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    <title><![CDATA[elDiario.es - Andreu Merino]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/andreu_merino/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Andreu Merino]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La dura llegada a París de los menores que atravesaron el Mediterráneo: "Vienen rotos y aquí nadie les cree"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/paris-destino-hogar-pocos_1_2194625.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7dbe5ea1-d034-4b11-b524-2c661d4ee2a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La dura llegada a París de los menores que atravesaron el Mediterráneo: &quot;Vienen rotos y aquí nadie les cree&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Miles de menores de edad llegan a Francia tras cruzar el Mediterráneo buscando refugio, pero la administración cada vez se lo pone más difícil y muchos dependen de las ayudas de ONG y particulares para no vivir en la calle</p><p class="subtitle">Según MSF, un 85% no consigue el reconocimiento de menores no acompañados</p><p class="subtitle">El Gobierno francés tiene la intención de endurecer todavía más sus políticas migratorias: planea reducir los plazos para solicitar asilo y realizar controles policiales en albergues para migrantes</p></div><p class="article-text">
        Aboubakar ha pasado sus primeras noches en Francia en casa de una mujer que le ha dado cobijo en Pantin, un municipio independiente pero a tiro de piedra de la Torre Eiffel. Tiene 16 a&ntilde;os, naci&oacute; en Costa de Marfil y viv&iacute;a en Mali hasta que la guerra le oblig&oacute; a huir a Europa. Consigui&oacute; llegar despu&eacute;s de un largo viaje en tren desde Italia. &ldquo;Me escond&iacute; bajo los asientos y la polic&iacute;a no me vio&rdquo;, recuerda entre satisfecho y cauto.
    </p><p class="article-text">
        En Mali trabajaba de sastre, pero quiere dejar atr&aacute;s el oficio. &ldquo;Quiero probar suerte con el f&uacute;tbol, como hicieron Drogba o Gervinho&rdquo;, cuenta, recordando a sus paisanos. De momento se tiene que conformar con jugar al futbol&iacute;n en el centro de acogida abierto por M&eacute;dicos sin Fronteras (MSF) a finales de 2017 en Pantin.
    </p><p class="article-text">
        El centro es el punto de encuentro para muchos chicos que han llegado al pa&iacute;s galo huyendo de una muerte casi segura.&nbsp;Es su &uacute;ltima parada despu&eacute;s de un&nbsp;largo&nbsp;trayecto, que muchas veces incluye arriesgar su vida en el Mediterr&aacute;neo para alcanzar las costas italianas&nbsp;y&nbsp;continuar su ruta por otros pa&iacute;ses de la UE.&nbsp;Muchos ans&iacute;an llegar a&nbsp;Francia, pero una vez aqu&iacute;, las dificultades no cesan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los migrantes que consiguen llegar a Par&iacute;s son dispersados. La administraci&oacute;n tiene la voluntad de invisibilizarlos&rdquo;, argumenta una de las responsables del centro de MSF. La ONG les ofrece asesoramiento jur&iacute;dico y comida. Tambi&eacute;n atenci&oacute;n m&eacute;dica y psicol&oacute;gica, sala de descanso y otra de juegos.
    </p><p class="article-text">
        El centro abre a las nueve de la ma&ntilde;ana y cierra a las cinco de la tarde, y por ahora nadie puede quedarse a pasar la noche.&nbsp;Aboubakar tiene la suerte de contar con una cama en una casa, pero las afueras de Par&iacute;s se llenan cada noche de j&oacute;venes que duermen en tiendas de campa&ntilde;a o entre cartones, soportando bajas temperaturas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunos de ellos tambi&eacute;n son menores de edad llegados a Francia desde de&nbsp;otros pa&iacute;ses y viajan sin familiares ni tutores adultos. Son los conocidos como menores no acompa&ntilde;ados. En 2016, las administraciones francesas ten&iacute;an constancia de 13.000 j&oacute;venes en esta situaci&oacute;n y, a falta de datos definitivos, un informe del Senado apuntaba que a finales de 2017 se pod&iacute;an superar los 25.000.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Una carrera de obst&aacute;culos</h3><p class="article-text">
        El primer paso para ser reconocido como menor no acompa&ntilde;ado es ir a los Dispositivos de Evaluaci&oacute;n de Menores No Acompa&ntilde;ados Extranjeros (DEMIE, por sus siglas en franc&eacute;s). En 2016, estos evaluaron a 2.000 j&oacute;venes y, a falta de que se publiquen los datos de 2017, durante la primera mitad del a&ntilde;o pasado ya hab&iacute;an atendido a m&aacute;s de 3.000. En los DEMIE, los j&oacute;venes obtienen cita para ser evaluados y hasta entonces duermen en hoteles. Una situaci&oacute;n que deber&iacute;a durar m&aacute;ximo cinco d&iacute;as pero que a la pr&aacute;ctica se alarga mucho m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Cuando por fin se sientan delante de su examinador tienen m&aacute;s posibilidades de ser rechazados que aceptados. Seg&uacute;n MSF, un 85% no consigue el reconocimiento de menores no acompa&ntilde;ados. Aun as&iacute;, pueden recurrir la decisi&oacute;n ante el juez. Si este vuelve a denegar la petici&oacute;n, entran en tierra de nadie: no son ni adultos ni menores.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno franc&eacute;s tiene la intenci&oacute;n de endurecer todav&iacute;a m&aacute;s sus pol&iacute;ticas migratorias. El presidente Emmanuel Macron quiere reducir los plazos para solicitar asilo &ndash;de 120 d&iacute;as a 90&ndash; y realizar controles policiales en albergues para migrantes. Sin ir m&aacute;s lejos, cinco agentes de la Polic&iacute;a francesa<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Polemica-Italia-Policia-francesa-migrantes_0_755924636.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> irrumpieron&nbsp;el pasado viernes en un centro para migrantes</a> en la localidad fronteriza italiana de Bardonecchia&nbsp;para realizar una prueba de orina a uno de los alojados.&nbsp;Seg&uacute;n los planes del Ejecutivo, entrar en el pa&iacute;s de manera irregular podr&iacute;a suponer un a&ntilde;o de prisi&oacute;n, y utilizar documentos de identidad falsos, hasta cinco.
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        &ldquo;Estos chicos llegan rotos a Francia y cuando est&aacute;n aqu&iacute; nadie les cree y tienen que verbalizar experiencias traum&aacute;ticas de su huida. Esto les deshumaniza&rdquo;, cuenta una de las trabajadoras del centro de la ONG en Pantin.
    </p><p class="article-text">
        En la sala de juegos, Aboubakar espera cita con la enfermera. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; me va a hacer?&rdquo;, pregunta intentando disimular su inquietud. Esperando, llega la hora de comer y est&aacute; tan nervioso que no se sienta con sus compa&ntilde;eros. &ldquo;He comido mucho esta ma&ntilde;ana&rdquo;, dice ante la insistencia del equipo del centro, que respeta su decisi&oacute;n y empieza a llenar los platos de los dem&aacute;s. Sopa de tomate, arroz, pollo con cebolla, pl&aacute;tano y natillas enlatadas. Un men&uacute; con abundantes calor&iacute;as, por si no vuelven a comer en todo el d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El nerviosismo de Aboubakar se mezcla con su timidez, ya que no conoce a los otros chicos y no sabe si acercarse a ellos o no. Ante la duda saca su tel&eacute;fono y cuenta que siempre que puede llama a su familia. Su madre y su hermano est&aacute;n en Costa de Marfil, aunque separados por varios kil&oacute;metros, mientras que su padre est&aacute; en Mali.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los albergues est&aacute;n llenos y los menores a los que no se les reconoce como no acompa&ntilde;ados se quedan sin amparo. El Gobierno tiene que asumir su responsabilidad&rdquo;, argumenta la directora del centro de Pantin, Laureen Ciss&eacute;.
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        El Ejecutivo prev&eacute; aumentar en 132 millones la partida presupuestaria para la atenci&oacute;n a menores no acompa&ntilde;ados este a&ntilde;o. Pero el dinero no lo es todo y MSF lamenta el cierre de los centros p&uacute;blicos de acogida para menores &ndash;conocidos como CAOMI&ndash;, que el&nbsp;Gobierno&nbsp;abri&oacute; despu&eacute;s del desmantelamiento de la jungla de Calais.
    </p><p class="article-text">
        La Polic&iacute;a cerr&oacute; el campamento y ahora sigue hostigando a los migrantes, seg&uacute;n han denunciado ONG como Human Rights Watch. Uno de los puntos con m&aacute;s presencia policial de Par&iacute;s es Porte de la Chapelle. All&iacute; se alza una carpa donde se atiende a los refugiados reci&eacute;n llegados. Precisamente es ah&iacute; donde Aboubakar empez&oacute; su periplo en Par&iacute;s.
    </p><h3 class="article-text">Ratas y polic&iacute;a</h3><p class="article-text">
        Es de noche, hace mucho fr&iacute;o y Yasser sale de la carpa, ofreci&eacute;ndose a pagar la cena. No ha huido de su pa&iacute;s por problemas econ&oacute;micos, sino por razones de seguridad. Mucha gente no lo entiende, tampoco los funcionarios belgas que le denegaron asilo y le dijeron que Irak ya era seguro para &eacute;l. &ldquo;Soy sun&iacute; y si vuelvo a Bagdad, el Ej&eacute;rcito me matar&aacute;&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        En Par&iacute;s ha encontrado comida, una ducha y una cama, pero pas&oacute; ocho noches al raso hasta poder entrar porque la carpa estaba colapsada. Ahora, otros se encuentran en la misma situaci&oacute;n que &eacute;l. Unos 15 chicos esperan su turno tapados con mantas, hambrientos, rodeados de suciedad y bajo la lluvia.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n bajo la atenta mirada de las ratas que merodean por la zona y de los agentes de polic&iacute;a que, metralleta en mano, hacen la ronda. Las concertinas en lo alto de los muros que rodean la carpa completan una postal totalmente hostil para los reci&eacute;n llegados. Yasser ya lo tiene todo preparado para hacer las maletas hacia Burdeos, su pr&oacute;ximo destino. &ldquo;No tengo nada ni conozco nadie all&iacute;&rdquo;, dice. D&iacute;as despu&eacute;s, el contacto sigue a trav&eacute;s de las redes sociales. Yasser est&aacute; bien y ya se ha instalado. Su objetivo ahora es encontrar trabajo de inform&aacute;tico y poder quedarse all&iacute;. Sus esperanzas de volver a Irak se han desvanecido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Frontino, Andreu Merino]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Apr 2018 20:09:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Italia,Paris,Refugiados,Menas - Menores Extranjeros No Acompañados,Médicos Sin Fronteras]]></media:keywords>
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