<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Myriam Calonje]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/myriam_calonje/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Myriam Calonje]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/516570/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La memoria de las plantas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/memoria-plantas_132_2086331.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/344192b2-0ab4-4074-b8dc-870ab1d007b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La memoria de las plantas"></p><p class="article-text">
        Todas las c&eacute;lulas de un organismo contienen la misma informaci&oacute;n en su ADN de tal forma que para que puedan existir distintos tipos celulares y se puedan dar los distintos procesos del desarrollo los genes que no se necesitan en un momento determinado deben mantenerse apagados y los que si se necesitan encenderse. Este estado apagado o encendido de los genes se transmite a las c&eacute;lulas hijas tras la divisi&oacute;n estableci&eacute;ndose una memoria celular.
    </p><p class="article-text">
        En este proceso participan las prote&iacute;nas que incorporan modificaciones qu&iacute;micas reversibles en el ADN o en las histonas que junto con el ADN constituyen la cromatina. Estas modificaciones <strong>no alteran la secuencia de ADN pero s&iacute; a la estructura de la cromatina</strong> lo que afecta la expresi&oacute;n de los genes<strong>. </strong>Combinaciones espec&iacute;ficas de estas modificaciones sirven como una especie de c&oacute;digo <strong>(</strong><strong>&ldquo;el c&oacute;digo epigen&eacute;tico&rdquo;) </strong>que determina si el gen ha de ser silenciado o expresado y esta informaci&oacute;n puede ser transmitida de las c&eacute;lulas madre a las hijas. La regulaci&oacute;n epigen&eacute;tica no solo es importante para el desarrollo apropiado de los animales y plantas, sino que tambi&eacute;n es crucial para la adaptaci&oacute;n al ambiente, especialmente en las plantas que al ser organismos s&eacute;siles no pueden salir corriendo y protegerse de las condiciones adversas.
    </p><p class="article-text">
        Las plantas est&aacute;n constantemente expuestas a cambios en temperatura, intensidad de la luz, nutrientes y disponibilidad de agua, adem&aacute;s de estar desafiadas por varios pat&oacute;genos e insectos. Para sobrevivir a estas dificultades, han desarrollado mecanismos elaborados de detecci&oacute;n de se&ntilde;ales que conllevan a cambios r&aacute;pidos de la expresi&oacute;n g&eacute;nica. Como estas perturbaciones ambientales pueden ocurrir repetidamente, les resulta ventajoso poder recordar incidentes pasados y usar este conocimiento almacenado para adaptarse a los nuevos desaf&iacute;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea276fdb-a800-42a3-8f1a-853c275d4ff0_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea276fdb-a800-42a3-8f1a-853c275d4ff0_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea276fdb-a800-42a3-8f1a-853c275d4ff0_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea276fdb-a800-42a3-8f1a-853c275d4ff0_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea276fdb-a800-42a3-8f1a-853c275d4ff0_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea276fdb-a800-42a3-8f1a-853c275d4ff0_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ea276fdb-a800-42a3-8f1a-853c275d4ff0_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
         Uno de los mecanismos de &ldquo;memoria epigen&eacute;tica&rdquo; mejor estudiados en las plantas es el de la vernalizaci&oacute;n. Muchas plantas para florecer en primavera requieren haber pasado un periodo largo de frio, al menos de unos 30-40 d&iacute;as, que conlleva al silenciamiento mantenido de un gen que reprime la floraci&oacute;n. Las plantas son capaces de diferenciar entre los periodos cortos de frio debidos a fluctuaciones de la temperatura desencadenando un tipo de respuesta espec&iacute;fico, y los largos que conducen a la respuesta de vernalizaci&oacute;n en la que se crea el recuerdo de que ha pasado el invierno y es seguro florecer.
    </p><p class="article-text">
        Otro de estos mecanismos se conoce como &ldquo;cebado de defensa o priming &rdquo;, que controla la respuesta a un ataque de pat&oacute;genos o herb&iacute;voros. Gracias a &eacute;l, la planta muestra una respuesta m&aacute;s r&aacute;pida y robusta al pat&oacute;geno o herb&iacute;voro en un segundo ataque en comparaci&oacute;n con el primero, lo que aumenta sus posibilidades de supervivencia. Este mecanismo tambi&eacute;n se ha descrito para varias respuestas de estr&eacute;s abi&oacute;tico como estr&eacute;s por sequ&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os distintos trabajos de investigaci&oacute;n han dejado claro que el estr&eacute;s se comunica con la cromatina, y que esta forma y transmite las respuestas al estr&eacute;s, no obstante estamos lejos de entender los mecanismos epigen&eacute;ticos subyacentes, en gran medida debido a las limitaciones experimentales. En la naturaleza, las plantas est&aacute;n casi siempre expuestas a varios factores de estr&eacute;s simult&aacute;neamente, lo que resulta en superposici&oacute;n respuestas. Adem&aacute;s, los eventos directos son r&aacute;pidamente seguidos por eventos secundarios y a menudo dejan incontestable la pregunta cl&aacute;sica de causa y consecuencia.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la aparici&oacute;n de nuevas tecnolog&iacute;as nos brinda la posibilidad de utilizar condiciones de cultivo controladas en las que podamos modificar un &uacute;nico factor y analizar a nivel gen&oacute;mico los cambios inducidos en la cromatina a lo largo del tiempo y en un tipo de tejido determinado. Estos resultados ser&aacute;n cruciales para comprender el papel de los mecanismos epigen&eacute;ticos en la adaptaci&oacute;n ambiental y, posiblemente, en evoluci&oacute;n del genoma en las plantas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Myriam Calonje]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/memoria-plantas_132_2086331.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Jun 2018 19:10:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/344192b2-0ab4-4074-b8dc-870ab1d007b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="99091" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/344192b2-0ab4-4074-b8dc-870ab1d007b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="99091" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La memoria de las plantas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/344192b2-0ab4-4074-b8dc-870ab1d007b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Biología,CSIC - Consejo Superior de Investigaciones Científicas]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
