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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jaime Caballero Mendizábal]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jaime_caballero_mendizabal/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jaime Caballero Mendizábal]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La nueva fachada de Alemania]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/nueva-fachada-alemania_129_2012918.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/099fd420-b74b-4f8b-a0a5-187e340e7fee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La nueva fachada de Alemania"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El perverso retorno a lo peor de su historia a través de su arquitectura actual</p></div><p class="article-text">
        En cualquier lugar del mundo, la arquitectura es un interesante indicador de co&#769;mo es o era la sociedad que lo habitaba. Una manifestacio&#769;n fi&#769;sica de su forma de vida, de su economi&#769;a, de su mentalidad y de su poli&#769;tica.
    </p><p class="article-text">
        Los palacios de una e&#769;poca y los rascacielos de otra nos muestran qui&eacute;n ostentaba el poder. Los ma&#769;rmoles, aceros o adobes nos indican la riqueza o precariedad de esa sociedad, con qui&eacute;n comerciaba, quien construyo&#769; sus ciudades o cuando se destruyeron.
    </p><p class="article-text">
        Cualquiera que, por ejemplo, haya paseado por las amplias avenidas del Este de Berlin puede imaginarse todavi&#769;a que la vida en aquellos barrios de aburridos y espartanos bloques grises era muy diferente a la de sus vecinos del oeste. Cuando en 1989 los alemanes orientales cruzaron el muro se encontraron con un escaparate arquitecto&#769;nico del mundo abierto, moderno y liberal que era Occidente.
    </p><p class="article-text">
        En las de&#769;cadas de la posguerra la Repu&#769;blica Federal Alemana intentaba huir de la monumentalidad, de la piedra y de la este&#769;tica conservadora que el Tercer Reich habi&#769;a institucionalizado. Recupero&#769; las ideas de la Bauhaus en busca de vanguardia y frescura. El metal, el vidrio, el hormigo&#769;n, y las formas complejas y nada monoli&#769;ticas fueron las herramientas de un estilo muy tecnolo&#769;gico pero discreto, acorde con el nuevo pai&#769;s, que buscaba reconstruirse y exorcizarse de su reciente pasado. De hecho, todavi&#769;a hoy, algunos de los arquitectos alemanes de la posguerra y sus obras siguen siendo referentes de primer nivel para entender la arquitectura contempora&#769;nea.
    </p><p class="article-text">
        Aquella mentalidad autoimpuesta, discreta y moderna, que buscaba desterrar el nacionalismo y ensalzar los valores europeos, se plasmo&#769; en su capital, Bonn, la anti&#769;tesis del estatalismo. Sus ministerios los constitu&iacute;an un conjunto de villas, chalets y discretos edificios. Incluso hasta los an&#771;os 90, la propia residencia del Canciller fue un elegante y moderno &ldquo;bungalow&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Alemania se &ldquo;reunifico&#769;&rdquo; en 1991, dando lugar a una potencia de ma&#769;s de 80 millones de personas que desequilibro&#769; las relaciones de poder de la Europa de la posguerra, y marco&#769; desde entonces el compa&#769;s en el continente. La arquitectura tambie&#769;n cambio&#769;. Poco tiene que ver la discreta Bonn de 1988 con el Berlin de 2018. Quien recorra hoy las plazas y avenidas del distrito gubernamental lo percibir&aacute; en la nueva cu&#769;pula del Reichstag, en el gigantesco palacio de la Cancilleri&#769;a, en los grandes complejos ministeriales, y en los enormes edificios pu&#769;blicos y agencias federales, que muestran su poder con fachadas monoli&#769;ticas inspiradas en el estilo de la u&#769;ltima vez que Alemania se sintio&#769; grande y poderosa. Algunas de ellas caen en la grandilocuencia y la incorreccio&#769;n poli&#769;tica.
    </p><p class="article-text">
        Quiza&#769;s el colmo de la mediocridad y a la austeridad que inunda la arquitectura alemana actual -&iquest;y su mentalidad tambie&#769;n?- sea la nueva sede berlinesa de sus servicios de inteligencia, el BND, un complejo que bien podri&#769;a recordar al Ministerio de la Verdad de George Orwell.
    </p><p class="article-text">
        Pero no nos quedemos solo en la arquitectura institucional. Teodoro Adorno temblari&#769;a de miedo ante algunos edificios de la plaza que lleva su nombre en el nuevo campus de la universidad Wolfgang Goethe, hogar de la escuela filoso&#769;fica de Frankfurt, cuyas fachadas sacari&#769;an alguna lagrimita a Albert Speer y a Carl Schmitt.
    </p><p class="article-text">
        Si la arquitectura nos muestra sin tapujos c&oacute;mo somos, o hacia d&oacute;nde vamos, en esta Alemania poderosa, rica y conservadora, donde la ultraderecha euroesce&#769;ptica es ya el primer partido de la oposicio&#769;n, lo que se ve empieza a parecerse al retrato de Dorian Grey.
    </p><p class="article-text">
        Uno puede pensar que el pragmatismo alema&#769;n y las demandas del mercado inmobiliario condicionan lo que acaba construye&#769;ndose y que esto no tiene por qu&eacute; tener una relacio&#769;n directa con la mentalidad del pai&#769;s. Pero entonces, &iquest;co&#769;mo es posible que el mismo pa&#769;ramo de modernidad conceptual -que no te&#769;cnica- lo encontremos en los proyectos de los estudiantes de arquitectura de la mayor parte de sus universidades, en los referentes que los inspiran y en las exigencias de sus profesores? Y &iquest;Por que&#769; la arquitectura en Austria y la Suiza alemana es mucho ma&#769;s avanzada y propositiva? &iquest;o en Holanda y Dinamarca? todos ellos pai&#769;ses vecinos.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, esta ausencia de complejos no seri&#769;a posible en otro tipo de manifestaciones pu&#769;blicas, poli&#769;ticas o arti&#769;sticas. Pero ahi&#769; esta&#769; una de las ma&#769;s perversas y sutiles herramientas de la arquitectura: penetrar sigilosamente en nuestras ciudades y modelar nuestra mentalidad con su este&#769;tica aparentemente inofensiva, y &iquest;por que&#769; no? llevarnos a aceptar como e&#769;ticamente va&#769;lidas ciertas formas fi&#769;sicas que responden a la banalizacio&#769;n de un ideario poli&#769;tico concreto. Ideas que cuando se leen en un cartel o se escuchan por la radio si&#769; que nos repelen gracias a los li&#769;mites morales que la sociedad democra&#769;tica ha creado. &iquest;Estara&#769;n bajando la guardia?
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo, esta instrumentalizacio&#769;n de la arquitectura ha sido capaz de dar otra vuelta de tuerca. En un ejercicio de revisionismo histo&#769;rico descorazonador, hoy se esta&#769;n promoviendo por todo el pai&#769;s mu&#769;ltiples esperpentos urbanos. Los centros de ciudades como Frankfurt, Dresden o Potsdam, destruidos en la Segunda Guerra Mundial, esta&#769;n siendo levantados de nuevo bajo iniciativas ciudadanas tras las que -tal y como desvelaba el diario alema&#769;n Frankfurter Allgemeine Zeitung- se esconden miembros de organizaciones neonazis como el Partido Nacional Democra&#769;tico (NPD).
    </p><p class="article-text">
        Las sonrisas y los selfies del pu&#769;blico bendicen la nueva este&#769;tica de las pintorescas fachadas barrocas y renacentistas alemanas, que sustituyen a los edificios de posguerra, debidamente derruidos para la ocasio&#769;n. Entre estos proyectos, quiza&#769;s el ma&#769;s simbo&#769;lico ha sido la demolicio&#769;n del antiguo &ldquo;parlamento&rdquo; de la DDR en Berlin Oriental. Argumentando razones te&#769;cnicas, ha sido sustituido por un estrambo&#769;tico edificio, construido a la manera contempora&#769;nea pero que &ldquo;recupera&rdquo; la cu&#769;pula y tres de las fachadas del antiguo palacio... del Kaiser. De 1918 pasamos a 2018, &iquest;y entre medias que fue lo que ocurrio&#769;?
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        &ldquo;&iquest;No tenemos derecho a recuperar nuestras antiguas y bonitas ciudades?&rdquo; se preguntan muchos alemanes. La respuesta es un rotundo NO.
    </p><p class="article-text">
        Dado que las personas que pueden recordar esas ciudades se cuentan hoy con los dedos de las manos, la idea de &ldquo;recuperar&rdquo; es una falacia reto&#769;rica peligrosa, un instrumento de revisionismo histo&#769;rico muy efectivo. Todos tenemos una memoria heredada de nuestros padres y abuelos, pero conforme pasa el tiempo, los sucesos histo&#769;ricos se vuelven abstractos. Los ciudadanos del Siglo XXI no deber&iacute;amos sentirnos emocionalmente vinculados con hechos ocurridos en 1898, 1812 o 1714 a no ser que e&#769;stos sean manipulados y azuzados con fines poli&#769;ticos. Por eso, no es lo mismo que los jo&#769;venes lean en los libros de historia co&#769;mo sus ciudades fueron arrasadas para luego pasear por calles &ldquo;bonitas&rdquo; y aparentemente antiguas, que vivir en ciudades con fachadas grises y aburridas, y entender que esto es la consecuencia fi&#769;sica de la mayor barbarie colectiva que ha cometido la humanidad: El fanatismo nazi.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, desde un punto de vista te&#769;cnico, el modelo de &ldquo;reconstruccio&#769;n&rdquo; utilizado es acade&#769;micamente comparable a considerar Disneylandia como una recuperacio&#769;n de la Edad Media europea. No se esta&#769;n respetando ni las te&#769;cnicas de reconstruccio&#769;n aceptadas ni los trazados urbanos originales. Estos nuevos &ldquo;centros histo&#769;ricos&rdquo; se han realizado cumpliendo la normativa del siglo XXI y no la del siglo XVI (lo que permite que entren en precio), son edificios modernos con fachadas sin e&#769;poca.
    </p><p class="article-text">
        Imaginen que la Biblioteca Nacional expusiera como si fuera antigua, una edicio&#769;n de El Quijote hecha hoy, que intentase imitar la este&#769;tica original pero con papel y tinta de composicio&#769;n qui&#769;mica actual y con un texto adaptado a las normas de la Real Academia donde, adema&#769;s, se hubieran &ldquo;corregido&rdquo; aquellas expresiones y pasajes poli&#769;ticamente incorrectos u ofensivos segu&#769;n la mentalidad de hoy.
    </p><p class="article-text">
        La falta de memoria histo&#769;rica, su banalizacio&#769;n y manipulacio&#769;n es siempre peligrosa, y en momentos difi&#769;ciles puede dar lugar a actitudes fri&#769;volas e irresponsables y, como hemos comprobado en los u&#769;ltimos an&#771;os, e&#769;stas actitudes han escalado considerablemente en la pr&oacute;spera Alemania.
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        Lo que nos muestra su arquitectura actual se refleja tambie&#769;n en el auge de su nacional populismo: la defensa de la identidad, pero tambie&#769;n en su poli&#769;tica econo&#769;mica, en las exigencias impuestas a sus vecinos y en una cierta visio&#769;n de superioridad frente a los dema&#769;s.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, arti&#769;culos mucho ma&#769;s crudos y duros que e&#769;ste se publican con cierta regularidad en los principales perio&#769;dicos alemanes. La oposicio&#769;n a la &ldquo;sacudida de complejos&rdquo;, demuestra que todavi&#769;a una parte importante de su sociedad mantiene una envidiable actitud autocri&#769;tica, y sigue construyendo modernas y atractivas ciudades, como Leipzig o Hamburgo. El &ldquo;coraje civil&rdquo; fruto de siete de&#769;cadas de patriotismo constitucional y democracia militante han formado a tres generaciones sobre la base del recuerdo, enfrenta&#769;ndose, de forma ejemplar, a su memoria histo&#769;rica.
    </p><p class="article-text">
        Pero el tiempo pasa, y aunque no fuese diferente en otras sociedades, una vez ma&#769;s, podemos comprobar co&#769;mo la cri&#769;tica, compleja y abstracta, choca contra las fachadas de esta nueva realidad que ya construye la extrema derecha populista. A trave&#769;s de la arquitectura las cri&#769;ticas sucumben frente a lo &ldquo;bonito y lo pra&#769;ctico&rdquo; que gana y ganara&#769; siempre la batalla de la opini&oacute;n p&uacute;blica, incluso con el benepla&#769;cito servicial de una parte de la academia, que por no enfadar a sus poli&#769;ticos justifica lo injustificable, demostrando, como en otras e&#769;pocas que, frente a la e&#769;tica, la este&#769;tica sigue siendo una poderosa herramienta poli&#769;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Caballero Mendizábal, Jaime Caballero Mendizábal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/nueva-fachada-alemania_129_2012918.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Jul 2018 17:50:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La nueva fachada de Alemania]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura]]></media:keywords>
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