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    <title><![CDATA[elDiario.es - Raquel Clemente Pereiro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/raquel_clemente_pereiro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Raquel Clemente Pereiro]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Quién le pone puertas al turismo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/pone-puertas-turismo_1_2161532.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51c3ff81-270d-4234-8e07-48d9422ef765_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pintadas en contra del alquiler vacacional en Guanarteme. (Maite Arencibia)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El alquiler ha tenido un papel secundario en el territorio nacional desde mitad del siglo pasado. Se hizo explícito en la frase “Queremos un país de propietarios, no de proletarios”, acuñada en 1957 por el ministro de Vivienda franquista</p><p class="subtitle">Cabe preguntarse cómo el alquiler vacacional ha podido irrumpir con tanta fuerza en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria donde, hasta hace poco, este fenómeno se veía como propio de ciudades como Barcelona o Madrid</p><p class="subtitle">La Ley de Suelo amplía de manera significativa los usos complementarios en suelo rústico, donde cabe casi cualquier cosa; disminuye la protección ambiental estratégica y da “carta blanca” a los proyectos de interés insular o autonómico</p></div><p class="article-text">
        Luis, Aran, Jony, Andrea &hellip; son un pu&ntilde;ado de personas conocidas que, con pocas semanas de diferencia, han recibido noticias de que en su vivienda pretenden realizar una reforma integral y tienen que dejar de vivir en ella o el alquiler de la misma va a incrementarse notablemente con la renovaci&oacute;n del contrato. Otras, amigas o conocidas, se han ido a vivir a otros municipios porque en Las Palmas de Gran Canaria cada vez es m&aacute;s dif&iacute;cil encontrar alquileres a precios asequibles en zonas en las que antes viv&iacute;an&hellip; y todo ello teniendo en cuenta que no hablamos de los sectores m&aacute;s vulnerables de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        El alquiler ha tenido un papel secundario en el territorio nacional desde mitad del siglo pasado. Se hizo expl&iacute;cito en la frase &ldquo;Queremos un pa&iacute;s de propietarios, no de proletarios&rdquo; acu&ntilde;ada, en 1957, por Jos&eacute; Luis Arrese, ministro de Vivienda por aquel entonces. Esta idea ha sido continuamente materializada a trav&eacute;s de las pol&iacute;ticas en relaci&oacute;n al alquiler (m&aacute;s bien en la ausencia de &eacute;stas), en el inexistente parque p&uacute;blico de vivienda de alquiler y en una fiscalidad que fue orientada al fomento de la compra de vivienda. Tanto es as&iacute; que por no tener no tenemos ni datos -oficiales- y hemos tenido que esperar hasta finales del a&ntilde;o pasado para que se crease, dentro del Ministerio de Fomento, un grupo de trabajo destinado a ofrecer informaci&oacute;n acerca del sector del alquiler.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de no contar con datos oficiales, en Las Palmas de Gran Canaria (y en otras ciudades e islas del Archipi&eacute;lago) las experiencias cercanas nos hacen establecer relaciones entre el aumento del precio del alquiler y el aumento de la oferta de pisos tur&iacute;sticos a trav&eacute;s de plataformas P2P (peer to peer, persona a persona) como son <em>Airbnb o Homeaway</em>. Estas experiencias se ven reforzadas por los datos no oficiales acerca del aumento de precios del alquiler y los informes relativos a la vivienda vacacional. El archipi&eacute;lago canario est&aacute; a la cabeza en el ranking del aumento del precio del alquiler: Canarias como comunidad aut&oacute;noma, Las Palmas como provincia y Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria como capitales de provincia han sufrido los mayores aumentos de todo el Estado en 2017 siendo, respectivamente, 27,8 %; 26,9%; 22,7% y 22,5%. Analizando un periodo m&aacute;s amplio vemos como las ciudades donde m&aacute;s se han incrementado los alquileres desde el m&aacute;ximo de hace 10 a&ntilde;os -2007- son Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, con un 31,4% y 24% respectivamente, seg&uacute;n datos de <em>idealista.com</em>
    </p><p class="article-text">
        A su vez, el informe <em>El alquiler vacacional en Canarias: Demanda, Canal y Oferta. 2017</em> realizado por el Gobierno de Canarias, indica, en el periodo 2015 &ndash; 2017 en Canarias, un aumento de la demanda del alquiler vacacional en un 42% y del n&uacute;mero de camas en viviendas de alquiler vacacional en las dos principales plataformas (<em>Airbnb y Homeaway,</em> que acaparan la mitad de la oferta anunciada) de un 116% (89.719 nuevas camas). As&iacute; mismo, la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria es el municipio de Gran Canaria donde el incremento ha sido mayor en n&uacute;meros absolutos: 792 nuevas viviendas vacacionales con 3.008 camas en dichas viviendas, resultando un aumento, en n&uacute;meros relativos, del 69,05 % y 78,20% respectivamente.
    </p><h4 class="article-text">M&aacute;s all&aacute; de las estad&iacute;sticas</h4><p class="article-text">
        Las cifras anteriormente descritas cristalizan en la vida de la ciudad, de los barrios y, sobre todo, en la vida de las personas que en ellos habitan. Vecinas y vecinos que se ven expulsadas de sus casas, rompiendo v&iacute;nculos que se han formado con y hacia el barrio a lo largo del tiempo; desplazamientos de personas residentes para atraer a visitantes; espacios culturales y asociativos que ven mermadas sus actividades por los &ldquo;perjuicios&rdquo; que puedan ocasionar a quien viene unos d&iacute;as de visita (y a quien se lucra con ello); cambios en el tipo de comercio y trasformaci&oacute;n de los usos y actividades que se dan en los espacios de la ciudad.
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        Esta problem&aacute;tica, que continuamente se ve reflejada en conversaciones cotidianas y que tambi&eacute;n ha pasado a reflejarse en muros y paredes del barrio de Guanarteme (junto con La Isleta, uno de los m&aacute;s afectados en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria) no es tan importante, seg&uacute;n el consejero de Turismo del Gobierno de Canarias, Isaac Castellano, para condicionar el n&uacute;mero de turistas de alquiler vacacional, que representa un 9,2% del total. El futuro decreto parece tener m&aacute;s intenci&oacute;n de regular la vivienda vacacional que no se encuentra registrada que de solucionar los conflictos que &eacute;sta genera en el acceso a la vivienda por parte de la poblaci&oacute;n.
    </p><h4 class="article-text">Sembrando el campo abonado</h4><p class="article-text">
        Cabe preguntarse c&oacute;mo el alquiler vacacional ha podido irrumpir con tanta fuerza en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria (as&iacute; como en otras localidades del Archipi&eacute;lago) donde, hasta hace poco, este fen&oacute;meno se ve&iacute;a como propio de ciudades de otra envergadura, como pudieran ser Barcelona o Madrid. Quiz&aacute; no podr&iacute;a haber sido de otra manera, habi&eacute;ndose encontrado con un campo completamente abonado para ello. A la citada ausencia de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en materia de alquiler, de parque p&uacute;blico de viviendas destinadas al mismo y de una fiscalidad que hist&oacute;ricamente ha favorecido la propiedad privada de la vivienda (lo cual ha dejado el precio de la vivienda a merced de la especulaci&oacute;n del mercado), hay que a&ntilde;adir otras normativas que favorecen algo que ya nos es de sobra conocido: la vivienda y el territorio como negocio por excelencia, como un medio para que unos pocos acaparen las plusval&iacute;as que son generadas por la sociedad (en el caso de las ciudades), que deber&iacute;an pertenecer a la misma en su conjunto (los entornos naturales) o que habr&iacute;an de preservarse por su inter&eacute;s estrat&eacute;gico y altamente valioso (los espacios agrarios).
    </p><p class="article-text">
        Dos instrumentos legales recientes nos sirven como ejemplo de c&oacute;mo lo ileg&iacute;timo se torna legal. Por un lado la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), a trav&eacute;s de sus sucesivas modificaciones, ha ido desprotegiendo cada vez m&aacute;s a las arrendatarias y reducido la duraci&oacute;n de los contratos, fomentando as&iacute; la subida de los precios (la reciente reforma de 2013 anuncia en su nombre la finalidad para la que se crea: <em>medidas de flexibilizaci&oacute;n y fomento del mercado del alquiler de viviendas</em>). Por otro, la aprobaci&oacute;n, el pasado a&ntilde;o, de la Ley del Suelo de Canarias, abandona la posibilidad de una concepci&oacute;n integral del Archipi&eacute;lago, permitiendo que las administraciones municipales puedan aprobar su propio planeamiento, favoreciendo as&iacute; la competencia entre ayuntamientos (recordemos que la fiscalidad vinculada al urbanismo y la construcci&oacute;n es una de las principales fuentes de ingresos en las arcas municipales). Adem&aacute;s, la ley ampl&iacute;a de manera significativa los usos complementarios que pueden realizarse en suelo r&uacute;stico, donde cabe casi cualquier cosa; disminuye la protecci&oacute;n ambiental estrat&eacute;gica y da &ldquo;carta blanca&rdquo; a los proyectos de inter&eacute;s insular o auton&oacute;mico, pudiendo &eacute;stos instalarse en casi cualquier clase de suelo. Lejos queda el establecer l&iacute;mites a la urbanizaci&oacute;n y construcci&oacute;n de viviendas o la obligaci&oacute;n de tener en cuenta la demanda de movilidad que generen los nuevos planes y establecer medidas al respecto, como se ha hecho en otras comunidades.
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        Nos encontramos en un momento de rearticulaci&oacute;n del capital, que dicho as&iacute; parece algo abstracto, pero que se materializa en las empresas y fondos de inversi&oacute;n que buscan sacar r&eacute;dito econ&oacute;mico del territorio (campo y ciudad) y sus recursos. Esa es la justificaci&oacute;n que encontramos tras los numerosos proyectos que pretenden implantarse en las islas: la instalaci&oacute;n del gas pretende <em>contribuir al desarrollo econ&oacute;mico y sostenible en Canarias</em>; el proyecto Monumento Natural Monta&ntilde;a de Tindaya obedece a la <em>conciliaci&oacute;n de los intereses econ&oacute;micos y ambientales con criterios de proporcionalidad</em>; la carretera que atravesar&aacute; el Parque Rural de Doramas se realiza con cargo al Plan de Cooperaci&oacute;n del Cabildo con Ayuntamientos que pretende <em>el desarrollo de los municipios combatiendo el paro mediante la realizaci&oacute;n de obras</em>; el propio pre&aacute;mbulo de la Ley del Suelo fija su objetivo <em>en facilitar la actividad econ&oacute;mica y social manteniendo en paralelo su preservaci&oacute;n y conservaci&oacute;n</em>. El desarrollo econ&oacute;mico y el empleo es el argumento hegem&oacute;nico tras el que se busca justificar macromuelles, plantas de biomasa, prospecciones petrol&iacute;feras, ampliaciones de terminales de cruceros y todo lo que empresas e inversiones pretendan hacer.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; tipo de desarrollo econ&oacute;mico fomentan estos proyectos?, &iquest;cu&aacute;l es su sostenibilidad a largo plazo en un contexto de agotamiento de energ&iacute;a y materiales?, &iquest;qu&eacute; impacto ambiental generan?, &iquest;c&oacute;mo afecta a la vida de las personas?, &iquest;c&oacute;mo se reparte la riqueza econ&oacute;mica que puedan generar?, &iquest;que nivel de autonom&iacute;a otorgan a un territorio tan materialmente dependiente como Canarias?&hellip; son cuestiones que quedan al margen de los discursos oficiales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n le pone puertas al turismo ... y a este tipo de desarrollo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qui&eacute;n pone l&iacute;mites a este sistema? &iquest;Se pondr&aacute; freno a la expansi&oacute;n del fen&oacute;meno Airbnb como se propone en San Francisco o tendremos que seguir siendo expulsadas de nuestros barrios? &iquest;Se nos ocurre otra forma de desarrollo econ&oacute;mico o pretendemos seguir aumentando los millones de turistas al margen de la capacidad de carga del territorio y recursos tan valiosos y escasos como el agua, el suelo y la energ&iacute;a? &iquest;Fomentamos las energ&iacute;as renovables, de manera descentralizada, o consideramos la transici&oacute;n a energ&iacute;as m&aacute;s limpias la instalaci&oacute;n del gas y quemar &aacute;rboles que vengan del otro lado del charco?
    </p><p class="article-text">
        Hay todo un trabajo de poner freno a esta rearticulaci&oacute;n del capital que nos sigue vendiendo como beneficioso para la sociedad sus grandes proyectos y los no tan grandes pero que finalmente se acaban concentrando en unas pocas manos (como es el hecho de que dos plataformas con sede en Estados Unidos gestionen la mitad de la oferta de vivienda vacacional).
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                </figure><p class="article-text">
        Una rearticulaci&oacute;n que trata de vender como Desarrollo Sostenible proyectos que acent&uacute;an nuestra dependencia econ&oacute;mica y energ&eacute;tica, que no vienen a solucionar los problemas de la sociedad canaria y que profundizan la insostenibilidad del modelo econ&oacute;mico capitalista en el que vivimos. La respuesta ante este panorama no se ha hecho esperar. Numerosos colectivos (unos de creaci&oacute;n reciente, otros de larga trayectoria), articulados algunos a trav&eacute;s de la Plataforma Canarias por un Territorio Sostenible, se oponen a este tipo de <em>desarrollo</em>, en su entorno pr&oacute;ximo, intentando proteger y conservar el territorio y la posibilidad de las personas de vivir en &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Ante la avaricia sin l&iacute;mite de este sistema y el mantra del crecimiento ilimitado en un mundo de recursos finitos se necesita m&aacute;s apoyo social para ponerle el freno a este modelo y, tambi&eacute;n, para caminar en otra direcci&oacute;n en la que desvinculemos el <em>desarrollo</em> del aumento de consumo de materiales y energ&iacute;a, del aumento del n&uacute;mero de turistas, del aumento de la urbanizaci&oacute;n y el cemento, que vuelve a pesar de la crisis que ha generado y en la que seguimos ese bien conocido modelo de <em>desarrollo</em>. Propuestas y camino no faltan para avanzar hacia una mayor soberan&iacute;a del territorio, como pueden ser las energ&iacute;as renovables, la agroecolog&iacute;a y el consumo responsable, para avanzar hacia un nuevo modelo energ&eacute;tico, hacia una mayor soberan&iacute;a y seguridad energ&eacute;tica y alimentaria y en la reducci&oacute;n del impacto ambiental que generan nuestras vidas.
    </p><h4 class="article-text">&iquest;Solas o acompa&ntilde;adas?</h4><p class="article-text">
        Otra cuesti&oacute;n a tener en cuenta es &iquest;con qui&eacute;n y c&oacute;mo hacer este camino? O dicho de otra manera, &iquest;cu&aacute;l es el l&iacute;mite de la acci&oacute;n individual a la hora de recorrerlo? Las viviendas vacacionales u otros servicios ofertados a trav&eacute;s de plataformas P2P son un buen ejemplo de ello. Por un lado sirven, ante situaciones econ&oacute;micas precarias, como una fuente de ingresos a personas que han podido alquilar sus viviendas o habitaciones. Por otro, cada vez son menor el n&uacute;mero de propietarios que acaparan un mayor n&uacute;mero de viviendas y se aprovechan de una fachada de <em>econom&iacute;a colaborativa</em> para desempe&ntilde;ar negocios en condiciones de mayor precariedad y pagando menores impuestos. Bastar&iacute;a con preguntarnos &iquest;qu&eacute; sueldo cobrar&aacute; y qu&eacute; protecci&oacute;n tendr&aacute; la persona, probablemente mujer, que limpie las viviendas vacacionales de un/a propietario/a que las oferte a trav&eacute;s de Airbnb? &iquest;Podr&aacute;n ser incluso peores que las condiciones que denuncian Las Kellys? Colectivamente el resultado es que la posibilidad de seguir habitando en nuestros barrios y territorios es cada vez menor y m&aacute;s costosa.
    </p><p class="article-text">
        A riesgo de que llamen turismofobia al querer permanecer, al querer seguir viviendo sin que se mercantilice la vida de unos barrios que, precisamente por hacerlo, desaparece.
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Clemente Pereiro]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Apr 2018 09:20:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Quién le pone puertas al turismo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Turismofobia,Alquiler vacacional,Alquiler]]></media:keywords>
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