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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jorge Estirado]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Jorge Estirado]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un carril bici en la Castellana para hacer menos infumable la movilidad en Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carril-castellana-infumable-movilidad-madrid_129_2766793.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/01dd4565-38e7-4266-83ba-c175014a3071_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un carril bici en la Castellana para hacer menos infumable la movilidad en Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La capital es un lugar hostil para pedalear, anclada en un modelo de los años noventa basado en los coches. Acude a la bicifestación convocada este domingo 3 de junio a las 11 horas en Cibeles para que las autoridades construyan de una vez por todas infraestructura ciclista en el Eje Norte-Sur de Madrid, de los más contaminados</p></div><p class="article-text">
        A finales de 2017 un grupo de personas que no nos conoc&iacute;amos previamente y a las que nos gusta la bici como medio de transporte nos juntamos en la plaza de Manuel Becerra, Madrid, para embarcarnos en una petici&oacute;n que nuestra ciudad tiene pendiente. Llev&aacute;bamos a&ntilde;os discutiendo, a veces agriamente, en redes sociales con otros activistas del mundillo. Nos llamaba la atenci&oacute;n la ausencia de bicicletas en las calles de Madrid en comparaci&oacute;n no ya con otras capitales europeas sino nacionales; localidades que miran al futuro como Valencia, Zaragoza, Sevilla o Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Siendo una herramienta fundamental para una movilidad sostenible y una ciudad habitable, est&aacute; claro que Madrid se encuentra lejos de lo deseado: anclada en un modelo propio de los a&ntilde;os noventa, cuando se confund&iacute;a el progreso con poseer un coche frente a los beneficios de la bicicleta. Para combatir esto nos juntamos unos y unas cuantas de manera espont&aacute;nea en diciembre pasado.
    </p><p class="article-text">
        Los datos avalan la situaci&oacute;n precaria en la que nos hallamos. De hecho, la simple experiencia constata que vivimos en un lugar hostil a la bicicleta. Conforme al Plan Director de Movilidad Ciclista del Ayuntamiento de Madrid (PDMC), los desplazamientos en bici suponen el 1,3% del tr&aacute;fico y el 0,4% del modal. Esto significa que por las calzadas de Madrid circula una bici por cada 99 motos, coches y camiones y que cuatro de cada mil personas se mueve en bici por la ciudad. &iexcl;Cuatro! Frente a ochenta por cada mil en Sevilla.
    </p><p class="article-text">
        Esto que criticamos puede comprobarse r&aacute;pidamente: no hay m&aacute;s que dar un paseo por Madrid y contar el n&uacute;mero de bicicletas que nos cruzamos por el camino, y despu&eacute;s hacer lo mismo con los coches. No hay comparativa posible: los veh&iacute;culos nos abruman. Intenten capturar una fotograf&iacute;a con cinco bicicletas a la vez en cualquier sem&aacute;foro de Madrid, una escena muy f&aacute;cil de ver en Sevilla o Barcelona. A diario y a cualquier hora del d&iacute;a
    </p><p class="article-text">
        En Madrid todo va mucho m&aacute;s lento: cerca de dos millones de coches circulan a diario por las calles capitalinas. Un mill&oacute;n penetra cada d&iacute;a dentro de la M-30. La fr&aacute;gil recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica ha incrementado los usuarios del Metro de Madrid y de la empresa municipal de autobuses EMT, pero tambi&eacute;n han aumentado los autom&oacute;viles con la salida de la crisis. Resulta l&oacute;gico, pues obedece al dise&ntilde;o de la ciudad, un entramado de v&iacute;as muy c&oacute;modas para el coche culminado en la etapa de Alberto Ruiz-Gallard&oacute;n. En un espacio pensado, delineado y reglado para la circulaci&oacute;n de veh&iacute;culos pesados a motor, l&oacute;gicamente no se emplea la bicicleta de forma masiva. Ni resulta c&oacute;modo ni la diferencia entre veh&iacute;culos facilita una convivencia m&aacute;s que dif&iacute;cil, ni supone la opci&oacute;n m&aacute;s segura para los ciclistas. Por eso apenas hay; si acaso, grupos de turistas que alquilan bicis, ciertamente un fen&oacute;meno novedoso que empieza a calar por el centro y por Madrid R&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Pero todo es insuficiente. No hay m&aacute;s que contrastar el mapa de las v&iacute;as ciclistas de Madrid con la de otras ciudades que cuentan con un uso generalizado de la bici. Mientras que una, la capital, sufre una amalgama inconexa, incoherente a insuficiente de v&iacute;as ciclistas de dise&ntilde;os variopintos, las otras han desarrollado una red de carriles bici conectados e intuitivos que vertebran la ciudad. S&iacute;, la movilidad en Madrid es infumable.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n actual en la que se halla el Paseo de la Castellana se revela especialmente inh&oacute;spita para pedalear, en tanto que hablamos de una de las arterias m&aacute;s importantes ya no de Madrid sino de Espa&ntilde;a. En la primera mitad del siglo XIX nacieron los Paseos del Prado y Recoletos. Desde entonces exist&iacute;a la necesidad de un eje Norte-Sur para Madrid: durante la Guerra Civil el l&iacute;mite septentrional de la capital era la Plaza de Col&oacute;n, desde donde en la inmediata posguerra se concibi&oacute; el Plan Bidagor (1941), que configur&oacute; una avenida imperial para la Castellana, la cual l&oacute;gicamente recibi&oacute; la nomenclatura franquista correspondiente: Avenida del&nbsp;<em>General&iacute;simo</em>. Era una avenida dise&ntilde;ada con los c&aacute;nones del Modernismo, cuando ir en bici no era&nbsp;<em>hipster</em>.
    </p><p class="article-text">
        En 1996 termin&oacute; la construcci&oacute;n de las Torres Kio, en la Plaza de Castilla. Y hasta ah&iacute; llega nuestra reivindicaci&oacute;n de momento: un carril bici entre Atocha y esta plaza, porque somos conscientes de que el &aacute;mbito inmediatamente contiguo (Cuatro Torres, Estaci&oacute;n de Renfe) pertenece a la Operaci&oacute;n Chamart&iacute;n, que parece estar desbloque&aacute;ndose tras 25 a&ntilde;os de discusiones.
    </p><p class="article-text">
        Pero el Eje Norte-Sur capitalino ah&iacute; sigue, setenta a&ntilde;os despu&eacute;s, plagado de veh&iacute;culos contaminantes. Solamente dispone de ciclocarriles en los laterales, frecuentemente ocupados por autom&oacute;viles en doble fila y camiones de reparto. El 80% del espacio de la Castellana va para ellos, a bordo de los cuales solo viajan el 20% de las personas que se desplazan por esta arteria. Igualmente, el tipo de ciclista que se ve representa a un segmento de la poblaci&oacute;n muy determinado, mostrando una brecha de g&eacute;nero y de edad muy considerable. En Madrid las ciclistas ni siquiera alcanzan el 20%, mientras que en Sevilla se acercan al 40% y en &Aacute;msterdam o Copenhague superan la mitad (60% en &Aacute;msterdam, donde ellas son mayor&iacute;a). En definitiva, lo que se ve en La Castellana refleja lo existente en toda la capital. Incluso peor: la cuota modal de bicis para la Castellana es del 0,04% seg&uacute;n el PDMC revisado. Una cifra lamentable.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, esta avenida presenta unas caracter&iacute;sticas que le confieren una relevancia&nbsp;&nbsp;estrat&eacute;gica, resultando capital para intentar cambiar de una vez por todas la configuraci&oacute;n de Madrid. En primer lugar, es la v&iacute;a m&aacute;s transitada de la urbe, una autov&iacute;a de alta capacidad que la atraviesa de norte a sur, saturada a diario de veh&iacute;culos motorizados atascados en horas punta o circulando a altas velocidades en horas valle. Esto la convierte en una frontera artificial que divide y separa m&aacute;s que une, mermando su habitabilidad y dificultando moverse en bici o caminando.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Castellana alberga uno de los centros culturales y econ&oacute;micos m&aacute;s importantes de Europa. No cabe duda de su capacidad para atraer rutas de visitas y paseos: Museo del Prado, Thyssen, Caixa F&oacute;rum, Reina Sof&iacute;a, Museo de Ciencias Naturales, Museo de Cera, Museo Naval, as&iacute; como sedes de grandes empresas y Administraciones P&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Adivinan no ya cu&aacute;l es la situaci&oacute;n de la bicicleta en Prado-Recoletos, entre Atocha y Col&oacute;n, sino de los propios viandantes? A la altura del Thyssen, miles de residentes y visitantes se hacinan en aceras m&iacute;nimas impropias de una metr&oacute;poli que vive una burbuja tur&iacute;stica e inmobiliaria. Los peatones aqu&iacute; conviven con una calzada de cuatro carriles por sentido, una isleta peatonal que nunca se llena porque obliga a dar rodeos innecesarios y, de nuevo, m&aacute;s espacio para el coche en los carriles centrales del Prado (ah&iacute; va un reto: atraviesen en bici la Glorieta de Carlos V, frente a Atocha, y cu&eacute;ntenos despu&eacute;s la experiencia). &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son numerosos los distritos que recorre la Castellana: Centro, Retiro, Chamart&iacute;n, Chamber&iacute;, Salamanca, Tetu&aacute;n, Fuencarral-El Pardo. En su longitud se localizan hasta cuatro estaciones de cercan&iacute;as que ilustran las virtudes de esta calle como el mejor lugar para potenciar la bicicleta. Es un eje de todos los madrile&ntilde;os, y por eso todos ellos deber&iacute;an poder decidir qu&eacute; hacer con &eacute;l en un proceso abierto y participativo.
    </p><p class="article-text">
        No cabe duda de que los madrile&ntilde;os tenemos ganas de bici, queremos usarla como herramienta para desplazarnos. Las recogidas de firmas (25.000 en change.org en pr&aacute;cticamente una semana), los proyectos de carriles bici votados masivamente en los presupuestos participativos, as&iacute; como el numeroso uso del anillo ciclista as&iacute; nos lo revelan. Siguiendo el ejemplo de otras ciudades como Londres o Valencia, ha de comenzarse la red de v&iacute;as ciclistas por una principal, de gran afluencia, a modo de tronco, para ir injert&aacute;ndole las ramas.
    </p><p class="article-text">
        Un carril bici segregado, amplio y seguro que fomente el inicio de una transformaci&oacute;n de paradigma urbano, que suponga el comienzo de la superaci&oacute;n de la brecha de g&eacute;nero, que haga habituales las bicicletas de carga para llevar ni&ntilde;os peque&ntilde;os y mercanc&iacute;as ligeras de reparto, que contribuya a rebajar el ruido, el estr&eacute;s, la contaminaci&oacute;n e impulse un cambio de mentalidad dependiente del veh&iacute;culo a motor, cuyo uso masivo y excesivo pone en peligro la salud de todos y nos come todo el espacio.
    </p><p class="article-text">
        Con estas intenciones reivindicamos esta iniciativa ciudadana que queremos visibilizar <a href="https://twitter.com/CB_Castellana/status/997160919376498688" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con la marcha ciclista del domingo 3 de junio</a>, recientemente elegido por la ONU d&iacute;a mundial de la bicicleta, con un esp&iacute;ritu festivo y con una voluntad de cambio y mejora. Por eso queridas Manuela Carmena (alcaldesa, Ahora Madrid), Purificaci&oacute;n Causapi&eacute; (PSOE), Bego&ntilde;a Villac&iacute;s (Ciudadanos) y Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez Almeida (PP) ten&eacute;is, tenemos, una gran oportunidad en el a&ntilde;o que queda hasta las elecciones municipales de 2019. Por favor, no la desaprovechemos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Estirado, Pablo García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carril-castellana-infumable-movilidad-madrid_129_2766793.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 May 2018 20:02:52 +0000]]></pubDate>
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