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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carmen Rivera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carmen_rivera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carmen Rivera]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Una mujer se fuga: sobre 'El gran vuelo' de Carolina Astudillo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/mujer-fuga-vuelo-carolina-astudillo_132_1002705.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/781b0499-9a01-440a-b16a-50aeb952e6af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una mujer se fuga: sobre &#039;El gran vuelo&#039; de Carolina Astudillo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las vidas de las mujeres cualquiera valen para ver a esa mujer singular, heroína del republicanismo olvidada, mal vista, simplificada tanto por compañeres como por enemigues</p></div><p class="article-text">
        Se ha escrito mucho sobre la ausencia, sobre la desaparici&oacute;n. Es una cuesti&oacute;n recurrente en algunos fil&oacute;sofos contempor&aacute;neos. Y tambi&eacute;n sobre las im&aacute;genes y su poca credibilidad, su banalidad, su futilidad, su car&aacute;cter pasajero. Sin embargo, seguimos creando im&aacute;genes como artefactos y, a&uacute;n m&aacute;s profundamente, como recuerdos, como emociones, como presagio; y si conseguimos elaborarlas, ponerlas en contacto con otras o con otro tipo de elaboraciones o impresiones, llegamos a pensar con ellas. Tratamos de pensar con ellas. Las im&aacute;genes son densas, de un modo f&iacute;sico y de un modo conceptual. Nos cuestan mucho y las tratamos con ligereza. Son fascinantes. Somos todo visi&oacute;n y a menudo parece que no vemos nada. Se venden y se compran. Circulan y nos dejan paralizadas. Nos hacen olvidar, como las series que vemos sin parar, y se nos pegan a la percepci&oacute;n, a nuestra visi&oacute;n sobre el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes, lo sabemos, est&aacute;n llenas de mujeres. Las usan como soporte, como met&aacute;fora, como juguete. Todo un modo de concebir el mundo tiene a las mujeres como cuerpo hecho de imagen. &iquest;Son entonces las mujeres las habitantes privilegiadas de los mundos que vemos? &iquest;Dominan ellas el mundo y van a acabar con todo? Pues claro que no. Entonces, &iquest;qu&eacute; pasa? De una manera sucinta tratar&eacute; de mostrar que con <em>El gran vuelo</em> de Carolina Astudillo podemos afinar estas preguntas y formular otras m&aacute;s precisas, m&aacute;s reales. Aunque ser&iacute;a posible establecer m&aacute;s relaciones siguiendo los trabajos, tan interesantes, de esta directora.
    </p><p class="article-text">
        En <em>El gran vuelo</em> Carolina Astudillo trata de<em> hacer ver</em> a una militante socialista durante el franquismo. Una mujer que desaparece. Sale un buen d&iacute;a por la puerta de la c&aacute;rcel en la que est&aacute; reclu&iacute;da hasta que ejecuten su condena, la sentencia a muerte. Se vuelve invisible para todo el mundo a partir de aquel d&iacute;a. Pero lo interesante es que cierta invisibilidad, cierta ausencia de esta mujer como persona es todav&iacute;a m&aacute;s llamativa que su desaparici&oacute;n para el franquismo y la historia oficial; que su fuga. Apenas existen im&aacute;genes de su vida, y m&aacute;s precisamente, apenas sabemos nada de la vida de esta mujer, de una mujer, de una persona. Y al no haber im&aacute;genes, vienen todos los clich&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Hemos aprendido a ver las vidas ya no s&oacute;lo tomando como modelo universal un ideal masculino y blanco, sino como algo ya sabido. Incluso para los hombres. O por decirlo de otro modo, en el cine y el audiovisual en general no se deja nunca de narrar historias de vidas y ya no s&oacute;lo se muestran vidas moldeadas sin fisuras seg&uacute;n el modelo ideol&oacute;gico dominante, sino que no se piensa nada sobre ellas. No vemos hasta qu&eacute; punto la vida de cualquiera -por muy alienada que parezca una- es pensamiento, problematizar, estar sola, vivir a menudo sobre un suelo vac&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Sobre Clara Pueyo, la militante que se fuga, apenas hay im&aacute;genes, pero quedan palabras escritas por ella y testimonios de conocides. Para verlas, para ver esa vida-pensamiento, Astudillo propone como soporte im&aacute;genes de otras mujeres de la &eacute;poca. De mujeres cualquiera. Vistas a trav&eacute;s de los ojos del patriarcado y el fascismo vigilante, pero tambi&eacute;n en sus rarezas, sus goces, sus misterios. Los gestos y momentos que no se saben muy bien qu&eacute; son. Las vidas de las mujeres cualquiera valen para ver a esa mujer singular, hero&iacute;na del republicanismo olvidada, mal vista, simplificada tanto por compa&ntilde;eres como por enemigues. Las vidas se piensan dial&eacute;cticamente, en conjunto complejo, unas con otras. Se interrogan, se hacen gui&ntilde;os, se lanzan mensajes. Crean un fondo de visibilidad ah&iacute; donde solo se nos ofrece ausencia, clich&eacute;s: las mujeres seductoras, esencializadas, madres o perdidas, cuidadoras sin descanso. La mujer-imagen que nos da tantos dolores de cabeza.
    </p><p class="article-text">
        Y es que las im&aacute;genes son densas, y Carolina Astudillo lo sabe. No se trata de llenarse la boca con afirmaciones sobre la condici&oacute;n precaria del ser humano (hombre blanco) condenado a desaparecer, ausente de s&iacute; mismo por la alienaci&oacute;n, amargado, aburrido... Para el carro, veamos la peli. Clara Pueyo escribe desde la clandestinidad de la militancia, dedicada a ayudar a otras personas: &ldquo;He aqu&iacute; mi tragedia: no poder nunca m&aacute;s abandonarme al peque&ntilde;o placer de sentirme d&eacute;bil, y buscar el apoyo de alguien [...] El poder sentirse d&eacute;bil a veces es un descanso tambi&eacute;n&rdquo;. Y nos da, as&iacute;, una de las claves de la emancipaci&oacute;n de las mujeres, atravesando el espejo deformado que nos muestra d&eacute;biles moralmente pero obligatoriamente fuertes para servir, cuidar, sostener, y sufrir. Mientras tanto, un fondo de im&aacute;genes de mujeres cualquiera muestra a mujeres divirti&eacute;ndose, jugando y bailando en un contexto inquietante. Mujeres vigiladas y mutiladas como personas. Obligadas a parecer alegres y despreocupadas, a no conocer los dolores y goces profundos que todo ser humano experimenta o, sobre todo, a aparecer como si no los conocieran, a no poder verlos ni mostrarlos. A ser la diversi&oacute;n y el adorno seductor durante la guerra y la miseria de la postguerra. A ser el descanso de los dem&aacute;s y no descansar. A estar ciegas y ser exclusivamente vistas. A llevarse con ellas los secretos universales, las dudas, la fragilidad y la fuerza que todas experimentamos. A no poder compartirse entre iguales y construir un nuevo mundo de cuestionamientos, dudas y goces en el que vivir en com&uacute;n. Esas im&aacute;genes exsisten, solo hay que elaborarlas, entre todas. Carolina Astudillo creo que trabaja sobre todo esto, entre otras cosas. Ved sus pel&iacute;culas en cuanto pod&aacute;is.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/mujer-fuga-vuelo-carolina-astudillo_132_1002705.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Feb 2020 18:53:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una mujer se fuga: sobre 'El gran vuelo' de Carolina Astudillo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cambiar de literatura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/cambiar-literatura_132_1242679.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5be4f19a-febc-4e52-9973-82fc8aa00ff9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cambiar de literatura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Y eso mismo le pasa a Aixa de la Cruz, a quien he estado leyendo esta noche y con quien me identifico ahora completamente. De hecho, estoy escribiendo en este momento como lo hace ella. Sin hacer literatura</p><p class="subtitle">Y la manada de Pamplona, y las violencias sexuales, y el narcisismo y el ser consciente de ello, y que si publicar tan joven y exponer la vida de una, y que si tejer es empoderante si es una especie de ejercicio de autonomía</p><p class="subtitle">Merece la pena proponerse retractarse, proponerse dejar de imitar ese</p><p class="subtitle">modus operandi</p><p class="subtitle">masculino que ha invadido el ambiente durante siglos y que habría acabado con la literatura de no ser por gente como Kafka o Woolf</p></div><p class="article-text">
        Quer&iacute;a escribir sobre literatura, pero no parece posible. Me he pasado la noche en vela invocando literatura, tratando de leer literatura, encogida en un sof&aacute; haciendo da&ntilde;o a mi cuerpo para ser literatura, no vaciando el cenicero para oler literatura. Y nada. Como a tantas personas que crecimos en este mundillo de hombres, leyendo a hombres, contemplando obras de hombres, escuchando quejarse mel&oacute;dicamente a hombres, a veces me pasa que para hacer algo cuando estoy atascada, me pongo a imitar a esas maneras. Siempre de un modo par&oacute;dico y, por supuesto, sin ning&uacute;n resultado m&aacute;s que un dolor de cabeza, pasar un d&iacute;a medio ausente, como una muerta en vida, haciendo todas las tareas del d&iacute;a mal y atropelladamente. Parodiando ese desvalimiento masculino mundial, esas crisis existenciales quejicas, ese desprecio por la vida que pone a quien est&aacute; escribiendo, componiendo, filmando en el centro de nada. S&iacute;, uno solo y nada alrededor. Probablemente una de las personas m&aacute;s importantes para m&iacute; sea Franz Kafka, y era un hombre, y tambi&eacute;n escribiendo, en algunos trazos. Pero cuando imitamos las maneras mundiales de los hombres, no imitamos precisamente el salto al vac&iacute;o que es el modo de escribir y sentir de Kakfa. No lo hacemos para nada bueno, imitamos la mediocridad en la que se sustentan, la sopa boba de la que se alimentan, el des&aacute;nimo de occidente del que nunca se desapegan lo suficiente, porque es su imperio.
    </p><p class="article-text">
        Y eso mismo le pasa a Aixa de la Cruz, a quien he estado leyendo esta noche y con quien me identifico ahora completamente. De hecho, estoy escribiendo en este momento como lo hace ella. Sin hacer literatura. Pensando solo con palabras, crey&eacute;ndome superior a m&iacute; misma y mi vida, con alg&uacute;n Bukowski o Bernhard de la vida refritos tarare&aacute;ndome en la nuca, rememorando violencias sin conseguir elaborarlas, destilarlas, ofrecerlas m&aacute;s que con palabras.
    </p><p class="article-text">
        Aixa de la Cruz escribi&oacute; un libro que se llama<em> Cambiar de idea</em>, un libro mal&iacute;simo. Y creo que ella lo sabe. Y no solo lo sabe sino que por el final escribe: &ldquo;En todo caso, me gustan los libros que se escriben para retractarse&rdquo;. No s&eacute; si ha valido la pena leer ciento cincuenta p&aacute;ginas para encontrar esta frase, pero esta frase vale la pena. No estoy segura de qu&eacute; se retracta escribiendo esa frase, pero esa frase vale la pena. Mucha pena. Esta breve novela pasa por relatos sin vida de la vida de la autora, sordideces de por aqu&iacute;, que si drogas y accidentes, que si muertes, que si mucha lectura y nombre de autorxs sin gracia, que si crisis porque s&iacute;. Y la manada de Pamplona, y las violencias sexuales, y el narcisismo y el ser consciente de ello, y que si publicar tan joven y exponer la vida de una, y que si tejer es empoderante si es una especie de ejercicio de autonom&iacute;a. F&iacute;jate, las noticias de este &uacute;ltimo mes. Igualitas. Y las movilizaciones. Y mientras en Sudam&eacute;rica protestas y violencia estatal y golpes de estado. Y en Espa&ntilde;a las personas migrantes contin&uacute;an organiz&aacute;ndose para ser ciudadanas, para ser vistas y escuchadas. Para decidir.
    </p><p class="article-text">
        Y Aixa de la Cruz se retracta. No pide perd&oacute;n, pero se retracta. El libro se llama <em>Cambiar de idea</em>. Me lo regal&oacute; mi amiga Reme porque ella lo hab&iacute;a le&iacute;do y de vez en cuando la interrogaba sobre c&oacute;mo era. El t&iacute;tulo me daba mucha envidia. Qu&eacute; titulo m&aacute;s bonito, le dec&iacute;a, no ser&aacute; tan bueno, &iquest;a que no? Ella se encog&iacute;a de hombros y me dec&iacute;a que no, que no era tan bueno, pero que en &eacute;l se produc&iacute;a un cambio respecto del feminismo, un cambio de la autora y que tal vez merec&iacute;a la pena. Reme me lo regal&oacute;. Y se lo agradezco ahora, no solo el t&iacute;tulo me sigue pareciendo precioso, sino que creo que merece la pena. Merece la pena proponerse retractarse, proponerse dejar de imitar ese <em>modus operandi</em> masculino que ha invadido el ambiente durante siglos y que habr&iacute;a acabado con la literatura de no ser por gente como Kafka o Woolf. Merece la pena, s&iacute;, abandonar una idea, una, amorfa y que no da nada que pensar, el c&oacute;ctel de nombres de autores y citas sin contexto que es casi lo contrario a pensar -y una lo sabe porque se siente aturdida y no cambia de lugar-, y proponerse abrazar la pluralidad de lo que no se sabe: de la literatura, de los modos de ser y pensar, que como tantas cosas -la vida en com&uacute;n, la igualdad, la justicia, la belleza-, apenas conocemos pero son aquello por lo que merece la pena vivir, y escribir. Suerte y &aacute;nimos, Aixa, espero que lo consigamos. Yo estoy segura de que Kafka tuvo una vida buena, una que no conocemos y que a m&iacute; siempre me da esperanza. Cuando lo leo es lo que siento, que est&aacute; muy fuera de este mundo y al mismo tiempo completamente inmerso en &eacute;l. Siempre recuerdo aquella an&eacute;cdota hist&eacute;rica y dulce, que creo que me cont&oacute; un novio, en la que Kafka se habr&iacute;a pasado una noche entera llorando tras haber le&iacute;do una noticia en el peri&oacute;dico sobre la muerte de una mujer con su hijx. Luego me lo imagino sentado frente a una ventana tratando de escribir, como en aquel relato del que no recuerdo el t&iacute;tulo, cre&aacute;ndose una templanza suya, y me sale sonre&iacute;r, porque se lo agradezco mucho.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/cambiar-literatura_132_1242679.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Nov 2019 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Zowi y la auténtica obra de arte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/zowi-autentica-obra-arte_132_1353126.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/598388b9-3e12-4f0d-b268-59525f75c1f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Zowi y la auténtica obra de arte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Qué difícil hablar sobre belleza, amiga. Y no porque La Zowi use todo el tiempo la palabra “puta”. No, ese es uno de los elementos con los que pensar</p><p class="subtitle">No hay ni un hombre cerca de esas putas. Ni en las canciones, ni en los vídeos en los que ella y otras mujeres bailan mostrando sus culos, vestidas con poca ropa, con tacones altos, ostentando algunos lujos que ellas mismas se pagan</p><p class="subtitle">Qué tensión, que esas imágenes putas-</p><p class="subtitle">atrezzo</p><p class="subtitle">del porno-dinero rompan con la brutalidad de uso de la mirada masculina que se presupone cada vez que una mujer pone un pie en el mundo -de las ficciones</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Puta tengo mucho arte, tengo tos los trucos pa engatusarte&rdquo;... As&iacute; comienza la canci&oacute;n `Obra de arte&acute; de La Zowi. Mucho se comenta lo mal que canta y c&oacute;mo destruye las sensibilidades el uso de esa herramienta que se llama <em>autotune</em>. Pues hoy vamos a echar un rato pensando qu&eacute; tiene de interesante y bello La Zowi. Qu&eacute; podemos decir de su modo singular de belleza. Por un lado porque La Zowi es algo del presente, y si bien no loamos el presente por el simple hecho de pasar como tiempo contempor&aacute;neo nuestro, mucho menos lo vamos a denostar por lo mismo. Y por otro lado, el que m&aacute;s nos importa, porque es una cantante que nos gusta, nos da que pensar y nos engatusa, pues como ella dice, tiene mucho arte. 
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; dif&iacute;cil hablar sobre belleza, amiga. Y no porque La Zowi use todo el tiempo la palabra &ldquo;puta&rdquo;. No, ese es uno de los elementos con los que pensar. No es lo mismo escribirlo aqu&iacute;, falta la cadencia musical, la voz enrarecida por el <em>autotune</em>. Y falta la repetici&oacute;n. El t&eacute;rmino &ldquo;puta&rdquo;, el insulto &ldquo;puta&rdquo;, el apelativo entre amigas -s&iacute;, volvamos a la tierra, muchas amigas se llaman entre ellas &ldquo;puta&rdquo; ante la mirada at&oacute;nita de la gente que las escucha gritar por la calle- &ldquo;puta&rdquo; es repetido en sus canciones decenas de veces. En algunas como `Bitch mode&acute; es casi el sost&eacute;n vocal de la canci&oacute;n. &iquest;Y esto qu&eacute; es? Primero veamos c&oacute;mo aparece &ldquo;puta&rdquo;, c&oacute;mo suena. En las canciones de La Zowi no se sabe bien si &ldquo;puta&rdquo; te lo est&aacute; llamando a ti, o a s&iacute; misma, o a alguna persona desconocida. &ldquo;Puta tengo mucho arte, tengo tos los trucos pa engatusarte&rdquo;, claro que parece referirse a alguien que domina los artificios de la seducci&oacute;n, luego una puta, pero, puta, parece que te lo est&aacute; diciendo a ti que la escuchas, &iquest;no? &ldquo;Tengo muchas putas, soy tu chulo&rdquo;, ahora La Zowi es una proxeneta, pero tu proxeneta, de ti que la escuchas. Sin embargo, ella misma se autodenomina en sus canciones y en sus conciertos como &ldquo;La Zowi puta&rdquo;. De nuevo no sabemos de una vez por todas si &ldquo;puta&rdquo; te lo dice a ti, &ldquo;soy la zowi, puta&rdquo;, o si &ldquo;puta&rdquo; es una cualidad de la Zowi, que es una puta. Porque luego lo afirma, &ldquo;soy una puta b&aacute;sica, te busco la ruina&rdquo;. Y justo ah&iacute;... Todo un clich&eacute;, no ya sobre las mujeres que se dedican a la prostituci&oacute;n, sino sencillamente, sobre las mujeres. El de siempre, las mujeres como peligro y tentaci&oacute;n, que en la canci&oacute;n de La Zowi no puede ser escuchado m&aacute;s que con placer. Escuchado por ti, que escuchas la amenaza pero que sabes que esa amenaza no va dirigida a ti. &iquest;A <em>qui&eacute;n</em> amenaza este artificio, este arte?
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si La Zowi es feminista proderechos y quiere desestigmatizar a las prostitutas, o pasar por encima del puritanismo. Eso no tiene importancia. Lo que nos interesa es que sus canciones suenan como un espacio esf&eacute;rico, cerrado sem&aacute;ntica y musicalmente; en intimidad. Esa confusi&oacute;n de la interpelaci&oacute;n &ldquo;puta&rdquo; tiene como efecto el goce mismo de la palabra, sin un significado claro, sin saber de qui&eacute;n se trata. Todo suena extra&ntilde;o, el <em>autotune</em>, s&iacute;, la cadencia del <em>trap</em>, s&iacute;, que es todav&iacute;a algo raro. Pero hay algo m&aacute;s: no hay ni un hombre cerca de esas putas. Ni en las canciones, ni en los v&iacute;deos en los que ella y otras mujeres bailan mostrando sus culos, vestidas con poca ropa, con tacones altos, ostentando algunos lujos que ellas mismas se pagan. Las putas entre ellas. Es un espacio musical y visual de <em>intimidad</em>. Es lo que hace el arte a veces, crear una intimidad y ofrecerla a la vista de todo el mundo. La Zowi lanza &ldquo;puta&rdquo; y menea el culo sin ser juzgada. Es una obra de arte a admirar y temer. Se planta as&iacute;. Luego todo el mundo la juzga, pero no en sus canciones. Por eso son tan tensas tambi&eacute;n, porque atraviesan esa mirada juzgadora, la enrarecen, la vac&iacute;an de significado. La amenazan. El artificio Zowi se te ofrece a <em>ti</em>, no a <em>&eacute;l</em>. &iquest;Y <em>t&uacute;</em> qui&eacute;n eres? &iquest;Qu&eacute; cualidades tiene <em>tu mirada </em>en este espacio cerrado?
    </p><p class="article-text">
        No pretendo responder a esta pregunta, s&oacute;lo escucharla como particularidad formal -hablamos de m&uacute;sica, que es un arte, un trabajo de las formas-, esa tensi&oacute;n de las repeticiones, algo que se libera. No s&eacute; si es lo que pretende la Zowi, como no s&eacute; lo que pretende ning&uacute;n artista, pero es algo que se ofrece a la sensibilidad. Qu&eacute; tensi&oacute;n, que esas im&aacute;genes putas-<em>atrezzo </em>del porno-dinero rompan con la brutalidad de uso de la mirada masculina que se presupone cada vez que una mujer pone un pie en el mundo -de las ficciones. Y qu&eacute; extra&ntilde;eza de no saber qu&eacute; estamos escuchando y mirando y sentir, sin embargo, intimidad.
    </p><p class="article-text">
        Aquella noche, en un concierto en Murcia nos preguntaba con su voz gangosa: &ldquo;&iquest;Hab&eacute;is visto c&oacute;mo trabajamos?&rdquo;. En mitad de la tensi&oacute;n, de tanto cuello r&iacute;gido y silencio entre el p&uacute;blico, se sent&iacute;a una gran delicadeza. Me record&oacute; todo el cari&ntilde;o que me hace llegar siempre la antigua cuidadora de mi madre, una mujer extremadamente dura y sensible dedicada siempre a los cuidados, Bernarda. Y as&iacute; comenz&oacute; el &ldquo;Ama de casa Tour&rdquo; de La Zowi.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;O crees que te est&aacute; llamando a ti tambi&eacute;n, hombre en la sala, &ldquo;puta&rdquo;? No lo s&eacute;, dilo t&uacute;, puta. Todav&iacute;a sabemos poco sobre lo que puede La Zowi.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/zowi-autentica-obra-arte_132_1353126.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Sep 2019 07:30:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Zowi y la auténtica obra de arte]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Feminista, piensa a la deriva, que vamos a llegar a tocar la verdad con las manos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/feminista-piensa-deriva-llegar-verdad_132_1516301.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3625c237-bb8d-4f2d-a962-d9953abfe40c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Feminista, piensa a la deriva, que vamos a llegar a tocar la verdad con las manos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las personas hacemos cosas terribles como cortar las flores y robarles lo que son en sí, las convertimos en otra cosa, en un amuleto, en un signo que encierra todo un mundo. Las hacemos artificiales</p><p class="subtitle">Las derivas: pensar desde, en y hacia la deriva el pensamiento de las vidas. No escribo este galimatías sin querer, por descuido; me parece justo. Justo un galimatías</p></div><p class="article-text">
        Que digo que la se&ntilde;ora Dalloway dijo que comprar&iacute;a las flores ella misma. No s&eacute; con seguridad si les resuena esta frase, pero me da que s&iacute;. La se&ntilde;ora Dalloway comienza as&iacute; un d&iacute;a en el que va a dar una fiesta, como se&ntilde;ora burguesa de su casa que es. La intriga es que decide salir ella a comprar las flores para embellecer la casa en lugar de enviar a algunas de sus sirvientas explotadas. Es el inicio de una bell&iacute;sima novela de Virginia Woolf que todo el mundo conoce aunque tal vez no haya le&iacute;do. No pretendo hacerle una cr&iacute;tica marxista, que es muy obvia. Lo que ocurre es que llevo todo el d&iacute;a mirando las flores que mi madre coloca en vasos, botes, jarras, por toda la casa. La mayor&iacute;a son rosas, y muchas van muriendo flotando en un agua amarillenta durante d&iacute;as. Siento cierto recelo, no las tiro a la basura ni les cambio el agua. A mi madre se le olvidan. Y ah&iacute; quedan como metonimia material de sus paseos solitarios. De sus derivas con el perro de las que luego no recuerda nada. Al menos nada que consiga articular en palabras.
    </p><p class="article-text">
        Me he pasado la ma&ntilde;ana mirando sin querer las que hay sobre la mesa, pensando sobre qu&eacute; escribir&iacute;a hoy. Y en mi cabeza la voz inicial de Mrs Dalloway volv&iacute;a una y otra vez. Pensaba en c&oacute;mo las flores eran signo de una deriva, de esa se&ntilde;ora burguesa que sale a la ciudad a perderse en el pensamiento de su vida y el mundo; y de mi madre, esa se&ntilde;ora que pierde la memoria y, qui&eacute;n sabe, encuentra algo en esos pocos momentos que pasa sola: unas flores, un placer, una alegr&iacute;a. Sentimientos y seres ef&iacute;meros que vemos apagarse sobre la mesa. Tan bellas son las flores frescas y vivas en la huerta, como las flores que van muriendo en ese vaso. Las personas hacemos cosas terribles como cortar las flores y robarles lo que son en s&iacute;, las convertimos en otra cosa, en un amuleto, en un signo que encierra todo un mundo. Las hacemos artificiales.
    </p><p class="article-text">
        Kant tambi&eacute;n pensaba con flores. Con flores secas, dec&iacute;a Derrida, se pon&iacute;a a pensar en la belleza salvaje y libre. Derrida se re&iacute;a de Kant con muy mala leche, y yo, sinceramente, no tengo ganas de seguirle la iron&iacute;a a Derrida. Porque mirando las flores de mi madre, pensando en ese apropiacionismo humano de quedarse las flores para s&iacute;, de ir a buscar las flores para dejarlas morir, comprendo profundamente lo brutal y necesario de la belleza. Lo humanas que somos porque encerramos la belleza en algo que puede parecer brutal, y es al mismo tiempo tan delicado. Las rosas tienen espinas, y a pesar de las heridas que mi madre se hace en las manos al cortarlas, las trae a casa con cuidado y deleite. Y como una granuja tambi&eacute;n. Las hace morir junto a nosotras. Las extrae de su ciclo para llev&aacute;rselas a la deriva de nuestras vidas.
    </p><p class="article-text">
        Esto es fundamental, pienso desde hace alg&uacute;n tiempo, en algunas mujeres escritoras, tan diferentes entre s&iacute;, y que hacen comunidad silenciosa de un siglo para otro. Las derivas: pensar desde, en y hacia la deriva el pensamiento de las vidas. No escribo este galimat&iacute;as sin querer, por descuido; me parece justo. Justo un galimat&iacute;as. El galimat&iacute;as de las vidas de cualquiera, que es lo m&aacute;s importante y rico para pensar. Lo m&aacute;s fascinante. No la vida de este hombre, de este cualquier hombre, de este personaje con su narrador. No, las derivas vidas pensamiento de cualquiera. Si esto no es pensar lo universal, que venga Kant y me lo diga. Y, sinceramente, creo que Kant estar&iacute;a de acuerdo conmigo. Aqu&iacute; les dejo con lo universal y singular de las vidas derivas cualquiera con Vivian Gornick, una escritora que mi amiga Luc&iacute;a me present&oacute; esta semana:
    </p><p class="article-text">
        -Que t&uacute; &iquest;qu&eacute;? -me detuve en seco.
    </p><p class="article-text">
        -Se la compr&eacute;, se la compr&eacute;. Ya sabes, los jud&iacute;os cre&iacute;amos que si una persona a quien quer&iacute;as estaba en peligro, la vend&iacute;as y as&iacute; espantabas el mal de ojo. -Se r&iacute;e-. Si no eran tuyos, &iquest;qu&eacute; les pod&iacute;a pasar?
    </p><p class="article-text">
        Le clavo una mirada dura. Ella no hace ning&uacute;n caso.
    </p><p class="article-text">
        -Roseman se me plant&oacute; en la puerta y me dijo: &ldquo;Mi hija se muere. &iquest;Me la compras?&rdquo; As&iacute; que se la compr&eacute;. Creo que le di a Roseman diez d&oacute;lares.
    </p><p class="article-text">
        -Mam&aacute; -le recrimino-, sab&iacute;as que era una superstici&oacute;n de pueblerinos, un cuento de viejas, &iquest;y aun as&iacute; te prestaste a ello? &iquest;Aceptaste comprarla?
    </p><p class="article-text">
        -Pues claro que s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        -Pero &iexcl;mam&aacute;! Las dos erais comunistas.
    </p><p class="article-text">
        -Esc&uacute;chame bien -me contesta-: hab&iacute;a que salvarle la vida.
    </p><p class="article-text">
        <em>Apegos feroces</em>
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; tenemos, amiga, date cuenta, la aventura, el siglo XX, el comunismo, las derivas, ese humor del demonio tan a reivindicar (te hago una lista, tantas escritoras muertas de la risa, como tu abuela en 'esos momentos suyos'), lo brutal y apasionante de las vidas derivas de cualquiera, la belleza tan &iacute;ntima que nunca hacemos lo suficiente por airear, es decir, escribir, pensar. Gracias, Luc&iacute;a, gracias Vivian Gornick. Gracias, mam&aacute;, por seguir derivando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/feminista-piensa-deriva-llegar-verdad_132_1516301.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Jun 2019 08:14:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Feminista, piensa a la deriva, que vamos a llegar a tocar la verdad con las manos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lucia Berlin y la fiesta de la precisión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/lucia-berlin-fiesta-precision_132_5869518.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Lucia Berlin: ponerse a escribir y reproducir esos hablares concisos, tan funcionales que nos suenan banales, diferentes cada vez pero una y otra vez en escenas semejantes. Es escribir sobre lo que una ha visto y vivido. Una y otra vez</p><p class="subtitle">Lucia Berlin convertía todo en una fiesta viviendo una durísima vida, cuenta su hijo. Nosotras podemos compartir con ella ahora esta fiesta de la literatura, melancólica y vitalista, siempre en el tiempo presente, rasgado, de nuestra libertad</p></div><p class="article-text">
        Esta vez voy a ser breve, buenos d&iacute;as. <em>Noblesse oblige</em>. Hay que ser recatada con el tiempo de las dem&aacute;s -ustedes, esas improbables lectoras-, que una ya sabe c&oacute;mo vamos corriendo de un lado para otro, incluso cuando estamos en el paro, es decir, trabajando pero sin ocupaci&oacute;n remunerada.
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s adecuado, por tanto, que escribir sobre alguien que parece que hace todo lo contrario: Lucia Berlin. Es un decir, por supuesto, todo lo contrario no es, pero vamos a tratar de pensarlo a partir de esa primera inexactitud para, como siempre, extraer un modo de contradecir el orden reinante en forma de oro feminista.
    </p><p class="article-text">
        Pensar a partir de inexactitudes es apasionante, pues todo lo que es exacto se yergue como un muro infranqueable ante el pensamiento, como una masa de certezas, de lugares comunes, que poco tiene que ver con nuestras vidas. Y, mira, por aqu&iacute; lo que nos interesa es la verdad y el brillo, no la exactitud. Eso no quiere decir que no encontremos, as&iacute; muy claramente, expresiones precisas que interpelan a cualquier fulana de tal. No hace falta ni abrir la &uacute;ltima compilaci&oacute;n de relatos -<em>Una noche en el para&iacute;so</em>- de Lucia Berlin; en su portada color huevo leemos en el fondo de un cenicero -oh, grandeza de las im&aacute;genes: &ldquo;Hay ciertas cosas de las que la gente nunca habla&rdquo;. Dime t&uacute; a m&iacute; si esto no es preciso e inexacto, si no te coloca de entrada en el filo de todo aquello que pasamos por alto en la vida, muchas veces a sabiendas, pero sin ech&aacute;rtelo en cara, que Berlin no es ni tu padre ni tu cura, ni siquiera tu hombre consejero. No, no, es que hay ciertas cosas, aqu&iacute; entre nosotres, por todas partes, en aquella esquina, en este gesto de disgusto y en aquella media sonrisa imperceptible, en ese modo de dar una cabezada, en ese mensaje lleno de eufemismos, con este caf&eacute;, de las que nunca hablamos.
    </p><p class="article-text">
        Ciertas cosas no son apenas ciertos temas, problemas, cuestiones, que socialmente son dif&iacute;ciles de enunciar, que el capitalismo racista y machista hace visibles aberradas y en forma de mercanc&iacute;a. Es que luego adem&aacute;s est&aacute; una, ah&iacute; viviendo una vida y tratando de represent&aacute;rsela y no veas lo dif&iacute;cil que es hablar. Lo dif&iacute;cil que es hablar por hablar, que es lo m&aacute;s dif&iacute;cil en realidad. Hablar por hablar no es hablar del tiempo con la vecine, o puede serlo, pero porque esta ma&ntilde;ana sientes algo que no sabes c&oacute;mo decir, y entonces simplemente hablas. Pero hablar por hablar es Lucia Berlin sobre todo, es hacernos gastar tiempo precisamente haci&eacute;ndolo aparecer en su cosa fulgurante, con esa parsimonia de la repetici&oacute;n. Es ir r&aacute;pido, como la vida, y ganar el tiempo largo de la misma volviendo sobre ella. Lucia Berlin: ponerse a escribir y reproducir esos hablares concisos, tan funcionales que nos suenan banales, diferentes cada vez pero una y otra vez en escenas semejantes. Es escribir sobre lo que una ha visto y vivido. Una y otra vez. Cuando viv&iacute; all&aacute;, cuando conoc&iacute; a aquella persona, cuando trabajaba en ese empleo tan duro, cuando tuve aquella historia romantiquilla de amor, cuando tuve que abortar, cuando no ten&iacute;a dinero de nuevo, cuando estaba tratando de dejar de beber, cuando estaba siempre alcoholizada.
    </p><p class="article-text">
        Los nombres de los personajes cambian, los momentos son inexactos y precisos: &ldquo;Hope y yo ten&iacute;amos siete a&ntilde;os. No creo que supi&eacute;ramos el mes que era o incluso el d&iacute;a salvo que fuese domingo. Llev&aacute;bamos un verano tan caluroso y largo con todos los d&iacute;as tan id&eacute;nticos que no record&aacute;bamos las tormentas del a&ntilde;o anterior&rdquo;. Todo inexactitud que soporta di&aacute;logos como &eacute;ste: &ldquo;-&iquest;De d&oacute;nde lo has sacado? &iquest;Has robado ese dinero con los &aacute;rabes de al lado? -No. &iexcl;Es un regalo! -&iexcl;Maldita mocosa!&rdquo; Y, f&iacute;jate lo que dice Berlin: &ldquo;Nosotras nunca habl&aacute;bamos por hablar como la mayor&iacute;a de las ni&ntilde;as. Ni siquiera habl&aacute;bamos mucho. S&eacute; que no dijimos una palabra de la terrible belleza del humo o de los cristales resplandecientes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No dijimos una palabra de la terrible belleza... Qu&eacute; prosaica es la vida y qu&eacute; desbordante su belleza. Lucia Berlin nos la muestra, inexacta y precisamente cuando ni&ntilde;a o cuando adulta limpiando casas. Sola y acompa&ntilde;ada por todas esas mujeres que tienen que cargar con la maternidad clandestina, deseada o no. El deseo no tiene ning&uacute;n derecho aqu&iacute;, en el tiempo de la prosaica vida. Lo hacemos en la literatura, dando bandazos, precaria y exhuberantemente, con todos los fardos que el mundo masculino nos carga a las mujeres, y con una libertad y alegr&iacute;a innombrables e inagotables, en el tiempo de <em>esa vida </em>que nace, creo yo, de la escritura. Lucia Berlin convert&iacute;a todo en una fiesta viviendo una dur&iacute;sima vida, cuenta su hijo. Nosotras podemos compartir con ella ahora esta fiesta de la literatura, melanc&oacute;lica y vitalista, siempre en el tiempo presente, rasgado, de nuestra libertad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/lucia-berlin-fiesta-precision_132_5869518.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Apr 2019 11:09:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Lucia Berlin y la fiesta de la precisión]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un cuento de navidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/cuento-navidad_132_1755732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/257b898f-cc06-4bb1-8bc5-e78216b1611c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un cuento de navidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No nos engañemos, por muy moderno que sea el teléfono de una, la burguesía no sólo poseía mercancías a la última moda, la burguesía se inventó ese tiempo libre dentro del capitalismo rodeado de arte y otras exquisitices</p><p class="subtitle">No he tenido tiempo para escribir antes. No por la navidad y todos los jaleos descritos más arriba, sino porque cuando estoy en España me dedico a cuidar de mi madre</p><p class="subtitle">El capitalismo es el principal responsable de que el aburrimiento, la legítima experiencia del vacío del tiempo, angustioso y lleno de posibilidades, lo experimentemos como miseria económica, como abandono y falta de estímulos</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; fechas m&aacute;s malas para escribir nada!&rdquo; Eso es lo que me he estado repitiendo estos d&iacute;as. Llego tarde y no s&eacute; si mal. Para les lectores de esta secci&oacute;n habr&aacute; sido extra&ntilde;o no recibir la p&iacute;ldora de &ldquo;disidencias&rdquo; el mi&eacute;rcoles pasado con el sol y las nubes ba&ntilde;ando de luz o neblinas nuestros aparatos de leer, es decir, nuestras ganas de di&aacute;logo. Que mira, no se lee con los ojos ni la cabeza, se lee con las ganas, o con la curiosidad, o con el tiempo que se hace libre, o con el deseo de conocer a otres, de escuchar sus voces que son las nuestras pues son impersonales, como sab&iacute;a Virginia Woolf.
    </p><p class="article-text">
        Pero las fechas eran malas y no por las fiestas navide&ntilde;as previsibles, y el previsible tedio y jaleo de reuniones familiares, compromisos empresariales y de trabajo en general, o por el casi forzado trasiego de bar en bar y de casa en casa para comer, beber, re&iacute;r y aburrirse. Que conste que servidora no tiene nada en contra del aburrimiento, pero &eacute;ste me parece interesante en la medida en la que aparece en solitario. El aburrimiento social es una cosa triste, y aunque puede ser el motor de desv&iacute;os interesantes en la vida, aburrirse en sociedad siempre es un s&iacute;ntoma profundo de lo mal que nos va en la sociedad. Eso lo sab&iacute;a gente burguesa como Proust o Austen, pero nosotres no somos burguesas ni de lejos. No nos enga&ntilde;emos, por muy moderno que sea el tel&eacute;fono de una, la burgues&iacute;a no s&oacute;lo pose&iacute;a mercanc&iacute;as a la &uacute;ltima moda, la burgues&iacute;a se invent&oacute; ese tiempo libre dentro del capitalismo rodeado de arte y otras exquisitices. O tal vez lo que se invent&oacute; fue el deseo de ese tiempo rodeado de cosas bellas, y por lo tanto, se invent&oacute; tambi&eacute;n el aburrimiento que rodea todo ese tiempo que no es libre.
    </p><p class="article-text">
        Hay que recordar que las personas burguesas explotadas no estaban, pero aburridas, un rato. La burgues&iacute;a, no el vendedor de telas de Madame Bovary, sino los sue&ntilde;os de Bovary, esa mujer que no lo consigue. Que tiene tiempo, pero no consigue que sea libre. Puede que Flaubert, que tambi&eacute;n era un burgu&eacute;s, quisiera precisamente criticar los defectos de esa peque&ntilde;a burgues&iacute;a de provincias que cre&iacute;a que se iba a comer el mundo a base de creerse las fantas&iacute;as sobre el mundo. No lo s&eacute;. Pero lo que est&aacute; claro es que no le hace ning&uacute;n canto a la burgues&iacute;a. Como tampoco lo hace Jane Austen. La que menos tiempo y dinero tiene de todes. Austen, si se la lee sin esa crema pastelera envenenada &ldquo;para mujeres&rdquo; que le ha puesto cierto cine, trata de mostrar ejemplos, literales, de c&oacute;mo pensar por una misma bajo una gran presi&oacute;n social y econ&oacute;mica. Eso s&iacute;, en unos l&iacute;mites muy estrechos: matrimonio por conveniencia o matrimonio moral, &eacute;se es tu destino, mujer arist&oacute;crata-burguesa. Lo sorprendente es que aun as&iacute; consigue convertir una asfixiante y aburrida sala victoriana en un lugar de reflexi&oacute;n sobre una misma y el mundo. Con la boca abierta te quedas. Habr&aacute; libertad, haciendo con poco, y con mucho, nuestra inteligencia.
    </p><p class="article-text">
        Quien s&iacute; le canta a la burgues&iacute;a, con algo de iron&iacute;a, es Proust, que mezcla la vida aristocr&aacute;tica, sus finuras, aburrimientos y entresijos sociales con una burgues&iacute;a un poco dislocada y de baja moral. Pero Proust nos l&iacute;a porque es literatura pura, es decir, an&aacute;lisis e invenciones de belleza sensible que envuelven por igual lo aristocr&aacute;tico y lo burgu&eacute;s. Lo que pretend&iacute;a decir es que la imagen que tenemos del esplendor de la vida es una mezcla un poco vieja del tiempo aristocr&aacute;tico con la opulencia burguesa e igual nos hemos hecho un l&iacute;o porque nos ha faltado la imaginaci&oacute;n para traer todo eso del lado de la igualdad. No somos les descendientes de esa burgues&iacute;a de fondo arist&oacute;crata. D&oacute;nde est&aacute;n nuestras rentas y nuestras noches en la &oacute;pera. No tenemos esa herencia. Nuestra &uacute;nica herencia ser&iacute;a la literatura. No digo que la culpa sea de Proust, ni que haya culpables, pero tenemos que comenzar de nuevo. La literatura nos confunde, pero para bien.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que todav&iacute;a anhelamos tener tiempo. Aunque a veces parece que se nos olvida. No voy a hacer la letan&iacute;a -m&aacute;s que descripci&oacute;n- de c&oacute;mo son y de d&oacute;nde vienen los obst&aacute;culos al tener tiempo, tiempo libre, desde las diferentes posiciones sociales en las que nos vemos atrapadas, ni voy a hacer la cl&aacute;sica cr&iacute;tica a la p&eacute;rdida de la conciencia de clase. Yo lo que quiero es hablaros de estos &uacute;ltimos d&iacute;as que estoy pasando en Espa&ntilde;a, &ldquo;de vacaciones&rdquo; del trabajo, del tiempo libre y de George Eliot y la televisi&oacute;n. En resumen, lo que pretendo es dejar algunas puntadas de hilo para que podamos continuar avanzando en un provechoso odio y destrucci&oacute;n de la sociedad, o lo que es lo mismo, la sociedad patriarcal, capitalista y racista. Y todo esto teniendo como ambiente el aburrimiento, por si vale la pena tratar de encontrar un aburrimiento interesante -qu&eacute; ox&iacute;moron-, ya que creo que por mucho que vivamos en condiciones de explotaci&oacute;n, todes nos aburrimos, es decir, experimentamos el paso del tiempo cotidiano en su vac&iacute;o, en su desorden, en sus riesgos.
    </p><p class="article-text">
        No he tenido tiempo para escribir antes. No por la navidad y todos los jaleos descritos m&aacute;s arriba, sino porque cuando estoy en Espa&ntilde;a me dedico a cuidar de mi madre. La se&ntilde;ora Carmen Porris est&aacute; enferma y normalmente vive agasajada modesta y bellamente por dos mujeres que la cuidan de noche y de d&iacute;a. Pero como somos gente proletaria y el estado abandona a su suerte a las personas dependientes, el mes que estoy pasando en Espa&ntilde;a la tengo que cuidar yo para poder continuar pagando el sueldo de una de las cuidadoras que est&aacute; de baja laboral por enfermedad. Andamos muy mal de dinero, vaya.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, estoy con mi madre d&iacute;a y noche, y aunque es una persona alegre e interesante, no me deja tiempo para nada. As&iacute; que estos d&iacute;as me dec&iacute;a &ldquo;qu&eacute; fechas m&aacute;s malas para escribir&rdquo; al mismo tiempo que me dec&iacute;a &ldquo;qu&eacute; ganas de escribir&rdquo;. Porque escribir es un trabajo que te hace estar de vacaciones de las desgracias sociales, incluso cuando se trata de pensarlas. S&oacute;lo quien no ha escrito o no ha podido escribir nunca puede decir que la escritura no interviene en el mundo. Ni una novela ni un ensayo, ni siquiera el manifiesto pol&iacute;tico m&aacute;s fuerte y justo van a salir a la calle luchar por la justicia y la igualdad. Los libros no tienen cuerpos, ni manos, ni piernas. Pero en ellos est&aacute;n re-organizados los cuerpos, las manos y las piernas de multitud de personas que han escrito solas, soles y solus. Son todo potencia.
    </p><p class="article-text">
        Como lo puede ser el aburrimiento. El problema es que normalmente lo vivimos como lo contrario, la m&aacute;s absoluta impotencia. Me sit&uacute;o: cuando paso temporadas largas cuidando de mi madre, atendiendo sus necesidades constantes, tratando de decidir por ella y con ella en la medida de lo posible, cuando nuestros d&iacute;as juntes discurren cargados de tareas de primera necesidad, de pocos medios y muchos problemas, cuando ocurre esto y estoy sola con ella, estamos soles, me pongo triste y ansiosa, pero sobre todo me aburro porque me siento impotente. La otra persona que podr&iacute;a ayudarme no me ayuda, el estado no me ayuda, la sociedad me da consejos de mierda y condescendencia, pero no me ayuda. &iquest;Qui&eacute;n me ayuda? Pues me ayudan les amigues que vienen a visitarnos. Que pasan con nosotres d&iacute;as enteros paseando por la huerta. Que encuentran interesante tratar de resolver problemas inmediatos y a largo plazo discuti&eacute;ndolos entre todes. Que cocinan y conversan con placer con mi madre incluso cuando no sabe d&oacute;nde est&aacute;, y tiene que comenzar desde el principio recordando los primeros a&ntilde;os que pas&oacute; en una casa que le resulta ajena. Que sienten y comparten el gusto de estar juntes, de pasar tiempo juntes, de hacer juntes por min&uacute;sculas o rutinarias que parezcan las actividades. As&iacute; encontramos juntes una potencia, no porque tratemos de pasar el tiempo m&aacute;s entretenidas sino porque, de repente, estamos viviendo juntes. Ma&ntilde;ana tendremos problemas de nuevo, pero estaremos juntes.
    </p><p class="article-text">
        De esto, que quer&iacute;a compartir por gratitud y porque me parece lo m&aacute;s importante del mundo estos d&iacute;as, me parece que podemos extraer una gran lecci&oacute;n anti-social. Frente a la sociedad familiar de obligado cumplimiento de rutinas y celebraciones y mucha inautenticidad por momentos, el ocuparse juntes de la madre de otra persona. Frente al asistencialismo social condescendiente y de recursos insuficientes, el inter&eacute;s y la curiosidad por las vidas que se presentan como desahuciadas, como vidas que s&oacute;lo existen para ser mantenidas con vida. Frente al machismo y al racismo que dominan en la sociedad abandonando a las mujeres m&aacute;s pobres y explotando a las mujeres migrantes para proveer de cuidados, la aventura de la vida en com&uacute;n, del hacerse cargo de las personas dependientes porque las vidas importan. Y nos interesan y nos llenan de alegr&iacute;a y no s&oacute;lo de tristeza.
    </p><p class="article-text">
        En estas, est&aacute;bamos viendo la tele con otra de les amigues que ha venido a pasar unos d&iacute;as con nosotres desde muy lejos. Una pel&iacute;cula mediocre basada en <em>Silas Marner</em> de George Eliot. Que si no conoc&eacute;is a George Eliot os digo que es una escritora brit&aacute;nica del siglo XIX que escrib&iacute;a con pseud&oacute;nimo. Que la conoc&iacute; por Virginia Woolf. Y que es una de las escritoras con las que yo me he formado y que me han hecho adorar la literatura decimon&oacute;nica: su aburrimiento, su inventiva sensible y su capacidad de reflexi&oacute;n. En la literatura del siglo XIX, por diversa que sea, hay mucho de reflexi&oacute;n moral, es decir, de pensar c&oacute;mo es una vida buena -como rescata Judith Butler la moral, sac&aacute;ndola del pozo de la normatividad represora-, de organizaciones sensibles e intelectuales para poder pensar c&oacute;mo vivir. En la peli en cuesti&oacute;n, aunque era muy mala, hab&iacute;a algo de eso. S&oacute;lo les interesaba copiar &ldquo;la historia&rdquo; de la novela de Eliot pero no consegu&iacute;an barnizarla de hollywood sin llevarse algo del esp&iacute;ritu literario de la obra. Es incre&iacute;ble que ocurran estas cosas, que incluso a partir de una pel&iacute;cula mala consigamos recuperar y acompa&ntilde;ar algo de la inteligencia que tenemos en com&uacute;n. La peli trataba de un hombre amargado y miserable que cambia de vida por azar al adoptar a una ni&ntilde;a. Muy aburrido, ya lo sabemos. Nada nuevo. Pero en &eacute;sas aparece nuestro tema de los beneficios de ser antisocial, de tener mala leche si hace falta, de estar amargade porque la vida a veces nos va mal y no pretender ni forzarse a agradar a nadie. De estar un poco fuera de la sociedad, pero volver al mundo. Porque en cuanto hay inter&eacute;s por le otra, por algo que no sea une misme, aparece de nuevo el mundo. Todas las potencias y peligros. Y eso es impresionante, que podemos percibir, en medio del aburrimiento y la rutina, que siempre podemos re-comenzar, que siempre estamos a tiempo de pensar c&oacute;mo vivir, y c&oacute;mo cambiar, si es preciso, de vida. Y, sobre todo, c&oacute;mo la sociedad, como entramado normativo, legal y de costumbre, es una estructura que nos empuja a vivir sin conocer lo que es la vida, c&oacute;mo son las vidas, a que pasemos por alto cu&aacute;nta potencia podemos desplegar para vivir si abrimos los ojos, agudizamos los o&iacute;dos y continuamos curiosas a pesar de las dificultades y, c&oacute;mo no, del aburrimiento.
    </p><p class="article-text">
        El capitalismo es el principal responsable de que el aburrimiento, la leg&iacute;tima experiencia del vac&iacute;o del tiempo, angustioso y lleno de posibilidades, lo experimentemos como miseria econ&oacute;mica, como abandono y falta de est&iacute;mulos. El capitalismo hay que combatirlo todos los d&iacute;as porque nos condena a la pobreza econ&oacute;mica, al aislamiento, y al aburrimiento. Nos quiere quitar no s&oacute;lo las riquezas econ&oacute;micas que podemos producir a base de desigualdad, sino sobre todo las ganas de vivir, a unas m&aacute;s que a otres, pero a todes. No estoy llamando a resignarse a vivir en la pobreza y el abandono, claro, estoy pensando en cu&aacute;nto necesitamos continuar tratando de desapropiar a la sociedad capitalista de ese robo de nuestras posibilidades de vida. Que no se limita a la explotaci&oacute;n de nuestros cuerpos y de nuestro tiempo. O mejor, que explota nuestros cuerpos y nuestro tiempo hasta el final, hasta en los momentos de aburrimiento: en los que no sirven para nada, los de la literatura, la imaginaci&oacute;n y la inteligencia libre. Ya ves, cuento de navidad, pero de navidad de amigues con quienes he recuperado un poco de esa experiencia del tiempo en mitad de las tareas de cuidado. Muchas gracias a todes, ya sab&eacute;is qui&eacute;nes sois.
    </p><p class="article-text">
        Y de esto m&aacute;s o menos va la novela de George Eliot. Y &eacute;ste ha sido mi rato de tiempo libre. Algo disperso por falta de pr&aacute;ctica, pero con mucho gusto de haberlo pasado as&iacute;. Ahora me voy a preparar la cena.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/cuento-navidad_132_1755732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Jan 2019 10:29:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un cuento de navidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pido noticias de Brasil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/pido-noticias-brasil_132_1894825.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad6c68f3-262e-4f4f-a805-3829e9302291_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pido noticias de Brasil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">(En referencia al poema de Carlos Drummond de Andrade “Notícias de Espanha” que escribió durante la guerra civil española)</p></div><p class="article-text">
        Supongo que en Espa&ntilde;a est&aacute;n llegando noticias sobre Brasil: estos d&iacute;as ha ganado en el primer turno de las elecciones presidenciales Jair Bolsonaro, un candidato que, como Trump, se ha limitado a hacer campa&ntilde;a pol&iacute;tica amenazando a todos los colectivos en minor&iacute;a o en tentativa de revuelta: mujeres, personas negras, personas ind&iacute;genas, personas LGTB. Las amenazas van desde comentarios despreciativos sobre sus capacidades a amenazas de agresiones violentas o eliminaci&oacute;n de derechos.
    </p><p class="article-text">
        Va a apoyar que las mujeres ganen menos en los trabajos asalariados, le parece que las mujeres somos violadas si lo merecemos por nuestra belleza, las personas negras son inferiores, los maricones merecen ser apaleados -ni piensa en bolleras o trans, como mis&oacute;gino conservador que es-, las personas ind&iacute;genas no merecen tener ni un cent&iacute;metro de tierra para vivir, y as&iacute;. No lo voy a citar, internet est&aacute; lleno de todas estas joyas. La cuesti&oacute;n es que su campa&ntilde;a es decirlas sin tragar saliva.
    </p><p class="article-text">
        En mitad de esa &ldquo;no campa&ntilde;a&rdquo; sufri&oacute; casualmente una agresi&oacute;n con arma blanca -como casualmente tambi&eacute;n sufri&oacute; Mariano una agresi&oacute;n en forma de pu&ntilde;etazo un poco antes de las &uacute;ltimas elecciones que gan&oacute; de tantas veces que tuvimos que votar-, y desde entonces se ha dedicado a mandar v&iacute;deos desde el hospital haciendo mucho teatro, en serio, y absteni&eacute;ndose de asistir a los debates con el resto de candidates. Por supuesto, tambi&eacute;n defiende el derecho a portar armas, la tortura y el asesinato como medios para el &ldquo;orden pol&iacute;tico&rdquo; y la supresi&oacute;n de los derechos pol&iacute;ticos m&aacute;s all&aacute; del derecho al voto. Sus pol&iacute;ticas econ&oacute;micas, que las tendr&aacute;, ni se comentan, pero todo el mundo las entiende: recortar en todo lo que huela a pol&iacute;tica igualitaria, seguir con los negocios del se&ntilde;or Julio C&eacute;sar y arrasar con todos los presupuestos p&uacute;blicos para que las oligarqu&iacute;as sigan bien y mejor.
    </p><p class="article-text">
        Pues, bueno, aqu&iacute; estamos otra vez. El 28 de octubre es el segundo turno de las elecciones en las que habr&aacute; que votar a Haddad, un candidato del Partido dos Trabalhadores -el partido de Lula y Dilma, la presidenta depuesta en 2016-, para poder parar a Bolsonaro. Esta es la situaci&oacute;n esquem&aacute;tica. Otra vez sin poder creer la deriva fascista-capitalista que se nos viene encima. Que todes entendemos, que en Europa no nos falta de esto.
    </p><p class="article-text">
        Yo no tengo ninguna lectura o an&aacute;lisis privilegiados de la coyuntura para compartir. Pero ya que vivo en Brasil desde hace algunos a&ntilde;os, he aceptado el convite de esta ilustre redacci&oacute;n a hacer de enviada especial forzada, pues me fui de Espa&ntilde;a justo cuando perd&iacute; mi plaza de profesora interina gracias a Dolores de Cospedal, en aquellos a&ntilde;os en los que lo que ocurr&iacute;a en Espa&ntilde;a todav&iacute;a se llamaba &ldquo;crisis econ&oacute;mica&rdquo; y no, simplemente, &ldquo;esto es lo que hay&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Voy a comentar tres cuestiones. Tres porque parece un n&uacute;mero suficiente, y escribo muy a ciegas.
    </p><p class="article-text">
        La primera. Estaba viendo r&aacute;pido dos pel&iacute;culas de Basilio Mart&iacute;n Patino, &ldquo;Canciones para despu&eacute;s de una guerra&rdquo; y &ldquo;Caudillo&rdquo; para un ciclo sobre dictaduras y fascismo que unes compa&ntilde;eres y yo llev&aacute;bamos alg&uacute;n tiempo queriendo organizar y que vamos a tratar de sacar justo antes de estas elecciones del infierno. Patino recoge, en los a&ntilde;os 70, toda la parafernalia est&eacute;tica, los c&aacute;nticos, las manifestaciones en la calle, las frases de propaganda, de la guerra civil de Espa&ntilde;a y los a&ntilde;os inmediatamente posteriores. Escuchar y ver. Las lecciones de la historia, c&oacute;mo se repite todo. Los mismos discursos de salvar la patria de amenazas grandilocuentes y min&uacute;sculas al mismo tiempo: la nostalgia del imperio, la mugre comunista, la grandeza de la naci&oacute;n cat&oacute;lica. Exactamente lo mismo que acciona Bolsonaro sin extenderse demasiado. Y la sorpresa eterna de nosotres les progresistas: muchas personas de aspecto marcadamente pobre levantan el brazo al son del &ldquo;Cara al sol&rdquo;. Un ambiente diverso en realidad, ricos y pobres unides bajo la promesa de grandeza. Seguimos igual de sorprendides tanto tiempo m&aacute;s tarde. No voy a culpar a nadie, que ya tenemos bastante con lo que ocurre. Pero s&oacute;lo repetir una vez m&aacute;s que Bolsonaro ha conseguido movilizar ideales, por confusos, repulsivos y terribles que sean, y el resto no.
    </p><p class="article-text">
        Yo no pensar&iacute;a tanto en manipulaci&oacute;n medi&aacute;tica como la causa de la adhesi&oacute;n masiva a este personaje sino, en todo caso, como medio: est&aacute; claro que no ha necesitado esforzarse mucho dial&eacute;cticamente para movilizar a tantas personas. No ha hecho apenas campa&ntilde;a, no ha discutido con nadie, se ha limitado a refrendar un paso m&aacute;s en el estado actual de las cosas -violencia, desigualdad, represi&oacute;n y empobrecimiento de les m&aacute;s pobres- sin necesitar siquiera proponer medidas concretas. Venceremos el estado actual de incertidumbre y miedo ante la violencia cotidiana con mano dura y represi&oacute;n, con fe cristiana y exclusi&oacute;n de las diferencias, haciendo negocios y machacando a les pobres. &iquest;Cu&aacute;l es la principal promesa? La promesa de grandeza, de naci&oacute;n, de uni&oacute;n frente al ataque de la diversidad. Ya lo conocemos. El colmo del ideal machista de vida: a las tentativas de resucitar a Lula -que est&aacute; en la c&aacute;rcel- como padre querido del pa&iacute;s, de las causas sociales, le est&aacute; ganando la figura del padre arbitrario y violento. Lo que nos sorprende siempre es que las personas que consideramos exclu&iacute;das por definici&oacute;n, clases bajas y medias, personas negras, se sientan incluidas en tal promesa. Y muchas se sienten. O votan en blanco. Nos pasamos el d&iacute;a tratando de mostrar -casi siempre en internet, que llega a quien llega- que une no puede sentirse incluida en una propuesta que la excluye. Y entonces nos damos cabezazos contra la falta de conciencia de clase o de movilizaci&oacute;n anti-racista, o feminista... Pues, mira, no. No lo veo.
    </p><p class="article-text">
        La segunda. De falta de conciencia, nada. Ha sido justo ahora cuando Brasil ha conocido la movilizaci&oacute;n m&aacute;s diversa y amplia desde 2013 bajo el lema #EleN&atilde;o. Han sido las mujeres y las personas LGTB quienes han conseguido mostrar en las calles de todo el pa&iacute;s que somos gente diversa y que nuestras vidas cuentan. Que la pol&iacute;tica es eso: colocar nuestras vidas en primer plano, discutir nosotres sobre la agenda pol&iacute;tica, sobre qu&eacute; problemas afectan a nuestras vidas y qu&eacute; soluciones proponemos. Por supuesto que la gran guettificaci&oacute;n de la sociedad brasile&ntilde;a nos hace temer que las personas m&aacute;s pobres no est&eacute;n incluidas en estas movilizaciones. Entonces tal vez en lugar de echarles encima de nuevo su falta de conciencia de clase podemos pensar nosotres tambi&eacute;n el problema de la inclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No voy a culpar tampoco a les feministes, faltaba m&aacute;s, ya se ha conseguido mucho, por mucho que quede por hacer, saliendo a las calles juntes de manera masiva, haci&eacute;ndonos visibles, poniendo en pauta medidas de salud p&uacute;blica como el derecho al aborto, cuestionando la norma opresora de la familia tradicional en la que los padres est&aacute;n ausentes al mismo tiempo que se cierran filas en torno de un ideal inexistente en un pa&iacute;s que est&aacute; tan azotado por el miedo y en el que la segregaci&oacute;n es la norma. Pero el camino es largo y parece que por ahora no llegamos a tiempo. Lo que pretendo decir es que la desigualdad es un problema de todes. Nos impide comunicarnos entre gentes diversas y en diferentes situaciones vitales. Impide que los barrios y las comunidades se comuniquen, es como si vivi&eacute;ramos con muros instalados en las ciudades todo el tiempo. No nos conocemos. Nos venden ideales terribles porque no tenemos m&aacute;s que im&aacute;genes estereotipadas sobre les otres.
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos en los que se azota el miedo a la diversidad, creo, como tantas personas, que lo que debemos hacer es seguir derribando muros intelectuales, emocionales y econ&oacute;micos, actuar a cada paso mostrando que las vidas de todas esas personas que no conocemos, que son diferentes a nosotres, son las m&aacute;s importantes. Sobre todo porque no las conocemos. Pienso en&nbsp;<a href="https://www.traficantes.net/libros/vida-precaria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Judith Butler</a>&nbsp;claro, la estuvimos leyendo recientemente en un grupito de la universidad en el que nos juntamos pocas personas pero ya algo diferentes: cristianas, ateas, bolleras, heterosexuales... Con la &uacute;nica motivaci&oacute;n de estudiar juntes. Parece poca cosa, y probablemente lo sea, pero toda llamada al respeto e inter&eacute;s por la diversidad de las personas me parece poco.
    </p><p class="article-text">
        La tercera. Que es como la segunda. Recojo las palabras de Rilke que&nbsp;<a href="https://www.akal.com/libro/paciencia-de-la-accion_35660/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jordi Carmona Hurtado</a>&nbsp;compart&iacute;a estos d&iacute;as en una red social: &ldquo;Cuanto m&aacute;s humanos nos hacemos, tanto m&aacute;s diferentes nos volvemos. Es como si, de golpe, los seres se multiplicaran por mil; porque un nombre colectivo, que antes val&iacute;a para miles, se vuelve escaso para diez personas y se ve uno forzado a observar a cada una de manera individual. Imaginemos que en lugar de pueblos, naciones, familias y comunidades, tengamos un d&iacute;a personas, y, cuando ya no se pueda unir ni a tres bajo el mismo nombre, &iquest;no tendr&aacute; entonces el mundo que hacerse m&aacute;s grande?&rdquo; Y espero y deseo que consigamos tirar poco a poco los muros que nos separan, entre pa&iacute;ses y dentro de ellos. Las diferencias de los problemas que estamos viviendo en Europa y Am&eacute;rica creo que son realmente de grado, no de naturaleza. Toda mi confianza en la potencia de las luchas feministas internacionales. Esto va a llevar probablemente tiempo, pero tenemos que continuar. Mantenernos vivas en todos los sentidos de la expresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que parece que no podemos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/pido-noticias-brasil_132_1894825.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Oct 2018 10:11:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Disidencia,Brasil,Machismo,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres 'perdías'. Sobre Wanda de Barbara Loden]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/mujeres-perdias-wanda-barbara-loden_132_1992946.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31f842a7-ae28-41df-a126-ce58a6d2c089_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mujeres &#039;perdías&#039;. Sobre Wanda de Barbara Loden"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Wanda</p><p class="subtitle">es una película sobre alguien, como señaló otra gran perdida, Marguerite Duras: “Por</p><p class="subtitle">alguien</p><p class="subtitle">, entiendo alguien a quien se ha aislado, alguien a quien se ha considerado en sí misma, desincrustada de la coyuntura social en la que ha sido encontrada"</p><p class="subtitle">A mí esta película me parece preciosa en todos los sentidos: de ver, de oír y de pensar. Pero sobre todo, uniendo todos los sentidos, de sentir. Se siente una gran libertad, un</p><p class="subtitle">gran desastre</p><p class="subtitle">que acecha siempre las vidas de las personas</p><p class="subtitle">Creo que se puede trazar un hilo de una nueva tradición por explorar que conecta las obras de muchas mujeres de la contemporaneidad</p></div><p class="article-text">
        No puede ser m&aacute;s verano en Europa. Aqu&iacute; en Brasil estamos trabajando. As&iacute; que le escribo a vuestras vacaciones, aunque no las teng&aacute;is, -a ver, hay que tumbar el capitalismo tambi&eacute;n, yo qu&eacute; s&eacute;-, por si comunica un poco de tiempo libre vuestro con el m&iacute;o. Y nos transmitimos algo de libertad unas a otras.
    </p><p class="article-text">
        Llevo mucho tiempo queriendo escribir sobre una pel&iacute;cula: <em>Wanda</em>, de Barbara Loden. Apenas he tenido tiempo de volver a verla, as&iacute; que voy a poner en pr&aacute;ctica esa memoria del cine que comunica memorias de todo tipo en el mismo plano, como experiencias, seg&uacute;n las recomendaciones del fil&oacute;sofo estadounidense Stanley Cavell, inventor de g&eacute;neros cinematogr&aacute;ficos y de un modo de pensar profundo y antijer&aacute;rquico, capaz de unir los melodramas cl&aacute;sicos de Hollywood sobre mujeres desaparecidas o en proceso de desaparici&oacute;n para s&iacute; mismas con la filosof&iacute;a del siglo XX. Una puede equivocarse, inventar o distorsionar planos y secuencias de la pel&iacute;cula, pero ya va siendo hora, como vengo con la cantinela desde hace algunos meses, de arrogarnos el derecho a equivocarnos, a errar -en el doble sentido: equivocarse, en fin, qui&eacute;n te va a corregir, que venga y discuta de igual a igual, y vagar-, a perdernos, esta vez s&iacute;, iniciando un camino de emancipaci&oacute;n, no porque nos encarcelen, nos confinen en psiqui&aacute;tricos o en CIEs, o tras la puerta de una cocina o en los m&aacute;rgenes de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        <em>Wanda</em> es una pel&iacute;cula sobre alguien, como se&ntilde;al&oacute; otra gran perdida, <a href="http://www.ocec.eu/cinemacomparativecinema/index.php/es/31-n-8/424-conversacion-sobre-wanda-de-barbara-loden" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marguerite Duras</a>: &ldquo;Por <em>alguien</em>, entiendo alguien a quien se ha aislado, alguien a quien se ha considerado en s&iacute; misma, desincrustada de la coyuntura social en la que ha sido encontrada. Extra&iacute;da de la sociedad por usted y mirada por usted. Yo creo que siempre queda algo en s&iacute; mismo, en usted, a lo que la sociedad no ha llegado, algo inviolable, impenetrable y decisivo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Alguien</em> es Wanda. Aparece fr&aacute;gil y rotunda desde los primeros planos de la pel&iacute;cula. Casi no se la ve, entre el grado duro de la imagen, una cierta sensaci&oacute;n de desenfoque y que Wanda, persona perezosa y algo par&aacute;sito, habla tumbada desde el sof&aacute; de la casa de su hermana y todav&iacute;a, tarde por la ma&ntilde;ana, medio dormida y cubierta por una s&aacute;bana. Justo antes, Barbara Loden nos ha dado un paseo panor&aacute;mico, breve, sin palabras y claro, por un entorno hostil a esa alguien: trabajo obrero masculino, casa superpoblada y tradicional, en la que el trabajo de cuidado recae sobre una mujer, la hermana de Wanda, marido furioso por tener que soportar en casa a esta alguien que, ya vemos, no responde muy bien a las expectativas sociales sobre una mujer adulta.
    </p><p class="article-text">
        En lo sucesivo vamos a ver a Wanda errando de todas las formas imaginables: andando como un pato casi sin sostenerse sobre sus pies, hablando en alg&uacute;n <em>slang</em> gangoso medio ininteligible, llegando tarde, y con los rulos puestos en el cabello, al juicio sobre la custodia de sus hijes y cediendo la custodia total al padre sin mostrar perturbaci&oacute;n - &ldquo;van a estar mejor con &eacute;l&rdquo;, dice-, comiendo cuando le dan de comer y fumando cuando le dan cigarros, qued&aacute;ndose colgada del primer tipo que pasa y le da comida y cama, huyendo dando tumbos y yendo, en fin, de un lado para otro sin ning&uacute;n rumbo ni plan que podamos entender. Una <a href="https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-genero/Malasmadres_6_769633038.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mala madre</a> en toda regla, una persona desastrosa, <em>white trash</em> proletaria que no busca ninguna manera de sustento, una idiota, un par&aacute;sito, una mujer completamente expuesta a la violencia machista, una perdida, una persona simp&aacute;tica y f&aacute;cil, una especie de nada de la sociedad. ALGUIEN.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; esta pel&iacute;cula me parece preciosa en todos los sentidos: de ver, de o&iacute;r y de pensar. Pero sobre todo, uniendo todos los sentidos, de sentir. Se siente una gran libertad, un <em>gran desastre </em>que acecha siempre las vidas de las personas. Una gran indeterminaci&oacute;n. Eso que no se sabe, que se muestra pero que est&aacute; y que no est&aacute;, que nos hace parecer t&iacute;teres sin cabeza y diosas del olimpo a la vez, seres determinados y libres, qu&eacute; complejidad, qu&eacute; ligereza. S&oacute;lo hay que escuchar el murmullo de Wanda al hablar, apenas separado del ruido de las cosas y de las voces de las gentes del bar, mirar el grano de la pel&iacute;cula que muestra y oculta a Wanda. Porque no es un objeto de exposici&oacute;n. Es alguien que aparece y que desaparece, como el Guadiana y como una persona libre. Por fin para una mujer: ALGUIEN.
    </p><p class="article-text">
        Es preciso, important&iacute;simo, que continuemos estudiando y rescatando del olvido patriarcal a todas las mujeres que han pensado, creado y trabajado con devoci&oacute;n y, en general, sin ning&uacute;n reconocimiento. Concuerdo con la necesidad de mostrar ejemplos de mujeres fuertes. De rescatar y crear referentes para nosotras mujeres, de poder disfrutar todas las maravillas -y las cosas mediocres-, que las mujeres han hecho a lo largo de una historia que ha tratado de taparnos la boca y sacarnos todo lo que pueda. Pero esto, me parece, tiene que ir de la mano de mostrar ese derecho a la indeterminaci&oacute;n, ese derecho a ser cualquier cosa, a perderse en la vida, a mostrar su sinsentido, espec&iacute;fica y fuertemente, encarnado en el cuerpo de una mujer. Una mujer a la que, por supuesto, nadie cuida y consuela, y que tampoco va por ah&iacute; quej&aacute;ndose o mostrando cu&aacute;ntos traumas le ha causado la sociedad, qu&eacute; poco la entiende el mundo y qu&eacute; especial es, eso es prerrogativa de los <em>rebeldes sin causa </em>onvres; y que aun as&iacute;, misteriosamente -nuestro misterio como sujetos, coleguis-, consigue continuar vagando, errando, viviendo la vida de alguien, dibujando una l&iacute;nea de fuga en esas vidas-destino femeninas que seguimos tratando con la condescendencia de los clich&eacute;s: el ama de casa o maruja, el put&oacute;n verbenero, la hist&eacute;rica que se deja maltratar. Una alguien, la misma Barbara Loden que interpret&oacute; a Wanda trayendo algunas de sus vivencias personales, a quien cost&oacute; horrores conseguir realizar esta bell&iacute;sima pel&iacute;cula, la &uacute;nica que pudo hacer como directora, y no como actriz, en su vida.
    </p><p class="article-text">
        Y lo dejo aqu&iacute; apuntado para otro momento, creo que se puede trazar un hilo de una nueva tradici&oacute;n por explorar que conecta las obras de muchas mujeres de la contemporaneidad: el inter&eacute;s por mostrar una vida, la vida de alguien, de MUJERES ALGUIEN, sin clich&eacute;s, sin menospreciar a quien vive, en todo o en parte, seg&uacute;n los roles de g&eacute;nero asignados. Y pensarlas hasta el fondo y con libertad, en sus elementos parad&oacute;jicos, tan ricos, sin la mirada juzgadora y morbosa masculina -esa que se quer&iacute;a universal-, sin las aristas de la desigualdad que nos dice que somos esto o aquello, y que incluso cuando tratamos de vivir dentro de la sociedad como cualquier hijo de vecina, nos pone contra la pared y entonces es c&aacute;rcel machista o violencia machista, t&uacute; &ldquo;eliges&rdquo;. Estoy pensando, S&Iacute;, en Juana Rivas y en tantas mujeres en la misma situaci&oacute;n que ella, y estoy pensando, S&Iacute;, en tantas mujeres castigadas y humilladas p&uacute;blicamente por haber sobrevivido a una violaci&oacute;n y por beber, salir de noche, ir con onvres y ser activas sexualmente, como (una) <em>cualquiera</em>. Aj&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Esto, claro, lleva a que estas artistas sean grandes creadoras de formas nuevas, a la experimentaci&oacute;n est&eacute;tica, que abre las puertas de un mundo de la igualdad ya presente en nuestras vidas y lo fortalece, llam&aacute;ndonos. Vamos all&aacute;, juntes.
    </p><p class="article-text">
        Algunos grandes nombres que se me ocurren: Marguerite Duras, Clarice Lispector, Virginia Woolf y Lucia Berlin en literatura; Chantal Akerman, Lucrecia Martel, Barbara Loden y Sarah Polley en cine; Virginie Despentes, bell hooks y Donna Haraway en filosof&iacute;a y pol&iacute;tica; Paula Rego en pintura, Nina Simone, Billie Holiday y Elza Soares en m&uacute;sica... Hasta otra. Mientras, espero haber contribu&iacute;do a que ve&aacute;is con los ojos bien abiertos a alguien como <em>Wanda</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/mujeres-perdias-wanda-barbara-loden_132_1992946.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Aug 2018 09:30:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mujeres 'perdías'. Sobre Wanda de Barbara Loden]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Disidencia,Feminismo,Películas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De tan histérika histórika* (*Prestado de la canción de la gran Sara Hebe)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/histerika-prestado-historika-sara-hebe_132_2767085.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Lo que venía a proponer sobre esta cuestión, así a la brava, es que la</p><p class="subtitle">intelligentsia</p><p class="subtitle">masculina está acabada"</p><p class="subtitle">"Este mundo ya no es el de ellos. Cansan, nos dan dolor de cabeza, nos amargan y, lo más grave, no nos dejan pensar"</p><p class="subtitle">"Para ello quiero animarnos a pensar sin ellos, buscando entre nuestras antepasadas que son muchas y muy profundas y se merecen todos los honores de</p><p class="subtitle">nosotras las excluidas</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Hace unos d&iacute;as, en el chou feminista <a href="http://www.publico.es/publico-tv/deforme-semanal/programa/667502/deforme-semanal-1x12-4-seccion-de-marc-giro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Deforme semanal</a> de Isa Calder&oacute;n y Luc&iacute;a Lijtmaer, Marc Gir&oacute; dec&iacute;a en un mon&oacute;logo que las feministas claro que odi&aacute;bamos a los hombres, y claro que quer&iacute;amos venganza, y claro que claro que no queremos ser iguales a ellos, lo que queremos es ser m&aacute;s y mejores. Voy a dejar a un lado la cuesti&oacute;n de que Marc Gir&oacute; hable como si &eacute;l fuera una mujer. Ni yo ni nadie reparte los carn&eacute;s del &ldquo;ser mujer&rdquo; -y lo que queremos muchas es sacarnos precisamente ese carn&eacute; de encima-, pero lo que tengo claro es que Gir&oacute; nunca ha sufrido ninguna de las violencias espec&iacute;ficas que sufrimos aquellas personas que somos determinadas como mujeres por la cultura. Que dijera estas cosas me dio que pensar, y me dio algo de rabia, lo confieso.
    </p><p class="article-text">
        Ando d&aacute;ndole vueltas estas semanas, desde que conocimos la sentencia por la violaci&oacute;n m&uacute;ltiple en Pamplona en 2016, a cu&aacute;n cohibidas continuamos estando en esto del hablar y pensar. Nos han grabado tan a fuego la etiqueta de agresivas, irracionales y linchadoras que me parece que continuamos hablando con la boca chica. Y, se&ntilde;oras, dig&aacute;monoslo entre nosotras, &eacute;sta es una de las bases del patriarcado, del machismo de toda la vida. Que tenemos que ser dulces y comprensivas, que nunca seremos tan inteligentes como los se&ntilde;oros para articular argumentaciones, que rebelarse, vale, pero que no moleste a este hombre de aqu&iacute;, ni a ese juez, ni a aquel columnista, ni a ese humorista de all&aacute;, ni a perico de los palotes... Rebelarse, hablar un poco m&aacute;s alto y con algo m&aacute;s de seguridad, vale, s&iacute;, pero que nadie lo note. Y ya no digamos cuando nos ponemos a mandar a la mierda.
    </p><p class="article-text">
        Uy, que se nos quema la casa entera, que &ldquo;comparto el fondo pero no las formas, compa&ntilde;era&rdquo;, dijo &eacute;l, hombre militante e intelectual que usa frases hechas de hombre intelectual, y todav&iacute;a no se ha enterado que lo de la diferencia entre forma y fondo, pues como que viene siendo cuestionado, cuando no puesto en rid&iacute;culo, por algunas teor&iacute;as psicol&oacute;gicas y por todo el arte desde el siglo XIX.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, me ajusto las gafas de intelectuala hist&eacute;rika e hist&oacute;rika, chica, que llevo toda la vida estudiando y algunos todav&iacute;a se me enfadan porque temen que haya le&iacute;do m&aacute;s que ellos. Empiezo por el final: lo de autodenominarse &ldquo;intelectual&rdquo; deber&iacute;a ser una verg&uuml;enza.
    </p><p class="article-text">
        Como deja clarinete Jacques Ranci&egrave;re, como si la inteligencia y su ejercicio continuado fuera una profesi&oacute;n, que, por supuest&iacute;simo, s&oacute;lo pueden ejercer unos pocos. Cierto es que ya nadie lo hace, y casi que por motivos un tanto deprimentes, no est&aacute; muy a la alza en nuestros espacios p&uacute;blicos lo de interesarse por la inteligencia.
    </p><p class="article-text">
        En el presente lo que es una verg&uuml;enza es hablar como si uno, y digo &ldquo;uno&rdquo; de macho, tuviera esa autoridad aunque no se llame como tal. Que levante la mano quien no haya sufrido a hombres -y si alguien aqu&iacute; me pide que diferencie entre hombres y machistas, le pido que no me pida nada y que ya cada cual se piense lo de desligarse un tantito de su g&eacute;nero asignado, y ver si quiere agruparse con otros y visibilizar a &ldquo;los hombres no machistas&rdquo; como sujeto pol&iacute;tico de estos tiempos, autogesti&oacute;n, hermanos- que te echan discursos en los que tratan, no de compartir contigo sus intereses, pasiones o dudas, sino de iluminarte, a ti mujer, sobre alg&uacute;n tema. Ya lo de discutir por puro inter&eacute;s, en igualdad, o incluso para aprender contigo, si eso para otro siglo. Sabemos desde hace alg&uacute;n tiempo, <a href="https://www.caninomag.es/los-hombres-nos-explican-cosas-rebecca-solnit-te-explica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gracias a Rebecca Solnit </a>-a quien un hombre trat&oacute; de explicar un libro que ella misma hab&iacute;a escrito-, que esto nos pasa a todas.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ven&iacute;a a proponer sobre esta cuesti&oacute;n, as&iacute; a la brava, es que la <em>intelligentsia</em> masculina est&aacute; acabada. Que aventuro que ya no va a producir nada nuevo, interesante y profundo, que nos haga entender, problematizar, dar pistas, poner en com&uacute;n el mundo en el que vivimos. Que igual ya est&aacute; bien de decepcionarse por ello. S&iacute;, sinceramente, lo de separar forma y fondo es un ejemplo muy de andar por la calle, pero me planteo si los hombres no han estado, <em>simplemente</em>, pensando como hombres. En serio. Igual se nos ha pasado ver que ellos s&iacute; que est&aacute;n esencializados en lo suyo de ellos, que era el darnos lecciones. A ver si van a ser ellos los que han estado haciendo literatura masculina. Lo dejo caer. Excluyendo a todo quisqui. Figur&aacute;ndose como todopoderosos y solos. Pensando lo que les interesa, en el mal sentido, el de &ldquo;s&oacute;lo miro p&aacute; lo m&iacute;o&rdquo;. Ocultando las vidas de las mujeres, de las personas migradas y racializadas, de las personas con orientaciones sexuales invisibilizadas y repudiadas, de las personas trans.
    </p><p class="article-text">
        Este mundo ya no es el de ellos. Viva. Cansan, nos dan dolor de cabeza, nos amargan y, lo m&aacute;s grave, no nos dejan pensar. Tratemos de pensar sin ellos. De todos modos van a seguir ah&iacute;, hasta que se vayan muriendo, y cualquier cosa que hagan que valga la pena nos va a llegar, como nos llega toda la basura que teclean y sueltan por esas boquitas. Confiemos.
    </p><p class="article-text">
        Tratar de pensar sin ellos: desistiendo de discutirles sus cosas si nos ocupa demasiado, de tener su aprobaci&oacute;n y, lo m&aacute;s importante, continuar tratando de pensar nuestras vidas, aquello que ya estamos viviendo y aquello sobre lo que no tenemos ni idea. Ya llevamos algunos siglos de pensamiento feminista, con todos sus conflictos, problemas e invisibilizaciones, siento que es el momento -el momento es ahora-, de separarnos de todo ese caj&oacute;n ponzo&ntilde;oso de explotadores que tenemos en occidente. Nos llevamos lo que nos ha venido bien y les dejamos solos. No les debemos nada. El presente y el futuro siempre necesitan de un poco de orgullo. Y de rapi&ntilde;a. Pero esta vez a los vencedores, que son pocos y cobardes.
    </p><p class="article-text">
        Estudiar el pasado, s&iacute;, que el tiempo es complejo y no vamos a venir ahora nosotras con la milonga imperialista del progreso. Sin esperar, parfavar, que nos den el visto bueno. Esto no me parece simple, como tratamos de no ser excluyentes -no siempre con &eacute;xito, v&eacute;ase las discusiones viejas y actuales entre feminismos-, porque queremos hacer realmente pol&iacute;tica, ocuparnos de los asuntos comunes en com&uacute;n, y no acumular poder, el pasar de su cara parece excluirles, discriminarles. No me voy a re&iacute;r, que ya sabemos que los hombres, ciertos hombres, contin&uacute;an siendo los protagonistas de todo. Pues que no lo sean m&aacute;s de nuestras vidas. Vamos a ir tirando de la alfombra hasta que se caigan al suelo. Para ello quiero animarnos, eso, a pensar sin ellos, aunque sea con miedo -yo lo tengo ahora mismo, pensando si me estar&eacute; volviendo loca o qu&eacute;-, a buscar a nuestras antepasadas que son muchas y muy profundas y se merecen todos los honores de <em>nosotras las excluidas</em>. Animarnos a ser vanguardia. A hacernos fuertes en lo del pensar y expresarnos p&uacute;blicamente en el d&iacute;a a d&iacute;a, que nos va la vida en ello. En cualquier sitio, y en especial, fuera de las instituciones, que nos d&eacute; el aire. Es algo dif&iacute;cil, duro y arriesgado.
    </p><p class="article-text">
        Cuesta encontrar una comunidad de pensamiento, pero en el fondo una nunca est&aacute; sola, el pensamiento se hace en com&uacute;n, como dice Donna Haraway, y puede dar todas las alegr&iacute;as del mundo y las que est&eacute;n por inventar. Lo que ocurre es que llevamos siglos muy pero que muy mal acompa&ntilde;adas.    
    </p><p class="article-text">
        Y la otra cuesti&oacute;n a la que quer&iacute;a llegar, ya casi sin aliento. Me cag&uuml;en t&oacute;. Que tenga que venir un t&iacute;o, Marc Gir&oacute;, a hablar con agresividad y guasa sobre lo sumisas que somos. Porque <em>puede</em>, debe ser. Pues s&iacute;, claro que lo queremos todo, claro que queremos ser mejores que las identidades deprimentes, y sus correspondientes posibles de vida, que nos ha preparado el patriarcado capitalista y racista. No te jode. &iquest;Queremos ser explotadoras? No. &iquest;Queremos vivir en un mundo desigualitario que nos adiestra en mermar nuestras sorprendentes capacidades y en pasar por encima de quien sea como miserable compensaci&oacute;n? No. No hablo en nombre de nadie, pero sinceramente, yo lo quiero todo. El brillo del verde de la tierra -como dec&iacute;a aquella <a href="https://www.centrepompidou.fr/cpv/resource/cy5jdox/r65boMz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pel&iacute;cula de Dani&egrave;le Huillet y Jean-Marie Straub</a> que estoy parafraseando mal-, y los espejos del azul del mar. Y lo queremos para hacerlo m&aacute;s grande, para cuidarlo, para compartirlo, para hacer entre todas, y no para actuar en ning&uacute;n caso como las propietarias.
    </p><p class="article-text">
        Para comenzar, aunque parezca un desv&iacute;o, quiero insistir en que basta ya de pedir disculpas por hablar, por corregir a unos jueces, claro que es una violaci&oacute;n y os lo vamos a gritar hasta que os sangren los o&iacute;dos y rectifiqu&eacute;is. Ni la pol&iacute;tica en general, ni las luchas para salir de la opresi&oacute;n en particular, necesitan de ninguna persona experta. Las personas entendemos, y tenemos que discutirlo absolutamente todo. Esclarecernos entre nosotras sobre todo lo que nos afecta, y que cada vez nos afecten m&aacute;s problemas, por alejados que parezcan de nuestras vidas, la lejan&iacute;a es un error de perspectiva patriarcal, capitalista y racista. Nunca jam&aacute;s las luchas de personas oprimidas fueron recibidas de buen grado. Anda ya: tenemos que gritar m&aacute;s, empujar m&aacute;s, unirnos m&aacute;s, confiar entre nosotres m&aacute;s. Necesitamos hacerlo colectivamente, darnos ejemplos, jurisprudencias. Toma.
    </p><p class="article-text">
        Se&ntilde;oros, este mundo de relaciones torcidas -y las visiones que nos hacen tragar para legitimarlo-, nos agrede, nos violenta, nos amarga, nos complica la vida para mal, nos mata, destruye la tierra y a todos sus seres. No queremos m&aacute;s. Queremos todo. Pero otro todo. La han cagado pero bien, jerifaltes. Ni una vez m&aacute;s, hermanas. A pensarlo y cuidarlo todo, comenzando por nosotres, y a echar la mierda al caj&oacute;n del <em>compost </em>mientras se va descomponiendo<em>. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/histerika-prestado-historika-sara-hebe_132_2767085.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 May 2018 09:10:27 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[De tan histérika histórika* (*Prestado de la canción de la gran Sara Hebe)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vidas felices]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/vidas-felices_132_2234728.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Me gustaría recordar un momento con ustedes la emancipación con una escritora inglesa, muy señorita y muy burguesa, Virginia Woolf".</p><p class="subtitle">"Porque nadie puede hablar en nombre de nadie, porque no es</p><p class="subtitle">la vida</p><p class="subtitle">, son las vidas y parece inevitable que unas siempre oculten otras".</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Resulta un poco dif&iacute;cil escribir sobre feminismo y las luchas feministas pocos d&iacute;as antes de este 8 de Marzo. Ya se intuyen, escuchan y leen muchas voces diversas desde hace algunos meses. Y se anhelan. Circula un anhelo incalculable por encontrar una marea de mujeres en las calles, por pensar<em>nos</em> en todo el mundo saliendo juntas a inundar el espacio p&uacute;blico, a inundarnos de mujeres. Tambi&eacute;n hay mucha hostilidad y amenazas, como no pod&iacute;a ser de otro modo. Y mucha incertidumbre y muchos espacios por abrir y conflictos entre maneras de hacer y pensarnos que hacen aparecer hostilidades ocultas.
    </p><p class="article-text">
        Me parece oportuno devolver esa proclama de &ldquo;hay tantos feminismos como mujeres&rdquo; al caj&oacute;n de la impotencia pol&iacute;tica, es decir, de la impotencia ante los conflictos, de la dominaci&oacute;n mediante el silencio y la invisibilizaci&oacute;n. Las pr&aacute;cticas feministas hacen aparecer conflictos en ese espacio que se representa como desierto, aunque est&eacute; poblado por infinidad de personas, que es el de la vida en com&uacute;n. Es una pena, nadie quiere pasar su vida peleando, enfadada, discutiendo con &eacute;sta, &eacute;ste o aqu&eacute;l, yendo a pelear por unos derechos aqu&iacute;, y tratando de reparar unas injusticias all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Mi peque&ntilde;a aportaci&oacute;n hoy va a consistir en repetir algo que no se me ha ocurrido a m&iacute; y que es, adem&aacute;s, acab&aacute;ramos, discutible. Yo lo aprend&iacute; con un se&ntilde;or que lleva mucho tiempo con la cabeza poblada de canas y poco pelo que se llama Jacques Ranci&egrave;re. Es algo simple y complicado, y que parece condenar la vida a un infierno en la tierra, a unas ganas insaciables por complicarse: que la pol&iacute;tica es conflicto en un sentido preciso, hacer aparecer los conflictos que estructuran la sociedad en la que una vive y ya no s&oacute;lo tratar de exigir justicia o reconocimiento, sino, sobre todo, crear percepciones colectivas de un problema y hacer aparecer cuerpos nuevos en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Es como si, de repente, tratando de visibilizar a las mujeres trans, a las mujeres racializadas, a las mujeres que trabajan en casa, y a ti, que no sabes si eres una feminista blanca y entonces est&aacute;s del lado hegem&oacute;nico, o a ti, que dudas si podr&aacute;s entenderte con una se&ntilde;ora de sesenta a&ntilde;os sin estudios, o incluso a ti, que piensas que ya tenemos todos los derechos ganados y tampoco es plan de querer dominar a los hombres, estuvi&eacute;ramos dici&eacute;ndole al mundo que tiene que cambiar de manera de pensar, sentir y hacer. Es eso. Es duro. Es conflictivo. Es una pesadez y un totalitarismo, dir&aacute;n muchos caballeros, cambiar de maneras, que se impongan as&iacute; las mujeres, no llegar nunca a un momento en el que ya, por fin, la vida se asienta y no tenemos nada m&aacute;s que hacer y pensar que disfrutar apaciblemente de lo labrado, que disertar sobre lo que <em>ya</em> sabemos.
    </p><p class="article-text">
        Y es in&uacute;til, dir&aacute;n muchas personas involucradas en pr&aacute;cticas feministas, creer que todas estas mujeres y sus problemas diversos se pondr&aacute;n de acuerdo, porque <em>han venido a decir </em>que entre nosotras tambi&eacute;n nos invisibilizamos, que detr&aacute;s de una mujer blanca siempre habr&aacute; otra, negra, latina, gitana, prostituta, en fin, racializada, percibida como marginal, pagando en discriminaci&oacute;n y trabajo precario los privilegios de la primera. Y la primera dir&aacute; &ldquo;pero si a mis hermanas las est&aacute;n matando...&rdquo; Y la discusi&oacute;n ser&aacute; infinita y no llegaremos a ning&uacute;n consenso. Y todo el mundo pondr&aacute; mala cara. &Eacute;sta ser&iacute;a la versi&oacute;n ya conocida de la historia, la de la historia dominante, que est&aacute; escrita a menudo con muy poco talento y que, sobre todo, sigue <em>hacia adelante </em>pasando por encima de todos esos <em>detalles</em> de los que est&aacute;n hechos las vidas.
    </p><p class="article-text">
        Un conflicto eterno, qu&eacute; digo, una conflictualidad virtualmente inagotable, es seguro una imagen b&iacute;blica de la mala vida. Pero como dec&iacute;a, &eacute;sa es la versi&oacute;n dominante de la historia. Lo curioso es que no es precisamente la versi&oacute;n m&aacute;s pensada y ficcionada, sobre la que m&aacute;s se ha escrito. Esto es digno de ser retenido un momento. No tengo ning&uacute;n dato, ustedes me perdonen, revuelvo entre mis papeles y no encuentro ninguna estad&iacute;stica que me autorice a afirmar que esta ficci&oacute;n de la historia y la vida que dice que tenemos que parar quietas y dejar de multiplicar los problemas no es sobre la que m&aacute;s se ha escrito y pensado. Van a tener que creerme, si quieren.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo se me ocurre, f&iacute;jense, un ejemplo muy manido, y muy de hombres: que precisamente lo que conocemos en occidente como pensamiento, la filosof&iacute;a, es y ha sido esta <em>man&iacute;a</em> por buscar y formular problemas, por hacerse preguntas, por revolver el estado de las cosas. Y encima, la filosof&iacute;a tuvo problemas con la pol&iacute;tica. Ya lo saben, en alg&uacute;n momento hay que dejar de interpretar el mundo y ponerse, vamos a ver, a tratar de cambiarlo.
    </p><p class="article-text">
        Y por si fuera poco, quiero recordar un concepto adherido a luchas muy viejas, el de emancipaci&oacute;n. Al menos ha sacado un poco el pie de la Europa blanca, pensar&aacute; alguien. Pero no, porque me gustar&iacute;a recordar un momento con ustedes la emancipaci&oacute;n con una escritora inglesa, muy se&ntilde;orita y muy burguesa, Virginia Woolf. Esta mujer poco sali&oacute; a la calle a pelear por nada, su cuerpo estaba puesto la mayor&iacute;a del tiempo frente a un escritorio, y aunque invitaba a su casa a mujeres obreras que nada ten&iacute;an que ver con ella, lo hac&iacute;a para hablar de literatura.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo me gustar&iacute;a complicar m&aacute;s la cosa, la cosa de este art&iacute;culo de opini&oacute;n, diciendo que emanciparse, seg&uacute;n esta se&ntilde;ora, no es s&oacute;lo cuesti&oacute;n de separarse de un yugo opresor, ganar la propia libertad de movimientos y acci&oacute;n, sino tambi&eacute;n la de pensamiento. Y aun m&aacute;s, la autonom&iacute;a del arte. Del arte de la vida de cada una, que viene a ser: construirse un derecho nuevo, el de la indeterminaci&oacute;n, el de no tener que &ldquo;deber ser&rdquo; esto o lo otro, ama de casa o profesional liberal, santa o puta, mujer u hombre.
    </p><p class="article-text">
        Para esto hace falta el arte, no como cuando decimos, &ldquo;mira qu&eacute; arte tiene fulanita para hacer tal cosa&rdquo;, pero tambi&eacute;n en ese sentido. El arte de la ficci&oacute;n, de pensar, percibirnos, escribirnos, imaginarnos diferentes. El arte de la desidentificaci&oacute;n. De lanzarse a vivir una vida desconocida. De arriesgarse a pensar contradictariamente y hacer aparecer todos los mundos nuevos que est&aacute;n agazapados en &eacute;ste que tanto sufrimiento provoca. Para eso hay que enfangarse tal vez, porque somos muchas, porque nadie puede hablar en nombre de nadie, porque no es <em>la vida</em>, son las vidas y parece inevitable que unas siempre oculten otras.
    </p><p class="article-text">
        Si persistimos, dir&iacute;a Woolf, tal vez logremos compartir en igualdad la oscuridad y la luz p&uacute;blica, podamos descansar y darnos ese silencio y esa opacidad propias de la vida para iluminar de otro modo las cosas y el mundo, y poder as&iacute; escuchar otras voces, hasta volvernos locas, aunque nos molesten y queramos discutir, vaya por afrodita, de nuevo con ellas.
    </p><p class="article-text">
        No tengo nada m&aacute;s que compartir con ustedes hoy, s&oacute;lo desearles feliz HUELGA, feliz PARAR el MUNDO, felices CONFLICTOS, y mucha valent&iacute;a para lanzarnos hacia lo desconocido, el mundo de la igualdad en el que las personas probablemente est&eacute;n m&aacute;s bien agitadas, es verdad, pero plenas, dignas, y con todo el tiempo del mundo por delante. Feliz 8 de Marzo. Feliz inundaci&oacute;n. Feliz incertidumbre. Felices encuentros. Feliz felicidad nueva.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/vidas-felices_132_2234728.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Mar 2018 11:04:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Vidas felices]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Virginia Woolf,8M]]></media:keywords>
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