<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Afua Hirsch]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/afua_hirsch/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Afua Hirsch]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/516265/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que diferencia a un inmigrante de un extranjero es el dinero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/expatriados-inmigrantes-doble-rasero-medimos_129_1601877.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59e4d54a-b7fa-43c4-984c-f4e6f4415793_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que diferencia a un inmigrante de un extranjero es el dinero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mi propia familia es buena prueba del lenguaje que diferencia entre inmigrantes (pobres) y expatriados (ricos)</p><p class="subtitle">El problema surge, sin embargo, cuando los destinos favoritos de estos expatriados con recursos no cumplen los Derechos Humanos</p></div><p class="article-text">
        La forma en que hablamos de la inmigraci&oacute;n refleja un doble discurso impresionante. Mi propia familia es buena prueba de ello. Africanos por una rama y jud&iacute;os por la otra, mis abuelos pertenecieron a una generaci&oacute;n de &ldquo;inmigrantes&rdquo; que formaban parte de &ldquo;di&aacute;sporas&rdquo;. A mis padres, que viv&iacute;an en Brunei poco antes de mi nacimiento, se les adjudic&oacute; la etiqueta de expatriados reservada a los inmigrantes brit&aacute;nicos. Aunque tambi&eacute;n habr&iacute;a que preguntarse si esta sofisticada y exitosa presentaci&oacute;n es v&aacute;lida para los brit&aacute;nicos negros. Lo digo por experiencia propia. Trolls de Internet que parecen no tener ning&uacute;n problema con los brit&aacute;nicos nacidos en el exterior en general, consideran que mi nacimiento fuera del Reino Unido me impide ser considerada como brit&aacute;nica. Un ataque que nunca escuch&eacute; hacer contra mis contempor&aacute;neos blancos.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia entre inmigrantes y expatriados es que los primeros son un problema y los segundos pertenecen a la categor&iacute;a de brit&aacute;nicos &ldquo;que disfrutan de una vida sin l&iacute;mites&rdquo;, como dicen los que los celebran. Adem&aacute;s de en Espa&ntilde;a, esta vida tiende a desarrollarse en el antiguo imperio, como era de esperar. Una mayor&iacute;a de expatriados brit&aacute;nicos se concentra en Australia, Estados Unidos y Canad&aacute;. Seg&uacute;n una investigaci&oacute;n del banco HSBC (que a su vez tambi&eacute;n es un invento colonial de expatriados), el mejor lugar de todos para los brit&aacute;nicos es Singapur: bueno para la salud, para la educaci&oacute;n y para los ingresos.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que en los &uacute;ltimos tiempos esa vida sin l&iacute;mites se ha topado con alg&uacute;n que otro l&iacute;mite. En una desagradable coincidencia, el mismo d&iacute;a en que Jeremy Wright (ministro brit&aacute;nico de Cultura) se jactaba de que el Reino Unido ten&iacute;a las &ldquo;leyes de Internet m&aacute;s duras del mundo&rdquo;, llegaba la noticia del arresto a una antigua expatriada brit&aacute;nica en Dubai por comentarios publicados en Facebook: a Laleh Shahravesh la detuvieron por <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-47848604" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llamar yegua a la nueva esposa de su ex marido</a>. Sin que esto signifique una aprobaci&oacute;n de lo que hacen los trolls en Internet, encuentro ese insulto bastante halagador en comparaci&oacute;n con los que recibo todos los d&iacute;as en las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Brunei, donde mis padres formaron parte del circuito de expatriados, tambi&eacute;n est&aacute; poniendo impedimentos a la ilimitada vida de los brit&aacute;nicos. <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-47855694" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">O al menos la de los homosexuales</a>, o la de los que cometen adulterio o piensan en abortar. Todo eso se castiga ahora con unos s&aacute;dicos actos de violencia estatal. En Londres se organizaron manifestaciones de protesta frente a un hotel propiedad del sult&aacute;n (en el que casi nadie puede darse el lujo de dormir) pero el tema de las empresas brit&aacute;nicas en Brunei y de sus miles de empleados all&iacute; fue discretamente dejado de lado.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez tenga que ver con las dif&iacute;ciles cuestiones que surgen cuando los pa&iacute;ses favoritos para los brit&aacute;nicos expatriados incumplen con los Derechos Humanos. La di&aacute;spora brit&aacute;nica (aunque nunca la llamemos as&iacute;) es considerada como una herramienta &uacute;til para volver a hacer del Reino Unido una gran naci&oacute;n comercial en todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Nada parece indicar que el gobierno brit&aacute;nico est&eacute; pensando en arriesgar eso con una postura ejemplar en relaci&oacute;n a los abusos contra los Derechos Humanos. Se le da m&aacute;s peso a la Commonwealth, aunque la incapacidad de sus miembros para evitar el retroceso en Derechos Humanos de Brunei sea solo uno de muchos ejemplos. El gobierno de Emiratos &Aacute;rabes Unidos ya estaba en el candelero el a&ntilde;o pasado, cuando acus&oacute; al acad&eacute;mico brit&aacute;nico <a href="https://www.middleeasteye.net/news/was-british-tech-used-uae-spy-matthew-hedges" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Matthew Hedges de ser un esp&iacute;a</a>. Emiratos tiene el raro privilegio de ser el &uacute;nico pa&iacute;s del mundo con dos embajadas del Reino Unido: una en Abu Dhabi y otra en Dubai. En el tribunal de apelaciones, el gobierno brit&aacute;nico est&aacute; ahora mismo defendi&eacute;ndose por no haber impedido la <a href="https://www.publico.es/internacional/principales-proveedores-armas-arabia-saudi.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">venta de armas a Arabia Saud&iacute;</a>, pese a las cre&iacute;bles pruebas internacionales de que los saud&iacute;es usan las armas brit&aacute;nicas para atacar de forma rutinaria a los civiles de Yemen.
    </p><p class="article-text">
        Deber&iacute;amos debatir sobre la posibilidad de que el Reino Unido exija que se respeten los Derechos Humanos en otros pa&iacute;ses como parte de una pol&iacute;tica exterior &eacute;tica. Como muchos de los activistas en pa&iacute;ses donde el gobierno brit&aacute;nico sostiene a reg&iacute;menes violentos, no tengo ning&uacute;n problema en introducir la &eacute;tica en la pol&iacute;tica exterior. Sin embargo, todav&iacute;a no he escuchado al gobierno tomar la decisi&oacute;n, tras un completo proceso de consulta y consenso, de que vamos a seguir una pol&iacute;tica exterior no &eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Pero aqu&iacute; surge otro tema relevante sobre la inmigraci&oacute;n. Consideramos a los inmigrantes brit&aacute;nicos como gente con recursos, ya sea el militar de otra &eacute;poca destinado al Raj con todos los lujos o el actual abogado de empresa y su vida en el Golfo libre de impuestos. Si nos molest&aacute;ramos en pensar sobre la perspectiva con que miramos a la migraci&oacute;n brit&aacute;nica, lo m&aacute;s probable  es que llegar&iacute;amos a la conclusi&oacute;n de que los inmigrantes que no consideramos un problema son los inmigrantes que no son pobres.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, somos lo suficientemente generosos como para extender nuestras ideas sobre la migraci&oacute;n a algunas otras personas. El d&iacute;a en que el Ministerio de Interior anunci&oacute; el procedimiento para la residencia de los inmigrantes de la Uni&oacute;n Europea, yo estaba hablando con un banquero holand&eacute;s que lleva a&ntilde;os viviendo en el Reino Unido. &ldquo;&iquest;Vas a solicitarla?&rdquo;, le pregunt&eacute;, inocente. Me mir&oacute; como si fuera tonta. &ldquo;Me imagino que, como en todas estas cosas, habr&aacute; una exenci&oacute;n para la gente rica&rdquo;, dijo.
    </p><p class="article-text">
        Tiene raz&oacute;n, por supuesto. Suspendemos las normas cuando se trata de inmigrantes ricos. Igual que con los inmigrantes brit&aacute;nicos, a los que ni siquiera llamamos inmigrantes. Les garantizo que en lo que tenga que ver con pa&iacute;ses como Brunei, donde viven inmigrantes brit&aacute;nicos y adem&aacute;s ricos, se evitar&aacute; todo tipo de an&aacute;lisis.
    </p><p class="article-text">
        Traducida por Francisco de Z&aacute;rate
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Afua Hirsch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/expatriados-inmigrantes-doble-rasero-medimos_129_1601877.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Apr 2019 19:19:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/59e4d54a-b7fa-43c4-984c-f4e6f4415793_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="82414" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/59e4d54a-b7fa-43c4-984c-f4e6f4415793_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="82414" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lo que diferencia a un inmigrante de un extranjero es el dinero]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/59e4d54a-b7fa-43c4-984c-f4e6f4415793_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Reino Unido,Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si Winnie Mandela hubiese sido blanca, nadie dudaría de su heroísmo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/winnie-mandela-blanca-dudaria-heroismo_129_2192053.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0b51bfd-50ad-4141-84f9-38748cc35634_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si Winnie Mandela hubiese sido blanca, nadie dudaría de su heroísmo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las protestas pacíficas no acabaron con el</p><p class="subtitle">apartheid</p><p class="subtitle">, hicieron falta revolucionarios como Winnie Mandela</p><p class="subtitle">No debería ser difícil elegir entre un sistema de supremacía racial y una persona que ayudó a derrotarlo. Como país, no tenemos claro en que lado de la historia estamos</p></div><p class="article-text">
        Los h&eacute;roes son seres curiosos. Los nuestros tienen sus ra&iacute;ces en el antiguo sentido greco-romano del concepto, que premia la victoria militar. El problema es cu&aacute;ntos de nuestros h&eacute;roes encarnan un grado inherente de violencia, como es el caso de la gente cuyo principal logro surge de la guerra.
    </p><p class="article-text">
        Nos mostramos indulgentes con gente que ve&iacute;a a la clase trabajadora como una abominaci&oacute;n (Wellington), el comercio transatl&aacute;ntico de esclavos como una buena idea (Nelson) y a los indios como repulsivos (Churchill) porque pensamos que los fines &ndash;vencer a Napoleon o a Hitler&ndash; justifican los medios.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Muere-Winnie-Mandela-activista-Sudafrica_0_756624853.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Winnie Madikizela-Mandela</a>, como muestra esta semana la cobertura medi&aacute;tica de su muerte, no tiene derecho al mismo paneg&iacute;rico idealizado que nuestros hombres brit&aacute;nicos blancos. Es &ldquo;pol&eacute;mica&rdquo; y una &ldquo;abusona&rdquo;. Un columnista de un diario abandon&oacute; su habitual moderaci&oacute;n de no escribir mal de los muertos especialmente para el caso de este <a href="http://www.dailymail.co.uk/news/article-5571353/ANDREW-MALONE-Winnie-blood-soaked-bully-shamed-Mandela.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;personaje odioso y t&oacute;xico&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los medios han sacado el terrible asesinato de Stompie Moeketsi, de 14 a&ntilde;os, aunque a muy pocos les ha preocupado el hecho de que ella siempre neg&oacute; cualquier participaci&oacute;n. Tampoco han reparado en las pruebas evidentes de lo lejos que lleg&oacute; el r&eacute;gimen del <em>apartheid</em> para <a href="https://twitter.com/KatlehoMK/status/976724916857982977" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">infiltrarse y difamar contra ella y contra sus seguidores</a>.
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente, me temo que buena parte de esta indignaci&oacute;n reci&eacute;n descubierta gracias a la muerte de Madikizela-Mandela tiene muy poco que ver con cualquier reciente conversi&oacute;n a la causa de Black Lives Matter o por el duelo del peque&ntilde;o Stompie &ndash;uno de los muchos menores negros que murieron durante la brutalidad del <em>apartheid</em> y la lucha contra el mismo&ndash;. Lo que realmente ocurre es que que hay un rechazo a admitir que el <em>apartheid</em> estaba mal, muy arraigado y que sin la resiliencia y la visi&oacute;n de Madikizela-Mandela y su cala&ntilde;a no hubiese sido posible acabar con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        A los h&eacute;roes brit&aacute;nicos se les permite librar la guerra. Por el contrario, a los guerreros que luchan contra la opresi&oacute;n de la supremac&iacute;a blanca, no. Cuando, por ejemplo, pregunt&eacute; a Piers Morgan sobre lo apropiado de tener una columna de 50 metros en Trafalgar Square en honor al almirante Nelson, el solt&oacute; que Nelson Mandela ten&iacute;a una estatua a pesar de ser un &ldquo;terrorista&rdquo;. Cuando debat&iacute; con un renombrado historiador naval sobre su adulaci&oacute;n por el almirante, el argumento lleg&oacute; hasta Hait&iacute; &ndash;el &uacute;nico ejemplo de la historia en la que los esclavos derrocaron a sus amos y establecieron su propia rep&uacute;blica&ndash; y sobre si esto fue una victoria de los esclavos sobre los opresores (mi visi&oacute;n) o una tragedia para los due&ntilde;os de las plantaciones a los que se mat&oacute; en el proceso (la suya).
    </p><p class="article-text">
        Las contorsiones en nuestra mente no tienen l&iacute;mite. &iquest;Qui&eacute;n ahora ser&iacute;a capaz de defender el r&eacute;gimen del <em>apartheid</em> &ndash;fuera de Sud&aacute;frica, donde en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n he escuchado lamentos por su desaparici&oacute;n&ndash;? Es f&aacute;cil condenarlo en retrospectiva, pero hemos olvidado lo que supone derrocar una tiran&iacute;a como esa cuando la fuerza legal y moral de un Estado soberano est&aacute; del lado de la supremac&iacute;a blanca. Los columnistas no sirven. Los activistas no lo podr&iacute;an haber hecho. Las protestas pac&iacute;ficas no lo consiguieron. Boicots deportivos, libros, emblemas y mercadillos, tampoco. Hicieron falta revoluciones, simple y llanamente. Gente dispuesta a violar la ley, a matar y a morir.
    </p><p class="article-text">
        Hicieron falta mujeres como Winnie Madikizela-Mandela. Ella no era, como se le ha tenido que recordar continuamente a los medios esta semana, una &ldquo;activista&rdquo;. Era una <a href="https://twitter.com/shailjapatel/status/980846181004668929" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">l&iacute;der en una lucha de liberaci&oacute;n</a>. Ella super&oacute; &ndash;durante m&aacute;s de 35 a&ntilde;os de <em>apartheid</em>&ndash; vigilancia, amenazas, acoso, arrestos y encarcelaci&oacute;n, 491 d&iacute;as en r&eacute;gimen de aislamiento y ocho a&ntilde;os en el exilio. Entre las torturas que sufri&oacute;, seg&uacute;n un informe, se le negaron productos sanitarios para que se le viese manchada de su propia sangre de menstruaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Dudo que The Daily Mail, recordando esta semana la vida &ldquo;manchada de sangre&rdquo; de Madikizela Mandela, apreciase la iron&iacute;a de la frase escogida y de juzgarla como una &ldquo;matona&rdquo; &ndash;en lugar de hacer lo propio con el r&eacute;gimen que ayud&oacute; a derrocar&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra ambivalencia sobre el <em>apartheid</em> es una realidad que nadie quiere ver. Como naci&oacute;n, una de nuestras t&eacute;cnicas para ignorar este hecho inc&oacute;modo ha sido beatificar en exceso a Nelson Mandela, cuya gloria p&oacute;stuma siempre me ha parecido que ven&iacute;a a costa de olvidar a los dem&aacute;s. &iquest;Qui&eacute;n recuerda ahora los nombres de Robert Sobukwe &ndash;el panafricanista cuyo tratamiento m&eacute;dico por un c&aacute;ncer terminal de pulm&oacute;n fue obstruido por el gobierno del <em>apartheid</em>&ndash; o Elias Motsoaledi &ndash;condenado en Rivonia junto a Mandela y qui&eacute;n no fue liberado de Robben Island hasta 26 a&ntilde;os despu&eacute;s&ndash;?.
    </p><p class="article-text">
        Consideramos que Nelson Mandela es seguro por su mensaje de perd&oacute;n, por la verdad y la reconciliaci&oacute;n, porque acept&oacute; el premio Nobel de la Paz con el presidente del r&eacute;gimen del <em>apartheid</em>, FW de Klerk &ndash;decisiones a las que se opon&iacute;a Madikizela-Mandela&ndash;. Fue radical hasta el final. Cada rechazo a ese radicalismo supone aprobar la tiran&iacute;a contra la que luch&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero es sorprendente que nosotros aprobemos esa tiran&iacute;a? Una interminable letan&iacute;a de h&eacute;roes hicieron de arquitectos o participaron sin ning&uacute;n problema en el mismo <em>apartheid</em> por el que Madikizela-Mandela se sacrific&oacute; tanto para terminar. Entre ellos hay algunos que est&aacute;n ahora en el centro de nuestra guerra de estatuas &ndash;Cecil Rhodes, Lord Kitchener, Jan Smuts&ndash;, todos ellos inmortalizados en destacados pedestales. Dado que es esta gente a la que inmortalizamos y aquellos como Madikizela-Mandela a los que demonizamos, es dif&iacute;cil resistirse a la conclusi&oacute;n de que no tenemos claro en que lado de la historia estamos como pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        No tiene por qu&eacute; ser as&iacute;. Dinamarca ha estrenado esta semana <a href="https://www.nytimes.com/2018/03/31/world/europe/denmark-statue-black-woman.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su primera estatua a una mujer negra</a>. No conmemora a alguien que trabaj&oacute; cuidadosamente en diversificar el orden existente &ndash;el &uacute;nico tipo de h&eacute;roe negro que en Reino Unido parece que estamos dispuestos a aceptar&ndash;, sino a las &ldquo;tres reinas&rdquo; de la isla caribe&ntilde;a de Santa Cruz, que lideraron una revuelta sin precedentes contra el gobierno colonial dan&eacute;s. Hacer algo as&iacute; requiere de Dinamarca un repaso de su historia verdadera y de su cambio de imagen en el siglo XX como basti&oacute;n liberal que salv&oacute; a los jud&iacute;os de los nazis y cuyo imperio &ldquo;no era tan malo como otros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si esto suena familiar, es porque lo es. Nos vemos a nosotros mismos como una naci&oacute;n moral, decente y respetuosa con los derechos humanos. Pero, cuando se pone a prueba nuestro verdadero valor moral, fallamos constantemente. La muerte de Madikizela-Mandela es otra oportunidad para elegir entre una narrativa de supremac&iacute;a blanca y la que la derrot&oacute;, pero si tenemos que guiarnos por la cobertura medi&aacute;tica de su muerte esto parecer&iacute;a una elecci&oacute;n muy pol&eacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Javier Biosca Azcoiti
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Afua Hirsch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/winnie-mandela-blanca-dudaria-heroismo_129_2192053.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Apr 2018 20:19:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d0b51bfd-50ad-4141-84f9-38748cc35634_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="111668" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d0b51bfd-50ad-4141-84f9-38748cc35634_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="111668" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Si Winnie Mandela hubiese sido blanca, nadie dudaría de su heroísmo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d0b51bfd-50ad-4141-84f9-38748cc35634_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Sudáfrica,Apartheid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El escándalo de Oxfam procede de la mentalidad del salvador blanco de la industria humanitaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/escandalo-oxfam-mentalidad-industria-humanitaria_129_2780105.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0308e16d-97e1-429a-a074-75d85ec5672e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El escándalo de Oxfam procede de la mentalidad del salvador blanco de la industria humanitaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestra idea de los países que reciben asistencia humanitaria sigue estando arraigada en el mismo pensamiento colonial del pasado</p></div><p class="article-text">
        Hace un siglo, los&nbsp;m&eacute;dicos empezaron a prestar atenci&oacute;n a una enfermedad inquietante que afectaba a los hombres blancos en los tr&oacute;picos. Estos hombres, trabajando duro para construir imperios y civilizar a la poblaci&oacute;n nativa, sufr&iacute;an una especie de crisis nerviosa: una enfermedad misteriosa tan extendida que causaba tantas bajas m&eacute;dicas como las enfermedades m&aacute;s conocidas, como la malaria. Entre los s&iacute;ntomas estaban la incompetencia, melancol&iacute;a, paranoia, nervios, alcoholismo y perversiones sexuales.
    </p><p class="article-text">
        En 1995, Charles Woodruff, doctor del Ej&eacute;rcito estadounidense en Filipinas, lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que estos hombres sufr&iacute;an &ldquo;neurastenia tropical&rdquo;. Como diagn&oacute;stico, responsabilizaba directamente al&nbsp;<a href="https://archive.org/stream/cu31924029901208#page/n9/mode/2up" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo civilizador en lugares no civilizados</a> y al calor y la humedad. Los&nbsp;funcionarios coloniales estaban trabajando demasiado y a la vez eran privados de distracciones importantes como el &ldquo;t&eacute; de las cinco de la tarde&rdquo; y los &ldquo;bailes de sal&oacute;n&rdquo;. Como resultado, sucumb&iacute;an a la tentaci&oacute;n de tener relaciones sexuales con los nativos.
    </p><p class="article-text">
        Como ha se&ntilde;alado el historiador&nbsp;sobre el colonialismo Kim Wagner, en India &ldquo;la brutalidad brit&aacute;nica se pod&iacute;a explicar e incluso justificar por el clima, el cansancio f&iacute;sico y, finalmente, por el salvajismo atribuido a sus v&iacute;ctimas indias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante m&aacute;s de medio siglo, la neurastenia tropical gan&oacute; terreno. Es f&aacute;cil ver su atractivo. Se aprovechaba de la masculinidad y la pureza y superioridad de la raza blanca y culpaba de los fracasos&nbsp;del supuesto proyecto moral del imperio al clima local y a la poblaci&oacute;n, en lugar de a los colonos.
    </p><p class="article-text">
        La teor&iacute;a pas&oacute; de moda tras la Segunda Guerra Mundial, pero hasta hoy en d&iacute;a nuestra idea de los pa&iacute;ses que reciben asistencia humanitaria sigue estando profundamente arraigada en el mismo pensamiento colonial. Vemos los pa&iacute;ses en apuros pertenecientes a antiguos imperios europeos como si estuvieran lejos de los valores &ldquo;civilizados&rdquo; y donde &ldquo;la mayor&iacute;a de nosotros no pondr&iacute;a un pie&rdquo;, tal y como tuite&oacute;, generando pol&eacute;mica, la&nbsp;historiadora&nbsp;Mary Beard el pasado fin de semana en relaci&oacute;n al esc&aacute;ndalo de abuso sexual de Oxfam.
    </p><p class="article-text">
        Cualquiera que entienda el significado del papel de Hait&iacute; durante la Ilustraci&oacute;n &ndash;el abolicionista franc&eacute;s Abb&eacute; Henri Gr&eacute;goire ve&iacute;a la rep&uacute;blica de Hait&iacute;, y no a Estados Unidos, como faro mundial y guardi&aacute;n de los ideales revolucionarios&ndash; no puede evitar fijarse en la iron&iacute;a que supone ver a Hait&iacute; de esta manera.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra ignorancia y prejuicios hacia pa&iacute;ses como Hait&iacute;&nbsp;son algo p&uacute;blico y notorio desde hace tiempo. Las&nbsp;organizaciones humanitarias se han presentado abiertamente como los&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2017/dec/05/ed-sheeran-poverty-porn-activism-aid-yemen-liberia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">salvadores blancos</a>. Es claramente visible una mentalidad t&oacute;xica y explotadora: en las im&aacute;genes deshumanizadoras de&nbsp;los ni&ntilde;os en campa&ntilde;as de recaudaci&oacute;n de fondos, en el lenguaje que han implantado los extranjeros en la propia geograf&iacute;a de los lugares donde trabajan.
    </p><p class="article-text">
        Cuando trabaj&eacute; hace 15 a&ntilde;os en organizaciones de desarrollo en &Aacute;frica occidental, recuerdo escuchar&nbsp;que llamaban a la capital de Sierra Leona, golpeada por la guerra, Freaktown (ciudad rara), en lugar de Freetown. En Chad escuche&nbsp;que apodaban Sat&aacute;n a Kome, la regi&oacute;n productora de petr&oacute;leo llena de bares y prostitutas para los trabajadores extranjeros.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que <a href="http://www.eldiario.es/theguardian/extrabajadora-humanitaria-revelaciones-Oxfam-sorprendido_0_739826719.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el goteo de revelaciones de abusos sexuales y explotaci&oacute;n contra organizaciones humanitarias brit&aacute;nicas se ha convertido en inundaci&oacute;n</a>, se puede aprender mucho del lenguaje utilizado: el hecho de que a las supuestas v&iacute;ctimas del personal de Oxfam en pa&iacute;ses como Hait&iacute; se les llame &ldquo;prostitutas menores&rdquo;, cuando en realidad la gente que tiene relaciones sexuales con menores por debajo de la edad m&iacute;nima legal son violadores.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n escuchamos mucho c&oacute;mo se describe a las mujeres a las que los trabajadores humanitarios pagaban a cambio de sexo como &ldquo;trabajadoras sexuales&rdquo; sin entender el contexto. En pa&iacute;ses donde las&nbsp;organizaciones humanitarias tienen una presencia permanente grande, la gente que vive a su sombra ha sido condicionada a creer que estas organizaciones est&aacute;n ah&iacute; para ofrecerles ayuda.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, todo el mundo en Accra, Ghana, sabe d&oacute;nde est&aacute;n las oficinas de Save the Children; en Liberia, pr&aacute;cticamente todo el mundo te puede llevar a la sede de M&eacute;dicos Sin Fronteras. Estas organizaciones son visibles y ostentosas, con caros veh&iacute;culos 4x4 de marca y ofreciendo a los locales la posibilidad de un empleo excepcional, permanente y lucrativo.
    </p><p class="article-text">
        En mi experiencia, especialmente tras una cat&aacute;strofe, cuando los extranjeros son en ocasiones la &uacute;nica fuente de recursos, las mujeres buscan en ellos cualquier ayuda que puedan conseguir. Lo que ahora sale a la luz es que supuestamente se ofrecieron ayudas econ&oacute;micas a cambio de favores sexuales. Esta es una transacci&oacute;n obviamente desigual y explotadora.
    </p><p class="article-text">
        Todos hemos sido condicionados para creer que las organizaciones ben&eacute;ficas y humanitarias operan en un vac&iacute;o sin civilizar. Es dif&iacute;cil recalcar cu&aacute;nta influencia tienen las grandes ONG sobre la informaci&oacute;n que recibimos. Hoy en d&iacute;a, pocos&nbsp;medios de comunicaci&oacute;n pueden permitirse el coste de enviar a corresponsales a zonas de crisis sin su ayuda.
    </p><p class="article-text">
        Como resultado, las noticias que consumimos est&aacute;n condicionadas bajo el prisma del trabajo de ayuda humanitaria, donde los civilizados ayudan a los no civilizados &ndash;y si los&nbsp;que ayudan se convierten en unos pervertidos, &iquest;qu&eacute; cabe esperar en un ambiente as&iacute;?&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Las revelaciones sobre abusos y mala conducta sexual &ndash;que llegan con mucho retraso&ndash; han provocado una combinaci&oacute;n deprimente de neurastenia tropical y falsa indignaci&oacute;n moral. Y digo falsa porque esto realmente es una cuesti&oacute;n de dinero. Nuestro inter&eacute;s en estas organizaciones se basa en que han recibido millones de euros de los contribuyentes brit&aacute;nicos. Esta ha sido nuestra principal preocupaci&oacute;n, en lugar del bienestar de las v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, hemos permanecido impasibles ante los miles de incidentes de abusos sexuales de los cascos azules que han salido a la luz en la &uacute;ltima d&eacute;cada, incluida una trama de violaciones a cambio de comida en Rep&uacute;blica Centroafricana, otra de abuso sexual a menores en Hait&iacute;, ataques sexuales habituales a ni&ntilde;as de 12 a&ntilde;os en Liberia y otros incidentes cuya depravaci&oacute;n es dif&iacute;cil de comprender &ndash;como cuando un grupo de cascos azules supuestamente <a href="https://www.theguardian.com/world/2016/mar/31/united-nations-widens-sex-abuse-inquiry-peacekeepers-central-african-republic-car" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">at&oacute; a cuatro chicas j&oacute;venes y les oblig&oacute; a tener relaciones sexuales con un perro</a>&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que todav&iacute;a esta por ver es hasta qu&eacute; punto los viajeros de negocios brit&aacute;nicos y de otros pa&iacute;ses han apoyado las econom&iacute;as en desarrollo a trav&eacute;s de la prostituci&oacute;n. Existen pocos datos, si es que los hay, sobre este asunto, pero he visto una y otra vez a hombres blancos con mujeres claramente menores de edad en hoteles y bares por todo &Aacute;frica, Asia y el Caribe. Nunca he llegado a comprender c&oacute;mo esto se ha normalizado.
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones internacionales, aunque con retraso, est&aacute;n ahora asumiendo responsabilidades b&aacute;sicas, como las medidas que est&aacute; implantando Oxfam para llevar a cabo investigaciones independientes y volver a estudiar casos pasados. El director ejecutivo&nbsp;de Oxfam Reino Unido, Mark Goldring,&nbsp;<a href="http://www.bbc.co.uk/news/uk-43121833" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha pedido disculpas esta semana ante una&nbsp;comisi&oacute;n&nbsp;parlamentaria</a>&nbsp;por las acciones de su personal.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la idea subyacente, seg&uacute;n la cual los trabajadores humanitarios ven los pa&iacute;ses pobres como un vac&iacute;o moral en el que comprar sus placeres al tiempo que nosotros nos compadecemos de ellos porque trabajan en situaciones dif&iacute;ciles, no cambiar&aacute; hasta que entendamos por completo los fundamentos coloniales sobre los que se basan algunos comportamientos.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Javier Biosca Azcoiti
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Afua Hirsch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/escandalo-oxfam-mentalidad-industria-humanitaria_129_2780105.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Feb 2018 20:22:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0308e16d-97e1-429a-a074-75d85ec5672e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1159102" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0308e16d-97e1-429a-a074-75d85ec5672e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1159102" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El escándalo de Oxfam procede de la mentalidad del salvador blanco de la industria humanitaria]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0308e16d-97e1-429a-a074-75d85ec5672e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Haití,Oxfam Intermón]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
