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    <title><![CDATA[elDiario.es - Violeta Alcocer]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/violeta_alcocer/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Violeta Alcocer]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Desmontando el mito del hijo único: ni más egoístas, ni todo lo contrario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hijos-unicos_1_1161947.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a6b45a0d-2d0d-4e4a-b893-682543317402_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desmontando el mito del hijo único: ni más egoístas, ni todo lo contrario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los hijos únicos siguen enfrentándose a estereotipos, como que tienen dificultades para socializar. Los expertos coinciden en que hay factores mucho más determinantes, como el clima en el hogar</p><p class="subtitle">Cuando Rafael y su pareja tuvieron que decidir si dar un hermano a su hijo Mateo pensaron que no hacerlo les permitiría "darle una calidad de vida, afectiva y como padres, que de otra manera no creo que pudiéramos"</p><p class="subtitle">"Los hermanos no son automáticamente útiles, no son la panacea para los problemas de comportamiento ni necesariamente brindan un trampolín para el crecimiento emocional y social", dice la psicóloga Susan Newman</p></div><p class="article-text">
        Si en los a&ntilde;os setenta lo normal era crecer con tres hermanos o m&aacute;s en casa, a d&iacute;a de hoy, y seg&uacute;n el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica (INE), el n&uacute;mero de hijos por mujer es de 1,34 y bajando. Esos datos nos sit&uacute;an en un escenario en el que, a diferencia de las familias de la &eacute;poca ye-y&eacute;, crecer sin hermanos es la norma en vez de la excepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, muchas madres y padres siguen teniendo que justificarse ante los dem&aacute;s y ante s&iacute; mismos por no tener m&aacute;s de un 'heredero' porque, entre los m&uacute;ltiples mitos que habitan en la paternidad y la maternidad, se encuentra el estigma del hijo &uacute;nico. Antes o despu&eacute;s, las familias con un solo hijo van a tener que enfrentarse a la idea generalizada de que crecer en solitario le hace a uno ego&iacute;sta, con dificultades para socializar y caprichoso.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;de d&oacute;nde viene la creencia de que tener hermanos es mejor que no tenerlos? Andrea A., empresaria boliviana de 36 a&ntilde;os afincada en Espa&ntilde;a desde 2013, es madre soltera de un solo hijo (Mario, de 3 a&ntilde;os) y reflexiona: &ldquo;Yo vengo de una sociedad, y creo que&nbsp;la espa&ntilde;ola era parecida,&nbsp;en la que&nbsp;cuando nac&iacute; la falta de recursos se supl&iacute;a con el apoyo de la familia. Concretamente, los hermanos eran un valor que garantizaba apoyo, cuidados, ayuda dom&eacute;stica y tambi&eacute;n econ&oacute;mica. Era mucho m&aacute;s f&aacute;cil salir adelante en un grupo de dos o m&aacute;s adultos y varios chicos y chicas de distintas edades que en grupos familiares peque&ntilde;os, ya que en el primer caso, todos pod&iacute;amos aportar un granito de arena al conjunto. Actualmente es distinto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Patricia Casta&ntilde;o, soci&oacute;loga especializada en familia, coincide en esta visi&oacute;n, seg&uacute;n la cual los beneficios que se atribuyen a las familias numerosas pueden tener que ver con la funci&oacute;n que los hermanos cumpl&iacute;an hace a&ntilde;os. A&ntilde;ade que &ldquo;en los a&ntilde;os tanto previos como posteriores a la Transici&oacute;n, en Espa&ntilde;a se viv&iacute;a una situaci&oacute;n marcada por el deseo de progresar pero, al mismo tiempo, con la herencia de una sociedad profundamente religiosa y conservadora en un marco econ&oacute;mico estrecho. Ese contexto particular condicionaba la forma de ver lo que estaba bien o mal, influyendo poderosamente en decisiones como el n&uacute;mero de hijos deseable para que una familia fuera considerada <em>de bien</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Casta&ntilde;o, que los hijos &uacute;nicos fueran etiquetados de ego&iacute;stas o problem&aacute;ticos era &ldquo;una forma de estigmatizar a las familias que no cumpl&iacute;an con las necesidades sociales y religiosas de la &eacute;poca. Y estas creencias est&aacute;n tan arraigadas que, aunque la sociedad&nbsp; y las realidades familiares hoy sean muy distintas, a&uacute;n perviven&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Tener como hermanos a los amigos</h3><p class="article-text">
        Los estereotipos vinculados a los hijos &uacute;nicos no solo existen en Espa&ntilde;a. La psic&oacute;loga americana Susan Newman &ndash;autora de <em>Educar a un hijo &uacute;nico</em>, entre otros t&iacute;tulos sobre el tema&ndash; o el profesor de la Universidad de Warwick Dieter Wolke &ndash;que ha investigado extensamente las relaciones familiares y su impacto en la salud mental&ndash;, llevan a&ntilde;os analizando este fen&oacute;meno y derribando barreras en torno a una idea que inculca miedos innecesarios en muchas familias de pa&iacute;ses desarrollados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os&rdquo;, menciona Newman en&nbsp;<a href="http://www.susannewmanphd.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un reciente art&iacute;culo publicado en su web</a>,&nbsp;&ldquo;muchos estudios refutan la idea de que es mejor o incluso necesario que los ni&ntilde;os tengan hermanos y hermanas. Los hermanos no son autom&aacute;ticamente &uacute;tiles, no son la panacea para los problemas de comportamiento ni necesariamente brindan un trampol&iacute;n para el crecimiento emocional y social. Tampoco son una garant&iacute;a de infancia enriquecida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo creen las personas que, como Rafael M., arquitecto de 46 a&ntilde;os, tienen un solo hijo (Mateo, de 10 a&ntilde;os) de manera meditada y consciente. &ldquo;Mi mujer y yo ve&iacute;amos que las parejas muchas veces se resienten con la llegada del segundo y, adem&aacute;s, que los hermanos tienen que crecer compitiendo por una atenci&oacute;n que, si ambos padres trabajan, es dif&iacute;cil obtener. Por no hablar de que econ&oacute;micamente los gastos se multiplican&rdquo;. Por eso, cuando lleg&oacute; el momento tanto &eacute;l como su pareja pensaron que no tener m&aacute;s hijos&nbsp;les permitir&iacute;a&nbsp;&ldquo;darle una calidad de vida, afectiva y como padres, que de otra manera no creo que pudi&eacute;ramos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que hoy en d&iacute;a no son tan necesarios los hermanos como cuando yo crec&iacute;&rdquo;, contin&uacute;a Rafael, &ldquo;entre otras cosas porque observo que la mayor parte de los amigos de nuestro hijo son tambi&eacute;n hijos &uacute;nicos, de modo que sus amigos son esos hermanos que no tiene dentro de casa. Considero que podemos darle a nuestro hijo un espacio y una intimidad en su hogar que de otra manera no ser&iacute;a posible y, en paralelo, compartir la vida con otros ni&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bibiana Infante, psic&oacute;loga cl&iacute;nica y experta en infancia y adolescencia, aboga sin embargo por una postura intermedia: &ldquo;Siempre recalco que dar un hermano o hermana a nuestro hijo es un maravilloso regalo y, aunque tener hermanos no garantiza nada, s&iacute; es cierto que ayuda a los ni&ntilde;os a convivir con personas de su edad desde peque&ntilde;os, y con ello van adquiriendo habilidades de vida&rdquo;. Eso no es incompatible, contin&uacute;a, con que los padres de hijos &uacute;nicos&nbsp;traten de que sus hijos &ldquo;est&eacute;n y convivan con otros ni&ntilde;os, primos y amigos, con frecuencia&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La clave: el tipo de vida, m&aacute;s que los hermanos</h3><p class="article-text">
        La clave de que&nbsp;algunos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as devengan en adultos con problemas a la hora de empatizar, compartir o trabajar en equipo no estar&iacute;a tanto en si han sido criados o no con hermanos y hermanas, sino m&aacute;s bien en otros factores que tienen&nbsp;tambi&eacute;n peso&nbsp;en el proceso de socializaci&oacute;n. Entre ellos, la presencia &ndash;en casa o fuera de ella&ndash; de chavales de distintas edades y de tiempo y espacios adecuados para jugar y relacionarse. Lo explica Maria Jos&eacute; Garrido Mayo, Doctora en Antropolog&iacute;a y especializada en Etnopediatr&iacute;a y Antropolog&iacute;a de la Maternidad y la Infancia, quien defiende que seg&uacute;n diversos an&aacute;lisis antropol&oacute;gicos, los hijos &uacute;nicos pueden tener &ldquo;un desarrollo exactamente igual&rdquo; que los que tienen hermanos.
    </p><p class="article-text">
        Para Garrido,&nbsp;los posibles&nbsp;problemas&nbsp;de socializaci&oacute;n residen m&aacute;s en &ldquo;el tipo de vida que tenemos en la actualidad en las familias: padres y madres que trabajan buena parte de la jornada, y beb&eacute;s y ni&ntilde;os con actividades escolares y extraescolares que superan la jornada legal en Europa&rdquo;. Actividades, resalta, &ldquo;siempre supervisadas por adultos&rdquo;, lo que con lleva que no haya tiempo &ldquo;para el juego libre, tan necesario para el desarrollo de los ni&ntilde;os y para las relaciones entre ellos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los hijos &uacute;nicos, a&ntilde;ade Garrido, &ldquo;siempre han existido en todas partes, por distintos motivos, como por ejemplo enviudar; pero no se criaban solos sino que conviv&iacute;an con primos de todas las edades, ejerciendo de manera natural un aprendizaje vivencial sin adultos&rdquo;. Recuerda que &ldquo;hace s&oacute;lo una generaci&oacute;n, los ni&ntilde;os dispon&iacute;amos de mucho m&aacute;s tiempo libre, con ni&ntilde;os de nuestra propia familia o vecinos de nuestra edad, en las calles y parques de nuestro vecindario, lo que proporcionaba en la infancia una autonom&iacute;a e independencia considerables. Si los ni&ntilde;os est&aacute;n y crecen solos no es por no tener hermanos, sino por un c&uacute;mulo de circunstancias bien distintas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; no se trate, concluyen&nbsp;varios expertos, de determinar qu&eacute; es mejor o peor, sino de valorar cada situaci&oacute;n en sus matices y tratar de educar de acuerdo a ellos. &ldquo;Desde la psicolog&iacute;a Adleriana &ndash;dice la psic&oacute;loga Bibiana Infante&ndash;&nbsp;s&iacute; vemos diferencias en cuanto a caracteres seg&uacute;n el orden de nacimiento, el n&uacute;mero de hermanos, los a&ntilde;os de diferencia y el sexo. Es muy interesante ver las similitudes que suele haber seg&uacute;n estos factores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ning&uacute;n caso, cree Infante, los hallazgos en esta materia deben servir &ldquo;para poner unos esquemas de familia frente a otros&rdquo;, sin para afrontar cada reto: &ldquo;Las familias con hijos &uacute;nicos se van a enfrentar a unas situaciones distintas a las que se enfrentan las familias que tienen que criar a dos o m&aacute;s. Y ah&iacute; es donde debemos incidir, en que cada cual sepa gestionar bien su situaci&oacute;n&rdquo;. No cree, en cualquier caso, que tener hermanos sea la clave de la felicidad, ni&nbsp;de los ni&ntilde;os ni de los adultos: &ldquo;Hay muchos otros factores que influyen en un buen desarrollo socio-emocional en las personas. Todos ellos dependen del clima que se genere en el hogar, en las aulas y en los entornos de los m&aacute;s peque&ntilde;os&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Violeta Alcocer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hijos-unicos_1_1161947.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Sep 2018 19:39:28 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Traductor de adolescentes: cuando dicen "paso" quieren decir "ayúdame a interesarme"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/adolescentes_1_2128575.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3132f1e0-62a1-4650-bfc4-6e8da283343b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Traductor de adolescentes: cuando dicen &quot;paso&quot; quieren decir &quot;ayúdame a interesarme&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque no lo parezca, los adolescentes son terriblemente vulnerables, aunque los adultos suelen ver solo la superficie: malas contestaciones, aislamiento, impulsividad, desinterés y actitudes desafiantes</p><p class="subtitle">La psicóloga Alejandra García Pueyo recomienda "establecer un clima de confianza, donde, si a él le ocurre algo, por ejemplo, ha bebido y necesita nuestra ayuda, tenga la tranquilidad de poder acudir a nosotros"</p><p class="subtitle">Frente a sus comentarios, "debemos tomar distancia y ser conscientes de que surgen desde la inmadurez", dicen las autoras del libro</p><p class="subtitle">Trece razones para hablar con tu hijo adolescente</p></div><p class="article-text">
        Los adolescentes, aunque no lo parezcan, son terriblemente vulnerables: tienen que lidiar con cambios f&iacute;sicos, emocionales, sociales y familiares y hacerlo todo contando con un sistema nervioso a&uacute;n inmaduro. Es como si cada d&iacute;a se tuvieran que mirar al espejo y preguntarse: &iquest;qui&eacute;n soy hoy? Lo que los adultos ven, sin embargo, es la superficie: malas contestaciones, aislamiento, impulsividad, desinter&eacute;s y actitudes desafiantes. Y cada vez que se les responde a todo eso desde el enfado, las amenazas, fiscalizando sus vidas o con un &ldquo;haz lo que quieras&rdquo;, lo que ellos entienden es: esto no es un territorio seguro, mejor me alejo.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Araitz Petriz&aacute;n y la psiquiatra Maite Nascimento, autoras de <em>Trece razones para hablar con tu hijo adolescente</em>&nbsp;(Ediciones B), sugieren que &ldquo;es necesario aceptar la inestabilidad como algo propio de la adolescencia: el choque va a ocurrir de forma inevitable y no podemos evitar el conflicto, pero s&iacute; encauzarlo y dirigirlo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;No me esper&eacute;is a cenar&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Inmunes e inmortales. Estas son las creencias sobre s&iacute; mismos que tiene casi cualquier chaval que se encuentre en esta edad. Y con esta idea se visten, dicen que se van a pasar la tarde con amigos y aseguran que llegar&aacute;n a casa antes de las doce. Cualquier adulto sabe bien la cantidad de riesgos a los que se expone una persona joven; y seg&uacute;n apuntan neurocient&iacute;ficos como Daniel Siegel, no les importar&aacute; ponerse en peligro si la recompensa (social principalmente) merece la pena.
    </p><p class="article-text">
        Petrizan y Nascimento a&ntilde;aden que &ldquo;un adolescente tiene que ir contra todo el sistema que le ha acompa&ntilde;ado durante sus primeros a&ntilde;os de vida para poder identificarse y encontrarse a s&iacute; mismo. Desconocen cu&aacute;les son sus l&iacute;mites y los exploran sin tener demasiado en cuenta las consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        Con este panorama, lo que se encuentran en casa los chavales, como es l&oacute;gico, son un mont&oacute;n de advertencias y prohibiciones. Pero si pudi&eacute;semos leer sus mentes, detr&aacute;s del &ldquo;no me esperes&rdquo; seguramente encontrar&iacute;amos algo parecido a &ldquo;necesito sentirme libre, pero tambi&eacute;n saber que est&aacute;is ah&iacute; por si os necesito&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la hora de establecer normas, parece que la clave est&aacute; en llegar a acuerdos con flexibilidad. As&iacute; lo cree Alejandra Garc&iacute;a Pueyo, psic&oacute;loga especialista en infancia y adolescencia, que afirma que &ldquo;las prohibiciones no funcionan bien a esta edad&rdquo;, subrayando la importancia de &ldquo;establecer un clima de confianza, donde, si le ocurre algo, por ejemplo ha bebido y necesita nuestra ayuda, tenga la tranquilidad de poder acudir a nosotros&rdquo;. En este sentido, a&ntilde;ade que &ldquo;es importante tener en cuenta sus necesidades y establecer la hora de llegada con &eacute;l. Pero que sepa que estamos disponibles en caso de aprietos es esencial&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Que te pires&rdquo;</h3><p class="article-text">
        El problema est&aacute; en que, cuando uno tiene ya aprendidas las coletillas, no es tan f&aacute;cil evitarlas y mucho menos en situaciones de tensi&oacute;n (&ldquo;Sal ya de mi cuarto&rdquo;). A menos que uno sea consciente de que lo que significa esta frase es algo parecido a: &ldquo;por favor, dame un poco de espacio, necesito estar a solas un rato&rdquo;, lo que el adulto siente en esta situaci&oacute;n es un gran desaf&iacute;o y lo que habitualmente har&aacute; es responder con indignaci&oacute;n e imposici&oacute;n de poder (&ldquo;&iquest;C&oacute;mo? T&uacute; a mi no me vuelves a hablar as&iacute;&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, &ldquo;si frente a estos comentarios nos desbordamos, gritamos e insultamos &ndash;apuntan Petriz&aacute;n y Nascimento&ndash; perdemos la autoridad y contribuimos a incrementar la tensi&oacute;n, haciendo que la discusi&oacute;n y el conflicto vayan en aumento. No obstante, si presentamos autocontrol emocional y respondemos serenos, seguros y firmes, les ayudaremos a regular sus impulsos y les daremos la oportunidad de aprender c&oacute;mo responder en situaciones de malestar emocional.&nbsp;Debemos tomar distancia y no interpretar literalmente las expresiones, pues hemos de ser conscientes de que surgen desde la inmadurez&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo recomendable, a&ntilde;ade Garc&iacute;a Pueyo, es &ldquo;no responder a esas frases en el momento, sino esperar a estar todos tranquilos y entonces hablar de ello explicando c&oacute;mo nos sentimos; incluso abordar lo ocurrido desde el humor, que siempre acerca&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Paso&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Si en alg&uacute;n momento hemos pensado que los adolescentes son vagos y est&aacute;n desmotivados, observemos m&aacute;s atentamente. Por lo general descubriremos que hay muchas cosas que les motivan (videojuegos, chatear hasta altas horas de la noche, dormitar, salir por ah&iacute; con sus amigos, planear un viaje en grupo...). &iquest;Y entonces? Garc&iacute;a Pueyo asegura que &ldquo;lo que echamos en falta, en realidad, es que sus prioridades sean iguales que las nuestras (ordenar su cuarto, ducharse, llamar por tel&eacute;fono si se retrasa, cenar en familia...), cosa que no siempre va a suceder&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Frente a su pasotismo, la reacci&oacute;n adulta suele ser, aparte de las cr&iacute;ticas, la desesperanza (&ldquo;No hay nada que hacer con este chico&rdquo;). Sin embargo, cuando un chaval pone los ojos en blanco ante la idea de ir a una comida familiar, lo que posiblemente est&aacute; diciendo es: &ldquo;Necesito que toques las teclas adecuadas, ay&uacute;dame a interesarme&rdquo;. Una idea para conseguirlo, dice la especialista, es &ldquo;involucrarnos nosotros en sus intereses para recuperar la conexi&oacute;n y la cercan&iacute;a, en vez de exigir que hagan ellos el esfuerzo en primer t&eacute;rmino&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, concluyen Petriz&aacute;n y Nascimento, &ldquo;habitualmente esta desmotivaci&oacute;n es solo transitoria y una reacci&oacute;n normal al proceso de adaptaci&oacute;n ante los cambios que est&aacute;n&nbsp;atravesando. La motivaci&oacute;n se nutre del bienestar de enfrentarse a retos y superarlos. Por lo tanto, tratemos de asegurarle un escenario donde encuentre retos a su medida&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Violeta Alcocer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/adolescentes_1_2128575.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 May 2018 18:20:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Adolescentes]]></media:keywords>
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