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    <title><![CDATA[elDiario.es - August Gil Matamala]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/august_gil_matamala/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - August Gil Matamala]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Inquisition Reloaded  (primera carta a Suiza)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/inquisition-reloaded-primera-carta-suiza_129_2778196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1541e4e-6d42-409d-a5cd-857e6d7cde16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Inquisition Reloaded  (primera carta a Suiza)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para hacer que Anna Gabriel vuelva, habrá primero que derrotar toda excepción. No queremos más presos ni exiliados: ni uno más</p></div><p class="article-text">
        <em>&laquo;Hace tiempo que no acepto lo que no se puede cambiar,                                      cambio lo que no se puede aceptar&raquo;                                                                               </em>Angela Davis
    </p><p class="article-text">
        El miedo es una tecnolog&iacute;a del poder. La excepci&oacute;n es una tecnolog&iacute;a de gobierno. Ambas dos convergen hoy para vulnerar y violentar la libre voluntad democr&aacute;tica mayoritaria de la sociedad catalana. Desde ayer, s&iacute;, sabemos que nuestra amiga y compa&ntilde;era Anna Gabriel Sabat&eacute; se quedar&aacute; en Ginebra. Refugiada en 2018. Considera, con todas las razones de su parte, que sus derechos fundamentales y procesales ya no est&aacute;n garantizados ante un tribunal especial que pedir&aacute; hasta penas de 30 a&ntilde;os de c&aacute;rcel. Por haber convocado un refer&eacute;ndum de autodeterminaci&oacute;n, aprobado por mayor&iacute;a democr&aacute;tica en sede parlamentaria, y por respetar los resultados. Ese es, dicen, el extra&ntilde;o delito de rebeli&oacute;n y sedici&oacute;n que les atribuyen: dar la palabra a la ciudadan&iacute;a. En un extra&ntilde;&iacute;simo golpe de estado que en vez de secuestrar urnas, las pone. El mundo al rev&eacute;s de la excepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tan lejos y tan cerca, retornan hoy palabras antiguas del ayer, demasiado conocidas por este pueblo durante d&eacute;cadas pasadas &ndash;represi&oacute;n, c&aacute;rcel, exilio. Tambi&eacute;n Ginebra, en &eacute;pocas distintas y oscuras, acogi&oacute; a Pau Casals, Merc&egrave; Rodoreda o Aurora Bertrana. En una de los &uacute;ltimos autos judiciales que mantiene encarcelado al exconseller de Interior del Gobierno catal&aacute;n se lee vergonzosamente: &laquo;el investigado mantiene l&oacute;gicamente su ideario soberanista&raquo;. Otra frase antol&oacute;gica que certifica la persecuci&oacute;n ideol&oacute;gica y la condici&oacute;n pol&iacute;tica de los presos, en una renovada inquisici&oacute;n postmoderna que expide chantajes inaceptables en cada resoluci&oacute;n. Acto de fe maccarthista: o renuncias y abjuras o a la hoguera represiva. Lejos, muy lejos, quedan las palabras del juez que hoy juzga a unos pocos para condenarnos a todos. La pronunci&oacute; Pablo Llarena en 2012: &laquo;la cuesti&oacute;n de la identidad catalana y la integridad del Estado espa&ntilde;ol no tienen soluci&oacute;n judicial, sino pol&iacute;tica&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        La inquisici&oacute;n, como tecnolog&iacute;a del castigo, es universalmente conocida. Hoy, ahora y aqu&iacute;, se condensa en el terrible grito del &laquo;a por ellos!&raquo;, de matriz persecutoria y ratificaci&oacute;n borb&oacute;nica, con el que las unidades policiales sal&iacute;an de sus comisar&iacute;as para reprimir brutalmente el refer&eacute;ndum catal&aacute;n del primero de octubre. Comunidad contra imposici&oacute;n, no pudieron evitarlo gracias a la determinaci&oacute;n colectiva y la dignidad compartida, arraigada en una s&oacute;lida resistencia civil pac&iacute;fica y no-violenta, de m&aacute;s de dos millones de personas &ndash;de bomberos a estibadores, de las abuelas a los agricultores&ndash; que protegieron escuelas, personas y urnas para preservar la democracia frente a la virulencia policial. El tres de octubre, cosa sabida, el pa&iacute;s viv&iacute;a la mayor huelga general desde el final de la dictadura franquista. As&iacute; est&aacute;n las cosas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y entonces? Entonces lo que nos pasa es que estamos bajo la doctrina del shock, explicada al detalle por Naomi Klein: nos imponen por v&iacute;as judiciales autoritarias lo que ya saben que son incapaces de ganar por v&iacute;as democr&aacute;ticas. Quieren imponer represivamente lo que ya no pueden conseguir electoralmente. Anulan la pol&iacute;tica, proscribi&eacute;ndola: azuzan la excepci&oacute;n para impedir la  soluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, la gram&aacute;tica internacional del conflicto pol&iacute;tico catal&aacute;n es tan sencilla como una urna democr&aacute;tica prohibida. Hace dos meses, la Ministra de Defensa del Gobierno espa&ntilde;ol &ndash;salpicado hasta los tu&eacute;tanos por una corrupci&oacute;n sist&eacute;mica&ndash; afirm&oacute; que pondr&iacute;an &lsquo;urnas de verdad&rsquo; en las elecciones del pasado 21 de diciembre. Dec&iacute;a tambi&eacute;n que las hab&iacute;an convocado para ganarlas ellos: pero de 135 diputados, el PP s&oacute;lo obtuvo 4. De forma persistente, cada vez que se ponen urnas &ndash;lo &uacute;nico que reclamamos&ndash; el independentismo vuelve a ganar. Hace dos meses sum&oacute; un apoyo electoral del 47,5%, con 100.000 votos m&aacute;s respecto a 2015 y en unas elecciones marcadas por una participaci&oacute;n hist&oacute;rica. En un pa&iacute;s donde la idea de refer&eacute;ndum como mecanismo democr&aacute;tico resolutivo &ndash;Escocia, Quebec&ndash; tiene el apoyo del 80% de la sociedad y toda la negativa absoluta y absolutista del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Al reclamo de m&aacute;s y mejor democracia, el Estado espa&ntilde;ol ha respondido en los &uacute;ltimos meses, bajo la noci&oacute;n de venganza y castigo, con una aplicaci&oacute;n inconstitucional y expansiva del art&iacute;culo excepcional 155 &ndash;nunca utilizado antes. Recurriendo al autoritarismo, se ha disuelto un parlamento, se ha depuesto un gobierno, se ha intervenido toda la administraci&oacute;n catalana y ahora pretenden iniciativas ilegales contra el modelo educativo catal&aacute;n. El rastro de la represi&oacute;n tiene su oscura contabilidad: 1.066 heridos, 900 investigados judicialmente &ndash;entre ellos, 700 alcaldes&ndash;, seis exiliados y cuatro presos pol&iacute;ticos. Y 140 agresiones ultraderechistas.
    </p><p class="article-text">
        Esos hechos son los que han motivado que este mismo enero &lsquo;The Economist&rsquo; haya definido al Reino de Espa&ntilde;a como democracia &lsquo;flawed&rsquo;. Defectuosa. Un defecto persistente que ha provocado un cierto milagro. El &lsquo;milagro catal&aacute;n&rsquo; logrado por el Estado espa&ntilde;ol: convertir una sociedad hist&oacute;ricamente tranquila, paciente y pactista en una comunidad resistente, disidente y desobediente. Hay que hacer las cosas muy mal para conseguirlo.
    </p><p class="article-text">
        Esa anomal&iacute;a democr&aacute;tica, con todo, viene de lejos y dura demasiado. Desde 2010 nos regimos por una ley que no votamos del todo: con el apoyo del 90% del arco parlamentario, y refrendado en refer&eacute;ndum, el nuevo Estatut de Catalunya fue recortado y cepillado en aspectos clave por la judicatura espa&ntilde;ola. Como se&ntilde;ala el constitucionalista sevillano P&eacute;rez Royo all&iacute; se produjo el primer &lsquo;golpe de Estado&rsquo;. Desde entonces, esa excepci&oacute;n ha persistido. Se han suspendido m&aacute;s de 40 leyes aprobadas por amplias mayor&iacute;as en el Parlament. Cuando decimos que no nos podemos gobernar remitimos directamente a eso: de esas 40 leyes, 26 han sido definitivamente fulminadas y anuladas por el Tribunal Constitucional, monitorizado gubernamentalmente, teledirigido pol&iacute;ticamente y colonizado partitocr&aacute;ticamente. Alguna de aquellas leyes tumbadas eran tan necesarias como las de pobreza energ&eacute;tica, igualdad entre mujeres y hombres o la de lucha contra contra el cambio clim&aacute;tico. Cualquiera se ir&iacute;a de un lugar donde le maltratan, le sabotean las leyes que aprueba y donde se encarcela a sus cargos electos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; le pasa, entonces, a la sociedad catalana y espa&ntilde;ola? Si tuvi&eacute;ramos que sintetizarlo brevemente, recurrir&iacute;amos a la paradoja: una naci&oacute;n sin estado se enfrenta a un estado sin naci&oacute;n. En gris perspectiva, la construcci&oacute;n hist&oacute;rica de Espa&ntilde;a ha sido un reiterado fracaso hist&oacute;rico, una construcci&oacute;n fallida de sus &eacute;lites que ha pretendido siempre homogeneizar lo que es plural, negar lo que es diverso, perseguir lo que es diferente y divergente. Y a&uacute;n as&iacute;, enfrentados a un dur&iacute;simo nacionalismo de Estado, hemos dicho siempre que no somos nacionalistas. Ya lo hemos sufrido demasiado. Somos dem&oacute;cratas. Y somos independentistas, eso s&iacute; y eso siempre: reclamamos poder decidir libre y democr&aacute;ticamente nuestro presente y nuestro futuro. Soberanamente. Causa autodeterminaci&oacute;n, defendemos la raz&oacute;n democr&aacute;tica de la libertad pol&iacute;tica catalana frente al principio ultranacionalista, base ideol&oacute;gica de la dictadura franquista, de la &laquo;inquebrantable unidad de Espa&ntilde;a&raquo;. Ni m&aacute;s ni menos y como necesaria obviedad: anhelamos para nosotros lo mismo que deseamos para todos los pueblos del mundo. Gobernarnos democr&aacute;ticamente.
    </p><p class="article-text">
        Miedo y excepci&oacute;n van siempre de la mano de una propaganda oficial que es el salvoconducto de la mentira. Raz&oacute;n de Estado, demofobia contra democracia, porras contra urnas, la diplomacia espa&ntilde;olista dispara cada d&iacute;a sus fakenews y sus postverdades absurdas pero efectivas: desde la rid&iacute;cula negaci&oacute;n de la violencia policial, hasta equipar perversamente el pacifismo activo con una criminalidad sediciosa, pasando por tratarnos de regi&oacute;n rica y insolidaria o incardinarnos falsamente en el peligroso destropopulismo que combatimos &ndash;de Trump a Le Pen&ndash; y que recorre un mundo a la deriva. Cuando es, precisamente, todo lo contrario: las bases del proyecto republicano catal&aacute;n son eminentemente democr&aacute;ticas, democratizantes y democratizadoras frente a una sociedad con un 23,5% en riesgo de exclusi&oacute;n social, un mill&oacute;n y medio de pobres y un paro cronificado en medio de crecientes desigualdades sociales.
    </p><p class="article-text">
        Si hay alg&uacute;n  &laquo;hecho nacional catal&aacute;n&raquo; se llama, afortunadamente, migraci&oacute;n: venidos de todas partes hemos ido construyendo una casa com&uacute;n, no sin dificultades, durante el siglo XX. En los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os, mientras Europa deca&iacute;a por el abismo xen&oacute;fobo, se ha acogido mill&oacute;n y medio de personas llegadas de 187 or&iacute;genes diferentes. El pa&iacute;s antiracista que reivindicamos es as&iacute;: plural y diverso, mestizo y coral.
    </p><p class="article-text">
        Desde el retrovisor de la memoria, tal vez valdr&iacute;a la pena recordar que Franco no tubo ning&uacute;n Nuremberg y no acab&oacute;, como Mussolini, en ninguna plaza partisana. La mal llamada &lsquo;transici&oacute;n espa&ntilde;ola de la dictadura a la democracia&rsquo; se forj&oacute; bajo la plena impunidad de los cr&iacute;menes y fortunas del franquismo, la continuidad en el poder de sus &eacute;lites y una espesa ley del silencio. Han pasado ya 40 a&ntilde;os, por supuesto, y muchas cosas han cambiado hasta llegar al actual punto de inflexi&oacute;n inquisitorial, retroceso antidemocr&aacute;tico y regresi&oacute;n autoritaria que afecta a la sociedad catalana, pero tambi&eacute;n a tuiteros, titiriteros, humoristas y m&uacute;sicos en todo el Estado. Lodazales y fangos, cabr&aacute; recordar el precio de la amnesia, la factura del olvido, que todav&iacute;a pagamos: 114.226 persones enterradas aun en fosas comunes y 65.000 sentencias de los tribunales franquistas contra luchadores y luchadoras antifascistas catalanes que no fueron anuladas, en un acto de reparaci&oacute;n hist&oacute;rica del Parlament de Catalunya, hasta julio de 2017.
    </p><p class="article-text">
        Los sue&ntilde;os, los malos y los buenos, suelen abolir el tiempo y empeque&ntilde;ecen las agendas. Pero en el dilema global de si el mundo ser&aacute; m&aacute;s o menos democr&aacute;tico, la sociedad catalana ha optado claramente, y a&ntilde;os ha, por la primera. Antes de ayer, hace seis meses, las calles se llenaban bajo el &ldquo;no tenemos miedo&rdquo; contra los atentados yihadistas en las Rambles, en solidaridad con todas las v&iacute;ctimas en cualquier lugar del mundo. Antes de ayer hace un a&ntilde;o, las calles de Barcelona acog&iacute;an la mayor manifestaci&oacute;n europea de solidaridad con los refugiados ante la inhumanidad del momento. Antes de ayer tambi&eacute;n, hace 15 a&ntilde;os, Barcelona registraba la mayor movilizaci&oacute;n registrada nunca antes: contra la guerra ilegal que devast&oacute; Irak.  
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, de acuerdo, es posible que este sea un proyecto antihist&oacute;rico: todos los que se rebelan contra la inquisici&oacute;n postmoderna lo son. Antihist&oacute;rico porque pretende transformar situaciones injustas renunciando expl&iacute;citamente a los mecanismos hist&oacute;ricos habituales &ndash;dominaci&oacute;n, imposici&oacute;n, violencia&ndash; y escogiendo siempre democracia, soberan&iacute;a popular y justicia social.
    </p><p class="article-text">
        Anna est&aacute; en Ginebra, s&iacute;. Nunca se ha perdido ninguna de las iniciativas que nos han implicado en mil luchas sociales compartidas. Es de las que piensa que la pregunta ya no es si otro mundo es posible, sino como es posible que este sea tan imposible para tantos millones de personas. Est&aacute; en Ginebra, s&iacute;, pero la conocimos hace mucho en Gusen. Arraigada a la tradici&oacute;n emancipadora y humanista europea, dimos con ella hace 13 a&ntilde;os: ante las puertas del horror del campo de Mauthausen y con motivo del 60 aniversario de la liberaci&oacute;n de los campos nazis. Hoy, lejos de casa, dignifica una comunidad pol&iacute;tica en resistencia, desde una opci&oacute;n sociopol&iacute;tica feminista, ecologista, antifascista y anticapitalista.
    </p><p class="article-text">
        Corrandas de exilio, sillas vac&iacute;as y vac&iacute;os del alma, no sabemos cuando podr&aacute; volver. Para hacer que vuelva, habr&aacute; primero que derrotar toda excepci&oacute;n. No queremos m&aacute;s presos ni exiliados: ni uno m&aacute;s. Por eso ayer, a pesar de todo, Anna Gabriel no falt&oacute; a la cita puntual con la libertad: y por eso no compareci&oacute; ante el tribunal que la persigue. No nos dej&eacute;is solos con la inquisici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        David Fern&agrave;ndez (Vila de Gr&agrave;cia, 1974) es periodista, activista social y exdiputado.
    </p><p class="article-text">
        August Gil Matamala (Barcelona, 1934) es jurista, miembro de la Comissi&oacute; de Defensa del Col&middot;legi de l'Advocacia de Barcelona y expresidente de l&rsquo;AED (Associaci&oacute;n Europea de Abogados Dem&oacute;cratas).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez, August Gil Matamala]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/inquisition-reloaded-primera-carta-suiza_129_2778196.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Feb 2018 07:03:51 +0000]]></pubDate>
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