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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pepe Álvarez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pepe_alvarez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pepe Álvarez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El derecho a tener derechos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derecho-derechos_129_13172062.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/27811e0a-008c-4b60-92c8-8b59764a18e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El derecho a tener derechos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En España los derechos fundamentales no dependen del pasaporte. Ese ha sido uno de los consensos más valiosos de nuestra convivencia. Lo que ahora se plantea en los acuerdos que avanzan en algunas comunidades, que unos llaman “arraigo” y otros “prioridad nacional”, no lo matiza: lo rompe</p><p class="subtitle">Vientos xenófobos desde Extremadura</p></div><p class="article-text">
        Hay l&iacute;neas que no deber&iacute;an cruzarse y, sin embargo, se est&aacute;n cruzando. Los acuerdos que avanzan en algunas comunidades, que unos llaman &ldquo;arraigo&rdquo; y otros &ldquo;prioridad nacional&rdquo;, esconden en realidad lo mismo: la pretensi&oacute;n de poner a unas personas por delante de otras en el acceso a derechos b&aacute;sicos por su nacionalidad. No estamos ante una pol&iacute;tica discutible; estamos ante una negaci&oacute;n del ser humano, incompatible con la democracia, con la Constituci&oacute;n, con Europa y con cualquier idea de derecho natural. Y eso est&aacute; generando una alarma creciente en la sociedad, en cualquiera que entiende que los derechos no pueden depender del origen.
    </p><p class="article-text">
        Porque en Espa&ntilde;a los derechos fundamentales no dependen del pasaporte. Ese ha sido uno de los consensos m&aacute;s valiosos de nuestra convivencia. Lo que ahora se plantea no lo matiza: lo rompe. Y al hacerlo abre algo m&aacute;s grave: una grieta en la que la dignidad deja de ser universal para convertirse en condicional. Cuando se empieza a decidir qui&eacute;n tiene derechos, se cuestiona al propio ser humano y se activa una l&oacute;gica que la historia ha demostrado devastadora.
    </p><p class="article-text">
        Como advirti&oacute; Hannah Arendt, el derecho esencial es el derecho a tener derechos. Cuando ese principio se quiebra, la democracia deja de ser igualdad y empieza a convertirse en un sistema que separa, clasifica y excluye.
    </p><p class="article-text">
        Ese deslizamiento ya est&aacute; en marcha. Se construye un relato que presenta a las personas migrantes como problema o amenaza, cuando la realidad demuestra lo contrario. Espa&ntilde;a necesita inmigraci&oacute;n para sostener su mercado de trabajo, su relevo generacional y su sistema de protecci&oacute;n social. Las personas extranjeras trabajan, cotizan, cuidan, producen y sostienen sectores enteros de nuestra econom&iacute;a. Son parte de nuestra sociedad, aunque algunos se empe&ntilde;en en situarlas fuera para convertirlas en un chivo expiatorio.
    </p><p class="article-text">
        La gravedad alcanza su punto m&aacute;s extremo cuando afecta a menores. Los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as extranjeros no son una categor&iacute;a pol&iacute;tica ni un instrumento de confrontaci&oacute;n. Son sujetos de derechos cuya protecci&oacute;n debe ser absoluta. Convertirlos en objeto de disputa no solo es una quiebra &eacute;tica; sit&uacute;a a quienes lo hacen fuera del consenso internacional m&aacute;s b&aacute;sico &mdash;jur&iacute;dico, pol&iacute;tico y humano&mdash; que obliga a proteger a la infancia sin condiciones. Apartarse de ese consenso no es una opci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s: es un paso atr&aacute;s que erosiona los fundamentos mismos de una sociedad civilizada.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n desde el plano moral el mensaje es claro. El Papa ha recordado que las personas migrantes no son una amenaza, sino seres humanos con dignidad. Y la dignidad no se relativiza, no se grad&uacute;a, no se negocia. Ese recordatorio conecta con la base &eacute;tica de cualquier sociedad democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La llamada &ldquo;prioridad nacional&rdquo; no resuelve ninguno de los problemas reales &mdash;la vivienda, la desigualdad, la precariedad&mdash;. Lo que hace es desviar la atenci&oacute;n y dirigir el malestar hacia quienes menos responsabilidad tienen. Es, en definitiva, una coartada que simplifica lo complejo a costa de debilitar lo esencial.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay una paradoja que deber&iacute;a incomodar. Espa&ntilde;a ha sido un pa&iacute;s de emigraci&oacute;n, tambi&eacute;n interior. Durante d&eacute;cadas, miles de personas dejaron regiones como Extremadura o Arag&oacute;n para buscar oportunidades en otros territorios. Esa movilidad forma parte de nuestra historia y explica buena parte de nuestro desarrollo. &iquest;Qu&eacute; ocurrir&iacute;a si quienes se marcharon regresaran hoy y se encontraran con un sistema que les exige &ldquo;arraigo&rdquo; para acceder a derechos b&aacute;sicos? &iquest;Qu&eacute; ocurrir&iacute;a si se les dijera que no cumplen, que hay otros &ldquo;m&aacute;s de aqu&iacute;&rdquo; que deben pasar por delante?
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica de la exclusi&oacute;n no se detiene. Cuando se acepta, se expande.
    </p><p class="article-text">
        Porque cuando los derechos dependen del origen o del tiempo de permanencia, la frontera deja de ser un l&iacute;mite jur&iacute;dico y se convierte en una l&iacute;nea arbitraria que puede moverse en cualquier momento. Hoy son otros. Ma&ntilde;ana puede ser cualquiera.
    </p><p class="article-text">
        Por eso la conclusi&oacute;n es inevitable: cuando se decide qui&eacute;n tiene derecho a tener derechos, lo que est&aacute; en juego no es solo la vida de otros, sino el fundamento mismo de la democracia. Y frente a eso no cabe la indiferencia. Defender la democracia, la libertad y los derechos no es una opci&oacute;n: es una obligaci&oacute;n c&iacute;vica. Es defendernos a nosotros mismos frente a una deriva que, si no se frena, termina por arrasarlo todo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pepe Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derecho-derechos_129_13172062.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2026 20:30:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El derecho a tener derechos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Extremadura,Derechos fundamentales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cumplir la ley también es urgente, incluso para un Consejo con 500 años de historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cumplir-ley-urgente-consejo-500-anos-historia_129_13106449.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/57861065-a9f3-44a6-8de8-6a5d26b82cb4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1456y188.jpg" width="1200" height="675" alt="Cumplir la ley también es urgente, incluso para un Consejo con 500 años de historia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es un problema técnico, sino de derechos. Siete años después seguimos discutiendo si puede desarrollarse reglamentariamente mientras millones de personas ven vulnerados sus derechos por el descontrol de la jornada laboral</p><p class="subtitle">El Consejo de Estado falla contra el registro de jornada de Trabajo que boicoteó Carlos Cuerpo con dos informes</p></div><p class="article-text">
        Hay dict&aacute;menes que iluminan y otros que, con solemnidad, oscurecen lo evidente. El reciente del Consejo de Estado sobre el registro de jornada pertenece a esta segunda categor&iacute;a: no por lo que dice, sino por lo que decide no ver.
    </p><p class="article-text">
        El registro horario no es una ocurrencia ni una excentricidad. Naci&oacute; en 2019 para responder a una realidad inquietante: millones de horas extraordinarias sin pagar ni cotizar. Su propia exposici&oacute;n de motivos lo advert&iacute;a con claridad: sin registro, las personas trabajadoras quedan indefensas y se facilitan jornadas por encima de los l&iacute;mites legales, con impacto en el salario, la conciliaci&oacute;n y las cotizaciones.
    </p><p class="article-text">
        No es un problema t&eacute;cnico, sino de derechos. Siete a&ntilde;os despu&eacute;s seguimos discutiendo si puede desarrollarse reglamentariamente mientras millones de personas ven vulnerados sus derechos por el descontrol de la jornada laboral. Resulta dif&iacute;cil no sorprenderse cuando, en nuestro ordenamiento jur&iacute;dico, las jornadas especiales se regulan por real decreto desde 1995, pero el registro &mdash;ya establecido por ley&mdash; parece resistirse a ese mismo desarrollo. Como si ordenar el tiempo de trabajo fuera aceptable, pero controlarlo efectivamente resultara sospechoso.
    </p><p class="article-text">
        La paradoja es evidente. El Consejo de Estado naci&oacute; en 1526, bajo Carlos V. Cinco siglos despu&eacute;s, en plena era de algoritmos e inteligencia artificial, parece que pasar del papel al registro digital exige poco menos que una reforma constitucional. Menos mal que su criterio no es vinculante, porque la recomendaci&oacute;n, al mismo tiempo que pone barreras a los avances tecnol&oacute;gicos , nos devuelve al siglo XVI
    </p><p class="article-text">
        Y ello pese a que el propio dictamen reconoce lo esencial: el descontrol de la jornada es un problema grave que afecta a la salud, la conciliaci&oacute;n y la competencia leal. Es decir, admite el diagn&oacute;stico, pero rechaza el tratamiento. Adem&aacute;s, desplaza el debate hacia lo caricaturesco: la protecci&oacute;n de datos. De pronto, el problema no es trabajar gratis, sino registrar ese trabajo. No se protege a quien lo sufre, sino &mdash;parece&mdash; a quien lo impone.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es inquietante: la protecci&oacute;n de datos como escudo de la opacidad. Llevado al extremo, obligar&iacute;a a replantear incluso la actuaci&oacute;n de Hacienda: &iquest;tambi&eacute;n las facturas o los registros contables deber&iacute;an quedar fuera de control en nombre de la intimidad? El absurdo es evidente. Porque aqu&iacute; no se trata de datos: se trata de derechos.
    </p><p class="article-text">
        Los datos son tozudos. Cada semana se realizan millones de horas extraordinarias en Espa&ntilde;a, muchas sin retribuir. Solo en 2025, 2,49 millones de horas semanales no se pagaron, afectando a 441.000 personas y generando m&aacute;s de 3.200 millones de euros anuales no abonados, seg&uacute;n datos de la EPA. Traducido: A cientos de miles de personas trabajadores les roban m&aacute;s de cinco horas de su vida cada semana.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; no sea urgente. Depende de d&oacute;nde se mire. No lo es desde la c&oacute;moda distancia de un dictamen que pide &ldquo;sosiego y reflexi&oacute;n&rdquo;, pero s&iacute; para quien encadena jornadas ilegales, no puede conciliar o ve evaporarse su salario en horas invisibles.
    </p><p class="article-text">
        Por eso se visualiza&nbsp;en este dictamen una cierta alineaci&oacute;n con quienes llevan a&ntilde;os resisti&eacute;ndose a cumplir la ley. No se cuestiona un exceso regulatorio, sino que el control sea eficaz: que el registro sea, como exige el Derecho europeo, objetivo, fiable y accesible. Y eso, en la pr&aacute;ctica, significa que no pueda manipularse.
    </p><p class="article-text">
        Discutir si el registro debe ser digital, los plazos o las cargas para las pymes es leg&iacute;timo. Pero no puede servir de coartada para sostener un sistema que a&uacute;n permite prolongaciones de jornada no registradas ni pagadas. Entonces ya no hablamos de t&eacute;cnica jur&iacute;dica, sino de normalizar una ilegalidad.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el dictamen trata con ligereza una cuesti&oacute;n clave: la salud laboral. Controlar el tiempo de trabajo no es solo salario, es prevenci&oacute;n. Jornadas excesivas y descansos insuficientes impactan directamente en la salud, algo que el propio Consejo de Estado reconoce.
    </p><p class="article-text">
        Negar la urgencia es negar la evidencia. Puede no serlo desde un despacho que reclama &ldquo;sosiego&rdquo;, pero s&iacute; para quienes acumulan cada semana horas no pagadas. La pregunta es sencilla: &iquest;cu&aacute;ntas m&aacute;s hacen falta para que sea urgente?
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno debe decidir. Puede dejarse arrastrar por un dictamen no vinculante que debilita la reforma o garantizar que la ley se cumple y la competencia es leal.
    </p><p class="article-text">
        Eso exige aprobar el real decreto, con los ajustes t&eacute;cnicos necesarios, pero sin tocar su esencia: un registro objetivo, fiable, accesible y no manipulable que proteja las horas trabajadas, la retribuci&oacute;n y la salud.
    </p><p class="article-text">
        Si al Consejo de Estado no le parece urgente, es leg&iacute;timo. No responde ante los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno, s&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Unai Sordo, Pepe Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cumplir-ley-urgente-consejo-500-anos-historia_129_13106449.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2026 21:30:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cumplir la ley también es urgente, incluso para un Consejo con 500 años de historia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jornada Laboral,Sindicatos,Trabajo,UGT - Unión General de Trabajadores,CCOO - Comisiones Obreras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando hasta el FMI lo reconoce: salarios dignos para una economía fuerte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fmi-reconoce-salarios-dignos-economia-fuerte_129_12937434.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83f562a2-38c2-4fe2-8da1-604133b8593e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando hasta el FMI lo reconoce: salarios dignos para una economía fuerte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La subida del SMI no puede ser una isla. Debe ir acompañada de políticas valientes en vivienda, fiscalidad y redistribución. Combatir la desigualdad no es una postura radical, sino una exigencia democrática</p><p class="subtitle">Trabajo propone a los empresarios ayudas fiscales ligadas al aumento del salario mínimo a 1.221 euros</p></div><p class="article-text">
        No lo afirma un sindicato ni un dirigente progresista. Lo se&ntilde;ala el economista jefe del Fondo Monetario Internacional: la econom&iacute;a espa&ntilde;ola crece por encima de la media europea, es uno de sus motores y ha mejorado su productividad en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Un dato de enorme valor, porque desmonta la idea, repetida durante d&eacute;cadas, de que subir salarios y reforzar derechos es incompatible con una econom&iacute;a competitiva.
    </p><p class="article-text">
        Desde 2021, con la aprobaci&oacute;n pactada de la reforma laboral, Espa&ntilde;a apost&oacute; por el empleo estable, el contrato indefinido y el reequilibrio de la negociaci&oacute;n colectiva, devolviendo protagonismo al convenio sectorial. A ello se sum&oacute; una subida sostenida del Salario M&iacute;nimo Interprofesional, de 950 euros en 2021 a 1.221 euros netos en 2026. No fue una decisi&oacute;n ideol&oacute;gica, sino una apuesta por un modelo econ&oacute;mico m&aacute;s s&oacute;lido. Y los resultados lo confirman: m&aacute;s estabilidad, mejores salarios, mayor productividad y un crecimiento m&aacute;s equilibrado.
    </p><p class="article-text">
        Pese a ello, siguen repiti&eacute;ndose los mismos discursos de siempre: cada subida del SMI se presenta como una amenaza, cada avance en derechos como un riesgo y cada mejora salarial como una irresponsabilidad. Y, sin embargo, la realidad los desmiente a&ntilde;o tras a&ntilde;o. La subida sostenida del salario m&iacute;nimo se ha consolidado no solo como un instrumento de dignificaci&oacute;n, en l&iacute;nea con la Carta Social Europea, sino tambi&eacute;n como un verdadero motor de la productividad y del conjunto de la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En un contexto de incertidumbre global y tensiones que afectan de lleno a Europa, la respuesta no puede ser el repliegue, sino la cohesi&oacute;n social. Fortalecer el mercado interior exige mejorar las condiciones laborales y avanzar hacia salarios homologables a los de los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados &mdash;como Luxemburgo, Alemania, Pa&iacute;ses Bajos, B&eacute;lgica, Francia o Irlanda&mdash;, donde el SMI ronda o supera los 2.000 euros mensuales. Europa solo ser&aacute; fuerte si sus trabajadores tambi&eacute;n lo son.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, el debate sobre el salario m&iacute;nimo no puede reducirse a una cuesti&oacute;n t&eacute;cnica. El SMI es una herramienta de dignidad y redistribuci&oacute;n y debe ser el punto de partida de una mejora general de los salarios. En ese camino, la negociaci&oacute;n del pr&oacute;ximo Acuerdo para el Empleo y la Negociaci&oacute;n Colectiva debe servir para reactivar los convenios y garantizar que el crecimiento llegue a la mayor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Para que esta mejora sea real, es imprescindible afrontar los obst&aacute;culos que siguen bloqueando las subidas efectivas. Uno de ellos es la compensaci&oacute;n y absorci&oacute;n, que permite neutralizar miles de incrementos salariales. Este mecanismo se ha convertido en una trampa contra la dignidad laboral y amenaza con transformar el salario m&iacute;nimo en un techo, cuando deber&iacute;a ser un suelo desde el que avanzar.
    </p><p class="article-text">
        A ello se suma una desigualdad cada vez m&aacute;s visible. Millones de familias trabajadoras destinan una parte creciente de su salario a una vivienda inalcanzable, mientras una minor&iacute;a acumula beneficios r&eacute;cord. La crisis de la vivienda act&uacute;a como una aut&eacute;ntica m&aacute;quina de empobrecimiento, transfiriendo renta del trabajo al capital y debilitando a la mayor&iacute;a social. Este desequilibrio se ve agravado por un sistema fiscal que sigue gravando m&aacute;s el salario que la riqueza.
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto es casual. Durante a&ntilde;os se ha priorizado un modelo que protege m&aacute;s a quien especula que a quien trabaja, tolera mercados desregulados y normaliza la concentraci&oacute;n de beneficios. Despu&eacute;s, se pide paciencia a quienes ya no tienen margen para resistir.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, es necesario ser exigentes con el Gobierno. No basta con recurrir a deducciones temporales en el IRPF o a futuras bonificaciones en el Impuesto de Sociedades que ni siquiera se concretan. Espa&ntilde;a necesita una reforma fiscal justa y progresiva que garantice que quien m&aacute;s tiene, m&aacute;s paga, incluidas las grandes empresas. Sin justicia fiscal no hay justicia social duradera.
    </p><p class="article-text">
        La subida del SMI no puede ser una isla. Debe ir acompa&ntilde;ada de pol&iacute;ticas valientes en vivienda, fiscalidad y redistribuci&oacute;n. Combatir la desigualdad no es una postura radical, sino una exigencia democr&aacute;tica. Las sociedades profundamente desiguales son fr&aacute;giles y vulnerables a la polarizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es imprescindible proteger a aut&oacute;nomos y peque&ntilde;as empresas, que sostienen gran parte del empleo y sufren la presi&oacute;n de grandes grupos que concentran poder y beneficios. Dividirlos de las personas trabajadoras solo beneficia a quienes prefieren que no se se&ntilde;alen las verdaderas causas de los desequilibrios.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia espa&ntilde;ola desde 2021 demuestra que existe una alternativa: m&aacute;s derechos, m&aacute;s salarios y m&aacute;s productividad no solo son compatibles, sino complementarios. Lo confirman los datos y lo vive cada d&iacute;a una parte creciente de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        El verdadero debate no es si podemos permitirnos salarios dignos, sino si podemos seguir tolerando salarios indignos. Porque, en el fondo, el debate sobre el SMI no trata solo de euros, sino de poder, de reparto de la riqueza y de modelo de pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y esa elecci&oacute;n, hoy m&aacute;s que nunca, es una elecci&oacute;n pol&iacute;tica, social y democr&aacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pepe Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fmi-reconoce-salarios-dignos-economia-fuerte_129_12937434.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jan 2026 20:56:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando hasta el FMI lo reconoce: salarios dignos para una economía fuerte]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[SMI - Salario Mínimo Interprofesional,Trabajadores,Sindicatos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los centros de trabajo deben ser espacios seguros frente al acoso sexual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/centros-trabajo-deben-espacios-seguros-frente-acoso-sexual_129_12840734.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83bdbbcb-c029-4386-ba49-d4c8a959404b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los centros de trabajo deben ser espacios seguros frente al acoso sexual"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que debe primar es la protección previa e inmediata de la persona. La víctima debe sentirse protegida desde el primer momento en que denuncia una situación no querida, sin temor a perder su trabajo, sus ingresos o su estabilidad</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as han vuelto a aflorar en la vida p&uacute;blica espa&ntilde;ola denuncias de acoso sexual que describen comportamientos intolerables, abusos de poder y silencios impuestos durante demasiado tiempo. No son episodios aislados ni hechos del pasado: son la expresi&oacute;n de un problema estructural que sigue presente en nuestra sociedad y que tambi&eacute;n se reproduce, con demasiada frecuencia, en los centros de trabajo. La respuesta no puede limitarse a la indignaci&oacute;n puntual ni al reproche moral. Requiere pol&iacute;ticas p&uacute;blicas s&oacute;lidas, compromiso empresarial y una acci&oacute;n preventiva decidida.
    </p><p class="article-text">
        Desde el sindicalismo lo afirmamos con claridad: el acoso sexual es una vulneraci&oacute;n de derechos fundamentales y, adem&aacute;s, un riesgo laboral que debe prevenirse como tal. Por eso es tan relevante el avance que supone la reforma de la Ley de Prevenci&oacute;n de Riesgos Laborales, al establecer expresamente que el deber de protecci&oacute;n de la empresa incluye las situaciones de violencia y acoso sexual o por raz&oacute;n de sexo, obligando a integrar su prevenci&oacute;n en la actividad ordinaria de la empresa y a adoptar todas las medidas necesarias, teniendo en cuenta la perspectiva de g&eacute;nero, la edad y las caracter&iacute;sticas personales de las personas trabajadoras. Es un cambio de enfoque esencial: no se trata solo de reaccionar cuando el da&ntilde;o ya se ha producido, sino de evitar que ocurra.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, este avance legislativo est&aacute; encontrando una resistencia preocupante. La patronal se ha negado a firmar esta reforma y se ha autoexcluido de un acuerdo social que es inminente. No es una cuesti&oacute;n menor. Negarse a asumir estas obligaciones supone dar la espalda a una realidad que afecta a miles de trabajadoras y trabajadores y perpetuar entornos laborales inseguros donde el miedo sigue operando como mecanismo de control.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, el proyecto de ley de protecci&oacute;n de las personas denunciantes &mdash;centrado hoy en la lucha contra la corrupci&oacute;n&mdash; va en la buena direcci&oacute;n al reforzar las garant&iacute;as frente a represalias como el despido. Pero se queda claramente corto, especialmente cuando hablamos de acoso sexual en el trabajo. Su l&oacute;gica es reactiva: protege frente a la represalia una vez que esta ya se ha producido. Y en este &aacute;mbito eso llega casi siempre tarde. Cuando el despido se consuma, incluso si termina declar&aacute;ndose nulo, el camino judicial es largo, costoso y profundamente desgastante, y en la pr&aacute;ctica son pocas las personas que logran recuperar su puesto de trabajo y su proyecto vital.
    </p><p class="article-text">
        Por eso insistimos en que, frente al acoso sexual,<strong>&nbsp;</strong>lo que debe primar es la protecci&oacute;n previa e inmediata de la persona y de su empleo. La v&iacute;ctima debe sentirse protegida desde el primer momento en que denuncia una situaci&oacute;n no querida, sin temor a perder su trabajo, sus ingresos o su estabilidad. Si no se garantiza esa protecci&oacute;n temprana, el miedo seguir&aacute; imponi&eacute;ndose al derecho y el silencio seguir&aacute; ganando a la justicia.
    </p><p class="article-text">
        Trasladar a la sociedad un mensaje claro &mdash;que denunciar una situaci&oacute;n de acoso protege a la persona y a su empleo&mdash; es, probablemente, la herramienta m&aacute;s eficaz para combatir estos abusos. Sin ese mensaje, los protocolos se quedan en papel y las leyes pierden eficacia real.
    </p><p class="article-text">
        A ello se suma un factor determinante que no puede ignorarse: la precariedad laboral. Los contratos temporales, la parcialidad no deseada, las horas complementarias discrecionales o la dependencia econ&oacute;mica de la &ldquo;buena voluntad&rdquo; empresarial generan relaciones de poder profundamente desiguales. Estas situaciones afectan de manera muy significativa a las mujeres, que siguen ocupando mayoritariamente estos puestos. La precariedad no solo degrada las condiciones de trabajo; tambi&eacute;n crea el caldo de cultivo perfecto para el abuso y el acoso. Combatirla es, tambi&eacute;n, una pol&iacute;tica de prevenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Europa muestra que otro camino es posible. Tras el movimiento&nbsp;<em>#MeToo</em>, pa&iacute;ses como Francia, Alemania o los Pa&iacute;ses Bajos han reforzado la prevenci&oacute;n del acoso sexual integr&aacute;ndolo en la evaluaci&oacute;n de riesgos laborales, clarificando las conductas prohibidas, designando responsables espec&iacute;ficos en las empresas y estableciendo sanciones efectivas. Y todo ello se alinea con el Convenio 190 de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo, que reconoce la violencia y el acoso como violaciones de derechos humanos y obliga a prevenirlos, sancionarlos y repararlos, protegiendo a todas las personas trabajadoras con independencia de su contrato o situaci&oacute;n laboral.
    </p><p class="article-text">
        Erradicar el acoso sexual de los centros de trabajo exige una respuesta integral: prevenci&oacute;n real, protecci&oacute;n inmediata, protocolos claros, formaci&oacute;n, negociaci&oacute;n colectiva, inspecci&oacute;n eficaz y sanciones disuasorias. Pero, sobre todo, exige una convicci&oacute;n firme: la dignidad no se negocia y el empleo no puede ser la moneda de cambio del silencio. Los centros de trabajo deben ser espacios seguros. Solo as&iacute; estaremos a la altura de una sociedad que dice no tolerar el acoso, ni dentro ni fuera del trabajo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pepe Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/centros-trabajo-deben-espacios-seguros-frente-acoso-sexual_129_12840734.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Dec 2025 20:33:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los centros de trabajo deben ser espacios seguros frente al acoso sexual]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Proteger el contrato de trabajo: cumplir con Europa, ganar futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/proteger-contrato-trabajo-cumplir-europa-ganar-futuro_129_12263155.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da72c7a3-b44d-4079-ab18-549a6a4be436_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2878y1919.jpg" width="1200" height="675" alt="Proteger el contrato de trabajo: cumplir con Europa, ganar futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este 1º de mayo levantamos la voz para reclamar que se ponga fin a la impunidad de los despidos injustos, que se garantice de una vez por todas una verdadera protección del contrato de trabajo y que se respete el derecho de las personas trabajadoras a una reparación justa</p></div><p class="article-text">
        En este 1&ordm; de mayo, bajo el lema &ldquo;Proteger lo conquistado, ganar futuro&rdquo;, desde la Uni&oacute;n General de Trabajadoras y Trabajadores (UGT) queremos lanzar un mensaje claro: proteger el contrato de trabajo frente a despidos injustos es hoy m&aacute;s urgente que nunca. No hay empleo digno ni sociedad justa si no se garantiza de verdad la estabilidad en el trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Hace ya m&aacute;s de un a&ntilde;o, el 20 de marzo de 2024, el Comit&eacute; Europeo de Derechos Sociales (CEDS) dio la raz&oacute;n a UGT en la reclamaci&oacute;n que interpusimos contra el Reino de Espa&ntilde;a por incumplir el art&iacute;culo 24 de la Carta Social Europea. El Comit&eacute; concluy&oacute; que nuestra legislaci&oacute;n no ofrece una protecci&oacute;n adecuada frente al despido injustificado: las indemnizaciones actuales no son ni disuasorias ni reparadoras, como exige el derecho europeo. Algunos tribunales ya han empezado a aplicar esta resoluci&oacute;n. Sin embargo, para trasladar seguridad jur&iacute;dica a todas las personas trabajadoras y empresas, y para proteger efectivamente los derechos consagrados en la Carta Social Europea &mdash;que Espa&ntilde;a ha ratificado y debe cumplir conforme al dictamen del Consejo de Estado de 8 de julio de 2021, publicado en el BOE&mdash;, es imprescindible que el Gobierno ejecute esta resoluci&oacute;n y adapte la legislaci&oacute;n laboral.
    </p><p class="article-text">
        No partimos de cero. UGT, en su informe de noviembre de 2023 sobre el despido improcedente, ya propuso las l&iacute;neas de actuaci&oacute;n necesarias. Cumplir el mandato europeo significa abrir un proceso de di&aacute;logo social que permita reformar la normativa del despido injusto para que los jueces puedan fijar indemnizaciones suficientes para reparar el da&ntilde;o causado y disuadir futuras infracciones, que se restituyan los salarios de tramitaci&oacute;n para compensar los ingresos dejados de percibir entre el despido y la sentencia, que se establezca una indemnizaci&oacute;n m&iacute;nima de seis meses de salario, que se otorgue a la v&iacute;ctima &mdash;y no al infractor&mdash; la facultad de optar por la readmisi&oacute;n en su puesto de trabajo, y que los jueces tengan la potestad de ordenar dicha readmisi&oacute;n cuando las circunstancias del despido as&iacute; lo aconsejen.
    </p><p class="article-text">
        Hoy despedir injustamente en nuestro pa&iacute;s es m&aacute;s barato que nunca. En 2023 se registraron m&aacute;s de 600.000 despidos, el r&eacute;cord hist&oacute;rico desde que existen estad&iacute;sticas, y la indemnizaci&oacute;n media pagada cay&oacute; a tan solo 7.446 euros, la cifra m&aacute;s baja de toda la serie. Se despide m&aacute;s y se indemniza menos, pese a que los salarios han subido. Esta situaci&oacute;n es a&uacute;n m&aacute;s grave para los colectivos m&aacute;s vulnerables: las personas j&oacute;venes despedidas apenas reciben 886 euros de media; las mujeres cobran indemnizaciones casi 1.400 euros m&aacute;s bajas que los hombres; y las personas extranjeras, a&uacute;n menos, en torno a 2.895 euros. Espa&ntilde;a no solo incumple su obligaci&oacute;n internacional de proteger el derecho al trabajo, como nos ha dicho Estrasburgo, sino que perpet&uacute;a un modelo que favorece el abuso, la arbitrariedad y la desigualdad. Mientras las empresas ajustan plantillas mediante despidos baratos, miles de familias ven sus vidas truncadas sin una reparaci&oacute;n justa.
    </p><p class="article-text">
        El marco regulatorio que denunciamos ante el CEDS favorece decisiones empresariales arbitrarias y debilita la protecci&oacute;n del empleo. No es aceptable que, en un Estado social y democr&aacute;tico de derecho, incumplir la legalidad en materia de despido sea una opci&oacute;n barata y asumible para las empresas. Proteger el contrato de trabajo es proteger la dignidad de las personas trabajadoras, es defender el presente y construir el futuro que queremos.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, desde UGT exigimos que Espa&ntilde;a cumpla de manera inmediata sus compromisos legales internacionales y ejecute sin m&aacute;s demoras la resoluci&oacute;n del Comit&eacute; Europeo de Derechos Sociales que nos dio la raz&oacute;n. No es una opci&oacute;n, es una obligaci&oacute;n. Este 1&ordm; de mayo levantamos la voz para reclamar que se ponga fin a la impunidad de los despidos injustos, que se garantice de una vez por todas una verdadera protecci&oacute;n del contrato de trabajo y que se respete el derecho de las personas trabajadoras a una reparaci&oacute;n justa. No aceptamos excusas ni dilaciones. Proteger lo conquistado y ganar futuro pasa hoy, necesariamente, por cumplir la Carta Social Europea y hacer efectivos los derechos que tantos a&ntilde;os de lucha nos ha costado conseguir. Desde UGT no vamos a parar hasta que cada trabajador y cada trabajadora de este pa&iacute;s vea garantizado su empleo y su dignidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pepe Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/proteger-contrato-trabajo-cumplir-europa-ganar-futuro_129_12263155.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 May 2025 07:24:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Proteger el contrato de trabajo: cumplir con Europa, ganar futuro]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El debate de la inmigración y el mercado de trabajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/debate-inmigracion-mercado-trabajo_129_11636003.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2919113f-d181-4074-b36a-6d9661881c3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El debate de la inmigración y el mercado de trabajo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Reclutar mano de obra fuera de nuestras fronteras sin ofrecer las herramientas adecuadas para que las personas que se encuentran sin trabajo –sin importar nacionalidad, procedencia o situación administrativa– accedan a empleos dignos solo contribuye a la precariedad y la explotación</p><p class="subtitle">Sánchez apuesta por abrir en Mauritania, Gambia y Senegal cauces de migración legal para reducir las llegadas de cayucos</p></div><p class="article-text">
        El debate sobre la inmigraci&oacute;n en Espa&ntilde;a sigue siendo uno de los temas m&aacute;s delicados y relevantes del panorama pol&iacute;tico y social. No se trata solo de una cuesti&oacute;n econ&oacute;mica o de convivencia, sino que implica aspectos morales y humanitarios que no deben ser ignorados. La cuesti&oacute;n ha recabado tambi&eacute;n la preocupaci&oacute;n del Papa Francisco, quien ha condenado en&eacute;rgicamente el trato que reciben las personas inmigrantes que cruzan el mar Mediterr&aacute;neo. El Pont&iacute;fice&nbsp; ha enfatizado&nbsp; la obligaci&oacute;n que tienen los pa&iacute;ses, especialmente aquellos con mayor estabilidad econ&oacute;mica, de acoger personas, particularmente a los menores no acompa&ntilde;ados. Esta es una cuesti&oacute;n que va m&aacute;s all&aacute; de los simples n&uacute;meros o las din&aacute;micas del mercado laboral; es una cuesti&oacute;n de humanidad.
    </p><p class="article-text">
        La acogida de las personas inmigrantes no es una opci&oacute;n pol&iacute;tica que pueda debatirse bajo t&eacute;rminos meramente pragm&aacute;ticos. Las personas que huyen de guerras, violencia o situaciones de extrema pobreza merecen ser amparadas y protegidas. Espa&ntilde;a, pa&iacute;s hist&oacute;ricamente de emigraci&oacute;n, tiene el deber moral de ofrecer un refugio seguro, de manera que puedan tener una oportunidad real de vivir dignamente y prosperar. Lamine Yamal o Nico Willians son un claro ejemplo de lo que puede terminar enriqueciendo a la propia sociedad espa&ntilde;ola el acogimiento de aquellos que vienen&nbsp; en busca de una esperanza de vida.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, s&iacute; nos parecen desacertadas las pol&iacute;ticas destinadas a reclutar mano de obra fuera de nuestras fronteras para que incidan en nuestro mercado laboral, que a&uacute;n padece unas inaceptables&nbsp; tasas de paro. Inundar el mercado laboral sin ofrecer las herramientas adecuadas para que&nbsp;las personas que se encuentran sin trabajo &ndash;sin importar nacionalidad, procedencia o situaci&oacute;n administrativa&ndash; accedan a empleos dignos, solo contribuye a generar condiciones de precariedad laboral, de pobreza y de explotaci&oacute;n. El verdadero problema no es la inmigraci&oacute;n en s&iacute;, sino la falta de pol&iacute;ticas adecuadas para gestionar tanto el mercado de trabajo como la acogida de los reci&eacute;n llegados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El reto no est&aacute; en cerrar las puertas, sino en crear un sistema m&aacute;s eficiente que permita a todas las personas, sean personas inmigrantes o nacionales, acceder a un empleo de calidad. Esto implica que los servicios de empleo deben ser m&aacute;s eficaces y estar mejor coordinados con las demandas del mercado. Es fundamental que se invierta en la formaci&oacute;n y la recualificaci&oacute;n de los trabajadores, de manera que puedan adaptarse a las nuevas realidades laborales y as&iacute; ocupar los puestos disponibles. Tambi&eacute;n se debe invertir en condiciones laborales dignas.&nbsp; Espa&ntilde;a debe evitar la tentaci&oacute;n de obviar los problemas de su mercado de trabajo con la&nbsp;b&uacute;squeda de personas en el extranjero para cubrir empleos temporales o de baja cualificaci&oacute;n, prolongando de esta manera d&eacute;ficit estructurales, sino que deber&iacute;a emplearse en mejorar la calidad del empleo y el encaje en las vacantes a las personas desempleadas que se encuentran aqu&iacute;. Las diferentes administraciones p&uacute;blicas tienen la obligaci&oacute;n moral, pol&iacute;tica y legal de dar&nbsp;una oportunidad&nbsp;a las m&aacute;s de tres millones de personas &ndash;inscritas en el desempleo y&nbsp; sin papeles&ndash; que buscan un trabajo en nuestro pa&iacute;s.&nbsp; Hasta que todo eso&nbsp; no ocurra&nbsp; no parece razonable que se acuda a reclutar mano de obra a otros pa&iacute;ses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La verdadera pol&iacute;tica social es aquella que pone a las personas en el centro, no solo como cifras o como una fuerza de trabajo, sino como seres humanos con derechos y dignidad. Espa&ntilde;a tiene la capacidad de acoger a quienes m&aacute;s lo necesitan, pero tambi&eacute;n debe evitar la creaci&oacute;n y mantenimiento&nbsp;de un mercado laboral precario. La acogida de las personas inmigrantes y la convivencia deben ser una prioridad, y debe hacerse en paralelo con pol&iacute;ticas que promuevan trabajos estables, servicios de empleo eficaces y oportunidades de formaci&oacute;n para todas las personas trabajadoras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, el equilibrio entre la acogida humanitaria y la estabilidad laboral no es imposible, pero requiere un enfoque integral.&nbsp;Debemos reflexionar sobre qu&eacute; tipo de sociedad queremos ser:&nbsp;una injusta, insolidaria&nbsp;y precaria, o una que abre sus puertas a los m&aacute;s vulnerables mientras se asegura de que las condiciones laborales sean justas para todos. La verdadera pol&iacute;tica social est&aacute; en generar condiciones laborales dignas y sostenibles, y en garantizar que cada persona tenga una oportunidad real de integrarse y prosperar en una sociedad justa y solidaria.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pepe Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/debate-inmigracion-mercado-trabajo_129_11636003.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Sep 2024 20:03:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El debate de la inmigración y el mercado de trabajo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Explotación laboral,Inmigración,Mercado laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El futuro del trabajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/futuro-trabajo_129_10164451.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b8b67db-65a6-4922-aa39-856c860ffcfd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El futuro del trabajo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este 1 de mayo reivindicamos que los derechos de las personas trabajadoras, también de las que se intenta expulsar de su auténtica condición, promueven la justicia social y la eficiencia económica</p></div><p class="article-text">
        Se&ntilde;ala Harari que los humanos pensamos m&aacute;s en relatos que en hechos, cuanto m&aacute;s sencillo es el relato, mejor. Cuando buscamos sentido a la vida queremos un relato en el cual acomodar nuestra realidad y nuestro concreto papel. Ya Plat&oacute;n se&ntilde;alaba que los contadores de cosas son los que dominan el mundo. Lo anterior viene al caso porque en el mundo del trabajo actual, en plena transformaci&oacute;n digital, la primera batalla que se da es qui&eacute;n construye el relato. La eterna lucha entre el derecho del trabajo, del que formamos parte los sindicatos, frente a la desregulaci&oacute;n para que las condiciones laborales las establezca el mercado, como defienden los economistas ultraliberales, empieza en el relato. As&iacute;, nos encontramos que se define como &ldquo;costes laborales&rdquo; la parte destinada a compensar el trabajo de las personas, sin embargo se llama &ldquo;inversi&oacute;n&rdquo;&nbsp;a las m&aacute;quinas que las sustituyen en los centros de trabajo. Se prefiere &ldquo;emprendedor&rdquo;, casi sin&oacute;nimo de triunfador, a &ldquo;trabajador aut&oacute;nomo&rdquo;, que encierra un halo de subordinaci&oacute;n que parece menos atractivo. Da la sensaci&oacute;n de que los derechos que protegen a las personas frente a las desregulaci&oacute;n economicista son antiguos y en desuso. El relato ya es otro, la protecci&oacute;n social es anticuada y se ataca a los sindicatos, por lo que se consigue eliminar la dimensi&oacute;n humana que debe tener el trabajo. Incluso vocablos aparentemente neutros como meritocracia terminan convirti&eacute;ndose en legitimadores de la desigualdad, pues si la riqueza es la consecuencia del merecimiento, la pobreza es el resultado de desmerecimiento que hace al pobre culpable de serlo, eximiendo a los m&aacute;s pudientes, y a sus representantes, de la obligaci&oacute;n de tener que repartir la riqueza generada. 
    </p><p class="article-text">
        En la lucha por el relato desde planteamientos economicistas, se cuestionan todos y cada uno de los derechos alcanzados en la protecci&oacute;n del trabajo y de las personas trabajadoras. As&iacute;, se discuten los salarios dignos y suficientes, la protecci&oacute;n frente al despido injustificado, la limitaci&oacute;n de las jornadas o el car&aacute;cter redistribuidor de la renta que proporciona la negociaci&oacute;n colectiva. Esta corriente de opini&oacute;n pone en riesgo el trabajo y la dignidad que proporciona. Para ello se trata de apartar del &aacute;mbito de la protecci&oacute;n del derecho del trabajo y de los sindicatos a las personas, convirti&eacute;ndolas en falsas &ldquo;emprendedoras&rdquo;. Lo hemos visto con <a href="https://www.eldiario.es/economia/eurocamara-pide-ley-rider-europea-refuerce-combate-falsos-autonomos-plataformas-digitales_1_9918318.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los llamados riders</a>, en los que los poseedores de los algoritmos de macrodatos crean sistemas productivos, altamente provechosos para el aut&eacute;ntico empresario, con el objeto de expulsar a productores precarios del &aacute;mbito de protecci&oacute;n de la legislaci&oacute;n laboral para que el trabajador se convierta en su propio explotador. 
    </p><p class="article-text">
        Los riders no son nada m&aacute;s que el &uacute;ltimo escal&oacute;n del fen&oacute;meno de descentralizaci&oacute;n de los verdaderos empresarios, cuyo &uacute;ltimo fin es rebajar el derecho del trabajo. La externalizaci&oacute;n permite a las grandes empresas, esas que en Espa&ntilde;a aumentaron en 2022 su beneficio neto en un 92,2%, ejercer su dominaci&oacute;n sobre el resto de los actores del ciclo productivo, incluidas las otras &ldquo;empresas&rdquo;, sin tener que someterse a los efectos redistributivos y de reequilibro que posee una adecuada legislaci&oacute;n social. As&iacute; las grandes compa&ntilde;&iacute;as, las que mantienen la posici&oacute;n de dominio en sus mercados, controlan econ&oacute;micamente a todos los dem&aacute;s operadores, imponiendo sus condiciones. Para ello trasladan a las empresas subordinadas todo lo que les aporta poco valor y se les elimina todo margen de negociaci&oacute;n en cualquier &aacute;mbito. La externalizaci&oacute;n ha ido multiplicando las microempresas, incluidas aquellas sin empleados formadas exclusivamente por &ldquo;el emprendedor&rdquo;, que es quien en realidad ejecuta el trabajo, lo que convierte al trabajador en subcontratista.&nbsp;La desregulaci&oacute;n termina generando desigualdad, frustraci&oacute;n y conflicto.
    </p><p class="article-text">
        Al final, tenemos la sensaci&oacute;n de que estos expulsados de la mesa de las grandes corporaciones, que son las que toman las decisiones con trascendencia econ&oacute;mica, tienen m&aacute;s similitudes con quienes poseen un contrato de trabajo que con las empresas. Por eso, no deja de resultar llamativo que les inquiete m&aacute;s el incremento del SMI para las personas m&aacute;s vulnerables, entre las que muchas veces tambi&eacute;n se encuentran ellos, que las condiciones que les imponen las grandes compa&ntilde;&iacute;as como el gas o la electricidad, que se beneficiaron en m&aacute;s de 12.780 millones de euros de la escalada de precios de la energ&iacute;a sufrida en 2022. Es sorprendente que, contribuyendo por la base m&iacute;nima de cotizaci&oacute;n el 85% de los trabajadores aut&oacute;nomos, lo que les condena a percibir la pensi&oacute;n m&iacute;nima de jubilaci&oacute;n, se incida m&aacute;s en la subida de las bases m&aacute;ximas de cotizaci&oacute;n de los salarios alt&iacute;simos, que en el incremento de la percepciones m&iacute;nimas de jubilaci&oacute;n hasta asemejarlas al SMI. Supongo que esto tiene que ver de en qu&eacute; lado de la mesa de negociaci&oacute;n les intenta colocar el relato imperante.
    </p><p class="article-text">
        En este 1 de mayo reivindicamos que los derechos de las personas trabajadoras, tambi&eacute;n de las que se intenta expulsar de su aut&eacute;ntica condici&oacute;n, promueven la justicia social y la eficiencia econ&oacute;mica. La dignificaci&oacute;n del trabajo justamente remunerado debe ser el centro de la nueva econom&iacute;a que sirva al ser humano. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pepe Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/futuro-trabajo_129_10164451.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Apr 2023 20:46:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El futuro del trabajo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[1 de Mayo,Trabajadores,Salarios,Riders]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Larga vida al sistema público de pensiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/larga-vida-sistema-publico-pensiones_129_10052459.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e758c7d2-9d37-4135-97bf-0cfe758c954b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Larga vida al sistema público de pensiones"></p><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima d&eacute;cada, numerosos supuestos expertos han asegurado c&iacute;clicamente la quiebra del sistema p&uacute;blico de pensiones en nuestro pa&iacute;s. Siempre ha habido m&aacute;s deseo &ndash;para hacer negocio&ndash;, que realidad en dicho pron&oacute;stico. De hecho, el acuerdo alcanzado entre organizaciones sindicales y Gobierno, publicado en el BOE en forma de Real decreto-Ley, desmonta definitivamente ese deseo.
    </p><p class="article-text">
        La importancia de este pacto, s&oacute;lo puede valorarse adecuadamente si echamos la vista atr&aacute;s y recordamos los profundos cambios que los interlocutores sociales hemos acordado con el Gobierno en los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os. En el a&ntilde;o 2021, convenimos asegurar la suficiencia de las pensiones garantizando su revalorizaci&oacute;n. Ampliamos derechos y coberturas. Para ello, derogamos el lesivo factor de sostenibilidad, que habr&iacute;a reducido enormemente las pensiones de las personas jubiladas, y referenciamos las pensiones al IPC. Es decir, nos pusimos de acuerdo para garantizar m&aacute;s y mejores pensiones p&uacute;blicas para el presente y el futuro. Adem&aacute;s, en el a&ntilde;o 2022, reforzamos el sistema de Seguridad Social para mejorar las prestaciones del R&eacute;gimen especial de trabajadores aut&oacute;nomos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Ahora, el acuerdo de este a&ntilde;o 2023, va un paso m&aacute;s all&aacute; en esta sucesi&oacute;n de hitos que han contribuido a fortificar el sistema p&uacute;blico de Seguridad Social.&nbsp; Por primera vez el aseguramiento de las pensiones se realiza en clave de aumento de ingresos y no, exclusivamente, de recorte de gastos.&nbsp; Se aumentan los recursos del sistema para mantener e incrementar las futuras prestaciones. Recortar derechos de los beneficiarios de la seguridad social y las percepciones es cosa de un pasado superado. Y lo es gracias a este gran pacto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El blindaje de los ingresos del sistema p&uacute;blico de pensiones alcanzado, es la consecuencia necesaria de los compromisos de gasto que hab&iacute;amos acordado los sindicatos, el Gobierno y la patronal en los a&ntilde;os 2021 y 2022. Estos solo pod&iacute;an satisfacerse a trav&eacute;s de tres posibles escenarios: aumentar la presi&oacute;n fiscal indirecta, lo que habr&iacute;a sido injusto e insolidario, porque todo el mundo habr&iacute;a contribuido al sostenimiento del sistema con independencia de sus ingresos; dejar caer el sistema, para hacer negocio e imponer un sistema de pensiones con una participaci&oacute;n privada mucho mayor; o, finalmente, asegurar y proteger la recaudaci&oacute;n&nbsp; del sistema, aumentando la contribuci&oacute;n&nbsp; de las personas trabajadoras con ingresos m&aacute;s elevados.
    </p><p class="article-text">
        Sorprende, por tanto, que la patronal, que s&iacute; acord&oacute; el gasto, se haya mostrado ajena a la parte de su financiaci&oacute;n.<strong> </strong>Ahora, deber&aacute;n explicar su rechazo y por cu&aacute;l de las otras opciones apuestan. Pero no olvidemos que ambas suponen irremediablemente quitar derechos a los y las pensionistas presentes y futuros.
    </p><p class="article-text">
        El compromiso de aumentar moderadamente las cotizaciones m&aacute;ximas y de reforzar la solidaridad del sistema no es, por tanto, sorpresivo, pero adem&aacute;s no supone tampoco una excepci&oacute;n en el marco europeo. Alemania, Francia o Italia tienen unas cotizaciones m&aacute;ximas hasta 20 puntos por encima de las nuestras. Y muchos pa&iacute;ses ni siquiera tienen salarios exentos de aportaci&oacute;n. De hecho, Espa&ntilde;a tiene unos de los topes a las cotizaciones m&aacute;s bajos de toda Europa. Era necesario, por tanto, acercarnos a nuestros vecinos europeos, y, al mismo tiempo que acompas&aacute;bamos las bases m&aacute;ximas de cotizaci&oacute;n al incremento de las pensiones, introduj&eacute;ramos t&iacute;midas subidas -apenas el 1,2 % anual, - que nos acerquen a nuestros socios europeos. Para cumplir con el mandato constitucional de solidaridad, se ha dise&ntilde;ado una cuota sobre las percepciones salariales que a&uacute;n se encontraran ajenas de contribuci&oacute;n a la caja de la seguridad social, y a&uacute;n en un porcentaje muy inferior al que aportan las rentas m&aacute;s bajas y con un despliegue moderado y progresivo hasta 2045.
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s de blindar los ingresos hemos corregido situaciones injustas. Se incorporan, por ejemplo, medidas contra la brecha de g&eacute;nero &ndash;ampliando el n&uacute;mero de a&ntilde;os en los que se arreglar&aacute;n lagunas de cotizaci&oacute;n o aumentando el complemento de brecha de g&eacute;nero&ndash;. Pero, sin duda, la medida m&aacute;s importante es que nuestro pa&iacute;s asume el compromiso legal de que las pensiones de jubilaci&oacute;n, contributivas o no, y de viudedad est&eacute;n por encima del umbral de la pobreza.<strong> </strong>El texto integra, tambi&eacute;n, en el sistema p&uacute;blico, a las personas en pr&aacute;cticas no laborales y contiene otras mejoras como a aut&oacute;nomos o a fijos discontinuos
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, reforzar ingresos asegura pensiones dignas y justas, gracias a la solidaridad intergeneracional, a nuestros mayores hoy, a nosotros ma&ntilde;ana y a nuestros hijos en el futuro. El sistema p&uacute;blico de pensiones goza, hoy, de mejor salud que nunca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pepe Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/larga-vida-sistema-publico-pensiones_129_10052459.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Mar 2023 05:00:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Larga vida al sistema público de pensiones]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sanidad, universal, pública y de calidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sanidad-universal-publica-calidad_129_9945058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90349d89-144b-49a9-a752-d0a4f7f30d1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La sanidad, universal, pública y de calidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La gota que colmó el vaso en Madrid fue el plan de abrir centros de urgencia extrahospitalaria y de atención rural, sin médicos en pueblos y barrios. La gente parece que lo tiene claro. Este domingo nos vemos en las calles</p><p class="subtitle">Las asociaciones vecinales vuelven a las calles de Madrid por la sanidad y para pedir “soluciones a la Atención Primaria”
</p></div><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en el que nuestro pa&iacute;s ten&iacute;a una sanidad relativamente aceptable en t&eacute;rminos de servicio y calidad, impulsada por la modernizaci&oacute;n y el modelo que le dio Ernest Lluch cuando fue ministro de Sanidad, en los primeros gobiernos de izquierdas de la democracia. 
    </p><p class="article-text">
        Luego vinieron la crisis del 2008 y los a&ntilde;os de la austeridad. El gasto p&uacute;blico en sanidad, dice la estad&iacute;stica, hab&iacute;a ido subiendo hasta el 2009, y del 2009 al 2014 tuvo un recorte de casi el 20%. Esto evidentemente gener&oacute; una gran tensi&oacute;n en el sistema sanitario p&uacute;blico: recorte en los productos farmac&eacute;uticos y restauraci&oacute;n del copago, largas listas de espera, parada de la inversi&oacute;n y actualizaci&oacute;n y, de forma muy significativa, recortes en las condiciones laborales, generando muchos espacios de precariedad laboral en el sector. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando en 2020 lleg&oacute; la emergencia sanitaria de la COVID, el gasto p&uacute;blico en sanidad a&uacute;n estaba al 90% del de 2009. Llov&iacute;a sobre mojado. La pandemia puso de manifiesto las vulnerabilidades del sistema sanitario. Desinversi&oacute;n, falta de personal &mdash;y el que estaba, en condiciones precarias&mdash; y una Atenci&oacute;n Primaria muy debilitada. Falta de personal, especialmente profesionales m&eacute;dicos de familia, de pediatr&iacute;a, y ca&iacute;da de ratios, tambi&eacute;n en enfermer&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Hay bastante consenso en que el modelo sanitario tiene que bascular de la centralidad hospitalaria hacia la importancia de la Atenci&oacute;n Primaria de cercan&iacute;a y, sobre todo, la promoci&oacute;n de la salud, que es donde m&aacute;s se tiene que invertir. En 2019 se dibuj&oacute; con el Ministerio una estrategia en ese sentido, pero nunca tuvo presupuesto ni se implement&oacute; y la llegada de la COVID oblig&oacute; a destinar todos los recursos y m&aacute;s a la emergencia sanitaria y a la vacunaci&oacute;n masiva de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;ado algunos datos m&aacute;s para ubicarnos: el gasto p&uacute;blico en la sanidad prepand&eacute;mica en Espa&ntilde;a, en 2019, supon&iacute;a el 6,1% del PIB. La mediana de la UE es del 7%, y en los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados, como Alemania, Reino Unido, Francia o Finlandia, oscila entre el 9 y el 10 %. Nuestro pa&iacute;s est&aacute; en el puesto 17 de los 27 Estados miembros. 
    </p><p class="article-text">
        Otro elemento importante para hablar de nuestra sanidad p&uacute;blica es la disparidad de situaciones entre las distintas comunidades aut&oacute;nomas. El gasto p&uacute;blico en sanidad por habitante en 2021 var&iacute;a en funci&oacute;n de las comunidades aut&oacute;nomas: de los 1.931&euro; en Asturias, 1.897&euro; en Euskadi, 1.888&euro; en Navarra, a los 1.327&euro; en Andaluc&iacute;a, 1.246&euro; en Catalunya y 1.170&euro; en Madrid. 
    </p><p class="article-text">
        Sois conocedores de la hist&oacute;rica reivindicaci&oacute;n sindical y social de que la Atenci&oacute;n Primaria tendr&iacute;a que ser el 25% del presupuesto de Sanidad: en Espa&ntilde;a va del 17,6% de Andaluc&iacute;a y el 16,13% de Castilla y Le&oacute;n, al 11,62% de Galicia y al &iacute;nfimo 10,66% de la Comunidad de Madrid. Y eso se nota.
    </p><p class="article-text">
        Voy a decirlo alto y claro: 30 a&ntilde;os de gobiernos liberales y de derechas en Madrid han generado un gran deterioro de la sanidad, de los barrios, el aumento de los problemas sociales y el aumento de las desigualdades. Corresponde a un modelo ideol&oacute;gico que no es igual en todos los sitios: en el &uacute;ltimo presupuesto auton&oacute;mico catal&aacute;n, por ejemplo, suben los impuestos auton&oacute;micos y aumenta en 1.200 millones de euros el gasto sanitario. En Madrid bajan impuestos haciendo <em>dumping</em> fiscal entre territorios y en nombre de una supuesta libertad recortan los servicios sanitarios universales. 
    </p><p class="article-text">
        Salimos de la pandemia con un sistema sanitario muy tocado, con un personal en <em>burnout</em>, muy quemado. En algunos hospitales las renuncias del personal de enfermer&iacute;a han llegado al 20%. El personal m&eacute;dico mal pagado y con m&aacute;s guardias que en la antigua mili.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La gota que colm&oacute; el vaso en Madrid fue el plan de abrir centros de urgencia extrahospitalaria y de atenci&oacute;n rural, sin m&eacute;dicos en pueblos y barrios. La gente parece que lo tiene claro. Este domingo nos vemos en las calles en defensa de la sanidad p&uacute;blica, universal y de calidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pepe Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sanidad-universal-publica-calidad_129_9945058.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Feb 2023 21:26:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La sanidad, universal, pública y de calidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sanidad,Sanidad universal,Sanidad pública,Ministerio de Sanidad,Madrid,Comunidad de Madrid,Isabel Díaz Ayuso,Pandemia,Covid-19,Manifestaciones,Movilización social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nuestra prioridad, los salarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/prioridad-salarios_129_9284895.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/38be93d8-429f-4c09-82d9-229a7e533b88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nuestra prioridad, los salarios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los sindicatos seguiremos estando en todas las luchas que sirvan para mejorar la vida de las personas trabajadoras, y para exigir mejores sueldos y condiciones laborales. Si la CEOE no cambia su postura, pediremos a las trabajadoras y trabajadores de nuestro país que salgan a las calles</p></div><p class="article-text">
        A millones de trabajadoras y trabajadores en nuestro pa&iacute;s les est&aacute; costando llegar a final de mes. Las &ldquo;cosas del comer&rdquo; est&aacute;n en juego y la crisis de inflaci&oacute;n y precios que estamos viviendo a nivel europeo y en el mundo occidental, agrava a&uacute;n m&aacute;s la situaci&oacute;n. Y que ninguna persona trabajadora, ni ninguna familia se quede atr&aacute;s, ese es nuestro objetivo diario. Y por eso nuestro gran caballo de batalla es la justa lucha por el aumento de salarios - en general - y, adem&aacute;s del aumento, comprometido por el Gobierno, del Salario M&iacute;nimo Interprofesional (SMI).
    </p><p class="article-text">
        Tan cierto es que estamos ante una grave crisis inflacionista como que por primera vez se han superado los 20 millones de cotizantes en Espa&ntilde;a, que el paro ha bajado por debajo de los 3 millones, que los contratos indefinidos han pasado del 8 al 50%, que el turismo ha sido este verano de m&aacute;s del 25% que el 2019 y que la mayor&iacute;a de empresas est&aacute;n en r&eacute;cord de beneficios y dividendos.
    </p><p class="article-text">
        En ning&uacute;n caso los salarios son causa de la inflaci&oacute;n. El salario real est&aacute; estancado desde el 2008 y el salario pactado por convenio solo ha subido un 2&rsquo;8% mientras que en Espa&ntilde;a tenemos una inflaci&oacute;n que sobrepasa del 10%. Las causas de la inflaci&oacute;n vienen de un contexto de transformaci&oacute;n y digitalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, de la ca&iacute;da de la cadena de suministros globales tras la pandemia, y sobre todo de la crisis energ&eacute;tica agravada por la guerra de Rusia contra Ucrania, y a&uacute;n m&aacute;s por el traslado de esta situaci&oacute;n a los precios finales en la mayor&iacute;a de empresas para mantener sus m&aacute;rgenes y beneficios. La inflaci&oacute;n de segunda ronda no la est&aacute;n generando los salarios, sino los beneficios empresariales.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta situaci&oacute;n, subir los salarios es ya una necesidad econ&oacute;mica y social de primer orden, pero controlar los precios tambi&eacute;n. Lo que no se entiende es por qu&eacute; la patronal sigue negando a las personas trabajadoras que puedan recuperar poder adquisitivo o, al menos, que no sufran una flagrante p&eacute;rdida del mismo de forma tan inmediata, hecho que castiga el consumo interno y frena la econom&iacute;a. Son viejas recetas antinflacionistas del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Es importante volver a recordar que la CEOE lleva bloqueando durante meses la negociaci&oacute;n colectiva. Ya se van a cumplir 4 meses desde que el pasado 5 de mayo se levantaron de la mesa de un acuerdo salarial global. Como es sabido, desde los sindicatos llegamos a un acuerdo para proponer a la patronal una subida salarial del 3,5% para este a&ntilde;o, del 2,5% en el a&ntilde;o 2023 y del 2% para el 2024, unido a una cl&aacute;usula de revisi&oacute;n salarial anual para que las personas trabajadoras puedan recuperar ese poder adquisitivo, incluso que no sea toda la recuperaci&oacute;n entera el primer a&ntilde;o, si no diferida. Con un IPC que est&aacute; superando el 10%, nos parece razonable y prudente, pero la CEOE no acept&oacute; nuestra propuesta.
    </p><p class="article-text">
        El encarecimiento de la vida anticipa un oto&ntilde;o de conflictividad laboral: un oto&ntilde;o caliente para frenar un fr&iacute;o invierno. Y estas movilizaciones son un preludio de lo que va a ocurrir en el conjunto de Europa y en Espa&ntilde;a si la patronal no se sienta a negociar los convenios y no somos capaces de trasladar a los salarios el incremento del coste de la vida. Porque no puede ser que de nuevo sea la ciudadan&iacute;a la que tenga que pagar los platos rotos de otra crisis econ&oacute;mica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuestra m&aacute;xima prioridad, por tanto, es esta lucha por el aumento de salarios, en la negociaci&oacute;n de los convenios colectivos; y, tambi&eacute;n en la subida del SMI a 1.100&euro; que a&uacute;n debe hacer el Gobierno de Espa&ntilde;a, tal y como prometi&oacute;, porque no hay que dejar atr&aacute;s a las personas que menos cobran en este pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        A ello se le suma la escalada del eur&iacute;bor y la continuada inflaci&oacute;n desbocada. Por eso, la subida del SMI es fundamental. No tiene sentido decir por la ma&ntilde;ana que no vamos a dejar a nadie atr&aacute;s y por la tarde que las personas de este pa&iacute;s van a perder un 5% de poder adquisitivo. El SMI afecta a 3,5 millones de personas que tienen muchos problemas, que lo est&aacute;n pasando realmente mal y que tienen que ver aumentado su nivel de vida tras la crisis que hemos pasado. Hay que proteger a las personas que cada d&iacute;a son m&aacute;s vulnerables y a las familias. El Gobierno tiene ahora mismo una gran responsabilidad, y debe cumplir con la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Los sindicatos seguiremos estando presentes en todas las luchas que sirvan para mejorar la vida de las personas trabajadoras, y para exigir mejores sueldos y mejores condiciones laborales. Si la CEOE no cambia su postura, desde los sindicatos pediremos a las trabajadoras y trabajadores de nuestro pa&iacute;s que salgan a las calles.
    </p><p class="article-text">
        No podemos permitir que la clase trabajadora se empobrezca en este escenario de crisis. Es fundamental para el pa&iacute;s que la CEOE se siente a negociar y entienda la importancia de garantizar la capacidad adquisitiva de los y las trabajadoras, ya que es una cuesti&oacute;n de justicia social que adem&aacute;s contribuir&aacute; a generar consumo y empleo. Desde la UGT lucharemos para que ning&uacute;n trabajador o trabajadora se quede atr&aacute;s. Entendemos que esta crisis no debe pagarla la clase trabajadora que ha estado a la altura, una vez m&aacute;s, durante la pandemia del coronavirus que tanto da&ntilde;o hizo al mundo. Hemos hecho propuestas razonables a la CEOE, pero es dif&iacute;cil llegar a un acuerdo si una de las partes no tiene voluntad de negociar. Repito, lo que no se puede permitir es que los esfuerzos siempre tengan que hacerlo los mismos, que la balanza siempre se incline hacia el mismo lado. Apostamos por el di&aacute;logo, pero si la otra parte se cierra en banda, nos tendr&aacute;n en las calles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pepe Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/prioridad-salarios_129_9284895.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Sep 2022 20:16:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nuestra prioridad, los salarios]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las crisis no son para el verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/crisis-no-son-verano_129_9184299.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eed34bc2-ba91-427c-9a6b-2482287af291_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las crisis no son para el verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay una receta progresista para la inflación: control de precios, límite a los beneficios empresariales, y escudo social. Y convenios colectivos con subidas responsables y cláusula de revisión a final de año para no perder poder adquisitivo ni parar la economía</p></div><p class="article-text">
        Dec&iacute;a el poeta Mario Benedetti que debemos &ldquo;defender la alegr&iacute;a como una trinchera, defenderla del esc&aacute;ndalo y la rutina, de la miseria y los miserables, de las ausencias transitorias y las definitivas&rdquo;. Pero algunos no quieren que seamos felices, y nos dicen, un d&iacute;a s&iacute; y otro tambi&eacute;n, que vamos a entrar en una situaci&oacute;n de crisis catastr&oacute;fica (por cierto, los mismos que en la otra crisis dec&iacute;an &ldquo;<em>que hab&iacute;amos vivido por encima de nuestras posibilidades</em>&rdquo;), que llegar&aacute; de forma inminente despu&eacute;s del verano. Quieren que no disfrutemos del verano. Esto lo dicen los mismos que, en unas pocas manos, acaparan la mayor parte de la riqueza, y lo dicen tambi&eacute;n los que amparan, pol&iacute;tica y medi&aacute;ticamente, a los anteriores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es tan cierto que estamos ante una crisis galopante de la inflaci&oacute;n, soportada hasta ahora solo por las trabajadoras y trabajadores, una crisis energ&eacute;tica y del colapso de la cadena global de suministros como que, en Espa&ntilde;a por primera vez, se ha pasado de los 20,3 millones de cotizantes en la Seguridad Social, ha bajado el paro, se crea empleo, se han hecho casi 4 millones de contratos indefinidos, impulsados por nuestro acuerdo de la Reforma Laboral. Y desde Semana Santa, la subida del turismo es un 25% m&aacute;s alto que en el 2019 antes de la pandemia &ndash; parece que se alargar&aacute; hasta octubre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no nos vamos a resignar a estos discursos catastrofistas que piden la austeridad social a los de abajo mientras ellos siguen derrochando. Discursos impregnados, de manera impl&iacute;cita o expl&iacute;cita, de la vieja receta ideol&oacute;gica neoliberal de siempre.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que hay dificultades en nuestro pa&iacute;s y que hay cosas que mejorar socialmente, pero hay se&ntilde;ales de progresos laborales y econ&oacute;micos evidentes.
    </p><p class="article-text">
        Es resumen, hay nubes, s&iacute;, vivimos el impacto econ&oacute;mico de la invasi&oacute;n rusa de Ucrania con gran cercan&iacute;a, pero tambi&eacute;n hay un estado con record de ingresos fiscales, v&iacute;a impuesto de sociedades &ndash;los beneficios empresariales est&aacute;n alt&iacute;simos-, v&iacute;a IVA por la inflaci&oacute;n, v&iacute;a IRPF crecimiento del empleo, y tambi&eacute;n se tiene que poner en valor la llegada de los fondos de resiliencia europeos. La causa prima de la inflaci&oacute;n es la crisis energ&eacute;tica y de suministros, y el mantenimiento y crecimiento de los beneficios empresariales. No se trata de repartir los costes de la inflaci&oacute;n, sino de que la paguen los que la crean sin castigar la capacidad de consumo ni empobrecer a la sociedad y los sectores populares. Hay una receta progresista para la inflaci&oacute;n: control de precios, l&iacute;mite a los beneficios empresariales, y escudo social. Y convenios colectivos con subidas responsables y cl&aacute;usula de revisi&oacute;n a final de a&ntilde;o para no perder poder adquisitivo ni parar la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, volviendo a Benedetti y siguiendo con su poema, debemos &ldquo;defender la alegr&iacute;a como un principio, defenderla del pasmo y las pesadillas&rdquo; de los agoreros partidarios de la austeridad para los trabajadores y las trabajadoras. En definitiva, debemos defender la alegr&iacute;a y nuestro derecho a disfrutar del verano, de los 30 d&iacute;as de vacaciones pagadas, que, sea dicho de paso, es una de las grandes conquistas de la lucha sindical.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pepe Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/crisis-no-son-verano_129_9184299.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Jul 2022 20:36:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las crisis no son para el verano]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Es momento de un cambio real. Es momento de derogar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/momento-cambio-real-momento-derogar_129_8435466.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7217aee1-bfe2-4ce6-a9a8-670d35308e5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Es momento de un cambio real. Es momento de derogar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si me preguntan qué es lo que hay que derogar de la reforma laboral, debo contestar que en su integridad. Y, realmente, me parece sorprendente que en aras de un consenso que no existió para su imposición, se justifique su permanencia</p><p class="subtitle">Opinión - 'La reforma laboral no tiene marcha atrás', por Unai Sordo</p></div><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as, se discute con mucha intensidad la necesidad y extensi&oacute;n de la derogaci&oacute;n de la reforma laboral del 2012. Antes de comenzar a enunciar algunas de las cuestiones que m&aacute;s nos preocupan desde UGT en relaci&oacute;n al texto fruto de la actuaci&oacute;n del Gobierno del Partido Popular en la anterior crisis, es necesario situar el nacimiento del cambio legislativo que supuso la reforma y sus consecuencias. La reforma laboral de 2012 fue fruto del unilateralismo, aplicado por el PP y dejando de lado el di&aacute;logo social y el acuerdo. Frente al consenso que ahora se exige, en ese momento se llev&oacute; a cabo una reforma que reduc&iacute;a el papel de las organizaciones sindicales en la negociaci&oacute;n colectiva y favorec&iacute;a el <em>dumping</em> social entre otras notables consecuencias, al impulsar, a trav&eacute;s de la prioridad del convenio de empresa en materia salarial, a las compa&ntilde;&iacute;as a competir en ese &aacute;mbito, arruinando la estructura negocial sectorial. Poco hay que decir de sus logros, la temporalidad sigui&oacute; en porcentajes superiores al 26%, redujo el empleo de calidad y retras&oacute; la recuperaci&oacute;n de las rentas del trabajo a a&ntilde;os muy posteriores a los del crecimiento econ&oacute;mico iniciado en 2014, reduciendo el peso de las rentas del trabajo en el PIB. Aumento, en suma, de la desigualdad. 
    </p><p class="article-text">
        Si me preguntan qu&eacute; es lo que hay que derogar de la reforma laboral, debo contestar que en su integridad. Y, realmente, me parece sorprendente que en aras de un consenso que no existi&oacute; para su imposici&oacute;n, se justifique su permanencia. No olvidemos que la patronal apoy&oacute; la reforma del 2012, a pesar de que fue fruto de una decisi&oacute;n no negociada.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la eliminaci&oacute;n y cambio de algunas de las cuestiones que m&aacute;s da&ntilde;o est&aacute; causando la aplicaci&oacute;n de la legislaci&oacute;n actual, fruto de la reforma laboral, es m&aacute;s que necesaria. 
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, en relaci&oacute;n a la negociaci&oacute;n colectiva. La reforma laboral quebr&oacute; el precario equilibrio entre empresa y parte social en ese &aacute;mbito. El establecimiento de la prioridad del convenio de empresa, por ejemplo, propici&oacute; la multiplicaci&oacute;n de las empresas multiservicios, la competencia basada en la mano de obra barata y el <em>dumping social</em> (que tanto echamos en cara a los pa&iacute;ses del Sudeste Asi&aacute;tico). Adem&aacute;s, desarticul&oacute; la negociaci&oacute;n colectiva sectorial, tan necesaria para garantizar los derechos de las personas trabajadoras. Cercenar la ultraactividad situ&oacute; a las personas trabajadoras ante el filo del abismo en la negociaci&oacute;n: o negocias a la baja o pierdes las condiciones adquiridas. Todo ello, con un prop&oacute;sito muy claro, reducir las condiciones de las personas trabajadoras con el fin de hacer a las empresas espa&ntilde;olas m&aacute;s &ldquo;competitivas&rdquo; no en tecnolog&iacute;a o innovaci&oacute;n, sino en salarios. Se crea un nuevo segmento de personas trabajadoras, aquellas que no pueden mantener una vida digna con su trabajo.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, en lo que se refiere a los mecanismos estructurales de ajuste. Siguiendo la estela, hay que reconocerlo, de la reforma del 2010, el despido colectivo se convierte en una herramienta m&aacute;s al servicio de la empresa, que puede utilizarse con la misma facilidad que una suspensi&oacute;n, una reducci&oacute;n temporal de jornada o el desenganche del convenio colectivo. El instrumento m&aacute;s duro de ajuste se convierte en un plato m&aacute;s del men&uacute; legislativo de reestructuraci&oacute;n empresarial: se suprime la aprobaci&oacute;n laboral previa, se suavizan las causas, se limita el control judicial y, tambi&eacute;n, de la parte social. Todo ello con el indisimulado prop&oacute;sito de facilitar el despido de cientos de miles de trabajadoras, problema que evidentemente a&uacute;n arrastramos. Porque los legisladores del 2012 part&iacute;an de la alucinada idea de que facilitar la salida del mercado de trabajo permitir&iacute;a la creaci&oacute;n de empleo. Lo &uacute;nico real fueron los despidos indiscriminados y la precarizaci&oacute;n absoluta de nuestro mercado de trabajo. La realidad nos mostr&oacute; que solo cuando se recuper&oacute; la econom&iacute;a se consigui&oacute; crear empleo (y no precisamente de calidad). La reforma laboral en este &aacute;mbito solo sirvi&oacute; para debilitar a la parte social y permitir actuaciones empresariales en contra de los intereses del pa&iacute;s como Alcoa o Nissan. Al fin y al cabo, lo que se buscaba desde el Gobierno por aquel entonces.
    </p><p class="article-text">
        La legislaci&oacute;n, fruto de la pandemia de la COVID-19 que hemos vivido en el &uacute;ltimo a&ntilde;o y medio, que ha privilegiado los mecanismos de ajuste temporal, nos ha demostrado que la regulaci&oacute;n actual es inadecuada, insuficiente e injusta. Y tambi&eacute;n nos ha demostrado que solo mediante la negociaci&oacute;n y la participaci&oacute;n en ella de los agentes sociales ser&aacute; posible alcanzar acuerdos que favorezcan al conjunto de los trabajadores y trabajadoras de nuestro pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Tan solo he de mostrar mi desagradable sorpresa cuando se mantiene el sostenimiento de una regulaci&oacute;n que solo contribuye a la desigualdad social, a la desintegraci&oacute;n de nuestra industria y a la proliferaci&oacute;n de conflictos sociales. Por cabezoner&iacute;a o ignorancia, cada d&iacute;a que se mantiene en vigor la reforma laboral aumenta la desigualdad y la pobreza. Y eso, afecta a todos. Llegar&aacute; un d&iacute;a en que, si no actuamos inmediatamente, lamentaremos amargamente no haber efectuado el giro social y humano que este pa&iacute;s necesita. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pepe Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/momento-cambio-real-momento-derogar_129_8435466.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Oct 2021 21:10:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Es momento de un cambio real. Es momento de derogar]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salario Mínimo 2021: un incremento imprescindible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/salario-minimo-2021-incremento-imprescindible_129_6507933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df714b64-1603-4aac-bc90-e786571c2590_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Salario Mínimo 2021: un incremento imprescindible"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nos plantamos ante la crisis del COVID-19 con el mismo planteamiento que con otros retos en el pasado: no pueden pagar la crisis quienes menos tienen. El SMI es un instrumento inapreciable de solidaridad y de distribución de riqueza</p></div><p class="article-text">
        El camino hacia un Salario M&iacute;nimo Interprofesional (SMI) digno debe proseguir y no detenerse de ning&uacute;n modo. Actualmente, este &iacute;ndice se encuentra en 950 euros/mes, marcando un enorme avance del 45% respecto a los 655 euros de 2016, pero hay que dejarlo claro: con 950 euros al mes no se puede garantizar un est&aacute;ndar de vida digno.
    </p><p class="article-text">
        En la reuni&oacute;n de este 15 de diciembre, con el Gobierno, se nos ha prometido que el SMI no ser&aacute; congelado, y que veremos una subida que, no obstante, no lo har&aacute; llegar a los 1.000 euros/mes que demandamos.
    </p><p class="article-text">
        La negociaci&oacute;n continuar&aacute; la pr&oacute;xima semana pero eso no nos puede hacer olvidar que seguimos notablemente por debajo de los sueldos m&iacute;nimos de nuestros vecinos europeos (que se encuentran por encima de 1.300 euros al mes en Francia, Alemania, o B&eacute;lgica, computando 14 pagas al a&ntilde;o como en Espa&ntilde;a) y, a pesar del avance, sigue habiendo personas en Espa&ntilde;a que no llegan a ser mileuristas, cobrando menos de 1.000 euros, algo totalmente inaceptable en 2020.
    </p><p class="article-text">
        Buena parte del problema tiene sus ra&iacute;ces en la nefasta Reforma Laboral y la consiguiente quiebra de la negociaci&oacute;n colectiva, por lo cual pedimos reiteradamente su derogaci&oacute;n con el silencio, hoy ya c&oacute;mplice, del Gobierno, lo que nos sit&uacute;a ante un escenario impredecible. Parece que de nuevo se quiere que la salida de una crisis descanse sobre los hombros de la clase trabajadora.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, desde UGT seguimos exigiendo el aumento a los 1.000 euros al mes en el SMI de 2021, acompa&ntilde;ado de un plan de aumento y consolidaci&oacute;n para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os que lo haga equivalente a, al menos, un 60% del salario medio del pa&iacute;s (actualmente hablamos de un 50,2%, en bruto). Con el precio actual de la vida, est&aacute; claro que un sueldo de 1.000 euros no permite alquilar una vivienda y poder vivir de forma independiente, cubriendo todos los gastos. Y es que una vida digna es m&aacute;s que trabajar para tener techo y comida.
    </p><p class="article-text">
        Respecto de los argumentos econ&oacute;micos liberales en contra, el tiempo ha desmontado todas las teor&iacute;as que afirmaban que la subida del SMI iba a ser catastr&oacute;fica para nuestra econom&iacute;a. De hecho, estos mejores sueldos han reforzado la demanda, el crecimiento y han generado un empleo estable, aunque a&uacute;n quede mucho trabajo por hacer. Por tanto, nos plantamos ante la crisis del COVID-19 con el mismo planteamiento que con otros retos en el pasado: no pueden pagar la crisis quienes menos tienen. Es inaceptable. El SMI&nbsp;es un instrumento inapreciable de solidaridad y de distribuci&oacute;n de riqueza.
    </p><p class="article-text">
        La crisis ha provocado un aumento de la desigualdad y la pobreza, seg&uacute;n destaca un informe reciente de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT). Una de cada cinco personas en Espa&ntilde;a se encuentra en riesgo de pobreza. Un gobierno de progreso no puede hacer o&iacute;dos sordos a las necesidades de las personas. Un gobierno de progreso no puede vincularse a teorizaciones vac&iacute;as que solo defienden intereses de casta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pepe Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/salario-minimo-2021-incremento-imprescindible_129_6507933.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Dec 2020 21:22:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Salario Mínimo 2021: un incremento imprescindible]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Es hora de la ciencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hora-ciencia_129_6079245.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4409b4ba-883f-4a69-bbba-37368b003dee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Es hora de la ciencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El debate sobre la ciencia en nuestro país es eterno, pero durante demasiado tiempo nadie ha cogido las riendas y ha puesto solución a los problemas existentes. Es hora</p></div><p class="article-text">
        Esta semana una noticia del peri&oacute;dico llam&oacute; mi atenci&oacute;n. El Instituto Oceanogr&aacute;fico, una instituci&oacute;n de m&aacute;s de 100 a&ntilde;os de historia, se encuentra en una crisis in&eacute;dita. Sus gestores han dimitido, al parecer incapaces de enderezar el rumbo err&aacute;tico que segu&iacute;a la Instituci&oacute;n. Obligada a devolver millones de euros de programas europeos por no tener la flexibilidad suficiente para poder desarrollarlos, ahogada en tr&aacute;mites que impiden finalizar a tiempo un proceso de selecci&oacute;n, carentes, parad&oacute;jicamente de fondos para poder asumir los gastos m&aacute;s inmediatos. La triste noticia me record&oacute; una reuni&oacute;n que tuve antes del inicio de la pandemia con un peque&ntilde;o grupo de personas dedicadas a la ciencia en nuestro pa&iacute;s y que prestaban sus servicios en diferentes entidades p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Me hablaron de un personal con talento incapaz de efectuar su actividad atenazados ante una burocratizaci&oacute;n tan absoluta que convierte el m&aacute;s &iacute;nfimo expediente de compra de un recurso en un verdadero suplicio; de subvenciones y ayudas europeas a programas que se deben dejar pasar o devolver porque nuestra administraci&oacute;n es incapaz de tener la agilidad para implementarlos; de unas entidades cient&iacute;ficas carente del personal de apoyo debido a las constantes pol&iacute;ticas de congelaci&oacute;n de empleo p&uacute;blico; de unas infraestructuras en equipamiento y sistemas obsoletas e ineficientes.
    </p><p class="article-text">
        En fin, de un personal investigador que emigra ante la imposibilidad de prestar sus servicios y conocimientos en un pa&iacute;s que carece de la m&iacute;nima capacidad para aprovechar los recursos que se ponen a su disposici&oacute;n. De un personal en cuya formaci&oacute;n hemos invertido mucho tiempo y dinero y cuyas contrataciones son limitadas al m&aacute;ximo, o precarizadas de forma inexplicable, en base a unos criterios heredados de la crisis del 2012 que se han perpetuado sin raz&oacute;n ni sentido.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n en la esfera privada no es mucho mejor. Nuestras PYMES no son capaces de integrarse en la nueva ola tecnol&oacute;gica. Las empresas espa&ntilde;olas est&aacute;n por detr&aacute;s de la media europea en el reto de la digitalizaci&oacute;n y son una excepci&oacute;n aquellas que aportan recursos financieros y trasladan sus necesidades a los agentes productores de ciencia y tecnolog&iacute;a con el fin de orientar sus l&iacute;neas de investigaci&oacute;n e impulsar la innovaci&oacute;n. Solo un dato, en 2018, tuvimos un 45% menos patentes que en 2011.
    </p><p class="article-text">
        El debate sobre la ciencia en nuestro pa&iacute;s es eterno, pero durante demasiado tiempo nadie ha cogido las riendas y ha puesto soluci&oacute;n a los problemas existentes. Es hora.
    </p><p class="article-text">
        Este jueves firm&eacute; un acuerdo importante que contiene sonoras palabras acerca de temas importantes, pero ya tal vez demasiados manoseados, como la investigaci&oacute;n y el I+d+i como base de la necesaria reconstrucci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero me pregunto, si seremos capaces de llevar a cabo objetivos aparentemente tan sencillos como flexibilizar nuestros procedimientos de gesti&oacute;n de los programas de investigaci&oacute;n, o retener o recompensar el talento cient&iacute;fico. Sentar, en suma, las bases de una nueva pol&iacute;tica cient&iacute;fica y de innovaci&oacute;n para Espa&ntilde;a e implementarla. Desde UGT, apostamos por ello, y, en ello, estamos empe&ntilde;ados pero corresponde a las instancias pol&iacute;ticas dar, de una vez, cumplida respuesta a esta insoportable problem&aacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pepe Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hora-ciencia_129_6079245.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jul 2020 18:46:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Es hora de la ciencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Y después, ¿qué?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/despues_129_1210966.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ffac3c8-34c6-4bb0-83a9-b5685dbe2c3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Y después, ¿qué?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La estrategia de salida de la crisis no se puede limitar a una serie de recetas que nos pretendan situar en un "ideal" mundo anterior a la epidemia</p></div><p class="article-text">
        Nos encontramos inmersos en una crisis sin precedentes para las personas de nuestra generaci&oacute;n. Su globalidad, la rapidez de su expansi&oacute;n, la incapacidad de dar una respuesta uniforme m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites de Estados tradicionales, la desigualdad social en su afectaci&oacute;n, son rasgos que nos muestran con claridad que el modelo actual tiene unas importantes debilidades que pueden llevarnos a todos a consecuencias dram&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        En nuestro pa&iacute;s, estamos a&uacute;n inmersos en la crisis sanitaria, va a costar mucho salir de ella. Pero ya se van apuntando declaraciones, muchas veces encontradas, respecto al camino a seguir una vez que la senda de la epidemia permita tomar otras medidas. La lectura o escucha de la mayor parte de los discursos me dejan perplejo. Parece que no se ha aprendido nada de esta lecci&oacute;n. La mayor parte de las propuestas se limitan a t&iacute;midas estrategias de vuelta a una &ldquo;normalidad anterior&rdquo; bajo el artilugio del consenso. Y ello, a pesar de que hemos advertido, entremos o no en el debate de gestiones anteriores, que los recursos dedicados a la sanidad p&uacute;blica son completamente insuficientes y que &eacute;sta es imprescindible; que existen &aacute;mbitos productivos en la industria que han sido abandonados a un mercado basado en el <em>dumping</em> social, con la consecuencia de la inexistencia de tejido productivo en sectores estrat&eacute;gicos laminados por una competencia imparable. Hemos constatado, tambi&eacute;n dolorosamente, que la apuesta por una econom&iacute;a basada en el sector servicios y que abandona el sector industrial al &ldquo;libre mercado&rdquo; supone un desastre para nuestras aspiraciones de construir una sociedad avanzada; que, frente a otros pa&iacute;ses en la misma situaci&oacute;n, nuestra legislaci&oacute;n laboral favorece la destrucci&oacute;n masiva de puestos de trabajo. De nuevo, y parece que no nos cansamos, hemos sufrido la dura ense&ntilde;anza de que dejar al mercado actuar con plena libertad desampara de forma absoluta a los m&aacute;s expuestos.
    </p><p class="article-text">
        Son muchas las lecciones que podemos sacar de esta crisis. Demasiadas para dejarlas caer en saco roto. La estrategia de salida de la crisis no se puede limitar a una serie de recetas que nos pretendan situar en un &ldquo;ideal&rdquo; mundo anterior a la epidemia. La intervenci&oacute;n del Estado en sectores estrat&eacute;gicos de la industria, suministros esenciales, servicios bancarios, es imprescindible para asegurar una respuesta adecuada a esta crisis, pero tambi&eacute;n para modificar el err&oacute;neo camino que segu&iacute;amos hasta ahora. Nuestra legislaci&oacute;n laboral debe cambiar. No vale para momentos de crisis, tampoco para momentos de bonanza. Solo se ceba en los m&aacute;s indefensos. Es tambi&eacute;n esencial un cambio en la pol&iacute;tica fiscal que determine mayores recursos para aspectos vitales para nuestra sociedad como la sanidad p&uacute;blica y la investigaci&oacute;n. La caridad no puede sustituir a la justicia. Y lo que no es menos importante, Europa no puede abandonarse a las insolidarias soluciones de naci&oacute;n; eso supondr&iacute;a el fin de un proyecto hist&oacute;rico valios&iacute;simo que ha dado paz y riqueza a nuestro continente.
    </p><p class="article-text">
        Siempre es hora de reflexionar sobre el futuro, eso es lo que caracteriza a los hombres de Estado, pero con soluciones distintas. El modelo adoptado tiene demasiadas fisuras. No persistamos en el error.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pepe Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/despues_129_1210966.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2020 20:17:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Y después, ¿qué?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Desempleo,Sindicatos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Acción europea contra el coronavirus y la 'coronaeconomía']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/accion-europea-coronavirus-coronoeconomia_129_1001982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/042e4d47-c3cd-4eec-857f-b52bad8078bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Acción europea contra el coronavirus y la &#039;coronaeconomía&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay que volver a la negociación colectiva y diálogo social para tomar estas medidas de forma consensuada, con participación de los agentes sociales, tanto a nivel nacional como de la UE</p></div><p class="article-text">
        Europa est&aacute; viviendo dos crisis que se solapan. Una crisis provocada el coronavirus, y otra, que m&aacute;s que una crisis es un esc&aacute;ndalo vergonzoso, por la situaci&oacute;n de las personas migrantes y refugiadas (hay que recordar que en su mayor&iacute;a es gente que huye de la guerra y busca asilo) en la frontera griega. Dos crisis que se pueden ver agravadas por otra tercera: las consecuencias del Brexit.
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n es evidente, y as&iacute; se est&aacute; demostrando este lunes en el Comit&eacute; Ejecutivo de la Confederaci&oacute;n Europea de Sindicatos (CES), de la que soy vicepresidente, donde estamos debatiendo sobre estos y otros pasos a seguir, pensando en la salud de todos los trabajadores y trabajadoras, pero tambi&eacute;n en sus empleos y sus salarios, y en las consecuencias sociales, laborales y econ&oacute;micas de esta situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La frontera de Grecia con Turqu&iacute;a no es s&oacute;lo frontera griega, sino de la Uni&oacute;n Europea (UE), y por eso toca a la UE mover ficha. El acuerdo con el presidente de Turqu&iacute;a, como denunciamos en su momento, era un mal acuerdo sometido a la voluntad de una persona tan poco de fiar como el Recep Tayyip Erdogan. El ominoso trato que se da a los migrantes se agrava ahora con las bombas de humo y gases lacrim&oacute;genos que se les arroja desde Turqu&iacute;a y con los que se impide su llegada a Grecia.
    </p><p class="article-text">
        Grecia es un buen ejemplo de lo que se ha hecho en el continente con las pol&iacute;ticas de austeridad que recortaron servicios p&uacute;blicos e impidieron e impiden que los estados puedan dedicar fondos para este tipo de asuntos al contabilizarse como gasto p&uacute;blico a la hora de presentar cuentas para el semestre. As&iacute; que en Grecia tenemos un drama humanitario propiciado por la pol&iacute;tica vergonzosa de la UE que se expresa en servicios p&uacute;blicos recortados, austeridad que impide la acci&oacute;n pol&iacute;tica, una Uni&oacute;n Europea que mira para otro lado.
    </p><p class="article-text">
        Se pone de manifiesto que este precario estado en el que se encuentra el mundo tiene mucho que ver con una globalizaci&oacute;n que siempre ha sido avariciosa, que pretende quedarse con todo y para unos pocos. Una globalizaci&oacute;n que ha conseguido que en la UE no s&oacute;lo falten ya piezas para las f&aacute;bricas europeas, sino incluso alguno de los agentes que se utilizan para fabricar medicinas.
    </p><p class="article-text">
        La misma forma de globalizaci&oacute;n que con sus pol&iacute;ticas austeras-cicateras buscaba descentralizar la negociaci&oacute;n colectiva y debilitarla, y que ha provocado el empobrecimiento masivo de los trabajadores y trabajadoras y de las sociedades en las que viven.
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a pensar en positivo y creer que la omnipresente crisis del coronavirus es una oportunidad para darle la vuelta a las cosas, para romper de una vez por todas con el austericidio, para poner en primer lugar a las personas.
    </p><p class="article-text">
        Es por ello por lo que exigimos que se permita a los Estados miembro de la Uni&oacute;n destinen recursos para frenar estas cat&aacute;strofes sin que se les penalice por ello; que la UE ponga a disposici&oacute;n fondos (incluido el gran monto que atesora el Fondo de Estabilidad) ; que el Banco Central Europeo intervenga mediante est&iacute;mulos econ&oacute;micos; acabar ya con las pol&iacute;ticas de austeridad, tanto en lo que se refiere al gasto como en lo que tiene que ver con los servicios p&uacute;blicos (y la calidad del empleo); que los Estados de la Uni&oacute;n garanticen no s&oacute;lo las prestaciones existentes sino que se constituya un fondo especial para que los trabajadores y trabajadoras (incluidas las personas aut&oacute;nomas) perciban el 100% de sus retribuciones si se vieran afectados por la enfermedad o la cuarentena; que se frenen de inmediato los expedientes de regulaci&oacute;n de empleo (temporales o definitivos) que puedan llevarse a cabo al calor de la crisis del coronavirus; etc. Por cierto: un buen momento &eacute;ste para recordar a los cada vez m&aacute;s trabajadores de las plataformas que, en gran medida, est&aacute;n constituidos por falsos aut&oacute;nomos: &iquest;qu&eacute; prestaciones recibir&aacute; un rider en cuarentena?
    </p><p class="article-text">
        Quiero celebrar los primeros anuncios de la Comisi&oacute;n Europea. Ahora bien, Europa necesita una pol&iacute;tica estrat&eacute;gica y coordinada para afrontar este problema, y no s&oacute;lo medidas paliativas y de car&aacute;cter aislado. Debemos observar este problema desde la &oacute;ptica de la globalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es fundamental crear estabilidad y confianza, para evitar colapsos y situaciones como la crisis de 2008 y 2011. Igual que la Troika actu&oacute; en su momento, imponi&eacute;ndonos medidas de austeridad, en esta ocasi&oacute;n deber&iacute;a actuar de manera coordinada precisamente para todo lo contrario: evitar la asfixia y el colapso del sistema econ&oacute;mico europeo.
    </p><p class="article-text">
        Por todo esto, tenemos que volver a la negociaci&oacute;n colectiva y al di&aacute;logo social, para tomar todas estas medidas de manera consensuada, con la participaci&oacute;n de los agentes sociales, tanto a nivel nacional como de la Uni&oacute;n Europea, fundamentales para negociar y vertebrar en el &aacute;mbito laboral y econ&oacute;mico las medidas que se adopten. La recuperaci&oacute;n del consenso es esencial para afrontar una amenaza de estas caracter&iacute;sticas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pepe Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/accion-europea-coronavirus-coronoeconomia_129_1001982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Mar 2020 22:15:20 +0000]]></pubDate>
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