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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sara Serrano]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Sara Serrano]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Dos años del acuerdo UE-Turquía: 13.000 refugiados atrapados en las islas y 2.000 personas deportadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/anos-acuerdo-ue-turquia_1_2213977.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a0b92a3-bdbb-4b56-80f7-1f5c8b95ea5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos años del acuerdo UE-Turquía: 13.000 refugiados atrapados en las islas y 2.000 personas deportadas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A dos años del acuerdo entre la Unión Europea y Turquía para frenar la llegada de refugiados, miles de personas permanecen atrapadas en las islas griegas</p><p class="subtitle">"Estoy cansado de este país, de los hospitales y de mí mismo. No pido mucho, solo que la gente nos ayude. Somos seres humanos, tenemos los mismos derechos", dice un refugiado kurdo que ahora vive en Atenas</p><p class="subtitle">Más de una decena de edificios ocupados en el centro de la capital tratan de buscar una solución distinta a la oficial: convertir a los refugiados en locales</p></div><p class="article-text">
        En pleno centro de Atenas, a escasos metros de la ruidosa arteria de Patision, una familia de refugiados rodea un olivo. El padre, explica con semblante serio y emoci&oacute;n contenida la liturgia de recolecci&oacute;n de la aceituna. Los ni&ntilde;os, muy concentrados, sujetan con sus peque&ntilde;as manos una lona negra donde van cayendo las olivas, todav&iacute;a verdes, que el padre varea. Las aceitunas repiquetean al tocar el suelo y ellos estallan en risas.
    </p><p class="article-text">
        El padre los mira, tiene los ojos brillantes. Quiz&aacute;s sea solo un juego para entretener a los ni&ntilde;os. Quiz&aacute;s la manera de retrotraerse a otro olivo, situado en un paisaje menos hostil y m&aacute;s querido, o una forma de transmitir a sus hijos saberes que, aunque nunca podr&aacute;n poner en pr&aacute;ctica, les pertenecen. La vida parece abrirse siempre paso, incluso en las circunstancias m&aacute;s adversas, tambi&eacute;n para esta familia de refugiados reunida bajo el abrigo de un olivo a miles de kil&oacute;metros de su hogar.
    </p><p class="article-text">
        Han pasado dos a&ntilde;os desde la&nbsp;entrada en vigor del<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/UE-Turquia-deportar-refugiados-Grecia_0_495901056.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> acuerdo entre la Uni&oacute;n Europea y Turqu&iacute;a por el que toda persona que llegara de manera irregular</a> a las islas griegas ser&iacute;a deportada a Turqu&iacute;a. A cambio de lo que muchas ONG calificaron como el &ldquo;acuerdo de la verg&uuml;enza&rdquo; para frenar los flujos de refugiados, el Gobierno de Erdogan recibir&iacute;a 6.000 millones de euros por parte de la UE.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces m&aacute;s de 2.000 personas han sido deportadas, seg&uacute;n datos del Ministerio de Protecci&oacute;n Civil griego. M&aacute;s de 13.000 refugiados contin&uacute;an atrapados en condiciones&nbsp;precarias en las islas del mar Egeo. Aproximadamente 8.500 personas vulnerables est&aacute;n pendientes de ser transferidas a la parte continental de Grecia. Y al menos 2.000 menores no acompa&ntilde;ados est&aacute;n a la espera de un hogar seguro, seg&uacute;n la Comisi&oacute;n Espa&ntilde;ola de Ayuda al Refugiado (CEAR).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eleni Stamatakis, parlamentaria de Syriza, sostiene que &ldquo;el acuerdo ha funcionado en la medida que ha hecho disminuir el n&uacute;mero de llegadas a Grecia&rdquo;. La Agencia de fronteras de la UE (Frontex)&nbsp;ha informado de que el n&uacute;mero de migrantes y refugiados que llegaron a territorio griego desde Turqu&iacute;a mostr&oacute; un descenso del 80% en 2017 con respecto al a&ntilde;o anterior.
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        Sin embargo, cientos de refugiados siguen desembarcando cada semana en las costas griegas. Numerosas ONG han pedido al Gobierno griego en los &uacute;ltimos meses que ponga fin a las &ldquo;pol&iacute;ticas de contenci&oacute;n&rdquo; de refugiados en las islas y han denunciado las &ldquo;condiciones deplorables&rdquo; en las que&nbsp;viven, con instalaciones abarrotadas y una situaci&oacute;n de incertidumbre y sufrimiento ante el limbo en el que se encuentran.
    </p><p class="article-text">
        Stamatakis considera que el principal problema radica en &ldquo;el no cumplimiento por parte del resto de Estados miembros de las cuotas de reubicaci&oacute;n y en la lentitud de los procesos de petici&oacute;n de asilo&rdquo;. El pasado septiembre, cuando&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Espana-incumplido-cuota-refugiados-paises_0_690481792.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">expir&oacute; el plazo&nbsp;que se dieron los pa&iacute;ses de la UE</a>&nbsp;para acoger a 160.000 refugiados desde Grecia e Italia,&nbsp;apenas hab&iacute;an recibido a un 20% de las personas comprometidas.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Grecia, tierra de nadie</h3><p class="article-text">
        Ibrahim y Guli Asis son un matrimonio kurdo que huy&oacute; de Irak con sus siete hijos. Ibrahim, herido por la explosi&oacute;n de una bomba, realiz&oacute; el viaje con dolores que a veces le imped&iacute;an caminar. Llegaron a Grecia en octubre de 2016, siete meses despu&eacute;s de la entrada en vigor del acuerdo entre la UE&nbsp;y Turqu&iacute;a, y desde entonces tratan de salir del pa&iacute;s. &ldquo;Hemos intentado salir m&aacute;s de 25 veces de Grecia: legales, ilegales, todos juntos, separados y hasta disfrazados de turistas&rdquo;, relata Omid, hijo mayor de los Asis.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que conocieron de Europa fue el campo de refugiados de Samos, una de las cinco islas del Egeo griego convertidas en &ldquo;puntos calientes&rdquo;,&nbsp;lugares de recepci&oacute;n y selecci&oacute;n. All&iacute; permanecieron un mes. &ldquo;Las condiciones eran terribles y con las lluvias, las tiendas de campa&ntilde;a eran como barcos&rdquo;, recuerda Arim, de 18 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, el estado de salud de Ibrahim se iba deteriorando: necesitaba una operaci&oacute;n. La familia obtuvo permiso para abandonar Samos y buscar en Atenas la atenci&oacute;n m&eacute;dica pertinente. &ldquo;Cuando llegamos no hab&iacute;a nadie para darnos instrucciones ni ayudarnos. Para obtener el AMKA [n&uacute;mero de seguridad social] nos daban cita a un a&ntilde;o vista&rdquo;, denuncia Arim.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, Ibrahim, a&uacute;n no ha recibido atenci&oacute;n m&eacute;dica. &ldquo;Estoy cansado de este pa&iacute;s, de los hospitales y de m&iacute; mismo. No vine a Europa para tener m&aacute;s problemas. No pido mucho, solo que la gente nos ayude. Dicen que somos refugiados, pero tambi&eacute;n somos seres humanos, tenemos los mismos derechos&rdquo;.
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        Los largos meses de lucha por sobrevivir y la falta de perspectivas de futuro han pasado factura a la familia. Tanto Guli como Ibrahim est&aacute;n bajo tratamiento por depresi&oacute;n. &ldquo;No vemos ning&uacute;n futuro en Grecia&rdquo;, explican.
    </p><p class="article-text">
        Varias de sus hijas reconocen que no pueden dormir por las noches y que sufren fuertes dolores de cabeza. Iman, de 18 a&ntilde;os, antes de abandonar su pa&iacute;s, era muy buena en ciencias y planeaba ir a la universidad. &ldquo;Doy gracias a Dios por tener un techo y comida, pero yo quiero algo m&aacute;s que esto. Quiero terminar mis estudios&rdquo;, sostiene. Por la noche, antes de dormir, traduce del kurdo al ingl&eacute;s el relato de su historia, para que no se pierda. &ldquo;Ahora que hablo contigo intento sonre&iacute;r. Pero estoy rota por dentro&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo, los Asis no se resignan. Todos los miembros de la familia son muy activos en redes de solidaridad. Imparten clases de idiomas, ejercen de traductores para otros refugiados, cocinan en centros sociales y est&aacute;n muy conectados con la comunidad kurda y migrante de otras ciudades griegas. Arim y Omid incluso han aprendido castellano, y chapurrean euskera, para poder comunicarse con los voluntarios, que aqu&iacute; son mayoritariamente espa&ntilde;oles. A pesar de las dificultades, la vida sigue adelante.
    </p><h3 class="article-text">La otra apuesta:&nbsp;convertir a los refugiados en locales</h3><p class="article-text">
        Nasim Lomani es voluntario en el Hotel City Plaza, uno de los lugares ocupados por refugiados m&aacute;s emblem&aacute;ticos de Atenas. Tambi&eacute;n participa en el Centro Social de Migrantes, un espacio autogestionado situado en el barrio anarquista de Exarchia, donde se hacen comidas populares, se imparten clases de idiomas y se ofrece asesoramiento gratuito a personas refugiadas. Ambos espacios forman parte de una apuesta estrat&eacute;gica antag&oacute;nica a la&nbsp;de las autoridades: convertir a los refugiados en locales.
    </p><p class="article-text">
        Nasim&nbsp;considera que ni las instituciones europeas ni el Gobierno heleno &ldquo;tienen un plan a largo plazo&rdquo; para los refugiados estancados en Grecia. Sin embargo,&nbsp;defiende&nbsp;una alternativa al aislamiento de los campos de refugiados: &ldquo;Por el precio que cuesta uno de los 'containers' de los campos [unos 15.000 euros m&aacute;s otros 5.000 de gastos de transporte] se puede comprar o alquilar un apartamento en un centro urbano. Adem&aacute;s, con la crisis, muchos griegos han abandonado el pa&iacute;s y muchos trabajos que nadie quiere hacer han quedado vacantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la apuesta de los m&aacute;s de 12 'squats' [edificios ocupados] en el centro de Atenas: demostrar que la coexistencia de personas refugiadas y poblaci&oacute;n local puede ser beneficiosa para ambos. &ldquo;Los refugiados pueden ser parte de la soluci&oacute;n a la crisis que atraviesa la poblaci&oacute;n griega&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Serrano]]></dc:creator>
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      <media:title><![CDATA[Dos años del acuerdo UE-Turquía: 13.000 refugiados atrapados en las islas y 2.000 personas deportadas]]></media:title>
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