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    <title><![CDATA[elDiario.es - Concha López Llamas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/concha_lopez_llamas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Concha López Llamas]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La defensa del lobo: una argumentación científica y una cuestión moral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/lobo-caza-ganaderia-norte-del-duero_132_12173299.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cc951297-a725-4bc4-99bb-e4aa6198f995_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La defensa del lobo: una argumentación científica y una cuestión moral"></p><p class="article-text">
        El jueves 20 de marzo de 2025, en el Congreso de los Diputados, se aprob&oacute; una enmienda, presentada por el Grupo Parlamentario Popular y apoyada por Vox, Junts y PNV, al Proyecto de Ley de Prevenci&oacute;n de las P&eacute;rdidas y el Desperdicio Alimentario. Con dicha enmienda se pretende suprimir la protecci&oacute;n de la que gozaba <em>Canis lupus, </em>el lobo, desde hace tres a&ntilde;os y medio, tras ser incluido por el Ejecutivo nacional en el Listado de Especies Silvestres en R&eacute;gimen de Protecci&oacute;n Especial (LESPRE).
    </p><p class="article-text">
        La enmienda se apoya en los residuos alimentarios que genera el lobo cuando ejerce su actividad de caza sobre la caba&ntilde;a ganadera en extensiva. Ser&aacute;n muchos esos residuos, se dir&aacute;n algunas personas, como para que el lobo sea expulsado de la <em>zona de confort </em>que hab&iacute;a adquirido al norte del r&iacute;o Duero, que lo proteg&iacute;a de su persecuci&oacute;n ancestral. Prometo analizar las cantidades, pero m&aacute;s adelante. Mantengamos el suspense.
    </p><p class="article-text">
        El lobby de ganaderos en extensiva y, c&oacute;mo no, el de cazadores -tantas veces coincidentes- aplauden la enmienda hasta con las orejas. &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; ocurrencia m&aacute;s buena, t&iacute;o!&rdquo;, comentan entre ellos, &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; <em>sapiens </em>son los que nos representan! &iexcl;Por fin han dado con la rendija para entrar a dinamitar a esos ecologetas de mierda!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Qu&eacute; ilusos! &iquest;Creer&aacute;n que quienes tenemos depositada en <em>lupus </em>la salud de los ecosistemas ib&eacute;ricos, y la nuestra propia, vamos a quedarnos de brazos cruzados? Si fuera as&iacute;, son m&aacute;s necios de lo que pensaba. No se imaginan que la sidra o los vinos con los que est&aacute;n celebrando esta incre&iacute;ble ocurrencia les van a acarrear la peor de las resacas posibles, y que, tras la bacanal, seguir&aacute;n teni&eacute;ndonos de frente, defendiendo un patrimonio natural que a nadie pertenece. Porque de lobos nos conformamos, como ellos de nosotros. Preparados estamos, porque durante estos a&ntilde;os de tregua nos hemos mantenido en alerta y en constante indagaci&oacute;n para defender su causa, la de <em>lupus</em>, que es la nuestra. Dispuestos a rebatirles cuanto se les ocurra para terminar haciendo un rebu&ntilde;ito de papel con todo ello y jugando a encestarlo en la hoguera de las falsedades.
    </p><p class="article-text">
        Confieso que despu&eacute;s de leer la noticia sent&iacute; un baj&oacute;n de energ&iacute;a importante. En breves minutos me hab&iacute;a consumido en sobrecogimiento, enfado, tristeza, rabia, indignaci&oacute;n y asco, mucho asco. Me sent&iacute;a maniatada, incapaz de responder a la vileza.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, aquella especie de desesperaci&oacute;n dur&oacute; poco y se fue diluyendo al sentirme en conexi&oacute;n con la manada, tambi&eacute;n humana. Al darme cuenta de que aquella enmienda pod&iacute;a ser rebatida como siempre hab&iacute;amos hecho, tirando de ciencia, de pensamientos filos&oacute;ficos, de derechos adquiridos y de sentimientos positivos hacia una especie que tantas buenas ense&ntilde;anzas nos ha proporcionado desde millones de a&ntilde;os atr&aacute;s, y sigue haci&eacute;ndolo. Lo haremos con la calma que requiere asegurar la pervivencia de esta especie y de cada uno de sus individuos; asegur&aacute;ndonos no solo de preservar su viabilidad gen&eacute;tica, en peligro por el af&aacute;n humano de controlar su n&uacute;mero, sino de mejorarla. La salud de las especies ib&eacute;ricas y la nuestra, como hom&iacute;nidos que somos, est&aacute;n en juego.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto de ley donde se ha <em>colado </em>la enmienda establece fines y estrategias que ata&ntilde;en a productores, distribuidores y consumidores. Los ganaderos, como productores de carne y derivados, pueden verse obligados a disponer de un plan de prevenci&oacute;n para minimizar los riesgos que generen los residuos fruto de su actividad. Entre otras cosas, un adecuado plan de manejo del ganado guardar&iacute;a relaci&oacute;n, por ejemplo, con la tenencia de perros protectores, de rediles y de pastores que eviten a los animales el estr&eacute;s o la matanza en caso de ser atacados por lobos.
    </p><p class="article-text">
        Pues hete aqu&iacute; que el lobby de ganaderos no lo ve de esta manera. Entienden que, si su actividad productiva sucede en territorio lobero, en caso de amenaza o de ataque, a quien hay que eliminar de su h&aacute;bitat es al lobo. Y que la Administraci&oacute;n debe autorizarlo para solucionar el conflicto, y correr con los gastos que se generen en el proceso. &iquest;Pero qui&eacute;n es el okupa en este caso, el ganadero o el lobo?
    </p><p class="article-text">
        La inquina sobre el lobo tiene su base en un antropocentrismo exacerbado, nutrido por la tradici&oacute;n judeocristiana, en la que los humanos somos los elegidos y se&ntilde;alados por Dios, y el lobo representa al diablo, capaz de enfrentarse a Jes&uacute;s, el cordero que quita el pecado del mundo. Un cuento que esconde la ambici&oacute;n y soberbia de unos cuantos.
    </p><p class="article-text">
        La humanidad con conciencia y &eacute;tica ecol&oacute;gica no est&aacute; para ver c&oacute;mo este colectivo echa una vez m&aacute;s balones fuera, sino para exigirles responsabilidades o, dicho de otra manera, profesionalizaci&oacute;n. De no ser as&iacute;, que se dediquen a otra cosa, como escuch&eacute; decir el otro d&iacute;a, en su canal de Instagram, a un querido compa&ntilde;ero lobero.
    </p><p class="article-text">
        Que no les quepan dudas de que todo esto, y m&aacute;s, se pondr&aacute; sobre la mesa de debate con nuestras exigencias, y que se adjuntar&aacute;n, una vez m&aacute;s, las investigaciones y publicaciones cient&iacute;ficas que fueron puestas en valor hace menos de cuatro a&ntilde;os para que el c&aacute;nido silvestre se incluyera en el LESPRE.
    </p><p class="article-text">
        Para que quien se aproxime por primera vez a la <em>vieja-nueva</em> causa del lobo encuentre argumentos de peso para defenderle, recordar&eacute; algunas  de esas investigaciones y comenzar&eacute; ofreciendo algunos aspectos relevantes de las mismas.
    </p><p class="article-text">
        Los da&ntilde;os a la caba&ntilde;a ganadera por parte del lobo aumentan al a&ntilde;o siguiente de haber ejercido control letal sobre su poblaci&oacute;n. Algo del todo l&oacute;gico, por otra parte. Si se diezma la manada o el grupo familiar, los restantes preferir&aacute;n cazar una oveja mansa que abatir a un ungulado con cuernos, que los utilizar&aacute; para intentar zafarse de ellos. Sobre todo, si esa oveja no est&aacute; adecuadamente protegida, como ser&iacute;a de ley. Vamos, que la matanza de algunos lobos, lejos de reducir da&ntilde;os a la ganader&iacute;a, los incrementa. Esto se conoce, como poco, desde 2013, a trav&eacute;s de estudios cient&iacute;ficos realizados en Yellowstone -estados de Idaho, Montana y Wyoming- o en el Principado de Asturias.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al n&uacute;mero de grupos familiares de lobos, las variaciones experimentadas durante el periodo en que la especie ha permanecido en el LESPRE no son significativas desde el punto de vista cient&iacute;fico, pero los bulos aportados por el lobby ganadero, y recogidos y ampliados por la prensa sensacionalista y amiga, refuerzan y perpet&uacute;an esa actitud enconada hacia el c&aacute;nido silvestre que a&uacute;n perdura entre buena parte de la poblaci&oacute;n, y no solo de la rural.
    </p><p class="article-text">
        La poblaci&oacute;n de lobos en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica, con los datos cient&iacute;ficos en la mano, est&aacute; en un estado de conservaci&oacute;n desfavorable, estancada en t&eacute;rminos num&eacute;ricos, pues, tal y como me comenta Javier Taleg&oacute;n Sevillano, zo&oacute;logo y experto en lobos, qu&eacute; supone un aumento de un 4 % en Castilla y Le&oacute;n, como aporta la Junta, en una especie que tiene estrategias reproductoras eficaces. Aceptando el dato, lo cual es mucho aceptar, dada la costumbre de esta Administraci&oacute;n a engordar el censo, ese incremento resulta cient&iacute;ficamente irrelevante. En Alemania, por ejemplo, han pasado, en veinticinco a&ntilde;os, de cero a casi doscientas parejas reproductoras.
    </p><p class="article-text">
        En nuestro pa&iacute;s eso no podr&iacute;a ocurrir. El lobo ib&eacute;rico ocupa en el noroeste peninsular un cuarto de su distribuci&oacute;n original, la que ten&iacute;a en torno al a&ntilde;o 1800, entre otros motivos por la presi&oacute;n cineg&eacute;tica sufrida desde entonces, o por el cruce hist&oacute;rico con perros, que ha facilitado dispersiones m&aacute;s cortas o una mayor dificultad para recolonizar antiguos territorios. Como consecuencia de todo ello, <em>Canis lupus</em> sufre de endogamia y el control letal sobre la especie no har&iacute;a m&aacute;s que empeorar su salud.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Acaso esto no es decisivo como para dejar en paz al lobo? Parece ser que no. A <em>lupus </em>tambi&eacute;n se le culpa de no pedir el t&aacute;per para llevarse las sobras a la guarida y compartirlas tranquilamente con su familia y colegas, generando as&iacute; residuos alimentarios y dej&aacute;ndolos en medio del campo.
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            <span class="title">
                Dibujo de Javier Talegón Sevillano                            </span>
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        Ha llegado el momento de aportar el dato que ofrec&iacute; al principio del art&iacute;culo. De todo el desperdicio alimentario que se produce en nuestro pa&iacute;s, el del lobo representa escasamente un 0,27 %, mientras que los residuos que los humanos generamos a nivel dom&eacute;stico suponen un 85 %. &iquest;De verdad pensamos que esa cifra justifica la matanza de cientos de lobos al norte del Duero?
    </p><p class="article-text">
        Suena a broma de mal gusto. Razones hay para re&iacute;rles en la cara a esos matones de tres al cuarto que lo pretenden, y es lo &uacute;nico para lo que se entrenan y de lo que presumen. <em>Canis lupus</em> se merece otra vida distinta, pero <em>Homo sapiens</em> tambi&eacute;n, y se podr&iacute;a tener. Claro, no valdr&iacute;a con poner parches al sistema que entre todos conformamos en lo &eacute;tico y en lo pol&iacute;tico. Debemos ser valientes y atrevernos a repensarlo, a revolcarlo, que es m&aacute;s gr&aacute;fico, para seleccionar aquello que pueda retomarse desde otras perspectivas.
    </p><p class="article-text">
        Como bien argumentaba el fil&oacute;sofo y pol&iacute;tico John Stuart Mill en el siglo XIX: &ldquo;Cualquier transformaci&oacute;n pol&iacute;tica debe ir acompa&ntilde;ada de la evoluci&oacute;n moral de los individuos. Se trata de un fen&oacute;meno de retroalimentaci&oacute;n. &Eacute;tica y pol&iacute;tica se encuentran indisolublemente ligadas (&hellip;)&rdquo;. En un r&eacute;gimen democr&aacute;tico como el nuestro, en el que la ciudadan&iacute;a deja en manos de unos pocos la responsabilidad de procurar calidad de vida a todo lo vivo, deber&iacute;amos pensarnos muy mucho a qui&eacute;n otorgamos ese rol mediante nuestro voto. &iquest;Qu&eacute; deber&iacute;amos hacer para mejorar en algo la situaci&oacute;n? Vuelvo a Stuart Mill para cerrar su cita: &ldquo;(&hellip;) Nuestras actitudes &eacute;ticas deben extenderse tambi&eacute;n a la naturaleza y a los individuos no humanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Llegado este punto, convendr&iacute;a preguntarnos: &iquest;los grupos pol&iacute;ticos que han apoyado la enmienda est&aacute;n a la altura moral que se requiere para preservar la vida en nuestro planeta? &iquest;La del lobo? &iquest;La nuestra? &iquest;La de su ganado? Con todo lo argumentado hasta aqu&iacute;, apostar por el control letal del lobo parece propio de personas de baja estofa moral.
    </p><p class="article-text">
        Es tiempo de poner en valor una &eacute;tica ecol&oacute;gica. Es hora de reconocernos parte de un todo que llamamos naturaleza y de preguntarnos, recordando a Val Plumwood, fil&oacute;sofa ecofeminista australiana del siglo XX, cu&aacute;nto hay del otro ser en m&iacute; (el lobo, en este caso), y no al rev&eacute;s. De romper con el antropocentrismo que sostiene nuestra cosmogon&iacute;a, jerarquizada y representada de forma piramidal, en la que el ser humano, como nos aporta Alicia Puleo, queda por encima de todas las dem&aacute;s criaturas naturales, utiliz&aacute;ndola para justificar la explotaci&oacute;n m&aacute;s despiadada de los otros animales.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, el lobo merece vivir. Porque es ecosistema, no porque preste servicios al ecosistema, seg&uacute;n expresa Alberto Fern&aacute;ndez Gil, investigador del CSIC. Si con el lobo el ecosistema est&aacute; sano, sin &eacute;l no lo estar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es tiempo de encontrar sistemas dial&oacute;gicos que sustituyan la l&oacute;gica del dominio propia del sistema patriarcal. La dial&oacute;gica que los ganaderos y los cazadores establecen con el ganado y el lobo es exclusivamente monetaria. Ejerci&eacute;ndola, experimentan dominio, poder y placer. Para la elaboraci&oacute;n de la enmienda en cuesti&oacute;n, no han contado con sujeto alguno que no fuera el ganadero; los dem&aacute;s agentes son objetos. Cabezas de ganado, litros de agua consumida en la producci&oacute;n de sus tejidos, vegetaci&oacute;n rumiada para su transformaci&oacute;n en prote&iacute;na o tierras compradas o alquiladas por el empresario. En el escenario vital de ese colectivo, as&iacute; como en el de los cazadores, el de algunos pol&iacute;ticos profesionales o el de quienes les apoyan con su voto, solo hay objetos c&aacute;rnicos o piezas de adorno colgadas en el sal&oacute;n de sus casas con las fauces ensangrentadas: en este caso, las del lobo, intercambiables por billetes de dinero.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; sistema moral sostiene ese mercadeo destructor de vida, por muy legal que sea?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Concha López Llamas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/lobo-caza-ganaderia-norte-del-duero_132_12173299.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Mar 2025 05:01:28 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[La defensa del lobo desde el ecofeminismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/defensa-lobo-ecofeminismo_132_1967717.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db232791-6de9-483b-8540-3c88672d344a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Socarrat inspirado en un modelo medieval"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La matanza de lobos demuestra la vigencia de las viejas concepciones patriarcales y la negación del hombre a reconocerse como el animal que es</p><p class="subtitle">El ecofeminismo recuerda la necesidad de un cambio de mirada hacia las demás especies, desde la empatía, la compasión y la necesidad de aprender de ellas</p></div><p class="article-text">
        Hoy he comenzado el d&iacute;a pensando si no ser&aacute; un milagro que <em>Canis lupus</em> est&eacute; a&uacute;n sobre la faz de la Tierra.
    </p><p class="article-text">
        Cientos de miles de a&ntilde;os atr&aacute;s qued&oacute; aquella relaci&oacute;n en la que sapiens no perd&iacute;a de vista a aquel c&aacute;nido, social como &eacute;l, para recoger de su arte en el desplazamiento o en la caza ense&ntilde;anzas de supervivencia, cuando no directamente piezas de carne robadas o incluso restos sobrantes. Pero aquel <em>Homo </em>sabio dej&oacute; de serlo conforme desarrollaba fantas&iacute;as androc&eacute;ntricas tan da&ntilde;inas como la de la autosuficiencia. As&iacute;, <em>Homo</em>, de sabio pas&oacute; a ser necio al negar sin reparos su ecodependencia e incluso la interdependencia con sus cong&eacute;neres.
    </p><p class="article-text">
        El pensamiento ecofeminista nos ofrece las claves para explicar la g&eacute;nesis y el establecimiento de este dram&aacute;tico sinsentido pilotado por el sistema patriarcal a trav&eacute;s de la historia de Occidente.   
    </p><p class="article-text">
        Desde la Antig&uuml;edad, el hombre se concibi&oacute; como un ser opuesto a la mujer y al resto de los animales, y moralmente superior por el hecho de creerse due&ntilde;o de la capacidad de pensar o de razonar. Esta interpretaci&oacute;n dual sobre el mundo se consolid&oacute; en los albores de la Ciencia Moderna, ya en el siglo XVII, y se ampli&oacute; con otros nuevos pares de opuestos, formulados por Descartes, con la m&aacute;quina como simbolog&iacute;a para diferenciar de forma excluyente al hombre del resto de seres vivos. Esta concepci&oacute;n mecanicista del Otro fue adoptada con ansiedad por los cient&iacute;ficos del momento, deseosos de libertad plena para explorar los cuerpos y los territorios en un tiempo en el que &ldquo;resultaba necesario para el desarrollo del comercio y de la manufactura, que depend&iacute;an de actividades como la miner&iacute;a o la deforestaci&oacute;n, que directamente alteraban la Tierra&rdquo;, como sostiene Carolyn Merchant, historiadora de la Ciencia y ecofeminista, en su libro <em>Death of Nature: Women, Ecology, and the Scientific Revolution</em>. 
    </p><p class="article-text">
        La visi&oacute;n renacentista de una naturaleza concebida como ser vivo impredecible ya no encajaba en una sociedad cuyos cimientos comenzaban a ser removidos por un nuevo paradigma de interpretaci&oacute;n que confer&iacute;a a lo vivo una propiedad mensurable y, por ello, controlable como si de un reloj se tratara.
    </p><p class="article-text">
        Ni que decir tiene que una especie como <em>Canis lupus</em>, respetada y hasta venerada por la humanidad prehist&oacute;rica, hab&iacute;a pasado a ser, en la mente de sapiens, una m&aacute;quina de apropiaci&oacute;n de recursos humanos mercantilizables con la que hab&iacute;a que acabar. Sin el lobo en el monte, el orden estar&iacute;a servido y la tierna econom&iacute;a de mercado que se desarrollaba en torno a la ganader&iacute;a se ir&iacute;a imponiendo en el mundo hasta alcanzar el lugar preferente que ocupa hoy.
    </p><p class="article-text">
        Quien ejerc&iacute;a control sobre el Otro se revest&iacute;a de poder ante una sociedad desestabilizada por el deslumbramiento de la ciencia moderna, que instauraba el antropocentrismo, o mejor dicho el androcentrismo, en clara oposici&oacute;n al teocentrismo.
    </p><p class="article-text">
        A pesar del surgimiento de nuevas ciencias como la Ecolog&iacute;a, a mediados del pasado siglo XX, desde la que se concibe la Naturaleza como un organismo vivo fruto de m&uacute;ltiples procesos sin&eacute;rgicos, todav&iacute;a existen, como nos recuerda Yayo Herrero, &ldquo;muchos campos de la intervenci&oacute;n ligados a la Mec&aacute;nica Cl&aacute;sica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Parece que las mentes de quienes toman decisiones en relaci&oacute;n con la regulaci&oacute;n de lobos, dentro de las administraciones espa&ntilde;olas, siguen haciendo uso de los viejos modelos reduccionistas amparados en la linealidad de las relaciones entre los elementos analizados, y conciben al lobo &uacute;nicamente por las posibles bajas que desencadena en la caba&ntilde;a ganadera, por escasas que &eacute;stas sean. Por ejemplo, en Asturias los da&ntilde;os oscilan entre el 0,5% y el 0,7%, teniendo en cuenta que la ganader&iacute;a en extensivo tiene una mortalidad anual entre el 3% y el 5 %, seg&uacute;n datos oficiales ofrecidos por el Principado de Asturias; en Picos de Europa, zona de mayor conflicto en esta comunidad es del 0,3%. Para nada se considera el bien com&uacute;n que desempe&ntilde;a la especie dentro del territorio que habita, que es mucho y de extraordinaria importancia para animales humanos y no humanos. 
    </p><p class="article-text">
        En el presente se sabe que las especies claves de un ecosistema, como el lobo, situadas en la cima de la pir&aacute;mide tr&oacute;fica, desencadenan una serie de efectos indirectos y amplificados sobre el resto de las especies, interviniendo incluso en la geomorfolog&iacute;a del territorio, fen&oacute;meno conocido como cascada tr&oacute;fica generalizada. De manera que su erradicaci&oacute;n generar&iacute;a desde graves a irreversibles problemas como se muestra en el v&iacute;deo titulado <em>C&oacute;mo los lobos cambian los r&iacute;os (How wolves change rivers)</em>.
    </p><p class="article-text">
        Pero a los gestores de territorios con lobos no parece interesarles la complejidad de la din&aacute;mica de la Naturaleza. S&iacute;, en cambio, c&oacute;mo perpetuarse en el poder, que consiguen con cierta facilidad tranquilizando a aquel sector de la poblaci&oacute;n directamente afectada por lupus, los ganaderos, a cambio de proporcionar carnaza al lobby de los cazadores y a quienes consumen productos c&aacute;rnicos sin conciencia medioambiental o &eacute;tica animal. El lobo, o la m&aacute;quina de matar ganado, entienden que debe ser combatida duramente, ya se sabe que &ldquo;muerto el perro se acab&oacute; la rabia&rdquo;. No obstante, para cubrirse las espaldas ante una poblaci&oacute;n pro-lobos, los regentes recurren al asesoramiento de cient&iacute;ficos que, bajo el amparo del principio de objetividad de la Ciencia, justifican, si es necesario, hasta sus m&aacute;s injustas e indignas acciones. La econom&iacute;a de mercado pide sangre, y el poder pol&iacute;tico, siempre subyugado al econ&oacute;mico, se la ofrece al monstruo para calmarle mientras le alimenta.
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente, las estimaciones de lobos realizadas est&aacute;n altamente engordadas por el uso de metodolog&iacute;as de recuento inadecuadas. A cambio, los resultados obtenidos favorecen una despiadada toma de decisi&oacute;n. &iexcl;Licencia para matar a cientos de ejemplares! Un caso a citar, entre otros, es la resoluci&oacute;n adoptada por la Consejer&iacute;a de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y Le&oacute;n por la que se permite la matanza de 143 lobos anuales en el plazo de tres a&ntilde;os desde 2016. (Resoluci&oacute;n de 26 de julio de 2017 por la que se aprueba el Plan de Aprovechamientos Comarcales de Lobo-BOCYL de 4 de agosto de 2017).
    </p><p class="article-text">
        Desde el ecofeminismo se entiende que esta forma de proceder debe ser denunciada y obstaculizada. La matanza de lobos pone de manifiesto que las viejas concepciones patriarcales siguen vigentes, que la inmensa mayor&iacute;a de la humanidad se sigue rigiendo, en la segunda d&eacute;cada del siglo XXI, por la l&oacute;gica del dominio, y que el hombre no quiere reconocerse como el animal que es, a riesgo de perder las &ldquo;prebendas&rdquo; conseguidas a lo largo de su historia sobre el Planeta.
    </p><p class="article-text">
        Resulta de vital importancia para el futuro de nuestra especie echar abajo los cl&aacute;sicos dualismos en los que &ldquo;el hombre y la naturaleza no humana se muestran al mundo como dos categor&iacute;as de seres &rdquo;hiperseparados&ldquo;, como argumenta la fil&oacute;sofa y ecofeminista australiana Val Plumwood.
    </p><p class="article-text">
        La &eacute;tica ecofeminista recuerda que el camino a recorrer exige un cambio de mirada hacia el resto de las especies, desde la empat&iacute;a y la compasi&oacute;n, as&iacute; como desde la necesidad de aprender de ellas, por considerar a la Naturaleza como agente cultural sin parang&oacute;n. Sin embargo, el <em>Homo oeconomicus</em>, sustituto del sabio, ofrece una espinosa barrera al progreso de esta forma de entender nuestra relaci&oacute;n con el Otro.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad mercantilista ha puesto precio al lobo como forajido, como usurpador de productos que demanda una humanidad insaciable, alimentada por una oferta calculada para que el bucle no deje de retroalimentarse. Un precio que nada tiene que ver con su valor, que es incalculable desde diferentes &aacute;mbitos adem&aacute;s del ecol&oacute;gico, como incalculable es la cascada de emociones, no solo tr&oacute;fica, que desencadena su presencia ligadas a temores primigenios, a la admiraci&oacute;n, a la salud medioambiental que proporciona donde habita, a la rebeld&iacute;a o a la resiliencia que nos muestra.
    </p><p class="article-text">
        El ecofeminismo constructivista y cr&iacute;tico, formulado por Alicia Puleo en su libro <em>Ecofeminismo para otro mundo posible</em>, ofrece un paradigma de interpretaci&oacute;n del mundo y de pr&aacute;ctica pol&iacute;tica donde el ser humano, desde la igualdad entre sus cong&eacute;neres, acepte su ecodependencia y aplique la &eacute;tica de los cuidados tambi&eacute;n al resto de las especies para que coexistan y evolucionen desde la complejidad del modelo ecol&oacute;gico en territorios sanos o en proceso de rehabilitaci&oacute;n, fuera del dominio de la insaciable econom&iacute;a de mercado. Este tipo de pensamiento, en su recorrido, confluye con el movimiento animalista, puesto en marcha en la d&eacute;cada de los setenta del pasado siglo, con el que se producen nuevas e importantes sinergias como aquellas que destacan la continuidad y  el  parentesco que nos une a los seres humanos y a los no humanos por aquello de ser &ldquo;cuerpos con mente, con conciencia y sentimientos&rdquo; como nos recuerda la citada fil&oacute;sofa en su art&iacute;culo <a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/ecofeminismo-defensa-animales_6_583801651.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un ecofeminismo en defensa de los animales</a>.
    </p><p class="article-text">
        Cuando las Administraciones autorizan matanza de lobos con la excusa de contribuir a la regulaci&oacute;n de su poblaci&oacute;n demuestran estar muy alejadas de la pr&aacute;ctica de &eacute;ticas ecofeministas o animalistas y de actuar bajo la objetividad de la Ciencia. De sobra conocen que esta decisi&oacute;n anula la auto-regulaci&oacute;n de la especie (supresi&oacute;n reproductiva) provocando en ella todo lo contrario, un incremento importante de ejemplares en relaci&oacute;n directa con la masacre realizada; mientras que, en situaci&oacute;n de estabilidad social, en la que los animales fallecen de muerte natural, la tasa de incremento de la poblaci&oacute;n es cero. Esto se confirm&oacute; claramente hace quince a&ntilde;os con poblaciones de lobos sometidos a reducciones importantes en Yuk&oacute;n y en Alaska: &ldquo;Experimental reduction of wolves in the Yukon: Ungulate responses and management&rdquo; (Halmes et all -2003).
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, tambi&eacute;n est&aacute; demostrado que un grupo de lobos auto-regulado proporciona un equilibrio interespec&iacute;fico en los montes y bosques en los que habita, adem&aacute;s de un menor n&uacute;mero de ataques a la caba&ntilde;a ganadera. EL grupo que haya sido desestructurado por <em>Homo oeconomicus</em> es una manada mermada a la hora de abatir a sus presas silvestres de cara a procurarse el alimento para sobrevivir y, por ende, m&aacute;s peligrosa para el sector ganadero. 
    </p><p class="article-text">
        Estos estables argumentos aportados por diferentes &aacute;mbitos de la Ciencia como la Zoolog&iacute;a, la Ciencia Ecol&oacute;gica o la Biolog&iacute;a de la Conservaci&oacute;n, permiten sostener que solo le sobran lobos a aquel sector humano antropoc&eacute;ntrico e insensible hacia la vida o calidad de vida del Otro que entre sus fantas&iacute;as est&aacute; la de verse rodeado, en exclusividad, de animales domesticados que sirvan a sus intereses, con billetes de euro por pelo. No olvidemos que la identidad viril de sus varones se ha construido hist&oacute;ricamente, como nos dice Puleo en su art&iacute;culo anteriormente citado, &ldquo;como resultado de su separaci&oacute;n de los sentimientos de empat&iacute;a y compasi&oacute;n por el Otro&rdquo;. Hombres que tras acabar con la vida del lobo se adue&ntilde;an de su cabeza o de su cuerpo entero para adornar sus salones, una vez taxidermizados. La &uacute;nica manera de reducir al ind&oacute;mito animal y hacerlo p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        En mi &uacute;ltimo libro, <em>Espejo Lobo</em> (Ed. Libros en Acci&oacute;n, 2018), invito a que nos miremos en &Eacute;l, desde la igualdad, con la esperanza de que nos abra, como individuos y como especie, un mundo de oportunidades vitales, entre ellas la de re-naturalizarnos, que es al tiempo re-culturizarnos, como nos recuerdan Marta Pascal y Yayo Herrero en su art&iacute;culo <em>El ecofeminismo ante la crisis social, ambiental y patriarcal</em>. La Naturaleza y el lobo en particular son manantial de cultura para la humanidad y considerarlo as&iacute; es un gran desaf&iacute;o al patriarcado exterminador, adem&aacute;s de un acto de lealtad hacia las generaciones futuras y la vida, en boca de Inestra King. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Canis lupus</em> pone a prueba a <em>Homo oecon&oacute;micus</em>. De nuestro comportamiento hacia &eacute;l depender&aacute; nuestro progreso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Concha López Llamas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/defensa-lobo-ecofeminismo_132_1967717.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Aug 2018 18:10:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La defensa del lobo desde el ecofeminismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derechos animales,Lobos,Ecofeminismo]]></media:keywords>
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