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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alfredo Ramos]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Solas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/solas_129_2793202.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/57941333-a18a-4a5f-ae32-faf1c8d21bfb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Solas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce el derecho de todos los hombres y mujeres a tener una familia. Si miramos a nuestro país y nos preguntamos cómo de garantizado está ese derecho en España, el panorama es desolador. Y La peor parte se la llevan, como siempre, las mujeres, penalizadas laboral y profesionalmente cuando deciden ser madres o cuando están en una edad en la que podrían serlo</p></div><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o estamos en el setenta aniversario de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos, un texto que reconoce el derecho de todos los hombres y mujeres a tener una familia. Si miramos a nuestro pa&iacute;s y nos preguntamos c&oacute;mo de garantizado est&aacute; ese derecho en Espa&ntilde;a, el panorama es desolador. Al trasfondo ideol&oacute;gico que subyace a las pol&iacute;ticas familiares llevadas a cabo durante d&eacute;cadas por el partido que nos gobierna hay que sumar lo que el Partido Popular ha hecho contra las familias en nombre de la austeridad.
    </p><p class="article-text">
        La crisis ha llevado a una verdadera situaci&oacute;n de desatenci&oacute;n de nuestros mayores y de las personas dependientes, abocados los primeros al cuidado insuficiente que reciben en unas residencias precarias gestionadas privadamente y desatendidos los segundos por la inexistencia de una ley de dependencia dotada de recursos reales. Muchos de nuestros j&oacute;venes han abandonado forzosamente su pa&iacute;s y sus familias y, los que buscan su futuro aqu&iacute;, se enfrentan a un mercado laboral basura que no ofrece oportunidades para la generaci&oacute;n m&aacute;s preparada de la historia. &iquest;Puede la mayor&iacute;a de las personas de treinta a&ntilde;os decidirse hoy a tener hijos y formar una familia? La sensaci&oacute;n generalizada es el miedo, la incertidumbre y la falta de garant&iacute;as para unos j&oacute;venes que nacimos en un estado de bienestar pero que hoy d&iacute;a solo tiene ante s&iacute; riesgo y ausencia de certezas.
    </p><p class="article-text">
        La peor parte se la llevan, como siempre, las mujeres, penalizadas laboral y profesionalmente cuando deciden ser madres o cuando est&aacute;n en una edad en la que podr&iacute;an serlo. A muchas mujeres de nuestro pa&iacute;s les salen las cuentas dejando de trabajar o pasando a media jornada antes que pagar lo que cuestan las escuelas infantiles. Es decir, muchas tienen que poner a un lado o renunciar a sus carreras y sus aspiraciones si quieren ser madres y muchas otras, por no estar dispuestas a esos costes, dejan de plantearse tener hijos aunque desear&iacute;an poder hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        De todos estos riesgos el mayor es el que implica ser madre soltera, es decir, ser mujer, ser madre y estar sola. Y es que estar solas parece ser una especie de castigo para aquellas mujeres que eligen libremente la maternidad apostando por un modelo diferente de familia. El Partido Popular ya ha demostrado sus predilecciones ideol&oacute;gicas y su negaci&oacute;n de la diversidad familiar: en 2015 el gobierno de Rajoy excluy&oacute; del acceso a la reproducci&oacute;n asistida a las mujeres solas y a las mujeres lesbianas, una curiosa manera de defender la maternidad y la familia en un pa&iacute;s donde nos dicen que el envejecimiento de la poblaci&oacute;n hace ya insostenibles las pensiones.
    </p><p class="article-text">
        Si las mujeres que encabezan familias monoparentales est&aacute;n solas no es por no contar con otro progenitor, algo que en muchas ocasiones es fruto de su elecci&oacute;n, sino porque la administraci&oacute;n y las leyes las abandonan a su suerte. La falta de reconocimiento y protecci&oacute;n hacia estas familias est&aacute; dando lugar a claras situaciones de discriminaci&oacute;n con respecto a otros modelos familiares. Mientras una mujer viuda que tiene dos hijos es equiparada en cuesti&oacute;n de ayudas y recursos a una familia numerosa, las mujeres que tienen dos hijos como resultado de su propia elecci&oacute;n est&aacute;n fuera de esas ayudas. Mientras las familias numerosas son protegidas con independencia del nivel de renta, las familias monoparentales, uno de los tipos de familia m&aacute;s expuestos a la pobreza, siguen sin estar reconocidas legalmente. Nos encontramos con dos problemas fundamentales: las familias monoparentales parecen invisibles para las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y, por lo tanto, las instituciones que deber&iacute;an garantizar ese derecho humano a la familia, las han abandonado.
    </p><p class="article-text">
        Los hogares monoparentales multiplican por cuatro el n&uacute;mero de hogares con familias numerosas. Siguen aumentando y podemos hablar de casi dos millones en todo el pa&iacute;s, un n&uacute;mero significativo para ser considerado dentro de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Sus principales rasgos son dos: la mayor&iacute;a de estos hogares, en torno a un 80%, est&aacute; encabezado por mujeres; en segundo lugar, es habitual que cualquier an&aacute;lisis sobre las condiciones de vida de la poblaci&oacute;n en Espa&ntilde;a identifique que uno de los grupos m&aacute;s vulnerables es el de las familias monoparentales.
    </p><p class="article-text">
        Estos diagn&oacute;sticos se&ntilde;alan sus dificultades generalizadas para llegar a fin de mes (tres de cada cuatro familias tienen problemas a este nivel, seg&uacute;n Save the Children) y se&ntilde;alan c&oacute;mo estos hogares duplican el porcentaje de mujeres que o est&aacute;n en desempleo o trabajan en la econom&iacute;a sumergida. El paro de larga duraci&oacute;n se est&aacute; convirtiendo en la norma biogr&aacute;fica de muchas de estas mujeres, junto con los efectos de la discriminaci&oacute;n laboral al ser mujeres y madres solas y muchas de ellas o han agotado o no tienen derecho a prestaciones sociales.
    </p><p class="article-text">
        Ya hace a&ntilde;os que las familias monoparentales decidieron enfrentar esta invisibilidad, este olvido, y lo hicieron, precisamente, dejando de estar solas. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os hemos conocido nuevas asociaciones o plataformas de defensa de derechos de las familias monoparentales o informes de diferentes entidades que han puesto negro sobre blanco las condiciones de estas familias. La labor de estos colectivos ha sido fundamental para lograr que pol&iacute;ticos y pol&iacute;ticas tengan que sentarse a reconocer que es imprescindible ensanchar el concepto de familia, porque, de lo contrario, una parte important&iacute;sima de la poblaci&oacute;n se queda desprotegida. Porque estamos comprometidos con los derechos humanos, estamos comprometidos no con un &uacute;nico modelo de familia, sino con todas las familias. Y por eso presentamos una ley de reconocimiento de la familias monoparentales esta semana en la Asamblea de Madrid. Porque tenemos un compromiso con ellas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Serra, Alfredo Ramos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/solas_129_2793202.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Feb 2018 19:38:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Crisis,Feminismo,PP - Partido Popular,Estado del Bienestar]]></media:keywords>
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