<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Luis Arduña]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/luis_arduna/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Luis Arduña]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/516429/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[14 de abril: la democracia como ejemplo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/abril-democracia-ejemplo_132_2172650.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"La República española terminó sus días en una guerra que no había provocado ni a la que se veía abocada necesariamente"</p></div><p class="article-text">
        Cuando se habla de la Segunda Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola, casi como un automatismo que parece integrado en nuestro cerebro, nos viene el recuerdo de la Guerra. Tambi&eacute;n entre quienes, desde el convencimiento republicano, celebramos el aniversario de su proclamaci&oacute;n recordando a quienes fueron asesinados o sufrieron represi&oacute;n o se vieron obligados a exiliarse por su opci&oacute;n pol&iacute;tica. Yo no s&eacute; si es inevitable; pero creo que deber&iacute;amos hacer el esfuerzo por desvincular una cosa y otra, por celebrar la llegada de la Rep&uacute;blica en las plazas en vez de en los cementerios. Me explico.
    </p><p class="article-text">
        La creaci&oacute;n del binomio Rep&uacute;blica-Guerra Civil es un producto del franquismo: viene a significar que la Rep&uacute;blica no pod&iacute;a terminar de otra forma que no fuera en una guerra fratricida porque en su propio origen y en su desarrollo estaba la violencia pol&iacute;tica, la exclusi&oacute;n del contrario y, como el tiempo demostr&oacute;, su exterminaci&oacute;n. Este relato, mantenido durante cuarenta a&ntilde;os de dictadura, pervive y convierte a Rep&uacute;blica y Guerra Civil en sin&oacute;nimos: cuando se habla de una, se est&aacute; hablando al mismo tiempo de la otra. Es como si el destino ineluctable de la Rep&uacute;blica fuera una contienda b&eacute;lica para dirimir todos sus problemas.
    </p><p class="article-text">
        No es as&iacute;. La Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola termin&oacute; sus d&iacute;as en una guerra que no hab&iacute;a provocado ni a la que se ve&iacute;a abocada necesariamente. Un golpe de Estado fracasado, protagonizado por militares, falangistas y gente de orden, al que se sum&oacute; gustosa la Iglesia Cat&oacute;lica, degener&oacute; en una guerra que, por decisi&oacute;n del propio Franco, se convirti&oacute; en una operaci&oacute;n de limpieza pol&iacute;tica de quienes no se adhirieron al Glorioso Alzamiento Nacional. Sin ese golpe de Estado, no habr&iacute;a habido los muertos que hubo, y la Rep&uacute;blica, como otras democracias de su &eacute;poca, que tambi&eacute;n sufr&iacute;an violencia pol&iacute;tica en unos a&ntilde;os, la d&eacute;cada de los treinta, caracterizados por la misma, hubiera encontrado &ndash; o al menos buscado &ndash; soluciones pol&iacute;ticas democr&aacute;ticas a los problemas que ten&iacute;a que enfrentar. Y los espa&ntilde;oles nos hubi&eacute;ramos evitado mucha sangre y mucha amargura.
    </p><p class="article-text">
        El binomio real, como dice el historiador &Aacute;ngel Vi&ntilde;as, es el de Guerra Civil-Dictadura. &Eacute;sta basaba su legitimidad en el triunfo incontestable en aqu&eacute;lla, como se encargaba de recordar el nuevo r&eacute;gimen cada vez que celebraba la Victoria, con el corolario de dividir a la sociedad en vencedores y vencidos. El elemento vertebrador, que mantuvo unidos a los diversos elementos que lo apoyaban, era la guerra de liberaci&oacute;n, la Cruzada, que hab&iacute;a eliminado de ra&iacute;z el mal que fue para todos ellos el intento democr&aacute;tico de la Rep&uacute;blica. A ese binomio es al que hay que imputar tanto muerto, tanto sufrimiento. Porque acabar con la Rep&uacute;blica signific&oacute; acabar con quienes la defend&iacute;an. Con la Rep&uacute;blica, todas esas personas habr&iacute;an seguido vivas. El ejercicio necesario de su recuerdo ha de significar, hoy, en el siglo XXI, el oprobio de la guerra y la dictadura, la garant&iacute;a de nuestro compromiso en contra de la imposici&oacute;n violenta de unas ideas sobre otras.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esto, tendr&iacute;a que ser, justamente, ese car&aacute;cter <em>an&oacute;malamente</em> democr&aacute;tico de la Rep&uacute;blica lo que deber&iacute;amos conmemorar en estas fechas. Descubrir y celebrar que en Espa&ntilde;a, cuando en Italia ya gobernaba el fascismo desde 1922, cuando en Alemania el partido nazi estaba a punto de acabar con la democracia de la Rep&uacute;blica de Weimar (que ya llevaba una deriva ciertamente antidemocr&aacute;tica), cuando en otros pa&iacute;ses europeos la derecha autoritaria hab&iacute;a acabado o estaba acabando con los gobiernos de car&aacute;cter democr&aacute;tico, el pueblo fue capaz de querer y traer, de forma pac&iacute;fica y civilizada, la democracia a un pa&iacute;s sin casi antecedentes en ese sentido, dot&aacute;ndose de una Constituci&oacute;n avanzada, la m&aacute;s moderna, como reconoce Mark Mazower, que reconoc&iacute;a derechos y libertades hasta entonces desconocidos. Fueron cinco a&ntilde;os con luces y sombras, como cualquier obra humana, pero en los que las diferencias se sustanciaban en las instituciones representativas y a trav&eacute;s de unas elecciones que, por primera vez, reconoc&iacute;an el derecho al voto de las mujeres; a&ntilde;os en los que la educaci&oacute;n y la cultura se convirtieron en los vectores para la recuperaci&oacute;n del pa&iacute;s, una apuesta inequ&iacute;voca por los maestros y las maestras, con La Barraca de Garc&iacute;a Lorca llevando la cultura al &uacute;ltimo rinc&oacute;n de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, 14 de abril, hemos de celebrar la democracia porque es la fecha en la que nuestro habitualmente desdichado pa&iacute;s supo dar un ejemplo que, ochenta y siete a&ntilde;os despu&eacute;s, nos sigue inspirando. Porque si miramos hacia atr&aacute;s es para tener presente el futuro que queremos, que no es que vuelva la Segunda Rep&uacute;blica, sino saber construir la Tercera a partir de su ejemplo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Arduña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/abril-democracia-ejemplo_132_2172650.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Apr 2018 01:56:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[14 de abril: la democracia como ejemplo]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
