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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rocío Lanchares]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/rocio_lanchares/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rocío Lanchares]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Luz de gas al quincemayismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/luz-gas-quincemayismo_129_7934608.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49e8d30a-65cd-41f8-835d-f5c82ab2cbe0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luz de gas al quincemayismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con el apoyo de voceros mediáticos y a través de las fuerzas y cuerpos de seguridad, todas las iniciativas y propuestas fueron de un modo u otro reprimidas a través de sanciones administrativas y penales cuando no a través de la cruda violencia policial</p><p class="subtitle">Los primeros 40 de Sol</p></div><p class="article-text">
        Qu&eacute; mal trata un pueblo sin memoria a sus propios recuerdos y cu&aacute;nto le debe a ese olvido su presente. Evitamos volver a aquello que nos perturba porque nos ense&ntilde;aron que la emoci&oacute;n no es m&aacute;s que la puerta de entrada de la debilidad. Y que el ideal revolucionario es la &eacute;pica del soldado. Pero hubo un tiempo en que no nos qued&oacute; otra que sucumbir a la ternura, e intuimos una rebeli&oacute;n que tomaba forma en vecinas y vecinos cualquiera. Encontramos entonces rabia, desesperaci&oacute;n, olvido. Tambi&eacute;n entusiasmo o contagiosa esperanza. Y muchas veces vimos venir de lejos a quienes miraban por encima del hombro a la insurrecci&oacute;n sin capit&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En nuestro imaginario, la revoluci&oacute;n vendr&iacute;a en forma de soviets o de comit&eacute;s invisibles. Vendr&iacute;a con walkirias a caballo a la medida de nuestras utop&iacute;as. Pero las revoluciones, como las utop&iacute;as, nunca son como nos las hemos contado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces lleg&oacute; una mujer con el pelo anaranjado a la orilla de la plaza, naranja de te&ntilde;ir canas, menuda y delgada como una anciana prematura, que se sent&oacute; en un bordillo y comenz&oacute; a observar y a aplaudir, y de sus ojos ca&iacute;an las l&aacute;grimas a la vez que sonre&iacute;a y gritaba: &iexcl;Juntas podemos! &iexcl;Viva la juventud! Y se desinflaron los pechos abombados, y tom&oacute; la mano de otras m&aacute;s j&oacute;venes junto a las que sonre&iacute;a y olvidaba su pensi&oacute;n de mierda, su enfermedad mal curada y su hijo robado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dicen que la nostalgia se destierra con datos porque ese a&ntilde;o que todas salimos a la calle, Rajoy y Aguirre ganaron las elecciones. Dicen que no se acuerdan, que a&uacute;n eran muy j&oacute;venes, pero que solo les han llegado malas referencias, que vaya panorama de mierda les hemos dejado. Dicen que ese a&ntilde;o, ese d&iacute;a, estaban y&eacute;ndose de putas, pero que ya no se van. Que parec&iacute;a muy prometedor y que, al final, no nos llev&oacute; a ning&uacute;n sitio.
    </p><p class="article-text">
        A nosotras, a las que nos llev&oacute; a mil sitios y nos sigue llevando, nos embarga la rabia antes que la nostalgia cuando vemos sucederse los sesudos an&aacute;lisis que van sepultando la memoria sentimental recuperada en las plazas. Una que ven&iacute;a de lejos y que dio paso a nuevos imaginarios y alianzas. Convivimos aquellas a quienes nos resultaban demasiado pesadas las ametralladoras con quienes apenas necesitaban un plato de comida para alistarse, compartiendo una pol&iacute;tica revolucionaria basada en la transversalidad. Diez a&ntilde;os despu&eacute;s, se responsabiliza sin pudor a un movimiento heterog&eacute;neo y espont&aacute;neo de todos los males pol&iacute;ticos recientes, confundiendo apertura con indeterminaci&oacute;n, emotividad con impotencia, idealismo con infantilismo. El desprecio por la emoci&oacute;n pretende desprestigiar la acci&oacute;n misma. Luz de gas de manual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luz de gas: forma de manipulaci&oacute;n de la percepci&oacute;n de la realidad del otro con el fin de hacerlo dudar de su propio juicio o memoria, dar por sucedido lo que nunca ocurri&oacute; o presentar informaci&oacute;n falsa para desorientarlo y negar su experiencia de lo vivido.
    </p><p class="article-text">
        Estas pr&aacute;cticas que aunaban autodefensa y descontento cosecharon a su paso, por un lado, interpretaciones pr&oacute;ximas a la definici&oacute;n de ciudadan&iacute;a responsable, democr&aacute;tica, que encajaban bien en la deriva reformista que nunca escondieron algunos de sus protagonistas; por otro, una condena articulada alrededor de tres fases. Primero la ridiculizaci&oacute;n &mdash;perroflautas al fin&mdash; apelando a su car&aacute;cter pacifista o festivo. Sin embargo, mientras se menospreciaba el alcance de las demandas, se&ntilde;aladas como vol&aacute;tiles, su legitimidad e incidencia en la vida pol&iacute;tica segu&iacute;a creciendo, dando paso a la siguiente respuesta: la criminalizaci&oacute;n de la protesta en cualquiera de sus formas, seg&uacute;n la cual, toda disidencia o desobediencia civil es categorizada como violencia o terrorismo: todo es ETA. Finalmente, y una vez asimilada en el imaginario general esta imagen demonizada de un movimiento civil pac&iacute;fico, la represi&oacute;n ejercida sin cortapisas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el apoyo de voceros medi&aacute;ticos y a trav&eacute;s de las fuerzas y cuerpos de seguridad, todas las iniciativas y propuestas fueron de un modo u otro reprimidas a trav&eacute;s de sanciones administrativas y penales cuando no a trav&eacute;s de la cruda violencia policial, y no en todos los casos dentro de los l&iacute;mites de la legalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El uso del monopolio de la violencia por parte del Estado ante las conquistas sucesivas del quincedemayismo fue una de las causas directas de su mentada &ldquo;disoluci&oacute;n&rdquo; o desinfle en t&eacute;rminos masivos, pese a que se ha seguido atribuyendo a la falta de proyecci&oacute;n y definici&oacute;n del movimiento. La aprobaci&oacute;n de la Ley &Oacute;rganica 4/2015 de Protecci&oacute;n de Seguridad Ciudadana, Ley Mordaza, es la conclusi&oacute;n final de todo el proceso.
    </p><p class="article-text">
        Es imprescindible hacer un ejercicio de memoria y archivo, para poner sobre la mesa cu&aacute;les fueron las consecuencias materiales directas de ese momento insurreccional en el contexto de la crisis econ&oacute;mica, as&iacute; como los mecanismos que se activaron para neutralizarlo. Y para eso deteng&aacute;monos un momento en la nostalgia, esa otra arma arrojadiza, tan mentada estos d&iacute;as de aniversario. Nuestra memoria est&aacute; forjada por imaginarios y experiencias que trascienden con creces a un momento hist&oacute;rico determinado. La mirada resultadista que desprecia los recuerdos, m&aacute;s o menos sentimentales, de un sector de quienes pasaron por las plazas, ahonda en el paradigma &eacute;xito/fracaso, y pasa por alto los resortes menos evidentes de las transformaciones sociales. Aquellos que relacionan, en la l&iacute;nea de lo que apuntan los feminismos contempor&aacute;neos, las condiciones materiales de existencia con las distintas subjetividades que las padecen y proyectan a futuro. Y hace tiempo que esas subjetividades no pasan solo por la del var&oacute;n, blanco de izquierdas, ya sea de clase media o clase obrera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La inclusividad radical no s&oacute;lo propicia momentos emotivos que recordar con mayor o menor nostalgia, y no se agota en la emoci&oacute;n. La inclusividad radical mira hacia la utop&iacute;a posible, pero tambi&eacute;n se traduce en pr&aacute;cticas que transforman la acci&oacute;n pol&iacute;tica. En ella se ensayan asaltos al estado de las cosas que no siempre producen los resultados so&ntilde;ados, y se cuestiona la idea de vanguardia pol&iacute;tica entendida en sentido cl&aacute;sico, en la que esa primera l&iacute;nea siempre es sostenida en la sombra por las mismas. Cada contexto hist&oacute;rico genera y demanda sus propias armas, y nos guste m&aacute;s o menos nos encontramos en una encrucijada en la cual nuestras filas no est&aacute;n formadas por milicianos ni viejos comandantes. O no solo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aleccionar a aquellos para quienes el llamado 15M a&uacute;n sirve como cierta gu&iacute;a para la acci&oacute;n o la transformaci&oacute;n, supone desconocer otros recorridos vitales y otras subjetividades. Esta es la segunda luz de gas, que viene de algunos que ojal&aacute; hubieran bajado de sus tribunas a trabajar en el proceso destituyente que se abri&oacute; en aquel entonces, como uno m&aacute;s. Para la se&ntilde;ora del pelo anaranjado supuso reconocerse como sujeto con posibilidad de agencia. Y gracias a ello no volver&aacute; a verse como alguien arrojada al mundo sin red o sin apoyos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A Rodrigo Rato y sus secuaces se les querell&oacute; pero desde entonces se han seguido parando desahucios y arrancando a oficinas o despachos daciones en pago y alquileres sociales, a esos mismos bancos que contin&uacute;an privatizando beneficios y socializando p&eacute;rdidas. A pesar de haber llevado a t&eacute;rmino tres huelgas generales en dos a&ntilde;os, siguen siendo imprescindibles las despensas de alimentos y oficinas de derechos sociales por todo el territorio, en un trabajo ingente de autoabastecimiento de las necesidades b&aacute;sicas. Profesionales de todos los &aacute;mbitos contin&uacute;an trabajando codo a codo en la proyecci&oacute;n de una organizaci&oacute;n m&aacute;s justa de los medios y la riqueza. Todo operando durante a&ntilde;os lejos de la atenci&oacute;n y la lectura de los medios sobre el car&aacute;cter &ldquo;ciudadanista&rdquo; de la revuelta fallida. Una lista que podr&iacute;a alargarse hasta el infinito y que contrasta con la deriva institucional a la que los mismos poderes que criminalizaron otras iniciativas incitaron, ante la que sonrieron entonces con recelo, hasta convertir esa sonrisa en una mueca perversa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en que la ternura y la insurrecci&oacute;n fueron parejas, cuando lejos de la soledad de nuestras casas, apretadas en plazas, nos volvimos indistinguibles entre nosotras. Contra esa luz de gas, tan instrumental al estado de las cosas, tan funcional para una lectura c&iacute;nica de la Historia, tenemos una memoria que poner en com&uacute;n, una que no confunde nostalgia con olvido. Y tenemos tambi&eacute;n la convicci&oacute;n de que si la Utop&iacute;a es necesariamente ef&iacute;mera, eso solo puede significar que es necesariamente transitable, como una plaza que se llena y se vac&iacute;a en el tiempo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        * Roc&iacute;o Lanchares es autora de Hotel Madrid, historia triste 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/2d2f6666-6018-4e88-94a2-9f9bea2e078c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="300" height="450" align="left" data-title="" /></p>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rocío Lanchares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/luz-gas-quincemayismo_129_7934608.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 May 2021 20:22:44 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[ENTREVISTA | María Galindo, feminista y lesbiana boliviana: “No podemos seguir tolerando ese desfase entre el poder político y las soberanías de las mujeres y las marikonas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/entrevista-maria-galindo-feminista-soberanias_1_2046688.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/edb9cce3-f7a3-431c-93f2-72d13798b5d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="ENTREVISTA | María Galindo, feminista y lesbiana boliviana: “No podemos seguir tolerando ese desfase entre el poder político y las soberanías de las mujeres y las marikonas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“En la marcha oficial del orgullo el gay se presenta ante el poder como un cliente que viene a pedir un derecho”</p><p class="subtitle">”No son marchas del orgullo, son marchas de la domesticación del orgullo, de una domesticación del mundo marika, un domesticación neoliberal, una domesticación ONGera</p></div><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Galindo llega hasta Cibeles y saca su grabadora. Se dispone a hacer el relato radial de la Manifestaci&oacute;n del Orgullo Cr&iacute;tico. Les ni&ntilde;es trans encabezan la marcha con sus banderas de colores pastel y sus alas de mariposa. &ldquo;Es una casualidad que yo haya llegado el 28 de de junio, d&iacute;a internacional del orgullo a Madrid, pero aqu&iacute; estamos queridas amigas y amigos. Les voy a contar por qu&eacute; en esta ciudad hay dos manifestaciones...&rdquo;, habla a su grabadora. Si Galindo viviera aqu&iacute; se manifestar&iacute;a en &eacute;sta, no en la otra. En unos d&iacute;as, cuando vuelva a Bolivia, esta misma historia la oir&aacute;n miles de personas a trav&eacute;s de <a href="https://radiodeseo.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Radio Deseo</a>, la &uacute;nica radio feminista comunitaria que se escucha en toda la ciudad, y es una de las puntas de lanza del colectivo que fund&oacute; Galindo hace veinte a&ntilde;os, Mujeres Creando. All&iacute; practican un feminismo aut&oacute;nomo que llaman &ldquo;urgente&rdquo;, ofensivo, descarado, insumiso. Y autogestionario. Tienen una asesor&iacute;a legal (y alegal), con la que han prestado apoyo gratuito a miles de mujeres. Desde su sede en La Paz &ndash;La Virgen de los deseos, una casona roja como las llamas del infierno&ndash; se orquest&oacute;, por ejemplo, la campa&ntilde;a contra los &ldquo;padres irresponsables&rdquo;, una lista negra de hombres que no pagaban pensiones para sus hijos, que inclu&iacute;a a ministros y que encabez&oacute; el propio Evo. Aparecer en la lista de Mujeres Creando supon&iacute;a tal deshonra que acababan pagando.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n es Mar&iacute;a Galindo y por qu&eacute;, pese a su relevancia y a su contribuci&oacute;n con el avance de los feminismos del sur, no nos suena tanto como otras feministas, ni hay largas colas para ir a verla? Quiz&aacute; porque ella incomoda a todxs por igual. A la derecha y a la izquierda. A las feministas institucionales y a las otras. A la iglesia. Y, por supuesto, a Evo.
    </p><p class="article-text">
        Qui&eacute;n no ha visto alguna imagen de sus graffitis, con los que lleva muchos a&ntilde;os invadiendo las calles y muros de La Paz: &ldquo;t&uacute; me quieres virgen, t&uacute; me quieres santa, t&uacute; me tienes harta&rdquo;. Una vez pint&oacute; al Papa masturb&aacute;ndose. Otra vez rompi&oacute; en mil pedazos el premio que le acababan de entregar. Hasta se hizo pasar por novicia en el Vaticano. Marikona, terca, gorda, como se autodefine, latiguillo de los conservadores, lesbiana, Mar&iacute;a es para  los machistas bolivianos (y los del mundo entero) algo as&iacute; como la encarnaci&oacute;n femenina de Satan&aacute;s. Su look g&oacute;tico de abrigo de piel a lo Cruella de Vil y esa larga u&ntilde;a de metal que lleva por anillo y agita vehemente completan el cuadro. Este <a href="https://www.facebook.com/events/276605002883967/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&aacute;bado 30</a> presenta su libro <em>No hay libertad pol&iacute;tica sin libertad sexual,</em> una investigaci&oacute;n sobre la homofobia en el mism&iacute;simo seno de la Asamblea Plurinacional de Bolivia que pone al descubierto las mentalidades ultraconservadoras respecto al sexo de los legisladores, la raz&oacute;n de por qu&eacute; las pol&iacute;ticas sobre diversidad nunca llegan a buen t&eacute;rmino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ndo te diste cuenta de que eras feminista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo planteo un concepto bien bonito del feminismo que es el feminismo intuitivo. Hablo de un feminismo que no te viene de los libros o por un contacto con el feminismo como ideolog&iacute;a pol&iacute;tica, sino que te viene desde una rebeli&oacute;n profunda de ti misma para con mandatos patriarcales, porque te niegas a acatarlos. Y ah&iacute; yo creo que hay un feminismo intuitivo, durmiendo, o despierto, en cientos de miles de mujeres, que se van rebelando sin llamar a esa su rebeld&iacute;a feminismo. Si hablamos de este feminismo intuitivo yo s&iacute; que tengo memoria desde peque&ntilde;a, desde muy jovencita, de haberme ido moviendo de los c&aacute;nones, de las imposiciones. Ahora, mi despertar como feminista ideol&oacute;gica m&aacute;s politizada, eso me pas&oacute; a la media hora de meterme en un partido pol&iacute;tico de izquierdas.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y a la lesbiana cu&aacute;ndo la intuiste? Fuiste una de las primeras, sino la primera mujer, en declararse lesbiana p&uacute;blicamente en Bolivia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo fui la primera, y por eso digo y me reivindico como monumento arqueol&oacute;gico [risas]. Mira, lo de ser lesbiana es una cosa que lo vas armando &ndash;como nos pasa un poco a todas&ndash; lo vas  armando como un rompecabezas: un d&iacute;a encuentras una pieza, al d&iacute;a siguiente encuentras la otra y al siguiente otra. Es un camino entre tortuoso y placentero, porque vas, por supuesto, descubriendo el lesbianismo desde el placer sexual, desde la atracci&oacute;n f&iacute;sica, desde la atracci&oacute;n homosexual, que es una cosa muy linda, pero tambi&eacute;n vas sintiendo la angustia de descubrir ese placer en medio de una sociedad heteronormativa, heteropatriarcal, en la que es condenado, perseguido. Yo tambi&eacute;n he tenido p&aacute;nico a la palabra lesbiana. Por eso fue para m&iacute; desde adolescente una construcci&oacute;n lenta, placentera, tambi&eacute;n tr&aacute;gica.
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        <strong>&iquest;Es Bolivia un pa&iacute;s homof&oacute;bico por encima de la media?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No me gusta mucho que se midan los grados de homofobia en t&eacute;rminos de pa&iacute;ses; es un estereotipo que Sudam&eacute;rica sea un continente supuestamente m&aacute;s machista o m&aacute;s homof&oacute;bico que Europa. En este libro muestro claramente c&oacute;mo en los primeros a&ntilde;os  de conquista y colonizaci&oacute;n fueron perseguidas formas de homosexualidad muy presentes en las culturas precoloniales y c&oacute;mo esa memoria de persecuci&oacute;n, de castigo, de humillaci&oacute;n profunda, ha quedado marcada como un rasgo casi ancestral. En Bolivia s&iacute; hay mucha homofobia. Hay mucha homofobia en la izquierda, por ejemplo. Yo ten&iacute;a p&aacute;nico, porque estaba convencida de que como mujer lesbiana mi palabra iba a valer menos de lo que ya val&iacute;a como mujer. Hay mucha persecuci&oacute;n y se debe en gran parte a la influencia y al poder la iglesia cat&oacute;lica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A la que t&uacute; has plantado cara una y otra vez, adem&aacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, muchas veces. Nosotras hemos sido muy claras en nuestros frentes de lucha y de manera muy espec&iacute;fica, manejando cuestiones simb&oacute;licas, manejando su propio lenguaje. Creemos que hay que interpelar a la Iglesia Cat&oacute;lica pero de frente. No entiendo por qu&eacute; muchas movidas marikas o han abandonado ese frente, o no lo toman en cuenta a la hora de, por ejemplo, discutir cosas como la ley de identidad sexual o la de identidad de g&eacute;nero.  Sabemos que la iglesia mueve sus hilos, maneja sus tel&eacute;fonos para presionar y que las leyes marikas no se den nunca. La iglesia permanentemente est&aacute; persiguiendo el cuerpo, persiguiendo el placer, persiguiendo las formas de soberan&iacute;a del cuerpo y lo hace de frente y lo hace a escondidas, con esa t&iacute;pica doble moral. Hay que plantarle cara a la Iglesia y hay que desarrollar una lucha de frente. Adem&aacute;s no es tan imbatible como se piensa que es. La iglesia cat&oacute;lica tiene un gran caparaz&oacute;n, como el PP, pero luego escarbas un poco y encuentras que dentro solo hay decadencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; &ldquo;no hay libertad pol&iacute;tica sin libertad sexual&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entra&ntilde;a una estrategia pol&iacute;tica diferente. Mi libro nace justamente de una protesta o un acto simb&oacute;lico que celebramos un 28 de Junio. Nosotras [Mujeres Creando] jam&aacute;s asistimos a las marchas del orgullo. En Bolivia se hacen marchas desde hace mucho tiempo pero no son marchas del orgullo, son marchas de la domesticaci&oacute;n del orgullo, de una domesticaci&oacute;n del mundo marika, un domesticaci&oacute;n neoliberal, una domesticaci&oacute;n ONGera. Tambi&eacute;n es una una domesticaci&oacute;n porque el gay se presenta ante el poder como un cliente que tiene que pedir un derecho. Por si fuera poco son derechos que presentan una visi&oacute;n totalmente peque&ntilde;oburguesa, clasemediera del concepto de lo marika, de lo marik&oacute;n, de lo no hetero. Nosotras ese d&iacute;a hacemos otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por ejemplo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, aquella vez hicimos una escultura er&oacute;tico pol&iacute;tica l&eacute;sbica muy fuerte en la puerta de la Catedral. El Parlamento protest&oacute; contra nosotras y aprovechamos ese acto de homofobia para exigir algo: Como nos dijeron que ten&iacute;amos que aceptar ese acto de homofobia en la medida en que representaba la visi&oacute;n de la sociedad, entonces dijimos, ok, si esto refleja la visi&oacute;n de la sociedad nosotras queremos hacer la investigaci&oacute;n sobre esos portavoces de la sociedad que son los parlamentarios. Queremos saber. Y logramos &ndash;un poco porque Mujeres Creando tiene mucha legitimidad pol&iacute;tica y tambi&eacute;n porque somos irreverentes&ndash; que la Presidencia de la Asamblea Legislativa nos abriera sus puertas para hacer una investigaci&oacute;n sobre machismo y homofobia en el conjunto del parlamento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l fue el m&eacute;todo que utilizaron?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hicimos la investigaci&oacute;n parlamentario por parlamentario, para saber de d&oacute;nde sacan sus conceptos de cuerpo, de hombre, de mujer, c&oacute;mo se construye su visi&oacute;n de la sexualidad, y c&oacute;mo luego todas esas construcciones terminan reflejadas en leyes, que son negadoras de formas de soberan&iacute;a fundamentales para la sociedad. Esto se explica tambi&eacute;n ahorita en Espa&ntilde;a con lo que ha pasado con La manada. &iquest;C&oacute;mo te explicas que los magistrados no hayan calificado ese acto como violaci&oacute;n cuando la sociedad entera lo ve como un acto de violaci&oacute;n? Ese desfase entre estas esferas de poder pol&iacute;tico y las soberan&iacute;as que estamos ejerciendo las mujeres, la marikonada, en fin, los, les, las en la sociedad, es una cosa que no podemos seguir tolerando. No pedimos tolerancia, lo que queremos es destrozar el rayado de cancha pol&iacute;tico donde nosotras somos unas simples clientas del Estado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay la sensaci&oacute;n de que se da una amonestaci&oacute;n directa a las mujeres que protestan, que denuncian, que se atreven a enfrentar el poder. Supongo que Mujeres Creando, por su constante revuelta, debe sentirlo muy duramente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo vivimos de manera muy directa, eso es cierto, pero tambi&eacute;n lo disfrutamos mucho. Nosotras somos productoras de lenguajes de lucha pol&iacute;tica, nosotras somos productoras de un po&eacute;tica de lucha. Nosotras queremos desatar esos lenguajes, adem&aacute;s, y hemos hecho del esc&aacute;ndalo una potencia pol&iacute;tica importante en Bolivia. Si el problema es la homofobia nuestro objetivo es llevar los lenguajes al extremo, de manera que se muestre evidente. Eso me parece importante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sabemos que seguiste de cerca el caso de La manada, incluso escribiste una columna, pero no s&eacute; si lleg&oacute; hasta Bolivia el caso de las trabajadoras de la fresa en Huelva: mujeres marroqu&iacute;es que denunciaron haber sido violadas por sus patrones. Aqu&iacute; el feminismo antirracista ha se&ntilde;alado c&oacute;mo cambia la reacci&oacute;n del feminismo hegem&oacute;nico cuando se trata de la violencia contra personas racializadas. &iquest;Suscribes esa cr&iacute;tica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que una cosa no quita la otra y que es muy importante cuestionar lo que ha pasado con La manada porque tiene un impacto sobre la sociedad espa&ntilde;ola y sobre el mundo entero. Hay un efecto domin&oacute; con lo que ha sucedido, m&aacute;s all&aacute; de las fronteras espa&ntilde;olas, y por supuesto sobre el conjunto de nosotras las mujeres, seas quien seas. Nosotras en Bolivia estamos viviendo casos, no te digo similares, pero s&iacute; an&aacute;logos permanentemente. Pero, &iquest;qu&eacute; pasa cuando a la violencia se le suma lo racista y colonial? Hay violencias ya normalizadas, violencias ante las que hay que supuestamente callar, que hay que aceptar, como la que sucede con las trabajadoras marroqu&iacute;es; por lo tanto esas violencias no van a la primera p&aacute;gina, ni de un peri&oacute;dico, ni de una protesta, ni de nada. Hay cuerpos desechados por el neoliberalismo, cuerpos destinados a vivir violencia. Por ejemplo, nosotras que estamos muy cerca de las compa&ntilde;eras en situaci&oacute;n de prostituci&oacute;n todos los d&iacute;as comprobamos que sus cuerpos son violables y son asesinables, sin que exista ning&uacute;n margen, ni siquiera de indignaci&oacute;n. No solamente hay que alzar la voz, sino entender desde qu&eacute; campo se est&aacute; hablando. Lo que a mi me parec&iacute;a un error, es pensar que gritar contra la violaci&oacute;n de los patrones contra las compa&ntilde;era marroqu&iacute;es en Huelva, significa que no tienes por qu&eacute; gritar contra La manada. Esa es la cosa que a m&iacute; m&aacute;s me angustia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; te angustia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me angustia porque creo que es una estrategia errada poner en balanza a las v&iacute;ctimas. Porque le estamos haciendo el juego al patriarcado. Una v&iacute;ctima no vale menos que la otra. Ese es el mensaje del patriarcado todo el tiempo. Si la asesinada es una mujer ind&iacute;gena y pobre, su asesinato es menos relevante que si la asesinada es una chica blanca, universitaria y de clase media urbana. Eso lo veo todos los d&iacute;as. Es un error que nosotras digamos que no vamos a  gritar cuando se asesina a la chica de clase media urbana porque la vida de la ind&iacute;gena est&aacute; siendo desvalorizada: ese es un error de estrategia desde mi punto de vista. Nosotras tenemos que tener la capacidad de trabajar sobre lo uno y lo otro. Porque adem&aacute;s el efecto de la sentencia de La manada tiene efecto sobre el conjunto de nosotras. A m&iacute; me parece que es una cosa muy importante de discutir y reflexionar. Yo he visto la cr&iacute;tica, al menos en Facebook, que muchas de ustedes han lanzado &ndash;a las migrantes yo las llamo exiliadas del neoliberalismo&ndash; y la respeto mucho. Yo he vivido en calidad de exiliada del neoliberalismo muchos a&ntilde;os, en esta parte del mundo entre Italia y Alemania, y he visto esto: una mujer blanca tiene un valor y la mujer que no lo es tiene un valor menor. Pero nosotras no podemos trabajar bajo ese c&oacute;digo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bolivia es el pa&iacute;s con m&aacute;s alto &iacute;ndice de violaciones de toda Am&eacute;rica del sur.  Tambi&eacute;n son alt&iacute;simas las cifras de feminicidios. Sabemos que con Evo se aprob&oacute; la ley contra la violencia hacia las mujeres pero que no ha funcionado como se esperaba y ha quedado m&aacute;s bien en letra muerta. &iquest;Ha habido alg&uacute;n avance en ese sentido en el &uacute;ltimo a&ntilde;o?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las cosas est&aacute;n muy mal, porque nosotras estamos en una sociedad donde el r&eacute;gimen de gobierno tiene un efecto muy fuerte sobre el conjunto de la poblaci&oacute;n. Estamos hablando de un presidente, Evo Morales, con una mentalidad caudillista y con una mentalidad muy machista, que hace un refuerzo de esos comportamientos todos los d&iacute;as a trav&eacute;s de un lenguaje presidencial, que permanente est&aacute; aplaudiendo gestos de machismo, gestos de humillaci&oacute;n, gestos de denigraci&oacute;n de las mujeres. Por otro lado, es un gobierno que ha decidido convivir con una tremenda corrupci&oacute;n policial. La polic&iacute;a es una mafia aut&aacute;rquica en Bolivia, y esto solo quiere decir que cuando denuncias violencia t&uacute; te tienes que relaciona con este tejido corrupto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por eso Mujeres Creando promueve la autogesti&oacute;n en los casos de violencia contra las mujeres.</strong>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, es. Nosotras no hemos delegado todo en el Estado. Nosotras tambi&eacute;n gestionamos casos de violencia machista y estamos planteando una serie de estrategias que van m&aacute;s all&aacute; de la ley, que son alegales, que son muy irreverentes y que son muy interesantes como formas alternativas que nos tenemos que crear. En t&eacute;rminos de violencia machista no es suficiente con que las mujeres feministas planteemos la ley, planteemos alguna correcci&oacute;n a la ley y luego la d&eacute;cima o millon&eacute;sima correcci&oacute;n a la ley, porque no va por ah&iacute;. Nosotras podemos tener esa discusi&oacute;n pero tambi&eacute;n tenemos que gestionar los casos de violencia machista con pr&aacute;cticas feministas completamente alternativas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El gabinete de Pedro S&aacute;nchez, como habr&aacute;s visto, tiene una mayor&iacute;a femenina y es el m&aacute;s femenino del mundo. Desde que est&aacute; Evo, tambi&eacute;n en Bolivia hay una voluntad de paridad y gran presencia de mujeres en la pol&iacute;tica. &iquest;Esto ha cambiado las cosas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Bolivia el 54% del Parlamento est&aacute; compuesto por mujeres y el primer gabinete de Evo Morales debut&oacute; con el 50% de mujeres en el Consejo de ministras, como dicen por aqu&iacute;. Pero nosotras precisamente cuestionamos la presencia de mujeres en el Parlamento o en un Consejo de Ministros, mientras sea una presencia reducida al hecho biol&oacute;gico de ser mujer &ndash;porque as&iacute; se piensa que las mujeres est&aacute;n representadas&ndash;, y que no implique en el fondo un proyecto pol&iacute;tico, un contenido ideol&oacute;gico, si no es as&iacute; no interesa y no marca ninguna diferencia. Te voy a poner el ejemplo ind&iacute;gena. Un ind&iacute;gena no por tener piel morena o usar traje ind&iacute;gena representa los sue&ntilde;os ind&iacute;genas sino a partir de la mentalidad descolonizadora. Lo mismo que una mujer machista dentro del poder. La Cospedal, la Cifuentes, &iquest;qu&eacute; expresan? La derecha ha sido muy h&aacute;bil en crear frentes de mujeres pero mujeres que son parte del proyecto patriarcal. Creo que eso es muy importante, entender que esa presencia hoy a&uacute;n tiene un car&aacute;cter biol&oacute;gico y no ideol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Son c&eacute;lebres las Evadas &ndash;frases mis&oacute;ginas pronunciadas en p&uacute;blico&ndash;, pero nos hemos encontrado con una gran cantidad de gente, que siendo feminista y de izquierdas, toleran al Evo macho porque est&aacute; haciendo un gobierno de izquierda. &iquest;T&uacute; no se la toleras, no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Totalmente. Nosotras hemos dicho: &ldquo;No saldr&aacute; Eva de la costilla de Evo&rdquo; desde el primer d&iacute;a de gobierno. Cuando hablamos de un r&eacute;gimen caudillista hablamos precisamente de que al caudillo se le justifica todo precisamente por serlo, porque es el salvador, el padre.  Adem&aacute;s, el proyecto pol&iacute;tico de Evo no es un proyecto de izquierda. Es un proyecto de convivencia pac&iacute;fica con el neoliberalismo. El r&eacute;gimen en Bolivia es un r&eacute;gimen de extracci&oacute;n de materias primas salvaje, a costa de la naturaleza, a costa de la vida y la supervivencia de una cantidad importante de pueblos ind&iacute;genas y bajo un r&eacute;gimen completamente transnacional, neoliberal, de capitalismo financiero. Qu&iacute;tense el chip de que Evo es un gobierno de izquierda. Evo es un gobierno de convivencia con las estructuras internacionales de car&aacute;cter, colonial, neoliberal y depredador.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Crees en la fuerza que est&aacute; demostrando el feminismo a nivel global o eres esc&eacute;ptica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No no soy tan esc&eacute;ptica. En mi libro No se puede descolonizar sin despatriarcalizar hablo de que hay un proceso de despatriarcalizaci&oacute;n en marcha, invisibilizado, que estamos protagonizando las mujeres a escala planetaria y desde abajo, reventando los moldes, horadando los moldes en los cuales se nos quiere meter. Hablo de las mujeres que est&aacute;n abortando de forma ilegal, las mujeres que est&aacute;n denunciando violencia machista, las mujeres que est&aacute;n rompiendo barreras sexistas. Este es un proceso m&aacute;s amplio, por eso no se hace solo desde el feminismo sino desde amplios sectores populares. Ahorita los feminismos tenemos que hacer el trabajo de hilvanar esa fuerza rebelde, despatriarcalizadora y de entender ese proceso, interpretarlo y aportar con todo el trabajo que venimos haciendo. En Bolivia no damos a basto para responder a ese despertar rebelde, furioso e interesante en grandes sectores de mujeres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde el #MeToo o el #Cu&eacute;ntalo en Espa&ntilde;a, uno de los temas que m&aacute;s escuece es el de la justicia popular, el de las mujeres haciendo justicia por su propia mano. &iquest;C&oacute;mo debe ser ese ajuste de cuentas, esa reparaci&oacute;n, cuando tenemos a la justicia institucional patriarcal d&aacute;ndonos las espalda?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nosotras lo tenemos claro. Hay mujeres que nos piden legitimar documentos, procesos, en los aparatos de justicia formales, y nosotras lo hacemos porque ah&iacute; la que decide lo que quiere tiene que ser la mujer y eso se respeta. Pero tambi&eacute;n hemos generado una serie de alternativas paralelas, que empiezan en el escrache, pasan por la acci&oacute;n directa y van m&aacute;s all&aacute;, que son alegales. Creo en la acci&oacute;n directa y por supuesto creo en una acci&oacute;n directa no violenta. Nosotras hemos llegado a robar autos, a recuperar ni&ntilde;os, a recuperar bienes y lo hacemos m&aacute;s all&aacute; de cualquier sentencia judicial. Eso nos ha dado mucho poder tambi&eacute;n de cara al Poder Judicial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ustedes son temibles.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando nosotras presentamos casos se hace presente nuestra leyenda negra, tenemos un mala fama legendaria; entonces el Poder Judicial no te digo que se ponga necesariamente las pilas, no es una varita m&aacute;gica, pero se pone en alerta. Lo que no podemos es seguir aceptando la frustraci&oacute;n que representa depender de &eacute;ste. Todo el mundo te dice denuncia, denuncia. Y al rato que tu denuncias no pasa nada y eres t&uacute; la juzgada, la interpelada, la que pierde el puesto de trabajo, la que pierde el prestigio, la que est&aacute; controlada. No, esa frustraci&oacute;n es hist&oacute;rica y nosotras como feministas no la podemos avalar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Wiener, Rocío Lanchares]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Jun 2018 19:08:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[ENTREVISTA | María Galindo, feminista y lesbiana boliviana: “No podemos seguir tolerando ese desfase entre el poder político y las soberanías de las mujeres y las marikonas”]]></media:title>
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