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    <title><![CDATA[elDiario.es - Emily Bell]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Facebook crea un embrollo orwelliano al clasificar las noticias como "contenidos políticos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/facebook-orwell-clasificar-contenidos-politicos_129_2052003.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7ac8390-8372-48ad-8610-f861ce9c2bd3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Facebook crea un embrollo orwelliano al clasificar las noticias como &quot;contenidos políticos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La red social abre un nuevo frente de batalla con los medios, al catalogar artículos periodísticos promocionados como "contenido político" y meterlos en el mismo saco que las campañas de partidos y asociaciones políticas</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;En nuestra &eacute;poca no es posible mantenerse alejado de la pol&iacute;tica. Todos los temas son temas pol&iacute;ticos&rdquo;, escribi&oacute; George Orwell en su ensayo de 1946 <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Politics_and_the_English_Language" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La pol&iacute;tica y el idioma ingl&eacute;s</em></a>. Si Facebook hubiera pensado un poco m&aacute;s sobre esta definici&oacute;n de lo &ldquo;pol&iacute;tico&rdquo;, podr&iacute;a haber anticipado el embrollo orwelliano en que se ha convertido su nuevo sistema para clasificar publicidad pol&iacute;tica. Pero no lo hizo y ahora mismo est&aacute; restringiendo la promoci&oacute;n de art&iacute;culos period&iacute;sticos al meterlos en el mismo saco que a las campa&ntilde;as de pol&iacute;ticos, <em>lobbies</em> y ONG.
    </p><p class="article-text">
        Lanzado por Facebook en mayo, el nuevo&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/politicalcontentads/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">archivo para la publicidad pol&iacute;tica</a> se ha convertido en el &uacute;ltimo frente de batalla entre plataformas y editores. La queja de los editores es que Facebook categoriza como &ldquo;anuncios pol&iacute;ticos&rdquo; posts que promocionan su contenido period&iacute;stico (pagados para llegar a grupos espec&iacute;ficos de la audiencia). Los responsables de los medios han reaccionado furiosos contra lo que consideran una clasificaci&oacute;n perjudicial.
    </p><p class="article-text">
        Mark Thompson,&nbsp;presidente de la empresa que edita&nbsp;el peri&oacute;dico <em>The New York Times</em>, ha sido el m&aacute;s duro en sus cr&iacute;ticas. Durante un discurso en la Open Markets Initiative, en la ciudad de Washington, critic&oacute; a la red social y dijo que las pr&aacute;cticas de Facebook eran &ldquo;una amenaza para la democracia&rdquo;. &ldquo;En lo que se refiere a las noticias, Facebook sigue sin enterarse&rdquo;, dijo. &ldquo;Al intentar aclarar un embrollo terrible, parecen haberse unido a los que buscan desdibujar la l&iacute;nea que separa la propaganda del periodismo basado en hechos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En otro acto que celebr&oacute; la Universidad de Columbia, Thompson y Campbell Brown, directora de alianzas con medios de Facebook, discutieron abiertamente por la iniciativa de la red social. Thompson mostr&oacute; ejemplos de art&iacute;culos de <em>The New York Times</em>, entre los que hab&iacute;a recetas de cocina, que hab&iacute;an sido clasificados err&oacute;neamente como mensajes pol&iacute;ticos. Brown insisti&oacute; en que estaban depurado la tecnolog&iacute;a de la clasificaci&oacute;n, pero se mantuvo firme en la idea de que la publicidad de art&iacute;culos period&iacute;sticos debe ser clasificada igual que los mensajes pol&iacute;ticos &ldquo;pagados&rdquo;. &ldquo;En eso sencillamente no tienes raz&oacute;n&rdquo;, dijo a Thompson.
    </p><p class="article-text">
        Los editores han cargado contra las plataformas sociales por cuestionar la clasificaci&oacute;n y la representaci&oacute;n de su trabajo. Uno de los ejemplos m&aacute;s escandalosos fue el protagonizado por Reveal, una organizaci&oacute;n dedicada al periodismo de investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada, en el punto &aacute;lgido del esc&aacute;ndalo por las separaciones forzadas de las familias de inmigrantes que cruzan la frontera estadounidense sin papeles,&nbsp;<a href="https://www.revealnews.org/blog/immigrant-children-forcibly-injected-with-drugs-lawsuit-claims/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Reveal public&oacute; una cr&oacute;nica exclusiva</a> sobre un presunto caso en el que ni&ntilde;os de un centro para menores inmigrantes habr&iacute;an sido drogados. El sistema de Facebook lo clasific&oacute; como contenido pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Dado que Reveal no hab&iacute;a cumplimentado la informaci&oacute;n obligatoria para publicitar posts de contenido pol&iacute;tico, las promociones que hizo sobre el caso fueron silenciadas. Facebook no retir&oacute; el art&iacute;culo, pero detuvo su promoci&oacute;n. Debido a lo necesario que es pagar para ser le&iacute;dos, no es de extra&ntilde;ar que los editores lo consideraran equivalente a retirar el art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        El enfado y la confusi&oacute;n sobre lo que finalmente hab&iacute;a pasado con los posts de Reveal demostraron que los propios medios no entend&iacute;an el nuevo sistema. Tambi&eacute;n, que hasta una iniciativa nacida con el sano objetivo de a&ntilde;adir transparencia a la publicidad pol&iacute;tica puede impedir en la pr&aacute;ctica la r&aacute;pida difusi&oacute;n de lo que muchos consideran noticias importantes y de alta calidad.
    </p><p class="article-text">
        En el centro del problema que el archivo de la publicidad pol&iacute;tica de Facebook ha dejado en evidencia est&aacute; el mismo defecto que aqueja a todo el modelo de negocio de la red social: la publicidad segmentada representa el 98% de los ingresos de Facebook, que en 2017 llegaron a los 40.000 millones de d&oacute;lares.
    </p><p class="article-text">
        Muchos usuarios de Facebook no saben que los posts tienen dos formas de llegar hasta su muro de noticias: por un algoritmo que toma la decisi&oacute;n de ponerlo ah&iacute; a partir del comportamiento, perfil y preferencias del usuario; y&nbsp;existe tambi&eacute;n la v&iacute;a de las&nbsp;promociones pagadas para llegar a segmentos determinados de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es habitual que los medios paguen para promocionar su trabajo period&iacute;stico y llegar as&iacute; a una audiencia mayor. De hecho, para muchos editores, la promoci&oacute;n es un requisito sine qua non para ser le&iacute;dos, ya que Facebook no reconoce ni quiere categorizar el buen periodismo o las noticias urgentes d&aacute;ndoles prioridad sobre otros materiales.
    </p><p class="article-text">
        Es precisamente esta mec&aacute;nica la que provoc&oacute; que durante el&nbsp;proceso electoral estadounidense de 2016 la red social aceptara todo tipo de propaganda y de &ldquo;noticias falsas&rdquo;, a menudo disfrazadas como periodismo leg&iacute;timo.
    </p><p class="article-text">
        La idea de que Facebook deber&iacute;a ser m&aacute;s transparente en lo referente a la publicidad pol&iacute;tica pagada fue recibida casi universalmente como un &ldquo;primer paso&rdquo; en la lucha contra la desinformaci&oacute;n. Las fricciones que ha despertado su implementaci&oacute;n ponen de manifiesto una tensi&oacute;n clave dentro de Facebook y de todas las empresas tecnol&oacute;gicas en lo referente a asuntos culturales. &iquest;Deben las empresas confiar mucho m&aacute;s en la decisi&oacute;n de seres humanos&nbsp;o deben dejar que se ocupen&nbsp;los algoritmos?
    </p><p class="article-text">
        La potencia de robots, algoritmos, ordenadores y f&oacute;rmulas matem&aacute;ticas para clasificar objetos &uacute;nicos es sorprendente: caras, lugares, im&aacute;genes y textos se pueden buscar e identificar r&aacute;pidamente y de forma masiva. Pero para evaluar las cosas que no son &uacute;nicas o que tienen una ambig&uuml;edad inherente, como la cultura, la pol&iacute;tica y hasta la humanidad, no hay ninguna inteligencia artificial v&aacute;lida.
    </p><p class="article-text">
        Orwell ten&iacute;a raz&oacute;n. Todo es pol&iacute;tico: las fotos de las vacaciones son pol&iacute;ticas. La moda, las bodas, el teatro, el cine y la arquitectura... En&nbsp;cierto sentido, todo eso es pol&iacute;tico (tal vez lo &uacute;nico apol&iacute;tico sea esa foto del gato sobre la que todo Internet parece pensar lo mismo).
    </p><p class="article-text">
        Cuando el algoritmo de Facebook decide que un art&iacute;culo de la revista The New Yorker en la que se elogia el adulterio es &ldquo;contenido pol&iacute;tico&rdquo;, podr&iacute;a estar haciendo un juicio profundo, casi filos&oacute;fico, sobre los valores heteronormativos. Pero lo m&aacute;s probable es que se trate sencillamente de una mala clasificaci&oacute;n ante un material que no reconoce. Aunque son ejemplos atractivos, en verdad se trata de problemas de crecimiento que Facebook tendr&aacute; capacidad de resolver.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay otras cuestiones profundas sobre la naturaleza y el control de los asuntos p&uacute;blicos. Teniendo en cuenta que hoy en d&iacute;a para muchas personas las grandes plataformas son Internet, la forma en que estas toman sus decisiones es un asunto de inter&eacute;s p&uacute;blico esencial.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a catastr&oacute;fico que la categorizaci&oacute;n como &ldquo;contenido pol&iacute;tico&rdquo; afecte a la forma en que el p&uacute;blico y el algoritmo de Facebook perciben informaciones basada en hechos. Podr&iacute;a hacer m&aacute;s dif&iacute;ciles de encontrar las noticias locales o las coberturas pol&iacute;ticas urgentes. Podr&iacute;a provocar que el &uacute;nico criterio para jerarquizar sea la cantidad de dinero que gasta un editor o un anunciante.
    </p><p class="article-text">
        La segunda cuesti&oacute;n es que, hasta cierto punto, Facebook est&aacute; en el lado correcto de la discusi&oacute;n en lo referente a clasificar los contenidos. Pero desgraciadamente la red social no est&aacute; en condiciones de enfrentar el tipo y la magnitud de la tarea que se ha impuesto.
    </p><p class="article-text">
        Se avecina una crisis ciudadana en el tema de la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica. En el origen de materiales que se hacen pasar por noticias, a menudo se oculta deliberadamente qui&eacute;n lo est&aacute; pagando o influye sobre &eacute;l. Basta con rastrear el archivo de publicidad pol&iacute;tica de Facebook escribiendo cualquier palabra clave en su buscador para encontrar a un mont&oacute;n de organizaciones de medios aparentemente neutrales que sin embargo son financiadas y controladas por grupos hiperpartidistas.
    </p><p class="article-text">
        Esos grupos tambi&eacute;n pueden pagar para promocionar art&iacute;culos de otras organizaciones de noticias para conseguir sus propios objetivos. Hay tantos art&iacute;culos de <em>The New York Times</em> promocionados por candidatos interesados en hacer avanzar sus carreras pol&iacute;ticas como los que financia el propio <em>Times</em> en sus estrategias publicitarias.
    </p><p class="article-text">
        El n&uacute;cleo inevitable de esta cuesti&oacute;n es que la transparencia tiene que llegar a la esfera de la valoraci&oacute;n pol&iacute;tica y que hay que separar las fuentes de noticias leg&iacute;timas de las no leg&iacute;timas. Nadie, ni siquiera Facebook, quiere que la red social tenga tanto control sobre los medios libres o sobre las campa&ntilde;as pol&iacute;ticas. Se ha dicho muchas veces: la respuesta a Facebook no puede ser m&aacute;s Facebook.
    </p><p class="article-text">
        En muchos aspectos, las noticias y el periodismo de hoy dependen para su supervivencia de Facebook, Google, Twitter, Apple y otros. Est&aacute; claro que estas compa&ntilde;&iacute;as no tienen ninguna capacidad intr&iacute;nseca para ejercer como guardianes de nuestro ecosistema informativo. Podr&iacute;a decirse que nunca la tendr&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Francisco de Z&aacute;rate
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emily Bell]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Jun 2018 17:59:42 +0000]]></pubDate>
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