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    <title><![CDATA[elDiario.es - An Cuijl]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - An Cuijl]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las irlandesas ya somos libres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/irlandesas-libres_132_2766279.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Éire, el nombre gaélico para Irlanda, es un nombre de mujer. Ahora, después del referéndum del 25 de mayo, este país puede estar orgulloso de sus mujeres"</p><p class="subtitle">"Siendo joven aprendí que mi cuerpo no me era propio, que éste pertenecía, de algún modo inexplicable, a la Iglesia y al Estado y ellos podrían hacer lo que quisieran con él"</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En un corto lapso de tiempo Irlanda ha pasado de ser un basti&oacute;n del conservadurismo europeo a un lugar que abraza sin reservas posiciones inconcebibles hace tan solo una generaci&oacute;n. El pasado empobrecido de Irlanda, as&iacute; como el importante papel de la Iglesia cat&oacute;lica en el pa&iacute;s lo diferenciaba de la mayor parte de Europa.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;ire, el nombre ga&eacute;lico para Irlanda, es un nombre de mujer. Ahora, despu&eacute;s del refer&eacute;ndum del 25 de mayo, este pa&iacute;s puede estar orgulloso de sus mujeres y, m&aacute;s a&uacute;n de &eacute;sas que han regresado al pa&iacute;s para votar en este refer&eacute;ndum y cambiar nuestra historia.
    </p><p class="article-text">
        Crecer en Irlanda significaba aceptar que todo lo que una chica hac&iacute;a para protegerse y cuidarse fuera menospreciado, visto con malos ojos y, en algunos casos, terminaba con la represi&oacute;n de la mujer hasta al punto de que el miedo se hizo la segunda norma natural de cada mes.
    </p><p class="article-text">
        Siendo joven aprend&iacute; que mi cuerpo no me era propio, que &eacute;ste pertenec&iacute;a, de alg&uacute;n modo inexplicable, a la Iglesia y al Estado, y ellos podr&iacute;an hacer lo que quisieran con &eacute;l. Yo tendr&iacute;a que ser cuidadosa; no por lo que yo podr&iacute;a hacerme a m&iacute; misma, sino por lo que podr&iacute;an haberme hecho.
    </p><p class="article-text">
        Los a&ntilde;os pasaron. Supe del <em>Magdalene Asylum </em>(Lavander&iacute;as de las Magdalenas) y sobre las mujeres que a&uacute;n en 1980 eran rajadas por la mitad como si dieran a luz por hombres santos. Esos mismos hombres santos quisieron mantenernos peque&ntilde;as. Quisieron llenarnos de verg&uuml;enza, forzarnos a llevar el trauma de nuestras madres y abuelas sobre nuestras espaldas.
    </p><p class="article-text">
        Si nos violaban, era por nuestra culpa. Si nos qued&aacute;bamos embarazadas, tambi&eacute;n era por nuestra culpa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;C&oacute;mo te encuentras? &rdquo;, me pregunt&oacute; una amiga irlandesa &ndash; el d&iacute;a de la votaci&oacute;n- que vive en Murcia como yo y que tampoco pudo viajar a Irlanda para participar en el refer&eacute;ndum. No supe qu&eacute; contestarle. Segu&iacute;a teniendo miedo.
    </p><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a para legalizar el aborto ha sido larga. Los carteles antiaborto han sido dif&iacute;ciles de digerir, caracterizados por la desinformaci&oacute;n e im&aacute;genes virulentas, dise&ntilde;ados para sobresaltar y asustar. Los debates feroces, el despido de v&iacute;ctimas de violaci&oacute;n y parejas que han tenido que afrontar una malformaci&oacute;n del feto como &ldquo;casos dif&iacute;ciles&rdquo;&hellip; Me he ido muchas veces a la cama pregunt&aacute;ndome por qu&eacute; mi pa&iacute;s parece odiar tanto a las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tambi&eacute;n he sentido orgullo. Estoy orgullosa de la gente que vive en el extranjero y que ha vuelto para votar, las que entendieron que esto era &ldquo;una oportunidad &uacute;nica&rdquo; que no pod&iacute;an malgastar. Hubo muestras de solidaridad con nosotras en todo el mundo, en particular de nuestras hermanas en Reino Unido que usaron sus voces para amplificar la nuestra y que entendieron que esto no era solo nuestra carga. &iexcl;Ochocientos a&ntilde;os de opresi&oacute;n! nos hab&iacute;an dicho &ldquo; <em>Brits out</em> &rdquo; (fuera brit&aacute;nicos) - pero era a sus orillas a las que escap&aacute;bamos cuando est&aacute;bamos desesperadas y busc&aacute;bamos bondad.
    </p><p class="article-text">
        Sent&iacute; alegr&iacute;a con las im&aacute;genes del refer&eacute;ndum, viendo a la gente con camisetas con el lema &ldquo;<em>REPEAL</em> (abrogaci&oacute;n)&rdquo;. Entre l&aacute;grimas, pero ahora tambi&eacute;n con una sonrisa, se ha sabido la fuerza que hay tras nuestros votos.
    </p><p class="article-text">
        Al principio intent&eacute; tener compasi&oacute;n por los que votaban <em>No</em>. Est&aacute;n contaminados por largas d&eacute;cadas de propaganda, me dije. Pero ha sido dif&iacute;cil permanecer tranquila a veces ante la gente que parece creer que nosotras no somos m&aacute;s que un nav&iacute;o, una matriz que anda y que debe estar llena. &ldquo;Esto es un pa&iacute;s cat&oacute;lico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero s&eacute; tambi&eacute;n que tras el resultado no hay vuelta atr&aacute;s para Irlanda. Los abortos ocurr&iacute;an, pero nadie hablaba sobre tales cosas. Mujeres que llegaban &ldquo;de una visita&rdquo; a Londres o Liverpool con sus bocas selladas, con sus secretos. Las cosas son muy diferentes ahora. Las mujeres, y hombres tambi&eacute;n, han hablado sobre sus experiencias. Han rechazado callarse. Han contado sus historias. La cultura del silencio que domin&oacute; Irlanda ha desaparecido.
    </p><p class="article-text">
        Hemos comenzado un debate nacional sobre las mujeres y de c&oacute;mo Irlanda las ha tratado, pero tambi&eacute;n sobre c&oacute;mo los hombres, desde las posiciones de poder, conspiraron por controlar nuestros cuerpos y vigilar nuestra sexualidad. Sabemos que no hay ning&uacute;n modo de pagar reparaciones significativas a las mujeres que echaron de sus casas o les negaron un tratamiento m&eacute;dico. Tampoco hay disculpas suficientes para las mujeres que se vieron forzadas a coger un avi&oacute;n o un barco para buscar ayuda en una tierra extranjera. Con todo eso, finalmente podemos decir orgullosamente que lo hemos combatido como mejor hemos podido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[An Cuijl]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/irlandesas-libres_132_2766279.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 May 2018 09:33:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las irlandesas ya somos libres]]></media:title>
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