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    <title><![CDATA[elDiario.es - Chigozie Obioma]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/chigozie_obioma/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Chigozie Obioma]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El optimismo que salva vidas: qué puede aprender Occidente de África]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/optimismo-salva-aprender-occidente-africa_129_2040250.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/258a142e-5611-474e-9360-306fc852556b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El optimismo que salva vidas: qué puede aprender Occidente de África"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Estados Unidos, donde doy clase, los problemas de salud mental son abundantes. En Nigeria, la pobreza es común, pero no falta esperanza. ¿Por qué?</p></div><p class="article-text">
        Nigeria, como la mayor parte de pa&iacute;ses africanos, ha recibido lecciones y &oacute;rdenes desde su independencia. Es en gran parte vista por el resto del mundo como un recept&aacute;culo de ideas en lugar de un generador de ellas. &iquest;Pero hay algo que el mundo pueda aprender de nosotros? Durante las &uacute;ltimas semanas en Nigeria he entrevistado a unos 40 desconocidos cuyas vidas, como las de la mayor&iacute;a en este pa&iacute;s, est&aacute;n sumidas en la necesidad y el sufrimiento.
    </p><p class="article-text">
        Por todos lados, la gente camina sin prisa a punto de sudar, en su piel se observa el grado de privaci&oacute;n. Mires donde mires, hay una llamativa falta de oportunidades. Los mendigos merodean desnudos o envueltos en harapos, mostrando sus dolencias como pancarta para pedir ayuda. Incluso aquellos nigerianos que van vestidos &ndash;muchos de ellos de forma llamativa&ndash; parece que necesitan urgentemente comida, anhelando alcanzar un determinado sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Unos d&iacute;as antes del viaje, hab&iacute;a hablado con un grupo de j&oacute;venes estudiantes matriculados en un programa de orientaci&oacute;n en una universidad estadounidense. Mi amigo que dirige el proyecto me dijo que muchos estudiantes llegaron con pensamientos suicidas y me habl&oacute; de la dificultad de intentar alejarles de ese agujero.
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno &ndash;de llegar al borde de la vida y de que esta pierda significado a causa de la adversidad&ndash; era algo que no habr&iacute;a percibido hace unos a&ntilde;os cuando viv&iacute;a en Nigeria. Pero habiendo vivido en Estados Unidos los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os, conocido a amigos&nbsp;que sufren depresi&oacute;n y visto c&oacute;mo, en mis tres a&ntilde;os de ense&ntilde;anza en la universidad, todos los a&ntilde;os varios estudiantes j&oacute;venes se suicidaban, he empezado a entenderlo.
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas cosas que pueden ocurrir y que pueden ser demasiado para que un joven, o cualquier persona, las pueda soportar. En el primer d&iacute;a de clase, a menudo pido a mis alumnos de escritura creativa que escriban sobre su infancia. Muchas veces estos estudiantes se ven obligados a enfrentarse a su pasado: el padre que huy&oacute; y les entreg&oacute; a los servicios de acogida, la madre empleada en dos trabajos para criarles, el abuelo que les llevaba a la granja a diario. Y cuando escriben ficci&oacute;n, la mayor parte est&aacute; llena de historias sobre seres queridos que han muerto o sobre circunstancias extremas. Sus vidas, a pesar de vivir en la naci&oacute;n m&aacute;s pr&oacute;spera en la historia mundial, est&aacute;n atrapadas, heridas e incluso hechas a&ntilde;icos.
    </p><p class="article-text">
        En Nigeria, la mayor parte de la gente con la que habl&eacute; ten&iacute;an vidas dif&iacute;ciles, pero en un pa&iacute;s golpeado por la pobreza. Hab&iacute;a un hombre que trabajaba en turnos de 24 horas como agente de seguridad en un hotel de tama&ntilde;o mediano, un sastre que sobreviv&iacute;a con una m&aacute;quina de coser del siglo XIX, un hombre con tres hijos que viv&iacute;a con unos ingresos de entre 50 y 56 euros que consegu&iacute;a vendiendo libros usados y desgastados, un hombre con la cara desfigurada a causa de&nbsp;la explosi&oacute;n de un generador, un taxista cuyo coche estaba tan viejo y destartalado que &eacute;l y yo tuvimos que empujarlo dos veces para arrancarlo y desde el cual se pod&iacute;a ver el asfalto de la carretera a trav&eacute;s de un agujero. A todos les pregunt&eacute; una cosa: &iquest;eres feliz?
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a dijo que era feliz, aunque no del todo. Parte de ellos dijo que no eran felices por su situaci&oacute;n. Solo una de estas casi 40 personas dijo que estaba deprimida. &iquest;Se hab&iacute;a planteado alguna de ellas el suicido? Muchos reaccionaban a esta pregunta sorprendidos. Otros, conmovidos. Unos pocos me preguntaron por qu&eacute; les planteaba una cuesti&oacute;n tan terrible. De hecho, uno &ndash;un mec&aacute;nico que viv&iacute;a con menos de 170 euros mensuales cuando &ldquo;las cosas van bien&rdquo;&ndash; se ofendi&oacute;. Sinti&oacute; que le estaba insultando y se despidi&oacute; de m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En ning&uacute;n&nbsp;momento ninguno se hab&iacute;a planteado la idea de dejar de vivir. No pod&iacute;an entender c&oacute;mo alguien pod&iacute;a sugerir tal cosa. Era algo ins&oacute;lito, algo de lo que hab&iacute;an o&iacute;do hablar, pero totalmente ajeno a los nigerianos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute;? Me preguntaba. &iquest;Por qu&eacute; estas adversidades, esta falta de esperanza y esta gran y demoledora pobreza y sufrimiento no les llevan a ese punto? Las respuestas son generalmente uniformes: no hab&iacute;a falta de esperanza. Cualquiera que sea la situaci&oacute;n, los nigerianos a menudo creen que las cosas cambiar&aacute;n alg&uacute;n d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Un conductor que no hab&iacute;a podido trabajar durante d&iacute;as porque no ten&iacute;a las 7.000 nairas (17 euros) necesarias para arreglar el limpiaparabrisas me dijo: &ldquo;El sufrimiento a menudo es algo bueno. Cristo dijo que en este mundo hab&iacute;a sufrimiento&rdquo;. &Eacute;l argumentaba que era el estado necesario del mundo. &ldquo;Si vivieses en un mundo sin sufrimiento, no ser&iacute;a normal. Eso pondr&iacute;a triste a cualquiera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las investigaciones sobre felicidad&nbsp;no arrojan una conclusi&oacute;n com&uacute;n. Una encuesta de 2011 <a href="https://www.theguardian.com/global/2011/jan/04/nigerians-top-optimism-poll" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revel&oacute; que Nigeria era el pueblo m&aacute;s feliz del mundo</a>&nbsp;e investigaciones recientes han puesto a las naciones m&aacute;s pobres por encima de las m&aacute;s ricas. Una cosa est&aacute; clara: no es la calidad de vida la que determina la forma en que vive la gente y c&oacute;mo percibe el mundo. Es m&aacute;s bien su optimismo.
    </p><p class="article-text">
        Existe una creencia inquebrantable de que, no importa lo que tarde, las cosas volver&aacute;n a ir bien. Pregunta al hombre que gana 50 euros al mes c&oacute;mo se va a dar la vuelta a la situaci&oacute;n. No puede dec&iacute;rtelo, pero sabe que ocurrir&aacute;. Y si efectivamente las cosas ir&aacute;n bien, &iquest;c&oacute;mo puede estar deprimido? En otras palabras, el sufrimiento es un estado carcelario temporal en la&nbsp;que se espera recibir la libertad.
    </p><p class="article-text">
        Indudablemente, la fuente de este optimismo no es racional. Una fuente, pienso, podr&iacute;an ser las creencias tradicionales transmitidas de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. En las culturas precoloniales de muchas tribus nigerianas exist&iacute;a una fuerte forma de individualismo que marc&oacute; a cada persona y que hace dif&iacute;cil encontrar un nigeriano con una autoestima baja.
    </p><p class="article-text">
        Por eso el suicidio se considera la acci&oacute;n m&aacute;s indignante que puede cometer una persona. Aquel que mor&iacute;a de esta forma no se le conced&iacute;a un entierro tradicional, algo que sigue ocurriendo hoy en d&iacute;a en algunos lugares. Un dicho citado a menudo entre el pueblo igbo para explicar este fen&oacute;meno es que no hay nada que puedan ver los ojos que haga llorar sangre en lugar de l&aacute;grimas.
    </p><p class="article-text">
        La otra raz&oacute;n para el optimismo parece estar radicada en&nbsp;la profunda religiosidad de&nbsp;los nigerianos. Aunque la religi&oacute;n es un factor que contribuye en el estado de la naci&oacute;n, como tambi&eacute;n se utiliza a veces para manipular a los pobres y entrega comida a cambio de docilidad, es la raz&oacute;n principal por la que la gente es capaz de soportar las adversidades. Hay una creencia en el m&aacute;s all&aacute; &ndash;una extensi&oacute;n de la vida que da sentido a la misma&ndash;. Si efectivamente la vida contin&uacute;a, entonces esto es solo una fase &ndash;la escasez, enfermedad, privaci&oacute;n&ndash;. Pronto volver&eacute; a vivir bien. Pero si la vida acaba aqu&iacute;, si todos los seres queridos que han muerto se han ido para siempre, si no va a haber justicia por todos los males que se me han hecho en este mundo, entonces &iquest;c&oacute;mo puede ser posible la felicidad?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se puede encontrar un ant&iacute;doto similar contra la depresi&oacute;n en las culturas occidentales? De hecho, el suicidio era un delito en Reino Unido hasta 1961. Pero no parece existir una fuerza interna que mitigue esta tendencia comparable a la que existe en el nigeriano t&iacute;pico. Una raz&oacute;n podr&iacute;a ser el hecho de que la gente en Occidente (y en pa&iacute;ses desarrollados) est&aacute; tan acostumbrada a que las cosas&nbsp;sean estables, funcionando e incluso al &eacute;xito, que algunas personas pueden romperse con alteraciones relativamente menores.
    </p><p class="article-text">
        Esto puede explicar el uso preponderante de soluciones como antidepresivos y drogas ilegales, tal y como observ&oacute; la profesora Monica Swahn&nbsp;<a href="https://theconversation.com/suicide-nation-whats-behind-the-need-to-numb-and-to-seek-a-final-escape-98137" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un ensayo reciente</a>. Tambi&eacute;n puede explicar por qu&eacute; la religi&oacute;n, especialmente el cristianismo, no parece tener un efecto tan fuerte sobre la vida en el pa&iacute;s m&aacute;s religioso de Occidente, Estados Unidos, como los tiene en los nigerianos.
    </p><p class="article-text">
        Aunque Nigeria ha fracasado en muchos puntos donde las naciones occidentales han tenido &eacute;xito, la mentalidad de su pueblo ha ayudado a fomentar una sensaci&oacute;n de optimismo salvador de vidas que cada vez est&aacute; m&aacute;s ausente en Occidente. &iquest;Es la resiliencia algo que puede aprender el mundo de los nigerianos? Quiz&aacute;&nbsp;sea el momento de considerarlo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Chigozie Obioma, nacido en Nigeria, es autor de The Fishermen y es profesor de Ingl&eacute;s y Escritura Creativa en la Universidad de Nebraska-Lincoln.</em>
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Javier Biosca Azcoiti
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Chigozie Obioma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/optimismo-salva-aprender-occidente-africa_129_2040250.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Jul 2018 19:01:30 +0000]]></pubDate>
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