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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carlos Manuel Álvarez Rodríguez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carlos_manuel_alvarez_rodriguez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carlos Manuel Álvarez Rodríguez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Gustavo Petro y la libertad de prensa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gustavo-petro-libertad-prensa_129_2071633.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aea0f8c7-ceea-49bf-8742-808bd9e7a471_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gustavo Petro y la libertad de prensa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crisis del modelo comunicativo de la prensa liberal es una crisis del modelo político, secuestrado por el poder de la corporación</p><p class="subtitle">Los periodistas parecen estar convencidos de que pueden preguntar y decir cosas deliberadamente inexactas. También creen que cualquier cuestionamiento de esta práctica es un ataque a la libertad de expresión</p><p class="subtitle">Crónica de la entrevista que la periodista Diana Calderón (Caracol Radio) hizo al candidato de izquierdas a la presidencia de Colombia</p></div><p class="article-text">
        Es la una de la madrugada, la hora de mirar Pornhub, y estoy enganchado en Youtube con una entrevista que la emisora colombiana&nbsp;<a href="http://caracol.com.co/programa/2017/12/20/hora_20/1513724804_327692.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Caracol Radio</a> le hace a Gustavo Petro, candidato de izquierda a la<a href="https://www.eldiario.es/politica/Duque-Petro-sondeo-segunda-Colombia_0_780772226.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> presidencia de su pa&iacute;s.</a> Todav&iacute;a no se sabe qu&eacute; va a suceder en las elecciones del 27 de mayo. Faltan a&uacute;n unas semanas para que Petro acumule m&aacute;s de cuatro millones ochocientos mil votos y pase por los pelos a la segunda vuelta, con unos trescientos mil votos m&aacute;s que el candidato de centro, Sergio Fajardo, y casi tres millones de votos menos que Iv&aacute;n Duque, el nuevo delf&iacute;n uribista.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.youtube.com/watch?v=FdfRn5WMaZk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En el minuto veintisiete,</a>&nbsp;con el tema de la redistribuci&oacute;n de tierras sobre la mesa, la periodista Diana Calder&oacute;n usa la palabra expropiaci&oacute;n. Petro le dice que su pregunta tiene un veneno, ya que &eacute;l no piensa expropiar ninguna tierra, sino comprar, o proponer ofertas estatales de compra, un derecho que le asistir&iacute;a como presidente.
    </p><p class="article-text">
        Apenas unos d&iacute;as antes de esa entrevista, a fines de abril, Petro hab&iacute;a adelantado que en su mandato ofrecer&iacute;a una oferta de compra de tierras en el norte de la regi&oacute;n del Cauca al magnate nacional Carlos Ardila L&uuml;lle con la mira puesta en la diversificaci&oacute;n de la producci&oacute;n agraria, puesto que hab&iacute;a en la zona m&aacute;s de 30 mil hect&aacute;reas de tierras inf&eacute;rtiles y suelos da&ntilde;ados por el monocultivo de la ca&ntilde;a. R&aacute;pidamente se dijo que se trataba de una amenaza de expropiaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        O los medios de prensa inician ese desv&iacute;o sem&aacute;ntico, o recogen pasivamente el guante lanzado por los adversarios pol&iacute;ticos de turno. En cualquier caso, esto no puede considerarse apenas un error del modelo de prensa liberal, sino una de sus m&aacute;s refinadas funciones.
    </p><p class="article-text">
        En el minuto treinta y ocho de la&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=FdfRn5WMaZk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entrevista de Caracol Radio,</a> Calder&oacute;n no usa el verbo expropiar, pero s&iacute; el verbo quitar, y Petro vuelve a rectificarle. Es justo el momento en el que este hombre empieza a caerme bien. Entiende la importancia de las palabras. Petro le dice nuevamente a Calder&oacute;n que su pregunta entra&ntilde;a un veneno y ella le dice que no es veneno, que es libertad de prensa.
    </p><h3 class="article-text">Eso no es libertad de prensa</h3><p class="article-text">
        Hemos llegado al punto central. No. Esa no es la libertad de prensa, pero los periodistas se han hecho creer a s&iacute; mismos que lo es. Parecen estar convencidos de que pueden preguntar y decir cosas deliberadamente inexactas. Tambi&eacute;n creen que cualquier cuestionamiento a la naturaleza de esta pr&aacute;ctica es un ataque a la libertad de expresi&oacute;n, cuando el ataque ser&iacute;a justo la naturaleza de esta pr&aacute;ctica. La verdadera libertad de prensa tiene un precio que hay que estar dispuestos a pagar, y es la esclavitud ante el lenguaje.
    </p><p class="article-text">
        La marca registrada de la propaganda ideol&oacute;gica disfrazada como discurso de prensa es justo la cancelaci&oacute;n del v&iacute;nculo vivo entre el lenguaje y la realidad, o del v&iacute;nculo que el lenguaje desarrolla consigo mismo, de ah&iacute; las neolenguas bastardas que funcionan como entes aut&oacute;nomos y cerrados. La impunidad con que los redactores del relato totalitario pueden utilizar el lenguaje trae consigo la esclavitud de la expresi&oacute;n, y finalmente la ausencia completa de expresi&oacute;n alguna.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia de matiz que hay entre el verbo comprar y el verbo expropiar, en el caso que nos ocupa, es la diferencia entre el ejercicio democr&aacute;tico y las tentaciones propias de un r&eacute;gimen de car&aacute;cter autoritario. La crisis del modelo comunicativo de la prensa liberal es una crisis del modelo pol&iacute;tico, secuestrado por el poder de la corporaci&oacute;n. La fractura entre democracia y mercado es el punto neur&aacute;lgico que la prensa liberal no detecta, pues escapa a su dise&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En las reuniones y festivales de periodismo a los que suelo asistir se debate frecuentemente sobre la crisis estructural del periodismo contempor&aacute;neo, la proliferaci&oacute;n de fake news, la creciente producci&oacute;n de contenidos en las redes sociales, la consiguiente banalizaci&oacute;n de la noticia, y la implementaci&oacute;n de nuevos modelos de gesti&oacute;n y financiamiento de medios que no dependan exclusivamente, o de ning&uacute;n modo, de alguna instancia estatal o corporaci&oacute;n privada.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no se discute tan abiertamente, al menos hasta donde yo sepa, el hecho de que los nuevos modelos de gesti&oacute;n de medios, los cuales garantizar&iacute;an en principio la independencia editorial, exigir&iacute;an tambi&eacute;n una renovaci&oacute;n radical del uso del lenguaje, una producci&oacute;n beligerante de sentidos.
    </p><h3 class="article-text">La prensa independiente</h3><p class="article-text">
        La prensa independiente, que se mueve fuera de los grandes grupos de comunicaci&oacute;n, no puede ser solo el nicho de la cr&oacute;nica narrativa o del reportaje de investigaci&oacute;n que destapa un escandaloso caso de corrupci&oacute;n, sino que debe convertirse en una nueva m&aacute;quina de conceptos, y en el periodismo el concepto est&aacute; en la noticia.
    </p><p class="article-text">
        Los medios, naturalmente, son tambi&eacute;n el mecanismo de difusi&oacute;n y legitimaci&oacute;n de las ideas que se producen o pertenecen a otras instancias sociales, pero el modelo liberal puede entender el periodismo tantas veces como un caj&oacute;n de sastre, despoj&aacute;ndolo de un filtro deontol&oacute;gico que funcione como una suerte de conciencia cr&iacute;tica de estos trasvases simb&oacute;licos. Es decir, no trag&aacute;rselo todo, no reproducir acr&iacute;ticamente la representaci&oacute;n de la sociedad que el poder intenta en todo momento proponer, porque la naturaleza de cualquier poder es perpetuarse (el pri&iacute;smo en M&eacute;xico, el castrismo en Cuba, el conservadurismo de derechas en Colombia), y la imposici&oacute;n de un lenguaje, la asunci&oacute;n de ese lenguaje por los otros, es una pieza fundamental del juego.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n atraviesa su crisis particular, o ya, de plano, su extinci&oacute;n definitiva, el rol del intelectual p&uacute;blico, que se supone es el ep&iacute;tome de la voz individual y autorizada dentro de este modelo comunicativo. Por ejemplo, un tuit de Enrique Krauze del 31 de mayo dice: &ldquo;Populismo: r&eacute;gimen de dominaci&oacute;n carism&aacute;tica que llega al poder por la v&iacute;a democr&aacute;tica, para acabar con ella&rdquo;. Aqu&iacute; parece que Krauze est&aacute; hablando por &eacute;l, pero no lo est&aacute; haciendo.
    </p><p class="article-text">
        He recordado una cita de Conrad le&iacute;da alguna vez en un ensayo de Naipaul: &ldquo;El coraje, la compostura, la confianza; las emociones y los principios; cada uno de sus pensamientos, tanto grandes como insignificantes, pertenecen, no al individuo, sino a la multitud: a la multitud que cree ciegamente en la fuerza irresistible de sus instituciones y de su moralidad, en el poder de su pol&iacute;tica y de su opini&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El concepto de Krauze es, a un tiempo, un concepto corporativista del populismo y, entrando en su l&oacute;gica, es tambi&eacute;n un concepto populista del populismo. Si hubiera una filosof&iacute;a moral del lenguaje, es la que dice que 1-) no hay sin&oacute;nimos en el idioma, no hay dos palabras que signifiquen exactamente lo mismo, 2-) las palabras significan m&aacute;s de una cosa, 3-) las palabras, en &uacute;ltima instancia, solo se est&aacute;n refiriendo a s&iacute; mismas.
    </p><p class="article-text">
        La teor&iacute;a pol&iacute;tica propone definiciones mucho m&aacute;s rigurosas del populismo latinoamericano, una comprensi&oacute;n din&aacute;mica de su funcionamiento, su implementaci&oacute;n real y sus distintos resultados pr&aacute;cticos, pero la prensa ha terminado aceptando una reducci&oacute;n vicaria del t&eacute;rmino, amplificando un uso exclusivamente peyorativo y una interpretaci&oacute;n determinista del fen&oacute;meno, aquella que dice que el resultado del populismo es, y solo es, el triste desastre econ&oacute;mico y social de Venezuela, el gasto p&uacute;blico sin responsabilidad fiscal, el discurso mesi&aacute;nico de seducci&oacute;n de masas.
    </p><h3 class="article-text">El castrochavismo</h3><p class="article-text">
        Hay a&uacute;n otro escal&oacute;n del asunto, y comienza y termina as&iacute;. Un remiendo recorre Latinoam&eacute;rica: el remiendo del castrochavismo. El castrismo, algo que propiamente ya no existe ni en Cuba, no tiene en su g&eacute;nesis ning&uacute;n punto de contacto con las revocaciones de los aparatos constitucionales liberales a trav&eacute;s de asambleas constituyentes, como ocurri&oacute; en los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os en Venezuela, Ecuador o Bolivia, y que fue la manera en que se implement&oacute; en bloque la serie de socialismos bolivarianos de nueva data.
    </p><p class="article-text">
        Invocar al castrismo apela directamente al miedo. El castrochavismo es la construcci&oacute;n de un enemigo externo que frena la implementaci&oacute;n de coaliciones socialdem&oacute;cratas y los probables gobiernos ciudadanos en Am&eacute;rica Latina. En ese sentido, es una cortina de humo que pertenece por completo a los predios de la Guerra Fr&iacute;a, y que busca perpetuar esa pol&iacute;tica confrontacional simplificada, de ah&iacute; que el &uacute;nico elemento castrochavista del castrochavismo sea el emisor y no el objetivo referido.
    </p><p class="article-text">
        El tuit de Krauze traza una l&iacute;nea causal entre la dominaci&oacute;n carism&aacute;tica y la destrucci&oacute;n de la democracia, un argumento que definir&iacute;a a Venezuela, pero no a Brasil o a Argentina o a Uruguay, luego de Lula, los Kirchner y Mujica, respectivamente. No obstante, lo que vale la pena explorar aqu&iacute; es esa suerte de dominaci&oacute;n o seducci&oacute;n carism&aacute;tica del l&iacute;der que aparece justamente como consecuencia de una crisis del modelo pol&iacute;tico liberal. El momento inici&aacute;tico donde se incuba el margen de error, el estado larval de un posible nuevo r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        Hay una relaci&oacute;n directa entre esa tentaci&oacute;n autoritaria y el uso concreto del lenguaje. Ese uso es lo que separar&iacute;a al l&iacute;der o al representante p&uacute;blico del dictador o el aut&oacute;crata, y a la ciudadan&iacute;a de la masa fanatizada. El liberalismo condena los v&iacute;nculos afectivos en el juego democr&aacute;tico, pero &ldquo;&iquest;qu&eacute; hay en el intelecto que no haya pasado antes por los sentidos?&rdquo; No obstante, tiene raz&oacute;n la voz liberal cuando alerta que se trata de una zona minada.
    </p><p class="article-text">
        Es el manejo de ese capital inicial &ndash;el capital de la emoci&oacute;n, el capital de la sensibilidad como categor&iacute;a pol&iacute;tica&ndash; el que termina decidiendo el rumbo populista. Traicionar las palabras es traici&oacute;n pol&iacute;tica. La ret&oacute;rica mesi&aacute;nica es la deformaci&oacute;n de esa relaci&oacute;n afectiva inicial. El terreno del excepcionalismo hist&oacute;rico, las gratuidades p&uacute;blicas, la irresponsabilidad administrativa y la impericia para garantizar una prosperidad econ&oacute;mica que permita sostener un estado social de derecho es el terreno del melodrama.
    </p><p class="article-text">
        Gustavo Petro ha cedido eventualmente a esos impulsos, como todo l&iacute;der que llene plazas con gente joven o gente de clase baja o gente, en resumen, genuinamente rabiosa, pero su registro discursivo es bastante m&aacute;s amplio. Petro ha sido alcalde de Bogot&aacute;, senador de su pa&iacute;s, y domina tambi&eacute;n esos tonos y esos &aacute;mbitos. Esto hace que Petro haya tenido que blindarse con un plan de gobierno s&oacute;lido en &oacute;rdenes concretos &ndash;educaci&oacute;n, desarrollo econ&oacute;mico, pol&iacute;tica ambiental&ndash;, o sea, ha tenido que proponer, y en ese sentido &eacute;l es tanto el resultado de sus convicciones ideol&oacute;gicas como de su experiencia administrativa y pol&iacute;tica dentro del juego democr&aacute;tico liberal.
    </p><p class="article-text">
        El cad&aacute;ver ideol&oacute;gico de las FARC ha debido enterrarse para que la izquierda en Colombia haya podido empezar a llenarse de un nuevo sentido, abri&eacute;ndose al reto de la globalizaci&oacute;n occidental con un saludable desapego y una distancia a&uacute;n mayor del socialismo real que la que tuvieron las nuevas izquierdas latinoamericanas de comienzos de siglo. La prensa, que sabe que lo que no se dice no existe, acusa a Petro de polarizar el escenario pol&iacute;tico en el pa&iacute;s, pero &eacute;l no crea la polarizaci&oacute;n, &eacute;l solo la pone al descubierto, la nombra.
    </p><p class="article-text">
        Petro y yo coincidimos en Nueva York hace dos a&ntilde;os, en la primavera de 2016. Asist&iacute;amos ambos a un evento que organizaba la c&aacute;tedra universitaria Rey Juan Carlos I de NYU. Y he aqu&iacute; un punto a su favor. Petro logr&oacute; aburrirme infinitamente. Nunca supe que aquel se&ntilde;or, que habl&oacute; dos horas despu&eacute;s de mi panel, es hoy Gustavo Petro, hasta que hace muy poco alguien me hizo caer en la cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es una se&ntilde;al esperanzadora que su masa de votantes no estuviera dispuesta a renunciar a la acci&oacute;n en la segunda vuelta electoral en caso de que Petro no pasara: el sentido pr&aacute;ctico de la pol&iacute;tica, la construcci&oacute;n ciudadana de gobierno, antes que la bandera profundamente reaccionaria de la superioridad moral o la devoci&oacute;n intransferible al sujeto elegido. Una izquierda de astucia liberal, que coloque la polarizaci&oacute;n en el centro, es una izquierda que estar&iacute;a arribando a la mayor&iacute;a de edad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Manuel Álvarez Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gustavo-petro-libertad-prensa_129_2071633.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jun 2018 18:33:22 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Díaz-Canel, el arte de la espera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/diaz-canel-arte-espera_129_2161677.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1755aba-3640-4340-8bbb-20770c789887_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Díaz-Canel, el arte de la espera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A Raúl Castro le vino como anillo al dedo un currículum como el de Díaz-Canel, que lo único que dice es que entendió a tiempo el valor neto de la sumisión</p></div><p class="article-text">
        La hoja de vida de Miguel D&iacute;az-Canel, el nuevo presidente de Cuba, es de una insultante mediocridad, como la de todos los pol&iacute;ticos nacidos en la Isla despu&eacute;s de 1959. Se gradu&oacute; de Ingenier&iacute;a El&eacute;ctrica a comienzos de los ochenta, trabaj&oacute; en las Fuerzas Armadas y luego, con la Revoluci&oacute;n sandinista ya en el poder, cumpli&oacute; misi&oacute;n internacionalista en Nicaragua, haciendo qui&eacute;n sabe qu&eacute;, quiz&aacute;s arreglando cables de corriente en la casa de Daniel Ortega. A los 33 a&ntilde;os, la edad con la que Fidel Castro entraba en La Habana, D&iacute;az-Canel apenas era ascendido a segundo secretario del comit&eacute; nacional de las juventud comunistas.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, con Fidel en el poder, el padre tutelar de los hombres nuevos del socialismo, D&iacute;az-Canel probablemente no habr&iacute;a pasado nunca del puesto secundario que le hicieron ocupar durante largos quince a&ntilde;os: alcalde comunista de alguna desvencijada y polvorienta provincia del pa&iacute;s. Primero en Villa Clara, al centro de la Isla, de 1994 a 2003, y luego hasta 2009 en Holgu&iacute;n, ubicada al noreste, m&aacute;s lejos todav&iacute;a de La Habana y de Dios.
    </p><p class="article-text">
        A Fidel le gustaba rodearse de j&oacute;venes que &eacute;l cre&iacute;a inteligentes, aunque al final demostraron no serlo tanto, pues lo primero que un miembro temporal del c&iacute;rculo de confianza del Comandante ten&iacute;a que saber, si a&uacute;n albergaba un poco de amor por s&iacute; mismo, era que no pod&iacute;a mostrar demasiada autonom&iacute;a intelectual, sagacidad diplom&aacute;tica o alguna otra consecuencia del buen juicio que lo dibujara como un rival en potencia.
    </p><p class="article-text">
        Todos, sin embargo, desde Carlos Lage hasta Roberto Robaina, creyeron ser m&aacute;s de lo que eran y se convirtieron antes de la vejez en cad&aacute;veres pol&iacute;ticos, conocieron la ca&iacute;da estrepitosa y la humillaci&oacute;n p&uacute;blica. Fueron encerrados sin compasi&oacute;n, y ah&iacute; permanecen a&uacute;n, en los fondos oscuros de los archivos de una biblioteca o en las consultas malolientes de un policl&iacute;nico municipal.
    </p><p class="article-text">
        Con Ra&uacute;l Castro esa cuesti&oacute;n estaba saldada de antemano. Nadie que pueda articular un discurso decente, sin exasperarse o sin olvidar en plena alocuci&oacute;n lo que le mandaron a decir, tiene posibilidad alguna de pertenecer a la corte tecn&oacute;crata y ampliamente iletrada del hermano menor. Un curr&iacute;culum como el de D&iacute;az-Canel, que no dice mucho, o que lo &uacute;nico que dice es que D&iacute;az-Canel fue alguien que entendi&oacute; a tiempo el valor neto de la sumisi&oacute;n dentro de la casa de cambio del castrismo, a Ra&uacute;l le vino como anillo al dedo.
    </p><p class="article-text">
        En 2009, con Fidel convaleciente, Ra&uacute;l mand&oacute; a buscar a su sucesor y le entreg&oacute; la cartera del Ministerio de Educaci&oacute;n Superior, un puesto en el que D&iacute;az-Canel, hasta donde sepamos, no hizo nada que valiera la pena. Yo acababa de ingresar a la universidad en ese entonces, mi facultad quedaba a menos de cien metros de su oficina, y durante todos sus a&ntilde;os de Ministro los alumnos de mi residencia en el Vedado, por poner un ejemplo, tuvimos que seguir subiendo veinte o veintid&oacute;s pisos por las escaleras para llegar a nuestros apartamentos, porque el ascensor no se arreglaba nunca.
    </p><p class="article-text">
        En 2013 D&iacute;az-Canel fue elegido Primer Vicepresidente del Consejo de Estado, y durante los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os &ndash;que no son cualquier cosa, porque son los a&ntilde;os veleidosos de la reforma migratoria, de la apertura de relaciones diplom&aacute;ticas con Estados Unidos, de la visita de Obama, de la muerte de Fidel Castro&ndash; se las arregl&oacute; para no decir ni esta boca es m&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Una ca&iacute;da desde esa altura le habr&iacute;a partido la crisma, y hubiera, todo hay que decirlo, fulminado al principal pol&iacute;tico del <em>apparatchik </em>cubano que uno creer&iacute;a capaz de poder iniciar &ndash;fuere por su voluntad expresa, fuere por la ruptura generacional y la brecha c&iacute;vico-militar que abre su mandato&ndash; una suerte de transici&oacute;n sist&eacute;mica, el comienzo de una pugna evidente entre las distintas corrientes ideol&oacute;gicas del poder, desde las m&aacute;s ortodoxas hasta las m&aacute;s pragm&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Tantos, durante tantos a&ntilde;os, desaprobaron la entrevista de trabajo para el puesto de sustituto, o creyeron que ya eran administradores de la finca personal en la que los Castro hab&iacute;an convertido a Cuba, cuando solo estaban pasando un per&iacute;odo de prueba, que uno tender&iacute;a a pensar que D&iacute;az-Canel posee una virtud secreta que el resto no, que descifr&oacute; algo que nadie m&aacute;s a su alrededor supo descifrar y que se lo guard&oacute; para s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pero creer eso es un error, porque Cuba es ya un pa&iacute;s sin ning&uacute;n misterio pol&iacute;tico que desentra&ntilde;ar, un pa&iacute;s lineal, de m&aacute;s de veinte pisos, que hay que seguir subiendo a diario por las escaleras, con dos cucharadas de potaje y arroz en el est&oacute;mago y un cubo de agua a cuestas. La raz&oacute;n por la que D&iacute;az-Canel es ahora presidente se debe a que representa mejor que nadie el relato nacional de la supervivencia f&iacute;sica, que es, como sabe todo el que ha vivido en Cuba, un relato de inmersi&oacute;n consciente en el sopor de la obediencia.
    </p><p class="article-text">
        Lo ha dicho, flamante, Ra&uacute;l, en la toma de posesi&oacute;n de su pupilo: &ldquo;&Eacute;l naci&oacute; en Villa Clara, donde estuvo bastante, pues era un territorio que conoc&iacute;a bien; y fue despu&eacute;s de eso que se le envi&oacute; a una de las provincias grandes de oriente, Holgu&iacute;n, como hicimos con m&aacute;s de una docena de j&oacute;venes, la mayor&iacute;a de los cuales llegaron al Bur&oacute; Pol&iacute;tico, pero no logramos materializar su preparaci&oacute;n. Fue el &uacute;nico sobreviviente, dir&iacute;a yo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 2017 se filtr&oacute; un video de una conferencia con cuadros del Partido Comunista en la que D&iacute;az-Canel ataca la existencia de varios medios de prensa independientes y declara que va a cerrar la plataforma digital de la revista OnCuba. &ldquo;Y que se arme el esc&aacute;ndalo que se quiera armar. Que digan que censuramos&rdquo;, concluye, &ldquo;aqu&iacute; todo el mundo censura&rdquo;. Est&aacute; representando el papel de hombre fuerte en un momento clave, pero no parece c&oacute;modo en el personaje. A nadie atemoriza. Rodeado de militares, de verdaderos sabuesos, eso no es lo que &eacute;l es.
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;az-Canel es un pol&iacute;tico pusil&aacute;nime, lo que podr&iacute;a convertirse en una gran noticia para Cuba. Su median&iacute;a tambi&eacute;n es un buen augurio. La m&iacute;stica y la crueldad de los l&iacute;deres heroicos llevaron al pa&iacute;s a este callej&oacute;n sin salida.
    </p><p class="article-text">
        Algunos todav&iacute;a recuerdan que durante su alcald&iacute;a en Villa Clara D&iacute;az-Canel autoriz&oacute; los primeros shows de travestismo en Cuba y permiti&oacute; algunos intentos de periodismo de investigaci&oacute;n en la provincia. Adem&aacute;s, desandaba la ciudad en bicicleta, vest&iacute;a ropa informal y escuchaba a los Beatles, esos detalles que lo convert&iacute;an en una suerte de liberal <em>cool</em> dentro de la fauna sosa de los dirigentes comunistas.
    </p><p class="article-text">
        No teniendo hoy a qu&eacute; aferrarse, los cubanos bien podr&iacute;an pensar que ese D&iacute;az-Canel se ha mantenido veinte a&ntilde;os en formol, agazapado, representando mientras tanto al tipo de dirigente d&oacute;cil y abotargado que el castrismo esperaba que &eacute;l fuera, si es que aspiraba al premio de un ascenso.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, dif&iacute;cilmente su estrategia de supervivencia tenga vuelta atr&aacute;s. Lo que las circunstancias hist&oacute;ricas hagan con &eacute;l, cu&aacute;nto lo zarandeen, no es algo que todav&iacute;a podamos saber, pero el nuevo presidente de Cuba es ya lo que es. En los pa&iacute;ses orwellianos la apariencia es toda la profundidad, y el &uacute;nico fondo de un hombre con miedo es su simulaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Manuel Álvarez Rodríguez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Apr 2018 22:13:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cuba,Presidente,Raúl Castro]]></media:keywords>
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