<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Enrique González Ortegón]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/enrique_gonzalez_ortegon/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Enrique González Ortegón]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/516585/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Series temporales y redes tróficas en ecología: el caso del estuario del Guadalquivir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/series-temporales-troficas-ecologia-guadalquivir_132_2076654.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4a14e03d-4b9f-4420-991e-d992016cec7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Series temporales y redes tróficas en ecología: el caso del estuario del Guadalquivir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El conocimiento de quién se come a quién (relaciones depredador-presa) es de gran interés para la comprensión del funcionamiento de un ecosistema y del papel ecológico de cada especie</p></div><p class="article-text">
        El conocimiento de la fauna y de los procesos biol&oacute;gicos de un ecosistema tan din&aacute;mico como un estuario se hace evidente despu&eacute;s de mantener una serie de datos biol&oacute;gicos en campo a lo largo del tiempo. En el seno del equipo de investigaci&oacute;n del ICMAN-CSIC donde comenc&eacute; a trabajar en el estuario del Guadalquivir, se empez&oacute; a forjar una larga serie temporal en 1997 sobre la macrofauna nect&oacute;nica (peces y crust&aacute;ceos dec&aacute;podos), que a d&iacute;a de hoy cuenta ya con informaci&oacute;n de 18 a&ntilde;os de muestreos sistem&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;fotograf&iacute;a est&aacute;tica&rdquo; del estuario del Guadalquivir, que el carcin&oacute;logo Zariquiey &Aacute;lvarez (1968)1 relat&oacute; hace 50 a&ntilde;os, mostraba lo com&uacute;n que era el camar&oacute;n de r&iacute;o (<em>Palaemon longirostris</em>) hasta Sevilla o lo frecuente que era la especie marina de crust&aacute;ceo dec&aacute;podo denominada catalineta (<em>Crangon crangon</em>) a 80 kil&oacute;metros, estuario arriba, de su desembocadura. Una entrada impensable hoy en d&iacute;a, testimonio del cambio que hist&oacute;ricamente ha sufrido este estuario. En la actualidad disponemos de una fotograf&iacute;a din&aacute;mica, obtenida con una dedicaci&oacute;n y un coste alto, pero que es necesaria para no perder la referencia de los procesos de cambio y poder explicar lo que ocurre en los niveles de organizaci&oacute;n biol&oacute;gica de un ecosistema a lo largo del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        El alto n&uacute;mero de especies en el estuario del Guadalquivir, entre las que algunas est&aacute;n amenazadas (la anguila, por ejemplo) o extinguidas (esturi&oacute;n), y la alta densidad de algunas de ellas ponen de relieve el papel fundamental de estos ecosistemas como &aacute;reas de cr&iacute;a. Por ejemplo, la entrada de juveniles de boquer&oacute;n en verano en el estuario del Guadalquivir en busca de alimento y refugio permite en parte el desarrollo de una pesquer&iacute;a de esta especie en el Golfo de C&aacute;diz.
    </p><p class="article-text">
        Otros ejemplos de especies marinas que se encuentran de manera constante en la zona baja del estuario son el langostino (<em>Penaeus kerathurus</em>), el lenguado (<em>Solea senegalensis</em>), la dorada (<em>Sparus aurata</em>), la baila (<em>Dicentrarchus punctatus</em>), el r&oacute;balo (<em>D. labrax</em>), la corvina (<em>Argyrosomus regius</em>) y, en menor medida, aunque no menos importante, la sardina (<em>Sardina pilchardus</em>). Estas especies marinas acuden atra&iacute;das por la elevada concentraci&oacute;n de alimento (peque&ntilde;os crust&aacute;ceos, como los cop&eacute;podos y los misid&aacute;ceos) que existen en sus aguas, entran y se establecen en la zona donde la salinidad y las altas temperaturas estivales no les causan un estr&eacute;s fisiol&oacute;gico excesivo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb81426a-429c-4e50-b02c-e7a6bf8ec3ba_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb81426a-429c-4e50-b02c-e7a6bf8ec3ba_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb81426a-429c-4e50-b02c-e7a6bf8ec3ba_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb81426a-429c-4e50-b02c-e7a6bf8ec3ba_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb81426a-429c-4e50-b02c-e7a6bf8ec3ba_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb81426a-429c-4e50-b02c-e7a6bf8ec3ba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cb81426a-429c-4e50-b02c-e7a6bf8ec3ba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El conocimiento de qui&eacute;n se come a qui&eacute;n (relaciones depredador-presa) es de gran inter&eacute;s para la comprensi&oacute;n del funcionamiento de un ecosistema y del papel ecol&oacute;gico de cada especie. En el estuario del Guadalquivir las principales especies de crust&aacute;ceos dec&aacute;podos se alimentan de las presas m&aacute;s abundantes, los misid&aacute;ceos, sobre todo de la especie <em>Mesopodopsis slabberi</em> que es una presa clave en el funcionamiento del ecosistema.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la mayor parte de la biomasa de la comunidad de crust&aacute;ceos dec&aacute;podos y de peces del estuario se genera gracias a los misid&aacute;ceos y, en consecuencia, son estos depredadores quienes controlan su poblaci&oacute;n. As&iacute;, la mayor densidad y producci&oacute;n de <em>M. slabberi</em> en las aguas del estuario durante la &eacute;poca c&aacute;lida causa una menor diversidad de presas en los est&oacute;magos de los depredadores, mientras que la disminuci&oacute;n de la densidad de este misid&aacute;ceo en la &eacute;poca m&aacute;s fr&iacute;a provoca que sus depredadores diversifiquen su alimentaci&oacute;n. Del mismo modo, la variaci&oacute;n espacial de la dieta de estos depredadores de misid&aacute;ceos se debe a las diferencias espaciales en la abundancia de <em>M. slabberi</em> (la m&aacute;s depredada) y de los misid&aacute;ceos <em>Rhophalophthalmus tartessicus</em> y <em>Neomysis integer</em>, abundantes en la parte m&aacute;s baja y m&aacute;s alta del estuario, respectivamente.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las comunidades del estuario muestren unos patrones estacionales c&iacute;clicos, existen adem&aacute;s otros cambios temporales en la din&aacute;mica del estuario que solo pueden ser apreciados en series temporales largas. Son cambios que afectan especialmente a los niveles tr&oacute;ficos inferiores, como consecuencia de los cambios en las caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas de las aguas del r&iacute;o, y se transmiten a trav&eacute;s de toda la red tr&oacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en el estuario del Guadalquivir, en &eacute;pocas de fuertes descargas de agua dulce desde la &uacute;ltima presa de su cuenca (la de Alcal&aacute; de R&iacute;o), aumenta la concentraci&oacute;n de materia inorg&aacute;nica en suspensi&oacute;n, y por tanto la turbidez, y parte de las poblaciones del estuario se ven arrastradas hacia el mar, como la del misid&aacute;ceo m&aacute;s abundante <em>M. slabberi</em>. Si a estos desembalses le sigue un largo periodo de peque&ntilde;as descargas de agua o escasas precipitaciones que apenas reducen el tiempo de residencia de las part&iacute;culas en suspensi&oacute;n, se favorece la persistencia de la turbidez, que de por s&iacute; es relativamente alta comparada con otros estuarios europeos.
    </p><p class="article-text">
        La elevada turbidez limita gravemente la producci&oacute;n primaria basada en la fotos&iacute;ntesis y la mayor proporci&oacute;n de las part&iacute;culas no vivas frente a las vivas dificulta la b&uacute;squeda de alimento de los consumidores que son m&aacute;s herb&iacute;voros, como <em>M. slabberi</em>, mientras que favorece a las especies m&aacute;s detrit&iacute;voras, como <em>N. integer</em>. Estas caracter&iacute;sticas ambientales definen al estuario del Guadalquivir como un sistema basado en procesos heterotr&oacute;ficos y dominado por consumidores primarios detrit&iacute;voros, que soportan, a su vez, grandes poblaciones de depredadores como son los crust&aacute;ceos dec&aacute;podos y peces (Esquema tr&oacute;fico).
    </p><p class="article-text">
        El estudio de monitoreo e investigaci&oacute;n sobre la ecolog&iacute;a del estuario del Guadalquivir desde 1997 (LTERM) aqu&iacute; presentado, est&aacute; aportando resultados y conclusiones muy relevantes en el campo de la ecolog&iacute;a acu&aacute;tica, como lo demuestran las tesis doctorales defendidas2-6 y los trabajos publicados en revistas cient&iacute;ficas a partir de la base de datos generada por la serie7-9. Se pone de manifiesto as&iacute; la necesidad de disponer de series temporales suficientemente largas para poder discernir entre los efectos tanto a nivel abi&oacute;tico como bi&oacute;tico, su interacci&oacute;n, y los posibles cambios a nivel evolutivo de los ecosistemas.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del estuario del Guadalquivir, ha sufrido en el pasado grandes obras hidr&aacute;ulicas como la eliminaci&oacute;n de los meandros del r&iacute;o hasta Sevilla para hacerlo m&aacute;s navegable con la consecuente disminuci&oacute;n de la heterogeneidad espacial y destrucci&oacute;n de refugios, o la transformaci&oacute;n de la marisma en campos de cultivos y su aislamiento del cauce principal del estuario, que han provocado una disminuci&oacute;n de la amplitud del h&aacute;bitat de las especies marinas, como la catalineta que usa las marismas como &aacute;reas de alimentaci&oacute;n y cr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, sigue sufriendo un elevado n&uacute;mero de perturbaciones debido a la gesti&oacute;n del agua desde la presa de Alcal&aacute; del R&iacute;o, como por ejemplo el incremento alto y persistente en el tiempo de la turbidez en 2008. Evaluar el efecto de las primeras se hace dif&iacute;cil por la escasa informaci&oacute;n existente sobre las comunidades acu&aacute;ticas que originariamente habitaban el estuario; en cambio, la existencia de esta serie temporal est&aacute; permitiendo evaluar los efectos de la actual regulaci&oacute;n de la entrada del agua dulce desde la presa. Por ello, la ecolog&iacute;a moderna no s&oacute;lo debe conocer c&oacute;mo funcionan los organismos (ecofisiolog&iacute;a) y como su funcionamiento cambia a lo largo del ciclo de vida (especialmente en organismos complejos), tambi&eacute;n como var&iacute;a sobre largos periodos de tiempo a nivel evolutivo (tendencias).
    </p><h3 class="article-text">Referencias:</h3><p class="article-text">
        (1) Zariquiey &Aacute;lvarez, R. (1968). Crust&aacute;ceos Dec&aacute;podos Ib&eacute;ricos. Investigaci&oacute;n Pesquera 32: 160-172.
    </p><p class="article-text">
        (2) Garc&iacute;a Gonz&aacute;lez, diego. (2005). Din&aacute;mica de la comunidad de peces en la zona de cr&iacute;a y engorde del estuario del Guadalquivir: patrones de distribuci&oacute;n y reclutamiento. Phd thesis. Univ. c&oacute;rdoba. 213 pp.
    </p><p class="article-text">
        (3) Vilas Fern&aacute;ndez, c&eacute;sar. (2005). Estructura y din&aacute;mica de las poblaciones de misid&aacute;ceos del estuario del Guadalquivir. importancia ecol&oacute;gica. Phd thesis. Univ. C&aacute;diz. 204 pp.
    </p><p class="article-text">
        (4) Gonz&aacute;lez-Orteg&oacute;n, Enrique. (2008). Ecolog&iacute;a de los crust&aacute;ceos dec&aacute;podos en el necton del estuario del Guadalquivir. Efectos de la introducci&oacute;n de <em>Palaemon macrodactylus</em>. PhD thesis. Univ. C&aacute;diz. 314 pp.
    </p><p class="article-text">
        (5) Arribas Lozano, Carmen. (2009). Biolog&iacute;a y ecolog&iacute;a de la angula (<em>Anguilla anguilla</em> l., 1758) en el estuario del Guadalquivir. impacto de su pesca. Phd thesis. univ. c&oacute;rdoba. 169 pp.
    </p><p class="article-text">
        (6) Bald&oacute; Mart&iacute;nez, Francisco de As&iacute;s Jos&eacute;. (2016). El estuario del Guadalquivir como zona de cr&iacute;a de especies marinas de peces. relaciones tr&oacute;ficas. PhD thesis. Univ. C&aacute;diz. 113 pp.
    </p><p class="article-text">
        (7) Cuesta JA, Gonz&aacute;lez-Orteg&oacute;n E, Rodr&iacute;guez A, Bald&oacute; F, Vilas C, Drake P. (2006). The Decapod Crustacean community of the Guadalquivir Estuary (SW Spain): seasonal and inter-year changes in community structure. Hydrobiologia 557:85&ndash;95.
    </p><p class="article-text">
        (8) Drake P, Bald&oacute; F, Cuesta JA, Garc&iacute;a-Gonz&aacute;lez D, Silva-Garc&iacute;a A, Arias AM, et al. (1999). Initial effects of the toxic waste spill (Aznalc&oacute;llar mine accident) on the aquatic macrofauna of the Guadalquivir Estuary. Sci Total Environ, 242:271&ndash;80.
    </p><p class="article-text">
        (9) Fern&aacute;ndez-Delgado C, Bald&oacute; F, Vilas C, Garc&iacute;a-Gonz&aacute;lez D, Cuesta JA, Gonz&aacute;lez-Orteg&oacute;n E, &amp; Drake P. (2007). Effects of the river discharge management on the nursery function of the Guadalquivir river estuary (SW Spain). Hydrobiologia, 587:125-136.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique González Ortegón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/series-temporales-troficas-ecologia-guadalquivir_132_2076654.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Jun 2018 19:55:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4a14e03d-4b9f-4420-991e-d992016cec7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="524605" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4a14e03d-4b9f-4420-991e-d992016cec7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="524605" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Series temporales y redes tróficas en ecología: el caso del estuario del Guadalquivir]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4a14e03d-4b9f-4420-991e-d992016cec7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ecología,Fauna,Ecosistemas]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
