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    <title><![CDATA[elDiario.es - Elsa Bruja]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/elsa_bruja/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Elsa Bruja]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[A la diosa de mi juventud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/diosa-juventud_132_8545776.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db22c96e-d418-4608-b963-c1e092865fa0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A la diosa de mi juventud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me inyectaste energía, pasión por la vida, y la vehemencia que aún corre por mis venas. Querías comerte el mundo de un solo mordisco y te sentías dueña del tiempo y del mundo. Te recuerdo delgada y en jeans. Tenías muchos anillos en tus manos.</p></div><p class="article-text">
        Creo que nos deb&iacute;amos esta conversaci&oacute;n hace tiempo. Desde hace tiempo te busco, pero solo veo una figura alargada y cada vez m&aacute;s borrosa. Te has ido desdibujando desde hace unos meses, pero es en este &uacute;ltimo que te veo m&aacute;s l&aacute;nguida y transparente, me esquivas la mirada, y siento que te esfumas irremediablemente.
    </p><p class="article-text">
        Me inyectaste energ&iacute;a, pasi&oacute;n por la vida, y la vehemencia que a&uacute;n corre por mis venas. Quer&iacute;as comerte el mundo de un solo mordisco y te sent&iacute;as due&ntilde;a del tiempo y del mundo.&nbsp;Te recuerdo delgada y en jeans.&nbsp;Ten&iacute;as muchos anillos en tus manos. Era la &uacute;nica muestra visible con la que pretend&iacute;as disfrazar tu est&eacute;tica 'masculina' (eso que ahora sabemos que es no binario). Los anillos y la lectura del tarot eran tus armas en esa cruzada heteropatriarcal. No saliste ilesa. Te recuerdo en jeans, delgad&iacute;sima y triste. La presi&oacute;n social te asfixiaba el cuerpo, incluso contra tu gen&eacute;tica llena de mujeres de generosa figura. Siempre que te veo, te rodea un halo de miedo y de tristeza, a pesar de tu sonora carcajada y tu sonrisa permanente.
    </p><p class="article-text">
        Te veo y me cuesta abrazarte. A&uacute;n no entiendo por qu&eacute; esforzarte tanto en tratar de calzar en ese espacio tan heterosexual. Me cuesta abrazarte, y abrazar tus esfuerzos vanos por pertenecer a la tribu. Me duele el tiempo invertido (&iquest;perdido?) en amistades que te rompieron el coraz&oacute;n, en aparentar docilidad y permitir que te invadieran. Pero son justo esas cosas las que no me permiten dejarte ir. Ya sabes (siempre lo supiste) que es el rencor, y no el amor, lo que te engancha y no te permite trascender.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, siempre admir&eacute; tu capacidad de imaginarte m&aacute;s adulta, y el cuidado de tus alas por sobre todas las cosas. A&uacute;n en los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles siempre te proyectaste subiendo a mil aviones, comi&eacute;ndote el mundo. Saboreando la m&uacute;sica y la comida, tus compa&ntilde;eras predilectas en los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles, pero tambi&eacute;n en los m&aacute;s dulces.
    </p><p class="article-text">
        Te abrazo con todo mi coraz&oacute;n, con este cuerpo maduro, no binario, en el que la gen&eacute;tica de figuras generosas ha hecho mella y del que me siento orgullosa. Me quedo con tus alas que enquisto en mis sienes canosas y en mi espalda ancha y cansada. La carcajada la instalo en el coraz&oacute;n y en el diafragma. Programo en cada uno de mis sentidos la imaginaci&oacute;n viv&iacute;sima. Te dejo sacar tu propia voz y desecho esa carcasa impostada de fragilidad. No me gusta, a ti tampoco te gust&oacute; nunca y ahora no nos sirve.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Siento que no hay mucho tiempo. Quieres irte y debo dejar que te marches. Quiero despedirte de la manera m&aacute;s amorosa y pac&iacute;fica. Me quedo con tus alas, con tu imaginaci&oacute;n viv&iacute;sima, con tu carcajada estruendosa, tu fe en la vida a pesar de las tormentas. Con todo lo otro que me engancha a ti, desde el rencor y/o desde el fastidio, francamente no s&eacute; qu&eacute; hacer, porque al final fueron muestras de amor y aceptaci&oacute;n hacia un pr&oacute;jimo que ni te quer&iacute;a ni te aceptaba. Pero era amor al fin y al cabo. Amor y ganas de formar parte del colectivo, de tener amistades para toda la vida, aunque amamos nuestra soledad. &iquest;Te parece si esa capacidad de amar la dejamos para m&iacute; misma?.
    </p><p class="article-text">
        Gracias por la resistencia. Gracias por ser t&uacute;, a pesar de todo, y permitirme vivir ahora como quiero.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa Bruja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/diosa-juventud_132_8545776.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Dec 2021 09:06:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A la diosa de mi juventud]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una joven prometedora: o la historia del miedo más viejo entre las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/joven-prometedora-historia-miedo-viejo-mujeres_132_7887701.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05f2c673-d3a1-4f07-b463-e8e676226c64_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una joven prometedora: o la historia del miedo más viejo entre las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La naturalización de las múltiples formas de violencia sexual, seguida de la culpabilización sistemática, institucional e institucionalizada de la víctima, y la consabida disculpa para el agresor, es de manual (ya lo sabemos)</p></div><p class="article-text">
        Recuerdo perfectamente cuando cambi&oacute; mi idea del miedo. Tendr&iacute;a nueve a&ntilde;os, aproximadamente, y me qued&eacute; escuchando a&nbsp;mi madre y a un par de amigas suyas fingiendo que estaba jugando. Recordaban a una compa&ntilde;era de juegos de infancia, de la que hab&iacute;an tenido noticias despu&eacute;s de mucho tiempo de no saber nada de ella. La recordaban como una brillante estudiante de Econom&iacute;a, que tras aprobar los dos primeros a&ntilde;os de la carrera se retir&oacute; repentinamente a pesar de que su rendimiento era excepcional. El misterio de su repentina desaparici&oacute;n se develaba a&ntilde;os despu&eacute;s en esa conversaci&oacute;n. Lo que escuch&eacute;, cal&oacute; profundamente en m&iacute;, y sent&iacute; c&oacute;mo el miedo cambiaba de forma de manera repentina e inexplicable. <em>Martha</em> (no recuerdo exactamente el nombre) fue a una fiesta de Facultad, despert&oacute; al d&iacute;a siguiente en una cama de hotel con un <em>gringo</em> al que no hab&iacute;a visto nunca, con el cuerpo adolorido. Un silencio largo e inc&oacute;modo se instal&oacute; en esa sala cuando descubrieron mi rostro sorprendido. Las miradas nerviosas recorr&iacute;an todo, y cuando empec&eacute; a preguntar me alejaron con un &ldquo;no te metas, son temas de adultos&rdquo;. Esos silencios inc&oacute;modos , y el horror en los rostros de esas mujeres me mostraron un miedo a&ntilde;ejo y enquistado del que no se deb&iacute;a hablar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A Martha no la olvid&eacute;, su historia me retumbaba en la cabeza, y me intrigaba su destino. A&ntilde;os m&aacute;s tarde, cuando se dispararon las tasas de violencia urbana y aparec&iacute;an toda clase de argumentos securitistas en Quito, me volv&iacute;a a la mente esta historia, y&nbsp;notaba con preocupaci&oacute;n la ausencia de las consideraciones de g&eacute;nero en el debate de seguridad urbana. A mi me generaba malestar que la centralidad del an&aacute;lisis y la percepci&oacute;n de inseguridad estuviera basada en la p&eacute;rdida o la posibilidad de la afectaci&oacute;n de bienes materiales. La&nbsp;silenciosa ( y silenciada) sensaci&oacute;n/percepci&oacute;n de inseguridad de las mujeres reci&eacute;n est&aacute; siendo medida por term&oacute;metros como el #MeToo, y otras iniciativas que tienen como objetivo romper el silencio y ser una plataforma de desahogo en temas de violencia sexual, pero ese miedo corrosivo ha estado como una lacra constante.
    </p><p class="article-text">
        La primera parte del t&iacute;tulo de este art&iacute;culo se refiere a la cinta de Emerald Fennell -'Promising Young Woman' (2020)-, que acaba de ser premiada con un &Oacute;scar por mejor gui&oacute;n original. La segunda parte es de mi cosecha, y uno de los aspectos &eacute;ticos m&aacute;s relevantes que toca esta cinta. La naturalizaci&oacute;n de las m&uacute;ltiples formas de violencia sexual, seguida de la culpabilizaci&oacute;n sistem&aacute;tica, institucional e institucionalizada de la v&iacute;ctima, y la consabida disculpa para el agresor, es de manual (ya lo sabemos). La historia que muestra esta cinta va de eso, pero tambi&eacute;n aborda otro punto de vital importancia que hace posible este entremado: los amigos c&oacute;mplices y encubridores. Esos que cambian versiones, desaparecen pruebas, se encargan de hacer m&aacute;s fuerte el c&iacute;rculo de apoyo al agresor, no para que asuma su responsabilidad, sino para construirle un c&aacute;lido nido de solapamiento&nbsp;e injustificada compresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cu&aacute;ntas veces no hemos escuchado aquello de &ldquo;los hombres son mejores amigos entre s&iacute;, las mujeres se atacan y se destruyen entre ellas&rdquo;. La sororidad es algo a trabajar, es cierto, pero no es menos cierto que esa tan admirada y ponderada lealtad entre hombres, muchas veces, no conoce de l&iacute;mites &eacute;ticos, y es m&aacute;s esa mara&ntilde;a fraterna usa el concepto de lealtad para fortalecer los privilegios, los abusos y construyendo tambi&eacute;n impunidad social y jur&iacute;dica.&nbsp;Uno de los subtextos importantes en esta cinta es la visi&oacute;n cr&iacute;tica de ese despliegue de heterosocibialidad fraternal, en contrapartida a la constante observaci&oacute;n-objetivaci&oacute;n de las mujeres. Y mientras ese amor fraternal devenido t&oacute;xico, nos produce un ascazo infinito, el motor de la protagonista es un amor sororo profundo hacia su mejor amiga-hermana.
    </p><p class="article-text">
        El tr&aacute;iler de la pel&iacute;cula es un peque&ntilde;o abrebocas (que ciertamente siembra otras expectativas con respecto a la historia, o al menos con respecto a lo que esperamos del final de una historia de esas caracter&iacute;sticas). Pero quiz&aacute;s uno de los momentos m&aacute;s interesantes, que muestra el tr&aacute;iler tambi&eacute;n (por eso lo comento) es cuando una voz masculina, entre sollozos, menciona: &ldquo;ser acusado de algo as&iacute; es la peor pesadilla para un t&iacute;o&rdquo;- y la protagonista remata con esta lapidaria pregunta&ldquo;&iquest;adivinas cu&aacute;l es la peor pesadilla de una mujer?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con la emergencia del #MeToo, Yo Tambi&eacute;n, o Balance Ton Porc (en franc&eacute;s literalmente: nombra a tu cerdo), brota tambi&eacute;n este miedo masculino del miedo al &ldquo;desprestigio social&rdquo; tiene tintes de cinismo e hipocres&iacute;a, porque sigue sin cuestionarse la &ldquo;naturalizaci&oacute;n&rdquo; de la violencia sexual, y a qu&eacute; se refiere &eacute;sta, siendo el &uacute;nico temor la visibilizaci&oacute;n y la p&eacute;rdida de status. De all&iacute; que tambi&eacute;n el tema de la violencia sexual vaya de la mano con la clase y la etnia. Recordemos sino aquella tristemente c&eacute;lebre decisi&oacute;n de un juez de castigar un delito sexual con una pena irrisoria&nbsp;por considerar que podr&iacute;a arruinar la carrera de un joven con mucho futuro en el deporte, un exabrupto de juventud.
    </p><p class="article-text">
        La historia de la joven prometedora y brillante con la que inici&eacute; este art&iacute;culo, se trunc&oacute; a ra&iacute;z de ese lamentable suceso, que lleg&oacute; de la mano con el abandono familiar, el estigma y el despojo. Y aunque no dudo de la resiliencia que tienen las v&iacute;ctimas para pasar p&aacute;gina y continuar, es digno de resaltar (de manera negativa) la indolencia y la apat&iacute;a con las que la mirada cisheteropatriarcal trata a las v&iacute;ctimas, cuando el victimario es una persona con cierto poder y posici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Preocupa, y mucho, la podredumbre mental (que persiste a pesar del supuesto paso evolutivo de la especie humana) de encontrar &ldquo;excitante&rdquo; o &ldquo;divertido y juvenil&rdquo; aprovecharse de un estado de inconsciencia para tener sexo con alguien. Mientras el foco no se ponga en esas lamentables cimientes culturales (es decir observar al agresor y su conducta, y no a la v&iacute;ctima) habr&aacute;n amigas-hermanas (como en la pel&iacute;cula) dispuestas a ejecutar justicia. El miedo tiene que cambiar de bando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa Bruja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/joven-prometedora-historia-miedo-viejo-mujeres_132_7887701.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 May 2021 04:00:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una joven prometedora: o la historia del miedo más viejo entre las mujeres]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luz de luna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/luz-luna_132_7269283.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7251479f-8aa1-436a-8dcd-574ceb8a6859_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luz de luna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La vi por primera vez en televisión cuando yo era niña, con su pelo corto, la cara lavada, y su presencia andrógina, me liberaron. Su despliegue escénico junto con su anarquía vocal me brindaron otra perspectiva vital</p></div><p class="article-text">
        Siempre me ha gustado Chavela Vargas. Su voz ronca, a&uacute;n hoy, estremece desde su fuerza vital y visceral. Su voz es tambi&eacute;n una madeja de hilos poderosamente tristes. Y s&eacute; que puede sonar absurdo que la tristeza pueda transmitir poder, o que el poder pudiera ser triste, pero la voz omnipresente de Chavela as&iacute; lo sugiere. Si no la han escuchado les recomiendo hacerlo apenas acaben de leer esta frase.
    </p><p class="article-text">
        Bien dicen que el arte subjetivo, no a todes impacta las distintas manifestaciones est&eacute;ticas de la misma manera, pero creo que a pocas personas Chavela deje indiferente. Y no me refiero solo a su presencia esc&eacute;nica. Su vida entera, en especial su forma de amar, son textos bell&iacute;simos y melanc&oacute;licos.
    </p><p class="article-text">
        En medio de la turbulenta discusi&oacute;n que existe dentro de los distintos sectores de los feminismos -hoy m&aacute;s que nunca las divisiones y grietas son evidentes-, y el rechazo que, particularmente, me generan los argumentos del sector radfem, me encuentro de pronto en Netflix con un documental sobre Chavela Vargas, y su poderosa disidencia vital.
    </p><p class="article-text">
        Nacida en Costa Rica en 1919, emigr&oacute; a Cuba y despu&eacute;s a M&eacute;xico, pa&iacute;s en el que se consagrar&iacute;a como artista, pero tambi&eacute;n que adoptar&iacute;a como suyo y que le adoptar&iacute;a a ella tambi&eacute;n. Suya es la famosa frase:&nbsp;&ldquo;&iexcl;Los mexicanos nacemos donde nos da la rechingada gana!&rdquo;, que solt&oacute; en una entrevista cuando le &ldquo;recordaron&rdquo; su origen geogr&aacute;fico. Finalmente somos del lugar donde podemos ser.
    </p><p class="article-text">
        Su exilio afectivo (donde no hay amor, no te demores) estuvo marcado por el rechazo de su familia, especialmente de su madre.&nbsp;El rechazo radicaba en las masculinidad de Isabel -as&iacute; la llamaba su madre-,&nbsp;rechazo que decant&oacute; en verg&uuml;enza e invisibilizaci&oacute;n. Ese dolor y la soledad la acompa&ntilde;ar&iacute;an hasta el final de sus d&iacute;as como una marca indeleble, y son los que tratar&iacute;a de borrar a ritmo de guitarra y tequila en sus inolvidables e innumerables juergas con el compositor Jos&eacute; Alfredo Jim&eacute;nez.
    </p><p class="article-text">
        Ataviada con un poncho, y en sus inicios art&iacute;sticos adornada con una trenza, sus facciones, su postura, su voz exquisitamente ronca y melanc&oacute;lica conquistaron a varias mujeres. Esa masculinidad femenina fulmin&oacute; a varias esposas de pol&iacute;ticos y celebridades, y hasta la mism&iacute;sima Frida Khalo, quien fuera uno de sus grandes amores, y de quien dir&iacute;a Chavela: &ldquo;sus cejas juntas eran una golondrina en pleno vuelo&rdquo;, refiri&eacute;ndose a esa caracter&iacute;stica tan &uacute;nica de Frida.
    </p><p class="article-text">
        La masculinidad y la feminidad -la diada gen&eacute;rica hegem&oacute;nica- existen a partir de los cuerpos, s&iacute;, pero tambi&eacute;n son lugares sociales con cargas simb&oacute;licas y dispositivos de poder. Habitar desde un cuerpo&nbsp;que se presupon&iacute;a destinado para la delicadeza, la obediencia, la casa y el d&iacute;a, la sobriedad y compostura, una serie de privilegios y espacios t&iacute;picamente considerados &ldquo;masculinos&rdquo; , ya sea la juerga, el pantal&oacute;n que, en aquel entonces, era prenda exclusiva de los hombres,&nbsp;el dominio esc&eacute;nico, la noche, la ebriedad, la seducci&oacute;n activa, la gravedad vocal (ya sea cantando, recitando o charlando); le valieron tambi&eacute;n la condena art&iacute;stica durante muchos a&ntilde;os. Fue apenas en su vejez, donde pisa por primera vez teatros, despu&eacute;s de una vida de peque&ntilde;os escenarios, alcoholismo y pobreza.
    </p><p class="article-text">
        Una persona compleja, hija y paria de su tiempo, lesbiana p&uacute;blica, en la pr&aacute;ctica, aunque por mucho tiempo desisti&oacute; de &ldquo;portar el cartel&rdquo;, debido al rechazo que podr&iacute;a provocar -la t&iacute;pica l&oacute;gica mojigata del cisheteropatriarcado: &ldquo;s&eacute; lo que quieras, pero no lo digas&rdquo;-. A&uacute;n en entrevistas que concedi&oacute; en los a&ntilde;os 90, se nota a&uacute;n esa resistencia, que se va relajando con el paso del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La vi por primera vez en televisi&oacute;n cuando yo era ni&ntilde;a, con su pelo corto, la cara lavada, y su presencia andr&oacute;gina, me liberaron. Su despliegue esc&eacute;nico junto con su anarqu&iacute;a vocal -hac&iacute;a lo que le daba la gana con las canciones en el escenario- me brindaron otra perspectiva vital. <em>Yo quiero luz de luna, para mi noche triste, para sentir divina la ilusi&oacute;n que me trajiste, para sentirte m&iacute;a, m&iacute;a t&uacute;, como ninguna.</em> Llor&eacute; estremecida por esa tristeza que parec&iacute;a eterna, y esa soledad que llegaba como viento fresco.
    </p><p class="article-text">
        Disidente del sistema sexo-g&eacute;nero, -tanto por su orientaci&oacute;n sexual como por su masculinidad-; del alcoholismo (finalmente se recuper&oacute; y esquiv&oacute; a la muerte); de los mandatos t&oacute;xicos del amor rom&aacute;ntico, aunque cantara de manera desgarradora las canciones que consolidaban esos mitos. Am&oacute; a muchas mujeres, sufri&oacute; las rupturas, y am&oacute; su libertad por encima de todas las cosas.
    </p><p class="article-text">
        No se pierdan el documental, no tiene desperdicio. Tenue, melanc&oacute;lica, triste, bohemia, ilumina a&uacute;n como <em>Luz de Luna</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa Bruja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/luz-luna_132_7269283.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Mar 2021 10:18:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Luz de luna]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Y si Elsa es lesbiana?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/si-elsa-lesbiana_132_6731524.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bba3d866-a971-4b77-ae69-ad837370164f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Y si Elsa es lesbiana?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ya en ese entonces (la primera película), la princesa de las Nieves, despertaba sospechas acerca de su lesbianismo</p></div><p class="article-text">
        Cuando vi <em>Frozen </em>por primera vez, el personaje de <em>Elsa</em> me cautiv&oacute; profundamente. Una princesa aut&oacute;noma, m&aacute;gica y poderosa. Lejos estaba de las im&aacute;genes de princesas d&eacute;biles y necesitadas que Disney proyectaba cuando yo era ni&ntilde;a. Cosas maravillosas como la ausencia de un pr&iacute;ncipe-h&eacute;roe salvador, y la novedad de que la trama no gire en torno a un idilio cisheterosexual, repleto de t&oacute;picos machistas y lugares comunes.
    </p><p class="article-text">
        Sin &aacute;nimo de caer en los <em>spoilers </em>(vale la pena que quienes no hayan visto la pel&iacute;cula lo hagan) debo mencionar que la visi&oacute;n del amor como fuerza vital&nbsp;toma tintes distintos y convive perfectamente con una <em>Elsa</em> solter&iacute;sima y libre. Ya en ese entonces (la primera pel&iacute;cula), la princesa de las Nieves, despertaba <em>sospechas</em> acerca de su lesbianismo. Pero como ya he mencionado brevemente, en la primera entrega de esta saga el personaje de <em>Elsa</em> hace despliegue de su solter&iacute;a y autonom&iacute;a (se construye ella sola una hermosa fortaleza de cristal).
    </p><p class="article-text">
        Este tiempo de encierros forzosos e intermitentes, me ha llevado, como&nbsp;a muchas otras personas, a colgarme en las distintas plataformas que ofertan contenido audiovisual, pero tambi&eacute;n a las redes sociales y los videos que se publican de manera aleatoria. Apareci&oacute; de pronto este titular: &iquest;<em>Elsa de Frozen lesbiana? Atenci&oacute;n a los comentarios </em>(dejo por aqu&iacute; el link <a href="https://www.youtube.com/watch?v=HzgcPmnPSU4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.youtube.com/watch?v=HzgcPmnPSU4</a>) . Cuando cre&iacute;a que la lesbofobia era cosa del pasado, un grupo de personas indignadas ante la idea de la posibilidad de que la segunda entrega de la saga, muestre el lesbianismo de <em>Elsa</em>. Vean el video y podr&aacute;n ver destilando verborragia lesb&oacute;foba, a la que intentan disfrazar con frases como : &ldquo;No tengo ning&uacute;n problema con las personas lesbianas, peeeroo&hellip;&rdquo; , &ldquo;los cuentos son cuentos, con princesas y pr&iacute;ncipes&rdquo;, &ldquo;lo ideal es que tenga un novio&rdquo; , &ldquo; es un poquito antinatural!&rdquo; (HORROOOR!!!), y el t&iacute;pico &ldquo;qu&eacute; va a pasar con nuestros ni&ntilde;os, nuestros nietos&rdquo;(vamos, el mismo argumento que usaba mi difunta abuela que naci&oacute; en 1906). Como podr&aacute;n observar en el video, el tono edulcorado y <em>polite</em> que utilizan no logra deste&ntilde;ir la discriminaci&oacute;n.&nbsp;El video es de 2016 (en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos, la vuelta de la esquina), y a&uacute;n sigue reposte&aacute;ndose en la redes con cierta fuerza, lo que quiere decir que tiene vigencia el contenido.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace bastante tiempo le doy vueltas a la idea de c&oacute;mo a&uacute;n cala la idea de que puede ser &ldquo;nocivo&rdquo; o &ldquo;da&ntilde;ino&rdquo; para les ni&ntilde;es ver parejas del mismo sexo en la ficci&oacute;n que consumen (ya sea cine o literatura). Se asume que la diversidad sexual siempre debe ser mostrada/asumida en la adultez, y siempre en un espacio de personas adultas, como si muchas ni&ntilde;as y ni&ntilde;os no experimentaran atracci&oacute;n por alguien de su mismo sexo.
    </p><p class="article-text">
        Es bien conocido&nbsp;aquello de &ldquo;hay ni&ntilde;os/as, cuidado&rdquo; para censurar las muestras de afecto de parejas del mismo sexo. Han querido imponer sobre el afecto gay y l&eacute;sbico un halo de &ldquo;impudicia&rdquo; que conmina a todo lo no heteronormado casi al cl&oacute;set, sobre todo en temas de representaci&oacute;n medi&aacute;tica dirigida al p&uacute;blico infantil. Siento, y en esto creo no estar exagerando, que aunque se ha ganado terreno en demoler estereotipos y personajes sexistas, a&uacute;n en la representaci&oacute;n del afecto de pareja&nbsp;el terreno lo dominan las ideas y la producci&oacute;n m&aacute;s conservadora y carca.&nbsp;Normalizamos que por ser Disney o Pixar, o cualquier otra&nbsp;productora de entretenimiento infantil no hable y no muestre el amor l&eacute;sbico y homosexual. Se asume con demasiada pasividad e impavidez la presencia y el dominio de la hetereosexualidad en la representaci&oacute;n de afecto de pareja humano, para consolarnos pensando que los tiempos cambian y que ya llegar&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        En ese laxo y vago &ldquo;ya llegar&aacute;&rdquo; dejamos que ganen terreno crianzas irrespetuosas hacia lo diverso. Y as&iacute; mismo, dejamos que se cuelen en el imaginario infantil la idea de que puede coexistir el &ldquo;respeto&rdquo; con la discriminaci&oacute;n pura y dura. No quitemos importancia al asunto representacional, todo aquello que no se quiere ver en la producci&oacute;n para p&uacute;blico infantil es aquello que no se atreve a nombrar, que&nbsp;incomoda, que se cree que no debe estar en la mente de les ni&ntilde;es, ni tampoco en su proceso de subjetivaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mostrar la diversidad sexual en productos dirigidos al p&uacute;blico infantil pareciera ser una pelea que no se quiere dar, y un terreno en el que lamentablemente, mientras no decidamos crear personajes y mostrar afectos l&eacute;sbicos y homosexuales, hay el peligro de infancias tristes,&nbsp;de familias diversas en la sombra, y cr&eacute;anlo, tambi&eacute;n de un heteropatriarcado que goza impune a&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s consideren que he puesto demasiado color a este asunto, pero el video cuyo enlace adjunt&eacute;, me produjo tal revoltijo visceral, que tuve que desentra&ntilde;ar y desmadejar mi incomodidad. Creo que es tiempo de ser m&aacute;s critic@s con&nbsp;las posturas anti derechos.
    </p><p class="article-text">
        Confieso que cuando vi la primera pel&iacute;cula de la saga de <em>Frozen</em>, me gust&oacute; imaginarme que E<em>lsa</em> podr&iacute;a ser asexual arrom&aacute;ntica (no ten&iacute;a pareja, viv&iacute;a sola, etc.). Pero bueno, sabemos que si a Disney le ha costado procesar personajes l&eacute;sbicos y gays, ya el tema de la asexualidad representa un bal&oacute;n saliendo del estadio. Ante la improbabilidad, y una vez que vi la segunda entrega de la saga, me encantar&iacute;a la idea de una E<em>lsa </em>lesbiana, es una escena rom&aacute;ntica. El reconocimiento (y la representaci&oacute;n) del amor diverso no es solo una opci&oacute;n est&eacute;tica, es un tema de derechos humanos y dignidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa Bruja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/si-elsa-lesbiana_132_6731524.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Jan 2021 10:55:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Y si Elsa es lesbiana?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta abierta a una amiga cisgénero y heterosexual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/carta-abierta-amiga-cisgenero-heterosexual_132_6368306.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d581b848-2bf9-4945-9c39-4e30dd563065_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carta abierta a una amiga cisgénero y heterosexual"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se me hizo difícil reaccionar cuando afirmabas que me vendría bien “hacer el amor” o “tener un polvo casual” para mi salud y bienestar. O como cuando afirmabas (cuando te conté que nunca había tenido pareja ni me interesaba) que no debía definirme como asexual,</p></div><p class="article-text">
        Desde que sal&iacute; de tu casa, hace casi una semana, me he tratado de convencer que no necesitaba escribir (te) estas l&iacute;neas. &nbsp;De hecho, te pido disculpas si ahora sale as&iacute; como una carta con destinataria an&oacute;nima, pero en realidad todo lo que tengo que decirte, abarca m&aacute;s bien una reflexi&oacute;n general acerca de las diferentes formas de vivir la sexualidad que existen y la legitimidad de vivirlas como cada quien quiera.
    </p><p class="article-text">
        Te escribo desde la admiraci&oacute;n y el respeto por lo que eres y lo que haces. &nbsp;Sanar, a trav&eacute;s de una comprensi&oacute;n hol&iacute;stica e integradora del cuerpo y el alma, sin plantearlas como una dicotom&iacute;a, ciertamente es un avance y una apuesta sabia por tratar de mejorar la humanidad. Estoy convencida de que tu inter&eacute;s en mi salud es aut&eacute;ntico, que tu consejo lo diste desde la generosidad &nbsp;con la que brindas tu conocimiento. Por esta raz&oacute;n se me hizo tan dif&iacute;cil reaccionar cuando con tono dulce y amoroso afirmabas que me vendr&iacute;a&nbsp;bien &ldquo;hacer el amor&rdquo; o &ldquo;tener un polvo casual&rdquo; para mi salud y bienestar. O como cuando afirmabas (cuando te cont&eacute; que nunca hab&iacute;a tenido pareja ni me interesaba) que no deb&iacute;a definirme como asexual, que deje abierta la posibilidad de tener placer en mi vida ( no fueron quiz&aacute;s las palabras exactas, pero la idea es esta).
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo d&iacute;a por la tarde, me regalaste unos pendientes, e insististe en que los pusiera, porque me quedaban bien. Te agradec&iacute; y&nbsp;te dije que no usaba, que seguramente regalar&iacute;a esos pendientes a mis amigas. Insististe en que me los dejara puestos, que me quedaban bien. Por un minuto, y traicion&aacute;ndome a mi misma, busqu&eacute; complacerte, dej&aacute;ndome los pendientes. Ventajosamente fue solo un minuto. Bast&oacute; solo ese minuto para remover todos los recuerdos de infancia y adolescencia en que &nbsp;la gente a mi alrededor me obligaba a vivir una identidad binaria, y me conminaban a &nbsp;ser &ldquo;femenina&rdquo; (lo pongo entre comillas porque es un concepto que se elabora y se resignifica cada d&iacute;a). Volv&iacute; a transpirar y a sentir que la vida me hac&iacute;a una encerrona nuevamente. Te parecer&aacute; rid&iacute;culo saber que tuve miedo, que algo primario y remoto se me remov&iacute;a en las v&iacute;sceras. Yo tambi&eacute;n tard&eacute; en legitimar esa sensaci&oacute;n, y sent&iacute; verg&uuml;enza por ser tan sensible. Pero el rechazo siempre deja una huella, y aunque luego se disfrace de palabras bonitas &nbsp;y utilice la m&aacute;scara de las buenas intenciones, para quienes lo hemos vivido, cualquier disfraz es trasl&uacute;cido. &nbsp;El rechazo tambi&eacute;n te ense&ntilde;a que eso de que todes estamos en las mismas condiciones, es una utop&iacute;a, porque en la realidad hay gente que pesa m&aacute;s que otres.
    </p><p class="article-text">
        Siendo as&iacute;, te acostumbras, o mejor dicho, aprender a pasar por alto este tipo de situaciones, porque sabes que en el relato de esta situaci&oacute;n, mucha gente legitimar&iacute;a tu actuaci&oacute;n, por eso de que es muy normal&nbsp;andar interpelando y cuestionando la existencia de todo lo que no se entiende, de todo lo que est&aacute; fuera de la norma. Entonces todes les diferentes, estar&iacute;amos ungides para disculpar y aceptar todo tipo de intromisiones y de comentarios. Y desde luego, se entiende que nuestro enojo ante estas actitudes carece de legitimidad. Yo he llegado a sentir que mi enojo vale menos que el podr&iacute;a tener cualquier persona &ldquo;normal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sabes, cuando decid&iacute; dejar mi lugar de origen para venir aqu&iacute;, estaba en busca de poder habitar un lugar (un pueblo, pa&iacute;s, ciudad) sinti&eacute;ndome una m&aacute;s. Aqu&iacute;, a pesar de mi condici&oacute;n de extranjera, lo he logrado. He sido y seguir&eacute; siendo extranjera, y mis rasgos fenot&iacute;picos lo demuestran. Pero he sentido que desde mi disidencia asexual y gen&eacute;rica he podido SER. As&iacute; que esa tarde, en la que no pudiste esconder tu rechazo hacia mi condici&oacute;n (a pesar de tu dulzura y cari&ntilde;o), volv&iacute; a sentir que no pod&iacute;a SER. Me volv&iacute; a sentir sin espacio, asfixiada. Tambi&eacute;n sent&iacute; tristeza y decepci&oacute;n, porque no alcanzaba a entender hasta d&oacute;nde llegaba el mandato espiritual y alternativo de amor y aceptaci&oacute;n estaban. Y es que sabes he perdido la paciencia de explicar todo lo que relativo a mi opci&oacute;n de SER. Yo no voy preguntando a la gente por qu&eacute; es cis g&eacute;nero, y/ o por qu&eacute; es heterosexual. Tampoco hablo de la maravilla de amanecer en paz, sola en tu&nbsp;cama, con un silencio maravilloso, y las m&uacute;ltiples posibilidades de tener tiempo con una misma.
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, muy a tu pesar, les disidentes habremos de buscarnos nombres, para visiilizar nuestra existencia , y as&iacute; mostrar que estamos dentro del espectro &nbsp;de lo humano.
    </p><p class="article-text">
        Va amaneciendo, y he decirte que este espacio en el que decido hacer p&uacute;blica mi opini&oacute;n, ha sido reemplazado por esta carta, en lugar de otro art&iacute;culo que iba a enviar. No s&eacute;, estoy en esa l&oacute;gica de dejar de cargar lo que pesa, y la verdad sal&iacute; de tu casa bastante cargada.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si has visto &ldquo;Todo sobre mi madre&rdquo;, la peli de Almod&oacute;var. A mi, creo que te lo coment&eacute;, me encantan sus pel&iacute;culas. En esta en particular aparece un personaje maravilloso &ldquo;AGRADO&rdquo;(me conozco bien eso de tratar siempre de agradar a los/as dem&aacute;s), cuyo mon&oacute;logo tiene un colof&oacute;n hermoso &ldquo;Una es m&aacute;s aut&eacute;ntica cuando m&aacute;s se parece a lo que ha so&ntilde;ado de s&iacute; misma). Esa frase, mi querida amiga, para toda la disidencia pluma &nbsp;(sexual y /o gen&eacute;rica) ha tenido un impacto brutal, porque nuestra lucha pasa porque nuestra autenticidad se respete, porque es ir descubriendo que de pronto lo que has so&ntilde;ado de ti misma, no es normal, ni permitido, o se considera enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        Ya para terminar, te dir&eacute; que el universo juega de manera parad&oacute;jica. En plena crisis de mediana edad, sin trabajo estable, con poco dinero, con un fracaso acad&eacute;mico que va doliendo y pensando, tus palabras me llevaron a ver lo que soy, y a sentirme AUT&Eacute;NTICA, creo que estoy cada vez m&aacute;s cerca de lo que he so&ntilde;ado de m&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        Te dejo un abrazo cari&ntilde;oso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa Bruja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/carta-abierta-amiga-cisgenero-heterosexual_132_6368306.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Oct 2020 11:37:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carta abierta a una amiga cisgénero y heterosexual]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La actualidad de Mrs. América]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/actualidad-mrs-america_132_5963134.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db96e72c-d03c-4c84-be4c-181cbf9ec251_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La actualidad de Mrs. América"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El acierto de esta serie, desde mi perspectiva, es que es una exquisita etnografía política ficcionada, increíblemente bien ambientada y documentada</p></div><p class="article-text">
        Como para muchas personas durante este confinamiento, la oferta de las plataformas en l&iacute;nea se ha vuelto una actividad cotidiana (a la par que una especie de b&aacute;lsamo para sobrellevar el encierro). Mientras navegaba un d&iacute;a, una vez que se agotaron las opciones favoritas (o recomendadas) de pronto di con <em>Mrs. Am&eacute;rica</em>. Esta serie estadounidense (creada por Dahvi Waller) que actualmente emite HBO, y que est&aacute; protagonizada por Cate Blanchett, revisa la coyuntura pol&iacute;tica en la d&eacute;cada de los setenta en Estados Unidos, para ratificar la Enmienda de Igualdad de Derechos (ERA son sus siglas en ingl&eacute;s).
    </p><p class="article-text">
        Cada cap&iacute;tulo de la serie (que a&uacute;n tiene episodios pendientes por estrenar) se enfoca en una de las protagonistas de aquel momento hist&oacute;rico. Para poner en contexto, la famosa ratificaci&oacute;n de la enmienda, consiste en incluir en la Constituci&oacute;n de los Estados Unidos una disposici&oacute;n expresa contra la discriminaci&oacute;n por sexo.  No me detendr&eacute; a hacer ning&uacute;n <em>spoiler</em> de la realidad y el avance jur&iacute;dico de dicha enmienda.
    </p><p class="article-text">
        En esta producci&oacute;n podemos contemplar toda la riqueza de los detalles de la esfera pol&iacute;tica p&uacute;blica tras bastidores en el tema de la enmienda. Por un lado los grupos feministas (s&iacute;, se observa la pluralidad de los feminismos) cuyo arduo trabajo en cada estado logr&oacute; que la mayor&iacute;a dentro de su legislaci&oacute;n propia, ratificara el texto de la ERA; y por otro, los grupos conservadores  que defend&iacute;an la maternidad abnegada y el espacio dom&eacute;stico como espacio &ldquo;casi natural&rdquo; de la mujer (el estereotipo de las <em>madresposas</em> y los roles tradicionales).
    </p><p class="article-text">
        La inclusi&oacute;n de la enmienda dentro del texto constitucional, al prohibir la discriminaci&oacute;n por motivos de sexo, conlleva el reconocimiento impl&iacute;cito de la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Este punto es el que caus&oacute; escozor a un grupo de mujeres blancas de clase media alta y alta, que vieron en esta enmienda la p&eacute;rdida de su derecho a permanecer en casa, criando hijos/as, llegando incluso a sentir que ser&iacute;an obligadas a incorporarse al mundo de los trabajos remunerados fuera del hogar. Formaron el <a href="https://elpais.com/elpais/2018/06/09/mujeres/1528541748_357789.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Eagle Forum</em></a>, que a&uacute;n se encuentra vigente, y que defiende a ultranza la idea de familia tradicional a ultranza.
    </p><p class="article-text">
        El personaje de Phyllis Schlafly (perfectamente encarnado en la serie por Cate Blanchett)  es quien lidera a este grupo descrito anteriormente. Me enganch&oacute; desde el inicio, con esa repulsi&oacute;n que alienta a ver y/o seguir ciertas conductas o discursos reaccionarios. La serie enfoca en cada cap&iacute;tulo el rol de las distintas protagonistas hist&oacute;ricas de este momento hist&oacute;rico. Ah&iacute; vemos a Betty Friedan, Gloria Steinem, Shirley Chisholm, entre otras figuras insignes del feminismo (ya se observan fisuras entre las feministas blancas, las feministas negras y los grupos l&eacute;sbicos). Pero sin duda alguna, la protagonista total e incordiosa es Schlafly, que se erige casi como voz &uacute;nica del conservadurismo m&aacute;s rancio. Al acudir a algunos art&iacute;culos para obtener m&aacute;s informaci&oacute;n sobre este proceso hist&oacute;rico, efectivamente pude comprobar c&oacute;mo Schlafly vertebr&oacute; ese momento.
    </p><p class="article-text">
        Tanto me impact&oacute; su figura que me he sentido en la necesidad de comentarlo con amigues cercanos, sobretodo por la similitud que observamos en el repertorio de acci&oacute;n colectiva de los grupos antiderechos. La ventriloqu&iacute;a encabezada por mujeres, ese odio virulento a los feminismos, o mejor dicho, a las feministas, la ceguera ante los privilegios raciales y de clase, la creencia de que el binario es m&aacute;s natural que la ley de la gravedad, pero por sobre todas esas cosas, ese sensaci&oacute;n de amenaza vital que ven en el feminismo ( no conciben hablar de &ldquo;los feminismos&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Al igual que Schlafly, muchas son perfectas estrategas pol&iacute;ticas, y tienen un dominio discursivo importante. En esa naturalizaci&oacute;n de los roles y espacios de g&eacute;nero como algo monol&iacute;tico, olvidan que esa palestra p&uacute;blica desde la que hablan es tambi&eacute;n una conquista feminista. En una suerte de paradoja, observamos en la serie a una Schlafly que construye su plataforma no desde la cotidianidad dom&eacute;stica, sino que es un trabajo a pie de calle y que requiri&oacute; un despliegue de acciones con senadores y pol&iacute;ticos (hombres) de varios estamentos e instituciones.
    </p><p class="article-text">
        Hay otro temita en el que vale la pena poner toda la atenci&oacute;n: las feministas (y los feminismos) negras como protagonistas de la ERA. De los cap&iacute;tulos que se han emitido hasta este d&iacute;a (siete) solo hay uno que tiene como protagonista a una mujer negra (Shirley Chisholm). No s&eacute; si es una deuda de la producci&oacute;n de la serie, o m&aacute;s bien se trata de otra deuda hist&oacute;rica dentro de los feminismos (me decanto por esta &uacute;ltima), pero este es otro punto en el que llega un interesante jal&oacute;n de orejas (al menos yo lo sent&iacute;) y es la urgencia de leer a feministas racializadas, la deuda que tenemos en la construcci&oacute;n conjunta del pensamiento feminista a trav&eacute;s de la empat&iacute;a  con otras realidades.
    </p><p class="article-text">
        El acierto de esta serie, desde mi perspectiva, es que es una exquisita etnograf&iacute;a pol&iacute;tica ficcionada, incre&iacute;blemente bien ambientada y documentada. Lo m&aacute;s importante nos sacude de los lugares comunes, ya sean estos el binario, la idea de familia tradicional, el feminismo blanco y la aparente sororidad innata. Aunque el contexto hist&oacute;rico pol&iacute;tico versa sobre un hecho jur&iacute;dico puntual, que tuvo lugar hace m&aacute;s de 40 a&ntilde;os, no hay desperdicio. Las conquistas feministas, como todo proceso hist&oacute;rico, est&aacute;n asentadas tambi&eacute;n en latidos de humanidad compleja.
    </p><p class="article-text">
        Yo averig&uuml;&eacute; ya como termina la historia (la real). Aqu&iacute; dejo en enlace a un art&iacute;culo que explica <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">el detalle jur&iacute;dico de la ERA</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa Bruja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/actualidad-mrs-america_132_5963134.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2020 07:46:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La actualidad de Mrs. América]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Proteger la diversidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/proteger-diversidad_132_1003246.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c6b9d578-7666-414e-bc5d-89355787784e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Proteger la diversidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“CON MIS HIJOS NO TE METAS”. Dolor, decepción. Para poner un poco en contexto, este movimiento que tiene varias células lamentables en algunos lugares de América Latina, tuvo sus inicios en Perú, en 2016</p></div><p class="article-text">
        Las dificultades en mi proceso de socializaci&oacute;n, como muchas personas del espectro de la diversidad sexo-gen&eacute;rica, provocaron que durante mi etapa de adolescencia no hiciera lazos muy fuertes (los pocos que hice tampoco perduraron en el tiempo). Aunque ciertamente, y para ser justa, no faltaron en el camino personas bondadosas, que brindaban alivio el d&iacute;a a d&iacute;a.  La existencia de redes sociales me ha permitido volver a estar en contacto <em>virtual</em> con una excompa&ntilde;era a la que tengo especial cari&ntilde;o por su actitud generosa y amable hacia m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Han pasado m&aacute;s de quince a&ntilde;os desde la &uacute;ltima vez que coincidimos casualmente, ella siempre amable y cari&ntilde;osa, intercambiamos unas pocas palabras, y siempre me quedaba una sensaci&oacute;n de gratitud, que yo la le&iacute; durante mucho tiempo como empat&iacute;a hacia m&iacute; y hacia mi condici&oacute;n de diversidad sexo-gen&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a, mientras cotilleaba las noticias de Facebook, observo estupefacta varias fotograf&iacute;as de mi amiga al lado de unas monjas, sosteniendo un cartel que dec&iacute;a &ldquo;CON MIS HIJOS NO TE METAS&rdquo;. Dolor, decepci&oacute;n. Para poner un poco en contexto, este movimiento que tiene varias c&eacute;lulas lamentables en algunos lugares de Am&eacute;rica Latina, tuvo sus inicios en Per&uacute;, en 2016. La punta de lanza de su &ldquo;batalla&rdquo; es satanizar  el enfoque de g&eacute;nero en la educaci&oacute;n de ni&ntilde;os/as y adolescentes. A la par de la publicaci&oacute;n de esas fotos, la pelea virtual (como es de costumbre) tuvo lugar  en su muro, con las consabidos choques de opiniones entre quienes  reconocen la necesidad imperante de abrir cerebros y almas hacia la diversidad sexual (proderechos) , y quienes piensan en el modelo de familia tradicional, como el big-bang de la creaci&oacute;n del universo, como &uacute;nica escuela, y casi casi como centro de pensamiento). No voy a detallar  ni adentrarme m&aacute;s en c&oacute;mo se desarroll&oacute; este debate en su muro, que dicho sea de paso, reflejaba la polaridad que existe en Am&eacute;rica Latina en estos temas; pero en estos tiempos de posturas anti derechos como el pin parental, vale la pena analizar la analog&iacute;a con lo que pasa en Am&eacute;rica Latina y esa permanente e ingenua idealizaci&oacute;n de la familia, como &uacute;nico nido de cuidados y educaci&oacute;n de les ni&ntilde;es y adolescentes.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; la pluma siempre se me not&oacute;. Mi ambig&uuml;edad est&eacute;tica big&eacute;nero siempre estuvo presente y francamente sent&iacute;a que el rechazo derivaba del miedo que suscitaba la diversidad sexual. Quienes vivan la diversidad en su cuerpo, me entender&aacute;n a la perfecci&oacute;n. Al ver la publicaci&oacute;n de mi  ex compa&ntilde;era de colegio, no hice sino preguntarme si ella tambi&eacute;n me tuvo miedo, si fue real su empat&iacute;a hac&iacute;a m&iacute;, o si simplemente  su bondad y gentileza eran un ejercicio de esa &ldquo;caridad&rdquo; que tanto pregona el cristianismo, que no es sino ver siempre por debajo del hombro, a quien consideras una persona de segunda categor&iacute;a por cualquier raz&oacute;n; o por el contrario, si su devenir adulta le condes&oacute; ese miedo en sus huesos
    </p><p class="article-text">
        Al seguir atentamente (con cierto revoltijo visceral) las &uacute;ltimas noticias sobre el pin parental en Murcia, me surge una duda sobre la causa del miedo a la diversidad. Porque es ese miedo manipulado y  capitalizado por los sectores pol&iacute;ticos de ultra derecha, el caldo de cultivo del retroceso en temas de derechos. Tambi&eacute;n me llama la atenci&oacute;n que ante datos estad&iacute;sticos contundentes de que gran parte de los abusos sexuales provienen de un familiar cercano o conocido a la familia, se siga idealizando  ese espacio, y no se detengan a pensar que es un espacio construido por personas, y que la &uacute;nica forma de que sea un espacio seguro es que otros espacios como la escuela, el barrio, la comunidad, las ciudades, la administraci&oacute;n p&uacute;blica, contengan de distintas maneras a cada persona que conforma una familia.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica explicaci&oacute;n que encuentro a ese miedo a la diversidad sexual  es que lo heteronormativo funciona como imposici&oacute;n, y que todo lo que tiene que ver con el sistema sexo-g&eacute;nero est&aacute; pensado desde la represi&oacute;n del cuerpo y los deseos. De all&iacute; que la paranoia presente en movimientos como <em>Hazte o&iacute;r, </em> <em>Con mi hijos no te metas</em>, y que es la misma paranoia que ha llevado a la implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas nefastas como el pin parental, sea que desde los sectores LGBTI y desde el feminismo, una quiera forjar un planeta exclusivamente queer, l&eacute;sbico, o gay.  Cuando el punto &eacute;tico es forjar el empoderamiento del cuerpo propio, como territorio soberano.
    </p><p class="article-text">
        Las propuestas de estos grupos son anti derechos. As&iacute; se los debe llamar y con ese mismo nombre deben abordarse sus posturas. Como humanidad hemos alcanzado pactos &eacute;ticos, consagrados en instrumentos internacionales que conminan a los estados a tratar de inhibir estos postulados, o al menos no dejar que se cuelen en lo p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Las pr&aacute;cticas consentidas sexualmente, la est&eacute;tica y todo lo que opere bajo la voluntad propia deben dejar de ser polemizadas. Las &uacute;nicas pr&aacute;cticas que deben ser controladas, sometidas, vigiladas son las pr&aacute;cticas sexuales no consentidas, en pocas palabras, la violencia sexual, de la que poco o nada hablan estos movimientos, lo que constituye una omisi&oacute;n vergonzosa, y que parad&oacute;jicamente ha existido siempre, al igual que la diversidad sexo-gen&eacute;rica.  A esta &uacute;ltima hay que protegerla, a la otra hay que combatirla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa Bruja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/proteger-diversidad_132_1003246.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Feb 2020 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Proteger la diversidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Ciudadana del mundo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/ciudadana-mundo_132_1341391.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e40a4779-e6e5-4ab0-ba19-1ff55d33969d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Ciudadana del mundo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A raíz de dificultades para arreglar mi situación migratoria en España, después de haber permanecido ocho años consecutivos, de pronto caigo en cuenta de mi ingenuidad al creerme eso de la ciudadanía mundial</p><p class="subtitle">Siempre reconocí (y reconozco) las condiciones de privilegio en las que migré, y en las que aún puedo permanecer en España</p><p class="subtitle">Esta situación personal liminal en la que me encuentro, debido a mi irregularidad jurídica, me ha llevado a cuestionar y observar cuidadosamente este tema de las fronteras</p></div><p class="article-text">
        Martes, nueve de la ma&ntilde;ana. Sala de espera de la oficina de extranjer&iacute;a. Una mujer musulmana y sus dos hijos peque&ntilde;os erifican en la pantalla el n&uacute;mero del turno asignado, e ingresan con un fardo de papeles en sus manos. Ingreso yo tambi&eacute;n para ser atendida. Mientras buscan mi expediente, escucho como con displicencia solicitan un documento y la mujer, tras la rapidez con la que le hablan, no atina qu&eacute; hacer. Le dicen que debe regresar otro d&iacute;a. La mujer toma a los dos peque&ntilde;os y sale empalidecida.
    </p><p class="article-text">
        Kate Millet nos regalaba hace a&ntilde;os esa poderosa y preciosa frase &ldquo;lo personal es pol&iacute;tico&rdquo;, que visibiliza que cada historia personal es una micropart&iacute;cula de la configuraci&oacute;n del poder en el sistema mundo. Millet, puso principalmente el foco, en la primera forma de poder, que es el sistema sexo g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Si bien el sistema sexo-g&eacute;nero constituye la primera forma de poder,&nbsp; no es una forma monol&iacute;tica y apartada de la clase, raza, nacionalidad. As&iacute;, cada historia personal es una amalgama compleja, que devela la existencia un orden mundial y sujetos de primer y segundo orden. O en otras palabras, vidas que importan m&aacute;s, vidas que importan menos, &nbsp;y otras vidas que directamente se ignoran.
    </p><p class="article-text">
        A ra&iacute;z de dificultades para arreglar mi situaci&oacute;n migratoria en Espa&ntilde;a, despu&eacute;s de haber permanecido ocho a&ntilde;os consecutivos, de pronto caigo en cuenta de mi ingenuidad al creerme eso de la ciudadan&iacute;a mundial. No es que no tuviera consciencia en mi propia vida de esta amalgama de ser mujer, asexual, migrante ecuatoriana. Pero tambi&eacute;n siempre reconoc&iacute; (y reconozco) las condiciones de privilegio en las que migr&eacute;, y en las que a&uacute;n puedo permanecer en Espa&ntilde;a. Por esa misma raz&oacute;n, una se piensa que basta con desearlo. Con las ganas de fundirte en otra u otras culturas y comprar tambi&eacute;n eso de que las fronteras son l&iacute;neas imaginarias. Bueno, sigo creyendo que lo son, pero el poder imaginador tiene tambi&eacute;n el poder jur&iacute;dico y pol&iacute;tico, para darles una existencia firme. Para quien tiene el poder imaginador curiosamente las fronteras si son l&iacute;neas inventadas y f&aacute;ciles de franquear.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A fin de tratar de definir mejor la frontera como ese espacio de tensi&oacute;n hist&oacute;rica, pol&iacute;tica y jur&iacute;dica encontr&eacute; el acertado an&aacute;lisis de Paola Contreras: <em>&ldquo;</em>Las actuales tendencias migratorias muestran la irrupci&oacute;n de la frontera como una dimensi&oacute;n que, m&aacute;s all&aacute; de las implicancias geogr&aacute;ficas y pol&iacute;ticas, se articula como una construcci&oacute;n material, un dispositivo simb&oacute;lico, una dimensi&oacute;n jur&iacute;dica que configura realidades m&uacute;ltiples; zonas donde lo nacional entra en disputa con la heterogeneidad de escenarios que ah&iacute; confluyen&hellip;&rdquo;[i]
    </p><p class="article-text">
        La autora apunta que la globalizaci&oacute;n ha tra&iacute;do un flujo e intercambio de bienes y dinero que circulan cada vez con menos restricciones. Pero el flujo humano ha encontrado barreras cada vez m&aacute;s duras. Aunque lo de las barreras para el flujo humano son bastante relativas, la facilidad con la que pueden fluir las personas europeas occidentales o norteamericanas no tiene nada que ver con el camino tortuoso de las personas africanas en busca de una vida mejor.
    </p><p class="article-text">
        Y menos a&uacute;n con el tortuoso camino burocr&aacute;tico rumbo a la&nbsp; regularizaci&oacute;n, que implica demostrar el arraigo a un lugar, m&aacute;s all&aacute; del dominio del idioma, bajo la constante displicencia del personal de las oficinas de extranjer&iacute;a, cuyo rol pareciera estar dise&ntilde;ado para volver imposibles obtener la tarjeta de residencia.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n personal liminal en la que me encuentro, debido a mi irregularidad jur&iacute;dica, me ha llevado a cuestionar y observar cuidadosamente este tema de las fronteras. Confieso que me sent&iacute;a poco legitimada&nbsp; para escribir un art&iacute;culo sobre este asunto en clave personal. Porque mis circunstancias personales de migraci&oacute;n no son, ni han sido, las m&aacute;s dif&iacute;ciles, pero comparto esa sensaci&oacute;n de ciudadan&iacute;a de segundo orden, de l&iacute;mite geogr&aacute;fico, de tributar sin tener derecho a nada en el territorio que decid&iacute; escoger como mi casa. Y ante el argumento vac&iacute;o y tonto de que las personas migrantes en situaci&oacute;n de irregularidad no tributamos y somos par&aacute;sito del estado, les invito a darse cuenta de que el IVA es un impuesto. Que desde el d&iacute;a 1 que pisas territorio espa&ntilde;ol, est&aacute;s contribuyendo al comprar alg&uacute;n bien o servicio.
    </p><p class="article-text">
        En puros y fr&iacute;os t&eacute;rminos econom&eacute;tricos, una cantidad determinada de dinero en manos de una persona racializada, tiene mucho menos rentabilidad que en manos de una persona occidental. Les invito a ver este v&iacute;deo, en el que un activista africano <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">dibuja en pocos minutos </a>de manera hiper clara el tema de las fronteras.
    </p><p class="article-text">
        En este punto, se preguntar&aacute;n por qu&eacute; abordar el tema de las fronteras en un espacio dedicado a las disidencias de g&eacute;nero. Creo que es vital empezar a hacer frente a un orden mundial que clasifica a los seres humanos y les da rango seg&uacute;n su origen nacional o pertenencia &eacute;tnica. Porque es un rasgo m&aacute;s de la construcci&oacute;n patriarcal, en donde las mujeres y hombres racializades son vidas en permanente riesgo. Es necesario visibilizar que as&iacute; mismo cuando se habla de que no existe el concepto MUJER, como tampoco puede hablarse del concepto HOMBRE, precisamente por todas las diferencias que el sistema geopol&iacute;tico impone.
    </p><p class="article-text">
        Yo seguir&eacute; intentando y creyendo en eso de volverme ciudadana del mundo. Aqu&iacute; la fuerza y la fe para esta migrante sudamericana me la devolvi&oacute; una mujer africana que siempre entra a la cafeter&iacute;a en la que suelo estar con el ordenador, y que con un espa&ntilde;ol fluido me ofrece peque&ntilde;as artesan&iacute;as. Quiz&aacute;s por las trabas jur&iacute;dicas su tr&aacute;nsito por el mundo no sea f&aacute;cil, ni fluido, ni ligero, pero la habilidad de acoplarse a otra cultura e idioma distintos al suyo me deja ver que la supervivencia humana es la adaptaci&oacute;n. Esta hermosa mujer africana es una ciudadana del mundo.
    </p><p class="article-text">
        [i] http://desde-elmargen.net/fronteras-migracion-y-genero-reflexiones-desde-el-feminismo-fronterizo/
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa Bruja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/ciudadana-mundo_132_1341391.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Sep 2019 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Ciudadana del mundo?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nosotras, las mejores de todes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/mejores-todes_132_1543660.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cdea9e7b-3a95-4774-9f4b-f9d8e5c3b2e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nosotras, las mejores de todes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A veces me da la impresión de que es una figura [sor Juana Inés de la Cruz] que, al menos para las nuevas generaciones de feministas, puede llegar a pasar inadvertida, y a veces temo que lentamente caiga en el olvido (una razón más para ver la serie de</p><p class="subtitle">Netflix)</p><p class="subtitle">La producción de Netflix sugiere la posible existencia de alternativas más refrescantes y esperanzadoras. Invito a que puedan ver esta serie y también puedan revisar el ensayo de Octavio Paz, y por supuesto la obra de Sor Juana Inés</p></div><p class="article-text">
        Hace un par de semanas navegando en <em>Netflix </em>, di con <em>Juana In&eacute;s, </em>una serie mexicana que repasa la vida de la insigne monja mexicana Sor Juana In&eacute;s de la Cruz. Mi emoci&oacute;n con este hallazgo se parec&iacute;a bastante al de una ni&ntilde;a con juguete nuevo en Navidad. De esos juguetes esperados por m&aacute;s de una Navidad.
    </p><p class="article-text">
        De la mano de Sor Juana (o mejor dicho de sus versos) me enganch&eacute; al feminismo. Aunque en estos tiempos laicos provoque un sacud&oacute;n de sesos o&iacute;r (o leer) <em>monja&nbsp; y feminismo</em> como palabritas que se aman entre s&iacute;, y no como ant&oacute;nimos; el papel de esta monja en el derecho de las mujeres a acceder al conocimiento tiene una trascendencia incre&iacute;ble.
    </p><p class="article-text">
        A veces me da la impresi&oacute;n de que es una figura que, al menos para las nuevas generaciones de feministas, puede llegar a pasar inadvertida, y a veces temo que lentamente caiga en el olvido (una raz&oacute;n m&aacute;s para ver la serie de <em>Netflix)</em>. Tengo la sensaci&oacute;n de que esa oscuridad y silencio obedecen a que es muy monja para ser reivindicada como feminista, y muy feminista para ser reivindicada como monja.&nbsp; A ver, no pocos pecados tiene la Iglesia en contra de las mujeres, y eso puede hacer que desde el feminismo se la nombre cada vez menos. Y vamos, no escucharemos a ning&uacute;n cura desde cualquier p&uacute;lpito, serm&oacute;n (o lo que se le parezca) mencionar siquiera que hace algunos siglos (colonia tard&iacute;a) en un convento mexicano, una monja lleg&oacute; a atesorar una de las bibliotecas m&aacute;s magn&iacute;ficas de la &eacute;poca, ni que ese espacio de clausura fue una espacio de lo que ahora llamar&iacute;amos &ldquo;producci&oacute;n cultural&rdquo; comandado nada m&aacute;s y nada menos por una monja que hablaba con soltura n&aacute;huatl (la lengua de los Aztecas) y el castellano, y que defend&iacute;a de manera encendida el derecho de las mujeres a acceder al conocimiento, pero tambi&eacute;n a lo que hoy denominamos a la producci&oacute;n cient&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        En este punto querides, seguro quieren saber un poquito m&aacute;s de sor Juana. Se presume que naci&oacute; en 1648&nbsp; en un peque&ntilde;o pueblo del estado de M&eacute;xico llamado Nepantla; siendo hija&nbsp; de Pedro Manuel de Asbaje e Isabel Ram&iacute;rez. Se dice que aprendi&oacute; a leer a los tres a&ntilde;os, a escondidas de su madre,&nbsp; mientras su hermana recib&iacute;a clases; inaugurando as&iacute;, a tan corta edad,&nbsp; su gusto enorme por el conocimiento.
    </p><p class="article-text">
        Posteriormente, ir&iacute;a a vivir con su abuelo Pedro Ram&iacute;rez, en Panoaya, en donde aprendi&oacute; a hablar n&aacute;tuahl. En 1660, se traslada a la casa de unos parientes, en la ciudad de M&eacute;xico, ciudad en la que aprende lat&iacute;n, lengua que le permite acceder a los libros de ciencia y filosof&iacute;a de la &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        A los trece a&ntilde;os, ingresa a la corte virreinal, en calidad de dama para servir a la virreina, do&ntilde;a Leonor Carreto, Marquesa de Mancera,&nbsp; mujer que sent&iacute;a un profundo amor por las letras al igual que Juana. Es as&iacute; que, la joven pasa a convertirse en la protegida de los virreyes; siendo precisamente el virrey quien alentar&iacute;a tiempo despu&eacute;s a un grupo de estudiosos para que examinen a Juana In&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Poco antes de cumplir diecis&eacute;is a&ntilde;os, a fin de evitar el matrimonio y continuar cultivando el conocimiento, decide tomar los h&aacute;bitos e ingresa al convento San Jos&eacute; de las Carmelitas descalzas, el cual abandona, tres meses despu&eacute;s de haber ingresado por un fuerte quebrantamiento en su salud, producto de los estrictos h&aacute;bitos de vida de las monjas.
    </p><p class="article-text">
        Posteriormente, ingresa al convento de San Jer&oacute;nimo, en donde se desempe&ntilde;a como bibliotecaria y contadora, combinando estas tareas por su pasi&oacute;n a las letras, afici&oacute;n que ocasionaba disgustos a su confesor el&nbsp; padre Antonio Nu&ntilde;ez de Miranda, que como la mayor&iacute;a de hombres (y mujeres) de la &eacute;poca consideraba impropio para una mujer el gusto por el conocimiento. En 1680&nbsp; llega a M&eacute;xico el nuevo virrey junto a su esposa Mar&iacute;a Luisa Manrique de Lara y Gonzaga, personaje trascendental en la vida de Sor Juana, que conjuntamente con su esposo tambi&eacute;n la amparar&iacute;an. Es significativo el hecho de que durante la permanencia de la virreina en M&eacute;xico, Sor Juana produjo la mayor parte de su obra literaria. En vista de que sus poemas eran bien recibidos, su fama se extendi&oacute; por toda Espa&ntilde;a y Am&eacute;rica del Sur.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el car&aacute;cter poco austero de la orden de San Jer&oacute;nimo, es tierra f&eacute;rtil para el desarrollo intelectual de Juana, no es menos destacable esa capacidad de esta mujer, de convertir un espacio <em>sagrado, </em>en una riqu&iacute;sima experiencia de intercambio cient&iacute;fico y cultural, denostado en muchas ocasiones, precisamente porque la protagonista era una mujer. En la serie de Netflix, <em>Juana In&eacute;s, </em>podemos observar en varios momentos la c&oacute;mica habilidad de la monja para lograr lo que a bien se le da. Haciendo gala de una inteligencia agud&iacute;sima sortea censuras y burla las l&iacute;neas rojas del silencio, la ignorancia, y la <em>humildad</em> que se esperaba de una mujer. Bueno, a pesar de los avances, es innegable que a muchos (con O) les produce alergia no tener la primera y la &uacute;ltima palabra en un debate, o ser due&ntilde;os de la verdad absoluta. La moral patriarcal sigue esperando esa <em>humildad</em> y el silencio en las mujeres, principalmente en lo cognitivo.
    </p><p class="article-text">
        La frescura del personaje, retratado en la serie, me hace pensar que efectivamente tuvo que ser con mucho humor y agudeza que debi&oacute; recurrir la producci&oacute;n cient&iacute;fica y la creaci&oacute;n literaria.
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente, el escozor que causaba entre la jerarqu&iacute;a eclesial (<em>varones</em> de la Iglesia)las actividades y la estrecha relaci&oacute;n con la virreina (lo siento, un peque&ntilde;o <em>spoiler</em>) avocar&iacute;an a una persecuci&oacute;n, que terminar&iacute;a con la renuncia de la monja a seguir escribiendo.
    </p><p class="article-text">
        Una producci&oacute;n de 1990, que trata quiz&aacute;s con menos humor, la vida de Sor Juana, muestran a una mujer derrotada ante sus inquisidores, y que firma una carta de renuncia hacia su actividad literaria, cient&iacute;fica y teol&oacute;gica, con la siguiente frase: <strong>Yo, la peor de todas</strong> (as&iacute; se titula la pel&iacute;cula precisamente). El gui&oacute;n de esta cinta est&aacute; basado en el ensayo de Octavio Paz <em>Sor Juana In&eacute;s de la Cruz, o las trampas de la fe, </em>en el que se sugiere precisamente que la monja habr&iacute;a abrazado este mandato de silencio y obediencia.
    </p><p class="article-text">
        La producci&oacute;n de <em>Netflix </em>sugiere la posible existencia de alternativas m&aacute;s refrescantes y esperanzadoras. Invito a que puedan ver esta serie y tambi&eacute;n puedan revisar el ensayo de Paz, y por supuesto la obra de Sor Juana In&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En contra de ese mandato patriarcal, que conmin&oacute; a sor Juana a escribir que era la <em>peor de todas, </em>he decidido titular este art&iacute;culo de esta manera, imaginando que nuestra hermana monja, burlando los prejuicios que a&uacute;n pululan lamentablemente en el aire de esta primavera, y que nos quiere a las mujeres silentes, humildes, y opacas, escribe con todas <strong>Nosotras, las mejores de todes, </strong>y nos invita a seguir desafiando prejuicios y estereotipos, y abrazar en la vida TODO lo que queramos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa Bruja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/mejores-todes_132_1543660.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 May 2019 13:34:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nosotras, las mejores de todes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Disidencia,Series,Netflix]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reacciones ante `Roma´: hiede a racismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/reacciones-roma-hiede-racismo_132_1639709.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9372567-6f6d-49cb-823c-9755a993d7e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reacciones ante `Roma´: hiede a racismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me enferma ver la reacción de la gente en las redes, y el desprecio gratuito hacia Yalitza. Me duele la falta de sororidad de sus colegas actrices, que ante su éxito, no se les ocurre otra cosa que volverse `tecnócratas actorales´</p><p class="subtitle">Haciendo despliegue de su sosiego e inteligencia, respondía con aplomo que era perfectamente consciente de que ser mujer e indígena implica doble esfuerzo para caminar en la vida porque entraña doble discriminación</p><p class="subtitle">La visibilización y la presencia en la palestra pública es un primer gran paso en lo simbólico, pues sacude las bases de la representación</p></div><p class="article-text">
        `Roma&acute;, la galardonada cinta del mexicano Alfonso Cuar&oacute;n, dej&oacute; una mezcla de sensaciones dif&iacute;cil de definir. Aunque la trama- a criterio de muchas/os-pareciera lenta, sosa, y hasta algo pobre, muestra con precisi&oacute;n c&oacute;mo se asienta en la cotidianidad m&aacute;s aciaga la dominaci&oacute;n machista, racista y clasista.
    </p><p class="article-text">
        La historia que retrata la vida de una joven mujer ind&iacute;gena trabaja como interna en un hogar de clase media alta en la capital mexicana en la d&eacute;cada de los sesenta, es protagonizada por Yalitza Aparicio, una joven maestra parvularia, ind&iacute;gena mixteca que lleg&oacute; al casting de manera fortuita. Di con este detalle al buscar cr&iacute;ticas de la pel&iacute;cula, y entonces,&nbsp; aparecieron a la par una serie de comentarios, memes y expresiones despectivas hacia ella.
    </p><p class="article-text">
        Las `cr&iacute;ticas&acute; hacia la actriz son de lo m&aacute;s variopintas.&nbsp; La m&aacute;s&nbsp; `t&eacute;cnica&acute;&nbsp; desmerece la participaci&oacute;n de Yalitza en la pel&iacute;cula por no ser actriz profesional (aunque jam&aacute;s sostienen que su actuaci&oacute;n haya sido deficiente y olvidan mencionar su nominaci&oacute;n al Oscar como mejor actriz). En un af&aacute;n de `protecci&oacute;n gremial&acute; se dijo que incluso varias actrices mexicanas estar&iacute;an organiz&aacute;ndose para protestar formalmente por este hecho, y un reconocido actor de telenovelas sin pudor alguno&nbsp; denostaba la nominaci&oacute;n al Oscar de Yalitza, se&ntilde;alando que se trataba de una &ldquo;pinche india&rdquo;.&nbsp; En posteriores declaraciones, donde se disculpaba por sus lamentables declaraciones, y en un momento de cinismo o ingenuidad extrema, afirmaba con aplomo que no se trataba de racismo. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De pronto, tambi&eacute;n una portada en revista de moda se convert&iacute;a en pol&eacute;mica por la sola presencia de la actriz, de marcados rasgos ind&iacute;genas, usando alg&uacute;n traje de famosas casas de moda. Ya los memes y comentarios en redes sociales simplemente dan un asco impresionante -&ldquo;aunque la mona se vista de seda&rdquo;-, reportajes con&nbsp; t&iacute;tulos como &ldquo;La sirvienta que se ha convertido en estrella&rdquo;, aunque esa no haya sido su ocupaci&oacute;n.&nbsp; Invito a que coloquen en el buscador el nombre de Yalitza, y podr&aacute;n ver el despliegue de sandeces que a t&iacute;tulo de burla y `cr&iacute;tica profesional&acute; se han escrito sobre la actriz .
    </p><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s y una regi&oacute;n (Am&eacute;rica Latina) en donde la pobreza tiene un componente &eacute;tnico y de g&eacute;nero importante (las mujeres negras e ind&iacute;genas engrosan el porcentaje de poblaci&oacute;n&nbsp; de escasos recursos econ&oacute;micos y trabajo precario) ser mujer y ser ind&iacute;gena implica estar sometidas a doble discriminaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gestos cotidianamente cutres y vergonzosos como los mencionados anteriormente muestran sin disfraz alguno que si naces con determinados rasgos f&iacute;sicos y tu color de piel es m&aacute;s oscuro algunos espacios, circunstancias, puestos de trabajo y oportunidades son m&aacute;s dif&iacute;ciles de obtener. La pertenencia a ciertos espacios y el desempe&ntilde;o de las tareas de cuidado, en esa estructura racista y patriarcal se entienden&nbsp; como `el lugar&acute; del que no se deber&iacute;an mover mujeres con rasgos ind&iacute;genas y de origen humilde. Es as&iacute; que fastidia el hecho de que represente a una empleada dom&eacute;stica en una pel&iacute;cula, pero&nbsp; est&aacute; casi naturalizado el hecho de que cuide ni&ntilde;os/as, lave v&aacute;teres y ropa en la vida real.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante varias semanas me he dedicado a observar v&iacute;deos de entrevistas realizadas a la actriz, en donde se le pregunta por la pol&eacute;mica generada en torno a su imagen. Haciendo despliegue de su sosiego e inteligencia, respond&iacute;a con aplomo que era perfectamente consciente de que ser mujer e ind&iacute;gena implica doble esfuerzo para caminar en la vida porque entra&ntilde;a doble discriminaci&oacute;n. Recalcaba que el rostro de M&eacute;xico es intercultural y diverso. De M&eacute;xico y de Am&eacute;rica Latina sostengo yo.
    </p><p class="article-text">
        No me detendr&eacute; a analizar la pel&iacute;cula, en ninguno de sus aspectos. Mi intenci&oacute;n es expresar mi repudio a todo este conjunto de actitudes hostiles gratuitas por el solo hecho de ser mujer e ind&iacute;gena, que ha obtenido m&aacute;s reconocimiento a su trabajo actoral y ha brillado m&aacute;s que las actrices o actores de telenovela que no han hecho sino reciclarse una y otra vez en los conocidos culebrones dram&aacute;ticos de televisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Me enferma ver la reacci&oacute;n de la gente en las redes, y el desprecio gratuito hacia Yalitza. Me duele la falta de sororidad de sus colegas actrices, que ante su &eacute;xito, no se les ocurre otra cosa que volverse `tecn&oacute;cratas actorales&acute;. Pese a quien le pese esta joven mujer ind&iacute;gena, de &nbsp;origen humilde, env&iacute;a un mensaje a miles de ni&ntilde;as&nbsp; que por su color de piel y su origen se saben excluidas de una serie de espacios.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a simpl&oacute;n afirmar que la&nbsp; discriminaci&oacute;n tiene componentes &uacute;nicamente simb&oacute;licos, cuando bien se sabe que es un entramado tan complejamente perverso, que asienta la exclusi&oacute;n en lo material. Es as&iacute; que se estima que el 70% de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena en M&eacute;xico vive en situaci&oacute;n de pobreza. No obstante, la visibilizaci&oacute;n y la presencia en la palestra p&uacute;blica es un primer gran paso en lo simb&oacute;lico, pues sacude las bases de la representaci&oacute;n. Rompe la oscuridad y el silencio.
    </p><p class="article-text">
        El cine, la alta costura, los accesorios, el mundo del espect&aacute;culo se muestra tambi&eacute;n como un universo profundamente racista y racializado, de all&iacute; el despliegue de mofas y `cr&iacute;ticas&acute; a esta joven mujer por el simple hecho de visibilizarse en estos espacios, que se cre&iacute;an patrimonio absoluto de ciertas &eacute;lites de rasgos fenot&iacute;picos europeos. Tras d&eacute;cadas de reflexi&oacute;n y reivindicaci&oacute;n de derechos, la historia de Yalitza Aparicio destapa una cloaca que&nbsp; a&uacute;n hiede a racismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa Bruja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/reacciones-roma-hiede-racismo_132_1639709.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Mar 2019 10:58:12 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Capacidades distintas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/capacidades-distintas_132_1789102.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo hegemónico va de la mano con cómo se ejerce esa masculinidad. Implica desprecio a todo lo que se muestre emocional, vulnerable, débil</p><p class="subtitle">Existen algunes autores que han apostado por hablar de</p><p class="subtitle">masculinidades disidentes</p><p class="subtitle">para referirse a todas esas otras formas de habitar lo social como “hombres” de una manera contrahegemónica, sobretodo desde la diversidad sexual</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Esteban es un hombre de clase media, m&eacute;dico, heterosexual. Se define como cat&oacute;lico, y sus rasgos fenot&iacute;picos  corresponden a los de un hombre blanco occidental. Su estatura y su complexi&oacute;n  brindan la apariencia de una persona casi invulnerable.  Ama los c&oacute;mics, posee una cultura general ampl&iacute;sima y es excelente contador de historias. En medio de las charlas se levanta, se desconecta. Habita una urbe latinoamericana cuyas tasas de violencia urbana han crecido de manera estrepitosa la &uacute;ltima d&eacute;cada. Camina de un lugar a otro charlando solo. Tiene Asperger diagnosticado y su cerebro responde de manera distinta.
    </p><p class="article-text">
        El sujeto imaginado cuando se construye el concepto de masculinidad hegem&oacute;nica es el hombre blanco, de clase media alta o heterosexual. Dichas condiciones configuran armas de poder social, alrededor de las cuales flota tambi&eacute;n  un conjunto de privilegios. No obstante, lo hegem&oacute;nico va de la mano con c&oacute;mo se ejerce esa masculinidad. Implica desprecio a todo lo que se muestre emocional, vulnerable, d&eacute;bil. Todo aquello que se muestre m&iacute;nimamente franqueable es ya objeto de desprecio y rechazo.
    </p><p class="article-text">
        Todo este desprecio condensado en las pr&aacute;cticas agresivas, actitudes que son ldenostadas en aras de construir una nueva &eacute;tica, o nuevas masculinidades. Existen algunes autores que han apostado por hablar de <em>masculinidades disidentes</em> para referirse a todas esas otras formas de habitar lo social como &ldquo;hombres&rdquo; de una manera contrahegem&oacute;nica, sobretodo desde la diversidad sexual.
    </p><p class="article-text">
        Mabel Burin, en su art&iacute;culo <em>G&eacute;nero, una herramienta te&oacute;rica para el estudio de la subjetividad masculina </em>(2000) apunta que ser&iacute;a la crisis de masculinidad que se vivi&oacute; en los setenta, lo que condujo estudiar las masculinidades desde una perspectiva cr&iacute;tica de g&eacute;nero; esto es, desentra&ntilde;ando las relaciones de poder en el sistema. La perspectiva de g&eacute;nero  oblig&oacute; tambi&eacute;n a desdibujar un &uacute;nico modelo de masculinidad, ya que desde la impronta interseccional que exige, las categor&iacute;as de etnia y clase, ofrecieron un espectro m&aacute;s complejo y completo.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, en el recorrido realizado por varios textos, echo en falta una reflexi&oacute;n sobre esas masculinidades disidentes, un enfoque desde las diferencias derivadas de las capacidades distintas, ya sea diversidad f&iacute;sica o capacidad cognitiva.  Es como si existiera resistencia en reconocer o construir nuevas masculinidades a partir de condiciones que denotan ya vulnerabilidad para habitar lo social. Da la impresi&oacute;n de que a&uacute;n abordando  formas disidentes de masculinidad  sea dif&iacute;cil imaginar a los hombres, de cualquier categor&iacute;a, sin partir de la imagen de un cuerpo joven y <em>sano</em>, como si existiera a&uacute;n una abominaci&oacute;n de masculinidad y vulnerabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo que no aceptamos socialmente condenamos a los m&aacute;rgenes, a la inexistencia y consecuentemente a la exclusi&oacute;n y discriminaci&oacute;n. En esta jugada <em>inconsciente (&iquest;?)</em> en que ni siquiera las masculinidades disidentes se atreven a pensarse  desde la existencia de mentes y cuerpos distintos, tambi&eacute;n llega la comodidad de no nombrar ni forjar nuevas formas de interacci&oacute;n ni de protecci&oacute;n a lo vulnerable.
    </p><p class="article-text">
        Esteban, el hombre de este relato, nota c&oacute;mo a pesar de que las circunstancias sociales en las que naci&oacute; y creci&oacute;, evidentemente lo ponen en una condici&oacute;n de privilegio, pero el Asperger lo sacude vitalmente, y lo ha orillado socialmente.  Con franqueza y valent&iacute;a confiesa su temor y tristeza por la soledad vivida, y aunque se piensa a s&iacute; mismo desde una masculinidad alternativa, sabe que a&uacute;n esa apuesta &eacute;tica no ha hecho esfuerzos por reflexionar acerca de las capacidades distintas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa Bruja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/capacidades-distintas_132_1789102.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Dec 2018 18:54:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Capacidades distintas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hermana mayora]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/hermana-mayora_132_1907046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las aulas y los pasillos estaban llenos de jovencitas brillantes y estudiosas, cuyos hilos de voz eran ecos de viejas estructuras</p><p class="subtitle">Ahí estábamos, día a día, leyendo a los Luises, Rafaeles, Norbertos, Jorges y Juanes, diciéndonos cuáles deberían ser las reglas del juego, en qué consistía la democracia y qué debíamos entender por derechos</p><p class="subtitle">Poco a poco me di cuenta que la invisibilización de las mujeres es una constante tan arraigada que, incluso en la búsqueda y en la queja,  la ceguera persiste</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        A&ntilde;o 2000. Madrugada previa a rendir un examen de Derecho Constitucional. El cansancio y la frustraci&oacute;n por seguir una carrera que no llenaba empezaban a hacer mella en mi &aacute;nimo. &ldquo;&iquest;D&oacute;nde carajo est&aacute;n las juristas mujeres? Odio este mundo de ellos para ellos.&rdquo; Esta idea recurrente y esa desaz&oacute;n por lo que ahora puedo llamar&nbsp; heteropatriarcado acompa&ntilde;aron el resto de mi carrera.
    </p><p class="article-text">
        Las aulas y los pasillos estaban llenos de jovencitas brillantes y estudiosas, cuyos hilos de voz eran ecos de viejas estructuras. Pocas cosas disruptivas ocurr&iacute;an en ese espacio que perfilaba la formaci&oacute;n de piezas de un sistema para seguir beneficiando al hombre blanco hetero y cis g&eacute;nero.&nbsp; Las mujeres represent&aacute;bamos m&aacute;s del cincuenta por ciento del alumnado de Derecho y la planta docente de la Facultad ten&iacute;a un componente importante de abogadas y juristas. Pero ah&iacute; est&aacute;bamos, d&iacute;a a d&iacute;a, leyendo a los Luises, Rafaeles, Norbertos, Jorges y Juanes, dici&eacute;ndonos cu&aacute;les deber&iacute;an ser las reglas del juego, en qu&eacute; consist&iacute;a la democracia y qu&eacute; deb&iacute;amos entender por derechos.
    </p><p class="article-text">
        Una llamarada de vida me impuls&oacute; a huir de Derecho por algunos a&ntilde;os. Mi encuentro posterior con las teor&iacute;as feministas y las ciencias sociales me llev&oacute; a realizar una b&uacute;squeda de lo que hac&iacute;an y produc&iacute;an las abogadas. Para mi sorpresa&nbsp; descubr&iacute; que todo el tiempo que permanec&iacute; en la Facultad estuvo presente una que peleaba por incluir el tema de g&eacute;nero en la malla curricular. Roc&iacute;o, mente brillante, especialista en mediaci&oacute;n, con quien coincid&iacute; en una tarea tit&aacute;nica de transversalizar g&eacute;nero en una instituci&oacute;n p&uacute;blica. Poco a poco me di cuenta que la invisibilizaci&oacute;n de las mujeres es una constante tan arraigada que, incluso en la b&uacute;squeda y en la queja, la ceguera persiste.
    </p><p class="article-text">
        Como buena mediadora fue capaz de acercar la reflexi&oacute;n te&oacute;rica de g&eacute;nero a los duros corazones burocr&aacute;ticos. Con mucho amor me hizo entender que previo a cualquier cambio legal y /o institucional, el g&eacute;nero nos configura desde lo vital y personal que puede sacudirse el sistema. Esa habilidad para tocar la m&eacute;dula emocional, de manera t&aacute;ctica e imperceptible, y transformar la realidad era su arma de batalla, a diferencia de la m&iacute;a que siempre ha sido la confrontaci&oacute;n. &ldquo;No te sulfures, todas las personas estamos desaprendiendo el machismo&rdquo; me dijo alguna vez con amor infinito, luego de presenciar una discusi&oacute;n. Sorora convencida, nos sacud&iacute;a con sus reflexiones acerca de la misoginia cotidiana interiorizada. Con insistencia nos llamaba a apoyarnos entre nosotras, pues consideraba que el cuidado y cari&ntilde;o entre mujeres es un arma poderosa.
    </p><p class="article-text">
        Hace muchos a&ntilde;os que dej&eacute; el pa&iacute;s que me vio nacer. Desde entonces dej&eacute; de tener noticias de ella, pero de manera extra&ntilde;a siempre estuvo en mi mente. La cadencia de sus palabras, suaves y firmes a la vez, me acompa&ntilde;&oacute; en cada reto vital. Hace un par de d&iacute;as nos dej&oacute;. Ese agujero negro s&oacute;rdido que dejan los vuelos definitivos me est&aacute; sacudiendo. Tambi&eacute;n me movieron a escribirle estas palabras. Quiero visibilizarla en la distancia y en la ausencia f&iacute;sica. Nombrarla para siempre en un acto sororo de agradecimiento infinito. Roc&iacute;o, gracias. Te abrazo hermana mayora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa Bruja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/hermana-mayora_132_1907046.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Oct 2018 14:50:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Hermana mayora]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La injusticia afectiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/injusticia-afectiva_132_1983854.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7a532b7-4d22-4c47-9edd-174aaabd87c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La injusticia afectiva"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">[La] injusticia epistémica desarrolla el concepto de injusticia hermenéutica para describir la desventaja en la comprensión de las experiencias sociales que pueden experimentar algunas personas</p><p class="subtitle">Esa necesidad de nombrar los afectos es darles cuerpo, y sin ese corpus afectivo es difícil existir. La injusticia hermenéutica es también injusticia afectiva</p></div><p class="article-text">
        Lunes por la noche. En la pantalla de cine se proyecta <em>Call me by your name.</em> Escena final. Me contagio de la emoci&oacute;n del momento, y al igual que el protagonista, empiezo a llorar. A mis acompa&ntilde;antes  les causa asombro mi reacci&oacute;n,  y decido no explicar el por qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        A <em>Elio </em>(el emocionado protagonista) le comunican una noticia relacionada con el chico con el que vivi&oacute; un t&oacute;rrido romance de verano a trav&eacute;s de una conversaci&oacute;n telef&oacute;nica. A pesar del tono &iacute;ntimo y c&oacute;mplice, lo que le cuentan lo desarma frente al fuego de la chimenea en un fr&iacute;o d&iacute;a de invierno. Siento una punzada tambi&eacute;n, y no s&eacute; ponerle nombre a esa nostalgia. Salimos del cine, festejo con extra&ntilde;eza mi reacci&oacute;n, conjuntamente con mis acompa&ntilde;antes. No le doy m&aacute;s importancia, aunque tengo atoradas en la laringe un mont&oacute;n de s&iacute;labas.
    </p><p class="article-text">
        Un par de meses despu&eacute;s, mi amiga Peper, comparte conmigo un texto de Miranda Fricker <em>Injusticia epist&eacute;mica</em> (2017) [1], que entre otras cosas desarrolla el concepto de injusticia hermen&eacute;utica  para describir la desventaja en la comprensi&oacute;n de las experiencias sociales que pueden experimentar algunas personas. Esta desventaja est&aacute; ligada a los prejuicios estructurales. En pocas palabras,  una persona sufre injusticia hermen&eacute;utica cuando no puede explicar qu&eacute; es lo que est&aacute; experimentando.
    </p><p class="article-text">
        En los chats colectivos de <em>Whatsapp</em> de ACES es com&uacute;n la discusi&oacute;n sobre t&eacute;rminos que definan las formas de sentir y los diversos tipos de relaci&oacute;n que pueden cabe entre personas. Hay un divertido juego con el lenguaje, al que se lo estira y se lo vuelve el&aacute;stico para que pueda contener todas las emociones, los v&iacute;nculos y afectos. Es una v&iacute;a creativa para sortear esa injusticia hermen&eacute;utica y cavar en el lenguaje como primera estructura social constitutiva de prejuicios.
    </p><p class="article-text">
        En el limitado relato del amor rom&aacute;ntico <em>Elio </em>solo sufre su primera gran decepci&oacute;n amorosa, y es as&iacute; como es le&iacute;do su llanto. No obstante, creo que ser&iacute;a reduccionista no concederle tambi&eacute;n que es una sensaci&oacute;n compleja, mixta, con ese tinte de los amores que aunque sinti&eacute;ndose intensos no se pueden vivir y nombrar a plenitud. A&uacute;n te&ntilde;ido de decepci&oacute;n, el v&iacute;nculo entre ambos personajes se sabe duradero, profundo, &iacute;ntimo. A&uacute;n hoy con esta categor&iacute;a anal&iacute;tica en la mano, y repasando una y otra vez la escena, mi lenguaje no me permite cubrir toda la sensaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Me da vueltas en la cabeza el texto y las emociones que me genera la pel&iacute;cula. Pienso en Elio, pienso en la dificultad de de nombrar lo que se siente m&aacute;s all&aacute; de los tristes par&aacute;metros heteronormativos  y cisg&eacute;neros. Y de pronto descubro que esa necesidad de nombrar los afectos es darles cuerpo, y sin ese corpus afectivo es dif&iacute;cil existir. La injusticia hermen&eacute;utica es tambi&eacute;n injusticia afectiva.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa Bruja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/injusticia-afectiva_132_1983854.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Aug 2018 10:43:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La injusticia afectiva]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Repita conmigo: la asexualidad no es una enfermedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/repita-conmigo-asexualidad-enfermedad_132_2778507.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Así, por ejemplo, podemos encontrar personas asexuales que experimentan atracción romántica hetero, bi, gay o lésbica. Les asexuales arrománticos nos sumamos también a ese gran espectro".</p><p class="subtitle">"He notado últimamente en mí cada vez más hartazgo al tratar de explicar que la asexualidad no es una enfermedad".</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En el c&iacute;rculo de Bellas Artes en Madrid, en junio del a&ntilde;o pasado, tuvo lugar la Conferencia Internacional de Asexualidad. Asist&iacute; con gran felicidad y entusiasmo, y a la par dimension&eacute; la necesidad enorme de visibilizar el tema. Pero tambi&eacute;n una vez m&aacute;s un torrente de emociones me motivaron a seguir escribiendo sobre el tema en clave &iacute;ntima y testimonial porque es la forma m&aacute;s honesta y potente en la que siento que puedo posicionarme pol&iacute;ticamente.
    </p><p class="article-text">
        Entre varias escenas de ese d&iacute;a, tengo una especialmente clavada en mi memoria: un v&iacute;deo en el que un &ldquo;m&eacute;dico experto&rdquo; y un presentador de televisi&oacute;n arremet&iacute;an contra un chico asexual con toda clase de preguntas intrusivas y prejuicios. El &ldquo;experto&rdquo; afirmaba con aplomo y arrogancia que la asexualidad no exist&iacute;a, mientras  el amable chico, con una paciencia infinita, rebat&iacute;a los &ldquo;argumentos&rdquo; del presentador y del experto. A diferencia de la amabilidad y la paciencia del chico mencionado, a m&iacute;  solo se me ocurr&iacute;an una serie de improperios, producto de la ira.
    </p><p class="article-text">
        A breves rasgos, he de mencionar, que se considera asexual a aquella persona que no siente atracci&oacute;n sexual. No es lo mismo que el celibato o la abstinencia sexual, pues en estos &uacute;ltimos hay una represi&oacute;n del deseo sexual, mientras que la asexualidad denota ausencia del mismo. He decidido por varios motivos, y en hilo con lo mencionado en la primera parte de este art&iacute;culo, plasmar en este texto mi testimonio como asexual arrom&aacute;ntica, partiendo de la premisa de que a&uacute;n siendo asexual, me estoy familiarizando de a poco con la serie de matices y subidentidades tras la asexualidad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando escrib&iacute; mi primer art&iacute;culo sobre asexualidad, y lo titul&eacute; &ldquo;Soy asexual, no estoy enferma&rdquo;, hace cinco a&ntilde;os aproximadamente,  lo viv&iacute; como una experiencia cat&aacute;rtica y refrescante en la que pude socializar por primera vez a&ntilde;os de rabia, mi salida del <em>closet, </em>y mi forma de vivir el placer. Ca&iacute; en la cuenta de que la lucha por el reconocimiento de la diferencia es la lucha por la inclusi&oacute;n en el paradigma de lo humano. A partir de ese momento, viendo en retrospectiva mi propia experiencia, descubr&iacute; que si bien no es la identidad m&aacute;s abyecta, s&iacute; subsiste en la lucha pol&iacute;tica y en el deseo de visibilizaci&oacute;n el deseo de integrarnos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando decid&iacute; escribir este art&iacute;culo, elabor&eacute; una lluvia de ideas acerca de lo que ha implicado ser y visibilizarme asexual en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os. Descubr&iacute; de pronto que tambi&eacute;n he asumido el fastidio de la patologizaci&oacute;n al tiempo que se ha ido ese miedo al rechazo. Esto &uacute;ltimo producto de haber encontrado contenci&oacute;n, y de dar con algunas tribus urbanas asexuales en donde, entre algunas otras cosas, compartimos la frustraci&oacute;n por la representaci&oacute;n de la asexualidad como una consecuencia de un hecho traum&aacute;tico, como tambi&eacute;n celebramos las representaciones y abordajes del tema desde una perspectiva inclusiva y sesuda.
    </p><p class="article-text">
        Si algo aporta la asexualidad en la cr&iacute;tica del sistema sexual y afectivo es que el deseo y el afecto son dimensiones infinitas como para tratar de medirlas con un rasero estrecho y cuadrado. As&iacute;, por ejemplo, podemos encontrar personas asexuales que experimentan atracci&oacute;n rom&aacute;ntica hetero, bi, gay o l&eacute;sbica. Les asexuales arrom&aacute;nticos nos sumamos tambi&eacute;n a ese gran espectro.
    </p><p class="article-text">
        He notado &uacute;ltimamente en m&iacute; cada vez m&aacute;s hartazgo al tratar de explicar que la asexualidad no es una enfermedad, aunque lamentablemente el 90% de las ocasiones en que menciono que soy asexual, casi siempre sugieran que es un estado pasajero, que c&oacute;mo  voy a saber que no me gusta el sexo si no lo he probado, que si soy/estoy reprimida, y algunas perlas m&aacute;s que me provocan un revuelto de v&iacute;sceras. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta hace poco ca&iacute; en la cuenta de que lo &uacute;nico que tengo reprimida es la ira, producto de enojos disfrazados de buenas maneras, y explicaciones amables y pausadas. Pues hoy he decidido decir no m&aacute;s, y exigir que les expertes en sexualidad, empiecen a considerar dentro de su bagaje cient&iacute;fico las consideraciones sociol&oacute;gicas de la sexualidad, observando su parte normativa e hist&oacute;rica. Exijo tambi&eacute;n que  tras esos sesudos an&aacute;lisis, se exijan as&iacute; mismes una &eacute;tica del respeto hacia c&oacute;mo vive cada persona su deseo y su placer, y que estos dos conceptos se revisiten constantemente a fin de redescubrir que son dimensiones humanas m&aacute;s all&aacute; del acto sexual.
    </p><p class="article-text">
        Dejo estas pocas l&iacute;neas y este texto que m&aacute;s que un tratado pretende ser un llamado de atenci&oacute;n hacia la inclusi&oacute;n y el respeto; un alto en la arrogancia y en la patologizaci&oacute;n de todo lo que no se logra entender dentro de lo heteronormativo. Y desde luego, busca llamar la atenci&oacute;n para que escenas como la que describ&iacute; en el primer p&aacute;rrafo no se vuelvan a repetir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa Bruja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/repita-conmigo-asexualidad-enfermedad_132_2778507.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Feb 2018 11:24:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Repita conmigo: la asexualidad no es una enfermedad]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Arte]]></media:keywords>
    </item>
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