<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Andrea Tovar]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/andrea_tovar/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Andrea Tovar]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/516521" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujer tenías que ser]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/mujer-tenias_132_8707863.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/004e51ad-67eb-458f-9906-37a29d183d4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mujer tenías que ser"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No sé. Yo no quiero vivir en un mundo donde se me dé vía libre para hablar o se me tape la boca solo por la condición de genital que ostente. Incluso cuando giran las tornas y eso me beneficia, ojo. Es tan absurdo que da risa</p></div><p class="article-text">
        Hola. 
    </p><p class="article-text">
        Me presento. 
    </p><p class="article-text">
        Soy Andrea Tovar Pardo, binaria, casilla mujer, identificada con mi g&eacute;nero biol&oacute;gico, heterosexual, CIS, del estamento clase media, graduada universitaria, ciudadana del primer mundo; y seguro que me dejo un mont&oacute;n de calificativos modernos que desconozco. Tengo unos mil y pico followers en IG, aunque me he desinstalado la app del m&oacute;vil porque estaba un poco harta. Me gusta clasificarme como librepensadora, pero tiro para la izquierda. En realidad, la pol&iacute;tica actual me parece una profunda mentira y no comulgo con nadie. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; me conozcan porque llevo unos cuantos a&ntilde;os colaborando aqu&iacute; de vez en cuando, quiz&aacute; no porque en realidad soy m&aacute;s bien nadie. Por aquel entonces, en mis inicios, cre&iacute;a que hab&iacute;a muchas cosas sobre feminismo que no se estaban diciendo, y me afanaba en decirlas con la pasi&oacute;n de una aut&eacute;ntica <em>groupie</em>. Ahora tengo la sensaci&oacute;n de que sobre feminismo se ha dicho casi todo. Incluso de m&aacute;s, si se me permite. O las cosas incorrectas. 
    </p><p class="article-text">
        Si procedo a presentarme con el cat&aacute;logo completo antes de que ustedes procedan a leerme &mdash;y me reservo mi elenco de desgracias personales, a pesar de que eso tambi&eacute;n se eval&uacute;a con grandes honores en la actualidad&mdash; es porque sospecho que eso es, en los tiempos que corren, todo lo que importa. Mucho m&aacute;s que lo que diga o haga a partir de aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; afirmo esto? &iquest;C&oacute;mo me atrevo a insinuar que en pleno 2022 la autor&iacute;a, el car&aacute;cter subjetivo de la pieza, se sit&uacute;a jer&aacute;rquica y sistem&aacute;ticamente por encima de la calidad material de la misma?
    </p><p class="article-text">
        Porque es cierto.
    </p><p class="article-text">
        Antes de defenderme, voy a introducir el calificativo de &laquo;feminista&raquo; en mi retah&iacute;la de etiquetas. Y, sosteniendo el carn&eacute; muy fuerte a modo polic&iacute;a, voy a decir en voz alta y clara &mdash;pero no por ello menos temblorosa&mdash; que el feminismo parece haberse tomado una <strong>revancha hist&oacute;rica</strong>, y lo ha hecho de la mano del capitalismo m&aacute;s sucio: el que juega con los talentos art&iacute;sticos.
    </p><p class="article-text">
        En otras palabras: antes &laquo;mujer ten&iacute;as que ser&raquo; era una expresi&oacute;n que denotaba desprecio. Ahora, m&aacute;s bien, es un requisito <em>sine qua non </em>para el acceso a ciertos mercados creativos.
    </p><p class="article-text">
        Me explico: THE FUTURE IS FEMALE ya es un logo estilo Inditex. Es un criterio de selecci&oacute;n de autores para las editoriales. Es <strong>Carmen Mola</strong> con tres trabucos detr&aacute;s, pero con nulo estilo literario &mdash;lo cual es todav&iacute;a m&aacute;s preocupante. Imag&iacute;nense c&oacute;mo ser&aacute; escribir una novela entre tres, con tres voces; si ya cuesta encontrar la propia&mdash;. Es la cr&iacute;tica en torno a las novelas en s&iacute; mismas, su envoltorio para comercializarlas. Dos ejemplos: <em><strong>Hamnet</strong></em>, de <strong>Maggie O'Farrell</strong> (Libros del Asteroide) versa sobre la historia ficcional de la familia de <strong>Shakespeare</strong> con el fallecimiento de su hijo var&oacute;n, pero de pronto es un himno feminista donde se le niega el nombre al propio autor, en una suerte de castigo al que es considerado mejor dramaturgo de todos los tiempos. O la novela <em><strong>Valle inquietante</strong></em>, que narra la experiencia de <strong>Anna Wiener</strong> en Silicon Valley (Libros del Asteoide tambi&eacute;n), que se resume como un alegato sobre la discriminaci&oacute;n de la mujer en el mundo de la inform&aacute;tica. Una pista: si estos libros hablan sobre mujeres o su condici&oacute;n, es de forma residual y anecd&oacute;tica. En absoluto es el eje del asunto. Pero, ay amigas, eso vende. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s ejemplos. El feminismo es ahora esta productora que nos pide a mi compi y a m&iacute; que adaptemos el guion con todos los personajes femeninos, que nos perdamos la riqueza de probar otros. Es este l&aacute;tigo en la espalda que me hace musitar entredientes, en plena conferencia, &laquo;todos y todas y todes y todis&raquo;, cuando yo soy m&aacute;s papista que el papa y me gusta a tope la lengua espa&ntilde;ola, a pesar de que me haga quitarle la tilde al &laquo;solo&raquo; o a los pronombres demostrativos. 
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; antes me gustaba la literatura pop, pero el pop se ha convertido en mujeres que hablan de que son mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        Yo ya soy mujer. Me interesan otras cosas tambi&eacute;n. Este asunto me aburre m&aacute;s que la pandemia, a veces.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;Antifeminista! &iexcl;Traidora! &mdash;oigo gritar. 
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute;. Yo no quiero vivir en un mundo donde se me d&eacute; v&iacute;a libre para hablar o se me tape la boca solo por la condici&oacute;n de genital que ostente. Incluso cuando giran las tornas y eso me beneficia, ojo. Es tan absurdo que da risa.
    </p><p class="article-text">
        Una amiga me sugiri&oacute; hace poco que quiz&aacute; era el momento de compensar: que hablaran, &uacute;nicamente, las mujeres durante un tiempo. As&iacute; se pod&iacute;a llegar a una suerte de equilibrio. &laquo;Todo lo que hemos callado&hellip; ahora os vais a hinchar a escucharnos&hellip;&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y la calidad?, pregunt&eacute; yo. Ah, qu&eacute; m&aacute;s da. &laquo;Todo el arte es pol&iacute;tica&raquo;, me dijo. 
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; ya me sulfur&eacute;. Porque la pol&iacute;tica da asco y el arte no. 
    </p><p class="article-text">
        No, no todo es pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        No dejemos que la pol&iacute;tica gane el premio Planeta &mdash;aunque qui&eacute;n se f&iacute;a ya de los premios literarios, cuando las presentadoras de telediario los ganan a pares&mdash;. No dejemos que la pol&iacute;tica colme los estantes de novedades. Ni que nos pida un criterio en la plataforma de reproducci&oacute;n de series y pelis para producir de acuerdo a nuestros intereses. &iexcl;Qu&eacute; sabremos nosotros lo que es buena mandanga! No dejemos que nuestro criterio temporal &mdash;la pol&iacute;tica&mdash; gu&iacute;e la producci&oacute;n cultural. 
    </p><p class="article-text">
        Si no, me temo, tendr&aacute; que venir alguien a subvencionar la calidad material de las artes.
    </p><p class="article-text">
        Y todos, todas, todes y todis sabemos bien que no ser&aacute; el Estado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Tovar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/mujer-tenias_132_8707863.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Feb 2022 07:48:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/004e51ad-67eb-458f-9906-37a29d183d4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="63976" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/004e51ad-67eb-458f-9906-37a29d183d4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="63976" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mujer tenías que ser]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/004e51ad-67eb-458f-9906-37a29d183d4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Treintañeras solteronas solitarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/treintaneras-solteronas-solitarias_129_7188667.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39510319-4e3a-4dfd-b51d-449c3382cdf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Treintañeras solteronas solitarias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Los 'millennials' a los que nos despunta ya alguna cana no tenemos más remedio que someternos al juego de Pies Quietos. Porque la realidad se ha convertido en una peli de ficción. Ahora follar —por si no lo había comentado antes— es peligroso"</p></div><p class="article-text">
        Esta historia comienza un soleado d&iacute;a de la semana pasada en que iba yo quej&aacute;ndome por toda la casa de cu&aacute;nto me dol&iacute;an las tetas. Me las agarraba para potenciar el estremecimiento en un lamento infructuoso y reivindicativo que protestaba por, y desde, mi condici&oacute;n de mujer que ovula. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;A ver si est&aacute;s embarazada &mdash;sentenci&oacute; mi madre con sabidur&iacute;a de octogenaria rural sin diplomas a la vista&mdash;. No hay posibilidad, &iquest;no? &mdash;interrog&oacute; mi madre con destreza de FBI sin remangarse la camisa&mdash;. Mira que ahora es muy peligroso.
    </p><p class="article-text">
        Me qued&eacute; pensando si lo peligroso era el acto de fornicar y, en ese caso, si lo era por a) el eventual embarazo, que en una cuasi treinta&ntilde;era no resultaba tan dram&aacute;tico como en una adolescente, o s&iacute;, porque a saber qu&eacute; hac&iacute;as con eso; b) las enfermedades de transmisi&oacute;n sexual, que para una mujer en monogamia exclusiva durante cuarenta a&ntilde;os son un mal acechante en cualquier esquina, y quiz&aacute; tambi&eacute;n para las de mi edad y condici&oacute;n; c) el COVID. 
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, era indiferente. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora las relaciones sexuales <em>son </em>un peligro. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Me pregunt&eacute;, a continuaci&oacute;n, c&oacute;mo afectaba eso a la estirpe que, seg&uacute;n cuenta Tamara Tenenbaum en su libro <em>El fin del amor</em>, no exist&iacute;a hasta hace bien poco: las solteras como categor&iacute;a h&aacute;bil y funcional, emancipadas de la figura del pelele o eterna adolescente bajo la tutela de los padres. M&aacute;xime cuando los tiempos que corren aconsejan hacerse fuerte en la pareja para asegurar un refugio de necesidades b&aacute;sicas cubiertas. &iexcl;Fuera hay carest&iacute;a, se&ntilde;oronas! 
    </p><p class="article-text">
        La autora las clasifica en 'solteronas', 'desesperadas' y 'orgullosas'. En este &uacute;ltimo subtipo se encierra el clich&eacute; de la <em>Cool girl </em>que aparece en el famoso mon&oacute;logo de la pel&iacute;cula <em>Perdida: </em>la mujer con cuerpo de esc&aacute;ndalo que come hamburguesas, eructa, se presta a los <em>gang bangs</em> y jam&aacute;s se queja ni pide nada a un hombre, sumida en la esperanza cincelada por la cultura cinematogr&aacute;fica de ganar puntos frente a sus rivales en el hipercompetitivo mercado de la carne.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&mdash;Me est&aacute;n robando los a&ntilde;os mozos para conocer al hombre que me insemine &mdash;protestaba mi amiga L., reci&eacute;n treinta&ntilde;era, por videollamada. La imagen se pixel&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;O los de descuento? &mdash;discut&iacute; yo.
    </p><p class="article-text">
        Si somos honestas, esta historia comienza, para todas, antes de que a m&iacute; me bajara la regla. Comienza mucho antes porque hay un legado que nos susurra bajito que la solter&iacute;a es ese &iacute;nterin, una pausa, un &ldquo;mientras tanto&rdquo; y &ldquo;ya aparecer&aacute;&rdquo; y &ldquo;ya lo ver&aacute;s&rdquo; y &ldquo;no pierdas la esperanza&rdquo;. Y el reloj biol&oacute;gico sigue en marcha, tic tac, y nadie nos va a devolver este lapso. Porque seguimos d&aacute;ndonos palmaditas en el hombro las unas a las otras y sosteniendo muy dignas que estamos aprovechando este tiempo &ldquo;para conocernos a nosotras mismas&rdquo;, como si la soledad &mdash;sin pareja&mdash; tuviera que legitimarse o rentabilizarse o justificarse p&uacute;blicamente en alg&uacute;n modo. 
    </p><p class="article-text">
        Voy m&aacute;s lejos con vosotras, si me lo permit&iacute;s: ni siquiera contemplamos la realidad objetiva, pues lo m&aacute;s probable es que hayamos tenido muchas oportunidades de formar una pareja&hellip; y no nos haya dado la gana de hacerlo. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De verdad creemos que somos defectuosas si nadie nos compra? 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n compra a qui&eacute;n? &iquest;Cu&aacute;nto de verdad hay aqu&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        Repasando con algo de honestidad la narrativa personal, a menudo percibimos que esa sensaci&oacute;n de prenda con tara solo es un rastro impreciso que se basa en datos. A saber, una edad: 'casi treinta', y un estado civil: 'soltera'. La sociedad pre-COVID, dejadme deciros, no era mejor que esta: pas&aacute;bamos a menudo de una relaci&oacute;n a otra en pr&aacute;ctica del 'amor gratis', que no 'libre'. O sea, contemplando poco o nada la humanidad ajena, convirtiendo al sujeto en categor&iacute;a, en 'otro capullo m&aacute;s' y 'es de esos que'. En ese 'l&iacute;quido' incorp&oacute;reo del que habla Bauman Zygmunt y que no tiene nada que ver con los versos de Neruda: 
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;Pero este amor, amor, no ha terminado,&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> y as&iacute; como no tuvo nacimiento&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> no tiene muerte, es como un largo r&iacute;o,&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> solo cambia de tierras y de labios.</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En efecto, el amor universal poco se parece a la doctrina de las relaciones sexoafectivas de usar y tirar t&iacute;picas del capitalismo que incita al D&iacute;a de la Marmota en la b&uacute;squeda de la saciedad del deseo. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Ahora, en cambio, follar es peligroso. Ergo, el desconocido lo es. Esto supone una contraofensiva tremenda a la mentalidad imperante. Hab&iacute;amos adquirido a base de rutina una deformaci&oacute;n profesional propia de Recursos Humanos de multinacional. Nos convertimos en pitonisas capaces de predecir el devenir de una relaci&oacute;n con apenas dos o tres descripciones que el pobre mortal de turno mascullaba con la boca llena de cerve y pincho de tortilla. &ldquo;Este no me vale&rdquo;, narr&aacute;bamos en huida a trav&eacute;s de audios a las amigas solteronas solitarias treinta&ntilde;eras, de las orgullosas o de las desesperadas, recoloc&aacute;ndonos las bragas en el ascensor. &ldquo;Ha soltado un par de comentarios que pa qu&eacute; contarte&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Ahora, insisto, follar es peligroso. 
    </p><p class="article-text">
        Los c&iacute;rculos de contactos se van cerrando en lo que denominamos 'burbujas' y ah&iacute; no queda otra que apechugar con lo que hay. &ldquo;Se me ha regenerado el himen&rdquo;, dec&iacute;a M; y D, uno de mis mejores amigos que tambi&eacute;n es mi ex, se sorprend&iacute;a: &ldquo;pa qu&eacute; sigues depil&aacute;ndote&rdquo;. La realidad se va pareciendo a esa peli que encabeza el post. Es una distop&iacute;a donde la pareja conforma la unidad nuclear y en torno a ella se van disponiendo m&uacute;ltiples ventajas y beneficios de ser dos en lugar de uno.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pi&eacute;nsalo &mdash;segu&iacute;a L. en su discurso&mdash;. Para pedir una hipoteca, para mudarte a una casa decente, para reservar habitaciones en hoteles&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los 'millennials' a los que nos despunta ya alguna cana no tenemos m&aacute;s remedio que someternos al juego de Pies Quietos. Porque la realidad se ha convertido en una peli de ficci&oacute;n. Ahora follar &mdash;por si no lo hab&iacute;a comentado antes&mdash; es peligroso. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; va a ser de nosotras? 
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo hasta nos enamoramos. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Tovar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/treintaneras-solteronas-solitarias_129_7188667.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Feb 2021 05:00:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/39510319-4e3a-4dfd-b51d-449c3382cdf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="25217" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/39510319-4e3a-4dfd-b51d-449c3382cdf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="25217" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Treintañeras solteronas solitarias]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/39510319-4e3a-4dfd-b51d-449c3382cdf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[2020 no ha sido tan malo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/no-sido-malo_132_6439297.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62738e9c-450d-4bd2-aeff-bf9555061479_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="2020 no ha sido tan malo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Empezamos a entender de qué va esto de la vida. Que no se nos debe nada, al contrario. Que hasta hace poco hemos gozado de muchísimos privilegios que nos pasaban desapercibidos, incluso los que menos, y que en ningún caso se nos garantiza mantenerlos</p></div><p class="article-text">
        &mdash;Al final 2020 no ha sido tan malo.
    </p><p class="article-text">
        Quien osa decir esto es <em>mujer</em> y es <em>joven</em>. Medida la frase en papeletas, no tiene pr&aacute;cticamente ninguna. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el pasado mayo diversos medios han ido se&ntilde;alando peri&oacute;dicamente qui&eacute;nes lo est&aacute;n pasando peor en este clima apocal&iacute;ptico, como en un bingo malo. Seg&uacute;n el informe, primero sufr&iacute;an los <em>j&oacute;venes</em> por no poder salir; luego las <em>mujeres</em> empezaron a angustiarse. De esta forma, intuyo, las <em>mujeres j&oacute;venes </em>sufren y se angustian el doble y a tiempo completo. 
    </p><p class="article-text">
        El estudio lo redactaron varias universidades en colaboraci&oacute;n, entre ellas la Universidad de Murcia (UMU). Entrevistaron a casi 7.000 personas y concluyeron que los s&iacute;ntomas ansiosos y depresivos y el consumo de f&aacute;rmacos y de tabaco conformaban el <em>pack pandemia</em> para las <em>ladies</em>. Al decirlo as&iacute;, a la ligera, cualquiera podr&iacute;a pensar en una <em>drama queen</em> desmay&aacute;ndose frente al hombre f&eacute;rreo que apura un sorbo de whisky y se arremanga la <em>blazer</em>. Pero no, la histeria y su diagn&oacute;stico ambiguo qued&oacute; felizmente enterrado en el pasado; y de aquellos tiempos nos llevamos el <em>pack crisis</em> del dildo. No hay mal que por bien no venga.
    </p><p class="article-text">
        Antes de exponer las causas de estos males end&eacute;micos, adelanto que dudo bastante de las generalizaciones sobre la psique &mdash;tan particulares las cabezas como los culos, que cada uno tiene el suyo&mdash; y m&aacute;s teniendo en cuenta las caracter&iacute;sticas atribuibles al <em>yin</em>, por esa caracter&iacute;stica profusi&oacute;n y expresividad emocional de las mujeres &mdash;pi&eacute;nsese en los corrillos de ni&ntilde;as charlando, e insisto en lo feo de generalizar porque perfectamente un ni&ntilde;o podr&iacute;a formar parte del corrillo, ojal&aacute; corrillos de ni&ntilde;os, ojal&aacute; <em>todes ni&ntilde;es</em>&mdash;. Aun as&iacute;, no me parece raro que, de preguntar lo mismo a un chico y a una chica: 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Qu&eacute; tal va todo?
    </p><p class="article-text">
        Sea m&aacute;s probable que &eacute;l conteste:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ah, bien, &iquest;por? &mdash;encogi&eacute;ndose de hombros, a pesar de que est&eacute; ahog&aacute;ndose en un nudo de corbata.
    </p><p class="article-text">
        Y que ella responda:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ay, Dios m&iacute;o, chiquillo, ya que lo preguntas, ven aqu&iacute; que te cuente, t&uacute; lo has querido&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En fin. Sigo: al indagar un poco, se comprenden las causas de estos resultados psicol&oacute;gicos. Por un lado, durante las actuales restricciones y el anterior confinamiento el peso de la casa recay&oacute; y recae sobre ellas, atrapadas sin escape en la perenne ilusi&oacute;n de la conciliaci&oacute;n real. Por otro lado, los picos de violencia contra la mujer se dispararon: al encerrar al toro, embiste. Adem&aacute;s, casi la mitad de las mujeres &mdash;42%, que se dice pronto&mdash; tienen empleos informales. Para rematar, el 70% de los profesionales de la salud que est&aacute;n en primera l&iacute;nea de batalla desde hace m&aacute;s de medio a&ntilde;o son mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        Como puede apreciarse, las papeletas se repart&iacute;an en otros sectores y para peores premios; y ah&iacute; las <em>mujeres </em>las recog&iacute;amos casi todas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; dice esta <em>mujer joven</em>, entonces, que el 20-20 no ha sido tan malo, si lo estamos perdiendo todo? &mdash;y m&aacute;s los j&oacute;venes, que nunca tuvimos nada&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        Pues yo, que me dedico a preguntar por oficio o por desoficio, he detectado un cambio profundo entre mis contempor&aacute;neos sin especial diferencia de sexo. Si bien los hay que se lamentan de la adversidad &mdash;y con raz&oacute;n&mdash;; la mayor&iacute;a de gente subraya que no volver&iacute;a atr&aacute;s. Concretamente, a su estado emocional y psicol&oacute;gico de principios de marzo de 2020. Ahora se sienten m&aacute;s serenos, m&aacute;s maduros, m&aacute;s agradecidos. Esto que expongo a continuaci&oacute;n no es una estad&iacute;stica seria integrada por datos cotejados; aun as&iacute; me aventuro a detectar las causas de este rayito de esperanza. Por hacer algo, que los de la cultura cada vez estamos m&aacute;s ociosos. All&aacute; voy.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, el futuro para el que nos hab&iacute;an entrenado ha desaparecido. Esfumado. La m&aacute;xima prioridad ahora es evitar contagiarse para no perjudicar a los cercanos; en especial a los de riesgo. La pir&aacute;mide de Maslow ha pasado de la cima suprema a la base primitiva: de <em>realizarse</em> como ser humano a <em>sobrevivir </em>como un animal. Y esto, aparte de angustiar, tambi&eacute;n alivia en cierta medida. Qu&eacute; descompresi&oacute;n. Hemos apagado la olla que herv&iacute;a desde tiempos inmemoriales y reposamos un poco, aunque sea en caldo de apat&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el panorama legal no deja de cambiar. Pongamos que llegamos al absurdo y la poli hace acto de presencia pilotando la moto y las luces azules <em>ninonino</em> a un metro de presencia de nuestro banco del parque y nos dice, hey, que no se puede estar aqu&iacute; que son m&aacute;s de las siete y media, y nosotros decimos y qu&eacute; hacemos, y nos dice pues circulen, y tenemos que caminar por todo Juan Carlos I solo para poder pasar un rato juntos. Y este solo es un ejemplo tonto de c&oacute;mo articular una vida &laquo;normal&raquo; en la &laquo;nueva normalidad&raquo;. Pues al final uno se encoge de hombros y a tomar por saco: voy a intentar vivir el hoy, que ya est&aacute; jodido, para qu&eacute; voy a planear el ma&ntilde;ana. A saber siquiera si lo hay: un ma&ntilde;ana. O sea, que la filosof&iacute;a zen tan ansiada se sirve en bandeja: solo tienes esto, amigo. O lo disfrutas en la &iacute;nfima medida de tus posibilidades &mdash;que son muchas, ya ver&aacute;s&mdash;, o prep&aacute;rate para sufrir por nada. 
    </p><p class="article-text">
        En esa reducci&oacute;n de expectativas nos sentimos extra&ntilde;amente agradecidos. Oye, lo que tengo no est&aacute; tan mal. No hace falta que conozca gente sin parar; mis amigos ya est&aacute;n bien. Y si tengo trabajo, pues a Dios mil gracias, aunque antes me pareciera un co&ntilde;azo. Y si adem&aacute;s cuento con una pareja, bendito sea el Cielo, que los solteros est&aacute;n a dos velas de afecto y eso es una necesidad b&aacute;sica casi tan acuciante como el comer. Y as&iacute;. Y somos conscientes de que no habr&iacute;amos experimentado esta madurez acelerada, esta reevaluaci&oacute;n de la jerarqu&iacute;a de prioridades, necesidades y empat&iacute;as de no ser por la pandemia. Y &mdash;con mucha cautela&mdash; tambi&eacute;n agradecemos la adversidad.
    </p><p class="article-text">
        Ergo, brota una felicidad muy sencilla y difusa que no se debe a nada en particular y resiste a toda circunstancia, que obviamente permanece en contra. 
    </p><p class="article-text">
        Empezamos a entender de qu&eacute; va esto de la vida. Que no se nos debe nada, al contrario. Que hasta hace poco hemos gozado de much&iacute;simos privilegios que nos pasaban desapercibidos, incluso los que menos, y que en ning&uacute;n caso se nos garantiza mantenerlos. En lugar de pensar en lo que merecemos; pensamos en lo que podemos aportar en el entorno inmediato. Porque la salud no solo va de COVID. Aqu&iacute; hallo la brecha entre los que solo sufren y los que consiguen ser felices &mdash;m&aacute;s que antes&mdash;: los que siguen esperando que la vieja normalidad reaparezca por Navidad, maleta en mano para quedarse; y los que se adaptan a este clima bizarro y extraen lo mejor que pueda ofrecerles. No sin acusar el tremendo dolor, sino intentando humildemente crecer por encima de &eacute;l. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Tovar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/no-sido-malo_132_6439297.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Nov 2020 07:34:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/62738e9c-450d-4bd2-aeff-bf9555061479_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="66186" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/62738e9c-450d-4bd2-aeff-bf9555061479_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="66186" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[2020 no ha sido tan malo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/62738e9c-450d-4bd2-aeff-bf9555061479_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El «porno ético», o la Ética en el porno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/porno-etico-etica-porno_132_6224699.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a3553fdd-e2d0-40a0-8e4d-1723d2a18608_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El «porno ético», o la Ética en el porno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con la entrada en el escenario de las plataformas gratis, la accesibilidad de la pornografía es total y ejerce una influencia innegable en la inexistente educación sexual de los jóvenes</p></div><p class="article-text">
        El ser humano tiende a clasificar en contraste: blanco, negro; bueno, malo. No lo hace por gusto &mdash;que tambi&eacute;n&mdash;, sino por una raz&oacute;n b&aacute;sica de orden, de pragmatismo rutinario. Fruto de esta etiquetaci&oacute;n perpetua surge la <strong>&Eacute;tica como disciplina que estudia las polaridades. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Este moralismo descarga con particular dureza en el &aacute;mbito sexual, sobre todo desde que vino San Agust&iacute;n y la corriente de maniqueos. Hist&oacute;ricamente, la libido se ha reprimido y se ha practicado con verg&uuml;enza y culpa, de tapadillo. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso es llamativo que se asocien dos palabras tan aparentemente aisladas: &laquo;porno&raquo; y &laquo;&eacute;tico&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin&oacute;nimo de virtud es la Virgen Mar&iacute;a, y sobre esto no hace falta mayor comentario. Sin embargo, hemos seguido reproduci&eacute;ndonos. Es m&aacute;s: hemos seguido desarrollando el sexo por el mero gusto de hacerlo, sin fines de perpetuar la especie. <strong>Con impunidad o con latigazo, el sexo es un hecho. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El porno tambi&eacute;n. </strong>
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es qu&eacute; tipo de porno se consume, y en torno a esto, qu&eacute; tipo de porno se produce.
    </p><p class="article-text">
        La industria, en general, se basa en un patr&oacute;n bien objetivo: la pela. <strong>Se produce m&aacute;s cantidad de aquello que se consume.</strong> Sin duda, podr&iacute;amos poner en entredicho con facilidad los par&aacute;metros que sirven de base al sistema democr&aacute;tico al analizar los porcentajes de <em>share</em> de Telecinco, algunos <em>best sellers </em>o el &eacute;xito de los Big Mac.<em> </em>La incidencia del consumidor es extensa en cadena de eslabones, incluso al adquirir productos con los que no se concuerda plenamente a nivel ideol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y si hay una industria hip&oacute;crita por definici&oacute;n, es la del porno</strong>. El porno es esa industria silenciosa que todos necesitamos de puertas para dentro y nadie reconoce necesitar de puertas para fuera; parecido a una crema para hemorroides que se sufren en silencio &mdash;en este caso, <em>gozamos</em> en silencio&mdash;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Con la entrada en el escenario de las plataformas gratis, la accesibilidad de la pornograf&iacute;a es total y ejerce una influencia innegable en la inexistente educaci&oacute;n sexual de los j&oacute;venes.</strong> Problema de las familias, de los coles y del gobierno, s&iacute;; pero los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as reciben la informaci&oacute;n que se provee en los &laquo;Tubes&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ese es el motivo de que resulte tan necesario que el porno <em>mainstream</em>, cl&aacute;sico y tradicional, encuentre un contrincante en el llamado &laquo;porno &eacute;tico&raquo; que valientemente a&uacute;na estas polaridades. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n conocido como &laquo;porno feminista&raquo; o, como el actor <strong>Sylvan Gavroche</strong> (Twitter: @whoissylvan / IG: @sylvan.g) prefiere llamarlo: &laquo;porno alternativo&raquo;. En toda industria, por suerte, hay excepciones de calidad.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que este actor de metro noventa, complexi&oacute;n fuerte, inteligencia aguda y principios s&oacute;lidos abandere su profesi&oacute;n como eso: una profesi&oacute;n; desde su subjetividad particular y buscando solidificar una concepci&oacute;n m&aacute;s amplia en cuanto a sexualidad y cuerpos normativos es, per se, digno de celebraci&oacute;n. <strong>&laquo;Para los del mainstream soy un &ldquo;planchabragas&rdquo;; para las feministas evolucionistas soy un &ldquo;macho opresor&rdquo;. Es lo que tiene vivir en los grises&raquo;</strong>, comenta. 
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que no hay muchos hombres que comulguen con los principios que abanderan. Es decir, que prediquen con el ejemplo, como el Mes&iacute;as en su d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia fundamental del porno &eacute;tico es que propone un <strong>mayor cuidado del guion, la historia y el formato</strong> que rebasan el terreno de lo puramente t&eacute;cnico. Al mimar el contexto audiovisual &mdash;vestuario, escenograf&iacute;a, construcci&oacute;n de trama y personaje&hellip;&mdash; <strong>se resaltan otros factores indispensables para una sexualidad sana: la empat&iacute;a, la humanizaci&oacute;n del otro, la comunicaci&oacute;n y el v&iacute;nculo de las emociones. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &laquo;En el porno <em>mainstream</em>&raquo;, cuenta Sylvan, &laquo;no hay que fingir v&iacute;nculo; no hay que actuar. Es mec&aacute;nico, requiere de menos <em>acting.</em> Las escenas se graban seg&uacute;n el script del director; no seg&uacute;n la coreograf&iacute;a natural que prefieran los actores&raquo;. Desde esa posici&oacute;n <strong>se perpet&uacute;an los roles de g&eacute;nero cl&aacute;sicos:</strong> el hombre reducido a una figura f&aacute;lica que taladra un agujero; la mujer como sujeto pasivo que recibe, extasiada, los empellones. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es complicado, seg&uacute;n &eacute;l, que haya punto de encuentro entre estos dos mundos</strong>. Al hombre se le instruye en ser ese macho alfa incorruptible, poco sensible, que da placer. A la mujer, en cambio, se le ense&ntilde;a que el sexo es algo &iacute;ntimo, que ella tiene en su poder algo parecido a una flor que debe entregar. 
    </p><p class="article-text">
        Como deberes para las partes, Sylvan considera acuciante que el hombre aprenda a recibir, a comunicarse, a soltar y relajarse. Por su parte, la mujer debe favorecer su propia comunicaci&oacute;n respecto a gustos y preferencias.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Este porno &eacute;tico de directoras como <strong>Erika Lust</strong> abre filones de experiencia nuevas. Igual que un <em>burger</em> de carne de Kobe. As&iacute;, en la coexistencia de un amplio abanico de filias y experimentos &mdash;m&aacute;s cuando la industria de porno es &laquo;de m&iacute;nimos&raquo;, o sea, que un video casero ya puede funcionar para recibir miles de visitas&mdash;; podemos poner un poco de cabeza y disfrutar tambi&eacute;n del <em>mainstream</em> como quien picotea grasas trans para darse el gusto, no como dieta base.
    </p><p class="article-text">
        Y, con un poco de suerte, es posible que acabemos prefiriendo el porno de calidad, depurado, al habitual minuto de machaque expl&iacute;cito para desfogar ardores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Tovar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/porno-etico-etica-porno_132_6224699.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Sep 2020 10:01:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a3553fdd-e2d0-40a0-8e4d-1723d2a18608_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="23991" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a3553fdd-e2d0-40a0-8e4d-1723d2a18608_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="23991" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El «porno ético», o la Ética en el porno]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a3553fdd-e2d0-40a0-8e4d-1723d2a18608_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las minorías somos mayoría]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/minorias-mayoria-murcia_132_6036819.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a9401280-dd86-4a37-9716-28bfae2a4ec9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las minorías somos mayoría"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por Dios bendito; que, si es Dios, debe amarnos a todos por igual porque así nos creó —¿no?—: salgamos del puto armario de una vez, con nuestras etiquetas, y sacudámonoslas</p></div><p class="article-text">
        Estoy un poco cansada del t&eacute;rmino &ldquo;minor&iacute;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No se me alarmen. Sigan leyendo.
    </p><p class="article-text">
        Vamos a hacer una cuenta l&oacute;gica sencilla, una inferencia deductiva a partir de premisas claras. Si minor&iacute;as son:
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Cualquier grupo &eacute;tnico/racial diferente de lo cauc&aacute;sico.</li>
                                    <li>Todo colectivo con preferencias divergentes de la heterosexualidad normativa &mdash;entendida como chico gusta de chica y viceversa; para el anillo y/o para la cama&mdash;.</li>
                                    <li>Cualquier persona con diferencia fisiol&oacute;gica en cuanto a g&eacute;nero preconcebido &mdash;o sea, chico con pito y pantalones; chica con rajita y falda&mdash;.</li>
                                    <li>Mujeres: la <em>fockin </em>mitad del planeta, <em>zas</em>.</li>
                                    <li>Discapacitados &mdash;f&iacute;sicos, mentales&mdash;.</li>
                                    <li>Tercera edad.</li>
                                    <li>Pobres. Perd&oacute;n: &ldquo;desfavorecidos econ&oacute;micos&rdquo;, por debajo del Sueldo M&iacute;nimo Interprofesional (SMI). Incl&uacute;yase a los artistas, claro &mdash;m&aacute;s conocidos como &ldquo;camareros a media jornada&rdquo;&mdash;.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        &nbsp;&iquest;Alguna m&aacute;s? Seguro que s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Si minor&iacute;as, digo, son todos estos grupos; si todos estos grupos &mdash;sin incluir siquiera religiones, para no meternos en <em>fregaos</em>&mdash;son minor&iacute;as&hellip; La mayor&iacute;a&hellip; &iquest;qu&eacute; es?
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; no me salen las cuentas. O s&iacute;, si me salen. Y los diferentes somos m&aacute;s. La diferencia, en suma, es poderosa y aplastante.
    </p><p class="article-text">
        Vengo a soltar este rollo porque estamos en 2020, el a&ntilde;o maldito, y un compi (gracias, Marce) me pasa la nota de prensa del&nbsp;<a href="https://adimlgbt.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>informe ADIM del Ministerio de Igualdad</strong></a><strong> </strong>junto con la Comisi&oacute;n para la Ciudadan&iacute;a y la Igualdad de G&eacute;nero de Portugal y la UCM<strong>, sobre la discriminaci&oacute;n de las personas LGTBI+ en los ambientes laborales. </strong>Y &iexcl;sorpresa! <strong>El 72% de esta &ldquo;minor&iacute;a&rdquo; vuelve al armario en el trabajo.</strong> Por miedo a ser blanco de burlas a la hora del caf&eacute;, a baches en ascensos merecidos, al aislamiento&hellip; estas personas dejan de mencionar, ocultan o mienten sobre sus parejas e hijos.
    </p><p class="article-text">
        En pleno 2020.
    </p><p class="article-text">
        Vamos atr&aacute;s, m&aacute;s hacia atr&aacute;s, concretamente a 1978 con <strong>Harvey Milk</strong>, el primer concejal americano homosexual que trae causa de la portada de este post. Se convirti&oacute; en todo un m&aacute;rtir de los derechos LGTBI+ porque, claro est&aacute;, fue asesinado. Es lo que hay: si no eres normal como m&iacute;nimo te cae un insultito, como m&aacute;ximo una bala.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;qu&eacute; es ser normal?
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a lo mismo, disculpen. Alguien deber&iacute;a pasar un Dec&aacute;logo de la Normalidad para que el resto nos esforz&aacute;ramos en seguirlo. Vamos a buscarlo dentro del armario, a ver si aparece. Debe ser parecido a los Diez Mandamientos, dictado por el mismo Dios en las alturas. Lo intuimos pero no lo mencionamos expl&iacute;citamente. &iquest;O s&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        Lo conocemos, vaya si lo conocemos. Llevamos siglos escuchando esas bromitas de fondo. A qui&eacute;n no han insultado <strong>por gorda, por marica, por tortillera, por negrata, por amarillo, por nenaza, por mora, por calientabraguetas, por machorra</strong>. A qui&eacute;n no. En toda su vida.
    </p><p class="article-text">
        Estoy llorando ahora mismo. Estas cosas no se dicen mientras se redacta, pero deber&iacute;an decirse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En Murcia la fuerza m&aacute;s votada es Vox, en pleno 2020. </strong>Hay un auge global de la ultraderecha. En Estados Unidos un polic&iacute;a&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/violencia-policial-EEUU-afroamericano-Minnesota_0_1031697031.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asfixi&oacute; durante casi nueve minutos</a> a un chico negro por usar un billete falso para comprar cigarrillos. Ha repuntado el hashtag <em><strong>#blacklivesmatter</strong></em> y hay quien dice que no, que <em><strong>#alllivesmatter</strong></em>. Claro que s&iacute;, todas las vidas importan. Las de las gordas, los maricas, los negratas, los amarillos, los nenazas, las moras, las calientabraguetas, las machorras: esas ahora mismo importan todav&iacute;a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Porque a esta gente &mdash;incluido el 72 por ciento de las personas LGTBI+ en el trabajo, por lo que indica el informe ADIM&mdash; se les pide, se nos pide, que seamos h&eacute;roes y hero&iacute;nas. Que luchemos con esta vocecilla del cerebro que es el eco de tantos chistes, de tantos escupitajos verbales directos con peor intenci&oacute;n, y que aprendamos a <em>amarnos</em>. &iexcl;Con todo eso en contra! Incluso, a veces, con el propio Dios creador en contra.
    </p><p class="article-text">
        Y lo que hacemos los miembros de estas minor&iacute;as gigantes es callar. Harvey dec&iacute;a <em>we&rsquo;re no longer gonna stay quietly in the closet</em>, y yo lloro porque en Murcia la fuerza pol&iacute;tica m&aacute;s votada es Vox, que pugna por <em>la familia</em> como orden nuclear, y que aprovecha as&iacute; para negar de refil&oacute;n la unidad estructural de la familia a los &ldquo;desviados&rdquo;. A todas las minor&iacute;as, a todos los que estamos mal hechos, los que no somos del cat&aacute;logo. De lo normal.
    </p><p class="article-text">
        Le llaman, en el informe del ADIM, &ldquo;homofobia liberal&rdquo;. O sea, no son insultos ni escupitajos ni balas. Es una homofobia m&aacute;s calladita, m&aacute;s indirecta, menos reprochable, que te pide que lo que hagas con tu vida privada te lo quedes para as&iacute;, en lo privado, para ti. Sin molestar. Esto es producto del miedo en el cuerpo. El miedo residual de decenas y centenas de a&ntilde;os. Es el eco, maldita sea, de aquellos normales de la mayor&iacute;a que vienen a decirte con su Dec&aacute;logo que t&uacute; est&aacute;s <em>sick</em>y eres <em>wrong.</em>
    </p><p class="article-text">
        Y Harvey dec&iacute;a, antes de que le clavaran una bala, dec&iacute;a: <strong>salid, salid del armario.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No solo para protestar contra el sistema, sino para introduciros <em>en el </em>sistema. Las comunidades se hacen fuertes para proveerse del amor y la aceptaci&oacute;n que no hallan en el entorno base, para superar el dolor del rechazo y sobrevivir; pero uno no puede permanecer circunscrito en su comunidad igual que en una secta. Uno es parte del mundo; tenga la etiqueta que tenga, el insulto que tenga. El mundo es el que debe abrirse, no al rev&eacute;s; uno no tiene que moldear su autoestima para aceptar que el sistema es hostil y punto.
    </p><p class="article-text">
        Por Dios bendito; que, si es Dios, debe amarnos a todos por igual porque as&iacute; nos cre&oacute; &mdash;&iquest;no?&mdash;: salgamos del puto armario de una vez, con nuestras etiquetas, y sacud&aacute;monoslas.
    </p><p class="article-text">
        Salgamos del puto armario, que es 2020 y llegamos tarde; porque si todos los raros del mundo nos cogemos de la mano y ya no hay diferencia entre un activismo y otro, si los derechos de los negros son iguales en esencia que los de las mujeres, que los LGTBI+, que los de cada colectivo que ha sido pisoteado en mayor o menor escala con violencia de todos los niveles, d&iacute;ganme, por favor, que alguien me diga qui&eacute;n va a pararnos. &iquest;La mayor&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que no hay mayor&iacute;a, se&ntilde;ores.
    </p><p class="article-text">
        Pronto no va a quedar nadie en la dichosa mayor&iacute;a de la moralidad normalizada.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; nunca hubo nadie en ese grupo.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; es todo mentira. Pero que sea <em>su </em>mentira, no la nuestra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Tovar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/minorias-mayoria-murcia_132_6036819.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a9401280-dd86-4a37-9716-28bfae2a4ec9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="81416" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a9401280-dd86-4a37-9716-28bfae2a4ec9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="81416" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las minorías somos mayoría]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a9401280-dd86-4a37-9716-28bfae2a4ec9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La masa (poco) crítica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/masa-critica_132_5956500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2be0651d-0168-4c87-ad28-a19263341e30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La masa (poco) crítica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La masa poco crítica se recluye por miedo a las multas. Aplaude en los balcones para desfogar adrenalina. Aparece en decenas, cientos, miles; en cuanto se le permite</p></div><p class="article-text">
        La idea central de la que parte nuestro ordenamiento jur&iacute;dico es que necesitamos la represi&oacute;n y el dictado imperativo para funcionar de manera beneficiosa para el bien com&uacute;n. De lo contrario, castigo. Pap&aacute; Kant fue quien acu&ntilde;&oacute; la sanci&oacute;n como eje fundamental. Algunos discrepan, argumentando diatribas sobre el sentido com&uacute;n para anclarlo en calidad de piedra angular alternativa.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurrir&iacute;a si no hiciera falta que nos gobernaran a base de hostias? Buena pregunta para hacerse en cualquier momento; con el caf&eacute; matutino, el t&eacute; de merienda o el vino de la noche.
    </p><p class="article-text">
        Tristemente, yo concluyo que pap&aacute; Kant, con su vara de hierro para dar azotes, ten&iacute;a raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo pienso cuando salgo a correr el pasado domingo a las 21 horas por el monte cercano a mi casa, habitualmente desierto. Evito salir el s&aacute;bado por no sumarme a lo que se intu&iacute;a ya una muchedumbre. Ya que no permiten abrir los comercios para evitar aglomeraciones&hellip; en fin. Esas cosas.
    </p><p class="article-text">
        Pues despu&eacute;s de estos sesenta d&iacute;as en la soledad m&aacute;s absoluta &mdash;que a m&iacute; me han acabado sabiendo a agua bendita&mdash;, salgo a correr el domingo. Y voy choc&aacute;ndome con perros, humanos solitarios que se hacen selfies con las vistas, parejas de humanos que caminan tan lento que parece que van hacia atr&aacute;s; familias Tralar&aacute; y otros grupos que, bueno, que dudo mucho que convivan juntos. Ejemplo: quincea&ntilde;eros agrupados en torno a unas latas; de los que se desprende un singular aroma verde&hellip; y no de plantas arom&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Info: la <em>masa cr&iacute;tica</em> corresponde al n&uacute;mero indispensable de individuos necesarios para que un fen&oacute;meno se produzca, en t&eacute;rminos de sociolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Esta masa fue recluida en casa hace dos meses. Digamos que, siguiendo la teor&iacute;a de cat&aacute;strofes, el virus fue el punto de inflexi&oacute;n: la <em>cat&aacute;strofe</em>.
    </p><p class="article-text">
        Algunos, los m&aacute;s ingenuos, cre&iacute;mos factible que pudiera evolucionarse hacia otro patr&oacute;n de conducta; que tom&aacute;ramos conciencia de la situaci&oacute;n y nos comport&aacute;ramos en consecuencia sin que viniera el guardia de turno a echarnos la reprimenda. Pero qu&eacute; va, dice pap&aacute; Kant, no seas primo. La gente no aprende.
    </p><p class="article-text">
        La masa poco cr&iacute;tica se recluye por miedo a las multas. Aplaude en los balcones para desfogar adrenalina. Aparece en decenas, cientos, miles; en cuanto se le permite. El virus sigue ah&iacute;, pero ahora la cajera del s&uacute;per atiende con la mascarilla bajada, porque si el Estado dice desescalamiento; am&eacute;n. A tomar por saco.
    </p><p class="article-text">
        A la masa poco cr&iacute;tica se le puede vender cualquier cosa, el marketing vive de ellos. Santiago Lorenzo los llama &laquo;la Mochuza&raquo; en su novela <em>Los asquerosos</em> (Blackie Books). Desde un vibrador con funciones nunca vistas hasta conceptos gigantes como los de sexualidad o g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Seguro que no soy la &uacute;nica feminista que ha sido tildada de &laquo;poco o nada feminista&raquo; por diferir en el gran esquema de las cosas. Vienen las feministas a medir lo mucho feminista o poco feminista que soy. T&oacute;cate los lereles. El feminismo ahora normativo no acepta sentimientos contradictorios, pasiones desbocadas, ganas de gustar, fetiches o algunas iron&iacute;as; entre otras cosas. No me parece muy distinto a estas personas que salen en masa a las 20 horas; y justo antes, a las 19 horas, se envuelven en l&aacute;tex para tirar la basura en una calle vac&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La masa cr&iacute;tica se fragua con ciudadanos ejemplares que siguen religiosamente las normas. &iquest;Cu&aacute;les son las normas? D&iacute;ganlo bien claro y todos las seguiremos sin cuestionarlas. Y si no, pap&aacute; Kant nos azota y listo. Y si no, nos azota el l&aacute;tigo de la condescendencia o la denuncia p&uacute;blica de esa masa poco cr&iacute;tica que se&ntilde;ala con el dedo: a la hoguera, a la hoguera. Ya lo hac&iacute;an con las brujas hace unos siglos; no ha cambiado.
    </p><p class="article-text">
        Pens&aacute;bamos que era problema del capitalismo, que nos estaba llevando por el camino de la amargura en nuestro af&aacute;n cada vez m&aacute;s individualista, egoc&eacute;ntrico e hiriente, sin medidores de consecuencias generales. Un &laquo;ande yo caliente, que se joda la gente&raquo;. Pero empiezo a pensar que el h&aacute;bito no hace al monje, sino que el monje hace su propio h&aacute;bito. El capitalismo nos representa mejor que nada porque no somos mejores que el capitalismo. Lo llevamos dentro, en las entra&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Hay dos tipos de individuos: los que ans&iacute;an libertad y los que anhelan seguridad. Por muy atrapados que hayamos estado en estos dos meses; no nos enga&ntilde;emos: la masa es parte de la segunda categor&iacute;a. La seguridad la ofrece la norma vigente, su calorcito, su amparo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora es seguro salir a ciertas franjas horarias y ser feminista. Antes no lo era. Gracias a Dios en las alturas por esta novedad, por supuesto. Pero lo que quiero decir es que en la Alemania nazi era seguro ser nazi. &iquest;Me explico?
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, como se&ntilde;ala la serie <em>After life </em>(Netflix) en una escena magistral en la que dos periodistas locales entrevistan a un hombre en sus generosos cincuenta que se viste como una ni&ntilde;a de ocho a&ntilde;os, con sus trenzas rubias y su vestidito azul, antes hab&iacute;a travestis &mdash;hombres que se vest&iacute;an de mujeres&mdash; y personas que operaban su cuerpo para convertirse en el g&eacute;nero opuesto. &laquo;Pero ahora hay g&eacute;nero fluido, trans, androginia&hellip;&raquo;, se lamenta uno de los personajes, &laquo;todo se est&aacute; volviendo muy complicado&raquo;. &laquo;&iquest;Y?&raquo;, responde el otro.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo soy una ni&ntilde;a de ocho a&ntilde;os porque as&iacute; me siento &mdash;cuenta el susodicho, o la susodicha, seg&uacute;n el criterio de cada cual&mdash;; y yo soy aquello que siento.
    </p><p class="article-text">
        Y me quedo pensando que ol&eacute; &mdash;que por cierto proviende de <em>Allah</em> (&laquo;Dios&raquo; en &aacute;rabe)&mdash;; pero tambi&eacute;n pienso que tenemos demasiadas etiquetas: para los productos en los supermercados, para los seres humanos. Todo en pos de encontrar una cobertura, un resguardo. La misma sensaci&oacute;n de seguridad en id&eacute;ntico esquema. Seguimos fabricando t&iacute;tulos para seguir disgregando colectivos, a fin de cuentas, aunque ahora se multipliquen. En el colectivo hallamos la seguridad para poder ser en libertad. Pero la libertad radical es complicada de conseguir, s&iacute; se&ntilde;or, s&iacute; se&ntilde;ora, s&iacute; <em>se&ntilde;ore</em>. Y no tiene nada que ver con salir a pelar la pava a las 20 horas con la masa cr&iacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Tovar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/masa-critica_132_5956500.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2be0651d-0168-4c87-ad28-a19263341e30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="505229" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2be0651d-0168-4c87-ad28-a19263341e30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="505229" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La masa (poco) crítica]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2be0651d-0168-4c87-ad28-a19263341e30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las nuevas masculinidades, en cuarentena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/nuevas-masculinidades-cuarentena_132_1210814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7340422f-2d1f-408d-b25d-69823d710933_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las nuevas masculinidades, en cuarentena"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las nuevas masculinidades proponen un hombre más humano, que llora, que no puede, que se rinde; y que no por ello es un cobarde ni fracasa. Alguien que no debe competir continuamente para demostrar que la tiene más larga que los demás</p></div><p class="article-text">
        Mi casero es un hombre mayor, de unos setenta y muchos, que siempre se empe&ntilde;a en hacerlo &eacute;l todo. Si le pido, por caso, que me preste la taladradora para colocar unos estantes, &eacute;l no soporta que le eche una mano. Ni que decirse tiene que jam&aacute;s permitir&iacute;a que yo subiera los pelda&ntilde;os de la escalera plegable. Tampoco deja que cargue con mis bolsas de la compra, si se cruza por mi camino cuando vuelvo del s&uacute;per. Muchas veces he intentado convencerle de que la joven soy yo, y por tanto, la que m&aacute;s deber tiene de ser vigorosa y resistente a los golpes y a los pesos, pero eso se le antoja un insulto tremendo y deja de dirigirme la palabra durante unos d&iacute;as. Somos vecinos y vivo sola, as&iacute; que lo acuso bastante y procuro hacer las paces pronto.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No digo que seas machista &mdash;corrijo&mdash;, digo que eres un caballero de los de antes.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Eso s&iacute;, se&ntilde;orita &mdash;al fin consigo que sonr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hace poco me pirope&oacute; a trav&eacute;s de la ventana. Coment&oacute; que la cuarentena me estaba sentando estupendamente, que cada d&iacute;a estaba m&aacute;s guapa; y que si ven&iacute;a el coronavirus al edificio no deb&iacute;a temer.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo al virus ese lo convierto en virutas.
    </p><p class="article-text">
        Esta ma&ntilde;ana me han informado de que debo extremar la precauci&oacute;n en las zonas comunes porque a mi casero se lo han llevado al hospital por presentar posible sintomatolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Yo ya ven&iacute;a pensando en c&oacute;mo est&aacute; cambiando esta pandemia la estructura social anterior, y en la consecuencia inmediata de tremenda frustraci&oacute;n que todos sentimos en el confinamiento. Me parece que hay dos hechos remarcables y aplicables a la especie humana, sin distinci&oacute;n de g&eacute;nero, y otro que radica exclusivamente en los hombres. Voy por partes.
    </p><p class="article-text">
        Los dos hechos de los que hablo son, a grandes rasgos, el Renacimiento y el capitalismo; que fueron subsecuentes en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Desplazamos a Dios en el siglo XVI y el individuo se coloc&oacute; en el eje del pensamiento occidental. Las religiones de corte judeocristiano son en puridad individualistas desde que recibieron esta influencia filos&oacute;fica. Hablando en plata: la comunidad dej&oacute; de existir, o se convirti&oacute; en un mero pacto, un contrato en palabras de Rousseau, siguiendo la l&oacute;gica de Hobbes seg&uacute;n la cual hab&iacute;a que apa&ntilde;arse con los recursos existentes para las infinitas necesidades de cada hijo de vecino. O sea, que aquello de pensar en el bien com&uacute;n pas&oacute; a ser una quimera solo rescatada por el comunismo, que tampoco ha triunfado mucho en su aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica que digamos, y por el Estado del bienestar en su prop&oacute;sito tenue de redistribuci&oacute;n de la riqueza.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el capitalismo, que tambi&eacute;n est&aacute; conectado con esta idea de derechos de la persona &mdash;Locke incluy&oacute; la propiedad privada en el elenco de los fundamentales bien temprano&mdash;; nos ha introducido poco a poco en la l&oacute;gica productiva del no parar, y del cuanto m&aacute;s mejor.
    </p><p class="article-text">
        Esta combinaci&oacute;n potente se ha aunado en la figura del hombre. Masculino. El antiguo cazador que sal&iacute;a a pillar alimento, que tiene que proveer a la familia, no llorar jam&aacute;s, vencer al enemigo. El omnipotente, el nuevo dios.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo no solo busca reivindicar la figura de la mujer de puertas para fuera, sino que pretende descargar el tremendo peso que los hombres llevan sobre los hombros y procurar una sociedad m&aacute;s justa y equilibrada para todos. Esto a algunos hombres les cuesta aceptarlo, quiz&aacute; por defender sus privilegios en contraprestaci&oacute;n al sacrificio, quiz&aacute; porque la palabra &laquo;feminismo&raquo; parece denotar cierta preponderancia del segundo sexo que no est&aacute;n dispuestos a tolerar, aunque en s&iacute; mismo el concepto les beneficie. Es como: &laquo;c&aacute;mbiale el t&iacute;tulo y hablamos&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Yo puedo atornillar, mantener el equilibrio y soportar mis bolsas del Consum. Pero negarle esa posibilidad a mi casero supon&iacute;a castrarlo, y nada m&aacute;s lejos de mi intenci&oacute;n. Mi casero se sent&iacute;a capaz de convertir un virus mundial en virutas. Mientras siguiera movi&eacute;ndose, con la ilusi&oacute;n de hacer cosas en su propia jubilaci&oacute;n, todo ir&iacute;a bien.
    </p><p class="article-text">
        Para ser sincera, espero que sea cierto, porque le he cogido mucho cari&ntilde;o y quiero que est&eacute; lo mejor posible.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay que parar ya con esta resistencia a la vulnerabilidad y a la impotencia. En esta ocasi&oacute;n ha sido el sistema que jam&aacute;s se detiene el que nos ha dicho que nos quedemos quietos. Parad&oacute;jico, &iquest;no? Como resultado, han detenido una rueda que lleva en marcha muchos siglos y nos hemos convertido en h&aacute;msters desorientados. Eso de conectar con el interior, liberar la rabia, darse a tareas creativas o invertir en las personas cercanas nos suena a chino de Wuhan, o a excusa para pasar el rato.
    </p><p class="article-text">
        Las nuevas masculinidades proponen un hombre m&aacute;s humano, que llora, que no puede, que se rinde; y que no por ello es un cobarde ni fracasa. Alguien que no debe competir continuamente para demostrar que la tiene m&aacute;s larga que los dem&aacute;s; y cuya esencia no queda definida en un rango jer&aacute;rquico laboral o social.
    </p><p class="article-text">
        Yo no necesito que mi casero me ponga los estantes; prefiero que me sonr&iacute;a al pasar por delante de mi casa.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que hombres: no hace falta que vay&aacute;is a la guerra. Cuidaos a vosotros mismos, quiz&aacute; por primera vez en la Historia.
    </p><p class="article-text">
        Y t&uacute;, casero m&iacute;o: vuelve pronto, que ya te echo de menos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Tovar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/nuevas-masculinidades-cuarentena_132_1210814.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7340422f-2d1f-408d-b25d-69823d710933_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="133388" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7340422f-2d1f-408d-b25d-69823d710933_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="133388" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las nuevas masculinidades, en cuarentena]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7340422f-2d1f-408d-b25d-69823d710933_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué sientes por mí? (Cuéntamelo con un emoji)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/sientes-cuentamelo-emoji_132_1002097.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/265105eb-9779-42f8-8dd9-064560aad749_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué sientes por mí? (Cuéntamelo con un emoji)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es esta; la verdad es esta: nos estamos convirtiendo, los jóvenes de esta generación, en putos icebergs</p></div><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente estoy asistiendo a una verdad terror&iacute;fica. Recabo testimonios sin parar con la esperanza de errar en mi percepci&oacute;n, pero no hago m&aacute;s que ahondar en la profundidad de este iceberg con el que me he topado. Es esta; la verdad es esta: nos estamos convirtiendo, los j&oacute;venes de esta generaci&oacute;n, en putos icebergs.
    </p><p class="article-text">
        Fr&iacute;os. G&eacute;lidos.
    </p><p class="article-text">
        Pero no somos conscientes. Y cuanto m&aacute;s fuertes, m&aacute;s d&eacute;biles. Cuanto mayor es la parte bajo la superficie, m&aacute;s crece la de arriba.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo nos hemos vuelto tan sensibles a nuestras propias emociones? &iquest;Al eventual rechazo, a la sinceridad plena? &iquest;Tanto que resulte necesario insensibilizarse?
    </p><p class="article-text">
        En la jungla de la oferta y la demanda, ning&uacute;n hijo de vecino se pone en juego. Aceptamos y rechazamos, consumimos y tiramos porque nos toca. Nada importa demasiado. Vamos con nuestra capita de hielo alrededor y nadie nos toca. Parece que s&iacute;, cuando el roce; pero es mentira. Nada ni nadie nos roza. Nada ni nadie que dure m&aacute;s de cinco minutos, media hora, una semana en el peor de los casos.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute;, en el empoderamiento del anestesiado, somos la cima del iceberg. La parte de me encanta mi vida, no necesito nada ni nadie para ser feliz. Esa apariencia de hedonismo que encierra un nihilismo potente.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;La gente es una mierda&raquo;; dije hace poco. &laquo;&iquest;Ahora te enteras?&raquo;, me contestaron.
    </p><p class="article-text">
        Pues s&iacute;. Ahora me entero. Y ojal&aacute; no enterarme nunca.
    </p><p class="article-text">
        Digo a menudo que no me gusta este mundo. Ya nadie tiene conversaciones en canal, nadie suda ni sangra. Vamos con el hielo y nos lo picamos para hacer cubatas.
    </p><p class="article-text">
        Y cuando damos con una fuente de calor, con una llama de fuego, &iquest;qu&eacute; hacemos? Pues nos cagamos, huimos, mentimos. Nos van a desmontar el iceberg, porque lo que no se ve es m&aacute;s grande que lo de arriba. Es jodidamente gigante, est&aacute; por debajo.
    </p><p class="article-text">
        Ansiamos en secreto que alguien venga y nos obligue a llorarlo hasta quedar a flote, pero nos acojonamos en cuanto nos calienta la posibilidad.
    </p><p class="article-text">
        Ya nadie habla, no. No de sentimientos. Del tiempo, de c&oacute;mo pasa el tiempo; de lo que cuentan por la tele, del &uacute;ltimo modelo de tele, de eso s&iacute;. De cualquier cosa que quede fuera. Fuera de nosotros, lejos de la profundidad. Justo en la superficie. Ah&iacute; hay aire, se puede respirar. Abajo solo hay agua. &iquest;Nos ahogaremos?
    </p><p class="article-text">
        El amor es la fuente de calor. Obviamente. Algo que celebrar, el &uacute;nico valor de nuestra existencia. &laquo;Deber&iacute;amos cuidar nuestro amor&raquo;, me dicen tambi&eacute;n. &laquo;Valorarlo y respetarlo y saber a qui&eacute;n lo ofrecemos. Es lo &uacute;nico que tenemos en esta vida&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los valientes son esos, los que a&uacute;n pueden y saben ofrecerlo; y atenerse a las consecuencias justo despu&eacute;s. Los que todav&iacute;a tienen la entereza para conversar verdades, verdades de verdad que contradigan la t&oacute;nica terror&iacute;fica. Esto es, que para hablar de emociones preferimos los memes. Cu&eacute;ntame c&oacute;mo te sientes, y hazlo en los stories de quince segundos de duraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En lugar de abrirnos en canal y mostrar la dimensi&oacute;n de nuestras fortalezas y de nuestras vulnerabilidades, lo que hacemos es usar las redes sociales para mandar un mensaje encriptado. As&iacute;, los interesados tienen material para hacer conjeturas sin final. Nadie viene a preguntar, oye, t&uacute; qu&eacute; sientes por m&iacute;. No, en lugar de eso comentamos con otros, oye, t&uacute; quque si saben lo que hay debajoerg, sino una mierda. &iquest;Ahora te das cuenta? Pues sta frase, este video, ha etiquetado a este otro.&eacute; crees que siente por m&iacute;. Y aportamos material como documento probatorio: ha subido esta foto, esta frase, este video, ha etiquetado a este otro. &iquest;C&oacute;mo se sentir&aacute;? &iquest;Qu&eacute; pensar&aacute;? &iquest;C&oacute;mo ser&aacute;?
    </p><p class="article-text">
        Es un mundo terror&iacute;fico este. Y la gente va siendo, ya no iceberg, sino una mierda. Un iceberg de mierda.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ahora te das cuenta? Pues s&iacute;. Y ojal&aacute; no.
    </p><p class="article-text">
        Y participamos todos de esta jungla. Somos unos cagados. Somos una mierda. &iquest;De qu&eacute; tenemos tanto miedo?
    </p><p class="article-text">
        Pues de ahogarnos. De que si saben lo que hay debajo, la superficie de mar crezca y nos desgaste la cima tambi&eacute;n. De perder la fortaleza que nos queda.
    </p><p class="article-text">
        Lo que saben los valientes es que una vez que se habla, se comunica y se asume la profundidad, se puede llorar. Ah&iacute; llega el deshielo.
    </p><p class="article-text">
        Con el deshielo la parte de arriba crece. Est&aacute; en el aire, donde se puede respirar. Ya no hacen falta indirectas ni andar jugando a CSI. Ya no se folla la oreja a los amigos, ya no se construyen palacios en el aire. Ahora solo hay verdad, concreci&oacute;n y eso: valorar nuestro amor. Es lo &uacute;nico que tenemos en esta sociedad de mierda. As&iacute; que mejor, digo yo, mejor dejar que la mierda de iceberg sean otros, con la cara de emoji. Y nadar en mar abierto; humanos latiendo en el agitar de las olas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Tovar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/sientes-cuentamelo-emoji_132_1002097.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2020 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/265105eb-9779-42f8-8dd9-064560aad749_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="349983" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/265105eb-9779-42f8-8dd9-064560aad749_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="349983" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Qué sientes por mí? (Cuéntamelo con un emoji)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/265105eb-9779-42f8-8dd9-064560aad749_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por no cortar el rollo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/cortar-rollo_132_1205605.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/367ba652-5a8c-4f03-a37d-bca258784408_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por no cortar el rollo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Y si no fuera un caso aislado; y si te hubieran tocado el culo cada noche de fiesta de tu adolescencia? ¿Y si hubieras caminado con la mano en el trasero para retorcer muñecas conforme avanzabas por los pasillos atestados?</p><p class="subtitle">Para un jovencito pajero que acaba de iniciarse en los intricados mundos de la sexualidad, o para una chiquilla curiosa que quiere explorar y explorarse, resulta peligroso encontrar tal avalancha de agresividad</p><p class="subtitle">A ver, vamos a plantearnos las cosas. ¿Qué mujer, después de realizar esta encuesta, después de mirar desde fuera sus propias batallitas de alcoba, no siente que ha podido ser –o ha sido, y no lo sabía- abusada?</p><p class="subtitle">Eso es el sexo: servicio, reciprocidad. Una lucha de poder a veces, según la visión testosterónica que puede molar como fantasía, pero más que eso es una puesta al servicio del otro. Para que mole de verdad, el sexo debe tener oídos para escuchar</p></div><p class="article-text">
        &mdash;Quiero que te corras en mi oficina.
    </p><p class="article-text">
        Me son&oacute; a &laquo;rey en castillo&raquo;, a &laquo;mira, nena, estas son mis tierras&raquo;. De pronto &eacute;l no era un chico apetecible al que hab&iacute;a ido a recoger al acabar la jornada laboral para echar un casquete y picar algo; sino un potencial mandam&aacute;s putero, y yo, su fulana a domicilio. No s&eacute;, que me llamen loca. Pero supe en ese instante que no me iba a correr seguro. Y as&iacute; fue.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Mi oficina&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Yo quiero&raquo;
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Que te corras&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        No correrme fue una manera de protestar, supongo. Me cort&oacute; el rollo.
    </p><p class="article-text">
        Vuelve esto a mi cabeza porque hemos sido exhortados por la encuesta <strong>quesesepa.org</strong>, que aspira a ser la m&aacute;s ambiciosa de la Historia en violencias sexuales, a revisar nuestras experiencias al completo. Todos los g&eacute;neros invitados.
    </p><p class="article-text">
        Grosso modo y pein&aacute;ndolas una por una, los participantes varones han podido volcar sus anecdotillas. A saber: que se sepa tambi&eacute;n que los camareros de los bares son asaltados por hordas de mujeres borrachuzas y contentonas que les meten contra su voluntad en los aseos. A m&aacute;s de uno le han tocado el paquete sin su consentimiento alguna vez. Yo esto lo hablo con los afectados a menudo -hablo de todo con todo el mundo-, pero suelo plantearles una hip&oacute;tesis: &iquest;y si no fuera un caso aislado; y si te hubieran tocado el culo cada noche de fiesta de tu adolescencia? &iquest;Y si hubieras caminado con la mano en el trasero para retorcer mu&ntilde;ecas conforme avanzabas por los pasillos atestados?
    </p><p class="article-text">
        La encuesta no se queda ah&iacute;. Tampoco tiene solo que ver con el consentimiento expl&iacute;cito -que, a prop&oacute;sito, se manifiesta de otras maneras, no hay que decir &laquo;s&iacute;, consiento&raquo;, como en una boda, &iquest;eh? Por ejemplo, si te comen la boca, lubrican y jadean, es un s&iacute;. &laquo;Para m&iacute; es un s&iacute;&raquo;, parafraseando a Edurne en <strong>Got Talent</strong>-. Es que a veces nos ponemos un poco quisquillosos con este tema y habr&iacute;a que repartir manuales de excitaci&oacute;n b&aacute;sica. O eso podr&iacute;amos concluir al leer el voto particular de la famosa sentencia de <strong>La Manada</strong>, que apreciaba cierta implicaci&oacute;n por parte de la mujer en la violaci&oacute;n masiva.
    </p><p class="article-text">
        La encuesta va m&aacute;s all&aacute;, dec&iacute;a, porque se plantea lo que no se dice, lo que no se manifiesta. Las disidencias internas no expresadas en pleno acto sexual. Y eso ya es m&aacute;s complejo todav&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El problema lo tiene el porno, concluyo al ir respondiendo preguntas, una tras otra. Este chico quer&iacute;a ser rey en castillo. El juego de poder. Vale que &eacute;l fue light en su jerga sucia y yo demasiado rebelde en mi propia corrida. Pero con un r&aacute;pido repaso a las webs er&oacute;ticas podemos apreciar f&aacute;cilmente un amplio abanico de vejaciones. Para un jovencito pajero que acaba de iniciarse en los intricados mundos de la sexualidad, o para una chiquilla curiosa que quiere explorar y explorarse, resulta peligroso encontrar tal avalancha de agresividad. Aun as&iacute;, parece cosa de hombres. Las mujeres por estad&iacute;stica reh&uacute;yen los azotes, los escupitajos, los bofetones y las asfixias, y se decantan por la pornograf&iacute;a suave con besitos c&aacute;lidos. Esto, al menos, es lo que eligen en pantalla. Si les excita en la pr&aacute;ctica, es cosa suya. Nadie puede juzgar las fantas&iacute;as de nadie.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;O s&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Puede una persona sentir repugnancia ante lo que parece una paliza m&aacute;s que un polvo?
    </p><p class="article-text">
        A ver, vamos a plantearnos las cosas. &iquest;Qu&eacute; mujer, despu&eacute;s de realizar esta encuesta, despu&eacute;s de mirar desde fuera sus propias batallitas de alcoba, no siente que ha podido ser &ndash;o ha sido, y no lo sab&iacute;a- abusada? Yo estoy segura de haber rozado la l&iacute;nea en varias ocasiones, pero si se lo comunicara a mis compa&ntilde;eros se quedar&iacute;an a cuadros. Incluso tengo amigas que, habiendo sido v&iacute;ctimas objetivas de violencia f&iacute;sica y sexual, no se identifican con ese papel.
    </p><p class="article-text">
        Lo que quiero decir es que la mujer tiende a complacer y da por hecho cierta dosis de insistencia, de brutalidad incluso, por parte del hombre. Adem&aacute;s, a veces lo encontramos sexy. Y esto es jodido.
    </p><p class="article-text">
        Otras no, claro. A buen entendedor pocas palabras se necesitan: cuando la cosa se pone turbia, se pone turbia para los dos&hellip; si est&aacute;n atentos. Pero el hombre obcecado no se percata y la mujer t&iacute;mida no se permite a s&iacute; misma expresarlo, detener el asunto, por miedo a cualquier clase de represalia.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que aqu&iacute; me hallo contestando, a la pregunta: &laquo;&iquest;Alguna vez has querido parar y no lo has hecho?&raquo;; un rotundo: &laquo;S&iacute;&raquo;. Al indagar en los motivos, no me cuadra ninguna de las opciones ofrecidas, porque no se deb&iacute;a a miedo f&iacute;sico. Simplemente anoto:
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Por no cortar el rollo&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cierta violencia va adherida al concepto &laquo;follar&raquo;. Si no, es &laquo;hacer el amor&raquo;. Y esas franjas son difusas en ocasiones, vaya si son difusas.
    </p><p class="article-text">
        Este mismo chico del que hablaba:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Te duele?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Quieres que pare?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No.
    </p><p class="article-text">
        Eso le excit&oacute; tanto que se corri&oacute; enseguida. Lo juro. Estuve a punto de decirle: &laquo;Quiero que te corras en mi oficina&raquo;. Broma.
    </p><p class="article-text">
        Puede ser agradable, el dolor. Pero tambi&eacute;n puede doler. Y aunque duela, puede que no lo digamos. Puede que nos guste, puede que no. Puede que no queramos decepcionar. Puede que finjamos que est&aacute; bien, igual que fingimos continuamente todo lo dem&aacute;s. O puede que s&iacute; lo digamos porque hayamos llegado a ese punto de la revoluci&oacute;n y revelaci&oacute;n feminista en que nos permitamos decir sin miedo. Sin miedo a que si soltamos &laquo;para m&iacute; es un no&raquo;, en la versi&oacute;n pesimista de Edurne, y no se nos escucha, autom&aacute;ticamente <em>eso</em> se convierta en <em>esa otra cosa</em> y salga de nuestro control.
    </p><p class="article-text">
        El porno es duro, la vida es dura.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>Satisfyer</strong>, en cambio, es suave.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito que est&aacute; cosechando, apunta un amigo, radica en que muchas mujeres no se hab&iacute;an corrido tanto en la vida. &laquo;Quiero que te corras&hellip;&raquo;. El Satisfyer no impone. Est&aacute; a nuestro servicio, las horas que queramos.
    </p><p class="article-text">
        Eso es el sexo: servicio, reciprocidad. Una lucha de poder a veces, seg&uacute;n la visi&oacute;n testoster&oacute;nica que puede molar como fantas&iacute;a, pero m&aacute;s que eso es una puesta al servicio del otro. Para que mole de verdad, el sexo debe tener o&iacute;dos para escuchar, ojos para ver, boca para hablar o saborear, dedos para sentir aberturas o cerrazones, l&iacute;quidos o secanos. El sexo es piel, &oacute;rgano vivo, y ah&iacute; no hay controversia.
    </p><p class="article-text">
        Las violencias sexuales solo llegan cuando estamos ciegos, sordos, mudos, amputados. Cuando el sexo es lucha y no uni&oacute;n. Cuando es conflicto.
    </p><p class="article-text">
        Por eso estamos a punto de descubrir los datos de algo m&aacute;s, por primera vez en la Historia: en general en nuestro pa&iacute;s, cuando follamos, &iquest;nos unimos? &iquest;O nos desunimos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Tovar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/cortar-rollo_132_1205605.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Dec 2019 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/367ba652-5a8c-4f03-a37d-bca258784408_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="33539" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/367ba652-5a8c-4f03-a37d-bca258784408_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="33539" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Por no cortar el rollo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/367ba652-5a8c-4f03-a37d-bca258784408_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las tías tochas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/tias-tochas_132_1386995.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c3aebe2-b704-43f5-bfae-c9b499e1bc7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las tías tochas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Déjate la lengua dentro de la boca, con los pelos. No incomodes y te irá bien. Conseguirás un buen marido, no cabrear a los jefes, una hipoteca y el pack completo de la Ruleta de la Fortuna</p><p class="subtitle">Parece que las «tochas» estamos condenadas a forzar una voz dulce y una cara hermosa para apaciguar los ánimos y reducir el nerviosismo de la mayoría de hombres</p><p class="subtitle">¿Nos hemos planteado, a estas alturas, que el feminismo no solo deconstruye y construye para las mujeres, sino que también alivia la carga de los hombres?</p></div><p class="article-text">
        Una de las pocas cosas sobre las que nadie se atreve a hablar, o a escribir -&iquest;pocas? &iquest;he dicho pocas?- es sobre la sexualidad respecto de los roles de g&eacute;nero. Ya que el grado de &eacute;xito o fracaso en el mundo er&oacute;tico-festivo suele pertenecer al &aacute;mbito de la estricta privacidad, es mejor punto en boca para no pecar de presuntuoso barra a o de todo lo contrario, de parias pajero barra a. Dice el viejo dicho que cuando un hombre te cuente a cu&aacute;ntas se ha ventilado, lo dividas entre tres, y que cuando una mujer haga lo propio, lo multipliques por tres.
    </p><p class="article-text">
        Pues yo, comentando en <em>petit comit&eacute;</em> la evoluci&oacute;n de mi curioso historial reciente &ndash;desde que empec&eacute; a publicar, o sea, a hablar de lo que me viniera en gana-, con algunas an&eacute;cdotas m&aacute;s bien surrealistas, tengo que escuchar:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Normal. Es que a los hombres les das mucho miedo.
    </p><p class="article-text">
        Y yo me planteo por qu&eacute;. Si es que acaso me he convertido en un orco o me zampo cabezas sin pensarlo dos veces. Creo que todo lo contrario, publicar me ha hecho m&aacute;s humana y accesible. En un directo de Instagram un desconocido me piropea: &laquo;Tienes una voz dulce y una cara hermosa&raquo;, mientras yo hablo con voz de Sabina, fumo un piti en pijama y tomo el primer caf&eacute;. Le doy las gracias con un interrogante, porque no soy muy dulce ni, en fin, a primera hora, hermosa. Pero gracias.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Y eso?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hombre, digamos que eres muy&hellip; tocha.
    </p><p class="article-text">
        Muy &laquo;tocha&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        En otra ocasi&oacute;n: yo me abstraigo y escucho a mis amigas hablar. Estamos en un grupo mixto y los chicos callan mientras ellas &ndash;que son ELLAS para m&iacute; por estos motivos, entre otros- cuentan sin pelos en la lengua lo que hacen con sus lenguas, lo que les hacen con las lenguas. Nos re&iacute;mos, bromeamos, pasamos a otro tema, sin pudores. Esta generaci&oacute;n est&aacute; cambiando. Los chicos ya no son los &uacute;nicos que quieren follar, qu&eacute; va. A veces no quieren. Por ejemplo, los fumetas suelen ser bastante asexuales. &iquest;Eso pasaba antes? Conozco varios casos de mujeres que se quejan de la falta de sexo con sus parejas. &iquest;Eso ocurr&iacute;a hace un par de d&eacute;cadas?
    </p><p class="article-text">
        Pienso que mis amigas son muy tochas tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Tocha&raquo;, aqu&iacute;, significa ser plenamente gestora del propio cuerpo, de la propia intelectualidad y, si nos apuramos, de la propia alma. Una mujer muy &laquo;tocha&raquo; da miedo a los hombres porque amenaza con revolucionar las jerarqu&iacute;as de su existencia. Ergo, robarles la virilidad.
    </p><p class="article-text">
        Una se&ntilde;ora de mediana edad me conmina no hace mucho:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hay que ver, con lo lista y mona y graciosa que t&uacute; eres, no s&eacute; qu&eacute; andas buscando. Deber&iacute;as conformarte de una vez y ser feliz.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; qui&eacute;n le dijo que yo no era feliz. Y qu&eacute; tiene que ver si soy lista o tonta o mona o mono o graciosa o sopor&iacute;fera. Era un mandato impl&iacute;cito: como mujer, tienes suficientes virtudes para triunfar en el sistema en una posici&oacute;n m&aacute;s pasiva. Deja de intentar hacer tu propio camino, de armar revuelo. D&eacute;jate la lengua dentro de la boca, con los pelos. No incomodes y te ir&aacute; bien. Conseguir&aacute;s un buen marido, no cabrear a los jefes, una hipoteca y el pack completo de la Ruleta de la Fortuna.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute;, para qu&eacute; negarlo, todo este tema me pone triste. Hubo una etapa en la que me plante&eacute; seriamente que la Woolf ten&iacute;a raz&oacute;n: &laquo;El primer deber de una mujer escritora es matar al &aacute;ngel del hogar&raquo;. &iquest;Ten&iacute;a &ndash;tengo- que renunciar a una pareja si quiero realizarme completamente en cada esfera de mi vida? &iquest;Ten&iacute;a &ndash;tengo- que dejar de lado mi capacidad cr&iacute;tica, mis ganas de mejorar el mundo, de denunciarlo, de incitar a la reflexi&oacute;n? &iquest;Ten&iacute;a &ndash;tengo- que elegir entre mi cuerpo y mi mente, como si uno anulara al otro?
    </p><p class="article-text">
        Miro a mis amigas y pienso que para ellos es cuesti&oacute;n de proporci&oacute;n, para que no sea m&aacute;s de lo que puedan tolerar. Una intelectual tiene que ser una rata de biblioteca disociada de su cuerpo. Por el contrario, una mujer atractiva se reduce al objeto de deseo, cero neuronas. Encontrar un combo de ambas, en la medida que sea, supone autom&aacute;ticamente eso. Miedo. Con esto no quiero decir que mis amigas y yo seamos parte del elenco de Miss Universo ni de las nominadas al Nobel de F&iacute;sica. Hablo m&aacute;s bien de gente que se siente c&oacute;moda con lo que tiene en la cabeza y con sus cachas. Para muchos, dar con una mujer a quien quieran echar un polvo, hacer el amor y adem&aacute;s tener una conversaci&oacute;n seria y trascendental es &ndash;en la pr&aacute;ctica, empirismo puro- inasumible. Qu&eacute; raro, &iquest;no? Las mujeres no tenemos miedo de conocer a alguien que nos supere. Es m&aacute;s, nos supone un est&iacute;mulo. Me dice una, tomando una cerveza:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo tengo citas Tinder y siempre lo paso genial. Pero vuelvo a casa y me planteo si me lo he pasado bien por ellos o por m&iacute;. Me refiero a que, si me callo, me aburro como una ostra.
    </p><p class="article-text">
        Pues eso. Hallar un hombre que fomente nuestra curiosidad y que nos induzca a la reflexi&oacute;n es un incentivo potente. En cambio, parece que las &laquo;tochas&raquo; estamos condenadas a forzar una voz dulce y una cara hermosa para apaciguar los &aacute;nimos y reducir el nerviosismo de la mayor&iacute;a de hombres.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Nos hemos planteado, a estas alturas, que el feminismo no solo deconstruye y construye para las mujeres, sino que tambi&eacute;n alivia la carga de los hombres? &iquest;No ser&iacute;a maravilloso que de vez en cuando ellos pudieran soltar el tim&oacute;n y enriquecerse con las vivencias de una mujer sin medirse con ella?
    </p><p class="article-text">
        Si como mujer quieres hablar y escribir y mostrarte sin pelos en la lengua, viene impl&iacute;cita una renuncia potencial a un amplio espectro del mercado masculino. &iquest;Tiene eso alg&uacute;n puto sentido?
    </p><p class="article-text">
        Perd&oacute;n. Que si se me escapan las palabrotas pierdo posibilidades. Sonrisa profident y buena cara, pues. A ver si nos toca el premio gordo en la Ruleta de la Fortuna.
    </p><p class="article-text">
        <em>A mis amiguis</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Tovar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/tias-tochas_132_1386995.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Aug 2019 07:47:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9c3aebe2-b704-43f5-bfae-c9b499e1bc7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="140703" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9c3aebe2-b704-43f5-bfae-c9b499e1bc7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="140703" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las tías tochas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9c3aebe2-b704-43f5-bfae-c9b499e1bc7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todos somos machistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/machistas_132_1431716.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dca22764-9a37-4259-8e74-311d3c616cde_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todos somos machistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Porque hemos crecido en una sociedad machista. Es como nacer en Murcia y negar que eres sureño. Eso no funciona así</p><p class="subtitle">Un Pepito Grillo feminista o un angelito en el hombro. Así funciona el feminismo</p><p class="subtitle">Hace no tanto, y todavía la presión, era la necesidad de tener novio estable, de conseguir una proposición de matrimonio digna; y según las últimas tendencias, conseguir trabajo para empoderarse, sin descuidar la salud y la estética</p></div><p class="article-text">
        Eso me dijo el t&iacute;o, con toda su cara dura.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo soy machista.
    </p><p class="article-text">
        No me cuadraba. Es uno de los j&oacute;venes m&aacute;s inteligentes, liberales y molones que conozco. Por eso mismo me contuve la retah&iacute;la de argumentos a las puertas de la boca. Lo escrut&eacute; con curiosidad. Dio un trago a la cerveza, trag&oacute; y sigui&oacute; hablando.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Lucho cada d&iacute;a por no serlo, pero tengo que corregirme todo el tiempo. Somos machistas.
    </p><p class="article-text">
        Pues s&iacute;, s&iacute; se&ntilde;or. A partir de entonces desconf&iacute;o de los que aseguran con vehemencia no serlo. Somos machistas. &Eacute;l, yo. T&uacute;. Nosotros, vosotros, ellos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        Porque hemos crecido en una sociedad machista. Es como nacer en Murcia y negar que eres sure&ntilde;o. Eso no funciona as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        La revoluci&oacute;n ser&aacute; feminista o no ser&aacute;. Es uno de los grandes temas de nuestro siglo, por no decir el principal. Se empez&oacute; a reivindicar con timidez combativa el siglo pasado: derechos iguales para todos, mujeres, homosexuales, negros. Uso esta &uacute;ltima palabra, por cierto, porque no la considero un insulto. Es igual de desajustada que &laquo;blanco&raquo;. Si no, observen los colores que usan los ni&ntilde;os al pintar seres humanos: color carne, o sea, rosa p&aacute;lido, y marr&oacute;n. Y hay infinitas variedades de tonos, tantas como pieles. Es muy reduccionista, pero en fin. Prosigo.
    </p><p class="article-text">
        El siglo pasado comenzaron &ndash;ellos- a limpiar en serio las suciedades de una sociedad milenaria, a ajustar los t&eacute;rminos con precisi&oacute;n, Y ahora nos toca a nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Por eso el feminismo -igual que el resto de movimientos recientes- es clave, porque no es nuestro. Ni era de ellas. Lo tenemos que conquistar.
    </p><p class="article-text">
        Y no a base de manifestaciones, no solo saliendo a la calle a reivindicar una idea primigenia, un &oacute;vulo apenas de informaci&oacute;n relevante y potencialmente transformadora; sino dejando que cale como un mensaje de informaci&oacute;n completa en las microacciones del d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Un Pepito Grillo feminista o un angelito en el hombro. As&iacute; funciona el feminismo.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo es esa voz que te protege y te gu&iacute;a, que te mueve y que te abre la boca o te la cierra, que te obliga a seguir caminando en la oscuridad con la cabeza bien alta y la falda muy corta, parafraseando a Sabina. Es esa patada en el pompis que ya no te deja indiferente. Es ese algo que ha cambiado.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, cuando los chicos dec&iacute;an &laquo;esa es una guarra&raquo;, nosotras nos qued&aacute;bamos calladas rezando por que no hablaran de nosotras. Si comentaban lo que la susodicha hac&iacute;a o dejaba de hacer, el resto intent&aacute;bamos que no nos metieran en el mismo saco.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra vida sexual era un combate entre el disfrute y la opini&oacute;n del otro, y de sus colegas, si todo se torc&iacute;a. Un intento continuo por apagar la cabeza hiperactiva y anal&iacute;tica propia de las f&eacute;minas y abandonarse al placer que nuestros genitales ten&iacute;an guardado para nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Antes era un pasar los tampax de tapadillo a las amigas, bajo mano, como si de droga se tratase. Era un ofenderse si nos preguntaban si est&aacute;bamos con la regla, por el mal humor. Antes, un pensar que &eacute;ramos d&eacute;biles por encontrarnos mal f&iacute;sicamente unos d&iacute;as al mes, padeciendo unos s&iacute;ntomas c&iacute;clicos que los hombres no ten&iacute;an por qu&eacute; soportar.
    </p><p class="article-text">
        Hace no tanto, y todav&iacute;a la presi&oacute;n, era la necesidad de tener novio estable, de conseguir una proposici&oacute;n de matrimonio digna; y seg&uacute;n las &uacute;ltimas tendencias, conseguir trabajo para empoderarse, sin descuidar la salud y la est&eacute;tica. Llevar a los nenes al cole para no pagar psic&oacute;logo por carencia de madre, oficina m&aacute;s de ocho horas, gimnasio, tener la casa perfecta por si llega la suegra y hace revisi&oacute;n, o lo que es peor, la propia madre. Acordarse de las citas con el dentista de la familia entera, de recoger las americanas de la tintorer&iacute;a. Encontrar huecos para sonre&iacute;r. Para hacer el amor y que el marido de turno no nos castigue y&eacute;ndose con otra, para ahorrar los honorarios de abogados en la disoluci&oacute;n de gananciales y del &ndash;otra vez- psic&oacute;logo, para reparar los traumas.
    </p><p class="article-text">
        Cu&aacute;nto peso, &iquest;no? Qu&eacute; innecesario.
    </p><p class="article-text">
        Es que llevamos miles de a&ntilde;os atentando en nuestra contra, aceptando el machismo y reproduci&eacute;ndolo. F&iacute;jense ustedes en las abuelas, cu&aacute;nto han cambiado respecto a las ni&ntilde;as de ahora. C&oacute;mo siguen sirviendo y dando por hecho que es lo adecuado. Pero tambi&eacute;n, observen c&oacute;mo les reverbera en el pecho un d&eacute;bil esp&iacute;ritu de lucha que es inaudito. C&oacute;mo aconsejan a las nietas que estudien y sean independientes. Que no se echen novio tan r&aacute;pido.
    </p><p class="article-text">
        Miren ustedes c&oacute;mo gana terreno el feminismo.
    </p><p class="article-text">
        Que ahora en los ba&ntilde;os de las discotecas todas somos hermanas. Que las novias de los ex son aliadas, no rivales, y esperamos que no sufran los defectos que ya conocimos. Que si uno, o varios, se pasan de la raya, salimos todas en manada a com&eacute;rnoslos vivos.
    </p><p class="article-text">
        Somos machistas. Pero cada comentario, cada paso, cada hecho, estamos m&aacute;s cerca de lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo primigenio pertenec&iacute;a a las mujeres por derecho propio. Igual que la defensa de los homosexuales, a los homosexuales. Igual que el abolicionista de la esclavitud, en pro de los derechos de los negros, a los negros. Nos merec&iacute;amos llamarnos &laquo;hermanas&raquo;, y ellos &laquo;maricones&raquo; entre s&iacute;, y los otros entre s&iacute; &laquo;nigga&raquo;. La gente que no entiende que hay que hacer pi&ntilde;a y usar el descalificativo usual para hacer fuerza, tampoco comprende los mecanismos para convertir la verg&uuml;enza en orgullo.
    </p><p class="article-text">
        Es la verg&uuml;enza lo que hace que un colectivo prime sobre otro. Las cabezas gachas de los jud&iacute;os pesaban incluso m&aacute;s que los fusiles de los nazis. Aunque a nadie se le ocurre minusvalorar los elementos de tortura, m&uacute;ltiples, variados en su crueldad, de los capos. Nadie tiene por qu&eacute; exigir h&eacute;roes por doquier que sacrifiquen su vida por una causa, aunque sea la suya. Y aun as&iacute;, los ha habido. Tantos como las formas de tortura, al menos.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, en nuestra parcela de mundo ya no tenemos que llegar a ese extremo para procurar un mundo m&aacute;s justo. Pero recordemos que en otras partes siguen mutil&aacute;ndose cl&iacute;toris y concert&aacute;ndose matrimonios de menores de edad.
    </p><p class="article-text">
        Se sigue violando y abusando en todas partes. En nuestro pa&iacute;s vamos por m&aacute;s de un millar de v&iacute;ctimas de violencia de g&eacute;nero este a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Y aunque el clima de la nueva era se respira en casi cualquier lugar &ndash;aquellos donde llegan las bondades de la globalizaci&oacute;n-, somos machistas aqu&iacute;, ahora, cada vez que agachamos la cabeza y nos acoplamos a un rol de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Conviene tenerlo presente. Pero para eso ya tenemos al Pepito Grillo.
    </p><p class="article-text">
        Ups. A la Pepita Grilla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Tovar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/machistas_132_1431716.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jul 2019 09:19:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/dca22764-9a37-4259-8e74-311d3c616cde_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="39205" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/dca22764-9a37-4259-8e74-311d3c616cde_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="39205" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Todos somos machistas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/dca22764-9a37-4259-8e74-311d3c616cde_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un cuento Disney para VOXtantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/cuento-disney-voxtantes_132_2724559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/046bf732-a2d3-487f-90c9-e6220abedddc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un cuento Disney para VOXtantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se me vino a la cabeza, oyendo a Abascal arengando a las tropas, un cuento de Disney muy antiguo. O no tanto, no sé. Data de 1938. Recordemos que por aquel entonces aquí los nacionales avanzaban, imparables, hasta Barcelona</p><p class="subtitle">Con sus altibajos, estábamos gozando de demasiadas libertades y de una tendencia inclusiva, de una eliminación de barreras físicas a todos los niveles: personal, nacional, internacional. Tenía que venir Abascal montado a caballo, o al toro, a devolver el orden a España</p></div><p class="article-text">
        <em>&laquo;Prefiero quedarme aqu&iacute; donde puedo estar tranquilo y oler las flores&raquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>El toro Ferdinando, 1938</em>
    </p><p class="article-text">
        Cuando Santiago Abascal sali&oacute; a dar su discurso televisado justo despu&eacute;s de que hubieran cotejado los &uacute;ltimos resultados de las elecciones, con sus 24 esca&ntilde;os conseguidos, mencion&oacute; la defensa de los valores de Espa&ntilde;a &ndash;como si estos fueran un&iacute;vocos, y en cualquier caso, suyos-. Yo abr&iacute; mucho la oreja para enterarme bien de qu&eacute; estaba hablando. En ese cat&aacute;logo inclu&iacute;a &laquo;la tauromaquia, la Semana Santa y el retorno a esa vida rural&raquo;, id&iacute;lica, del <em>ubi sunt</em>. A m&iacute;, personalmente, para conformar sus principios supremos, se me antojaron algo pobres y bastante populistas. Imaginemos que me planto -yo misma- frente al micr&oacute;fono y digo, muy seria, que quiero defender &laquo;Youtube, Disney y&hellip; los ramos de flores silvestres&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a Dios y a la patria, en el programa electoral de Vox se completa la visi&oacute;n de conjunto que proponen. T&iacute;midamente en algunos casos, sin explicitar las acciones que sugieren, y de manera bastante tajante cuando se trata, por ejemplo, del castigo penitenciario de los inmigrantes ilegales &ndash;con ellos pueden meterse porque total, ni Vox ni voto, &iquest;no?-. Este nuevo partido de extrema derecha hace una ac&eacute;rrima defensa de la &laquo;familia tradicional&raquo;, y ya sabemos todos lo que eso significa. Igual que la voluntad de cargarse la ley de Violencia de G&eacute;nero para hacer equiparables a los hombres y las mujeres, m&aacute;s all&aacute; de los evidentes datos que ponen de relieve las consecuencias nefastas del abuso del superior poder f&iacute;sico de unos sobre otros.
    </p><p class="article-text">
        En fin. Esto ya lo sabemos todos, como dec&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n nos habremos dado cuenta de que el discurso de Vox es lo m&aacute;s parecido que tenemos en democracia, con aires de legitimidad soberana bien plantada, a un modelo de pensamiento que se implant&oacute; en nuestro pa&iacute;s durante muchos a&ntilde;os, m&aacute;s por la fuerza que por las urnas. Suena a vuelta a la Espa&ntilde;a ca&ntilde;&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Hasta cierto punto se puede entender que este pa&iacute;s no iba a ser una excepci&oacute;n en lo que a movimiento pendular de la sociedad respecta. A saber, que por definici&oacute;n, damos dos pasitos <em>palante</em> y uno <em>patr&aacute;s</em>, como en el chachach&aacute;. La vida es un chachach&aacute; y fruto del baile surgen algunos Trump y algunas Le Pen. Por qu&eacute; no un Abascal aqu&iacute;. Tiene que haber de <em>t&oacute;</em> en la vi&ntilde;a del Se&ntilde;or.
    </p><p class="article-text">
        Es solo que se me vino a la cabeza, oyendo a Abascal arengando a las tropas, un cuento de Disney muy antiguo. O no tanto, no s&eacute;. Data de 1938. Recordemos que por aquel entonces aqu&iacute; los nacionales avanzaban, imparables, hasta Barcelona, provocando el exilio de m&aacute;s de 400.000 personas. Otras tantas murieron, en total, durante los tres a&ntilde;os de guerra. Poco despu&eacute;s de que se estrenara el corto de Disney en cuesti&oacute;n, los franquistas conquistaron Madrid y cayeron las principales capitales de provincia. Hagamos m&aacute;s memoria: las &uacute;ltimas ciudades en capitular fueron Murcia y Cartagena. Qu&eacute; parad&oacute;jico que seamos la regi&oacute;n donde m&aacute;s votos ha obtenido Vox en pleno 2019.
    </p><p class="article-text">
        <em>El toro Ferdinando</em>, se llamaba el cuento. Es, creo, perfecto para los VOXtantes.
    </p><p class="article-text">
        En &eacute;l se narra la historia de un toro amanerado. Si no pertenec&iacute;a al colectivo LGTBI+, por lo menos cuestionaba seriamente los roles de g&eacute;nero. All&aacute; a principios del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Breve resumen &ndash;aprovecho para decir que el cuento est&aacute; disponible en Youtube, uno de los valores de mi partido pol&iacute;tico-: al contrario que el resto de sus amiguitos, que ansiaban ser toreados en las corridas de Madrid, Ferdinando solo quer&iacute;a oler las flores. Todo el d&iacute;a venga a oler flores, y venga y venga. Su mam&aacute; &ndash;que era una vaca- se lo permit&iacute;a porque era muy comprensiva y porque, qu&eacute; demonios, Ferdinando era su hijo y no le apetec&iacute;a darse testarazos por doquier. Pues am&eacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-vH42TBQLBx4-9598', 'youtube', 'vH42TBQLBx4', document.getElementById('yt-vH42TBQLBx4-9598'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-vH42TBQLBx4-9598 src="https://www.youtube.com/embed/vH42TBQLBx4?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        El d&iacute;a que llegaron los ojeadores, un abejorro pic&oacute; a Ferdinando y &eacute;l sali&oacute; zumbando. As&iacute;, lo tildaron de &laquo;fiero y brutal&raquo;, un toro como Dios manda, y lo escogieron a &eacute;l para el gran honor. Y claro, ocurri&oacute; lo inevitable: en la plaza, por mucho que lo jaleara el torero, no consigui&oacute; m&aacute;s de Ferdinando que un buen lamet&oacute;n en el pecho donde llevaba tatuada, precisamente, una flor.
    </p><p class="article-text">
        Esto se me viene a m&iacute; a la mente al escuchar a Abascal, como representante nacional de ese movimiento pendular cl&aacute;sico de toda sociedad. <em>Palante, patr&aacute;s</em>. Chachach&aacute; y flores. Volver a una Espa&ntilde;a ca&ntilde;&iacute; de toros donde la familia se componga de padre, madre, hijos; donde sea m&aacute;s sencillo que pap&aacute; pegue a mam&aacute;, donde no haya espacio para la diversidad sexual, donde se pugne por una raza pura, levantando fronteras y reconquistando tierras.
    </p><p class="article-text">
        Los habr&aacute;, claro &ndash;si existen los VOXtantes-, a los que les llegue de verdad este discurso a la vieja usanza. Tocar fibras sensibles o hacer aliados a partir de un enemigo es algo de dudoso gusto, pero muy efectivo. Ya estaba bien, &iquest;no? Con sus altibajos, est&aacute;bamos gozando de demasiadas libertades y de una tendencia inclusiva, de una eliminaci&oacute;n de barreras f&iacute;sicas a todos los niveles: personal, nacional, internacional. Ten&iacute;a que venir Abascal montado a caballo, o al toro, a devolver el orden a Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Es curioso que en la &eacute;poca en la que Disney escrib&iacute;a la historia de Ferdinando, ambientada en nuestro pa&iacute;s, en nuestro pa&iacute;s nos estuvi&eacute;ramos dedicando a otras cosas, como poner fin a la &laquo;Rep&uacute;blica democr&aacute;tica de los trabajadores de todas las clases&raquo; de 1931. Es curioso porque algunos sectores ya vislumbraban, hace casi un siglo, esta obviedad de que los toros no tienen por qu&eacute; ser bravos y que no pasa nada por oler las flores.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, lo adelanto, el cuento acaba bien &ndash;me dirijo a los VOXtantes-. Nada de violencia, solo un lamet&oacute;n de Ferdinando. Los ojeadores aceptaron su error y lo trasladaron de vuelta al prado. Ferdinando vivi&oacute; tranquilo, bajo su alcornoque favorito, &laquo;siendo muy feliz&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Solo espero que eso del &laquo;traslado&raquo; no signifique otra vez &laquo;exilio&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Yo tengo fe. En unos valores distintos, no en esos que citaba Abascal. Tengo fe en Youtube, en Disney y en las flores, y en que el movimiento pendular sea m&aacute;s leve en una Espa&ntilde;a de todos. En que a nosotros no nos coma la cabeza este relato patri&oacute;tico un poco desgastado.
    </p><p class="article-text">
        Tras las urnas, la triste salvedad a la t&oacute;nica nacional es nuestra Regi&oacute;n, y algunas otras. Pero tambi&eacute;n es verdad que ahora Murcia es de color rojo.
    </p><p class="article-text">
        Qui&eacute;n sabe.
    </p><p class="article-text">
        <em>Palante</em> y <em>patr&aacute;s</em>. Chachach&aacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Tovar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/cuento-disney-voxtantes_132_2724559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 May 2019 08:29:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/046bf732-a2d3-487f-90c9-e6220abedddc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="53553" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/046bf732-a2d3-487f-90c9-e6220abedddc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="53553" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un cuento Disney para VOXtantes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/046bf732-a2d3-487f-90c9-e6220abedddc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vox,Disidencia,Disney]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La santa, la bruja, la mami, la puta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/santa-bruja-mami-puta_132_1626776.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/53d36fa8-88cf-4bdf-9f42-3e3e42de38ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La santa, la bruja, la mami, la puta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lilith encabezaba la pancarta principal, abriendo la manifestación. Si no la conoces, no te preocupes. Es la primera mujer de Adán, y no tiene buena fama</p><p class="subtitle">La acompañaba el corrillo de sus apóstoles, ¿te suenan? La Betsabé, la Judith, la Salomé, la María Magdalena. Todas mascando chicle con la boca abierta</p><p class="subtitle">El resto de las asistentes a la mani eran Brujas. Cientos de ellas, miles de ellas. Cada una de las que quemó la Santa Inquisición, volando con sus escobas de barrer la casa e invocando conjuros complejos</p><p class="subtitle">Quizá cometiste el error de creer que eso que presenciaste era una mera reivindicación del espacio público, en pleno siglo XXI, por un grupo de chicas que quieren dejar de depilarse la axila</p></div><p class="article-text">
        Si saliste a la calle el pasado d&iacute;a 8, quiz&aacute; las vieras.
    </p><p class="article-text">
        Estaban todas ah&iacute;, juntas y desperdigadas.
    </p><p class="article-text">
        En masa, y bailando y gritando, a lo suyo.
    </p><p class="article-text">
        Lilith encabezaba la pancarta principal, abriendo la manifestaci&oacute;n. Si no la conoces, no te preocupes. Es la primera mujer de Ad&aacute;n, y no tiene buena fama porque echa un poco de peste: fue creada, no a partir del polvo, como su churri, sino a base de suciedad y heces. Aun as&iacute;, no acept&oacute; estar debajo cuando Ad&aacute;n le echaba un polvo, y por eso se desintegr&oacute; en el aire, como castigo.
    </p><p class="article-text">
        Pues ah&iacute; iba Lilith. Hab&iacute;a vuelto con la corona leg&iacute;tima de reina, de primera mujer emancipada. La madre de todas nosotras: las descarriadas, las rameras, las diablesas, las mujeres antinaturalmente rebeldes. Ven&iacute;a toda perfumada, ya no ol&iacute;a a mierda. Estaba guap&iacute;sima, con el rubor subido a las mejillas todav&iacute;a, se acababa de tirar a uno de Tinder. Contaba, entre risas, que se hab&iacute;a negado a practicar la postura del perrito. Hab&iacute;a conseguido cabalgar encima de ese t&iacute;o, por fin due&ntilde;a de su orgasmo.
    </p><p class="article-text">
        La acompa&ntilde;aba el corrillo de sus ap&oacute;stoles, &iquest;te suenan? La Betsab&eacute;, la Judith, la Salom&eacute;, la Mar&iacute;a Magdalena. Todas mascando chicle con la boca abierta.
    </p><p class="article-text">
        Estaba tambi&eacute;n Eva, con un taparrabos de hojas y un plumas corto de color fucsia que dejaba ver su tripa. Lilith y Eva no se pelean nunca por el t&iacute;tulo de  compa&ntilde;era oficial de Ad&aacute;n. Tambi&eacute;n a Eva la jodieron pero bien: degradada del t&iacute;tulo mesopot&aacute;mico de Diosa Madre, le quitaron la ra&iacute;z etimol&oacute;gica de Yaveh (YHMH-WHW, que significa &laquo;vida&raquo; y &laquo;mujer&raquo;) y la despojaron de su poder creador, para condenarla a parir con dolor. As&iacute; que Eva, reducida a un simple vientre, ense&ntilde;aba el suyo bajo el anorak fucsia. La madre de las mamis se hab&iacute;a deshecho de la culpa por fin.
    </p><p class="article-text">
        Un vientre, una vagina. Eso mismo llevaba dibujado Pandora en su camiseta lila, &iquest;la viste? Creo que su foto sali&oacute; en portada de esas revistas que dejan en la salita de espera de los terapeutas. Porque la caja que abri&oacute; en su d&iacute;a Pandora, por pura curiosidad innata, esa que conten&iacute;a todo el mal del mundo, seg&uacute;n el psicoan&aacute;lisis representaba una vagina.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, tambi&eacute;n rondaban por ah&iacute; las griegas.
    </p><p class="article-text">
        Las ad&uacute;lteras, como Helena, que huy&oacute; con Paris y provoc&oacute; la guerra de Troya. Pues nada, segu&iacute;a venga a gui&ntilde;arle el ojo a los hombres con anillo. No escarmienta esta chica.
    </p><p class="article-text">
        Iba del brazo de Yocasta, con sus gafas de sol opacas y su bast&oacute;n de invidente para no chocarse con la de delante. &iquest;No lo sabes? Yocasta se cas&oacute; con su hijo Edipo sin saber que lo era y luego llor&oacute; hasta quedarse ciega. Ahora lee las pancartas de la mani en braille.
    </p><p class="article-text">
        Hera y las Pl&eacute;tides, por su parte, compart&iacute;an un mini de cerveza. &iquest;Te ofrecieron? Brindaban a la salud de Zeus. Hab&iacute;an dejado las rencillas de celos a un lado, ya no compet&iacute;an por el privilegio de ning&uacute;n dios de pacotilla. Puede que Medea te pidiera fuego y t&uacute; recelaras, por si te quemaba las pesta&ntilde;as a posta. Por eso de que caus&oacute; un incendio descomunal despu&eacute;s de que Jas&oacute;n la rechazara. Pero deber&iacute;as haberle prestado el mechero para encenderse el piti, te habr&iacute;a sonre&iacute;do echando el humo entre los dientes. Deber&iacute;as haber dado un trago a ese mini tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los c&aacute;nticos estaban liderados por las Sirenas. &iquest;Los escuchaste? Hab&iacute;an recuperado la voz que les quit&oacute; Disney porque no hac&iacute;a falta que conquistaran a ning&uacute;n pr&iacute;ncipe, era m&aacute;s &uacute;til que animaran el cotarro feminista. Y cuando alg&uacute;n marinero desviado se estampaba, embelesado, contra las esquinas&hellip; bueno. Hab&iacute;a puestos de primeros auxilios que les atend&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Si tuviste la suerte de encontrarte con Medusa, te quedar&iacute;as de piedra. Tiene unos ojos preciosos que hablan por s&iacute; mismos, &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        La fiesta acab&oacute; con la bacanal de las Pl&eacute;nades, famosas por sus after, aunque esta no estaba patrocinada por Dionisos. Pues hicieron manar leche y miel de la tierra y lo regaron con un poco de ginebra. Unos cubatas fant&aacute;sticos. Invitaron a las Amazonas, hijas de Ares. Ellas dijeron que vale, pero que solo un ratito, porque hab&iacute;an dejado atados en un poste el&eacute;ctrico a sus siervos: los hombres que suelen usar para procrear durante unos meses.
    </p><p class="article-text">
        El resto de las asistentes a la mani eran Brujas. Cientos de ellas, miles de ellas. Cada una de las que quem&oacute; la Santa Inquisici&oacute;n, volando con sus escobas de barrer la casa e invocando conjuros complejos -no los de la Superpop-, para conseguir que los directores de cine y los escritores dejaran de poner un cigarro en la boca a las Femme Fatales, que van a acabar m&aacute;s chamuscadas que ellas. Trataban de liberarlas juntando ancas de rana y especias en el puchero. Picante, chimichurri. Remover. Aprovecharon la salsa para ali&ntilde;ar las salchichas de los <em>hot dogs</em>.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Las viste a todas?
    </p><p class="article-text">
        Porque estaban ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; te entretuviste haciendo fotos a frases ingeniosas, dignas de campa&ntilde;a de marketing del caro perfume de Lilith. Quiz&aacute; gritaste consignas r&iacute;tmicas con estribillo, pero el canto de las Sirenas no tiene letra.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; cometiste el error de creer que eso que presenciaste era una mera reivindicaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico, en pleno siglo XXI, por un grupo de chicas que quieren dejar de depilarse la axila.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; saliste a la calle para desmarcar tu propio pene de este discurso de horror y castigo. Eso es genial. Si no te da miedo, como al resto que te precedi&oacute;, el misterio oculto de la mujer; es algo que celebrar.
    </p><p class="article-text">
        Porque tanta demonizaci&oacute;n y tanta purga solo tiene un motivo, que ha permanecido a&uacute;n m&aacute;s oculto que el supuesto misterio femenino: el p&aacute;nico de los hombres a una inteligencia supina, a la autonom&iacute;a en la gesti&oacute;n de la carne, a una espiritualidad elevada. Eso pod&iacute;a implicar que ellos eran tontos, impotentes, o mundanos. Y eso s&iacute; que no.
    </p><p class="article-text">
        La fuerza f&iacute;sica no ha sido el &uacute;nico patr&oacute;n de control en la Historia. Nadie ha usado metralletas para encerrar a las santas en casa y ponerles la &uacute;nica tarea de ser mamis. Ha sido la cultura popular la que ha trazado la l&iacute;nea peligrosa. Con un paso en falso, nos convert&iacute;amos en descendientes de todas esas innombrables que quiz&aacute; vieras en la mani, gritando y bailando.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que si todav&iacute;a te sorprendes pensando si parecer&aacute;s una loca actuando igual que ellas, acu&eacute;rdate bien de sus nombres. Lilith, Betsab&eacute;, Judith, Salom&eacute;, Mar&iacute;a Magdalena, Eva, Pandora, Helena, Yocasta, Hera y las Pl&eacute;tides, Medea, las Sirenas, Medusa, las Pl&eacute;nades, las Amazonas, las Brujas, las Femme Fatale.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;n esperando que entiendas que no llevan la semilla del demonio dentro. Que reconozcas la injusticia que se cometi&oacute; con ellas, y que decidas compensarlo de la &uacute;nica forma posible: llam&aacute;ndolas por su nombre y liber&aacute;ndolas, dentro de ti, de sus categor&iacute;as estancas.
    </p><p class="article-text">
        <em>En memoria de Gata Cattana</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Tovar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/santa-bruja-mami-puta_132_1626776.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Mar 2019 15:23:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/53d36fa8-88cf-4bdf-9f42-3e3e42de38ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="135378" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/53d36fa8-88cf-4bdf-9f42-3e3e42de38ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="135378" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La santa, la bruja, la mami, la puta]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/53d36fa8-88cf-4bdf-9f42-3e3e42de38ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿No queréis igualdad?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/quereis-igualdad_132_1743581.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/998b2b3b-a181-430d-aeb2-e4763eb719f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿No queréis igualdad?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hablan de denuncias falsas para negar la labor de una ley pionera en toda Europa, modelo de otras tantas legislaciones nacionales. De pronto, la excepción se ha convertido en la verdadera norma para algunos</p><p class="subtitle">Se está haciendo</p><p class="subtitle">política</p><p class="subtitle">con la violencia de género. Con muertes. Lo deletreo: eme u e ere te e ese. Muertes. Asesinatos, mejor dicho. Eso no hace falta que lo deletree</p><p class="subtitle">Pero entonces que me cuente alguien cómo lo hacemos. Si no abrimos la boca, cómo lo hacemos. Cómo se educa a la siguiente generación, cómo se corrige la masacre diaria de esta. Cómo se reivindica un espacio y un derecho propio</p></div><p class="article-text">
        Hay gente que convierte los estandartes en lanzas.
    </p><p class="article-text">
        Hablan del &laquo;da&ntilde;o irreparable que han hecho las radicales a la causa del feminismo&raquo; y yo me pregunto qu&eacute; co&ntilde;o quiere decir eso. &iquest;Qu&eacute; da&ntilde;o han hecho? &iquest;Qu&eacute; radicales?
    </p><p class="article-text">
        Hablan de denuncias falsas para negar la labor de una ley pionera en toda Europa, modelo de otras tantas legislaciones nacionales. De pronto, la excepci&oacute;n se ha convertido en la verdadera norma para algunos.
    </p><p class="article-text">
        Yo me pregunto c&oacute;mo podr&iacute;amos atajar el problema. &iquest;Contratando a Aramis Fuster en todas las comisar&iacute;as de Espa&ntilde;a? &iquest;Destinando presupuesto para la adquisici&oacute;n de bolas m&aacute;gicas como stock irremplazable?
    </p><p class="article-text">
        Igualdad, dicen estos, no es &laquo;violencia de g&eacute;nero&raquo;. Deber&iacute;a ser, m&aacute;s bien, &laquo;violencia dom&eacute;stica&raquo;. &iquest;Qu&eacute; pasa con esos pobres hombres a los que sus mujeres les pegan palizas? &iquest;Qu&eacute; pasa con esos pobres hombres que pasan angustiosas horas en el calabozo por una simple llamada de su mujer?
    </p><p class="article-text">
        Entonces Simone de Beauvoir carraspea desde el siglo pasado y nos recuerda que una diferencia inexpugnable entre g&eacute;neros es la propia fisiolog&iacute;a. Para empezar, si no hubi&eacute;ramos sido tan d&eacute;biles f&iacute;sicamente no habr&iacute;amos sido el Segundo Sexo. El hombre de las cavernas se habr&iacute;a llevado un buen sopapo al agarrar de la coleta a la mujer de la cueva, y ah&iacute; habr&iacute;a acabado todo.
    </p><p class="article-text">
        Pero resulta que no es as&iacute;. Un sopapo de croma&ntilde;ona no erradica al Croma&ntilde;&oacute;n, con may&uacute;scula, que se las ha apa&ntilde;ado para seguir reproduci&eacute;ndose hasta llenar los bares en pleno 2019.
    </p><p class="article-text">
        Quiero hacer un inciso. Aviso de que es desagradable.
    </p><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a cenaba con una amiga en una terraza. Al lado hab&iacute;a un grupo de sujetos de entre treinta y cincuenta a&ntilde;os con sus gintonics y sus montaditos de lomo. Se giraron y nos quitaron el servilletero sin preguntar. Yo me limpiaba con el mantel discretamente para no armar jaleo, no merec&iacute;a la pena, estaban borrachos. Entonces empec&eacute; a escuchar sus gritos jocosos:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;A las mujeres se les tiene que marchar el <em>chochamen &mdash;</em>cr&eacute;anme si les digo que me da m&aacute;s asco escribir esto a m&iacute; que a ustedes leerlo, pero es por una buena causa&mdash;. Tienen que tener hueco entre las piernas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Y el otro:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Cu&eacute;ntanos c&oacute;mo te zumbaste a esa brasile&ntilde;a. &iquest;La pusiste del rev&eacute;s?
    </p><p class="article-text">
        El susodicho llevaba un anillo dorado en el anular.
    </p><p class="article-text">
        Menudencias. Y que m&aacute;s tarde otro par de iluminados interrumpieran nuestra conversaci&oacute;n para soltarnos unos cuantos piropos sobados no tiene mucho que ver con todo esto, es solo para ilustrar el panorama. &iquest;No?
    </p><p class="article-text">
        Es que el feminismo radical ha hecho mucho da&ntilde;o a la causa, dicen. Es que estamos muy quisquillosas, ya no se puede decir nada.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Est&aacute;is suprimiendo el sacrosanto derecho a la libertad que encumbr&oacute; Locke y que apoy&oacute; Smith con prop&oacute;sitos de rentabilidad econ&oacute;mica. Y la igualdad, &iquest;no quer&eacute;is igualdad? &iquest;Qu&eacute; igualdad hay en que a nosotros nos arresten como a criminales, sin pruebas, siempre que a vosotras se os antoje?&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de Aramises Fuster y de bolas m&aacute;gicas, el sistema resarce a los inocentes tras la medida preventiva de la detenci&oacute;n. Que lo mismo bien valen unas horas de unos frente a una vida entera de otras. Pero bueno, esas cosas no se atienden. Porque lo triste es que el discurso de algunos, de esos tan <em>requemaos</em> por las odiosas radicales, se ha metido en los bares, en las terrazas. Ha impregnado un sector de la sociedad que se ampara fuerte en que son las propias feministas las que no les convencen <em>bien </em>de su causa. Con dulzura.
    </p><p class="article-text">
        De pronto, esa &laquo;izquierda extrema&raquo; que defiende los derechos LGTBI+ y de las mujeres se ha convertido en eso: en pol&iacute;tica. No en humanidad pura y dura. No. Se est&aacute; haciendo <em>pol&iacute;tica</em> con la violencia de g&eacute;nero. Con muertes. Lo deletreo: eme u e ere te e ese. Muertes.
    </p><p class="article-text">
        Asesinatos, mejor dicho. Eso no hace falta que lo deletree.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces siguen los iluminados: que lo hay que hacer es educar. Concienciar a la poblaci&oacute;n para erradicar el machismo y punto pelota. No detener a tontas y a locas. Yo me pregunto si, en ese caso, hay que esperar a que desaparezca una generaci&oacute;n entera de hombres aleccionados por el servilismo que han visto en las mujeres de su familia. Hombres acostumbrados a dormir cada noche en el eje del universo, hombres que gozan de los privilegios y esperan un buen motivo para dejar de hacerlo. Hombres que gui&ntilde;an los ojos y arrugan la nariz ante el vello de una &laquo;feminista radical&raquo;, que est&aacute;n cansados de aguantar ese discurso diario sobre la igualdad, peque&ntilde;as monsergas continuas. Hombres que incluso se permiten alegar, sin asomo de verg&uuml;enza torera, que son &laquo;antifeministas&raquo; porque son &laquo;proigualdad&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; perogrullada. Qu&eacute; del Croma&ntilde;&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No hace falta invocar a Simone de Beauvoir para que les explique, a estas alturas, lo que significa &laquo;feminismo&raquo;. No hace falta detallarles el concepto de &laquo;discriminaci&oacute;n positiva&raquo; como mecanismo para reducir y eliminar la desigualdad f&aacute;ctica que cubre, tristemente, a ciertos colectivos. No hace falta justificar la ley para atajar un problema tan end&eacute;mico y tan serio como este. No hace falta levantarse para pegar un sopapo a los de la mesa de al lado. No hace falta abrir la boca para perder energ&iacute;a diariamente con estos sujetos que ahora han encontrado un estandarte que convertir en lanza por puro provecho personal, para seguir anclados en su podio. No hace falta convencer con caricias a nadie, so pena de sufrir el escarnio y el f&aacute;cil insulto de &laquo;feminazi&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero entonces que me cuente alguien c&oacute;mo lo hacemos. Si no abrimos la boca, c&oacute;mo lo hacemos. C&oacute;mo se educa a la siguiente generaci&oacute;n, c&oacute;mo se corrige la masacre diaria de esta. C&oacute;mo se reivindica un espacio y un derecho propio.
    </p><p class="article-text">
        Desde luego, en este punto es muy dif&iacute;cil hacerlo &laquo;bien&raquo;, si eso significa &laquo;con dulzura&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        La dulzura se la pueden meter esos algunos por donde la espalda pierde su honroso nombre. Justo por detr&aacute;s de donde nosotras tenemos el <em>chochamen. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Tovar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/quereis-igualdad_132_1743581.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Jan 2019 09:49:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/998b2b3b-a181-430d-aeb2-e4763eb719f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="44925" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/998b2b3b-a181-430d-aeb2-e4763eb719f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="44925" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿No queréis igualdad?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/998b2b3b-a181-430d-aeb2-e4763eb719f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mundo no es un catálogo de personas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/mundo-catalogo-personas_132_1778064.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el sujeto en cuestión llama o no llama, si contesta, si no contesta, si hay o no sexo, esas cosas. Nos convertimos en traductores a tiempo completo. Como si no hubiera ya bastante trabajo en horas oficinescas, ¿no? No sé</p><p class="subtitle">Pero en cuanto se descorre el velo de la mutua atracción, ¡bang! empiezan los Juegos del Hambre. Ni Juan ni María ni juanicobarrabajasesentaynueve ni mariamagdalenaseisseisseis</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3175c34-690d-404f-a5b4-8b8f2feacf52_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3175c34-690d-404f-a5b4-8b8f2feacf52_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3175c34-690d-404f-a5b4-8b8f2feacf52_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3175c34-690d-404f-a5b4-8b8f2feacf52_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3175c34-690d-404f-a5b4-8b8f2feacf52_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3175c34-690d-404f-a5b4-8b8f2feacf52_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d3175c34-690d-404f-a5b4-8b8f2feacf52_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente me ha dado por pensar en los m&aacute;rgenes tan estrechos en que nos movemos. En las relaciones, digo.
    </p><p class="article-text">
        Esto es as&iacute; porque da la casualidad de que me he rodeado de personas que est&aacute;n fuera de esos m&aacute;rgenes. Desde ah&iacute; fuera me dec&iacute;an, eh, qu&eacute; co&ntilde;o haces. Y yo, pues no s&eacute;. Lo de siempre. Ya sabes. Y ellos: no, no. Es que las cosas no tienen por qu&eacute; ser as&iacute;. Y yo, qu&eacute; me dices. Me quedo muerta. Claro, de no ser por ellos ni se me habr&iacute;a pasado por la cabeza que hab&iacute;a alternativas. Que exist&iacute;a siquiera una zona de confort donde preferimos habitar, por muy inc&oacute;modo y co&ntilde;azo que resulte.
    </p><p class="article-text">
        Voy a empezar a especificar un poquito y as&iacute; nos enteramos todos de qu&eacute; cojones estoy hablando.
    </p><p class="article-text">
        Resulta, querido barra a lector barra a, que vamos por la vida esperando lo mismo de absolutamente todo el mundo, y haciendo exactamente lo mismo con ellos que con los dem&aacute;s. No te alarmes, pero puede que tambi&eacute;n sea tu caso. Var&iacute;an solo los particulares, pero la esencia es id&eacute;ntica. Es como si, al empezar una relaci&oacute;n, di&eacute;ramos el pistoletazo de salida para perder las individualidades y sumergirnos t&aacute;citamente en una masa deforme sin nombre ni apellido ni gustos ni disgustos.
    </p><p class="article-text">
        En ese terreno colectivo cada cosa tiene un significado preciso y convenido de antemano por no se sabe qui&eacute;n. Si el sujeto en cuesti&oacute;n llama o no llama, si contesta, si no contesta, si hay o no sexo, esas cosas. Nos convertimos en traductores a tiempo completo. Como si no hubiera ya bastante trabajo en horas oficinescas, &iquest;no? No s&eacute;. Pero lo hacemos. Y arrastramos a nuestros amigos al mismo oficio, que en general suelen estar en el mismo lugar y contexto social y aportan poco feedback creativo. En ese &aacute;rea pactada, los c&oacute;digos son &ndash;casi- universales. Solo las personas que est&aacute;n fuera de los m&aacute;rgenes son capaces de conservar la coherencia. He aqu&iacute; mi hallazgo: individuos libres que me han liberado la mente y me han dejado <em>t&oacute; loca</em> con nuestra propia ceguera extendida.
    </p><p class="article-text">
        De este modo &ndash;vamos a poner un ejemplo, a ver si me explico mejor-, cuando se conocen en el metro o en la barra del bar, Juan es Juan y Mar&iacute;a es Mar&iacute;a. Lo corroboran sus DNI. Cuando se dan el primer t&iacute;mido like en Instagram, ambos son un <em>nickname,</em> pero tambi&eacute;n conservan el propio. Gui&ntilde;os, emojis, tal, cual.
    </p><p class="article-text">
        Pero en cuanto se descorre el velo de la mutua atracci&oacute;n, &iexcl;bang! empiezan los Juegos del Hambre. Ni Juan ni Mar&iacute;a ni juanicobarrabajasesentaynueve ni mariamagdalenaseisseisseis.
    </p><p class="article-text">
        Solo otro m&aacute;s, otra m&aacute;s. Lo mismo de siempre. <em>Same old shit</em>. Cada uno pelea por sus principios como si el otro los estuviera atacando. Empiezan a hablar idiomas distintos, uno en p&aacute;rsel, el otro en balleno. Ni siquiera se entienden cuando se empe&ntilde;an en definirse a s&iacute; mismos. Continuamente. Todo el rato. Prevenciones sin final y encontronazos. Peleando para imponer los ritmos.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que me estoy explicando fatal y me sabe horrible por ti, querido barra a lector barra a, pero es que estoy muy confusa. No tengo muy claro c&oacute;mo hemos llegado hasta aqu&iacute;. Solo s&eacute; que nos plantamos frente a nuestro <em>crush</em>, de cualquier raza, sexo, complexi&oacute;n f&iacute;sica, coeficiente intelectual y color favorito, y le pedimos que sea predecible. Que sea de otra forma, que se comporte de otra forma. Y si puede ser &ndash;si no es mucho pedir, vaya-, una que encaje exactamente con lo que tenemos en mente, de acuerdo con los consejos del psic&oacute;logo y en oposici&oacute;n al pasado traum&aacute;tico que arrastramos. Si no lo hace &ndash;la mayor&iacute;a de veces es lo que ocurre, qu&eacute; sorpresa-, nos volvemos a sumir en la desolaci&oacute;n de la solter&iacute;a. Oh, por qu&eacute;, por qu&eacute;. Siempre me pasa lo mismo. Morir&eacute; rodeado de gatos. Oh, <em>mon Dieu</em>. P&aacute;same la tarrina gigante de helado.
    </p><p class="article-text">
        Ya me parece o&iacute;rlo: la culpa es de las aplicaciones y las redes sociales y esas movidas. Eso lo dicen los viejos siempre. Sobre todo los que no usan ni aplicaciones ni redes sociales ni esas movidas. Que ahora las relaciones son como un McDonalds abierto veinticuatro siete o un kebab despu&eacute;s de los cubatas; se consumen r&aacute;pido y luego se potan.
    </p><p class="article-text">
        Pues mire lo que le digo, muy se&ntilde;or barra a m&iacute;o barra a: Internet tiene parte de la culpa, pero no toda. Si ve usted cualquier cap&iacute;tulo de Sexo en Nueva York, de hace m&aacute;s a&ntilde;os que el sol, se da cuenta de que es algo que lleva ocurriendo d&eacute;cadas. Siglos. Puede que milenios.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se nos ha ocurrido que esta t&eacute;cnica de pedir al mundo que sea un cat&aacute;logo de personas no es nueva, no viene con la etiqueta Siglo XXI? Es un defecto de la especie humana. Un exceso de egolatr&iacute;a y una falta genuina de curiosidad. Agitado, pero no mezclado, con un mont&oacute;n &ndash;un montonazo- de miedo al desarme. &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si nos coloc&aacute;ramos, v&iacute;rgenes, puros, en mitad de un mundo sin cat&aacute;logos?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurrir&iacute;a si nos limit&aacute;ramos a conocer a la persona detr&aacute;s del DNI y el <em>nickname</em>, Juan, Mar&iacute;a, juanicobarrabajasesentaynueve, mariamagdalenaseisseisseis, sin pedirle nada desde el minuto uno hasta el minuto noventa, fin del partido, y m&aacute;s all&aacute; de la pr&oacute;rroga?
    </p><p class="article-text">
        Perd&oacute;n. No he sido capaz de mantener ni una analog&iacute;a decente en todo el art&iacute;culo. Me disculpo de veras. No suelo trabajar as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pero es que, lo juro, me encuentro totalmente fuera de mi zona de confort. De mis propios m&aacute;rgenes.
    </p><p class="article-text">
        Y bienvenido sea.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Tovar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/mundo-catalogo-personas_132_1778064.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Dec 2018 10:38:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El mundo no es un catálogo de personas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yo solo follo en verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/solo-follo-verano_132_1825191.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El feminismo pelea por conseguir una igualdad polivalente, partiendo de un desequilibrio histórico, general, asentado</p><p class="subtitle">En las etapas iniciales de los setenta, algunas feministas estaban muy confundidas: si el hombre es el enemigo, ¿cómo confraternizar –que quiere decir follar- con él?</p><p class="subtitle">Al asumir que la mitad de la población es bazofia, ¿no hacemos lo mismo que los machitos antes que nosotras?</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/400fde2d-52f8-48e8-8f90-ce8132e725bd_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/400fde2d-52f8-48e8-8f90-ce8132e725bd_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/400fde2d-52f8-48e8-8f90-ce8132e725bd_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/400fde2d-52f8-48e8-8f90-ce8132e725bd_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/400fde2d-52f8-48e8-8f90-ce8132e725bd_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/400fde2d-52f8-48e8-8f90-ce8132e725bd_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/400fde2d-52f8-48e8-8f90-ce8132e725bd_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &mdash;Yo solo follo en verano.
    </p><p class="article-text">
        Me giro disimuladamente en la cola del Starbucks para hocicar como hacen las viejas. Dos ejemplares de hembras en edad f&eacute;rtil, de clase media, con alg&uacute;n piercing y alg&uacute;n tatuaje.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Porque mira lo que te digo. Los hombres son bazofia. No hacen m&aacute;s que complicarte la existencia. Y yo durante el a&ntilde;o no tengo tiempo para sus chorradas, bastante ya con la tienda online y esas movidas.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute; &mdash;concuerda la amiga&mdash;, los t&iacute;os dan asco.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Y t&uacute;, qu&eacute; quieres &mdash;me dice la cajera.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si un Frapp&eacute; Mocca Large o una dosis de alegr&iacute;a de vivir en vena. Pero como, pal caso, es lo mismo, hago el pedido y espero al final de la barra mi vaso de pl&aacute;stico con <em>smile</em> incorporado, que bien vale ese <em>smile</em> al lado de mi nombre con permanente negro los cuatro euros que acabo de apoquinar.
    </p><p class="article-text">
        Como me aburro, me da por pensar. Y lo que pienso es que este tipo de comentarios se pueden hacer en voz alta sin ning&uacute;n problema. Nadie viene a amonestar a las <em>fuckers</em> estivales por echar pestes del g&eacute;nero masculino. Por una vez &ndash;je, je-, hago ejercicio de empat&iacute;a y me pongo en el bando contrario. &iquest;Y si acabara de o&iacute;r eso mismo respecto de las mujeres? &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a el grado de esc&aacute;ndalo?
    </p><p class="article-text">
        El feminismo pelea por conseguir una igualdad polivalente, partiendo de un desequilibrio hist&oacute;rico, general, asentado. Y la venganza de antes, en petit comit&eacute;, era largar de lo <em>simples </em>que eran los hombres, por decirlo con finura. Nada m&aacute;s que un aperitivo de maldad, en comparaci&oacute;n. Luego las mujeres se hicieron con altavoces y dejaron de cuchichear entre s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En las etapas iniciales de los setenta, algunas feministas estaban muy confundidas: si el hombre es el enemigo, &iquest;c&oacute;mo confraternizar &ndash;que quiere decir follar- con &eacute;l? As&iacute;, hubo un per&iacute;odo breve en el que un sector reducido asimil&oacute; ser feminista a ser lesbiana.
    </p><p class="article-text">
        Pero &ndash;me pregunto-, &iquest;no es precisamente el objetivo del feminismo hacerse ver por parte de la otra mitad del planeta? Una llamada de atenci&oacute;n desde la propia humanidad para evidenciar la injusticia del clich&eacute;, de la generalizaci&oacute;n absurda, del categorizar sistem&aacute;ticamente a los individuos bas&aacute;ndose en si en el DNI pone M o F.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute;. No s&eacute;. No s&eacute; si pedir tambi&eacute;n un bagel o si con el Frapp&eacute; ser&aacute; suficiente para gestionar este desasosiego. Porque los movimientos puros en los que yo creo, a t&iacute;tulo personal, no pasan por demonizar a nadie. Entiendo el resentimiento, porque a qui&eacute;n no se le enciende el pelo de pensar ciertas cosas de vez en cuando. Pero llegar al punto de tener tan asumidos ciertos conceptos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Hablando en plata, como Melendi: esta se&ntilde;orita <em>solo folla</em> <em>en verano</em>.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute;. No s&eacute; si bagel o si nos volvemos locos sin querer. Si estamos clasificando tanto y dividiendo e instrumentalizando y se nos est&aacute; yendo la olla y ya no sabemos ni c&oacute;mo relacionarnos.
    </p><p class="article-text">
        Al asumir que la mitad de la poblaci&oacute;n es bazofia, &iquest;no hacemos lo mismo que los machitos antes que nosotras? &iquest;Eh? &iquest;Qu&eacute; les impedir&aacute; a ellos, en unos a&ntilde;os, salir a la calle con pancartas? &iquest;Cu&aacute;l es la diferencia?
    </p><p class="article-text">
        Pues que no los sometimos, ni les pegamos, ni les violamos, ni les quitamos oportunidades laborales, ni los matamos. Es cierto. Vale. Pero el punto de partida es el mismo. Ese desprecio, esa cosificaci&oacute;n, esa reducci&oacute;n al absurdo. La salvedad &ndash;gigantesca- pasa por el hecho de que las mujeres no empleamos la fuerza f&iacute;sica ni hemos tenido hasta ahora la capacidad de articular los mecanismos sociales a nuestra entera conveniencia.
    </p><p class="article-text">
        Pero la agresi&oacute;n verbal es la primera exteriorizaci&oacute;n de ese asentamiento de algunos principios. Los hombres dan asco. Son bazofia. Por eso solo follo en verano. Porque ah&iacute; dispongo tiempo libre para que me compliquen la vida. Porque los hombres solo complican la vida. Son un inconveniente. Algo que evitar. Lo dicen en voz alta y nadie se inmuta, esto est&aacute; permitido. Ahora no est&aacute; permitido hablar mal en p&uacute;blico de las mujeres y del colectivo LGTBI, al menos nadie con dos dedos de frente lo hace &ndash;imb&eacute;ciles hay en todos sitios, por desgracia-. &iquest;Qui&eacute;n protege a los hombres? &iquest;Hace falta protegerlos?
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute;. No s&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Me llega el Frapp&eacute; y los cuatro euros invertidos en el smile de permanente negro.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No aporta m&aacute;s una sonrisa? &iquest;Y no es el orgullo principal del feminismo el haber sido un movimiento con cero v&iacute;ctimas, con una violencia tan m&iacute;nima, tan rid&iacute;cula, tan despreciable, que casi podemos afirmar que la Historia de la Humanidad habr&iacute;a sido m&aacute;s suave, menos sangrienta, con nosotras al mando? &iquest;Y quiere decir eso que somos <em>mejores</em> que ellos?
    </p><p class="article-text">
        Doy un sorbo a la capa de nata y me llega el chute de chocolate y cafe&iacute;na al corazoncito.
    </p><p class="article-text">
        Pues no s&eacute;, no s&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Espera al verano, chica. Para otras es verano hasta en invierno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Tovar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/solo-follo-verano_132_1825191.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Nov 2018 10:28:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Yo solo follo en verano]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué guapa estás cuando te enfadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/guapa-enfadas_132_1872302.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04c77c53-04ae-4f58-b495-9c9379545695_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué guapa estás cuando te enfadas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los expertos consideraban que los parámetros masculinos de salud mental implicaban independencia, autonomía y objetividad. En cambio, la cordura femenina estaba sujeta a mostrar dependencia, sumisión y sentimentalismo</p><p class="subtitle">Aunque ya no se la exporte al psiquiátrico, Ella sigue siendo víctima de la necesidad compulsiva de agradar, de complacer</p></div><p class="article-text">
        &mdash;Qu&eacute; guapa est&aacute;s cuando te enfadas &mdash;dice &Eacute;l, con ojos tiernos, sonrisa c&aacute;ndida.
    </p><p class="article-text">
        Siempre que a Ella el enfado no se le vaya de madre, por supuesto. Si Ella empieza a soltar imprecaciones o agarra un jarr&oacute;n y lo lanza contra el suelo, &Eacute;l musitar&aacute;:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Se ha vuelto loca.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos mucho sobre igualdad de derechos, pero esa es la cara externa de la moneda. Antes deber&iacute;amos atender al hecho de que, desde siempre, a la mitad de la poblaci&oacute;n se le ha privado de una emoci&oacute;n b&aacute;sica: la ira. Por supuesto, no porque se le negara la existencia dejaba de existir, pero la ira no ten&iacute;a cabida en el cl&aacute;sico rol femenino, y por eso se reprim&iacute;a, se malinterpretaba, se pudr&iacute;a y se atrofiaba.
    </p><p class="article-text">
        Los expertos consideraban que los par&aacute;metros masculinos de salud mental implicaban independencia, autonom&iacute;a y objetividad. En cambio, la cordura femenina estaba sujeta a mostrar dependencia, sumisi&oacute;n y sentimentalismo. Bien instruida en modales, Ella se preparaba para perpetuar el esquema de familia, a trav&eacute;s de un depurado aspecto f&iacute;sico &ndash;en competici&oacute;n con las rivales para obtener y conservar al mejor marido- y una marcada devoci&oacute;n por los hijos y tareas del hogar.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Ella se desmarcaba, la tachaban de loca. Mientras una rebeld&iacute;a tonta resultaba hasta adorable, la verdadera frustraci&oacute;n y la b&uacute;squeda de libertad se consideraban un &laquo;desequilibrio nervioso natural&raquo; que atenuaba -&iexcl;y hasta exim&iacute;a!- su eventual responsabilidad penal en, pongamos por caso, un crimen pasional. Este tipo de peritaje judicial legitimaba el paternalismo patriarcal. Si Ellas est&aacute;n locas, si quieren otra cosa, si eso les lleva incluso a cometer un delito&hellip; no es su culpa. Solo est&aacute;n <em>desequilibradas</em>. Hay que tutelarlas, nada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Si Ella hubiera nacido en el siglo XIX, se le habr&iacute;a diagnosticado de histeria femenina, porque en esa enfermedad inventada cab&iacute;a cualquier s&iacute;ntoma. Se le habr&iacute;a redirigido a un hospital psiqui&aacute;trico, o con mayor fortuna, un m&eacute;dico le habr&iacute;a practicado curas consistentes en &laquo;masajes p&eacute;lvicos&raquo;. Es decir, masturbaciones regulares para que estuviera tranquilita. Pronto habr&iacute;a gozado de las bondades del vibrador casero, que se comercializ&oacute; r&aacute;pido para evitar m&aacute;s contracturas de mu&ntilde;eca por parte del personal sanitario.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, el botoncito sagrado de Ella tambi&eacute;n estaba a disposici&oacute;n y manejo de &Eacute;l. Un regalo, a su leg&iacute;tima due&ntilde;a, de un suced&aacute;neo de realizaci&oacute;n personal.
    </p><p class="article-text">
        Menos da una piedra.
    </p><p class="article-text">
        Ahora puede parecer que esto, incluido el cartel de Mr. Leggs con la cabeza de Ella como parte de la alfombra, es anecd&oacute;tico. Pero no hace tanto desde que las mujeres empezaron a salir a las calles para reivindicar algo m&aacute;s amplio que el sufragio.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es aventurado concluir las huellas de esta impronta milenaria siguen vigentes?
    </p><p class="article-text">
        Cuando la &uacute;nica v&iacute;a de Ella al &eacute;xito laboral ha pasado por una marcada masculinizaci&oacute;n. Cuando hablar en voz alta de los inconvenientes de la maternidad es casi blasfemia. Cuando la revolucionaria sigue siendo &laquo;feminazi&raquo; si desaf&iacute;a demasiado la comodidad irreflexiva del hombre o las ventajas que otras mujeres obtienen de ese modelo social. De esa impunidad penal.
    </p><p class="article-text">
        Y m&aacute;s a&uacute;n: cuando, fuera de la igualdad de derechos, en lo interno, cualquier Ella -joven o anciana, rica o pobre, de color amarillo o azul-, conoce de primera mano los efectos de la sumisi&oacute;n. Y su alternativa, la locura.
    </p><p class="article-text">
        Aunque ya no se la exporte al psiqui&aacute;trico, Ella sigue siendo v&iacute;ctima de la necesidad compulsiva de agradar, de complacer. Sigue haciendo de enfermera de su pareja, sigue asumiendo el doble de obligaciones que humanamente podr&iacute;a tolerar, sigue manteni&eacute;ndose en l&iacute;nea para cumplir las expectativas de las revistas, sigue buscando formas de quemar la adrenalina para que no explote en casa y lo deje todo hecho unos zorros, sigue cas&aacute;ndose y teniendo beb&eacute;s por miedo a que no hacerlo signifique algo. Que Ella est&aacute; mal hecha, que no sirve.
    </p><p class="article-text">
        En el otro lado de la balanza, la culpa. Una culpa perenne, intr&iacute;nseca, desde que Eva &ndash;la primera Ella- dio el mordisco a la manzana que Ad&aacute;n &ndash;el primer &Eacute;l- le hab&iacute;a ofrecido como tentempi&eacute;. La culpa por no querer lo que deber&iacute;a querer, por enfadarse. La culpa por albergar una emoci&oacute;n que no es propia de las mujeres, porque las mujeres felices son aquellas que sonr&iacute;en en cualquier circunstancia, que se ofrecen a s&iacute; mismas por doquier, alimentando miles de est&oacute;magos ajenos.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay que recordar que la ira impulsa a pasar a la acci&oacute;n. Cuando te enfadas, detectas de inmediato tu propio roce con la situaci&oacute;n existente.
    </p><p class="article-text">
        Bien conducida, sin reprimirla ni sofocarla con un falo de goma, fue la ira quien llev&oacute; a unas cuantas Ellas &laquo;insatisfechas&raquo; a arriesgarse a no estar guapas. Gracias a Ellas, el feminismo nos cura, todav&iacute;a hoy, de enfermedades mentales que no existen.
    </p><p class="article-text">
        Solo a partir de este punto podemos hablar de igualdad de derechos. La violencia del que te pisa la cabeza no es plenamente efectiva hasta que no te convence de que es bueno y natural que t&uacute; est&eacute;s por debajo, a la altura de la alfombra.
    </p><p class="article-text">
        Por eso hay que seguir mirando a las que irguieron el cuello, se limpiaron las huellas de suela ajena, sacudieron las melenas al viento y rugieron su ira al mundo para hacer tambalear los cimientos del sistema. Porque t&uacute; podr&iacute;as tener la cabeza contra el suelo ahora mismo sin darte ni cuenta. T&uacute; tambi&eacute;n podr&iacute;as ser Ella.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/04c77c53-04ae-4f58-b495-9c9379545695_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/04c77c53-04ae-4f58-b495-9c9379545695_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/04c77c53-04ae-4f58-b495-9c9379545695_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/04c77c53-04ae-4f58-b495-9c9379545695_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/04c77c53-04ae-4f58-b495-9c9379545695_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/04c77c53-04ae-4f58-b495-9c9379545695_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/04c77c53-04ae-4f58-b495-9c9379545695_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Tovar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/guapa-enfadas_132_1872302.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Oct 2018 09:07:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/04c77c53-04ae-4f58-b495-9c9379545695_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="58608" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/04c77c53-04ae-4f58-b495-9c9379545695_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="58608" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Qué guapa estás cuando te enfadas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/04c77c53-04ae-4f58-b495-9c9379545695_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Disidencia,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El orgasmo: (un)happy ending]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/orgasmo-unhappy-ending_132_1968541.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a948d61-91a7-4ce3-ae0b-5dabcb67e43f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El orgasmo: (un)happy ending"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Antes –no hace tanto-, aquí –y todavía, y en muchas partes del mundo-, la única arma que poseían las mujeres estaba entre sus piernas</p><p class="subtitle">¿Estamos poseídos por los fantasmas de millones de antepasados, aunque nos las demos de progres? Siempre vemos la misma peli desfasada</p></div><p class="article-text">
        Voy a contarte una peli.
    </p><p class="article-text">
        Antes &ndash;no hace tanto-, aqu&iacute; &ndash;y todav&iacute;a, y en muchas partes del mundo-, la &uacute;nica arma que pose&iacute;an las mujeres estaba entre sus piernas.
    </p><p class="article-text">
        Solo ten&iacute;an ese tiro. <em>One shot</em>. Una oportunidad de cazar. Si lo regalaban, estaban mancilladas. Inservibles. Deshonradas. Un futuro horrible por delante, de soledad y tetrabriks de leche preparada para beb&eacute;s hu&eacute;rfanos de padre.
    </p><p class="article-text">
        Por eso ten&iacute;an que guardarse muy mucho su &uacute;nica baza y jugar al juego de que solo el hombre quer&iacute;a esas cosas. Estrangulaban los propios deseos, que les causaban pudor y miedo. Si de ese c&oacute;ctel molotov lograba escapar una pizca de lujuria alguna vez, pod&iacute;an darse con un canto en los dientes.
    </p><p class="article-text">
        Pero bueno, &iquest;a qu&eacute; viene esta peli? Ya nos la sabemos todos.
    </p><p class="article-text">
        La cuento por varios motivos. En primer lugar, porque hay herencia de esta constante. A saber: el no-no-no de la mujer como soniquete de fondo en los magreos vintage. El hombre s&iacute;-s&iacute;-s&iacute;, no seas tonta, venga. En otras palabras: ella, para luchar contra el previsible estigma que le caer&iacute;a encima en cuanto el ansia floreciera, ten&iacute;a que resistirse. Era casi protocolario. Otras veces la forzaban de verdad, pero esa peli es a&uacute;n m&aacute;s vieja. <em>Ecco qui</em> la cuna de la cultura del <em>pesao</em> de mierda que &laquo;se prueba&raquo; continuamente, que no se da por aludido; y la causa de que ahora los pol&iacute;ticos est&eacute;n pensando en legislar el s&iacute; expreso, silabeado, tan antinatural en el sexo: <em>ese &iacute;</em>, (y firma este formulario, de paso). Cuesta romper con siglos de tradici&oacute;n y adaptar el nuevo mecanismo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y cu&aacute;l es el nuevo mecanismo?
    </p><p class="article-text">
        Pues la libertad. &iquest;No? Somos libres de usar nuestros cuerpos como, con quien y cuando queramos. Esta es, b&aacute;sicamente, la misma filosof&iacute;a de los sesenta y setenta, pero sin el aire de mantra y el tufo a hierba. Le quitamos el envoltorio del amor universal y lo recubrimos de una capa de libre mercado, ego&iacute;smo purista. Damos, recibimos, buscamos el mejor trato. Lo conseguimos r&aacute;pido, lo tenemos, ya estamos llegando. &iquest;Qu&eacute; buscamos?
    </p><p class="article-text">
        El orgasmo.
    </p><p class="article-text">
        Dicen muchos hombres a las mujeres, para advertirles:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Cuidado. Los hombres solo quieren una cosa.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Y cu&aacute;l es? &mdash;preguntan ellas, parpadeando con inocencia&mdash;. &iquest;Ser felices?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No. Quieren lo que tienes entre las piernas.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Quieren? &iquest;<em>Ellos</em>?... &iquest;Y t&uacute; no? &iquest;T&uacute;&hellip; eres <em>diferente</em>?
    </p><p class="article-text">
        Las relaciones er&oacute;tico-festivas: intercambios y fluctuaciones de poder. Uno coge la sart&eacute;n por el mango. El mango es cogido por una mano. Ambos buscan tener la sart&eacute;n en el pu&ntilde;o el m&aacute;ximo de tiempo posible. El que se desconcentre est&aacute; perdido. El camino hacia el culmen es escarpado, lleno de obst&aacute;culos, atestado de convencionalismos, socavado de deseos que tuercen tobillos. Hay que ascender en el silencio de la estad&iacute;stica hasta el pico m&aacute;s alto, sart&eacute;n en mano, all&aacute; donde explotan los fuegos artificiales.
    </p><p class="article-text">
        Las pelis siempre acaban con un beso. Esta peli, &iquest;c&oacute;mo acaba?
    </p><p class="article-text">
        Con un vac&iacute;o. Un precipicio sideral. El foso por el que caen todas las previas: las miraditas, las sonrisas, los vuelcos de est&oacute;mago, las promesas, la esperanza incipiente. De pronto -alcanzada la cumbre-, los rostros se vuelven vulgares, el recuerdo se pervierte o deviene completamente inservible. Es el misterioso efecto del <em>unhappy ending</em> del orgasmo, consumado el deseo, obtenido el premio.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Estamos pose&iacute;dos por los fantasmas de millones de antepasados, aunque nos las demos de progres? Siempre vemos la misma peli desfasada.
    </p><p class="article-text">
        En b&uacute;squeda fren&eacute;tica de algo que jam&aacute;s encontramos. Una expectativa que jam&aacute;s se cumple. Al menos eso que los hippies anhelaban pod&iacute;an hallarlo en cualquier cuerpo. Nosotros evaluamos, a la primera de cambio tachamos. Nos insensibilizamos sin que hagan falta ya ni drogas. Las personas pasan a ser perfiles de redes, n&uacute;meros, datos acumulados; como si pudi&eacute;ramos ser m&aacute;quinas, como si hallar la f&oacute;rmula perfecta pudiera prevenirnos del desastre.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Prevenci&oacute;n? &iquest;Es prevenci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nto dolor puede soportar un coraz&oacute;n humano?
    </p><p class="article-text">
        <em>The end</em>.
    </p><p class="article-text">
        Aunque&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Dime. &iquest;Y t&uacute;? &iquest;T&uacute; eres <em>diferente</em>?
    </p><p class="article-text">
        No siempre duele. Hay esperanza, no siempre duele. Al menos, no justo en el pico de la estad&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Hay veces en que despu&eacute;s hay un remanso llano, una planicie de verdor fulgurante donde solo hay piel, m&uacute;sculo, latido y fondo acuoso de mirada.
    </p><p class="article-text">
        En esos casos no hay premios ni f&oacute;rmulas ni estad&iacute;sticas. No se busca nada, el cl&iacute;max no es el fin en s&iacute; mismo. Es m&aacute;s un medio para no llegar a ninguna parte, m&aacute;s que al centro de la otra persona. Un puente tendido hacia otros ojos, con cualquier escenario de fondo: las s&aacute;banas, las sillas del cine, el tapiz de una pizzer&iacute;a, una ciudad europea.
    </p><p class="article-text">
        Hay veces en que nosotros, los humanos, nos olvidamos de los roles, de la educaci&oacute;n religiosa, de las normas sociales, de las tendencias culturales, de los chats y del consumo, y nos dejamos ser solo eso. Humanos. Animales, cachorros que buscan y buscan el culmen de su vida. Que es otro. Que no es el orgasmo.
    </p><p class="article-text">
        Esto s&iacute; es un <em>happy ending</em>.
    </p><p class="article-text">
        (Al pueblo le gustan los finales felices).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Tovar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/orgasmo-unhappy-ending_132_1968541.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Aug 2018 10:05:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1a948d61-91a7-4ce3-ae0b-5dabcb67e43f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="74407" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1a948d61-91a7-4ce3-ae0b-5dabcb67e43f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="74407" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El orgasmo: (un)happy ending]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1a948d61-91a7-4ce3-ae0b-5dabcb67e43f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llamar a la cosita por su nombre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/llamar-cosita-nombre_132_2061749.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b111ff9b-ac4f-44ef-bf16-11f810d2a481_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Llamar a la cosita por su nombre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La primera vez que vi un coño de papel maché fue en una manifestación proaborto. Era gigante. Me hablaba. Decía «aquí estoy». Yo miré hacia otro lado</p><p class="subtitle">El pito no tiene reparo en llamarse a sí mismo de mil maneras, cada cual más altanera, reivindicativa. El pito es la polla.</p></div><p class="article-text">
        Llamo al m&iacute;o &laquo;cosita&raquo; porque su existencia me averg&uuml;enza. Y no s&eacute; por qu&eacute;. Desde el principio de los tiempos, no tengo ni idea de c&oacute;mo deber&iacute;a denominarlo.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Vagina&raquo;. Bistur&iacute;, quir&oacute;fano, batas blancas.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Vulva&raquo;. Parcial, es solo lo de fuera, creo recordar de las clases de Conocimiento del Medio. El dibujo se parec&iacute;a a los moluscos bivalvos de la secci&oacute;n de animales invertebrados del libro.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Flor&raquo;. Siempre imagino un cortejo medieval en pleno banquete. Entregar la flor al caballero afortunado. Oh, muy amable, milady.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Potorro&raquo;. Este me hace especial gracia, lo confieso.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Chichi&raquo;. La placa plateada de un chihuahua. Una china ri&eacute;ndose por lo bajini.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Co&ntilde;o&raquo;. Ah (suspiro). Co&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez uso m&aacute;s esta &uacute;ltima acepci&oacute;n, casi como un grito. Lo cambio por &laquo;cojones&raquo; en las expresiones tradicionales y me obligo a quedarme tan pancha, reprimiendo la mueca de desagrado que se pincela en mi labio superior. Cuanto m&aacute;s lo dices, m&aacute;s f&aacute;cil resulta. Co&ntilde;o. Co&ntilde;o. Co&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        La primera vez que vi un co&ntilde;o de papel mach&eacute; fue en una manifestaci&oacute;n proaborto. Era gigante. Me hablaba. Dec&iacute;a &laquo;aqu&iacute; estoy&raquo;. Yo mir&eacute; hacia otro lado.
    </p><p class="article-text">
        La primera vez que vi un co&ntilde;o de carne &ndash;sin hueso- fue cuando mir&eacute; abajo. Entonces no sab&iacute;a que iba a ser una parte del cuerpo tan complicada, la sent&iacute;a como una m&aacute;s. Pronto me aplast&oacute; esa avalancha de t&eacute;rminos raros. Mientras que un brazo era un brazo, lo otro era la flor, el chichi, la vulva. Y uno nuevo, que escuch&eacute; hace poco a una mam&aacute; al cambiarle el pa&ntilde;al a su ni&ntilde;a:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Deja que te ponga cremita en el <em>culi-culi</em>.
    </p><p class="article-text">
        Eso ya s&iacute; que me dej&oacute; anonadada. El <em>culi </em>es otra cosa. Est&aacute; en otro sitio.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Por qu&eacute; no eliges un nombre acertado y se lo ense&ntilde;as desde el principio? &mdash;supliqu&eacute; a la mam&aacute;, sin saber de d&oacute;nde sal&iacute;a esta repentina desesperaci&oacute;n&mdash;. El que quieras. Almeja, paella, colibr&iacute;, escritorio, el que te d&eacute; la gana. Pero no le digas que eso es su culo. Porque no lo es.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n tengo amigas que aseguran que nunca se han mirado el culi-culi. Es que no llego, alegan. Les aconsejo que usen un espejo o arqueen la espalda un poco. Ellas ponen esa mueca de desagrado tan familiar. Qu&eacute; asco. Para qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute;, respondo yo. Es que eso tambi&eacute;n es tuyo. Pasas veinte minutos al d&iacute;a examinando tu rostro para maquillarlo y no tienes ni idea de c&oacute;mo es tu culi-culi. Y luego pedir&aacute;s a alguien que sepa interpretarlo, cuando ni siquiera t&uacute; conoces la ubicaci&oacute;n y funci&oacute;n de cada elemento.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en el pobre chichi, discriminado ah&iacute; abajo, tachado de sucio y de pervertido. La vida entera penando. Sufriendo la humillaci&oacute;n de su propia due&ntilde;a, la enajenaci&oacute;n pudorosa respecto de tronco y piernas, la ineptitud de los visitantes que hieren y frotan y arrasan, su neutralizaci&oacute;n plastificada en Barbies y la opacidad del t&iacute;tulo: &laquo;cosita&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si he de ser sincera, este discurso de las amigas me huele a trola. O el cristianismo se ha encargado de solidificar a unas devotas muchachitas, bien rectas en fila india, o ha conseguido inducirles ese pudor pecaminoso que les impide revelar la verdad y nada m&aacute;s que la verdad.
    </p><p class="article-text">
        A juzgar por los datos, se trata de esta &uacute;ltima opci&oacute;n. Las numerosas mujeres que consumen pornograf&iacute;a en el vasto mundo de Internet suelen decantarse por escenas l&eacute;sbicas. No les dar&aacute; tanta cosa su cosita, si son capaces de mirar una o dos a la vez en pantalla.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo solo intentan huir del pene, de su arrojo y sinvergonzoner&iacute;a. El pito no tiene reparo en llamarse a s&iacute; mismo de mil maneras, cada cual m&aacute;s altanera, reivindicativa. El pito es la polla. Tan subidito est&aacute; que en los v&iacute;deos calientes resulta algo invasivo. Choca contra sitios que no deber&iacute;a, atenta, golpea, acapara el plano, mientras los pobres culi-culis aguantan el tir&oacute;n y hacen como que les est&aacute; encantando el machaque. Puede que por eso las mujeres recurran a otros culi-culis. Porque son m&aacute;s light. M&aacute;s amenos. Y porque el porno refinado de Erika Lust sigue siendo la excepci&oacute;n a la regla.
    </p><p class="article-text">
        No encontrar&aacute;s el debate sobre el culi-culi en tantos sitios. Los labios de muchas chicas est&aacute;n sellados. Ellas sostienen no mirarse el chichi, c&oacute;mo van a tocarlo. A veces me planteo, en las duchas comunes del gimnasio, si algunas siquiera se lo enjabonan. Las que no han acabado construy&eacute;ndole una r&eacute;plica gigante en papel mach&eacute;, quiero decir. Las que no han acabado forz&aacute;ndose a meter la palabra &laquo;co&ntilde;o&raquo; en cada frase.
    </p><p class="article-text">
        Ya sabes lo que pasa. Cuanto m&aacute;s tapas una cosita, m&aacute;s ganas tiene esa cosita de salir corriendo desnuda y armar jaleo.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; no hiciera falta usar papel mach&eacute;, ni decir &laquo;co&ntilde;o&raquo; m&aacute;s veces de las necesarias. Pero para eso, vamos a tener que empezar a llamar a la cosita por su nombre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Tovar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/llamar-cosita-nombre_132_2061749.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Jun 2018 10:23:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b111ff9b-ac4f-44ef-bf16-11f810d2a481_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="131547" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b111ff9b-ac4f-44ef-bf16-11f810d2a481_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="131547" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Llamar a la cosita por su nombre]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b111ff9b-ac4f-44ef-bf16-11f810d2a481_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Defensa contra el macholopitecus]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/defensa-macholopitecus_132_2116107.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f57699f4-967c-4344-95ef-14df0cfe3584_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Defensa contra el macholopitecus"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"—Eso sí es un cuerpo y no lo de la Guardia Civil"</p><p class="subtitle">"Lo ha dicho muy contento"</p><p class="subtitle">"Al enjabonarme en la ducha, le daba vueltas a por qué no había sido capaz de replicar a ese señor"</p></div><p class="article-text">
        Habitualmente, cuando salgo de la piscina siento clavadas algunas miradas curiosas. En los meses de pana y lana, antes de que las pieles se bronceen y las retinas se acostumbren a las carnes, el morbo por el cuerpo humano alcanza cotas m&aacute;s dignas de Oriente Pr&oacute;ximo que de Espa&ntilde;a en pleno siglo XXI. Como protesta, siempre intento no taparme con la tabla de espuma. Me repito eso: que ya estamos en el siglo XXI y, adem&aacute;s, en una piscina p&uacute;blica. En mi delirio, incluso he llegado a plantearme si ser&eacute; yo la acomplejada, la que se inventa ojeadas furtivas y an&aacute;lisis detenidos.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, hoy se han despejado todas las dudas respecto a mi cordura.
    </p><p class="article-text">
        Justo antes de cubrirme con la toalla, he sentido unos dedos en el hombro. El due&ntilde;o era un se&ntilde;or que bien podr&iacute;a ser mi abuelo, con su gorro mal puesto y sus implantes dentales. Me ha sostenido la mirada desde el palmo que le faltaba para llegar a mi altura y ha silabeado, sin soltarme el brazo:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Eso s&iacute; es un cuerpo y no lo de la Guardia Civil.
    </p><p class="article-text">
        Lo ha dicho muy contento.
    </p><p class="article-text">
        Luego se ha retirado hacia el vestuario entre carcajadas, feliz por haberme alegrado el d&iacute;a con ese piropazo.
    </p><p class="article-text">
        Al enjabonarme en la ducha, le daba vueltas a por qu&eacute; no hab&iacute;a sido capaz de replicar a ese se&ntilde;or. De explicarle que eso que hab&iacute;a dicho se llama objetualizar a la mujer, que no es bonito ni agradable, y que seguir reproduciendo esas conductas es contraproducente para la igualdad real. Solo pod&iacute;a pensar en su sonrisa complacida, complaciente, mientras resonaba en mi cabeza la frase de Gata Cattana: &laquo;D&eacute;jame ser otra cosa que no sea un cuerpo&raquo;, y me daba cuenta de que ambas cosas &ndash;el se&ntilde;or, la frase- pertenec&iacute;an a universos paralelos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por d&oacute;nde empiezas a diseccionarle a un macholopitecus de toda la vida, de los de bocadillo de calamares, palillo y cumplido en boca, sus concepciones de g&eacute;nero?
    </p><p class="article-text">
        Se&ntilde;or macholopitecus. Abuelo, querido abuelo. Quiz&aacute; si pensara usted en sus nietas, podr&iacute;a entenderlo. Si alguien dijera eso a sus nietas, &iquest;le molestar&iacute;a? &iquest;O lo agradecer&iacute;a, como si una confirmaci&oacute;n de la belleza femenina por parte de otro macholopitecus fuera el culmen, el apogeo, la guinda de cualquier jornada?
    </p><p class="article-text">
        Cuando me seco la espalda, abatida, llega a mis o&iacute;dos esta frase:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Los hombres se piensan que es llegar y <em>pam, pam, pam</em>, y fuera.
    </p><p class="article-text">
        Giro la cabeza y hallo a una se&ntilde;ora que sobrepasa los setenta a&ntilde;os. Le clarea el cabello en las ra&iacute;ces.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Y as&iacute; est&aacute;n las cosas, que hay mujeres que no saben lo que es eso. Que no han tenido un orgasmo en su vida. Y claro, viene uno, el que sea, y les toca, les hace <em>til&iacute;n til&iacute;n</em>, y &iquest;qu&eacute;? Pues que <em>pam, pam, pam</em>: &iexcl;fuera el marido!
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No se puede juzgar a nadie &mdash;interviene otra, y aprecio que se refiere a la esposa infiel.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Lo que hay que hacer es ense&ntilde;arles. Me gusta as&iacute;, toca aqu&iacute; &mdash;sigue la septuagenaria abanderada de la emancipaci&oacute;n sexual femenina.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ya, pero a veces la comunicaci&oacute;n es muy dif&iacute;cil&hellip; &mdash;se excusa la de antes, la recatada.
    </p><p class="article-text">
        Yo sonr&iacute;o cada vez m&aacute;s. Finjo maquillarme con detenimiento, pero solo quiero escuchar las barbaridades que estas mujeres padecen en silencio en sus casas rebosantes de macholopitecus. C&oacute;mo se r&iacute;en de lo<em> blandibl&uacute;</em> de la pilila cuando ellos beben mucho, de la ca&iacute;da vertiginosa de la libido al ver la dentadura postiza en el vaso de la mesilla. Al final no puedo controlar las l&aacute;grimas de risa y la feminista originaria me espeta:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Te lo est&aacute;s pasando genial, &iquest;eh?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Me est&aacute; encantando &mdash;le respondo.
    </p><p class="article-text">
        Estas mujeres contienen la verdadera filosof&iacute;a universal. Lo mismo hablan de la receta de las lentejas que dan clases avanzadas de la vida, de las que no se pagan con dinero. Probablemente no les interesa qui&eacute;n fue Luxemburgo ni tienen especial apego hacia Campoamor. No han le&iacute;do a Federici. Tampoco han escuchado a Gata Cattana, pero no tiene que venir ella, ni Arist&oacute;fanes, a explicarles lo que Lis&iacute;strata intentaba hacer.
    </p><p class="article-text">
        Estas mujeres se cierran de piernas a la hostilidad, al ego&iacute;smo, y lo tienen claro. Lo llevan teniendo claro desde hace mucho. Porque en la esfera p&uacute;blica de la piscina, los macholopitecus dicen &laquo;eso s&iacute; es un cuerpo&raquo; y creen hacer un bien social, pero en el &aacute;rea &iacute;ntima del vestuario, las mujeres ajustan las cuentas. Nadie les tiene que explicar a ellas por qu&eacute; esto o por qu&eacute; lo otro. Les basta hacer mofa de un pito fl&aacute;ccido, cuando sus macholopitecus lo consideran el emporio de la civilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Entonces me doy cuenta de que estas mujeres no han estado tan indefensas y anuladas por dentro como a algunos les gusta hacernos creer. No mientras hayan sentido un cosquilleo en alguna parte que les impulsara a lo nuevo, a lo desconocido, rompiendo las normas en secreto y armando revuelo. No mientras hayan existido libertadoras, precursoras. Mujeres con la lengua bien larga, y la falda&hellip; de la altura que ellas deseen.
    </p><p class="article-text">
        Debe ser el calorcito del secador, que se me ha metido en el alma, porque cuando abandono las instalaciones llevo en la cara una sonrisa enorme. Y no precisamente porque el piropo del macholopitecus me haya alegrado el d&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Tovar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/defensa-macholopitecus_132_2116107.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2018 11:49:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f57699f4-967c-4344-95ef-14df0cfe3584_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="39738" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f57699f4-967c-4344-95ef-14df0cfe3584_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="39738" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Defensa contra el macholopitecus]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f57699f4-967c-4344-95ef-14df0cfe3584_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Clara Campoamor]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
