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    <title><![CDATA[elDiario.es - Emma Cortés]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/emma_cortes/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Emma Cortés]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Hacia una política de ciudad jugable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/politica-ciudadjugable_132_2098653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c36273c4-5f84-4761-8111-288b73682d16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacia una política de ciudad jugable"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El juego en la infancia es un asunto más estratégico de lo que pueda parecer y, por ello, merece ser materia de política local</p></div><p class="article-text">
        Cada cual tiene sus memorias de juego de cuando era peque&ntilde;o y no hay que tener un hijo o una hija para saber de la necesidad vital y del placer de jugar durante la infancia. En la jornada <a href="/content/edit/institutinfancia.cat/es/noticias/accedeix-tots-continguts-jornada-dret-dels-infants-ciutat/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El derecho de los ni&ntilde;os a la ciudad</em></a><em>,</em> el pedagogo Francesco Tonucci nos recordaba que, de hecho, para jugar se necesita muy poco: un tiempo, un espacio, compa&ntilde;eros de juego y pocos y buenos juguetes. Es aparentemente sencillo, pero en un entorno urbano m&aacute;s bien inh&oacute;spito, poco sensible a las necesidades de la infancia, con injusticia espacial por el dominio del coche, y conflictos de usos en un espacio p&uacute;blico escaso, la realidad es que el tiempo y las oportunidades para jugar al aire libre con otros ni&ntilde;os y ni&ntilde;as se han hecho peque&ntilde;as tanto en Barcelona como en la mayor&iacute;a de ciudades.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, la ciudad reduce los espacios pensados para jugar a &aacute;reas delimitadas y est&aacute; poco preparada para el juego fortuito que se da fuera de ellas, aunque todas sabemos que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as juegan en todas partes y los adolescentes buscan permanentemente &ndash;y a menudo, con poco &eacute;xito&ndash; lugares donde estar, relacionarse y jugar seg&uacute;n sus intereses. Para los m&aacute;s peque&ntilde;os, el espacio es escaso, pero en el caso de los m&aacute;s mayores es pr&aacute;cticamente inexistente. Cuando radiografiamos las &aacute;reas de juego infantil vemos que son excesivamente estandarizadas, poco diversas y conectadas con la naturaleza, y dise&ntilde;adas pensando prioritariamente en la seguridad, el mantenimiento y la tranquilidad de los adultos, y no tanto en las posibilidades de juego que ofrecen.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que las ciudades, de manera planificada, no acompa&ntilde;en ni estimulen lo suficiente el juego libre y creativo de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as no es una buena noticia. En primer lugar, porque durante la infancia jugar no es un tema menor, sino que, de lo importante que es, se reconoci&oacute; como un derecho humano en la Convenci&oacute;n sobre los derechos del ni&ntilde;o (art.31), con la misma relevancia para un buen desarrollo como la vivienda, la salud o la educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es por eso que crecer con d&eacute;ficit de juego tiene impactos negativos en el desarrollo saludable de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os. Y, en segundo lugar, porque tal como dice el urbanista Jan Gehl, los ni&ntilde;os jugando en la calle son un buen indicador de la calidad de la vida comunitaria en la ciudad, del mismo modo que la presencia de mariposas volando son una especie indicadora de la calidad del aire.
    </p><p class="article-text">
        Pero la cosa se complica en una sociedad con aversi&oacute;n al riesgo donde tendemos a la sobreprotecci&oacute;n de nuestros peque&ntilde;os y donde incluso el Comit&eacute; de los derechos del ni&ntilde;o de Naciones Unidas habla de &ldquo;contar con tiempo y con un espacio accesible para jugar sin control ni gesti&oacute;n de los adultos&rdquo; como uno de los factores clave para que los ni&ntilde;os ejerzan su derecho al juego. Porque sabemos que para crecer hay que relacionarse, asumir retos, afrontar frustraciones, tomar decisiones, gestionar el riesgo... Y todo esto se hace de manera espont&aacute;nea y creativa mientras se juega con libertad.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que el modelo urbano condiciona enormemente c&oacute;mo se vive la ciudad, no es lo mismo la ciudad f&iacute;sica que la ciudad vivida, que la ciudad jugada. Una buena planificaci&oacute;n y un buen dise&ntilde;o urbano es una condici&oacute;n necesaria, pero no suficiente. El reto pasa tambi&eacute;n por sistematizar f&oacute;rmulas concretas y diversas para que las personas &ndash;todas, y empezando por las peque&ntilde;as&ndash; hagan m&aacute;s actividad l&uacute;dica al aire libre, as&iacute; como reforzar los v&iacute;nculos y las pr&aacute;cticas de convivencia comunitaria que se da alrededor del juego.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://institutinfancia.cat/es/proyectos/bienestar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En el programa 'Parlen els nens i nenes', </a>a partir de una reciente encuesta a 4.000 ni&ntilde;os de 10 a 12 a&ntilde;os de Barcelona, hemos sabido que la mitad no est&aacute;n suficientemente satisfechos con los espacios para jugar y divertirse en su barrio, y que 4 de cada 10 no juega ni pasa suficiente tiempo al aire libre (responden nunca, casi nunca o 1 o 2 d&iacute;as a la semana). 
    </p><p class="article-text">
        Para dar una respuesta profunda a estos retos de ciudad jugable, a la hora de repensar el modelo urbano habr&aacute; que incorporar esta capa de jugabilidad como una de las necesidades clave de la vida cotidiana. Toca intervenir urban&iacute;sticamente, pero tambi&eacute;n socialmente. Porque no va s&oacute;lo de espacios, sino tambi&eacute;n de gente. De gente diversa en edades, g&eacute;nero, or&iacute;genes y diversidad funcional que, ya sea jugando o acompa&ntilde;ando el juego de aquellos quienes cuidan, vive estos espacios en momentos y de maneras diferentes. &iquest;C&oacute;mo los habitar&aacute;n y utilizar&aacute;n? &iquest;Como lugares de paso? &iquest;Como una extensi&oacute;n de su casa donde encontrarse, estar, charlar, jugar...? &iquest;Se apropiar&aacute;n de los espacios en positivo al sent&iacute;rselos propios como lugares vitales significativos? &iquest;O en negativo y excluir&aacute;n otros perfiles y usos sociales? Reivindicamos el papel del juego en la calle y su potencial para crear comunidades m&aacute;s felices, saludables e inclusivas.
    </p><p class="article-text">
        Pensar en los espacios l&uacute;dicos al aire libre como un recurso comunitario m&aacute;s puede ayudarnos a extraerle todo su potencial. Para ello habr&aacute; que avanzar con los dos pies: el de la infraestructura y el de los usos. Respecto al primero, hablamos de invertir en una infraestructura l&uacute;dica de calidad, vers&aacute;til y estimulante para el juego y tambi&eacute;n para lo que pasa alrededor del juego; con acupuntura de microintervenciones urbanas que mejoren los entornos como lugares de encuentro social, cuidando tanto los elementos de juego como el alumbrado, bancos, mesas de picnic, fuentes de agua, wc&hellip; Hablamos tambi&eacute;n de que la infraestructura l&uacute;dica se fusione mejor con la infraestructura verde urbana para lograr naturalizar y tambi&eacute;n pacificar los entornos de juego para que sean &ldquo;suficientemente libres de contaminaci&oacute;n y tr&aacute;fico para que los ni&ntilde;os puedan circular libremente y de manera segura&rdquo; &ndash;como recomienda Naciones Unidas.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n al segundo, a los usos, a las pr&aacute;cticas, nos referimos a explorar y reforzar t&aacute;cticas que estimulen el juego y que tengan sentido en el tejido social y territorial de cada barrio, incluyendo medidas positivas para mitigar posibles molestias de la actividad l&uacute;dica, pero lejos de prohibirla sin m&aacute;s. El a&ntilde;orado periodista Carles Capdevila <a href="https://www.ara.cat/opinio/Prohibit-jugar-diu-parc-infantil_0_1559844067.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">insist&iacute;a en art&iacute;culos y debates</a>: &iquest;c&oacute;mo puede ser que prohibamos jugar en los parques? &iquest;Qu&eacute; sentido tiene? &ldquo;Hace falta que busquemos alternativas porque las ciudades sean m&aacute;s a la medida de los ni&ntilde;os, o sea, a la medida de las personas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;amos, el juego es esencial y un derecho de la infancia, pero la actividad l&uacute;dica diversa al aire libre beneficia la salud y el bienestar f&iacute;sico, mental y social de los 0 a los 99 a&ntilde;os. Claramente, necesitamos movernos m&aacute;s, salir m&aacute;s al aire libre, estar en contacto con el verde urbano y permitirnos m&aacute;s tiempo para jugar y encontrarnos. En el marco de la Estrategia Barcelona da mucho juego, estamos acompa&ntilde;ando un cambio para avanzar hacia una pol&iacute;tica de ciudad jugable que mejore, diversifique y ampl&iacute;e las oportunidades y pr&aacute;cticas de juego partiendo de una idea sencilla: el juego es un asunto m&aacute;s estrat&eacute;gico de lo que pueda parecer y, por ello, merece ser materia de pol&iacute;tica local.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Truñó, Emma Cortés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/politica-ciudadjugable_132_2098653.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 May 2018 19:31:23 +0000]]></pubDate>
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