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    <title><![CDATA[elDiario.es - Natalia Arenas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/natalia_arenas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Natalia Arenas]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Del 'Ni una Menos' a la ley del aborto: el despertar de las 'bellas durmientes' argentinas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/despertar-bellas-durmientes_1_2074814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59ddba13-86bb-450c-bf0d-a50eec3845f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Miles de mujeres pasaron la noche frente al Congreso para seguir el debate sobre la ley de despenalización del aborto en Argentina. "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con el 'Ni Una Menos' hubo unión y amor. Las mujeres se volvieron sororas, aprendieron a quererse, a no juzgar a las víctimas</p><p class="subtitle">Las mujeres se empoderaron. No por casualidad la primera huelga y movilización nacional al actual gobierno de Mauricio Macri lo hicieron ellas, el 18 de octubre de 2016</p></div><p class="article-text">
        Para muchas mujeres argentinas el primer 'Ni Una Menos', en 2015, fue un despertar. El zumbido en la oreja. El chasquido de unos dedos frente a los ojos. Fue una revelaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Comenzaba ese a&ntilde;o y los cuerpos de v&iacute;ctimas de feminicidios en la Argentina se amontonaban como expedientes viejos y olvidados. No hab&iacute;a datos oficiales, pero seg&uacute;n <a href="http://www.lacasadelencuentro.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Casa del Encuentro</a>, una asociaci&oacute;n civil que recopilaba los casos publicados por los medios, se calculaba que una mujer era asesinada cada 30 horas. La furia y la tristeza se colaban en las redes sociales y en las charlas de caf&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        El detonante de algo m&aacute;s que la pura indignaci&oacute;n fue el caso de Chiara P&aacute;ez: ten&iacute;a 14 a&ntilde;os y su cad&aacute;ver fue encontrado enterrado en el patio de la casa de su novio, de 16. &Eacute;l la hab&iacute;a matado a golpes. Ella estaba embarazada de tres meses.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;No vamos a levantar la voz? Nos est&aacute;n matando&rdquo;, tuite&oacute; la periodista Marcela Ojeda. El tuit se viraliz&oacute;. Y se llen&oacute; de comentarios y de propuestas. As&iacute; surgi&oacute; la convocatoria al primer 'Ni Una Menos'.
    </p><p class="article-text">
        Bajo esa consigna, el 3 de junio cientos de miles de personas, en su mayor&iacute;a mujeres, desbordaron las calles de Buenos Aires y marcharon hacia el Congreso de la Naci&oacute;n. La marcha super&oacute; las expectativas. Las manifestaciones se replicaron en otras 80 ciudades de todo el pa&iacute;s. 
    </p><h3 class="article-text">La evoluci&oacute;n del 'Ni Una Menos': no hay marcha atr&aacute;s</h3><p class="article-text">
        Ese primer 'Ni Una Menos' fue una bisagra en Argentina. Un grito colectivo que mostr&oacute; el dolor de centenares de mujeres y algo subyacente: la lucha contra una sociedad patriarcal. Para muchas, adherir a las consignas e ir a las marchas fue su primer paso militante. Se unieron a otras mujeres y al colectivo LGBTI, que ya ten&iacute;an a&ntilde;os de lucha y asistencia perfecta a los Encuentros Nacionales de Mujeres anuales en Argentina desde 1986. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el empuje de las &ldquo;viejas&rdquo; militantes fue abriendo los ojos y alimentando el entusiasmo de las nuevas. Les mostraron un mundo nuevo. Desgarrador y hostil, pero esclarecedor.
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        La primera batalla por la visibilizaci&oacute;n estaba ganada. Instalado el tema, era necesario accionar contra el machismo, que es el sustento del feminicidio. El paso siguiente fue mostrar sus alcances. Entonces se comenz&oacute; a hablar de micromachismos: esa violencia desapercibida que se enquista desde los primeros a&ntilde;os de vida.
    </p><p class="article-text">
        Con el 'Ni Una Menos' hubo uni&oacute;n y amor. Las mujeres se volvieron sororas, aprendieron a quererse, a no juzgar a las v&iacute;ctimas, a entender que poco importa la clase social, qu&eacute; tan corta o escotada sea la ropa: aprendieron que No es No. Y tambi&eacute;n que el goce no es una obligaci&oacute;n ni algo exclusivo de los hombres. Que el goce es un derecho.  
    </p><p class="article-text">
        Se logr&oacute; la comprensi&oacute;n de que el feminismo no es el machismo al rev&eacute;s. Que es, en cambio, la lucha por la igualdad en todos los &aacute;mbitos. Basta para ilustrar que en Argentina, las mujeres ganan sueldos hasta un 27% m&aacute;s bajos que los hombres por el mismo puesto, seg&uacute;n datos del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica y Censo.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres se empoderaron. No por casualidad la primera huelga y movilizaci&oacute;n nacional al actual gobierno de Mauricio Macri lo hicieron ellas, el 18 de octubre de 2016. Juntas, tambi&eacute;n lograron instalar agenda.
    </p><h3 class="article-text">Feminismo en la televisi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        El despertar de las mujeres gener&oacute; una concienciaci&oacute;n precursora del famoso #MeToo estadounidense. Personajes de la escena p&uacute;blica (m&uacute;sicos, actores, periodistas y futbolistas) fueron denunciados p&uacute;blicamente como acosadores y en algunos casos abusadores sexuales.
    </p><p class="article-text">
        Una retah&iacute;la de acosos machistas en los &aacute;mbitos laborales y art&iacute;sticos vieron la luz, y su repercusi&oacute;n fue tal que algunos programas de televisi&oacute;n abierta incluyeron a comunicadoras feministas en los debates, algo impensable en un medio machista por excelencia en Argentina. Y un d&iacute;a se comenz&oacute; a discutir un tema hasta ahora vedado en la tv: el aborto. Algo estaba cambiando.
    </p><h3 class="article-text">Sin aborto no hay 'Ni Una Menos'</h3><p class="article-text">
        A partir de la repercusi&oacute;n del discurso feminista en las calles, en las redes sociales y en los medios de comunicaci&oacute;n hegem&oacute;nicos, el debate por la legalizaci&oacute;n del aborto se impuso en la agenda p&uacute;blica. En Argentina, seg&uacute;n lo establece el C&oacute;digo Penal, el aborto est&aacute; despenalizado s&oacute;lo en casos de violaci&oacute;n o de peligro para la vida y la salud de la mujer.
    </p><p class="article-text">
        La presi&oacute;n fue tal que oblig&oacute; al presidente Macri a anunciar en marzo de este a&ntilde;o que habilitar&iacute;a el debate en el Congreso de la Naci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Pocos d&iacute;as despu&eacute;s, se realiz&oacute; la marcha del 8M. Y lo que hasta ahora hab&iacute;a sido una marea de pa&ntilde;uelos, banderas y pancartas violetas, se ti&ntilde;&oacute; de verde. El s&iacute;mbolo de la Campa&ntilde;a Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito sali&oacute; del armario. Ya no era solo de las feministas m&aacute;s antiguas e hist&oacute;ricas defensoras de la legalizaci&oacute;n y la demanda al Estado de la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo como derecho indiscutible, tampoco. R&aacute;pido, la discusi&oacute;n lleg&oacute; a la familia, escuelas, las redes sociales y los medios.
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        Las adolescentes tuvieron un fuerte protagonismo: organizaron asambleas y <em>pa&ntilde;uelazos</em> para exigir que se implemente la Ley de Educaci&oacute;n Sexual en sus escuelas y que se legalice el aborto. Marcharon junto a sus madres y a sus abuelas. 
    </p><p class="article-text">
        El proyecto de Interrupci&oacute;n Voluntaria del Embarazo, elaborado por la <a href="http://www.abortolegal.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Campa&ntilde;a Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito</a>, lleg&oacute; al Congreso. En un mes y medio de un debate hist&oacute;rico, los legisladores escucharon a m&aacute;s de 700 profesionales de la salud, comunicadores, artistas, escritores y referentes sociales argumentar a favor y en contra. En paralelo, hubo un fuerte trabajo de la Campa&ntilde;a con mujeres de todos los &aacute;mbitos sociales y culturales que organizaron acciones virtuales y presenciales para manifestarse a favor de la ley.
    </p><p class="article-text">
        Este mi&eacute;rcoles, el proyecto fue debatido por los diputados en una sesi&oacute;n de m&aacute;s de 20 horas, en la que los votos a favor no alcanzaron sino hasta &uacute;ltimo momento. Mientras tanto, en las calles ya estaba ganado: casi un mill&oacute;n de personas se movilizaron hasta all&iacute; para esperar la definici&oacute;n. Hubo una vigilia con tiendas, mantas, fogatas y m&uacute;sica en vivo. A la noche, el term&oacute;metro marcaba 5 grados. Las caras estaban fr&iacute;as, las bufandas se entrelazaban con los pa&ntilde;uelos verdes. Las banderas recostadas junto a las tiendas improvisadas. Casi nadie durmi&oacute;. Ni siquiera las que no hicieron vigilia, volvieron a sus casas y regresaron a la plaza por la ma&ntilde;ana temprano. La plaza era un campamento gigante. Un campamento de resistencia.
    </p><p class="article-text">
        Mariana hab&iacute;a llegado desde Rosario, provincia de Santa Fe (a unos 300 kil&oacute;metros de Buenos Aires), con dos pares de mallas t&eacute;rmicas y el pa&ntilde;uelo verde en la mu&ntilde;eca. &ldquo;Me lo regal&oacute; mi hermana mayor cuando le dije que me ven&iacute;a&rdquo;. Para ella no hab&iacute;a posibilidad de que la media sanci&oacute;n no saliera. Llevaba un cartel escrito con rotulador: &ldquo;Ni puta por coger, ni madre por deber&rdquo;.   
    </p><p class="article-text">
        Hubo presi&oacute;n hacia adentro: as&iacute; se ganan las luchas. Dos pantallas gigantes transmit&iacute;an en vivo la sesi&oacute;n. &ldquo;Este es nuestro Mundial&rdquo;, se escuchaba en la multitud. El momento de la definici&oacute;n se vivi&oacute; como un golazo de media cancha. Y un abrazo colectivo mojado de l&aacute;grimas entre mujeres adolescentes, madres, abuelas, t&iacute;as, hermanas. Muchas ni siquiera se conoc&iacute;an entre s&iacute;. La votaci&oacute;n termin&oacute; 129 a favor y 125 en contra. &ldquo;Abajo el patriarcado, se va a caer, se va a caer. Arriba el feminismo, que va a vencer, que va a vencer&rdquo;. El c&aacute;ntico, que ya es himno, se replic&oacute; desde el Congreso hasta las cuatro, cinco, seis manzanas que todav&iacute;a desbordaban. El patriarcado ya se est&aacute; cayendo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Arenas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/despertar-bellas-durmientes_1_2074814.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jun 2018 18:33:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del 'Ni una Menos' a la ley del aborto: el despertar de las 'bellas durmientes' argentinas]]></media:title>
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