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    <title><![CDATA[elDiario.es - Paloma Aguilar]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/paloma_aguilar/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Paloma Aguilar]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Hace cuarenta años y parece que fue ayer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/hace-cuarenta-anos-parece-ayer_132_2201151.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las primeras exhumaciones de víctimas de la Guerra Civil y el franquismo se produjeron en Navarra hacer ya cuarenta años</p><p class="subtitle">Navarros son también los únicos que hasta la fecha han conseguido sacar a sus familiares enterrados en El Valle de los Caídos</p><p class="subtitle">Las dificultades que existen para ejecutar la sentencia judicial que obliga a devolver otros restos Del Valle de los Caídos son importantes pero de carácter exclusivamente técnico</p></div><p class="article-text">
        El 1 de noviembre de 1977, tras celebrar en el cementerio la misa de Todos los Santos, Javier Vesperinas, p&aacute;rroco de Marcilla (Navarra), se march&oacute; a casa. Al cabo de un rato recibi&oacute; la visita de una persona que ten&iacute;a un negocio en el pueblo para pedirle cambio. El sacerdote aprovech&oacute; para preguntarle algo que le ven&iacute;a intrigando desde hac&iacute;a unos a&ntilde;os: &iquest;por qu&eacute; varios vecinos, incluido el que ahora le visitaba, a pesar de acudir asiduamente a las misas que &eacute;l oficiaba, nunca estaban presentes en la festividad que se conmemoraba ese d&iacute;a? El visitante le respondi&oacute;: &ldquo;es que ese d&iacute;a, Don Javier, nosotros vamos a dejar flores donde est&aacute;n nuestros muertos&rdquo;. Vesperinas se qued&oacute; perplejo y reclam&oacute; una explicaci&oacute;n. Ese d&iacute;a se enter&oacute;, con estupefacci&oacute;n, de que muchas personas del pueblo no hab&iacute;an podido enterrar en el cementerio a sus familiares asesinados por los franquistas en la Guerra Civil. Por esa raz&oacute;n, cada 1 de noviembre, en lugar de acudir a la misa que se celebraba en el cementerio de Marcilla, se desplazaban a las fosas comunes en las que yac&iacute;an los restos de los suyos.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese momento, como me cont&oacute; el sacerdote cuando lo entrevist&eacute;, empez&oacute; a mantener conversaciones discretas con los familiares afectados y se propuso conseguir los permisos preceptivos para trasladar los restos al cementerio. El proceso no fue nada sencillo; primero tuvo que vencer las resistencias de los que ten&iacute;an a sus deudos desperdigados por las fosas. El sacerdote, en sus anotaciones de la &eacute;poca, consigna: &ldquo;Reuniones a escondidas y en secreto; miedo. Por primera vez se juntan, se cuentan sus sufrimientos comunes&rdquo;. Y, posteriormente, tuvo que convencer al secretario del gobernador civil quien, tras escuchar sus prop&oacute;sitos, le espet&oacute;: &ldquo;&iquest;pero a qu&eacute; viene usted? &iquest;A estropear la reci&eacute;n nacida democracia?&rdquo;. Solo cuando el p&aacute;rroco le garantiz&oacute; que se obrar&iacute;a con total discreci&oacute;n y que no permitir&iacute;a que se politizara la iniciativa obtuvo su consentimiento. El secretario le aconsej&oacute; hacer el traslado &ldquo;de noche, un d&iacute;a de trabajo y en silencio&rdquo;. El Ayuntamiento de Marcilla, sin embargo, se mostr&oacute; muy colaborador y proporcion&oacute; tanto un terreno en el cementerio como una dotaci&oacute;n econ&oacute;mica para que se construyera un mausoleo en el que reposar&iacute;an los restos de los republicanos dispersos en distintas fosas sin identificar.
    </p><p class="article-text">
        A pesar del sigilo con el que se procedi&oacute;, el funeral celebrado el 5 de marzo de 1978 fue multitudinario y, a continuaci&oacute;n, muchos acudieron tambi&eacute;n al cementerio. A los partidos, efectivamente, se les mantuvo al margen de esta iniciativa y la inscripci&oacute;n de esta primera l&aacute;pida, en contraste con las que se har&iacute;an con posterioridad, solo dec&iacute;a: &ldquo;En memoria de los muertos en agosto, septiembre y octubre de 1936&rdquo;. No se dec&iacute;a que hab&iacute;an sido fusilados; ni siquiera se mencionaba la guerra civil. Pero, claro, era la primera de estas caracter&iacute;sticas en la provincia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Dos meses despu&eacute;s, los vecinos de Casas de Don Pedro (Badajoz) consiguieron algo muy parecido, aunque las circunstancias fueron diferentes. El enorme tes&oacute;n de Felisa Casatejada, cuyos hermanos de 17 y 19 a&ntilde;os hab&iacute;an sido fusilados sin juicio alguno despu&eacute;s de finalizada la Guerra Civil y arrojados a una fosa com&uacute;n, consigui&oacute; convencer al alcalde, al p&aacute;rroco e incluso al gobernador civil de la pertinencia de exhumar los restos de los fusilados e inhumarlos en el cementerio. Los dos primeros, de ideolog&iacute;a conservadora, sufrieron presiones por parte de la derecha m&aacute;s recalcitrante del pueblo, pero se mantuvieron firmes en su apoyo a Felisa y a los dem&aacute;s familiares afectados. Estos tuvieron que comprar el terreno del cementerio a la Iglesia y costearse el pante&oacute;n, y no les dejaron poner m&aacute;s inscripciones que los nombres de los fusilados. Adem&aacute;s, como la actitud de una parte del pueblo fue tan hostil, optaron por velar los restos durante dos noches en el campo, pues tem&iacute;an que los destruyeran, y durante los primeros meses vigilaron el pante&oacute;n, hasta bien entrada la madrugada, para evitar actos vand&aacute;licos.
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         Esta iniciativa, en contraste con la de Marcilla, tuvo un claro perfil ideol&oacute;gico, como lo demuestran las banderas socialistas y comunistas que se depositaron sobre los f&eacute;retros. Otra gran diferencia entre ambos casos es que los familiares de los fusilados de Casas de Don Pedro, lejos de proceder con discreci&oacute;n, llamaron a un reportero de <em>Intervi&uacute;</em> para que cubriera la iniciativa. Con ello pretend&iacute;an, tal y como me han explicado, publicitar las injusticias que se hab&iacute;an cometido en el pueblo e informar a los familiares que ya no resid&iacute;an all&iacute; de lo que estaban haciendo.
    </p><p class="article-text">
        Las exhumaciones que tuvieron lugar en estos dos pueblos, de las que estos d&iacute;as se cumplen 40 a&ntilde;os, fueron el pistoletazo de salida para que, en sus respectivas provincias, otros municipios se atrevieran a adoptar iniciativas semejantes. Seg&uacute;n <a href="https://www.tandfonline.com/eprint/ZIyvMbWHCgW7FABYACPh/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mis investigaciones</a>, tras el primer ciclo de exhumaciones (que tuvo lugar desde la muerte de Franco hasta mediados de los a&ntilde;os 90), el 93,5% de los municipios navarros con m&aacute;s de un 1,5% de la poblaci&oacute;n fusilada por los franquistas logr&oacute; trasladar los restos, mientras que en Badajoz hizo lo propio el 32,7% de los municipios.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        La represi&oacute;n en Navarra estuvo mucho m&aacute;s concentrada geogr&aacute;ficamente que en Badajoz, lo que facilit&oacute; la propagaci&oacute;n de estas iniciativas de dignificaci&oacute;n en la zona m&aacute;s directamente afectada. Pero, adem&aacute;s, la eficacia reparadora de los navarros fue mayor porque estuvieron mejor coordinados, a lo que, sin duda, contribuy&oacute; el respaldo decidido que obtuvieron, desde el principio, de muchos p&aacute;rrocos &mdash;que pidieron en sus homil&iacute;as un perd&oacute;n sincero por la actitud de la Iglesia durante la guerra civil&mdash; y el visto bueno del obispo, con la condici&oacute;n, eso s&iacute;, de que estas iniciativas no se politizaran.
    </p><p class="article-text">
        Otra singularidad del caso navarro, que cobra gran actualidad en nuestros d&iacute;as, es que ellos son los &uacute;nicos que han conseguido hasta la fecha sacar los restos de sus familiares del Valle de los Ca&iacute;dos, donde hab&iacute;an sido llevados sin su consentimiento. Esto que hasta hace pocos d&iacute;as parec&iacute;a imposible a los ojos del <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Valle-Caidos-declarar-Senado-exhumaciones_0_748225257.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prior actual de la congregaci&oacute;n benedictina que administra la Bas&iacute;lica del Valle</a>, se consigui&oacute; en 1980, en circunstancias mucho menos propicias que las actuales. Como se mostr&oacute; hace a&ntilde;os en un <a href="http://www.ccma.cat/tv3/alacarta/programa/Te-sacare-de-aqui-abuelo/video/4524292/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documental</a>, de Cuelgamuros salieron cajas con restos de m&aacute;s de 130 fusilados en la zona de la Ribera navarra y los vecinos de los pueblos afectados se los repartieron para enterrarlos en sus respectivos camposantos.
    </p><p class="article-text">
        Las dificultades que existen hoy en d&iacute;a para ejecutar la sentencia judicial que obliga a devolver algunos restos son, como se sabe por los <a href="http://www.memoriahistorica.gob.es/es-es/vallecaidos/Paginas/ComisionExpertosVCaidos.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informes</a>&nbsp;que existen, importantes, pero de car&aacute;cter exclusivamente <a href="http://www.memoriahistorica.gob.es/es-es/vallecaidos/Documents/informeforensevalledeloscaidos.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">t&eacute;cnico</a>. Como ha habido una gran negligencia en la custodia de las criptas y/o capillas, se han desmoronado no pocos columbarios, un n&uacute;mero indeterminado de cajas se ha deshecho. Ello explica que, por desgracia, muchos huesos est&aacute;n esparcidos y, por lo tanto, mezclados. Pero, si las cajas sobre las que existen demandas de familiares estuvieran bien conservadas, nada ni nadie deber&iacute;an impedirles que se llevaran sus restos. Hay varias reformas pendientes relacionadas con ese proceloso monumento. Una de las m&aacute;s urgentes es que las autoridades civiles tomen el control de los lugares en los que reposan los restos y que una comisi&oacute;n t&eacute;cnica determine cu&aacute;les est&aacute;n en buen estado y cu&aacute;les requieren una intervenci&oacute;n urgente. Para muchos, quiz&aacute; la mayor&iacute;a, ya ser&aacute; demasiado tarde por el estado de abandono en que se encuentran los columbarios, pero las autoridades pol&iacute;ticas no pueden seguir esquivando este asunto, dejando que la naturaleza siga su curso hasta que nada pueda hacerse al respecto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/hace-cuarenta-anos-parece-ayer_132_2201151.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Mar 2018 18:59:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Hace cuarenta años y parece que fue ayer]]></media:title>
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