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    <title><![CDATA[elDiario.es - Miguel A. Matilla]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/miguel_a_matilla/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Miguel A. Matilla]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las bacterias que sienten… y responden]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/bacterias-sienten-responden_132_8807896.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1dfe8fed-70a6-40e1-aba6-255ea883de5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1042821.jpg" width="933" height="525" alt="colonización de raíces"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestras investigaciones han permitido identificar a las proteínas PcpI y PctD como los primeros receptores de quimiotaxis que responden al ácido indolacético y la acetilcolina, respectivamente</p></div><p class="article-text">
        Las bacterias son microorganismos con un tama&ntilde;o de unos pocos micr&oacute;metros, entre 0,5 y 5 &micro;m en longitud de promedio. Por lo general, carecen de n&uacute;cleo y org&aacute;nulos celulares rodeados por una membrana; particularidades de organismos eucariotas. Estas caracter&iacute;sticas, y bajo una visi&oacute;n antropoc&eacute;ntrica, hacen que consideremos a las bacterias como entidades sencillas y poco desarrolladas. Pero nada m&aacute;s lejos de la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Las bacterias est&aacute;n omnipresentes en todos los h&aacute;bitats terrestres y acu&aacute;ticos; siendo capaces de soportar condiciones ambientales muy adversas. Son organismos aut&oacute;nomos y multitud de publicaciones cient&iacute;ficas han demostrado que estas entidades microsc&oacute;picas han desarrollado mecanismos enormemente sofisticados para controlar, por ejemplo, su tasa de crecimiento, metabolismo, estilo de vida, tolerancia a estreses ambientales y su capacidad para desplazarse mediante el empleo de diferentes tipos de motilidad. La compleja coordinaci&oacute;n de todas estas actividades la llevan a cabo mediante un amplio n&uacute;mero de prote&iacute;nas sensoras que act&uacute;an como receptores de una extensa variedad de est&iacute;mulos ambientales, tanto qu&iacute;micos como f&iacute;sicos. As&iacute;, las bacterias tienen la capacidad para responder a la disponibilidad de diferentes nutrientes (ej. az&uacute;cares, amino &aacute;cidos, &aacute;cidos org&aacute;nicos), presencia de compuestos vol&aacute;tiles, alteraciones en el pH, la temperatura y la salinidad del entorno, percibir una amplia gama de longitudes de onda de luz, detectar el contacto con una superficie e incluso existen evidencias de su capacidad para detectar y responder a las ondas sonoras. Podr&iacute;amos reivindicar que las bacterias tienen sus propios cinco sentidos.
    </p><p class="article-text">
        En los laboratorios del Dr. Miguel A. Matilla y el Prof. Tino Krell en la Estaci&oacute;n Experimental del Zaid&iacute;n (EEZ), y del Dr. Jos&eacute; A. Gavira en el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IACT), nos servimos de aproximaciones experimentales multidisciplinares para investigar los mecanismos mediante los cuales las bacterias detectan diferentes se&ntilde;ales ambientales, as&iacute; como para estudiar las respuestas metab&oacute;licas y fisiol&oacute;gicas que resultan de la detecci&oacute;n de los mismos. Nuestras investigaciones, recientemente publicadas en revistas de alto prestigio internacional, han permitido descifrar c&oacute;mo ciertas bacterias que promueven el crecimiento vegetal o que son causantes de enfermedades en humanos reconocen compuestos producidos por los organismos que colonizan. Es decir, sus hospedadores. La detecci&oacute;n de estas se&ntilde;ales qu&iacute;micas causa el movimiento de la bacteria hacia ambientes con mayores concentraciones de estos compuestos - un proceso conocido como quimiotaxis. Gracias a la quimiotaxis, las bacterias son capaces desplazarse hacia ambientes que son m&aacute;s favorables para su desarrollo y supervivencia, por ejemplo, aquellos que presentan altas concentraciones de nutrientes. Este desplazamiento ocurre mediante el control preciso del movimiento de los flagelos, unos ap&eacute;ndices largos a modo de cola que permiten a las bacterias nadar hacia el lugar de origen de estas mol&eacute;culas atrayentes. La velocidad de este movimiento es muy elevada y con frecuencia supera una velocidad equivalente a 50 veces el tama&ntilde;o de la bacteria por segundo. Esto es, comparativamente, una velocidad superior a la que puede alcanzar un coche de carreras.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un primer estudio, hemos identificado que bacterias de la especie Pseudomonas putida que viven en interacci&oacute;n con plantas se mueven empleando la quimiotaxis hacia compuestos secretados por las ra&iacute;ces - los denominados exudados radiculares. Hasta el 30% del carbono fijado en la fotos&iacute;ntesis se puede excretar a trav&eacute;s de las ra&iacute;ces; permitiendo atraer y nutrir a miles de millones de microorganismos que existen por gramo de ra&iacute;z y generando as&iacute; su propia microbiota. Entre estos microorganismos se encuentras bacterias promotoras del crecimiento vegetal, las cuales estimulan el crecimiento de la planta a trav&eacute;s de distintos mecanismos. Por ejemplo, favoreciendo la captaci&oacute;n de nutrientes o protegiendo a las plantas frente a pat&oacute;genos. La composici&oacute;n de los exudados radiculares es altamente compleja y entre sus componentes se encuentran distintas hormonas vegetales (fitohormonas) como el &aacute;cido indolac&eacute;tico y el &aacute;cido salic&iacute;lico &ndash; mol&eacute;culas se&ntilde;al que son clave para el crecimiento, desarrollo y la protecci&oacute;n de las plantas frente a los pat&oacute;genos. Nuestras investigaciones han identificado que Pseudomonas putida utiliza para detectar la presencia del &aacute;cido indolac&eacute;tico y del &aacute;cido salic&iacute;lico una prote&iacute;na sensora denominada PcpI. En respuesta a la presencia de estas fitohormonas en el ambiente radicular (rizosfera), la bacteria se mueve quimiot&aacute;cticamente hacia ellas, permitiendo potencialmente una colonizaci&oacute;n m&aacute;s eficiente de su hospedador vegetal. Nuestros resultados demostraron por primera vez que un &uacute;nico receptor bacteriano puede mediar quimiotaxis a dos fitohormonas diferentes.
    </p><p class="article-text">
        En un segundo estudio hemos identificado que Pseudomonas aeruginosa, una bacteria pat&oacute;gena de humanos frente a la cual la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) urge el desarrollo de nuevos antibi&oacute;ticos, exhibe una fuerte quimiotaxis hacia acetilcolina. La acetilcolina es el principal neurotransmisor del sistema nervioso perif&eacute;rico, siendo la responsable de regular la contracci&oacute;n y relajaci&oacute;n muscular; adem&aacute;s de participar en otras funciones de relevancia como la percepci&oacute;n del dolor. Nuestras investigaciones posibilitaron la identificaci&oacute;n de la prote&iacute;na sensora PctD como la responsable del movimiento quimiot&aacute;ctico bacteriano hacia la acetilcolina. El receptor PctD es capaz de unir acetilcolina y la determinaci&oacute;n de la estructura tridimensional de la regi&oacute;n de PctD que une la acetilcolina nos permiti&oacute; definir las bases moleculares del reconocimiento de este neurotransmisor. Investigaciones previas en nuestros laboratorios demostraron que Pseudomonas aeruginosa exhibe quimiotaxis a otros dos neurotransmisores: la histamina y el &aacute;cido gamma aminobut&iacute;rico (GABA) - sugiriendo que la quimiotaxis hacia este tipo de mol&eacute;culas se&ntilde;al esenciales en el hospedador es crucial para la colonizaci&oacute;n de &eacute;ste y para la virulencia del pat&oacute;geno Pseudomonas aeruginosa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        M&uacute;ltiples estudios han mostrado que la quimiotaxis juega un papel clave en la colonizaci&oacute;n de plantas por fitobacterias. De hecho, el an&aacute;lisis de miles de genomas bacterianos ha permitido determinar que las bacterias que viven en asociaci&oacute;n con plantas presentan un mayor n&uacute;mero de receptores implicados en la modulaci&oacute;n de los movimientos quimiot&aacute;cticos que las bacterias que no establecen interacciones con plantas. El conocimiento derivado de la identificaci&oacute;n de mol&eacute;culas quimioatrayentes que est&aacute;n presentes en exudados radiculares permitir&aacute; sentar las bases para el desarrollo de estrategias destinadas a optimizar la capacidad colonizadora de plantas por bacterias promotores del crecimiento. Asimismo, la quimiotaxis es esencial durante las fases iniciales de la infecci&oacute;n en diferentes pat&oacute;genos bacterianos de humanos, animales y vegetales, incluyendo Pseudomonas aeruginosa. Por este motivo, se ha propuesto que bloquear el funcionamiento de determinadas prote&iacute;nas sensoras implicadas en quimiotaxis podr&iacute;a ser una estrategia alternativa al uso de antibi&oacute;ticos para combatir bacterias pat&oacute;genas; una aproximaci&oacute;n que tendr&iacute;a un alto impacto en nuestra salud dado el incremento en la aparici&oacute;n de bacterias multirresistentes a los antibi&oacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, nuestras investigaciones han permitido identificar a las prote&iacute;nas PcpI y PctD como los primeros receptores de quimiotaxis que responden al &aacute;cido indolac&eacute;tico y la acetilcolina, respectivamente. Su caracterizaci&oacute;n ampl&iacute;a el abanico de mol&eacute;culas se&ntilde;al que son reconocidas por quimiorreceptores bacterianos. Nuestros estudios realzan el papel de la detecci&oacute;n de hormonas vegetales y neurotransmisores en el reconocimiento de hospedadores bacterianos - un aspecto que posibilita que las bacterias puedan dirigirse hacia ambientes m&aacute;s &oacute;ptimos para su proliferaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Informaci&oacute;n adicional en:
    </p><p class="article-text">
        &bull;	Matilla, M.A., Velando, F., Mart&iacute;n-Mora, D., Monteagudo-Cascales, E., Krell, T. (2022) A catalogue of signal molecules that interact with sensor kinases, chemoreceptors and transcriptional regulators. FEMS Microbiology Reviews 46: fuab043.
    </p><p class="article-text">
        &bull;	Rico-Jim&eacute;nez, M., Roca, A., Krell, T., Matilla, M.A. (2022) A bacterial chemoreceptor that mediates chemotaxis to two different plant hormones. Environmental Microbiology (en prensa). doi: 10.1111/1462-2920.15920.
    </p><p class="article-text">
        &bull;	Matilla, M.A., Velando, F., Tajuelo, A., Mart&iacute;n-Mora, D., Xu, W., Sourjik, V., Jos&eacute; A. Gavira, J.A. y Krell, T. (2022) mBio (en prensa).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel A. Matilla, Tino Krell, José Antonio Gavira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/bacterias-sienten-responden_132_8807896.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Mar 2022 18:51:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las bacterias que sienten… y responden]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué nadan las bacterias?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/nadan-bacterias_132_2781936.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9ff1889-0b87-44bc-baf0-ee595e4f8019_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué nadan las bacterias?"></p><p class="article-text">
        Las bacterias son organismos microsc&oacute;picos responsables no solo de causar multitud de enfermedades en animales, plantas o humanos (bacterias pat&oacute;genas), sino que tambi&eacute;n participan en numerosos procesos fundamentales para la vida. As&iacute;, m&uacute;ltiples bacterias beneficiosas participan en la digesti&oacute;n de nutrientes, en la promoci&oacute;n del crecimiento de plantas o en los ciclos biogeoqu&iacute;micos de elementos esenciales como el carbono, ox&iacute;geno o nitr&oacute;geno. Sin embargo, no es tan conocida una habilidad que las bacterias comparten con los humanos y otros seres vivos: su capacidad para nadar.
    </p><p class="article-text">
        Aproximadamente, la mitad de las bacterias saben nadar. Esta actividad la realizan mediante la rotaci&oacute;n de uno o varios largos filamentos proteicos a modo de cola que se denominan flagelos. Los flagelos permanecen unidos a las bacterias a trav&eacute;s de lo que se conoce como &ldquo;motor flagelar&rdquo;; una estructura compleja compuesta por al menos 50 prote&iacute;nas diferentes e insertada en la periferia de la bacteria, la envoltura celular. A modo comparativo, la arquitectura del motor flagelar muestra similitudes con la de un motor el&eacute;ctrico. Es decir, el motor flagelar est&aacute; constituido por un anillo proteico denominado &ldquo;est&aacute;tor&rdquo;, el cual presenta en su interior otro anillo que forma el &ldquo;rotor&rdquo; al cual est&aacute; unido el flagelo. En su conjunto, el motor flagelar est&aacute; propulsado por un gradiente de iones y la precisi&oacute;n de su engranaje permite que pueda girar a una velocidad de hasta 100.000 revoluciones por minuto. Sin embargo, este sistema presenta todav&iacute;a un nivel superior de complejidad ya que el motor flagelar se encuentra asociado a un sofisticado mecanismo que permite orientar a la bacteria. Para ello, las bacterias poseen una serie de receptores extremadamente sensibles que posibilitan la detecci&oacute;n de peque&ntilde;as concentraciones de compuestos de inter&eacute;s en su entorno; es decir, unos sensores muy especializados que se encuentran distribuidos por la envoltura celular de la bacteria. La detecci&oacute;n de estos compuestos controla la actividad del motor flagelar y, en consecuencia, la direcci&oacute;n hacia donde la bacteria debe nadar; proceso denominado quimiotaxis.
    </p><p class="article-text">
        Inicialmente se pensaba que los compuestos detectados eran b&aacute;sicamente &ldquo;nutrientes&rdquo; (en t&eacute;rminos cient&iacute;ficos, fuentes de carbono y nitr&oacute;geno). Sin embargo, m&aacute;s recientemente se ha descubierto la existencia de quimiotaxis frente compuestos que la bacteria no puede utilizar como nutrientes pero que, en cambio, le advierten de la presencia de otros organismos. Entre estos compuestos se encuentran, por ejemplo, hormonas de plantas y neurotransmisores humanos.   
    </p><p class="article-text">
        Un buen n&uacute;mero de estudios han revelado que la quimiotaxis es un proceso clave para una multitud de bacterias; tanto beneficiosas como pat&oacute;genas. As&iacute;, por ejemplo, la quimiotaxis juega un papel crucial en la colonizaci&oacute;n de las ra&iacute;ces de plantas por bacterias beneficiosas. Esta colonizaci&oacute;n es el resultado de la capacidad que presentan ciertas bacterias de detectar quimiot&aacute;cticamente compuestos que liberan las plantas a trav&eacute;s de sus ra&iacute;ces; los denominados exudados radiculares. Por ello, a trav&eacute;s de la quimiotaxis hacia estos exudados, las bacterias acceden a un h&aacute;bitat rico en nutrientes y adecuado para su crecimiento, mientras que compensan a la planta que colonizan con la promoci&oacute;n de su crecimiento y la protecci&oacute;n frente a enfermedades vegetales. Alternativamente, la quimiotaxis tambi&eacute;n es de gran relevancia en bacterias pat&oacute;genas. Es el caso de las bacterias que infectan plantas. As&iacute;, las superficies foliares suelen presentar una fina capa de agua que es suficiente para que las bacterias puedan nadar y desplazarse por su superficie. Este movimiento facilita la entrada de la bacteria en la planta a trav&eacute;s, por ejemplo, de estomas o heridas; aberturas por las que las plantas secretan una serie de compuestos que las bacterias pueden detectar y, mediante quimiotaxis, se desplazan hacia ellas facilitando el proceso de infecci&oacute;n. Como muestra de la importancia de la quimiotaxis en el desarrollo de una enfermedad bacteriana, un gran n&uacute;mero de estudios ha demostrado que la inactivaci&oacute;n de sistema quimiot&aacute;ctico elimina la patogenicidad de una bacteria.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es la importancia de investigar los procesos quimiot&aacute;cticos en bacterias? En primer lugar, poder optimizar el comportamiento quimiot&aacute;ctico, permitiendo as&iacute; mejorar o incluso programar el movimiento bacteriano hac&iacute;a compuestos de inter&eacute;s; posibilitando, por ejemplo, una mejor colonizaci&oacute;n de ra&iacute;ces. En segundo lugar, conocer c&oacute;mo se pueden bloquear los receptores quimiot&aacute;cticos de manera espec&iacute;fica mediante el empleo de inhibidores. La inhibici&oacute;n de la quimiotaxis permitir&iacute;a desarrollar estrategias alternativas para combatir bacterias pat&oacute;genas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mas informaci&oacute;n en:</strong>
    </p><p class="article-text">
        Matilla ,M.A., Krell, T. (2018) The effect of bacterial chemotaxis on host infection and
    </p><p class="article-text">
        pathogenicity. FEMS Microbiology Reviews 42(1). doi: 10.1093/femsre/fux052. PubMed PMID: 29069367
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel A. Matilla y Tino Krell, Tino Krell, Miguel A. Matilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/nadan-bacterias_132_2781936.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Feb 2018 20:16:59 +0000]]></pubDate>
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