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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ricard Ruiz de Querol]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ricard_ruiz_de_querol/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ricard Ruiz de Querol]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA['Techlash': la reacción contra el exceso digital]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/techlash-reaccion-exceso-digital_132_1441674.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b455e2e-6723-42cf-9ed4-c7664aa663cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Techlash&#039;: la reacción contra el exceso digital"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los gigantes tecnológicos, al margen de todo control social, están acumulando demasiado poder sobre nuestras economías, nuestras democracias y nuestras mentes</p><p class="subtitle">Son conglomerados demasiado grandes que utilizan prácticas anticompetitivas para ampliar su mercado, generan deliberadamente adicción y se lucran erosionando la privacidad de los usuarios</p><p class="subtitle">Resultan ser también un eficaz vehículo de campañas deliberadas de desinformación y de contenidos socialmente indeseables: xenófobos, racistas, antidemocráticos, de odio...</p><p class="subtitle">El tratamiento de la metástasis digital que denuncia el</p><p class="subtitle">techlash</p><p class="subtitle">no puede limitarse a tratamientos paliativos: requiere una curación sistémica</p></div><p class="article-text">
        <em>El demonio lo llev&oacute; luego a una monta&ntilde;a muy alta; desde all&iacute; le hizo ver todos los reinos del mundo con todo su esplendor, y le dijo: &ldquo;Te dar&eacute; todo esto si te arrodillas y me adoras&rdquo;</em>. Mateo, 4, 8.
    </p><p class="article-text">
        En los primeros tiempos de Internet, el futurista John Percy Barrow dirigi&oacute; una <em>Declaraci&oacute;n por la independencia del ciberespacio</em> a los Gobiernos de la &eacute;poca: &ldquo;No ten&eacute;is ning&uacute;n derecho a gobernarnos y tampoco pose&eacute;is ning&uacute;n m&eacute;todo de coacci&oacute;n que debamos temer. Su arrogante proclama se justificaba por una ideolog&iacute;a libertaria y la utop&iacute;a de un futuro en que el potencial de las tecnolog&iacute;as digitales habr&iacute;a de erosionar, cuando no eliminar, la preeminencia de poderes centralizados en la pol&iacute;tica, la econom&iacute;a y la comunicaci&oacute;n social. Internet empoderar&iacute;a a los individuos para derrumbar barreras y eliminar fronteras y controles, para conseguir gobiernos abiertos, contenidos abiertos, una educaci&oacute;n universal y una econom&iacute;a de ofertas y demandas personalizadas que convertir&iacute;a en obsoletos los grandes monopolios de la econom&iacute;a industrial.
    </p><p class="article-text">
        Durante las d&eacute;cadas siguientes, Administraciones p&uacute;blicas, organizaciones empresariales, medios de comunicaci&oacute;n, consultores y creadores de opini&oacute;n promovieron lo digital de forma un&aacute;nime y sin apenas matices. Tolerando o incluso apoyando, tambi&eacute;n sin reservas, una expansi&oacute;n descontrolada de las empresas tecnol&oacute;gicas, de su dimensi&oacute;n y de su influencia.
    </p><p class="article-text">
        Esa unanimidad se resquebraja. Emerge ahora un <em>techlash</em> que, incluso desde publicaciones como <em>The Economist</em> y el <em>Financial Times</em>, cuestiona la actuaci&oacute;n y el impacto de las grandes empresas de tecnolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno <em>techlash</em> refleja la conciencia creciente de que los gigantes digitales, al margen de cualquier control social efectivo, acumulan demasiado poder sobre nuestras econom&iacute;as, nuestras democracias, nuestras sociedades e, incluso, sobre nuestras mentes. Sus servicios resultan &uacute;tiles para centenares de millones de usuarios, pero producen a la vez efectos colaterales socialmente nocivos. Son conglomerados demasiado grandes, utilizan pr&aacute;cticas anticompetitivas para ampliar su mercado, generan deliberadamente adicci&oacute;n y se lucran erosionando la privacidad de los usuarios, a la vez que resultan ser tambi&eacute;n un eficaz veh&iacute;culo de campa&ntilde;as deliberadas de desinformaci&oacute;n (fake news) y de contenidos socialmente indeseaables (xen&oacute;fobos, racistas, antidemocr&aacute;ticos, de odio).
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n techlash se manifiesta a varios niveles. Las Administraciones p&uacute;blicas, en mayor medida en Europa pero tambi&eacute;n en Estados Unidos, empiezan a intervenir o se preparan para ello. Pero se enfrentan a una triple limitaci&oacute;n. La de una legislaci&oacute;n (sobre la competencia, sobre la privacidad, sobre la propiedad intelectual, sobre la libertad de informaci&oacute;n) dise&ntilde;ada cuando la aceleraci&oacute;n digital era impensable. Tambi&eacute;n a la evidencia de que ni el coste de los procesos legales ni las sanciones econ&oacute;micas resultan disuasorios para los gigantes digitales. Y, last but not least, por la evidencia de que los procesos democr&aacute;ticos para reformas regulatorias de calado son m&aacute;s lentos que la evoluci&oacute;n y adopci&oacute;n de las tecnolog&iacute;as. M&aacute;s a&uacute;n cuando (como pone de manifiesto la pol&eacute;mica sobre la regulaci&oacute;n de los VTC) esas reformas encuentran la oposici&oacute;n de segmentos de la poblaci&oacute;n cuya adicci&oacute;n a la comodidad que les brindan los servicios digitales es m&aacute;s fuerte que la conciencia de sus efectos colaterales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Influir en las elecciones</strong>
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, personas que en su momento colaboraron en la creaci&oacute;n de las plataformas digitales dominantes consideran ahora que estas se han convertido en un monstruo fuera de control. Sean Parker, que presidi&oacute; Facebook en sus inicios, es uno de los que aseguran que sab&iacute;an desde un principio que explotaban una &ldquo;vulnerabilidad de la psicolog&iacute;a humana&rdquo; para generar una plataforma adictiva. Chris Hughes, cofundador de Facebook, describe en <em>The New York Times</em> su decepci&oacute;n por no haber considerado en su momento hasta qu&eacute; punto Facebook &ldquo;podr&iacute;a cambiar nuestra cultura, influir en elecciones y empoderar a l&iacute;deres nacionalistas&rdquo;. A&ntilde;ade que el poder de Mark Zuckerberg no tiene precedentes y que procede&nbsp; de fragmentar la empresa (propietaria de Instagram y Whatsapp), una propuesta respaldada por Elizabeth Warren, una de las aspirantes a la nominaci&oacute;n dem&oacute;crata a la presidencia de EE UU.
    </p><p class="article-text">
        Desde otra perspectiva, Yuval Harari, un historiador israel&iacute; autor de <em>best-sellers</em>, sostiene que nuestras mentes est&aacute;n siendo o han sido hackeadas. La catedr&aacute;tica de Harvard Shoshana Zuboff detecta la emergencia de un &ldquo;capitalismo de vigilancia&rdquo;, centrado en explotar nuevos mercados de predicci&oacute;n y modificaci&oacute;n del comportamiento de las personas. Markus Gabriel, un influyente joven fil&oacute;sofo y humanista alem&aacute;n, proclama que Silicon Valley y las redes sociales son grandes criminales e insta a una revoluci&oacute;n ciudadana que conduzca a ponerlos bajo control.
    </p><p class="article-text">
        Resulta c&oacute;modo, pero insuficiente, centrarse solo en una imagen a la cual demonizar, sea la de los CEO de las plataformas digitales, la de sus empresas o la de Silicon Valley en general. Porque todos ellos han evolucionado apoyados por sus inversores, que, a su vez, representan al capitalismo de libre mercado que empez&oacute; a tomar forma en la d&eacute;cada de 1970. Lo que ha sucedido podr&iacute;a haberse predicho si no hubi&eacute;ramos estado tan deslumbrados por la magia de las tecnolog&iacute;as y hubi&eacute;ramos reflexionado mejor sobre la historia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bienes falsos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde principios del siglo XIX el capitalismo se ha expandido explotando lo que Karl Polanyi caracteriz&oacute; como bienes falsos. En una fase inicial, la naturaleza, el trabajo y el dinero; m&aacute;s adelante, el conocimiento, los contenidos y todos los commons de los que ha podido apropiarse. Manuel Castells detect&oacute; en su momento que el capitalismo digital, capitalismo al fin y al cabo, desplazar&iacute;a al industrial porque es m&aacute;s eficiente en la acumulaci&oacute;n de dinero y poder. Es probable que no imaginara ni la velocidad ni el alcance de su despliegue. Pero la l&oacute;gica de la explotaci&oacute;n corporativa de lo digital es la misma con la que el historiador David Noble describi&oacute; en <em>America by Design</em> la consolidaci&oacute;n del capitalismo industrial de principios del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Desde esta &oacute;ptica, el tratamiento de la met&aacute;stasis digital que denuncia el <em>techlash</em> no puede limitarse a tratamientos paliativos: requiere una curaci&oacute;n sist&eacute;mica. Es cierto, como se argumenta desde el IESE, que la regulaci&oacute;n llega tarde y fragmentada, por lo que no parece sensato trasladar a los reguladores toda la responsabilidad de solucionar el desajuste, m&aacute;s a&uacute;n cuando la confianza en las instituciones democr&aacute;ticas no est&aacute; en su mejor momento. Pero ello no convierte en razonable confiar en que los l&iacute;deres empresariales quieran y sepan apostar por la &eacute;tica y la autorregulaci&oacute;n. Sobre todo porque se precupar&aacute;n m&aacute;s por proteger sus negocios de una potencial reacci&oacute;n masiva adversa a lo digital que de proteger a los ciudadanos de los excesos digitales.
    </p><p class="article-text">
        La alternativa, o como m&iacute;nimo el complemento, a una regulaci&oacute;n que llega tarde, ser&iacute;a alcanzar un pacto digital en la l&iacute;nea del propuesto por Telef&oacute;nica: que sea la sociedad en su conjunto la que alcance un acuerdo base sobre los principios &eacute;ticos y valores de un mundo digital, un acuerdo que implicar&iacute;a desarrollar en torno a lo digital un estado de conciencia similar al emergente sobre los pl&aacute;sticos, los alimentos procesados y la movilidad sostenible, &aacute;mbitos que precisan regulaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n cambiar la conciencia de consumidores perezosos o irresponsables. No ser&aacute; f&aacute;cil, pero ha de ser posible teniendo en mente la prescripci&oacute;n de Peter Drucker; solo hay tres cosas que ocurren espont&aacute;neamente en un grupo: desorientaci&oacute;n, fricci&oacute;n y resultados por debajo de lo esperado. El resto requiere liderazgo. Pues eso.
    </p><p class="article-text">
        [Este art&iacute;culo ha sido publicado en el n&uacute;mero 71 de la revista <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alternativas Econ&oacute;micas.</a> Ay&uacute;danos a sostener este proyecto de periodismo independiente con<a href="http://alternativaseconomicas.coop/suscripciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una suscripci&oacute;n</a>]
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricard Ruiz de Querol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/techlash-reaccion-exceso-digital_132_1441674.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jul 2019 19:02:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Techlash': la reacción contra el exceso digital]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internet,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los tsunamis no se surfean]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/puede-surfear-tsunami_132_1726029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4af5a3bb-1f1f-4891-9b9b-e4413ffc6abd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los tsunamis no se surfean"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El libro 'El tsunami tecnológico', de Ángel Bonet, frece una explicación accesible y bien estructurada de nueve tecnologías emergentes</p><p class="subtitle">En el escenario de una transformación que se presenta a la vez como total, inevitable y deseable sin matices, el autor considera imperativo adaptarse para no quedar marginado como ciudadano o desaparecer como empresa</p><p class="subtitle">Su argumentación se basa en una confianza sin límite en la capacidad de evolución de las tecnologías y del alcance de sus aplicaciones</p><p class="subtitle">Bonet obvia mencionar que no es la disrupción tecnológica lo que genera la transformación económica y social, pues la tecnología es solo un instrumento que utilizan quienes invierten en su desarrollo o en su difusión</p></div><p class="article-text">
        Si el impacto de las tecnolog&iacute;as emergentes se asimila al de un tsunami, &iquest;ser&aacute; porque su efecto destructivo, cuando menos a corto plazo, resulta m&aacute;s veros&iacute;mil que el de sus beneficios potenciales? El libro <em>El tsunami tecnol&oacute;gico </em>(Deusto), de &Aacute;ngel Bonet, admite varios niveles de lectura. &nbsp;Ofrece una explicaci&oacute;n accesible y bien estructurada de nueve tecnolog&iacute;as emergentes (biotecnolog&iacute;a, nanotecnolog&iacute;a, impresi&oacute;n 3D, rob&oacute;tica, internet de las cosas (IoT), inteligencia artificial (IA), la nube, comunicaci&oacute;n m&oacute;vil y veh&iacute;culos aut&oacute;nomos) y de sus aplicaciones previsibles para las personas y las empresas. Experto en <em>marketing</em> y ejecutivo del sector tecnol&oacute;gico, el autor vende bien su discurso, que, por otra parte, no difiere mucho de otras apolog&iacute;as tecn&oacute;filas.
    </p><p class="article-text">
        Pero el libro apunta m&aacute;s alto. Pretende tambi&eacute;n motivar a los empresarios para que adopten una estrategia basada en las nuevas tecnolog&iacute;as, porque solo eso les har&aacute; posible sobrevivir en los pr&oacute;ximos 20-30 a&ntilde;os. La argumentaci&oacute;n del autor se basa en una confianza sin l&iacute;mite en la capacidad de evoluci&oacute;n de las tecnolog&iacute;as consideradas y del alcance de sus aplicaciones. Afirma de forma categ&oacute;rica, por ejemplo, que &ldquo;la IoT transformar&aacute; nuestro hogar (<em>smart home</em>) y nuestra forma de vivir en comunidad (<em>smart city</em>)&rdquo;, lo cual parece plausible. Pero quiz&aacute; no lo sea afirmar: &ldquo;sin duda alguna, la biotecnolog&iacute;a va a permitir alargar la vida hasta l&iacute;mites ahora insospechados&rdquo;, que &ldquo;en solo 10 a&ntilde;os un porcentaje significativo de personas tendr&aacute; un robot humanoide en casa&rdquo; o que &ldquo;el &lsquo;amor&rsquo; entre el hombre y la m&aacute;quina es absolutamente imparable, hasta el punto de que la fusi&oacute;n hombre-m&aacute;quina ser&aacute; total en el futuro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el escenario de una transformaci&oacute;n que se presenta a la vez como total, inevitable y deseable sin matices, el autor considera imperativo <em>adaptarse </em>para no quedar marginado como ciudadano o desaparecer como empresa. Estas deben adoptar una base tecnol&oacute;gica, los l&iacute;deres tienen que cambiar sus organizaciones, las Administraciones deben facilitar la adopci&oacute;n de las tecnolog&iacute;as y eliminar los obst&aacute;culos que entorpezcan su despliegue. Pero no tiene por qu&eacute; ser as&iacute; necesariamente. Las ventas de productos como los libros en papel, los discos de vinilo y los relojes anal&oacute;gicos desmienten muchas predicciones anteriores, un fen&oacute;meno que puede repetirse.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes compartan sin esp&iacute;ritu cr&iacute;tico el planteamiento normativo del autor, este libro puede motivar una reflexi&oacute;n sobre su futuro profesional o el de sus empresas, por si acaso se materializan las predicciones sobre el impacto futuro de las tecnolog&iacute;as emergentes. No encontrar&aacute;n, sin embargo, orientaciones sobre los qu&eacute;s, los c&oacute;mos y los qui&eacute;nes de las transformaciones en su&nbsp;estrategia, liderazgo, cultura y organizaci&oacute;n que se proclaman como necesarias.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, una observaci&oacute;n que es m&aacute;s que ling&uuml;&iacute;stica. El dibujo del autor, de trazo grueso en blanco y negro, obvia mencionar que no es la disrupci&oacute;n tecnol&oacute;gica lo que genera la transformaci&oacute;n econ&oacute;mica y social. La tecnolog&iacute;a es solo un instrumento que utilizan quienes invierten en su desarrollo o en su difusi&oacute;n. Y lo hacen con prop&oacute;sitos y valores en muchos casos m&aacute;s alineados con el liberalismo de mercado que con un objetivo de bienestar social. Como sucedi&oacute; en la Revoluci&oacute;n Industrial, la nueva revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica generar&aacute; ganadores y perdedores; el discurso tecnout&oacute;pico que reproduce este libro responde sobre todo a los intereses de los primeros.
    </p><p class="article-text">
        Hay brechas muy importantes en la mentalidad, lenguajes e incluso valores entre quienes abogan por una disrupci&oacute;n tecnol&oacute;gica sin matices y el mucho talento que hoy por hoy trabaja en empresas e instituciones de la <em>vieja</em> econom&iacute;a. No parece razonable, como parece sugerir el autor, que mucho de este &uacute;ltimo talento se pueda dar por amortizado e irrecuperable para as&iacute; dejar paso a quienes asumen como prioridad extender el mercado de la tecnolog&iacute;a. M&aacute;s a&uacute;n cuando el objetivo de exponencialidad que prima entre los inversores en tecnolog&iacute;as emergentes hace que, como ha sucedido con las redes sociales, que algunas se est&eacute;n introduciendo con poca o nula prevenci&oacute;n sobre sus da&ntilde;os colaterales e incluso el riesgo de que se utilicen directamente como instrumento de delitos.
    </p><p class="article-text">
        Un &uacute;ltimo comentario har&iacute;a referencia al subt&iacute;tulo del libro, que propone surfear el<em> tsunami </em>tecnol&oacute;gico, un tsunami no se surfea. Ante la perspectiva de una ola de potencial&nbsp;destructivo, lo prudente es reubicarse y, si no hay tiempo, ponerse a salvo refugi&aacute;ndose en un terreno elevado, aunque sea con la perspectiva de construir luego sobre los restos de la cat&aacute;strofe. Que es, dicho sea de paso, por lo que con mucha probabilidad apuestan quienes est&aacute;n creando este <em>tsunami </em>que, a diferencia de los mar&iacute;timos, no deja de ser una creaci&oacute;n artificial.
    </p><p class="article-text">
        [Este art&iacute;culo ha sido publicado en el n&uacute;mero 65 de la revista <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alternativas Econ&oacute;micas.</a> Ay&uacute;danos a sostener este proyecto de periodismo independiente con<a href="http://alternativaseconomicas.coop/suscripciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una suscripci&oacute;n</a>]
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricard Ruiz de Querol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/puede-surfear-tsunami_132_1726029.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Jan 2019 20:12:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los tsunamis no se surfean]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ideas para poner la economía al servicio de la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/ideas-poner-economia-servicio-vida_132_1959612.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd66388d-7d5a-49ca-b7dd-51fe0402b253_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ideas para poner la economía al servicio de la vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El libro 'La economía rosquilla', de Kate Raworth,  pone sobre la mesa siete maneras nuevas de pensar la economía</p><p class="subtitle">"Necesitamos una nueva historia económica, un relato de nuestro futuro económico común que sea apropiado para el siglo XXI", sostiene la autora</p><p class="subtitle">Las propuestas se describen en un lenguaje claro y accesible, pero el planteamiento tiene una carencia: se trata de propuestas para pensar la economía, no para cambiarla</p></div><p class="article-text">
        En la introducci&oacute;n a <em>La econom&iacute;a rosquilla </em>(Paid&oacute;s, 2018), la economista brit&aacute;nica Kate Raworth sostiene: &ldquo;necesitamos una nueva historia econ&oacute;mica, un relato de nuestro futuro econ&oacute;mico com&uacute;n que sea apropiado para el siglo XXI. Pero hay algo que no debemos olvidar: los relatos m&aacute;s potentes de la historia han sido siempre los que se han narrado con im&aacute;genes&rdquo;. De ah&iacute; el t&iacute;tulo y uno de los ejes del libro. 
    </p><p class="article-text">
        La sustancia de su rosquilla es el &aacute;rea (bidimensional) entre dos c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos. El exterior marca el l&iacute;mite del <em>techo ecol&oacute;gico</em>, m&aacute;s all&aacute; del cual se pone en riesgo la sostenibilidad del planeta. El c&iacute;rculo interior contiene el conjunto de necesidades sociales que satisfacer mediante la actividad econ&oacute;mica: las materiales, como el agua, la energ&iacute;a, el alimento, la vivienda; las vitales, como la educaci&oacute;n o la salud, y tambi&eacute;n las sociales, como la paz, la justicia, la equidad social, la igualdad de g&eacute;nero y la participaci&oacute;n pol&iacute;tica. Traspasar este c&iacute;rculo hacia el interior implica privaciones sociales. La zona entre ambos c&iacute;rculos ser&iacute;a as&iacute; &ldquo;el espacio seguro y justo para la humanidad&rdquo;, un espacio que la actividad econ&oacute;mica deber&iacute;a contribuir a crear y sostener.
    </p><p class="article-text">
        A partir de esta met&aacute;fora, el resto del libro desarrolla lo que promete en portada su subt&iacute;tulo: &lsquo;7 maneras de pensar la econom&iacute;a del siglo XXI&rsquo;. Esta frase contiene a la vez tanto el principal atractivo como su principal carencia. 
    </p><p class="article-text">
        Empecemos por los aciertos. El primero de ellos es la elecci&oacute;n de esos siete temas: (1) Dejar de considerar el PIB el primer objetivo de la actuaci&oacute;n econ&oacute;mica; (2) incardinar la econom&iacute;a en su contexto natural y social, lo que incluye desde el impacto medioambiental hasta el papel del mercado y del Estado, como tambi&eacute;n el rol de las familias y las actividades sin retribuci&oacute;n; (3) centrarse en una visi&oacute;n integral de la naturaleza humana, abandonando la da&ntilde;ina met&aacute;fora del<em> hombre econ&oacute;mico racional</em>; (4) tomar en cuenta la naturaleza sist&eacute;mica del medio ambiente y de la propia sociedad implica que est&eacute;n en equilibrio din&aacute;mico; (5) practicar un dise&ntilde;o econ&oacute;mico en que el crecimiento va asociado a una distribuci&oacute;n equitativa y (6) a la regeneraci&oacute;n de recursos, en la l&iacute;nea de la econom&iacute;a circular, y (7) explorar c&oacute;mo las econom&iacute;as que son financiera, pol&iacute;tica y socialmente adictas al crecimiento podr&iacute;an aprender a vivir del mismo modo con o sin &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Las propuestas se describen en un lenguaje claro y accesible sin necesidad de conocimientos previos. Pero el planteamiento tiene una carencia: se trata de propuestas para pensar la econom&iacute;a, no para cambiarla. Aborda de modo convincente el &iquest;para qu&eacute; cambiar la econom&iacute;a? y ofrece pistas sobre &iquest;qu&eacute; cambiar? Pero se detiene antes de abordar qui&eacute;n y c&oacute;mo llevar estos cambios a la pr&aacute;ctica. Un s&iacute;ntoma de esta carencia: el concepto de liderazgo, necesario para todo cambio, no aparece ni en el &iacute;ndice. &iquest;Recoger&aacute; alguien el reto?
    </p><p class="article-text">
        [Este art&iacute;culo ha sido publicado en el n&uacute;mero de verano de la revista <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alternativas Econ&oacute;micas.</a> Ay&uacute;danos a sostener este proyecto de periodismo independiente con<a href="http://alternativaseconomicas.coop/suscripciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una suscripci&oacute;n</a>]
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricard Ruiz de Querol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/ideas-poner-economia-servicio-vida_132_1959612.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Aug 2018 18:18:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ideas para poner la economía al servicio de la vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tecnología,Vivienda,Igualdad de género,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Neoliberalismo contra democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/neoliberalismo-democracia_132_2042902.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/622cca6c-df9e-4e39-bab7-2a4ab2d7a2b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Neoliberalismo contra democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El último libro de Christian Laval y Pierre Dardot, 'La pesadilla que no acaba nunca', constata la consolidación global del neoliberalismo</p><p class="subtitle">La penetración del imaginario y la dialéctica neoliberales en las sociedades y las mentes ha llegado a un punto en que es la misma realidad social la que se está convirtiendo al neoliberalismo</p><p class="subtitle">Estamos ante un llamamiento urgente a imaginar alternativas radicales a la 'neoproletarización' de las poblaciones y la posible victoria del fascismo</p></div><p class="article-text">
        La pesadilla a la que se refiere el nuevo libro de Christian Laval y Pierre Dardot, <em>La pesadilla que no acaba nunca</em> (Gedisa, 2018), es la consolidaci&oacute;n global del dispositivo neoliberal. Es una publicaci&oacute;n que cierra la trilog&iacute;a iniciada con <em>La nueva raz&oacute;n del mundo</em>, en que se exploraba la historia de la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica de la ideolog&iacute;a neoliberal, continuada m&aacute;s tarde con <em>Com&uacute;n</em>, para muchos una obra de referencia en la defensa de lo com&uacute;n como una forma de oponerse al capitalismo radical.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta ocasi&oacute;n, en lugar del estilo acad&eacute;mico de las obras anteriores, el lenguaje y la extensi&oacute;n est&aacute;n m&aacute;s cercanas a las de un manifiesto. Se trata, con un punto de desesperaci&oacute;n, de despertar la conciencia colectiva de que, contrariamente a la expectativa de que la crisis de 2008 hubiera resultado en una moderaci&oacute;n posneoliberal, lo que est&aacute; teniendo lugar es un proceso de radicalizaci&oacute;n neoliberal. Tambi&eacute;n de una llamada de urgencia a imaginar y poner en pr&aacute;ctica alternativas radicales a esa radicalidad, cuyas consecuencias incluyen la neoproletarizaci&oacute;n de las poblaciones y la aceleraci&oacute;n de una salida de la democracia que convierte la victoria del fascismo en una posibilidad.
    </p><p class="article-text">
        Una primera reflexi&oacute;n que merece retenerse es que la penetraci&oacute;n del imaginario y la dial&eacute;ctica de la neoliberalizaci&oacute;n en las sociedades y las mentes ha llegado a un punto en que es la misma realidad social, no solo la pol&iacute;tica o la econom&iacute;a, la que se est&aacute; convirtiendo al neoliberalismo. La realidad es la de una sociedad neoliberal, y no solamente la de una pol&iacute;tica neoliberal o una econom&iacute;a neoliberal.
    </p><p class="article-text">
        Esa deformaci&oacute;n del entramado social resulta de la radicalidad de aplicar la l&oacute;gica del capital a todas las relaciones sociales, sin dejar a salvo ninguna dimensi&oacute;n de la existencia humana. No se debe limitar a los tres bienes ficticios (capital, naturaleza y el trabajo) analizados por Karl Polanyi en <em>La gran transformaci&oacute;n</em>, sino extendiendo la mercantilizaci&oacute;n a otros &aacute;mbitos de la experiencia de vida como la salud, la cultura o la educaci&oacute;n, las relaciones personales y profesionales, y tambi&eacute;n la pol&iacute;tica, cada vez m&aacute;s mediatizada por el negocio de las redes sociales. Llevada al l&iacute;mite, esta l&oacute;gica acaba por propugnar tambi&eacute;n la mercantilizaci&oacute;n del individuo, considerado una mercanc&iacute;a que &eacute;l mismo explota como empresario responsable de su <em>personal branding</em> y compelido a mejorar el valor de mercado de su activo personal mediante el <em>coaching</em> y la formaci&oacute;n continuada.
    </p><p class="article-text">
        El despliegue del proceso de radicalizaci&oacute;n neoliberal se sustenta en dos grandes pilares. El primero es dar prioridad a un gobierno centrado en normas legales, cada vez arraigadas en el derecho privado o penal, sobre las prioridades de las personas. Un ejemplo clave ha sido la conversi&oacute;n a partir de 2008 de una crisis de la deuda privada, generada por las pr&aacute;cticas de un conjunto minoritario de la sociedad, en una crisis de las deudas soberanas, cuya factura acaba recayendo sobre la totalidad de los contribuyentes.
    </p><p class="article-text">
        Sucede en paralelo que la gesti&oacute;n de este entramado legal se ha confiado a un bloque olig&aacute;rquico neoliberal formado por dos &eacute;lites que se enlazan mediante un sistema de puertas giratorias: las que dirigen los gobiernos y las organizaciones internacionales de la globalizaci&oacute;n junto con las que gestionan el sistema financiero y la mayor&iacute;a de las muy grandes empresas.
    </p><p class="article-text">
        De forma subsidiaria, pero decisiva, estas dos &eacute;lites cuentan con el respaldo de propaganda de grandes medios de comunicaci&oacute;n y de instituciones universitarias y editoriales, que producen y difunden los marcos mentales que conforman el discurso del poder olig&aacute;rquico. Se extiende as&iacute; el mensaje de que no puede haber otra l&oacute;gica pol&iacute;tica distinta del neoliberalismo y de que las pol&iacute;ticas de austeridad son ineludibles. La acerada cr&iacute;tica de la Uni&oacute;n Europea que los autores presentan desde esta &oacute;ptica, cuestionando los estereotipos al uso, mueve a la reflexi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, se propone combatir el neoliberalismo sist&eacute;mico con un imaginario alternativo basado en los principios y pr&aacute;cticas de lo com&uacute;n. Pero para ello habr&iacute;a que saber c&oacute;mo unificar y concentrar eficazmente fuerzas suficientes. Este saber, a juzgar por su fragmentaci&oacute;n en batallas poco menos que fratricidas, parece por el momento ajeno a los pol&iacute;ticos de izquierda.
    </p><p class="article-text">
        [Este art&iacute;culo ha sido publicado en el n&uacute;mero 59 de la revista <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alternativas Econ&oacute;micas.</a> Ay&uacute;danos a sostener este proyecto de periodismo independiente con<a href="http://alternativaseconomicas.coop/suscripciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una suscripci&oacute;n</a>]
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricard Ruiz de Querol, Ricard Ruiz de Querol]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Jul 2018 20:20:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Neoliberalismo,Globalización,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
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