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    <title><![CDATA[elDiario.es - Paula Quinteiro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/paula_quinteiro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Paula Quinteiro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Sobre la investidura y los retos de la izquierda ecosocialista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/investidura-retos-izquierda-ecosocialista_129_1481639.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/635ddfd5-1f86-43a3-b50f-3275f65bda6b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Iglesias y Sánchez en la reunión que tuvieron en marzo de 2016. "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos convencidos de que es un error que la izquierda trate de cogobernar bajo las órdenes de un PSOE que se niega a pactar un programa transformador</p><p class="subtitle">El PSOE de Pedro Sanchez tiene una concepción patrimonialista del poder muy poco democrática y prefiere gobernar con la derecha a mirar hacia la izquierda</p></div><p class="article-text">
        En el marco de los distintos procesos de investidura, el retorno a la pol&iacute;tica de bloques y del eje izquierda-derecha est&aacute; siendo el elemento central de los rescoldos del ciclo electoral de los &uacute;ltimos meses. Unos bloques que, inevitables en su conformaci&oacute;n en la pol&iacute;tica electoral y en la &aacute;spera aritm&eacute;tica parlamentaria, constituyen una aut&eacute;ntica bicoca para los partidos (de la izquierda y de la derecha) defensores del r&eacute;gimen del 78, bien en su forma m&aacute;s reaccionaria bien en su forma restauracionista y regeneradora. Y es que la forma en la que se desarrolla la din&aacute;mica pol&iacute;tica en el Estado espa&ntilde;ol es totalmente ajena ya al ciclo impugnador y de horizonte constituyente que se abri&oacute; con el 15M. Retorn&oacute; a los bloques cl&aacute;sicos del turnismo, a la primac&iacute;a de los aparatos de partidos con l&oacute;gicas e intereses propios, a la b&uacute;squeda de los consensos necesarios en el limitado y amputado horizonte que ofrece la actual Constituci&oacute;n. Del bipartidismo imperfecto al pluripartidismo para que nada cambie sustancialmente en el estrecho marco de la ortodoxia neoliberal dictada por la UE. La novedad, en todo caso, son las grietas,&nbsp; dentro de esos bloques para dirimir la hegemon&iacute;a dentro de los mismos. Pol&iacute;tica inter-bloques y pol&iacute;tica-intra.
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; de esto, a lo que asistimos estas semanas es al entierro definitivo de una perspectiva estrat&eacute;gico-constituyente por parte del &ldquo;bloque del cambio&rdquo;. De existir esa opci&oacute;n, el debate sobre la propia investidura se habr&iacute;a planteado en otros t&eacute;rminos, y no como una lucha de poder en el seno de la izquierda del Estado. Se pondr&iacute;a encima de la mesa, por ejemplo, la necesidad de vincular el programa a las respuestas tambi&eacute;n fuera del &aacute;mbito estrictamente parlamentario, retomar las movilizaciones como m&eacute;todo para garantizar que las reivindicaciones populares se traduzcan en mejoras sociales, mientras se traza y organiza un rumbo diferente al neoliberal-progresista de un PSOE que no va a cuestionar en ning&uacute;n momento los consensos sist&eacute;micos fundamentales. Pero esa opci&oacute;n no est&aacute; encima de la mesa. Parece que Unidas Podemos est&aacute; dispuesto a renunciar (&iexcl;todav&iacute;a m&aacute;s!) a esa posibilidad estrat&eacute;gico-program&aacute;tica con tal de entrar a formar parte del n&uacute;cleo ejecutivo del Estado y convertir as&iacute; en realidad el objetivo &uacute;ltimo de su n&uacute;cleo dirigente: formar parte del mismo Estado. O, sencillamente, tambi&eacute;n se tratar&iacute;a de reafirmar pedag&oacute;gicamente la voluntad de constituirse en partido aut&oacute;nomo, manteniendo el compromiso con el programa y no subalternizado al PSOE. Es decir, sostener una l&oacute;gica tanto de impugnaci&oacute;n general como de garant&iacute;a de dique frente a las derechas y frente a las pol&iacute;ticas neoliberales y recentralizadoras, vengan de donde vengan.
    </p><p class="article-text">
        Pero esta opci&oacute;n no ha sido ni contemplada por una direcci&oacute;n que ya solo contempla las conquistas y las reformas sociales desde el Gobierno, obviando o minusvalorando las concesiones de programa y de proyecto que supone el compromiso de gobierno con una fuerza como el PSOE. En este sentido, incluso parece extra&ntilde;o que no se haya podido incorporar al debate real (ni siquiera en la propuesta de refer&eacute;ndum interno planteado por la direcci&oacute;n de Podemos) una opci&oacute;n como la de un &ldquo;gobierno a la portuguesa&rdquo; en la que al tiempo que se acuerda un programa m&iacute;nimo de gobierno las opciones pol&iacute;ticas a la izquierda del PS mantienen su independencia y autonom&iacute;a parlamentaria. En la pr&aacute;ctica, la pol&iacute;tica de &ldquo;o gobierno de coalici&oacute;n o muerte&rdquo; no solo ha reducido las posibilidades existentes sino que ha obviado el balance de las experiencias que esta f&oacute;rmula ha deparado en diferentes contextos, incluyendo el resultado de Podemos en Castilla La Mancha, por poner solo un &uacute;ltimo ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Pero asistimos tambi&eacute;n estas semanas a una batalla real en ese duelo por el relato y m&aacute;s all&aacute; entre PSOE y Podemos. Una batalla t&aacute;ctica que se ha vuelto compleja. Con la mirada puesta s&oacute;lo en formar parte del gobierno, la disputa se ha configurado como una &ldquo;negociaci&oacute;n&rdquo; de desgaste entre un PSOE que trata de mantener su monopolio como la izquierda del Estado y un Podemos que no renuncia a entrar en este juego. He aqu&iacute; una paradoja: el PSOE utiliza los mismos argumentos que us&oacute; la direcci&oacute;n de Podemos para cargarse la pluralidad en el bloque del cambio: necesidad de cohesi&oacute;n, monolitismo, negativa a repartir el poder. En su momento ya consideramos grav&iacute;sima esta actitud de la direcci&oacute;n de Podemos y, por lo tanto, deber&iacute;amos considerar con la misma gravedad la forma en la que est&aacute; actuando el PSOE en este caso. Una actuaci&oacute;n que muestra tanto su obsesi&oacute;n monopolizadora del poder como un desfase entre su situaci&oacute;n parlamentaria real y sus deseos. De hecho, aunque consideremos que la posici&oacute;n de Podemos es reflejo de su bancarrota estrat&eacute;gica, no debemos dejar de denunciar el giro macronista-bonapartista que se esconde tras la actitud arrogante de Pedro S&aacute;nchez y el PSOE. Un giro previsible hacia el centro, tratando de gobernar con manos libres a izquierda y derecha y aderezado con ocurrencias tan peligrosas como tratar de reformar la constituci&oacute;n (el famoso articulo 99). Una medida esta que, por ejemplo, anular&iacute;a la capacidad de las fuerzas independentistas de hacer valer su fuerza en las negociaciones de investidura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto (y de forma un poco provocadora): Aunque no estemos de acuerdo con la orientaci&oacute;n de Podemos en esta investidura, debemos ser capaces de defender el derecho a Podemos a formar parte de un gobierno. Su exclusi&oacute;n solo responde a una voluntad de sometimiento por parte del PSOE y a su deseo de gobernar desde un centro que las derechas han dejado vac&iacute;o. Las apelaciones a los perfiles t&eacute;cnicos e independientes no son sino un salvoconducto con cierto tufo tecnocr&aacute;tico y macronista, tan del gusto &uacute;ltimamente del superviviente S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Creemos que es necesario seguir defendiendo posiciones y estrategias pol&iacute;ticas alternativas. Abrir otros caminos, explorar otras f&oacute;rmulas de construcci&oacute;n organizativa y de estrategia pol&iacute;tica. Lamentablemente, estas posiciones han sido minorizadas y excluidas facilitando la hegemon&iacute;a de las propuestas gobernistas y restauradoras. Estas &uacute;ltimas opciones han servido tambi&eacute;n, en la pr&aacute;ctica, para reducir de forma notable las expectativas y los anhelos transformadores de amplios sectores sociales del pueblo de izquierdas. En el mientras tanto de la plasmaci&oacute;n real a escala estatal de estas ideas gobernistas, &iquest;qu&eacute; perspectivas puede ofrecer una izquierda que no se conforma con la subalternidad de proyecto y program&aacute;tica respecto al PSOE? En nuestra opini&oacute;n, habr&iacute;a que preparar una estrategia de recomposici&oacute;n de un polo transformador bas&aacute;ndose en la realidad: La mayor&iacute;a de la gente de izquierdas, quiere un gobierno progresista frente a la derecha liderado por el PSOE pero participado por otras fuerzas. Es parte constitutiva de este final de ciclo y ep&iacute;logo de un proceso transformista (que todav&iacute;a est&aacute; por ver si es org&aacute;nico o coyuntural), tanto de los partidos como de la base social que sostuvo el ciclo-pos-15M. En realidad, este movimiento de desplazamiento de las posibilidades de cambio entra&ntilde;a una posici&oacute;n parad&oacute;jica y, a la postre, suicida: A medida que se aleja el horizonte de transformaci&oacute;n radical de la sociedad, tambi&eacute;n se aleja la posibilidad de mejoras concretas. Pero as&iacute; est&aacute; la situaci&oacute;n y es mejor no contarse cuentos. Toca&nbsp; prepararse para la acci&oacute;n pol&iacute;tica, la rearticulaci&oacute;n con y desde los movimientos y no lamentarse por lo que pudo haber sido y no fue. En ese sentido, si el gobierno progresista se hace realidad, habr&aacute; que reconstruir el proyecto transformador en tensi&oacute;n con &eacute;l, a partir de las luchas y de las demandas que este gobierno no va a ser capaz de hacer efectivas: la crisis territorial, las reforma laborales, la ley mordaza, el cambio clim&aacute;tico, la inversi&oacute;n publica (que requiere de acabar con las leyes que imponen el techo de gasto), la necesidad de una reforma fiscal, vivienda, etc. Temas que han sido y siguen siendo clave, pero que ni el PSOE (por su naturaleza) ni Unidas Podemos (por su oportunismo de entrar en el gobierno a cualquier precio y el nivel de compromiso con el que anuncia que se mantendr&aacute;) est&aacute;n dispuestos a abordar en serio, tal y como est&aacute; demostrando una negociaci&oacute;n de investidura donde el programa es el elemento ausente de la misma.
    </p><p class="article-text">
        La paradoja de la coyuntura es que Unidas Podemos est&aacute; dando una batalla dur&iacute;sima en lo t&aacute;ctico contra el PSOE para conformar un gobierno de coalici&oacute;n, y que si la gana, va a ser a costa de renuncias estrat&eacute;gicas y program&aacute;ticas. Lo fundamental no deber&iacute;a pasar desapercibido: El PSOE va a ser siempre un freno a las transformaciones profundas que nuestra sociedad necesita. Pase lo que pase, tendremos que prepararnos para construir una fuerza social y pol&iacute;tica capaz de llevar a cabo esas transformaciones. Estrat&eacute;gicamente, estamos convencidos de que es un error que la izquierda trate de cogobernar bajo las &oacute;rdenes de un PSOE que se niega a pactar un programa transformador. Pero est&aacute; quedando clara otra cuesti&oacute;n: que el PSOE de Pedro Sanchez tiene una concepci&oacute;n patrimonialista del poder muy poco democr&aacute;tica y que prefiere gobernar con la derecha que mirar hacia la izquierda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Quinteiro, Raúl Camargo, Sònia Farré Fidalgo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/investidura-retos-izquierda-ecosocialista_129_1481639.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jul 2019 19:10:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sobre la investidura y los retos de la izquierda ecosocialista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pedro Sánchez,Pablo Iglesias,Investidura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[8M: Ni pedimos ni esperamos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pedimos-esperamos_129_2235163.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/071d2ce2-62fe-41f6-91f2-5364c551a34c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Muchas mujeres no podrán ejercer su derecho constitucional a huelga y no podrán parar ese día</p><p class="subtitle">Y no lo harán porque la precariedad en el empleo es tan grave que no se pueden permitir jugar con su puesto de trabajo</p><p class="subtitle">Por ellas, el movimiento feminista propone colgar un delantal en la ventana o en la puerta como símbolo solidaridad y sororidad</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo comprendo. Hay que defender sus derechos. Lo har&iacute;a tambi&eacute;n, lo hace tambi&eacute;n, la Sant&iacute;sima Virgen Mar&iacute;a&rdquo;. Son las palabras del arzobispo de Madrid de hace tan s&oacute;lo una semana. Ahora que la Iglesia Cat&oacute;lica apoya la huelga convocada por el movimiento feminista para el pr&oacute;ximo 8 de marzo, ahora que el PSOE ha anunciado p&uacute;blicamente que parar&aacute;n ese d&iacute;a, y ahora que hasta Cifuentes o Arrimadas se han llamado a s&iacute; mismas feministas, podemos asegurar que la huelga ya es un &eacute;xito. Al menos desde el punto de vista simb&oacute;lico, estamos ganando la batalla cultural y estamos haciendo que las demandas que hasta hace poco parec&iacute;an condenadas a la estigmatizaci&oacute;n y la marginalidad est&eacute;n pasando a ser de sentido com&uacute;n. En la actualidad el feminismo es seguramente el &uacute;nico movimiento social con fuerza e influencia suficientes para tener un impacto en el debate p&uacute;blico y transformarlo: los &ldquo;yo tambi&eacute;n&rdquo;, &ldquo;yo te creo, hermana&rdquo; o &ldquo;yo soy manada&rdquo;se han erigido en tiempos recientes en mensajes contundentes contra el machismo social e institucional que denuncian el status quo y, a su vez, generan procesos de solidaridad y empat&iacute;a con efectos multiplicadores.
    </p><p class="article-text">
        Estos avances culturales y simb&oacute;licos son importantes y tienen la capacidad de calar en cambios reales de transformaci&oacute;n de la sociedad. Sin embargo, nuestra lucha no es -&uacute;nicamente- por lo simb&oacute;lico. Necesitamos ir m&aacute;s all&aacute;. No deja de ser parad&oacute;jico que algunos de estos relatos, provengan de ciertas organizaciones e instituciones, que llevan tiempo neg&aacute;ndose a llevar a cabo pol&iacute;ticas feministas. 
    </p><p class="article-text">
        A todas ellas, que se han visto arrastrados los &uacute;ltimos meses, o semanas, o d&iacute;as, por la ola feminista e intentan surfearla y utilizarla para sus propios fines, les decimos: voten a favor de pol&iacute;ticas que nos permitan avanzar hacia un modelo de cuidados radicalmente distinto, porque el que tenemos que est&aacute; obsoleto, es ineficiente, insostenible y sobre todo injusto; pongan presupuesto para acabar con las violencias machistas, para que as&iacute; las mujeres tengamos alternativa habitacional y podamos ser independientes cuando nuestras parejas se convierten en maltratadores; echen para atr&aacute;s la reforma laboral del 2012 que precariza el empleo y genera cientos de miles de contratos a tiempo parcial, de horas, con salarios de miseria y que nos tocan sobre todo a las mujeres; dejen de degradar la educaci&oacute;n p&uacute;blica para apostar por la concertada, en la que segregan a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as y reproducen el modelo heteropatriarcal de sociedad. En definitiva, dejen de llamarse feministas y p&oacute;nganse de una vez a hacer pol&iacute;ticas feministas.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos tambi&eacute;n un mensaje para las jerarqu&iacute;as de la Iglesia Cat&oacute;lica. Les decimos que dejen de inmiscuirse en lo que hacemos con nuestros cuerpos y nuestras vidas; que dejen de ser dique de contenci&oacute;n al ejercicio de derechos como el aborto o de querer, de desear a quien nos venga en gana. Atr&eacute;vanse, rompan su silencio c&oacute;mplice y abran de una vez una investigaci&oacute;n entre sus propias filas para acabar con la lacra del abuso sexual infantil dentro de su instituci&oacute;n. Pongan en cuesti&oacute;n su propia estructura de poder totalmente patriarcal.
    </p><p class="article-text">
        A todos ellos les decimos que no basta con los discursos, con los memes, con lo simb&oacute;lico. En la pr&aacute;ctica, la huelga feminista del 8 de marzo va a mostrar al mundo lo que las mujeres ya hace tiempo que sabemos: a pesar de tener derechos sobre el papel no podemos acceder a muchos de ellos. A efectos pr&aacute;cticos, de hecho, muchas mujeres no podr&aacute;n ejercer su derecho constitucional a huelga y no podr&aacute;n parar ese d&iacute;a. Y no lo har&aacute;n porque la precariedad en el empleo es tan grave que no se pueden permitir jugar con su puesto de trabajo. Por ellas, el movimiento feminista propone colgar un delantal en la ventana o en la puerta como s&iacute;mbolo solidaridad y sororidad.
    </p><p class="article-text">
        Muchas otras no podr&aacute;n parar porque cuando s&oacute;lo una parte de las trabajadoras de un mismo centro de trabajo no vayan a trabajar ese d&iacute;a, la situaci&oacute;n de desprotecci&oacute;n y riesgo ante represalias ser&aacute; mayor cuando haya otros trabajadores, hombres, que no hayan hecho huelga y puedan desempe&ntilde;ar esos mismos puestos de trabajo. O porque precisamente estamos en los sectores laborales que nos hacen m&aacute;s vulnerables. Como a las trabajadoras del hogar por ejemplo, donde el 90% son mujeres y donde muchas de ellas no est&aacute;n dadas de alta en la seguridad social porque quienes nos gobiernan no han dudado en suspender los derechos laborales de este colectivo. Muchas, finalmente, no podr&aacute;n hacer huelga de cuidados porque precisamente no hay escuelas infantiles o servicios p&uacute;blicos de atenci&oacute;n a la dependencia que puedan sostener ese d&iacute;a algo tan fundamental como la vida misma. Pero precisamente por eso muchas s&iacute; har&aacute;n huelga, para denunciar esto &uacute;ltimo.
    </p><p class="article-text">
        Porque quiz&aacute;s suena desalentador, pero es precisamente por todo esto por lo que la huelga es tan importante y muestra, no s&oacute;lo en lo simb&oacute;lico sino en la realidad m&aacute;s tangible, las pol&iacute;ticas que necesitamos y exigimos que se desarrollen por parte del Estado, pero que los poderes econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos se niegan a poner en marcha. Por eso el 8 de marzo tambi&eacute;n tiene el gran potencial de visibilizar no s&oacute;lo ante las mujeres sino sobre todo al conjunto de la sociedad, todo lo que hace falta cambiar para poder vivir en un mundo igualitario, justo y sostenible. M&aacute;s all&aacute; de las instituciones o de los poderes p&uacute;blicos que se niegan a poner pol&iacute;ticas feministas en marcha, m&aacute;s all&aacute; de los gobiernos o de los partidos de quienes se dicen feministas pero luego no hacen nada por los derechos de las mujeres, deberemos poner en pr&aacute;ctica desde el movimiento en la calle lo que necesitamos para transformar nuestra realidad, la realidad de todas y todos. Las escuelas infantiles desde nuestros barrios, las casas seguras para mujeres v&iacute;ctimas de violencia, o las redes de solidaridad y sororidad en el empleo remunerado para que podamos defender y ejercer nuestros derechos en iguales condiciones que los hombres, sin duda un avance important&iacute;simo y, a&uacute;n as&iacute;, insuficiente. Precisamente porque nuestro poder no puede ser delegado ni condicionado, debemos tomarlo por nosotras mismas. Tomar y hacer en lugar de pedir y esperar. Esa es la fuerza y la potencia que est&aacute; demostrando el movimiento feminista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isa Serra, Sandra Ezquerra, Teresa Rodríguez, Paula Quinteiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pedimos-esperamos_129_2235163.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Mar 2018 20:06:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Huelga feminista,Feminismo,8M]]></media:keywords>
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