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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rosa Mantecón]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/rosa_mantecon/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rosa Mantecón]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Volvamos a desbordar las calles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/volvamos-desbordar-calles_132_1002014.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9894fa9e-cac9-451c-9358-a2a66e0a878c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Movilización feminista en Santander durante la jornada de huelga del 8M. | JOAQUÍN GÓMEZ SASTRE"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sigamos luchando para acabar de una vez por todas con las desigualdades. Volvamos a las calles, nuestro espacio de lucha, para gritar una vez más 'NI MÁS NI MENOS. IGUALES'</p></div><p class="article-text">
        Estamos ante un nuevo 8 de marzo, D&iacute;a Internacional de las Mujeres, y este domingo vuelve a ser un d&iacute;a importante porque, como en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, saldremos a desbordar las calles con las reivindicaciones feministas.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo importante es que para nosotras, para todas las que creemos en la igualdad, siempre es 8 de marzo, y desde el feminismo de clase, tenemos que seguir peleando todos y cada uno de los d&iacute;as para conseguir una igualdad real, porque, aunque hemos avanzado mucho, las mujeres seguimos sufriendo, &nbsp;la desigualdad en el mercado laboral, la divisi&oacute;n sexual de los trabajos, la precariedad en el empleo&nbsp;&nbsp;&nbsp;y la carga del trabajo de los cuidados que no est&aacute; remunerado.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A nosotras, las que creemos en el 8 de Marzo y en las mujeres, nos define la acci&oacute;n, la lucha contra la precariedad, los avances en salarios, los convenios, los planes de igualdad&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Todas y cada una de las acciones que llevamos a cabo desde el sindicato afectan de manera positiva a nuestra situaci&oacute;n sociolaboral, y trabajamos sobre esta esfera material porque acabar con la violencia econ&oacute;mica que sufrimos ser&aacute; la &uacute;nica manera de alcanzar la autonom&iacute;a e independencia para las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        No hace falta explicar por qu&eacute; tenemos que seguir&nbsp;peleando por la igualdad pero tenemos que tener muy presente cu&aacute;l es la situaci&oacute;n real de las mujeres en nuestro mercado laboral. Aunque contamos con una igualdad formal, tenemos un marco normativo que as&iacute; lo reconoce, en la Constituci&oacute;n, en el ET, en las Leyes de Igualdad, la realidad es otra y en el mercado laboral es muy sangrante.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tiempos se ha despertado un gran inter&eacute;s p&uacute;blico por las brechas de g&eacute;nero y la brecha salarial. Los &uacute;ltimos datos, relativos al ejercicio 2007 y seg&uacute;n la &uacute;ltima Encuesta de Estructura Salarial publicada por Instituto Nacional de Estad&iacute;stica, parece que mejoran la situaci&oacute;n de las mujeres de nuestra regi&oacute;n respecto a los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en los que estuvimos incluso peor, pero es una mejor&iacute;a que no nos puede llevar a la euforia.
    </p><p class="article-text">
        En Cantabria las mujeres ganamos 6.237 euros menos que los hombres, lo que significa que nuestros salarios tendr&iacute;an que incrementarse en un 32,80%. Nuestra brecha, adem&aacute;s, supera la brecha media del pa&iacute;s y nos sit&uacute;a como la quinta comunidad aut&oacute;noma en este ranking de la verg&uuml;enza.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n as&iacute; es cierto que se ha reducido la brecha, pero aparente mejor&iacute;a no se debe exclusivamente a la mejora de los salarios de las mujeres, que no es para nada desorbitada, porque nuestros salarios crecen en 795,36 euros mientras que vemos c&oacute;mo la mejora salarial de los hombres no alcanza los 40 euros durante el ejercicio acortando la distancia econ&oacute;mica que nos separa.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; vemos como factor fundamental el incremento del SMI, que mayoritariamente se aplica en sectores y puestos ocupados por mujeres y que en 2017 se increment&oacute; en 735 euros anuales, lo que ha venido a empujar en la disminuci&oacute;n de la brecha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero en el origen de esta brecha salarial intervienen otros m&uacute;ltiples factores como la ruptura del principio de &ldquo;a trabajo de igual valor igual salario&rdquo;, la infravaloraci&oacute;n del trabajo de las mujeres en sectores y ocupaciones, el impacto de la maternidad en las trayectorias laborales y la influencia del trabajo de cuidados as&iacute; como la discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque se habla mucho del 'techo de cristal', pero nada de el 'suelo pegajoso', otro fen&oacute;meno que es el que atrapa a las mujeres en la esfera de los cuidados o los sectores y categor&iacute;as peor valoradas y remuneradas.
    </p><p class="article-text">
        No nos olvidemos tampoco de que la tasa de ocupaci&oacute;n de las mujeres s&oacute;lo alcanza el 44,92% mientras que la de los hombres es del 54,40%, pr&aacute;cticamente 10 puntos de diferencia.
    </p><p class="article-text">
        Cuando nos incorporamos al empleo, de forma generalizada, lo hacemos en los sectores y los puestos m&aacute;s precarios, aglutinando el 90% del empleo femenino el sector servicios, solamente el 7% en el sector industrial.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la corresponsabilidad en los cuidados familiares es la gran asignatura pendiente.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n las estad&iacute;sticas oficiales el 44,70% de las mujeres que no trabajan se mantienen al margen por encargarse de las labores del hogar y los cuidados frente al anecd&oacute;tico 4,3% de los hombres
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n cuando conseguimos incorporarnos al mundo laboral remunerado hace mella en nuestras carreras y es que las mujeres asumimos mayoritariamente las reducciones de jornada incluso el cese en el trabajo para dedicarnos a los cuidados familiares. Y es que del total de las excedencias 87% son asumidas por mujeres.
    </p><p class="article-text">
        A todos estos factores tenemos que sumar la imparable cronificaci&oacute;n del desempleo femenino, y es que mirad, siendo el 52% de la poblaci&oacute;n somos el 46,87% de la poblaci&oacute;n ocupada y a la vez representamos el 55,79% de la poblaci&oacute;n parada.
    </p><p class="article-text">
        Somos m&aacute;s mujeres, menos trabajadoras, m&aacute;s precarias y m&aacute;s paradas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Y adem&aacute;s cuando se pierde empleo engrosamos las listas del paro en mayor medida que los hombres, a lo que hay que a&ntilde;adir que el 52% de las mujeres desempleadas no tiene derecho a ning&uacute;n tipo de prestaci&oacute;n ni subsidio.
    </p><p class="article-text">
        Sigamos luchando para acabar de una vez por todas con las desigualdades. Volvamos a las calles, nuestro espacio de lucha, para gritar una vez m&aacute;s 'NI M&Aacute;S NI MENOS. IGUALES'.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rosa Mantecón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/volvamos-desbordar-calles_132_1002014.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Mar 2020 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Volvamos a desbordar las calles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Feminismo,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Millones de inmigrantes (españoles)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/millones-inmigrantes-espanoles_132_1992556.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/87049773-3d70-4ab3-a7b8-40b93c1d08df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Millones de inmigrantes (españoles)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Por qué mentir? ¿Por qué agitar la xenofobia como bandera política?</p></div><p class="article-text">
        No hay nada como el miedo al &lsquo;otro&rsquo; para generar adeptos a los discursos vac&iacute;os de contenidos y rebosantes de xenofobia. Unas declaraciones de un pol&iacute;tico necesitado de recuperar votantes y un mantra repetido hasta la saciedad en los medios (&ldquo;avalancha&rdquo; de inmigrantes) genera la sensaci&oacute;n en la opini&oacute;n p&uacute;blica (esa que lee titulares y poco profundiza) de que hay millones de personas en las fronteras africanas esperando a asaltar la pen&iacute;nsula bote de cal viva en mano. Las mentiras s&oacute;lo hay que repetirlas muchas veces y apoyarlas en pseudoverdades para que terminen convirti&eacute;ndose en una opini&oacute;n generalizada.
    </p><p class="article-text">
        Este mecanismo populista y fascista s&oacute;lo funciona por la falta de informaci&oacute;n y de formaci&oacute;n en las mayor&iacute;as, un problema ya cr&oacute;nico en una Espa&ntilde;a que olvida con facilidad y no gusta de las complejidades hist&oacute;ricas. S&iacute;, es verdad, hay millones de personas deseando entrar a Espa&ntilde;a pero la mayor&iacute;a son turistas o, quiz&aacute;, espa&ntilde;oles o descendientes de los millones de espa&ntilde;oles que este pa&iacute;s ha expulsado a lo largo de la historia. De hecho, s&iacute; hay una mentira: no entran ni entrar&aacute;n millones de africanos a Espa&ntilde;a porque ni existen ni los dejar&iacute;amos entrar. Este pa&iacute;s, f&aacute;brica de refugiados e inmigrantes, parece sufrir de empacho por la llegada de 25, 30 o 35.000 migrantes con pasaportes y colores de piel diferentes a la que predomina en Espa&ntilde;a. Pero, claro, para entender esto hay que re-conocer nuestra propia historia.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a fue, hasta 1985, un pa&iacute;s que expulsaba a sus ciudadanos y tras la crisis de 2008 volvi&oacute; a esa costumbre. Es decir, que s&oacute;lo hemos tenido unos 20 a&ntilde;os en que la mayor&iacute;a de las personas nacidas aqu&iacute; no nos hemos visto obligadas a migrar para subsistir. La costumbre ha sido otra. S&oacute;lo en el algo m&aacute;s de medio siglo transcurrido entre 1882 y 1936, cuatro millones de espa&ntilde;oles y espa&ntilde;olas emigraron en busca de comida y cuidados. Y ese viaje de hambre los llev&oacute;, en su mayor&iacute;a (un 78%) a Am&eacute;rica, y en un porcentaje significativo (17%) a &Aacute;frica, concretamente a Argelia. Esos millones se sumaban a otro mill&oacute;n que ya hab&iacute;a huido en los dos primeros tercios del siglo XIX y ser&iacute;an los anfitriones de los millones que se ver&iacute;an forzados a migrar (unos exiliados, otros hastiados de hambre y desempleo) tras la Guerra Civil. &iquest;Ya nos hemos olvidado de las 400.000 personas que huyeron a pie a Francia en febrero de 1939? &iquest;Ya no nos acordamos de la &lsquo;avalancha&rsquo; de espa&ntilde;oles que llegaron en la d&eacute;cada de 1950 a Venezuela (donde lleg&oacute; un mill&oacute;n de compatriotas)? &iquest;Es demasiado doloroso nombrar a los 1,9 millones de trabajadoras y trabajadores que el franquismo forz&oacute; a migrar a Alemania, Francia, Suiza o B&eacute;lgica entre 1960 y 1973?
    </p><p class="article-text">
        Para el nuevo presidente del PP, Pablo Casado, tambi&eacute;n deben ser &ldquo;batallitas de los abuelos&rdquo;, aunque es m&aacute;s reciente el dato de 2017, cuando 54.923 personas nacidas en Espa&ntilde;a se vieron obligadas a emigrar. Casi el doble de las 28.587 personas que llegaron irregularmente a la pen&iacute;nsula desde &Aacute;frica por mar y por tierra ese mismo a&ntilde;o. Hoy, por el mundo, hay repartidos 1.816.835 espa&ntilde;oles, seg&uacute;n el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica. De ellos, 42.000 son c&aacute;ntabros, una cifra que puede parecer peque&ntilde;a hasta que nos fijamos en la proporci&oacute;n: es el 7,21% de la poblaci&oacute;n de la regi&oacute;n que subir&iacute;a hasta el 23,18% si le sumamos los 93.000 que residen en otras comunidades aut&oacute;nomas.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco parece que sean millones de africanos los que nos amenazan cuando entre los 10 primeros pa&iacute;ses de origen de los extranjeros que viven en Espa&ntilde;a, s&oacute;lo hay uno africano (Marruecos en cuarta posici&oacute;n). Venezuela, Colombia o &iexcl;Italia! Est&aacute;n por encima. &iquest;Entonces? &iquest;Por qu&eacute; mentir? &iquest;Por qu&eacute; agitar la xenofobia como bandera pol&iacute;tica?
    </p><p class="article-text">
        Europa, Espa&ntilde;a, Cantabria est&aacute;n en riesgo por estos discursos. El populismo pol&iacute;tico nacionalista &ndash;germen de todo fascismo- sit&uacute;a al enemigo fuera y vende una idea mitificada de la sociedad receptora s&oacute;lo alterada por la amenaza fronteriza. El discurso xenof&oacute;bico oculta todo lo dem&aacute;s: la corrupci&oacute;n, la falta de una visi&oacute;n de pa&iacute;s, los problemas de la econom&iacute;a, las carencias educativas, la etc&eacute;tera. Mentir para agitar el miedo; mentir para poner fuera lo que est&aacute; dentro: la precarizaci&oacute;n de las vidas, la cosificaci&oacute;n de los cuerpos, la mercantilizaci&oacute;n de las emociones, la monetarizaci&oacute;n del tiempo, la delegaci&oacute;n de la responsabilidad pol&iacute;tica de la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Casado no ha inventado nada, pero por conseguir un pu&ntilde;ado de votos es capaz de llevarnos al borde del abismo en el que todos y todas seamos inmigrantes del miedo en este tiempo, que como escribi&oacute; Eduardo Galeano, es el del miedo: &ldquo;Es el tiempo del miedo. Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo. Miedo a los ladrones, miedo a la polic&iacute;a. Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al ni&ntilde;o sin televisi&oacute;n, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al d&iacute;a sin pastillas para despertar. Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir&hellip;&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rosa Mantecón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/millones-inmigrantes-espanoles_132_1992556.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Aug 2018 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Millones de inmigrantes (españoles)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Inmigrantes o iguales?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/inmigrantes-iguales_132_2212289.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/650421d9-7f20-4d79-a117-07be9d56a668_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Racismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los sucesos ocurridos en Madrid y que han terminado con la muerte de dos personas nos obligan a reflexionar sobre la situación de las personas racializadas. Cantabria no es una excepción en cuanto al racismo institucional y social</p></div><p class="article-text">
        El racismo tiene s&uacute;per poderes: logra que miles de personas sean invisibles. Nos ocurre todos los d&iacute;as, aqu&iacute; en Cantabria, donde pasamos junto a personas que no vemos &ndash;o que no queremos ver-. El racismo tiene esas cosas. En Cantabria, viven unos 29.400 extranjeros. De estas personas, 13.600 s&iacute; existen porque son de origen europeo; pero hay cerca de 16.000 que han sido racializados por obra y gracia de una estructura racista que lleva siglos operando en nuestras sociedades. Aqu&iacute; tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo dejaremos de considerar a una persona negra, asi&aacute;tica o latina como inmigrante? &iquest;Cu&aacute;ndo la incorporamos al imaginario como vecina, como equivalente? &iquest;Cu&aacute;ndo separaremos el pasaporte de la humanidad? &iquest;Cu&aacute;ndo lograremos la empat&iacute;a necesaria con ese otro racializado como para que su dolor sea nuestro dolor? <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Mame-Mbaye-comprometido-persecuciones-policiales_0_750675165.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mame Mbaye, muerto en los pol&eacute;micos hechos de Lavapi&eacute;s </a>despu&eacute;s de 14 a&ntilde;os de residencia en Espa&ntilde;a, &iquest;qu&eacute; era? &iquest;Inmigrante? &iquest;Negro? &iquest;Pobre? &iquest;Nada?
    </p><p class="article-text">
        Las noticias nos hablan de un senegal&eacute;s, de un inmigrante, de un ilegal&hellip; todo menos de una persona. La racializaci&oacute;n del otro lo vac&iacute;a de las categor&iacute;as fundamentales del ser humano para fijarlo en el imaginario como una amenaza o como un residuo social. As&iacute; opera el racismo institucionalizado, un racismo al que cooperamos desde los medios de comunicaci&oacute;n, desde el sistema educativo, en el interior de las familias (blancas), desde los p&uacute;lpitos&hellip; Muchas veces no nos damos cuenta. Ocurre como con el patriarcado: que es tan profundamente estructural que lo tenemos naturalizado. Por eso hay que hacerse algunas preguntas y dejar de hacer algunas otras. Es habitual que cuando un ciudadano espa&ntilde;ol blanco conoce a una persona negra o de rasgos asi&aacute;ticos le pregunte de qu&eacute; pa&iacute;s es, aunque esa persona haya podido nacer aqu&iacute;; es 'normal' que pensemos en una mujer latina como trabajadora del hogar, pero pocas veces la imaginamos al frente de una empresa o dirigiendo un equipo de trabajo. Al menos, no aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Nombres despectivos para calificar los or&iacute;genes, prejuicios sobre la capacidad de trabajo, la higiene o la honestidad&hellip; generalizaciones tan injustas como todas las generalizaciones: &ldquo;es que los sudamericanos son&hellip;&rdquo;; &ldquo;ya sabes, es que a los marroqu&iacute;es les gusta&hellip;&rdquo;; &ldquo;esa pobre gente&hellip;&rdquo;. El racismo siempre opera desde la idea de superioridad (de lo blanco) y de la sospecha (de lo que no lo es). Por eso el racismo institucional se traduce tambi&eacute;n en identificaciones policiales seg&uacute;n el color de la piel o el aspecto f&iacute;sico, en un trato diferenciado en algunos mostradores de la administraci&oacute;n p&uacute;blica, incluso en unas zonas de 'tolerancia' en las que las personas racializadas (por nosotras) no molestan y en otras donde su llegada se configura como una agresi&oacute;n. El racismo tambi&eacute;n est&aacute; atravesado de clasismo: no es lo mismo una persona &aacute;rabe pobre que una rica, no es lo mismo un latinoamericano que trabaje en la construcci&oacute;n que un jugador de f&uacute;tbol de &eacute;lite; no es lo mismo una persona negra pescando nuestros bocartes que una persona negra de profesora o de maestro de nuestros hijos. El racismo reserva a las personas racializadas un espacio en la clase baja y, dentro de &eacute;sta, se produce el control de los empobrecidos blancos que ven peligrar las migajas de un sistema que los hace defensores de su nada.
    </p><p class="article-text">
        Cantabria tiene un porcentaje de poblaci&oacute;n extranjera peque&ntilde;o (un 5,5%) y de esas personas, s&oacute;lo algo m&aacute;s de la mitad (unas 16.000) responden a perfiles racializados. El asunto podr&iacute;a parecer menor, pero es de suma importancia porque el racismo institucional y social que practicamos afecta a las vidas de personas concretas, lastra el futuro de miles de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os que nacen en nuestro territorio, provoca bolsas de exclusi&oacute;n social que son antidemocr&aacute;ticas y perversas. Los extranjeros, una vez que est&aacute;n aqu&iacute;, son ciudadanos, vecinos&hellip; nada m&aacute;s y nada menos. Nos queda un trabajo inmenso para verlos como tales y evitar que en nuestras calles puedan repetirse horas tan dram&aacute;ticas e injustas como las vividas en un barrio de Madrid.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rosa Mantecón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/inmigrantes-iguales_132_2212289.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Mar 2018 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Inmigrantes o iguales?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Inmigración,Migraciones,CCOO - Comisiones Obreras,Manteros]]></media:keywords>
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