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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sandra Gómez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sandra_gomez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sandra Gómez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La paradoja de la política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/paradoja-politica_129_12526661.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d55a6a7b-ea32-406c-81b0-55575da48f50_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La paradoja de la política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta tierra lleva nueve meses esperando que el president de la Generalitat dimita por no ejercer su verdadera función al frente de las emergencias el día en que la prevención podría haber salvado centenares de vidas. Una prevención que José María Ángel Batalla habría ejercido. Una prevención que habría salvado vidas. Pero él ya no está. Y Mazón sí.</p></div><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica es &mdash;o deber&iacute;a ser&mdash; un espacio conformado por personas con vocaci&oacute;n p&uacute;blica, que dedican su trayectoria profesional al servicio de la ciudadan&iacute;a para gestionar bienes y servicios p&uacute;blicos del modo que consideran mejor para el bienestar de la sociedad. Una llamada a la transformaci&oacute;n social. 
    </p><p class="article-text">
        Eso es, o deber&iacute;a ser, un pol&iacute;tico o una pol&iacute;tica: alguien con ideas y vocaci&oacute;n p&uacute;blica, que antepone el beneficio social al beneficio econ&oacute;mico. No son mejores que otros profesionales, simplemente tienen inquietudes distintas que van m&aacute;s all&aacute; del dinero.
    </p><p class="article-text">
        No todos cumplen con este ideal, no vamos a pecar de ingenuos. Pero tampoco caigamos en el nihilismo de pensar que son los menos. Estoy convencida de que, al menos en sus primeros a&ntilde;os, la mayor&iacute;a as&iacute; lo siente. Y hablo de personas de todos los partidos. Repito: de todos los partidos. Otra cosa son los principios que mueven a cada uno a dar ese paso o la visi&oacute;n de sociedad que queremos construir. Pero esa visi&oacute;n, al menos, deber&iacute;amos tenerla todos. Una visi&oacute;n y vocaci&oacute;n de transformaci&oacute;n social y p&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, no me parece mala vocaci&oacute;n la del pol&iacute;tico. Tampoco creo que sea un trabajo deshonesto o inmoral, como para que su ejercicio se haya convertido casi en una carga social y psicol&oacute;gica por la que pedir perd&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Porque no nos enga&ntilde;emos: incluso el concejal de un peque&ntilde;o pueblo, que no cobra un euro por su labor, ha tenido que aguantar comentarios de allegados o no tan allegados que, mientras lo tienen delante, sueltan: &ldquo;Todos los pol&iacute;ticos son iguales&rdquo;, &ldquo;unos ladrones&rdquo; o &ldquo;unos sinverg&uuml;enzas&rdquo;. Parece que al pol&iacute;tico se le puede decir cualquier cosa &ldquo;porque para eso le pago&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hago un peque&ntilde;o inciso para reconocer que es cierto que la sobreexposici&oacute;n medi&aacute;tica de casos como el de Koldo, Montoro y tantos otros deja un regusto amargo en la opini&oacute;n p&uacute;blica. Pero tambi&eacute;n hay mucha gente honrada, a izquierdas y derechas, por la que merece la pena seguir creyendo en la pol&iacute;tica. Lo aseguro, porque lo he visto.
    </p><p class="article-text">
        Y para quienes tienen la (des)gracia de caer en la primera l&iacute;nea de exposici&oacute;n, el ejercicio de una responsabilidad p&uacute;blica se convierte en una profesi&oacute;n de alto riesgo, tanto mental como familiar.
    </p><p class="article-text">
        Porque hoy, hacer pol&iacute;tica ya no consiste en debatir ideas, proyectos o modelos. A algunos eso se les antoja complicado, pesado y poco rentable electoralmente. Les resulta m&aacute;s r&aacute;pido y efectivo atacar a las personas, destruir su honorabilidad, cuestionar su integridad.
    </p><p class="article-text">
        Si un pol&iacute;tico debe ser un servidor p&uacute;blico, lo m&aacute;s eficaz es da&ntilde;ar su reputaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esto no es exclusivo de la pol&iacute;tica actual, pero s&iacute; vivimos un momento en el que se aplica de forma sistem&aacute;tica y descarnada. Las redes sociales y la proliferaci&oacute;n de ultras han sustituido la cr&iacute;tica necesaria por cacer&iacute;as y linchamientos.
    </p><p class="article-text">
        Cacer&iacute;a es cuando abogados o pol&iacute;ticos se especializan en disparar judicialmente contra otros pol&iacute;ticos para disfrazar de corrupci&oacute;n lo que rara vez pasa de simples decisiones administrativas. Linchamiento es cuando ciertos pseudoperiodistas y ultras acosan a un pol&iacute;tico por la calle, sin importarles si est&aacute; con su familia o tomando un caf&eacute; en el bar de su pueblo.
    </p><p class="article-text">
        O cuando se se&ntilde;ala a alguien en redes para, sin l&iacute;mites ni filtros, vomitar todo el odio que acumula un ser humano en sus frustraciones diarias. Un d&iacute;a merecer&aacute; la pena detenernos a reflexionar sobre la deshumanizaci&oacute;n a la que nos han llevado redes sociales como X.
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que se permita que haya quienes se escuden en esos t&eacute;rminos para no asumir responsabilidades. Tampoco que no deban denunciarse con toda la contundencia las irregularidades o exigirse responsabilidades cuando se quiebra la confianza de la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero una cosa es eso, y otra muy distinta ejercer violencia pol&iacute;tica contra quien comete un error&hellip; o incluso contra quien ni siquiera lo ha cometido, que tambi&eacute;n ocurre, y con demasiada frecuencia.
    </p><p class="article-text">
        El odio en redes, la sobredimensi&oacute;n medi&aacute;tica y la sensaci&oacute;n de que tu vida y la de tu familia ser&aacute;n escrutadas de cabo a rabo por pseudomedios y periodistas sin &eacute;tica ni l&iacute;mites es algo que puede desbordar a cualquiera.
    </p><p class="article-text">
        No todo vale, ni siquiera contra los pol&iacute;ticos, que parece que no tienen derecho a nada: ni a la dignidad, ni al honor, ni a la presunci&oacute;n de inocencia, ni a la imagen, ni a la intimidad.
    </p><p class="article-text">
        Hace poco vi a Noelia N&uacute;&ntilde;ez quebrarse en televisi&oacute;n al decir que su familia estaba sufriendo m&aacute;s que ella. Que no entend&iacute;a por qu&eacute; recib&iacute;a tanto odio e incluso deseos de muerte en redes sociales. Y ten&iacute;a raz&oacute;n. Se equivoc&oacute;, pero eso no da derecho a someterla a un linchamiento lleno de odio. Se puede criticar lo que hizo sin destruirla personal y emocionalmente.
    </p><p class="article-text">
        Y si hablamos de Jos&eacute; Mar&iacute;a &Aacute;ngel Batalla, todo lo que he expresado adquiere un sentido m&aacute;s profundo. Conozco a pocas personas con tanto sentido de vocaci&oacute;n p&uacute;blica, ejercida de forma impecable y diligente.
    </p><p class="article-text">
        Fue el &uacute;nico cargo que la Generalitat de Maz&oacute;n mantuvo contra su voluntad, por la confianza que inspiraba. Y fue tan leal a los valencianos y valencianas que nunca dimiti&oacute; para no dejar un puesto clave sin cubrir, asumiendo una responsabilidad que le correspond&iacute;a al President, que demasiadas veces ha demostrado su irresponsabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Todos sabemos, dentro y fuera del Partido Socialista, que si la prevenci&oacute;n de la DANA hubiera reca&iacute;do en Jos&eacute; Mar&iacute;a &Aacute;ngel Batalla y Ximo Puig, el resultado hubiera sido otro. Ese deber&iacute;a ser motivo suficiente para dejar en paz a quien se ha ganado a pulso el respeto de propios y ajenos.
    </p><p class="article-text">
        Batalla ha demostrado m&aacute;s vocaci&oacute;n p&uacute;blica al dar un paso al lado cuando crey&oacute; que era mejor para la instituci&oacute;n, defendiendo su honor fuera de ella.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, esta tierra lleva nueve meses esperando que el President de la Generalitat dimita por no ejercer su verdadera funci&oacute;n al frente de las emergencias el d&iacute;a en que la prevenci&oacute;n podr&iacute;a haber salvado centenares de vidas, tal y como indica la jueza de instrucci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una prevenci&oacute;n que Batalla habr&iacute;a ejercido. Una prevenci&oacute;n que habr&iacute;a salvado vidas.
    </p><p class="article-text">
        Pero &eacute;l ya no est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y Maz&oacute;n s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Esa es la paradoja de la pol&iacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/paradoja-politica_129_12526661.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Aug 2025 20:46:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La paradoja de la política]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un 8 de marzo en tiempos hostiles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/8-marzo-tiempos-hostiles_129_13048963.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hac&iacute;a a&ntilde;os que no sent&iacute;a tan necesario escribir sobre el 8 de marzo. Durante un tiempo cre&iacute;mos que cada 8 de marzo era la celebraci&oacute;n de que avanz&aacute;bamos, de que algunas batallas estaban ganadas y de que la igualdad formaba ya parte del consenso democr&aacute;tico b&aacute;sico. Pero este a&ntilde;o, sinceramente, tengo que decirlo con preocupaci&oacute;n: siento que las mujeres estamos m&aacute;s amenazadas que nunca.
    </p><p class="article-text">
        No son palabras huecas porque estemos en la semana del D&iacute;a Internacional de la Mujer. Es una sensaci&oacute;n real, una inquietud pol&iacute;tica que nace de lo que veo cada d&iacute;a en mi entorno y en la esfera p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Por primera vez en mucho tiempo, me preocupa seriamente que las mujeres que participamos en pol&iacute;tica tengamos cada vez m&aacute;s dificultades para ejercer con normalidad nuestro derecho a la representaci&oacute;n, al debate p&uacute;blico y a la discrepancia democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Lo hemos visto en el propio Senado, donde el Partido Popular ha acreditado como supuestos periodistas a personas vinculadas con la extrema derecha que se dedican a intimidar y hostigar a representantes p&uacute;blicas. Un espacio que deber&iacute;a ser sagrado para la deliberaci&oacute;n democr&aacute;tica se convierte as&iacute; en un lugar de amedrentamiento.
    </p><p class="article-text">
        Mi compa&ntilde;era y amiga, la senadora Roc&iacute;o Briones, ha sido agredida f&iacute;sicamente por uno de estos supuestos periodistas acreditados, que lleg&oacute; a golpearla con un pu&ntilde;etazo por la espalda. Lo m&aacute;s preocupante no es solo el hecho en s&iacute;, sino la negativa del Partido Popular a condenar lo ocurrido.
    </p><p class="article-text">
        Pero el problema no se limita a las instituciones. Tambi&eacute;n alcanza al periodismo y al espacio p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Periodistas mujeres son se&ntilde;aladas, humilladas y acosadas sistem&aacute;ticamente por ejercer su profesi&oacute;n con libertad. Pienso en Sara Santaolalla, convertida en objeto permanente de insultos y desprecio. Hasta el punto de que en un programa de gran audiencia como El Hormiguero se lleg&oacute; a bromear sobre ella diciendo, entre risas, que era &ldquo;mitad tetas, mitad tonta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n vemos c&oacute;mo mujeres con voz propia en el debate p&uacute;blico son perseguidas, ridiculizadas o acosadas judicialmente, como Ana Pardo de Vera. O c&oacute;mo se normaliza la burla de llamar &ldquo;Charo&rdquo; a Mar&iacute;a Jos&eacute; Pintor, un insulto que en realidad va dirigido contra toda una generaci&oacute;n de mujeres mayores de 50 a&ntilde;os: mujeres que han sostenido familias, que han criado hijos e hijas y que han trabajado durante d&eacute;cadas, y que ahora, cuando opinan o votan libremente, son caricaturizadas y ridiculizadas.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello forma parte de un clima cultural cada vez m&aacute;s hostil.
    </p><p class="article-text">
        Pero la preocupaci&oacute;n no se limita a nuestras fronteras ni a nuestras instituciones. Vivimos en un mundo donde la violencia se normaliza cada vez m&aacute;s, incluso cuando afecta a ni&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente hemos visto el ataque a una escuela de ni&ntilde;as en Ir&aacute;n que ha asesinado a m&aacute;s de 180 ni&ntilde;as. En cualquier momento del a&ntilde;o ser&iacute;a una tragedia insoportable. Pero que ocurra mientras nos acercamos al 8 de marzo tiene un significado todav&iacute;a m&aacute;s doloroso.
    </p><p class="article-text">
        Porque cuando una escuela de ni&ntilde;as es atacada, cuando ni&ntilde;as que simplemente iban a estudiar se convierten en v&iacute;ctimas de la violencia, lo que se est&aacute; atacando no es solo un edificio ni solo a unas familias. Se est&aacute; atacando la idea misma de que las ni&ntilde;as tienen derecho a aprender, a crecer libres y a construir su futuro.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que resulta especialmente descorazonador es el silencio de muchos de los supuestos l&iacute;deres internacionales. De hecho, una de las pocas voces que se ha pronunciado con claridad ha sido la del presidente del Gobierno de Espa&ntilde;a, Pedro S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, escuchamos declaraciones de l&iacute;deres como Donald Trump o Emmanuel Macron que parecen competir en una especie de exhibici&oacute;n permanente de testosterona pol&iacute;tica. Un modelo de liderazgo que vuelve a presentarse como fuerte, agresivo y dominante. Un modelo de poder profundamente masculino que parece querer devolvernos a un mundo en el que las mujeres deb&iacute;amos estar en segundo plano.
    </p><p class="article-text">
        Por eso este 8 de marzo se siente diferente.
    </p><p class="article-text">
        Se siente m&aacute;s urgente.
    </p><p class="article-text">
        Se siente m&aacute;s necesario.
    </p><p class="article-text">
        Porque da la sensaci&oacute;n de que vivimos un momento de reacci&oacute;n. Un momento en el que algunos quieren empujar a las mujeres de nuevo hacia los m&aacute;rgenes del espacio p&uacute;blico. En el que quienes levantan la voz son se&ntilde;aladas, ridiculizadas o incluso agredidas.
    </p><p class="article-text">
        Pero quiero pensar que este 8 de marzo de 2026 ser&aacute; recordado no solo como un momento de preocupaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n como un momento de conciencia.
    </p><p class="article-text">
        El momento en el que recordamos que ning&uacute;n derecho est&aacute; garantizado para siempre.
    </p><p class="article-text">
        Y que, precisamente por eso, hay que defenderlos todos los d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Para que 2026 no sea el inicio de un retroceso, sino el momento en el que decidimos que no vamos a dar ni un paso atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Para que dentro de unos a&ntilde;os podamos mirar atr&aacute;s y decir que, cuando parec&iacute;a que todo se torc&iacute;a, fuimos capaces de volver a avanzar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/8-marzo-tiempos-hostiles_129_13048963.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Mar 2026 10:41:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Un 8 de marzo en tiempos hostiles]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El futuro está en la urnas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/futuro-urnas_129_10233349.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Las elecciones de este domingo no son unas elecciones cualquiera. Lo sabe la derecha y por eso no ha dudado en mancharse las manos para ensuciar la campa&ntilde;a con sus mentiras, bulos e intoxicaciones. Su objetivo ha sido muy claro desde el principio: que te quedes en casa y no salgas a votar a quien de verdad te representa, el partido que defiende a la gente corriente, a la gente de los barrios, a la gente como t&uacute; y como yo. Es decir, al futuro, al Partido Socialista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque quieren ocultar que esta ciudad est&aacute; indiscutiblemente mejor que hace ocho a&ntilde;os, que vuelve a ser la ciudad vibrante que fue con otro alcalde socialista, Ricard P&eacute;rez Casado, que es l&iacute;der en creaci&oacute;n de empleo de calidad en todos sus barrios y que atrae y retiene talento. Hoy Val&egrave;ncia es una referencia en materia de gesti&oacute;n tur&iacute;stica, acapara las inversiones de las empresas tecnol&oacute;gicas m&aacute;s importantes del mundo como Deutsche Telekom, Siemens, HP o Hitachi entre otras muchas y ha iniciado una transformaci&oacute;n urbana que le ha merecido elogios y reconocimientos internacionales como la capitalidad verde europea o la capitalidad del turismo inteligente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Val&egrave;ncia, en definitiva, ya no est&aacute; asfixiada por los pufos y la corrupci&oacute;n del PP, ya no es una ciudad que mira al pasado, ahogada por las deudas y que tiene que apagar la mitad de sus farolas porque est&aacute; quebrada. Ocho a&ntilde;os despu&eacute;s, gracias al trabajo con mano izquierda que, humildemente, hemos realizado los socialistas, la ciudad puede sacar pecho de que es una ciudad de futuro y con futuro, la mejor ciudad del mundo para vivir, de hecho. Y no podemos permitirnos volver atr&aacute;s, al pasado que representa el PP. El pasado del fracaso de la F&oacute;rmula 1 y de los barrios olvidados al que nos quiere llevar de nuevo el PP con su candidata a la cabeza. Porque ella, aunque lo intente ocultar, formaba parte de aquel pasado que todos los valencianos se esmeran en olvidar: el del r&eacute;cord del paro, la quiebra, de la especulaci&oacute;n sin medida, de los barracones, y los <em>tuppers</em> para los ni&ntilde;os que no ten&iacute;an qu&eacute; comer. Porque es el PP del pasado, pero tambi&eacute;n el de ahora, que no os enga&ntilde;en.
    </p><p class="article-text">
        Y esa es la elecci&oacute;n a la que nos enfrentamos este domingo en las urnas: el pasado de la corrupci&oacute;n, el despilfarro y la mala gesti&oacute;n del PP o el futuro de las inversiones, del empleo, de una ciudad verde, amable, de las familias y de la buena gesti&oacute;n que representan los socialistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este domingo tenemos la oportunidad de decidir qu&eacute; es lo que queremos para nuestra ciudad. Porque volver al pasado o mirar al futuro es lo que est&aacute; en juego, lo que se vota en las urnas. Elegimos si queremos una mejor sanidad para todos los barrios con inversiones hist&oacute;ricas en los centros de salud, l&iacute;neas de metro que conecten nuestros barrios del sur, un plan de corresponsabilidad que nos ayude a conciliar nuestra carrera profesional con nuestras familias o medidas para combatir la especulaci&oacute;n y la proliferaci&oacute;n de los apartamentos tur&iacute;sticos que encarecen nuestras viviendas. Ese es el futuro que propone el Partido Socialista y ahora tenemos la oportunidad de certificar ese futuro para los pr&oacute;ximos 20 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que s&iacute;. La diferencia entre el pasado y el futuro est&aacute; en las urnas de este domingo. Y no podemos quedarnos en casa porque, si no, volveremos al pasado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vayamos a votar y elijamos el futuro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/futuro-urnas_129_10233349.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 May 2023 11:36:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El futuro está en la urnas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Senyera de la gent]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/senyera-gent_129_9605856.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La difer&egrave;ncia entre el que &eacute;s un poble o una comunitat i el que no continua sent, hui dia, molt difusa. Trobar un m&iacute;nim com&uacute; que ens unisca a tots i totes no &eacute;s una tasca senzilla perqu&egrave; per a cadascun t&eacute; un significat diferent.
    </p><p class="article-text">
        Per aix&ograve;, em pregunte qu&egrave; ser&agrave; per a qualsevol ve&iuml;na ser valenciana. Qu&egrave; significar&agrave;, per exemple, ser valenciana en aquests moments per a les meues amigues de El Cabanyal. O per a una mare que, com la gran majoria d'aquesta ciutat, treballe cinc dies a la setmana amb una jornada partida, concilie amb dificultat la seua vida professional i laboral, cobre uns mil tres-cents euros nets, pague junta a la seua parella uns rebuts que han pujat i un lloguer per damunt del que deuria i vaja al supermercat i veja que els preus no s&oacute;n els de fa poc. 
    </p><p class="article-text">
        Estic segura que se sent d'ac&iacute;, que &eacute;s feli&ccedil; en el nostre barri i a la nostra ciutat i de qu&egrave; gaudeix veient que els seus fills es crien en els mateixos carrers que ella. Per&ograve; m'agradaria preguntar-li si, m&eacute;s enll&agrave; de per qu&egrave; tenim la sort d'haver nascut ac&iacute;, se sent valenciana per alguna cosa m&eacute;s. No &eacute;s una pregunta lleugera per a un caf&eacute; o una cervesa, per&ograve; m'encantaria buscar aquest m&iacute;nim com&uacute; denominador en la seua experi&egrave;ncia vital. Qu&egrave; t&eacute; en com&uacute;, a m&eacute;s de la casualitat -perqu&egrave; cap triem on naixem- amb una altra dona de Benicalap, un jove estudiant de Torrefiel, un pensionista de Tres Forques o una persona treballadora de Patraix o Sant Marcel&middot;l&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Segurament en la seua resposta no figurar&agrave; l'himne o la Senyera perqu&egrave; no formen part del nostre dia a dia i perqu&egrave;, encara que ens representen a tots i totes, alguns s'acuren a estr&eacute;nyer els s&iacute;mbols perqu&egrave; nom&eacute;s c&agrave;pien uns pocs sota el seu paraigua. Crec que el identitarisme que ho redueix tot a fer-nos iguals en funci&oacute; del d'on som, com parlem&hellip; ha sigut utilitzat en moltes ocasions per a tapar que existeixen situacions desiguals o que els que ens diferencia o ens acosta es troba, precisament, en com les situacions adverses ens afecten. De fet, si em pare a pensar, per a mi la resposta per qu&egrave; jo tamb&eacute; soc valenciana, estaria en el fet que al costat d'aquestes altres persones compartisc els moments alegres, per&ograve; sobretot compartisc els complicats. Que, si em pregunte per qu&egrave; formem un poble, el valenci&agrave;, dir&iacute;em que t&eacute; a veure amb el fet que la nostra situaci&oacute; personal no &eacute;s aliena a la de la resta. 
    </p><p class="article-text">
        Ac&iacute; estaria la prova de cot&oacute; del patriotisme; que ens importe alg&uacute; m&eacute;s que nosaltres mateixos. Almenys, aix&ograve; &eacute;s el que crec que ens fa formar part d'alguna cosa. I d'ac&iacute; em ve la convicci&oacute; que nom&eacute;s hi ha dues maneres de superar aquest moment d'inflaci&oacute; i dificultats; refor&ccedil;ant aquella valenciania o reduint-la. D'aqueixa idea prov&eacute; el que per a mi ha de ser aquest 9 d&rsquo;Octubre: la cerca d'un projecte per a estar junts que interpel&middot;la directament a la majoria. Un 9 d&rsquo;Octubre que ha de parlar-li a aqueixa majoria que s'enfronta a una situaci&oacute; dif&iacute;cil de la qual no t&eacute; culpa. Que tamb&eacute; ha d'exigir un valencianisme militant en el qual ser valenci&agrave; &eacute;s acostar el muscle en major mesura els qui m&eacute;s possibilitats tinguen de fer-lo. Perqu&egrave; en cas contrari es t&eacute; patrimoni, per&ograve; no p&agrave;tria. 
    </p><p class="article-text">
        Perqu&egrave; les banderes del nostre temps estan en aqueix rebut de la llum, en la lletra de la hipoteca, en el contracte del lloguer, en la n&ograve;mina o en la pensi&oacute;. I, per tant, hui el valencianisme &eacute;s el topall als preus de l'energia i els impostos a les grans companyies que es beneficien del sofriment, les ajudes per a pagar lletres, la intervenci&oacute; en el preu del lloguer i l'habitatge p&uacute;blic, la revaloraci&oacute; dels salaris i de les pensions per a evitar que els preus empobrisquen. Els impostos progressius. 
    </p><p class="article-text">
        El que m&eacute;s m'importa en aquest 9 d&rsquo;Octubre &eacute;s que la gent corrent se senta orgullosa de veure que, encara que els valencians no estiguem sols en el m&oacute;n o no puguem evitar que vinguen situacions complicades, no estan sols. Que se senten reconeguts i representats. &Eacute;s defensar que la Senyera &eacute;s una cosa que acull a la majoria i no un mantell que nom&eacute;s beneficia a uns pocs assenyalats. La millor manera de fer valencianisme &eacute;s hui reivindicar un 9 d&rsquo;Octubre i una Senyera de la gent.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/senyera-gent_129_9605856.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Oct 2022 04:31:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La Senyera de la gent]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta abierta a mi partido, el PSOE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carta-abierta-partido_129_6071710.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a654ebf4-75e1-4e11-bf52-f951d2f0c94e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carta abierta a mi partido, el PSOE"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Se justifica hoy la excepcionalidad democrática que supone la monarquía? O como mínimo, ¿se justifica hoy que no tengamos la opción de opinarla?</p><p class="subtitle">Realineemos las ideas con las circunstancias, porque estas han cambiado. Porque ni es necesaria, ni es esencial y 40 años después probablemente ya no sea útil</p></div><p class="article-text">
        Siempre he tenido vocaci&oacute;n republicana. Es l&oacute;gico porque mi forma de entender el mundo reivindica un espacio de libertades al que se accede mediante unas condiciones necesarias de igualdad. Se construye sobre la idea b&aacute;sica de que el apellido no debe determinar tu condici&oacute;n social. No acepta la reproducci&oacute;n social de la pobreza, pero tampoco su contrapunto, que es la reproducci&oacute;n de los privilegios. Por eso siempre he entendido la idea republicana como algo m&aacute;s que la agrupaci&oacute;n de diversas formas de Estado. Es la idea de la propia condici&oacute;n de ciudadan&iacute;a. El republicanismo ejemplifica tambi&eacute;n una idea de virtud c&iacute;vica, la idea de no dominaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El republicanismo y la democracia son dos caras de la misma moneda, aunque esto no ha obstado, ni obsta para que existan democracias con monarqu&iacute;as o que existan rep&uacute;blicas con menores est&aacute;ndares democr&aacute;ticos que monarqu&iacute;as parlamentarias. Tampoco para que gobiernos socialdem&oacute;cratas hayan convivido con monarqu&iacute;as, incluso formado parte de la constituci&oacute;n de sistemas pol&iacute;ticos que contemplaban esta instituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que no es una condici&oacute;n necesaria, tampoco suficiente. No invalida la democracia, tampoco es esencial para &eacute;sta. Pero hasta el m&aacute;s mon&aacute;rquico admitir&aacute; que se trata de una excepci&oacute;n al principio de igualdad entre ciudadanos y ciudadanas. La diferencia no residir&aacute; en considerarlo una excepci&oacute;n, sino en su justificaci&oacute;n. Y, es cierto, puede estar justificada tambi&eacute;n como un ejercicio de oportunidad democr&aacute;tica. Un republicano podr&iacute;a defender la existencia accidental de una monarqu&iacute;a como herramienta &uacute;til para la constituci&oacute;n de un r&eacute;gimen de libertades y derechos. Probablemente este haya sido el caso durante varias d&eacute;cadas, incluso que haya jugado su papel como elemento para conectar a la Transici&oacute;n a sectores conservadores que ve&iacute;an en esta instituci&oacute;n una cura de temores. Desde este prisma puede incluso justificarse, contra la esencia de su condici&oacute;n hereditaria, como un elemento democratizador o que puede alejar una sociedad de la ruptura. No tiene que ser una contradicci&oacute;n ver a un dem&oacute;crata, a un republicano, asumir la monarqu&iacute;a como un elemento pragm&aacute;tico. Pero, bajo esa misma l&oacute;gica &iquest;ese s&iacute; por las circunstancias, podr&iacute;a ser un no con circunstancias diferentes? No pretendo por tanto una enmienda al pasado, ni al consenso de la Transici&oacute;n, ni a mi propio partido. Pero s&iacute; pido una resoluci&oacute;n de futuro.
    </p><p class="article-text">
        Porque si la monarqu&iacute;a no es un elemento esencial, se puede juzgar desde la conveniencia democr&aacute;tica. Est&aacute; sujeta a que la ciudadan&iacute;a la considere &uacute;til. A que sume m&aacute;s que reste. Y aunque no es f&aacute;cil saber qu&eacute; opinamos los espa&ntilde;oles y espa&ntilde;olas sobre esta cuesti&oacute;n, no deja de ser paradigm&aacute;tico que desde hace cinco a&ntilde;os el CIS no pregunte sobre esta cuesti&oacute;n. Antes de este apag&oacute;n, observ&aacute;bamos c&oacute;mo desde 2006 su valoraci&oacute;n hab&iacute;a sufrido un retroceso m&aacute;s que palpable y hoy vemos en otros estudios m&aacute;s recientes c&oacute;mo se alimenta la idea de que su utilidad podr&iacute;a haber quedado atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Sum&eacute;mosle a esta inercia los &uacute;ltimos acontecimientos, las dudas m&aacute;s que razonables sobre el origen de parte de su fortuna familiar. La falta de ejemplaridad. O especialmente la separaci&oacute;n abismal entre su condici&oacute;n y la del resto, ya no en la cuenta corriente, sino en la inviolabilidad de su figura. Si la crisis de 2008 abri&oacute; una etapa de erosi&oacute;n institucional que afect&oacute; como nunca hab&iacute;a ocurrido a la corona, las consecuencias econ&oacute;micas y sociales de la pandemia reproducir&aacute;n m&aacute;s condiciones para que crezca esa distancia. Y, por tanto, llegado a este punto, &iquest;se justifica hoy la excepcionalidad democr&aacute;tica que supone la monarqu&iacute;a? O como m&iacute;nimo &iquest;se justifica hoy que no tengamos la opci&oacute;n de opinarla?
    </p><p class="article-text">
        De hecho, lo mismo que justific&oacute; en su momento su necesidad hoy suma argumentos en su contra. Hoy los riesgos de nuestra democracia son otros a los de finales de los setenta, hay m&aacute;s peligro en la desafecci&oacute;n o en la irritaci&oacute;n que en los cuarteles. Es por eso por lo que pido abrir el debate. No quiero que el debate verse sobre el qui&eacute;n, sino sobre si ha llegado el momento de que las reglas del juego no tengan excepciones hereditarias. El riesgo de tener un Jefe de Estado que no me gusta es como el de tener un Gobierno al que no he votado, un riesgo que vale la pena defender contra cualquiera.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, soy consciente de las dificultades de objetar la Corona, la necesidad de hacerlo con un apoyo transversal, pero probablemente esa transversalidad est&eacute; abri&eacute;ndose camino m&aacute;s r&aacute;pido fuera de la pol&iacute;tica representativa que dentro. Y el punto de inflexi&oacute;n puede estar en que desde el Partido Socialista realineemos las ideas con las circunstancias, porque las circunstancias han cambiado. Porque ni es necesaria, ni es esencial y cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s probablemente ya no sea &uacute;til.
    </p><p class="article-text">
        Que el partido que m&aacute;s se parece a este pa&iacute;s, m&aacute;s lo ha gobernado y firma la mayor parte de la arquitectura de su democracia abra esta opci&oacute;n no tiene porqu&eacute; ser un elemento de polarizaci&oacute;n, sino de normalizaci&oacute;n de este debate. Un di&aacute;logo en el que se reconocer&aacute;n muchas voces progresistas, pero al que hay que invitar con normalidad a la derecha liberal. Y aunque no ser&aacute; una decisi&oacute;n que tomar ma&ntilde;ana, ni en lo inmediato cuando estamos pasando un episodio tan complicado, el Partido Socialista debe defender que ya ha llegado el momento de que podamos opinar en un escenario pr&oacute;ximo. Lo hago desde la convicci&oacute;n personal de que es lo m&aacute;s coherente, pero tambi&eacute;n lo mejor para nuestra democracia. Sandra G&oacute;mez Secretaria General del PSPV-PSOE Val&egrave;ncia ciudad y Vicealcaldesa de Val&egrave;ncia
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carta-abierta-partido_129_6071710.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2020 19:24:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carta abierta a mi partido, el PSOE]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Volveremos a llenar las calles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/volveremos-llenar-calles_132_5956515.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Este ser&aacute; un Primero de Mayo diferente. No llenaremos las calles como cada a&ntilde;o, pero saldremos a los balcones y quedaremos en las redes sociales. Nada impedir&aacute; que lo celebremos como una jornada de reafirmaci&oacute;n y reivindicaci&oacute;n de derechos y libertades para la clase trabajadora que este a&ntilde;o, si cabe, cobran mayor trascendencia.
    </p><p class="article-text">
        De esta crisis sanitaria nacer&aacute;n una crisis econ&oacute;mica y social cuyo alcance real todav&iacute;a nos es incierto. Y aunque en los an&aacute;lisis econ&oacute;micos la incertidumbre siempre se mida con respecto a los inversores, no hay incertidumbre m&aacute;s dura que la del trabajador o la trabajadora que no sabe que pasar&aacute; el mes siguiente.
    </p><p class="article-text">
        Nadie niega ya la s&iacute;ntesis de caminar hacia un patr&oacute;n de crecimiento que concilie el&nbsp;desarrollo econ&oacute;mico, social y ambiental en una econom&iacute;a productiva y competitiva. Parece que el COVID no ha acabado con la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica, pero si que ha generado un consenso en el espacio de las ideas. Favorecer el empleo de calidad, la igualdad de oportunidades y la cohesi&oacute;n social o garantizar el respeto ambiental y el uso racional de los recursos naturales, es ahora lo que denunciar los recortes en sanidad fue a la anterior d&eacute;cada; poner las medidas antes de que sea demasiado tarde.
    </p><p class="article-text">
        De manera escalonada, volver&aacute; la normalidad o la nueva normalidad econ&oacute;mica y productiva del pa&iacute;s. No ser&aacute; r&aacute;pido, ni ser&aacute; el mismo mundo que dejamos atr&aacute;s hace solo dos meses, pero no podemos fiarlo todo a la incertidumbre, porque el enemigo de las democracias es hoy el miedo. Adem&aacute;s de garantizar la salud de los trabajadores y trabajadoras, debemos generar certezas. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, es necesario empezar a trabajar un nuevo Estatuto de los Trabajadores que garantice su protecci&oacute;n frente a los desaf&iacute;os sociales, tecnol&oacute;gicos y medioambientales propios del siglo XXI. Una nueva compilaci&oacute;n de derechos que tenga en cuenta las consecuencias de una crisis como esta, donde la negociaci&oacute;n colectiva vuelva a ser el escudo que nos proteja y proteja adem&aacute;s el modelo productivo cuando todo se tambalea.
    </p><p class="article-text">
        Avanzar sin dejar a nadie atr&aacute;s. Sin dejar a nadie s&oacute;lo. Por eso los derechos se tienen que ampliar. Una democracia digna no puede permitir, ni coyuntural, ni permanentemente que una parte de sus ciudadanos y ciudadanas pase hambre o viva una vulnerabilidad extrema que adem&aacute;s se reproduce negando el ascensor social o la igualdad de oportunidades. No se trata de subsidiar a nadie como algunos maliciosamente apuntan, sino evitar que nadie viva condenado al subsidio o la miseria. &iquest;O es que en las cabezas de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que han tenido que alimentarse con men&uacute;s de comida basura en la Comunidad de Madrid estos d&iacute;as, no puede estar la vacuna para la pr&oacute;xima pandemia global? Si han sido capaces de actuar con ese clasismo cuando Espa&ntilde;a era una ola de solidaridad, podemos imaginar como se garantizar&aacute; que puedan acceder a la manida meritocracia si miramos hacia otro lado, si no garantizamos m&iacute;nimos vitales por encima de gobernantes insensibles.
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n unas nuevas reglas de juego donde se siga avanzando en la conciliaci&oacute;n y los cuidados que esta crisis ha manifestado como vitales, donde los sectores que se han desarrollado en la econom&iacute;a sumergida se regularicen de una vez por todas, donde la brecha salarial de g&eacute;nero sea de una vez superada. No podemos aplaudir a quienes cuidan para luego olvidarnos de ellas, ni mantener los trabajos esenciales en un escenario de precariedad. &iquest;Acaso no hemos aprendido todos que los salarios tienen que ver con la responsabilidad o la capacidad de generar recursos? Ser&aacute; dif&iacute;cil hoy negar que los cuidados, los servicios p&uacute;blicos, los trabajos esenciales no merezcan un trato justo. Por cierto, dig&aacute;moslo claro, un trato justo para las mujeres porque &ldquo;casualmente&rdquo; esta esencialidad invisible nos ha afectado a nosotras gravemente.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto no podemos hacerlo solas. Ni tampoco queremos hacerlo aisladas. Hace unos a&ntilde;os ser parte de Europa era un orgullo compartido que pod&iacute;amos reivindicar en alto, para Espa&ntilde;a acceder a la democracia m&aacute;s grande del mundo supuso tambi&eacute;n una bocanada de modernidad, libertad y progreso. Pero hoy parece que algunos de los Estados que conforman Europa se niegan a ello. Prefieren un ente gris, burocr&aacute;tico y desesperanzador, olvid&aacute;ndose que sin solidaridad el proyecto no tiene sentido. Europa naci&oacute; bajo la premisa de que si compart&iacute;amos alegr&iacute;as y sufrimientos en el viejo continente no arraigar&iacute;an de nuevo ni las guerras, ni los fanatismos. &iquest;Qu&eacute; ser&iacute;a hoy de Holanda y Alemania si en otros momentos hist&oacute;ricos sus l&iacute;deres hubieran estado en el otro lado de la mesa?
    </p><p class="article-text">
        No podemos repetir otro post2008 porque el postCOVID ser&aacute; la gota que colmar&aacute; el vaso europeo. Deber&iacute;amos acabar con los a&ntilde;os en los que se vener&oacute; la idea del mundo de Thatcher o Reagan, si en los malos momentos todos nos acordamos de Brandt o de Spinelli. Si todos se vuelven keynesianos de repente cuando todo va mal, por algo ser&aacute;. Europa es un compendio de muchas cosas pero cuando m&aacute;s ha valido la pena ha sido porque ha sido la Europa de los trabajadores y trabajadoras.
    </p><p class="article-text">
        Feliz 1 de mayo, el de las 8 horas, las vacaciones, los permisos de maternidad y paternidad que fueron utop&iacute;as en su momento. Si lo hacemos bien, las utop&iacute;as de hoy, ser&aacute;n los derechos de ma&ntilde;ana y volveremos a llenar las calles para celebrarlo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/volveremos-llenar-calles_132_5956515.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2020 10:58:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Volveremos a llenar las calles]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La democratización de las calles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/democratizacion-calles_132_1002822.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La transformaci&oacute;n urbana m&aacute;s importante que va a producirse en Val&egrave;ncia los pr&oacute;ximos a&ntilde;os es la reconquista de las calles por parte de las personas. Es la redistribuci&oacute;n del espacio p&uacute;blico, ahora protagonizado por los veh&iacute;culos privados, hacia la ciudadan&iacute;a. Y es un reflejo de la falta que hace construir ciudad.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de otras ciudades europeas, en Val&egrave;ncia a&uacute;n existe una dictadura del asfalto impropia de una ciudad que, por el contrario, ha conseguido tener una de las infraestructuras verdes urbanas del mundo. Precisamente, el cauce del rio Turia es el ejemplo de c&oacute;mo las decisiones valientes y que apuestan por un modelo de ciudad m&aacute;s humano y sostenible acaban mejorando nuestras vidas.
    </p><p class="article-text">
        Y hoy, cuando la gran agenda pol&iacute;tica de nuestro tiempo son los Objetivos de Desarrollo Sostenible, Val&egrave;ncia no solo no puede quedarse al margen como estuvo 24 a&ntilde;os, sino que tiene que recuperar el mismo esp&iacute;ritu que impuls&oacute; el rio verde para extenderlo al conjunto de nuestras calles.
    </p><p class="article-text">
        Esta forma de entender el urbanismo, que se aleja de los esquemas de desarrollo cl&aacute;sicos, del asfalto o las obras pensadas para una sociedad que no comparte la ciudad y solo valora espacios privatizados, nos acerca a unos valores democr&aacute;ticos y define el modelo de ciudad. Eso es lo que es este proyecto.
    </p><p class="article-text">
        En 5 a&ntilde;os se han recuperado cerca de 110.000 m2. Son ya 28 plazas y calles, y est&aacute; prevista la ejecuci&oacute;n de 9 m&aacute;s en este a&ntilde;o, cuando est&aacute; previsto que comiencen las obras de la Plaza de la Reina y las del entorno del Mercado Central. Tambi&eacute;n arrancar&aacute; el proceso de implantaci&oacute;n de la primera supermanzana en la ciudad, con la idea de exportar ese modelo cada vez a m&aacute;s zonas de Val&egrave;ncia.
    </p><p class="article-text">
        Se peatonalizar&aacute; la Plaza del Ayuntamiento e iniciaremos el concurso de ideas para su dise&ntilde;o definitivo que tiene que ser ic&oacute;nico, permitir nuevos usos y constituirse como el referente del nuevo urbanismo en la ciudad de Val&egrave;ncia. Una plaza que tiene que ser el centro vital de una ciudad mediterr&aacute;nea en la que conviven patrimonios inmateriales de la humanidad y motivos para ser capital mundial del dise&ntilde;o. Concursos de ideas como tambi&eacute;n impulsaremos con la Plaza San Agust&iacute;n o las avenidas P&eacute;rez Gald&oacute;s y Giorgeta.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el eje peatonal que conformar&aacute;n las plazas del Ayuntamiento, Reina y Mercat-Brujas ser&aacute; el hito que mejor referencie este proyecto, tambi&eacute;n el Cabanyal, La Zaidia, Benimaclet, Rascanya, Quatre Carreres, Extramurs, Benim&agrave;met, San Marcelino&hellip; han ganado espacios peatonales y seguir&aacute;n gan&aacute;ndolos.
    </p><p class="article-text">
        Jane Jacobs, una de las personas que mejor ha desarrollado las nuevas miradas sobre las ciudades, acu&ntilde;&oacute; una frase que hemos de tener muy presente. &ldquo;Las ciudades tienen la capacidad de proporcionar algo para todo el mundo, s&oacute;lo porque, y s&oacute;lo cuando, se crean para todo el mundo&rdquo;. Val&egrave;ncia ciudad de plazas es y ha de ser siempre un modelo de ciudad para todo el en el que recuperemos el significado de las calles como lugares humanos. Hay que elogiar la calle porque son el term&oacute;metro de la calidad de vida, de la calidad humana que ofrece una ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, esta manera de entender la ciudad est&aacute; en los Planes de protecci&oacute;n como el de Ciutat Vella que acabamos de aprobar. Significa entender la ciudad fundamentalmente como un lugar para vivir, dir&iacute;a m&aacute;s entender Val&egrave;ncia como un lugar &uacute;nico para vivir.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, hay que decirlo con rotundidad y con optimismo: Val&egrave;ncia ciudad de plazas va a cambiar esta ciudad, la va a hacer mejor. Recuperar espacio p&uacute;blico para las personas va a hacer mejor esta ciudad. Y dentro de unos a&ntilde;os, quienes ahora critican estos cambios, estar&aacute;n tan convencidos de que fueron acertados como lo est&aacute;n hoy de que el rio Turia no debi&oacute; ser nunca una autopista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Sandra G&oacute;mez, vicealcaldesa de Val&egrave;ncia y concejala de Desarrollo y Regeneraci&oacute;n Urbana</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/democratizacion-calles_132_1002822.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Feb 2020 09:33:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La democratización de las calles]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Metropol y la València del XXI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/metropol-valencia-xxi_132_1003096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Muchas veces habitamos una ciudad que no hemos descubierto, que no entendemos en su plenitud o que simplemente a&uacute;n guarda secretos para nosotros. Y lejos de agotar esa curiosidad, la pol&iacute;tica est&aacute; hecha para alimentarla. El ayuntamiento debe alimentar la curiosidad por Val&egrave;ncia, de hecho, aunque no figure en ning&uacute;n reglamento municipal, ni se extraiga esa obligaci&oacute;n de la Ley de Bases de R&eacute;gimen Local, &iquest;no es acaso el primer deber de un gobierno municipal que sus vecinos y vecinas vivan sus ciudades? &iquest;no es, en cierta manera, la curiosidad el motor que mueve las urbes?
    </p><p class="article-text">
        Porque el termino ciudad es una palabra que ha significado tantas cosas, como &eacute;pocas. Ciudad significa tambi&eacute;n hoy muchas cosas, pero Val&egrave;ncia debe tener un significado propio. No &uacute;nico, pero si propio. Un significado, el de esta Val&egrave;ncia del XXI, que no se puede hacer a costa de los anteriores. No puede despersonalizarse, ni practicar adanismos hist&oacute;ricos. Tan absurdo es atender las voces que nos alertan de que cualquier tiempo pasado fue mejor y que esconden en el fondo la voluntad de que cunda la desesperanza, como pretender hacer borr&oacute;n y cuenta nueva o creer que no hubo nada bueno hasta que llegamos los que ocupamos este min&uacute;sculo espacio de historia.
    </p><p class="article-text">
        Aunque, que quede claro, creo que es leg&iacute;timo que todas las generaciones queramos dejar nuestra huella en las ciudades -Lo hizo Vicent Miquel Carceller, director de La Traca, cuando inaugur&oacute; el Metropol o lo quiso la historia tr&aacute;gica de Espa&ntilde;a cuando lo convirti&oacute; en nuestro &uacute;ltimo edificio perteneciente al Comit&eacute; Ejecutivo de Espect&aacute;culos P&uacute;blicos de la II Rep&uacute;blica-, pero, como las buenas ideas, las ciudades no son producto de un momento de inspiraci&oacute;n aislado, sino el resultado de la inspiraci&oacute;n de genialidades anteriores. Son resultado de sumarle la creatividad a la memoria. Todos tenemos derecho, como dec&iacute;a Rousseau de su contrato social, a edificar los acuerdos de convivencia -que son si no las ciudades- de nuestra generaci&oacute;n, pero ni el clarividente Jean Jacques -ahora, afortunadamente superado en especial en aquello que respecta a las mujeres- habr&iacute;a escrito su obra magna sin Locke, ni Locke sin Hobbes.
    </p><p class="article-text">
        Tener memoria, equivale a ser civilizado, m&aacute;s cuando la memoria supone recordar el triunfo de la raz&oacute;n sobre la barbarie. M&aacute;xime cuando la memoria es democr&aacute;tica. Por eso, desde la aprobaci&oacute;n de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica valenciana hemos pedido a la Generalitat que catalogue y proteja el cine Metropol, para que no se pierda, como esta ciudad ya ha perdido en el pasado otros edificios &uacute;nicos. Pero, sobre todo, para que no nos perdamos, porque la despersonalizaci&oacute;n de las calles es tambi&eacute;n la despersonalizaci&oacute;n de quienes las vivimos. El callejero, no solo es un mapa f&iacute;sico. Pero tambi&eacute;n para que nos encontremos cuando valorizar la democracia es una emergencia. &iquest;Alguien cree que no necesitamos rememorar la cultura como arma democr&aacute;tica?&iquest;qu&eacute; estamos vacunados por siempre contra el fanatismo?&iquest;qu&eacute; la ignorancia y el olvido no son el aliado de los fan&aacute;ticos?.
    </p><p class="article-text">
        El Metropol, como buena sala de cine, tambi&eacute;n puede servir para proyectar la pel&iacute;cula de la ciudad de nuestro tiempo. Una pel&iacute;cula que construye conciencia e invita a pensar o sencillamente que entretiene. Una lengua de las mariposas, en homenaje a nuestro querido Jose Lu&iacute;s Cuerda o cualquier estreno veraniego. Un guion bien construido, lleno de capas y matices u otro que se deja arrastrar solo por los efectos especiales, en este caso, urbanos. Creo que en el Metropol, como ejemplo, podemos encontrar respuestas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Sandra G&oacute;mez vicealcaldesa de Val&egrave;ncia </strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/metropol-valencia-xxi_132_1003096.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Feb 2020 11:55:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El Metropol y la València del XXI]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gigantas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/gigantas_132_1660081.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/12573278-fd2f-4c32-8c02-31b8b9611243_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Sandra Gómez, secretaria general del PSPV en Valencia, con la &#039;geganta&#039; de Carmen Alborch"></p><p class="article-text">
        Entre la Ley de Igualdad que impuls&oacute; el Gobierno de Zapatero y este marzo de 2019 han pasado 11 a&ntilde;os. Un per&iacute;odo breve en la reivindicaci&oacute;n de las mujeres, pero un mundo pol&iacute;tico. En solo ese tiempo Espa&ntilde;a ha pasado a ser una referencia mundial en materia de igualdad. Hemos sido imitados en muchos otros pa&iacute;ses, tambi&eacute;n han resonado en nuestras calles con especial intensidad las protestas avivadas por el <em>#metoo</em> y, en definitiva, esta Espa&ntilde;a que queremos nos ha dado a las mujeres y hombres motivos de orgullo. Los avances que admira cualquier persona humanista en el mundo ya no pasaban en otros pa&iacute;ses y se quebraba ese pesimismo existencial que a veces nos acompa&ntilde;a a las espa&ntilde;olas y los espa&ntilde;oles llev&aacute;ndonos a infravalorarnos con respecto a otras latitudes.
    </p><p class="article-text">
        Hoy contamos con el orgullo de poder ir con la cabeza alta por el mundo o de mirar el futuro, como en la manida frase de los fil&oacute;sofos, a hombros de gigantas. Podemos ver m&aacute;s lejos porque hubo quien nos ense&ntilde;&oacute; a mirar primero. No estar&iacute;amos aqu&iacute; sin las Wollstonecraft, Zetkin, Pankhurst, Beauvoir&hellip; Pero tampoco, sin Campoamor o contempor&aacute;neas como nuestra Carmen Alborch. A hombros de esas gigantas a ninguna mujer, de esta Espa&ntilde;a de 2019, van a convencernos para dejar de mirar adelante, o nos van a hacer dejar las reivindicaciones todo aquello que a&uacute;n no tenemos por el hecho de no nacer hombres. No hemos podido votar, ir a la universidad, poder vivir independientemente nuestra vida, decidir sobre nuestra maternidad&hellip; para que ahora nos asuste el extremismo de una derecha rancia, con exceso de testosterona y tan retrograda que suena en blanco y negro. No sabemos que este es el siglo de las mujeres para que ahora nos manden callar sobre la violencia machista que tiene m&aacute;s de 1000 mujeres protegidas por la polic&iacute;a local en Val&egrave;ncia, sobre la desigualdad laboral que hace que las mujeres trabajemos gratis desde el 9 d&rsquo;octubre o sobre el desigual reparto de los cuidados que implica tantas dificultades para que rompamos los techos de cristal.
    </p><p class="article-text">
        Y de eso va este 8 de marzo y los pr&oacute;ximos meses, de feminismo o barbarie, como resume magn&iacute;ficamente el t&iacute;tulo del libro de Pilar Aguilar. Tanto como decir, de mujeres libres e iguales o extrema derecha. No hay equidistancia posible, ni el feminismo es radical, ni necesita llevar la etiqueta de liberal. No hay apellidos que ponerle al feminismo porque lo &uacute;nico que se demuestra, por parte de quienes lo hacen, es la necesidad de una excusa para no identificarse con un movimiento que solo busca la igualdad entre mujeres y hombres.
    </p><p class="article-text">
        Porque eso es el feminismo y, ya reivindic&oacute; Carmen, nuestra propia giganta feminista, Val&egrave;ncia tendr&aacute; en mayo un ayuntamiento que impulse su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/gigantas_132_1660081.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Mar 2019 09:19:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gigantas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El empleo (de calidad) por bandera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/sandra-gomez-opinion_132_1682579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Desde cualquier sensibilidad personal o afinidad ideol&oacute;gica podemos coincidir en que durante muchos a&ntilde;os a los valencianos nos lastr&oacute; venir de un desencuentro. De un desencuentro alimentado por la utilizaci&oacute;n de las instituciones en la b&uacute;squeda de beneficios personales, de partido o simplemente como ariete para dividir a los valencianos y valencianas entre buenos y malos.
    </p><p class="article-text">
        Venimos de ese desencuentro y de sus consecuencias. Y ahora tenemos el riesgo de que vuelvan a contaminar la atm&oacute;sfera de desencuentros insalvables, de polarizaciones improductivas, de conflictos identitarios est&eacute;riles. Corremos el riesgo de que lo importante, que para una ciudad es hoy combatir las desigualdades en la nueva econom&iacute;a, procurar que vivir en la ciudad sea un derecho y no un privilegio o conseguir aliar el progreso tecnol&oacute;gico con la sostenibilidad, quede relegado a lo accesorio del debate.
    </p><p class="article-text">
        Esta misma semana tuve la oportunidad de clausurar en mi propia facultad, en la facultad de econom&iacute;a de la Universitat de Val&egrave;ncia, el foro de empleo y record&eacute; como sin esos puentes que reducen el abismo entre la formaci&oacute;n y el trabajo las perspectivas para muchas personas j&oacute;venes habr&iacute;an sido m&aacute;s complicadas de lo que ya fue convivir con la peor crisis, en el peor momento. Y, este puente necesario me hizo reflexionar sobre todos los puentes necesarios que pueden quedar atr&aacute;s si dejamos que triunfe la crispaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sobre la necesidad de espacios de encuentro, de encuentro nunca entendido como uniformidad sino como la capacidad de situar las prioridades en el centro de la escena. Y entre todas las prioridades, dar la oportunidad de encontrar un empleo de calidad a quienes a&uacute;n no han tenido su oportunidad en esta poscrisis y a quienes sufren la precariedad laboral. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque si fundamentalmente el esfuerzo de trabajadores y empresarios ha permitido Val&egrave;ncia sea la ciudad que m&aacute;s empleo ha creado esta legislatura, ha habido tambi&eacute;n un esfuerzo p&uacute;blico. Donde no hab&iacute;a pol&iacute;tica de empleo hoy Val&egrave;ncia Activa ha tenido participaci&oacute;n en uno de cada tres empleos generados en la ciudad. O si antes de esta legislatura exist&iacute;a un solo centro de orientaci&oacute;n laboral, al finalizar 2019 ser&aacute;n catorce. Donde no hab&iacute;a planes de empleo ahora se ha contratado a casi 1000 j&oacute;venes de 30 a&ntilde;os y 600 mayores de 30 desempleados.
    </p><p class="article-text">
        Reitero que crear el empleo no es m&eacute;rito exclusivo, ni principal de la pol&iacute;tica, pero sin una pol&iacute;tica que se centre en lo importante es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil. De hecho, deber&iacute;amos desconfiar de los pol&iacute;ticos que prometen cifras concretas de empleo durante las campa&ntilde;as, pero desconfiar m&aacute;s si cabe de aquellos que ni siquiera hablan del tema.
    </p><p class="article-text">
        Porque no hay actuaci&oacute;n m&aacute;s concreta que poder ofrecer un empleo en condiciones dignas para afrontar el futuro con esperanza y vivir el presente de la mejor forma posible. Y apliqu&eacute;monos en lo fundamental porque la desesperanza es un arma de destrucci&oacute;n masiva de la democracia.
    </p><p class="article-text">
        Tendamos los puentes para hacerlo, porque frente a los que muestran un futuro dist&oacute;pico, somos m&aacute;s los que como hizo Max Aub reivindicamos el optimismo. El siglo XXI, que en 2019 es a&uacute;n un siglo por conquistar, es el de las personas, el de las ideas, el del talento. Y el talento no tiene l&iacute;mites. No entiende de barrios, ni de c&oacute;digos postales; se distribuye igual entre todas las clases sociales. Entre mujeres y hombres, entre quienes nacemos en una familia trabajadora y quienes nacer en una familia acomodada. Val&egrave;ncia no tiene que tener l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, debemos seguir trabajando para lograr que cada generaci&oacute;n nos haga m&aacute;s iguales. Y esto lo conseguiremos con un ayuntamiento emprendedor, alejado de los conflictos y centrado en lo importante. Un ayuntamiento que tenga por bandera la creaci&oacute;n de empleo de calidad y la igualdad de oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sandra G&oacute;mez</strong> es portavoz del PSPV-PSOE en el Ayuntamiento de Valencia y candidata a la alcald&iacute;a
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/sandra-gomez-opinion_132_1682579.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Feb 2019 09:32:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El empleo (de calidad) por bandera]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Sandra Gómez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[València, capital de economía inteligente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/sandra-gomez-opinion_132_2761382.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Val&egrave;ncia siempre ha sido conocida, y reconocida, como una ciudad abierta al mundo, con amplia tradici&oacute;n cultural y gastron&oacute;mica. Val&egrave;ncia se relaciona con el sol, la playa, el buen clima y el Mediterr&aacute;neo. Pero, adem&aacute;s, Val&egrave;ncia siempre ha sido una ciudad generadora de talento, de personas emprendedoras e innovadoras. En Val&egrave;ncia se han consolidado iniciativas a lo largo de los a&ntilde;os que hacen que actualmente tengamos todos los ingredientes para constituirnos como una ciudad referente de la innovaci&oacute;n y tecnolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Val&egrave;ncia est&aacute; considerada la f&aacute;brica de talento nacional gracias a sus universidades que generan m&aacute;s de 100.000 estudiantes y 3.500 ingenieros graduados al a&ntilde;o. Cada a&ntilde;o se crean 100 nuevas Startups en la ciudad y se celebran unos 100 eventos de emprendimiento, tecnolog&iacute;as emergentes e innovaci&oacute;n. Contamos con m&aacute;s de 2.000 empresas tecnol&oacute;gicas que exportan fuera de nuestra ciudad sus soluciones y servicios, adem&aacute;s del nombre de nuestra ciudad. Y adem&aacute;s disponemos de una red de entidades p&uacute;blicas y privadas que trabajan conjuntamente por el desarrollo sostenible y social de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        En Val&egrave;ncia se est&aacute; generando una reacci&oacute;n virtuosa espectacular, donde todo el mundo est&aacute; aportando su granito de arena, personas emprendedoras, Startups, entidades inversoras, empresas, incubadoras y aceleradoras, universidades, escuelas de negocios, centros de formaci&oacute;n, administraciones p&uacute;blicas y otros agentes relacionados, nos estamos alineando al compartir la visi&oacute;n de que Val&egrave;ncia puede ser, y ser&aacute;, un referente internacional en el desarrollo tecnol&oacute;gico y la innovaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, hemos impulsado la plataforma VLC Tech City, que presentaremos este lunes, para hacer de Val&egrave;ncia una ciudad generadora de oportunidades. Creando un nuevo modelo econ&oacute;mico inteligente que la posicione como un referente en la creaci&oacute;n de conocimiento, talento, empleo de alto valor a&ntilde;adido y en el desarrollo de tecnolog&iacute;a e innovaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        VLC Tech City es una iniciativa p&uacute;blico-privada, integradora y abierta, con proyecci&oacute;n nacional e internacional, donde todos y todas aportamos lo que mejor sabemos hacer. Este gran proyecto quiere impulsar la uni&oacute;n del sector tecnol&oacute;gico, aunar esfuerzos, generar sinergias y trabajar de manera conjunta por el desarrollo de nuestra ciudad y posicionar el sector tecnol&oacute;gico e innovador valenciano como eje estrat&eacute;gico del nuevo proyecto de ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s se ha implementado una plataforma digital que servir&aacute; de ventana al mundo a nuestras iniciativas, proyectos y entidades. Una herramienta que nos ayude a conectar todo el sector tecnol&oacute;gico e innovador de la ciudad, que de cobertura a los eventos e iniciativas vinculadas al sector y soporte la generaci&oacute;n de un gran hub tecnol&oacute;gico internacional.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo fundamental es hacer que Val&egrave;ncia atraiga el talento internacional, retenga el talento local, y promueva la inversi&oacute;n y creaci&oacute;n de proyectos. Una ciudad donde las personas puedan encontrar las oportunidades necesarias para desarrollar sus ideas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para poder alcanzar los objetivos que nos planteamos es necesaria la estrecha colaboraci&oacute;n de la administraci&oacute;n p&uacute;blica con todo el sector tecnol&oacute;gico de la ciudad y del &aacute;rea metropolitana. Con el trabajo conjunto y la generaci&oacute;n de sinergias entre entidades p&uacute;blicas y privadas podremos conseguir que Val&egrave;ncia se convierta en el principal hub tecnol&oacute;gico y de innovaci&oacute;n del Mediterr&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Con VLC Tech City se abre una nueva etapa para hacer de Val&egrave;ncia una ciudad a la vanguardia, con un sector econ&oacute;mico potente y sostenible, fundamentado en la tecnolog&iacute;a, la innovaci&oacute;n y la digitalizaci&oacute;n, con un impacto en la sociedad y su bienestar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sandra G&oacute;mez</strong> es primera teniente de alcalde y portavoz socialista en el Ayuntamiento de Valencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/sandra-gomez-opinion_132_2761382.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jul 2018 16:40:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[València, capital de economía inteligente]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Sandra Gómez]]></media:keywords>
    </item>
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