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    <title><![CDATA[elDiario.es - Irene Adiego Sevilla]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/irene_adiego_sevilla/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Reflexiones tras un 8M que lo ha cambiado todo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/reflexiones-cambiado_132_2201014.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Somos las mujeres de las capas populares, las mujeres obreras, las que pedimos un mundo sin opresiones ni oprimidos, no necesitamos a las llamadas feministas burguesas o neoliberales"</p></div><p class="article-text">
        Al calor de la movilizaci&oacute;n feminista contra la reforma de la Ley del Aborto, que finalmente concluy&oacute; con la paralizaci&oacute;n de &eacute;sta y la dimisi&oacute;n del ministro Gallard&oacute;n en septiembre de 2014, surgi&oacute; lo que algunas denominan una nueva generaci&oacute;n de feministas. Las nacidas a finales de los ochenta, en la d&eacute;cada de los noventa, e incluso en los primeros a&ntilde;os del siglo XXI, llevan m&aacute;s de tres a&ntilde;os organiz&aacute;ndose en espacios feministas de corte asambleario en su mayor&iacute;a, acerc&aacute;ndose cada vez m&aacute;s con sus amigas, al colectivo feminista de su barrio o pueblo. Recuerdan en algunos aspectos a los espacios creados en EEUU en los sesenta y setenta del siglo XX por las seguidoras del denominado feminismo radical, centrando el trabajo de dichas asambleas en el apoyo mutuo, el empoderamiento tanto individual como colectivo, en entender y denunciar juntas las opresiones m&aacute;s subjetivas de la vida cotidiana, que subyacen de la opresi&oacute;n patriarcal, en llevar a cabo la gran tarea pendiente de pol&iacute;tica de alianzas con el colectivo LGTBI, entre otras muchas cosas.
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente, &eacute;stos colectivos juveniles han carecido de interseccionalidad en muchas ocasiones, dejando en concreto de lado la opresi&oacute;n m&aacute;s transversal y de mayor&iacute;as que existe, la de clase. Adem&aacute;s, con frecuencia, estos espacios se ven empapados de posmodernidad en su discurso y acciones, poniendo por encima lo individual de lo colectivo, acerc&aacute;ndose a la teor&iacute;a queer y afirmando que el feminismo ya no es s&oacute;lo la lucha de las mujeres (aclarar que cuando hablo de mujeres incluyo por supuesto a las lesbianas, bisexuales y a las trans), haciendo cada vez m&aacute;s grande la brecha que ya se abri&oacute; en Espa&ntilde;a en los a&ntilde;os 80 entre regulacionistas y abolicionistas, pero sum&aacute;ndose al club de las primeras, e incluso no posicion&aacute;ndose sobre el reciente debate de los vientres de alquiler, en neolengua llamado gestaci&oacute;n subrrogada. Muchas veces tambi&eacute;n se ha visto aumentada la separaci&oacute;n entre mujeres militantes y mujeres no organizadas en organizaciones pol&iacute;ticas o sindicales, cosa que no es la primera vez que pasa en el siglo XX en el movimiento feminista espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Ese movimiento feminista en auge, en muchos momentos ajeno a la situaci&oacute;n de las mujeres de las capas populares, ha dejado en segundo lugar, y en algunas ocasiones olvidado, las desigualdades laborales que sufrimos las mujeres obreras por el hecho de ser ambas cosas, por nuestra doble opresi&oacute;n. Auxiliares de enfermer&iacute;a, limpiadoras, camareras de piso, trabajadoras de la hosteler&iacute;a, y un largo etc&eacute;tera sufren el aumento de la desigualdad salarial, de la precariedad, del acoso sexual, de la explotaci&oacute;n de las ETTs, de la econom&iacute;a sumergida y los abusos que subyacen de &eacute;sta. &Eacute;stos abusos laborales, tambi&eacute;n son violencias machistas, pues los sufren por el hecho de ser mujeres, de la clase trabajadora, y en muchas ocasiones migrantes, lo que se llama la triple opresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Habitualmente, vemos como las j&oacute;venes feministas renuncian del que llaman feminismo institucional, de sus pr&aacute;cticas y la colaboraci&oacute;n con las mismas. No ser&eacute; yo quien niegue que muchos espacios de corte plataformista (copados por mujeres del PSOE en muchas ocasiones) tienen mucho que cambiar para llegar a las mujeres j&oacute;venes y a las nuevas militantes del movimiento feminista y mucho que replantearse para llegar a las mujeres obreras, pero tampoco renegar&eacute; de las compa&ntilde;eras que llevan a&ntilde;os dej&aacute;ndose la piel por poner el feminismo en la agenda pol&iacute;tica, por despatriarcalizar las organizaciones pol&iacute;ticas y sindicales de izquierdas, avisando de la actualizaci&oacute;n de los pactos patriarcales en las sociedades occidentales, de la llegada del neomachismo, o mejor dicho, del aumento de las violencias machistas. Much&iacute;simo es lo que tenemos que aprender las unas de las otras, y &eacute;sto no ser&aacute; posible si no creamos espacios de unidad intergeneracionales, fuera de las plataformas de coordinaci&oacute;n tradicionales y de las asambleas juveniles. Lo que nadie puede negar es que las unas llegan a unas generaciones que las otras no consiguen, por lo tanto hay que empezar a tejer alianzas de unidad y trabajo para acercarse al sujeto colectivo mujer, bajo los consensos que existen en el movimiento feminista, que son m&aacute;s que las diferencias.
    </p><p class="article-text">
        Y ante esta situaci&oacute;n desoladora para las feministas que creemos en la unidad de la lucha de las mujeres contra el patriarcado, lleg&oacute; la huelga feminista del pasado 8 de marzo de 2018. Tras el paro internacional de mujeres del 8 de marzo de 2017, poco organizado en Espa&ntilde;a, tanto por el movimiento feminista como por las organizaciones sindicales de clase, el movimiento feminista de Madrid tom&oacute; las riendas de lo que ahora no paramos de denominar una jornada de lucha hist&oacute;rica en Espa&ntilde;a de las mujeres, de la cual la prensa internacional de todo el mundo se ha hecho eco. Las feministas madrile&ntilde;as, tras conseguir su espacio unitario, no dudo que con muchas dificultades, hicieron un llamamiento al resto del movimiento del Estado Espa&ntilde;ol para una reuni&oacute;n en junio, donde planteaban la idea de parar el pa&iacute;s, de organizar una jornada de lucha abanderada por las mujeres, que demostrara que sin nosotras el sistema capitalista y patriarcal no funcionan. De ah&iacute; se gest&oacute; el primer encuentro oficial estatal en Elche, donde acudieron miembros del movimiento feminista de toda Espa&ntilde;a, para sentar las bases de la Huelga Feminista en Espa&ntilde;a. All&iacute; acudieron unas compa&ntilde;eras de Zaragoza, las cuales nada m&aacute;s volver, activaron al movimiento feminista del territorio aragon&eacute;s, para comenzar a organizarnos, y sobre todo, a unirnos. Tambi&eacute;n hubo un segundo encuentro estatal en Zaragoza, donde m&aacute;s de 400 mujeres de todo el estado cerraron los detalles de la huelga feminista.
    </p><p class="article-text">
        El 2 de diciembre nos juntamos en el Centro Social Luis Bu&ntilde;uel cientos de mujeres aragonesas sindicalistas, militantes de movimientos sociales, miembros de partidos pol&iacute;ticos, mujeres del movimiento estudiantil, mujeres de los diferentes espacios feministas aragoneses, y sobre todo, mujeres que nunca hab&iacute;an participado pol&iacute;ticamente en nada. De all&iacute; surgi&oacute; una red de trabajo, que a la propia organizaci&oacute;n del 8M Arag&oacute;n ha desbordado, surgiendo cada d&iacute;a mujeres que se organizaban en los valles del Pirineo, en las zonas m&aacute;s despobladas de Teruel, en todas las capitales de las comarcas aragonesas. Se debe reconocer el trabajo de las que fueron a Elche y volvieron convencidas de que en Arag&oacute;n era posible una huelga feminista, pero sobre todo, debemos enorgullecernos, de los cientos de mujeres del medio rural, que con todas las dificultades que per se hay para hacer pol&iacute;tica en el mismo, han organizado jornadas de lucha hist&oacute;rica en decenas de pueblos aragoneses.
    </p><p class="article-text">
        La posmodernidad casi no se ha visto en nuestras reivindicaciones, pero s&iacute; que se han hecho notar, las proclamas anticapitalistas y de una interseccionalidad real, es decir, las proclamas de clase. Hemos hablado de la realidad de las estudiantes que trabajan y estudian, o que estudian y cuidan en casa, o incluso las tres, y que por tanto no pueden acceder a una beca. Hemos puesto sobre la mesa, la realidad de la feminizaci&oacute;n de la pobreza, de la desigualdad en las pensiones, hemos desgranado la verdad de la brecha salarial, algo que va m&aacute;s all&aacute; de la reivindicaci&oacute;n de igual trabajo, igual salario. Pero sobre todo, creo que desde Arag&oacute;n debemos sentirnos orgullosas de haber visibilizado a las trabajadoras del hogar, contando en todo momento con ellas, pues en Zaragoza existe un colectivo donde se organizan y se apoyan, y hemos incluido sus demandas, que tambi&eacute;n son las nuestras, las m&iacute;as, pues yo he trabajado tambi&eacute;n de empleada del hogar en negro, y legalizada, y me han echado a la calle sin m&aacute;s. Hemos dejado claro que la temporalidad, la precariedad, la explotaci&oacute;n y la pobreza tienen rostro de mujer en el Estado Espa&ntilde;ol, y en concreto en Arag&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El mismo 8 de marzo en Zaragoza, por la ma&ntilde;ana las compa&ntilde;eras de consumo y laboral nos fuimos de piquetes, informando en hospitales y colegios, y luego en la zona comercial, conseguimos cerrar hasta tres tiendas del respetable ciudadano espa&ntilde;ol Amancio Ortega. A la vez, las estudiantes sacaban las aulas a la calle en el campus m&aacute;s grande de la ciudad, y nuestras compa&ntilde;eras de cuidados junto con las mujeres de la Federaci&oacute;n de Barrios de Zaragoza, hac&iacute;an puntos vecinales en casi todos los barrios de la ciudad de visibilizaci&oacute;n de la huelga, que sirvieron de espacio para tejer redes entre las vecinas del barrio. A las 12h sal&iacute;a una masiva y combativa manifestaci&oacute;n estudiantil de la Plaza San Francisco. Dos de los momentos m&aacute;s emocionantes de la jornada de lucha en Zaragoza, se vivieron durante la misma. El primero, cu&aacute;ndo las mujeres piqueteras nos unimos a la mani al m&iacute;tico grito de &ldquo;obreras y estudiantes, unidas y adelante&rdquo; ante la ovaci&oacute;n de las presentes en la mani, y el reencuentro y los abrazos con nuestras compa&ntilde;eras del eje estudiantil nos hizo emocionarnos a m&aacute;s de una. El segundo, cu&aacute;ndo una inmensa masa de mujeres &iacute;bamos gritando por paseo Independencia (una de las zonas m&aacute;s c&eacute;ntricas y m&aacute;s caras de la ciudad) &ldquo;si no puedes parar, cuelga el delantal&rdquo;, y una trabajadora de la limpieza, o del hogar, no lo sabemos, sali&oacute; a aplaudirnos y a agitar los trapos con los que estaba limpiando.
    </p><p class="article-text">
        La manifestaci&oacute;n de por la tarde fue un desborde, lo cual la convirti&oacute; en un &eacute;xito, m&aacute;s de 300.000 personas, en una ciudad de 700.000 habitantes, salieron a apoyar las proclamas de la huelga feminista. A mi y a unas amigas, nos cost&oacute; salir del punto de inicio de la manifestaci&oacute;n una hora y cuarenta minutos. Los y las que llevan toda la vida en la lucha, dicen que no recuerdan nada as&iacute;, desde el trasvase y desde el no a la guerra, lo mismo dicen de Teruel, con m&aacute;s de 5.000 personas en sus calles, y en Huesca m&aacute;s de 6.000. Las mujeres aragonesas hicimos historia, d&aacute;ndonos las mujeres rurales una lecci&oacute;n enorme, pues nuestras compa&ntilde;eras del resto del territorio (un territorio despoblado y lleno de pueblos peque&ntilde;os), que movilizaron a las mujeres de los valles y las comarcas, demostramos que en Arag&oacute;n la lucha de las mujeres desde la unidad tiene futuro, y que la huelga feminista fue posible.
    </p><p class="article-text">
        En m&aacute;s de 170 paises se convoc&oacute; la huelga feminista, y en miles de pueblos y ciudades del Estado Espa&ntilde;ol las mujeres llenamos las calles, todas al grito de que &ldquo;sin nosotras, se para el mundo&rdquo;. Hemos conseguido que la derecha, junto con los medios de comunicaci&oacute;n los cuales tienen a su servicio, se tengan que tragar sus palabras. No han rectificado de toda la campa&ntilde;a de desprestigio, pero ahora se suman e incluso alguno se proclama l&iacute;der del movimiento. Esto a parte de rid&iacute;culo, no es necesario, si, no los necesitamos, porque estamos hablando de que el capitalismo y el patriarcado, los cuales ellos mantienen y gestionan, hacen que en la Espa&ntilde;a de 2017 unos pocos vivan muy bien a la costa de muchos, y dentro de esos muchos, las que peor paradas salimos somos las mujeres. Lo de doblemente explotadas, doblemente revolucionarias, el pasado 8 de marzo de materializ&oacute; en una jornada que pasar&aacute; a la historia de nuestro pa&iacute;s. Somos las mujeres de las capas populares, las mujeres obreras, las que pedimos un mundo sin opresiones ni oprimidos, no necesitamos a las llamadas feministas burguesas o neoliberales, y mucho menos a los hombres de la oligarquia, pues ellos son el enemigo tambi&eacute;n. Sabemos que muchas de ellas se sumaron a la huelga, pero no olvidemos, que ellas no quieren lo mismo que nosotras, ellas quieren ser igual que los hombres de su clase, para explotar a los trabajadores y a las trabajadoras por igual, para tener la misma cota de poder. Nosotras hemos iniciado una revoluci&oacute;n feminista y anticapitalista, que no ser&iacute;a posible sin todas las que nos allanaron el camino: sin las que lucharon en la transici&oacute;n en los barrios de las grandes ciudades, sin el Movimiento Democr&aacute;tico de Mujeres, sin las que lucharon a comienzos del siglo XX porque la mitad de la poblaci&oacute;n pudi&eacute;ramos votar, y un largo etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        Ahora viene lo m&aacute;s dif&iacute;cil, mantener los espacios unitarios, donde todas debemos de ceder y seguir respet&aacute;ndonos, dotarnos de una estrategia con pasos t&aacute;cticos potentes, como puede ser una Huelga de 24h el pr&oacute;ximo 8 de marzo junto a CCOO y UGT, y seguir construyendo feminismo de m&iacute;nimos, con perspectiva de clase en Arag&oacute;n. Con la de mujeres potentes que hay en este espacio, que a&uacute;n no sabemos muy bien c&oacute;mo llamar m&aacute;s all&aacute; del 8M Arag&oacute;n, no tengo ninguna duda de lo que vamos a conseguir, unidas, diversas y combativas
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Adiego Sevilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/reflexiones-cambiado_132_2201014.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Mar 2018 20:19:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Reflexiones tras un 8M que lo ha cambiado todo]]></media:title>
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