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    <title><![CDATA[elDiario.es - Javier Mato]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/javier_mato/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Javier Mato]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El 8-M y el túnel del desempleo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/tunel-desempleo_132_2209113.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La tolerancia a la desigualdad puede mantenerse temporalmente sobre la base de las expectativas, pero tiene límites</p><p class="subtitle">¿Por qué no se produjeron movilizaciones históricas de las mujeres durante una crisis que también era histórica?</p><p class="subtitle">¿Por qué es ahora cuando se agota su paciencia, y también la de muchos hombres, y disminuye su tolerancia a la desigualdad?</p></div><p class="article-text">
        Hace 45 a&ntilde;os que Albert O. Hirschman acu&ntilde;&oacute; el llamado &ldquo;efecto t&uacute;nel&rdquo; para referirse a la tolerancia a la desigualdad. Si usted est&aacute; parado en un atasco durante mucho tiempo, dentro de un t&uacute;nel con dos carriles en el mismo sentido, y de repente nota c&oacute;mo empiezan a avanzar en el otro carril, se alegrar&aacute; al pensar en que se acaba el atasco y en que pronto se va a despejar tambi&eacute;n su carril. Pasado alg&uacute;n tiempo m&aacute;s, si usted sigue atascado, pasar&aacute; de la alegr&iacute;a al enfado y empezar&aacute; a pensar en otras alternativas, como saltarse la l&iacute;nea continua para invadir el carril que funciona. Es decir, la tolerancia a la desigualdad puede mantenerse temporalmente sobre la base de las expectativas, pero tiene l&iacute;mites. Pasando del t&uacute;nel a los procesos de crecimiento econ&oacute;mico y desarrollo, se acepta socialmente que estos traigan consigo un aumento inicial de la desigualdad, pero se espera tambi&eacute;n que con el tiempo funcionen diversos mecanismos correctores y toda la sociedad se acabar&aacute; beneficiando o, de otro modo, habr&aacute; contestaci&oacute;n y conflicto.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de las movilizaciones del D&iacute;a Internacional de la Mujer en Espa&ntilde;a, podr&iacute;a llamar la atenci&oacute;n que el enorme &eacute;xito de las convocatorias de huelgas y, sobre todo, de las movilizaciones p&uacute;blicas, se produzca en un contexto de recuperaci&oacute;n. Esta, aunque muy lenta, ha significado casi cuatro a&ntilde;os de crecimiento del empleo. Desde 2014 se han recuperado cerca de la mitad de los tres millones y medio de puestos de trabajo destruidos en los seis a&ntilde;os anteriores. &iquest;Por qu&eacute; no se produjeron movilizaciones hist&oacute;ricas de las mujeres durante una crisis que tambi&eacute;n era hist&oacute;rica? &iquest;Por qu&eacute; es ahora cuando se agota su paciencia, y tambi&eacute;n la de muchos hombres, y disminuye su tolerancia a la desigualdad?
    </p><p class="article-text">
        Los gr&aacute;ficos que acompa&ntilde;an esta entrada&nbsp;ofrecen algunas pistas para responder a estas preguntas. El primero muestra las tasas de paro por sexos desde 2009 y refleja con claridad como la ca&iacute;da del desempleo est&aacute; abriendo una brecha creciente entre las tasas de paro masculinas y femeninas. La crisis hab&iacute;a igualado al alza las tasas de paro, que ahora se distancian de nuevo en cerca de cuatro puntos. A finales de 2017 esta diferencia equivale a se&ntilde;alar que los hombres llevan a las mujeres una ventaja cercana a un a&ntilde;o en el ritmo de recuperaci&oacute;n del empleo.
    </p><p class="article-text">
        El segundo gr&aacute;fico recoge las tasas de temporalidad, que cayeron durante la crisis y est&aacute;n repuntando desde mediados de 2013. Durante la crisis salieron del mercado laboral m&aacute;s personas con contrato temporal que con indefinido y bajo la recuperaci&oacute;n volvieron en mayor medida con contratos temporales. Pero durante 2016 y 2017 la temporalidad de los hombres se est&aacute; desacelerando, mientras que la de las mujeres contin&uacute;a creciendo, de forma que la brecha entre ambos sexos, sin alcanzar las magnitudes anteriores a la crisis, equivale ya a la que exist&iacute;a a principios de 2014.
    </p><p class="article-text">
        Una interpretaci&oacute;n del &eacute;xito hist&oacute;rico del 8-M es que una gran parte de la sociedad, especialmente las mujeres, percibe el riesgo de retornar a un pasado de desigualdad inaceptable. Se habla mucho de la brecha salarial, que apenas ha cambiado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, tambi&eacute;n de la pertinaz escasez de directivas y del techo de cristal. Pero lo que est&aacute; cambiando recientemente, lo que puede haber sido la gota que colma el vaso, es el empleo. El esfuerzo de muchas mujeres de este pa&iacute;s -en el estudio, en el trabajo no remunerado, en los cuidados- no se ve suficientemente recompensado por el mercado de trabajo. Se percibe que las ventajas de la recuperaci&oacute;n del empleo se est&aacute;n repartiendo, desde hace ya demasiado tiempo, de forma inaceptablemente desigual. En definitiva, las mujeres, que se esforzaron m&aacute;s que los hombres durante el atasco de la crisis, se han cansado de no ver la luz al final del t&uacute;nel.
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    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Mato]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Mar 2018 21:49:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,8M]]></media:keywords>
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