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    <title><![CDATA[elDiario.es - Antonio Lucio Gil]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/antonio_lucio_gil/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Antonio Lucio Gil]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Argelia y el tranvía de Constantina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/argelia-tranvia-constantina_129_9078404.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a95858f-0b1f-4653-b0f7-b5b7245a8d33_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Argelia y el tranvía de Constantina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de las nuevas tecnologías de la comunicación, el conocimiento mutuo y la relación entre argelinos y españoles es muy escaso, la actual crisis es una prueba de ello y puede ser también una oportunidad para encontrar una solución</p></div><p class="article-text">
        Al llegar a Constantina, por la carretera que viene de Djamila, atravesando los paisajes de la Kabila, lo primero que te encuentras es un tranv&iacute;a, de aspecto moderno y eficaz, que conecta la zona universitaria, en los m&aacute;rgenes occidentales de la ciudad con su n&uacute;cleo tradicional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta ciudad del oriente argelino, la tercera del pa&iacute;s en poblaci&oacute;n, tras Argel y Or&aacute;n, est&aacute; rodeada de un halo de leyenda. Se la presume la Cirta, capital de la Numidia de Yugurta, que fuera arrasada por Majencio, para ser reconstruida por Constantino.&nbsp;En ella est&aacute; enterrado Abd al-Q&aacute;dir, h&eacute;roe de la patria, s&iacute;mbolo de la resistencia contra el invasor franc&eacute;s y es la ciudad natal del reformador del islam Ibn Badis, inspirador de la identidad nacional.&nbsp;Levantada sobre un promontorio imposible, excavado entre los desfiladeros y las gargantas del r&iacute;o Rumel, sobre este paisaje &uacute;nico la ingenier&iacute;a francesa hizo un ejercicio de virtuosismo tendiendo puentes entre las distintas plataformas rocosas, separadas por profundidades y quebradas. Hoy es conocida como &ldquo;la ciudad de los puentes&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El contraste de su tranv&iacute;a y de su monumentalidad me hace recordar la conversaci&oacute;n que tuve antes de partir de viaje con un amigo argelino, muy atento a las cuestiones pol&iacute;ticas y con sensibilidad e inteligencia para mirar m&aacute;s all&aacute; de estas. Me hizo saber que lo que m&aacute;s admiraba de nuestro pa&iacute;s, de Espa&ntilde;a, era c&oacute;mo hab&iacute;amos sabido modernizarnos respetando nuestro patrimonio hist&oacute;rico y cultural. Me sorprendi&oacute;. Es cierto que tenemos razones para el orgullo por este patrimonio. Pero no puedo dejar de tener presente reflexiones cr&iacute;ticas, ya cl&aacute;sicas, sobre todo ello, como la de Chueca Goitia (&ldquo;Las ciudades hist&oacute;ricas y la destrucci&oacute;n del legado urban&iacute;stico espa&ntilde;ol&rdquo;, 1977). En todo caso, a veces desde fuera se tiene una mejor perspectiva sobre este tipo de procesos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi amigo a&ntilde;adi&oacute; algo que me dej&oacute; a&uacute;n m&aacute;s pensativo, y es que ve&iacute;a en este campo un &aacute;mbito estrat&eacute;gico donde Espa&ntilde;a pod&iacute;a ser de gran ayuda para Argelia.&nbsp;Entend&iacute; que se refer&iacute;a a una ayuda no en t&eacute;rminos de donante-receptor, sino en t&eacute;rminos de transferencia de conocimiento en el contexto de las relaciones bilaterales comerciales, en conexi&oacute;n con las culturales, en las que se desenvuelven respectivamente, empresas de ingenier&iacute;as, constructoras, consultoras, estudios de arquitectura y planificaci&oacute;n, por un lado, y c&iacute;rculos acad&eacute;micos e intelectuales, por otro.
    </p><p class="article-text">
        Tiene mucho sentido lo que apuntaba mi interlocutor. Nuestra experiencia de modernizaci&oacute;n es muy reciente en el concierto de pa&iacute;ses occidentales, y por tanto mucho m&aacute;s cercana y &uacute;til para los pa&iacute;ses en desarrollo. Esto es algo que, hace casi veinte a&ntilde;os, pude comprobar que se percib&iacute;a muy claramente en el escenario de competici&oacute;n de ciudades con aspiraciones ol&iacute;mpicas, en relaci&oacute;n con el desarrollo urbano y las infraestructuras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recorrer la franja litoral de Argelia brinda la oportunidad de ser testigo del salto metropolitano que est&aacute;n experimentando. Dicha franja, formada por el Tell, y el altiplano, supone el 15% del territorio, pero en ella se concentra el 85% de la poblaci&oacute;n, cuyo 70%, a su vez, vive en ciudades. Lo que nos da una idea de la presi&oacute;n demogr&aacute;fica a la que est&aacute;n sometidas estas. Su crecimiento urbano est&aacute; siendo &ldquo;fragmentado y discontinuo&rdquo;, a trav&eacute;s de una &ldquo;sucesi&oacute;n de paquetes edificados inconexos, apoyados sobre los grandes ejes radiales&rdquo;, &ldquo;entre los cuales existen importantes alveolos o intersticios vac&iacute;os&rdquo;, que acaban por ofrecer &ldquo;un paisaje perif&eacute;rico desarticulado&rdquo;. Aclaremos que todos los entrecomillados, perfectamente aplicables al presente argelino, est&aacute;n extra&iacute;dos de descripciones del caso espa&ntilde;ol de los a&ntilde;os 60.&nbsp;En un contexto de esta naturaleza se entiende la importancia de la conectividad, esto es, de las infraestructura y servicios de transporte publico masivos. Y en ello el sector empresarial y profesional espa&ntilde;ol dispone de capacidades y habilidades bien conocidas.
    </p><p class="article-text">
        Trato de informarme sobre la presencia de este sector en el caso del tranv&iacute;a de Constantina. Y enseguida compruebo, efectivamente, la implicaci&oacute;n de las empresas espa&ntilde;olas en la construcci&oacute;n de la infraestructura y en el suministro del material rodante, no solo de este tranv&iacute;a, sino de los otros que ya operan o van a hacerlo pronto en Argelia; es el caso de empresas como Isolux Cors&aacute;n, Idom, Prointec, Sener, o la planta que Alstom tiene en Santa Perp&egrave;tua de Mogoda (Barcelona).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estamos, en realidad, ante un macroproyecto. El gobierno elabor&oacute; un gran plan para implantar servicio de tranv&iacute;a en las 14 mayores ciudades del pa&iacute;s. Ya lo tienen funcionando Argel (2011), Or&aacute;n (mayo 2013), Constantina (julio 2013), Sidi bel abbes (2017), Ouargla (2018), Setif (2018) y&nbsp;Mostaganem (2021). Adem&aacute;s se ha estudiado la viabilidad del tranv&iacute;a para los casos de las ciudades de B&eacute;char , B&eacute;ja&iuml;a , Biskra , Blida , Bouira , Chlef, Djelfa , Jijel , Mascara , M'Sila , Relizane , Skikda , Souk-Ahras , T&eacute;bessa , Tiaret y Tlemcen. Es un caso &uacute;nico, excepcional en &Aacute;frica, esta apuesta por el transporte p&uacute;blico, y en concreto por el tranv&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En este punto ha lugar seguir recordando las observaciones de mi amigo argelino. Invocando la autoridad de Fernand Braudel sobre el Mediterr&aacute;neo, se lamentaba de c&oacute;mo era mayor el conocimiento mutuo y la relaci&oacute;n entre argelinos y espa&ntilde;oles y gentes mediterr&aacute;neas en general, en los tiempos de Felipe II respecto a lo que sucede en nuestros d&iacute;as, y ello a pesar de tanta oferta tecnol&oacute;gica de informaci&oacute;n. En definitiva, ven&iacute;a a decir mi amigo, se era m&aacute;s cosmopolita entonces. Con esta amnesia, o aculturizaci&oacute;n, Espa&ntilde;a pierde su otra ventaja competitiva, la que deber&iacute;a resultar de la conciencia y el cultivo de la trama de afectos y v&iacute;nculos en la que se ha desenvuelto nuestra vecindad durante siglos, un factor esencial cuando se trata de actuar en el &aacute;mbito sutil del urbanismo, en sentido amplio, en el que cabe incluir tambi&eacute;n, la delicada integraci&oacute;n de los tranv&iacute;as en la urdimbre de la ciudad existente y de la ciudad emergente. O los edificios de viviendas, o el destino de los espacios intersticiales con vocaci&oacute;n de &aacute;reas verdes csiendo la ciudad, como la explanada de Ali Mendjeli que se proyecta en Constantina como bulevard y parque urbano. Es aqu&iacute; donde el componente cultural, patrimonial, de legado, incluso de identidad, deber&iacute;a dar al sector espa&ntilde;ol un papel estrat&eacute;gico, como desea mi amigo argelino, que se duele de las hechuras, en ese sentido, de las empresas constructoras chinas. Cu&aacute;nto est&aacute; en juego para las dos partes en todo ello.
    </p><p class="article-text">
        No es balad&iacute; recordar las presencias en la Bug&iacute;a medieval de Raimundo LLull o de Ibn Khaldun, o las di&aacute;sporas &ldquo;espa&ntilde;olas&rdquo; de jud&iacute;os y moriscos, del XVI y el XVII, o los tiempos del Cervantes cautivo en Argel, o aquel Oranesado, durante siglos lugar de confinamiento de nuestros nobles rebeldes. Pero sobre todo recordemos a aquella emigraci&oacute;n levantina, que por decenas de miles, encontr&oacute; all&iacute; una oportunidad para reinventarse, huyendo de las sequ&iacute;as de mediados del siglo XIX, y que en los tiempos felices dio lugar a bandas de m&uacute;sica y hogueras yendo de una a otra orilla. O las esperanzas de embarque del reducto republicano del sureste al final de la Guerra Civil, simbolizadas en el <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/archibald-dickson-stanbrook-memoria-historica-alicante_1_2183023.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">buque Stanbrook.</a> Hace seis a&ntilde;os, la Universidad de Alicante public&oacute; un libro coral, coordinado por Naima Benaicha Ziani (&ldquo;Argelia. Una mirada desde las dos orillas&rdquo;) que ayuda a reconstruir esa conciencia y esa cotidianidad de nuestros lazos. Con ese mismo esp&iacute;ritu escribi&oacute;, al mismo tiempo, Javier Reverte, su libro &ldquo;tras las huellas de Albert Camus&rdquo; (&ldquo;El hombre de las dos patrias&rdquo; 2016), en el que se recuerda aquella calle de Or&aacute;n que s&oacute;lo tiene n&uacute;meros pares, porque los impares est&aacute;n al otro lado del mar, en Cartagena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En las novelas de Camus las referencias a los tranv&iacute;as son reiteradas y sustanciales. Su evocaci&oacute;n en La Peste nos hace recordar lo que escribimos en las <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/desafio-nueva-movilidad-urbana_129_5956333.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;p&aacute;ginas&rdquo; de este mismo peri&oacute;dico</a> sobre nuestros transportes p&uacute;blicos en los peores d&iacute;as de la pandemia, s&iacute;mbolo del sentido comunitario de nuestra sociedad. Precisamente el tranv&iacute;a es protagonista de la que se considera la frase m&aacute;s celebre de Albert Camus, la que expres&oacute; en la Universidad de Upsala, al d&iacute;a siguiente de recibir el Premio Nobel, respondiendo a un activista del FLN que le increp&oacute;:&nbsp;&ldquo;<em>En estos momentos est&aacute;n poniendo bombas en los tranv&iacute;as de Argel. Mi madre puede estar en uno de esos tranv&iacute;as. Si eso es justicia, prefiero a mi madre</em>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, el propio Abdelaziz Bouteflika, presidente del pa&iacute;s desde 1999 y uno de los fundadores hist&oacute;ricos del FLN, dir&iacute;a en relaci&oacute;n con esa frase: &ldquo;<em>cuando dijo que, entre la justicia y su madre, escoger&iacute;a a su madre, demostr&oacute; ser un verdadero argelino</em>&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Lucio Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/argelia-tranvia-constantina_129_9078404.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jun 2022 20:57:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Argelia y el tranvía de Constantina]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los Comuneros de Castilla como símbolo constitucional español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/comuneros-castilla-simbolo-constitucional-espanol_129_7850858.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e8f386e-589d-44af-a691-8d17f18bf565_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los Comuneros de Castilla como símbolo constitucional español"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La derrota de Villalar en 1521 impidió que Castilla adoptara un modelo de poder del rey limitado no solo por unas Cortes reforzadas sino sobre todo por la representación corporativa de la sociedad política que hubiera devuelto a artesanos y campesinos un espacio de toma de decisiones sobre la distribución de los recursos comunitarios</p><p class="subtitle">Las mujeres en la revuelta comunera, más allá de la Leona de Castilla: "Tienen protagonismo, pero su nombre no ha trascendido"</p></div><p class="article-text">
        Se dice de los cl&aacute;sicos que leerlos, releerlos, supone sumergirse una y otra vez en un di&aacute;logo personal con ellos, que tiene mucho de necesario, y desde luego f&eacute;rtil, y que se inserta, a su vez, en uno m&aacute;s amplio, colectivo, que no cesa de interpelarnos como un destino. En Espa&ntilde;a, en toda ella, recordar a los Comuneros de Castilla, aun siendo de tan corta vida, supone una experiencia similar. Cierto que todav&iacute;a tiene m&aacute;s significaci&oacute;n si se hace con ocasi&oacute;n del quinto centenario del hecho dram&aacute;tico de la batalla de Villalar y de la inmediata decapitaci&oacute;n de sus tres capitanes, Padilla, Bravo y Maldonado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creemos que el di&aacute;logo colectivo con aquellos hechos no ha cesado entre nosotros desde el mismo momento en que todo sucedi&oacute;; y que existe una suerte de vern&aacute;culo de la libertad, entre la emoci&oacute;n y la raz&oacute;n, materializado y simbolizado en aquel movimiento, que se ha ido trasmitiendo de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n, en su versi&oacute;n popular y en la intelectual, hasta llegar hasta hoy, 23 de abril de 2021.
    </p><p class="article-text">
        Algunos restos de la represi&oacute;n que sigui&oacute; a la derrota todav&iacute;a se pueden contemplar en el paisaje urbano de Segovia, en forma de escudos rasurados a la puerta de las casas de alguno de aquellos hidalgos rebeldes que siguen en pie, sobre lo cual ha escrito Eduardo Mart&iacute;nez de Pis&oacute;n (&ldquo;Segovia. Evoluci&oacute;n de un paisaje urbano&rdquo;).&nbsp;Tocaba escarmiento, hab&iacute;a que hacer cenizas la memoria comunera y salieron en tromba las plumas de los vencedores; los mejores y m&aacute;s brillantes escritores e intelectuales de la &eacute;poca se entregaron a la tarea: Antonio de Guevera, L&oacute;pez de Villalobos, Pedro M&aacute;rtir de Angler&iacute;a, los cronistas Pedro Mex&iacute;a,&nbsp;Alonso Santa Cruz, Juan Maldonado. Si bien, lo que no hicieron es banalizarlo, como luego tratar&iacute;an de hacer los reaccionarios y tradicionalistas de XIX y el XX. Aquellos cronistas -apunt&oacute; Maravall- eran conscientes de la especial significaci&oacute;n pol&iacute;tica del movimiento comunero, &ldquo;empezando por Juan de Maldonado que no dud&oacute; en emplear la palabra &rdquo;democracia&ldquo;&nbsp;para caracterizar algunos aspectos de la revuelta&rdquo;, con &aacute;nimo estigmatizante. En el siglo XVII los cronistas siguieron cubriendo de descalificativos a los que tachaban de puros insurrectos, as&iacute; Prudencio de Sandoval o Diego de Colmenares, en Segovia, quien quiso construir un relato exculpatorio para su querida ciudad haci&eacute;ndola pasar, retrospectivamente, por sumisa y obediente, tipificando a los alborotadores locales de un siglo antes como &ldquo;for&aacute;neos&rdquo; indeseables, tumores ex&oacute;genos a extirpar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pudiera pensarse que el olvido y la indiferencia se cerni&oacute; sobre la memoria de los Comuneros hasta que, a finales del XVIII y principios del XIX, con el romanticismo liberal se rehabilit&oacute; su recuerdo en forma de mito. Pero creemos que no fue as&iacute; y que se mantuvo siempre una suerte de fuego sagrado del legado comunero, que no dej&oacute; de existir un constante rescoldo, o, como dice el poema de Luis L&oacute;pez &Aacute;lvarez cantado por el Nuevo Mester de Jugar&iacute;a, que &ldquo;si los pinares ardieron, a&uacute;n nos queda el encinar&rdquo;.&nbsp;Siendo esos encinares resistentes, a los que invoca el &ldquo;Canto de Esperanza&rdquo; (que es como se conoce a aquella canci&oacute;n) una buena met&aacute;fora de la persistencia de un latido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Maravall llama la atenci&oacute;n sobre un testimonio de ello que se produjo cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s de Villalar, las &ldquo;Relaciones de los Pueblos de Espa&ntilde;a&rdquo;.&nbsp;En 1578 se reciben las respuestas de setecientas trece poblaciones de Espa&ntilde;a al interrogatorio de cuarenta y nueve preguntas que hab&iacute;a proyectado P&aacute;ez de Castro, por orden de Felipe II, con el objeto de formar una Historia General de Espa&ntilde;a. Las preguntas eran de muy variado contenido: geol&oacute;gico, geogr&aacute;fico, topogr&aacute;fico, demogr&aacute;fico, social, sanitario, educativo, jur&iacute;dico, administrativo, econ&oacute;mico. Se conservan los siete vol&uacute;menes en la Biblioteca del Escorial. A nuestros efectos, esos documentos&nbsp;&ldquo;nos hablan de la relevancia del conflicto, de su extensi&oacute;n geogr&aacute;fica, social y su car&aacute;cter pol&iacute;tico, que quedo fijada en la imagen, en el recuerdo de los a&ntilde;os posteriores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero sabemos de un testimonio tambi&eacute;n muy significativo, de siglo y medio despu&eacute;s, de la mano de Ernest Lluch, que da una idea de esa continuidad en la memoria, y de su trascendencia fuera de lo que era el territorio de la Corona de Castilla. Ernest Lluch fue asesinado por ETA el 22 de noviembre del a&ntilde;o 2000; al d&iacute;a siguiente estaba prevista la presentaci&oacute;n de su &uacute;ltima obra, en una librer&iacute;a de Zaragoza; se titulaba &ldquo;Aragonesismo austracista (1734-1742)&rdquo; y consist&iacute;a en la recuperaci&oacute;n de los escritos de un ilustrado exiliado aragon&eacute;s de la primera mitad del siglo XVIII, Juan Amor de Soria, un personaje de mucho inter&eacute;s. En dichos escritos analizaba aquel ilustrado los malestares de la historia de Espa&ntilde;a del siglo y medio precedente, las turbulencias de Arag&oacute;n en 1592, las de Catalu&ntilde;a en 1640, la Guerra de la Secesi&oacute;n,&nbsp;1701-1714. En su interpretaci&oacute;n de la historia &ldquo;todos los caminos llevaban a Villalar&rdquo; como se&ntilde;ala Miguel Mart&iacute;nez en su reciente libro (&ldquo;Comuneros. El rayo y la semilla. (1520-1521)&rdquo;) . Amor de Soria resaltaba c&oacute;mo fue Castilla la primera en sufrir la p&eacute;rdida de sus leyes fundamentales, y c&oacute;mo la Corona de Arag&oacute;n guard&oacute; silencio, ante ello, sin saber ver el peligro que se cern&iacute;a sobre sus reinos y principado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; sesenta a&ntilde;os despu&eacute;s cuando tengan lugar los primeros hitos reconocidos, de manera general, como rehabilitadores de la memoria de los Comuneros. Joseph P&eacute;rez refiere, en este sentido, la &ldquo;Oda a Juan de Padilla&rdquo; de nuestro poeta Quintana, cuya publicaci&oacute;n la Inquisici&oacute;n trat&oacute; de prohibir, y que s&oacute;lo saldr&iacute;a a la imprenta en 1813 incluida en sus &ldquo;<em>Poes&iacute;as patri&oacute;ticas</em>&rdquo;.&nbsp;Un a&ntilde;o antes, en el C&aacute;diz asediado por los franceses, Mart&iacute;nez de la Rosa, estren&oacute; &ldquo;La Viuda de Padilla&rdquo;. Desde luego, esa ciudad, ese momento y ese esp&iacute;ritu son determinantes para la construcci&oacute;n del mito pol&iacute;tico. El catedr&aacute;tico de Historia del Derecho Tom&aacute;s y Valiente, asesinado por ETA el 14 de febrero de 1996, nos recordaba como C&aacute;diz era una ciudad dotada de una nutrida burgues&iacute;a mercantil, resid&iacute;an en ella importantes colonias de comerciantes extranjeros y por ella entraban en Espa&ntilde;a hombres libres e ideas liberales. Ese ambiente gaditano era propicio para unas Cortes liberales constituyentes. Y en ese ambiente, y con esa misi&oacute;n, sucedi&oacute; que en la tribuna de oradores se hiciera constante recuerdo de los Comuneros, en boca de pr&oacute;ceres liberales como Mart&iacute;nez de la Rosa, el Conde de Toreno, Agust&iacute;n Arg&uuml;elles y, sobre todo, Mart&iacute;nez Marina, quien elabor&oacute; una monumental y erudita &ldquo;Teor&iacute;a de las Cortes&rdquo;, y a quien se tiene por padre de la Historia del Derecho en Espa&ntilde;a. Su pretensi&oacute;n era convencer de que lo que se iba a hacer con la Constituci&oacute;n de 1812 era codificar la Constituci&oacute;n tradicional espa&ntilde;ola, porque, en realidad, en palabras de Joseph P&eacute;rez, Espa&ntilde;a ya pose&iacute;a hist&oacute;ricamente su doctrina y su pr&aacute;ctica del poder representativo, siendo las viejas Cortes la primera manifestaci&oacute;n de un r&eacute;gimen parlamentario. Espa&ntilde;a, desde este punto de vista no ten&iacute;a nada que envidiar a Francia y a Inglaterra; y era in&uacute;til ir a buscar modelos en el extranjero, bastaba con estudiar con atenci&oacute;n la historia nacional; ah&iacute; estaban los Comuneros.
    </p><p class="article-text">
        Pero parece ser que no fue el de C&aacute;diz,&nbsp;en 1811-12, el primer proceso constituyente en el que se tom&oacute; como inspiraci&oacute;n el pensamiento y programa comunero, puesto que el catedr&aacute;tico de Derecho Pol&iacute;tico Nicol&aacute;s P&eacute;rez Serrano,&nbsp;vendr&iacute;a a descubrirnos, ya en el siglo XX, que en la Convenci&oacute;n de Filadelfia, en el proceso constituyente de los Estados Unidos, se evoco a la ley Perpetua de &Aacute;vila, a la que denominaron &ldquo;Constituci&oacute;n de &Aacute;vila&rdquo;, esa suerte de proto-constituci&oacute;n elaborada durante el mes de agosto de 1520 por la primera asamblea de ciudades comuneras, convocadas en aquella ciudad bajo el impulso de Toledo.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, los Comuneros se convierten en un s&iacute;mbolo pol&iacute;tico del Estado Liberal de Derecho que nace en C&aacute;diz, con todo el sentido para que as&iacute; fuera, como vendr&iacute;an a explicar un siglo y medio despu&eacute;s el constitucionalista alem&aacute;n Rudolf Smend, y entre nosotros, Manuel Garc&iacute;a Pelayo, al estudiar la funci&oacute;n integradora de los s&iacute;mbolos pol&iacute;ticos. Los s&iacute;mbolos pol&iacute;ticos act&uacute;an como cl&aacute;usulas de reconocimiento, simb&oacute;licas y de valores fundamentales, cumpliendo una funci&oacute;n integradora, en cuanto que materializan la vigencia de determinados valores hist&oacute;ricos o acontecimientos especialmente representativos que expresan gr&aacute;ficamente el significado m&aacute;s profundo de la pol&iacute;tica de un pa&iacute;s. Un aspecto fundamental de los s&iacute;mbolos pol&iacute;ticos es que pueden ser vividos personalmente <em>tal y como yo los entiendo,</em> sin la tensi&oacute;n y el rechazo que necesariamente producen f&oacute;rmulas y reglamentaciones; y adem&aacute;s son vividos con plena intensidad, de un modo que no se consigue lograr de cualquier otra forma. En el caso que nos ocupa, este s&iacute;mbolo cumple la funci&oacute;n integradora en relaci&oacute;n con Castilla en el conjunto de la fraternidad de los pueblos de Espa&ntilde;a.&nbsp;En su imaginario reside la semilla que acabar&iacute;a dando lugar a la propuesta de a&ntilde;adir el color morado de los Comuneros de Castilla al rojo y gualda de la bandera nacional republicana, cuando lo cierto es que el color hist&oacute;rico de aquellos era el carmes&iacute; , que ya estaba integrado en la bandera bicolor. Ser&aacute; esa integraci&oacute;n simb&oacute;lica armonizadora de Castilla una cuesti&oacute;n consustancial a nuestra problem&aacute;tica constituyente y constitucional, y es en ese sentido en el que habr&aacute;n de entenderse, por ejemplo, las propuestas de Anselmo Carretero, trasunto simb&oacute;lico de la racionalidad del art&iacute;culo 2 de la Constituci&oacute;n. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dos ideas m&aacute;s para terminar. En primer lugar, esbozar la apuntada por Maravall, de un manera m&aacute;s contundente, y por otros autores de forma m&aacute;s matizada, seg&uacute;n la cual, la derrota de Villalar no permiti&oacute; que Castilla siguiera una evoluci&oacute;n&nbsp;conforme a la l&iacute;nea moderna del modelo ingl&eacute;s -tal vez en aquel momento m&aacute;s homog&eacute;neo con los antecedentes castellanos- , y dio lugar a que se desarrollaran ciertos aspectos del tambi&eacute;n, en otra l&iacute;nea, moderno absolutismo&nbsp;de la realeza, cuya maduraci&oacute;n se alcanzar&iacute;a en el siglo XVII franc&eacute;s. El escenario contrafactual derivado de una victoria comunera (seg&uacute;n S&aacute;nchez Le&oacute;n, referido por Miguel Mart&iacute;nez) ser&iacute;a un poder del rey &ldquo;limitado no solo por unas Cortes reforzadas sino sobre todo por un modelo de representaci&oacute;n corporativa de la sociedad pol&iacute;tica que hubiera devuelto a artesanos y campesinos un espacio de toma de decisiones sobre la distribuci&oacute;n&nbsp;de los recursos comunitarios&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dicho todo lo cual, terminemos con un cambio de tercio, que nos coloca en una perspectiva sorprendentemente distinta, de la mano del Manuel Aza&ntilde;a estudioso de las claves del movimiento comunero, reconocido por algunos como el m&aacute;s sagaz y profundo en su an&aacute;lisis de estos hechos. Dec&iacute;a as&iacute;: &ldquo;El acento que domina en la revoluci&oacute;n de las comunidades es lo menos rom&aacute;ntico posible. Todo en sus documentos respira sensatez, cordura, aplomo: contienen planes de buen gobierno, reformas en la administraci&oacute;n y no est&aacute;n exentos de pesadez legalista&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Lucio Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/comuneros-castilla-simbolo-constitucional-espanol_129_7850858.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Apr 2021 06:51:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los Comuneros de Castilla como símbolo constitucional español]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comuneros de Castilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El desafío de la nueva movilidad urbana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/desafio-nueva-movilidad-urbana_129_5956333.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9bdd531a-8b7d-44ce-be45-8b361b4abfc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El desafío de la nueva movilidad urbana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crisis visibiliza la importancia de la movilidad para el abastecimiento de la ciudad y la carga y descarga en la red capilar de comercios que nos nutren</p><p class="subtitle">Sabíamos y ahora más, que el vehículo privado necesita ser racionalizado para que su demanda latente no nos desborde, de manera que su uso responda a lo necesario</p></div><p class="article-text">
        La COVID-19 nos ha colocado ante la necesidad de imaginar respuestas inmediatas lo m&aacute;s inteligentes posibles en todos los &oacute;rdenes. Y a su vez nos obliga a hacer otro tanto respecto al d&iacute;a despu&eacute;s. Se trata de un desaf&iacute;o colectivo en el que todos tenemos que arrimar el hombro y actuar con buena voluntad, desde el impulso y liderazgo de las administraciones competentes, pero con un papel fundamental de la responsabilidad individual de los ciudadanos y las capacidades propositivas y operativas del tejido social y empresarial. La movilidad urbana est&aacute; siendo, y va a ser, uno de esos &aacute;mbitos cr&iacute;ticos en los que se nos presenta tal desaf&iacute;o colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que el golpe de la pandemia no nos sorprendi&oacute; en un &ldquo;vac&iacute;o de imaginaci&oacute;n&rdquo;; sino en medio de un largo proceso de repensar nuestras inercias, conscientes de algunas de sus patolog&iacute;as, y tambi&eacute;n de aquellas cualidades por valorar y preservar. Esto es algo que se repite en otros campos. Pero que es especialmente evidente en el supuesto de las ciudades, de su movilidad, su calidad del aire, la salud de sus habitantes asociada a sus h&aacute;bitos, su modelo de desarrollo urbano, su rehumanizaci&oacute;n en definitiva. Incluso se ha llegado, mediante un acuerdo global en el marco de Naciones Unidas-Habitat (en el que participa Espa&ntilde;a) a definir una &ldquo;Nueva Agenda Urbana&rdquo;, que incluye todas esas consideraciones, y se complementa con los ODS y el Acuerdo de Par&iacute;s de Energ&iacute;a y Clima.
    </p><p class="article-text">
        Somos conscientes, no obstante, de que esa agenda urbana, que cada pa&iacute;s y ciudad intenta aplicar conforme a su idiosincrasia y legado, se ven&iacute;a enfrentando a resistencias difusas o concretas, inercias, perezas, incomprensiones, desinformaciones que estaban ralentizando de forma desesperante y perjudicial el avance hacia esos objetivos compartidos y oficialmente comprometidos.
    </p><p class="article-text">
        De repente lleg&oacute; este virus letal y provoc&oacute; una imagen ins&oacute;lita de la ciudad. Por un estado de necesidad se par&oacute; su actividad cotidiana, social, productiva, cultural, y, en consecuencia se redujo su tr&aacute;fico motorizado a niveles nunca vistos, ni imaginables (hasta el 72 % alg&uacute;n d&iacute;a en la almendra), y con ello el estr&eacute;s que aquel genera sobre el medio ambiente urbano, en forma de ruido, congesti&oacute;n, ocupaci&oacute;n de espacio p&uacute;blico y sobre todo contaminaci&oacute;n del aire que respiramos.
    </p><p class="article-text">
        Ahora queremos y debemos volver, de manera gradual, a retomar el tono vital de la ciudad. Queremos que nuestra ciudad vuelva a ser vibrante y din&aacute;mica. Hemos de recuperarnos en empleos, actividad, rentas, oportunidades, a la vez que nos volcamos en los cuidados y en la solidaridad hacia unos sectores m&aacute;s vulnerables que se han agrandado. Nuestra responsabilidad colectiva es saber hacerlo de la manera m&aacute;s inteligente y eficaz posible, buscando armonizar cuestiones complejas que est&aacute;n interrelacionadas. A tales efectos, como dec&iacute;amos, este golpe no nos sorprendi&oacute; en un &ldquo;vac&iacute;o de imaginaci&oacute;n&rdquo;. Llev&aacute;bamos mucho tiempo pensando entre todos qu&eacute; cosas mejorar; si bien, reconozc&aacute;moslo, con poca eficacia a la hora de aplicar medidas.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, la crisis ha visibilizado la importancia de la movilidad que tiene que ver con el abastecimiento de la ciudad y la carga y descarga en la red capilar de comercios que nos nutren. El papel del comercio de proximidad se ha revelado como un autentico capital social a preservar. Hemos de reforzar nuestra fidelidad como consumidores con nuestros valientes tenderos del barrio. Hay importantes implicaciones urbanas de c&oacute;mo se orienten los h&aacute;bitos comerciales de los ciudadanos. Aunque suene anecd&oacute;tico, recordamos que existen estudios que muestran la vinculaci&oacute;n entre quienes se mueven en bici y su mayor consumo en las tiendas de barrio frente a otras opciones de compra.
    </p><p class="article-text">
        Respecto al transporte p&uacute;blico, las hip&oacute;tesis de retorno a la actividad ponen de relieve las consideraciones que se ven&iacute;an haciendo sobre la necesidad de calibrar las capacidades del mismo en relaci&oacute;n a los niveles de ocupaci&oacute;n. El reto de aplanar las curvas de demanda en horas pico y de aprovechar mejor dichas capacidades en las horas valle. La optimizaci&oacute;n de la red misma, y la introducci&oacute;n, a esos efectos, de opciones ortogonales, troncales o transversales. La siempre esperada actuaci&oacute;n del transporte a la demanda. El autob&uacute;s, desde su flexibilidad, est&aacute; llamado a jugar un papel prometedor. Todo ello, en especial puesto en relaci&oacute;n con los &aacute;mbitos geogr&aacute;ficos donde est&aacute;n los or&iacute;genes y destinos de sectores m&aacute;s vulnerables y cautivos del transporte p&uacute;blico, como se ha identificado en el recientemente el <a href="http://vps181.cesvima.upm.es/re-hab/2020/04/28/movilidad-y-desescalada-en-las-areas-urbanas-quien-se-expone-a-mas-riesgo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo del GIAU+S de la UPM</a>, a partir de los datos que nos proporciona la reciente Encuesta Domiciliaria de Movilidad (2018) del Consorcio Regional de Transporte de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Lo anterior interact&uacute;a con una vieja asignatura pendiente, a saber, el incremento de la cuota de teletrabajo entre nosotros. En ello se conjuga la conciliaci&oacute;n familiar, con la productividad, y con la descarbonizaci&oacute;n de la movilidad metropolitana. En este sentido, los Juegos Ol&iacute;mpicos de Londres 2012 nos aportaron una memorable experiencia de concertaci&oacute;n entre autoridades de transporte y los departamentos de recursos humanos de las empresas, que bien podr&iacute;a inspirarnos en estos dram&aacute;ticos momentos. El 80% de las empresas de m&aacute;s de 100 empleados de Londres se adhirieron a la campa&ntilde;a &ldquo;Keep on Running&rdquo;, dotada de manuales, asesoramiento, talleres, y as&iacute; se facilit&oacute; que hasta un mill&oacute;n y medio de trabajadores modificaran sus pautas de movilidad, optando algunas veces por teletrabajar y no moverse, otras por moverse por v&iacute;as alternativas, o en horarios distintos o en modos distintos (las 4 &ldquo;erres&rdquo;, reduce, reroute, retime, remode). Se lanz&oacute; una campa&ntilde;a de comunicaci&oacute;n persuasiva, y divertida a la vez, de la mano de los mejores creativos de M&amp;C Saatchi, bajo el lema 'Get ahead of the Games'. Recomiendo buscarla en internet y disfrutar de sus dibujos y narrativas, animando a estar listo para cambiar modos, para informarte debidamente, para trabajar desde casa, para planificar bien tu movimiento, para desplazarte en bici o andando. Personalmente lo interpret&eacute; como una inconsciente evocaci&oacute;n de Dunkerke, en la que todos, absolutamente todos, los recursos se movilizaron y alinearon, desde el m&aacute;s grande (el transporte p&uacute;blico y el teletrabajo) al m&aacute;s humilde, la bicicleta.
    </p><p class="article-text">
        El reto era enorme. El sistema de transporte p&uacute;blico de Londres, con 15 millones de viajes diarios, y al l&iacute;mite de sus capacidades en hora punta, deber&iacute;a recibir 3 millones de viajes m&aacute;s al d&iacute;a durante los Juegos Ol&iacute;mpicos. Los 6.500 millones de libras invertidas en tal sistema entre 2007 y 2012 no se orientaron propiamente a ampliar al efecto la capacidad, sino a la mejora del sistema. En todo caso, la ciudad ten&iacute;a que seguir corriendo, <em>keep on the runnnig</em>. El v&eacute;rtigo del colapso flotaba en la atm&oacute;sfera. Y entre todos, literalmente, consiguieron atravesar la tempestad. La parte m&aacute;s importante, sin duda, la aport&oacute; la gesti&oacute;n inteligente del transporte p&uacute;blico, combinada con el teletrabajo y los horarios flexibles. Se consigui&oacute; aplanar la curva de la demanda en las hora punta, se llevaron viajes a las horas valle; se obviaron lo nodos sobrecargados a favor de alternativas. En ello tuvieron un gran m&eacute;rito los directores de recursos humanos de las empresas, y los gestores del transporte que supieron interactuar con ellos, y las campa&ntilde;as no s&oacute;lo de sensibilizaci&oacute;n sino tambi&eacute;n de formaci&oacute;n, y, en definitiva, la responsabilidad de los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        En este antecedente encontraron inspiraci&oacute;n los organizadores de Tokio 2020, y ya en 2017 establecieron un d&iacute;a nacional del teletrabajo, en el que ponerse a prueba anualmente. La fecha elegida fue el 24 de julio, precisamente porque tal d&iacute;a del a&ntilde;o 2020 ser&iacute;a la ceremonia de apertura de los Juegos Ol&iacute;mpicos. Tampoco podemos entrar en detalle en este proyecto que encontramos fascinante, por muchas razones, y en el que colaboran el gobierno metropolitano de Tokio y el Ministerio de Econom&iacute;a, Comercio e Industria, junto con la federaci&oacute;n empresarial japonesa (Komranden), y numerosas asociaciones empresariales y agencias publicas.
    </p><h3 class="article-text">El protagonismo de los peatones</h3><p class="article-text">
        Retomando el hilo, refir&aacute;monos muy brevemente a la peatonalidad. Con esta crisis no descubrimos nada que no supi&eacute;ramos ya. Lo que no quita para que se haga m&aacute;s evidente, si cabe, como soluci&oacute;n viable para viajes de cortas distancias, y como h&aacute;bito saludable. Hemos de reconocer que las ciudades espa&ntilde;olas, y Madrid m&aacute;s en concreto, presentan ratios de movilidad peatonal que son bien positivos, respecto a lo que sucede en el panorama de las ciudades con las que nos comparamos. Y ello, en buena medida, es debido a nuestro modelo de ciudad tradicional, caracterizada por ser compacta, densa y de usos mixtos. A los que se a&ntilde;aden factores de idiosincrasia. Lo cual no quita para que se advierta c&oacute;mo los niveles de servicio de gran parte de nuestra red peatonal es muy deficitaria, y as&iacute; lo ha puesto de manifiesto el estudio reciente de <a href="https://distanciamiento.inspide.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Inspide</a>; focaliz&aacute;ndose este d&eacute;ficit en los barrios m&aacute;s vulnerables. Estamos hablando de la necesidad de aceras por las que puedan caminar en ambos sentidos dos personas, a&ntilde;adido al hecho de que &eacute;stas puedan estar desplaz&aacute;ndose en sillas de ruedas o bien tratarse de mayores o ni&ntilde;os necesitados de un acompa&ntilde;ante. Sab&iacute;amos, y ahora mucho m&aacute;s, que las necesidades vitales de movilidad de mayores y ni&ntilde;os deben ser prioritarias como pautas de dise&ntilde;o de los itinerarios (incluidos ciclos semaf&oacute;ricos para el peat&oacute;n) .
    </p><p class="article-text">
        Sab&iacute;amos y ahora m&aacute;s a&uacute;n, que el veh&iacute;culo privado necesita ser racionalizado para que su demanda latente no nos desborde, de manera que su uso responda a lo necesario, y se disuada de un abuso que tan caro nos sale a todos. No puede &eacute;ste acaparar tanto espacio p&uacute;blico como sucede actualmente. No puede condicionar la calidad de vida de nuestra ciudad. En ello se lleva trabajando ya desde los 80 poco a poco. Pensemos en la vieja imagen de la Glorieta de Atocha con el nudo de autov&iacute;as cruz&aacute;ndose formando un scalextric (1968) y como posteriormente su deconstrucci&oacute;n (1986) fue s&iacute;mbolo del deseo de &ldquo;construcci&oacute;n&rdquo; de un Madrid m&aacute;s habitable, m&aacute;s humanizado. Aquella infraestructura estaba al servicio de captar los veh&iacute;culos que &ldquo;aguas arriba&rdquo; ven&iacute;an del &aacute;rea metropolitana. Aquella visi&oacute;n se super&oacute;. Se evolucion&oacute;. Hoy ya sabemos que no son de recibo este tipo de supuestas soluciones de capacidad para gestionar tal demanda. Se requiere mucha m&aacute;s imaginaci&oacute;n y talento para gestionar la misma.
    </p><p class="article-text">
        Viene a cuento referir, en este sentido, la experiencia de Se&uacute;l, dado que en estos momentos se est&aacute; encomiando mucho la buena gobernanza de Corea del Sur frente a la crisis del coronavirus. Entre el 2003 y el 2005 se sustituy&oacute; un eje de alta capacidad para veh&iacute;culos (construido en 1970) por un parque lineal en torno al r&iacute;o Cheonggyecheon que discurr&iacute;a soterrado bajo aquel. El proyecto gener&oacute; muchas protestas sobre la suposici&oacute;n de algunos de que colapsar&iacute;a la movilidad general de la ciudad. La realidad ha sido otra, y dicha movilidad fluye mejor desde entonces. En paralelo, al tiempo, en M&eacute;xico DF, L&oacute;pez Obrador hac&iacute;a justo lo contrario, y constru&iacute;a un segundo piso de su perif&eacute;rico para autom&oacute;viles. No hacen falta comentarios.
    </p><p class="article-text">
        Y llegamos a la bicicleta. Tampoco en esto la crisis nos sorprende en un &ldquo;vac&iacute;o de imaginaci&oacute;n&rdquo;. Recordemos que el Plan Director de Movilidad Ciclista de la ciudad de Madrid se aprob&oacute; por unanimidad en 2008, preve&iacute;a su actualizaci&oacute;n en 2017 y contemplaba que para el a&ntilde;o 2025 se dispondr&iacute;a de una red ciclista b&aacute;sica de 570 (50 al a&ntilde;o) kil&oacute;metros de carriles-bici. No nos podemos sentir muy orgullosos de lo avanzado.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de emergencia pone de manifiesto las posibilidades de este veh&iacute;culo, en cuanto implican autonom&iacute;a personal y dan una gran libertad de movimientos a sus usuarios. Fue en una situaci&oacute;n de colapso del transporte p&uacute;blico, en Londres, tras los atentados terroristas de 7 de julio del 2005, cuando la ciudad revivi&oacute; ese &ldquo;esp&iacute;ritu de Dunkerque&rdquo; al que antes alud&iacute;a, y aparecieron miles y miles de bicicletas en las calles gracias a las cuales muchos londinenses pudieron seguir cumpliendo con sus actividades, <em>keep on running</em>. Pasado el colapso ya no regresaron a los trasteros. Y el Ayuntamiento londinense lleg&oacute; a hacer una campa&ntilde;a en la que el cuadro de una bici sobre el fondo de un parque urbano florecido rezaba &ldquo;freedom&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Que en la actual crisis muchas ciudades europeas (de Alemania, Francia, Italia) estadounidenses, incluso iberoamericanas, est&eacute;n ya creando v&iacute;as ciclistas provisionales, de bajo coste, en los ejes principales de trafico urbano, responde al orden de cosas que estamos refiriendo. De ah&iacute; el valor de algunas propuestas de v&iacute;as ciclistas de emergencia elaboradas con seriedad profesional y responsabilidad ciudadana desde el tejido social de Madrid, como la que se refiere al Paseo de la Castellana, que, siendo instada inicialmente por la asociaci&oacute;n Pedalibre, ha contado tambi&eacute;n con la colaboraci&oacute;n t&eacute;cnica de arquitectos como Bel&eacute;n Moneo e I&ntilde;igo Cobeta, entre otros, y el criterio y apoyo de personas tan vinculadas a la bicicleta como Christina Rosenvinge o Sol Otero. No olvidemos que el Ayuntamiento de Madrid, con una esperanzadora unanimidad, acord&oacute; hace poco la construcci&oacute;n de un carril permanente en este eje principal norte-sur de la ciudad. Necesitamos tambi&eacute;n m&aacute;s bicicletas para que la ciudad vuelva a latir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Lucio Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/desafio-nueva-movilidad-urbana_129_5956333.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2020 20:18:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El desafío de la nueva movilidad urbana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Movilidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ciudades: El escenario en el que nos jugamos el futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/escenario-jugamos-futuro_1_2195004.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9644128-f262-4a4c-bd3c-cb415647a2f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ciudades: El escenario en el que nos jugamos el futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La urbes solo ocupan el 2% de la superficie terrestre, pero consumen el 60% de la energía mundial, emiten el 70% de los gases de efecto invernadero y generan el 70% de los residuos</p><p class="subtitle">En ellas y desde ellas deben impulsarse las medidas que hagan sostenible la vida en el planeta</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Art&iacute;culo publicado en 'Cambio clim&aacute;tico: El Planeta Atormentado', n&uacute;mero 18 de la revista de eldiario.es.&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/hazte_socio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socio y te enviaremos a casa nuestras revistas monogr&aacute;ficas</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;La batalla de la sostenibilidad (del planeta) se ganar&aacute; o se perder&aacute; en las ciudades&rdquo;. As&iacute; se declar&oacute; solemnemente en la Cumbre de la Tierra de Rio de Janeiro, en 1992. Brotaron lemas como &ldquo;piensa globalmente y act&uacute;a localmente&rdquo; o &ldquo;desde lo local se puede cambiar el mundo&rdquo;. El documento general que result&oacute; de la misma, con vocaci&oacute;n de plan de acci&oacute;n global para el nuevo siglo, la Agenda 21, dio carta de naturaleza, en su cap&iacute;tulo 28, a las llamadas &ldquo;agendas 21 locales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las ciudades ocupan el 2% de la superficie terrestre, consumen el 60% de la energ&iacute;a mundial, emiten el 70% % de los gases de efecto invernadero y generan el 70% de los residuos. Estos son los datos que utiliza la agencia de Naciones Unidas que directamente se ocupa de la realidad de las ciudades (UN-Habitat); pero es habitual encontrar en otras fuentes cifras a&uacute;n mayores, imput&aacute;ndose a las mismas hasta el 75% y 80% de la contaminaci&oacute;n (en emisiones y vertidos) y el 70% del consumo energ&eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Procede tomar estas cifras como aproximaciones, obviamente. Detr&aacute;s de sus diferencias existen modulaciones relevantes en la definici&oacute;n de los indicadores, empezando por la propia definici&oacute;n de ciudad. &ldquo;Una ciudad es una palabra que puede describir cualquier cosa. Un peque&ntilde;o asentamiento en el Medio Oeste, con menos de 10.000 personas&rdquo; o &ldquo;Tokio, con una poblaci&oacute;n que se aproxima&nbsp; a los 40 millones de personas&rdquo;. &ldquo;Si cualquier cosa puede definirse como ciudad entonces la definici&oacute;n corre el riesgo de no significar nada&rdquo; . As&iacute; empieza la &uacute;ltima obra de Deyan Sudjic (director del Museo de Londres) &ldquo;El lenguaje de las ciudades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Conferencia Europea de Estad&iacute;stica de Praga, en 1966, propuso que se consideraran ciudades &ldquo;las aglomeraciones de m&aacute;s de 10.000 habitantes y las de entre 2000 y 10&nbsp;000 habitantes siempre que la poblaci&oacute;n dedicada a la agricultura no excediera del 25&nbsp;% sobre el total&rdquo;.. En realidad, cada pa&iacute;s ha establecido sus propios umbrales.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, la mejor respuesta al desasosiego de Sudjic creemos encontrarla en la definici&oacute;n cualitativa de ciudad que han dado soci&oacute;logos urbanos como el franc&eacute;s Fran&ccedil;ois Ascher, (&ldquo;Los nuevos principios del urbanismo&rdquo;). Ciudades son &ldquo;las agrupaciones de poblaci&oacute;n que no producen por s&iacute; mismas los medios para su subsistencia&rdquo;. La ciudad por definici&oacute;n no es autosuficiente. Su existencia desde sus or&iacute;genes responde&nbsp; &ldquo;a una divisi&oacute;n t&eacute;cnica, social, espacial de la producci&oacute;n&rdquo;, implica intercambios&nbsp; de todo tipo entre los que producen los bienes de subsistencia y los que producen bienes manufacturados, bienes simb&oacute;licos, poder o protecci&oacute;n (siguiendo la explicaci&oacute;n de Ascher).
    </p><p class="article-text">
        La revoluci&oacute;n industrial, con su desarrollo t&eacute;cnico, alter&oacute; por completo esa relaci&oacute;n de intercambio campo-ciudad y desencaden&oacute; tal proceso de localizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n en las ciudades que s&oacute;lo en los &uacute;ltimos cien a&ntilde;os mientras la poblaci&oacute;n mundial se ha multiplicado por cuatro la urbana lo ha hecho por doce.
    </p><h3 class="article-text">De Europa y norteam&eacute;rica a &Aacute;frica y Asia</h3><p class="article-text">
        Este proceso, en principio, se focaliz&oacute; en el mundo industrializado. En 1950, m&aacute;s del 55% de la poblaci&oacute;n urbana mundial era europea o norteamericana. Sumaban 700 millones. Pero a partir de ese momento las cosas cambiaron. Y la explosi&oacute;n demogr&aacute;fica de las ciudades se identific&oacute;, primero con Am&eacute;rica Latina, durante varias d&eacute;cadas, y ahora, en los &uacute;ltimos lustros, con &Aacute;frica y Asia. Hoy sumamos unos 4000 millones de urbanitas, sobre una poblaci&oacute;n mundial de m&aacute;s de 7.500 millones. Y las proyecciones hablan de 5000 millones de aquellos para el 2030, lo que exigir&iacute;a la construcci&oacute;n de una ciudad de un mill&oacute;n de habitantes cada semana.
    </p><p class="article-text">
        Como en la novela de Dickens, nos enfrenamos a la &ldquo;historia de dos ciudades&rdquo;, a la historia de dos planetas urbanos distintos. En el mundo desarrollado desde finales del siglo XIX, por unas razones u otras, se reacciona con suficiente capacidad&nbsp; al hacinamiento de las nuevas masas obreras urbanas en infraviviendas y se promueve la urbanizaci&oacute;n ordenada a trav&eacute;s de marcos legales y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de infraestructuras y viviendas. En los pa&iacute;ses en desarrollo del resto del mundo las cosas van a suceder de manera muy distinta, predominando de facto el desbordamiento informal, incluso a pesar de los esfuerzos de algunos estados desarrollistas, como los iberoamericanos de los a&ntilde;os 50 a 70, por acercarse a las pautas de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas urbanas europeas.
    </p><p class="article-text">
        Tendremos que ser conscientes de que cuando hablemos de casos ejemplares como Copenhague o Frankfurt estos no podr&aacute;n ser extrapolable fuera del circuito cerrado de las ciudades globales desarrolladas. En el mundo en desarrollo las cosas son muy distintas, y sus ciudades est&aacute;n determinadas por los slums, los tugurios, las villas miserias, las comunas, las favelas, las bidonvilles. M&aacute;s de la mitad del mill&oacute;n de habitantes que semanalmente se sumar&aacute;n a la humanidad vivir&aacute;n en tugurios. Acercarse a esta otra realidad urbana exige un gran esfuerzo de comprensi&oacute;n. El profesor londinense Abdou Maliq Simone nos recuerda c&oacute;mo &ldquo;el principal recurso que los ciudadanos africanos han tenido m&aacute;s a mano para hacer ciudades ha sido principalmente ellos mismos&rdquo;; y c&oacute;mo &ldquo;en la mayor&iacute;a de las ciudades africanas, el 75% de las necesidades b&aacute;sicas se satisfacen de manera informal, y estos procesos de informalidad ocupan todos los sectores y dominios de la vida urbana&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h3 class="article-text">La huella ecol&oacute;gica de los metabolismos urbanos</h3><p class="article-text">
        Formales o informales, las ciudades, los sistemas urbanos, no son, ni pueden ser, autosuficientes. Para mantener viva su actividad y organizaci&oacute;n, requieren de flujos de entrada de materiales y energ&iacute;a, procedentes de sistemas naturales. Dependen igualmente de esos sistemas naturales para los flujos de salida de los residuos contaminantes que resultan de la utilizaci&oacute;n de aquellos materiales y energ&iacute;a. La ciudad depende del mantenimiento equilibrado de estos sistemas naturales de soporte, de subsistencia. En las sociedades agrarias, sin crecimiento, esa dependencia, ese equilibrio, estaban presentes de forma intr&iacute;nseca; en la tecnolog&iacute;a vern&aacute;cula, en los ritos y relatos &ldquo;de aldea&rdquo;, y en la gobernanza, de los bienes comunes &ndash;agua, pastos, bosques&ndash;. Tal era el caso, en Segovia, mi cuna, de la Comunidad de Ciudad y Tierra.
    </p><p class="article-text">
        La revoluci&oacute;n industrial y tecnol&oacute;gica, con sus dos siglos de prosperidad y crecimiento anual medio de 3,5%, vino a diluir entre los urbanitas el sentido de dependencia de los ecosistemas, se instal&oacute; una fe ciega en los avances cient&iacute;ficos y t&eacute;cnicos, generaliz&aacute;ndose la idea de que el crecimiento es y ser&aacute; constante, sin l&iacute;mites. El catedr&aacute;tico de urbanismo Jos&eacute; Fari&ntilde;a, en su blog (un generoso tesoro para todos los interesados en la ciudad)&nbsp; aborda esta cuesti&oacute;n de la mano de Ortega y Gasset y su <em>Meditaci&oacute;n de la T&eacute;cnica</em>&nbsp;(lecciones de 1933). Entendiendo a la ciudad como la mayor creaci&oacute;n t&eacute;cnica de la humanidad, y partiendo de su admiraci&oacute;n y reconocimiento a la t&eacute;cnica como algo inherente al ser humano, sin la cual &eacute;ste no es tal, concluye advirtiendo c&oacute;mo el paisaje artificial desarrollado por la t&eacute;cnica ha ocultado a nuestros ojos la naturaleza primaria, y ha creado la falsa apariencia de que la humanidad no est&aacute; limitada.
    </p><p class="article-text">
        Hoy sabemos que este paradigma es el que ha entrado en crisis a partir de las paulatinas evidencias cient&iacute;ficas del desbordamiento de los ciclos naturales b&aacute;sicos para el funcionamiento seguro de los ecosistemas de subsistencia. Desbordamiento que el cient&iacute;fico ambiental Johan Rockstr&ouml;m concentra en nueve grandes &aacute;reas (el cambio clim&aacute;tico inducido por la emisi&oacute;n de gases de efecto invernadero; la sobreutilizaci&oacute;n de los recursos de agua dulce; el uso abusivo del suelo, con destrucci&oacute;n de h&aacute;bitats y deforestaci&oacute;n; etc.)
    </p><p class="article-text">
        Depender&aacute; &ldquo;de los modelos de organizaci&oacute;n urbanos que la explotaci&oacute;n de recursos naturales aumente o disminuya en el tiempo&rdquo;, se se&ntilde;ala desde la ecolog&iacute;a urbana (Salvador Rueda). Para que disminuya se va a requerir una gesti&oacute;n mucho m&aacute;s inteligente de la complejidad maximizando la entrop&iacute;a, en t&eacute;rminos de informaci&oacute;n (principio de Margaleff), es decir aumentando la eficiencia. En esto consiste precisamente la econom&iacute;a circular, y las energ&iacute;as renovables en relaci&oacute;n con las redes inteligentes y el veh&iacute;culo el&eacute;ctrico; y la multifuncionalidad de los espacios p&uacute;blicos; y, en movilidad, la recuperaci&oacute;n de la proximidad y de las potencialidades aut&oacute;nomas no motorizadas, la intermodalidad, los sistemas integrados de transporte p&uacute;blico y los nuevos servicios; las infraestructuras verdes,; la rehabilitaci&oacute;n integral energ&eacute;tica de edificios; la regeneraci&oacute;n de barrios y tejidos urbanos; la interacci&oacute;n de&nbsp; todo lo anterior con la productividad y la generaci&oacute;n de empleo. En definitiva, en esto consiste un urbanismo inteligente y decente, no entregado a la mera l&oacute;gica competitiva.
    </p><p class="article-text">
        Al hilo de esto recodemos c&oacute;mo Lewis Mumford (<em>La Ciudad en la Historia,</em>&nbsp;1961) refiri&oacute; el desarrollo urbano de &Aacute;msterdam en los siglos XVI-XVIII como el mejor ejemplo en el que las fuerzas din&aacute;micas del capitalismo, aun a su pesar, acabaron actuando adem&aacute;s de en pos de su beneficio en pos de un fin p&uacute;blico. Aventuramos que fue clave para ello la &ldquo;cultura del territorio&rdquo; de los holandeses, quienes (retomando las reflexiones de Ortega y Fari&ntilde;as) nunca dejaron que el paisaje artificial les hiciera olvidarse de la naturaleza primaria Las ciudades que construyeron con admirable esfuerzo, cohesi&oacute;n y t&eacute;cnica estaban por debajo del nivel del mar. En el plano de la gobernanza, enfatiza Mumford c&oacute;mo &ldquo;durante los dos o tres siglos en los que el capitalismo se mezcl&oacute; con las instituciones m&aacute;s antiguas y recibi&oacute; la influencia de ellas, su dinamismo dio origen a algunos de los mejores planos residenciales que hayan conocido las ciudades hasta hoy&rdquo;; beneficiando incluso &ldquo;hasta los sectores m&aacute;s humildes de la clase media&rdquo;. Tiene sentido, pues, que evoquemos a la vieja Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia, proyectando la ciudad en la categor&iacute;a y la tierra en el planeta.
    </p><h3 class="article-text">Transici&oacute;n basada en objetivos</h3><p class="article-text">
        Volviendo al siglo XXI, evidentemente, la gesti&oacute;n de la complejidad urbana de manera eficiente, para reducir su entrop&iacute;a y su presi&oacute;n sobre los ecosistemas naturales, a trav&eacute;s de todas esas l&iacute;neas de acci&oacute;n que hemos referido, va a requerir de estrategias dignas de tal nombre, con objetivos, medidas, normas, financiaci&oacute;n. Estrategias que conjuguen los objetivos de habitabilidad y calidad de vida, con los objetivos de descarbonizaci&oacute;n energ&eacute;tica. Estrategias operativas en cada una de las distintas escalas de gobierno (de manera esencial estrategias locales y estrategias-pa&iacute;s), siendo indispensable su eficaz interacci&oacute;n (gobernanza multinivel). Estrategias participativas, que sepan construir consensos pol&iacute;ticos, ciudadanos y empresariales. Y, desde luego, estrategias dotadas de una visi&oacute;n a largo plazo, que se sepa vincular con las pol&iacute;ticas y acciones inmediatas.
    </p><p class="article-text">
        Compartimos con Jeffrry Sachs la idea de que dos herramientas son esenciales a tales efectos, la retroproyecci&oacute;n (backcasting) y las hojas de ruta tecnol&oacute;gicas. Ello no s&oacute;lo es compatible con el mercado (frente a posiciones negacioncitas de uno u otro signo), sino que es el modo habitual de actuar por parte de las industria de vanguardia tecnol&oacute;gica (p. ej. la Ley de Moore en relaci&oacute;n con los microprocesadores, seg&uacute;n la experiencia de Intel).
    </p><h3 class="article-text">Las estrategias locales: objetivos y redes</h3><p class="article-text">
        En este sentido se ha recorrido un intenso camino desde los planteamientos iniciales de las &ldquo;agendas 21 locales&rdquo; hasta la concreci&oacute;n de objetivos de las estrategias actuales. Para ello ha sido clave el papel de las redes de ciudades, en su pluralidad, institucionales o ciudadanas, generalistas o focalizadas (ICLEI, Eurocities, Pacto de Alcaldes europeos, C-40, red de ciudades intermedias de la UCGL, POLIS, Energycities o &ldquo;Ciudades en Transici&oacute;n&rdquo;)
    </p><p class="article-text">
        Un caso paradigm&aacute;tico de red es la&nbsp; &ldquo;Asociaci&oacute;n Europea de Municipios en Transici&oacute;n Energ&eacute;tica&rdquo; (<a href="http://www.energy-cities.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Energy cities</a>), que agrupa a m&aacute;s de 1000 autoridades locales, Nace en 1990 a fin de impulsar pol&iacute;ticas energ&eacute;ticas locales m&aacute;s sostenibles. En el a&ntilde;o 2102 se plantea ya abiertamente la idea de transici&oacute;n energ&eacute;tica, sobre la base de las experiencias y planteamientos innovadores ya en marcha, vincul&aacute;ndose la acci&oacute;n presente con una visi&oacute;n a largo plazo, y conjug&aacute;ndose en todo momento los objetivos de habitabilidad y calidad de vida para todos con los objetivos energ&eacute;ticos. A finales del 2015, en el contexto de la Cumbre del Clima de Par&iacute;s (COP 21), se lanza el objetivo de ciudades 100% renovables.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Frankfurt (miembro de Energy Cities) es a la vez un buen ejemplo de estrategia-ciudad. En 2012 desarroll&oacute; un primer planteamiento de funcionamiento de la ciudad con 100% energ&iacute;as renovables para el a&ntilde;o 2050.&nbsp; En el 2015 se acuerda el Plan Maestro para ello, disponiendo de una &ldquo;hoja de ruta tecnol&oacute;gica&rdquo; a tal efecto; basada en un estudio previo de factibilidad a cargo del Fraunhofer Research Institute, incluyendo simulaciones de necesidades energ&eacute;ticas de hoy hasta el 2050 en todos los sectores, considerando escenarios cambiantes de poblaci&oacute;n y precios. El objetivo general se articula mediante la reducci&oacute;n de consumo de energ&iacute;a del 50%, y mediante la aportaci&oacute;n de energ&iacute;a renovable, en partes iguales de origen local, y de origen regional.
    </p><p class="article-text">
        Merece destacarse la interacci&oacute;n de esta estrategia-ciudad con la estrategia-pa&iacute;s (pues el proyecto se concreta a resultas de una convocatoria federal ); con la estrategia-land (la mitad de la energ&iacute;a renovable vendr&aacute; de la regi&oacute;n) y, sobre todo, con la ciudadan&iacute;a, por un lado, a trav&eacute;s de las cooperativas de generaci&oacute;n, y, por otro lado, como consumidor concienciado, a fin de hacer realidad las reducciones del 50% de la demanda energ&eacute;tica planificadas. Pues, no todo es tecnolog&iacute;a. Una parte esencial de la transici&oacute;n pasa por cambios en la manera de consumir, en los estilos de vida.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, como ejemplo de estrategia-pa&iacute;s ninguna resulta m&aacute;s oportuna que la&nbsp; Transici&oacute;n Energ&eacute;tica alemana (Energiewende). Toma como horizontes temporales los a&ntilde;os 2020 y 2050. Su concepto fue lanzado oficialmente en septiembre del 2010, tras d&eacute;cadas de avances de todos los colores. Una precisa hoja de ruta (con objetivos, plazos, medidas, proceso de evaluaci&oacute;n) fue aprobada en el verano del 2011 por el Gobierno federal, el Bundestag y el Bundesrat, con el consenso de todos los partidos. Se fijan oficialmente reducciones en la emisi&oacute;n de gases de efecto invernadero de un 40% para el a&ntilde;o 2020 (respecto a 1990) y del 95% para el 2050. Prescribe reducciones del consumo energ&eacute;tico primario del 20% para el 2020 y del 80% para el 2050. En t&eacute;rminos de inversi&oacute;n se la equipara con el esfuerzo de la reunificaci&oacute;n y de la reconstrucci&oacute;n posterior a la guerra.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de la mitad de dicha inversi&oacute;n corresponde&nbsp; a una ciudadan&iacute;a de perfil muy transversal. En ese sentido, Craig Morris y Arne Jungjohann (&ldquo;Energy Democracy. Germany&rsquo;s Energiewende to Renewables&rdquo;, 2016) han destacando el activismo empresarial de sectores conservadores rurales o el apoyo intelectual del ordo-liberalismo, cuestionando a quienes han situado este proceso dentro de las &ldquo;narrativas anticapitalistas&rdquo;, como es el caso de Naomi Klein (2014). En todo caso, la transici&oacute;n energ&eacute;tica alemana es un proceso que se convirti&oacute; en pol&iacute;tica nacional a partir del impulso y del camino previamente recorrido por las ciudades y los ciudadanos, en claro ejemplo de movimiento de abajo-arriba, de base comunitaria.
    </p><p class="article-text">
        Se confirma la intuici&oacute;n de 1992. Es desde lo local desde donde se est&aacute; impulsando la transici&oacute;n llamada a recuperar el equilibrio de los metabolismos urbanos con lo biocapacidad del planeta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Lucio Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/escenario-jugamos-futuro_1_2195004.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Apr 2018 18:58:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ciudades: El escenario en el que nos jugamos el futuro]]></media:title>
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