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    <title><![CDATA[elDiario.es - Xosé A. Neira Cruz]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Xosé A. Neira Cruz]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Armenia desmiente la idea de que los gobiernos autoritarios tienen asegurado perpetuarse en el poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/triunfo-pueblo-armenio_1_2153332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f4d0a231-4219-4008-9d43-79eb31540d81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Armenia desmiente la idea de que los gobiernos autoritarios tienen asegurado perpetuarse en el poder"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La movilización en la calle forzó la dimisión del primer ministro Serzh Sargsian, que tras diez años como presidente había conseguido que le eligieran al frente del Gobierno para burlar la limitación de mandatos</p></div><p class="article-text">
        Armenia cuenta ya con un d&iacute;a m&aacute;s que a&ntilde;adir a su calendario de fechas hist&oacute;ricas. El 23 de abril de 2018 marca un antes y un despu&eacute;s en la vida de esta peque&ntilde;a rep&uacute;blica cauc&aacute;sica que se siente cruce de culturas entre Europa y Asia. Once d&iacute;as de protestas y manifestaciones crecientes por las calles de la capital, Erev&aacute;n, fueron preparando el clima de tensi&oacute;n y crispaci&oacute;n social que daba a entender que los ciudadanos armenios no pensaban dar un paso atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos cerr&aacute;ndolo todo. No sabemos lo que puede suceder&rdquo;, manifestaba a los turistas agolpados a las puertas una funcionaria del Museo de Historia Nacional de Armenia, uno de los principales atractivos de la capital, situado en plena Plaza de la Rep&uacute;blica, ese coraz&oacute;n de piedra y agua donde se concentran los poderes y tambi&eacute;n los gritos de reivindicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pedimos la dimisi&oacute;n de Serzh Sargsian, en nuestro pa&iacute;s contamos con muchos pol&iacute;ticos con conocimiento y aptitudes que pueden hacerlo mejor que &eacute;l&rdquo;, explica una estudiante universitaria justo antes de plantarse frente a la fila de polic&iacute;as que custodia el Parlamento. Su opini&oacute;n est&aacute; fundada en los diez a&ntilde;os, dos mandatos, que Sargsian ostent&oacute; el cargo de presidente, el m&aacute;ximo tiempo posible, que aprovech&oacute; en 2015 para impulsar la reforma de la Constituci&oacute;n y otorgar mayor poder al primer ministro, puesto al que ahora se postulaba.
    </p><p class="article-text">
        A este hecho se suman las sospechas de corrupci&oacute;n y el temor de que se instaurara una oligarqu&iacute;a. &ldquo;Durante estos a&ntilde;os ya hemos visto c&oacute;mo favorec&iacute;a a personas de su familia y de su c&iacute;rculo de amistades, mientras que no han hecho nada por el pueblo&rdquo;, detalla Gh&eacute;vont, un camarero que, por estar en horario laboral, se resigna a aplaudir a sus compatriotas mientras se manifiestan frente a su restaurante. &ldquo;Estamos hartos de la corrupci&oacute;n, que afecta a cada l&iacute;der en cada &aacute;mbito, incluso en los colegios, donde los directores pertenecen al partido del gobierno. Queremos libertad y mejorar econ&oacute;micamente para que no tengamos que emigrar a Rusia, como sucede actualmente con muchos armenios, porque aqu&iacute; no hay trabajo&rdquo;, reivindica Nazeli Mkhitaryan.
    </p><p class="article-text">
        Los polic&iacute;as se agrupaban por distintos puntos de la ciudad pero su actitud revelaba que no estaban dispuestos a extralimitarse en su actuaci&oacute;n. No m&aacute;s, al menos, de lo que ya lo hicieron durante las primeras jornadas de la protesta, que se saldaron con medio centenar de heridos y 250 detenidos.
    </p><p class="article-text">
        Incluso el l&iacute;der de la oposici&oacute;n, Nik&oacute;l Pashinian, fue arrestado, pese a la inmunidad legal que protege a los diputados en las leyes armenias. La detenci&oacute;n sirvi&oacute; para congregar en la tarde del domingo en la Plaza de la Rep&uacute;blica a m&aacute;s de 100.000 personas &ndash;una cifra nunca registrada en Erev&aacute;n, ciudad de poco m&aacute;s de un mill&oacute;n de habitantes&ndash; y sumar a las filas de los que protestaban a miembros de las Fuerzas Armadas, una situaci&oacute;n tambi&eacute;n in&eacute;dita en este pa&iacute;s. 
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        A primera hora del lunes, la capital armenia amaneci&oacute; con su sinton&iacute;a habitual en los &uacute;ltimos d&iacute;as: bocinazos estridentes ininterrumpidos y sonido de grandes cornetas pintadas de rojo, azul y naranja, los colores de la bandera nacional, ense&ntilde;a que paseaban los coches por las principales avenidas de Erev&aacute;n y que incluso serv&iacute;a de capa o pareo a muchos de los viandantes.
    </p><p class="article-text">
        A medida que transcurr&iacute;an las horas y los acontecimientos, aumentaba la presi&oacute;n. Pr&aacute;cticamente se hac&iacute;a imposible avanzar sin tener que frenar o buscar una v&iacute;a alternativa. Los cruces estaban tomados por estudiantes que bailaban al son de instrumentos tradicionales o por sentadas organizadas sobre los bancos de los parques, reubicados en el centro de la calzada. Los contenedores tambi&eacute;n cumpl&iacute;an su cometido en el objetivo de bloquear y hacer imposible el tr&aacute;fico por Erev&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No se presentaba mejor la situaci&oacute;n en las salidas de la ciudad y buena parte de las principales carreteras del pa&iacute;s estaban cortadas, a veces por grupos de ni&ntilde;os o adolescentes que dejaron las clases para sumarse a las protestas. Autobuses de turistas, camiones de reparto y trabajadores en tr&aacute;nsito se resignaban a volver sobre sus pasos o buscaban v&iacute;as secundarias, incluso teniendo que cruzar medianas entre carreteras y circular en direcci&oacute;n contraria en plena autopista.
    </p><p class="article-text">
        No hab&iacute;a terminado la ma&ntilde;ana cuando todo el pa&iacute;s conoc&iacute;a la noticia: el primer ministro Serzh Sargsian, apenas elegido para el cargo, acababa de presentar su dimisi&oacute;n y renunciaba a perpetuarse en el poder.
    </p><p class="article-text">
        De pronto estall&oacute; la celebraci&oacute;n. La alegr&iacute;a desbordante inund&oacute; las calles del pa&iacute;s. Los bares invitaban a cava a los transe&uacute;ntes, los vendedores de flores las regalaban a quien pasaba ante sus puestos callejeros, la gente se abrazaba y se viv&iacute;a una contagiosa sensaci&oacute;n de libertad. &ldquo;Es nuestra revoluci&oacute;n y la hemos ganado&rdquo;, gritaban los j&oacute;venes desde los techos de los coches. &ldquo;Victoria&rdquo; o &ldquo;&uacute;nete&rdquo; son otros de los mantras que coreaba la multitud mientras los mayores aplaud&iacute;an desde ventanas o aceras.
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        Para Nazeli Mkhitaryan, &ldquo;la clave para conseguir que Sarksian dimitiera ha sido la unidad, en todo el pa&iacute;s salimos a la calle con una sola voz. Y lo hicimos pac&iacute;ficamente, algo que no siempre se consigue, porque tenemos muy cerca la guerra de Artsak (por Nagorno Karabaj) en los 90 y no queremos que se repita&rdquo;. &ldquo;Tras 10 a&ntilde;os en el poder de un pa&iacute;s empobrecido y estancado, la poblaci&oacute;n tiene la expectativa de que con nuevos pol&iacute;ticos mejore la situaci&oacute;n econ&oacute;mica. Esa es la expectativa, luego veremos lo que sucede&rdquo;, detalla Arman Ghushchyan, gu&iacute;a tur&iacute;stico de la agencia Yerani Travel.
    </p><p class="article-text">
        Una tesis que confirma el gerente del restaurante Beijing, en pleno Paseo de la Cascada, una de las zonas m&aacute;s concurridas de la ciudad, para quien lo que importa es que &ldquo;ayer todo el mundo estaba preocupado y mi negocio vac&iacute;o, en cambio hoy la gente est&aacute; feliz y mi restaurante est&aacute; lleno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la celebraci&oacute;n recuperaron los versos de sus antepasados, los mismos que tuvieron que perecer en un genocidio, silenciado, todav&iacute;a hoy inexistente para la mayor parte de los pa&iacute;ses del mundo, entre ellos, Espa&ntilde;a, en el que perecieron masacrados por el imperio otomano m&aacute;s de un mill&oacute;n de personas. Ese holocausto, para el que no hay recuerdo internacional, empez&oacute; el 24 de abril de 1915. Al llegar esta fecha, todos los a&ntilde;os el pueblo armenio se paraliza para peregrinar en masa al memorial contra el olvido y por la dignidad, erigido a pocos kil&oacute;metros de la capital.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, sin duda, la tristeza del recuerdo se une a la alegr&iacute;a de un pueblo que se siente triunfante y recompensado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rocío Ovalle, Xosé A. Neira Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/triunfo-pueblo-armenio_1_2153332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Apr 2018 18:37:24 +0000]]></pubDate>
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