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    <title><![CDATA[elDiario.es - Paqui González]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/paqui_gonzalez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Paqui González]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Querido mío]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/querido_132_12489406.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47afe56d-c3a6-41b0-a9e9-eb9ad5014559_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Querído mío"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La despedida de verdad llegó hace unas semanas en su casa. En compañía de Luis, otro amigo. Abracé su cuerpo, tan familiar y querido, conocedora de que esa vez sí era la última vez que lo hacía. Nos acompañó a la puerta, junto a Chelo, y de pronto se llevó el dedo al ojo mientras me subía al coche, y entendí el mensaje: “Te estaré cuidando”</p></div><p class="article-text">
        Hoy se me ha muerto un hermano. Se llamaba Pepe Rodr&iacute;guez Ma&iacute;z, Pepe Millo para los amigos, y era una de las mejores personas con las que he tenido la fortuna de cruzarme en la vida. Fue hace m&aacute;s de 25 a&ntilde;os en Antena 3 Televisi&oacute;n. Reci&eacute;n contratada, me mandaron a hacer una noticia con un reportero m&aacute;s bien hosco que no se ajustaba a la idea que ten&iacute;a de los andaluces por aquel entonces. Ni guas&oacute;n ni extrovertido. Cordob&eacute;s, natural de Cabra -egabrense, no cabr&oacute;n-, seco como &eacute;l solo, combativo, inconformista, acostumbrado a salir a la calle con otro hombre duro, Pedro Perea, se convirti&oacute; con el paso de las semanas en mi compa&ntilde;ero. Luego, en mi amigo. Por &uacute;ltimo, con el paso de los meses, en mi hermano. Formamos un equipo compacto casi sin darnos cuenta. Juntos en casi todas las coberturas, nos entend&iacute;amos en la calle con solo mirarnos: &eacute;l sab&iacute;a los planos que necesitaba para contar una historia, y yo sab&iacute;a qu&eacute; texto ponerle a su forma de ver el mundo a trav&eacute;s del visor. Digamos que ocup&eacute; el sitio de Perico hasta mi salida de Antena 3. A mi vida, sin embargo, lleg&oacute; para quedarse. Comparti&oacute; conmigo lo bueno y lo malo, el ascenso a las alturas y el descenso a los infiernos. No se arrugaba. Yo tampoco.
    </p><p class="article-text">
        Hace casi dos meses, cuando se precipitaba el final, quedamos en un restaurante del Muelle Deportivo. Uno de esos lugares donde tienes la sensaci&oacute;n de que nada malo puede pasarte. Colores pastel, trato exquisito, una botella de vino tinto reci&eacute;n descorchada, la hilera de veleros apuntalando con sus m&aacute;stiles un d&iacute;a soleado y apacible, su hija Marina, inteligente como ella sola, contando historias divertidas. Y pese a todo, pese a lo que pod&iacute;amos parecer contemplados desde cualquier otra mesa, aquello no era m&aacute;s que un intento de despedida. La antesala de un duelo. As&iacute; y todo, tuvo la generosidad de preocuparse por m&iacute;: cuando yo no est&eacute;, cuidado con esto, cuidado con lo otro, no hagas esto, no hagas aquello.
    </p><p class="article-text">
        La despedida de verdad lleg&oacute; hace unas semanas en su casa. En compa&ntilde;&iacute;a de Luis, otro amigo. Abrac&eacute; su cuerpo, tan familiar y querido, conocedora de que esa vez s&iacute; era la &uacute;ltima vez que lo hac&iacute;a. Nos acompa&ntilde;&oacute; a la puerta, junto a Chelo, y de pronto se llev&oacute; el dedo al ojo mientras me sub&iacute;a al coche, y entend&iacute; el mensaje: &ldquo;Te estar&eacute; cuidando&rdquo;. Dicen que no se puede escribir desde el dolor. Yo he escrito hoy desde la m&aacute;s absoluta devastaci&oacute;n, as&iacute; que debo haber roto todas las reglas. L&iacute;neas y l&iacute;neas para decir simplemente: Te quiero, &iexcl;te echar&eacute; tanto de menos!, &iexcl;qu&eacute; suerte haber coincidido en el tiempo y en el espacio contigo!, &iexcl;qu&eacute; grandeza de ser humano! Hijo, padre, marido, amigo y hermano excepcional. Nos volveremos a ver, seguro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paqui González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/querido_132_12489406.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Jul 2025 11:03:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Querido mío]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Café con leche]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/cafe-leche_132_13098643.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Dania Dévora era como un abrazo. Un lugar donde guarecerse

</p></div><p class="article-text">
        Dania D&eacute;vora era como un abrazo. Un lugar donde guarecerse arreciara o no la tormenta. Uno de esos seres humanos que hacen el mundo m&aacute;s bueno y m&aacute;s grato. Con permiso de Cort&aacute;zar, Dania era &ldquo;tan caf&eacute; con leche&rdquo;. Tan necesaria para desperezarse, hundir los pies fr&iacute;os en la alfombra mullida y saltar de la cama.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin&oacute;nimo de Dania: Lumbre.
    </p><p class="article-text">
        Un fuego voluntariamente elegido para que el alma entrara en calor en una sobremesa, en una mala tarde de tristezas y pesares o en los minutos previos de un concierto en Maspalomas donde la alegr&iacute;a calentaba en banda.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Qu&eacute; suerte tuve! La vida me la regal&oacute;. Por poco tiempo, pero &iexcl;qu&eacute; tiempo! Hay gente que entra en tu vida y parece que siempre ha estado en ella.
    </p><p class="article-text">
        Iba a a&ntilde;adir que qued&oacute; pendiente un almuerzo. Pero lo que qued&oacute; pendiente, en realidad, fueron unos a&ntilde;os m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paqui González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/cafe-leche_132_13098643.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 20:41:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Café con leche]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guasap]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/guasap_132_12412275.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/24759733-6759-4a59-890d-d528e61bf17b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Guasap"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hemos convertido, ya no el mundo, sino la propia vida -la de uno y la ajena- en un Gran Hermano de proporciones gigantescas, donde, por supuesto, no se salva nada ni nadie</p></div><p class="article-text">
        Hace unas horas el presidente de Estados Unidos publicaba un pantallazo de los mensajes privados que le ha enviado el secretario general de la OTAN en los &uacute;ltimos d&iacute;as, felicit&aacute;ndole por atacar a Ir&aacute;n y exigir a Europa que gaste m&aacute;s en defensa. &ldquo;Todos van a pagar a lo grande, como deben, y ser&aacute; tu victoria&rdquo;, se congratula Mark Rutte, un historiador que dirigi&oacute; el destino de los Pa&iacute;ses Bajos durante catorce a&ntilde;os y que sabe lo que es -lo hizo cuando gobern&oacute;- aumentar sin contemplaciones el presupuesto militar. Rutte es desde hace 24 horas carne de titular: &ldquo;Trump expone el vasallaje de Rutte publicando sus mensajes laudatorios&rdquo;, &ldquo;Trump filtra unos mensajes que le envi&oacute; Rutte&rdquo;, &ldquo;Trump filtra un mensaje de Rutte que desmiente a S&aacute;nchez&rdquo;, &ldquo;Trump &lsquo;flying into big success&rsquo; at Nato summit, claims Rutte&rdquo;, etc&eacute;tera. Pocos, muy pocos medios, a&ntilde;adieron el adjetivo &ldquo;privado&rdquo; o &ldquo;privada&rdquo; en el frontispicio de la noticia. Mensajes privados, conversaci&oacute;n privada. 
    </p><p class="article-text">
        Al margen del contenido, que cada cual analizar&aacute; como quiera en funci&oacute;n de intereses y convicciones, sorprende la normalidad con la que todos hemos aceptado que un mandatario, en el caso que nos ocupa, de Estados Unidos -lo que agrava todav&iacute;a m&aacute;s la situaci&oacute;n- publique mensajes privados del jefe de la OTAN. Que los coloque en el escaparate digital sin sonrojo ni pudor. Hoy fueron los de Rutte, pero ma&ntilde;ana podr&iacute;an ser los de Von der Leyen o Xi Jinping. Hemos convertido, ya no el mundo, sino la propia vida -la de uno y la ajena- en un Gran Hermano de proporciones gigantescas, donde, por supuesto, no se salva nada ni nadie. Tampoco las relaciones internacionales. Hace d&eacute;cadas esa pr&aacute;ctica nudista, en ocasiones, pornogr&aacute;fica habr&iacute;a enterrado, por ejemplo, los acuerdos que posibilitaron la Transici&oacute;n o la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n. Rutte lo sabe bien, que es historiador. &iquest;Ustedes se imaginan a un Roosevelt &ldquo;digitalizado&rdquo; publicando los mensajes que intercambiaba con Churchill o Stalin? &ldquo;Mira, que al final no vamos por el puerto de Calais, que atacamos por Normand&iacute;a&rdquo;. Hay determinados asuntos que solo nacen, crecen y fructifican guarecidos bajo el toldo de la prudencia y de la discreci&oacute;n. Asuntos que son incompatibles con un tablero pol&iacute;tico convertido en el plat&oacute; de un reality show. 
    </p><p class="article-text">
        Trump es solo el exponente de una sociedad que quiere saber todo, contar todo y grabarlo todo. El concepto de privacidad, tambi&eacute;n el de intimidad, ha desaparecido incluso debajo de las s&aacute;banas. No digamos ya en una reuni&oacute;n, por mucho que sea a puerta cerrada, con todos los m&oacute;viles sobre la mesa. Han logrado que la desconfianza y un simple tel&eacute;fono, por muy <em>smart</em> que sea, dinamiten la normalidad de una conversaci&oacute;n humana que puede resultar agradable o desagradable, afable o bronca, bonita o fea pero que, salvo prueba en un juicio, no es digna de ser grabada. Ese <em>modo Villarejo </em>que marca de un tiempo a esta parte las relaciones humanas nos acabar&aacute; matando. Y ese d&iacute;a, no me cabe ninguna duda, habr&aacute; alguien que lo grabe.
    </p><p class="article-text">
        No salgo de mi asombro.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paqui González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/guasap_132_12412275.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Jun 2025 07:12:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Guasap]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Querido Perico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/querido-perico_132_12187523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee7d51fb-9c06-452f-8e4a-23d6491edeea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Querido Perico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A Pedro Perea, como a miles de seres humanos, lo hirió de muerte la vida
</p></div><p class="article-text">
        <em>&iexcl;Yo soy la bofetada y la mejilla!</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iexcl;Yo soy los miembros y la rueda,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iexcl;Y la v&iacute;ctima y el verdugo!</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Yo soy de m&iacute; coraz&oacute;n el vampiro,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;Uno de esos grandes abandonados</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>A la risa eterna condenados,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iexcl;Y que no pueden m&aacute;s sonre&iacute;r!</em>
    </p><p class="article-text">
        (C. Baudelaire, <em>Las Flores del Mal</em>)
    </p><p class="article-text">
        Pedro Perea habr&iacute;a ironizado seguro con algunas de las cosas que se han publicado despu&eacute;s de su muerte. Por ese motivo voy a intentar no cometer el mismo error. Como si lo tuviera a mi espalda al escribir una cr&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        A Perico, como a miles de seres humanos, lo hiri&oacute; de muerte la vida. Como un apne&iacute;sta, decidi&oacute; bajar a pulm&oacute;n hacia un abismo insondable: el de la propia existencia. Un descenso por el alma humana en el que se utiliz&oacute; como &uacute;ltima una visi&oacute;n descarnada y doliente del mundo. Certera, tambi&eacute;n. A diferencia de los practicantes de apnea, se sumergi&oacute; sin planificar la subida. Nunca pens&eacute; en la cuerda -&iexcl;qu&eacute; cuerda!- para emprender el ascenso.
    </p><p class="article-text">
        El buceo libre en superficie y a plena luz del d&iacute;a en una batalla desigual y perdida de antemano con las sombras que nos habitan. En esa inmersi&oacute;n tuvo tiempo para formar a generaciones de periodistas y vernos crecer. Exigente, honesto, exacto, exponente de ese periodismo de fuentes en peligro de extinci&oacute;n, se enorgulllec&iacute;a de esa cantera a la que espoleaba sin contemplaciones ni descanso para convertirla en la mejor. As&iacute; nos hicieron periodistas. Y as&iacute; nos ganamos dentro y fuera de la redacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Gracias por todo, querido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paqui González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/querido-perico_132_12187523.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Apr 2025 20:20:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Querido Perico]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amigo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/amigo_132_12008354.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b126729-5b7f-472e-be3f-e28445323f80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amigo"></p><p class="article-text">
        Hay palabras que una abandona a lo largo de la vida y que acaban resultando tan ajenas como las caras desconocidas de un viejo &aacute;lbum de fotos. Hace tres a&ntilde;os que no pronuncio la palabra &ldquo;mam&aacute;&rdquo;. No tengo a quien dec&iacute;rsela. Hay otros vocablos que, sin embargo, sobreviven al implacable proceso de p&eacute;rdida inherente a la existencia. Como la palabra &ldquo;amigo&rdquo;. Bien porque, con much&iacute;sima suerte, tienes varios. Bien porque de repente te cruzas con alguien que merece serlo.
    </p><p class="article-text">
        Hoy se me ha muerto un amigo. De esos que entran en tu vida y te ensanchan el mundo. Se llamaba Luis y era fiscal. Pero cuando entraba en su casa o &eacute;l y su mujer, Katy, en la m&iacute;a, ni &eacute;l era fiscal, ni yo periodista... (cuesta seguir escribiendo). &Eacute;ramos amigos. Esa palabra que algunos regalan alegremente a simples conocidos o colegas.
    </p><p class="article-text">
        Hablar de Luis y de Katy es hablar de sobremesas de domingo, de cumplea&ntilde;os sorpresa en Madrid, de integridad y honradez; de ma&ntilde;anas en el Prado, de tapeo en la esquina de su casa, de esfuerzo y generosidad; de celebraciones en el muelle deportivo, de risas y confidencias. Y, sobre todo, de algunas noches de s&aacute;bado. Esas noches de terrible soledad, con una madre ausente que no me recordaba, en las que tocaban a la puerta y eran ellos. Con la botella de vino y el queso.
    </p><p class="article-text">
        Hoy todos hablan del &ldquo;fiscal&rdquo; y desgranan con acierto y justicia la brillante trayectoria profesional de Luis del R&iacute;o. Yo solo puedo hablar del amigo, del padrazo, del cocinillas, del rockero, del confidente, del maravilloso hermano y marido que era, del trabajador incansable, de la buena persona con la que tuve la suerte de cruzarme.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos vemos en la siguiente, amigo. Te quiero.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paqui González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/amigo_132_12008354.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jan 2025 20:24:07 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[中国  China]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/china_132_11826889.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hace casi 20 a&ntilde;os un pol&iacute;tico me coment&oacute; entusiasmado que trabajaba en una estrategia para atraer turismo de sol y playa procedente de China. &ldquo;Los chinos no toman el sol&rdquo;, le dije. &ldquo;Pues a m&iacute; me han dicho que&hellip;&rdquo;, continu&oacute;. &ldquo;Los chinos no toman el sol&rdquo;, le repet&iacute;. Contrariado, zanj&oacute; la conversaci&oacute;n. Cre&iacute;a haber descubierto un fil&oacute;n, o se lo hab&iacute;an hecho creer, desconociendo que en China la piel p&aacute;lida es sin&oacute;nimo de estatus social elevado y de belleza. El bronceado no se asocia con unas vacaciones a todo tren en Malib&uacute;, sino con el trabajo agr&iacute;cola, con largas y sudorosas jornadas en el campo bajo un sol de justicia. Estar moreno se sigue considerando mayoritariamente cosa de campesinos y de obreros. Hagan una b&uacute;squeda en Aliexpress y ver&aacute;n el sinf&iacute;n de mascarillas faciales de protecci&oacute;n solar, que cubren parcial o totalmente la cara. Quien haya visitado Pek&iacute;n o Shanghai lo sabe bien. Adem&aacute;s de ir por la ciudad con sombrillas, paraguas y sombreros, usan protectores de brazos, mangas de quita y pon.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las cremas blanqueadoras faciales y corporales son el producto estrella de la cosm&eacute;tica asi&aacute;tica. Cuatro de cada diez mujeres chinas utilizan productos para blanquear la piel. Tambi&eacute;n en &Aacute;frica, por cierto. La reducci&oacute;n de la producci&oacute;n de melanina como facilitadora de un determinado canon de belleza alimenta un mercado multimillonario. &iquest;Significa esto que los chinos con poder adquisitivo no van a resorts? Ni mucho menos. Yalong Bay, en la isla tropical de Hainan, que alberga a las mejores cadenas hoteleras del mundo, es un buen ejemplo. O Tailandia, que espera recibir este a&ntilde;o a ocho millones de turistas chinos. Pero, eso s&iacute;, salvo contadas excepciones, no vuelven a casa como lechones fritos, como hacen brit&aacute;nicos y alemanes. Se trata de resorts con amplias zonas de sombra, balnearios, buf&eacute;s adaptados a los gustos culinarios de los visitantes, etc..
    </p><p class="article-text">
        A Hainan, que aspira a ser la mayor zona franca del mundo, la separan de Pek&iacute;n casi los mismos kil&oacute;metros que nos distancian a nosotros de Madrid. La isla es una Zona Econ&oacute;mica Especial, o lo que es lo mismo, uno de los lugares elegidos en los 80 por el reformista Deng Xiaoping para abrirle la puerta al libre mercado y atraer inversi&oacute;n y tecnolog&iacute;a extranjeras. Una especie de oasis capitalistas, con incentivos fiscales, que permitieron crear empleo y reducir las tasas de pobreza. Eso, unido a otras medidas, como la privatizaci&oacute;n de empresas deficitarias estatales, el abandono de la econom&iacute;a rural planificada con el desmantelamiento del sistema de comunas, el desarrollo de las ciudades o la decidida apuesta por la educaci&oacute;n, permiti&oacute; sentar las bases de lo que China llama &ldquo;econom&iacute;a socialista de mercado&rdquo;. Seg&uacute;n un estudio del Banco Mundial, el pa&iacute;s ha logrado sacar de la extrema pobreza a 800 millones de personas en 40 a&ntilde;os. Se dice pronto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay frases que quedan irremediablemente unidas a un pol&iacute;tico y que acaban convirti&eacute;ndose en el sumario de su carrera profesional. Deng tiene varias. Una de ellas la escribi&oacute; en los 60 y la repiti&oacute; ante Felipe Gonz&aacute;lez en el 85: &#19981;&#31649;&#40657;&#29483;&#30333;&#29483;&#65292;&#25417;&#21040;&#32769;&#40736;&#23601;&#26159;&#22909;&#29483;. &ldquo;No importa que el gato sea blanco o negro; si caza ratones, es un buen gato&rdquo;. Pragmatismo para avanzar hacia el llamado &ldquo;socialismo con caracter&iacute;sticas chinas&rdquo;. Econom&iacute;a socialista de mercado como medio, no como fin, -ha repetido siempre el PCCh-, para construir una sociedad &ldquo;modestamente acomodada&rdquo;. &#33268;&#23500;&#20809;&#33635;: Enriquecerse es glorioso, dijo Deng. Acercarse a la realidad china requiere de bistur&iacute;, no de brocha gorda. De an&aacute;lisis y no de clich&eacute;s ex&oacute;ticos y lugares comunes. No entender por qu&eacute; el otro hace determinados movimientos, conduce a calcular mal la pr&oacute;xima jugada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Oriente Pr&oacute;ximo tiene petr&oacute;leo. China tiene tierras raras&rdquo; es otra de las frases pronunciadas por Deng. El pa&iacute;s controla las reservas de los 17 elementos raros con los que se fabrican productos de alta tecnolog&iacute;a: desde sistemas de defensa y equipos quir&uacute;rgicos hasta turbinas e&oacute;licas marinas. Ante otra posible guerra comercial con Donald Trump, parecida a la de 2019, los expertos coinciden en que Beijing sacar&aacute;, como hizo entonces, ese as de la manga. El pa&iacute;s de Xi dispone de un tercio de las reservas mundiales de esos minerales: 44 millones de toneladas m&eacute;tricas. El petr&oacute;leo del que hablaba Deng lo obtienen a buen precio de Rusia, debilitada por las sanciones que afronta como consecuencia de la guerra de Ucrania; Arabia Saud&iacute; y pa&iacute;ses africanos como Angola, a la que China ha llegado a conceder pr&eacute;stamos por valor de 45.000 millones de d&oacute;lares, utilizando el crudo como aval. Liquidez para construir infraestructuras a cambio de reservas de petr&oacute;leo o minerales. Hace unos meses el director del Banco de Desarrollo Africano alertaba de estas pr&aacute;cticas en una entrevista concedida a Associated Press. Denunciaba el desequilibrio de poder en esos acuerdos opacos y el circulo vicioso que supone para pa&iacute;ses como la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo vincular el pago de deudas con los recursos minerales de los que, al fin y al cabo, dependen sus econom&iacute;as. En el caso del Congo, el cobalto. El metal, con el que se fabrican las bater&iacute;as de los coches el&eacute;ctricos, garantiza a China la posici&oacute;n dominante en la producci&oacute;n de esos veh&iacute;culos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A principios de septiembre se celebraba en Beijing el Foro China - &Aacute;frica en el que el presidente Xi Jinping comprometi&oacute; 50.700 millones de euros en tres a&ntilde;os para el continente -<a href="https://apnews.com/business/general-news-591acb2dafa17c8fed1a525c9cf7aa10" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la mayor parte de ellos, en cr&eacute;ditos</a>- y ayudar a crear, como m&iacute;nimo, un mill&oacute;n de puestos de trabajo. Cerr&oacute; acuerdos energ&eacute;ticos, industriales, agr&iacute;colas... con m&aacute;s de medio centenar de pa&iacute;ses africanos. Ni que decir tiene que es su mayor inversor y prestamista. Y no ocurre solo en &Aacute;frica. Hace unos a&ntilde;os Atenas, acuciada por las deudas, vendi&oacute; su mayor puerto comercial, el del Pireo, al grupo chino Cosco Shipping.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La del mi&eacute;rcoles es la tercera visita de Xi Jinping a Canarias en los &uacute;ltimos ocho a&ntilde;os. La primera se produjo en 2016. Dos a&ntilde;os antes de que el fondo de capital estatal Jin Jiang comprara en la isla de Gran Canaria dos hoteles de la cadena Radisson Blu. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, entraron en Lanzarote. Que inviertan en hoteles, por supuesto, tiene m&aacute;s sentido que el hecho de que vengan a tomar el sol. Como hicieron sus predecesores en el cargo, el presidente chino visit&oacute; la Casa de Col&oacute;n. Era la asignatura que le qued&oacute; pendiente en su primer viaje. Entonces, cancel&oacute; la visita por el derrumbe de parte de una central el&eacute;ctrica en Jianxi, que provoc&oacute; la muerte de m&aacute;s de 70 personas. Como han contado los medios, se interes&oacute; por &ldquo;la cartograf&iacute;a, los documentos de navegaci&oacute;n y los instrumentos n&aacute;uticos&rdquo; que hicieron posible la llegada de Col&oacute;n al Nuevo Mundo. Durante la visita, Xi mencion&oacute; al m&iacute;tico almirante Zheng He. Y no lo hizo por casualidad. Algunas teor&iacute;as le atribuyen el &ldquo;descubrimiento&rdquo; de Am&eacute;rica en 1421, <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-54407243" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">71 a&ntilde;os antes que Col&oacute;n</a>. Hace 18 a&ntilde;os presentaron en China un mapa, supuestamente, de 1418 para <a href="https://www.abc.es/cultura/abci-mapa-zheng-descubridor-america-cuento-chino-200601170300-1313756254286_noticia.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">avalar esa hip&oacute;tesis</a>. De camino a Am&eacute;rica, la flota de Zheng He habr&iacute;a fondeado en Canarias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Xi despliega el <em>soft power</em> fuera de sus fronteras, mientras en China habla de &ldquo;prosperidad com&uacute;n&rdquo;, de la redistribuci&oacute;n de la riqueza, para enfrentarse a la cara B del desarrollo econ&oacute;mico: la desigualdad y la percepci&oacute;n de estancamiento social de buena parte de la ciudadan&iacute;a. Para que el motor econ&oacute;mico siga engrasado all&iacute; y reduzca el descontento interno, tienen que continuar con su pol&iacute;tica en &Aacute;frica y en Am&eacute;rica Latina. Dej&eacute;monos de exotismos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paqui González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/china_132_11826889.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Nov 2024 09:28:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[中国  China]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[买椟还珠]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/opinion_132_11787770.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle"> (Comprar la caja y devolver la perla)</p></div><p class="article-text">
        Comprar la caja y devolver la perla. Es un refr&aacute;n con el que los chinos resumen la ceguera a la hora de tomar decisiones. Cuenta la leyenda que un vendedor de perlas fabric&oacute; un hermoso estuche decorado con incrustaciones de jade, s&iacute;mbolo de nobleza e inmortalidad. Al verlo, un hombre se qued&oacute; prendado y ofreci&oacute; una gran cantidad de dinero por &eacute;l. Pero, &iexcl;oh, sorpresa! Al levantar la tapa, descubri&oacute; el verdadero tesoro: una perla. Obnubilado por la belleza y exquisitez del joyero, extrajo la piedra preciosa y se la entreg&oacute; al comerciante. &Eacute;l solamente deseaba la caja. La f&aacute;bula resume muy bien lo que nos suele pasar a diario en nuestras relaciones personales, en el trabajo, en la gesti&oacute;n de las emociones y de los sentimientos. Seducidos por el envoltorio, y exiliando toda racionalidad, rechazamos lo realmente valioso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n sucede en pol&iacute;tica. En 2023, por decreto, y como consecuencia de los estragos causados a&ntilde;os antes por una DANA en la Vega Baja del Segura, naci&oacute; la Unidad Valenciana de Emergencias. Un blindaje m&aacute;s para hacer frente a situaciones de extrema gravedad, desastres naturales o cat&aacute;strofes de cualquier otra &iacute;ndole. Pero antes de que echara a andar, se celebraron elecciones y el nuevo gobierno la elimin&oacute; con el argumento de que &ldquo;solo creaba puestos para pagar sueldos a eventuales colocados a dedo&rdquo;. Al margen de lo acertado o desacertado de la decisi&oacute;n, y de las motivaciones fundadas o infundadas que condujeron a ella -ya habr&aacute; tiempo para el an&aacute;lisis-, no es infrecuente en pol&iacute;tica, y en gobiernos de todos los colores, escudarse en unos resultados electorales favorables para hacer una enmienda parcial o a la totalidad de la gesti&oacute;n del adversario saliente. Devolver la perla sin miramientos y sin sopesar las posibles consecuencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Instalados en el enfrentamiento perpetuo, y carcomidos por una polarizaci&oacute;n que cuestiona al &ldquo;otro&rdquo;, -no desde la discrepancia, esencial en democracia, sino desde el menosprecio-, algunos de los que hoy gobiernan son incapaces de calibrar la furia de buena parte de la ciudadan&iacute;a y su alcance. No hay ideolog&iacute;a que valga cuando est&aacute;n en juego la supervivencia de los tuyos, ni tu techo, ni tu medio de vida. Cada vez menos la pol&iacute;tica es &ldquo;un todo incluido&rdquo;. Hay lealtades que se rompen cuando los votantes se sienten traicionados, incomprendidos o solos, con raz&oacute;n o sin ella. Que centenares de vecinos de Valencia tomaran las riendas y se desplazaran a pie, por su cuenta y riesgo, para echar una mano en las zonas afectadas es un claro aviso. Para todos. La caja es bonita y valiosa, pero la perla m&aacute;s.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paqui González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/opinion_132_11787770.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Nov 2024 11:55:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[买椟还珠]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuentos chinos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/cuentos-chinos_132_11766926.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, cuando estudiaba en la BLCU, la Universidad de Lengua y Cultura de Beijing, me invitaron a una fiesta almibarada en Chaoyang, el exclusivo barrio de las Embajadas. Un distrito que podr&iacute;an trasplantar sin ning&uacute;n tipo de problema a cualquier capital europea. Es como estar en China sin estar en China. Todo muy reluciente, moderno y occidental. Alberga una de las zonas de marcha m&aacute;s frecuentadas por los expatriados: la calle de bares de Sanlitun, donde las autoridades pekinesas hacen la vista gorda a la venta y consumo de drogas, siempre y cuando no haya nacionales implicados ni en lo uno ni en lo otro. Una especie de Macao en la que giran otro tipo de ruletas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El coraz&oacute;n de la fiesta lat&iacute;a en el patio de una casa se&ntilde;orial donde un cortador de jam&oacute;n se afanaba por emplatar cada loncha. Desde el exterior al interior de un enorme plato redondo, intentaba en vano completar un circulo, solapando un corte con otro. Imposible detener a los invitados -casi todos con una copa de tinto en la mano-, que luchaban por llevarse una loncha (o dos) a la boca. No hab&iacute;a codazos, pero casi, ante la paleta Joselito. Los dedos invad&iacute;an el plato mientras el cortador resoplaba entre rabioso y resignado ante la batalla que se libraba sin decoro en la mesa: la apetencia iba gan&aacute;ndole a las buenas maneras. Al final de la cola, los rezagados, que apuraban el vino y el puro a falta de jam&oacute;n, se presentaban con entusiasmo.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; conoc&iacute; a un argentino que hab&iacute;a intentado empezar de cero en Beijing. Primero, dando clases de espa&ntilde;ol. Como todo el mundo. Y luego, haci&eacute;ndose pasar por otro. Como muchos. Entre copa y copa me relat&oacute; los trabajos que le hab&iacute;an ofrecido hasta entonces: m&eacute;dico, invitado de bodas, actor y diplom&aacute;tico. Contaba divertido lo bien que le hab&iacute;an pagado por inaugurar una cl&iacute;nica dental. Requisitos: una cara paliducha sin ojos rasgados y una bata blanca. &Eacute;l, por supuesto, no extra&iacute;a muelas ni colocaba implantes. Se limitaba a aportar una p&aacute;tina de respetabilidad y confianza a un negocio sabe Dios de qui&eacute;n. En las bodas -se jactaba, arrastrando la lengua, noqueada por el alcohol- el salario era especialmente bueno. Adem&aacute;s de comer y beber gratis, solamente ten&iacute;a que hacerse pasar por amigo del novio o de la novia -casi siempre hablaban relativamente bien ingl&eacute;s- y darle un toque &ldquo;cool&rdquo; a la celebraci&oacute;n. Vest&iacute;a. Ser occidental, vest&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Lo de las pel&iacute;culas era habitual en el campus. Toparse con directores de casting o con sus ayudantes en busca de rostros p&aacute;lidos, ojos azules, labios finos, complexi&oacute;n delgada&hellip; Si encajabas en un determinado perfil, aunque tu nivel de mandar&iacute;n fuera menos cero, te contrataban. Pod&iacute;as decir lo que te diera la gana mientras grababan la serie o la pel&iacute;cula: &ldquo;Me gusta mucho el zumo de tomate, pero hace a&ntilde;os que no lo tomo. El m&eacute;dico me lo desaconsej&oacute; en una de mis revisiones y, muy a mi pesar, me he visto obligado a cambiarlo por jugo de manzana. M&aacute;s digestivo y menos irritante, etc, etc, etc&rdquo;. Luego, ya se encargaban ellos de doblarte y de que parecieras un ingl&eacute;s durante la rebeli&oacute;n de los B&oacute;xers.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La impostura en China puede llegar a ser profesi&oacute;n. Nadie se escandaliza por ello. Lo m&aacute;s atrevido que me cont&oacute; el argentino fue el d&iacute;a en que lo mandaron a recibir con un ramo de flores a una mujer asi&aacute;tica en la terminal de llegadas del Aeropuerto Internacional. Lo hizo en calidad de diplom&aacute;tico, con la ayuda de un traductor. &iexcl;Qu&eacute; m&aacute;s daba que fuera cierto o no, si la ruleta segu&iacute;a girando!
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as viendo una vieja entrevista al juez Jos&eacute; Antonio V&aacute;zquez Ta&iacute;n, el instructor del Caso Asunta, le escuch&eacute; unas palabras que a&uacute;n resuenan en mi cabeza. Dec&iacute;a al periodista: &ldquo;Para m&iacute; la novela negra es hiperrealismo, en el sentido de que yo describo la sociedad tal y como es. Pero no &rdquo;tal y como es&ldquo;, como la veis vosotros, sino &rdquo;tal y como es&ldquo;, como la veo yo, que tengo el privilegio de verla en vivo y en directo. Es que la sociedad que veo, yo s&iacute; que la veo desnuda. Imaginaos: Todo lo que vemos en la calle es una pose. Nosotros, los jueces, cuando pinchamos un tel&eacute;fono o hacemos un registro, vemos la realidad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No solamente los jueces son capaces de quitarle el ropaje a la impostura. La desnudez, en diferentes grados y desprovista de coartada, tambi&eacute;n es visible para otros. Quiz&aacute;s a eso se refer&iacute;a el diputado &Iacute;&ntilde;igo Errej&oacute;n al admitir en su ambigua carta de dimisi&oacute;n que ha llegado &ldquo;al l&iacute;mite de la contradicci&oacute;n entre el personaje y la persona&rdquo;. La nada nueva bicefalia humana: el balc&oacute;n y la trastienda. El doctor Jekyll y el se&ntilde;or Hyde. Lo que decimos que somos frente a lo que realmente somos. Sin &aacute;nimo de enervar la presunci&oacute;n de inocencia del ya exportavoz de Sumar en el Congreso, hay trastiendas imposibles en la vida y en la pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paqui González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/cuentos-chinos_132_11766926.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Oct 2024 11:19:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cuentos chinos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una casa más grande]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/casa-grande_132_11730222.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hace mucho, mucho tiempo, pas&oacute; por la redacci&oacute;n de RNE y de TVE un periodista al que casi todos admiraban, sin distingos entre izquierdas y derechas. Inteligente, culto, r&aacute;pido, con olfato, con agenda, con oficio. Contaba historias y las contaba muy bien. Todav&iacute;a hoy hay compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras que admiten en privado y en p&uacute;blico lo bueno que era&hellip; antes de perderse en el camino. Se llamaba Alfredo Urdaci y se crey&oacute; poder. Y en efecto, lo era. Era cuarto poder. Estaba en su mano ejercerlo desde la tribuna de la prensa. Pero en un determinado momento, eligi&oacute; el atril pol&iacute;tico que le brind&oacute; el Gobierno. Y dej&oacute; de hacer lo que mejor sab&iacute;a: periodismo.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de un cuarto siglo de trayectoria profesional, he visto a algunos periodistas, menos conocidos y medi&aacute;ticos, pasarse al &ldquo;otro lado&rdquo; que, dicho sea de paso, no necesariamente est&aacute; a la derecha. Tambi&eacute;n, a la izquierda. Quedar atrapados como insectos en la envolvente lengua del poder, v&iacute;ctimas de la viscosidad de la saliva. Como las moscas. La mayor&iacute;a anhelaba una casa m&aacute;s grande, unas vacaciones m&aacute;s largas y lujosas, un coche m&aacute;s c&oacute;modo, un c&iacute;rculo social m&aacute;s selecto, un despacho con vistas, una camisa o un bolso con iniciales de grandes marcas, a ser posible tama&ntilde;o Din A3. Quer&iacute;an vivir mejor. Mucho mejor. Y que se viera. Que los dem&aacute;s fueran testigos de ese ascenso a ninguna parte. Y eligieron. Eligieron no ejercer su profesi&oacute;n a cambio de cosas. Al fin y al cabo, la honradez no paga facturas.
    </p><p class="article-text">
        Que el Periodismo est&aacute; mutando para mal es una evidencia que cualquiera puede constatar cada ma&ntilde;ana leyendo las portadas de algunos peri&oacute;dicos o viendo c&oacute;mo se abordan ciertas &ldquo;noticias&rdquo; en determinados informativos de televisi&oacute;n y radio. No hablamos de errores o de imprecisiones, que todos podemos cometer. Hablamos de una prensa al servicio del poder. Y de paso, el asedio constante, sistem&aacute;tico &ndash;incluso, inhumano- a los profesionales que no se venden. Aquellos cuya existencia no depende de los metros cuadrados de una vivienda, ni de estancias en hoteles de 5 estrellas, ni de los caballos de un coche, ni de invitaciones a eventos pretendidamente &ldquo;chic&rdquo;, ni de hipotecas profesionales, ni de art&iacute;culos de lujo. En definitiva, los periodistas que est&aacute;n en este oficio para ejercer como tales. Los &uacute;ltimos de Filipinas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es posible mejorar la situaci&oacute;n de esos compa&ntilde;eros? No me cabe duda, al menos, en la infanter&iacute;a. (La caballer&iacute;a ya es harina de otro costal) El m&eacute;todo lo canta Sabina: haciendo que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena. Ser independiente, preguntar y escribir lo m&aacute;s honradamente posible, tambi&eacute;n depende de la estabilidad laboral y de percibir o no un sueldo digno por parte del medio para el que trabajas. Nadie, con ingresos p&iacute;rricos, hijos al cargo, hipoteca o alquiler, se la juega en una rueda de prensa abordando temas inc&oacute;modos, ni tampoco en una redacci&oacute;n cuestionando las &oacute;rdenes de un jefe o jefa. No se trata de hacerlos ricos, sino de pagarles lo que merecen, de fijar jornadas laborales razonables, en definitiva, de blindarlos frente al poder. No es lo mismo pasar al &ldquo;otro lado&rdquo; por necesidad que por avaricia. Cr&eacute;anme, conozco los dos casos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este mundo tan raro en el que nos ha tocado vivir, los que han renunciado a ejercer la profesi&oacute;n por uno u otro motivo han conseguido que una espesa niebla cubra la frontera entre la verdad y la mentira. Todo parece lo mismo, pero nada lo es. En un entorno, donde es imposible distinguir la certeza de la duda, no solo est&aacute; en juego el Periodismo. Est&aacute; en juego la Democracia. S&iacute;, con may&uacute;sculas. La Democracia. La misma a la que los intereses pol&iacute;ticos cortoplacistas y la falta de honradez de periodistas y medios que les acompa&ntilde;an colocan cada d&iacute;a al borde del abismo.&nbsp;Luego, nos preguntaremos qu&eacute; fue lo que pas&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paqui González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/casa-grande_132_11730222.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Oct 2024 08:17:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una casa más grande]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[5.000 almas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/5-000-almas_132_11698894.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/480ecac9-0078-4521-8717-c4c64dbbc458_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="5.000 almas"></p><p class="article-text">
        A lo largo de nuestra carrera profesional, los periodistas cubrimos infinidad de noticias. Pero no todas lo son. O digamos, m&aacute;s bien, que solo algunas de ellas tienen trascendencia hist&oacute;rica. Son contadas. La del s&aacute;bado en la costa herre&ntilde;a es una de ellas. La muerte confirmada de nueve personas y el deceso no oficial de, al menos, otras 48. Desaparecidos, los llaman. La muerte cara a cara frente a nuestras narices. Que s&iacute;, que hay otros 5.000 que lo han hecho en alta mar este 2024. Pero estos tocaban ya a la puerta. Estaban ah&iacute;. Acariciando el sue&ntilde;o con la punta de los dedos. El sue&ntilde;o de poder comer todos los d&iacute;as, de trabajar y ganar su propio dinero, de sacar a sus familias de la pobreza, de garantizar la educaci&oacute;n de sus hijos e hijas, de gozar de derechos civiles, de ser tratados como lo que son: seres humanos. Con anhelos, con miedos, con fortalezas, con debilidades. Como todos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese cayuco que se fue a pique pasada la medianoche viaj&aacute;bamos todos. No murieron m&aacute;s de medio centenar de personas. Un poco de nosotros, incluso de aquellos que los niegan, se hundi&oacute; con ellos. La falta de generosidad y bondad no pone a salvo a los que promueven debates alicortos y simplones en foros del m&aacute;s variado pelaje. Hablar de migraciones no es hacerlo del precio de la vivienda o del fomento del transporte p&uacute;blico. Temas a los que de una u otra manera, con medidas m&aacute;s o menos acertadas, se les puede intentar poner remedio. Los movimientos humanos, como los de las aves, no tienen remedio. A menos, claro, que consideremos como soluci&oacute;n repelerlos, dejando que pa&iacute;ses como Marruecos, Mauritania o T&uacute;nez los detengan y los abandonen en pleno desierto, tal y como ha denunciado un consorcio de periodistas de investigaci&oacute;n internacionales.
    </p><p class="article-text">
        Reducir el drama sin verlo ni palparlo, extendiendo un cheque. Como si eso en realidad pudiera salvarnos. Como si pudi&eacute;ramos impedir que un correlimos vuelva a levantar el vuelo para invernar en lugares como Sudam&eacute;rica o Australia. Una parte de la sociedad cree eso. Que es posible quebrar el vuelo de aquellos que buscan la supervivencia. Y compran soluciones simples a problemas complejos, pagando la receta con parte de la esencia que los hace humanos. Con parte de esa bondad, esa generosidad, esa empat&iacute;a, en definitiva, esa humanidad, que algunos llaman despectivamente buenismo, y que es lo &uacute;nico que puede salvarnos en este universo en el que todos viajamos a bordo de un cayuco precario con destino incierto. Yo no s&eacute; ustedes. Yo quiero irme de&nbsp; este mundo con la convicci&oacute;n de que hice lo que pude para achicar la indiferencia, el odio y la incomprensi&oacute;n que amenazan con hundir la embarcaci&oacute;n en la que vamos todos. Aspiro a irme pensando que fui y actu&eacute; como un ser humano decente, con sus luces y sombras, claro que s&iacute;, pero no como una mala copia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paqui González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/5-000-almas_132_11698894.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Oct 2024 21:09:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[5.000 almas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El gaitero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/gaitero_132_11680142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Si han tenido la oportunidad de viajar a Escocia, seguro que en la barra de alg&uacute;n pub o en alguna visita guiada por el centro de Edimburgo alguien les ha contado la historia de William Millin, Piper Bill, para los amigos. El gaitero. No &ldquo;un&rdquo; gaitero de los tantos que le ponen a diario banda sonora a la Royal Mile, el cord&oacute;n umbilical que une el Castillo con el Palacio de Holyrood. No. Hablamos de &ldquo;el&rdquo; gaitero. El del d&iacute;a D, el del desembarco de Normand&iacute;a. Millin ten&iacute;a entonces 21 a&ntilde;os y cumpl&iacute;a &oacute;rdenes de Simon Fraser, el d&eacute;cimo quinto Lord Lovat, cuando ataviado con su kilt, salt&oacute; a las heladas aguas de la playa Sword y se puso a tocar la gaita. En medio del fuego enemigo, y viendo c&oacute;mo se desplomaba ante sus ojos el compa&ntilde;ero que le preced&iacute;a, hizo sonar las notas de <em>El muchacho de las Tierras Altas</em> (<em>Highland Laddie </em>o<em> Hielan&acute; Laddie</em>).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lovat, que en aquella operaci&oacute;n dirig&iacute;a la Primera Brigada de Servicios Especiales, hab&iacute;a convencido a Millin de que la prohibici&oacute;n de tocar la gaita, salvo en la retaguardia, era cosa de los ingleses. Y que a ellos, como escoceses, las &oacute;rdenes de la Oficina de Guerra, ni les iban, ni les ven&iacute;an. Imag&iacute;nense la escena. Un hombre con falda escocesa (Lovat le orden&oacute; bajarse los pantalones), gorro y una gaita el D&iacute;a D, en medio de las r&aacute;fagas de disparos de los alemanes. Si no les da para tanto la imaginaci&oacute;n, pueden ver <em>El d&iacute;a m&aacute;s largo</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s incre&iacute;ble de todo es que, pese a ser la diana perfecta para francotiradores, Millin no solamente sobrevivi&oacute; sino que no recibi&oacute; un solo tiro. Cuando le preguntaron a los soldados alemanes por qu&eacute; no hab&iacute;an matado al gaitero, respondieron: &ldquo;Pensamos que estaba loco&rdquo;. (Me juego lo que sea que acaban de soltar una carcajada). Piper Bill abandon&oacute; este mundo a la edad de 88 a&ntilde;os. Si les interesa, encontrar&aacute;n gran cantidad de informaci&oacute;n de su haza&ntilde;a en Internet.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los datos, nos leg&oacute; una de esas historias y lecciones que, por muy ajenas y extravagantes que nos parezcan, se repiten a diario. Lo que vivi&oacute; Millin en la primera fase del desembarco de Normand&iacute;a, sucede cada d&iacute;a en el trabajo, en los colegios e institutos de Secundaria, en el Congreso de los Diputados, en la vida personal&hellip; Nadie se fija&nbsp; en el gaitero. La gente mira, pero no ve. &iexcl;Cu&aacute;ntos gaiteros y gaiteras logran cambiar las cosas, mientras los dem&aacute;s los toman por locos! En el caso de Millin, consigui&oacute; insuflar &aacute;nimo a sus compa&ntilde;eros (aunque alg&uacute;n insulto tambi&eacute;n le cay&oacute;) y sembrar el desconcierto entre aquellos enemigos tan bien pertrechados y cuerdos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que siga sonando la gaita&hellip;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paqui González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/gaitero_132_11680142.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Sep 2024 08:10:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El gaitero]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El martes que no fue]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/martes-no_132_11665284.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f288129-88df-433f-ab08-1440f1abf4b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El martes que no fue"></p><p class="article-text">
        Hay martes y mi&eacute;rcoles y semanas y a&ntilde;os que nunca ser&aacute;n. En 2021 so&ntilde;&eacute; con un martes que nunca ser&iacute;a. Era viernes, 17 de septiembre, y nos encontr&aacute;bamos en el aeropuerto de Gran Canaria. Con dos tarjetas de embarque que se&ntilde;alaban destinos distintos y una diferencia de apenas una hora entre un vuelo y otro. Nos despedimos con un beso y con la certeza de los que creen que no puede pasar otra cosa que la que han agendado en la piel: &ldquo;Nos vemos el martes&rdquo;. Nunca hubo martes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aterric&eacute; en La Palma a media tarde con un cuaderno lleno de notas, algunos tel&eacute;fonos, y el nombre y la fecha de erupci&oacute;n de los &uacute;ltimos volcanes que hab&iacute;an perfilado la fisonom&iacute;a de la isla. El Charco, 1712. San Juan, 1949. Tenegu&iacute;a, 1971. El siguiente martes habr&iacute;a otro escupiendo lava frente al objetivo de la c&aacute;mara, cambiando el paisaje vital de centenares de personas.
    </p><p class="article-text">
        A las 15.12 del domingo 19 de septiembre, en la explanada del monumento a la Virgen de F&aacute;tima, de espaldas a la colada del San Juan, intentaba memorizar el &uacute;ltimo directo antes del almuerzo, cuando el reportero Rub&eacute;n Cano levant&oacute; el brazo. Se&ntilde;al&oacute; con el dedo un lugar por encima de mi hombro y exclam&oacute;: &ldquo;&iexcl;El volc&aacute;n!&rdquo;. Me di la vuelta, incr&eacute;dula. Ante m&iacute;, varias columnas de humo y fuego, que no eran ni lo uno ni lo otro, porque en un proceso eruptivo no hay combusti&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al otro lado de la pantalla, el recepcionista David P&eacute;rez, palmero, no atinaba a intuir c&oacute;mo todo&nbsp; aquello que los periodistas le est&aacute;bamos contando se lo iba a poner un poco m&aacute;s dif&iacute;cil los siguientes meses. Se alojaba en los apartamentos Las Torres, en Tenerife, cerca del Hospital Universitario de Canarias, donde hab&iacute;an intervenido a su mujer para extirparle un tumor de mama. Entonces, embelesado como todos ante el vendaval volc&aacute;nico, poco pod&iacute;a imaginar que los traslados para las sesiones de radioterapia en Tenerife tendr&iacute;an que hacerlas en barco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la misma hora, la vulcan&oacute;loga del Instituto Geogr&aacute;fico Nacional (IGN) Carmen L&oacute;pez estaba ya sentada en el interior de un avi&oacute;n con destino a Canarias, cuando de repente oy&oacute; un murmullo que se extendi&oacute; en segundos por toda la carlinga. &ldquo;Ha estallado ya. Ha estallado ya&rdquo;. Hija de los pintores realistas Antonio L&oacute;pez y Mar&iacute;a Moreno, le iba a tocar capitanear, junto a Mar&iacute;a Jos&eacute; Blanco, el fant&aacute;stico equipo del IGN durante los siguientes meses.
    </p><p class="article-text">
        Mientras el avi&oacute;n enfilaba la pista en Madrid, en la explanada del monumento a la Virgen de F&aacute;tima, en Las Manchas, Manuel, F&eacute;lix y Jose contemplaban absortos el inicio de la erupci&oacute;n. Un arquitecto, un pedagogo y un f&iacute;sico que se desplazaron hasta all&iacute; creyendo que aquello no iba a pasar. Al menos, no ese d&iacute;a. Tampoco imaginaban que acabar&iacute;amos siendo amigos, y que vendr&iacute;an&nbsp; excursiones juntos y tardes de charla y tapeo en <em>Casa Tey</em>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras los tres repet&iacute;an que no pod&iacute;an estar viviendo aquello, Arsenio Brito miraba aterrorizado hacia el monte. Se encontraba con su mujer en su casa de toda la vida, pr&oacute;xima a las del resto de su familia. En Camino Pampillo, en Todoque. Un hogar con huerta, jard&iacute;n y animales. Lo primero que se le cruz&oacute; por la cabeza es que la tierra le arrebatar&iacute;a aquello por lo que hab&iacute;a luchado durante toda su vida. No solo &eacute;l. Tambi&eacute;n, sus padres y sus abuelos, emigrantes en Cuba. Despu&eacute;s de ese domingo, vendr&iacute;a el &uacute;ltimo domingo. El siguiente. Cuando el volc&aacute;n se lo llev&oacute; todo. Nueve d&iacute;as de sentimientos encontrados en los que sab&iacute;a, que pasara lo que pasara, iba a perder. Si no era la suya, ser&iacute;a la vivienda de un amigo, de un vecino o de un conocido. Ahora vive a un kil&oacute;metro de la nueva carretera que une La Laguna y Las Norias, y que serpentea a 50 metros de su antigua casa, sepultada por la colada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la hora en la que el monte dict&oacute; sentencia, Carlos Sim&oacute;n com&iacute;a con su hermano peque&ntilde;o y su madre en un restaurante de Los Llanos. El almuerzo acab&oacute; qued&aacute;ndose en la mesa, despu&eacute;s de una llamada de su pareja. El volc&aacute;n estall&oacute; a menos de un kil&oacute;metro del negocio familiar, el Bodeg&oacute;n Tamanca, abierto en 1981. Diez a&ntilde;os despu&eacute;s de la erupci&oacute;n del Tenegu&iacute;a. Pens&oacute; que lo iban a perder todo. Pasaron d&iacute;as hasta que pudieron entrar. Y dos a&ntilde;os y tres meses hasta que pudieron reabrir. Durante ese tiempo, no despidieron a uno solo de los trabajadores que ten&iacute;an en n&oacute;mina. Lo que s&iacute; cubri&oacute; la lava, en el cementerio de Las Manchas, fue la l&aacute;pida de su padre: Federico Sim&oacute;n Cruz, un hombre carism&aacute;tico y genial que hab&iacute;a vivido el San Juan y el Tenegu&iacute;a. Conoci&eacute;ndolo, nos cuenta Carlos, seguro que dir&iacute;a: &ldquo;Que me pase mil veces por encima a m&iacute;, si se salvan las viviendas de los vecinos y amigos. Despu&eacute;s de muerto, &iexcl;qu&eacute; m&aacute;s me da!&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando los camareros empezaron a servir la mesa de Carlos, Domingo Guerra, p&aacute;rroco de la Iglesia de la Sagrada Familia de Tajuya, oficiaba un entierro. La furia de un volc&aacute;n no le era ajena. Hab&iacute;a vivido dos.&nbsp; El que lo marcar&iacute;a para siempre, el de San Juan. Ten&iacute;a entonces 7 a&ntilde;os y dej&oacute; de ser un ni&ntilde;o. Lloviendo ceniza, con el atardecer mudando en noche cerrada, sin visibilidad y lejos de casa, obedeci&oacute; a su padre sin rechistar y agarr&oacute; con toda su fuerza la cola de una de sus vacas. Aquella br&uacute;jula bovina se abri&oacute; paso en la oscuridad y lo condujo hasta su hogar en Bre&ntilde;a Alta.
    </p><p class="article-text">
        72 a&ntilde;os despu&eacute;s, Domingo Guerra contempl&oacute; en otro siglo y en otro lugar -desde el Mirador de Tajuya, en el que se levanta su parroquia- la misma furia. Decidi&oacute; que el templo y sus instalaciones deb&iacute;an ser una casa, aunque fuera provisional, para periodistas y cient&iacute;ficos, pero tambi&eacute;n para vecinos y turistas, creyentes o no. La Iglesia, construida un a&ntilde;o despu&eacute;s de la erupci&oacute;n del Tenegu&iacute;a, se transform&oacute; en un faro en medio de la noche. Permaneci&oacute; abierta, como una mano tendida, hasta incluso despu&eacute;s de que los periodistas anunci&aacute;ramos en los Telediarios del 25 de diciembre: &ldquo;Se acab&oacute;&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;No nos olvidemos de La Palma! &iexcl;No nos olvidemos de sus nombres!
    </p><p class="article-text">
        Aprendamos de los martes y los mi&eacute;rcoles y las semanas y los a&ntilde;os que nunca ser&aacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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      <dc:creator><![CDATA[Paqui González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/martes-no_132_11665284.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Sep 2024 08:42:30 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[La tarta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tarta-opinion-canarias-opina-paqui-gonzalez_132_11522709.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7725a46d-a05e-4ed3-bcf6-09db4e04c62e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La tarta"></p><p class="article-text">
        La familia comenz&oacute; a barruntar el desastre durante los primeros meses de embarazo. Cuando la amenaz&oacute; con reventarle de una patada lo que llevaba dentro. Aquello que mi madre llevaba dentro era yo. Casi treinta a&ntilde;os despu&eacute;s cogi&oacute; un cuchillo y corri&oacute; hacia nosotras. Me refugi&eacute; al fondo del pasillo, en una habitaci&oacute;n luminosa cuya puerta, tan desvalida como yo entonces, carec&iacute;a de cerradura. Empuj&eacute; como pude la mesilla de noche y esper&eacute;, blandiendo una l&aacute;mpara de hierro forjado, a que intentara abrirla. No s&eacute; cu&aacute;nto tiempo pas&oacute; hasta que repar&eacute; en que mi madre, indefensa y sola, atrapada en el mismo laberinto que durante mi embarazo, estaba al otro lado de la puerta junto a &eacute;l. Fueron diez, quince, tal vez veinte segundos. Quiz&aacute;s m&aacute;s. Con la l&aacute;mpara en la mano, concebida tan solo para la decoraci&oacute;n y la lectura, me odi&eacute; como nunca. Atenazada por el miedo, fui incapaz de mover la mesilla y salir a defenderla.
    </p><p class="article-text">
        Ese d&iacute;a, domingo electoral de hace mucho tiempo, jur&eacute; que nadie, nunca m&aacute;s, de ninguna manera, y en ning&uacute;n &aacute;mbito, volver&iacute;a a joderme la vida. Podr&iacute;a decirse que enterr&eacute; para siempre el miedo. Mi padre baj&oacute; el cuchillo. No denunciamos. Pero la persona que sali&oacute; del cuarto del fondo, con paredes pastel, era otra. Una, dura y fr&iacute;a, habitada por el infierno y todos sus demonios. De alguna manera, me mat&oacute;. Tard&eacute; en entenderlo, pero me mat&oacute;. Resucit&eacute; -siempre resucito- siendo otra. Tengo fama de guerrera. &iexcl;Como para no serlo! Me enternece esa gente, de mundos peque&ntilde;os y mentes estrechas, que te ataca sin saber que eres invencible. Cuando has bajado al infierno y te han vaciado a cucharada limpia, sencillamente, te conviertes en invencible. Ni el peor enemigo te puede matar dos veces. Todav&iacute;a recuerdo cu&aacute;nto odie el Alzheimer y cu&aacute;nto le tuve que agradecer al final. Mi madre muri&oacute; sin recordar lo desgraciada que hab&iacute;a sido. Siempre he pensado que vali&oacute; la pena, aunque ese olvido me incluyera a m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pese a que pocas cosas consiguen moverme el piso, todav&iacute;a me emocionan los cumplea&ntilde;os. En la &uacute;nica foto de la infancia que conservo de un cumplea&ntilde;os, se me ve maravillada ante una tarta de nata adornada con guindas y escoltada por varias botellas de Seven Up. Despu&eacute;s, nada. Nunca hubo m&aacute;s tartas ni m&aacute;s fotograf&iacute;as. Mi madre no ten&iacute;a nada que celebrar. Y yo, aunque entonces no lo sab&iacute;a, tampoco. La primera vez que recuerdo que me cantaron cumplea&ntilde;os feliz y me sorprendieron con una tarta fue a los cuarenta. Casi medio siglo de vida esperando. Por eso, cuando hace unos d&iacute;as Vox anunci&oacute; la ruptura de sus pactos de gobierno con el Partido Popular en cinco comunidades aut&oacute;nomas, algo me removi&oacute;. Desaparecen de la foto aquellos que nunca posaron para condenar la violencia machista. Ojal&aacute; a todos los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, v&iacute;ctimas y testigos de malos tratos, sus madres puedan y quieran celebrarles los cumplea&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paqui González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tarta-opinion-canarias-opina-paqui-gonzalez_132_11522709.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jul 2024 08:44:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La tarta]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Robar al cielo, cambiar el sol]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/robar-cielo-cambiar-sol_132_1071623.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Alicia G&oacute;mez Montano, <em>in memoriam.</em>
    </p><p class="article-text">
        Contaba mi madre que en los velorios de anta&ntilde;o, aquellos en los que se colocaba el f&eacute;retro en la sala de la casa familiar, los vecinos &ndash;tras descubrir el pa&ntilde;uelo blanco que cubr&iacute;a el rostro del difunto, besar la frente fr&iacute;a y lamentar la poca vida y la mucha muerte, pegaban la hebra hasta el amanecer entre cafecitos cargados, deditos de co&ntilde;ac y lloros. Aquello, contaba mi madre, era un ritual al que los allegados del difunto se prestaban de buena gana por tradici&oacute;n y costumbre. Sentadas en las sillas de comedor, dispuestas a ambos lados del ata&uacute;d, la conversa hac&iacute;a las veces de pegamento social, recomponiendo lo que estaba roto. Y as&iacute;, m&aacute;s de un vecino baj&oacute; las escaleras de casa, despu&eacute;s de la noche en vela, habiendo desterrado rencores viejos. &ldquo;&iexcl;Ay, Angelita, no somos nadie!&rdquo;, repet&iacute;an manoseando el pa&ntilde;uelito blanco de algod&oacute;n que de vez en cuando acercaban a la nariz con delicadeza. Finamente. Como el comensal que, sin apenas probar bocado, se limpia la comisura de los labios. Cuesti&oacute;n de educaci&oacute;n, supongo.
    </p><p class="article-text">
        Pero hace tiempo que los velorios dejaron de ser lo que eran. Poco o nada puede reconstruirse ya en la sala de un tanatorio ni con los muertos ni con los vivos. Hoy, cuando se trata de decir adi&oacute;s, uno quiere ver en el and&eacute;n de la estaci&oacute;n a los suyos. Asomar la mano por la ventanilla y estrechar la de aquellos que nos amaron, que nos hicieron re&iacute;r, que nos templaron el alma. Aquellos con los que hemos compartido vino, cenas, sal&oacute;n de casa, batallas, besos, tristeza, miedo... redacci&oacute;n. Amigos que nos prestar&iacute;an un pedacito de coraz&oacute;n para que el nuestro siguiera latiendo. No cabe utiler&iacute;a, no cabe atrezo. El montaje hip&oacute;crita y teatral de la muerte nada tiene que ver con la amistad y el respeto.
    </p><p class="article-text">
        El s&aacute;bado dej&oacute; de latir el enorme coraz&oacute;n de Alicia G&oacute;mez Montano. Una &ldquo;creyente&rdquo; de la radio, televisi&oacute;n, web y coro p&uacute;blicos. Una defensora de la pluralidad, la independencia y la honradez de RTVE. Una mujer de negro llena de color, de retranca, de sabidur&iacute;a, que nos inspir&oacute; y nos ense&ntilde;&oacute; a tantos y a tantas un oficio en el que no se debe &ldquo;robar el cielo y cambiar el sol&rdquo;. Aqu&iacute; seguimos, querida Alicia, para que no nos lo roben.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paqui González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/robar-cielo-cambiar-sol_132_1071623.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jan 2020 14:16:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Robar al cielo, cambiar el sol]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pecado original]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pecado-original_132_2767439.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &ldquo;Hoy, d&iacute;a 28 de octubre, domingo, d&iacute;a de Cristo Rey, a quien ha sido dado todo el poder en los Cielos y en la Tierra, se inauguran los nuevos equipos y estudios de la Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola&rdquo;. Desde que el ministro de Informaci&oacute;n y Turismo Gabriel Arias-Salgado bautizara con esas palabras a la televisi&oacute;n p&uacute;blica en 1956, RTVE arrastra un pecado original: &ldquo;El de servir a Dios y a la pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a&rdquo;.  Nos arrojaron del jard&iacute;n del Ed&eacute;n con el primer llanto y desde entonces la espada flameante guarda el camino del &aacute;rbol de la vida, que en Periodismo no es otro que el derecho a ofrecer y recibir informaci&oacute;n veraz. Como una novia atada a un contrato de arras, RTVE ha pasado del padre al marido llevando consigo su arc&oacute;n de esponsales. Entre los pa&ntilde;os de organza, seda e hilo de Damasco del ajuar, una cadena perpetua que se renueva cada legislatura. En 40 a&ntilde;os de democracia, solo un indulto: el de la ley Zapatero de 2006 que establec&iacute;a el consenso de dos tercios del Congreso de los Diputados para elegir al Consejo de Administraci&oacute;n. Un oasis que la mayor&iacute;a absoluta del Partido Popular transform&oacute; en espejismo, y que oblig&oacute; a buena parte de los profesionales a emprender una dura traves&iacute;a por el desierto con la esperanza de pisar la Tierra Prometida sin que ning&uacute;n Dios nos anuncie: &ldquo;Te la hago ver con tus ojos, pero no entrar&aacute;s en ella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El pasado mes de septiembre la unidad de todos los grupos parlamentarios  &ndash;a excepci&oacute;n del Partido Popular&ndash; que cristaliz&oacute; en la Ley 5/2017 nos hizo vislumbrar esa tierra donde &ldquo;the press was to serve the governed; not the governors&rdquo;. Un mantra que acu&ntilde;&oacute; el Tribunal Supremo estadounidense en una c&eacute;lebre sentencia que permiti&oacute; a <em>The New York Times</em> y <em>The Washington Post</em> seguir publicando los papeles del Pent&aacute;gono sobre la intervenci&oacute;n de EE.UU. en Vietnam. La prensa tiene que servir a los gobernados, no a los gobernantes. O lo que es lo mismo: el derecho &ldquo;a comunicar o recibir libremente informaci&oacute;n veraz por cualquier medio de difusi&oacute;n&rdquo;. Un derecho &ndash;no un regalo&ndash; que no puede &ldquo;restringirse mediante ning&uacute;n tipo de censura previa&rdquo;, seg&uacute;n recoge el art&iacute;culo 20 de la Constituci&oacute;n. Adem&aacute;s de se&ntilde;alar que &ldquo;la ley regular&aacute; la organizaci&oacute;n y el control parlamentario de los medios de comunicaci&oacute;n social dependientes del Estado o de cualquier ente p&uacute;blico y garantizar&aacute; el acceso a dichos medios de los grupos sociales y pol&iacute;ticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de Espa&ntilde;a&rdquo;. Un elemento tan imprescindible en democracia que la Carta Magna lo recoge en el T&iacute;tulo I dedicado a los derechos y deberes fundamentales. Sin embargo, a d&iacute;a de hoy los profesionales de RTVE y de las televisiones auton&oacute;micas seguimos librando batallas para poder cruzar el Jord&aacute;n de la politizaci&oacute;n y devolver la voz y la palabra a los ciudadanos, leg&iacute;timos propietarios de los medios p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        En esa lucha centenares de mujeres de RTVE &ndash;Alicia, Almudena, Gemma, Xesca, Miriam&hellip;&ndash; nos hemos unido para reclamar una radio, web y televisi&oacute;n p&uacute;blicas libres de injerencias partidistas. Ni de derechas ni de izquierdas. Un servicio p&uacute;blico sin pecado original en el que todos y todas tengamos cabida al margen de nuestra ideolog&iacute;a. Cada viernes, bajo el paraguas del Consejo de Informativos y de los sindicatos, vestimos de luto dentro y fuera de la pantalla. Negro riguroso, noche cerrada. M&aacute;xima oscuridad para pedir luz. Una campa&ntilde;a &ndash;la de los Viernes Negros&ndash; que comenz&oacute; la &uacute;ltima semana de abril y que crece con el paso de los d&iacute;as gracias al principal accionista de RTVE: la ciudadan&iacute;a. Artistas, escritoras, estudiantes, amas de casa, juezas, abogadas, fiscales, m&uacute;sicos, periodistas &ndash;la lista es larga&ndash; han emprendido el &eacute;xodo con los 140 caracteres de Twitter, las fotograf&iacute;as black y los videos de apoyo.
    </p><p class="article-text">
        Ocho meses despu&eacute;s de que los partidos de la oposici&oacute;n pactaran la renovaci&oacute;n por consenso del Consejo de Administraci&oacute;n y la elecci&oacute;n del presidente mediante concurso p&uacute;blico, mantenemos la esperanza de pisar la Tierra Prometida. La pr&oacute;xima cita, el 5 de junio. Ser&aacute; entonces cuando previsiblemente la Mesa del Congreso revise la propuesta, una vez subsanados las lagunas y los errores que se&ntilde;alan los servicios jur&iacute;dicos de la C&aacute;mara. Si nada se interpone, un Josu&eacute; avalado por sus m&eacute;ritos y su trayectoria guiar&aacute; con criterios profesionales a RTVE dentro de unos meses. El primer paso para blindar un servicio p&uacute;blico esencial de la manipulaci&oacute;n y de los intereses partidistas porque &ldquo;<em>there is only one way to get a democracy on its feet in the matter of its individual, its social, its municipal, its State, its national conduct, and this is by keeping the public informed about what is going on&rdquo;</em>. En resumen, y con permiso de Joseph Pulitzer, porque solo hay un medio para mantener en pie una sociedad libre y es mantener al p&uacute;blico informado sobre lo que est&aacute; ocurriendo.  Es el &uacute;nico bautizo posible en un medio p&uacute;blico para borrar el pecado original.     
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paqui González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pecado-original_132_2767439.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 May 2018 09:41:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Pecado original]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Montería]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/monteria_132_2111787.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &iexcl;Cuando te pille fuera, ver&aacute;s! Escupi&oacute; con desprecio en el peque&ntilde;o patio que conduc&iacute;a a la capilla y al cuartito donde a principios de curso recog&iacute;amos nuestro material escolar: bol&iacute;grafos &ndash;uno azul y otro rojo-, dos cuadernos y un l&aacute;piz. Profiri&oacute; la amenaza como un perro que levanta los belfos, ense&ntilde;a los dientes y hace un marcaje al aire. Un mordisco vac&iacute;o como preludio de lo que vendr&iacute;a despu&eacute;s de que la monja tocara la campana. En la hora del recreo o a la salida del colegio. Repetidora, de maneras bruscas y mirada fiera. Una cazadora nata que se cobraba las presas con la ayuda de perros de persecuci&oacute;n; una jaur&iacute;a de lebreles que garantizaban el &eacute;xito de la monter&iacute;a. En ocasiones practicaba la caza al paso. No solamente permanec&iacute;a oculta y camuflada dentro del coto de tinta, papel y pizarra. Tambi&eacute;n te esperaba en alg&uacute;n meandro del camino de regreso a casa. La cazadora no ejecutaba gamos, ciervos o muflones. Nada de piezas grandes con suficiente valor, entereza y peso. El primer plano de su mira telesc&oacute;pica lo reservaba para las d&eacute;biles: ratones de biblioteca, con gafas de culo de botella y ortodoncia.
    </p><p class="article-text">
        La cadencia de fuego era infinitiva. En la rec&aacute;mara, un Omega de cartuchos con n&uacute;cleo de plomo que te mataba cada 24 horas. Imposible establecer una zona verde, un corredor humanitario que permitiera burlar el sitio y llegar hasta el pupitre, tatuado a l&aacute;piz con el nombre del primer chico que te gustaba. Imposible apretar el bot&oacute;n de Pause para silenciar por unos minutos las amenazas, los insultos y las vejaciones. El miedo, como un pasajero m&aacute;s en la mochila, junto al libro de Sociales y el pa&ntilde;o de punto de cruz para la clase de Labores. Puntada a puntada, tejiendo una nueva piel de escamas de queratina. Un exoesqueleto a prueba de balas con el que salir al coto de caza menor y empezar a cobrarme piezas. Como lobos de una misma camada. Con 13 a&ntilde;os desconoc&iacute;a que del odio y la mentira no se sale indemne. La profesora de Matem&aacute;ticas &ndash;una mujer enjuta, delgada como una raya en el pelo&ndash; me apart&oacute; de la fila que form&aacute;bamos cada ma&ntilde;ana en el patio antes de entrar en el aula. Hab&iacute;a visto a mi madre a primera hora apostada en la puerta principal y quer&iacute;a saber el motivo. En lugar de explicarle que estaba intentando protegerme, apret&eacute; el gatillo. Le cont&eacute; una cosa grave &ndash;motivo de expulsi&oacute;n&ndash; sobre la cazadora y algunos de sus lebreles.
    </p><p class="article-text">
        Desconcertada por el olor a p&oacute;lvora, bizque&oacute; molesta porque un sol cegador le imped&iacute;a ver qui&eacute;n estaba disparando a distancia fija. Los d&iacute;as pasaron y empez&oacute; a tachar nombres de la lista de potenciales francotiradoras. Descartada su guardia pretoriana, qued&aacute;bamos pocas y lleg&oacute; hasta m&iacute;. Pese al intento de venganza, la monter&iacute;a se prolong&oacute; m&aacute;s all&aacute; de la EGB. La cazadora ten&iacute;a avatares en distintos institutos que actuaban como aut&eacute;nticas franquicias de bullying &ndash;mismos m&eacute;todos, mismo productos, misma marca-, y en BUP continuaron. Empujones mal disimulados, burlas, insultos, violencia f&iacute;sica (me lanzaron piedras en una playa de Ba&ntilde;aderos) e incluso, acoso en la casa de familiares. En suma, caza furtiva en &aacute;rea de restricci&oacute;n. Me liber&eacute; de la podredumbre al entrar en la universidad. Enterr&eacute; la debilidad para que otros perros no pudieran olerla y enfil&eacute; el camino como un animal estabulado en su puesto. Varada en la herida.
    </p><p class="article-text">
        Media vida despu&eacute;s del asedio, con una gran muralla de piedra y p&oacute;lvora como l&iacute;nea defensiva, recibo una invitaci&oacute;n de una antigua compa&ntilde;era (del grupo de las buenas) para participar en un chat de exalumnas. Decido abrir la puerta y deslizarme por el agujero de gusano de Whatsapp que me permite conectar con otra posici&oacute;n del mismo universo en un tiempo diferente. Me encuentro con un grupo de mujeres estupendas y tambi&eacute;n con las que permitieron o participaron en el acoso. La cazadora se suma m&aacute;s tarde y pasa lista. Los lebreles se dan prisa en responder: soy Pepita, soy Juanita, soy Menganita. Pero ella busca otro nombre, el de la presa, el m&iacute;o. Extender el acoso y la humillaci&oacute;n burlando el espacio-tiempo a trav&eacute;s de un chat, como si fuera una prolongaci&oacute;n del patio de recreo. Y por un instante hace que me sienta tan fr&aacute;gil como una pompa de jab&oacute;n. Una porci&oacute;n de aire rodeada de agua.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n varias investigaciones, los efectos psicol&oacute;gicos pueden permanecer durante 40 a&ntilde;os;  en ocasiones, en forma de crisis de p&aacute;nico, ansiedad, trastornos psicosom&aacute;ticos, aislamiento social, agorafobia o depresi&oacute;n. Me imagino c&oacute;mo deben sentirse las v&iacute;ctimas que han denunciado y cuyos casos han terminado en absoluci&oacute;n. Uno de los &uacute;ltimos, el de la adolescente de Gij&oacute;n a la que dos nos&eacute;c&oacute;mollamarlas  propinaron una paliza delante del portal de su casa. Tras la sentencia absolutoria escribieron en un grupo de Whatsapp: &ldquo;Hacemos un agujero de su tama&ntilde;o, le damos un palazo en la cabeza, la metemos y la enterramos&rdquo; / &ldquo;Me pido darle el palazo&rdquo; / &ldquo;El d&iacute;a que explote no voy a parar hasta que no la vea muerta&rdquo;. Los padres acudieron a un plat&oacute; de televisi&oacute;n y contaron, de espaldas, que se estaban planteando abandonar su barrio de siempre. Pero el hecho es que habr&iacute;a que mudarse de vida para sortear algo as&iacute; en un mundo donde un tel&eacute;fono m&oacute;vil abre las puertas de tu casa de par en par. Es la Justicia (con may&uacute;sculas) la que debe actuar con contundencia. Lo acaba de hacer un juez de Barcelona que ha condenado a la Generalitat por no atajar el acoso que sufri&oacute; un ni&ntilde;o de parvulario durante 3 a&ntilde;os. S&iacute;, como lo oyen. De parvulario. &ldquo;Lo preocupante e ins&oacute;lito&rdquo;, subraya el juez, es que el centro no activara &ldquo;un protocolo de actuaci&oacute;n contra un posible caso de acoso escolar pese a la insistencia de la madre&rdquo;.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paqui González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/monteria_132_2111787.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 May 2018 18:08:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La Montería]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[When pigs fly]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/when-pigs-fly_132_2118473.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &ldquo;Toda la Tierra ten&iacute;a una misma lengua y usaba las mismas palabras. Los hombres en su emigraci&oacute;n desde Oriente hallaron una llanura en la regi&oacute;n de Senaar y se establecieron all&iacute;. Y se dijeron unos a otros: &rdquo;Hagamos ladrillos y coz&aacute;moslos al fuego&ldquo;. Se sirvieron de los ladrillos en lugar de piedras y de bet&uacute;n en lugar de argamasa. Luego dijeron: &rdquo;Edifiquemos una ciudad y una torre cuya c&uacute;spide llegue hasta el cielo&ldquo; [&hellip;]  Mas Yahv&eacute; descendi&oacute; para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban levantando y dijo: &rdquo;He aqu&iacute; que todos forman un solo pueblo y todos hablan una misma lengua, siendo esto el principio de sus empresas. Nada les impedir&aacute; llevar a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, descendamos y all&iacute; mismo confundamos su lengua de modo que no se entiendan los unos a los otros&ldquo;.  (G&eacute;nesis 11: 1-9)
    </p><p class="article-text">
        De no ser por la arrogancia de los hombres y la ira de Yahv&eacute;, seg&uacute;n la mitolog&iacute;a cristiana, Terrence Burns nunca habr&iacute;a cobrado 200.000 euros por escribir los discursos de la candidatura de Madrid 2020. Fue &eacute;l quien puso en la boca de Ana Botella la frase memorable que dej&oacute; en estado de shock a los miembros de la Asamblea del Comit&eacute; Ol&iacute;mpico Internacional: &ldquo;<em>Relaxing cup of caf&eacute; con leche in Plaza Mayor</em>&rdquo;. El que no articul&oacute; palabra el pasado 12 de enero en Par&iacute;s fue el expresidente del Tribunal Constitucional Francisco P&eacute;rez de los Cobos, uno de los candidatos propuestos por el Gobierno para representar a Espa&ntilde;a en Estrasburgo. Acudi&oacute; a una entrevista personal despu&eacute;s de haber enviado una declaraci&oacute;n en la que aseguraba tener un <em>good level</em> de ingl&eacute;s y un <em>very good level</em> de franc&eacute;s (aport&oacute; un diploma nivel avanzado). Sac&oacute; un cero. No rasc&oacute; ni un solo punto entre la decena de miembros de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. Cuentan que los diez examinadores se quedaron <em>struck dumb</em> &ndash;muertos en la ba&ntilde;era, vamos, sin habla&ndash; con la pregunta de P&eacute;rez de los Cobos: &ldquo;&iquest;Me pueden entrevistar en espa&ntilde;ol?&rdquo;. Para terminar de arreglarlo, d&iacute;as m&aacute;s tarde admiti&oacute; que necesitaba unos cursos intensivos para ejercer con solvencia en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Como si con un curso de tres meses en Londres se solucionara el asunto. Hace unos a&ntilde;os me los dec&iacute;a un profesor de ingl&eacute;s: &ldquo;&iquest;Sabes cu&aacute;l es el problema de los espa&ntilde;oles? Que todos creen que tienen nivel intermedio&rdquo;.  Autoenga&ntilde;o, complacencia y desinter&eacute;s. Desinter&eacute;s por conocer las letras de las canciones de sus artistas favoritos; desinter&eacute;s por leer libros y ver pel&iacute;culas y series en versi&oacute;n original; desinter&eacute;s por aprender de forma gratuita y a cualquier hora en internet; desinter&eacute;s por hacer intercambio con los estudiantes que aterrizan en Canarias cada curso acad&eacute;mico; en suma, desinter&eacute;s por ampliar los l&iacute;mites del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria suspend&iacute;a cautelarmente la obligaci&oacute;n de acreditar el nivel B1 en idiomas para que un n&uacute;mero no precisado de alumnos pueda graduarse; solo en las carreras que no lo exigen espec&iacute;ficamente en sus planes de estudio. Una decisi&oacute;n respaldada y aplaudida &ndash;no lo entiendo&ndash; por el Consejo de Estudiantes argumentado que muchos universitarios no tienen dinero para pagar la acreditaci&oacute;n (entre 96 y 110 euros) o que simplemente no se les da bien. Eso es tanto como aceptar que unos compa&ntilde;eros juegan en la Liga de las Estrellas  &ndash;los de Bolonia, entre ellos&ndash; y otros en Segunda por supuestas razones econ&oacute;micas o porque no tienen capacidad para sacar la asignatura.
    </p><p class="article-text">
        El B1 es uno de los hijos menores de edad de la familia Cambridge. Se encuentra a dos niveles de distancia de lo que exigen las universidades europeas y estadounidenses al alumnado extranjero para cursar alguna titulaci&oacute;n, y de lo que piden algunas fundaciones y organismos para otorgar becas de investigaci&oacute;n. Para que nos entendamos, el B1 es la base de una enorme casa que hay que construir. Ladrillo a ladrillo. Cuando terminas el &aacute;tico, tienes el C2; indispensable para acceder al 75% de la bibliograf&iacute;a cient&iacute;fica o poder optar  a ocho de cada 10 puestos directivos. Salir de la universidad sin acreditar, como m&iacute;nimo, un B2 es un error. No se trata de salir antes; se trata de salir mejor. Cr&eacute;anme, he compartido clase de Proficiency con chicos y chicas de 16 a&ntilde;os &ndash;s&iacute;, 16 a&ntilde;os&ndash; que est&aacute;n a un paso de acreditar el nivel m&aacute;s alto de ingl&eacute;s. Hace tiempo que pasaron a la historia las palabras que se le atribuyen al rey Carlos I de Espa&ntilde;a y V de Alemania (hay varias versiones): &ldquo;Hablo lat&iacute;n con Dios, italiano con los m&uacute;sicos, castellano con las damas, franc&eacute;s en la corte e ingl&eacute;s con los caballos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No vale dejarlo para cuando los cerdos vuelen. Graduar a un n&uacute;mero indeterminado de universitarios rebajando el nivel de exigencia (quitar el tap&oacute;n, lo llaman) solo sirve para maquillar estad&iacute;sticas. Obtener una titulaci&oacute;n, previa bula rectoral o previa sentencia judicial como ha ocurrido en Galicia, no elimina el problema. Lo pospone. Volver&aacute;n a toparse con &eacute;l y, excepto que el mundo se convierta en algo parecido a un cap&iacute;tulo de Black Mirror con traductores 9.0,<em> they&acute;re really up against it.</em> Lo tienen crudo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paqui González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/when-pigs-fly_132_2118473.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 May 2018 20:09:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[When pigs fly]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Con retraso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/retraso_132_2126178.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        18 de octubre de 2012.  Noche cerrada en Beijing. Los mitones sobre el cuaderno de caligraf&iacute;a y los apuntes de la universidad. El reloj marca las 9. El oto&ntilde;o en plena adolescencia se cuela por la ventana rota. A&uacute;n no ha mudado de voz, sigue sonando aflautada, pero logra mantener exiliado al calor bajo las mantas. El tel&eacute;fono permanece mudo desde hace horas. Como aquejado de una cronopat&iacute;a de la palabra.  Las nueve empezaban lentamente su camino hacia las diez con el silbido del viento como &uacute;nica banda sonora.
    </p><p class="article-text">
        21.05 horas. Hospital Doctor Negr&iacute;n de Gran Canaria. Un hombre intenta despegarse como un adhesivo de la camilla de urgencias donde ha estado tumbado buena parte de la ma&ntilde;ana. Musita: &ldquo;Me encuentro mal&rdquo;. Y cae como el tel&oacute;n de un escenario, sin p&uacute;blico ni aplausos. Como un p&aacute;jaro manco sobre el lodo. Le cortan la camisa a toda prisa pero la vida se va, dobla la esquina y se pierde a lo lejos. Los m&eacute;dicos se afanan por atraerla con argucias hasta que reparan en que el adi&oacute;s es definitivo. Fuera, tres familiares esperan. El tiempo se detiene.   
    </p><p class="article-text">
        La carlinga del avi&oacute;n de Alitalia era c&aacute;lida. Recuerda eso y el entusiasmo del piloto durante los primeros veinte minutos de vuelo: &ldquo;Si miran a su izquierda, ver&aacute;n una imagen &uacute;nica de la Gran Muralla&rdquo;.  Hab&iacute;a elegido ventana, estaba en el lado correcto, pero no lograba distinguirla. Una fina cortina de agua, imposible de contener, hab&iacute;a transformado su visi&oacute;n en un Monet. Pinceladas breves que en aquella hora no pod&iacute;a percibir como un todo. A su lado, una periodista del diario romano <em>La Repubblica</em> le estrecha la mano. Una hora de vuelo despu&eacute;s, la mujer desconocida descubre que no llora por un novio sino por un padre. En realidad, lloraba por una no-conversaci&oacute;n con su padre. Por la que nunca tendr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Frente al cuerpo inerte, cab&iacute;a la despedida pero no el di&aacute;logo. Siempre hab&iacute;a pensado que exist&iacute;a un limbo permanente &ndash;no para los justos que mueren sin bautizar&ndash; sino para las frases y palabras no dichas, no escuchadas, no rebatidas. Y cre&iacute;a que all&iacute;, en no s&eacute; cu&aacute;ntas cajas de cart&oacute;n lamidas por el polvo, se encontraban las conversaciones que nunca mantuvo con su padre. Mientras besa la mejilla fr&iacute;a, quiere abrirlas todas. Y lo hace y solo hay abismo. Varios amigos de la familia la observan desde el otro lado de la ventana de vidrio que en los tanatorios separa la vida de la muerte, y que permite &ndash;como un Gran Hermano del dolor&ndash; contemplar la muerte sin que te toque ni te vea. Baja la persiana molesta y habla. Le dice que lo quiere y que lo siente, y que ojal&aacute; las cosas hubieran sido de otra manera. Y le deja sobre las manos un cuaderno barato y sucio y lleno de caracteres chinos. &#30772;&#38236;&#37325;&#22278;. Los trozos del espejo roto vuelven a unirse, pens&oacute;.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paqui González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/retraso_132_2126178.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 May 2018 06:31:54 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Con retraso]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Con la venia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/venia_132_2145633.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Velaron las estrellas el sue&ntilde;o de su muerte / sus luces de esperanzas las recogi&oacute; ya el sol / en haces luminosos la aurora resplandece /es hoy el nuevo d&iacute;a en que actu&oacute; el Se&ntilde;or&hellip; El himno sonaba suavemente como un caleidoscopio que, en lugar de im&aacute;genes, multiplicara voces quedas. Era la segunda hora del tiempo de Dios, la del rezo de Laudes, que en otro tiempo y en otra hora minutaban las clepsidras y los relojes de sol. Ahora las manecillas del disco blanco que colgaba de la pared desnuda apuntaban al amanecer. El alba inventaba un nuevo d&iacute;a y el cron&oacute;metro de la liturgia se pon&iacute;a en marcha. 1.440 minutos de salmos, limpieza, ant&iacute;fonas, costura, oraciones, planchado, cocina, himnos y lecturas en un convento de clausura con vistas a Facebook. Una especie de torno 3.0. que al girar no nos trae mermeladas, rosquillas o pastas elaboradas por las monjas sino sus opiniones. El jueves, con el mundo al otro lado, las Carmelitas de Hondarribia giraron el torno. En su interior, como una botella lanzada al oc&eacute;ano, un &uacute;nico mensaje y una sola voz hablando en nombre de muchas almas: &ldquo;Nosotras vivimos en clausura, llevamos un h&aacute;bito casi hasta los tobillos, no salimos de noche (m&aacute;s que a Urgencias), no vamos a fiestas, no ingerimos alcohol y hemos hecho voto de castidad. Es una opci&oacute;n que no nos hace mejores ni peores que nadie, aunque parad&oacute;jicamente nos haga m&aacute;s libres y felices que a muchxs. Y porque es una opci&oacute;n LIBRE, defenderemos con todos los medios a nuestro alcance (este es uno) el derecho de todas las mujeres a hacer LIBREMENTE lo contrario sin que sean juzgadas, violadas, amedrentadas, asesinadas o humilladas por ello.  HERMANA, YO S&Iacute; TE CREO&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Patricia Noya public&oacute; el mensaje de solidaridad con la v&iacute;ctima de La Manada, el reloj marcaba las 18:07. La antesala de la hora de V&iacute;speras.  Para entonces, miles de personas abarrotaban las calles en protesta por una sentencia cuestionable y un voto particular vergonzoso. &ldquo;Basta ser mujer para ca&eacute;rseme las alas&rdquo;, escribir&iacute;a Santa Teresa de Jes&uacute;s en la Espa&ntilde;a del siglo XVI. En la del XXI, son algunas de las monjas de la Orden que ella reform&oacute; las que han apostatado del silencio c&oacute;mplice para advertir: &ldquo;El peligro es haya conductas buenas y malas, mujeres buenas y malas. De alguna manera, eso es lo que est&aacute;n comunicando&rdquo;. Mujeres honestas, castas y pudorosas frente a mujeres deshonestas, licenciosas, imp&uacute;dicas, borrachas y trasnochadoras. Llama la atenci&oacute;n que unas monjas de clausura puedan llegar a diseccionar tan acertadamente la forma de pensar de un magistrado &ndash;en este caso, de Ricardo Gonz&aacute;lez&ndash; y la esencia de sus argumentos, sin necesidad siquiera de utilizar el bistur&iacute; de la lectura con sus 237 p&aacute;ginas de voto particular (casi el doble que la sentencia). De hacerlo, encontrar&iacute;an los argumentos sobre los que cimentar su diagn&oacute;stico. Dice el juez Ricardo Gonz&aacute;lez que los 96 segundos de videos muestran un &ldquo;contenido perturbador&rdquo; (p. 243) porque ninguno de sus protagonistas &ndash;tampoco la mujer, a&ntilde;ade&ndash; &ldquo;muestra el m&aacute;s m&iacute;nimo signo de pudor&rdquo; ante su desnudez y sus posturas sexuales (pp. 244-245). El sexo que se expone en las im&aacute;genes, sentencia, &ldquo;es de una impudicia m&aacute;s que notable&rdquo; (p. 249). En definitiva, la falta de recato es lo verdaderamente grave de todo lo que no-sucedi&oacute;, seg&uacute;n su criterio, en un portal de Pamplona la madrugada del 7 de julio de 2016.  
    </p><p class="article-text">
        Ricardo Gonz&aacute;lez, como si fuera un amante del rafting de nivel V, se lanza entonces r&iacute;o abajo atravesando los r&aacute;pidos violentos del caso sobre una embarcaci&oacute;n endeble &ndash;su manera de pensar&ndash; que hace que el descenso acabe en naufragio, la toga se torne desnudez y podamos conocer a quien la habita al reflexionar, por ejemplo, sobre el supuesto placer sexual que &eacute;l cree intuir en la cara y en los gestos de la chica: &ldquo;No concluyo que esta apreciaci&oacute;n haya de suponer necesariamente una relaci&oacute;n sexual consentida, pues no es descartable que durante una relaci&oacute;n sexual no consentida pueda llegar a sentirse y expresarse una excitaci&oacute;n sexual meramente f&iacute;sica en alg&uacute;n momento [&hellip;]&rdquo; (p. 245). Seis p&aacute;ginas despu&eacute;s, repite la idea: &ldquo;&hellip; en funci&oacute;n de las circunstancias que concurran puede llegar a darse una verdadera agresi&oacute;n sexual en la que, pese a todo, la mujer llegue a experimentar &rdquo;excitaci&oacute;n&ldquo; o &rdquo;placer&ldquo; meramente f&iacute;sico en alg&uacute;n momento&rdquo; (p. 251). Como el porno de Rocco Siffredi.   
    </p><p class="article-text">
        Leer el voto particular de Ricardo Gonz&aacute;lez es como masticar alfileres: tremendamente doloroso. Que las Carmelitas hayan llegado a la misma conclusi&oacute;n en un convento de clausura (&ldquo;Se nos escapan los tecnicismos pero lo que no se nos escapa es el sufrimiento, la humillaci&oacute;n, el dolor, el miedo y esa culpabilizaci&oacute;n de la mujer&rdquo;) &ndash;mucho antes, por cierto, de que lo haya hecho gente capaz de cantar 300 temas ante un tribunal de oposici&oacute;n&ndash; es para reflexionar. No es el C&oacute;digo Penal lo que precisa un cambio; es la interpretaci&oacute;n del Derecho y de la vida que hacen algunos. Lleg&oacute; la hora. Esa hora, que como escribi&oacute; Cort&aacute;zar, &ldquo;puede llegar alguna vez fuera de toda hora, agujero en la red del tiempo, esa manera de estar entre, no por encima o detr&aacute;s sino entre, esa hora orificio a la se accede al socaire de las otras horas&rdquo;.   
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paqui González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/venia_132_2145633.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Apr 2018 19:06:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Con la venia]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amarillo es mi color]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/amarillo-color_132_2149899.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &Eacute;rase que se era un pa&iacute;s muy, muy lejano donde los veh&iacute;culos con carrocer&iacute;as del color de la noche estaban terminantemente prohibidos. Se llamaba Turkmenist&aacute;n y lo gobernaba con mano de hierro Kurbanguly Berdymujamedov.  Un d&iacute;a, coincidiendo con el A&ntilde;o Nuevo, los agentes de polic&iacute;a comenzaron a retirar de calles de la capital, Asjabat, todos los autom&oacute;viles que llevaban luto. Los habitantes, desconcertados, buscaron con denuedo en cada rinc&oacute;n de la Ciudad de M&aacute;rmol Blanco, donde las autoridades hab&iacute;an proscrito el nocolor. Tres d&iacute;as y dos noches despu&eacute;s, el tirano public&oacute; un edicto tan blanco como las nubes horneadas con cristales de hielo en el que informaba a sus s&uacute;bditos de que solamente recuperar&iacute;an los utilitarios, si desterraban el color negro de aquel oasis enclavado en el desierto de Karakum. Pero los habitantes de Asjabat no ten&iacute;an suficientes manats para te&ntilde;ir los vestidos oscuros que luc&iacute;an sus coches. Pensaron en cazar una estrella, meterla en agua y enjabonar con su luminosidad los veh&iacute;culos prohibidos. Una noche se adentraron en el desierto, desplegaron una escalera de plata y subieron hasta el cielo en busca de una. Antes de despegarla del velcro, miraron hacia abajo y solo entonces comprendieron que no podr&iacute;an colorear la oscuridad infinitiva que el tirano disfrazaba de blanco.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el s&aacute;bado Turkmenist&aacute;n era el &uacute;nico pa&iacute;s del mundo conocido por censurar colores. Desde 2015 el negro se ha convertido en ap&aacute;trida en las calles de aquel pa&iacute;s. El color, que se cierne sobre su futuro econ&oacute;mico, est&aacute; mal visto y su presidente quiere que el tr&aacute;fico rodado se parezca m&aacute;s a un  Dr. Jekyll que a un Mr. Hyde. Ni oscuridad, ni pesimismo, ni muerte, ni tristeza, ni corrupci&oacute;n, ni rebeli&oacute;n circulando por sus anchas e interminables avenidas. Sobre el asfalto de Turkmenist&aacute;n &uacute;nicamente aceleran, embragan, frenan y ceden el paso la felicidad, la pureza y el optimismo encarnados en coches blancos y tonos pastel. Una campa&ntilde;a antinegrura que me vino a la memoria el pasado s&aacute;bado al ver las im&aacute;genes de los accesos al Wanda Metropolitano, antes del comienzo de la final de la Copa del Rey. Polic&iacute;as nacionales requisaron las camisetas de color amarillo que llevaban puestas algunos aficionados cul&eacute;s. Con o sin consignas independentistas estampadas sobre el algod&oacute;n. El mensaje era el color y lo vetaron a las puertas del estadio. El amarillo, que ti&ntilde;e el verano,  los limones y la &ldquo;M&rdquo; de McDonalds, pas&oacute; a simbolizar una de esas se&ntilde;ales de peligro que llenan los libros de te&oacute;rica en las autoescuelas: pavimento deslizante, desprendimientos o escal&oacute;n lateral. Los detractores esgrimieron la Ley Antiviolencia y su Cap&iacute;tulo II, sobre condiciones de acceso a los recintos deportivos, para justificar la cruzada: &ldquo;Introducir, exhibir o elaborar pancartas, banderas, s&iacute;mbolos u otras se&ntilde;ales con mensajes que inciten a la violencia [&hellip;]&rdquo;. Que una camiseta amarilla con o sin mensaje independentista -no es delito ni serlo ni expresarlo- pueda provocar altercados dentro de un estadio revela el d&eacute;ficit democr&aacute;tico que padece una buena parte de este pa&iacute;s. &iquest; De verdad puede soliviantar m&aacute;s a los aficionados una camiseta amarilla que el c&aacute;ntico de  los aficionados del Betis: &ldquo;Rub&eacute;n Castro al&eacute; / Rub&eacute;n Castro Al&eacute; / no fue tu culpa/ era un puta/ lo hiciste bien&rdquo;. &iquest;De verdad? &iquest;Qu&eacute; hacemos entonces? &iquest;A&ntilde;adimos los colores en el C&oacute;digo Penal?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cap&iacute;tulo I. De los delitos amarillos u otros.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Art&iacute;culo 16.
    </p><p class="article-text">
        1.- Hay tentativa amarilla (roja, verde o azul) cuando el sujeto amarillo (rojo, verde o azul) da principio a la ejecuci&oacute;n del delito amarillo (rojo, verde o azul) directamente por hechos exteriores amarillos (rojos, verdes o azules), practicando todos o parte de los actos amarillos (rojos, verdes o azules) que objetivamente deber&iacute;an producir el resultado amarillo (rojo, verde o amarillo), y sin embargo &eacute;ste no se produce por causas independientes de la voluntad del autor amarillo (rojo, verde o amarillo).  
    </p><p class="article-text">
        2.- Quedar&aacute; exento de responsabilidad penal por el delito amarillo intentado (violeta, naranja o negro) quien evite voluntariamente la consumaci&oacute;n del delito amarillo (violeta, naranja o negro), bien desistiendo de la ejecuci&oacute;n ya iniciada, bien impidiendo la producci&oacute;n del resultado amarillo (violeta, naranja o negro), sin perjuicio de la responsabilidad en que pudiera haber incurrido por los actos ejecutados amarillos (violetas, naranjas o negros), si &eacute;stos fueren ya constitutivos de otro delito amarillo (violeta, naranja o negro).
    </p><p class="article-text">
        Lo preocupante es que la censura de colores llega despu&eacute;s del secuestro cautelar de Fari&ntilde;a del periodista Nacho Carretero; la retirada en ARCO de la serie de 24 fotos de Santiago Sierra, &ldquo;Presos pol&iacute;ticos en la Espa&ntilde;a Contempor&aacute;nea&rdquo;; la condena a Valtonyc por las letras de sus canciones; y la retirada de &ldquo;Teresa so&ntilde;ando&rdquo; (1938) de Balthus en el Museo Metropolitano de Nueva York. Y todo esto en un mundo que proclam&oacute;: &ldquo;Todos somos Charlie Hebdo&rdquo;, despu&eacute;s del terrible atentado en el semanario sat&iacute;rico franc&eacute;s que le cost&oacute; la vida a 12 personas por defender la libertad de expresi&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        P.D. Pese al descenso: &ldquo;La apoyo sin condici&oacute;n / Las Palmas, mi gran amor / La llevo en el coraz&oacute;n / amarillo (mientras pueda) es mi color&rdquo;-
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paqui González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/amarillo-color_132_2149899.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Apr 2018 15:22:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Amarillo es mi color]]></media:title>
    </item>
  </channel>
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