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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ismael Cortés]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ismael_cortes/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ismael Cortés]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El antigitanismo que no cesa: la paradoja de la tolerancia durante la COVID-19]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/antigitanismo-cesa-paradoja-tolerancia-covid19_129_5956483.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bbf5bd1e-cf53-4a68-b3ff-aa6f534c21ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El antigitanismo que no cesa: la paradoja de la tolerancia durante la COVID-19"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Personalmente me ha conmocionado el nivel de odio propagado por periódicos muy influyentes: insultando, ridiculizando y difamando a las comunidades gitanas</p></div><p class="article-text">
        En el momento de su fundaci&oacute;n, hace ya casi tres d&eacute;cadas, la Uni&oacute;n Europea puso en el centro de sus fundamentos el compromiso con la defensa de la dignidad humana y la igualdad de trato. En cumplimiento de este compromiso, la Comisionada Europea para la Igualdad, Helena Dalli, llam&oacute; recientemente a los Estados miembros de la UE a &ldquo;hacer todo lo posible para evitar que las minor&iacute;as nacionales o &eacute;tnicas, en particular los gitanos, se conviertan en chivos expiatorios de la crisis actual&rdquo;. Estas declaraciones abrieron un debate necesario sobre una forma espec&iacute;fica de racismo con largas ra&iacute;ces hist&oacute;ricas, cuya espina sigue clavada en el coraz&oacute;n del presente.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Espa&ntilde;a, tan pronto como se declar&oacute; el estado de alarma, el Gobierno reconoci&oacute; la particular situaci&oacute;n de vulnerabilidad que afecta a un segmento significativo de la poblaci&oacute;n gitana, inscrita en el contexto de las desigualdades estructurales preexistentes a la pandemia. Y, de hecho, el Gobierno mape&oacute; casi mil barrios, en su mayor&iacute;a habitados por personas gitanas, que presentan &iacute;ndices de pobreza y extrema pobreza. En consecuencia, se traz&oacute; un plan para garantizar unos ingresos b&aacute;sicos, as&iacute; como el suministro de alimentos, agua, gas y electricidad, a las familias necesitadas. Sin embargo, las medidas sociales y econ&oacute;micas siendo muy necesarias, no son suficientes para proteger los derechos de las personas gitanas en los tiempos que corren. Desde el comienzo de la pandemia, federaciones como Khetane y Uni&oacute;n Roman&iacute; han denunciado, en repetidas ocasiones, el uso de un lenguaje racista que retrata a las comunidades gitanas como una amenaza para la salud p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Personalmente me ha conmocionado el nivel de odio propagado por peri&oacute;dicos muy influyentes: insultando, ridiculizando y difamando a las comunidades gitanas. Tambi&eacute;n fue sorprendente ver casos en los que los grandes medios de comunicaci&oacute;n ped&iacute;an el uso de la violencia policial o militar contra los barrios gitanos. Y tales mensajes de odio tuvieron consecuencias inmediatas: ha habido personas alentando, a trav&eacute;s de las redes sociales y los servicios de mensajer&iacute;a instant&aacute;nea, pogromos contra las comunidades gitanas sospechosas de saltarse el confinamiento.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del antigitanismo, hablamos de un racismo profundamente arraigado que se manifiesta con especial virulencia en contextos de crisis, cuando la ansiedad y el descontento social buscan canales de expresi&oacute;n disponibles no punibles. Y los gitanos han demostrado hist&oacute;ricamente ser un blanco f&aacute;cil, en estos contextos, debido a la impunidad vinculada a una forma ampliamente aceptada de racismo. Lo he expresado en diferentes foros de debate europeos, y ahora lo expreso tambi&eacute;n aqu&iacute;: todas las pol&iacute;ticas socioecon&oacute;micas dirigidas a la inclusi&oacute;n de la poblaci&oacute;n gitana resultar&aacute;n fallidas si no est&aacute;n respaldadas por el compromiso pol&iacute;tico de combatir el racismo y sus manifestaciones, incluido el discurso de odio.
    </p><p class="article-text">
        En diciembre de este a&ntilde;o, el marco estrat&eacute;gico de la UE para la inclusi&oacute;n de los gitanos llegar&aacute; a su fin; y estoy seguro de que habr&aacute; muchas lecciones que aprender sobre la desigualdad tomadas de la crisis de la Covid-19. Una de ellas deber&iacute;a ser la necesidad de priorizar el antirracismo en los programas estrat&eacute;gicos de los pa&iacute;ses miembros de la UE. La inclusi&oacute;n, entendida como una participaci&oacute;n equitativa en todos los &aacute;mbitos de la sociedad, seguir&aacute; siendo un objetivo lejano en el horizonte hasta que no logremos reducir los alt&iacute;simos niveles de estigmatizaci&oacute;n y odio que padecen las comunidades gitanas.
    </p><p class="article-text">
        El estigma de la &ldquo;amenaza gitana&rdquo; es la mayor barrera para acceder a viviendas de alquiler, trabajos de calidad o estructuras democr&aacute;ticas de representaci&oacute;n. Estas tres &aacute;reas de inclusi&oacute;n, tan diferentes entre s&iacute;, requieren una cualidad b&aacute;sica com&uacute;n: la confiabilidad. Y es que las gitanas y los gitanos han sido despose&iacute;dos del capital social m&aacute;s elemental: la confianza. Las campa&ntilde;as de difamaci&oacute;n contra la identidad gitana, por medio de los discursos racistas, tienen tres efectos principales: da&ntilde;ar la reputaci&oacute;n de todo un grupo de poblaci&oacute;n; crear una opini&oacute;n p&uacute;blica basada en el miedo; y finalmente legitimar la exclusi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Tal estigma antigitano no es nuevo. Hay estudiosos de su genealog&iacute;a que han trazado l&iacute;neas paralelas con la infame historia del antisemitismo. De ser as&iacute;, esta historia de discriminaci&oacute;n ha tenido un impacto negativo muy duradero: las encuestas sobre intolerancia informan regularmente de los niveles m&aacute;s altos de hostilidad hacia los gitanos - entre todos los grupos minoritarios de Europa -. Esto debe detenerse: Espa&ntilde;a y el resto de estados miembros de la UE tienen que hacer cumplir la ley y proteger a las v&iacute;ctimas gitanas de este maltrato. El discurso de odio debe ser perseguido y sancionado, en cualquier formato, ya sea en los medios tradicionales, en los medios digitales o en las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Hemos de ser conscientes de que el clima social de p&aacute;nico que prevalece en tiempos pandemia es crucial para evaluar los posibles efectos de los discursos racistas. Estos pueden servir para crear un entorno intimidante, hostil, degradante, humillante, ofensivo, cuando no directamente violento, contra las comunidades gitanas. La Directiva de Igualdad Racial de la UE proporciona a sus estados miembros un instrumento adecuado para luchar contra los discursos de odio. La ley espa&ntilde;ola tambi&eacute;n protege formalmente a sus ciudadanos y grupos minoritarios contra amenazas, cr&iacute;menes contra la integridad moral y discursos de odio; protecciones garantizadas y tipificadas en el c&oacute;digo penal. Los instrumentos jur&iacute;dicos ya existen, ahora son precisos programas pol&iacute;ticos adecuados que velen por el cumplimiento de las leyes.
    </p><p class="article-text">
        Al final de la Segunda Guerra Mundial, el fil&oacute;sofo jud&iacute;o Karl Popper public&oacute;, La sociedad abierta y sus enemigos. En este tratado contra el autoritarismo, Popper formul&oacute; la paradoja de la tolerancia en los siguientes t&eacute;rminos: &ldquo;La tolerancia ilimitada debe conducir a la desaparici&oacute;n de la tolerancia. Si extendemos la tolerancia ilimitada a&uacute;n a aquellos que son intolerantes; si no nos hallamos preparados para defender una sociedad tolerante contra las tropel&iacute;as de los intolerantes, el resultado ser&aacute; la destrucci&oacute;n de los tolerantes y, junto con ellos, de la tolerancia.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En un Estado democr&aacute;tico de derecho, las instituciones p&uacute;blicas han de adoptar un punto de vista postconvencional. Para ello, no deben limitarse a reflejar el estado social de opini&oacute;n, sino que han de catalizar transformaciones hacia mayores cuotas de igualdad y justicia. Conf&iacute;o en que Espa&ntilde;a puede liderar el camino hacia un nuevo paradigma de mutuo reconocimiento. La igualdad constitucional de los gitanos y las gitanas es m&aacute;s que una cuesti&oacute;n de inclusi&oacute;n social; es una cuesti&oacute;n de dignidad humana. Esto requiere pol&iacute;ticas antirracistas que garanticen que las personas gitanas sean tratadas con respeto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ismael Cortés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/antigitanismo-cesa-paradoja-tolerancia-covid19_129_5956483.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 May 2020 20:23:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El antigitanismo que no cesa: la paradoja de la tolerancia durante la COVID-19]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Racismo,Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Antirracismo o barbarie en tiempos de pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/antirracismo-barbarie-tiempos-pandemia_129_1105162.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de93ed1f-b44f-47d6-a994-9ebc52ac63c6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La lucha contra el coronavirus la ganaremos reforzando nuestro sistema público de salud, dedicando un mayor presupuesto a la investigación científica, y generando modelos de información fiables y responsables</p></div><p class="article-text">
        Atravesamos una crisis global, sin precedentes, causada por la pandemia del coronavirus (COVID-19). Y nada como los momentos de crisis para poner a prueba nuestras capacidades individuales y colectivas. Venceremos la lucha contra el virus, no me cabe la menor duda. El desaf&iacute;o est&aacute; en que, tras la victoria, nuestra sociedad salga reforzada en t&eacute;rminos sociales y sanitarios.
    </p><p class="article-text">
        Las m&uacute;ltiples discriminaciones que caracterizan al sistema capitalista hacen que las crisis no las vivamos todos igual. En estos d&iacute;as, pensemos en las familias con hijos confinadas en pisos de menos de 40 metros cuadrados. Situ&eacute;monos en la piel de quienes no tienen ahorros y no pueden salir a trabajar. O pong&aacute;monos, por un momento, en los zapatos de quienes habitan en un asentamiento chabolista, en una barriada de infraviviendas o en un campamento de refugiados: sin electricidad, sin agua corriente o sin un techo decente. Antes de ponerse a pensar en estos escenarios de precariedad, la ultraderecha medi&aacute;tica y pol&iacute;tica ya ha tomado postura. Y no ha dudado en se&ntilde;alar a los m&aacute;s vulnerables como los enemigos a batir.
    </p><p class="article-text">
        Tiempo antes de la aparici&oacute;n del coronavirus, el dirigente de Vox, Ortega Smith vaticin&oacute; a bombo y platillo (de manera fracasada) que &ldquo;la inmigraci&oacute;n podr&iacute;a traer a Europa pandemias erradicadas&rdquo;. La iron&iacute;a del destino quiso que &eacute;l fuese el primer diputado del Congreso en contagiarse, contrayendo el COVID-19 en uno de sus viajes profesionales a Mil&aacute;n. Persistiendo en su estrategia de acoso y derribo contra los m&aacute;s d&eacute;biles, el pasado mi&eacute;rcoles vimos c&oacute;mo el grupo parlamentario Vox plante&oacute; que los inmigrantes en situaci&oacute;n irregular paguen por la prestaci&oacute;n m&eacute;dica que puedan recibir mientras dure la crisis del coronavirus.
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo ultraderechista de hostigamiento a los m&aacute;s d&eacute;biles, lo encontramos en el infame editorial que, el pasado lunes, escrib&iacute;a el director adjunto del diario ABC de Sevilla, Alberto Garc&iacute;a Reyes. Culpaba de su propia pobreza a los residentes de las 3.000 viviendas, en su mayor&iacute;a personas gitanas. El columnista conclu&iacute;a as&iacute;, con una falta absoluta de humanidad para con sus vecinos sevillanos: &ldquo;cuando todo vuelva a la normalidad, nos reclamar&aacute;n ayuda y nos acusar&aacute;n de tenerlos abandonados. No caigamos en la trampa del buenismo otra vez. O nos aislamos de ellos, o nos contaminar&aacute;n con su miseria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las estad&iacute;sticas de la OMS muestran c&oacute;mo el virus ha ido trasladando su foco a trav&eacute;s de las rutas que mueven la econom&iacute;a global. El virus no ha llegado hasta nuestras costas ni en patera, ni saltando alambradas de espino, ni a trav&eacute;s de las rutas de los refugiados. El virus tampoco se ha propagado a trav&eacute;s de la actividad de la gente que vive segregada en los barrios empobrecidos. El COVID-19 ha llegado hasta nosotros viajando unas veces en clase turista, otras en business, por barco, tren o avi&oacute;n. Hosped&aacute;ndose en el cuerpo de las acomodadas clases cosmopolitas, el virus ha estado pasando de mano a mano, de beso a beso, de abrazo a abrazo, de aliento a aliento, de moneda a moneda. Como un poliz&oacute;n invisible, el virus ha estado movi&eacute;ndose al ritmo de los viajes internacionales aparejados al turismo, el comercio, la educaci&oacute;n superior o la pol&iacute;tica global.
    </p><p class="article-text">
        En el desplazamiento del epicentro del virus hacia Europa, podemos observar c&oacute;mo la cartograf&iacute;a de la epidemia coincide geogr&aacute;ficamente con las &aacute;reas de mayor actividad econ&oacute;mica: Par&iacute;s, Mil&aacute;n, Berl&iacute;n, Londres, Madrid o Barcelona. Ahora sabemos que los casos de contagio ascienden a un ritmo vertiginoso tambi&eacute;n en Nueva York y California. Entretanto el virus tuvo anteriormente focos de contagio importantes en Shangh&aacute;i, Hong Kong o Se&uacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Ahora queda por ver qui&eacute;n le pone el cascabel al gato: o el mundo para el funcionamiento del capitalismo o el funcionamiento del capitalismo acabar&aacute; con el mundo (o al menos con su vida humana). Necesitamos liderazgos globales valientes, empezando por la Uni&oacute;n Europea, para coordinar una estrategia internacional que ordene la suspensi&oacute;n de toda actividad productiva o comercial no esencial. Mientras la actividad econ&oacute;mica mundial siga su curso con normalidad, el virus continuar&aacute; propag&aacute;ndose tal y como lo ha hecho hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        Es el momento de que los pa&iacute;ses a&uacute;nen esfuerzos y hagan una inversi&oacute;n como nunca antes, para generar un nuevo paradigma de seguridad humana. En este cambio de paradigma, la sociedad del conocimiento juega un papel determinante. La lucha contra el coronavirus no la ganaremos ni con bulos ni con balas. Esta lucha la ganaremos reforzando nuestro sistema p&uacute;blico de salud, dedicando un mayor presupuesto a la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, y generando modelos de informaci&oacute;n fiables y responsables.
    </p><p class="article-text">
        Las fuerzas pol&iacute;ticas y medi&aacute;ticas de ultraderecha, cual br&uacute;jula err&aacute;tica, marcan el camino inverso. Sus esfuerzos est&aacute;n dirigidos a construir la sociedad del ruido y a propagar noticias falsas. Cuando no, se dedican directamente a propagar prejuicios y estereotipos racistas, generando desconfianza y odio hacia el pr&oacute;jimo.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad global se est&aacute; reconfigurando y somos testigos directos de este decisivo momento. Estamos viviendo una prueba de fuego para nuestra inteligencia colectiva. De nosotros depende. Podemos dar una respuesta a esta crisis social y sanitaria en clave humanista y cient&iacute;fica, luchando unidos contra un enemigo com&uacute;n invisible. O podemos volvernos los unos contra los otros, repleg&aacute;ndonos en antiguas guerras que explotan las ideolog&iacute;as racistas en un contexto de miedo colectivo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ismael Cortés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/antirracismo-barbarie-tiempos-pandemia_129_1105162.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2020 20:14:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Antirracismo o barbarie en tiempos de pandemia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El malogrado sueño americano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/malogrado-sueno-americano_129_1390017.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e953b63-2db8-4624-8327-a1d25b00551c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El malogrado sueño americano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El color de la piel determina en EEUU el barrio en el que vives, el colegio en el que estudias, la exposición a la enfermedad y la indigencia, el patrimonio económico heredado, las opciones profesionales y las posibilidades de acceso a espacios de representación política</p></div><p class="article-text">
        He dedicado la primera quincena de agosto a hacer una estancia de estudio por diferentes ciudades de Estados Unidos. Justo al aterrizar, me sorprend&iacute;a en los informativos de la CNN la noticia de la matanza de El Paso (Texas), en la que un hombre blanco de 21 a&ntilde;os mat&oacute; a 22 personas e hiri&oacute; a otras 24, en nombre de la lucha americana contra la &ldquo;invasi&oacute;n hispana&rdquo;. Por una amarga coincidencia del destino, mis compa&ntilde;eros de asiento en el vuelo fueron un matrimonio de Ciudad Ju&aacute;rez que me contaron c&oacute;mo su hija de 22 a&ntilde;os acababa de irse a vivir a El Paso, huyendo del crimen y la inseguridad que azota a esta ciudad ubicada al otro lado del r&iacute;o Bravo que separa M&eacute;xico del &ldquo;sue&ntilde;o Americano&rdquo;: el sue&ntilde;o de una vida pr&oacute;spera en una sociedad segura y justa. Nada m&aacute;s cruzar el r&iacute;o, la realidad desgarra las cortinas ilusorias del deseo.
    </p><p class="article-text">
        El otro gran sue&ntilde;o, el de la pol&iacute;tica po&eacute;tica de Martin Luther King, tambi&eacute;n se ha desvanecido en la prosaica sociedad estadounidense. En su famoso discurso, pronunciado el 28 de agosto de 1963 desde las escalinatas del Monumento a Lincoln en Washington, el reverendo invocaba a un futuro de igualdad: &ldquo;Yo tengo un sue&ntilde;o, que un d&iacute;a en las coloradas colinas de Georgia los hijos de los ex esclavos y los hijos de los ex propietarios de esclavos ser&aacute;n capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad&hellip; Yo tengo un sue&ntilde;o, que mis cuatro hijos peque&ntilde;os vivir&aacute;n un d&iacute;a en una naci&oacute;n donde no ser&aacute;n juzgados por el color de su piel, sino por el contenido de su car&aacute;cter&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, el color de la piel determina en Estados Unidos el barrio en el que vives, el colegio en el que estudias, la exposici&oacute;n a la enfermedad y la indigencia, el patrimonio econ&oacute;mico heredado, las opciones profesionales y las posibilidades de acceso a espacios de representaci&oacute;n pol&iacute;tica. A d&iacute;a de hoy, Estados Unidos es un pa&iacute;s donde la poblaci&oacute;n blanca concentra los recursos de poder de una forma proporcionalmente asim&eacute;trica respecto a las comunidades minoritarias. Queda pendiente una transformaci&oacute;n del orden socio-pol&iacute;tico racializado, dominantemente blanco, que incluya de manera justa y ponderada a la poblaci&oacute;n &ldquo;no blanca&rdquo; en cada una de las &aacute;reas de poder que estructuran la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Los hispanos, que representan en torno a un 20% de la poblaci&oacute;n estadounidense, solo conforman el 1% de todos los funcionarios electos. Por su parte, con un hondo arraigo hist&oacute;rico, la poblaci&oacute;n afroamericana representa en torno a un 13% de la poblaci&oacute;n estadounidense: ninguno de los 50 estados de Estados Unidos cuenta con un gobernador afroamericano. A pesar de estas cifras, la hegemon&iacute;a blanca empieza a sentirse amenazada por el cambio demogr&aacute;fico de la sociedad estadounidense, que en las &uacute;ltimas elecciones ha convertido al 116 Congreso en el m&aacute;s diverso de la historia: un 20% est&aacute; compuesto por representantes pertenecientes a comunidades minoritarias. No obstante, los pol&iacute;ticos blancos a&uacute;n representan un 80% de la c&aacute;mara, mientras que la poblaci&oacute;n blanca compone el 60% de la poblaci&oacute;n estadounidense.
    </p><p class="article-text">
        La ret&oacute;rica anti-inmigraci&oacute;n de Trump, como representante de la Am&eacute;rica blanca y conservadora, en favor de la construcci&oacute;n de un muro en la frontera con M&eacute;xico para evitar la &ldquo;invasi&oacute;n&rdquo; de migrantes ilegales, traduce un miedo pol&iacute;tico: que la diversidad &eacute;tnica y/o &ldquo;racial&rdquo; d&eacute; un vuelco al tablero pol&iacute;tico en un futuro no muy lejano. En la elecci&oacute;n en la que Trump venci&oacute; a Clinton, los votantes blancos favorecieron al magnate republicano por un margen de 15 puntos. Por su parte, las comunidades minoritarias, en ascenso demogr&aacute;fico progresivo, votan mayoritariamente por el partido dem&oacute;crata.
    </p><p class="article-text">
        Trump encarna el sentimiento colectivo de una hegemon&iacute;a blanca en retroceso, que recurre a met&aacute;foras apocal&iacute;pticas al denominar &ldquo;escuadr&oacute;n&rdquo; progresista a las cuatro congresistas dem&oacute;cratas a las que exhort&oacute; en un tuit a que &ldquo;regresaran a sus pa&iacute;ses de origen&rdquo;, refiri&eacute;ndose a Alexandria Ocasio-Cortez, Ilhan Omar, Rashida Tlaib y Ayanna Pressley, todas ciudadanas estadounidenses pertenecientes a diferentes comunidades minoritarias.
    </p><p class="article-text">
        Sarc&aacute;sticamente, en la tierra de los sue&ntilde;os, al horizonte de la igualdad racial no se avanza por medio de la imaginaci&oacute;n moral, sino por la fuerza imparable de la transformaci&oacute;n demogr&aacute;fica de una sociedad que traduce la fragmentaci&oacute;n &eacute;tnica de la poblaci&oacute;n en opciones electorales en competici&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ismael Cortés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/malogrado-sueno-americano_129_1390017.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Aug 2019 21:23:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El malogrado sueño americano]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Salvini contra la dignidad de Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/salvini-dignidad-europa_129_1425597.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d31ed8c-63cf-4498-8186-a6444449b8a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Salvini contra la dignidad de Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El éxito de Salvini no está en su capacidad para explicar las posibles soluciones a la crisis económica que azota a su país, sino en su ímpetu para señalar a los "culpables"</p><p class="subtitle">La gestión de los campamentos de romaníes, conocidos popularmente en Italia como "Campi Nomadi", forma parte de la agenda de la Comisión Europea desde 2011</p><p class="subtitle">Una vez más, la historia nos avisa: pisar la dignidad romaní es el primer paso para aplastar la dignidad de Europa</p></div><p class="article-text">
        Tras declararse ganador de las elecciones europeas en Italia el pasado 26M, Salvini ha venido inflando el pecho con gestos de desaf&iacute;o a la Uni&oacute;n Europea, para demostrar que &eacute;l es el tenor que lidera el coro pol&iacute;tico del nuevo grupo europeo: Identidad y Democracia.
    </p><p class="article-text">
        Ante el silencio de la Comisi&oacute;n Europea, ocupada en las negociaciones sobre los altos cargos que entrar&aacute;n en el nuevo equipo ejecutivo del que puede considerarse el &ldquo;Gobierno de la UE&rdquo;, Salvini se proyecta como el &ldquo;hombre fuerte&rdquo; que viene a salvar a Italia de sus &ldquo;enemigos&rdquo;. Lo hemos visto en el caso de la detenci&oacute;n de la Capitana del <em>Sea-Watch 3</em>, Carola Rackete. Salvini procura construirse una imagen de caudillo posmoderno gracias al uso sofisticado de las redes sociales y los medios de comunicaci&oacute;n: implacable contra los &ldquo;invasores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito de Salvini no est&aacute; en su capacidad para explicar las posibles soluciones a la crisis econ&oacute;mica que azota a su pa&iacute;s, sino en su &iacute;mpetu para se&ntilde;alar a los &ldquo;culpables&rdquo;. Vali&eacute;ndose de una ret&oacute;rica simplista y demag&oacute;gica, Salvini insiste en se&ntilde;alar los peligros para el desarrollo nacional que representan los &ldquo;enemigos externos&rdquo;, a saber, los inmigrantes africanos, y los &ldquo;enemigos internos&rdquo;, a saber, la comunidad roman&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Desde que fue nombrado ministro del Interior, Salvini ha hecho declaraciones que suponen un flagrante agravio moral contra la dignidad de la comunidad roman&iacute;, y m&aacute;s a&uacute;n, que atentan contra los derechos fundamentales de este colectivo. En junio del pasado a&ntilde;o, expres&oacute; en una entrevista de radio la intenci&oacute;n de crear un censo de aquellas personas que sean de etnia roman&iacute;, para expulsar a los que no hayan nacido en el pa&iacute;s, lamentando que los que sean italianos &ldquo;hay que qued&aacute;rselos&rdquo;. Precisamente, el pasado mes de junio, en su perfil de twitter, ped&iacute;a la esterilizaci&oacute;n de una mujer roman&iacute; acusada de hurto. Y, esta misma semana, ha pedido un informe sobre los campamentos de roman&iacute;es para localizar a los ilegales y &ldquo;preparar un plan de desalojo&rdquo;, y subraya &ldquo;que a menudo constituyen un peligro para el orden p&uacute;blico y la seguridad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estamos ante un claro caso de instrumentalizaci&oacute;n pol&iacute;tica del &ldquo;chivo expiatorio&rdquo;, analizado de manera magistral por el soci&oacute;logo Ren&eacute; Girard, que consiste en escoger un enemigo reducido en n&uacute;mero, y por lo tanto f&aacute;cil de eliminar, que carga en su existencia con todo el mal de una sociedad. La segregaci&oacute;n habitacional en la que vive la comunidad roman&iacute; desde hace d&eacute;cadas no es suficiente. Salvini no se conforma con el asedio y la segregaci&oacute;n, quiere la expulsi&oacute;n: que los roman&iacute;es dejen de existir en Italia.
    </p><p class="article-text">
        Los campamentos segregados, en los que vive un sector de la comunidad roman&iacute; en Italia, est&aacute;n formados por una demograf&iacute;a compleja que se ha configurado en tres fases: la primera, formada en la d&eacute;cada de 1960 por ciudadanos roman&iacute;es de nacionalidad italiana; la segunda, formada en la d&eacute;cada de 1990 por ciudadanos roman&iacute;es que hu&iacute;an de la guerra de los Balcanes, en el proceso de descomposici&oacute;n de ex-Yugoslavia; la tercera, formada en la d&eacute;cada 2005-2015 por ciudadanos roman&iacute;es de nacionalidad b&uacute;lgara, rumana y croata, en el proceso de ampliaci&oacute;n de la UE hacia Europa central y del este.
    </p><p class="article-text">
        Esta compleja demograf&iacute;a convive en los 50 campamentos que se reparten por todo el pa&iacute;s. De las 40,000 personas que se estiman en los campamentos, dos terceras partes viven en campamentos legales, gestionados por las autoridades municipales, y una tercera parte en campamentos ilegales. En ambos casos, la comunidad roman&iacute; se enfrenta a tasas de desempleo m&aacute;s altas que el resto de la ciudadan&iacute;a, pocos o ning&uacute;n servicio p&uacute;blico, viviendas en mal estado, educaci&oacute;n de baja calidad, infraestructuras sanitarias deficientes y estigmatizaci&oacute;n severa.
    </p><p class="article-text">
        La gesti&oacute;n de los campamentos de roman&iacute;es, conocidos popularmente en Italia como &ldquo;Campi Nomadi&rdquo;, forma parte de la agenda de la Comisi&oacute;n Europea desde 2011, cuando se aprob&oacute; el &ldquo;Marco Europeo de Estrategias Nacionales para la Inclusi&oacute;n Social de la Poblaci&oacute;n Roman&iacute;&rdquo;. Este a&ntilde;o y el siguiente son cruciales para cumplir con los objetivos de inclusi&oacute;n marcados por la Comisi&oacute;n; tras este plazo, Italia se enfrentar&aacute; a una evaluaci&oacute;n del uso de los presupuestos asignados del Fondo Social Europeo, de los Fondos Estructurales y Fondos de Inversi&oacute;n. Salvini quiere hacer trampas en el inminente examen, expulsando masivamente a los ciudadanos roman&iacute;es que residen en los campamentos, para no tener que dar cuenta de su estado de exclusi&oacute;n y marginalizaci&oacute;n. Pero la expulsi&oacute;n no es una opci&oacute;n sencilla, muchos de los residentes en los campamentos son ciudadanos nacidos en Italia: algunos con nacionalidad italiana, otros sin documentos de identificaci&oacute;n por dejadez institucional, pero que no tendr&aacute;n mucha dificultad para demostrar que mientras que sus padres llegaron como migrantes, ellos no han tenido otro pa&iacute;s de residencia m&aacute;s que Italia.
    </p><p class="article-text">
        No sabemos hasta d&oacute;nde es capaz de llegar Salvini con esta fanfarria pol&iacute;tica. De momento, la comunidad roman&iacute; es reh&eacute;n del &ldquo;hombre fuerte&rdquo; de Italia que cuestiona los valores humanistas de la UE, al tiempo que evita dar explicaciones en el Parlamento de los 65 millones de d&oacute;lares en negro que, presuntamente, habr&iacute;a recibido de lobistas cercanos al Kremlin para financiar a su partido Lega Nord.
    </p><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s, la historia nos avisa: pisar la dignidad roman&iacute; es el primer paso para aplastar la dignidad de Europa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ismael Cortés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/salvini-dignidad-europa_129_1425597.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jul 2019 20:33:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Salvini contra la dignidad de Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Europa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Matteo Salvini, ¿espantajo populista o déjà vu neofascista?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/matteo-salvini-espantajo-populista-neofascista_129_2044576.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0980437c-bd29-40a2-98c8-485c993f03ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Matteo Salvini, ¿espantajo populista o déjà vu neofascista?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Matteo Salvini emerge como Ministro del Interior de un país en busca de una nueva forma de hacer política</p><p class="subtitle">Lamentablemente, no hay nada original en las ideas de Salvini, salvo su cinismo orgulloso</p></div><p class="article-text">
        Diez a&ntilde;os despu&eacute;s del big crunch del neoliberalismo, que se hizo manifiesto con la bancarrota de Goldman Sachs, y el consiguiente anuncio del fin de la era de los grandes <a href="https://www.theguardian.com/business/2008/sep/22/wallstreet.morganstanley" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bancos de inversi&oacute;n</a>, asistimos incr&eacute;dulos a una mutaci&oacute;n inesperada del liberalismo democr&aacute;tico europeo: el <a href="https://www.cidob.org/publicaciones/serie_de_publicacion/cidob_report/cidob_report/el_populismo_en_europa_de_sintoma_a_alternativa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">populismo neofascista</a>. As&iacute; lo demuestran los &uacute;ltimos &eacute;xitos electorales de partidos tales como: Agrupaci&oacute;n Nacional (Francia), Fidesz (Hungr&iacute;a), Ley y Justicia (Polonia), Liga Norte (Italia), Partido de la Libertad (Austria) o el Partido Popular Dan&eacute;s (Dinamarca). Excepto Agrupaci&oacute;n Nacional (principal partido de la oposici&oacute;n en Francia), los dem&aacute;s partidos forman parte de la ejecutiva de sus respectivos gobiernos. A esta lista hay que a&ntilde;adir el &eacute;xito de la campa&ntilde;a del partido ultra-nacionalista UKIP, a favor del Brexit, en el refer&eacute;ndum del 23 de junio de 2016.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, Matteo Salvini emerge como Ministro del Interior de un pa&iacute;s en busca de una nueva forma de hacer pol&iacute;tica. Lamentablemente, no hay nada original en las ideas de Salvini, salvo su <a href="https://elpais.com/internacional/2018/06/21/actualidad/1529606732_902146.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cinismo orgulloso</a>. Anteayer la&nbsp;<a href="http://www.europapress.es/catalunya/noticia-comunidad-gitana-catalunya-manifiesta-barcelona-contra-antigitanismo-italia-20180627205540.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comunidad gitana catalana</a> se manifest&oacute; en Barcelona para denunciar el antigitanismo que el ministro no ha tardado en inyectar en la sociedad italiana, al declarar en una entrevista de radio la intenci&oacute;n de crear un censo de aquellas personas que sean de etnia gitana, para expulsar a los que no hayan nacido en el pa&iacute;s, lamentando que los que sean italianos <a href="http://www.lasexta.com/noticias/internacional/salvini-busca-expulsar-gitanos-que-hayan-nacido-italia-italianos-desgracia-hay-que-quedarselos_201806185b27e1700cf2778719f4fdaf.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;hay que qued&aacute;rselos&rdquo;</a>. La iniciativa frustrada de Salvini, firmemente rechazada por el Primer Ministro <a href="http://www.rtve.es/noticias/20180619/conte-subraya-inconstitucionalidad-censos-gitanos-italia/1753044.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Giuseppe Conte</a>, ya fue implementada por su antecesor de la Liga Norte, Roberto Maroni, cuando en junio de 2008 puso en marcha un censo especial para inmigrantes gitanos, posibilitando el registro de los individuos mayores de 14 a&ntilde;os e incluso la recopilaci&oacute;n de huellas dactilares. Dicha pr&aacute;ctica fue condenada por una resoluci&oacute;n del Parlamento europeo, el 10 de julio del mismo a&ntilde;o, que recordaba a Maroni que: &ldquo;Recopilar huellas dactilares de la poblaci&oacute;n gitana constituir&iacute;a claramente un acto de discriminaci&oacute;n directa basada en la raza y el origen &eacute;tnico, prohibido por el art&iacute;culo 14 del Convenio Europeo para la Protecci&oacute;n de los Derechos Humanos y de las <a href="http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?pubRef=-//EP//TEXT+TA+P6-TA-2008-0361+0+DOC+XML+V0//ES" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Libertades Fundamentales</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Salvini sab&iacute;a pues que sus declaraciones no tendr&iacute;an recorrido en la pr&aacute;ctica, pero le valieron para ejercer su funci&oacute;n de espantajo populista, asustando al segmento m&aacute;s vulnerable de la sociedad italiana, y proyect&aacute;ndose como el &ldquo;hombre fuerte&rdquo; que viene a salvar a Italia de sus &ldquo;enemigos&rdquo;. Salvini se procura construir as&iacute; una imagen pol&iacute;tica de caudillo posmoderno, resucitando el mito del Duce Benito Mussolini. El &eacute;xito de Salvini no est&aacute; en su definici&oacute;n de las posibles soluciones a la crisis econ&oacute;mica, sino en su definici&oacute;n de los &ldquo;culpables&rdquo; de la crisis. El modo como Salvini se&ntilde;ala las causas de la crisis aleja del pueblo italiano el &ldquo;complejo de inferioridad&rdquo; y la frustraci&oacute;n derivada de la relaci&oacute;n acreedor / deudor que mantiene con el Banco Central Europeo, es decir, de su dependencia del eje Frankfurt-Bruselas. As&iacute; pues la f&oacute;rmula de Salvini est&aacute; clara, la Uni&oacute;n Europea y sus pilares son un escollo para la recuperaci&oacute;n de Italia, y le resulta f&aacute;cil atacar: el respeto por los derechos de las minor&iacute;as, el respeto por el derecho internacional humanitario, la democracia postnacional y la econom&iacute;a comunitaria. Esta f&oacute;rmula no es exclusiva de Salvini, sino que constituye el com&uacute;n denominador del populismo neofascista.
    </p><p class="article-text">
        Frente a la abstracci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a europea, cimentada en una econom&iacute;a comunitaria en crisis y en el anhelo frustrado de recobrar un proyecto constitucional, confederal y postnacional; el populismo neofascista insiste en la idea alternativa de una ciudadan&iacute;a cimentada en una solidaridad org&aacute;nica: basada en el sentimiento de pertenencia com&uacute;n a unos mismos valores y metas existenciales, que se concretan en la cultura nacional. Esta vuelta espectral del ethnos sobrevolando la polis, emerge de las grietas de una Europa en crisis, donde el inconsciente nacionalista cobra fuerza como pulsi&oacute;n pol&iacute;tica; y representa el desaf&iacute;o m&aacute;s importante para la supervivencia de la UE. De momento, ir&oacute;nicamente, ya se ha cobrado la salida del pa&iacute;s que ha legado a la Uni&oacute;n su lengua franca. Lo m&aacute;s preocupante, desde el punto de vista &eacute;tico, es que este proceso de desintegraci&oacute;n pol&iacute;tica viene acompa&ntilde;ado de un racismo neofascista, que representa al &ldquo;extranjero&rdquo; simult&aacute;neamente como una carga econ&oacute;mica para el Estado del bienestar y como una amenaza civilizatoria para la supervivencia de las culturas nacionales de los <a href="https://www.versobooks.com/books/2555-europe-s-fault-lines" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueblos de Europa</a>.
    </p><p class="article-text">
        Sorprende de manera alarmante la falta de respuesta intelectual por parte de las fuerzas pol&iacute;ticas europe&iacute;stas. Por su parte, el populismo neofascista permanece certero en su proyecto de desintegrar la Uni&oacute;n, aupado por el &eacute;xito movilizador del euroescepticismo. La convergencia de las distintas crisis por las que atraviesa la UE, ha dado m&aacute;s protagonismo a la &ldquo;microgesti&oacute;n&rdquo; nacional para hacer frente a los m&uacute;ltiples desaf&iacute;os que se traducen en la precarizaci&oacute;n de la vida de la gente com&uacute;n: migraciones, desempleo, especulaci&oacute;n con la vivienda, incertidumbre sobre el futuro de las pensiones y aumento de la brecha de desigualdad. Por el momento, Salvini ha puesto a los gitanos en el foco pol&iacute;tico para desviar la mirada p&uacute;blica de otras din&aacute;micas socio-econ&oacute;micas m&aacute;s complejas, para las que no tiene programa ni agenda. 
    </p><p class="article-text">
        La historia se repite en d&eacute;j&agrave; vu, cuando el neofascismo vaya <a href="http://www.amnistiacatalunya.org/edu/es/clic/clic-niemuller.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a buscarte a ti</a>, quiz&aacute;s sea demasiado tarde: quiz&aacute;s ya no puedas hacer nada para pararlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ismael Cortés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/matteo-salvini-espantajo-populista-neofascista_129_2044576.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Jul 2018 19:22:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Matteo Salvini, ¿espantajo populista o déjà vu neofascista?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Matteo Salvini,Italia,Inmigración,Populismo]]></media:keywords>
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