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    <title><![CDATA[elDiario.es - Javier Merino]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/javier_merino/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Javier Merino]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La excepción santanderina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/excepcion-santanderina_129_10174756.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dc5042f9-ce72-42d3-a606-50fb087ed18b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La excepción santanderina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mas allá de tópicos varios, es preciso analizar las razones de la anomalía, porque no se puede aceptar que haya rasgos en el ADN de los santanderinos que expliquen el éxito reiterado de la derecha en la ciudad</p></div><p class="article-text">
        Salvo error u omisi&oacute;n, solo tres capitales de provincias en toda Espa&ntilde;a no han conocido alcaldes de partidos de izquierda desde el final de la dictadura. Bien es verdad que, de ellas, &Aacute;vila tuvo alcalde del CDS y en la actualidad de la Agrupaci&oacute;n Por &Aacute;vila, mientras que otra es Bilbao, abonada al voto mayoritario al PNV. Santander, que ya se habr&aacute; adivinado es la tercera, solo ha conocido alcaldes de UCD y posteriormente del PP. Es un caso, en consecuencia, pr&aacute;cticamente &uacute;nico en toda Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Mas all&aacute; de t&oacute;picos varios, es preciso analizar las razones de la anomal&iacute;a, porque no se puede aceptar que haya rasgos en el ADN de los santanderinos que expliquen el &eacute;xito reiterado de la derecha en la ciudad. Se parte adem&aacute;s de otra premisa, evidentemente discutible, pero perfectamente argumentable: la gesti&oacute;n de los sucesivos ayuntamientos de la derecha, desde Juan Hormaechea a Gema Igual pasando por Gonzalo Pi&ntilde;eiro, Manuel Huerta o &Iacute;&ntilde;igo de la Serna, no justifican la fidelidad de la ciudadan&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Analizando los problemas de gesti&oacute;n, el funcionamiento de los servicios p&uacute;blicos, el modelo de ciudad, la mejora de las infraestructuras de todo tipo, Santander no sale ganando en comparaci&oacute;n con ninguna de las capitales pr&oacute;ximas. Que Santander disfruta de un entorno privilegiado y que su bah&iacute;a y sus playas conforman un marco incomparable tambi&eacute;n admite escasa discusi&oacute;n, pero nadie osar&aacute; atribu&iacute;rselos a los gobiernos de la derecha en el Ayuntamiento.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que, pese a las apariencias, no hay una tradici&oacute;n uniformemente conservadora en la historia de la ciudad. Si nos remontamos al siglo XIX, hasta la restauraci&oacute;n borb&oacute;nica de 1875 el &uacute;nico periodo realmente democr&aacute;tico demuestra una mayor&iacute;a republicana en la ciudad que respond&iacute;a a una hegemon&iacute;a progresista que tuvo su reflejo en las guerras carlistas y en la temprana adhesi&oacute;n de la ciudad a la revoluci&oacute;n democr&aacute;tica de 1868. Tras el par&eacute;ntesis de la Restauraci&oacute;n, durante la II Rep&uacute;blica Santander tuvo alcaldes socialistas al principio y al final del periodo, adem&aacute;s de varios regidores de Acci&oacute;n Republicana e Izquierda Republicana. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Defender que la dictadura ha dejado una huella indeleble en la ideología de la mayoría de los santanderinos no parece un argumento muy razonable teniendo en cuenta que todas las demás capitales españolas no se han visto afectadas en la misma medida</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No hay, por tanto, siquiera una historia que pueda justificar el monopolio de la derecha tras el franquismo. Defender que la dictadura ha dejado una huella indeleble en la ideolog&iacute;a de la mayor&iacute;a de los santanderinos no parece un argumento muy razonable teniendo en cuenta que todas las dem&aacute;s capitales espa&ntilde;olas no se han visto afectadas en la misma medida.
    </p><p class="article-text">
        Que se trata de una ciudad predominantemente conservadora, dada la composici&oacute;n de la ciudad, puede ser una primera aproximaci&oacute;n. Santander subordina su crecimiento y su configuraci&oacute;n en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas a la primac&iacute;a del turismo y el sector servicios, abandonando los establecimientos fabriles (astilleros, f&aacute;brica de cervezas, Mendicouage, Ibero Tanagra,..), cuya huella va desapareciendo de la ciudad, e inclinando esta hacia la bah&iacute;a y El Sardinero como ejes principales y desplazando la industria hacia el sur de la bah&iacute;a (Astillero, Malia&ntilde;o). Esta evoluci&oacute;n da lugar a una preocupaci&oacute;n prioritaria por la atracci&oacute;n de forasteros, potenciando la fachada mar&iacute;tima, relegando a las clases populares a la trastienda de la ciudad, invisibilizadas f&iacute;sica y medi&aacute;ticamente. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta es una realidad que se ha ido imponiendo en numerosas ciudades espa&ntilde;olas, desde la consideraci&oacute;n de la primac&iacute;a otorgada al turismo como sector fundamental de la econom&iacute;a. Hay, en consecuencia, unas razones de fondo, que es preciso combinar con otras que se relacionan m&aacute;s con lo estrictamente pol&iacute;tico, y que sin duda hacen necesario indagar en la trayectoria de las fuerzas pol&iacute;ticas que han actuado en la ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, tampoco cabe atribuir a la derecha una brillantez especial en sus liderazgos. El fen&oacute;meno Hormaechea constitu&iacute;a una excepcionalidad que fue superada tras su acceso al Gobierno de Cantabria y su posterior desaparici&oacute;n de la vida p&uacute;blica, siendo sustituido por gestores muy poco carism&aacute;ticos y con caracter&iacute;sticas que en absoluto podr&iacute;an justificar una capacidad de concitar grandes apoyos populares. Ni Huerta, ni Pi&ntilde;eiro, ni De la Serna, ni Igual, m&aacute;s all&aacute; de las diferencias importantes que cabe establecer entre ellos, han supuesto fen&oacute;menos personalistas capaces de situarse por encima de siglas e ideolog&iacute;as pol&iacute;ticas, como si se pueden encontrar ejemplos en otras ciudades (Tierno Galv&aacute;n en Madrid o Gabino de Lorenzo en Oviedo, desde partidos y espectros opuestos).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra explicaci&oacute;n, siempre parcial, habr&iacute;a de dirigirse al terreno de la oferta. Frente a una demanda poco el&aacute;stica, la oferta a&uacute;n la ha sobrepasado en rigidez. No de otra forma cabe calificar las propuestas que el PSOE, como principal fuerza de la izquierda, ha presentado a la ciudadan&iacute;a santanderina. La huida del &uacute;ltimo candidato del PSOE a la Alcald&iacute;a de Santander, Pedro Casares, al Congreso de los Diputados es el &uacute;ltimo episodio de una falta de compromiso con la ciudad persistente en el tiempo. El &ldquo;asalto democr&aacute;tico&rdquo; a la Alcald&iacute;a supone un trabajo a medio y largo plazo que implica una labor seria y rigurosa de oposici&oacute;n, que al final no es m&aacute;s que el camino m&aacute;s corto para llegar a la Alcald&iacute;a, aunque requiera paciencia; el &eacute;xito vendr&aacute; dado, m&aacute;s que por sesudos textos y complicadas elaboraciones, por las consecuencias de lo realizado en la pr&aacute;ctica durante los a&ntilde;os anteriores. 
    </p><p class="article-text">
        Este trabajo no se ha hecho hasta ahora, de la misma manera que no ha habido una propuesta clara sobre el modelo de ciudad que desde el PSOE se ofrece a la ciudadan&iacute;a. No son estos tiempos propicios para la implementaci&oacute;n paciente de pol&iacute;ticas a medio y largo plazo; tambi&eacute;n la izquierda cae con frecuencia en la b&uacute;squeda de atajos en forma de lugares comunes, esl&oacute;ganes f&aacute;ciles, mensajes cortos y supuestamente efectistas. No hay alternativa al trabajo oscuro y enfocado al largo plazo. Aqu&iacute; no ha habido mareas que desbordaran a las fuerzas del bipartidismo, como ocurri&oacute; en 2015 en algunas de las principales capitales del pa&iacute;s. Aqu&iacute; ha habido, m&aacute;s recientemente, una izquierda mayoritaria que <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/numeros-dan-mocion-censura-historica-pp-santander-alternancia-politica-produjo_1_9235335.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se neg&oacute; a desalojar a Gema Igual</a>, despreciando la oportunidad de articular una moci&oacute;n de censura que la negativa de la alcaldesa a aprobar una comisi&oacute;n de investigaci&oacute;n sobre la concesi&oacute;n del servicio de limpieza hac&iacute;a poco menos que obligatoria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la izquierda del PSOE no cabe otra opci&oacute;n que la apuesta por un cambio radical que trasforme Santander en una ciudad que a sus indudables atractivos a&ntilde;ada la de ser una ciudad amable, con mucho menos tr&aacute;fico, humos y ruido, en la que los servicios p&uacute;blicos funcionen y se trate igual a toda la ciudadan&iacute;a, desde El Sardinero al Alisal, desde Castilla-Hermida a Valdenoja. No es tan dif&iacute;cil: se trata fundamentalmente de perseguir esos objetivos con una voluntad pol&iacute;tica firme. La que no ha existido desde hace d&eacute;cadas, pero que requiere de la decisi&oacute;n de la ciudadan&iacute;a en las urnas y de la disposici&oacute;n de los representantes electos. Eso que no ha existido en cuatro d&eacute;cadas, pero que quiz&aacute; se produzca en mayo, porque empieza a ser una necesidad inaplazable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Merino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/excepcion-santanderina_129_10174756.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 May 2023 19:01:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La excepción santanderina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Santander,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra la guerra, contra Putin]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/guerra-putin_132_8794902.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73b1af64-3079-41ab-b225-e9180911090c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1042256.jpg" width="3543" height="1993" alt="Campo de refugiados en la frontera entre Polonia y Ucrania."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No se trata de responder a la brutalidad con más brutalidad. Queremos apoyar a las victimas de la guerra, a sus conciudadanos y a los demócratas rusos con la fuerza y los recursos de la ciudadanía, que no son otros que la movilización</p></div><p class="article-text">
        El 15 de febrero de 2003, una inmensa manifestaci&oacute;n recorri&oacute; las calles de Santander. Sin entrar en la batalla de cifras, puede que haya sido la mayor movilizaci&oacute;n de la historia de la ciudad (con permiso del 12 de marzo de 2004 y del 8 marzo de 2019). La ciudadan&iacute;a hab&iacute;a salido a la calle de esa forma masiva para expresar el rechazo a la anunciada guerra impulsada por Estados Unidos, con apoyo de pa&iacute;ses europeos como Gran Breta&ntilde;a o Espa&ntilde;a, contra Irak, acusada de apoyar el terrorismo y de albergar armas de destrucci&oacute;n masiva. 
    </p><p class="article-text">
        La marea humana no fue capaz de impedir la guerra, pero al a&ntilde;o siguiente el nuevo presidente del Gobierno, Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero, retir&oacute; las tropas espa&ntilde;olas presentes en eI escenario b&eacute;lico. El 24 de febrero de 2022 Rusia invadi&oacute; Ucrania; el domingo anterior, 20 de febrero, un reducido grupo de ucranianos residentes en Santander se hab&iacute;a concentrado ante el Ayuntamiento para protestar contra la anunciada invasi&oacute;n, aun no producida. El 27 del mismo mes, una concentraci&oacute;n convocada por CGT contra la guerra cont&oacute; con la presencia de algunos centenares de personas; algunos de los congregados, con banderas ucranianas, se separaron del resto cuando se empezaron a corear gritos contra la OTAN. A su vez, emitieron consignas a favor de la Alianza Atl&aacute;ntica. Por la tarde, el PCTE convoc&oacute; otra concentraci&oacute;n (bajo el lema 'Contra la guerra imperialista') a la que acudieron algunas decenas de personas; en ella se hizo hincapi&eacute; en la responsabilidad del capitalismo y de su consecuencia sobre las relaciones internacionales -el imperialismo- en el estallido de guerras como la que se desarrolla en Ucrania.
    </p><p class="article-text">
        El contraste entre las dos situaciones es notable. Es obvio que los contextos son distintos y las circunstancias no admiten demasiados paralelismos, salvo uno, fundamental y en el que se basan habitualmente los discursos sobre/contra la guerra: la negativa a aceptar que haya conflictos entre grupos, naciones, o colectivos, que deban resolverse mediante las armas; la negativa a aceptar que v&iacute;ctimas inocentes mueran, sean heridas, vivan aterradas, deban abandonar sus hogares, o sean obligadas a trasladarse fuera de su pa&iacute;s porque en &eacute;l no cabe una vida digna. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si hay una prioridad debería ser la de parar la guerra, enseñar a Putin la puerta de salida (hacia el Tribunal de La Haya), mostrar toda la solidaridad con la población ucraniana y con los que en Rusia se juegan la libertad por decir &#039;No a la guerra&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No todo, pero si una buena parte de eso parece haberse olvidado en las movilizaciones convocadas, pero fundamentalmente en las no convocadas. Si hay una prioridad en estos d&iacute;as, deber&iacute;a ser la de parar la guerra, ense&ntilde;ar a Putin la puerta de salida (hacia el Tribunal de La Haya si es posible), mostrar toda la solidaridad posible con la poblaci&oacute;n ucraniana y con los que en Rusia se juegan la libertad por decir lo que es aqu&iacute; bien f&aacute;cil ('No a la guerra'). Estos deber&iacute;an ser los objetivos y las consignas a d&iacute;a de hoy de la izquierda y del pacifismo. 
    </p><p class="article-text">
        Nunca sabremos qu&eacute; hubiera pasado si las potencias internacionales no hubieran abandonado a su suerte a los republicanos espa&ntilde;oles en su lucha contra los franquistas. Puede que la guerra no se hubiera ganado, pero no se podr&iacute;a achacar la derrota a la dejaci&oacute;n culpable de las democracias occidentales. Los ciudadanos ucranianos que imploran apoyo desde su pa&iacute;s, y sus compatriotas residentes entre nosotros, nos piden que no los dejemos solos. 
    </p><p class="article-text">
        No se trata de responder a la brutalidad con m&aacute;s brutalidad. No queremos que la OTAN extienda la guerra hasta el infinito. Queremos apoyar a las victimas de la guerra, a sus conciudadanos y a los dem&oacute;cratas rusos con la fuerza y los recursos de la ciudadan&iacute;a, que no son otros que la movilizaci&oacute;n. La misma que el pacifismo no ha dudado en utilizar siempre que las armas han hecho callar a las palabras, por m&aacute;s que se vislumbrara la dificultad de parar los designios de los poderosos. Es lo que deber&iacute;amos estar haciendo ahora: no dejar solos a los ucranianos y a los que luchan contra Putin. Porque pocas veces ha sido tan evidente la coincidencia entre lo urgente y lo necesario.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Merino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/guerra-putin_132_8794902.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Mar 2022 12:06:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Contra la guerra, contra Putin]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El viaje (en tren) a ninguna parte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/viaje-tren-parte_132_8707883.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f996befa-867d-43bc-80a2-aff3b8f042b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El viaje (en tren) a ninguna parte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El desarrollo sostenible, la cohesión territorial y la apuesta por la igualdad en el ámbito del transporte exige potenciación del transporte publico, políticas públicas disuasorias del uso del automóvil e impugnación radical de una política ferroviaria que agudiza la fractura territorial</p></div><p class="article-text">
        Se repiten en los &uacute;ltimos tiempos informaciones dando cuenta de incidencias en las l&iacute;neas ferroviarias, ya sean de cercan&iacute;as o de largo recorrido. Retrasos, aver&iacute;as o protestas de los viajeros se suceden delatando males que rebasan la categor&iacute;a de lo epis&oacute;dico para devenir en un problema estructural. Efectivamente, si se analiza la situaci&oacute;n de los transportes en Cantabria y en Espa&ntilde;a desde una perspectiva de largo alcance se llega a la conclusi&oacute;n de que, en el mejor de los casos, no hay una pol&iacute;tica ferroviaria digna de tal nombre y, en el peor, hay una estrategia deliberada cuyo objetivo no ser&iacute;a otro que acabar con el ferrocarril. Puede parecer exagerada la afirmaci&oacute;n, pero si uno ha tenido la osad&iacute;a de frecuentar este medio de transporte, sobre todo en algunas de sus l&iacute;neas, lo exagerado pasa a ser la realidad.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas, solo la extrema derecha y negacionistas recalcitrantes dudan ya de la certeza del cambio clim&aacute;tico y de las consecuencias catastr&oacute;ficas que se est&aacute;n manifestando en Cantabria, en Espa&ntilde;a y en el planeta en su conjunto. Si el escepticismo es inevitable ante las dubitativas conclusiones de las sucesivas cumbres te&oacute;ricamente convocadas para hacerle frente, no mejora las cosas la constataci&oacute;n de la incoherencia con la que se aplican en nuestro pa&iacute;s programas como Espa&ntilde;a 2050 o la Agenda 2030, presentadas con todo lujo de propagandas y fuegos artificiales. 
    </p><p class="article-text">
        En esta &eacute;poca l&iacute;quida en la que la imagen enmascara y sustituye tantas veces a la realidad, basta con ara&ntilde;ar la ligera capa de barniz aplicada a las pol&iacute;ticas reales para comprobar la distancia entre las palabras y los hechos. Enlazan estas consideraciones con la contradicci&oacute;n que implica el abandono del ferrocarril y la ret&oacute;rica sobre la econom&iacute;a verde, la descarbonizaci&oacute;n, el combate a los combustibles f&oacute;siles y dem&aacute;s objetivos enunciados reiteradamente por nuestros gobernantes (en estos temas, como en tantos otros, nada bueno puede esperarse de la oposici&oacute;n). 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Está muy bien aplicar a todos los proyectos el calificativo “verde”, pero aún lo estaría más desplegar políticas de impulso real al transporte colectivo, a los medios no solo sostenibles, sino también capaces de vertebrar el territorio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Est&aacute; muy bien aplicar a todos los proyectos encuadrados en los fondos Next Generation el calificativo &ldquo;verde&rdquo;, pero a&uacute;n lo estar&iacute;a m&aacute;s desplegar pol&iacute;ticas de impulso real al transporte colectivo, a los medios no solo sostenibles desde el punto de vista medioambiental, sino tambi&eacute;n capaces de vertebrar el territorio, de detener el drama de la Espa&ntilde;a abandonada, de desterrar el populismo de prometer autov&iacute;as y AVE para todos, y emprender de verdad pol&iacute;ticas&nbsp;que equilibren e igualen personas, clases sociales y territorios. No es posible soplar y sorber a la vez. No es aceptable perorar reiteradamente sobre la Espa&ntilde;a vaciada y presumir a continuaci&oacute;n de que Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s del mundo con m&aacute;s kil&oacute;metros de AVE por habitante. 
    </p><p class="article-text">
        No es necesario ser un especialista para concluir que el AVE, adem&aacute;s del despilfarro de dinero p&uacute;blico que implica, provoca el &ldquo;efecto t&uacute;nel&rdquo; en el territorio, pero es que en este caso los especialistas y el sentido com&uacute;n coinciden: el tren de alta velocidad puede suponer un beneficio (y a&uacute;n esto podr&iacute;a discutirse) para los lugares de origen y destino: sin embargo, toda la superficie intermedia queda abandonada, porque los recursos son limitados y no hay un desarrollo paralelo de las l&iacute;neas convencionales sino que, al contrario, estas desaparecen o se degradan contribuyendo al declive de n&uacute;cleos de poblaci&oacute;n y comarcas enteras. Esa es la realidad de gran parte de la superficie espa&ntilde;ola, que se reproduce en Cantabria, agravada por las caracter&iacute;sticas orogr&aacute;ficas de nuestra comunidad. 
    </p><p class="article-text">
        La movilizaci&oacute;n desarrollada hace meses en los pueblos de la zona oriental para recuperar las frecuencias de la l&iacute;nea de FEVE Santander-Bilbao es m&aacute;s aleccionadora que muchas p&aacute;ginas que se puedan escribir sobre el tema. Pretend&iacute;an simplemente poder ir y volver en el d&iacute;a en transporte p&uacute;blico a una ciudad situada a menos de 50 kil&oacute;metros de distancia. S&iacute;, no lo parece, pero estamos en 2022. La comunicaci&oacute;n de Santander con la cornisa cant&aacute;brica no re&uacute;ne las caracter&iacute;sticas del ya lejano siglo XX; permanece en el siglo XIX. No de otra forma se puede considerar el hecho de que el trayecto Santander-Bilbao (100 kil&oacute;metros, aproximadamente) requiera tres horas; la situaci&oacute;n no mejora mucho si volvemos la atenci&oacute;n hacia el oeste: Santander-Oviedo (200 kil&oacute;metros) supone cinco horas, siempre y cuando no haya contratiempos en forma de aver&iacute;as o trasbordos, que los pocos usuarios del servicio conocen demasiado bien. La consecuencia obvia es que resulta pr&aacute;cticamente imposible desplazarse desde Santander hacia ninguna de las comunidades vecinas (salvo la red radial que nos comunica con Madrid, y por tanto con el eje castellano) por v&iacute;a f&eacute;rrea. 
    </p><p class="article-text">
        Cabr&iacute;a sospechar que este estado de cosas provocar&iacute;a un rechazo rotundo por parte de amplios sectores de la ciudadan&iacute;a, as&iacute; como de nuestros dirigentes pol&iacute;ticos, siempre prestos (sobre todo nuestro televisivo presidente) a defender la tierruca frente a las afrentas centrales. Poco de esto, salvo honrosas excepciones como la citada anteriormente, se viene dando, poniendo el acento fundamentalmente en la demanda de la construcci&oacute;n del AVE a Madrid, trayecto de 400 kil&oacute;metros que en estos momentos emplea una hora menos que el viaje a Oviedo y una hora m&aacute;s que el de Bilbao (recordemos: situada a una distancia cuatro veces menor). En los &uacute;ltimos a&ntilde;os parece que se va tomando una cierta conciencia de la situaci&oacute;n, pasando la mejora del tren a Bilbao a constituir una de las reivindicaciones de las fuerzas pol&iacute;ticas de Cantabria, y as&iacute; lo ha hecho valer el PRC. Nunca es tarde, pero el establecimiento de prioridades implicar&iacute;a salir primero del siglo XIX y despu&eacute;s del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, se trata simplemente de exigir coherencia con los planteamientos que en el plano te&oacute;rico se exhiben; el desarrollo sostenible, la cohesi&oacute;n territorial, la apuesta por la igualdad en el &aacute;mbito del transporte, exige potenciaci&oacute;n del transporte publico, pol&iacute;ticas p&uacute;blicas disuasorias del uso del autom&oacute;vil (lo que implica, obviamente, el cese de la construcci&oacute;n de infraestructuras al servicio del mismo) e impugnaci&oacute;n radical de una pol&iacute;tica ferroviaria que agudiza la fractura territorial, y como consecuencia la despoblaci&oacute;n de la mayor&iacute;a del territorio nacional y auton&oacute;mico. No es coherente potenciar el AVE y lamentar la suerte de la Espa&ntilde;a vaciada. Ser&iacute;a como incluir en el Programa 2050 el objetivo de disminuir el consumo de carne roja y a la vez hacer apolog&iacute;a del chulet&oacute;n en su punto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Merino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/viaje-tren-parte_132_8707883.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Feb 2022 21:45:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El viaje (en tren) a ninguna parte]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El día después]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/dia-despues_132_5956654.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3ad76e7-aa9c-4895-ac40-63703a2a4406_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención en el pleno del Congreso este miércoles donde se autorizará otra prórroga del estado de alarma solicitada por el Gobierno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente a las turbulencias que las dificultades sanitarias, sociales y económicas van a trasladar al ámbito político no hay otra vacuna que las políticas sociales, defender a los más precarios y tratar a la ciudadanía con respeto</p></div><p class="article-text">
        Las consecuencias de la pandemia van a alterar sustancialmente nuestras vidas y buena parte de las normas que reg&iacute;an hasta ahora. Desde el punto de vista pol&iacute;tico, no es probable que la llegada de tiempos mejores sirva para apaciguar los &aacute;nimos; si la crispaci&oacute;n no se ha reducido ni en los peores momentos, cuando el conteo de muertos era dif&iacute;cilmente soportable, no parece factible que la vuelta a la relativa normalidad mejore el panorama. Por ello, es bueno pensar en formas susceptibles de purificar el ambiente, sin que en esta ocasi&oacute;n sea necesario el confinamiento para conseguirlo. Una buena gu&iacute;a puede ser analizar los hechos y las decisiones en funci&oacute;n de ellos mismos y no de quien los ejecuta.
    </p><p class="article-text">
        Se ha repetido insistentemente que los pol&iacute;ticos no han estado en esta crisis a la altura de una sociedad ejemplar en sus comportamientos. No hay tampoco mucha objetividad en esta consideraci&oacute;n: en la sociedad hemos visto comportamientos de todo tipo. Si es verdad que la poblaci&oacute;n ha cumplido muchos d&iacute;as de confinamiento con una disciplina admirable, tambi&eacute;n es cierto que se han producido comportamientos poco solidarios, como vimos con los desplazamientos a las segundas residencias. Se dice que en las situaciones extremas aflora lo mejor y lo peor del ser humano, y en esta crisis lo hemos podido comprobar. Pero si es bueno analizar con la mayor objetividad posible los comportamientos sociales, igualmente debemos hacerlo con los comportamientos pol&iacute;ticos. Hay una responsabilidad evidente en aquellos l&iacute;deres pol&iacute;ticos que han utilizado la tragedia para obtener r&eacute;ditos pol&iacute;ticos. Y habr&iacute;a que ped&iacute;rsela. Y tambi&eacute;n ha habido pol&iacute;ticos que han sufrido y luchado como aquellos m&eacute;dicos, enfermeros, polic&iacute;as&hellip;, a quienes aplaudimos y reconocemos como merecen.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia no puede utilizarse como pretexto para disparar al de enfrente, haga lo que haga y pase lo que pase. Es evidente que el gobierno ha cometido errores (muchos m&aacute;s de los que est&aacute; dispuesto a reconocer), y graves, pero no lo es menos que nadie estaba preparado para una crisis as&iacute;, y que la gran mayor&iacute;a de los gobiernos europeos se han visto igualmente sorprendidos y desbordados por la situaci&oacute;n. Explicar a los ciudadanos los procesos de toma de decisiones, explicar por qu&eacute; lo que hoy parece obvio (la adopci&oacute;n de medidas de precauci&oacute;n antes de pasar en un minuto de la nada al confinamiento total de 47 millones de personas) no se hizo deber&iacute;a ser materia obligada. Pero a&uacute;n m&aacute;s deber&iacute;a evitarse el ataque sistem&aacute;tico y gratuito a quien tiene que tomar decisiones muy dif&iacute;ciles y muy complejas, con el solo objetivo de erosionar pol&iacute;ticamente al Gobierno y facilitar el acceso al poder de la actual oposici&oacute;n. Son actitudes que vienen a demostrar, en este caso de manera particularmente lamentable, la falta de cultura democr&aacute;tica, de h&aacute;bitos de respeto y humanidad que deber&iacute;an ser previos a cualquier pronunciamiento. Si es importante no establecer una fractura artificial entre ciudadan&iacute;a y 'clase pol&iacute;tica', s&iacute; hay que insistir en que la responsabilidad de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos, obviamente, es muy superior a la del com&uacute;n de los ciudadanos, porque su grado de influencia y de poder es mucho mayor, y tambi&eacute;n porque su condici&oacute;n de representantes les obliga m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La importancia de identificar los principios ideol&oacute;gicos que est&aacute;n detr&aacute;s de la toma de decisiones trascendentales forma parte del deseable bagaje social de una ciudadan&iacute;a activa y cr&iacute;tica; las medidas necesarias para, al menos, paliar los efectos devastadores de la recesi&oacute;n no pueden ser neutrales. Van a implicar opciones que de ning&uacute;n modo pueden pretender contentar a todos. Si hay que ayudar a los grupos sociales m&aacute;s d&eacute;biles ser&aacute; imprescindible obtener recursos de los poderosos. En este sentido, un gobierno de izquierdas debe llevar adelante pol&iacute;ticas progresistas e igualitarias; es un gobierno leg&iacute;timo y tiene mayor&iacute;a para hacerlo. El llamamiento para alcanzar acuerdos generales destinados a favorecer la recuperaci&oacute;n no est&aacute; de m&aacute;s, pero en ning&uacute;n caso debe ser paralizante. En una democracia los acuerdos amplios son deseables, pero el mecanismo de toma de decisiones se basa en las mayor&iacute;as parlamentarias. Y este es el momento de poner en pr&aacute;ctica pol&iacute;ticas sociales de amplio alcance. Se ha aludido estas semanas a precedentes hist&oacute;ricos (New Deal, Plan Marshall, construcci&oacute;n de los estados del bienestar en la segunda posguerra europea&hellip;) que marcan el camino si se quiere que a la tragedia sanitaria no le siga la tragedia social: no hay otra alternativa que la de una intervenci&oacute;n masiva del Estado, que debe ir desde la inyecci&oacute;n de liquidez a una econom&iacute;a paralizada bruscamente y con muchos damnificados necesitados de ayuda inmediata, pero sin olvidar la perspectiva a medio y largo plazo. Y es tambi&eacute;n, como se ha puesto de manifiesto desde responsables gubernamentales, el momento de replantearse la necesidad de una sanidad mejor dotada, de poner los recursos al servicio de la ciudadan&iacute;a, lo que incluye cuestionar privatizaciones en el terreno sanitario y sobre todo en el de las residencias de ancianos. No pueden estar la salud y la vida, como por desgracia ha sucedido en esta crisis, subordinadas a los intereses de negocios privados, a la l&oacute;gica del beneficio.
    </p><p class="article-text">
        No parece probable que si se proponen pol&iacute;ticas en esta l&iacute;nea los partidos de derecha est&eacute;n dispuestos a apoyarlas, y es leg&iacute;timo que mantengan esa posici&oacute;n. Est&aacute; bien proponer acuerdos amplios, pero no est&aacute; bien utilizarlos para entrar en un pugilato absurdo que solo sirva para enfangar el terreno. Un intento de acuerdo amplio deber&iacute;a pasar por un llamamiento igualmente amplio a organizaciones pol&iacute;ticas y sociales, por una campa&ntilde;a de informaci&oacute;n y consulta con transparencia y predisposici&oacute;n a escuchar a todos. Y abriendo un gran debate social y pol&iacute;tico con la sociedad civil y la ciudadan&iacute;a en su conjunto. No hay pol&iacute;tica progresista sin participaci&oacute;n real, sin transparencia y sin democracia. La deliberaci&oacute;n p&uacute;blica sobre pol&iacute;ticas concretas tiene adem&aacute;s la virtud de dificultar la identificaci&oacute;n sumisa con opciones predeterminadas. El cierre de filas incondicional sustentado en la demonizaci&oacute;n del contrario solo genera polarizaci&oacute;n est&eacute;ril, pol&eacute;micas (no debates) in&uacute;tiles, y un estado de crispaci&oacute;n del que solo se benefician l&iacute;deres sin escr&uacute;pulos.
    </p><p class="article-text">
        Todos los manuales apuntan que las crisis, la inseguridad y la p&eacute;rdida de referentes son el caldo de cultivo en el que la ultraderecha avanza con sus soluciones falaces pero sencillas de difundir y entender. Frente a las turbulencias que las dificultades sanitarias, sociales, econ&oacute;micas van a trasladar probablemente al &aacute;mbito pol&iacute;tico no hay otra vacuna que las pol&iacute;ticas sociales, defender realmente a los m&aacute;s precarios y practicar una honestidad que pasa por tratar a la ciudadan&iacute;a con respeto y con las actitudes democr&aacute;ticas que corresponden a la mayor&iacute;a de edad pol&iacute;tica. Este es el camino para que Espa&ntilde;a pueda salir de esta crisis con los m&iacute;nimos da&ntilde;os posibles; si el objetivo principal que anima a los responsables pol&iacute;ticos, del nivel territorial y la adscripci&oacute;n pol&iacute;tica que sea, es quedar bien ante el espejo, seguir insistiendo en la propaganda y en dar prioridad a la construcci&oacute;n del discurso sobre la realidad, la deriva ser&aacute; simplemente insoportable. A la extrema derecha, que constituye un peligro real para la democracia, para la igualdad y para los m&aacute;s d&eacute;biles, se le combate con las ideas y con la denuncia, pero sobre todo con el ejemplo y con medidas pol&iacute;ticas reales, no con propaganda ni con insultos. Todo lo dem&aacute;s contribuye a su crecimiento y a convertir el ambiente en irrespirable. Y sin necesidad de virus.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Merino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/dia-despues_132_5956654.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El día después]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Política,Extrema derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sí se puede (y se debe)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/puede-debe_132_1720326.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c995d550-e20e-4079-af63-20df606d3185_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Los diputados de Podemos Cantabria han protestado por la &quot;politización&quot; de la Justicia."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si una fuerza de izquierdas es incapaz de explicar a la ciudadanía, a los que la votaron y a los que no, cómo ha podido ocurrir lo que ha ocurrido en esta legislatura, es muy difícil que se vuelva a confiar en ella.</p></div><p class="article-text">
        Hace cuatro&nbsp;a&ntilde;os, un nuevo partido irrumpi&oacute; en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola y c&aacute;ntabra. En la estela de las asambleas del 15-M y de las mareas que en esos d&iacute;as recorr&iacute;an Espa&ntilde;a clamando contra los recortes, Podemos formulaba una enmienda a la totalidad a las pr&aacute;cticas de los partidos existentes, y condenaba a sus dirigentes inscribi&eacute;ndolos en una gen&eacute;rica casta plagada de malos h&aacute;bitos y corrupci&oacute;n, y culp&aacute;ndolos, en pocas palabras, de haber secuestrado la democracia a su verdadero soberano: el pueblo.
    </p><p class="article-text">
        La nueva formaci&oacute;n pol&iacute;tica recogi&oacute; y ampli&oacute; la ilusi&oacute;n de muchos ciudadanos que contemplaron la posibilidad de que realmente s&iacute; se pod&iacute;an cambiar las cosas.&nbsp;Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, los representantes obtenidos por Podemos en las elecciones de 2015 en Cantabria han roto el grupo parlamentario, han protagonizado episodios vergonzosos, han difundido grabaciones que ofenden al oyente, han privado a los miles de c&aacute;ntabros que depositaron su confianza en ellos de representaci&oacute;n y han convertido la pol&iacute;tica en algo antit&eacute;tico de lo que con cierta arrogancia predicaron y prometieron. A d&iacute;a de hoy, ninguno de los parlamentarios, ni la gestora que ha sido nombrada por la direcci&oacute;n de Madrid para conducir el partido en los pr&oacute;ximos meses, ni la propia direcci&oacute;n nacional han pedido disculpas a la ciudadan&iacute;a por el espect&aacute;culo y, lo que es mucho m&aacute;s importante, siguen sin dar una explicaci&oacute;n medianamente sensata y democr&aacute;tica sobre c&oacute;mo pudo pasarles esto. La petici&oacute;n no es balad&iacute;; tiene que ver con las consecuencias que implica para la vida p&uacute;blica y para la calidad democr&aacute;tica la irresponsabilidad y el desprecio de la ciudadan&iacute;a. Porque no estamos solo ante un comportamiento individual censurable, que tambi&eacute;n, pero no es eso lo fundamental. Lo verdaderamente trascendente es que una organizaci&oacute;n se muestra incapaz de evitar que sus representantes malgasten el dinero p&uacute;blico y sean incapaces de cumplir la obligaci&oacute;n que han contra&iacute;do con la ciudadan&iacute;a que deposit&oacute; su confianza en ellos. Y es una organizaci&oacute;n que se present&oacute; como la alternativa al mal funcionamiento de los partidos y las instituciones, y que ven&iacute;a a implantar nuevas pr&aacute;cticas, supuestamente democr&aacute;ticas y ejemplares.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que Podemos aport&oacute; un aire fresco muy saludable a la vida p&uacute;blica espa&ntilde;ola, y que algunas de las mejoras que se han conseguido y de las que nos beneficiamos muchos se deben en buena medida a su presencia. Pero no es menos cierto que se aprovech&oacute; el malestar provocado por la crisis para emitir un discurso falaz, enga&ntilde;oso, maniqueo, que hablaba de gente y de casta, de buenos y de malos, para olvidarlo una vez que los propios entraron en las instituciones. No hab&iacute;a derechas ni izquierdas, pero poco despu&eacute;s volvieron a aparecer, cuando convino a los intereses del partido. Se despreci&oacute; a la izquierda tradicional, se les conmin&oacute; a retirarse con sus banderas y sus proclamas, a que no molestaran, para pocos meses despu&eacute;s coaligarse con ellos porque &ldquo;hab&iacute;a que tener altura de miras&rdquo;. Todo ten&iacute;a que ser nuevo, lo viejo sobraba, y con ello se despreci&oacute; la dedicaci&oacute;n, la militancia, el esfuerzo de tantos y tantos que durante el franquismo y despu&eacute;s entendieron que hacer pol&iacute;tica implicaba un sacrificio personal para el bien colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que el argumento para no afrontar nunca la responsabilidad propia es el viejo recurso al enemigo principal: con lo mala que es la derecha parece mentira que nos dediquemos a criticarnos entre los de izquierdas. Pero algunos seguimos pensando precisamente que hay que denunciar lo inadmisible porque no somos iguales, que la izquierda no puede permitirse los lujos que a veces se permite la derecha, que la corrupci&oacute;n y la estafa no tiene cabida en nuestras filas. Seguimos esperando la autocr&iacute;tica por los resultados en Andaluc&iacute;a, tantas veces anunciada y siempre desmentida por la atribuci&oacute;n de culpas a todos menos a uno mismo. No deber&iacute;a pasar lo mismo con la situaci&oacute;n en Cantabria, aunque est&aacute; pasando. Si una fuerza de izquierdas es incapaz de explicar a la ciudadan&iacute;a, a los que la votaron y a los que no, c&oacute;mo ha podido ocurrir lo que ha ocurrido en esta legislatura, es muy dif&iacute;cil que se vuelva a confiar en ella. Porque si algo debe caracterizar a la izquierda es la honestidad de sus planteamientos y de su actuaci&oacute;n. Y ello incluye el reconocimiento de los errores, sobre todo si son tan flagrantes como los que nos ocupan. No puede ser ajeno el desarrollo de los acontecimientos a la acu&ntilde;aci&oacute;n de un discurso enga&ntilde;oso, oportunista y poco consistente. Necesitamos saber si sigue vigente el discurso de la gente y de la casta. Si es as&iacute;, &iquest;qu&eacute; son los parlamentarios de Podemos en Cantabria? Y si ya no vale, &iquest;cu&aacute;ndo y por qu&eacute; dej&oacute; de explicar la relaci&oacute;n entre pol&iacute;ticos y el com&uacute;n de los ciudadanos? Necesitamos garant&iacute;as de que esto no pasar&aacute; en la izquierda nunca m&aacute;s. Porque cuando la izquierda defrauda aparecen en el horizonte los peores monstruos. Ah&iacute; est&aacute; Vox para atestiguarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Merino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/puede-debe_132_1720326.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Feb 2019 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sí se puede (y se debe)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podemos,Cantabria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mayo no se acaba nunca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/mayo-acaba_132_2115127.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bca99540-e25e-4d40-889e-179a1bac2173_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Imagen de archivo cedida por el Museo de la Prefectura de la Policía parisina sobre los disturbios de mayo del 1968. EFE/ Museo de la Prefectura de la Policía parisina "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">50 años después, conmemorar mayo del 68 no es un acto gratuito. Sorprende la vigencia de algunos de los planteamientos de aquella primavera que detuvo el mundo.</p></div><p class="article-text">
        Conmemorar mayo del 68 es un acto casi obligado para quienes se sienten especialmente vinculados con la educaci&oacute;n de los j&oacute;venes, con la mejora de la sociedad en que vivimos, con la huella que van dejando los movimientos sociales, los momentos de efervescencia social que sacuden sociedades enteras, con la historia de las generaciones que nos precedieron, con Francia y la fascinante cultura del pa&iacute;s vecino... En el IES Alberto Pico confluyen todas las circunstancias y alguna m&aacute;s. Mayo del 68 es m&aacute;s que una efem&eacute;ride para nosotros.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, mayo del 68 no fue solo Par&iacute;s, aunque Par&iacute;s fue mucho. Fue tambi&eacute;n Memphis, Praga, M&eacute;xico DF, Berl&iacute;n, Madrid, Villabona&hellip; Mayo dur&oacute; todo el a&ntilde;o, posiblemente mucho m&aacute;s de un a&ntilde;o, porque dej&oacute; una huella indeleble aunque nada f&aacute;cil de descifrar.
    </p><p class="article-text">
        50 a&ntilde;os despu&eacute;s, conmemorar mayo del 68 no es un acto gratuito. Sorprende la vigencia de algunos de los planteamientos de aquella primavera que detuvo el mundo. No solo fue la se&ntilde;al de partida de unas demandas que se ir&iacute;an extendiendo hasta el d&iacute;a de hoy, en que siguen siendo igual de necesarias pero algo m&aacute;s urgentes que entonces, sino tambi&eacute;n el punto final de un viejo mundo que all&iacute; empez&oacute; a perecer. Mayo nos sigue ense&ntilde;ando que so&ntilde;ar un mundo mejor no entra dentro de los patrones de la sociedad de consumo, y est&aacute; m&aacute;s al alcance de los j&oacute;venes que del escepticismo que inevitablemente crece con el paso de los a&ntilde;os; mayo nos recuerda que no podemos dejar el mundo en manos de unos pocos poderosos, no porque sean peores que los dem&aacute;s, sino porque el dinero y el poder envilecen a quien puede hacer uso de ellos sin control; mayo nos recuerda que el segundo sexo se ha hartado del lugar que ocupa, y que la humanidad no soporta m&aacute;s siglos de opresi&oacute;n y ninguneo de m&aacute;s de la mitad del conjunto; mayo nos recuerda que solo tenemos un planeta y el tiempo de destruir el que habitamos se acaba; desde mayo sabemos que ser padre, profesor o autoridad no es garant&iacute;a de buen hacer, que los j&oacute;venes no quieren ver, o&iacute;r y callar, esperando hacerse mayores para reproducir relaciones de dominaci&oacute;n que rechazan; desde mayo somos conscientes de que la igualdad de los seres humanos est&aacute; por encima de los t&iacute;tulos, la edad o la condici&oacute;n, pero tambi&eacute;n de que si todas las personas son respetables no podemos decir lo mismo de las ideas o las acciones: las hay repugnantes y deben ser combatidas. Mayo recogi&oacute; los aires que ven&iacute;an del otro lado del Atl&aacute;ntico, que prefer&iacute;an el amor a la guerra, y que defend&iacute;an que la discriminaci&oacute;n racial deb&iacute;a acabar para siempre, igual que la mayor&iacute;a de los franceses hab&iacute;an decidido unos a&ntilde;os antes en relaci&oacute;n con la poblaci&oacute;n argelina.
    </p><p class="article-text">
        Mayo dej&oacute; un legado todav&iacute;a inacabado, pero vital para trazar la hoja de ruta de lo que quedaba del siglo XX y los principios del XXI. Pero, como toda obra humana, dej&oacute; tambi&eacute;n excrecencias que a&uacute;n hoy pugnamos por eliminar definitivamente. Como no pod&iacute;a ser de otra manera, los que quisieron cambiar el mundo consiguieron cambiar la agenda, lo que es mucho, pero no pudieron impedir que el mundo les cambiara a ellos; cuando los melenudos se cortaron el pelo y poblaron gabinetes ministeriales y consejos de administraci&oacute;n cambiaron la playa por el asfalto y decidieron que la &uacute;nica utop&iacute;a posible era aplicarse a s&iacute; mismos el 'Enriqueceos'&nbsp;de Guizot. En mayo descubrieron que el estalinismo era mucho peor que un crimen: era el error que hab&iacute;a cegado la v&iacute;a de la emancipaci&oacute;n de la humanidad por mucho tiempo; pero muchos lo sustituyeron por la mitificaci&oacute;n de otro s&aacute;trapa a&uacute;n m&aacute;s oriental, en pos de una revoluci&oacute;n cultural que no sab&iacute;an ten&iacute;a muy poco de revoluci&oacute;n, nada de cultural, y todo de sanguinaria imposici&oacute;n del poder. En mayo coagularon muchos de los sue&ntilde;os devenidos en monstruos al comprobar la aparente futilidad de la movilizaci&oacute;n de estudiantes y obreros unidos en las calles; la tentaci&oacute;n del derrocamiento del poder por las armas no naci&oacute; all&iacute;, pero encontr&oacute; respaldo en el convencimiento de que el poder no se deja derrotar por la raz&oacute;n de la pasi&oacute;n de los muchos, y encuentra recursos para reconvertir la rabia de la calles en millones de votos conservadores. El atajo de la lucha armada atrajo a demasiados j&oacute;venes de las promociones siguientes, que tambi&eacute;n quer&iacute;an un mundo nuevo, lo quer&iacute;an ya, y lo &uacute;nico que encontraron fueron cad&aacute;veres propios y ajenos. De mayo tambi&eacute;n vino, bien lo saben los conservadores hasta hoy, esa igualaci&oacute;n falsa, que pretende, en aras de una posmodernidad desviada, que da igual saber que no saber, estudiar que no hacerlo, opinar sobre bases firmes o hacerlo sin ning&uacute;n fundamento. La deconstrucci&oacute;n de los relatos acabados, omnicomprensivos y cerrados dio paso a la imposibilidad de construcciones perfectas, a las miradas m&uacute;ltiples y parciales, a an&aacute;lisis tan sesgados que a veces se convierten en caricaturas aptas para ingenuos interesados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este mayo del 18 vamos a recordar a los checos aplastados por los tanques rusos, a los estudiantes mexicanos asesinados porque quer&iacute;an democracia, a Martin Luther King, a Enrique Ruano, a Jos&eacute; Antonio Pardines, a todos los que murieron por intentar un mundo mejor, o que simplemente se cruzaron en el camino de asesinos sin escr&uacute;pulos. Desde nuestra esquina de la ciudad no se ve la playa, pero sabemos que est&aacute; detr&aacute;s de los bloques de cemento. Tampoco se ve la utop&iacute;a en el d&iacute;a a d&iacute;a de las rutinas grises, pero despu&eacute;s de tantos mayos hemos aprendido que si no la buscamos la vida tiene menos sentido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>NOTA</strong>: El art&iacute;culo est&aacute; firmado de manera conjunta por:
    </p><p class="article-text">
        <em>Gemma Hern&aacute;ndez Verde, jefa de estudios del IES Alberto Pico.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Jacinto M. Arce Sotres, director del IES Alberto Pico.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Javier Merino Pacheco, profesor de Geograf&iacute;a e Historia del IES Alberto Pico.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Merino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/mayo-acaba_132_2115127.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 May 2018 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mayo no se acaba nunca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Santander]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La canción de Rufián]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/cancion-rufian_132_2155731.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/704ce08b-25af-4128-a5c3-261cfd22a7e9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ya pueden cantar</p><p class="subtitle">Grandola Vila Morena</p><p class="subtitle">cuantas veces quieran; en tiempos de Trump nada puede sorprender, salvo quizá que cierta izquierda siga comprando esta mercancía tan evidentemente averiada.</p></div><p class="article-text">
        El pasado 17 de abril el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, dirigi&oacute; una alocuci&oacute;n al Congreso de los Diputados espa&ntilde;oles. Al final de la misma, los diputados de ERC y PDCat entonaron algunas estrofas de <em>Grandola Vila Morena</em>, la canci&oacute;n que dio inicio el 25 de abril de 1974 a la revoluci&oacute;n de los claveles y que ha quedado desde entonces como s&iacute;mbolo de esa revoluci&oacute;n democr&aacute;tica que puso fin a 48 a&ntilde;os de dictadura en el pa&iacute;s vecino. Una vez m&aacute;s, una reivindicaci&oacute;n insolidaria, con rasgos preocupantes de xenofobia y supremacismo, se apropiaba de un s&iacute;mbolo democr&aacute;tico para vender gato por liebre y seguir enga&ntilde;ando a la opini&oacute;n europea y mundial presentando como v&iacute;ctimas a quienes solo defienden privilegios y entienden la pol&iacute;tica como un acto permanente de ego&iacute;smo.
    </p><p class="article-text">
        El nacionalismo catal&aacute;n, como buen nacionalismo &ndash;sea serbio, franc&eacute;s, vasco, norteamericano&hellip;. o espa&ntilde;ol&ndash;, solo ha demostrado hasta ahora contumacia en la reivindicaci&oacute;n particularista, es decir, en la defensa de una poblaci&oacute;n que, por otra parte, no tiene en su conjunto demandas derivadas de una opresi&oacute;n espec&iacute;fica (los catalanes tienen problemas similares a los de los dem&aacute;s espa&ntilde;oles y europeos: el paro, la vivienda, la educaci&oacute;n, la sanidad, la corrupci&oacute;n de sus dirigentes, la injusticia de la sociedad en la que viven porque unos catalanes son mucho m&aacute;s poderosos que otros&hellip;). Algunos de sus l&iacute;deres han tenido la osad&iacute;a de establecer comparaciones tan grotescas como la que trazaba un paralelismo entre Artur Mas y Nelson Mandela o Martin Luther King (hay que recordar que Arnaldo Otegi se adelant&oacute; en la autoreivindicaci&oacute;n como reencarnaci&oacute;n de Mandela). La fagocitaci&oacute;n de las buenas causas que no solo no tienen nada que ver con la suya, sino que son m&aacute;s bien antit&eacute;ticas, llega ahora a <em>Grandola Vila Morena</em>.
    </p><p class="article-text">
        Los m&aacute;s j&oacute;venes no tienen por qu&eacute; saber que Portugal estaba sufriendo una dictadura desde 1926 cuando un sector de oficiales del ej&eacute;rcito se levant&oacute; contra la opresi&oacute;n y puso fin al r&eacute;gimen de Marcelo Caetano. <em>Grandola Vila Morena</em> desde entonces forma parte del imaginario del progresismo y de la lucha por la liberaci&oacute;n de los pueblos y las gentes. Nada que ver con el nacionalismo catal&aacute;n, que inventa situaciones dictatoriales y se empe&ntilde;a en contraponer las bondades de un territorio y sus gentes frente a la maldad intr&iacute;nseca de aquellos de quienes se quiere separar (es decir, comportamiento xen&oacute;fobo de manual). Porque por mucho que se empe&ntilde;en y por m&aacute;s veces que lo repitan, Espa&ntilde;a actualmente no es una dictadura; es un r&eacute;gimen democr&aacute;tico con m&uacute;ltiples carencias, con un Gobierno se&ntilde;alado por innumerables casos de corrupci&oacute;n, con unos niveles de desigualdad alarmantes y con una necesidad imperiosa de purificar un ambiente enormemente contaminado, pero que no tiene nada que ver con la dictadura que se sufri&oacute; en Catalu&ntilde;a exactamente igual que en el resto de comunidades espa&ntilde;olas, como Rufi&aacute;n y sus compa&ntilde;eros demuestran cantando en la instituci&oacute;n representativa de esa democracia que tambi&eacute;n ellos contaminan cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Probablemente ni Rufi&aacute;n ni sus compa&ntilde;eros de partido y de canci&oacute;n se atrever&iacute;an a hablar y cantar con el descaro que muestran si desde la izquierda se hubiera lanzado un discurso claro, sobrio y l&oacute;gico sobre la naturaleza de lo que Rufi&aacute;n y sus amigos defienden: si, lejos de abrazar ning&uacute;n tipo de nacionalismo, se hubiera sacado la consecuencia l&oacute;gica de aquello que Pablo Iglesias expresa solo para quedar bien y no perder m&aacute;s votos a&uacute;n (es decir, que las banderas encubren los intereses &ndash;espurios muchas veces&ndash; de quienes las enarbolan), Rufi&aacute;n y sus compa&ntilde;eros de c&aacute;nticos ser&iacute;an categorizados como lo que son: &eacute;mulos del Frente Nacional, de la Liga Norte, de la extrema derecha flamenca o alemana. Todos ellos lo han entendido a la primera, y no han dudado en hacer llegar al nacionalismo catal&aacute;n su apoyo. En definitiva, &iquest;habr&iacute;a alguna diferencia entre la filosof&iacute;a del <em>Am&eacute;rica primero</em> de Trump y el <em>Catalu&ntilde;a primero</em> (y tambi&eacute;n despu&eacute;s y siempre) de Rufi&aacute;n y sus compa&ntilde;eros?&nbsp; Parece claro que no.
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica al nacionalismo catal&aacute;n no debe obviar el espinoso asunto del encarcelamiento de los principales implicados en las decisiones que en el &uacute;ltimo trimestre del pasado a&ntilde;o promovieron la independencia de Catalu&ntilde;a. Que los dirigentes pol&iacute;ticos encarcelados cometieron delitos es indudable, con el agravante de que se aprovecharon de sus posiciones de poder para perpetrarlos, sin vacilar en lanzar a la poblaci&oacute;n a acciones que pod&iacute;an haber acabado de forma tr&aacute;gica; otra cosa es que ello constituya delito de rebeli&oacute;n. Tambi&eacute;n es dif&iacute;cil descartar la idea de una injerencia gubernamental en las decisiones judiciales, dados los antecedentes de este Gobierno. Su clamorosa falta de moralidad y las declaraciones tan inoportunas&nbsp; como habituales de los ministros de Interior y Justicia no pueden tranquilizar a nadie.
    </p><p class="article-text">
        Sentado esto, la intervenci&oacute;n de tribunales extranjeros, provocada por el autoexilio de algunos de los dirigentes catalanes, y el recurso a &oacute;rganos supranacionales una vez agotada la v&iacute;a judicial en Espa&ntilde;a otorgan garant&iacute;as evidentes. En definitiva, se les pueda calificar de presos pol&iacute;ticos en la medida en que sus delitos est&aacute;n en relaci&oacute;n con acciones de naturaleza pol&iacute;tica, lo cual no dice nada en su favor, m&aacute;s bien al contrario. Lo que no son en ning&uacute;n modo son presos de conciencia, pues no est&aacute;n en la c&aacute;rcel por independentistas sino por los hechos de los que son responsables.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier soluci&oacute;n al problema de Catalu&ntilde;a pasa por caracterizarlo correctamente. No hay ning&uacute;n problema de falta de reconocimiento de una determinada singularidad, ni de la necesidad de atender las demandas de autogobierno, pr&aacute;cticamente satisfechas en su totalidad (como demuestran los nacionalistas con su negativa absoluta no ya a cambiar, sino simplemente a tratar cualquier modificaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas cultural, ling&uuml;&iacute;stica o educativa de la comunidad). No parece l&oacute;gico que alguien especialmente oprimido se muestre absolutamente refractario a cualquier cambio de las leyes, por otra parte hechas por nacionalistas y aplicadas por nacionalistas. Nada que no incluya la voluntad expl&iacute;cita de los nacionalistas catalanes de cumplir la ley, aceptar las decisiones mayoritarias y reconocer que la poblaci&oacute;n de esa comunidad no tiene m&aacute;s derechos que los dem&aacute;s pondr&aacute; fin al conflicto que en estos momentos vive Catalu&ntilde;a. Ya pueden cantar <em>Grandola Vila Morena</em> cuantas veces quieran; en tiempos de Trump nada puede sorprender, salvo quiz&aacute; que cierta izquierda siga comprando esta mercanc&iacute;a tan evidentemente averiada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Merino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/cancion-rufian_132_2155731.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Apr 2018 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Independentismo,Cataluña,Gabriel Rufián]]></media:keywords>
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