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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sara Carreño]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sara_carreno/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sara Carreño]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Acabar con las manadas. Una deuda política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/acabar-manadas-deuda-politica_129_1674603.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b150b2f-cab1-461d-8109-144bc7b79cc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Acabar con las manadas. Una deuda política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ausencia de estadísticas oficiales y la falta de denuncia de muchas víctimas hacen que las violencias sexuales pervivan como una realidad silenciada, olvidadas por las instituciones en la lucha contra la violencia de género</p></div><p class="article-text">
        'Manadas' aqu&iacute; y all&aacute; protagonizan titulares de prensa provocando diversas opiniones sobre si los delitos sexuales est&aacute;n experimentando un auge en nuestro pa&iacute;s o bien si lo que ha aumentado es el porcentaje de agresiones denunciadas sobre el total. Lo cierto es que tanto el balance de criminalidad del Ministerio de Interior como la Memoria de la Fiscal&iacute;a relativos al 2017 constatan un aumento de delitos sexuales investigados. Por su parte, el estudio de Geoviolencia sexual denuncia que las agresiones sexuales en grupo se dispararon a lo largo del pasado a&ntilde;o, alcanzando la cifra de 58 casos conocidos frente a los 15 del a&ntilde;o anterior.
    </p><p class="article-text">
        La ausencia de estad&iacute;sticas oficiales y la falta de denuncia de muchas v&iacute;ctimas hacen que las violencias sexuales pervivan como una realidad silenciada, olvidadas por las instituciones en la lucha contra la violencia de g&eacute;nero. A pesar de que la violencia sexual constituye una clara manifestaci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n a la mujer, sustentada por los roles sexuales de dominaci&oacute;n y sumisi&oacute;n, la violencia sexual ha sido olvidada tanto por la Ley Integral contra la Violencia de G&eacute;nero como por el Pacto de Estado relativo a la misma.
    </p><p class="article-text">
        La ausencia de protocolos de actuaci&oacute;n por parte de las administraciones p&uacute;blicas o la pervivencia de prejuicios machistas que las v&iacute;ctimas deben enfrentar a lo largo de un doloroso proceso judicial son factores que convierten el procedimiento en un calvario y desincentivan la denuncia. Ante esta realidad, la necesidad de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de prevenci&oacute;n de este tipo de delitos y atenci&oacute;n a las v&iacute;ctimas resulta ineludible, como pone de manifiesto el informe de Amnist&iacute;a Internacional publicado sobre la violencia sexual el pasado noviembre. &ldquo;Invisibilizadas, cuestionadas, desprotegidas y juzgadas&rdquo; son los calificativos con lo que la organizaci&oacute;n describe la situaci&oacute;n de millones de mujeres v&iacute;ctimas de agresiones sexuales en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto se hace extremadamente necesario ofrecer atenci&oacute;n a las v&iacute;ctimas sin necesidad de denuncia previa, pero a la par se deben implementar mecanismos que fomenten el acceso a la justicia, pues lo contrario provoca la falta de condena del agresor. Esta percepci&oacute;n de impunidad, unida a las profundas creencias culturales que para muchos varones legitiman las agresiones sexuales sustentadas sobre el rol pasivo asignado a lo femenino, permite que este tipo de violencia se perpet&uacute;e e incluso aumente. Es decir, la ausencia de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas incentiva la pervivencia de la cultura de la violaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El caso 'la manada', convertido en el juicio por violaci&oacute;n m&aacute;s medi&aacute;tico de la d&eacute;cada, llev&oacute; a las mujeres de nuestro pa&iacute;s a tomar las calles exigiendo respuesta ante las sentencias injustas y los juicios a las v&iacute;ctimas. La propuesta de Unidos Podemos que se debatida en el Congreso esta semana fue concebida como medio para escuchar esas demandas y convertirlas en ley, haciendo frente a un problema que supone una de las m&aacute;s terribles manifestaciones de la discriminaci&oacute;n de la mujer en la sociedad. La propuesta aborda medidas de detecci&oacute;n, prevenci&oacute;n y sensibilizaci&oacute;n, formaci&oacute;n de profesionales y coordinaci&oacute;n de las administraciones p&uacute;blicas para ofrecer una mejor atenci&oacute;n a las v&iacute;ctimas. Supone, adem&aacute;s, una revisi&oacute;n del procedimiento judicial, ampliando las medidas de protecci&oacute;n del Estatuto de la v&iacute;ctima para paliar el proceso de victimizaci&oacute;n secundaria, evitando que la denunciante tenga que prestar declaraci&oacute;n en innumerables ocasiones o confrontar visualmente a sus agresores.
    </p><p class="article-text">
        La proposici&oacute;n de ley debatida incluye tambi&eacute;n la reforma del C&oacute;digo Penal de acuerdo a las recomendaciones y est&aacute;ndares internacionales del Convenio de Estambul o el Comit&eacute; de la CEDAW. Por ello, la propuesta elimina la actual distinci&oacute;n entre abuso y agresi&oacute;n sexual, estableciendo un &uacute;nico delito contra la libertad sexual donde el consentimiento libremente otorgado se convierte en el elemento clave del delito y cuya pena se modula en funci&oacute;n de la gravedad del hecho y las circunstancias del mismo.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta regula tambi&eacute;n un delito espec&iacute;fico para las agresiones en grupo y otro para al acoso sexual callejero, es decir, las situaciones en las que una mujer es perseguida por la v&iacute;a p&uacute;blica con actitudes que la hagan sentir en peligro. No se trata de una respuesta basada en elevar las penas, sino de adaptar el C&oacute;digo Penal a las situaciones existentes y eliminar de su redacci&oacute;n los resquicios de una tradici&oacute;n hist&oacute;rica mis&oacute;gina que a&uacute;n perviven, cuya m&aacute;s notable manifestaci&oacute;n es el continuo juicio al que se somete a las v&iacute;ctimas. La resistencia frente a una agresi&oacute;n resulta ser el n&uacute;cleo valorativo en diversas resoluciones judiciales. Como ejemplo, una sentencia de la Audiencia de Lleida este mismo mes impon&iacute;a una condena m&iacute;nima en un caso de agresi&oacute;n m&uacute;ltiple porque la v&iacute;ctima, con un 69% de discapacidad, &ldquo;no se resisti&oacute; con la suficiente contundencia&rdquo; frente a sus tres agresores. La exigencia de resistencia a las v&iacute;ctimas, injusta en cualquier caso, resulta sumamente hiriente cuando se requiere a mujeres en situaci&oacute;n de grave vulnerabilidad o ni&ntilde;as de corta edad y debe ser desterrada de la valoraci&oacute;n del delito, puesto que la conducta juzgada es la del agresor.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta ha sido tomada en consideraci&oacute;n, a pesar de la abstenci&oacute;n del PP y Ciudadanos. No obstante, la disoluci&oacute;n de las Cortes ante la convocatoria de elecciones anticipadas imposibilita que esta ley alcance su tramitaci&oacute;n. Sin embargo, el debate ya ha alcanzado las instituciones y ha obligado a los partidos pol&iacute;ticos a posicionarse. La abstenci&oacute;n del PP y Ciudadano ante una propuesta que refuerza nuestra libertad sexual como mujeres resulta imperdonable. Aquellos que dicen estar siempre del lado de las v&iacute;ctimas hacen o&iacute;dos sordos ante la terrible realidad de las millones de mujeres que han sufrido una agresi&oacute;n sexual. La pr&oacute;xima legislatura deber&aacute; completar este trabajo, avanzando en las conquistas en materia de igualdad. La cita electoral se aproxima y es nuestro momento, como mujeres, de exigir compromisos y posicionamientos frente a un tipo de violencia que todas, en mayor o menor medida, sufrimos por el mero hecho de nacer mujer. En las pr&oacute;ximas elecciones tenemos mucho en juego: la igualdad de g&eacute;nero se ha puesto en el centro del debate, cuestionada por partidos de ideolog&iacute;a reaccionaria que pretenden devolvernos a &eacute;pocas anteriores y aquellos que luchan por avanzar en las conquistas. Combatir la violencia sexual es una asignatura pendiente, un objetivo de la actual agenda feminista que vamos a lograr, porque la lucha feminista es imparable.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro pa&iacute;s necesita una ley integral que aborde los delitos sexuales, una ley que no se limite a peque&ntilde;as modificaciones de la duraci&oacute;n de las penas, sino que afronte este tipo de violencia de una manera multidisciplinar, entendiendo la violencia sexual como un problema estructural y persiga su erradicaci&oacute;n. Esto supone poner especial &eacute;nfasis en la prevenci&oacute;n y&nbsp; la educaci&oacute;n en igualdad para conseguir una sociedad segura para las mujeres. Debemos educar a nuestros j&oacute;venes para que aprendan a disfrutar de su sexualidad entre iguales que se respetan, abandonando roles de sujeto activo y pasivo para construir una sociedad en la que los hombres no se vean a s&iacute; mismos como lobos integrantes de manadas que salen por las noches &ldquo;a cazar hembras&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Carreño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/acabar-manadas-deuda-politica_129_1674603.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Feb 2019 21:52:46 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Código Penal también necesita feminismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/codigo-penal-necesita-feminismo_129_2138107.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ac1077c-2ede-4509-abef-46e6c200c68d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Código Penal también necesita feminismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hecho de que el delito de agresión sexual incluya como elementos del tipo la intimidación o violencia abandona a la apreciación subjetiva de quien juzga el hecho la calificación de este como violación</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No es abuso, es violaci&oacute;n&rdquo; es el grito que miles de personas han coreado frente a las puertas de la Audiencia Provincial de Navarra, frente al Ministerio de Justicia y en cientos de plazas a lo largo del Estado en los &uacute;ltimos d&iacute;as. La sentencia del caso 'la manada' ha devuelto a las mujeres a las calles, a mostrar la rabia y la indignaci&oacute;n ante las violencias sexuales, en concreto al tratamiento judicial que estas reciben.
    </p><p class="article-text">
        Parece necesario que las instituciones judiciales y pol&iacute;ticas abran sus ventanas para que entre en ellas el feminismo que, empoderado, grita desde fuera que algo ha de cambiar, que no es posible que cinco hombres rodeen a una chica en un portal, la humillen y la penetren en diversas formas y que, mientras en la calle todas llamamos a este acto violaci&oacute;n, la justicia nos diga que no lo es, que se trat&oacute; de un &ldquo;abuso&rdquo;. Y es que el significante tiene una gran importancia. S&oacute;lo en una cultura de la violaci&oacute;n es posible que a este hecho no se le llame como lo que es.
    </p><p class="article-text">
        Las reacciones a la sentencia se dividen entre quienes &uacute;nicamente critican la falta de apreciaci&oacute;n de la intimidaci&oacute;n por parte de los magistrados en este caso concreto y quienes creemos, adem&aacute;s, que es necesaria una nueva redacci&oacute;n de los tipos penales relativos a los delitos contra la libertad sexual.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, si los magistrados que dictaron la pol&eacute;mica sentencia hubiesen apreciado intimidaci&oacute;n a la v&iacute;ctima, la calificaci&oacute;n del delito habr&iacute;a sido la de agresi&oacute;n sexual, y a tenor del art&iacute;culo 179 del c&oacute;digo penal habr&iacute;a supuesto que &ldquo;el responsable ser&aacute; castigado como reo de violaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La intimidaci&oacute;n, seg&uacute;n el criterio jurisprudencial, requiere de la &ldquo;amenaza inequ&iacute;voca de un mal&rdquo;. Repasando la jurisprudencia se pueden encontrar multitud de sentencias que califican de abuso sexual hechos en los que la v&iacute;ctima se hallaba en una clara situaci&oacute;n coercitiva y que enfocan la calificaci&oacute;n del delito a la reacci&oacute;n de la v&iacute;ctima. El a&ntilde;o pasado, la Audiencia de Cantabria descartaba el delito de agresi&oacute;n sexual a una ni&ntilde;a de cinco a&ntilde;os porque no quedaba probado que la peque&ntilde;a &ldquo;opusiera resistencia f&iacute;sica o protestara, llorara o gritara&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es aqu&iacute; donde la redacci&oacute;n de las leyes penales es clave para evitar sentencias como estas. El hecho de que el delito de agresi&oacute;n sexual incluya como elementos del tipo la intimidaci&oacute;n o violencia abandona a la apreciaci&oacute;n subjetiva de quien juzga el hecho la calificaci&oacute;n de este como violaci&oacute;n, perpetuando adem&aacute;s el mito de que las violaciones se cometen por desconocidos en lugares aislados y con violencia.
    </p><p class="article-text">
        Tanto el delito de abusos sexuales como el de agresi&oacute;n sexual se encuentran recogidos en el T&iacute;tulo VIII de delitos contra la libertad sexual. Si el bien jur&iacute;dico protegido es la libertad sexual, &iquest;por qu&eacute; el n&uacute;cleo del mismo no es la falta de consentimiento de la v&iacute;ctima? Si en la calle todos denominamos violaci&oacute;n al acceso carnal sin consentimiento, &iquest;por qu&eacute; el c&oacute;digo penal se separa de ese mismo significado, del que aparece en el diccionario de la RAE?
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n viene de anta&ntilde;o, de la concepci&oacute;n sumamente patriarcal de que una mujer honorable se defender&iacute;a con todas sus fuerzas de una violaci&oacute;n, no en vano, estos delitos eran hasta tiempo reciente &ldquo;delitos contra la honestidad&rdquo;. Esto pone el foco en la v&iacute;ctima, que no s&oacute;lo ha de probar su falta de consentimiento respecto a la relaci&oacute;n sexual, sino tambi&eacute;n las amenazas, la coacci&oacute;n, la intimidaci&oacute;n o la violencia, solamente expl&iacute;citas en muchos casos cuando la v&iacute;ctima se resiste. Cargan la responsabilidad sobre nosotras, en nuestra reacci&oacute;n en un momento de p&aacute;nico, en el que podr&iacute;amos jugarnos la vida, para calificar el hecho como violaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La resistencia de la mujer se elimin&oacute; como requisito jurisprudencial en el a&ntilde;o 1986, sin embargo, en la pr&aacute;ctica sigue siendo juzgada nuestra actitud. La v&iacute;ctima de 'la manada' fue juzgada durante todo el procedimiento. La defensa, adem&aacute;s, intent&oacute; tildarla de promiscua. Todo ello demuestra que seguimos arrastrando aquella concepci&oacute;n machista de que la mujer &ldquo;menos honorable&rdquo; no puede ser violada. En definitiva, seguimos siendo juzgadas nosotras, las v&iacute;ctimas, en lugar de ellos, los agresores.
    </p><p class="article-text">
        En una sociedad patriarcal, los tribunales y las leyes no escapan al pensamiento machista. Tanto la tipificaci&oacute;n y descripciones del C&oacute;digo Penal, como las interpretaciones en sede judicial beben de tradiciones hist&oacute;ricas machistas.
    </p><p class="article-text">
        Hoy la sentencia de 'la manada' pone de relieve algo que, lejos de ser excepcional, es la norma. La sentencia no ha sido dictada &ldquo;contra derecho&rdquo;. Muy al contrario, encuentra su justificaci&oacute;n en la ley que se aplica, porque el C&oacute;digo Penal da tan poco valor a la voluntad libre de la v&iacute;ctima que llega a denominar consentimiento al resultado de la coacci&oacute;n y el miedo, tal como se desprende de la redacci&oacute;n del art&iacute;culo 181.3 &ldquo;La misma pena se impondr&aacute; cuando el consentimiento se obtenga prevali&eacute;ndose el responsable de una situaci&oacute;n de superioridad manifiesta que coarte la libertad de la v&iacute;ctima&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dado que la ley se aplica de forma general, m&aacute;s all&aacute; del caso concreto que ahora nos escandaliza, hemos de analizar ampliamente los problemas estructurales y modificar las leyes en torno a las violencias sexuales. Necesitamos urgentemente abordar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de educaci&oacute;n y prevenci&oacute;n para que cinco hombres no tomen como diversi&oacute;n arrinconar a una joven en un portal y penetrarla contra su voluntad. La educaci&oacute;n y prevenci&oacute;n deben ir, irremediablemente acompa&ntilde;adas de legislaci&oacute;n, para que cuando esta forma de violencia contra la mujer se manifieste, no se titubee y se juzgue como lo que es, como una violaci&oacute;n. Sin juicio moral paralelo a la v&iacute;ctima, concentrando la atenci&oacute;n en lo que ha hecho el agresor.
    </p><p class="article-text">
        Hoy necesitamos abrir las ventanas para que el feminismo inunde las instituciones, necesitamos introducir la perspectiva de g&eacute;nero en los tribunales y en las leyes penales, abandonar el hist&oacute;rico machismo del que a&uacute;n emanan.
    </p><p class="article-text">
        Defender la igualdad y la libertad de la mujer, supone estipular en la ley que si no hay consentimiento libre hay violaci&oacute;n, que ya sea asaltada en un callej&oacute;n oscuro o drogada o en cualquier situaci&oacute;n, es violaci&oacute;n cuando ella no dijo s&iacute;. Las leyes e instituciones judiciales han de reflejar el sentido com&uacute;n que la sociedad feminista reclama en las plazas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Carreño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/codigo-penal-necesita-feminismo_129_2138107.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 May 2018 18:48:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[La Manada,Agresiones sexuales]]></media:keywords>
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