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    <title><![CDATA[elDiario.es - Clara Martínez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/clara_martinez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Clara Martínez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cierre por herencia. Pero cierre, al fin y al cabo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/cierre-herencia-cierre-cabo_132_8267448.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/532c7c4c-a84a-4789-9842-f629a610ac5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cierre por herencia. Pero cierre, al fin y al cabo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La realidad es que el centro de Conciliación de Juan Carlos I se ha cerrado sine die. Y no tenemos certezas que nos muestren cuándo se reabrirá, por lo que esto es nefasto para Murcia y para sus gentes</p></div><p class="article-text">
        El centro de conciliaci&oacute;n de Juan Carlos I, 'Concilia' cerr&oacute; sus puertas el d&iacute;a 31 de agosto de 2021. Y cerr&oacute; por la dejadez&nbsp;y la inacci&oacute;n de las personas que han gestionado los servicios de los que depende, personas manifiestamente incompetentes, a juzgar por este resultado. El anterior equipo de Gobierno, y en concreto la Concejal&iacute;a que gestionaba las competencias de Derechos Sociales antes de la moci&oacute;n de censura, se llev&oacute; el galard&oacute;n a 'la peor gesti&oacute;n posible'. El contrato de adjudicaci&oacute;n del servicio expir&oacute;, se prorrog&oacute;, y fue finalmente la 'ingenier&iacute;a administrativa' la que permiti&oacute; a la actual Concejal&iacute;a elaborar un contrato menor para que los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as pudieran continuar unos meses m&aacute;s. Migajas.
    </p><p class="article-text">
        Creo que no es necesario acu&ntilde;ar m&aacute;s datos, fechas, tipos de contratos, procedimientos administrativos y otras cuestiones burocr&aacute;ticas que se alejan de las necesidades de cuidado diarias y del derecho a la conciliaci&oacute;n de la vida personal, familiar y laboral de los padres y las madres. Sea como fuere, con herencia y sin ella , hoy son muchas las familias, con situaciones de diferente &iacute;ndole, las que no han recibido comunicaci&oacute;n del cierre del centro por parte de los responsables del servicio; familias que no tienen hoy por hoy una alternativa viable. Familias a las que se han cercenado sus derechos sin una explicaci&oacute;n. Y muchas m&aacute;s las que nunca han podido acceder a este servicio p&uacute;blico para organizar la vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ha ocurrido se ve&iacute;a venir. Lo venimos denunciando muchos meses. Y es obra y gracia de personas que hacen pol&iacute;tica con una escandalosa falta empat&iacute;a y dudosa humanidad. Que se mecen en la alta cuna del privilegio que les nubla la conciencia. Cabe buscar una explicaci&oacute;n en la herencia recibida pero, para nosotras, desde nuestro grupo municipal en el Ayuntamiento de Murcia, no es suficiente. Las familias no entienden de andamiajes jur&iacute;dicos, estructuras normativas y pliegos de condiciones. La pol&iacute;tica se sigue desarrollando de espaldas a la vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        Puede, y ojal&aacute; as&iacute; sea, que en un futuro se optimice la gesti&oacute;n de la exigua apuesta por conciliaci&oacute;n en el municipio mediante un pliego de condiciones &uacute;nico que armonice el absoluto caos que el Partido Popular ha generado durante los &uacute;ltimos 26 a&ntilde;os. Pero es un futurible, no es real. Lo que verdaderamente importa es que Cristina no llevar&aacute; hoy a su hijo con trastorno del espectro autista a este centro. Ni tampoco Mar&iacute;a. Ni Antonio. Ni tampoco lo har&aacute;n ma&ntilde;ana. Ni el mes que viene. Ni sabemos hasta cu&aacute;ndo.
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que el centro de Conciliaci&oacute;n de Juan Carlos I se ha cerrado <em>sine die</em>. Y no tenemos certezas que nos muestren cu&aacute;ndo se reabrir&aacute;, por lo que esto es nefasto para Murcia y para sus gentes.&nbsp;Y es, adem&aacute;s, una muestra m&aacute;s de la herencia recibida, de la escas&iacute;sima inversi&oacute;n en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que pongan los cuidados en el centro. Del retroceso, se mire como se mire, en pol&iacute;ticas que luchen contra la desigual incorporaci&oacute;n de las mujeres al mercado laboral y contra la precariedad en torno a la parcialidad en el empleo femenino y la brecha salarial. Ayer, y tambi&eacute;n hoy, Murcia carece de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que nos cuiden a las murcianas y a nuestros hijos e hijas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/cierre-herencia-cierre-cabo_132_8267448.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Sep 2021 06:58:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cierre por herencia. Pero cierre, al fin y al cabo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuidar a las que cuidan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/cuidar-cuidan_132_6746946.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/223dc2e6-679a-4ec0-b3a4-7f9f3d53422b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuidar a las que cuidan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mejor regalo de Navidad era cuidar y cuidarse. ¿Cómo se hacía esto en medio de una realidad cambiante y novedosa? ¿Entre luces de colores y árboles de Navidad? Para mí, y seguro que para muchos de vosotros y vosotras, no fue tan difícil</p></div><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n sanitaria en Murcia es hoy peor que la que en marzo nos llev&oacute; a un confinamiento domiciliario de dos largos y dolorosos meses ya en el olvido. Ayer, en la Regi&oacute;n de Murcia, se diagnosticaron a 1.800 personas de COVID-19. Cabe suponer que hay muchos m&aacute;s casos no diagnosticados. El colegio de M&eacute;dicos ha recomendado volver al confinamiento domiciliario porque las cifras asustan. Porque se han suspendido las intervenciones quir&uacute;rgicas no urgentes en nuestros hospitales. Porque son muchas las personas que no solo van a enfermar con la COVID-19 si no que est&aacute;n viendo su atenci&oacute;n hospitalaria demorada por el estr&eacute;s del sistema.
    </p><p class="article-text">
        Muchas personas ver&aacute;n sus negocios cerrados. Sus sue&ntilde;os rotos. Sus familias en peligro.
    </p><p class="article-text">
        El mejor regalo de Navidad era cuidar y cuidarse. &iquest;C&oacute;mo se hac&iacute;a esto en medio de una realidad cambiante y novedosa? &iquest;Entre luces de colores y &aacute;rboles de Navidad? Para m&iacute;, y seguro que para muchos de vosotros y vosotras, no fue tan dif&iacute;cil. Y no s&eacute; si tambi&eacute;n os pasar&aacute;, pero yo ardo de rabia e impotencia al constatar las muestras de insolidaridad de todas las personas que se han reunido estas navidades con amigos y familia en el interior de sus casas. O en locales obviando el uso de mascarilla, la ventilaci&oacute;n, la higiene de manos y la distancia adecuada. Cuando se confirman los casos debidos a los encuentros los d&iacute;as de Nochebuena y Nochevieja. Encuentros masivos en los que se han contagiado todos los asistentes. Entonces pienso en qu&eacute; valor le damos a la vida cuando anteponemos la diversi&oacute;n, al cuidado propio y el de los que nos rodean. Me cuesta entenderlo. Y es terrible porque no se trata de casos aislados: todos conocemos casos de celebraciones y fiestas durante estas Navidades.
    </p><p class="article-text">
        Creo que esas actitudes demuestran una falta de empat&iacute;a brutal con los trabajadoras y trabajadores esenciales que no pueden teletrabajar. Con las personas que nos cuidan de una manera u otra, ya sea con sus manos o su cuerpo. Ya sea aseando a nuestras abuelas o alivi&aacute;ndote la contractura del cuello que te hiciste jugando al p&aacute;del el fin de semana pasado. No somos emp&aacute;ticos con las personas que tienen que estar al pie del ca&ntilde;&oacute;n para que tengas, en tu desayuno, tu pan de cada d&iacute;a y puedas ir a comprar paracetamol si te duele la cabeza. Con las que invierten su tiempo y su salud exponi&eacute;ndose al virus para que tus primas o tus hijas reciban una educaci&oacute;n de calidad; para que puedas transitar tu escalera sin que 'te coma la mierda'.
    </p><p class="article-text">
        Las personas que cuidan (mujeres en su mayor&iacute;a) lo hacen desplegando sus brazos y sosteniendo con sus manos y sus redes. Muchas lo hacen de manera desinteresada, regalando su tiempo y su fuerza con sus cuerpos. Algunas lo hacen para que nuestros mayores y dependientes vivan en condiciones &oacute;ptimas de bienestar f&iacute;sico y emocional. Otras descolgando el tel&eacute;fono y encendiendo la c&aacute;mara para interesarse por nuestra vida. Los cuidados, tanto si se ejercen en el &aacute;mbito privado como p&uacute;blico, se dan en condiciones de extrema precariedad y de nulo reconocimiento social. Las que cuidan son las grandes olvidadas de esta pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, adem&aacute;s, soy consciente y sufro en 'mis propias carnes' las dificultades de esta situaci&oacute;n. Y como toda hija de vecina tengo miedo de lo que est&aacute; por venir. Pero no deseo renunciar a seguir viviendo y tampoco quiero que otros corran peligro. Es importante reconocernos sabi&eacute;ndonos privilegiados, testigos y part&iacute;cipes de la Historia. Part&iacute;cipes de la historia de la cotidianidad de cada d&iacute;a desde que suenan mis tres despertadores.
    </p><p class="article-text">
        Quiero seguir disfrutando de mi trabajo, de los planes al aire libre. &nbsp;Porque hay literatura y m&uacute;sica que alimenta el alma y la intuici&oacute;n. Porque s&eacute; que se puede disfrutar con la naturaleza, con las rutas por El garruchal, con el barranco de los Ginovinos y sus mamellones; con la huerta y sus palmerales. De la ciudad y urbanismo loco; de los paseos en familia. Disfrutar, con cuidado, de una clara de gaseosa y una marinera en las terrazas de cualquier bar de Murcia cuando sea posible. Creo que se puede disfrutar de estar con uno mismo, con una misma. Conf&iacute;o en que se puede seguir viviendo sin poner a nadie en peligro.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, y no por ello menos importante, hoy y siempre pensar&eacute; que no podemos dejar toda la responsabilidad sobre nuestro presente y nuestro futuro al control que pueda ejercer el Estado sobre nosotros. Porque dudo mucho que nos sirva de algo responsabilizar &uacute;nicamente a las autoridades de uno u otro gobierno estatal, auton&oacute;mico o local por no haber tomado suficientes decisiones o medidas m&aacute;s restrictivas. El 'vigilar y castigar' no funciona en el interior de los hogares, en nuestros h&aacute;bitos, en nuestra manera de cuidarnos y de entender nuestros v&iacute;nculos con la tierra, con la naturaleza, con nosotros mismos y con el resto de seres humanos. No hay equipo de gobierno ni administraci&oacute;n a la que se pueda responsabilizar de c&oacute;mo cada uno de nosotros cuidamos la vida.
    </p><p class="article-text">
        Cuidad y cuid&aacute;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/cuidar-cuidan_132_6746946.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Jan 2021 07:27:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuidar a las que cuidan]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Vulnera la semipresencialidad el Derecho Fundamental de la Educación?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/vulnera-semipresencialidad-derecho-fundamental-educacion_129_6216624.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d65b7e23-e0f9-432d-9495-7f6a9f01b162_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Vulnera la semipresencialidad el Derecho Fundamental de la Educación?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si los padres son los responsables de no llevar a sus hijos a la escuela, ¿quién se responsabiliza de que uno o dos días por semana no puedan ir? ¿Qué hacen las madres y los padres a los que las empresas en las que trabajan no les permiten adaptar su jornada?</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;La ense&ntilde;anza b&aacute;sica es obligatoria y gratuita&rdquo;, art&iacute;culo 27.4 de la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los docentes y las docentes de nuestra devastada Regi&oacute;n ya lo han dicho: la semipresencialidad no soluciona el problema de las ratios. Las aulas de los colegios p&uacute;blicos de Murcia no tienen capacidad para mantener las ratios que plantea la Consejer&iacute;a; y al mismo tiempo los Ayuntamientos miran hacia otro lado a la hora de poner a disposici&oacute;n espacios alternativos para garantizar que nuestros hijos e hijas estudien adecuadamente, porque &ldquo;no est&aacute; entre sus competencias&rdquo; dicen algunos. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;acaso no es competencia de las instituciones hacer todos los esfuerzos necesarios para reforzar el proceso educativo? No puede haber excusas. Tenemos obligaciones. No vale resignarse.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n de la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n sobre la &ldquo;semipresencialidad&rdquo; en los centros de nuestra regi&oacute;n a&iacute;sla todav&iacute;a m&aacute;s a nuestra Comunidad Aut&oacute;noma, pues es la &uacute;nica comunidad que ha decidido esta f&oacute;rmula. Esta situaci&oacute;n no ayuda a bajar correctamente las ratios, no toma en consideraci&oacute;n la necesidad de abordar decisiones en materia de conciliaci&oacute;n, ni tiene en cuenta lo importante que es la socializaci&oacute;n en esas edades, la exploraci&oacute;n de su potencial y la experimentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si los padres son los responsables de no llevar a sus hijos a la escuela, &iquest;qui&eacute;n se responsabiliza de que uno o dos d&iacute;as por semana no puedan ir? &iquest;Qu&eacute; hacen las madres y los padres a los que las empresas en las que trabajan no les permiten adaptar su jornada?
    </p><p class="article-text">
        No abordar con responsabilidad esta vuelta al cole tan diferente tiene graves consecuencias para la salud y el bienestar de las familias. Por el estr&eacute;s al que se les est&aacute; sometiendo, por la dificultad para planificar el d&iacute;a a d&iacute;a, y porque todav&iacute;a est&aacute; por ver qu&eacute; plan hay para esos d&iacute;as a los que los ni&ntilde;os les ha tocado quedarse en casa.
    </p><p class="article-text">
        Pero de aquellos barros, estos lodos. En la Regi&oacute;n de Murcia existen (y exist&iacute;an) graves situaciones de desigualdad entre los centros privados y p&uacute;blicos. La pandemia no ha hecho si no ahondar en estas brechas estructurales, evidenciando que hay alumnos de primera y alumnas de segunda. 
    </p><p class="article-text">
        Es insultante que existan centros concertados y privados en nuestra regi&oacute;n con recursos suficientes para promover medidas que no restrinjan el derecho fundamental a la educaci&oacute;n b&aacute;sica; mientras otros, debido a a&ntilde;os de infrafinanciaci&oacute;n e infradotaci&oacute;n presupuestaria deban seguir las decisiones de nuestra Consejera con respecto&nbsp;a la &ldquo;semipresencialidad&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        El Partido popular lleva a&ntilde;os centrado en un proyecto de educaci&oacute;n de calidad para quien pueda pagarla. Los recortes y las privatizaciones en materia de educaci&oacute;n durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os han dejado a la Educaci&oacute;n P&uacute;blica en la UCI, porque la imagen de las escuelas con clases abarrotadas y edificios antiguos donde, incluso hoy, podemos encontrar estructuras de amianto es una realidad.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n de la semipresencialidad en las aulas de nuestra Regi&oacute;n, adem&aacute;s de ser una decisi&oacute;n de dudoso encaje legal, suspende, a mi modo de ver, el derecho fundamental a la educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as murcianos un d&iacute;a a la semana, y dos o tres a nuestros adolescentes.
    </p><p class="article-text">
        El colapso educativo en nuestra regi&oacute;n ser&aacute; inminente si no se ponen todas las instancias sociales e instituciones a trabajar unidas para seguir haciendo de la Educaci&oacute;n de nuestros menores un derecho que es esencial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/vulnera-semipresencialidad-derecho-fundamental-educacion_129_6216624.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Sep 2020 20:10:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Vulnera la semipresencialidad el Derecho Fundamental de la Educación?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vuelta al cole,Educación,Murcia,Región de Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La caída de la máscara (alerta spoiler)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/caida-mascara-alerta-spoiler_132_1279338.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8497bc4-3a3a-454a-aeb3-1e85456e777d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La caída de la máscara (alerta spoiler)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Arthur Fleck  malvive con un trabajo precario para salvar a su madre y a sí mismo en esa jungla de asfalto que es Gotham, pero que bien podría trasladarse al suelo que estoy pisando ahora o al que se calienta cuando arde mobiliario urbano a 700 km</p><p class="subtitle">La caída de ésta máscara de la felicidad sin límites, más la precariedad, la exclusión social y la enfermedad mental del personaje nos escupe en la cara un cóctel de una crudeza y una profundidad que no encontraba desde hacía tiempo en el cine</p><p class="subtitle">Es una reivindicación, sin maniqueísmos, de las identidades de los márgenes; es también un grito contra el incesante repudio a los 'locos'</p></div><p class="article-text">
        Por fin se cae la m&aacute;scara de Joker, ese es el mayor triunfo de esta sobrecogedora pel&iacute;cula. Ese antes villano, bufoncillo sin escr&uacute;pulos versi&oacute;n moderna del personaje de <em>Commedia dell&acute;Arte</em> es ahora, (&iexcl;sorpresa!), un ser humano. Arthur Fleck&nbsp; malvive con un trabajo precario para salvar a su madre y a s&iacute; mismo en esa jungla de asfalto que es Gotham, pero que bien podr&iacute;a trasladarse al suelo que estoy pisando ahora o al que se calienta cuando arde mobiliario urbano a 700 km de aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Bajo la capa de piel&nbsp; y la armadura de la mayor&iacute;a de espacios f&iacute;sicos e interiores de nuestra 'sociedad desarrollada' y de las personas que la habitamos, aparece, como en esta peli, la construcci&oacute;n de la masculinidad sobre estructuras y referentes tremendamente fr&aacute;giles y dolientes. Y esto es, desde mi perspectiva, la base sobre la que se sustenta el personaje de Joker y el resto de personajes masculinos de la cinta: el peso patol&oacute;gico de la carga de la felicidad permanente, el encargo de salvar a la humanidad cueste lo que cueste, la consecuci&oacute;n del '&eacute;xito caiga quien caiga`, la sonrisa de pl&aacute;stico permanente para ser aceptados desde ni&ntilde;os y as&iacute; sobrevivir al caos emocional al que se nos aboca.
    </p><p class="article-text">
        Me temo que no es patrimonio exclusivo del acervo cultural y emocional de Arthur la necesidad de ser visto, de ser cuidado, de ser amado. La ca&iacute;da de &eacute;sta m&aacute;scara de la felicidad sin l&iacute;mites, m&aacute;s la precariedad, la exclusi&oacute;n social y la enfermedad mental del personaje nos escupe en la cara un c&oacute;ctel de una crudeza y una profundidad que hac&iacute;a tiempo que no encontraba en una pantalla grande. Una belleza que escuece y cura a la vez, que es cotidiana, y que agradezco encontrarme en este formato para el disfrute y la reflexi&oacute;n de tanta gente.
    </p><p class="article-text">
        Pero 'Joker' es adem&aacute;s de una radiograf&iacute;a dist&oacute;pica de la sociedad actual. Una puesta en valor del diferente, del excluido, al tiempo que es un retrato cruel y brillante de la realidad diversa del hombre. Es una hip&eacute;rbole del efecto de los haceres humanos que se despliegan en un abanico desde el peor de los males hasta el amor, el cuidado y el desinter&eacute;s m&aacute;s inocuo. Es una reivindicaci&oacute;n, sin manique&iacute;smos, de las identidades de los m&aacute;rgenes; es tambi&eacute;n un grito contra el incesante repudio a los 'locos'.
    </p><p class="article-text">
        Porque queramos o no, Joker, Arthur Fleck, somos todos y todas, aunque nos tiemble el alma al reconocerlo. Las conductas que se desv&iacute;an de la norma, las 'patolog&iacute;as' pisiqui&aacute;tricas,&nbsp; la medicalizaci&oacute;n de la tristeza y la frustraci&oacute;n y las dificultades para transitarlas no pueden abordarse s&oacute;lo desde el paradigma de la psiquiatr&iacute;a cl&aacute;sica, que lleva siglos patologizando comportamientos fuera de la norma sin dar respuesta a la necesidad de abordar como sociedad el tr&aacute;nsitom de las emociones y los afectos as&iacute; como la necesidad de socializar y educarnos en la empat&iacute;a, el respeto y cuidado al 'diferente' para acabar priorizando la vida digna de ser vivida.
    </p><p class="article-text">
        Joker y Arthur Fleck&nbsp; vuelven a su hogar cuando lo descubren y lo transitan. Y ah&iacute; est&aacute; la grandeza del proceso: volver al desamparo del descuidado conocido en el que el personaje creci&oacute;. Dolor y revelaci&oacute;n a partes iguales. Arthur Fleck vuelve a su ni&ntilde;o interior despu&eacute;s de ese tortuoso camino hasta descubrir qui&eacute;n es y sobre todo, quien le deja ser esta sociedad decadente del tatuaje individualista del 's&aacute;lvese quien pueda'. Porque si hay algo que todos y todas compartimos con Arthur es que la manera de configurar nuestros v&iacute;nculos en la edad adulta tiene su base en los apegos de se generan en la infancia en nuestro sistema familiar. Observar esto es una obligaci&oacute;n nuclear para querernos bien de la que no se escapa ni el m&aacute;s villano.
    </p><p class="article-text">
        A nosotras y nosotros, por fortuna, aun nos queda el amor y vida. Siendo &eacute;sta &uacute;ltima finita y siendo cierto el presupuesto de que la vida es antecedida por un acto de amor, &iquest;no os parece que, el arte de amar, el dar y recibir, es una actitud revolucionaria que pasa por dejar la m&aacute;scara caer para descubrir quienes somos&nbsp; y de d&oacute;nde venimos? S&oacute;lo as&iacute;, en esa operaci&oacute;n de vuelta, en la que recuperamos la memoria para aprender de la historia propia y colectiva, estaremos en disposici&oacute;n de reconocer como individuos y despu&eacute;s como sociedad, que necesitamos poner en el centro el afecto, el cuidado y el amor para vivir, no para sobrevivir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/caida-mascara-alerta-spoiler_132_1279338.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Oct 2019 09:13:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La caída de la máscara (alerta spoiler)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nosotras por arriba]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/arriba_132_2013003.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La escena de once hombres y una mujer con el lema AVE YA como marco es un gráfico ejemplo de la excluyentes políticas del gobierno Regional. Aceptadlo ya: las gentes de Murcia no queremos que el AVE llegue en superficie</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Un grupo de se&ntilde;oros que se dice representante de los murcianos se moviliz&oacute; ayer por el robo del AVE (c&oacute;mo se puede robar algo que no existe todav&iacute;a) convocando un acto en un espacio p&uacute;blico cerrado, el Auditorio y Centro de Congresos Victor Villegas. Un acto solo para ellos y los que piensan como ellos, pues en palabras de la portavoz del Gobierno Regional el llamamiento era &ldquo;abierto a toda la sociedad civil y sin guion fijado&rdquo; (menos mal).
    </p><p class="article-text">
        Cualquiera pod&iacute;a intervenir, siempre que defendiera el proyecto tal y como estaba previsto con el anterior Gobierno&hellip;&iquest;Puede una afirmaci&oacute;n ser m&aacute;s contradictoria? &iquest;Ese &ldquo;cualquiera&rdquo; incluye a alguna de las 50.000 personas que el 28 de octubre del pasado a&ntilde;o salimos a las calles de Murcia y os recordamos alto y claro que no quer&iacute;amos un muro que dividiera a Murcia en dos? No cabemos en el auditorio, se&ntilde;oros. La escena de once hombres y una mujer con el lema AVE YA como marco es un gr&aacute;fico ejemplo de la excluyentes pol&iacute;ticas del gobierno Regional. Aceptadlo ya: las gentes de Murcia no queremos que el AVE llegue en superficie.
    </p><p class="article-text">
        Un auditorio como trinchera para unos pocos se&ntilde;oros (la mitad del aforo de unas 1.800 personas) a los que alguien bien temprano llam&oacute; a filas. Eso es lo que ocurri&oacute; ayer, 18 de julio, 199&ordm; d&iacute;a del a&ntilde;o en el calendario gregoriano y el 200&ordm; en el de los a&ntilde;os bisiestos. Ah, se me olvidaba, y aniversario del levantamiento fascista tambi&eacute;n conocido por algunos como alzamiento nacional, menudo d&iacute;a mare m&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        No recuerdo haber visto a estos se&ntilde;oros el pasado martes por la noche celebrando en las v&iacute;as la victoria de la gente de Murcia, por lo que supongo que no comparten la alegr&iacute;a y el disfrute que supone saber que nuestro municipio no va a ser partido en dos con un muro de 5 metros de alto. Y es que, muy se&ntilde;oros m&iacute;os, La Plataforma Pro-Soterramiento y las vecinas del sur de Murcia, despu&eacute;s de 30 a&ntilde;os de lucha y 309 noches en nuestras calles han conseguido que el AVE llegue soterrado. Se dice r&aacute;pido y se disfruta, siempre alerta, y con calma.
    </p><p class="article-text">
        Ellos, en su auditorio cerrado y medio vac&iacute;o, reivindicaron ayer una suerte de &ldquo;derecho a la alta velocidad&rdquo;, como si vivir deprisa y dejando a gente en el camino fuera un derecho. Como si llegar antes estuviera premiado en el en&eacute;simo concurso contra el &ldquo;buen vivir&rdquo; al que no nos vamos a presentar, pues no es para nosotras. A ellos, a los que pretenden convertir en objetos nuestras vidas para disponer de nuestros cuerpos coloc&aacute;ndolos en el disparadero de discursos repletos de machismo, descuidado y falso progreso les decimos: basta ya. A Ballesta, a Bernab&eacute; y a Lopez Miras les hemos recordado con este triunfo que hacer pol&iacute;tica para unos pocos no es gobernar.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros cuerpos desean transitar espacios abiertos y amables. Nosotras y nosotros por arriba, y el AVE soterrado. Derribando muros de indiferencia y desafecto, Oti, Assumpta, Ana, Isa, Paco, Joaqu&iacute;n, y cualquiera de tantas otras vecinas, llevan a&ntilde;os record&aacute;ndonos que no hay ciudadanas de primera o de segunda, que la realidad se puede transformar si nos unimos desde el otro lado de la v&iacute;a, desde los m&aacute;rgenes.
    </p><p class="article-text">
        Estamos orgullosas de nosotras que, con la resiliencia por bandera, el arrojo como canci&oacute;n y el cuidado como arma trabajamos para derribar estructuras, tambi&eacute;n invisibles, que ya estaban antes de que nosotras lleg&aacute;ramos, que nos quieren seguir construyendo y que a menudo, sin mucha reflexi&oacute;n, nosotras tambi&eacute;n perpetuamos.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres de las v&iacute;as son un ejemplo de sororidad y de dulce victoria inacabada. Con voz propia siguen resistiendo para que merezca la pena que nuestras vidas sean vividas, mientras, con nuestras sonrisas, gritamos y compartimos con ellas espacios para actuar y transformar las realidades que duelen.
    </p><p class="article-text">
        Deseamos que nuestras vidas sean transitables, para nosotras y vuestras hijas y nuestros hijos. No nos interpela ese conflicto artificial entre &ldquo;progreso&rdquo; y &ldquo;austeridad&rdquo;, como tampoco lo hace el de &ldquo;velocidad&rdquo; versus &ldquo;lentitud&rdquo;. Hacer que nuestras vidas sean vivibles, y estar orgullosas de eso. Hacer viable las vidas ya. Por eso estos d&iacute;as estamos de enhorabuena. Y por eso, ahora, nos atraviesa la alegr&iacute;a, que es nuestra trinchera y que reivindicamos con orgullo. Porque la alegr&iacute;a no se puede aprender ni aprehender.
    </p><p class="article-text">
        Hola, se&ntilde;oros, estamos dentro, no nos vamos. Las vecinas y los vecinos del sur de Murcia hemos escrito para siempre en la historia de nuestra Regi&oacute;n que &eacute;sta es la ciudad de todos, y especialmente, de todas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/arriba_132_2013003.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Jul 2018 11:56:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Nosotras por arriba]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ida y vuelta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ida-vuelta_132_2216878.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39c485db-8093-4e0b-94fc-d87183ca0a80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ida y vuelta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Nos están construyendo muros que atraviesan la ciudad, como si no tuviéramos bastante con los que son invisibles a los ojos rápidos".</p></div><p class="article-text">
        Viajamos en un sistema de destrucci&oacute;n de cuidado permanente que fomenta el individualismo y la reivindicaci&oacute;n enfermiza de la voluntad por encima del deseo y del reconocimiento del otro como un sujeto de afecto, arramblando as&iacute; con la escucha y huyendo de la conciencia sobre el propio cuerpo y por tanto del espacio que nos rodea. Crecemos educados en la b&uacute;squeda de la felicidad permanente y educadas en la entrega de amor y cuidado. Siempre la misma canci&oacute;n del &uml;yo&uml; mediatizado por lo est&eacute;tico que nos saca de la &oacute;rbita de encuentros reales y presentes que est&eacute;n construidos sobre la vida (y la muerte) como ejes esenciales. No recuerdo haber sacado el billete para este (complicado) trayecto pero ya que estoy aqu&iacute; no voy a bajarme del tren. Y no necesito que el viaje sea en alta velocidad. Lo que quiero y deseo es que el viaje sea largo, lleno de aventuras y conocimiento. Y sensaciones tambi&eacute;n. All&aacute; voy.
    </p><p class="article-text">
        Nos est&aacute;n construyendo muros que atraviesan la ciudad, como si no tuvi&eacute;ramos bastante con los que son invisibles a los ojos r&aacute;pidos. Muros que atravesar&aacute;n tambi&eacute;n las vidas de nuestras hijas e hijos; como nos atraviesan las paredes de prejuicios y miedos estancados que no dejan que nos acerquemos, que nos cuidemos. Esas malditas paredes.
    </p><p class="article-text">
        A ver, un momento, para el tren y de paso lo soterr&aacute;is ya. No quiero seguir sin recordar que desear vivir en una ciudad cuyos barrios funcionen libres de barreras no nos convierte en delincuentes. Los delincuentes no somos nosotras ni nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Sigo. Y me pregunto qu&eacute; es lo que dice la RAE acerca del significado de &uml;cuidar&uml;. En su primera acepci&oacute;n me encuentro con un significado de cuidar que no me convence demasiado:1. Poner diligencia, atenci&oacute;n y solicitud en la ejecuci&oacute;n de algo. Tampoco me llega la segunda acepci&oacute;n: 2.Asistir, guardar, conserva&uml;. Echo de menos un componente m&aacute;s humano en estas definiciones y quiero que pese a todo nos conservemos, que nos mantengamos vivas y sin da&ntilde;o. &iquest;Por qu&eacute; no puedo evitar pensar en muebles con varias capas de barniz en lugar de en seres humanos al leer esto?
    </p><p class="article-text">
        Cuidar no es solo eso. Siempre me ha convencido la cuarta acepci&oacute;n de &uml;cuidar&uml; acu&ntilde;ada por esa Instituci&oacute;n integrada por se&ntilde;ores que no s&eacute; c&oacute;mo ni qu&eacute; asist&iacute;an o conservaban. Porque s&oacute;lo cerca del veinte por ciento de las integrantes de la RAE son mujeres, y hasta hace bien poco la presencia femenina (y de perspectiva de g&eacute;nero) era pr&aacute;cticamente inexistente. Quiero, deseo, que cuidar tenga que ver con &uml;darnos buena vida&uml; y no tiene ninguna guasa que nuestra acepci&oacute;n preferida ocupe el cuarto lugar en la retah&iacute;la de definiciones. Me imagino a un se&ntilde;or con voz ronca y traje oscuro parloteando as&iacute;: -.Esas chorradas de darnos buena vida y dem&aacute;s ap&uacute;ntelas al final se&ntilde;or escribano, que tenemos muchas cosas que hacer.
    </p><p class="article-text">
        Hacer. Hacer. Hacer. Hacer cosas como desplegar desde alg&uacute;n privilegio el poder para dejar sin pagar ocho meses de salarios de los a&ntilde;os 2016 y 2017 a 300 trabajadoras del Servicio externalizado de Ayuda a Domicilio del Ayuntamiento de Murcia. Hacer cosas como decidir en base a criterios masculinos quienes son los mejores para estar o no estar en los lugares que ellos quieran. Hacer cosas como ordenar a polic&iacute;as llevar subfusiles de asalto a una concentraci&oacute;n pac&iacute;fica y leg&iacute;tima. Hacer sin cuidar. Hacer sufrir. Hacer m&aacute;s muros de precariedad. Hacer posible el &uml;buen vivir&uml; de unos pocos. En fin, v&aacute;monos yendo y viniendo.
    </p><p class="article-text">
        Yendo al &uml;buen vivir&uml;. Ese que lo mismo nos acaricia meci&eacute;ndonos en el vaiv&eacute;n de un mar de arte en la voz de Roc&iacute;o M&aacute;rquez, bien agarradicos al comp&aacute;s de una guajira debajo de un cocotero. Ese que nos deja extasiadas al admirar el crecimiento m&aacute;gico de una jud&iacute;a trepadora que con sus ocelos alcanza su asidero tras varios d&iacute;as de tranquilo y sinuoso baile, a veces circular, a veces el&iacute;ptico, en un eterno ir y venir. Porque las plantas ven, y de que manera. (esto lo descubr&iacute; hace poco en una ponencia sobre Cognici&oacute;n Vegetal y flip&eacute; mucho).
    </p><p class="article-text">
        Y viniendo. Reconociendo nuestras verg&uuml;enzas y miedos; dej&aacute;ndonos atravesar por la vida naturalizando la debilidad y la vulnerabilidad que nos desnudan y nos hacen casi iguales. Reconociendo privilegios, tejiendo redes de apoyo y cuidado ofreci&eacute;ndonos as&iacute; de manera real el lugar que deseamos y que nos corresponde en este loco mundo. Compartiendo con ellas y con ellos las alegr&iacute;as y los pesares. La Paquera de Jerez en los &uml;Tientos del Querer&uml; clamaba que aquel que supiera de pena fuera a verla sufrir, poca broma. Saber de pena, o m&aacute;s bien sentir como te raja las v&iacute;sceras para as&iacute; poder compartirla. Y entonces amen, as&iacute; sin tilde.
    </p><p class="article-text">
        Cuidar no puede, no debe concebirse s&oacute;lo como una redundancia consistente en proporcionar lo necesario, en t&eacute;rminos materiales, para &uml;estar en buen estado&uml;. &uml;Estar en buen estado&uml;. Ja. Y yo con estos pelos. Y la ciudad part&iacute;a en dos. Cu&aacute;nta fatiguilla doble, mare. &nbsp;&iexcl;Qu&eacute; cuidar tambi&eacute;n es otra cosa! &iquest;Qu&eacute; tal si hablamos de nuestras frustraciones y miedos? &iquest;Y si reconocemos nuestras verg&uuml;enzas y privilegios? &iquest;Las abordamos en otra vida? No hay otra vida m&aacute;s all&aacute; de la de hoy. Ya lo dice una letra de fandango: no te vas a llevar na/ el d&iacute;a que tu te mueras/mira si eres inocente/que crees que te va a librar/ el dinero de la muerte. Pues eso, a ir y venir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ida-vuelta_132_2216878.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Mar 2018 10:09:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ida y vuelta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ley Mordaza,Francisco Bernabé,Ave Murcia,Plataforma Pro Soterramiento]]></media:keywords>
    </item>
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