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    <title><![CDATA[elDiario.es - Elena San José Alonso]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/elena_san_jose_alonso/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Elena San José Alonso]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La renta básica ante el 8M y la lucha por las pensiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/renta-basica-cuidados-pobreza-derechos-sociales_132_2222713.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d392126f-ed42-4cab-83ae-2c5e64af0cba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La renta básica ante el 8M y la lucha por las pensiones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vivimos en un sistema económico que separa en compartimentos estancos las esferas productiva y reproductiva de la vida.</p><p class="subtitle">La economía no es reductible a los mercados; economía es mantener la vida, sea o no a través de las esferas monetizadas, y necesitamos dotarnos de normas e instrumentos que se ajusten a esta idea elemental. Como la renta básica universal.</p><p class="subtitle">¿Qué puede ofrecer una renta básica que no se obtenga ya por otras vías?</p></div><p class="article-text">
        Si alguien totalmente ajeno a la realidad del pa&iacute;s hubiera paseado por las calles espa&ntilde;olas hace unos meses, no habr&iacute;a encontrado ning&uacute;n indicio de que el 15-M tuvo lugar. Las banderas y sus nacionalismos han tomado los balcones y en los Parlamentos apenas se oye el eco de los <em>Indignados</em>. Estas semanas, en cambio, las manifestaciones de jubilados est&aacute;n devolviendo a las avenidas su condici&oacute;n de espacio ciudadano frente al de mera superficie de consumo; algo que tambi&eacute;n se observa en el paro de mujeres organizado para el 8 de marzo. &iquest;Es una mera coincidencia que sean las mujeres y los mayores los que salen a la calle? &iquest;Son demandas tan alejadas la una de la otra como a priori pudiera parecer?
    </p><p class="article-text">
        Albert Rivera afirmaba el otro d&iacute;a que el problema de las pensiones no se reduce a subirlas o bajarlas, que su origen est&aacute; en las bajas tasas de natalidad. Acierta en se&ntilde;alar que se trata de un problema m&aacute;s profundo, pero no llega al final de la cuesti&oacute;n (&iquest;qui&eacute;n da a luz, cr&iacute;a a los hijos y cuida de los mayores principalmente?). Las manifestaciones que estamos viendo son en &uacute;ltima instancia exteriorizaciones de un mismo problema: un sistema econ&oacute;mico que separa en compartimentos estancos las esferas productiva y reproductiva de la vida. As&iacute;, el modelo se construye en torno a una dicotom&iacute;a que no existe en realidad, pues todos nos movemos de una esfera a otra constantemente y ambas contribuyen al crecimiento de la riqueza colectiva, a pesar de no recibir el mismo (mal)trato. En principio, todos debemos cuidar y todos queremos realizarnos en nuestra vida profesional, pero este sistema nos obliga a elegir, y cuando las mujeres deciden entrar al espacio productivo pero los hombres no hacen lo propio en el reproductivo, la burbuja estalla. Estos desequilibrios de g&eacute;nero entre las esferas reproductiva y productiva tambi&eacute;n se reflejan en el sistema de pensiones, que contabiliza a&ntilde;os de trabajo productivo y deja en desventaja a las personas (casi siempre mujeres) que se han dedicado a cuidar.
    </p><p class="article-text">
        Sin los cuidados, la vida en sociedad se vuelve insostenible. No queda otra, hay que cambiar de modelo: la econom&iacute;a no es reductible a los mercados; <em>econom&iacute;a</em> es mantener la vida, sea o no a trav&eacute;s de las esferas monetizadas, y necesitamos dotarnos de normas e instrumentos que se ajusten a esta idea elemental. Como la renta b&aacute;sica universal.
    </p><p class="article-text">
        La RBU lleva sobre la mesa m&aacute;s de medio siglo y cuenta con numerosas experiencias positivas (entre otros: EE.UU. en los 60, Canad&aacute; en los 70, Namibia en 2008 y Kenia y Finlandia en la actualidad). Sin ser ninguna panacea (no es una pol&iacute;tica econ&oacute;mica sino una medida que se inserta en ella), contribuye notablemente a solventar algunos de los problemas m&aacute;s importantes de la actualidad, como la pobreza, una realidad cada vez menos lejana para muchos espa&ntilde;oles. En un contexto en el que tener trabajo ya no es sin&oacute;nimo &ndash; si es que alguna vez lo fue &ndash; de disfrutar de una calidad de vida digna; las pensiones cada vez son m&aacute;s quim&eacute;ricas; y el 47% de los trabajos (cualificados y no cualificados) est&aacute;n amenazados por la automatizaci&oacute;n, de acuerdo con el estudio llevado a cabo por la Universidad de Oxford en 2013&nbsp;(<a href="https://www.oxfordmartin.ox.ac.uk/downloads/academic/The_Future_of_Employment.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>), la renta b&aacute;sica constituye una medida tan necesaria como urgente. El planteamiento es sencillo: todo ciudadano por el hecho de serlo, a partir de cierta edad e independientemente de su condici&oacute;n social o de sus otras posibles fuentes de renta, recibe un ingreso del Estado que, como m&iacute;nimo, se sit&uacute;a en el umbral de la pobreza de una sociedad dada, de tal forma que nadie quede por debajo de &eacute;l. Es decir, se trata de disociar parcialmente la renta del empleo remunerado, no para sustituirlo sino como una garant&iacute;a m&iacute;nima de seguridad. Antes de llevarse las manos a la cabeza, conviene pensar en otros servicios p&uacute;blicos cuya universalidad no solo no se pone en cuesti&oacute;n, sino que se considera un valor a&ntilde;adido, como la educaci&oacute;n, la sanidad o la justicia. El car&aacute;cter monetario de la RBU no modifica el fondo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; puede ofrecer una renta b&aacute;sica que no se obtenga ya por otras v&iacute;as? Para empezar, y no es poco, erradicar la dimensi&oacute;n monetaria de la pobreza. Como todos los fen&oacute;menos econ&oacute;mico-pol&iacute;tico-sociales, la pobreza es multidimensional, y no solo afecta a la renta sino que se relaciona con las capacidades y el uso de los tiempos; sin embargo, es indudable el efecto positivo (o negativo) que tienen los ingresos (o su ausencia) sobre ella. Con la renta b&aacute;sica esta dimensi&oacute;n desaparece: nadie vive por debajo del umbral de la pobreza. Sin embargo, a pesar de estar concebida <em>&uacute;nicamente</em> para erradicar la pobreza en t&eacute;rminos generales, est&aacute; lejos de implicar que no tenga efectos espec&iacute;ficos. La situaci&oacute;n de vulnerabilidad de ciertos colectivos o sectores hace que, en la pr&aacute;ctica, la renta b&aacute;sica suponga una transferencia <em>hacia abajo</em> no solo de riqueza sino tambi&eacute;n de poder: de hombres a mujeres, de ricos a pobres y de unas mujeres a otras. En lo que respecta al primer caso, el hecho de que se asigne de manera individual hace que se democratice la sociedad al tiempo que se democratizan los hogares, algo que, en realidad, deber&iacute;a ser condici&oacute;n <em>sine qua non</em> para conseguir la primera. La dependencia econ&oacute;mica del marido que padecen muchas mujeres, m&aacute;s habitual entre las mujeres que hoy son pensionistas o est&aacute;n a punto de serlo, elimina la posibilidad de separarse de &eacute;l si libremente quisieran hacerlo (ya sea por cuestiones relacionadas con la violencia de g&eacute;nero o por simple deseo). En esta l&iacute;nea, la renta b&aacute;sica tambi&eacute;n mejorar&iacute;a la situaci&oacute;n de vulnerabilidad de los hogares monoparentales, en su mayor&iacute;a conformados por mujeres con hijos y ancianos a su cargo (datos del <a href="http://www.eapn.es/estadodepobreza/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe AROPE</a>).
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, dota al trabajador de poder de negociaci&oacute;n frente al empleador, proporcion&aacute;ndole unos ingresos externos que hagan efectivo el derecho a huelga, por ejemplo. La libertad no se mide tanto por la posibilidad de decir <em>s&iacute;</em> como por la de decir <em>no,</em> y es esta &uacute;ltima la que garantiza la renta b&aacute;sica. Este aumento potencial del poder de negociaci&oacute;n se hace especialmente presente en el caso de las mujeres, dada la precariedad laboral y la feminizaci&oacute;n del sector de los servicios (cuidados) remunerados. En ese sentido, la transferencia tambi&eacute;n se produce entre mujeres de diferentes clases sociales, ya que muchas de las empleadas en este sector son inmigrantes que cuidan de dependientes y personas mayores. Teniendo en cuenta que la excesiva concentraci&oacute;n de riqueza genera poder pol&iacute;tico, la RBU tiene un efecto igualador y democratizador que fortalece los v&iacute;nculos de ciudadan&iacute;a y la cohesi&oacute;n dentro de la comunidad en diferentes direcciones.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la renta b&aacute;sica revaloriza todo el conjunto de trabajos no monetizados, realizados en su mayor&iacute;a por mujeres, que contribuyen a la riqueza colectiva y al desarrollo de las sociedades pero que han estado infravalorados socialmente y penalizados econ&oacute;micamente porque no se adaptaban al esquema <em>valor = precio</em>, como refleja la escu&aacute;lida pensi&oacute;n no contributiva (adem&aacute;s de la dependencia que se genera durante todo el camino hasta llegar a las pensiones). De esta manera, esa parte de la sociedad considerada como inactiva pero que en realidad ha participado activamente, no solo contribuir&iacute;a a esa acumulaci&oacute;n de riqueza sino que recibir&iacute;a la parte correspondiente de la misma, algo que todav&iacute;a hoy no sucede. El reconocimiento social ir&iacute;a ligado a una retribuci&oacute;n econ&oacute;mica, y el concepto de trabajo abarcar&iacute;a mucho m&aacute;s que el empleo remunerado. As&iacute;, la RBU reconcilia las dos esferas de la vida, que se reconocen al fin como interdependientes. En consonancia, no solo se dejar&iacute;a de penalizar a aquellos o aquellas que no trabajan por dedicarse a los cuidados, sino que se posibilitar&iacute;a que las personas &ndash; hombres o mujeres - que desean reducir su jornada laboral para poder conciliar, tambi&eacute;n puedan hacerlo sin sufrir las consecuencias que ahora padecen.
    </p><p class="article-text">
        Desde nuestro punto de vista, no es casualidad que salgan a la calle las mujeres, principales proveedoras de cuidados; y los mayores, principales dependientes de ellos. Porque no estamos ante una simple crisis econ&oacute;mica, es todo el modelo lo que ha quebrado. Creemos que la RBU puede contribuir a solucionar diferentes necesidades de todos los grupos sociales, as&iacute; como a construir un modelo social y productivo m&aacute;s respetuoso con la vida familiar y personal de los individuos. Esta transversalidad hace que pueda actuar como una demanda unificadora de las grandes luchas colectivas, que ya comienzan a salir del letargo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&iquest;A qu&eacute; esperamos para unirnos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Plaza Colodro, Elena San José Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/renta-basica-cuidados-pobreza-derechos-sociales_132_2222713.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Mar 2018 20:19:51 +0000]]></pubDate>
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