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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sira Rego]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sira_rego/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sira Rego]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿A quién le interesa golpear a la infancia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/le-interesa-golpear-infancia_129_13131461.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6fa624e9-c5ea-43e3-a0fa-f8efc867dce5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿A quién le interesa golpear a la infancia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El PP tenía la oportunidad de haberse sentado en la Conferencia Sectorial de Infancia para hablar, proponer o discrepar sobre este tema y otros de enorme importancia, como la evaluación de la estrategia para la erradicación de la violencia contra la infancia. Sin embargo, una vez más, han preferido subordinar los derechos de los niños y niñas a su agenda de partido. A las exigencias de Vox para repartirse los gobiernos autonómicos o a las instrucciones de los gurús de la teoría ultra</p></div><p class="article-text">
        Los datos sobre la riqueza que la migraci&oacute;n y las personas migrantes aportan a Espa&ntilde;a son bien conocidos: hasta el 25% del crecimiento se vincula a la migraci&oacute;n, el 71% de las personas j&oacute;venes migrantes que llegaron solas a nuestro pa&iacute;s est&aacute;n dadas de alta en la seguridad social. Pero esto no basta para desactivar el discurso de la extrema derecha y del Partido Popular, que act&uacute;a como su reh&eacute;n, su c&oacute;mplice y su altavoz, y que ha decidido estigmatizar a una parte de la poblaci&oacute;n que vive en nuestro pa&iacute;s en vez de se&ntilde;alar a quienes verdaderamente saquean y explotan nuestro territorio: los fondos buitres y las grandes fortunas que acumulan beneficios mientras precarizan la vida de la mayor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El dato no siempre mata el relato.
    </p><p class="article-text">
        Pero la irresponsabilidad y la falta de altura institucional que el PP est&aacute; demostrando en su carrera por competir con Vox en racismo merece, de todos modos, ser contada.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de las elecciones de julio de 2023, donde la mayor&iacute;a social hab&iacute;a dicho que no a Feij&oacute;o, aunque <em>&eacute;l quisiera ser presidente, </em>la extrema derecha espa&ntilde;ola, copiando un programa elaborado ya en otras partes de Europa, decidi&oacute; utilizar el discurso del odio hacia la migraci&oacute;n como resorte para dividir a la sociedad espa&ntilde;ola. Con una particularidad de los patriotas de pulserita: se&ntilde;alar a las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os que llegan solos a nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En ning&uacute;n otro lugar de Europa la violencia racista se ejerce de forma tan expl&iacute;cita contra la infancia. No hay lugar en Europa donde el acr&oacute;nimo administrativo que ha servido para describir (y ocultar) estas infancias se haya utilizado como insulto. Como herramienta de estigmatizaci&oacute;n, de criminalizaci&oacute;n y deshumanizaci&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a pesar de la estrategia de odio, de los recursos instrumentales ante la justicia y de los berrinches de los ultras encabezados por la se&ntilde;ora que preside la Comunidad de Madrid, la ley se ha cumplido: ha habido traslados y ha habido acogida. La reforma del Art&iacute;culo 35 ha sido una victoria de la decencia pol&iacute;tica en un contexto mundial en el que abundan ejemplos de gobiernos autoritarios y racistas.
    </p><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s, ha sido un &eacute;xito en t&eacute;rminos humanos. Hay im&aacute;genes que condensan mejor que cualquier discurso lo que significa la pol&iacute;tica cuando est&aacute; al servicio de la gente: educadores de la comunidad de origen y de la comunidad de destino acompa&ntilde;ando, sonriendo, sosteniendo el tr&aacute;nsito de un chico o una chica que vuelve a cambiar de ciudad para ganar seguridad, estabilidad y una oportunidad de futuro. En el centro de esa imagen est&aacute; el pa&iacute;s que queremos ser.
    </p><p class="article-text">
        Cuando pienso en la acogida y en las historias de las personas migrantes me vienen a la mente estos momentos. Tambi&eacute;n me vienen a la mente las traves&iacute;as en el mar, las preguntas sobre el futuro que se hacen unos chicos a menudo hacinados en estructuras no dignas por la desidia de quienes han preferido usar su sufrimiento como arma electoral.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que ni Feij&oacute;o, ni Abascal ni muchos de sus compa&ntilde;eros de partido han visitado nunca los centros de acogida para interesarse por estas historias. Lo s&eacute;, porque cuando invitamos a las y los consejeros del PP a visitar con nosotras los centros donde habitan los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en Canarias, no se present&oacute; nadie. Y lo s&eacute;, porque los ultras solo se convocan en las puertas de los centros de acogida para vomitar su odio contra ellos.
    </p><p class="article-text">
        Nadie, en las 28 reuniones de coordinaci&oacute;n que hemos tenido con las comunidades y ciudades aut&oacute;nomas ha puesto sobre la mesa ni un solo criterio para la acogida de los menores migrantes. Nadie.
    </p><p class="article-text">
        El PP gobierna en 14 comunidades y ciudades aut&oacute;nomas. Gobierna en todos los territorios a los que llegan estos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, y en muchos de los de destino. Deber&iacute;a tener todo el inter&eacute;s en encontrar una soluci&oacute;n para el pa&iacute;s, una soluci&oacute;n que pudiera acreditar su capacidad de gesti&oacute;n como partido de Estado. Y, sin embargo, ni una sola vez una persona levant&oacute; la mano en una reuni&oacute;n para proponer un criterio. No lo hicieron ni siquiera fuera de las reuniones.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        Porque al PP no le interesa.
    </p><p class="article-text">
        No le interesa si las personas que viven en Canarias, Ceuta y Melilla tienen unos servicios p&uacute;blicos tensionados. No le interesa que los ni&ntilde;os y adolescentes vivan en condiciones indignas.
    </p><p class="article-text">
        No le interesa resolver. Le interesa rentabilizar electoralmente el sufrimiento ajeno en una competici&oacute;n delirante con Vox.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo esto, el Gobierno de Espa&ntilde;a ha puesto sobre la mesa una propuesta y una soluci&oacute;n con la reforma del Art&iacute;culo 35.
    </p><p class="article-text">
        Y, sorpresa: el sistema de acogida no se ha roto. Como no se rompe la econom&iacute;a cuando se mejoran las condiciones de los trabajadores. Como no se fractura una sociedad cuando se ampl&iacute;an derechos. Como no se hundir&iacute;a un pa&iacute;s si tuvi&eacute;ramos una fiscalidad m&aacute;s justa que hiciera que los s&uacute;per ricos pagaran m&aacute;s en lugar de hacerle regalos fiscales como hace el Partido Popular all&iacute; donde gobierna.
    </p><p class="article-text">
        El resultado demuestra que a pesar de los bloqueos, esta reforma ha funcionado y se&ntilde;ala el camino de c&oacute;mo debemos seguir mejorando el sistema de acogida de menores en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El PP ten&iacute;a la oportunidad de haberse sentado en la Conferencia Sectorial de Infancia para hablar, proponer o discrepar sobre este tema y otros de enorme importancia, como la evaluaci&oacute;n de la estrategia para la erradicaci&oacute;n de la violencia contra la infancia. Sin embargo, una vez m&aacute;s, han preferido subordinar los derechos de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as a su agenda de partido. A las exigencias de Vox para repartirse los gobiernos auton&oacute;micos o a las instrucciones de los gur&uacute;s de la teor&iacute;a ultra.
    </p><p class="article-text">
        Porque para ellos nunca se trat&oacute; de la infancia. Ni de Canarias. Ni de la convivencia.
    </p><p class="article-text">
        Se trata del poder.
    </p><p class="article-text">
        Y en la derecha el poder siempre ha sido un fin en s&iacute; mismo. El dispositivo necesario que garantiza los privilegios, el inter&eacute;s econ&oacute;mico y el gobierno de su clase social: los ricos.
    </p><p class="article-text">
        Y por eso necesitan un chivo expiatorio que nos convenza de que una trabajadora en Espa&ntilde;a se parece m&aacute;s a un se&ntilde;or del IBEX 35 que a una ni&ntilde;a migrante que llega sola a nuestro pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sira Rego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/le-interesa-golpear-infancia_129_13131461.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 20:15:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿A quién le interesa golpear a la infancia?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Romper el silencio, cuidar la infancia: una tarea de Estado ]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/romper-silencio-cuidar-infancia-tarea_129_12671054.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e5401d9-795f-4e8a-9664-1cd1aa3003f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Romper el silencio, cuidar la infancia: una tarea de Estado "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si casi la mitad de la población arrastra una historia de violencia infantil, no hablamos de estadísticas: hablamos de una herida colectiva que se hereda de generación en generación</p><p class="subtitle">Un macroestudio del Gobierno revela que casi un 30% de la población sufrió violencia sexual cuando era menor</p></div><p class="article-text">
        Durante demasiado tiempo, la violencia contra las infancias ha habitado el silencio. No el silencio de la ignorancia, sino ese otro m&aacute;s peligroso: el que aparece cuando lo inaceptable se vuelve costumbre. Hemos tratado esta violencia como un asunto privado, algo que ocurre &ldquo;puertas adentro&rdquo;, como si no dijera nada sobre la sociedad que la permite.
    </p><p class="article-text">
        El estudio sobre <em>Prevalencia de la violencia contra la infancia y la adolescencia</em> en Espa&ntilde;a rompe esa ficci&oacute;n. Casi la mitad de las personas encuestadas sufri&oacute; violencia psicol&oacute;gica durante su infancia; cuatro de cada diez, f&iacute;sica; y tres de cada diez, sexual. Son cifras, s&iacute;, pero detr&aacute;s de cada n&uacute;mero hay una vida: una ni&ntilde;a a la que se le ense&ntilde;&oacute; que el amor duele, un ni&ntilde;o que aprendi&oacute; a pedir perd&oacute;n antes de entender por qu&eacute;, una adolescente que call&oacute; para ser aceptada.
    </p><p class="article-text">
        No hablamos solo de datos. Hablamos de un patr&oacute;n cultural que atraviesa generaciones, de una estructura que respira a trav&eacute;s de nosotros. La violencia no es un accidente ni una suma de errores individuales: es el reflejo del patriarcado que naturaliza el castigo, la verg&uuml;enza y el control como formas de educar y de amar.&nbsp;Pero cuando el cuidado se confunde con el control, la &ldquo;disciplina&rdquo; termina escondiendo la humillaci&oacute;n y el silencio se vuelve una forma de defensa.
    </p><p class="article-text">
        Este estudio revela que las ni&ntilde;as, las adolescentes, las personas LGTBQIA+, quienes viven con discapacidad o tienen nacionalidad extranjera son quienes sufren las tasas m&aacute;s altas de violencia. No es casualidad: es el resultado de una jerarqu&iacute;a que sigue decidiendo qu&eacute; vidas merecen protecci&oacute;n y cu&aacute;les no. Por eso, la respuesta no puede ser t&eacute;cnica ni moral: tiene que ser pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Transformar esta realidad no consiste en imponer una nueva moral, sino en cambiar el aire que respiramos: la manera en que ejercemos la autoridad, c&oacute;mo nos relacionamos, el valor que damos a la palabra del otro. Significa entender que cuidar no es mandar, que proteger no es poseer, y que la infancia no es propiedad de nadie. Significa reconocer a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as como sujetos pol&iacute;ticos, no como prolongaciones de los adultos.
    </p><p class="article-text">
        Si casi la mitad de la poblaci&oacute;n arrastra una historia de violencia infantil, no hablamos de estad&iacute;sticas: hablamos de una herida colectiva que se hereda de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. Por eso la reparaci&oacute;n no puede limitarse a la sanci&oacute;n, sino que debe transformar el modo en que entendemos el poder, la educaci&oacute;n y el cuidado.
    </p><p class="article-text">
        La ampliaci&oacute;n de la Ley Org&aacute;nica de Protecci&oacute;n Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (LOPIVI) nace de esa convicci&oacute;n. Reforzamos el inter&eacute;s superior de la infancia y su derecho a ser escuchada. Fortalecemos los mecanismos de detecci&oacute;n temprana, la coordinaci&oacute;n entre instituciones y el acompa&ntilde;amiento integral a las v&iacute;ctimas y sus familias. Pero tambi&eacute;n sabemos que las leyes no bastan si no hay cuerpos que las sostengan: escuelas con recursos, servicios sociales con medios, profesionales estables y redes que acompa&ntilde;en sin juzgar.
    </p><p class="article-text">
        Una norma, por s&iacute; sola, no transforma la realidad, pero puede abrir un camino. Puede ayudarnos a construir una sociedad donde cuidar no sea un gesto individual, sino una responsabilidad compartida. Donde la palabra de una ni&ntilde;a o un ni&ntilde;o pueda cambiar una decisi&oacute;n. Donde educar signifique acompa&ntilde;ar, no domesticar.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados de este estudio no deber&iacute;an producir solo alarma o indignaci&oacute;n. Deber&iacute;an movernos a actuar con claridad, coherencia y determinaci&oacute;n. Reparar esta herida colectiva no es un acto de compasi&oacute;n: es una obligaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Y es una tarea que el Ministerio de Juventud e Infancia asume junto a la sociedad civil que sostuvo la voz de las infancias cuando las instituciones callaban. Su persistencia y su presencia han sido decisivas para llegar hasta aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        A menudo, cuando hablamos de infancia, lo hacemos proyect&aacute;ndola hacia el futuro, como si solo nos correspondiera prometerles un ma&ntilde;ana mejor. Pero este informe nos recuerda algo esencial: las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os no puede esperar. Su tiempo es ahora, y nuestro deber pol&iacute;tico es garantizar su presente.
    </p><p class="article-text">
        Ese es, precisamente, el horizonte que marca la ampliaci&oacute;n de la LOPIVI: pasar de una cultura del silencio a una cultura de la responsabilidad, donde cuidar sea una tarea colectiva y el bienestar de cada ni&ntilde;a y cada ni&ntilde;o se mida en presente, no en promesas.
    </p><p class="article-text">
        Para que la infancia no vuelva a ser el primer lugar donde se aprende el miedo, sino el primer lugar donde se aprende la dignidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sira Rego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/romper-silencio-cuidar-infancia-tarea_129_12671054.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Oct 2025 20:38:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Sira Rego,Violencia,Infancia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El presente del país, de la juventud depende]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/presente-pais-juventud-depende_129_12407384.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab9ba4bc-2e33-4202-89dc-c9cecb2db924_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El presente del país, de la juventud depende"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay amplios sectores de la juventud que no quieren menos democracia, quieren más y mejor. Y para eso hace falta abrir espacios, no cerrarlos. Una de las formas más coherentes de hacerlo sería permitir que las personas jóvenes puedan votar desde los 16 años</p></div><p class="article-text">
        A menudo, cuando se habla de la juventud, se hace en t&eacute;rminos de alarma. Que si lo quieren todo f&aacute;cil, que si flojitos, que si generaci&oacute;n de cristal. Como si se tratase de una generaci&oacute;n sin rumbo, sin compromiso y sin memoria. Pero, &iquest;y si el problema no es la juventud, sino c&oacute;mo la miramos? 
    </p><p class="article-text">
        En pleno 2025, seguimos atrapados en estereotipos desfasados que no resisten el m&aacute;s m&iacute;nimo contraste con datos. Sobre las generaciones j&oacute;venes, lo primero que deber&iacute;amos afirmar es que, como el resto de generaciones, no constituyen un bloque homog&eacute;neo: existe una gran diversidad de perfiles entre las juventudes de nuestro pa&iacute;s. Ahora bien, esa diversidad no impide reconocer que s&iacute; hay una brecha clara &ndash;y persistente&ndash; marcada por la clase social y el g&eacute;nero, que condiciona de forma significativa las oportunidades, los discursos y las vivencias de estas nuevas generaciones.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, vamos a aproximarnos a los t&oacute;picos en cuanto a pol&iacute;tica: se dice que son revolucionarios sin causa, o que son ap&aacute;ticos sin remedio, o directamente extremistas. Sin embargo, los datos los ubican en t&eacute;rminos globales en una ideolog&iacute;a moderada, con una creciente brecha de g&eacute;nero, y nos hablan de su compromiso con los grandes desaf&iacute;os del presente: cambio clim&aacute;tico, salud mental, igualdad, vivienda, empleo. 
    </p><p class="article-text">
        La llamada <em>agenda joven</em> no es una colecci&oacute;n de caprichos generacionales, sino un term&oacute;metro social de los grandes temas pendientes de nuestro pa&iacute;s, los debates de una &eacute;poca. Esa imagen inc&oacute;moda que nos arroja no es m&aacute;s que el reflejo de las deudas sociales que tenemos con estas generaciones. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; decir de la educaci&oacute;n? Se dice que no se esfuerzan, que buscan atajos. Pero la mayor&iacute;a aspira a estudios superiores, valora su etapa escolar con notable y compagina formaci&oacute;n con trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        Nada de generaci&oacute;n <em>nini</em>, en todo caso son <em>sisi</em>. S&iacute; estudian y s&iacute; trabajan. Si algo define a esta generaci&oacute;n, es la capacidad de resistir en medio de un sistema que les exige m&aacute;s, pero les ofrece menos y tiene un alto coste: la imposibilidad de construir proyectos vitales aut&oacute;nomos. 
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo ocurre en el empleo. Se les acusa de no comprometerse, cuando lo que hay es una precariedad que no eligieron. Aun as&iacute;, gracias a cambios legislativos y reformas como la del 2022, los datos muestran una mejora real en la calidad del empleo juvenil. El gran cambio generacional que aportan es una nueva forma de relacionarnos con el trabajo y su rechazo a asumir la precariedad como un estado natural de las cosas, a la vez que introducen debates como la importancia de la salud mental con mucha valent&iacute;a, rompiendo estigmas y tab&uacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute;s el mayor malentendido est&aacute; en c&oacute;mo interpretamos su relaci&oacute;n con la pol&iacute;tica. Se dice que est&aacute;n desencantados, y es cierto que otorgan a las instituciones tradicionales &ndash;partidos, Congreso, monarqu&iacute;a&ndash; notas inferiores al aprobado. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Significa eso que han perdido la fe en la democracia? Todo lo contrario: lo que expresan no es indiferencia, sino una visi&oacute;n cr&iacute;tica y madura. No cuestionan la democracia como idea, sino determinadas estructuras y, de forma especial, cuestionan que sus demandas no est&eacute;n presentes en las agendas pol&iacute;ticas. En definitiva, que las instituciones no miren a sus necesidades. 
    </p><p class="article-text">
        Hay amplios sectores de la juventud que no quieren menos democracia, quieren m&aacute;s y mejor. Una democracia que no se limite al voto cada cuatro a&ntilde;os, sino que escuche, incorpore y transforme. Una democracia con participaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y para eso hace falta abrir espacios, no cerrarlos. Una de las formas m&aacute;s coherentes de hacerlo ser&iacute;a permitir que las personas j&oacute;venes puedan votar desde los 16 a&ntilde;os. No es una ocurrencia. Ya sucede en otros pa&iacute;ses, tanto europeos como en otros lugares del mundo, donde se reconoce que, si a esa edad puedes trabajar, tributar o incluso ser juzgado penalmente, tambi&eacute;n deber&iacute;as tener voz en las urnas. M&aacute;s de 50 acad&eacute;micos e investigadores de nuestro pa&iacute;s acaban de lanzar un <a href="https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLScuAmUm7ovmJ5g8beEwQZFNEsUoOLL4lL5JjJv48AmIdpzyUA/viewform?pli=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manifiesto</a> con el que apoyan la propuesta, con argumentos que se basan en principios constitucionales, demogr&aacute;ficos y de justicia intergeneracional. Agradezco enormemente a sus impulsores el trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        Si los j&oacute;venes est&aacute;n preocupados por temas que afectan directamente a su presente y su futuro &ndash;educaci&oacute;n, salud mental, empleo, vivienda, clima&ndash;, &iquest;por qu&eacute; negarles el derecho a incidir pol&iacute;ticamente sobre ellos? Ampliar el derecho al voto no es solo una reforma t&eacute;cnica: es un gesto de confianza democr&aacute;tica, un reconocimiento de ciudadan&iacute;a plena, y supondr&iacute;a la incorporaci&oacute;n de casi un mill&oacute;n de nuevos votantes.
    </p><p class="article-text">
        La juventud no necesita que la salvemos, necesita que dejemos de ignorarla. Escucharla con empat&iacute;a y respeto, sin prejuicios, es el primer paso para construir una sociedad m&aacute;s justa, m&aacute;s coherente, m&aacute;s humana. Socialmente debemos hacernos cargo de la injusticia intergeneracional, ampliando el estado social y poniendo en marcha reformas que permitan que las personas j&oacute;venes puedan emanciparse y construir su proyecto de vida, pero tambi&eacute;n que puedan elegir a qui&eacute;nes decidir&aacute;n en las instituciones nuestro presente y futuro. Una sociedad donde la edad no sea una etiqueta, sino una etapa que se transita con dignidad. 
    </p><p class="article-text">
        Y sobre todo, una democracia que no solo hable <em>sobre</em> la juventud, sino que hable <em>con</em> ella.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La juventud siempre empuja / la juventud siempre vence, / y la salvaci&oacute;n de Espa&ntilde;a / de su juventud depende&rdquo; <em>(Miguel Hern&aacute;ndez).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sira Rego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/presente-pais-juventud-depende_129_12407384.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Jun 2025 20:36:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El presente del país, de la juventud depende]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El juego amañado de los precios de la luz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/juego-amanado-precios-luz_132_8859094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47d2c851-d8d8-4de0-b89a-f5a752b8af18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El juego amañado de los precios de la luz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Será difícil que los precios bajen a pesar de una sustitución de parte del gas ruso, no olvidemos que el gas licuado procedente del fracking además de muy contaminante e insuficiente, es muy caro</p></div><p class="article-text">
        Los precios de la energ&iacute;a se disparan y con ellos se dispara la inflaci&oacute;n. Todo sube y los salarios no alcanzan. La energ&iacute;a, que lo mueve todo, se hace presente en el ritmo de producci&oacute;n de la industria, en los intercambios comerciales, en las facturas el&eacute;ctricas. Los precios de la energ&iacute;a se disparan y lo que, hasta hace unos meses, era una parcela de conocimiento reservada a unos pocos capaces de invertir tiempo y esfuerzo en asimilar un terreno deliberadamente complejo y retorcido, ahora es tema de conversaci&oacute;n en la fila del s&uacute;per. Los precios de la energ&iacute;a se disparan, con ellos se dispara la indignaci&oacute;n y las demandas de las familias trabajadoras y de los sectores de la econom&iacute;a que ven c&oacute;mo esa escalada impacta en su d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hoy es obvio que esta burbuja de precios se agudiza por la guerra en Ucrania. Casi desde el primer instante hubo voces que nos advirtieron del efecto que pod&iacute;a tener un conflicto de estas caracter&iacute;sticas sobre la vida y la econom&iacute;a en Europa. No falt&oacute; quien nos sugiriera con escasa sensibilidad que baj&aacute;semos el termostato de nuestros hogares. Pero lo cierto es que la guerra nos encuentra con problemas previos. Se suma a un aumento de precios que ya viv&iacute;amos como consecuencia de un fen&oacute;meno asociado a la crisis ecosocial: la escasez de fuentes de energ&iacute;a f&oacute;sil. Y a un modelo de fijaci&oacute;n de precios fallido: el mercado marginalista.
    </p><p class="article-text">
        <em>Grosso modo</em> podr&iacute;amos decir que estamos a merced de un modelo que se ha dise&ntilde;ado para garantizar que los oligopolios energ&eacute;ticos hagan caja a costa de los bolsillos de las familias, con un bien que deber&iacute;a ser p&uacute;blico puesto que garantiza un derecho, todo ello sin hacerse cargo de su responsabilidad ambiental. Un modelo -marginalista- basado en complejas f&oacute;rmulas, que hace que el precio de la energ&iacute;a lo determine la tecnolog&iacute;a m&aacute;s cara, la del gas, y que se nos cobre cualquier otro tipo de energ&iacute;a al mismo precio. Por ello, al aumentar el precio del gas, aunque una buena parte de nuestra energ&iacute;a sea de origen solar, e&oacute;lica o hidr&aacute;ulica, se nos seguir&aacute; cobrando al precio m&aacute;s caro, al precio del gas. En consecuencia, el debate sobre una menor dependencia del gas ruso es un debate tramposo mientras no nos planteemos una reforma del mercado marginalista: son nuestras reglas las que permiten el chantaje de Putin. Sin duda, quienes dirigen la pol&iacute;tica energ&eacute;tica en la UE saben que con una sola gota de gas ruso que entre, autom&aacute;ticamente todo el sistema queda contaminado por el precio que Putin ponga desde su despacho. 
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, las reglas del juego impuestas por este modelo han permitido que el oligopolio el&eacute;ctrico en nuestro pa&iacute;s haya cuadruplicado sus beneficios en 2021. Otras similares permiten un precio disparatado del litro de gasolina aunque el barril de petr&oacute;leo no se haya encarecido m&aacute;s que &eacute;pocas precedentes. Una burbuja especulativa en toda regla.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, el problema aqu&iacute; no es qu&eacute; hacer, si no si hay valor para hacer lo que el sentido com&uacute;n demanda en esta situaci&oacute;n. Si nos conformamos con soluciones coyunturales y parciales que cargan todo el peso de la crisis sobre el estado, sobre lo com&uacute;n, o si en un momento extraordinario como este apostamos por limitar el beneficio de las grandes multinacionales y de paso cambiamos algunas de las reglas del juego. 
    </p><p class="article-text">
        De momento la UE apuesta por reformas parciales que tratan de salvar las cuentas de resultados de las multinacionales. Ser&aacute; dif&iacute;cil que los precios bajen a pesar de una sustituci&oacute;n de parte del gas ruso, no olvidemos que el gas licuado procedente del <em>fracking</em> adem&aacute;s de muy contaminante e insuficiente, es muy caro. Otras voces hablan de topar precios o desacoplar el gas de forma transitoria. Otras insisten en la bajada de impuestos, pero todas ellas evitan propuestas de alcance que den una soluci&oacute;n duradera y justa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso desde la izquierda hacemos nuestras las demandas de las familias y los sectores afectados, de quienes se juegan su puesto de trabajo como consecuencia de esta situaci&oacute;n. Y se&ntilde;alamos con humildad, pero con firmeza, algunas medidas inmediatas que pueden aliviar la situaci&oacute;n de las familias. Rebajar impuestos sobre la energ&iacute;a (con criterios de eficiencia energ&eacute;tica), pero gravando los beneficios extraordinarios de quienes han multiplicado sus beneficios de forma obscena a costa del bolsillo de las familias. Seguir apostando por una empresa p&uacute;blica de energ&iacute;a que pueda gestionar de forma directa las concesiones hidroel&eacute;ctricas y establecer contratos bilaterales de energ&iacute;a con la gran industria, reformar el bono social en nuestro pa&iacute;s para dar cobertura real a las familias m&aacute;s vulnerables. Hacer una auditor&iacute;a de los costes de producci&oacute;n de la energ&iacute;a para saber cu&aacute;l es el margen de manipulaci&oacute;n de precios del oligopolio. Intervenir el precio de la energ&iacute;a, tal y como avalan las directivas europeas, pero no a 180&euro;/MWh, sino a precios verdaderamente asequibles y que en todo caso se ajusten a los costes reales de generaci&oacute;n y no al coste de oportunidad de los propietarios de las centrales de producci&oacute;n. Y desacoplar el precio del gas del sistema de fijaci&oacute;n de precios, no s&oacute;lo durante este episodio, sino de forma permanente.
    </p><p class="article-text">
        Mientras todo eso sucede, reformar el mercado marginalista y poner una buena parte de los Fondos de recuperaci&oacute;n para reforzar nuestra soberan&iacute;a energ&eacute;tica impulsando una red descentralizada de energ&iacute;as renovables, que sea justa y p&uacute;blica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sira Rego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/juego-amanado-precios-luz_132_8859094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Mar 2022 05:00:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El juego amañado de los precios de la luz]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un tratado pasado de moda obstaculiza la política verde de la UE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/tratado-pasado-moda-obstaculiza-politica-verde-ue_132_8691519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/103553cb-264f-431f-8112-82cb84e5521d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La nueva taxonomía europea que cataloga la nuclear y el gas como energías verdes permite ver el enorme poder del lobby fósil, incluso cuando se trata de desarrollar políticas públicas determinantes para la supervivencia del planeta</p><p class="subtitle">El funambulismo de los líderes mundiales frente al calentamiento global</p></div><p class="article-text">
        El 2021 se cerraba con la <a href="https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2021-11-13/la-cumbre-del-clima-se-cierra-con-un-mensaje-descafeinado-contra-el-carbon-y-los-combustibles-fosiles.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">promesa</a> de los Gobiernos, tras la celebraci&oacute;n de la COP26 en Glasgow, de aumentar la ambici&oacute;n clim&aacute;tica y reforzar durante este a&ntilde;o las contribuciones nacionales para reducir las emisiones globales en al menos un 45% en 2030.
    </p><p class="article-text">
        El 2022 ha comenzado con un golpe en el coraz&oacute;n de las pol&iacute;ticas clim&aacute;ticas tras el anuncio de una <a href="https://elpais.com/economia/2022-01-01/la-comision-europea-reconoce-la-energia-nuclear-como-verde-al-menos-hasta-2045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nueva taxonom&iacute;a europea</a> que cataloga la nuclear y el gas como energ&iacute;as verdes, a fin de redirigir y atraer las inversiones.
    </p><p class="article-text">
        Una propuesta de la Comisi&oacute;n Europea (CE), apoyada principalmente por Emmanuel Macron, que choca directa y abiertamente con los objetivos del Acuerdo de Par&iacute;s, el Pacto Verde Europeo y la reciente Ley del Clima de la Uni&oacute;n Europea (UE) que, adem&aacute;s, deja entrever de forma expl&iacute;cita el enorme poder del lobby f&oacute;sil, incluso cuando se trata de desarrollar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas determinantes para la supervivencia del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los instrumentos clave de los que se vale la industria de los combustibles f&oacute;siles para mantener el status quo, cueste lo que cueste, es el <a href="https://www.elsaltodiario.com/energia/tratado-carta-tres-decadas-demandas-combustibles-fosiles-secretismo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tratado de la Carta de la Energ&iacute;a</a> (TCE): un acuerdo internacional, obsoleto, que protege las inversiones en materia energ&eacute;tica y otorga a inversores y empresas el poder de demandar a los Estados por sus legislaciones clim&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        El TCE ha pasado inadvertido durante casi tres d&eacute;cadas. Sin embargo, desde que comenzaron las negociaciones para modernizar el Tratado en junio de 2020, la pol&eacute;mica no ha parado de crecer: no se puede formar parte de un acuerdo que protege los combustibles f&oacute;siles y al mismo tiempo comprometerse a luchar contra la crisis clim&aacute;tica. Es simple y llanamente imposible.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El ojo del hurac&aacute;n f&oacute;sil</strong></h3><p class="article-text">
        El TCE fue firmado en la d&eacute;cada de los 90 por 53 pa&iacute;ses de Europa y Asia con el fin de garantizar el acceso de Occidente a los combustibles f&oacute;siles de los antiguos pa&iacute;ses del Este. A d&iacute;a de hoy, las necesidades energ&eacute;ticas son radicalmente opuestas y, sin embargo, el Tratado permanece intacto.
    </p><p class="article-text">
        Con el TCE, los combustibles f&oacute;siles tienen un seguro de vida a todo riesgo. Solo en Europa, el valor de la infraestructura f&oacute;sil protegida bajo el TCE asciende a <a href="https://www.investigate-europe.eu/en/2021/ect-data/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">344.600 millones de euros</a>. Lo que significa que, si los pa&iacute;ses deciden eliminar el carb&oacute;n, el petr&oacute;leo o el gas de forma progresiva para cumplir con sus compromisos clim&aacute;ticos, podr&iacute;an verse obligados a pagar indemnizaciones multimillonarias a los inversores. En otras palabras: el TCE puede disparar el coste de implementar una transici&oacute;n energ&eacute;tica justa m&aacute;s que indispensable.
    </p><p class="article-text">
        Esto es posible debido al mecanismo de soluci&oacute;n de controversias entre inversores y Estados (ISDS, por sus siglas en ingl&eacute;s) que contiene el TCE. Ante medidas legislativas leg&iacute;timas que afectan los beneficios de los inversores, &eacute;stos pueden demandar a los Estados eludiendo los sistemas de justicia nacionales: las demandas se resuelven ante tribunales de arbitraje, formados &uacute;nicamente por tres &aacute;rbitros privados cuya imparcialidad ha resultado muy dudosa en diferentes ocasiones.
    </p><p class="article-text">
        El caso de Pa&iacute;ses Bajos es uno de los ejemplos m&aacute;s flagrantes que ha puesto en evidencia los efectos m&aacute;s nocivos del Tratado. Una ley para eliminar el carb&oacute;n en 2030 ha originado dos demandas de las energ&eacute;ticas alemanas <a href="https://www.elsaltodiario.com/cambio-climatico/energetica-alemana-rwe-exige-holanda-1400-millones-abandono-carbon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">RWE </a>y <a href="https://www.euractiv.com/section/energy/news/energy-charter-treaty-strikes-again-as-uniper-sues-netherlands-over-coal-phase-out/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Uniper</a>, por las que el pa&iacute;s podr&iacute;a verse obligado a pagar alrededor de 2.400 millones de euros en compensaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Pero el alcance del Tratado no termina aqu&iacute;. La simple amenaza de demanda millonaria bajo el TCE puede ser suficiente para evitar que se lleven a cabo legislaciones importantes para el bienestar de la ciudadan&iacute;a y el medio ambiente. Este es, entre otros muchos, el caso de Eslovenia. Hace tan solo unos d&iacute;as <a href="https://www.climatechangenews.com/2020/09/09/fracking-company-sues-slovenia-unreasonable-environmental-protections/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sal&iacute;a a la luz </a>que el Gobierno esloveno ha rebajado la regulaci&oacute;n sobre fracking, tras introducir una serie de enmiendas a la ley minera del pa&iacute;s. Esta medida allanar&aacute; el camino a empresas energ&eacute;ticas como Ascent Resources, que en septiembre de 2020 amenaz&oacute; con <a href="https://www.euractiv.com/section/politics/short_news/slovenia-moves-to-allow-low-volume-fracking/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">demandar</a> a Eslovenia y reclamar 100 millones de euros por tener que realizar una evaluaci&oacute;n de impacto ambiental antes de iniciar sus actividades de fracking previstas.
    </p><p class="article-text">
        Si el TCE contin&uacute;a vigente, sin lugar a dudas, muchas pol&iacute;ticas de descarbonizaci&oacute;n podr&iacute;an tener el mismo desenlace. La pregunta que se plantea entonces es, &iquest;a qu&eacute; espera la UE para poner fin a esta trampa si realmente pretende acometer un cambio de modelo productivo sostenible con el Planeta y las personas?&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>La cr&oacute;nica de una muerte anunciada</strong></h3><p class="article-text">
        La semana pasada los Estados signatarios del Tratado se reunieron, una vez m&aacute;s, para avanzar en la modernizaci&oacute;n del TCE. Fue la primera de las cuatro rondas programadas para el primer semestre de 2022, y la d&eacute;cima desde que el proceso comenz&oacute; en junio de 2020.
    </p><p class="article-text">
        La vuelta a las negociaciones est&aacute; marcada por una falta total de transparencia y credibilidad en el proceso. Y es que, nueve rondas a lo largo de 24 meses no han dado lugar a <a href="https://www.elsaltodiario.com/acuerdos-comerciales/ocho-razones-modernizacion-tratado-carta-energia-fracasar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ning&uacute;n avance</a> significativo de cara a alinear el TCE con las necesidades clim&aacute;ticas y energ&eacute;ticas de nuestro tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://ec.europa.eu/energy/sites/default/files/eu_submission_-_revised_definition_of_economic_activity_in_the_energy_sector.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">propuesta de la UE</a> para modificar la &ldquo;definici&oacute;n de actividad econ&oacute;mica en el sector energ&eacute;tico&rdquo; y eliminar la protecci&oacute;n a los combustibles f&oacute;siles de forma progresiva &mdash;la m&aacute;s ambiciosa encima de la mesa aunque insuficiente, ya que continuar&iacute;a protegiendo las inversiones existentes entre 10 y 20 a&ntilde;os m&aacute;s&mdash; ha sido <a href="https://www.euractiv.com/section/energy/news/leaked-diplomatic-cables-show-limited-progress-in-energy-charter-treaty-reform-talks/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bloqueada</a> por algunos pa&iacute;ses como Kazajist&aacute;n o Jap&oacute;n. Y, sin unanimidad no es posible introducir este tipo de cambios al Tratado.
    </p><p class="article-text">
        En este escenario, la Secretar&iacute;a del TCE ha pisado el acelerador y est&aacute; impulsando una <a href="https://www.investigate-europe.eu/en/2021/energy-charter-treaty-stalled-reform-fuels-eu-fears-for-climate/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nueva propuesta</a> que puede poner en peligro la consecuci&oacute;n de los objetivos del Acuerdo de Par&iacute;s y los compromisos alcanzados en la COP26. En lugar de tener que alcanzar un acuerdo conjunto y homog&eacute;neo para eliminar la protecci&oacute;n de las inversiones en combustibles f&oacute;siles, la propuesta persigue dar flexibilidad a los pa&iacute;ses signatarios para que decidan por s&iacute; mismos el alcance de la protecci&oacute;n de las inversiones en sus territorios. Es decir, los combustibles f&oacute;siles quedar&iacute;an sujetos a distintos grados de protecci&oacute;n en funci&oacute;n de los criterios de cada pa&iacute;s, incluso dentro de la UE Adem&aacute;s, los principales pa&iacute;ses productores de combustibles f&oacute;siles no estar&iacute;an obligados a dejar de protegerlos.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, a pesar de los problemas que plantea el mecanismo ISDS, &eacute;ste seguir&aacute; siendo la piedra angular del TCE: no va a ser modificado o eliminado, lo que seguir&aacute; limitando la capacidad de legislar de los pa&iacute;ses firmantes. Una realidad que plantea serios problemas, tambi&eacute;n con relaci&oacute;n al ordenamiento jur&iacute;dico de la propia UE. De hecho, el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) <a href="https://curia.europa.eu/juris/document/document.jsf?text=&amp;docid=245528&amp;pageIndex=0&amp;doclang=FR&amp;mode=req&amp;dir=&amp;occ=first&amp;part=1&amp;cid=3161919." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dictamin&oacute;</a>, en septiembre de 2021, que las disputas basadas en el TCE entre un inversor de la UE y un Estado miembro de la UE son<a href="https://www.eldiario.es/economia/justicia-europea-falla-tratado-carta-energia-demandar-gobiernos-ue_1_8269171.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> incompatibles</a> con la legislaci&oacute;n de la Uni&oacute;n. Ahora, encontrar la manera de c&oacute;mo aplicar esta sentencia le corresponde a la UE y sus Estados miembro. La salida del TCE ser&iacute;a en este sentido la mejor manera de aplicar dicha sentencia.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La salida: la &uacute;nica v&iacute;a posible</strong></h3><p class="article-text">
        Ante el estancamiento cr&oacute;nico de las negociaciones, la inquietud crece entre las delegaciones europeas. Una <a href="https://www.investigate-europe.eu/en/2021/energy-charter-treaty-stalled-reform-fuels-eu-fears-for-climate/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">filtraci&oacute;n</a> reciente de Investigate Europe ha revelado que la Comisi&oacute;n est&aacute; presionando para que se alcance un texto final sobre la modernizaci&oacute;n del TCE en junio de 2022. Pero, si en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os el proceso ha sido completamente est&eacute;ril, &iquest;podemos esperar que se logren acuerdos ambiciosos en los pr&oacute;ximos seis meses?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta es clara: no hay ning&uacute;n indicio para pensar que los 53 pa&iacute;ses puedan alcanzar un pacto a la altura de las circunstancias y en l&iacute;nea con los objetivos de descarbonizaci&oacute;n del Acuerdo de Par&iacute;s y el Pacto Verde Europeo. Adem&aacute;s, resulta preocupante que el calendario establecido no deje margen para las debidas consultas parlamentarias y debates pol&iacute;ticos a nivel nacional. Una vez m&aacute;s, el Tratado brilla por su secretismo y falta de transparencia. 
    </p><p class="article-text">
        En varias ocasiones, Espa&ntilde;a <a href="https://twitter.com/NOalTTIP/status/1361235113221238784/photo/2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha reconocido</a> p&uacute;blicamente que &ldquo;<em>la salida del Tratado ser&iacute;a la &uacute;nica soluci&oacute;n efectiva a largo plazo, en el caso de que no se pueda conseguir un TCE verdaderamente modernizado que cumpla plenamente con los objetivos del Acuerdo de Par&iacute;s, el Pacto Verde Europeo, la neutralidad clim&aacute;tica en 2050 y la defensa de la integridad y primac&iacute;a del ordenamiento jur&iacute;dico de la UE en todos sus Estados miembros</em>&rdquo;. Francia ha sido otra punta de lanza en la cr&iacute;tica a unas negociaciones que &ldquo;<em>claramente no est&aacute;n a la altura</em>&rdquo; y &ldquo;<em>no producir&aacute;n un progreso real durante muchos a&ntilde;os</em>&rdquo;. Ahora tambi&eacute;n Polonia, Grecia, Lituania, Hungr&iacute;a y Chipre se acercan a estas posiciones. 
    </p><p class="article-text">
        Los pa&iacute;ses con una visi&oacute;n clim&aacute;tica ambiciosa tienen no solo la oportunidad, sino el deber de liderar este proceso de salida y ser la palanca de cambio para lograr que exista coherencia en todas las pol&iacute;ticas de cambio clim&aacute;tico y energ&iacute;a. Por este motivo, pedimos al Gobierno de Espa&ntilde;a y al resto de pa&iacute;ses de la UE que se comprometan a abandonar el TCE lo antes posible, preferentemente de forma conjunta y, si no, unilateralmente, no m&aacute;s tarde de julio de este a&ntilde;o cuando vuelva a constatarse el bloqueo en las negociaciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sira Rego, Ernest Urtasun]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/tratado-pasado-moda-obstaculiza-politica-verde-ue_132_8691519.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Jan 2022 21:07:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un tratado pasado de moda obstaculiza la política verde de la UE]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Energía nuclear]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La UE debe poner fin a los acuerdos de protección de inversiones en el sector de los combustibles fósiles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/ue-debe-poner-acuerdos-proteccion-inversiones-sector-combustibles-fosiles_132_6089743.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6e964922-90d1-4029-b0d9-4d4d40f8570d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La UE debe poner fin a los acuerdos de protección de inversiones en el sector de los combustibles fósiles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las empresas y los proveedores de energía reclaman miles de millones en compensaciones basándose en el oscuro acuerdo del Tratado sobre la Carta de la Energía. Quieren que lo público pague para que ellos dejen de destruir el clima</p></div><p class="article-text">
        El Tratado sobre la Carta de la Energ&iacute;a, que se remonta a la d&eacute;cada de los 90, limita gravemente la capacidad de Europa para cambiar las regulaciones del sector energ&eacute;tico, con muchos Estados miembros de la UE enfrent&aacute;ndose a acciones judiciales que ascienden a miles de millones de euros. Por eso afirmamos que, si el tratado no puede ser reformado, debe ser derogado.
    </p><p class="article-text">
        Imagina vivir en un pa&iacute;s donde la ciudadan&iacute;a ha comprendido que necesitamos medidas dr&aacute;sticas para combatir el cambio clim&aacute;tico. Imagina que el Parlamento y el Gobierno han desarrollado un plan valiente pero realista para eliminar gradualmente los combustibles f&oacute;siles cumpliendo con el mantenimiento del calentamiento global por debajo de un grado y medio. Los fondos de recuperaci&oacute;n ante la crisis econ&oacute;mica causada por la COVID-19 se utilizar&aacute;n para acelerar la transici&oacute;n energ&eacute;tica. Pero entonces, las empresas de combustibles f&oacute;siles y los proveedores de energ&iacute;a deciden cuestionarlo todo y reclamar miles de millones en compensaciones, bas&aacute;ndose en un oscuro acuerdo, el Tratado sobre la Carta de la Energ&iacute;a (TCE). Quieren que lo p&uacute;blico pague para que ellos dejen de destruir el clima. &iquest;Suena como una historia absurda? Pues no lo es. Es una posibilidad real que podr&iacute;a materializarse si no tomamos medidas ahora.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros y nosotras, eurodiputados y eurodiputadas de diferentes pa&iacute;ses y grupos pol&iacute;ticos, compartimos una profunda preocupaci&oacute;n por el TCE, cuyas negociaciones para una &ldquo;modernizaci&oacute;n&rdquo; comenzaron el pasado 6 de julio. Muchos pa&iacute;ses de la UE han experimentado directamente c&oacute;mo este acuerdo internacional de protecci&oacute;n de inversiones realizado para proteger el sector de la energ&iacute;a f&oacute;sil representa un gran obst&aacute;culo para alcanzar nuestros objetivos clim&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        El TCE restringe la capacidad de la UE y de sus Estados miembros para cambiar las regulaciones y pol&iacute;ticas en el sector energ&eacute;tico. Alemania ya ha sido demandada dos veces por la multinacional energ&eacute;tica sueca Vattenfall. Tras la primera demanda, la empresa logr&oacute; rebajar las normas ambientales impuestas a una central el&eacute;ctrica de carb&oacute;n cerca de Hamburgo. Ahora, est&aacute; exigiendo m&aacute;s de 6.100 millones de euros por la p&eacute;rdida de beneficios relacionados con dos de sus centrales nucleares, tras la retirada progresiva de la energ&iacute;a nuclear acordada en Alemania despu&eacute;s del desastre de Fukushima de 2011. Estos casos podr&iacute;an volver a ocurrir f&aacute;cilmente cuando propongamos medidas para eliminar los combustibles f&oacute;siles.
    </p><p class="article-text">
        La mera amenaza de denuncia puede ser suficiente para presionar a los Estados y que no adopten medidas ambiciosas para cumplir sus compromisos clim&aacute;ticos. En 2017, la empresa canadiense Vermilion amenaz&oacute; al gobierno franc&eacute;s con emprender acciones legales invocando el Tratado de la Carta de la Energ&iacute;a si aprobaba una ley que pusiera fin a la exploraci&oacute;n y extracci&oacute;n de combustibles f&oacute;siles en todo el territorio franc&eacute;s a partir de 2040. Despu&eacute;s de eso, y de otras presiones, el gobierno franc&eacute;s dio marcha atr&aacute;s: la ley final fue modificada, permitiendo que continuaran los permisos de explotaciones petroleras.
    </p><p class="article-text">
        La protecci&oacute;n de inversiones en combustibles f&oacute;siles est&aacute; aumentando enormemente el costo de la transici&oacute;n energ&eacute;tica para los y las contribuyentes y, por lo tanto, socavando directamente el objetivo de neutralidad clim&aacute;tica de Europa definido en el European Green Deal (el Acuerdo Verde Europeo), lanzado por la Presidenta de la Comisi&oacute;n de la UE, Ursula von der Leyen. Hace unas semanas la empresa energ&eacute;tica alemana UNIPER confirmaba su intenci&oacute;n de demandar a Holanda por valor de 1000 millones de euros invocando el Tratado de la Carta de la Energ&iacute;a en concepto de compensaci&oacute;n por la decisi&oacute;n neerlandesa de eliminar gradualmente el carb&oacute;n para la producci&oacute;n de electricidad. Un caso de arbitraje de este tipo tardar&iacute;a a&ntilde;os en resolverse, sembrando mientras la inseguridad entre los legisladores de otros pa&iacute;ses y debilitando o retrasando potencialmente las pol&iacute;ticas clim&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a en shock por la crisis sanitaria y econ&oacute;mica de la COVID-19, los pa&iacute;ses podr&iacute;an ser v&iacute;ctimas de una nueva oleada de demandas de inversores debido a las medidas excepcionales adoptadas en los &uacute;ltimos meses. Espa&ntilde;a ya era un objetivo importante despu&eacute;s de la &uacute;ltima crisis financiera. Este pa&iacute;s es, hasta la fecha, el Estado m&aacute;s atacado en el marco del TCE, acumulando un total de 47 demandas, de las cuales 16 ya han sido resueltas a favor del inversor. Esto representa m&aacute;s de 1.000 millones de euros. Esta cifra equivale a casi 7 veces el presupuesto comprometido por Espa&ntilde;a para contribuir al Fondo Verde de la ONU para apoyar las acciones contra el cambio clim&aacute;tico. Pero a&uacute;n quedan 28 reclamaciones sin resolver contra Espa&ntilde;a, que podr&iacute;an costar a los contribuyentes espa&ntilde;oles hasta 8.000 millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        Todos estos casos contra los Estados miembros de la UE deber&iacute;an ser prueba m&aacute;s que suficiente para la Comisi&oacute;n Europea de que el Tratado sobre la Carta de la Energ&iacute;a es un acuerdo anticuado, incompatible con el logro de los objetivos del Acuerdo de Par&iacute;s sobre el clima. Como se&ntilde;ala Yamina Saheb, ex jefa de la Unidad de Eficiencia Energ&eacute;tica de la Secretar&iacute;a Internacional del TCE y autora del IPCC, las emisiones acumuladas protegidas por el ECT, desde su entrada en vigor en 1998 hasta enero de 2020, se estiman en 87 Gt de CO2, de las cuales el 62% son emisiones de CO2 procedentes de inversiones directas intra ECT en combustibles f&oacute;siles.
    </p><p class="article-text">
        Somos conscientes de que el Tratado sobre la Carta de la Energ&iacute;a est&aacute; siendo revisado actualmente. Desafortunadamente, no esperamos que este proceso alinee el ECT con el Acuerdo de Par&iacute;s. Para lograrlo, los combustibles f&oacute;siles tendr&iacute;an que ser excluidos de la protecci&oacute;n del tratado. Adem&aacute;s, el mecanismo de soluci&oacute;n de diferencias entre inversores y Estados (ISDS, por sus siglas en ingl&eacute;s), que permite a las empresas reclamar esas absurdas indemnizaciones, debe ser desechado o reformado en su totalidad y fuertemente limitado. Ninguno de los signatarios del TCE -incluida la UE- presenta actualmente estas propuestas mencionadas, dejando claro desde el principio que la reforma no har&aacute; que el TCE sea compatible con nuestros compromisos clim&aacute;ticos, ni abordar&aacute; un tema tan preocupante como que los mecanismos de arbitraje del TCE sean incompatibles con la legislaci&oacute;n de la UE.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, instamos a la UE y a los Estados miembros a que aumenten sus ambiciones en su posici&oacute;n negociadora para hacer frente a estas deficiencias, o a que desarrollen v&iacute;as para retirarse conjuntamente del Tratado sobre la Carta de la Energ&iacute;a en caso de que fracasen las negociaciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier López, Sira Rego, Ernest Urtasun]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/ue-debe-poner-acuerdos-proteccion-inversiones-sector-combustibles-fosiles_132_6089743.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jul 2020 21:58:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La UE debe poner fin a los acuerdos de protección de inversiones en el sector de los combustibles fósiles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Combustibles fósiles,Transición energética]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tiempo de descuento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tiempo-descuento_129_1193096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44c29c88-f76f-4461-af34-c588e095e543_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tiempo de descuento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Salvo para taciturnos negacionistas de codo en barra, las consecuencias del colapso ecológico son a día de hoy tan evidentes que su negación solo acentúa el servilismo hacia el sistema económico que lo causa</p><p class="subtitle">Solo nuestra conciencia colectiva y organizada será capaz de construir la alternativa ecosocial que resista las embestidas de quienes pretenden asegurar la pervivencia de un sistema que nos condena al fracaso</p></div><p class="article-text">
        Estamos jugando el partido m&aacute;s decisivo de nuestras vidas. Y pese a tener en la conciencia colectiva la mejor herramienta para hacer de este partido el medio de transformaci&oacute;n social, perdemos por demasiados puntos. La repercusi&oacute;n del cambio clim&aacute;tico en este tiempo de descuento no lo marcar&aacute; ning&uacute;n &aacute;rbitro. Tampoco partimos de las mismas condiciones, ni hay reglas justas del juego.
    </p><p class="article-text">
        Y por eso es inevitable afrontar el conflicto.
    </p><p class="article-text">
        En un lado est&aacute;n quienes pretenden perpetuar su negocio basado en el consumo ilimitado y la depredaci&oacute;n de nuestro planeta, la alteraci&oacute;n del metabolismo de la biosfera y el juego con nuestras condiciones de vida. En el otro estamos quienes buscamos un planeta sostenible, justo, socialmente comprometido, equitativo y construido colectivamente sin dejar a nadie en el camino.
    </p><p class="article-text">
        Salvo para taciturnos negacionistas de codo en barra, las consecuencias del colapso ecol&oacute;gico son a d&iacute;a de hoy tan evidentes que su negaci&oacute;n solo acent&uacute;a el servilismo hacia el sistema econ&oacute;mico que lo causa. Afortunadamente, la ola de movilizaciones juveniles en todo el mundo ha sabido poner el foco en la exigencia de soluciones m&aacute;s all&aacute; de las vac&iacute;as declaraciones de emergencia que, una vez aprobadas sin medidas concretas, quedan relegadas a posavasos de los brindis m&aacute;s elitistas. Estos gritos de rabia de la juventud exigen medidas concretas e inmediatas sabiendo que no es una circunstancia aislada, sino que es el resultado de d&eacute;cadas de capitalismo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El capitalismo mata el planeta&rdquo; leemos en tantas y tantas pancartas.
    </p><p class="article-text">
        Represi&oacute;n, recorte de libertades, tensi&oacute;n comercial, agotamiento de recursos, <em>greenwashing</em>, descafeinar la emergencia ecosocial&hellip; El capitalismo juega sus bazas avanzando mientras agudiza las desigualdades sociales. Multinacionales, sector energ&eacute;tico, sector medi&aacute;tico y los principales partidos pol&iacute;ticos de pa&iacute;ses ricos han construido un entramado de poder cuyo brazo se alarga hasta la actuaci&oacute;n antidemocr&aacute;tica sobre gobiernos que se resisten a entrar en su rueda. Y para afrontar los efectos negativos de la contaminaci&oacute;n, plantean &ldquo;m&aacute;s mercado&rdquo;. Es decir, potenciar la entrada a este &ldquo;zoco&rdquo; de los principales bancos y fondos de inversi&oacute;n, que acceden al mercado de emisiones simplemente para especular con nuestro futuro. Todo ello en el caso de la UE con una absoluta falta de transparencia por parte de la Comisi&oacute;n Europea, que es la &uacute;nica que tiene acceso a los derechos entregados y a la gesti&oacute;n de las emisiones por parte de quienes contaminan.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Nos toman acaso por idiotas? &iquest;Alguien en su sano juicio puede creer a estas alturas que hacer m&aacute;s negocio con el aire que respiramos va a parar la deriva suicida de este modelo econ&oacute;mico?
    </p><p class="article-text">
        Solo nuestra conciencia colectiva y organizada ser&aacute; capaz de construir la alternativa ecosocial que resista las embestidas de quienes pretenden asegurar la pervivencia de un sistema que nos condena al fracaso. Hay que actuar sabiendo que el coste de no hacerlo es disparatado en t&eacute;rminos ambientales, sociales y tambi&eacute;n econ&oacute;micos. La Uni&oacute;n Europea prev&eacute; perder a finales del siglo XXI el 1,9% de su Producto Interior Bruto (PIB) anual, es decir, unos 240.000 millones de euros, si el calentamiento global supera los tres grados cent&iacute;grados, como indican las proyecciones actuales.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, dar un paso al frente no solo tendr&iacute;a el gran efecto positivo de reducir la incertidumbre asociada al cambio clim&aacute;tico, sino que tambi&eacute;n llevar&iacute;a consigo muchos beneficios colaterales, tambi&eacute;n econ&oacute;micos. Una mejor calidad del aire y una reducci&oacute;n tanto de la mortalidad prematura como de la morbilidad asociada no son temas menores. Acompa&ntilde;arlo de una mayor justicia en las relaciones econ&oacute;micas y un mayor bienestar junto con la creaci&oacute;n de millones de empleos asociados al rescate de nuestro planeta, lo convierten en la mejor opci&oacute;n de inversi&oacute;n posible.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; qui&eacute;n dir&aacute; que es una buena idea pero que, lamentablemente, su elevado coste la hace imposible. Nos intentar&aacute;n desanimar, como si fuera una enso&ntilde;aci&oacute;n de ut&oacute;picos. Por eso, para acallar esos absurdos argumentos basta con se&ntilde;alar que para mantener a flote al sistema bancario, el Banco Central Europeo ha creado de la nada cuatro billones de euros en estos &uacute;ltimos siete a&ntilde;os. &iquest;Intentar&aacute;n acaso convencernos de que es imposible actuar con decisiones firmes para abordar la emergencia planetaria que amenaza a nuestra poblaci&oacute;n, especialmente la m&aacute;s vulnerable, al tiempo que se siguen dedicando ingentes recursos a salvar a las &eacute;lites?
    </p><p class="article-text">
        Tal y como grita nuestra juventud en las manifestaciones, &ldquo;si el planeta fuera un banco, ya lo habr&iacute;an rescatado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Cumbre por el Clima que se celebra en Madrid se desarrolla en un contexto cr&iacute;tico. La tensi&oacute;n en torno a la represi&oacute;n en Latinoam&eacute;rica, especialmente en Chile y Bolivia, juega un papel trascendental en la crisis ecosocial actual. Las reservas de litio y el avance en derechos democr&aacute;ticos se a&uacute;nan en la reivindicaci&oacute;n social de un sistema que deja, una vez tras otra, abandonada a la gran mayor&iacute;a. La tensi&oacute;n comercial entre China y EEUU tambi&eacute;n se sustenta sobre un tablero alejado de ambos pa&iacute;ses y refuerza un modelo comercial que basa su despliegue en la energ&iacute;a que proviene de los combustibles f&oacute;siles y en las pol&iacute;ticas extractivistas. El expolio de recursos naturales contin&uacute;a al alza.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, los primeros coletazos de esta Cumbre ya nos indican que el resultado de la misma no alterar&aacute; la rueda de consumo ilimitado que el sistema capitalista necesita para su reproducci&oacute;n ya que, ante per&iacute;odos de decadencia, las crisis del sistema est&aacute;n aseguradas. Las supuestas alternativas ecol&oacute;gicas precisan de una cantidad ingente de recursos naturales. El c&iacute;rculo de poder se encarga de presentarnos estas nuevas v&iacute;as como el ant&iacute;doto contra la crisis ecosocial, pero &iquest;en manos de qui&eacute;n cree el lector o la lectora que est&aacute;n esos recursos?
    </p><p class="article-text">
        Por eso debemos tomar el mando. Si la transici&oacute;n ecol&oacute;gica la hacen los poderes econ&oacute;micos que nos han llevado al colapso clim&aacute;tico, seguramente solo conseguiremos aumentar su cifra de negocio y los indicadores macroecon&oacute;micos, pero no conseguiremos que se resuelva el problema de la emergencia ecosocial y correremos el riesgo de que salgan reforzadas las salidas reaccionarias, e incluso ecofascistas.
    </p><p class="article-text">
        Si por el contrario queremos una salida con futuro es imprescindible que la transici&oacute;n ecol&oacute;gica sea de car&aacute;cter popular y por abajo, poniendo en el centro el cambio de modelo econ&oacute;mico: redistribuci&oacute;n, reducci&oacute;n, justicia, derechos y equiparaci&oacute;n del &aacute;mbito productivo/reproductivo.
    </p><p class="article-text">
        Y, por supuesto, ser&aacute; imprescindible que corramos, porque el tiempo hace mucho que se agot&oacute;. Toca reiniciar el sistema.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sira Rego, Carlos Sánchez Mato, Samuel Romero Aporta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tiempo-descuento_129_1193096.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Dec 2019 21:53:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tiempo de descuento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cop25,Ecologismo,Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿New Green Deal?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/new-green-deal_129_1302808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f97e6bf-d2eb-45fe-bbc3-b2bb8cca8229_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La cantidad de gases causantes del cambio climático alcanzó un nuevo máximo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me pregunto cuánto estamos dispuestas a hacer para salir de la situación de emergencia climática y, sobre todo, si hemos pensado en el alcance social que puede tener una situación de colapso ecológico</p><p class="subtitle">Para cambiar de verdad el rumbo de la emergencia climática, digamos no a la Operación Chamartín porque supone una presión ambiental y una reconfiguración de la ciudad que está lejos de rebajar emisiones</p></div><p class="article-text">
        Quiz&aacute; lo honesto en estos tiempos de l&iacute;mites imposibles sea decir la verdad, aunque tambi&eacute;n sea temerario. Estamos en momento de descuento, vamos inexorablemente hacia un abismo clim&aacute;tico. Con dos grados m&aacute;s de temperatura la Tierra ser&aacute; un lugar en el que la vida se har&aacute; mucho m&aacute;s compleja y en algunas zonas ser&aacute;, directamente, imposible. No quiero ser agorera, ni much&iacute;simo menos caer en el des&aacute;nimo, m&aacute;s bien me pregunto cu&aacute;nto estamos dispuestas a hacer para salir de la situaci&oacute;n de emergencia clim&aacute;tica y, sobre todo, si hemos pensado en el alcance social que puede tener una situaci&oacute;n de colapso ecol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        La buena noticia es que la experiencia de la humanidad nos dice que si somos capaces de plantear una salida que sea cooperativa, que refuerce las redes de apoyo mutuo y que reparta los recursos de forma equitativa, podremos afrontar el cambio que viene en mejores condiciones. Aunque solo podamos hacer referencia a escasas experiencias hist&oacute;ricas, sabemos que las comunidades que han sido capaces de cimentar su estrategia en este tipo de comportamientos, han sido capaces de salir adelante con m&aacute;s &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        La mala noticia es que el momento del colapso est&aacute; cada vez m&aacute;s cerca y que, como cuerpo vivo, la humanidad gasta cada vez m&aacute;s recursos que, o bien no se reponen, o bien tardan ciclos m&aacute;s largos de los que puede soportar el metabolismo de la biosfera. Eso significa, b&aacute;sicamente, que lejos de reducir el problema lo estamos agrandando cada a&ntilde;o. Somos un barco a la deriva.
    </p><p class="article-text">
        Obviamente, el campo pol&iacute;tico no es ajeno a este hecho y ya no hay nadie que haya querido perderse esta fiebre verde. Desde los partidos del r&eacute;gimen del 78, a las formaciones de nuevo cu&ntilde;o que aspiran a construirse como partidos verdes en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos caer en la tentaci&oacute;n de salir despavoridas o creernos que con cambiar nuestros comportamientos personales resolveremos el problema. Podemos incluso pensar que hay una tecnolog&iacute;a m&aacute;gica que va a resolver la crisis. Pero todo parece apuntar que sin una buena reflexi&oacute;n acerca del fondo, del elemento que ha provocado esta emergencia clim&aacute;tica, ser&aacute; dif&iacute;cil encontrar la soluci&oacute;n. Y, sin duda, ah&iacute; el elemento central lo encontramos en nuestro modelo de producci&oacute;n y consumo, en el modelo econ&oacute;mico global: el neoliberalismo.
    </p><p class="article-text">
        Comemos naranjas de Sud&aacute;frica, pi&ntilde;as de Costa Rica y vestimos prendas fabricadas en China o Vietnam. La deslocalizaci&oacute;n de la industria hace que se muevan empresas por el mundo a la b&uacute;squeda de la reducci&oacute;n de los costes laborales y ambientales, en una carrera loca por el beneficio creciente. Hay un pu&ntilde;ado de multinacionales que controlan los recursos del planeta, que controlan gobiernos, provocan guerras, retuercen leyes y arrodillan pueblos.
    </p><p class="article-text">
        Por eso no basta con apelar al New Green Deal como soluci&oacute;n vac&iacute;a y cosm&eacute;tica para conseguir un pu&ntilde;ado de votos. Al menos no puede bastar para nosotras. Cuando nos interpelen con ello, quiz&aacute; podamos preguntarnos: &iquest;Cu&aacute;nto New Green Deal cabe en el programa de quienes, como M&aacute;s Pa&iacute;s, apoyan el pelotazo inmobiliario de la Operaci&oacute;n Chamart&iacute;n? &iquest;O en el programa de los que no apuestan por un control p&uacute;blico de la energ&iacute;a que vele por el inter&eacute;s de nuestro pueblo por encima del negocio del oligopolio? Y dir&eacute; m&aacute;s: &iquest;Cu&aacute;nto New Green Deal tiene apoyar los vientres de alquiler y por tanto, mirar de lado al feminismo?
    </p><p class="article-text">
        Merece la pena hacerse preguntas inc&oacute;modas. Porque de eso va todo esto, de presentar programas honestos que aspiren a ser Gobierno, a ser compromiso para resolver los problemas de la gente. Y esto exige que, para cambiar de verdad el rumbo de la emergencia clim&aacute;tica, digamos no a la Operaci&oacute;n Chamart&iacute;n porque supone, sin entrar en otras consideraciones, una presi&oacute;n ambiental y una reconfiguraci&oacute;n de la ciudad que lejos de rebajar emisiones, va a empeorar la calidad del aire y a reforzar un modelo de ciudad imposible.
    </p><p class="article-text">
        Y significa decir no a los vientres de alquiler, porque necesitamos romper con los modelos de mercantilizaci&oacute;n de la vida. Aferrarnos a la defensa de lo p&uacute;blico, porque nuestras vidas dependen de ello. Trabajar menos horas y no menos d&iacute;as, porque la vida sigue y cada d&iacute;a necesitamos cuidar y que nos cuiden.
    </p><p class="article-text">
        Y exige ser valientes, mirar de frente a los que legislan desde los consejos de administraci&oacute;n y han decidido convertir nuestro mundo en un vertedero, y decirles que no nos rendimos y que sabemos que ellos son nuestro verdadero enemigo.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, en un tarde tranquila en Madrid, conversaba con un amigo acerca del futuro del pa&iacute;s. &ldquo;Perdimos la batalla de nuestro mundo posible&rdquo;, me dijo. Vender esl&oacute;ganes con futuros grises y difusos no es sexy, no anima a nadie a sumarse a este lado de la trinchera.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos que atrevernos a so&ntilde;ar, pero nuestro sue&ntilde;o parece una pesadilla&rdquo;, dije yo. &iquest;C&oacute;mo convencer a nuestra gente de que deber&aacute;n adaptarse a vivir con menos? &iquest;Qui&eacute;n querr&iacute;a escuchar a quienes nos empe&ntilde;amos en pintar un futuro m&aacute;s austero?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es que el futuro que so&ntilde;amos no ser&aacute; m&aacute;s austero&rdquo;, me contest&oacute; mi amigo. &ldquo;Ser&aacute; mucho m&aacute;s rico, porque tendremos mucho m&aacute;s tiempo para estar juntas y para vernos. Tendremos muchas m&aacute;s tardes de oto&ntilde;o en Madrid, &iquest;acaso se te ocurre algo mas valioso?&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sira Rego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/new-green-deal_129_1302808.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Oct 2019 20:04:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿New Green Deal?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colaboracionistas del patriarcado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/colaboracionistas-patriarcado_129_2243857.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7a4e4f5-1a15-4fd4-bcab-55be573525d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Colaboracionistas del patriarcado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El rechazo de las mujeres de la derecha a la huelga feminista se debe a que no han entendido que éste es un movimiento por encima de siglas</p></div><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 1940 se instauraba en Francia la Rep&uacute;blica de Vichy, su cabeza visible, el Mariscal Petain, acu&ntilde;aba un concepto para animar a la poblaci&oacute;n francesa a colaborar con los nazis: <em>collaborationniste</em>. Este t&eacute;rmino, reapropiado por la resistencia antifascista, sirvi&oacute; sin embargo para se&ntilde;alar a quienes traicionaban al pueblo franc&eacute;s y cooperaban con el enemigo.
    </p><p class="article-text">
        Hace apenas dos meses, un grupo de m&aacute;s de 100 mujeres suscrib&iacute;a en Francia un manifiesto defendiendo el &ldquo;derecho a importunar&rdquo; de los hombres. Result&oacute; curioso encontrar entre sus firmantes a mujeres significativas del mundo de la cultura, el arte e intelectuales que no dudaron en reaccionar frente a ola provocada por el #MeToo, un movimiento de denuncia del acoso sufrido en la industria del cine y que ha animado a muchas otras a identificar, entre otras cosas, el abuso que subyace en muchas de las relaciones cotidianas entre mujeres y hombres.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos decir que el mismo fen&oacute;meno se reproduce en nuestro pa&iacute;s. De este modo han comenzado a proliferar, primero t&iacute;midamente, pero luego con firmeza, las declaraciones de mujeres que desde distintas formaciones pol&iacute;ticas &nbsp;se pronuncian en contra de la Huelga Feminista del 8M. Con argumentos como &ldquo;es una huelga ideol&oacute;gica&rdquo;, &ldquo;creo en la igualdad, pero no en el feminismo&rdquo;, &ldquo;somos feministas, pero no comunistas&rdquo;, &ldquo;hagamos huelga a la japonesa&rdquo; o &ldquo;no siento que tenga razones para hacer esta huelga&rdquo;, representantes significativas del PP y C's toman posici&oacute;n frente a este proceso movilizador que promete ser hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        Es posible que precisamente por eso, por el potencial transformador que pueda alcanzar la experiencia que nos brinda el feminismo, la derecha empiece a tomar posiciones ofensivas en forma de lluvia fina para cuestionar el salto cualitativo que supone una convocatoria de estas caracter&iacute;sticas y que el movimiento feminista ha conseguido que gire, de una forma cristalina, en torno a cuestiones de sentido com&uacute;n. &iquest;No es acaso sentido com&uacute;n plantear que los cuidados y la reproducci&oacute;n sean compartidos? &iquest;O exigir que a igual trabajo, igual salario? &iquest;O que se respeten nuestro cuerpos y nuestras libertades? &iquest;No es acaso terrible el espantoso n&uacute;mero de asesinadas por terrorismo machista? Sentido com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, la ofensiva viene orientada desde la construcci&oacute;n de estereotipos y de un ellas &ldquo;mujeres de orden&rdquo; y un nosotras &ldquo;locas feminazis&rdquo;. Frente a quienes exigen una igualdad de dise&ntilde;o, las radicales que lo reclamamos todo. Frente a las supermujeres que trabajan 14 horas sin vacaciones, las flojas que exigimos m&aacute;s tiempo para nuestras vidas. Frente a las &ldquo;neutrales&rdquo; amigas del capitalismo, las comunistas expropiadoras que queremos trabajo y salario decentes&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, debemos estar atentas a esta marejada de fondo que d&iacute;a a d&iacute;a est&aacute; tejiendo un argumento contra la Huelga Feminista. Y sospechar que este rechazo de las mujeres de la derecha se debe a que no han entendido que &eacute;ste es un movimiento por encima de siglas, que nos interpela a todas y que nos da una lecci&oacute;n de autoorganziaci&oacute;n desde abajo para reclamar un orden distinto de las cosas. O, por el contrario, que lo han entendido muy bien y han tomado partido. Saben el cambio que anuncia, saben que vamos juntas y que vamos lejos, pero optan por constituir un frente que represente y blinde las prerrogativas del patriarcado y su necesario c&oacute;mplice, el capitalismo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, llegado el caso, conviene aclarar y nombrar lo que hacen. Son el sujeto necesario para legitimar la continuidad de los intereses de los varones. Son las colaboracionistas necesarias para que todo siga como siempre, para que el patriarcado mantenga su poder.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sira Rego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/colaboracionistas-patriarcado_129_2243857.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Mar 2018 20:25:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Colaboracionistas del patriarcado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Huelga feminista,8M]]></media:keywords>
    </item>
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