea, Etiop&iacute;a, Sud&aacute;n, Guinea y Chad. Tras verse empujados a escapar de sus pa&iacute;ses, acabaron deambulando por las calles de la ciudad junto a miles de personas sin techo que, desesperadas, tratan de encontrar el modo de aguantar el fr&iacute;o del invierno parisino.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la ocupaci&oacute;n se plantea como una soluci&oacute;n inmediata al problema de alojamiento, pero tambi&eacute;n como una plataforma de protesta ante el tratamiento que las autoridades francesas dan a los migrantes. Es su grito de &ldquo;basta&rdquo;. Un grito, dicen, de dignidad y de esperanza.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/961689140428464130?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Junto a ellos, un grupo de j&oacute;venes activistas con experiencia en movimientos estudiantiles se hacen cargo de cuestiones pr&aacute;cticas como la log&iacute;stica o la comunicaci&oacute;n. Es lo que llaman el &ldquo;comit&eacute; de apoyo&rdquo;. Esta es, seg&uacute;n explican, una de las claves del &eacute;xito del movimiento: los migrantes son los que toman las decisiones. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotros estamos aqu&iacute; para ayudarles a alzar sus reivindicaciones, aunque en primer lugar esto es una respuesta a una situaci&oacute;n de urgencia. Muchos de ellos llevan meses en Francia y es la primera vez que duermen en un lugar con techo&rdquo;, explican dos de las chicas encargadas de la comunicaci&oacute;n. Prefieren no dar sus nombres para no restar protagonismo a sus compa&ntilde;eros migrantes y conceden las entrevistas siempre acompa&ntilde;adas por alguno de ellos. &ldquo;Nuestro objetivo es que ellos tomen cada vez m&aacute;s la iniciativa, les ayudamos a organizarse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre los migrantes, seg&uacute;n apuntan las activistas, hay personas con &oacute;rdenes administrativas de expulsi&oacute;n, algunas mujeres y menores de edad. La mayor&iacute;a son lo que denominan &ldquo;dublineses&rdquo;, es decir, personas que se han visto obligadas por el reglamento europeo a solicitar asilo en el primer pa&iacute;s donde fueron identificados. Es el caso de Yussef, a quien tomaron las huellas en Cerde&ntilde;a cuando lleg&oacute; a la isla en 2016, aunque el joven trata de cruzar a Inglaterra, donde viven unos t&iacute;os suyos.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Esperamos que todas las personas exiliadas luchen&rdquo;</h3><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las reivindicaciones de los migrantes, que han lanzado tanto en un comunicado propio y otro conjunto con el comit&eacute; de apoyo, son de car&aacute;cter general e interpelan directamente al Gobierno franc&eacute;s. Son, entre otras, que todos puedan acceder a los papeles, viviendas decentes y perennes as&iacute; como el fin inmediato de las deportaciones hacia otros pa&iacute;ses europeos o sus pa&iacute;ses de origen.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esperamos de todas las personas exiliadas que luchen a lo largo de Francia contra la opresi&oacute;n, la injusticia y las pr&aacute;cticas de la polic&iacute;a en las calles. Al pueblo franc&eacute;s: vosotras que hicisteis aquella revoluci&oacute;n que estudiamos en los libros de historia &iexcl;Volved a hacerla!&rdquo;, reclaman. El movimiento se extiende, la de la Universidad Par&iacute;s 8 no es la primera ocupaci&oacute;n: antes fue la universidad de Nantes, la de Lyon y la de Grenoble y desde el comit&eacute; de apoyo avisan de que pronto se tomar&aacute;n otras universidades.
    </p><p class="article-text">
        Los profesores y los alumnos tambi&eacute;n se movilizan. Todos los d&iacute;as los ocupantes reciben colchones, ropa o comida. &ldquo;Esta universidad tiene una gran tradici&oacute;n de compromiso pol&iacute;tico, tambi&eacute;n ha pasado en Lyon y en otros lugares, es un movilizaci&oacute;n general. Estamos preparando un manifiesto entre profesores, intelectuales y artistas para apoyar este movimiento&rdquo;, confiesa una profesora que trae sacos de dormir y ropa para los ocupantes.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/962264237388304384?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Sin embargo, el rectorado no lo tiene tan claro. Si bien no ha desalojado el lugar, la &uacute;nica propuesta que mantiene es reubicar a los migrantes en un anfiteatro. Los propios migrantes reunidos con la rectora se negaron a aceptar esta soluci&oacute;n, ya que se tratar&iacute;a de un lugar en el que no es posible habilitar diferentes dormitorios para hombres y mujeres. eldiario.es ha tratado de ponerse en contacto con el rectorado, pero se ha limitado a remitir a un comunicado de prensa.
    </p><p class="article-text">
        En &eacute;l, asegura que ha propuesto &ldquo;una ubicaci&oacute;n m&aacute;s apropiada, m&aacute;s amplia y segura, con acceso regular a duchas y una cocina, tambi&eacute;n prestamos asistencia letrada&rdquo;. Y prosigue: &ldquo;Desafortunadamente, todas nuestras propuestas han sido rechazadas por algunos de los activistas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a a d&iacute;a es dif&iacute;cil, confiesan quienes pasan horas lidiando con &ldquo;nuevos problemas&rdquo; para afrontar mantener la ocupaci&oacute;n. Cada una de esas horas significa una hora menos de fr&iacute;o y una m&aacute;s de batalla por sus derechos.    
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Egea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/refugiados-universidad-paris-sentia-pensamos_1_2798435.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Feb 2018 19:43:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,Universidad,Paris]]></media:keywords>
    </item>
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