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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pedro Riera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pedro_riera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pedro Riera]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Vox: ¿pactar o no pactar?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/vox-pactar-no-pactar_132_8796785.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0307b36-35f9-45b9-9fae-504513fa6d89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2009y912.jpg" width="1200" height="675" alt="Vox: ¿pactar o no pactar?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sobre los cordones sanitarios y otros argumentos para frenar a la derecha radical en España</p></div><p class="article-text">
        Cuando Alfonso Fern&aacute;ndez Ma&ntilde;ueco, presidente de la Junta de Castilla y Le&oacute;n, decidi&oacute; convocar elecciones anticipadas en aquella comunidad el pasado mes de diciembre, es probable que no se imaginara que sus opciones de repetir en el cargo tras los comicios iban a depender casi exclusivamente de llegar a alg&uacute;n tipo de acuerdo con el partido de derecha radical Vox. Sin embargo, el auge electoral de la formaci&oacute;n de Santiago Abascal, sumado al peor resultado en la historia del Partido Popular en unas elecciones regionales en aquella autonom&iacute;a y a la falta de disposici&oacute;n del Partido Socialista a pactar con Ma&ntilde;ueco, abocan ahora al pol&iacute;tico popular a tener que decidir entre pactar con la derecha radical o convocar de nuevo elecciones. En este escenario, se oyen con fuerza voces que abogan por establecer un llamado &ldquo;cord&oacute;n sanitario&rdquo; entorno a Vox que imposibilite que los partidos lleguen a acuerdos con esta fuerza radical. Pero &iquest;qu&eacute; es un cord&oacute;n sanitario y para qu&eacute; sirve?
    </p><p class="article-text">
        Con un origen claramente epidemiol&oacute;gico, en ciencia pol&iacute;tica se ha venido a llamar cord&oacute;n sanitario a aquella estrategia que adoptan ciertos partidos pol&iacute;ticos que se niegan a colaborar con otras fuerzas cuya ideolog&iacute;a consideran inaceptable. Tanto en la historia (por ejemplo, en B&eacute;lgica o Finlandia en los a&ntilde;os 30 del siglo pasado) como en la actualidad (los casos del Frente Nacional en Francia, de los Dem&oacute;cratas Suecos o de Alternativa por Alemania son paradigm&aacute;ticos en este sentido), existen numerosos episodios de estas pr&aacute;cticas en el &aacute;mbito comparado. Algunos de ellos son repasados someramente en el influyente libro de Levitsky y Ziblatt <em>C&oacute;mo mueren las democracias</em> (Ariel, 2018). A pesar de lo frecuentes que han resultado estas estrategias en t&eacute;rminos comparados y de sus indudables ventajas te&oacute;ricas, tanto en t&eacute;rminos de se&ntilde;alar a estos partidos como &ldquo;apestados&rdquo; no s&oacute;lo a los ojos de votantes t&aacute;cticos y/o moderados sino tambi&eacute;n a los de potenciales candidatos atractivos, como a prop&oacute;sito de bloquear su impacto en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, lo cierto es que en nuestro pa&iacute;s los cordones sanitarios han brillado por su ausencia. &iquest;Por qu&eacute; no se producen los cordones sanitarios m&aacute;s a menudo, sobre todo en el caso espa&ntilde;ol?
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, desde el punto de vista te&oacute;rico, un cord&oacute;n sanitario puede contribuir a fomentar cierta imagen victimista de los partidos radicales que redunde en ganancias electorales para estas formaciones pol&iacute;ticas. Pero es que adem&aacute;s hay buenas razones desde el punto de vista emp&iacute;rico para dudar de la bondad absoluta de la conformaci&oacute;n de los cordones sanitarios. En una investigaci&oacute;n junto a Marco Pastor de la Universidad de Oxford que aparecer&aacute; en la revista Party Politics el a&ntilde;o pr&oacute;ximo, examinamos las consecuencias electorales de no establecer un cord&oacute;n de estas caracter&iacute;sticas alrededor de partidos populistas e invitar a participar en gobiernos de coalici&oacute;n de &aacute;mbito nacional en Europa con partidos que no lo son.&nbsp;De acuerdo con la evidencia emp&iacute;rica proporcionada por este trabajo, los partidos populistas que entran a gobernar con otro tipo de fuerzas pol&iacute;ticas como socios minoritarios de una coalici&oacute;n pierden en las siguientes elecciones de media casi 4 puntos porcentuales m&aacute;s que aquellos partidos que carecen de este car&aacute;cter populista. En el trabajo, argumentamos que el coste adicional por el hecho de gobernar que sufren este tipo de partidos se debe principalmente a dos razones: su incapacidad para mantener su discurso antisistema de una manera cre&iacute;ble desde el gobierno y la exposici&oacute;n p&uacute;blica de su falta de competencia para lidiar con los problemas que afronta el pa&iacute;s. Adem&aacute;s, en el art&iacute;culo tambi&eacute;n demostramos que estos costes electorales son m&aacute;s importantes cuando la situaci&oacute;n econ&oacute;mica es mala, en caso de gobiernos mayoritarios que presentan bajos niveles de conflicto ideol&oacute;gico en su seno o cuando el partido populista en cuesti&oacute;n es m&aacute;s extremista. 
    </p><p class="article-text">
        Con todo, y sin entrar en excesivas disquisiciones acad&eacute;micas, nuestro art&iacute;culo no deja de ser un primer intento de investigaci&oacute;n emp&iacute;rica sobre las consecuencias pol&iacute;ticas de los cordones sanitarios en Europa que merecen como m&iacute;nimo tres reflexiones complementarias. En primer lugar, cabr&iacute;a preguntarse si examinar los futuros rendimientos electorales de este tipo de partidos es lo realmente importante. &iquest;De qu&eacute; nos sirve que estos partidos pierdan parte de sus votos en las siguientes elecciones si mientras tanto han conseguido socavar desde el gobierno algunos de los principios fundamentales de nuestras democracias? En segundo lugar, y ya en el terreno estrictamente electoral, habr&iacute;a que plantearse una serie de cuestiones que van desde identificar qu&eacute; votantes pierden estos partidos cuando entran a gobernar hasta averiguar a d&oacute;nde van estos votantes o por qu&eacute; los abandonan. &iquest;Pierden algunos de sus apoyos tras estas experiencias gubernamentales porque se penaliza que se moderen ideol&oacute;gicamente cuando &ldquo;tocan poder&rdquo; o se trata simplemente de una reacci&oacute;n l&oacute;gica del electorado al quedar patente su incapacidad para gobernar de manera solvente sus pa&iacute;ses? &iquest;Responden estos efectos electorales a din&aacute;micas a corto plazo o son por el contrario preludio de otras p&eacute;rdidas electorales en sucesivas citas electorales? &iquest;Cu&aacute;ndo los cordones sanitarios (o su ausencia) producen efectos electorales: cuando se concluyen meros acuerdos de investidura y/o de gobernabilidad o cuando se conforman gobiernos de coalici&oacute;n? Todas estas preguntas constituyen una agenda de investigaci&oacute;n futura cuyo inter&eacute;s te&oacute;rico s&oacute;lo es comparable a su relevancia pr&aacute;ctica. 
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, y volviendo al caso del Partido Popular en Castilla y Le&oacute;n o en otros puntos de la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola en un futuro no muy lejano (por ejemplo, en Andaluc&iacute;a a finales de este a&ntilde;o), deber&iacute;amos aspirar a entender hasta qu&eacute; punto lo que sucede en Europa, donde las experiencias gubernamentales de este tipo de partidos se suelen saldar con sonadas derrotas electorales a continuaci&oacute;n, se va a producir cuando Vox entre en ejecutivos, ya sea a nivel auton&oacute;mico o estatal. En este sentido, me gustar&iacute;a concluir esta breve nota con dos ideas finales. En primer lugar, establecer un cord&oacute;n sanitario alrededor de Vox tanto en Castilla y Le&oacute;n como en Andaluc&iacute;a, ya sea a trav&eacute;s de gobiernos de coalici&oacute;n entre PP y PSOE como mediante acuerdos de investidura y/o de gobernabilidad entre estas mismas dos formaciones, supondr&iacute;a que esta fuerza radical se convirtiera en ambos casos de facto en primer partido de la oposici&oacute;n. &iquest;Se est&aacute; dispuesto a otorgar a Vox tal posici&oacute;n preminente en el sistema pol&iacute;tico de estas comunidades con los consiguientes r&eacute;ditos electorales que esto puede suponer? En segundo lugar, y en contraposici&oacute;n al argumento anterior, aislar pol&iacute;ticamente a la derecha radical mediante la conformaci&oacute;n de un cord&oacute;n sanitario contra Vox podr&iacute;a suponer que el electorado de derechas se convenciera de la esterilidad de votar a esta formaci&oacute;n para evitar gobiernos de izquierdas y de la necesidad de confiar electoralmente en el Partido Popular. De ser este segundo el caso, podr&iacute;a considerarse que el cord&oacute;n sanitario ha dado sus frutos al negar la legitimidad de la derecha radical y generar dudas acerca de su viabilidad electoral.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Riera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/vox-pactar-no-pactar_132_8796785.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Mar 2022 05:02:05 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Después de Franco, el franquismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/despues-franco-franquismo_132_1960409.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Podría haber 1200 calles, plazas o viales con nombres con remiscencias franquistas en España</p><p class="subtitle">¿Han sido las provincias donde el PP y la ideología conservadora son menos fuertes las más diligentes a la hora de adecuar sus callejeros a las previsiones legales?</p><p class="subtitle">¿O estaba la nomenclatura franquista mucho menos presente desde un principio en esos sitios y, por tanto, fue mucho más fácil ajustarse a la ley a partir de 2007?</p></div><p class="article-text">
        En las pr&oacute;ximas semanas conoceremos la decisi&oacute;n del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo n&uacute;mero 23 de Madrid acerca del cambio de nombre de 52 calles con reminiscencias franquistas de la capital. Se trata de un recurso presentado por la Fundaci&oacute;n Francisco Franco contra un acuerdo de la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Manuela Carmena adoptado el a&ntilde;o pasado en virtud de la ley de Memoria Hist&oacute;rica de 2007. Asimismo, parece ser que los restos del Dictador pueden abandonar por fin el Valle de los Ca&iacute;dos en pr&oacute;ximas fechas. Son dos noticias que sin duda concitar&aacute;n la atenci&oacute;n de los medios&nbsp; y que nos obligan a preguntarnos en qu&eacute; grado y por qu&eacute; la simbolog&iacute;a franquista sigue presente en muchos lugares p&uacute;blicos de nuestros pueblos y ciudades m&aacute;s de una d&eacute;cada despu&eacute;s de quedar prohibido por dicha ley.
    </p><p class="article-text">
        En mayo de 2018, el entonces gobierno de Mariano Rajoy daba respuesta a una pregunta parlamentaria formulada por el Senador de Comprom&iacute;s Carles Mulet en que se instaba al ejecutivo conservador a conseguir del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica (INE) una relaci&oacute;n de las calles, plazas o viales de municipios espa&ntilde;oles que mantuvieran alguno de los 11 nombres con reminiscencias franquistas recogidos en una lista elaborada por el pol&iacute;tico castellonense. En el documento de 27 p&aacute;ginas proporcionado por el gobierno, figuraban m&aacute;s de 1200 calles, plazas o viales con esos nombres, siendo con poco m&aacute;s de 300 los casos de Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera y de Calvo Sotelo (imaginamos que el de Jos&eacute;, aunque no se especificaba) los m&aacute;s repetidos. &iquest;Es ajustado ese c&aacute;lculo? &iquest;Son altos o bajos esos n&uacute;meros desde un punto de vista legal y sobre todo &eacute;tico-pol&iacute;tico? &iquest;A qu&eacute; obedece encontrarnos a&uacute;n en los callejeros nombres asociados a la dictadura franquista? Vayamos por partes.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, hay motivos para sospechar tanto que ese c&aacute;lculo es exagerado como que se queda muy corto. Por un lado, podr&iacute;amos pensar que la cifra real de nombres franquistas es menor porque la respuesta del gobierno se bas&oacute; en los datos del INE y hay muchos casos en que la denominaci&oacute;n actual no se corresponde con la que figura en la base de datos de esta instituci&oacute;n. Por otro lado, podr&iacute;amos concluir que el n&uacute;mero verdadero es mucho mayor si tenemos en cuenta que el listado solo se refiere a 11 nombres concretos. Pensemos por ejemplo que en toda la Comunidad de Madrid solo aparecen 44 casos mientras que ya en la capital el n&uacute;mero de cambios que pretende hacer el consistorio de Ahora Madrid asciende a m&aacute;s de 50.
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        Si pasamos a la distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica de esos nombres, el gr&aacute;fico 1 ofrece datos por provincia y vemos que existe una considerable variaci&oacute;n. As&iacute;, hay provincias como las vascas, Lleida y Girona donde no hay ninguna calle o similar con nomenclatura franquista, mientras que C&aacute;ceres y Toledo con m&aacute;s de 100 aparecen a la cabeza de esa clasificaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;a explicar esa variaci&oacute;n? En los gr&aacute;ficos 2, 3 y 4 se trata de arrojar un poco de luz a esta cuesti&oacute;n. As&iacute;, en el primero de ellos se ve claramente como a nivel provincial el n&uacute;mero de nombres franquistas correlaciona positivamente con el porcentaje de votos obtenido por el Partido Popular en las elecciones generales de 2016 y negativamente con el logrado por Podemos y sus confluencias en esa misma cita electoral. Adem&aacute;s, cabe destacar que las asociaciones entre porcentaje de votos de PSOE y Ciudadanos en 2016 y el n&uacute;mero de nombres franquistas son en ambos casos positivas aunque de menor alcance que en el caso del PP.
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        Sin embargo, cabe pensar que estas relaciones pueden depender del n&uacute;mero de municipios que existen en cada provincia. Por una mera cuesti&oacute;n de probabilidades, siempre ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil que Franco est&eacute; presente de alguna manera en los espacios p&uacute;blicos de aquellas provincias donde haya m&aacute;s entes locales. Por eso, en el gr&aacute;fico 3 se muestran los resultados de unos sencillos an&aacute;lisis de regresi&oacute;n en que se explica la cantidad de nombres franquistas a partir del porcentaje de votos de los principales partidos pol&iacute;ticos controlando por el n&uacute;mero de municipios en cada provincia. Ah&iacute; se puede ver que los efectos para PP (positivo) y Podemos (negativo) se mantienen mientras que para el PSOE el efecto es positivo y ligeramente significativo quedando anulado el impacto del voto a Ciudadanos.
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        Para acabar, en el gr&aacute;fico 4 se intenta establecer el mecanismo que explica estas asociaciones. Para ello, se toman el porcentaje de alcaldes por provincia de PP y PSOE, la ideolog&iacute;a izquierda-derecha media del electorado as&iacute; como su nivel de identificaci&oacute;n regional. Los an&aacute;lisis aqu&iacute; sugieren que el porcentaje de alcaldes del PP (los resultados no cambian si se coge como variable explicativa el color del alcalde de la capital de provincia) as&iacute; como el nivel de regionalismo contribuyen a explicar la permanencia de nomenclatura franquista en los callejeros (efecto positivo en el primer caso y negativo en el segundo). Sin embargo, ni el porcentaje de alcaldes socialistas ni la ideolog&iacute;a izquierda-derecha explican significativamente este resultado.
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        En resumen, en este post se demuestra que la permanencia del franquismo en los espacios p&uacute;blicos y, por ende, el grado de cumplimiento de la ley de Memoria Hist&oacute;rica viene determinado por una serie de factores pol&iacute;ticos. &iquest;Han sido las provincias donde el PP y la ideolog&iacute;a conservadora son menos fuertes las m&aacute;s diligentes a la hora de adecuar sus callejeros a las previsiones legales? &iquest;O estaba la nomenclatura franquista mucho menos presente desde un principio en esos sitios y, por tanto, fue mucho m&aacute;s f&aacute;cil ajustarse a la ley a partir de 2007? &iquest;Sigui&oacute; una l&oacute;gica de premio o de castigo el franquismo cuando al acabar la guerra remodel&oacute; a su antojo el callejero de nuestros municipios? Pero, sobre todo, &iquest;ha tenido y tiene efectos electorales la presencia de placas con nombres franquistas en nuestros pueblos y ciudades? Estas y otras preguntas constituyen una agenda de investigaci&oacute;n incipiente tanto para la ciencia pol&iacute;tica como para la historia que esperemos d&eacute; sus frutos en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Riera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/despues-franco-franquismo_132_1960409.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Aug 2018 18:56:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Después de Franco, el franquismo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La primera vuelta en el PP: anatomía breve]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/seleccion-pp-anatomia-primera-vuelta_132_2033766.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b987947-22d9-4823-a19d-fa2789334afb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La primera vuelta en el PP: anatomía breve"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Casado gana donde el rival mayor es Ciudadanos, Sáenz de Santamaría y de Cospedal donde el mayor rival es el PSOE</p><p class="subtitle">Sáenz de Santamaría gana en los territorios más conservadores y con mayor identidad regional.</p><p class="subtitle">Casado gana donde la participación y el número de militantes es menor</p></div><p class="article-text">
        La primera fase de la elecci&oacute;n del nuevo presidente del PP celebrada esta semana pasar&aacute; a la historia de este partido y seguramente de nuestra democracia. Despu&eacute;s de m&aacute;s 40 a&ntilde;os, los afiliados de esta formaci&oacute;n pod&iacute;an pronunciarse por primera vez de manera directa sobre la identidad de la persona que quer&iacute;an que rigiera a partir de ahora los destinos del principal partido de la oposici&oacute;n. En este breve post se analizar&aacute; tanto el sistema de elecci&oacute;n utilizado algunas de las claves explicativas del resultado registrado el pasado domingo. Adem&aacute;s, se especular&aacute; sobre lo que puede pasar en el Congreso a celebrar de aqu&iacute; dos semanas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las reglas del juego: &ldquo;Para quedarte donde est&aacute;s tienes que correr lo m&aacute;s r&aacute;pido que puedas&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo congreso del partido, celebrado en Madrid en febrero de 2017, se adopta un cambio fundamental en el m&eacute;todo de elecci&oacute;n del l&iacute;der del partido. Desde entonces&nbsp;queda consagrado un m&eacute;todo de elecci&oacute;n de doble vuelta seg&uacute;n el cual los militantes que se hubieran inscrito para participar en el proceso electoral podr&iacute;an elegir de forma directa al presidente del partido. Seg&uacute;n reza el art&iacute;culo 35.2 de los Estatutos, si alguno de los candidatos obten&iacute;a m&aacute;s del 50% del total de los votos v&aacute;lidamente emitidos, con una diferencia de al menos 15 puntos sobre el resto de candidatos y era el m&aacute;s votado en la mitad de las circunscripciones ser&iacute;a proclamado &nbsp;como candidato &uacute;nico a la Presidencia del partido. De no ser as&iacute;, se proceder&aacute; a una segunda vuelta en que los compromisarios en el Congreso elegir&aacute;n al presidente del partido de entre los dos candidatos m&aacute;s votados.
    </p><p class="article-text">
        Este sistema presenta m&aacute;s sombras que luces. En primer lugar, y no es un hecho menor, la redacci&oacute;n es sencillamente espantosa. &iquest;Por qu&eacute; se llama a&uacute;n precandidatos a quienes ya han conseguido los avales necesarios para concurrir a la primera vuelta? &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si el ganador de la primera vuelta vence en m&aacute;s de la mitad de las circunscripciones y no en la mitad de las mismas como exigen <em>stricto sensu</em> los estatutos? Parece que hay margen de mejora en este sentido.
    </p><p class="article-text">
        Segundo, existen problemas desde el punto de vista de lo que en ciencia pol&iacute;tica llamamos el r&eacute;gimen electoral. En un proceso de estas caracter&iacute;sticas, el hecho de que se tenga que escribir el nombre del candidato en la papeleta, sin sobre y que se vote en urnas de cart&oacute;n (opacas) ofrece serias dudas en aras de garantizar un proceso libre y justo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tercero, y aqu&iacute; est&aacute; el quid de la cuesti&oacute;n, cuando se introdujeron estas reglas en el Congreso del a&ntilde;o pasado, seguramente se pretend&iacute;a dotar al proceso de una apariencia de mayor inclusividad, pero sin abrir la puerta completamente a la elecci&oacute;n de candidatos que no contaran con el benepl&aacute;cito del aparato del partido. Como se discutir&aacute; m&aacute;s adelante, parece que lo segundo se va a conseguir, &iquest;pero habr&aacute; valido la pena pagar un precio tan alto? El sistema est&aacute; mal dise&ntilde;ado desde un principio porque configuraba dos cuerpos electorales tan distintos (el de inscritos y el de compromisarios) que era muy posible que el ganador de la primera vuelta no se convirtiera en presidente del partido. Miren si no lo que pas&oacute; en las primarias del PP de Cantabria el a&ntilde;o pasado. Adem&aacute;s, la &ldquo;espantada&rdquo; del candidato<em> a priori </em>m&aacute;s fuerte, N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o, pero sobre todo el hecho de que se presentaran hasta seis personas a presidir el partido (parece que el m&iacute;nimo de 100 avales ser&aacute; tambi&eacute;n una cosa a revisar en el futuro) hac&iacute;a casi inevitable que el ganador de la primera vuelta se quedara lejos del 50% requerido y se viera&nbsp;abocado a ser elegido por los compromisarios.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, se ha dicho a veces en la literatura comparada que los procesos de primarias los carga el diablo, pero en esta ocasi&oacute;n parece que existe un riesgo muy serio de que el diablo acabe dispar&aacute;ndose en el pie. Adoptar un sistema de doble vuelta como este en un partido que ha hecho bandera de la idea de que debe gobernar la lista m&aacute;s votada no parece la mejor idea.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los determinantes de la votaci&oacute;n: &ldquo;Lo que pas&oacute;, pas&oacute;&hellip; entre t&uacute; y yo&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la noche de del pasado jueves, se da a conocer los resultados y Soraya S&aacute;enz de Santamar&iacute;a (37,02%) se impone a Pablo Casado (34,06%) quedando Mar&iacute;a Dolores de Cospedal (25,97%) en tercer lugar. La participaci&oacute;n alcanza el 87,52% del total de inscritos, pero cabe recordar que el n&uacute;mero de estos alcanz&oacute; un exiguo 7,6% del total de afiliados que dice tener el PP. Estas cifras quedan muy lejos de las poco m&aacute;s de 155.000 y de las cerca de 150.000 personas que participaron en las elecciones de Pablo Iglesias y de Pedro S&aacute;nchez respectivamente el a&ntilde;o pasado. Esta baja implicaci&oacute;n, sumado al tercer lugar conseguido por la hasta ahora secretaria general, Mar&iacute;a Dolores de Cospedal, pone una vez m&aacute;s en entredicho el poder del llamado &ldquo;aparato&rdquo;. Todo ello&nbsp;se ajusta a ciertos&nbsp;datos del CIS (Estudio 2588) que hace unos a&ntilde;os apuntaban a que los ciudadanos de derechas en Espa&ntilde;a no quer&iacute;an m&aacute;s pluralidad y debate en el seno de los partidos. Por comunidades, S&aacute;enz de Santamar&iacute;a se impone especialmente en Andaluc&iacute;a y en el Pa&iacute;s Valenciano mientras que Casado lo hace en Madrid. Una correlaci&oacute;n de fuerzas parecida en el Congreso de Valencia de 2008 hab&iacute;a confirmado a Mariano Rajoy al frente del partido en su momento m&aacute;s complicado.
    </p><p class="article-text">
        Con unos sencillos an&aacute;lisis de regresi&oacute;n en el&nbsp;nivel de las comunidades aut&oacute;nomas se puede arrojar cierta luz acerca de qu&eacute; influy&oacute; en los resultados del pasado jueves. En el gr&aacute;fico 1 vemos que&nbsp;Casado obtiene sus mejores resultados all&iacute; donde el PSOE lo hace peor as&iacute; como en aquellas regiones donde los porcentajes de votos de Ciudadanos son m&aacute;s altos. Si uno de los peligros a los que se enfrenta&nbsp;el PP es la salida de votantes y militantes hacia Ciudadanos, este &uacute;ltimo dato cobra especial relevancia. En el&nbsp;gr&aacute;fico 2, podemos ver que el voto a Soraya S&aacute;enz de Santamar&iacute;a es m&aacute;s alto en aquellas comunidades donde la posici&oacute;n ideologica media es m&aacute;s de derechas y con mayor identificaci&oacute;n con la regi&oacute;n. Finalmente, el gr&aacute;fico 3 muestra que Pablo Casado obtiene sus mejores resultados all&iacute; donde el n&uacute;mero de afiliados es menor y la participaci&oacute;n es m&aacute;s baja. Con ello, y teniendo en cuenta que el n&uacute;mero de compromisarios de cada territorio viene determinado principalmente por el n&uacute;mero de afiliados y que el jueves se eleg&iacute;an tambi&eacute;n a los compromisarios
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Congreso que nos viene: &ldquo;Es la bola de cristal&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as, la mayor&iacute;a de tertulianos dan por hecho que Pablo Casado se impondr&aacute; con claridad en el Congreso a celebrar la semana que viene gracias sobre todo al apoyo que le brindar&aacute;n los compromisarios afines a Mar&iacute;a Dolores de Cospedal, y creo que este pron&oacute;stico tiene todo el sentido del mundo. Las caras de los candidatos en G&eacute;nova durante la noche electoral fueron&nbsp;muy elocuentes en este sentido. Pero tambi&eacute;n creo que la ventaja con la que el palentino se impondr&aacute; a la vallisoletana puede ser m&aacute;s estrecha de lo que algunos auguran, obligando seguramente al nuevo presidente del PP a integrar en la futura direcci&oacute;n a miembros de la candidatura de S&aacute;enz de Santamar&iacute;a si quiere que el partido permanezca unido y cohesionado.
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        NOTA: Coeficientes con intervalos de confianza al 90% asociados procedentes de un modelo de regresi&oacute;n lineal donde la variable dependiente es el porcentaje de voto obtenido por cada candidato a nivel auton&oacute;mico en las elecciones primarias del PP de 2018 y las variables explicativas son los porcentajes de voto obtenidos por cada partido a ese mismo nivel en las elecciones generales de 2016.
    </p><p class="article-text">
        FUENTE: http://www.eldiario.es y archivo electoral del Ministerio del Interior.
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        NOTA: NOTA: Coeficientes con intervalos de confianza al 90% asociados procedentes de un modelo de regresi&oacute;n lineal donde la variable dependiente es el porcentaje de voto obtenido por cada candidato a nivel auton&oacute;mico en las elecciones primarias del PP de 2018 y las variables explicativas son el porcentaje de encuestados porcomunidad que en la t&iacute;pica pregunta Moreno-Linz (1-5) se declaran solo identificados con esa regi&oacute;n o m&aacute;s con esa regi&oacute;n que con Espa&ntilde;a y la auto-ubicaci&oacute;n ideol&oacute;gica media del electorado por autonom&iacute;a en el cl&aacute;sico eje izquierda-derecha (1-10).
    </p><p class="article-text">
        FUENTE: http//:www.eldiario.es y Estudio 3145 del CIS.
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        NOTA: Coeficientes con intervalos de confianza al 90% asociados procedentes de un modelo de regresi&oacute;n lineal donde la variable dependiente es el porcentaje de voto obtenido por cada candidato a nivel auton&oacute;mico en las elecciones primarias del PP de 2017 y las variables explicativas son el n&uacute;mero oficial de afiliados al PP por habitante en cada comunidad y el porcentaje de inscritos que votan en las primarias.
    </p><p class="article-text">
        FUENTE: http//:www.eldiario.es.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Riera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/seleccion-pp-anatomia-primera-vuelta_132_2033766.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Jul 2018 19:28:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La primera vuelta en el PP: anatomía breve]]></media:title>
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